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EXPEDICIÓN DE PEDRO IBARRETA AL RÍO PILCOMAYO


Un territorio que quedaba por explorar en la región de América del sur a finales del siglo XIX era la del parque natural del Chaco, una extensa área entre Argentina, Paragua y Bolivia.

En 1897, el expedicionario y militar Pedro Enrique de Ibarreta intentó atravesar el Chaco a través del río Pilcomayo con el objetivo de establecer un itinerario navegable desde el lago Poopó en la cordillera de los Andes hasta su desembocadura en el río Paraguay, del cual es afluente, abriendo una estratégica vía de comunicación de la encerrada Bolivia con el exterior.

Aunque Ibarreta murió durante la marcha, parte de la expedición consiguió llegar desde Colonia Crevaux, una villa al sureste de Bolivia y fronteriza con Paraguay y Argentina, en el actual departamento de Torija, hasta Asunción, capital de Paraguay. Fue una avanzadilla de la exploración en tierras inhóspitas y una proeza para la época.

EXPEDICIÓN DE PEDRO IBARRETA AL RÍO PILCOMAYO

Pedro Enrique de Ibarreta y Uhagón nació en 1859, en Bilbao, perteneciente a la alta burguesía comercial y aristocracia de dicha ciudad. Una de sus hermanas fue dama de honor de la reina María Cristina. Su familia tuvo que huir de esta ciudad ante el asedio al que sometió el Ejército tradicionalista durante la III Guerra Carlista.

En 1878, obtuvo plaza en la Academia Militar de Ingenieros de Guadalajara, donde se destacó por su clara inteligencia y sus condiciones naturales de líder entre sus condiscípulos. Abandonó estos estudios dos años después a causa de un duelo a pistola. Posteriormente, trabajó con su padre en la construcción del ferrocarril de vía estrecha de Durango a Bilbao.

En 1833, emigró a Argentina para emprender negocios. Tras su paso por Buenos Aires y Rosario, se estableció en Córdoba como vicecónsul de España y graduándose como ingeniero geógrafo. Allí fue entablando relaciones comerciales y políticas con altos cargos de la administración y la economía, como por ejemplo el general Mitre o el banquero Carlos Casado del Alisal, el cual era asesor del presidente Avellaneda. Este rico terrateniente era propietario de una concesión de unos 90.000 kilómetros cuadrados al norte de Argentina, en el Chaco santafecino, la mayor parte de ella territorio inexplorado. En uno de estos terrenos de 100 leguas, propiedad de Carlos Casado, trabajó como ingeniero geógrafo.

Casado necesitaba alguien que lo explorase, para poder desarrollarlo y confió en Ibarreta para realizar una expedición a la región del ChacoEl Chaco era una región selvática extendida entre Argentina, Bolivia y Paraguay, englobados en la provincia de Santa Fe.

PEDRO IBARRETA

A finales de 1887, Ibarreta se internó en el Chaco sur o Gualamba, que se extiende al sur del río Pilcomayo, con la misión de hacer las mediciones de este a oeste de las tierras de Carlos Casado. La expedición contaba con la participación de un socio, el ingeniero Joaquín de Posadillo, y un grupo de expedicionarios.

Cumplió con su misión, pero seducido por la inmensidad del territorio, cruzó de este a oeste el Chaco junto con todo su grupo de expedición. La hazaña duró ocho meses, hasta que llegaron a Fortín Tostado, en la línea en proyecto con el ferrocarril a Tucumán y a 325 kilómetros al noroeste de la ciudad de Santa Fe. En esta última ciudad, capital de la provincia del mismo nombre, surgieron especulaciones sobre la desaparición de la expedición. Se les consideró muertos, se celebraron funerales en Argentina y se comunicó el fallecimiento a su familia en España. Al poco tiempo, aparecieron los integrantes de la expedición al Chaco "medio comidos por los mosquitos de aquella región y extenuados por la fatiga y el hambre y la sed".

PEDRO IBARRETA

En 1893, en emprendió otra exploración en búsqueda de unos yacimientos auríferos al norte de Puerto Casado, situado entre el alto Paraguay y la frontera con Brasil, del que había recibido informaciones de algunos indígenas. Esta ciudad había sido fundad por Carlos Casado y que hoy recibe el nombre de Santa Victoria, junto al río Pilcomayo, y muy cerca de la frontera con Paraguay y Bolivia. Funcionaba como centro comercial para la explotación del quebracho, árbol cuya madera es muy dura y muy apreciada para el curtido de pieles.

La expedición estuvo formada por dos amigos españoles y un guía local, resultando un desastre desde el comienzo. Al cruzar un río uno de sus acompañantes murió ahogado, las provisiones fueron llevadas por la corriente junto a la mula de arrastre, el guía desertó, e Ibarreta enfermó por las picaduras de mosquitos. Finalmente, fueron rescatados por una barca a vapor de una compañía que operaba en Puerto Deseado, y que los condujo de vuelta a la ciudad de partida en pésimo estado físico.

Ibarreta regresó a España para encargarse de la herencia de su padres tras la defunción. Al poco, en 1985, se presentó como voluntario irregular en el Ejército de Martínez Campos para someter a las fuerzas insurgentes que se había sublevado durante la Guerra de Cuba.

Durante un año y medio, combatió bajo las órdenes de los generales Echagüe y García Navarro y el jefe de guerrilleros Lolo Benítez, participando en numerosas acciones bélicas. Por su heroico comportamiento ascendió al grado de oficial y condecorado con la cruz de María Cristina y la medalla al Mérito Militar de 1ª clase con distintivo rojo.

CUENCA DEL PLATA Y RÍO PILCOMAYO

En 1897, regresó de nuevo a la España peninsular, desde donde organizó la expedición al río Pilcomayo. También llamado Paraguay, es un río de 1.590 kilómetros de largo, cuyo origen está en el lago Poopó, situada en el altiplano de Bolivia, atraviesa Argentina y Paraguay y sirve de frontera entre estos dos Estados. Su curso es sinuoso y peligroso, lleno de pantanos y humedales, y en su parte final se abre en viarios brazos, que desembocan en el río Paraguay, a la altura de la capital Asunción.

A lo largo de toda la historia virreinal, se organizaron varias expediciones que remontasen el curso del río, y tas iniciar su travesía desistían y regresaban a Asunción. Varias causas hicieron inexplorable las tierras de su ribera: la dificultad del terreno, la mala agricultura, la presencia de indios hostiles, la aparición de enfermedades, y dificultad para remontar el curso. 

El pionero fue el navegante y cosmógrafo italiano Sebastián Caboto, en 1527, al servicio del Consejo de Indias. Dos décadas después, en 1545, el colonizador de la actual Paragua y del oriente de Bolivia, Ñuflo de Chaves, trató de remontarlo, pero desistió ante las dificultades y la resistencia de los indios. El primero en cruzarlo fue el capitán Andrés Manzo, rival de Chávez, pero toda su expedición murió en el intento.

SEBASTIÁN CABOTO Y ÑUFLO DE CHAVES

La independencia de las repúblicas sudamericanas convirtió en necesidad la delimitación de las nuevas fronteras estatales y surgieron nuevas expediciones. Las dos primeras fueron bolivianas, realizadas sin éxito, por el general Manuel Rodríguez Magariños, en 1843, y por el holandés Enric Van Nivel, al año siguiente. El escarceo del comandante Río también fracasó en 1863.

En 1870, la expedición paraguaya al mando del francés André Porraz solo consiguió remontar unas cincuenta leguas del río. En 1875, lo intentó el gobernador del Chaco argentino, Uriburu, que sufrió tantos infortunios que su expedición duró unos días. Y, en 1878, el intento de Luis Bernet.

En 1882, el médico francés Jules Nicolás Crevaux y veintidós compañeros fueron masacrados por los indios Tobas y Chorotis. Aquella matanza conmocionó a Sudamérica, por ello Bolivia organizó una expedición de castigo que acabó a su vez en desastres. Un año antes, el gobernador boliviano organizó otra columna punitiva, formada por unos setenta soldados, de los cuales diez supervivientes regresaron a Asunción seis meses después. En 1890, el oficial de la Armada de los Estados Unidos, John Page, perdió la vida intentando recorrer aquel río.

Todas las expediciones que se organizaban terminaban derrotadas de vuelta al lugar de partida o trágicas ante las pérdidas de sus participantes. Pedro Ibarreta estaba dispuesto a romper con esta maldición y ser el primero en recorrerlo y explorarlo hasta el final.

INDIOS TOBAS DEL PILCOMAYO Y JULES NICOLÁS CREVAUX

En 1897, estaba en Argentina, desde donde partió hacia Bolivia para realizar la definitiva expedición al río Pilcomayo y encontrar algún yacimiento de oro. En enero de 1898, estaba en La Paz, la capital de Bolivia, intentando conseguir financiación para la expedición.

Su plan fue propuesto al gobierno del presidente Alonso: establecer un itinerario navegable desde el lago Poopó hasta la desembocadura de Pilcomayo en el río del Paraguay, del cual es afluente, abriendo una estratégica puerta de comunicación de la encerrada Bolivia con el exterior. El ejecutivo boliviano denegó la propuesta ante los fracasados antecedentes e intentó convencer de Ibarreta de su intento. Pero finalmente, mantuvo bajo su presupuesto la organización de la expedición, mientras que el Estado boliviano permitió el tránsito legal por el territorio. Así mismo, si Ibarreta cumplía con su objetivo, el Estado le entregaría grandes extensiones de territorio boliviano.

Para efectuar el recorrido fluvial, Ibarreta construyó un par de embarcaciones de tipo chalanas, achatadas de proa sin quilla, con borda alta y con troneras, para protegerse así de las flechas. Estas embarcaciones tenían seis metros de largo, estaban construidas de madera delgada pero fuerte, forradas con cuero crudo y navegarían sujetas la popa de la primera con la proa de la segunda. Sobre cada una de ellas, corría un armazón de hierro para la colocación de un toldo para protegerse del sol y especialmente de la vista de los aborígenes en caso de ataque. La primera de ellas tenía un castillete a proa para la ubicación de un vigía. Completaba el ingenioso trabajo un pequeño bote remolcado por la segunda chalana.

IBARRETA EN UNA CHALANA SOBRE EL PILCOMAYO

La sede organizativa de la expedición fue Colonia Crevaux, una villa al sureste de Bolivia y fronteriza con Paraguay y Argentina, en el actual departamento de Torija. Su nombre es un homenaje al expedicionario Crevaux, quien murió quince años antes en estas tierras por un ataque de los indios Tobas.

Desde aquel enclave en pleno corazón del parque natural de El Chaco se construyeron las chalanas y se contrataron a los expedicionarios, que fueron advertidos de los riesgos que implicaba esta misión y que serían recompensados si se lograba el objetivo. Tomaron parte el español Beltrán Martín, los argentinos Tomás Moyano, Florentino Leiva, Telésforo Burgos y Belisario Antolín, y los bolivianos Eloy Rivera, Ceferino Aya, José Sánchez, Rómulo Giráldez, y un menor de edad huérfano Manuel Díaz. Algunos de ellos tenían experiencia, pues habían trabajado en la comisión de Límites Argentino-Boliviana.

Llevaban útiles de pesca, instrumental científico, vajilla, cuerdas, machetes, hachas, brújula, un teodolito, mercadería para cambiar con los indios y víveres para dos meses. Entre las armas, portaban doce carabinas Winchester con 2.750 balas, tres escopetas con mil cartuchos y pólvora y perdigón para recargar, ya que la caza era vital para asegurar la alimentación del grupo. Además, disponían de 30 granadas de mano diseñadas por el propio Ibarreta y doscientos cartuchos de dinamita, para abrirse paso por esa naturaleza hostil.

Río Pilcomayo desembocadura
RÍO PILCOMAYO

El 22 de mayo de 1898, la expedición partió en ambas embarcaciones a través del río Pilcomayo en dirección sur, hacia su desembocadura. Días después envío cartas informado de la expedición a diversos destinatarios. Una de las cartas estaba dirigida a su amigo Juan J. Gutiérrez, y decía:
"Hoy mismo me embarco, Alea Jacta Est. Marchoen la peor época del año por ser la seca en estos climas y porque todas las indiadas se acercan al río para vivir de la pesca... de los serios ataques a los que estamos expuestos no queda otro remedio que aumentar la vigilancia y, cuando el caso llegue, pelear como buenos: Yo como español."
Al poco de partir, se incorporaron dos indígenas de la tribu de los Mansos, Rosa y Cochona, que pretendían comerciar con la Colonia Crevaux, los cuales servirían como interpretes con otros indios y guías del territorio.

Durante el día remaban para tratar de recorrer la mayor distancia posible, y al anochecer dejaban que la corriente los empujase hasta que encontraban un fondeadero adecuado. Era la forma más segura de pernoctar sin ser sorprendido por alguna tribu hostil, pero en ocasiones también se dormían en tierra, tras una minuciosa exploración.

En el sexto día, Ibarreta tuvo que detonar un tapón de ramas y rocas que impedían en tránsito fluvial a las embarcaciones. Tras abrirse paso, encontraron a un grupo de unos 200 indios de la tribu de los Chortís, que se concentraron desde ambas orillas sin intención de atacar. Pero dos indios Mansos que llevaban no se fiaron de sus intenciones y aconsejaron a Ibarreta no arribar y mantenerse por el medio del cauce.

Cada tramo de río que estaba poblado le sucedía otro deshabitado, y esto indicaba que estaban atravesando un territorio fronterizo entre dos tribus enemigas. Estos sucedió al noveno día, cuando llegaron a un poblado habitado por unos 2.000 indios hostiles con pintura de guerra. Para evitar el enfrentamiento y mantenerlos a distancia, Ibarreta hizo estallar un par de granadas en el río.

La siguiente tribu a esa resultó ser la de Rosa y Cochona, que dejaron la chalana y desembarcaron en su territorio. Los expedicionarios, bien recibidos, aprovecharon para hacer algunas reparaciones, antes de proseguir río abajo.

EXPEDICIONRIOS DEL RÍO PILCOMAYO

Dos días después de dejar a las indias, llegaron a un tramo difícil de rápidos y dos cataratas. Eran los rápidos del padre Patiño, lo que les indicaba que estaban en territorio argentino. Llevaba ese nombre en memoria del sacerdote que fue asesinado allí. Se trata de una cascada de cinco metros de altura de caída casi vertical, el agua se deslizaba por una meseta de unos ochenta a cien metros y luego un nuevo salto de dos metros y medio.

La situación era difícil, Ibarreta descartó la idea de transportar por tierra las embarcaciones y equipo, pues para lograrlo deberían hacer picadas en el monte a ambas márgenes del río. Para sortear la caída de agua construyó una especie de andamiaje sobre la cascada con árboles cercanos, por el que audazmente y en compañía del niño Manuel Díaz, se lanzó con la primera chalana, que logró detener casi sobre el segundo salto. Con esta experiencia exitosa pasaron la segunda embarcación y el salto más pequeño les costó menos esfuerzo.

El 14 de julio habían atravesado aquel tramo de rápidos; en toda esta operación demoraron seis o siete días, veintiocho días después de la partida de San Antonio. Aunque reanudaron la marcha, esta fue cada vez más penosa por las características cambiantes del río. El río perdía cada vez más caudal, por ser estación seca, y obligaba a sondear de continuo, para evitar el peligro de embarrancamiento. Era una forma de navegar lenta y muy trabajosa que les llevó los meses de julio y agosto.

El 2 de agosto celebraron el cuarenta cumpleaños de Ibarreta con los restos de anís. Los víveres empezaban a escasear.

mapa cartografía río Pilcomayo Crevaux
CARTOGRAFÍA DEL BAJO PILCOMAYO

A mediados de agosto, llegaron a los llamados Esteros de Patiño, que eran unos humedales extensos, cubiertos de la planta de totora. Tan tupida era la vegetación que los exploradores tuvieron que abrirse paso trabajosamente a golpe de machete, con el agua a la altura del pecho y bajo un sol abrasador. Tan bajo estaba el nivel del río que la navegación se hizo imposible, escondieron las chalanas y acamparon. La zona presentaba escasa navegabilidad y con los víveres agotados, debieron alimentarse con un viejo caballo comprado a unos indios y uno de los dos perros que llevaban.

El 12 de octubre, tomaron la decisión de dividir la expedición, debido a la situación tan crítica que sufrían. Ibarreta, el peón Telésforo Burgos, enfermo de fiebres reumáticas contraídas al trabajar en el agua, y el huérfano Manuel Díaz, demasiado joven para continuar el viaje, esperarían en un improvisado campamento ubicado en 23º 30' de latitud sur. Se quedaron con el instrumento científico, un Winchester, mil balas, café, té y media arroba de sal.

La causa fue que Ibarreta no estaba dispuesto a renunciar a la empresa y creía poder sobrevivir un año hasta la llegada de ayuda desde alguna ciudad de Argentina o Boliviana, y seguir entonces el río abajo. Les recordó que la expedición al río Pilcomayo podía considerarse exitosa, pues nadie había recorrido antes lugares tan lejanos y desconocidos para el hombre blanco.

RELIEVES MINEROS DEL RÍO PILCOMAYO

El resto de la expedición partió al mando de Beltrán Martín para tratar de llegar caminando hasta la ciudad de Formosa o de Asunción. Llevaban las cartas y telegramas para despachar desde Formosa, un par de mapas con el itinerario a seguir, una brújula de bolsillo, una libreta para el registro diario del recorrido, accidentes geográficos, etc. Continuaron la marcha siguiendo en la dirección indicada durante varios días, pero la dificultad del terreno formado por esteros y pajonales y la escasez de caza les hizo poner rumbo al sudeste.

El agotamiento por los trabajos y la sinuosa caminata, las enfermedades que fueron contrayendo y la debilidad por la falta de alimento hicieron que los expedicionarios fueran cayeran uno tras otro. El primero en fallecer fue Beltrán Martín al octavo día de marcha que, enfermó de reúma, no pudo proseguir y quedó bajo la compañía del peón José Sánchez.

Los demás continuaron la marcha penosamente, hasta llegar al río Pilcomayo. Construyeron una balsa de troncos para dejarse llevar por la corriente, esta zozobró perdiendo todo el equipo en el agua. Vadearon el río, que no era profundo, del otro lado del río vieron huellas de caballos, las siguieron pero al poco tiempo se perdieron por las características del terreno.

El siguiente en caer fue Tomás Moyano, muerto repentinamente por el hambre y la sed. Este fue seguido de Eloy Rivera, que tuvo tiempo de entregar un testamento, antes de quedarse bajo un árbol, a esperar la muerte. Florentino Leiva se pone al mando de la expedición. Días después caían Ceferino Ayala y Belisario Antolín. Solo el argentino Leiva, de cuarenta años de edad, y el soldado boliviano Rómulo Giráldes, de veinte, lograron salir del empeño con vida, comiendo raíces o algún animal. Más tarde se averiguaría que, en su vagar por la selva, habían estado muy cerca de Asunción, la capital de Uruguay.

EXPEDICIÓN DE PEDRO IBARRETA AL RÍO PILCOMAYO

El 29 de noviembre, casi a tres meses de marcha, encontraron a dos indios mansos, que entendían algo de castellano. Consiguieron de ellos su hospitalidad, saciar el hambre y la sed durante doce días.

El 11 de diciembre, arribar a una misión anglicana donde fueron atendidos y les dieron ropas. Los misioneros los condujeron en sus carretas hasta Villa Concepción, su fuente de abastecimiento, desde donde embarcaron en un vapor a Asunción, y desde allí hasta Formosa. Fueron recibidos por el gobernador Uriburu, quien impresionado por el relato de los sobrevivientes Leiva y Giráldez ordenó que los internaran en el Hospital Militar en donde fueron asistidos.

Cerca del campamento de Ibarreta se encontraba una toldería de los indios pilagás gobernada por el cacique Cubataga. Los indios se ganaron la confianza de Ibarreta y le convencieron para que visitase unas plantaciones que tenía cerca de su campamento. El vizcaíno olvidó las advertencias de los indios mansos. Pero una tarde dos de los hijos de Cubataga se acercaron a Ibarreta, mientras uno trataba de entretenerle venderle una oveja, el otro se acercó por detrás y lo degolló a golpes de macana. Después degollaron a Díaz y a Burgos, y saquearon el campamento. Este fue el relato descrito por los indios tobas a José Fernández Cancio, comerciante de Clorinda y gran amigo de los indios.

La noticia de la muerte de Ibarreta y el resto de expedicionarios causó sensación en Argentina, y tras algún intento fallido, se pudo recuperar sus restos en 1900 y darles sepultura en el cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires. Hoy en día existe al norte de Argentina un pueblo que lleva su apellido, Ibarreta.

Tras tres meses de navegación, el resultado de la expedición fue llegar a Esteros de Patiño, donde el Pilcomayo se enfanga y es imposible continuar por agua. Nadie había llegado tan lejos.

PARQUE NACIONAL DEL RÍO PILCOMAYO Y PEDRO IBARRETA

FRASES SOBRE ESPAÑA POR EXTRANJEROS


El carácter indómito, rebelde, conquistador, valeroso, bravucón y chulesco del pueblo español ha quedado de manifiesto a través de los siglos mediante frases y párrafos escritos por personalidades extranjeras británicos, franceses, alemanes, suecos, italianos, estadounidenses o hispano-americanos.

Las hazañas del Ejército español fueron ensalzadas por historiadores, literatos, militares y políticos como Pierre De Boudeille, Walter Raleigh, Napoleón Bonaparte, Charles Stuart Cochrane, Josef Sepp Dietrich, Pierre Vilar, Clarence Haring, John Bennett Black o Mark Twain.

Otros han expresado su admiración por las aportaciones que el Imperio español ha dejado en las provincias virreinales de América, su contribución a la construcción de unas sociedades indígenas a imagen y semejanza de las europeas, como Charles F. Lummis, Octavio Paz, Alexander von Humboldt, Carl Grimberg, Friedrich A. Hayek, Martín Restrepo Mejía o Eva Duarte Perón.

frases españoles extranjeros
FRASES DE EXTRANJEROS SOBRE LOS ESPAÑOLES


1. FRASES ESCRITAS POR ROMANOS

"La nación hispana o la Hispania Universa no supo unirse contra Roma. Defendida por los Pirineos y el mar habría sido inaccesible. Su pueblo fue siempre valioso pero mal jerarquizado."
Lucio Anneo Floro, historiador

"Esta Hispania produce los durísimos soldados, expertísimos capitanes, fecundísimos oradores, clarísimos vates. Esta es madre de jueces y príncipes, dio para el Imperio a Trajano, a Adriano, a Teodosio."
Pacato, retórico galo

"Ágil, belicoso, inquieto. Hispania es distinta de Itálica, más dispuesta para la guerra a causa de lo áspero del terreno y del genio de los hombres."
Tito Livio, historiador itálico

"Dichosos los hispanos para quienes beber es vivir."
Julio César, emperador

"Los hispanos tienen preparado el cuerpo para la abstinencia y la fatiga, y el ánimo para la muerte, dura y austera sobriedad en todo."
"Los hispanos son guerreros y muy valientes, pero con un gran defecto: cuando no tienen un enemigo externo contra el cual luchar ocupan su tiempo en pelearse entre ellos."
Pompeyo Trogo, historiador galo

FRASE DE POMPEYO TROGO SOBRE LOS HISPANORROMANOS


2. FRASES ESCRITAS POR FRANCESES

"No hemos combatido con hombres sino con diablos."
General francés después de ser expulsados de Italia por los Tercios de Gonzalo Fernández de Córdoba

"España sola pare los hombres armados."
Francisco I de Valois-Angulema, rey de Francia

"Cinco mil españoles que eran a la vez cinco mil infantes, y cinco mil caballos ligeros y cinco mil gastadores y cinco mil diablos."
Almirante francés sobre la gesta del milagro de Empel, en 1585

"Se les ve expuestos a la injuria de los tiempos, en la miseria; y a pesar de ello, mas bravos soberbios y orgullosos que en la opulencia y la prosperidad."
Madame d'Aulnoy

"La ambición de los españoles, que les ha hecho acumular tantas tierras y mares, les hace pensar que nada les es inaccesible."
Philippe du Plessis Mornay, político, escritor y teólogo

"Las fanfarronadas españolas superan a las de cualquier otra nación, tanto que debe reconocerse que la nación española es brava, bravucona y valerosa, y de genio vivo y hábil para improvisar frases con ingenio.
A ellos se ha debido y se debe que el gran rey de España inspire terror a todos sus enemigos, ocultos o descubiertos, y que cuando se divulga la presencia de tan solo ocho mil soldados españoles nativos en su ejército, sus enemigos se retiren y abandonen el campo.
Y lo más notable de todas estas hazañas es que no las han llevado a cabo grandes masas de hombres, sino tropas reducidas; porque nunca se han hallado diez mil españoles juntos en una ocasión, que la mayor no pasaban de ocho o nueve mil, de los cuales nunca quedaron tendidos los cadáveres de más de tres mil.
Pues ellos son quienes en los últimos cien o ciento veinte años han conquistado, por su valor y su virtud, las Indias Occidentales y Orientales, que forman un mundo completo.
Ellos son los que tantas veces nos han combatido, batido y rebatido en el reino de Nápoles, expulsándonos finalmente de allí. Y otro tanto han hecho en Milán, cuya ocupación tanta sangre y recursos nos había costado, y nos han frustrado arrebatándonos nuestro antiguo patrimonio. Y no contentos con los bienes que nos quitaron, pasaron a Flandes y vinieron a Francia para intentar expulsarnos de nuestros hogares; y si bien no lo lograron, nos han causado grandes males, nos han tomado ciudades y ganado batallas y han hecho perecer a no sé cuántos cientos de miles de los nuestros, aunque nosotros también hemos hecho morir a muchos de los suyos.
Ellos son los que han triunfado sobre los alemanes y les han puesto el yugo en la guerra de Alemania, cosa no oída, ni vista ni realizada desde el gran Julio César u otros grandes emperadores romanos.
Ellos son los que, siguiendo la divisa de su gran emperador Carlos, de avanzar más allá, han cruzado el mar y caído sobre África y tomado su principal ciudad y fortaleza, Túnez y La Goleta.
Ellos son los que han pasado a Berbería y tomado el reino de Orán, las ciudades de África y Trípoli, Vélez y su peñón, y que más hubieran logrado sin el bárbaro elemento del mar y del cielo, no más suave ni piadoso uno que el otro, que les detuvo con su emperador, privándoles de la ocasión de tomar el reino de Argel, el cual habrían ganado sin la menor duda, si aquellos elementos hubieran querido favorecer, por poco que fuere, tal empresa.
Son ellos quienes, con unos puñados de tropas instalados en las ciudadelas, roques y castillos, mantienen bajo rienda e imponen la ley a los potentados de Italia y a los estados de Flandes y en diversos lugares de la Cristiandad, incluso en Berbería, Morea y otros países infieles, y hasta en Transilvania con el valiente Castaldo, y en Hungría y Bohemia.
Son ellos los que hacían sentirse invencible al emperador Carlos cuando, en lo más apurado de sus negocios y batallas, se veía en medio de no más de cuatro o cinco mil españoles, sobre cuyo valor arriesgaba su persona y su imperio y todos sus bienes, y decía a menudo que "la suma de sus guerras era puesta en las mechas encendidas de sus arcabuceros españoles."
Pierre De Boudeille, señor de Brantôme, fue contemporáneo a la expansión del Impero español y conoció las actuaciones de los Reales Tercios de Infantería españoles durante los reinados de Felipe II y Felipe III. El historiador y aventurero francés escribió entre otras obras Bravuconadas y juramentos de los españoles, donde reflejó la forma de vida y los personajes de la época.

"No cabe duda de que los españoles aspiran al dominio universal, y que los únicos obstáculos que han encontrado hasta ahora son la distancia entre sus dominios y su escasez de gente."
Richelieu, cardenal francés, informaba a su rey Luis XIII confirmando lo expuesto por Pierre De Boudeille.

"Los españoles tuvieron una clara superioridad sobre los demás pueblos: su lengua se hablaba en París, en Viena, en Milán, en Turín; sus modas, sus formas de pensar y de escribir subyugaron a las inteligencias italianas y desde Carlos V hasta el comienzo del reinado de Felipe III España tuvo una consideración de la que carecían los demás pueblos."
Voltaire, escritor, filósofo e historiador de la Ilustración

"Durante un tiempo, el Imperio español dominaba los océanos con su marina de guerra con experiencia y gobernó el campo de batalla europeo con su infantería temible y bien entrenada, los tercios famosos: la promulgación de la epopeya más extraordinaria de seres humanos la historia."
Pierre Vilar, historiador francés

"Hacen falta muchos medios para someter a España... este país y este pueblo no se parecen a ningún otro. No hay un solo español para defender mi causa."
"Tengo por enemigo a una nación de doce millones de almas, enfurecidas hasta lo indecible. Todo lo que aquí se hizo el dos de mayo fue odioso. No, sire. Estáis en un error. Vuestra gloria se hundirá en España."
José I Bonaparte, el rey usurpador del trono español en una carta escrita a su hermano Napoleón durante la Guerra de la Independencia

"Si queremos dominar el mundo, antes debemos anexionarnos a los vecinos del sur, su arrojo y valentía nos dará las victorias que necesitamos. A los españoles les gusta renegar de su país y de sus instituciones, pero no permiten que lo hagan los extranjeros."
"Se indignaron con la afrenta y se sublevaron ante nuestra fuerza corriendo a las armas. Los españoles en masa se condujeron como un hombre de honor."
"Esa desgraciada guerra española fue una auténtica tragedia. El origen de todas las desgracias de Francia."
Napoleón Bonaparte durante su cautivo en Santa Elena refiriéndose a los españoles en la Guerra de la Independencia

"Hay un momento superior en la especie humana: la España desde 1500 a 1700."
Hipólito Taine, historiador

"Un país anarquista enamorado de la sangre: así es España."
André Malraux, literato y político

FRASE DE VOLTAIRE SOBRE LOS ESPAÑOLES


3. FRASES ESCRITAS POR BRITÁNICOS

"No puedo dejar de alabar la paciente virtud de los españoles. Rara vez o nunca hemos visto que una nación haya sufrido tantas desgracias y miserias como los españoles en sus descubrimientos de las Indias; no obstante, persistiendo en sus empresas con invencible constancia, anexionaron a su reino provincias tantas y tan ricas como para enterrar el recuerdo de todos los peligros pasados.
Las tempestades y naufragios, el hambre, trastornos políticos, motines, calor y frío, peste y toda clase de enfermedades, tanto antiguas como nuevas, junto a una extremada pobreza y carencia de las cosas más necesarias, han sido los enemigos con que ha tenido que luchar cada año uno de los más ilustres conquistadores.
Muchos años han pasado sobre sus cabezas mientras recorrían no muchas leguas y, en verdad, más de uno o dos han gastado sus esfuerzos, sus bienes y sus vidas en la búsqueda de un reino dorado sin llegar a tener de él más noticias que lo que sabían cuando partieron, y, sin embargo, ninguno de ellos, ni el tercero, ni el cuarto, ni el quinto se descorazonaban.
Desde luego, han sido muy justamente recompensados con los tesoros y paraísos que hoy disfrutan, y merecen disfrutarlos en paz, si no impiden a otros el ejercicio de la misma virtud, que quizá no se volverá a dar."
Walter Raleigh, almirante y corsario inglés enemigo de la real Armada española

"Mantienen el orden admirablemente, su fuerza principal reside en el cuidado y prudencia de sus métodos de día y de noche."
Walshingham, espía y jefe de los servicios secretos ingleses durante el reinado de Isabel I, en un informe sobre los combatientes españoles

"Los mejores soldados existentes en la Cristiandad."
Conde de Leicester, adversario de los Reales Tercios de Infantería que dirigía Alejandro Farnesio, sobre los soldados españoles

"Los español al visitar esta islas (Tahití), parece que han hecho grandes esfuerzos en congraciarse con sus habitantes, quienes siempre les mencionan con las mayores expresiones de estima y veneración."
James Cook

"No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este."
Edward Jenner, médico descubridor de la vacuna de la viruela en referencia a la Expedición Filantrópica Internacional de Francisco Javier Balmis en 1803-1810

"España es el único lugar del mundo donde 2 y 2 no suman 4."
Lord Wellington

"A los españoles por mar los quiero ver, porque si los vemos por tierra, que San Jorge nos proteja."
Oficial británico

"En mis viajes por el inabarcable imperio español he quedado admirado de cómo los españoles tratan a los indios, como a semejantes, incluso formando familias mestizas y creando para ellas hospitales y universidades. He conocido alcaldes y obispos indígenas y hasta militares lo que redunda en la paz social, bienestar y felicidad general que ya quisiéramos para nosotros en los territorios que con tanto esfuerzo, les vamos arrebatando.
Para que las nieblas londinenses nos nublan el corazón y el entendimiento, mientras que la claridad de la soleada España le hace ver y oír mejor a Dios. Sus señorías deberían considerar la política de despoblación y exterminio ya que a todas luces la fe y la inteligencia española está construyendo, no como nosotros un imperio de muerte, sino una sociedad civilizada que finalmente como por mandato divino. España es la sabia Grecia, la imperial Roma, Inglaterra es el corsario turco."
Erasmus Darwin, lingüista, médico, naturalista, fisiólogo y filósofo del siglo XVIII

"Así… con las tribus diseminadas de antropófagos, se había formado un nuevo pueblo español, con la cultura, con el mismo gobierno, con las mismas leyes y con el mismo idioma; no eran colonias lo que España había fundado, fueron naciones e imperios lo que creó… España defendía con gran cuidado sus numerosas fronteras… dejaba en América la mayor parte de los tesoros que sacó de su seno, con el objeto de que esos países pudiesen disfrutar en paz de una tranquilidad que la metrópoli desconocía, a la que cada 20 años Inglaterra le declaraba una guerra marítima para despojarla de los escasos tesoros que recibía… Es una hecho insólito en el que con la protección de un pueblo poco numeroso todo un mundo haya disfrutado de tres siglos de paz."
Charles Stuart Cochrane, capitán de marina inglesa, en su obra Viajes por Colombia, 1823-1824

"En las guerras entre España e Inglaterra, únicamente el ataque a las naves sueltas tuvo algún éxito. Las Flotas del Tesoro triunfaron por su perfecta organización y porque los españoles tenían un perfecto servicio de información. Admitamos que, aparte de las presas menores, los marinos ingleses sólo en una ocasión pudieron interceptar o apresar una de aquellas codiciadas Flotas."
John Bennett Black, historiador escocés especializado en el Reinado de Isabel I

"El oro y la plata que el corsario Drake quitó a la flota española fue lo que financió el despegue de Inglaterra."
John Maynard Keynes, economista de gran influencia en el siglo XX

Hay que elogiar la decisión española de mantenerse fuera de la guerra (…) Debo decir que yo considero que entonces España rindió un servicio, no solo al Reino Unido, al Imperio británico y a la Commonwealth, sino a la causa de las Naciones Unidas. Por ello no simpatizo con quienes creen inteligente, e incluso gracioso, insultar y ofender al Gobierno de España en cualquier ocasión.
Winston Churchill, primer ministro inglés durante la II Guerra Mundial

"Los argentinos tienen dos sangres, la española y la italiana, si sacan su sangre italiana ganaremos la guerra, pero si sacan su sangre española podemos perder la guerra."
John Nott, ministro de defensa, a la primera ministra Margaret Thatcher, durante la Guerra de las Malvinas

"Los historiadores nacionalistas catalanes del siglo XIX no se basaban en documentos. Ayudaron a dar la impresión entre los intelectuales de que ya había una historiografía fiable, pero no es cierto."
Henry Kamen, en su libro España y Cataluña. Historia de una pasión, en 2014



FRASE DE CHARLES COCHRANE SOBRE EL IMPERIO ESPAÑOL


4. FRASES ESCRITAS POR ALEMANES

"La Humanidad debe gratitud eterna a la Monarquía española, pues la multitud de expediciones científicas que ha financiado ha hecho posible la extensión de los conocimientos geográficos."
"No he visto en el Mundo mayor alegría y felicidad de vida que en las posesiones españolas en América. Es un canto a la vida, es una esperanza de felicidad, es el lugar donde viven las personas más felices del Planeta."
"La palabra agricultura sugiere la idea de los pobres esclavos que fertilizan los campos de su sudor. En el interior de México, esa palabra sugiere ideas menos penosas y tristes. El cultivador indio es pobre, pero libre. Su estado es muy preferible al de los aldeanos de gran parte de Europa septentrional. En la Nueva España no hay contribución de servicios corporales ni esclavitud; el número de esclavos es casi nulo y la mayor parte del azúcar es fruto del trabajo de manos libres."
"Ningún gobierno ha invertido sumas mayores para adelantar los conocimientos de las plantas que el gobierno español. Tres expediciones botánicas, las del Perú, Nueva Granada y Nueva España (...) han costado al Estado unos dos millones de francos... Toda esta investigación, realizada durante veinte años en las regiones más fértiles del nuevo continente, no solo ha enriquecido los dominios de la ciencia con más de cuatro mil nuevas especies de plantas; ha contribuido también grandemente a la difusión del gusto por la Historia natural entre los habitantes del país."
Alexander von Humboldt, gran botánico, geógrafo, astrónomo, humanista y explorador alemán de la época de la Ilustración en su obra Viajes de un naturalista alrededor del mundo, publicada en 1800

"En el siglo XVI, la cultura española alcanza transitoriamente el primer lugar en la vida intelectual de Europa. Es el apogeo de la Historia de España."
Franz Brentano, filósofo y psicólogo entre los siglos XIX y XX

"Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido."
"Lo increíble de España, es que con una clase política tan inepta, todavía exista el país."
Otto von Bismarck, canciller artífice de la unificación alemana del siglo XIX

"España, el bello país del vino y las canciones."
Johann Wolfgang von Goethe

"Los principios teóricos de la economía de mercado y los elementos básicos del liberalismo económico no fueron diseñados, como se creía, por calvinistas y protestantes escoceses, sino por los jesuitas y miembros de la Escuela de Salamanca durante el Siglo de Oro español."
Friedrich A. Hayek, economista austriaco y premio Nobel de economía

"Si en el frente os encontráis a un soldado mal afeitado, sucio, con las botas rotas y el uniforme desabrochado, cuadraos ante él, es un héroe, es un español... Son valientes, duros, no ceden ante nada, ¡que orgullo me da que los españoles estén con nosotros!"
Josef Sepp Dietrich, general de la Waffen-SS alemana

"Si en el frente os encontráis a un soldado mal afeitado, sucio, con las botas rotas y el uniforme desabrochado, cuadraos ante él, es un héroe, es un español..."
Jürgens, comandante general de Artillería del XXXVIII Cuerpo de Ejército de la Wehrmacht

"Con mando alemán y soldado español, conquistaré el mundo. Es difícil poder imaginar a soldados más valientes. A duras penas se ponen a cubierto, desafían a la muerte. Sé, en todo caso, que nuestros hombres están contentos cuando tienen a los españoles por vecinos."
Adolf Hitler elogiando la valentía de los soldados de la División Azul
"El heroísmo de los españoles es insuperable, que despreciando el peligro se entregan a la muerte cantando sus canciones de guerra antes de ceder sus posiciones al enemigo común."
Philip Kleffel, general jefe del I Cuerpo de Ejército alemán

"Tal vez no sea realizable, pero debería pensarse en ello. Un Estado ibérico también tendría en Europa, en un contexto federal, un peso mucho mayor que dos Estados separados."
Günter Grass, premio nobel de Literatura y premio Príncipe de Asturias en 1999, en referencia a una hipotética unión entre España y Portugal

FRASE DE VON HUMBOLDT SOBRE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA


5. FRASES ESCRITAS POR ESTADOUNIDENSES

"El español es lo más importante para un americano. Nuestra conexión con España ya es importante t lo será cada día más. Además de esto, la parte antigua de la historia estadounidense está escrita principalmente en español."
Thomas Jefferson, político, tercer presidente de Estados Unidos a inicios del siglo XIX

"Quien dice España, dice todo."
Richard Ford, en Handbook of travellers in Spain

"Entre todos los pueblos de la Edad Moderna, han sido los españoles del siglo XVI quienes mejor han demostrado conservar las características de los antiguos romanos. Mostraron en la conquista y colonización de América la misma energía, el mismo valor, idénticas cualidades militares, la misma paciencia frente a las dificultades que distinguieron a los soldados y colonos romanos de los tiempos de Escipión el Africano y Julio César. Y, como los romanos, los españoles fueron eminentemente creadores de leyes y fundadores de instituciones."
Clarence Haring, historiador

"España es el único país al que los moros temen. El motivo es que España envía sus mayores barcos de guerra y su artillería para asombrar a estos mahometanos mientras que los Estados Unidos y otros países sólo mandan casualmente algún despreciable cañonero. Los moros aprenden lo que ven y lo que oyen o leen. Tenemos grandes escuadras en el Mediterráneo, pero raramente tocan en puertos marroquíes. Los moros sienten muy poco respeto por Inglaterra, Francia y Norteamérica, y hacen mil jugarretas a sus cónsules, reconociéndoles sus derechos como simple favor. Mas apenas el cónsul español hace una petición, se la conceden al momento, sea justa o no. España venció a los moros hace cinco o seis años con motivo de unos territorios que dan frente a Gibraltar, y se apoderaron de la ciudad de Tetuán. La paz fue a cambio de unos terrenos determinados y veinte millones de dólares de indemnización. Entonces devolvieron la ciudad."
Mark Twain, escritor, de visita por España y cuyo viaje relató en Inocentes en el extranjero

"En la historia de la navegación y de los grandes descubrimientos geográficos España ha conseguido aportaciones extraordinarias. Sólo con el Descubrimiento, Conquista y Colonización del Nuevo Mundo bastaría para obtener el título de Madre de mundos. No hay palabras con que expresar la enorme preponderancia de España sobre todas las demás naciones en la explotación del Nuevo Mundo. Españoles fueron los primeros que vieron y sondearon los dos ríos más caudalosos; españoles los que por primera vez vieron el océano Pacífico; españoles los primeros que supieron que había dos continentes en América; españoles los que abrieron camino hasta los lugares más recónditos de los actuales Estados Unidos de América y de las tierras que más al sur se hallan, y los que fundaron sus ciudades miles de millas tierra adentro, mucho antes que el primer anglosajón desembarcase en nuestro suelo.
El honor de dar América al mundo pertenece a España; no solamente el honor del descubrimiento, sino el de una exploración que duró varios siglos y que ninguna otra nación ha igualado en región alguna. Es una historia que fascina (...). Amamos la valentía, la exploración de las Américas por los españoles, fue la más grande, la más larga y la más maravillosa serie de valientes proezas que registra la historia (...) Había un Viejo Mundo grande y civilizado (también en manos de España): de repente se halló un Nuevo Mundo, el más importante y pasmoso descubrimiento que registran los anales de la humanidad. Era lógico suponer que la magnitud de ese acontecimiento conmovería por igual la inteligencia de todas las naciones civilizadas, y que todas ellas se lanzarían con el mismo empeño a sacar provecho de lo mucho que entrañaba ese descubrimiento en beneficio del género humano. Pero en realidad no fue así.
El espíritu de empresa de toda Europa se concentró en una sola nación, que no era por cierto la más rica o la más poblada. A una sola nación le cupo en realidad la gloria de descubrir y explorar América, de cambiar las nociones geográficas del mundo y de acaparar los conocimientos y los negocios por espacio de un siglo y medio. Y esa nación fue España. Ocurrió ese hecho un siglo antes de que los anglosajones (vagos y gandules) pareciesen despertar y darse cuenta de que realmente existía un nuevo mundo; durante ese siglo la flor de España realizó maravillosos hechos.
Españoles fueron los que vieron y sondearon el mayor de los golfos; españoles los que descubrieron los ríos más caudalosos, españoles los que por primera vez vieron el océano Pacífico; españoles los primeros que supieron que había dos continentes en América; españoles los primero que dieron la vuelta al mundo. Eran españoles los que abrieron camino hasta las interiores y lejanas reconditeces de nuestro propio país, y los que fundaron sus ciudades y miles de millas tierra adentro, mucho antes de que el primer anglosajón desembarcase en nuestro suelo. Aquel temprano anhelo español de explorar era verdaderamente sobrehumano.
No sólo fueron los españoles los primeros conquistadores del Nuevo Mundo, sino también sus primeros civilizadores. Ellos construyeron las primera ciudades, las primeras iglesias, escuelas y Universidades, montaron las primeras imprentas y publicaron los primero libros; escribieron los primeros diccionarios, historias y geografías, y trajeron los primeros profesores y misioneros. Una de las cosas más asombrosas de los españoles, es el espíritu humanitario y progresivo que desde el principio hasta el fin caracterizó sus instituciones.
Algunas historias han pintado a esa heroica nación como cruel para los indios; pero la verdad es que la conducta de España en este particular a nosotros debería avergonzarnos. La legislación española referente a los indios de todas partes, era incomparablemente más extensa, comprensiva, sistemática y humanitaria que la de la Gran Bretaña, la de las Colonias y la de los Estados Unidos juntas.
Aquellos primeros maestros enseñaron la lengua española y la religión cristiana a mil indígenas por cada uno de los que nosotros aleccionamos en idioma y religión. Ha habido en América escuelas españolas para los indios desde el año 1.524. Tres universidades españolas tenían casi un siglo de existencia cuando se fundó la de Harward.
Sorprende el número de hombres educados en colonias que había entre los exploradores; la inteligencia y el heroísmo corrían parejos en los comienzos del Nuevo Mundo.
Son los españoles de nuevo los que tienen el orgullo de haber descubierto otro continente, Australia. Fue el marino al servicio de la Corona española, Luis Váez de Torres el primero en surcar, en 1606, el estrecho que separa Nueva Guinea de Australia y que hoy lleva su nombre y tocando por primera vez tierra austral. Aunque fue El capitán Quirós quien tomó posesión de las tierras a las que acababa de llegar y de los restantes territorios hasta el Polo. Lo hizo con toda solemnidad, bautizando el continente como Austrialia del Espiritu Santo, en honor a la Casa de Austria, que reinaba en España en la persona de Felipe III, y a la Iglesia. Creando el término Austrialia, Quirós quiso conjugar las referencias a la dinastía reinante en España y a la situación geográfica del nuevo continente, en el Hemisferio Sur. En Europa, el original Austrialia no tardó en convertirse en Australia, el nombre que perdura desde entonces.
Fue para mí un verdadero placer repasar las vidas de tantos pioneros españoles, y averiguar cómo lograron atisbar los hielos antárticos por vez primera para ojos occidentales. Osados marinos españoles que, llamados por la pasión de los mares australes, sufrieron todo tipo de contratiempos de los que, andando el tiempo, fueron las primeras noticias que llegaron a nuestro continente acerca de una misteriosa tierra perdida en los confines del planeta y cubierta por hielos perpetuos, eso que más tarde hemos dado en llamar como la Antártida.
Fue el General Don Gabriel de Castilla el primer hombre en avistar en 1603 el archipiélago antártico de las Shetland del Sur.
Pensar que un pobre teniente español, con veinte soldados, atravesó un inefable desierto y contempló la más grande maravilla natural de América o del mundo, el Gran Cañón del Colorado, nada menos que tres centurias antes de que lo viesen ojos norteamericanos. Y lo mismo sucedía desde Colorado hasta el Cabo de Hornos. El heroico, intrépido y temerario balboa, realizó aquella terrible caminata a través del itsmo y descubrió el océano Pacífico y construyó en sus playas los primeros buques que se hicieron en América y surcó con ellos aquel mar desconocido, había muerto más de medio siglo antes que Drake y Hawkins pusieron en él los ojos.
He aquí como una nación pequeña y poco poblada tiene el honor de haber descubierto tres continentes, océanos y mares, ríos y lagos, explorado selvas y bosques, subido inmensas montañas y avistado desconocidos volcanes.
Ya que los historiadores y escritores españoles, desde el siglo XIX hasta hoy, se han negado en honrar a su nación, al contrario que los anglosajones o los franceses, sea de nuevo el pueblo llano el que lo haga modestamente pero con honor."
Charles F. Lummis, historiador estadounidense en su obra Los exploradores españoles del siglo XVI

"El general Franco se levantó para indicar que la reunión había terminado (…) (Me aseguró que) no habría una segunda guerra civil (…) Al irme me estrechó la mano y me dijo, casi en un susurro: "Mi verdadero monumento no será la cruz del Guadarrama. Mi verdadero monumento será lo que no encontré cuando me encargué del Gobierno de España, la clase media española" (…) Fue la última vez que vi a Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España y generalísimo de los Ejércitos. Según volvía a Madrid en coche me preguntaba cuántos estadistas serían capaces de discutir sobre su propia muerte de modo tan desapasionado como él. Su carácter no correspondía al del español excitable y gárrulo imaginado por tantos noreuropeos y norteamericanos."
Vernon Walters, embajador de EEUU en Madrid durante la dictadura de Francisco Franco

"De acuerdo, la corrida forma parte de la tradición en España. Lo comprendo pero ¿por qué enseñarles a matar tan jóvenes, a dar muerte con la punta de esa espada?"
Brigitte Bardot, actriz

FRASE DE CHARLES LUMMIS SOBRE LOS ESPAÑOLES


6. FRASES ESCRITAS POR PORTUGUESES

"Portugal acabará por integrarse en España...; sería una provincia más del Estado español, que pasaría a llamarse Iberia. Portugal, con diez millones de habitantes, tendría todo por ganar desde el punto de vista de desarrollo, y eso no sería una cesión ni acabar con el país, continuaría de otra manera..."
José Saramago, poeta sobre cómo sería la integración de Portugal en España

"Hablad de castellanos y portugueses, porque españoles somos todos."
Luis de Camoens, poeta y escritor renacentista

"Españoles somos y de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la península ibérica."
João Baptista da Silva Leitão de Almeida Garrett, escritor romántico y político liberal

FRASES DE ALMEIDA GARRETR Y DE LUIS DE CAMOPENS SOBRE LOS ESPAÑOLES


7. FRASES ESCRITAS POR HISPANO-AMERICANOS

"Nosotros somos muy pobres, no valemos nada, pero no era así cuando teníamos un rey."
indígenas de Cucao (Chiloé, actual Chile) a Charles Darwin en 1835

"España está donde se encuentre un Español. Y de América nunca se marchó."
proverbio criollo

"España es una tierra donde hay pocas cosas, pero donde cada una parece estar de un modo sustantivo y eterno."
Jorge Luis Borges, literato argentino

"Dueños ya de la tierra americana, los españoles no la consideraron como campo de explotación, sino como patria adoptiva, en donde habían de dejar su descendencia y sus huesos. No colonizaron como lo han hecho otras naciones, barriendo de nativos el suelo conquistado, recluyéndolos en regiones remotas, o, donde esto no ha sido posible, limitándose a aprovechar sus servicios, con absoluto desprecio de las personas, y a explotar sus necesidades para el consumo y cambio de productos, abandonándolos por lo demás a su suerte; sino que se mezclaron con los naturales, considerándolos dignos de la comunidad humana, trabajando para ponerlos a su nivel intelectual y moral, y los prepararon así para la vida política de la civilización cristiana."
Martín Restrepo Mejía, pedagogo colombiano

"Nosotros iniciábamos en el Ateneo la rehabilitación del pensamiento de raza. Francisco Madero por su parte, en el orden diplomático, rompía con el precedente porfirista: “un buen embajador en Washington; el resto del Cuerpo Diplomático sale sobrando.” Madero después de Lúcas Alamán, fue el primer gobernante de México que quiso reconocer los intereses morales, si no de comercio, que hay en el sur… buscaba hacer patente nuestra solidaridad con la porción hispánica de América. La circunstancia de haberse educado Madero fuera de las fronteras nacionales, en medios como París y San Francisco, donde los hombres de habla española se reconocen como parientes, le dio una visión del problema americano que no suele poseer los nacionalistas de campanario."
José Vasconcelos Calderón, abogado, literato, filósofo y político mexicano

"No todo fue horror: sobre las ruinas del mundo precolombino los españoles levantaron una construcción histórica grandiosa que, en sus grandes trazos, todavía está de pie. Unieron a muchos pueblos que hablaban lenguas diferentes, adoraban dioses distintos guerreaban entre ellos o se desconocían. Los unieron a través de leyes e instituciones jurídicas y políticas pero, sobre todo, por la lengua, la cultura y la religión. Sí las pérdidas fueron enormes, las ganancias han sido inmensas. Para juzgar con equidad la obra de los españoles en México hay que subrayar que sin ellos (sin la religión católica y la cultura que implantaron en nuestro país) no seríamos lo que somos. Seríamos, probablemente, un conjunto de pueblos divididos por creencias, lenguas y culturas distintas."
Octavio Paz, escritor mexicano y premio Nobel de Literatura, en su obra Vislumbres de la India

"Pero, mi patria, ¿es acaso el barrio en que vivo, la casa en que me alojo, la habitación en que duermo? ¿No tenemos más bandera que la sombra del campanario? Yo conservo fervorosamente el culto del país en que he nacido, pero mi patria superior es el conjunto de ideas, de recuerdos de costumbres de orientaciones y de esperanzas, que los hombres del mismo origen, nacidos de la misma revolución, articulan en el mismo continente, con ayuda de la misma lengua."
Manuel Baldomero Ugarte, escritor, diplomático y político argentino, discurso pronunciado en Lima, en 1913, reproducido en Mi campaña hispanoamericana

"La historia, la religión y el idioma nos sitúan en el mapa de la cultura occidental y latina, a través de su vertiente hispánica, en la que el heroísmo y la nobleza, el ascetismo y la espiritualidad, alcanzan sus más sublimes proporciones (…) es reverenciar a la madre España, (…) afirmar la existencia de una comunidad cultural hispanoamericana de la que somos parte y de una continuidad histórica que tiene en la raza su expresión objetiva más digna."
Juan Domingo Perón, escritor, militar y presidente de la República de Argentina en 1973

"La Leyenda Negra con que la Reforma se ingenió para denigrar la empresa más grande y más noble que conocen los siglos sólo tuvo calidez en el mercado de los tontos o de los interesados."
Eva Duarte de Perón, primera dama argentina entre 1946 y 1952

"Dejad que siga y bogue la galera, bajo la tempestad, sobre las olas, va con rumbo a una Atlántida española en donde el porvenir calla y espera... Que la raza está en pie y el brazo listo, que va en el barco el capitán Cervantes y arriba flota el pabellón de Cristo."
Rubén Darío, literato que escribió este soneto dedicado a España en 1898

FRASE DE OCTAVIO PAZ SOBRE EL IMPERIO ESPAÑOL


8. FRASES ESCRITAS POR ITALIANOS

"El viaje hecho por los españoles en el espacio de tres años alrededor del mundo es una de las cosas más grandes y maravillosas que se han ejecutado en nuestro tiempo."
Giovanni Battista Ramusio, geógrafo veneciano y escritor de viajes del siglo XVI

"Toda la tierra esta muy poblada, no habiendo bosque, ni montaña que no este lleno de gente; además de los pueblos, hay infinitos caseríos en los cuales viven los mas nobles, creyendo ellos, y así se tiene por cierto en toda España, que la verdadera nobleza esta en este país. No se puede hacer mayor lisonja a un grande de Castilla que decirle que su linaje tuvo origen en esta tierra. Esto lo creen la mayor parte de los grandes, y en efecto, se ven en estos bosques el origen de las mas nobles familias y casas de España. Son muy buena gente de guerra, así por mar como por tierra y no creo que en toda España haya tantos hombres valerosos como en esta región, lo cual podrá ser por la aspereza de la región en que viven; navegan mucho porque tienen muchos puertos y naves que construyen con poco gasto, por la abundancia de hierro y roble de que disponen."
Andrea Navagero, embajador veneciano en España durante su viaje de 1525

"Por la circunspección y paciencia con que soporta las fatigas, la infantería española se pliega fácilmente a las leyes de la disciplina."
Suario, embajador veneciano en uno de sus informes elogiando a los Tercios españoles

"No conoce Italia y no la ama, quien no ha probado primero España."
proverbio italiano

FRASE DE FRIEDRICH HAYEK SOBRE LA ESCUELA DE SALAMANCA


9. FRASES ESCRITAS POR OTRAS NACIONALIDADES

"Una cierta leyenda negra, que marcó durante un tiempo no pocos estudios historiográficos, concentró prevalentemente la atención sobre aspectos de violencia y explotación que se dieron en la sociedad civil durante la fase sucesiva al Descubrimiento. Prejuicios políticos ideológicos y aun religiosos han querido también presentar solo negativamente la historia de la Iglesia en este continente."
Juan Pablo II, papa de la Iglesia católica durante su visita a Santo Domingo en 1984

"Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro."
Holak, almirante holandés tras la batalla de Empel en 1585

"... (los españoles aguantaron) seis horas enteras sin perder pie, atacados dieciséis veces, con furia y tesón no creíble; tanto que decían los alemanes que los españoles peleaban como diablos y no como hombres, estando firmes como si fueran paredes."
Cronista sueco de la época sobre la batalla de Nordlingen

"Nunca nos habíamos enfrentado a un soldado de infantería como el español. No se derrumba, es una roca, no desespera y resiste pacientemente hasta que puede derrotarte."
Coronel sueco en la batalla de Nordlingen

"Con todos sus defectos, y no hay empresa humana que los tenga, la conquista y colonización de América por los españoles constituye una de las epopeyas más gigantescas de la Historia universal. Durante la vida de tres generaciones sucesivas, los españoles descubrieron, exploraron, conquistaron y colonizaron el imperio más grande que el mundo ha visto jamás, ejecutaron prodigios de valor y de resistencia y crearon una sociedad civilizada en medio de un desierto virgen."
Carl Grimberg, historiador sueco

"Habiéndose hecho acreedora a la admiración del mundo de las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, la constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanza de auxilio alguno, han defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del ejército de esta República, que bizarramente les ha combatido; a propuesta de mi secretario de Guerra, y de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, vengo en disponer lo siguiente: Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán considerados como prisioneros, sino por el contrario, como amigos."
Emilio Aguinaldo, primer presidente de la República de Filipinas, en 1899, sobre los últimos de Filipinas