ERASMISMO ESPAÑOL


El Erasmismo fue un movimiento de carácter religioso, cuyo fin era la renovación de una espiritualidad que había decrecido en los últimos decenios de la Edad Media. La obra de Desiderio Erasmo ejerció una enorme influencia durante la primera mitad del siglo XVI, especialmente tras la Reforma luterana, ante la que se presentó primero como un esfuerzo de conciliación, y después como una alternativa. El año 1524, en el que Erasmo de Rotterdam se enfrentó a las tesis luteranas en su De libero arbitrio, marcó el paso entre una y otra actitud.

Pero el erasmismo fue también un movimiento cultural, político y filosófico, y tuvo en España una enorme difusión, especialmente entre 516 y 1559.

En Erasmo influyó la orden de los Hermanos de la vida común, y en España estuvo favorecido por los judíos conversos del siglo XV, la tendencia contemplativa de la Orden de los Jerónimos y las críticas populares a la inmoralidad eclesiástica.

ERASMISMO ESPAÑOL

La inmoralidad del clero era notoria desde finales del siglo XIV, con simonías o ventas de cargos eclesiásticos, desde el obispado al papado. En Roma existieron más de 6.000 prostitutas, y la venta de oficios, beneficios, bulas e indulgencias era escandalosa. Las órdenes monásticas eran algo más ejemplares, pero también merecedoras de reforma. Y en ellas comenzaron las reformas del cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, que reformó la Orden franciscana, fundó la Universidad de Alcalá de Henares, e impulsó la Biblia Políglota.

Los franciscanos se habían dividido en conventuales y observantes, viviendo los primeros de sus rentas, y siendo fieles los segundos al voto de pobreza. Cisneros quitó a los conventuales sus monasterios, instalando en ellos a los observantes; lo que motivó el acercamiento de estos frailes al erasmismo, e incluso al evangelismo luterano. Cisneros favoreció además las reformas de los dominicos, benedictinos y jerónimos.

Dejó subordinada la Universidad de Alcalá de Henares al Colegio de San Ildefonso, cuyo rector lo era también de la universidad. Los primeros colegiales datan de 1508, aunque los estatutos de la universidad, a imitación de los de París, no se promulgaron hasta 1510. Esta universidad no tuvo Facultad de Derecho, porque Cisneros pensó que las de Salamanca y Valladolid eran suficientes. Pero dio mucha importancia a la Teología, con estudio directo de la Biblia. Se introdujo en esta universidad la doctrina de Duns Scoto, y cierto nominalismo, que en aquellos años compartía con el tomismo la primacía en las universidades europeas. La Biblia se estudió en hebreo y griego.

FRANCISCO JIMÉNEZ DE CISCEROS

El latín se estudiaba en la cátedra de Retórica, ocupada entre 1509 y 1513 por el humanista Hernando Alonso de Herrera, nacido en Talavera de la Reina y muerto en Salamanca, donde fue catedrático también. Su obra filosófica principal es Disputatio adversus Aristotelem Aristotelosque secuaces (1517), dedicada a Cisneros, donde discute si las oraciones son cantidades discretas, así como las de lugar, cuerpo y tiempo. Y son ocho diálogos, a cargo de Juan Versor, Boecio, Mártir de Anglería, el Comendador Hernán Núñez, Juan Mair, San Alberto Magno, Pedro Hispano y Aristóteles. Sostiene que no son categorías las oraciones, ni el cuerpo, lugar y tiempo; sólo el número. Su objetivo fue favorecer el Erasmismo, sin ser enemigo del aristotelismo. Escribió también Tres personae: brevis quaedam disputatio de personis nominum, prononimum et participoram adversus Priscianum gramaticum(1496).

La Biblia Políglota (1514) fue obra de un esfuerzo colectivo, y comprende seis tomos: los cuatro primeros referidos al Antiguo Testamento, el quinto al Nuevo y el sexto incluye vocabularios hebreo y caldeo, un diccionario latino-hebraico y una gramática hebrea. Los conversos Alfonso de Zamora, Pablo Coronel y Alfonso de Alcalá fijaron el texto hebreo y caldeo; Demetrio Ducas, Juan de Vergara, Diego López de Zúñiga, Hernán Núñez y Antonio Nebrija se ocuparon de los códices griegos.

ANTONIO DE NEBRIJA

Antonio Martínez de Cala y Jaraba de Hojo, Elio Antonio de Nebrija nació en Lebrina, (Sevilla) y murió en Alcalá de Henares. Estudió en Salamanca y Bolonia, y fue profesor en las Universidades de Sevilla (1443), Salamanca (1476-1488) y Alcalá de Henares (1513-1522). Sus obras principales son Lexicon latinum et hispanum, Introductiones latinae explicatae, Gramática castellana, Gramática latina, Lexicon iuris civilis, Quinguagenae locorum scripturae, De liberis educandis, Dicta philosophorum carminibus latinis reddita, Historia de la guerra de Granada e Historia de los Reyes Católicos.

Fue precursor del erasmismo, conocedor de Lorenzo de Valla y discípulo de Pedro de Osma. El inquisidor general fray Diego de Deza confiscó sus papeles, alarmado por sus investigaciones sobre el texto bíblico. Tuvo también problemas con los eruditos de Alcalá de Henares, pues se le pedía que revisase la Vulgata sin confrontarla con los textos hebreos, caldeos y griegos.

Al lado de los erasmistas tuvo también importancia, durante los años 1519 y 1529, el movimiento de los alumbrados, con centro en el palacio renacentista de los Mendoza en Guadalajara, por lo que no hay que confundirlos con los que hubo, a finales del siglo XVI, en Llerena (Badajoz), Jaén y Córdoba. Influyeron hasta Valladolid y Toledo, y también en Santa Teresa de Jesús y Francisca Hernández.

El movimiento partió pues de los Mendoza de Guadalajara, conversos, y sus denunciantes fueron cristianos viejos. Fueron autodidactas, por lo que los inquisidores los tacharon de idiotas y sin letras. Pero también hubo entre ellos un grupo urbano y palaciego de fina sensibilidad y sutileza. Fueron a la vez anárquicos y aristocráticos, y su mejor representante fue Juan de Valdés.

Al igual que los recogidos proponían una vía mística de unión con Dios, basada en el amor desinteresado y en la experiencia personal; pero esta mística terminaba en los alumbrados en inacción y quietismo, dejamiento, mientras en los recogidos entraña una atención a Dios cargada de doctrina.

Los alumbrados despreciaban las obras externas, que consideraban ataduras; y los recogidos las consideraban medios de unión con Dios. Los alumbrados no rezaban en voz alta, los recogidos sí. Los alumbrados rechazaban la autoridad de los teólogos, y creían que el amor de Dios en el hombre es Dios; con lo que llegaron a la doctrina de la impecabilidad, y a un teocentrismo en el que desaparece el carácter mediador de Cristo, por lo que no aparece en ellos la doctrina del cuerpo místico de Cristo, núcleo del Erasmismo. Se les tuvo por sexualmente desordenados por sus teorías sobre el Ágape cristiano y la libidinización del eros platónico; pero entre ellos no se produjo ningún caso de inmoralidad.

Pertenecieron a este movimiento Isabel de la Cruz, amiga de los duques del Infantado y de la burguesía de Guadalajara; Pedro Ruiz de Alcaraz, contador y predicador laico, criado en el palacio del Infantado y paje de Juan Valdés en el castillo de Escalona; María Cazalla, instruida por Isabel de la Cruz; y Gaspar de Bedoya, clérigo de Pastrana.

En realidad, durante este tiempo erasmismo, franciscanismo e iluminismo se confundían, pues Erasmo de Rotterdam tuvo más influencia en España que en otras naciones, dada la corrupción del clero. La fornicación fue tan grande que el obispo Francisco de Bobadilla ;prohibió que sus hijos bastardos y espureos les sirvieran en la Iglesia (1537). Fray Pablo de León dice que todas las catedrales y colegiatas estaban amancebadas, y fray Francisco de Osuna llama a los obispos obispotes, llenos de buenos bocados, y usando las limosnas en soberbia y lujuria.

Volviendo a Erasmo se tradujeron sus obras en muchos lugares, siendo las más conocidas las de Diego de Alcocer, Diego López de Cartagena, Alonso Fernández de Madrid, Alonso de Virués y Luis Mexía. La reforma erasmista fue más mental que de costumbres, pero divulgó la figura de Cristo como arquetipo de perfección humana.

DIEGO LÓPEZ DE ZÚÑIGA

Diego López de Zúñiga, colaborador en la Biblia Políglota, encontró errores en la traducción que Erasmo hizo del Nuevo Testamento, y escribió Annotaciones contra Erasmum Roterodamun (1520), a lo que Erasmo contestó en su Apología, originándose una disputa descortés entre ambos.

El franciscano Luis de Carvajal defendió a las Órdenes religiosas, tan atacadas por Erasmo, en su Apología monasticae professionis diluens nugas Erasmi (1528), a la que contestó también Erasmo en Adversus cujasdam febricitatem libellum. Pero Alcalá de Henares y Sevilla fueron focos de erasmismo con multitud de autores y escritos. La propia Corte real fue muy erasmista, con Alfonso de Valdés como ejemplo. Y fueron igualmente erasmistas Juan Luis Vives, Juan de Vergara, Luis Núñez Coronel, Cristóbal de Villalón, Andrés Laguna, Juan Maldonado, Bernardino de Tovar, Pedro de Lerma, Miguel de Egía, Mateo Pascual, fray Alonso Ruiz de Virués, los hermanos Valdés, etc.

Los enemigos de Erasmo consiguieron que se celebrara en Valladolid en 1527 una junta de teólogos que pusiera en duda la ortodoxia de Erasmo. Pero Erasmo salió fortalecido, proliferando durante cinco años más las traducciones de sus obras. Tras la muerte de Erasmo en 1536, se produjeron procesos contra erasmistas como Juan de Vergara, María Cazalla, Bernardino Tovar, Miguel de Eguía, fray Alonso Virués, etc., pero sólo se consiguió un erasmismo más cauto entre 1536 y 1566. Paulo IV manifestó hostilidad contra los spiritualli, pero en España sólo influyó en represiones contra luteranos e iluminados.

En 1588 la Inquisición persiguió núcleos pietistas en Valladolid, Salamanca; Palencia, Zamora, Toro, Logroño y Sevilla, y murieron en la hoguera Francisca de Chaves, Lulianillo Hernández, Juan Ponce de León y Agustín Cazalla. Paulo IV delegó en el Inquisidor general Valdés poderes contra obispos, arzobispos, patriarcas y primados pietistas.

BARTOLOMÉ DE CARRANZA

El caso más resonado de esta persecución fue el del arzobispo de Toledo Bartolomé Carranza, porque Melchor Cano denunció sus Comentarios sobre el Catecismo christiano, publicado en 1558, en el que los censores encontraron dos mil proposiciones heréticas, por lo que su autor estuvo preso 17 años; declararon igualmente herético un lenguaje paulino, por el sólo hecho de parecer luterano; al final se declaró herético al catecismo, y a su autor sólo sospechoso de herejía; pero se le sacó de la cárcel viejo, enfermo y achacoso, por lo que murió poco después; y todo lo que contenía el Catecismo eran doctrinas e ideas aceptadas por el Concilio Vaticano II.

Con igual rigor se prohibieron, en el Catalogus librorum qui prohibentur, obras del beato Juan de Ávila, San Francisco de Borja y fray Luis de Granada. De acuerdo con las conclusiones del Concilio de Trento, clausurado en 1563, en 1969 apareció el Índice de libros prohibidos, y en 1571 el Index expurgatorius librorum qui hoc saeculo prodierunt privó a Erasmo de sus proposiciones más originales. Con todo se prolongó la influencia de Erasmo, encontrándose erasmismo hasta en el Quijote y Los nombres de Cristo de fray Luis de León.

ALFONSO VALDÉS

Los hermanos Alfonso y Juan de Valdés son los mayores erasmistas españoles, Alfonso en Diálogo de las cosas ocurridas en Roma (1528) y Diálogo de Mercurio y Carón (1529), y Juan en Diálogo de la doctrina cristiana (1529), pues el resto de sus obras son más bien iluministas.

Alfonso de Valdés nació en Cuenca, y debió estudiar en Alcalá de Henares. Desde muy joven Pedro Mártir de Anghiera le inició en las humanidades y estudios literarios. En 1520 acompañó a Carlos I a su coronación en Aachen, y en 1521 a la Dieta de Worms. En 1521 era escribiente de la Corte de Carlos I, desde 1522 secretario de la cancillería imperial, y en 1524 registrador y contrarrelator. En febrero de 1526 fue nombrado latinista oficial, con salario de 100.000 maravedíes anuales, encargado de la correspondencia romana e italiana. Ascendió enseguida a secretario imperial, muy ligado al canciller Mercurino de Gattinara. Cuando en 1529 la Corte abandona España, Alfonso Valdés la acompaña, conservándose cartas suyas fechadas en Piacenza, Bolonia, Mántua, Innsbruck y Augburgo, donde mantuvo conversaciones con Melanchthon, durante los días de la Dieta de Augsburgo. Las conversaciones con los protestantes fracasaron cuando el prestigio de Erasmo había decaído en Europa, especialmente en Bélgica, Francia y Roma. Los erasmistas pusieron entonces sus esperanzas en la convocatoria de un Concilio ecuménico, pero se declaró la peste en Viena, y la Corte huyó, muriendo Alfonso Valdés en 1532.

Diálogo de las cosas ocurridas en Roma es una conversación entre Lactancio, caballero de la Corte, y el Arcediano del Viso, en la plaza de Valladolid; en la primera parte se intenta salvar la responsabilidad directa del Emperador en la toma de Roma, y la segunda trata del carácter providencial de esta intervención. Mientras Diálogo de Mercurio y Carón es una justificación de la política imperial en sus rivalidades con Francisco I de Francia, Enrique VIII de Inglaterra y el Papa Clemente VII, denunciando las actitudes de los eclesiásticos en el mundo temporal, criticando la religiosidad intolerante y señalando como imperio ideal el que tiene como propósito la fraternidad de todas las naciones cristianas, regidas por el emperador.

En 1531 escribió desde Bruselas la carta de felicitación a los católicos suizos por la victoria sobre Zwinglio. La importancia pues de ambos Diálogosson los predicadores, frailes, obispos, reyes, monjas, cardenales y duques, criticando la sociedad de la época; con la curiosidad de que la mayoría de los eclesiásticos se condenan por haber predicado una religiosidad falsa, externa, basada en ceremonias y cultos, mientras las gentes sencillas se salvan trabajando en su oficio honesta y caritativamente.

Una de las características principales del erasmismo es la crítica de la corrupción y abusos de la Iglesia católica, enlazando con la reforma cisneriana, que tenía la misma intención. La Corte papal se había paganizado, predominando en ella la inmoralidad, la ambición y la codicia, y esta situación era propia de toda la cristiandad. Las alusiones a los clérigos amancebados eran constantes en los dos Diálogos.

Alfonso de Valdés entiende el cristianismo como una religión de amor y concordia entre los hombres, y considera nociva la guerra no sólo por sentimiento cristiano, sino por contraria a la naturaleza humana. En el Diálogo de Mercurio y Carón identifica la buena conducta con la voluntad de Dios, y llama camino real a seguir la voluntad de Jesús, pues ideal de Cristo fue que sus súbditos no se identifiquen por nada externo, sino por la actitud interior, que es de caridad para todo y con todo.

El Diálogo de la doctrina cristiana, de Juan de Valdés, se desarrolla entre un sacerdote ignorante, Antonio, un religioso sabio, Eusebio, y fray Pedro de Alba, arzobispo de Granada, fallecido recientemente, a quien Juan de Valdés confía la enseñanza de las verdades de la fe cristiana. La idea que se va desprendiendo de las enseñanzas del arzobispo es la de un cristianismo interior en el que se presta especial atención a la fe justificante, como se demuestra en la interpretación del Credo, donde Juan de Valdés sigue casi literalmente el coloquio Inquisitio de fide de Erasmo; exalta al varón espiritual, y confronta la fe-certidumbre y la fe-confianza, con primacía de la segunda, a la que identifica con la fe viva. Cristianismo es entrega al bien, y erasmismo vuelve a ser la crítica de los hermanos Valdés a la devoción a las imágenes, oración verbal, censura de los clérigos, reliquias, confesión auricular y misa oída sin devoción. El alma cristiana es templo, y eje del cristianismo interior es el cuerpo místico, considerarnos miembros de un solo cuerpo, cuya cabeza es Cristo.

En el siglo XVI la política era religiosa, aunque erasmista. En Erasmo se inspiró Carlos I, y erasmistas fueron los altos clérigos y teólogos de su reinado.

El erasmismo gira en torno al ser humano: su función en el mundo, su deber, su relación con los demás. Y la espiritualidad que predican supone una actitud experimental ante los valores religiosos.

ANDRÉS LAGUNA

Andrés Laguna fue médico helenista, farmacólogo, botánico y humanista, conocedor de Italia, doctor honoris causa por Bolonia, hablante de seis idiomas, erasmista, avituallador del ejército imperial en Metz, mercader al tanto de la hacienda pública turca y pacifista.

Nació en Segovia, hijo de Diego Fernández Laguna, médico judeoconverso; estudió dos años de Artes en Salamanca, y en 1530 marchó a París, donde estudió medicina y se graduó en Artes en el Colegio de Francia, siendo discípulo de Pedro Danes, Jacques Toussaint y Juan Gédida en Artes, y de Silvio, Juan Winter y Juan Ruelio en medicina. Invitado por la Universidad de Köln pronunció el discurso Europa sese discrucians, defendiendo la unidad europea, y aludiendo a la paz. Estudió también lenguas clásicas, y leía en el original a Dioscórides. Regresó a España en 1536, manteniendo contactos con la universidad de Alcalá, y viajó a Inglaterra, viviendo algunos años en los Países Bajos y haciendo herbolarios en todos los lugares a los que iba, para comprobar las prescripciones de Dioscórides. Entre 1540 y 1545 residió en Metz, contratado como médico por la ciudad, y desde 1545 a 1554 permaneció en Italia, donde la universidad de Bolonia le nombró doctor honoris causa, y le honraron los papas Pablo III, que le nombró soldado de San Pedro, caballero de la Espuela Dorada y conde palatino; desde 1551 fue médico de Julio III. Estuvo hospedado en Venecia en casa del embajador español Diego Hurtado de Mendoza, humanista propietario de una nutrida biblioteca. Regresó a España a finales de 1557, tras tres años de estancia en los Países Bajos. Fue médico de Carlos I y Felipe II, logrando que Felipe II creara el Jardín Botánico de Aranjuez. Falleció en Guadalajara, y sus restos están depositados en Segovia, en la iglesia de San Miguel.

Trató temas literarios, históricos, filosóficos, políticos y médicos. Tradujo Materia médica de Dioscórides, con el título de Annotationes in Dioscoridem Anazarbeum (Lyon, 1554). En ella señala los errores cometidos por Ruelle. Consideró vigentes la teoría de los cuatro humores, pero se mostró escéptico respecto a la alquimia, rechazando cuanto no tuviera confirmación empírica; excepto lo referente a productos americanos, como el antisifilítico guayaco.

Sus obras principales son Europa heautentimorumene, De articulari morbo Commentarius (1551), Discurso breve sobre la cura y preservación de la peste (1556), Anatomia Methodus, sive de sectione humani corporis(1551); Methodus cognoscendi extirpandique excrecentes in vesicae collo corunculus (1551), Sobre la vida de Galeno; Tratado de pesos y medidas medicinales ;Abecedario de los dogmas o sentencias de Galeno sobre Hipócrates; Viaje a Turquía (1557), etc.

Su libro más erasmista es Viaje a Turquía (1557), con repudio de las reliquias y simonías, tendencia realista y positivista, empírica y experimental.

JUAN LUIS VIVES

Juan Luis Vives es el más importante del Renacimiento filosófico español, nacido en Valencia y muerto en Brujas. Fue judío converso, pues su padre fue quemado en 1526, y su madre Blanca March enterrada en 1508, y desenterrada y quemada en 1529. Desde 1507 a 1509 estudió en Valencia, pero los procesos de la Inquisición contra su familia aconsejaron a su padre a mandarlo a París, donde llegó en 1511, y no regresó a España, aunque se le ofreció una cátedra en Alcalá de Henares en 1522, pues no sólo sus padres sino ascendientes paternos y maternos habían sido exterminados por el Santo Oficio, confiscándoseles sus bienes, quedando tres hermanas suyas en la más extremada pobreza. Con todo Juan Luis Vives predicó siempre el amor, la concordia y la pacificación. Vivió en el centro de los litigios de su tiempo, sin perder nunca la calma, tratando de comprender y conciliar.

Llegó a París en 1511, con 19 años, estudió en los colegios de Bauvais y Montaigu, siendo compañero de Luis Núñez Coronel, Gaspar Lax y Fernando de Enzinas, y discípulo de Dullaert, cuya vida escribió más tarde. Eran tiempos en los que había desaparecido la distinción entre lógica y metafísica, y de una sofística baladí, contra la que Juan Luis Vives redactó In pseudo-dialécticos, dirigido a su condiscípulo Juan Fort, en el que repudia a cuantos hacían de la filosofía una logomaquia de palabras incomprensibles. Concibe la metafísica como disciplina de lo real, y la lógica de lo formal. Terminados sus estudios parisinos en 1512 se instaló en Brujas, ciudad que consideró su patria, siendo preceptor de Guillermo de Croy (1517), uno de los flamencos que vinieron a España y acompañaron a Carlos I, siendo nombrado arzobispo de Toledo. En Brujas mantuvo correspondencia con Erasmo, Linacre, Tomás Moro, Guillaume Budé, Damián de Gois, Joäo de Barros, etc. Fue también preceptor de la familia española Valldaura, de judíos conversos, casándose con Margarita en 1524.

En 1519, enseñó en la Universidad de Lovaina, en amistad con Erasmo, que le asoció a la edición de las obras de San Agustín: revisando y comentando La ciudad de Dios, publicada en Basilea en 1522-1529, y retirada después por algunas frases erasmistas. En 1523, Enrique VIII le nombró preceptor de la princesa María Tudor, y lector de la reina Catalina de Aragón; protegido de Wolsey enseñó en el colegio Corpus Christi de Oxford, y publicó De institutione feminae christianae (1524) e Introductio ad Sapiantiam (1524).

Desde mayo de 1526 a junio de 1527, residió de nuevo en Brujas, donde escribió De subventione pauperum (1525), De Europae dissidis et Republica (1526), De pacificatione (1529) y Quam misera esset vita christianorum sub Turca (1929). De nuevo en Lovaina escribió De disciplinis (1531), Exertitatio linguae latinae, De anima et vitae (1538), Diálogos sobre la educación y De Europeae statu et tumultibus. Muriendo en Brujas el 6.5.1540.

En De disciplinis examinó las causas de la decadencia de los estudios y establece los métodos adecuados para la reforma de la enseñanza. Es una enciclopedia de la época, dividida en tres apartados: 1. De corruptis artibus, 2. De tradendis disciplinis y 3. De artibus.

Criticó a Aristóteles con respeto, y fue precursor de Bacon en el uso de la inducción. En psicología escribió De anima et vitae (1538), separando psicología y metafísica, e investigando las manifestaciones del alma. En Tratado del alma distingue la ratio especulativa, cuyo fin es la verdad, y la práctica, dirigida al bien. Llamaba anticipaciones a una serie de informaciones naturales que recibimos de la existencia sensible. Distinguió los juicios naturales y artificiales, y cultivó las asociaciones de ideas, estudiando la memoria, el olvido y los temperamentos. Fue precursor de la psicología diferencial y de la orientación profesional. Dedicó el libro III de De anima al estudio de las pasiones, inspirándose en Santo Tomás de Aquino.

En Juan Luis Vives, mens y cogitatio ejercen una función similar al entendimiento y la razón de Kant, y senile y sensatum a fenómeno y númeno.

Es la gran figura del Erasmismo español, es también avanzadilla de lo más típico del renacimiento: crítica de la autoridad, preocupación por el hombre, regreso a las fuentes clásicas, prédica de la observación y expresión, espíritu crítico y curioso, precursor de doctrinas que se convirtieron enseguida en tópicos de la época.

Amigo de Erasmo y Tomás Moro, cita e invoca mucho a Cristo, al modo de la Philosophia Cristi típicamente erasmista. En De concordia y discordia pide a Carlos I un Concilio general que atajara los males que sufría la cristiandad, aunque odia la guerra y no alaba al Imperio; pero le preocupaba la división de la cristiandad tras la escisión protestante, y la amenaza de los turcos. Por lo que escribió cartas a Adriano VI, Enrique VIII y Carlos I, y obras como De la insolidaridad de Europa y de la guerra contra el turco, De la condición de los cristianos bajo el turco, De concordia y discordisen el linaje humano y De la pacificación.

El Erasmismo influyó en el anticlericalismo español, en la preferencia de lo cristiano frente a lo católico y en la tendencia al individualismo.

MIGUEL DE CERVANTES

Especial fue el legado del pensamiento de Erasmo en la literatura de Miguel de Cervantes, pues sin el Elogio de la locura no habría existido el Quijote, por más que se diga que fue reacción contra los libros de caballería. La moral del amor, la comprensión y tolerancia, la preferencia por lo sencillo y espontáneo, las alusiones a la caridad, el episodio de los galeotes, muchas conversaciones entre Quijote y Sancho, e incluso el tema pastoril son temas erasmistas. También pudo conocer Cervantes el Monacatus non est pietas, como muestran los episodios de los frailes benitos, el ermitaño, las pláticas camino del Toboso y el eclesiástico de los duques. Batallón ve aurea mediocritas en don Diego de Miranda, ideal erasmista.

Pero en el Quijote hay también rebeldía contra el sistema político y social de la época, que hace que los grandes (clérigos, autoridades, duques, ricos) salgan malparados, o Sancho Panza sobresalga moral y políticamente por encima de los duques: lo que es otro rasgo de erasmismo. La ascendencia judía de Cervantes influyó también en la exaltación de la libertad que a veces se hace en el Quijote, además del concepto renacentista del hombre. Hay pues que aceptar que Cervantes fue de carácter erasmista, y que supo transmitir erasmismo a muchos pasajes del Quijote.

DESIDERIO ERASMO DE ROTTERDAM

CARTOGRAFÍA Y COSMOGRAFÍA DE ALONSO DE SANTA CRUZ


El cronista, geógrafo, cartógrafo y cosmógrafo de la Casa de Contratación de Sevilla Alonso de Santa Cruz pasó a la historia de la cartografía y geografía por hallar un modo de trazar los intervalos entre los paralelos de las proyecciones esféricas, evitando los errores que se producían en las cartas planas. Por ello, es considerado el gran precursor de los mapas de variaciones magnéticas, a mediados del siglo XVI.

Su gran obra cartográfica fue el Islario General de todas las islas del Mundo, escrita en 1560, que representan todas las islas y penínsulas del mundo, y muestran todos los descubrimientos realizados por los exploradores europeos desde 1400 hasta mediados del siglo XVI. Es el primer atlas realizado sobre papel, en lugar de pergamino, y posee un diseño más funcional, menos estético que los portulanos del siglo XV.

Además, pudo hacer novedosas aportaciones a la náutica y cosmografía en el Libro de las Longitudines, primera recopilación del conjunto de planteamientos y soluciones en la determinación de la longitud marítima. Además, inventó instrumentos náuticos para la determinación de las longitudes en la técnica de marear.

CATOGRAFÍA Y COSMOGRAFÍA DE ALONSO DE SANTA CRUZ

Alonso de Santa Cruz nació en Sevilla, en 1505. Su familia se dedicaba a los negocios de la Casa de Contratación de Indias y vivían en el Real Alcázar de Sevilla, centro administrativo de las expediciones descubridoras y mercantiles que España enviaba al Nuevo Mundo. Su padre era el como funcionario y comerciante Francisco de Santa Cruz, tomó parte de la expedición que Fernando el Católico envío sobre el norte de África, en 1510.

La residencia en el Real Alcázar y la profesión de su padre, le sirvió a Alonso para adquirir conocimientos en cosmografía y astronomía. Su formación en Cosmografía y Cartografía fue adquirida de la lectura de libros y alguna formación que recibiera de Hernando de Colón y otros pilotos de la Casa de Contratación. Según reconoció en su obra Islario, aprendió de hasta 46 científicos entre los que destacan Plinio, Ptolomeo y Estrabón, entre los clásicos, o Mártir de Anglería, Vespucio, Fernández de Oviedo, entre los más renacentistas.

Durante sus años de juventud, vivió el ambiente sevillano de las expediciones hacia las tierras descubiertas y por descubrir, los nuevos negocios emprendidos por comerciantes, funcionarios y administradores de la Casa de Contratación, y las novedosas técnicas sobre náutica, cosmografía, astronomía y geografía desarrolladas por marinos y científicos renacentistas.

PUERTO MERCANTE DE SEVILLA

A la edad de veinte años, Alonso de Santa Cruz tomó parte en uno de aquellos viajes transoceánicos junto a su padre. Fue la Expedición de Sebastián Caboto a las islas de la Especiería (Tarsis, Ofir, Cipango y Catayo), rumbo oriente, que debería buscar primero un paso entre los océanos Atlántico y el Pacífico. Era capitán de la nao Santa María del Espinar, pequeño socio capitalista y veedor por los armadores, siendo su padre que más financiación aportó al proyecto.

En abril de 1526, la escuadra partió desde Sanlúcar de Barrameda, llegando a Pernambuco, en el actual Brasil, en junio. Después, avanzó por el litoral sur hasta arribar al puerto de los Patos en busca de los náufragos de la expedición de Díaz de Solís. El viaje de cabotaje continuó pasando por los accidentes litorales del cabo de San Agustín, el río San Miguel, representado por vez primera en la cartografía de Santa Cruz, la isla de Buen Abrigo, donde se resguardó de un temporal, y el cabo de Santa María. En febrero de 1527, se produjo "el descubrimiento del río de la Plata y en toda aquella tierra hasta la provincia de Charcas, en la tierra del Perú".

El regreso de la expedición fue lago y problemático. En marzo de 1528, pasaron por cabo de San Vicente (Brasil), donde quedó arribada la nao Santa María del Espinar, isla La Española (Santo Domingo), Nombre de Dios (Panamá), Veracruz (México) y canal de Bahamas, del cual escribió "que fuimos los primeros que vieron a pasar la dicha canal para venir a España". En julio de 1530, llegó a Sevilla.

EXPEDICIÓN DE SEBASTIÁN CABOTO

Aquel viaje de cinco años "con muchas guerras y hambres y demasiados trabajos" resultó una escuela práctica de náutica y cosmografía para Santa Cruz, pues había podido observar el mar, la costa y el medio terrestre, anotar datos, describir accidentes geográficos e incrementar sus conocimientos náuticos.

Y tras aquella experiencia práctica, comenzó una etapa de proyección especulativa basada en el estudio de la cartografía, astronomía y cosmografía. Insatisfecho por los sistemas de proyección cilíndrica, para Santa Cruz era muy necesaria la exactitud de todos los datos obtenidos en sus expediciones, así como las variaciones de la aguja de marear para poder regresar por el mismo itinerario. Los marinos debían por al detalle los accidentes geográficos y límites territoriales por los que pasaba, incluyendo aspectos antropológicos, culturales y toponímicos.

Para tal fin, redactó libros de carácter didáctico y construyó instrumentos que permitiesen mejoras en la determinación del rumbo y la ejecución de cartografías.

ALONSO DE SANTA CRUZ

En 1533, se celebró una comisión de expertos del Consejo de Indias con Francisco Falero, Sebastián Caboto, Hernando Colón y Alonso de Santa Cruz. El objetivo era examinar los instrumentos náuticos que presentara Gaspar Revello. Además, Santa Cruz puso a prueba sus cartas e instrumentos náuticos relacionados con la expedición a la Especiería. Entre estos inventos había un aparato para determinar la longitud por distancias entre la luna y los planetas. Un año después, innovó un instrumento para hallar la longitud por las desviaciones de la brújula.

Entre esos mapas destacó la Carta abierta por los meridianos desde la Equinocial a los Polos..., que fue considerada por Fernández de Navarrete como principio teórico para la construcción de cartas esféricas, sistema cartográfico que fue perfeccionándose.

En otra carta, reflejó el resultado de una medición sobre un grado terrestre por distancia de 17 leguas y media, criterio que defendió en las Juntas de Badajoz-Elvas, en 1524. También realizó su primera carta de carácter magnético con indicaciones de las desviaciones de la aguja.

En 1535, inició su carrera en la Casa de Contratación de Sevilla con el cargo de "cosmógrafo de hacer cartas y fabricar instrumentos para la navegación", y contino de la Casa Real. A petición de la Junta de Pilotos, elaboró instrumentos náuticos para determinar la longitud magnética y la trazada, y realizó el perfeccionamiento del Padrón Real.

Fue requerido por el emperador Carlos V para que residiera en la Corte, donde debía formarle en sus conocimientos científicos, y así escribió en su Memorial que en Valladolid:
"… he estado más de siete años, donde traje muchas cartas de Geografía y libros de Astrología y Cosmografía y Filosofía, que había hecho estando en Sevilla …"
Aquellas cartas eran planisferios con diversas proyecciones "de toda España y de todas las provincias de las Indias Occidentales, de punto muy grande que, cuando vuestra señoría fuere servido, las podrá ver, con los instrumentos para el tomar de la longitud".

ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

La obra geográfica más importante de Santa Cruz fue Islario general de todas las islas del mundo, iniciada en 1560 por encargo de Felipe II. Probablemente fue ideada para formar parte de una futura obra mayor llamada Geografía Universal, que pretendía ser histórica, descriptiva y humana, y que a su vez debía englobarse en la Historia Universal, y que no pudo dejar terminada.

Es el primer atlas geográfico impreso en papel en lugar del tradicional pergamino. En cuanto a su diseño es más funcional, y menos estético y ornamentado que los portulanos del siglo XV estaban ornamentados con rosas de los vientos y personajes mitológicos. Desde el punto de vista técnico, fue el gran avance desde las cartas planas (portulanos) a las novedosas cartas esféricas (mapas de latitudes aumentadas) de mediados del siglo XVI, evitado en buena medida la deformación que experimentaba la esfericidad de la Tierra llevada al plano.

El Islario está compuesto de poco más de cien mapas que representan todas las islas y penínsulas del mundo, y muestran todos los descubrimientos realizados por los exploradores europeos desde 1400 hasta mediados del siglo XVI, incluyendo unos mapas de las ciudades de Cádiz, Venecia y México.

ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

Los mapas están agrupados según su localización geográfica a través de ocho tablas de doble hojas.

La primera tabla abarca las islas de las Indias Occidentales donde están La Española, Cuba y Jamaica con la península de Yucatán y otras muchas islas junto a ellas. Se trata de la América Central y Antillana con la Nueva España al Norte y el cuadrante noroccidental de América del Sur.

La tabla segunda presenta a costa del Brasil y las islas del río Marañón, de la Plata, del estrecho de Magallanes y de la costa del Perú.

La tabla tercera contiene lo fundamental del Atlántico norte entre Islandia y Canarias por el oriente y las costas del Labrador y las Bermudas por el occidente.

La tabla cuarta contiene las islas del Mediterráneo hasta el mar Negro, incluyendo la península de Azof, toda la península ibérica, islas del Atlántico europeo hasta Bretaña, y la parte septentrional de África e islas próximas.

La tabla quinta refleja la parte meridional de África, incorporando las islas del Índico africano como Madagascar.

La tabla sexta contiene los mares Rojo y Pérsico y las islas contenidas en ellos, la península de Arabia, la costa de la India oriental y las islas que están junto a ella con Sri Lanka.

La tabla séptima representa al resto del Índico, la península de Indochina y Sumatra, las islas del Extremo Oriente, escasamente conocidas, y por tanto, dibujadas sin definir el contorno de sus costas como las islas de Java, Filipinas y las famosas Molucas.

La tabla octava hace énfasis en el espacio Mediterráneo oriental, con especial atención al escenario greco-céntrico, a las islas que se hallan entre Italia y Turquía, y los archipiélagos del Egeo y su entorno inmediato.

Los mapas incluyen escalas en latitud y algunas en longitud, y cuerpos de agua con escalas variadas y orientadas con rosas de los vientos. A pensar de elaborar esta enorme obra cartográfica, Santa Cruz realizó un escaso trabajo de campo. Se basó en documentos y planos que llegaban a la Casa de Contratación procedentes de los diversos orígenes. En 1545, se trasladó a Lisboa de forma momentánea para recoger una valiosa información cartográfica, después de haber vivido en la Corte vallisoletana y regresar a su Sevilla natal para completar los proyectos científicos y literarios.

La Biblioteca Nacional de Madrid, de Viena y de Besançon conserva un ejemplar. Nunca fue publicado por su alto valor estratégico para el Imperio español.

ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

Las Instrucciones a los descubridores, que presentó al rey Felipe II en 1556, tenía por objetivo era la formación a los españoles destinados en los virreinatos de América.

Defendía la dirección de los proyectos mercantiles por parte de la Monarquía por motivos económicos y estratégicos; que las autoridades virreinales debían realizar un detallado estudio de campo por los capitanes y científicos, mediante una buena formación y útiles básicos de cartografía. Este conjunto de instrucciones imponía la exploración de la toponimia, la fisiografía y la hidrografía, complementados con estudios sobre etnografía, zoología, minería, agricultura, religión, etc., tanto de los territorios como de sus habitantes.

Sus obras más logradas sobre geografía son el Islario general y las Instrucciones para descubridores, ambas formarían parte de su Geografía Universal, y que han convertido a Santa Cruz en uno de los más destacados científicos de la historia de la geografía, gracias además al valor de sus aportaciones a la cartografía. La obra cartográfica quedaba englobada dentro de los términos de "geografía y descripción".

El propio Cruz subraya, conforme al estado de la ciencia, los conceptos básicos sobre cosmografía, geografía y corografía (histórica, descriptiva y humana) que también se aprecia en su Libro de las Longitudines, sobre astronomía, donde declaraba brevemente su concepto.

De carácter complementario fue elaborando otros trabajos cartográficos como los mapas de México, de Estocolmo o de El Escorial.

MAPA DE ESTOCOLMO

El Mapa de México-Tenochtitlán tuvo su origen en testimonios indígenas mexicanos del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, donde se recreaban las imágenes y eran remitidas por el virrey Antonio de Mendoza a Alonso de Santa Cruz. Por lo que respecta a esta ciudad-isla, capital del Virreinato de la Nueva España, la tradición pictográfica azteca permitía disponer de información de amplios territorios del Virreinato de la Nueva España.

El Atlas de Estocolmo es un mapamundi de 1542, que está coloreado sobre pergamino y presenta una proyección hemisférica polar. Se conserva un ejemplar en la Real Biblioteca de Estocolmo.

El Atlas de El Escorial constituye un conjunto de 21 hojas plegadas, enmarcadas y numeradas en los aparecen mapas de la península Ibérica pintados a pluma, en tinta negra por una sola cara. Iniciado de forma anónima por encargo de Carlos V a mediados del siglo XVI, fue recuperado por Santa Cruz, quien fue añadiendo nuevos documentos y corrigiendo errores. El resultado fue el mapa de España con mayor escala de todos los que se conservan del Renacimiento. La biblioteca de la Real Academia de la Historia posee un ejemplar.

Además de este gran mapa de España, realizó otros de Francia, Inglaterra, Escocia, Irlanda, Alemania, Flandes, Hungría, Grecia, Italia, Córcega, Sicilia, etc.

La Geografía del Perú fue presentada al príncipe Carlos y a los miembros de una Junta de experto durante su estancia en la Corte de Felipe II, en 1554.

MAPA DE MÉXICO-TENOCHTITLÁN

Su presencia en la Corte de Valladolid fue debida a que fue requerido por el rey para tomar parte de una Junta de Cosmógrafos y Astrónomos presidida por el jefe del Consejo de Indias, Luis Hurtado de Mendoza. Además de aquella Geografía, expuso un interesante grupo de astrolabios, cuadrantes, relojes y bolas del mundo. Durante su larga permanencia en la Corte, se encargó de la formación del príncipe Carlos, hijo de Felipe II, en sus especialidades. Así escribió en su Memorial:
"… siendo llamado para venir a esta corte por mandado de su majestad parecióme no ser justo presentarme ante vuestra alteza sin traer cosas que le agradasen y diesen algún contento y así traje muchas cartas de geografía en diversas formas hechas y muchos libros de historia y crónicas, así de los reyes católicos … como del Emperador vuestra abuelo y otros libros de filosofía, astrología y cosmografía, todos los cuales yo tengo hechos con mucho trabajo y diligencia después de la partida de su majestad de estos reinos; y no menos traje puestas en árboles las siete artes liberales en romance castellano para mejor se poder entender, y de la propia manera la genealogía de los dieciséis abuelos de vuestra alteza traídos casi desde Noé y de todos los reyes y señores de la Asia, África y Europa, Indias Orientales Occidentales y toda la pintura y geografía de estas dichas partes de tierras de forma muy grande para mejor se poder entender las particularidades de ellas. Traje asimismo muchos instrumentos de astrolabios, cuadrantes, relojes y otros de diversas maneras hechos por los cuales se puede fácilmente saber la distancia o apartamiento de cualesquier dos lugares, así en longitud como latitud, por muy apartados que sean, muy provechos a los que navegan y no menos a vuestra alteza otras muchas cosas gustosas y provechosas."

LIBRO DE LAS LONGITUDINES POR ALONSO DE SANTA CRUZ

Pero el objetivo principal de su participación en aquella Junta de Cosmógrafos y Astrónomos, celebrada el 7 de agosto de 1554 en Valladolid, fue el análisis y valoración sobre la idoneidad de algunos instrumentos metálicos para el cálculo de longitudes magnéticas en el mar que había traído el alemán Pedro Apiano. El informe de aquel análisis fue su Libro de las longitudines y manera que hasta ahora se ha tenido de navegar, con sus demostraciones y ejemplos, dirigido al muy alto y muy poderoso Señor Don Philipe II, de este nombre rey de España. La Biblioteca Nacional guarda un manuscrito parcial de esta obra.

El Libro de las longitudes aportaba un sistema para calcular la longitud en el mar, también llamada altura "este-oeste". Fue la primera síntesis que recogía de manera sistematizada todos los conocimientos sobre la longitud, desde la antigüedad hasta mediados del siglo XVI.

Demuestra la importancia que Santa Cruz tiene en la historiografía náutica española y universal, anticipándose en buena medida al propio Mercator.

Los contenidos del libro se estructuran en una carta de presentación, una primera parte de entidad propia y elaboración personal, y una segunda parte de contenidos muy diversos.

La primera parte explica las doce maneras para calcular la longitud, con todas las medidas conocidas, y su provecho para la navegación. Santa Cruz ideó un procedimiento práctico en el que los rumbos seguían líneas rectas cruzando meridianos (líneas norte-sur) paralelos llegando a obtener trazados de rumbos.

Una de sus conclusiones más interesantes, para la época, es su corolario, apoyado en el tratado de Tordesillas de 1494, por el cual las islas de las Especias (Molucas) pertenecerían a España.

También construyó una carta marina, con las líneas isogónicas, que fue presentada en Corte junto a los instrumentos elaborados por él para el cálculo longitudinal, mediante un proyecto de expedición al estrecho de Magallanes.

La segunda recogió los contenidos del libro primero de la Geografía de Ptolomeo añadiendo sus anotaciones explicativas, comentarios y demostraciones geométricas, según su criterio.

ESQUEMAS DEL LIBRO DE LAS LONGITUDES

Además del Astronómico Real, otra gran obra cosmográfica fue el Libro de las longitúdines, y en menor medida el Tratado de la Sphera.


El Astronómico Imperial comienza con una breve introducción astrológica e histórica y una explicación del objeto. En una primar parte aborda el mundo y el cielo, composición, movimientos, etc.; en la segunda parte, los planetas, el zodiaco, etc.; y la última parte, las conjunciones de Sol y Luna, el calendario, el cálculo de los días, etc. La Biblioteca de la Universidad de Salamanca conserva un manuscrito cosmográfico de 1550.

La Breve introducción a la Sphera fue calificada de "epítome de astronomía náutica" y en verdad es una síntesis y recopilación del pensamiento astronómico de Santa Cruz, de cómo la Tierra se inscribe en el Universo. Seguía el sistema astronómico ptolemaico: la Tierra está en el centro del Universo y los sucesivos cielos u orbes en el siguiente orden.

Su principal obra literaria fue la dedicada a la geografía y cartografía, la cosmografía y náutica, y en menor medida a la historiográfica y otros géneros de la erudición.

COORDENADAS GEOGRÁFICAS

Como historiador, fue continuista de la obra de Hernando de Pulgar, cronista de Isabel y Fernando, desde 1490 hasta el fin de su reinado. Esta Crónica de los Reyes Católicos fue una obra poco elaborada y escasamente original, escrita en 1542.

En 1546, redactó una introducción a la Historia Universal. Entre 1550 y 1552, escribió su personal Crónica del Emperador Carlos V, compuesta de cinco volúmenes. La Real Academia de la Historia conserva un ejemplar de 1920.

En estos años, reunió información para la ejecución de cuadros sinópticos llamados Árboles de los linajes de España, que ofreció a Felipe II, y de Árboles de las Ciencias.

En 1562, hizo una traducción de la Crónica de España de Francisco Tarapha, único documento que pudo ver publicado en vida y considerado el peor de todos; y, en 1563, una crítica a los Anales de Aragón de Jerónimo de Zurita en 1563. También hizo una traducción al castellano del De origine ac rebus gestis regum Hispaniae, de la versión al catalán que publicó Francesc Tarafa en Barcelona, en 1562.

De carácter arbitrista, en 1555, escribió un Abecedario virtuoso para el príncipe Carlos, hijo de Felipe II, para su correcta educación. Fue redactada durante su estancia en la Corte de Valladolid.

Dentro la literatura arbitrista de la época existe una respuesta a las Consultas de Carlos V sobre el impuesto de alcabalas, sobre reformas jurídicas y creación de juzgados de paz, sobre la navegabilidad de los ríos, sobre el desarrollo de la agricultura, sobre el mantenimiento del sistema de encomiendas, sobre la mayor explotación minera y la búsqueda de nuevos recursos como el hierro, etc.

Otra obra arbitrista fue el Memorial sobre la Demarcación del Maluco y Filipinas, una opinión del territorio filipino de 1566.

Sobre filosofía, hizo la Traducción y glosas de Aristóteles, sobre algunos textos, en 1542.

Además, hay que incluir entre su amplia obra sin publicar: Lo que sucedió en Sevilla en tiempos de las comunidades; De la caballería del Toisón; El libro de blasones; y Nobiliario general.

ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

Sus documentos tuvieron una finalidad eminentemente docente especialmente para pilotos y demás hombres de la mar. A pesar de trabajar en la Corte en dos ocasiones y de ser un auténtico polígrafo, consiguió publicar tan solo una de sus obras, y de menor nivel. Tuvo en contra el carácter secreto y confidencial de su información, ya que si esta llegaba a manos de otras cortes europeas ponía en riesgo el estado de las rutas marítimas y permitiría que estos países alcanzaran el alto nivel tecnológico y científico que tenía España durante el reinado de Felipe II.

En 1563, Felipe II envió una carta al Consejo de Indias advirtiendo en la publicación de los libros de Santa Cruz de esta manera:
"Y quanto a lo de los libros que el dicho Alonso de Santa Cruz ha ofrecido que imprimirá tocantes a la declaración de las Indias que dezís serán de provecho para tener noticia más en particular de aquellas partes, aunque esto sea así, havéis de mirar que por esta misma razón podría traer mucho inconveniente en que los dichos libros se imprimiesen por la noticia y claridad que por ellos hallarían extranjeros y otras personas que no fuesen súbditos ni vasallos nuestros de las dichas Indias que es punto de consideración, y por esto os encargo lo miréis y tratéis y me aviséis de vuestro parecer."

En 1567, Alonso de Santa Cruz fallecía en Madrid, dejando sin finalizar el Atlas del Escorial y el Islario General.

ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

Por orden real, se recogieron todos sus mapas y documentos, que pasaron a manos del doctor Francisco Hernández Liébana y fueron entregados al cosmógrafo y cartógrafo Juan López de Velasco. Este publicó como autor las Relaciones topográficas (Geografía de las Indias) y el Atlas de El Escorial.

El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo pudo conocer la ciencia de Santa Cruz de forma oral y llegó la documentación alguna vez. El resultado fue una excelente fuente económica, geográfica y cosmográfica para su obra, donde reconoció su excelente opinión sobre el cartógrafo sevillano a la que "se da entero crédito, porque es hombre de honra".

El cosmógrafo mayor del Consejo de Indias y catedrático de la Academia de Matemáticas Andrés García de Céspedes tuvo en su poder los trabajos de Santa Cruz, a comienzos del siglo XVII. Quiso atribuirse la autoría del Islario General, con dedicatoria a Felipe III, y el Astronómico Real.

La influencia de la obra de Santa Cruz hizo posible que los estatutos de la Universidad de Salamanca de 1561 permitieran estudiar a Nicolás Copérnico en la cátedra de Astronomía, y los de 1594 obligaron su enseñanza.

HISTORIA CRÍTICA ESPAÑOLA POR GREGORIO MAYANS


Máxima figura del movimiento Novatore y principal representante de la primera ilustración española en la primera mitad del siglo XVIII, Gregorio Mayans y Siscar defendió una reforma de la educación en las universidades basada en el rigor histórico, la razón crítica, la libertad de cátedra, la recuperación de los clásicos y la supresión de la escolástica como método de conocimiento.

Su obra Orígenes de la Lengua española, publicada en 1737, es fundamental para el estudio de la evolución del castellano. Recuperó las obras de autores del Humanismo cristiano español como Antonio de Nebrija y Juan Luis Vives, realizó la primera biografía rigurosa de Miguel de Cervantes dando origen al Cervantismo posterior, fue la figura más destacada de la Escuela de Novatores de Valencia y fundó la Academia valenciana, llegando a ser el gran promotor de la renovación cultural en la España de su tiempo.

HISTORIA CRÍTICA ESPAÑOLA POR GREGORIO MAYANS

Gregorio Mayans y Siscar nació en Oliva (Valencia) en 1699. Su padre, Pascual Maians, fue un terrateniente que apoyó al bando austracista en la Guerra de la Sucesión y acompañó al archiduque Carlos a Barcelona en 1706.

Mayans estudió en el Colegio jesuita de Cordelles, donde se inició en el Humanismo. En 1713, estudió filosofía en Oliva, y, a partir de 1716, cursó derecho en la Universidad de Valencia, donde tomó contacto con el grupo novator de Tomás Vicente Tosca, Juan Bautista Corachán y Baltasar de Iñigo, que le facilitaron lecturas de Locke y Descartes.

En 1719, perfeccionó la carrera de derecho en la Universidad de Salamanca, y uno de sus profesores, Borrull, le puso en contacto con el helenista Manuel Martí, deán alicantino, que fue su mentor y guía de estudios (lecturas españolas, latinas y griegas) encauzando su vocación hacia las Humanidades, inclinándole al estudio de los renacentistas y barrocos Antonio de Nebrija, Benito Arias Montano, fray Luis de Granada, fray Luis de León, Francisco Sánchez de las Brozas, Juan Luis Vives, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, Miguel de Cervantes, Diego Saavedra Fajardo etc. También continuó influenciándose por Tomás Vicente Tosca, leyendo los cinco volúmenes de su Compendiun pfilosophicum, de 1721.

En 1722, se doctoró en Valencia y ganó la cátedra de Código Justiniano en Valencia. Durante casi diez años de trabajo como catedrático, se ocupó de la renovación de la enseñanza del derecho. Sus interpretaciones de la legislación nacional y sus publicaciones sobre jurisconsultos latinos atrajeron el interés de eruditos, especialmente del extranjero.

GREGORIO MAYANS Y SISCAR

Mientras estudiaba filología, historia y literatura bajo la dirección de Manuel Martí, se fue preocupando por la decadencia cultural de España y a plantear soluciones en la restauración de estudios humanistas y la mejora del nivel cultural. Fruto de estas reflexiones fueron Oración en alabanza de las obras de Diego Saavedra Fajardo, en 1725, y Oración en la que exhorta a seguir la verdadera idea de la elocuencia española, en 1727, en la que criticaba los excesos barrocos y ponderaba la sencillez hispana y ática de fray Luis de León y de fray Luis de Granada, Luis Vives y Francisco Sánchez de las Brozas.

Se carteó con Benito Jerónimo Feijoo, pero después rompió con él y con el padre Enrique Flórez por la superficialidad de sus conocimientos. Defendió la reforma de los estudios jurídicos: disminuir la preponderancia del derecho romano y aumentar la del derecho autóctono español. Más tarde recomendó al ministro Patiño que el latín se enseñase en lengua vulgar, profundizando el estudio de autores clásicos.

En 1730, perdió a favor de Arbuixert la pavordía de la catedral valenciana. Tres años después, consiguió el cargo oficial de la Bibliotecario Real de Felipe V, tras haber publicado El Orador cristiano. Tuvo que dejar la cátedra para instalarse en Madrid, donde estuvo durante siete años, entre 1733 y 1739.

En estos años rechazó un cargo como miembro de la Academia de la Lengua, para mantener una cierta libertad de pensamiento y erudición, mientras reeditaba obras de Antonio Agustín, Antonio de Nebrija o Benito Arias Montano. Escribió Espejo moral, en 1734, sobre filosofía moral, y Advertencias a la historia de Juan de Mariana del marqués de Mondéjar; estudió con devoción a Ambrosio de Morales y a Páez de Castro; y colaboró en el Diario de los Literatos con el pseudónimo de Plácido Veranio. También publicó Orígenes de la lengua española y Vida de Miguel de Cervantes Saavedra; ambas en 1737. Esta última fue la primera biografía que se escribió sobre el genio alcalaíno con motivo de una edición del Quijote publicada en Londres, lo que le convirtió en el fundador de todo el Cervantismo posterior.

En 1737, envió la Carta-dedicatoria a José Patiño, ministro de Marina, con un ambicioso plan de renovación académica y cultural, que marcaría la incansable actividad de Mayans. Su programa abarcaba cuatro ámbitos de estudio:

1. Lengua castellana: ortografía, gramática, retórica
2. Filosofía: lógica, dialéctica y filosofía moral
3. Jurisprudencia: cambio de método y publicaciones
4. Historia: investigaciones y ediciones de historiadores españoles

En este amplio programa se incluía un grupo de diccionarios sobre español, latín, arte y ciencias, etimologías, historia, derechas y leyes españolas y eclesiásticas. Se trataba de instrumentos de trabajo para restaurar el patrimonio cultural español. Los historiadores han considerado como el planteamiento reformista más lúcido y completo de la primera mitad del siglo XVIII.

RETÓRICA Y ORADOR CRISTIANO, POR GREGORIO MAYANS

Uno de sus objetivos era el rechazo de todas la leyendas, supersticiones o mitos que no estaban basados en un riguroso examen científico. En 1738, las Academias de la Historia y de la Lengua entregaron a Mayans la obra España primitiva de Javier de la Huerta y Vega, basada en errores y supercherías. La opinión del valenciano le generó la animadversión de las Academias de la Historia y de la Lengua:
"Es una fábula indecorosa y opuesta a las verdaderas glorias de España."

Para Mayans, este trabajo estaba basado en un falso cronicón de Pedro Cesaraugusta y su publicación fomentaría la superstición histórica, aún más. Mediante una rigurosa metodología, desmontó la obra de Huerta, texto a texto. Y pesar del análisis científico y riguroso del erudito valenciano, la España primitiva fue publicada con el favor del Consejo de Castilla.

Poco después, Mayans fue rechazado en el cargo de cronista de Indias que quedó vacante tras la muerte de Luis de Salazar, en favor de un desconocido. En la Corte, estaba viviendo un ambiente de decadencia y pasividad, rodeado de la indiferencia de los poderosos y la hostilidad de sus compañeros. Ante el rechazo de Patiño, decidió renunciar al cargo de bibliotecario real y regresar a su pueblo natal.

Tal vez, un erudito tan inteligente y preparado como lo era Mayans estaba siendo ignorado en la Corte borbónica por el hecho de que su familia apoyó al archiduque de Austria durante la Guerra de Sucesión. En un ambiente de intrigas y favores, los castellanos y vascos monopolizaban las posiciones de poder de la Monarquía hispánica, quedando desplazados los catalanes, aragoneses y valencianos.

En 1740, se casó con su prima Margarita Pascual en Oliva. Allí, otro de los prejuicios que tuvo que combatir fue la relación de oficio intelectual con la condición clerical. Se dedicó a sus estudios e investigaciones, sosteniendo correspondencia con eruditos españoles y extranjeros, en latín y en castellano, y también a la puesta en marcha de su propia academia para la enseñanza de su programa de publicaciones.

En 1742, fundó la Academia Valenciana par a recoger e ilustrar las memorias antiguas y modernas de la historia de España. En la Acción de gracias de la divina sabiduría que hizo leer en la sesión de apertura, presentaba un programa más ambicioso que el de la Carta-dedicatoria a Patiño. Contaba con un grupo de académicos entusiastas dispuestos a apoyarle en las humanidades, ampliando el campo de estudia a las ciencias. Las materias eran: matemáticas, medicina, botánica, poesía, música, teología, jurisprudencia, historia de España e historia de la lengua española.

CENSURA DE HISTORIAS FABULOSAS, POR GREGORIO MAYANS

El hecho de no haber consultado a las autoridades de Madrid, le generaron enfrentamientos. Así, en 1742, publicó de Censuras de historias fabulosas, obra inédita de Nicolás Antonio, que el historiador Antonio Mestre consideró "uno de los monumentos cumbres de la historia crítica española, en especial respecto de la historia eclesiástica". De nuevo, la actitud desmitificadora de Mayans le enfrentó al Consejo de Castilla, que prohibió su venta y le llevó ante la Inquisición. Trataba de rechazar la falsa historia eclesiástica de España, aquellas tradiciones católicas supuestamente basadas en glorias patrias, cuando en realidad lo estaban en burdas patrañas acreditadas con el paso del tiempo y la ignorancia popular.

La Academia de la Historia le ofreció apoyar a la Academia Valencia si esta se subordinaba bajo su tutela, pero los academicistas valencianos respondieron con altivez: "Libres nos ha hecho Dios, libres hemos de vivir." Y, tras pocos años de escasa actividad, la Academia se disolvió.

Mayans continuó una labor en solitario, basada en amplias correspondencias con eruditos nacionales y extranjeros, así como la publicación de filósofos y literatos clásicos. Uno de esos trabajos fue la reedición de Compendium philosophiae de Tosca en 1753, al que añadió unas Philosophiae moralis libri tres, una de sus principales aportaciones a la filosofía.

Al llegar Fernando VI al trono, el ministro Zenon de Somodevilla, marqués de la Ensenada, le reconoció sus méritos y capacidades encargándole la redacción de unas Observaciones del Concordato de 1753, mientras componía su Retórica, otra obra filosófica.

Pero sería bajo el reinado de Carlos III cuando recibió su mayor reconocimiento. Así, en 1766, fue nombrado alcalde honorario de Casa y Corte. También, ingresó en la Sociedad Económica de Valencia, por tanto, socio-amigo de Andrés Piquer, Francisco Pérez Bayer, Muñoz, Cerdá Rico, Cavanilles, Blasco, etc.

Manuel de Rodas, secretario de Estado, le solicitó realizar un análisis sobre la Reforma educativa, cuyo resultado fue el Informe sobre los estudios, en 1767. A partir de ese momento el reconocimiento a las obras de Mayans fue completo, y eruditos de Europa y América seguían sus orientaciones.

En sus últimos años, preparó la edición de las obras completas de Juan Luis Vives, Opera omnia, que fue publicado de forma póstuma en 1781, porque ya había fallecido en Oliva aquel año.

REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE VALENCIA

La primera etapa de Mayans estuvo muy vinculada a la Escuela de Novatores de Valencia: Íñigo López de Mendoza, Juan Bautista Corachán, Antonio Bordazar de Artazu, Tomás Vicente Tosca y Andrés Piquer. No sólo por su amistad e inquietudes intelectuales con ellos, también porque estaba abierto a las corrientes de la ciencia europea. Pero, mientras la inmensa mayoría de los novatores españoles se movían en los campos de la ciencia física y la filosofía de la naturaleza, Mayans lo hizo en el ámbito de las ciencias humanas (historia, literatura, jurisprudencia y teología).

Efectivamente, fue heredero del Humanismo crítico europeo y su formación humanista le emparentó con los católicos ilustrados, tanto italianos como alemanes; y también con luteranos y calvinistas, de Walch a Merman.

Su sentido crítico y razonado aplicado a las humanidades le convierten en el primer ilustrado español. Claro ejemplo de que el inicio de la Ilustración española no fue debido a la influencia francesa, sino a una ruptura con el pensamiento tradicional desde el movimiento de los novatores a finales del siglo XVII y la concepción crítica del razonamiento.

Esta concepción de la historia crítica era el resultado de oponer los testimonios y documentos históricos fidedignos a las leyendas y mitos transmitidos de forma oral o por documentos sin fiabilidad. Este planteamiento de la historia de España implicaba poner en práctica dos requisitos básicos: editar las fuentes históricas; y aplicar el sentido crítico de método y planteamiento.

En estas aspiraciones de rigor metodológico se basaban los proyectos de Mayans, como explicaba en su Carta-dedicatoria a Patiño, como fueron sus Cartas morales, militares, civiles y literarias de varios autores españoles, en 1734.

Lo que Mayans estaba proponiendo era una transformación radical de la historiografía español. Su voluntad fue el resultado de un cambio en la mentalidad de la nueva generación de ruditos españoles que se inició con el movimiento novator de fines del XVII y que fue culminada a través de sus obras en cuanto a estudios históricos.

En el proyecto de formación de una historia nacional crítica, la eclesiástica tomó un papel relevante debido a que fue una de las historias más falseadas y manipuladas por las leyendas, las supersticiones y las falsas tradiciones. De acuerdo con el método de la historia crítica, Mayans rechazaba toda ficción y combatía los mitos: los falsos cronicones de Granada, la más que dudosa llegada de Santiago a España, los santos creados por la imaginación popular, los abusos de los españoles en la colonización americana, etc.

ORÍGENES DE LA LENGUA ESPAÑOLA, POR GREGORIO MAYANS

El programa pedagógico de la Ilustración de Mayans respondía a una corriente intelectual derivada del Humanismo, especialmente del Humanismo cristiano español del siglo XVI. Proponía la restauración de los estudios bíblicos a través de las lenguas clásicas (latín, griego y hebreo) y recuperar la filosofía humanista del Renacimiento como Juan Luis Vives, Luis de Granada, Juan de la Cruz y Luis de León, enlazando con la corriente de Desiderio Erasmo. Pero, Mayans prefirió utilizar la lengua romance, es decir, el español, como instrumento de acción inteligente y persuasivo que penetrase en amplias capas de la sociedad.

Efectivamente, los novatores defendieron la transmisión del conocimiento a través de la lengua vulgar española, que era ya culta desde la Gramática de Antonio de Nebrija a inicios del siglo XVI. El español debía ser tratado como lengua de la filosofía y de la ciencia, y a ella traducirse la Biblia y demás Sagradas Escrituras. Humanistas como Luis Vives, Luis de León y Pedro Simón Abril defendieron el empleo de la lengua del pueblo para llegar al pueblo. Mayans trataba de restaurar un pasado con enormes posibilidades, pero con el fin de contribuir a la secularización de una sociedad dominada por una Iglesia retrógrada e interesada en su propio provecho. En este sentido, el uso de la lengua romance podía ser muy beneficiosa a la difusión de los conocimientos y a la laicización de la sociedad.

Para Mayans, las lenguas cambian y evolucionan, no se corrompen. Rompía así con la idea tradicional del Humanismo clásico que consideraba al latín como lengua perfecta y digna de imitación, respecto de la cual todas las demás lenguas romances derivadas eran corruptas e inferiores. Fue un acierto proponer el concepto de "evolución" frente al de "corrupción".

Dentro del estudio de la lengua española, los refranes ocuparon un papel destacado por su contenido ético y moralizante y su transmisión oral, citando las colecciones de Íñigo López de Mendoza, Hernán Núñez, Juan Páez de Castro, Benito Arias Montano, Juan de Melo, Juan Mal Lara, Juan Sorapan de Riera, y los que se encuentran en obras como el Quijote de La Mancha o el Diálogo de la Lengua.

Con todo, su obra Orígenes de la lengua española, que publicó en 1773 durante su estancia en Corte, reunía los estudios sobre el español como lengua. Sintetizó todos los conocimientos lingüísticos que existían hasta el momento, e incluyó importantes textos de Alderete, el marqués de Santillana, y el Diálogo de la lengua de Juan de Valdés, que quedó inédita.

Mayans dio a conocer a sus contemporáneos la obra de Nebrija, Vives, Antonio Agustín, Alejo de Venegas, Teresa de Jesús, Francisco Sánchez de las Brozas, Luis de León, etc. No es extraño que el autor François López le asignase un lugar básico en la formación del concepto Siglo de Oro de las Letras españolas.

Mientras su mentor Nicolás Antonio se encargó de recuperar y recopilar las obras literarias, Mayans se ocupó de clasificarlas y ofrecer una síntesis, pues anteriormente no existían investigaciones sobre historia de la lengua española y de la literatura nacional. Mayans puso las bases a seguir para los estudios de un movimiento literario que se desarrolló bajo los reinados de los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II, entre la "restitución de las letras" y el triunfo del Barroco.

DESIDERIO ERASMO Y JUAN LUIS VIVES

Mayans fue un crítico con el sistema social en el que vivió, cuya mentalidad estaba mayormente determinada por la Iglesia. Y fue crítico con una clase poderosa que había permitido que el clero adquiriese enormes propiedades y privilegios, abandonando sus deberes espirituales y su misión apostólica. Fueron numerosos los textos en contra del estamento clerical, afectado por los males de la codicia y la ignorancia.
"En la república cristiana no hay gentes más insolentes que los frailes, porque muchos de ellos son los fariseos de nuestro tiempo que tiene de su parte a todos los supersticiosos."
"Su muchedumbre es gravosa al público, el cual se halla pobrísimo, y ha de mantener ejércitos de hombres ociosos, que continuamente están pidiendo para sustentar y regalarse."

No solo hizo crítica al clero regular, también a la cúspide:
"… casto todos los obispos de España, hombres casi todos ignorantísimos, que habiendo logrado las mitras por una solicitud ambiciosa, y medios tal vez peores, no saben oficio que tienen, no son capaces de distinguir el poder del rey y del papa, ni de conocer la extensión y limitación de uno y de otro."

Mayans repudió la ignorancia en la Iglesia con especial énfasis, pues controlaba el sistema de enseñanza, perpetuando así el estado de injusticia e incultura social generalizado. Por eso era necesario reformar todo el sistema de enseñanza, y para esto habría que retirar las cátedras universitarias a las órdenes religiosas para que fuesen promovidas por concurso.

Por tanto, reforma de la Iglesia y reforma de la Enseñanza para la mejora de la sociedad eran partes de un todo. En El Orador cristiano de 1733, puso de manifiesto esta situación y su remedio, empezando con la reforma de la predicación, pues la mayoría de la gente no sabía leer y la prédica desde un púlpito era la única vía de conocimiento formal. Y esta reforma de la prédica venía precedida por una reforma de los estudios y la jerarquía eclesiástica, tesis que expuso en su Informe sobre los estudios de 1766, por orden del consejero real Roda y en un momento en el que fue expulsada la Compañía de Jesús. Se hacía necesaria una ruptura con el tradicional método escolástico de pensamiento especulativo y teórico como sistema de enseñanza, para dar paso a un método más científico de mentalidad crítica y práctica.

Al año siguiente, en 1767, la Corte de Carlos III debatía entre dos planes de reforma educativa muy similares: el de Olavide y el de Mayans. La diferencia es que el plan de Mayans ofrecía una especial importancia al estudio de la teología, por ser cúspide del pensamiento español. Pero optaba por la teología expositiva que se ocupa de las Sagradas Escrituras, en detrimento de la teología dogmática, muy confundida con la escolástica.

Se refería a la teología erasmista, aquella que tanto influyó en el Humanismo cristiano español del Renacimiento, que tuvo su máxima expresión en el valenciano Juan Luis Vives. Sus dos ideas principales eran: la reforma educativa, rompiendo con la Escolástica y la falta de libertad de cátedra en los estudios; y la vuelta a las Sagradas Escrituras, en contraposición a los clásicos escolásticos del Medievo.

DON GREGORIO MAYANS Y SISCAR, POR ANTONIO MESTRE

El origen de aquel movimiento novator estuvo en una tertulia cortesana de 1787, formada por Nicolás Antonio, Juan Lucas Cortés y el marqués de Mondéjar, al que se sumaron más tarde Martí y Mayans.

Uno de sus más leales seguidores fue Manuel Martí, deán de Alicante, aunque fue este quien más influyó en un joven Mayans a quien recomendó la lectura de los clásicos grecolatinos como Cicerón, Terencio o Plauto, y le orientó en sus estudios. Martín estuvo, a su vez, influenciado por Nicolás Antonio, primer promotor de la crítica histórica en España y redactor de la Biblioteca Vetus, en 1696, publicada por el primero. También Mayans publicó las Obras cronológicas de Mondéjar, en 1744.

Otro de sus colaboradores fue el agustino Enrique Flórez, encargado de realizar el proyecto revisionista de la historia eclesiástica, conocida como España sagrada. Su título original fue Theatro geográfico-histórico de la Iglesia de España, cuyos dos primeros volúmenes fueron publicados en 1747. Más tarde, llegó a los 29 volúmenes publicados y sus continuadores hasta los 47, completados en 1856. Es una monumental obra que contiene la historia de todos los templos y de España, así como la transcripción de innumerables documentos y comentarios, a través de un método crítico y científico, pero siempre que no afectase a la piedad o al amor patrio.

El historiador Antonio Mestre escribió de Flórez que:
"Cuando se trata de tradiciones relacionadas con la piedad, Flórez piensa que la actitud debe modificarse. Hay que admitirlas mientras no se demuestre con certeza que son erróneas. Así, en el caso concreto de la venida de Santiago, la ininterrumpida continuidad de la tradición exige razones para negar la venida del apóstol a la península."

Mayans fue adepto de un exigente rigor crítico afirmó:
"Las obras de Flórez son más dañosas que útiles, sirven para apoyar la superstición y credulidad; son engañadoras a los que no han leído, porque le tienen por erudito, siendo un mal copiante."

Otro al que se enfrentó fue al benedictino Benito Feijoo, a quien echó en cara su falta de rigor crítico, de metodología científica y actitud experimental que desarrolló en sus obras. Con motivo de la publicación de la Ortografía, de Bordazar, y el polémico debate surgido entre Mayans y Feijoo, el novatore valenciano escribió sobre el benedictino orensano:
"Para hacerle entender mi contienda a que se hubiera expuesto, hice una breve censura del Discurso de las Glorias de España, manifestándole, por medio de señalarle errores muy crasos, que no había leído aún los autores más clásicos y triviales, como Aristóteles, Séneca, Plutarco, Antonio Agustín y don Nicolás Antonio, pues hablaba de ellos por relaciones falsas de otros escritores que citaban lo que no había, y le descubrir sus nombres, para hacer suyos los errores ajenos."

GREGORIO MAYANS Y SISCAR

El historiador François López ha puesto en valor la aportación de Mayans a la cultura y filosofía, no sólo española, sino europea:
"El pensamiento del valenciano era de una innegable originalidad, y debía marcar hasta el fin del siglo todo un movimiento de pensamiento al que no se ha concedido suficiente atención."

Desde su retiro de Oliva, mantenía relaciones epistolares con los eruditos más importantes de su época y era muy apreciado internacionalmente como se demuestra en su conexión con los centros culturales europeos de la época: Muratori, en Italia; Walch, en Jena; David Clement, en Hannover; Meerman, en Holanda; Voltaire, en Francia; Gasset, en Suiza; José Finestra, en la Universidad de Cervera, etc. Una prueba de ese aprecio internacional son las dos biografías sobre Mayans, redactadas en Alemania por Juan Cristóbal Strodtmann: Geschichte des edlen Herrn Gregorius von Mayans und Siscar, en alemán, en 1747; y Majansii Vita, en latín, en 1756.

Mayans estaba en el centro intelectual de su época, y por él pasaban todas las corrientes que estaban renovando el panorama cultural de la primera mitad del siglo XVIII. Expresaba la decadencia de la cultura tradicional española, convirtiéndose en uno de los eruditos que cambiaron la mentalidad en un sentido de renovación.

También dentro de España, Mayans contó con un grupo de autores que le seguían y admiraban, y que mantuvieron la continuidad de sus estudios y orientaciones: Antonio Ponz, José Finestres, Juan Bautista Muñoz, Vicente Blasco, Juan Sempere y Guarinos, Francisco Pérez Bayet, Antonio José Cavanilles y, especialmente, Francisco Cerdá y Rico.

Este último se encargó de continuar algunos de los muchos proyectos que tenía en marcha cuando Gregorio Mayans y Siscar murió en Valencia, en 1781.