EXPEDICIÓN POLÍTICO-CIENTÍFICA AL MUNDO POR ALEJANDRO MALASPINA


La Expedición científica y política de Alejandro Malaspina fue desarrollada durante los años 1789 y 1794 con el propósito de trazar cartas hidrográficas, cartografiar las costas, incrementar el conocimiento sobre ciencias naturales (botánica, zoología, geología), y realizar observaciones astronómicas. Partió de Cádiz, recorrió el litoral occidental de América, y cruzó el océano Pacífico, visitando las islas Filipinas, Nueva Zelanda, Australia y el archipiélago de Vavao. Fue una hazaña científica al máximo nivel de la Ilustración europea del siglo XVIII.

EXPEDICIÓN POLÍTICO-CIENTÍFICA AL MUNDO POR ALEJANDRO MALASPINA

Alejandro Malaspina y Melilupi nació en 1754, en Mulazzo (Italia), perteneciente a una familia aristocrática de Parma y de educación muy esmerada. Siendo joven fue ordenado caballero de la Orden de Malta y combatió a los piratas berberiscos en el mar Mediterráneo.

En noviembre de 1774 y a la edad de 22 años ingresó en la Escuela de Guardiamarinas de Cádiz. Se distinguió por ser uno de los alumnos más aventajados del Curso de Estudios Mayores, el ambicioso programa docente que incorporaba las matemáticas newtonianas, la astronomía náutica y la física experimental. En pocos años se había convertido en un experto marino y combatiente de mérito, llegando a ser capitán de navío y uno de los mejores marinos de la Armada española. Entre sus méritos destacaron varios hechos de armas en la guerra contra Inglaterra y un viaje promovido por la Compañía mercante de Filipinas de circunnavegación a la tierra con la fragata Astrea en 1787. Se trataba de un hombre de ciencia y guerra, un auténtico marino ilustrado.

En septiembre de 1788, junto con su compañero José de Bustamante y Guerra, propuso al ministro de Marina e Indias, Antonio Valdés, la organización de una expedición científica y política para la recopilación física exhaustiva de todas las posesiones de la Corona española, con datos sobre el magnetismo terrestre, las especies animales y vegetales, la producción minera, las rutas de navegación, y el estado administrativo de los virreinatos. Sería el llamado Viaje científico y político alrededor del mundo, aunque posteriormente se llamó Expedición Malaspina.

Retratos Alejandro Malaspina José Bustamante
ALEJANDRO MALASPINA Y JOSÉ DE BUSTAMANTE

El 14 de octubre de 1788, dos meses exactos antes de su muerte, el rey ilustrado Carlos III aceptó el proyecto para fortalecer a un país cuyas posesiones estaban cada vez más amenazadas. Fue el proyecto científico más ambicioso de la Ilustración española, cuya misión fue hacer una descripción física de los territorios españoles que aún, en 1798, se extendían desde Europa hasta las islas Filipinas pasando por América.

Se construyeron dos corbetas iguales capacitadas para este tipo de misión, Descubierta y Atrevida, de 33,5 metros de eslora, 306 toneladas, que gobernaron los almirantes Malaspina y Bustamante.

La expedición contó con la participación de destacados ilustrados: 18 oficiales hidrográficos y astrónomos de la Marina española, como Juan Gutiérrez de la Concha, Cayetano Valdés y Alcalá Galianio, los pintores José Guío y Fernando Brambila, el dibujante y cronista Tomás de Suria, el botánico Luis Née, y los naturalistas José del Pozo, Antonio Pineda y Tadeo Haenke. Se seleccionó a una tripulación de 204 hombres con experiencia marinera.

La expedición zarpó de Cádiz el 30 de julio de 1789. Después de fondear durante unos días en las islas Canarias, navegaron por las costas de Sudamérica hasta el Río de la Plata. Sus primeras paradas fueron Montevideo, Buenos Aires y Puerto Deseado. Se conocía el litoral y las regiones con ciudades, pero habría que cartografiar grandes extensiones de la geografía americana sin explorar.

En islas Malvinas expulsaron a unos cazadores de focas ingleses; en Tierra de Fuego cartografiaron el cabo de Hornos; recorrieron la isla de Chiloé y todo el litoral americano del Pacífico: Concepción, Valparaiso, Coquimbo, El Callao, Guayaquil, Panamá, Acapulco, San Blas de California hasta la bahía de Yakutat y el fiordo Prince William en Alaska, buscando el llamado "paso del Norte" hacia el Atlántico, una posible unión entre los océanos Pacífico y Atlántico.

Regresaron a Nutka (Vancouver) y Acapulco, y desde allí tuvieron tres meses de navegación cruzando el océano Pacífico hasta llegar a Manila en marzo de 1792, pasando por Guam, y los archipiélagos de Marshall y las Marianas.

Tras estudiar las Filipinas y Macao, atravesaron las islas Célebes y las Molucas, en la Polinesia, y en febrero de 1793 fondearon en la isla Sur de la actual Nueva Zelanda, cartografiando el fiordo de Doubtful.

La siguiente escala fue la colonia británica de Sídney en Australia, desde donde decidieron regresar a España pero sin atravesar el océano Índico y el cabo de Buena Esperanza como consecuencia de la inminente guerra entre España y Francia. Pasaron por puerto del Callao, tocando en la isla de Vavao, y doblando el Cabo de Hornos, llegaron a Cádiz en septiembre de 1794.

RUTAS MARÍTIMAS DE LA EXPEDICIÓN MALASPINA

En cada escala, los miembros de la expedición establecían inmediato contacto con las autoridades locales y eventuales científicos para ampliar las tareas de investigación. El método de trabajo que se desplegaba consistía en bajar a tierra, instalar un observatorio astronómico, localizar a las especies animales y vegetales de la zona y estudiarlas, recoger semillas y frutos, buscar depósitos de fósiles, dibujar el paisaje del lugar, cartografiar el terreno, etc. También se investigaba en los principales archivos y fondos de la América española.

Durante los cinco años de aventura marítima se realizaron mapas y cartas hidrográficas, observaciones astronómicas, derroteros para la navegación, estudios de historia natural que comprende desde herborización y descripciones de fauna hasta estudios geológicos y mineralógicos, y que aportaron una amplia clasificación de la zoología, la botánica y la geología. Realizaron descripciones etnográficas de gran interés en las áreas fronterizas del imperio (Patagonia, noroeste americano, islas del Pacífico); recopilaron noticias sobre el estado del comercio en todos los puertos del Pacífico; incorporaron a la soberanía española el archipiélago de Vavao (Tonga).

También se elaboraron unos amplios informes geográficos y políticos sobre las deficiencias y las oportunidades que ofrecían cada región y virreinato, lo que le convirtió en una especie de filósofo y visionario en el mar del Sur.

MURAL SOBRE LA LABOR CIENTÍFICA DE MALASPINA

Malaspina era hombre culto y preparado, estaba influenciado por las ideas de pensadores como Adam Smith, William Paley, Adam Ferguson, Robertson, Genovesi y Filangieri, representantes de la ilustración escocesa y napolitana. Había redactado antes del viaje un decálogo con sus principales ideas coloniales, se trataba de los Axiomas políticos sobre la América, un texto inspirado por las nuevas tendencias económico-políticas que relacionaban de mejor manera a la metrópoli con sus provincias de ultramar. Durante la expedición puso en práctica aquellos ideales, adaptando a cada caso particular sus principios generales, aplicándolos en las diferentes actividades de la pesca, la minería, la organización administrativa, los consulados y la actividad comercial.

La expedición fue tomada con éxito desde Madrid, una hazaña científica, digna de ser comparada con la primera vuelta al mundo de Magallanes y Elcano o con la aventura científica de Francisco Hernández en el siglo XVI.

Malaspina, convencido de la necesidad de reformar el Imperio, presentó a Carlos IV el informe Expedición ultramarina iniciada el 30 de julio de 1789. Este informe incluía un anexo confidencial que explicaba la situación política de las posesiones. El informe político recomendaba cambios en profundidad, la concesión de una mayor autonomía y una nueva visión de gobierno. Los territorios coloniales se impregnaban cada vez más de la recién estallada Revolución francesa y de los ideales de emancipación.

La información teórica pasó a la práctica desde las instituciones ilustradas españolas del momento, por ejemplo, el herbario de Luis Née fue donado al Real Jardín Botánico de Madrid, donde se conserva actualmente, y muchas especies fueron descritas gracias a estos materiales por su director de entonces, Antonio José Cavanilles.

corbetas Descubierta Atrevida Malaspina Bustamante
CORBETAS ATREVIDA Y DESCUBRIDORA

Pero no todo el contenido de aquel informe fue desvelado. Corrían malos tiempos, la Revolución francesa había estallado en 1789 y se declaró la guerra contra la Convención en 1795. Malaspina cometió el peligroso error de escribir unas Reflexiones relativas a la paz de España con Francia e incluso un Memorial a la reina, en el que proponía cambios ministeriales, incluida la destitución del primer ministro Manuel Godoy. Probablemente, ese fue el motivo por el cual, en abril de 1796, Godoy acusaba a Malaspina de revolucionario y conspirador, que supuso su caída profesional y su prisión. Bustamante, en cambio, terminaría siendo gobernador de Montevideo.

Durante su reclusión en la prisión de San Antón de La Coruña, escribió tres pequeños opúsculos: el Tratadito sobre el valor de las monedas en España (1797), la Meditación filosófica sobre la existencia de un bello esencial e invariable en la naturaleza (1799) y la Carta crítica sobre el Quijote (1799). Malaspina pasó los últimos años de su vida en la recién fundada República de Italia, desde donde se carteó con oficiales y amigos españoles, muchos de los cuales cayeron en la batalla de Trafalgar, como por ejemplo Galiano o Churruca.

Aquel informe enciclopédico que Malaspina entregó al gobierno español como conclusión a su viaje científico y político alrededor del mundo fue publicado por primera vez en 1885, por el marino Pedro de Novo y Colson, con el nombre de Viaje político-científico alrededor del mundo por las corbetas Descubierta y Atrevida, al mando de los Capitanes de navío don Alejandro Malaspina y don José Bustamante y Guerra desde 1789 a 1794. En él, se detallan 70 cartas hidrográficas y náuticas, trabajos sobre el magnetismo terrestre y la gravedad, estudios sobre la producción minera, innumerables pliegues de herbario de unas 14.000 plantas, estudios fisiológicos de más de 500 especies botánicas y minerales, análisis de gran cantidad de animales, cerca de un millar de imágenes de tipos étnicos, paisajes, flora, fauna y tradiciones representadas en dibujos, croquis, bocetos y pinturas.

Viaje político-científico retrato Alejandro Malaspina
VIAJE POLÍTICO-CIENTÍFICO DE ALEJANDRO MALASPINA

A través de sus diarios y escritos, tuvieron cabida los distintos aspectos de la realidad del imperio, desde la minería y las virtudes medicinales de las plantas hasta la cultura, y desde la población de la Patagonia hasta el comercio filipino. Siguiendo los principios de la Ilustración, culminaba la experiencia descubridora y científica de tres siglos de conocimiento del Nuevo Mundo y la tradición hispana de relaciones geográficas y cuestionarios de Indias. Y lo hicieron bajo una fórmula característica del período ya que, influenciado en el carácter científico y naturalista de la Ilustración, lo que Malaspina hizo en realidad fue componer una auténtica "física de la Monarquía".

La ambición del proyecto y la calidad del material estudiado supusieron una obra cumbre en el desarrollo de la Ilustración española. La importancia de aquella expedición colocaba a Alejandro Malaspina al mismo nivel que las realizadas por Cook, La Pérouse y Bougainville. El valor y méritos de los logros científicos españoles igualaba a de los ingleses y franceses.

En el pasado más reciente, diversas instituciones españolas han efectuado una gran expedición científica de circunnavegación, la Expedición Malaspina (2010-2011), nombre que recibe en reconocimiento a su principal promotor. Se trataba de un proyecto de investigación interdisciplinar que tuvo como principales objetivos estudiar el cambio global y la biodiversidad en el océano. Desde de diciembre de 2010 hasta julio de 2011, más de 250 científicos a bordo de los buques de investigación oceanográfica Hespérides (A33) y Sarmiento de Gamboa han desarrollado una labor que unía el estudio científico con la formación de jóvenes investigadores, el fomento de las ciencias marinas y la cultura científica en la sociedad.

BUQUE CIENTÍFICO HESPÉRIDES (A33)

CARTOGRAFÍA ESPAÑOLA RENACENTISTA


A comienzos de la Edad Moderna, la Cartografía española continuó a la vanguardia de Occidente como siglos antes lo hizo la Escuela astronómica y cartográfica alfonsí y la Escuela Cartográfica Mallorquina.

Promovidos por la Casa de Contratación, marinos, cartógrafos y cosmógrafos definieron los primeros mapamundis que incluían las tierras descubiertas en las Indias occidentales y orientales, así como cartas náuticas de los océanos y mares de buena parte del orbe. Fueron los primeros mapas del mundo conocido.

CARTOGRAFÍA MODERNA ESPAÑOLA PRIMEROS MAPAS DEL MUNDO

En el desarrollo de la cartografía que pudo conocer la Europa de la Edad Moderna intervinieron toda una serie de factores de los cuales el más determinante fue el inicio de la exploración atlántica por España y Portugal. Para el asentamiento y organización de ambos imperios era condición indispensable el conocimiento más preciso de los territorios por los que se extendían. Y una representación eficaz implicaba el dominio de saberes como geometría, trigonometría, astronomía o geografía, así como de técnicas como planimetría, cartografía y el manejo de instrumentos de medición de distancias y niveles. La Corona española se preocupó de reclutar a los matemáticos, cosmógrafos y cartógrafos más preparados de su tiempo para diversos proyectos.

La cartografía y la náutica española de la Modernidad continuó a la vanguardia occidental, gracias a la gran escuela cartográfica y náutica de la España imperial que fue la Casa de Contratación de Indias. Fundada en Sevilla, en 1503, por los Reyes Católicos, tenía como objetivo la administración y control del tráfico mercantil con el Nuevo Mundo, pero tuvo una importante actividad científica.

En esta institución se instruía a los pilotos en formación náutica para los viajes a las Indias bajo la autoridad del piloto mayor. El piloto mayor se dedicaba a examinar la enseñanza de la cosmografía y la construcción de instrumentos, así como a aprobar las cartas de marear, en cuya labor era ayudado por los cosmógrafos oficiales.

Casa Almirante Contratación Sevilla
CASA DEL ALMIRANTE DE LA CASA DE CONTRATACIÓN

En 1508, Américo Vespucio, quien dio nombre al Nuevo Mundo, fue el primer piloto mayor de la Casa de Contratación de Indias. Se encargó aportar los instrumentos de navegación necesarios y su utilización tales como el astrolabio y el cuadrante, también de unir teoría y práctica y hasta de examinar el nivel de conocimientos y preparación de los pilotos.

Se establecieron cátedras de matemáticas, cosmografía, astronomía, cartografía, hidrografía y artillería, impartidas por profesores españoles e incluso extranjeros, como el inglés Sebastián Caboto, los flamencos Jerónimo Cock o Gemma Frisio, el italiano Américo Vespucio o los portugueses Diego Ribero y Fernando de Magallanes.

A mediados de siglo, se encargó dicha enseñanza a catedráticos de cosmografía. El primer catedrático en cosmografía fue Jerónimo de Chaves, cuya cátedra fue creada en 1552. Además, se realizaban estudios náuticos, cosmográficos y cartográficos, basados tanto en los análisis como en la experiencia.

De cada viaje realizado, el piloto de Indias tenía que entregar las "relaciones" de las observaciones recogidas y cartas dibujadas sobre el mar o el terreno para construir la cartografía. También entregaba informes sobre el medio natural, las etnias y los idiomas. De modo que la Casa de Contratación, además de ser un centro de control de comercio, terminó por convertirse en un organismo científico, etnográfico, geográfico, historiográfico y de formación náutica. Por ello se generaron prontuarios que recibieron diversos títulos como Tratado, Arte, Regimiento, Suma, Instrucción, Compendio, Espejo, Luz, Antorcha y hasta Reparo a errores.

Archivo General Indias Casa de Contratación Sevilla
ARCHIVO GENERAL DE INDIAS

Durante el Siglo de Oro de los descubrimientos geográficos españoles, los principales pilotos cartográficos fueron Andrés de Morales, Américo Vespucio, Juan de la Cosa, Nuño García Torreno, Hernando Colón, Pedro de Medina, Alonso de Santa Cruz, Francisco Faleiro, Alonso y Jerónimo de Chaves, Juan López de Velasco, Fernández de Enciso, Martín Cortés, Rodrigo Zamorano, Andrés García de Céspedes, García de Palacio, Tomé Cano, Pedro Porter Casanate, entre otros. Se trataba de un grupo de científicos que habían encontrado su madurez profesional en pleno Siglo de Oro español, recogiendo el legado que en el Medievo dejaron sus precursores de la Escuela balear.

Prestaron unos amplios conocimientos en cosmografía y cartografía conseguidos durante sus expediciones marítimas para la elaboración del Padrón Real, que es el primer atlas universal de la Historia. Era el principal mapa español, de carácter oficial y secreto, que era utilizado como modelo para los sucesivos mapas y cartas náuticas que llevarían los barcos españoles durante todo el siglo XVI. Fue uno de los logros más sobresalientes de la Casa de Contratación de Sevilla, un documento envidiado por las potencias rivales de España.

PLANISFERIO DE JUAN VESPUCIO

Además, la cartografía puesta al servicio de Carlos V y Felipe II tuvo un objetivo legitimador de su vocación universalista, pues el piloto mayor diseñaba mapas alegóricos que prestigiasen la autoridad de la Monarquía de los Austrias.

Dada la alta confidencialidad de los mapas y cartas, era de obligatoriedad que los planos, bocetos y apuntes trazados por los pilotos en sus viajes quedasen custodiadas y protegidas con medidas especiales de seguridad, jurando solemnemente no divulgar su contenido. El papel era su principal material, lo que facilitaba que se quemara rápido antes de ser interceptadas por un barco enemigo en plena mar. Otras de las medidas requeridas por la Corte española fue que el número de copias del Padrón Real no podía ser mayor que el de pilotos existentes de las Carreras de Indias.

A mediados del siglo XVI, sólo había 180 pilotos y poco más de 200 maestres que navegaban la derrota de las Indias. Tan solo ellos y un muy escaso número de personas tenían acceso a tan privilegiada información, siempre codiciada por los espías y agentes de las grandes potencias.

España puso en línea de magisterio a los más grandes geógrafos de su tiempo, a los más expertos maestros de las ciencias militar y matemática. Nombres prestigioso como los de Juan Firrufino, Cedillo, Labaña y Ondériz, Rodríguez Muñoz, españoles como lo fueron los autores de los textos fundamentales: la Suma de Geografía, publicada en Sevilla en 1518, el Arte de navegar, el Regimiento de navegación, el Tratado de la carta de marear geométricamente demostrada, y muchas más.

Portulano Jorge Aguira
PORTULANO DE JORGE DE AGUIRA

El siglo XVI comenzó con la aparición del primer mapa del mundo en el que aparecen representadas las costas de América. El Mapamundi que Juan de la Cosa elaboró en 1500 marcaba el inicio de la cartografía americana, considerado como una de las joyas de la historia de la cartografía. Este portulano mostraba todo el mundo conocido hasta finales del siglo XV.

De la Cosa trazó las costas de Europa y particularmente del Mediterráneo conforme a los más avanzados portulanos mallorquines e italianos de la época. El contorno de África fue dibujado de acuerdo a los últimos descubrimientos portugueses, mientras que el de Asia, hasta el Ganges, es muy impreciso. Al oeste de Europa y África aparece el mar Oceanuz y allí una rosa de los vientos con la imagen de la Virgen María y el Niño Jesús, de donde parten líneas o rumbos que parecen una telaraña. Limitando al mar Oceanuz por Occidente, se pintan de verde las tierras continentales recién descubiertas hacia el norte y hacia el sur por Colón, Ojeda, Yáñez Pinzón y Juan y Sebastián Caboto. América del norte aparece representada como un gran seno marinero, que correspondería al golfo de México, y sobre el "círculo cangro" aparecen la isla de Cuba y muchas isletas alrededor, las Antillas están representadas con sus nombres, pero faltan las penínsulas de La Florida y Yucatán. El litoral de América del sur está representado desde el cabo de la Vela al de San Agustín y una parte del Brasil actual. Mostró además a Asia y América separadas por una masa de agua independiente, el océano Pacífico, y a América del norte y América del sur como dos continentes autónomos. Se expone en el Museo Naval de Madrid.

MAPAMUNDI DE JUAN DE LA COSA

A las órdenes de Juan de la Cosa ya había estado el navegante y cosmógrafo Andrés de Morales, incluso tomado parte en diversas expediciones marítimas a las órdenes de Cristóbal Colón o Rodrigo de Bastidas, explorando las costas atlánticas de América. Siempre estuvo vinculado a la Casa de Contratación de Indias realizando numerosos trabajos náuticos y cartográficos en las dos primeras décadas del siglo XVI. En 1508, por orden del gobernador Nicolás de Ovando, realizó un mapa de la isla La Española tras explorarla, mapa que se conserva en la actualidad.

Por orden del obispo Juan Rodríguez de Fonseca, ejecutó una carta de navegación marítima de la costa de Brasil, que sirvió para defender los límites españoles en su litigio con Portugal. Esta fue la Carta Marítima de la Costa de Brasil. Entonces, Morales se dio cuenta de la existencia de unas corrientes marinas en el océano Atlántico, a las que llamó Torrentes del mar. Estas corrientes oceánicas fueron estudiadas con tan exactitud que asombró al propio Alexander von Humboldt en el siglo XVIII. También realizó otra Carta de Marear de las Indias Occidentales.

Carta náutica Atlántico Brasil Reinel
CARTA NÁUTICA DEL ATLÁNTICO SUR Y BRASIL

Otro mapamundi al estilo de las cartas marinas conocidas como portulanos fue el pergamino de grandes dimensiones que Nuño García de Torreno, jefe de la Casa de la Contratación, realizó en Sevilla en 1526. El planisferio Salviati contiene trazos en oro y colores, representando ciudades, bajeles y príncipes, conteniendo al menos veintidós rosas de brújula con líneas de navegación radiales, y solo se identificaron asentamientos costeros. También hay dibujos de árboles, montañas, animales (solo en los nuevos descubrimientos), pueblos almenados (en Europa, Medio Oriente, Asia y África) e incluso carpas coloridas para representar asentamientos en África. El mapa es muy colorido, con el mar Rojo mostrado en ese color, y los mares Báltico, Negro y Caspio y el golfo Pérsico se muestran en azul.

Geográficamente muestra el mundo conocido en una perspectiva típica de Europa occidental, mostrando solo las costas orientales de América del Norte y del Sur. No se intenta indicar la extensión occidental de ninguna de las masas terrestres, ni existe una verdadera especulación sobre la proximidad de los nuevos descubrimientos al continente asiático. De hecho, la representación de Asia al este de la India está muy poco desarrollada, sin una costa oriental y sin indicación de las islas de Japón. Se muestra que América del Norte y América del Sur están conectadas desde Labrador en el norte hasta el Estrecho de Magallanes en el sur.

planisferio Salviati Nuño García Torreno
PLANISFERIOSALVIATI DE NUÑO GARCÍA DE TORRENO

Pero la cartografía del siglo XVI se no caracterizó por la elaboración de portulanos medievales, sino por la invención de dos tipos de modernas cartas náuticas: la plana y la esférica.

La carta plana era un moderno invento portugués que intentaba superar a las medievales cartas portuláneas. Su ejecución es el resultado matemático de proyectar la esfera en un cilindro tangente o secante a la misma, generando una red de paralelos y meridianos que forman cuadrados o rectángulos perfectos. Pero presentaba un error como carta náutica ya que la línea que une dos puntos de la misma corta a los meridianos según ángulos desiguales; por tanto no es línea de rumbo, que es la que forma ángulo igual con todos los meridianos y la que señala la ruta a los nautas.

Este inconveniente fue subsanado por la carta esférica, también llamada carta de latitudes crecientes, por la cual la latitud se exagera en el mismo grado que la longitud y de esta manera la línea que une dos puntos cualesquiera de la carta es línea de rumbo. Este sistema de proyecciones polares equidistantes fue inventado por cartógrafos españoles, mucho antes que los emplease el holandés Mercator; pues si éste lo utilizaba en 1559, en un mapa español, posiblemente dibujado por Nuño García de Torreno, se empleaba ya en 1522. Por otra parte, Mercator pudo aprender cartografía en España, pues estuvo trabajando al servicio del emperador Carlos V.

Tabla Islario mundo Alonso Santa Cruz
ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

El gran precursor de la carta esférica en el siglo XVI fue el sevillano Alonso de Santa Cruz, cartógrafo oficial y fabricantes de instrumentos náuticos de la Casa de Contratación de Sevilla, donde residió habitualmente. Después de viajar por varios países de Europa, participó en la expedición de Sebastián Caboto. Pasó a la historia por descubrir el modo de trazar los intervalos entre los paralelos de las proyecciones esféricas, consiguiendo evitar los errores que se producían en las cartas planas. Fue por ello considerado como el gran precursor de los mapas de variaciones magnéticas. Además ideó un instrumento para la determinación de las longitudes.

En 1539, Alonso de Santa Cruz fue nombrado cosmógrafo mayor de Carlos V, cargo en el que continuó con Felipe II. La Junta de Cosmógrafos y Astrónomos que se organizó en 1554 en Valladolid estuvo presidida por el marqués de Mondejar, éste le encomendó que un análisis sobre ciertos instrumentos de metal y un libro del que era autor el alemán Pedro Apiano, con el cual se decía que se determinaban las latitudes; este informe constituyó su Libro de las longitudines y manera que hasta ahora se ha tenido de navegar.

Otra obra de gran importancia fue su Islario general de todas las islas del mundo, terminado en 1560 por encargo de Felipe II. Formaba parte de una Geografía universal que Santa Cruz no pudo dejar terminada. Está compuesto de 111 mapas que representan todas las islas y penínsulas del mundo, y muestran todos los descubrimientos realizados por los exploradores europeos desde 1400 hasta mediados del siglo XVI. El mapa está organizado en cuatro partes: la primera trata del Atlántico Norte; la segunda, del Mediterráneo y las zonas adyacentes; la tercera, del África y el océano Índico, y la cuarta, del Nuevo Mundo. Los mapas incluyen escalas en latitud y algunas en longitud, y cuerpos de agua con escalas variadas y orientadas con rosas de los vientos.

El Islario general es el primer atlas en el que se utiliza papel en lugar de pergamino y posee un diseño más funcional, menos estético que los mapas portuláneos y atlas de finales del medievo.

Islario general mundo Alonso Santa Cruz
ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

La cartografía de la Casa de Contratación se fue convirtiendo en toda una ciencia, ya que la calidad y precisión de los mapas fue siempre en progreso. Allí se redactaron la primera Geografía general e Historia y un Islario general de todas las islas del mundo.

Se conservan en Italia dos hermosas cartas sevillanas del litoral atlántico del Nuevo Mundo y el estrecho de Magallanes, fechada una de ellas en 1512. Ambas pertenecieron, respectivamente, a los cardenales Juan de Salviati y Baltasar de Castiglione, que con los respectivos cargos de legado y de embajador de Clemente VII, asistieron en 1526 a la boda entre Carlos V e Isabel de Portugal en Sevilla. También es sevillana la carta anónima, conservada en la Biblioteca Real de Turín.

El gran lingüista y humanista sevillano Antonio de Nebrija no solo de dedicó al área lingüista y el conocimiento de latín, demostrados en su Gramática de la lengua castellana e Introductiones latinae, también al campo científico. Entre otras obras, elaboró una In cosmographía libri introductionum, de 1498, y una Tabla de la diversidad de los días y horas y partes de hora en las ciudades, villas, y lugares de España, y otros de Europa, que les responden por sus paralelos, publicada en Alcalá de Henares, en 1516.

El humanista aragonés Miguel de Servet, descubridor de la circulación pulmonar de la sangre, realizó una edición anotada y revisada de la obra Geographia de Claudio Ptolomeo, publicada en Lyon en 1535. Fue firmada con el pseudónimo de Michael Villanovanus, al fin de evitar represalias.

Suma geográfica Fernández Enciso Compendio Arte Navegas Zamorano
SUMA GEOGRÁFICA Y COMPENDIO DE NAVEGAR

El cosmógrafo y también sevillano Martín Fernández de Enciso participó en las primeras expediciones para la exploración de la Tierra Firme del continente americano, siendo compañero de Juan de la Cosa o lugarteniente de Alonso de Ojeda. Tras muchos años explorando el Darién, el Caribe y las costas de Veragua, regresó a Sevilla compuso la Suma de geografía que trata de todas las partes y provincias del mundo en especial de las Indias.

Fue una obra sumamente curiosa e impresa en Sevilla en 1519, pero la divulgación de sus mapas fue prohibida debido al conflicto territorial hispano-luso por las islas del océano Pacífico. Es considerada la primera geografía que se hizo sobre América, recoge los más recientes descubrimientos en el Nuevo Mundo, tiene descripciones de costas como la de Tierra Firme incluso las de África. Es la primera obra en que se menciona el nombre de Venezuela.

Además, incluye las técnicas de navegación necesarias para surcar los océanos y llegar a esas tierras. En realidad es la primera obra geográfica de carácter general que abarcó el Viejo y Nuevo Mundo.

Mapa Tratado Tordesillas Diego Rivero 1529
MAPA DEL TRATADO DE TORDESILLAS DE DIEGO DE RIBERO

En 1527, se encargó a Diego Ribero el primer mapa científico del Mundo en el que consignar la evolución del descubrimiento y la exploración de nuevas tierras. Ribero era cosmógrafo de origen portugués, pero se había nacionalizado español en 1519. Estuvo al servicio de la Casa de Contratación de Sevilla desde 1518 y fue nombrado cartógrafo real y maestro de hacer cartas náuticas, astrolabios e instrumentos de navegación desde 1521, sucediendo a Sebastián Caboto como piloto mayor del reino.

La Carta universal en que se contiene todo lo que del mundo se ha descubierto fasta agora…1529 es el primer planisferio basado en observaciones empíricas de latitud, convirtiéndose en el mapa maestro oficial a partir del cual se hacían las cartas de navegación que utilizarían todos los barcos de la Carrera de Indias. Está fuertemente influenciado por la información recopilada durante la expedición de Magallanes a las islas Filipinas y que supuso la primera vuelta al mundo por Juan Sebastián de Elcano en 1521.

El mapa delinea con bastante precisión las costas de Centroamérica y Sudamérica, e incluye a las islas Malvinas, aunque no aparecen ni Australia ni la Antártida, y el subcontinente indio figura con un tamaño demasiado pequeño. Muestra por primera vez, entre otros, la extensión real del océano Pacífico y también la costa oriental de América del Norte por vez primera de forma continua, posiblemente basándose en la exploración de dicha costa por Esteban Gómez en 1525. También muestra las líneas del Tratado de Tordesillas. Al río Orinoco se le denomina río Dulce.

Se conservan copias en la biblioteca de Weimar (Mundus Novus) y en la biblioteca Vaticana (Propoganda Map).

Mapa científico Diego Rivero
CARTA UNIVERSAL DE DIEGO DE RIVERO

Desde 1521, el extremeño Alonso de Chaves fue "piloto y cosmógrafo e maestro de hacer cartas y astrolabios, e otras cosas para la navegación" y uno de los navegantes más instruidos de su tiempo demostrando una gran destreza en la cartografía.

Participó en el proyecto de elaboración del Padrón Real encargado por la Casa de Contratación en 1526 a Hernando Colón, que era la carta de marear con rumbos y datos de navegación. En 1533, Chaves elaboró este Mapamundi para ese proyecto reflejando la sistematización que la Corona establecía desde Sevilla, para controlar los barcos de la Carrera de Indias. El folio dedicado a América tiene ocho leyendas geográficas que aportan información de lo que se sabe de cada zona en ese preciso momento.

Era la carta náutica más avanzada de su tiempo el punto de vista geográfico y la exploración era inmensa para las pocas décadas que llevaba en marcha. El Ecuador está perfectamente ubicado corrigiendo anteriores desviaciones y Yucatán seguía considerándose isla, pero aparece ya casi pegada a Tierra Firme. La exploración del Pacífico se limita a Centroamérica y la costa de Perú hasta Chimcha, puesto que se desconocían los hallazgos de Pizarro hacia el interior en 1531. En el lado atlántico, la costa de Sudamérica está dibujada con precisión, así como las Antillas y el golfo de México. En Norteamérica ya se muestra la continuidad de la costa como continente, abandonando la creencia anterior de que era una sucesión de islas. Sin embargo, el dibujo la sitúa en una progresión irreal hacia el este.

La línea de costa termina donde la exploración no ha llegado. También destaca la preciosa iconografía de la flora y la fauna representativas: avestruces, tigres, monos o papagayos, en las distintas latitudes, aparecen explicadas con bastante detalle.

Lo que queda de este temprano mapamundi son solo dos folios de pergamino de lo que debieron ser cuatro, que se conserva en el Herzog August Bibliothek de Wolfenbüttel, en Alemania.

Es autor del manuscrito Espejo de Navegantes, publicado en 1537, que ampliaba los conocimientos mostrados en esta carta y que no fue publicado porque contenía toda la información sensible sobre las rutas y los medios necesarios para viajar a América. Pero fue una obra fundamental para la cartografía universal, llegándose a hablar de ella como de "una carta náutica puesta en prosa".

En 1552, fue nombrado piloto mayor de la Casa de Contratación, función que desempeñó durante 34 años. Se le encomendó la redacción de un libro de Historiografía Universal en el que tuviesen cabida todos los datos que no hubieran podido ser incluidos en otras obras y aquellos que "no vulnerasen secretos que pudieran ser aprovechados por los rivales europeos que trataban de expoliar el tráfico marítimo y las provincias indianas", al tiempo que se obligaba a mantenerlo actualizado.

Mapamundi Alonso Chaves
MAPAMUNDI DE ALONSO DE CHAVES

El matemático, geógrafo y astrónomo portugués Pedro Nunes fue conocido en España como Pedro Núñez, aunque también fue citado como Petrus Nonius. Se había licenciado en la Universidad de Salamanca en 1523, donde impartió clases, también fue profesor de las Universidades de Lisboa y de Coimbra. Fue cosmógrafo real en 1539.

Inventó el Nonio, un dispositivo de medida de longitudes que permitía, con la ayuda de un astrolabio, medir fracciones de grado de ángulos muy pequeños no indicadas en la escala de los instrumentos astronómicos y topográficos.

En 1546, publicó su Tratado de la navegación, un importante descubrimiento con grandes implicaciones geométricas: la curva loxodrómica. Se creía antes que, marchando sobre la superficie terrestre en un rumbo fijo, es decir, formando ángulo constante con la meridiana, la línea recorrida era un círculo máximo, es decir, que un navío que siguiese este derrotero llegaría teóricamente a dar la vuelta al mundo, volviendo al punto de partida. Nunes fue el primero en señalar la falsedad de este concepto, demostrando rigurosamente que la curva recorrida se va acercando al polo, alrededor del cual da infinitas vueltas sin llegar nunca a este punto asintótico. Los marinos alemanes la designaron mucho tiempo con el nombre de rumbo, asignado por el propio Nunes, hasta que en el siglo XVII recibió el término de curva loxodrómica.

NONIO ORIGINAL DE PEDRO NUNES

Es muy notable la carta náutica de otro sevillano ilustre fue el geógrafo, cartógrafo, astrónomo e historiador Pedro de Medina que trabajó para la Casa de Contratación desde 1539 como examinador de pilotos y maestres de la Carrera de Indias. En 1550, publicó su Suma de Cosmographia, que contenía uno de los primeros mapamundis con bastante exactitud. Aunque su contenido es elemental, con trazas medievales, tanto en lo cosmográfico como en lo cartográfico.

Esta carta náutica presenta un esquema en que lo más preciso es el trazado de la Línea de Tordesillas paralela a otra graduada. El contorno continental muestra viejas deformaciones en África, pero también algunos datos fidedignos en América, algunos de los cuales, posteriormente, emergen en otros mapas con error, como en la península de California; el Extremo Oriente sigue las pautas de los mapamundis de veinte años atrás. La decoración es profusa, la toponimia esquemática, el relieve está ausente y la hidrografía es simplemente decorativa. Se trata de un bello mapa para ilustrar un maravilloso manuscrito.

Suma Cosmographia Pedro de Medina
SUMA DE COSMOGRAPHIA DE PEDRO DE MEDINA

El delineante Diego Gutiérrez fue cosmógrafo de la Casa de Contratación desde 1554 hasta 1569. En 1562, dibujó el mapa más grande de América hasta aquel entonces y antes de la mitad del siglo XVIII. Su título identifica a América como la cuarta parte del mundo: Americae sive quartae orbis partis nova et exactissima descriptio. Junto a él, colaboró un grabador notable de Amberes llamado Jerónimo Cock.

Se trata de un grupo de seis hojas grabadas que están cuidadosamente unidas para formar un espectacular y ornamentado único mapa que mide 93 por 86 centímetros y que escribe la totalidad del contienen americano.

El objeto de este mapa era la identificación clara y concisa de las posesiones españolas en América ofreciendo una vista ilustrada llena de nombres e imágenes que se habían popularizado en Europa después de su descubrimiento. No tuvo una finalidad náutica o científica, sino más bien diplomática, ya que hacía un reconocimiento hacia las potencias europeas de los territorios en posesión de la Monarquía española, delineando sus esferas de control.

Los numerosos asentamientos, ríos, montañas y cabos son complementados por imágenes de animales tanto terrestres como marinos, caníbales, gigantes Patagoneses y un volcán en erupción en el México central. Reconoce la cuenca del río Amazonas y otros ríos de sur, el Lago Titicaca, la ubicación de Potosí y de México, la península de la Florida, incluso hace referencia por primera vez a California, además de numerosos lugares de la costa de la América del sur, central y caribeña. Aparece la línea del Ecuador y los trópicos de Cáncer y Capricornio y las medidas entre estas latitudes fijas pueden ayudar en determinar las distancias del mapa entero.

Se conocen dos copias, una en la Biblioteca del Congreso (Washington, D.C.) y la otra en la British Library (Londres).

Mapa América Diego Gutiérrez
MAPA DE AMÉRICA DE DIEGO GUTIERREZ

Al igual que su padre Alonso de Chaves, Jerónimo de Chaves también fue piloto mayor de la Casa de Contratación sevillana, sucediendo a Sebastián Caboto. En 1552, instauró la cátedra de cosmografía siendo él mismo el primer catedrático en esta especialidad. Su principal obra científica fue Cronología o repertorio de los tiempos, publicada en 1548. Fue autor de un Tratado de la esfera y de un considerable número de mapas geográficos de España y América, como por ejemplo el primer Mapa de Florida, publicado en 1584.

Mapa Florida Jerónimo Chaves
MAPA DE LA FLORIDA DE JERÓNIMO DE CHAVES

Tras el fallecimiento de Alonso de Santa Cruz en 1571, el cosmógrafo cronista del Consejo de Indias Juan López de Velasco fue nombrado cosmógrafo real en sustitución suya. Fue comisionado por el rey para redactar la Instrucción para la observación del eclipse de la Luna y cantidad de las sombras, con el fin de formar una estadística de los que ocurriesen en los dominios de España. Con las observaciones así recopiladas se determinaron las longitudes de muchos puntos importantes.

Es autor del Mapa de la División de las Indias, publicado en 1575, y de un trazado sobre Navegación de España a las Indias Orientales.

Aquel año, concluyó una Geografía General de las Indias, comenzada por Santa Cruz, y revisada por Juan Bautista Gesio. Dado el alto nivel de confidencialidad Felipe II prohibió su publicación quedando el acceso a unas pocas copias por miembros del Consejo de Indias.

Mapa Geografía Indias Juan López Velasco
GEOGRAFÍA DE LAS INDIAS DE JUAN LÓPEZ DE VELASCO

Una de las figuras más relevantes de la historia de la cartografía fue Abraham Ortelio, nombrado cosmógrafo real por Felipe II a cuya monarquía sirvió. Su gran obra fue el Theatrum Orbis Terrarum, publicado en 1570, considerada como el primer atlas moderno. Ortelio recopiló para su obra los mejores mapas disponibles de los cartógrafos más importantes de su tiempo, de forma que abarcara el mundo entero. El Theatrum tuvo un gran éxito inmediato, siendo editado en varios idiomas; en español se hicieron tres ediciones, en 1588, 1602 y 1612.

Theatrum Orbis Terrarum Abraham Ortelius
THEATRUM ORBIS TERRARUM DE ABRAHAM ORTELIUS

Las Relaciones de Indias, donde se recogían todos los datos que traían los pilotos al regreso de sus viajes, son auténticas enciclopedias en las que se encuentran importantísimas noticias sobre la extensión, límites, toponimia, fisiografía, etnografía, ritos y costumbres particulares, población, ríos, flora, fauna, etc. Los conocimientos que por este procedimiento de catalogación y selección se alcanzaron pueden considerarse superiores a cualquier aportación que, en el estudio de estas ciencias, haya que reconocer a otros países del mundo.

España llegó a la cumbre del desarrollo de las ciencias geográfica y cartográfica durante el siglo XVI, mediante la fundación del Museo Geográfico del Monasterio de El Escorial, por orden de Felipe II. Institución a la que siguió después la Academia de Ciencias.

A finales del 1592, Baltazar Vellerino de Villalobos elaboró una importantísima obra Luz de Navegantes, donde se hallarán las derrotas y señas de las partes marítimas de las Indias, Islas y Tierra Firme del mas océanos, 1592. El largo título indica la importancia de su contenido y la necesidad de conocerlo para aventurarse con relativa seguridad por lugares del mundo desconocido hasta menos de un siglo atrás.

Esta obra nunca fue publicada en vida del autor, ya que el Consejo de Indias no le concedió licencia de impresión, posiblemente, ante el secretismo y confidencialidad que este tipo de obras cartográficas necesitaban para salvaguardar el Imperio españoles de posibles ataques enemigos. De hecho, los mapas de la Casa de Contratación estaban clasificados como secreto de Estado y su divulgación era castigada con la pena de muerte.

Luz Navegante Baltazar Vellerino de Villalobos
LUZ DE NAVEGANTES DE BALTAZAR VELLERINO

ANDANZAS Y VIAJES DE PERO TAFUR


Pedro Tafur fue hidalgo, viaje y escritor de mediados del siglo XV, que ganó cierta relevancia por su serie de viajes realizados por el centro de Europa, el norte de África y el Oriente próximo entre 1436 y 1439, más con un carácter etnográfico que comercial, incluso en alguna ocasión con función diplomática.

El resultado de sus cuatro expediciones con base en Venecia fue el libro Las Andanças y Viajes de Pero Tafur, en el que describió los Santos Lugares de las tres culturas como Jerusalén, La Meca o Tel-Aviv, y especialmente de Constantinopla, capital del Imperio romano oriental, poco antes de su caída por el Imperio otomano.

LAS ANDANZAS Y VIAJES DE PERO TAFUR

Pedro Tafur nació en Sevilla, en 1410. Era de origen hidalgo, pertenecía a la clase más adinerada de su ciudad y poseía cierto nivel cultural. Siendo joven fue criado del maestre de la Orden de Calatrava, Luis de Guzmán, que vivía en Córdoba.

Su vocación fue la de ser viajero y escritor, su objetivo de vida fue el de recorrer largas distancias a través de Europa central, el mar Mediterráneo, el norte de África y el Oriente próximo. No era embajador ni mercader, tan solo un hidalgo con entusiasmado por descubrir el mundo conocido. En Castilla reinaba Juan II.

En otoño de 1436, comenzó el primer viaje partiendo desde Sanlúcar de Barrameda. En Gibraltar fue testigo de la muerte del conde Niebla. Su primer destino fue Venecia, que utilizaría como base de sus futuras exploraciones. En esta próspera ciudad de mercaderes y viajeros conoció al explorador y comerciante Niccolo de Conti, que ya había recorrido el sudeste asiático y llegado hasta la India. Este le proporcionó informaciones sobre estos territorios y la manera de organizar los viajes a Oriente próximo.

Después, visitó Roma, capital de la Cristiandad, pasando por Pisa, Florencia y Génova. No había mejor santo lugar que Roma para ganar alguna indulgencia y contemplar reliquias para un cristiano como Tafur.

VENECIA, SIGLO XV

El segundo viaje fue el más largo y arriesgado, en el que recorrería territorios de los tres continentes que hasta el momento se conocía. Pero el objetivo principal era la visita a Tierra Santa. Desde Venecia, partió rumbo oriente por el mar Adriático, embarcado en una nave de peregrinos cuyo destino era la ciudad de Jerusalén, en Tierra Santa, a la que llegó haciendo diversas escalas en puertos del Mediterráneo oriental. La ciudad estaba dominada por los mamelucos desde tiempos de Saladino, a finales del siglo XII. Durante tres semanas, Tafur se adentró en los santos lugares realizando detalladas descripciones sobre sus templos religiosos y edificios civiles. Para pasar desapercibido tuvo que disfrazarse de islámico.

Después, pasó por Jaffa, al sur de la actual Tel-Aviv, y Beirut, urbe desde la que embarcó con rumbo a Chipre. En esta isla, el rey le encargó una misión diplomática, la entrega de unas cartas al sultán de Egipto. En el viaje que emprendió alcanzó el desierto del Sinaí y las orillas del mar Rojo, para regresar a El Cairo y Alejandría. Tras abandonar el Sultanato de Egipto, regresó a Chipre con los resultados de su comisión diplomática.

La última fase de este exótico segundo viaje tenía por objetivo llegar a la península de Crimea. Desde Chipre, se embarcó para rodear toda la península de Anatolia, pasando por el mar Egeo, el canal de Dardanelos, el mar Mármara, y el estrecho del Bósforo hasta presentarse en Constantinopla, la capital de Imperio Romano de Oriente refundada por el emperador Constantino, antigua Bizancio. Esta ciudad no tardaría mucho en ser tomada por un Imperio otomano en expansión. Visitó la cercana ciudad de Adrianópolis, una urbe fundada por el emperador hispanorromano Adriano, que también fue un consumado viajero. Tafur tendría una supuesta devoción por este emperador natural de la provincia de Baetica y la villa de Itálica, actual municipio de Santiponce, muy cercano a su ciudad natal Sevilla, pues no solo compartían origen territorial sino la inquietud de viajar.

Su último lugar en visitar fue la península de Crimea. Había llegado por tierra, bordeando la costa occidental del mar Negro, atravesando los caudalosos ríos Danubio y Dniéper.

En 1438, llegó de vuelta a Venecia. En la ciudad de Ferrara, se entrevistó con el papa Eugenio IV. El sumo pontífice se encontraba involucrado en conflictos con el Concilio de Basilea y, durante ese año en particular, había trasladado a esta ciudad a los conciliaristas griegos para intentar la unión con la Iglesia ortodoxa junto a la católica, en lo que fue el Concilio de Ferrara. También tuvo la fortuna de conocer al emperador de Constantinopla, Juan VIII Paleólogo, pues también se encontraba en involucrado en el Concilio ferrarés para buscar apoyos contra los turcos otomanos y gestionar la unión de ambas iglesias. Y, en este sentido, el testimonio de Tafur sobre su reciente visita posiciones otomanas y bastiones militares sería tenido en cuenta por el monarca constantinopolitano.

CONSTANTINOPLA, SIGLO XV

El tercer viaje iba a recorrer las tierras al norte de la cordillera de los Andes. Desde Venecia, pasó por Parma y Milán, para intentar atravesar esta barrera natural tan sinuosa y peligrosa en los meses de invierno. Para logar este objetivo, el sevillano se sirvió de una especie de trineo y dos bueyes para vencer la fatiga. Así, consiguió atravesar el paso de San Gotardo hasta llegar a Basilea. Permaneció en esta ciudad recuperándose del desgaste físico, así como en la cercana Baden-Baden, en la Selva Negra, donde pudo tomar las aguas termales curativas que brotan del suelo a 68ºC. Sin duda, pudo reconfortase de tan heladoras jornadas alpinas.

Tafur continuó hacia el noroeste hasta alcanzar Estrasburgo, conocer la feria comercial de Frankfurt, y quedarse en Colonia, de la que aseguró que era la ciudad más rica de toda Europa central. Desde este punto alcanzó el río Mosa, que le llevó hasta Amberes, y visito la región de Flandes.

El regreso lo hizo más o menos por los mismos lugares hasta Basilea, donde comenzaba la segunda parte de su viaje por ciudades al noreste de la cordillera de los Alpes y el valle del Danubio. Pasó por la ciudad de Costanza, las regiones de Moravia y Bohemia hasta la ciudad de Breslau, actual Wroclaw. Después, emprendió el regreso por Viena, Ulm y Nüremberg.

JERUSALÉN, SIGLO XV

El cuarto viaje supuso su regreso al Reino de Castilla. Comenzaba con un recorrido por el norte de la península Itálica, pasando por Verona, Vicenza, Ferrara y Bolonia. Durante un mes, esperó en Venecia hasta conseguir una embarcación apropiada que recorriera los mares Adriático y Jónico, haciendo escala en los puertos de Rímini, Pesaro, Fano, Ancona y Brindisi, hasta llegar a Catania, en Sicilia. Desde algún puerto siciliano transbordó con destino a Cerdeña, bordeando la isla siciliana por el norte, donde pudo contemplar el estrecho de Messina, el amenazante volcán Etna y el majestuoso volcán Strómboli, en los cercanos islotes Eolia.

Una tempestad arrastró la embarcación a la costa del Sultanato de Túnez, que estaba bajo el dominio de la dinastía Hafsidam, antes de que fuera integrado en el Imperio otomano, en el siglo siguiente. Desde ahí, hizo escala en Cerdeña, hasta llegar a Sanlúcar de Barrameda, su destino final, en 1439.

Atrás quedaron momentos de frío, hambre y soledad; en una ocasión recibió el impacto de una fecha que le hirió levemente y en otra esquivó un intento de atraco en las cercanías de Viena. Pero también supo establecer relaciones diplomáticas con algunas autoridades locales que le ayudaron a cruzar alguna frontera o bien evitar entrar en alguna prisión.

Entre los personajes que le ayudaron a sobrevivir destacaron un intérprete de mercaderes en negocios comerciales que conoció en Egipto; en la isla griega Quíos le ayudó a llegara a la costa turca un patrón de nao llamado Juan Caro, natural de Sevilla; en Cafa, actual ciudad de Teodesia en Crimea, le ayudó el magistrado Paolo Imperiale, que había vivido también en Sevilla; y en Constantinopla conoció a otro trujamán al servicio del emperador y músico llamado Juan de Sevilla.

VIAJES DE PERO TAFUR

El resultado de sus viajes entre 1436 y 1439 fue descrito en una de las obras maestras de la literatura medieval de viajes: Las Andanças y Viajes de Pero Tafur, cuyo título original fue Tractado de las andanças e viajes de Pero Tafur o Itinerario.

En la actualidad, se conserva un único códice manuscrito de inicios del siglo XVIII, de 91 folios, en el fondo histórico de la Biblioteca Universitaria de Salamanca. En 1874, fue publicado por primera vez con el título Andanças é viajes de Pero Tafur por diversas partes del mundo ávidos.

Autores como Ambrosio de Morales o Gonzalo Argote de Molina citaron este libro con el título Itinerario, por lo que era conocido. De hecho, Argote de Molina tuvo un manuscrito de Tafur entre sus libros de consulta para escribir su gran obra Nobleza de Andalucía.

Tardó catorce años en ponerse a escribir el libro, entre 1453 y 1457 estuvo ordenando todos los datos y referencias, y componiendo el texto del libro. Fue un libro de referencia en el que narró sus experiencias, muchas de ellas conmovedoras y cautivadoras, con un estilo refinado, un explícito sentido del humor, en un periodo en transición de la Baja Edad Media al Renacimiento. En su relato a veces inocente, otras algo fantástico, introdujo mitos como el de las sirenas.

Pero, ¿por qué tardó tanto en poner se a escribir sus Andanças y viajes? ¿qué pasó concretamente en 1453? Sucedió que aquel año, fue la toma de Constantinopla por el Imperio otomano, lo que supuso la caída del antiguo Imperio romano de Occidente, y la suplantación del Cristianismo por el Islamismo en aquella ciudad, que pasó a llamarse Estambul. Para los historiadores, esta fecha supone el cambio de edad de la Media a la Moderna, pero para un cristiano como Tafur que había visitado y admirado esa ciudad años atrás supuso un drama. Quizás, el motivo de su libro de viajes era presentar a Constantinopla como una ciudad cristiana, de herencia greco-romana, es sintonía con Roma o Santiago de Compostela.

MONASTERIO DE SANTA CATALIA EN LAS ANDAZAS DE PERO TAFUR

En el texto incluyó mayormente datos etnográficos y culturales de los territorios y ciudades por los que pasaba, desde edificios hasta costumbres. Hacía especial énfasis en presentar aspectos exóticos y diferentes con respecto a la cultura castellana y cristiana. Por ejemplo, aseguró que en El Cairo estuvo “mirando cosas e muy extrañas, mayormente a las de nuestra nación”. O, por ejemplo, se mostró asombrado por la belleza de la ribera del Rin, pues aseguró que era “sin duda la más fermosa cosa de ver en el mundo”.

Solía hacer comparaciones de las ciudades que visitaba con las castellanas, especialmente con Sevilla. Por ejemplo, la torre Giralda de su ciudad fue comparada con la veneciana torre del Campanile de San Marcos o con las pirámides de Egipto. Y, en cuanto a tamaño, asemejaba Sevilla con Cafra, Braslau, Padua, Palermo y la Meca.

Y resaltaba el hecho de haber trabado amistad con el papa de Roma, el emperador de Constantinopla, el sultán de Egipto, el rey de Chipre, y otros gobernadores de ciudades y territorios, quienes siempre le recibieron con honores y prestaron su protección, debido a su condición de caballero.

Tiene especial relevancia el relato que hizo sobre los otomanos. Su intención era informar a los reinos occidentales acerca de las costumbres de los pueblos considerados como antagónicos, e incluso rivales, de la Cristiandad. Ensalzaba sus logros y adelantos, pero también describía las debilidades y atrasos de su administración política y desarrollo económico. De hecho, puso especial interés en la describir la organización defensiva y militar de los otomanos para poder asaltar sus puertos y ciudades, por si en un futuro se convirtieran en rivales de las potencias cristianas. Y como si fuese un oráculo, la expansión del Imperio otomano hasta las costas del Mediterráneo occidental se fue desarrollando un siglo después enfrentado a los española en Lepanto. En el siglo XV, no era nada habitual entre escritores la descripción de una cultura y etnografía diferente a la suya.

ANDANZAS Y VIAJES DE PERO TAFUR