BERNARDINO DE SAHAGÚN, PRECURSOR DE LA ETNOGRAFÍA MODERNA


Bernardino de Sahagún fue misionero e historiador, autor de obras bilingües en náhuatl, latín y español. Está considerado por muchos como el precursor de la Etnología americana, siendo por ello pionero en la investigación etnográfica moderna. Sus manuscritos son considerados la mejor fuente para el estudio de la antigüedad mexicana.

BERNARDINO DE SAHAGÚN

Entre los primeros evangelizadores de América se encontraban organizadores de diócesis, defensores de los indígenas, pero también misioneros que se dedicaron a la dura tarea de estudiar a fondo y de una manera sistemática el idioma, las costumbres y todo lo que hoy representa la cultura de un pueblo, es decir, la etnografía. Ese fue el caso de Bernardino de Sahagún.

Fray Bernardino de Sahagún nació en 1499, en Sahagún (León), y murió en el convento franciscano de Tlatalolco (México). Su verdadero nombre era Bernardino de Rivera. Basó su formación en la Universidad de Salamanca, principal foco de irradiación del Renacimiento español. Allí tomó el hábito franciscano y estudió desde 1520 latín, historia, filosofía y teología.

En 1527, se ordenó sacerdote de la orden franciscana, y dos años más tarde embarcó junto con una veintena de frailes hacia Nueva España en una misión al mando de fray Antonio de Ciudad Rodrigo.

Allí aprendió a la perfección el náhuatl, el idioma de mayor difusión entre los indígenas. Sus primeros años en el Nuevo Mundo transcurrieron en Tlalmanalco, para luego ser el fundador y guardián del convento de Xochimilco, en 1535.

Al año siguiente, el arzobispo de México, Juan de Zumárraga, fundó el Imperial Colegio de la Santa Cruz, donde fue  nombrado rector ocupándose de la formación académica y religiosa de los jóvenes nahuas y del clero local.

Con algunas interrupciones, Bernardino estuvo vinculado al colegio hasta su muerte. Allí formó discípulos que luego serían colaboradores en sus investigaciones sobre la lengua y la cultura náhuatl; los nombres de algunos de ellos son conocidos: Antonio Valeriano, de Azcapotzalco, Martín Jacobita y Andrés Leonardo, de Tlatelolco, y Alonso Bejarano de Cuauhtitlán.

Pasó luego por los conventos de Xochimilco, Huezotzingo y Choluca; fue misionero en Puebla, Tula y Tepeapulco entre los años 1539 y 1558, definidor provincial entre 1585 y 1589, y visitador de la Custodia de Michoacán en 1558.


MAPA EXTENSIÓN GEOGRÁFICA DEL IMPERIO AZTECA

Desde 1547, se dedicó a la elaboración de su obra histórica, lingüística y antropológica, siendo confiscados sus trabajos por orden real en 1577, por temor a que el valor que asignaba al estudio de la cultura de los antiguos mexicanos, respetando las costumbres ancestrales, pudiera ser obstáculo para la evangelización.

Una parte de la campaña en su contra pudo venir de sectores religiosos disconformes con sus métodos misionales que, en cierta medida, respetaban las costumbres ancestrales. Pero no fueron las razones religiosas las más importantes y que llevaron a impedir la publicación de su obra, sino políticas, como lo demuestra el hecho de que las tres copias que Bernardino hizo del trabajo, acabaran en la biblioteca del Palacio Real, y no en archivos religiosos.

La situación de la España de la segunda mitad del siglo XVI era de intolerancia ante el avance protestante. En este ambiente, las investigaciones de Sahagún sobre el mundo azteca no podían ser bien vistas por las autoridades coloniales, ya que era considerado pagano por los europeos de esta época. Por este motivo, sus opositores lograron en abril de 1577 que aprobasen una real cédula prohibiendo la publicación y difusión de los manuscritos de Bernardino.

Fue autor de un gran número obras en náhuatl, español y latín. La única impresa durante su vida fue Psalmodia cristiana y Sermonario de los Santos del año, en lengua mexicana, ordenado en cantares o psalmos para que canten los indios en los areytos que hacen en las Iglesias, publicada en México, en 1583.

Destacan Incipiunt Epistola et Evangelia; Evangelario en lengua mexicana; Evangeliarum, Epistolarium et Lectionarium Aztecum sive Mexicanum, Sermonario de dominicas y de santos, en lengua mexicana, Postillas sobre las Epístolas y Evangelios de los domingos de todo el año, con la colaboración de sus alumnos de Tlatelolco; Tratado de Retórica y Teología a la gente mexicana, también en náhuatl; Coloquios y Doctrina Cristiana con que los doce frailes de San Francisco enviados por el papa Adriano VI y por el emperador Carlos V convirtieron a los indios de la Nueva España; Arte de la lengua mexicana; Arte adivinatoria; Vida de San Bernardino de Siena, en náhuatl; un Manual del cristiano, un Calendario; y un Vocabulario trilingüe.

Su obra monumental es Historia general de las cosas de la Nueva España, escrita entre 1557 y 1577. De gran importancia en el campo antropológico, lingüístico y literario, está considerada la mejor fuente para el estudio de la antigüedad mexicana, consta de 12 libros y está dispuesta en tres columnas paralelas: para el español, para el náhuatl y para las notas, fuentes y comentarios. Trata de costumbres, dioses, mitos, creencias, virtudes y vicios de los indígenas; de las plantas, animales y minerales de México; de retórica, astrología y filosofía moral; etc.

RUINAS MAYAS

Su método de trabajo fue totalmente científico e innovador, y ha influenciado en los modernos investigadores. Estaba basado en la recepción de información directa y la elaboración de cuestionarios. Sus fuentes eran los testimonios orales de los indígenas, de sus alumnos trilingües (náhuatl, castellano y latín) y de escribanos.

Primero, a través de unos cuestionarios en náhuatl, lograba recopilar y describir todo lo referido a la vida de los antiguos mexicanos: costumbres, modos, lugares, lenguaje, creencias religiosas, cultos, ritos, historia, calendario, vida familiar, fiestas, ciencia, arte, alimentación, organización social, labores agrícolas, trabajos manuales, etc., de los llamados mexicas. Para ello, se valía de sus más avanzados estudiantes indígenas del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, que escribían en latín, en castellano y en náhuatl.

Estos cuestionarios eran revisados y analizados al detalle con la ayuda de indígenas ancianos y sabios, a los que Sahagún trataba como Informantes y que pertenecían a tres lugares: Tepepulco (1558-1560), donde elaboraron los Primeros memoriales; Tlatelolco (1564-1565), donde hicieron los Memoriales con escolios, (a ambas versiones se les identifica con los llamados Códices matritenses); y la Ciudad de México (1566-1571), en donde realizó Sahagún una nueva versión, mucho más completa que las anteriores, ayudado siempre por su equipo de estudiantes. Este tercer texto definitivo es la Historia general de las cosas de Nueva España, escrita en náhuatl y castellano.

Posteriormente, esta obra fue enviada al Consejo de las Indias, en Sevilla, para su publicación, pero fue archivaba por razones políticas.

Los tres ejemplares escritos en castellano y náhuatl de su Historia general acabaron en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, donde todavía se conserva una. Otra síntesis fue el Breve compendio de los soles idolátricos que los indios desta Nueva España usaban en tiempos de su infidelidad, enviada al papa Pío V, y conservada en el Archivo Secreto Vaticano. La última de estas tres versiones está compuesta de doce libros, se trata del Manuscrito o Copia de Sequera, que fray Rodrigo de Sequera, superior de Sahagún, llevó a Europa en 1580. Fue conocida también como Códice florentino porque esta versión terminó en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia. Historia general se publicó en México por primera vez en 1830 y en lengua castellana. Muchos otros escritos suyos, tanto en castellano como en náhuatl, siguen inéditos o se perdieron.

Por los resultados que obtuvo al investigar sobre la cultura de los antiguos mexicanos, eruditos como León-Postilla o el Ángel María Garibay lo han considerado como el primer antropólogo de América y precursor de la inculturación.


DIOSES AZTECAS, CÓDICE FLORENTINO

Sahagún reflexionaba con amargura sobre el pesimista futuro que esperaba a esta civilización indígena. Vivió en una época de transición entre dos culturas, y pudo anticiparse de que la mexica iba a desaparecer absorbida por la europea. Se adentró con cautela e inteligencia en las complejidades del mundo indígena. Sus motivos para ello fueron su afán evangelizador, pues en posesión de ese conocimiento pretendía combatir mejor la religión pagana autóctona y convertir más fácilmente a los indígenas a la fe de Cristo.

En definitiva, Sahagún fue un ejemplo y modelo que definió con acierto la mentalidad de los conquistadores y eclesiásticos que fueron partidarios del método de la tábula rasa en todo lo que se refería a las creencias religiosas de los indios. Considerado el padre de la investigación etnohistórica y social americana, se anticipó dos siglos y medio al padre Lafitan, erróneamente considerado por su estudio de los iroqueses como el primer gran etnólogo.

Esta enciclopedia etnográfica de los mexicas abordaba tres categorías de la concepción histórica que son la divina, la humana y la mundana. Debido a su redacción en un estilo de tradición medieval en el modo de concebir y contextualizar su Historia general, es relacionada con De propietatibus rerum, escrita por Bartholomeus Anglicus en Toledo, en 1529, texto de gran influencia en su época, y con obras de Plinio el Viejo y Alberto el Magno. Sobre esta base estilística hay que añadir sus posteriores modificaciones con influencias renacentistas y mexicanas, ya que en su elaboración participaron tanto españoles del Renacimiento como estudiantes indígenas.

En su honor existe una ciudad industrial mexicana en el Estado de Hidalgo llamada Ciudad Sahagún.

AZTECAS BEBIENDO PULQUE, CÓDICE FLORENTINO

El etnólogo Miguel Acosta Saignes afirma del él que:
"Sahagún fue un genial precursor de la etnografía... Con irreprochable método que siglos más tarde habría de hacer suyo la etnografía, Sahagún preparó una sinopsis de la obra que se proponía, para recoger, conforme a ella, el material necesario. Consultó informantes, a quienes consideró absolutamente idóneos, y sometió el material recogido y elaborado a sucesivos mejoramientos hasta cuando, ya cernido, consideró suficiente su empeño. Deseoso de no faltar a la verdad y para que cada quien pudiese en el futuro juzgar sobre su atingencia, anotó las circunstancias en las cuales recogió informes, los nombres y conocimientos de quienes con él trabajaron y los repasos a los cuales hubo de someter la Historia."

El colombiano Romeo Ballán en su obra Misioneros de la primera hora. Grandes evangelizadores del Nuevo Mundo, publicada en 1991 en Lima, dedicaba un capítulo a su persona con el título Bernardino de Sahagún: precursor de la etnografía. De él afirmó que:
"Fray Bernardino de Sahagún, además de ser un misionero franciscano ejemplar, destaca entre sus compañeros particularmente por su gran labor en el campo de la historia y de la etnografía mexicana."

Fray Ángel María Garibay considera la Historia general de la cosas de Nueva España como "la enciclopedia de la cultura de los mahuas de Tenochtitlan".

Esta crítica a favor de la labor de Sahagún no es unánime ya que algunos académicos sostienen que formó parte en el proceso de demonización de la religión de los antiguos mexicanos y en la transculturación de los pueblos subyugados. Si bien no hay evidencia de que haya participado en la destrucción física de los monumentos nahuas (como sí lo hizo su colega franciscano Pedro de Gante), como evangelizador contribuyó a la eliminación del antiguo orden indígena.

Entre sus detractores están, por ejemplo, Walden Browne, quien sostiene que:
"La reivindicación de que Sahagún es el primer antropólogo moderno es, en el peor de los casos, un anacronismo irresponsable y, en el mejor, una afirmación vacía que en realidad no dice nada sustancial sobre su obra."
MONUMENTO A BERNARDINO
EN CIUDAD SAHAGÚN (MÉXICO)
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