Pero en la especialidad que obtuvo mayor número de apuntes fue sobre la fauna autóctona. Había estudiado animales tras ser cazados por él mismo o visitando los mercados. Llegó a catalogar 440 especies, de las que cerca de 200 eran completamente desconocidas hasta el momento. Algunas se han extinguido en el transcurso de casi dos siglos y medio, pero ofrece una idea de la amplia biodiversidad que había.
Azara seguía la misma corriente de investigación que otros científicos de la época. Pero no se empleó en el estudio académico, sino de forma independiente, sin libros, ni colaboradores, en medio de un inmenso territorio formado por el Chaco y la Pampa del Río de la Plata. Tan solo se apoyó en la obra del francés George-Louis Leclerc, conde de Buffon, gran autoridad de la época a la que después rebatiría en muchas de sus conclusiones. Una vez en Asunción y Buenos Aires, consultó documentos en los archivos de estas ciudades para reconstruir la historia de un modo más científico.
Entretanto, la comitiva portuguesa seguía sin aparecer o lo hacía en lugares no acordados. En varias ocasiones, Azara informó a las autoridades que había descubierto asentamientos lusos dentro del territorio hispano. Nunca hubo una respuesta activa desde la administración, dejando toda la responsabilidad a Azara.
Fue encomendado a la fundación de poblaciones muchos quilómetros al norte de la actual frontera uruguaya. Sabía que la única maneta de frenar el expansionismo luso pasaba ya por poblar con españoles las zonas despobladas, pues las vías diplomáticas habían fracasado. Y con esta intención fundó la ciudad de
.
Un mes antes de que Azara tomase un barco de vuelta, el Ejército portugués invadió la zona, destruyó la población y la renombró. Sao Gabriel pertenece a la provincia
brasileña de Río Grande do Sul.
Estaba fracasando su plan de colonización de los territorios deshabitados de la región paraguaya, y las autoridades virreinales no se hacían cargo de la situación ante un Ejército portugués que no cooperaba en la delimitación de una frontera que le perjudicaba como potencia colonial. De hecho, tuvo algún momento de conflicto interno con las autoridades virreinales que juzgaban con recelo su independencia de criterio y su iniciativa militar.
Desde la jefatura de la Armada tampoco le permitieron el regreso a España tras reiteradas solicitudes. En una ocasión de 1794, escribió una misiva al ministro Antonio Valdés:
Desesperado, Azara llegó a confesar en uno de sus escritos que su permanencia en estas tierras ya solo le motivaba su labor científica:
En 1801, Azara regresó a España, tras veinte años de expedición. Se había convertido en un científico reconocido en Europa porque fue enviando sus resultados sobre la naturaleza sudamericana a su hermano,
José Nicolás de Azara, embajador español en París. Este era considerado uno de los principales prohombres de la Ilustración científica española; era editor, arqueólogo, y diplomático, y se encargó de la promoción de su hermano menor.
Asentado en el gran foco irradiador de la Ilustración europea, Félix de Azara pudo mantener una relación profesional con la comunidad de naturalistas franceses, que impulsaron la publicación de sus obras sobre zoología e historia natural. Fue acogido por el Museo de Historia Natural y tuvo un grato reconocimiento por parte del prestigioso paleontólogo Georges Cuvier.
Hasta
Napoleón Bonaparte se interesó por el español y especialmente por su cartografía. Entonces, Portugal era aliada de Inglaterra y, por tanto, enemiga de Francia, y el emperador tenía intenciones de invadir el sur de Brasil con su ejército a través del río de la Plata. Azara mantuvo una entrevista con un comisario.
En 1802, fue ascendido a brigadier de la Real Armada. Tras la muerte de su hermano, regresó volvió a España. Conocida su repercusión por la Corte de Carlos IV, el primer ministro Manuel Godoy le ofreció ocupar el cargo de virrey de la Nueva España, en 1803, que rechazó. Pero si aceptó forma parte de la Junta de Fortificaciones y Defensa de Indias.
El pintor
Francisco de Goya realizó un retrato de cuerpo entero para la posteridad. En el óleo, Azara aparece pintado en uniforme de brigadier, rodeado de libros y animales disecados, dentro de un gabinete de investigación que jamás tuvo durante su aventura americana. Uno de los libros es su
Geografía Física y Esférica, sobre cartografía.
Pudo contemplar, en 1808, como el Ejército napoleónico invadía España y estallaba la Guerra de la Independencia. No solo pudo comprobar en primera persona que España no conseguía mantener la frontera con Portugal en Suramérica, sino que ni siquiera podía defenderse la frontera con Francia en los Pirineos. Tras la llegada al trono de Fernando VII, su ciencia ya no interesaba a una nación devastada por la guerra, menos aún relacionada con unos territorios de ultramar que se estaban separando del Reino de España. Entonces, decidió retirarse a su pueblo natal.
En 1821, durante el Trienio Liberal, Félix de Azara murió de una pulmonía en Huesca, con casi ochenta años. En la actualidad, está enterrado en la catedral de esa ciudad.
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| VIAJE DE LA AMÉRICA MERIDIONAL, POR FÉLIX DE AZARA |
Sus escritos habían sido un avance en el naturalismo, la cartografía y la antropología. En ellos describió 448 de especies animales, de las cuales la mitad eran desconocidas aún.
En 1801, tras su llegada a París, se publicó su primer libro
Essais sur l’histoire naturelle des Quadrupédes de la province du Paraguay, cuya versión al español era
Apuntamientos para la historia natural de los cuadrúpedos del Paraguay y del Río de la Plata, publicado en Madrid al año siguiente.
Otro de los volúmenes fue
Apuntamientos para la historia natural de los pájaros del Paraguay y del Río de la Plata, publicado también en Madrid, en 1805. Este último fue traducido al francés por Sonnini, en 1809, bajo el título
Voyages dans l’Amérique méridionale, par don Félix de Azara.
Por último, en 1809, se publicó en francés su obra cumbre,
Voyages dans l’Amérique Méridionale, y traducido al español, inglés, alemán, italiano y sueco. El libro
Viajes por la América meridional desde 1781 hasta 1801 es la obra que recopila los volúmenes anteriores más un atlas cartográfico.
Su obra resultó vital para conocer la historia, la sociedad y la naturaleza de la zona subtropical de América del sur. Anticipaba el fenómeno de la deforestación, muy de actualidad, anticipando el movimiento del Ecologismo. Por ejemplo, en una descripción que hizo sobre los montes del río Paraná despoblado de árboles con el objetivo de cultivar la tierra a la altura del río Guayquiraró:
"Donde viven hombres, ni árboles, ni animales quedan."
Pero sus reflexiones más determinantes han sido en el reino animal. Encontraba diferencias entre los animales de una misma especie que no se debía a un motivo superficial, sino a una causa interna. No pudo investigar los mecanismos de aquella diferenciación entre la misma especie, pero si expresó la posibilidad de evolución. Intuyó que las especies cambiaban su morfología y anatomía para adaptarse al medio en el que viven. Además, se estaba aproximando al concepto de mutación de la biología moderna.
Esta idea pro-evolucionista introducía el desorden de la naturaleza, rompía con la perfecta armonía del universo, con el orden científico que imperaba en el pensamiento de la comunidad científica del siglo de la Ilustración. Y esta ruptura con aquel orden científico de su época abría la investigación hacia un abanico de posibilidad futuras.
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| APUNTAMIENTOS DE LOS CUADRÚPEDOS, POR FÉLIX DE AZARA |
Sus ideas eran un preludio de la teoría de la evolución de las especies, desde el punto de vista de la historia natural, siendo precursor de la teoría evolucionista de
Charles Darwin. El británico realizó su viaje iniciático en el barco
Beagle por América del sur, pudo leer los escritos del
Viajes por la América Meridional. El naturalista inglés que desarrolló más ampliamente la idea de la evolución biológica a través de la selección natural citó a Félix de Azara una quincena de veces en su
Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo, dos en
El origen de las especies, y una
El origen del hombre.
No solo tuvo a Charles Darwin como discípulo. En 1837, Gustav Hartlaub editó un índice de las especies de aves descritas por Azara. Varias especies le fueron dedicadas: el pájaro
Synallaxis azarae por Alcide Dessalines d’Orbigny en 1835 y los roedores
Dasyprocta azarae por Martin Lichtenstein en 1823,
Akodon azarae por Johann Fischer von Waldheim en 1829 y
Ctenomys azarae por Michael Rogers Oldfield Thomas en 1903.
En 1976, se le dedicó una dorsal de la Luna, la
Dorsum Azara es una cresta en
Mare Serenitatis. Tiene 103 kilómetros de largo y está ubicada en 26º 42'N y 19º
12'O.
La ciudad agrícola
Azara, situada en la provincia de Misiones, de la República de Argentina, está nombrada en su honor por el trabajo realizado en la zona. Este era un asentamiento jesuita fundado en el siglo XVII, dedicado a la ganadería. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús, la villa fue abandonada y saqueada por bandoleros. En 1800, Azara intentó sin éxito la refundación de la ciudad por orden del virrey del Río de la Plata, José Avilés e Iturbe.
En la actualidad, la Diputación Provincial de Huesca ha creado el
Premio Félix de Azara en reconocimiento a la conservación del espacio natural.
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| FÉLIX DE AZARA |