RACIONALISMO EXISTENCIALISTA DE ANTONIO GÓMEZ PEREIRA


Médico y mercader de profesión, Antonio Gómez Pereira fue un humanista que se dedicó también a la filosofía y la ingeniería, y escribió dos destacadas obras:

Novae Veraeque Medicinae sobre medicina, en 1558, demostró ser un pionero en rechazar los conceptos clásicos y medievales como Aristóteles y Galeno, proponiendo la aplicación del Método empírico-analítico como base de investigación. Abordó la relación que existe entre la fiebre y las enfermedades en el cuerpo humano.

Antoniana Margarita sobre filosofía, en 1554, fue precursor del Método racionalista y precedente de la corriente cartesiana. Suya fue la cita "Pienso, luego existo", por lo que está considerado el más genuino de los precursores de René Descartes, quien copió esta máxima en su Discurso del método, en 1637.

RACIONALISMO EXISTENCIALISTA DE GÓMEZ DE PEREIRA

Antonio Gómez Pereira nació en Medina del Campo (Valladolid), en 1500. Posiblemente fuese descendiente de una familia de judíos conversos procedentes de Portugal y dedicados al comercio textil, era el segundo de cinco hermanos.

Estudió filosofía natural en la Universidad de Salamanca, siendo discípulo del profesor Juan Martínez Silíceo, posterior arzobispo de Toledo, e intervino en las disputas entre teólogos realistas y nominalistas, inclinándose por la defensa del Nominalismo. También estudió medicina en la misma universidad.

Tras concluir los estudios en 1520, regresó a Medina donde trabajó como médico. Mientras, se ocupaba de los negocios familiares relacionados con las telas y los tejidos, otros propios de bodegas y vinos, y se relacionaba con mercaderes que comerciaban en la Feria de Medina, una de las más importantes de España. Como médico alcanzó gran fama, llegando a ejercer en Burgos, Segovia, Ávila y otras ciudades importantes de Castilla, incluso en la Corte de Felipe II.

Como ingeniero elaboró algunos aparatos hidráulicos. El más relevante fue un molino de sifón capaz de moler con la fuerza del agua sin ocupar el cauce del río Zapardiel que fue diseñado junto al ingeniero Francisco Lobato, que patentado en 1563.

UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Pero Gómez Pereira ha pasado a la Historia sobre todo por sus ideas filosóficas, que dejó escritas principalmente en dos destacadas obras: Antoniana Margarita y Novae veraeque Medicinae. En él influyeron clásicos como Aristóteles y Platón, y escolásticos como Averroes, San Agustín y Ockam. En la Edad Moderna se le consideró miembro de la Escuela de Salamanca.

Su original pensamiento surgió de la unión de filosofía y medicina, que rechazaba el criterio de autoridad de los teólogos clásicos y medievales frente al conocimiento mediante la aplicación de la razón, la lógica y la experiencia. Así, combatió el supremacismo que tradicionalmente estaban ejerciendo Galeno en la medicina y Aristóteles en la filosofía, para optar por el Razonamiento como principal guía de conocimiento de las ciencias humanas.

Para la exposición de sus ideas recurría con frecuencia al uso de paradojas y silogismos que describían los errores de aquellos a quienes cuestionaba, en un tono más crítico que positivo.

El historiador y ensayista Marcelino Menendez Pelayo afirmó que:
"En psicología experimental, Gómez Pereira está, a no dudarlo, más adelantado que la filosofía de su tiempo, más que la del siglo XVII, más que Bacon, más que Descartes. Ninguno observa como él los fenómenos de la inteligencia."

ANTONIO GÓMEZ DE PEREIRA

Novae Veraeque Medicinae Prima Pars fue escrita en latín y publicada en Medina del Campo, en 1558. Es un tratado exclusivamente médico, nada filosófico.

Es un estudio sobre el origen de las fiebres y la tipología de varias enfermedades, como la lepra o la viruela. Para el estudio de la ciencia, utilizó el Método empírico y racional, basándose en su experiencia profesional como criterio supremo de verdad, y desarrolló métodos curativos sencillos. Por el contrario, rechazaba los tradicionales textos de los maestros medievales y de los clásicos de la medicina como Aristóteles y Galeno. Así lo expresó: "En no tratándose de cosas de Religión, no me rendiré al parecer y sentencia de algún filósofo, si no está fundado en la razón."

Gómez Pereira consideraba que el calor que emana un cuerpo humano cuando tiene fiebre es la reacción como sistema defensivo para expulsar la enfermedad que le afecta, con la finalidad de que el organismo restablezca su equilibrio natural. Se trata de una concepción totalmente moderna de la fiebre como un efecto generado por el cuerpo para erradicar las enfermedades. Llegó a elaborar conclusiones a cerca de las enfermedades que años más tarde fueron elogiadas por el historiador y médico del periodo ilustrado Antonio Hérnández Morejón.

ANTONIANA MARGARITA, POR ANTONIO GÓMEZ DE PEREIRA

Antoniana Margarita fue también escrita en latín y publicada en Medina del Campo, en 1554. Fue titulada así en memoria de sus padres Antonio Pereira y Margarita de Medina, y dedicada a su maestro salmantino Juan Martínez Silíceo. Pero el subtítulo explica a quienes está dirigido este trabajo: Opus nempe phisicis, medicis ac teologis, non minus utile quam neccessarium (Una obra tan útil como necesaria a médicos, físicos y teólogos).

Es un tratado realmente filosófico, de orientación nominalista por influencia de Martínez Silíceo, una mezcla de psicología y metafísica. Expuso ideas que parten del Empirismo hasta acercarse al Materialismo. Se desarrolla en base a tres temas principales: el "automatismo de las bestias", la teoría del conocimiento humano y la inmortalidad del alma.

Su estructura es anárquica, sin apartados ni capítulos, ya que al ser un cristiano nuevo (judeoconverso), Gómez Pereira quiso esconder de alguna manera sus razonamientos personales, evitando el riesgo de ser perseguido por alguna institución eclesiástica.

En teoría del conocimiento defendió el método psicológico de la observación interior, un principio de los nominalistas, identificando intelección e inteligencia, negando el sentido común, y admitiendo la imaginación o fantasía como facultad interior. No admitió por tanto distinción real entre la facultad sensitiva y la intelectiva, ni entre el conocimiento de lo singular y el conocimiento por reflexión. En suma, el médico de Medina redujo todos los fenómenos psicológicos al pensamiento, y éste para él no es otra cosa que el alma misma modificada diversamente por los objetos.

Pero su importancia está en que abordó por primera vez en la historia de la filosofía una serie de cuestiones sobre psicología experimental y, sobre todo, porque despreciaba a los filósofos clásicos como base de conocimiento, prefiriendo el Razonamiento crítico. Se esforzó en buscar por sí mismo la verdad, mediante la observación atenta de la naturaleza y de los fenómenos conscientes.

En su obra, ya advertía al lector la importancia de la observación interna para el estudio de la ciencia psicológica:
"Antes de explicar las funciones internas y externas del debo advertir que juzguen de la verdad de lo que voy a exponer por lo que ellos mismos en el sentir o en el entender hayan experimentado, porque no se trata aquí de esta o la otra situación del orbe en que es preciso dar crédito a aquellos que la han visto, sino que se discuten y explican los actos del alma, de que cada cual tiene conciencia tan clara…, la ciencia psicológica es la más cierta de todas."

Para Gómez Pereira, mediante el conocimiento mismo de cualquier objeto el hombre llega a adquirirlo, puesto que por el mero hecho de existir en nosotros el pensamiento, tiene que existir el alma, es decir, el sujeto pensante.

En el hombre ha de preceder siempre alguna noción de cosa extrínseca al conocimiento con que el alma se conoce a sí misma. Y de aquí se seguirá que esa noción sólo puede servir de antecedente conocido, de donde saque el alma la consecuencia de que se conoce a sí misma, procediendo de este modo: "Conozco que yo conozco algo; todo lo que conoce es; luego yo soy." (Nosco me alquid noscere, et quidquid noscit est; ergo sum.)

Esta doctrina del médico de Medina es igual a la de Descartes y hasta se parece a la del filósofo francés en la forma de la exposición, puesto que Gómez Pereira, al deducir la propia existencia del pensamiento, condensaba su argumentación en un silogismo que viene a coincidir con el famoso cogito; ergo sum del pensador de La Haye Touraine.

RENÉ DESCARTES

En esta obra, Gómez Pereira formuló el célebre principio "pienso, luego existo", elemento esencial del Racionalismo occidental a través de esta sentencia: "Todo lo que conoce existe, luego yo existo." (At quidquid noscit est, ergo ego sum).

Esta máxima fue copiada un siglo después por el filósofo francés René Descartes en su Discurso del método, de 1637, donde escribió una sentencia de igual razonamiento: "Pienso, luego existo." (Cogito, ergo sum). La misma idea de Gómez Pereira, pero acotada y rescrita con otras palabras.

Las semejanzas entre la obra de Descartes y la de Gómez Pereira son evidentes, tanto en el modo de definir el alma de las bestias, su automatismo, como en el método y el silogismo utilizado.

El filósofo español había sido estudiado por numerosos intelectuales de prestigio durante los siglos XVI y XVII. Así, varios eruditos contemporáneos de Descartes, como Pierre Daniel Huet, Isaac Cardoso o François-Marie Arouet Voltaire entre otros, cuestionaron la originalidad y autoría de sus razonamientos, acusándole de haber plagiado a Gómez Pereira. Descartes se defendió asegurando que no conocía la obra del español.

En palabras de Menendez Pelayo, el filósofo Descartes utiliza las mismas palabras y ejemplos que Gómez Pereira:
"Si en las primeras líneas Descartes glosa a G. Pereira, en las últimas compendia lo que había dicho Vallés, copiando hasta sus palabras textuales y sus ejemplos: quare cum illorum peritiam non agnoscamus, superest ut ad peritiam authoris referatur velut quod horologium, motu gnomonis et pulsatione cymbali, metiatur et distinguat nostra tempora, refertur ad peritiam artificis."

El primero en sugerir la excesiva coincidencia con los escritos del español fue obispo de Avranches, Pedro Daniel Huet, primero seguidor y después opositor a la filosofía cartesiana. Este afirmó:
"Nadie defendió con más calor, ni enseñó más a las claras esta doctrina (la del Automatismo) que Gómez Pereira en su Antoniana Margarita, el cual rompiendo las cadenas del Lyceo en que había sido educado, y dejándose llevar de la libertad de su genio, divulgó en España ésta y otras muchas paradojas."

Otra apreciación interesante sobre Gómez Pereira fue la del abate y erudito jesuita Francisco Javier Lampillas, quien afirmó que fue el primer médico en rechazar el Aristotelismo en filosofía y el Galenismo en medicina como bases de conocimiento.

Ante estas acusaciones, Descartes se tuvo que defenderse, por ejemplo, una carta que escribió a su amigo el filósofo y matemático Marin Mersenne, en 1641.

Para otro médico de la Universidad de Cophenague, Olaus Boorrichius, que Descartes hubiera tomado esas ideas sobre el cogito y el automatismo animal sin mencionar a Gómez Pereira suponía un descrédito, como escribió en una de sus epístolas, en 1667.

En cambio, Descartes fue defendido y respaldado por los filósofos de la Ilustración francesa, como el escritor Pierre Bayle, y los enciclopedistas Denis Diderot y Jean Le Rond d'Alembert, quienes realizaron esta reseña en su Enciclopedia:
"Descartes fue el primer filósofo que se atrevió a tratar a las bestias como puras máquinas: pues, Gómez Pereira, que lo dijo un tiempo antes que él, apenas merece que se hable aquí de él, cayó en esta hipótesis por puro azar."

Llegó a ser tanta la influencia de los enciclopedistas que hasta el ensayista ilustrado Benito Jerónimo Feijóo admitió el relato de que Gómez Pereira había llegado por azar a ese razonamiento. Y el filósofo y matemático Gottfried Wilhelm Leibniz afirmó en sus correspondencias que las tesis de Descartes son coincidentes con las de Gómez Pereira, pero que no creía que el francés leyese al español previamente, antes de redactar su Discurso del método, ocho décadas más tarde.

Otras críticas efectuadas en España fue la publicación del libro Endecálogo contra Antoniana Margarita, publicado por Francisco de Sosa en 1556, médico contemporáneo de Gómez Pereira y vecino suyo de Medina del Campo. Es un diálogo renacentista en el que realizó una crítica del libro del filósofo mediante la burla y la sátira, para que "sea sepultado en los infiernos".

ANTONIANA MARGARITA, POR ANTONIO GÓMEZ DE PEREIRA

Claro que tampoco fueron los primeros en proponer esta idea. Los teólogos escolásticos San Agustín y Santo Tomás ya habían abordado la imposibilidad de dudar de la propia existencia, basándose en que la afirmación de ésta va implícitamente contenida en todo pensamiento, y, por consiguiente, en el acto mismo de dudar.

San Agustín: "Si me equivoco, existo, pues quien no es, ciertamente no puede equivocarse, y, por lo tanto, existo si me equivoco." (Si enim fallor sum, nam quinon est utique nec falli potest, ac per hoc sum si fallor.)

Santo Tomás: "Nadie puede pensar que no existe con asentimiento, pues en lo que piensa percibe que existe." (Nullus potest cogitare se non esse cum assensu; in hoc enim quod cogitat percipit se esse.)

La citada obra de Pereira únicamente ha sido traducida del latín al español en el año 2000, lo que ofrece una idea de la importancia que se le ha dado en su país natal. Pero, en la actualidad Gómez Pereira no ha sido suficientemente reconocido como el primer intelectual en formular la sentencia "Pienso, luego existo".

MÁQUINA DE VAPOR DE DOBLE EFECTO POR AGUTÍN DE BETANCOURT


Ingeniero civil y militar, Agustín de Betancourt fue precursor de la primera máquina de vapor de doble efecto en la Europa continental y del sistema de telegrafía óptica, por tanto, de la Termodinámica de fluidos.

Fue uno de los ingenieros mecánicos más relevantes e influyentes de Europa entre finales del siglo XVIII e inicios del XIX, había innovado una multitud de máquinas y tratados industriales, globos aerostáticos, y se destacó en la ingeniería industrial y el planeamiento urbanístico.

Fue el promotor del Real Gabinete de Máquinas de Madrid y fundó la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales de España en 1802.

También fue inspector del Cuerpo de Ingenieros de Comunicaciones en San Petersburgo y director de su Instituto, destacando en la supervisión de planos urbanísticos, construcción de sistemas de transporte, puentes y puertos del Imperio ruso.

MÁQUINA DE VAPOR DE DOBLE EFECTO DE AGUSTÍN DE BETANCOURT

Agustín de Betancourt y Molina nació en Puerto de la Cruz, Tenerife, en 1758, provenía de una familia militar y noble, pues su padre, Agustín de Betancourt y Castro, fue teniente coronel del Ejército español y caballero de la Orden de Calatrava; y su madre, Leonor de Molina y Briones, era hija de los marqueses de Villafuerte. También conocido como Bethencourt, su apellido se remonta a Jean de Bethencourt, marino francés que participó en la conquista de las islas Canarias por una expedición castellana a inicios del siglo XV.

Desde joven vivió el ambiente ilustrado y científico de Tenerife, gracias a que su padre era miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos de Tenerife, con sede en La Laguna, y asistía a las tertulias de intelectuales en el Palacio de Nava. Por parte de madre, recibió una esmerada educación y aprendió el idioma francés, además de algunos conocimientos de ciencias de su padre. Contaba con una amplia biblioteca familiar, estudió en el convento dominico de La Orotava y sirvió en las milicias canarias entre 1777 y 1778.

Sus padres se dedicaban a los negocios de maquinaria y tintes textil, motivo por el que Agustín y su hermana María de Betancourt ingeniasen una máquina epicilíndrica para hilar seda, en 1778. María de Betancourt presentaría también a la Sociedad Económica de la Laguna una Memoria sobre la forma de obtener el color carmesí, muy probablemente la primera memoria científica firmada por una mujer en Canarias.

La invención de aquella máquina llegó a la Corte de Carlos III, y gracias a su temprana vocación por la mecánica, el joven Betancourt consiguió una plaza para avanzar con su formación científica en Madrid, en 1778.

AGUSTÍN DE BETANCOURT Y MOLINA

Ingresó en Reales Estudios de San Isidro y en la Real Academia de San Fernando, bajo la dirección del pintor Mariano Salvador Maella. Después de cinco años de estudios, se había destacado como eficiente ingeniero y excelente dibujante. Por eso, en 1783, el secretario del Despacho de Estado y conde de Floridablanca, José Moñino, le encomendó realizar sus dos primeras comisiones técnicas.

La primera actividad fue la revisión del Canal Imperial de Aragón, tras la ruptura de la presa del Bocal. Su informe tuvo por título Noticias de la Acequia Imperial o Canal Real de Aragón. La segunda misión consistió en analizar técnicamente las minas de Almadén, las más importantes de la Península cuya producción de mercurio era clave para la extracción de oro y plata en América mediante amalgamación en frío. El resultado de su inspección fueron tres interesantes memorias sobre tecnología minera y metalúrgica, tanto por el detalle de los textos como por la precisión de los dibujos.

El 29 de noviembre de 1783, Betancourt participó en la elevación de un globo aerostático desde la Casa de Campo del infante Gabriel. Debió ser todo un acontecimiento ante la asistencia del rey Carlos III, infantes, consejeros reales y otras personalidades. Fue la primera vez que se realizaba este experimento en España, tan sólo unos meses después de que lo hiciesen los hermanos Montgolfier en Francia y muy alejados del primero en la historia, el del brasileño Bartolomeu de Gusmao, en 1709. El globo estaba construido en tafetán barnizado y tenía un diámetro aproximado de dos metros.

ASCENSIÓN DE UN GLOBO ANTE LA CORTE DE CARLOS IV, POR ANTONIO CARNICERO

En la primavera de 1784, accedió un programa de ampliación de estudios en las academias científicas de París, pues la política establecida entre ambas monarquías a través de los Pactos de Familia permitía este tipo de colaboraciones académicas. Así, la recomendación de Floridablanca al secretario del Consejo de Indias, José Gálvez, logró que Betancourt ingresara en la Escuela Nacional de Puentes y Carreteras (L’École des Ponts et Chaussées) para estudiar arquitectura civil y arquitectura subterránea (geometría y minería). Fue acompañado de otro científico canario Alfonso de Nava y coincidió con el matemático y astrónomo José Chaix Isniel.

En París, lideró un importante grupo de estudiantes españoles, acogidos al programa de Gálvez: Juan López de Peñalver, Tomas de Veri, Juan de la Fuente, Joaquín Abaitua y Juan de Mata. Tenían por el objetivo la elaboración de colecciones de maquetas sobre máquinas de construcción de obras públicas y factorías industriales y su posterior implantación práctica en territorio español.

En dos años, reunieron la mejor colección de memorias, planos y documentos relacionados con la ingeniería civil de toda Europa, y que constituirá el fundamento del Real Gabinete de Máquinas.

El buen conocimiento del idioma francés y su avanzada preparación en ingeniería permitieron que Betancourt se relacionase con muchos de los grandes científicos e ingenieros franceses de la época, entre ellos Jean Rodolphe Perronet, director de aquella escuela parisina de arquitectura, el barón de Prony y M. Monge, fundador de la geometría descriptiva.

A su regreso a Madrid en 1785, junto a otros científicos, Betancourt solicitó al consejero real Floridablanca la construcción de la primera Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid a imitación de la francesa para la formación de especialistas en ingeniería civil. Esta institución se fundó en 1802.

ESCUELA DE INGENIEROS DE CAMINOS, CANALES Y PUERTOS

Por orden del secretario real Pedro de Bolea, conde de Aranda, realizó un valioso estudio sobre la purificación del carbón de piedra que se estaban ejerciendo en los hornos del Jardín Botánico de París y en los altos hornos de Irlanda, donde se extraía betún de hulla. El resultado de su estudio fue la Memoria sobre la purificación del carbón piedra y modo de aprovechar las materias que contiene, publicada en 1785, dedicada a Carlos III. Tras describir el funcionamiento de estos, propuso su propia tipología de horno. Para la puesta en marcha de esta tecnología, Aranda envío un ejemplar a Oviedo para su implantación en las minas de hulla asturianas. En agradecimiento a esta colaboración, la Real Sociedad Económica de Asturias, nombró a Betancourt socio de mérito.

Durante su breve estancia en Madrid, contactó con el químico francés Louis Proust, que había descubierto la ley de las proporciones definidas, y con quien escribió de forma conjunta una Memoria sobre el blanqueo de la seda, que fue publicada en 1791.

Tras esto, regresó a París junto a su hermano José de Betancourt. Por orden de Floridablanca, comenzaron a adquirir máquinas para la fundación de un Gabinete de Máquinas en Madrid. Visitaron la región de Bretaña y en Cherburgo estudiaron sus instalaciones portuarias y las máquinas empleadas para la elevación y el transporte de mercancías. Fue muy necesaria la colaboración de los estudiantes españoles que estaban pensionados en varias ciudades francesas.

Emprendió una serie de investigaciones técnicas sobre hidráulica y mecánica, basadas en la recopilación de planos y en la construcción de modelos que desarrollaría en este gabinete, y que contaron con la ayuda de científicos e ingenieros franceses. Uno de aquellos diseños fue una máquina de telar de cintas anchas de rasoliso y tafetán.

En 1787, se asoció con el relojero e inventor suizo Abraham Louis Breguet en la comercialización de relojes. Ambos construirían de forma conjunta un telégrafo óptico que compitió con el del francés Chappe. Otra persona con la que mantuvo una relación más intelectual fue con el matemático mexicano José María de Lanz y Zaldívar, pues también escribieron de forma conjunta el tratado Tratado de la composición de máquinas (Essai sur la composition des machines), el primer libro con un enfoque moderno sobre máquinas.

Aquel año, se ya había aprobado oficialmente el Real Gabinete de Máquinas con sede en el Jardín del Buen Retiro, siendo nombrado su director, pero sin tomar posesión del cargo hasta su regreso.

AGUSTÍN DE BETANCOURT Y MOLINA

En noviembre de 1788, viajó a Inglaterra, donde realizó una misión de investigación científica con una parte de espionaje industrial durante dos meses, por orden de Floridablanca. Su objetivo era el análisis de la máquina de vapor, así como el reconocimiento de los puertos marítimos. Desde Londres se trasladó a Birmingham, una de las principales ciudades promotoras de la Revolución Industrial. Allí consiguió acceder a las instalaciones de la factoría de Matthew Boulton y James Watt, para comprobar el regulador centrífugo de la máquina de vapor que estaban desarrollando y que la convertía en una máquina de doble efecto, decisiva para su aplicación. De todas formas, no se fiaron de las verdaderas intenciones de Betancourt para acceder a las nuevas máquinas, pues estas tenían la consideración de secreto industrial.

En su Memoria, describió su experiencia de esta manera:
"Al saber que los señores Watt y Boulton habían hecho nuevos descubrimientos en relación con la máquina de vapor, de modo que habían llegado a producir los mismos efectos con una cantidad de combustible mucho menor, tomé la decisión de ir a Birmingham, para conocer a estos célebres artistas. Al llegar a su casa, me recibieron con la mayor cortesía y, para darme una prueba de su consideración, me enseñaron sus fábricas de botones y de plata chapada; pero no me enseñaron ninguna de sus máquinas de vapor. Sólo me dijeron que las que estaban fabricando en aquellos momentos eran superiores a todas las demás, ya que su velocidad podía regularse a voluntad y que con sumían mucho menos combustible que las que habían hecho anteriormente. Ni siquiera me dejaron entrever de qué modo habían conseguido tan grandes ventajas."

En Londres, consiguió observar una máquina de vapor de doble efecto funcionando en los Albion Mills, una emblemática fábrica de harina situada junto al puente de Blackfriars en Southwark, de reciente inauguración. Estaba factoría estaba considerada un hito clave de la Revolución Industrial por ser la primera gran fábrica del mundo en utilizar energía de vapor comercial para moler grano. Pudo comprobar como la máquina trabajaba como la misma velocidad del émbolo en su doble recorrido ascendente y descendente a través del cilindro. Esta observación fue suficiente para saber que el pistón trabajaba en ambos sentidos, dándole la pista que necesitaba este intuitivo científico. Otro de los inventos que observó fue el nuevo modelo de telar mecánico de Edward Cartwright.

MÁQUINA DE VAPOR DE DOBLE EFECTO

A su regreso a París, en diciembre de 1788, Betancourt comenzó a trabajar en el diseño de estas nuevas máquinas de vapor. Un año después, en diciembre de 1789, presentó su máquina de vapor de doble efecto, en la que se aprovecha el carbón mineral como fuente de energía. Durante el desarrollo, tuvo que innovar piezas y técnicas hasta hacerla funcionar de forma parecida a la de Watt y Boulton. Era la primera máquina de vapor la primera máquina de vapor de doble efecto en la Europa continental, comercializada rápidamente por la firma Piéret ante el disgusto de los dos ingenieros británico.

Aquel año, publicó la Memoria de una máquina de vapor de doble efecto (Mémoire sur la force expansive de la vapeur de l’eau), que fue presentada a la Academia de las Ciencias de Francia. Se había convertido en el introductor de este ingenio para Europa en un momento en el que había estallado la Revolución francesa y se había instaurado la Convención republicana.

En 1790, construyó la primera máquina industrial para suministrar energía a unos molinos de la recién construida fábrica de harinas de los hermanos Perier, en la isla de los Cisnes, cerca de París. Estos molinos funcionaban con una máquina de vapor de doble efecto. Poco después, diseñó un modelo de telar mecánico, y una máquina eólica para desaguar terrenos pantanosos.

Su último estudio antes de regresar a Madrid fue redactado en la Descripción del Real Establecimiento de Yndrid donde se funden y barrenan los cañones de hierro para la Marina Real de Francia, publicado en 1791.

Por estos resultados, Betancourt se había convertido en pionero de los estudios líquido-vapor y utilidades del estado gaseoso, por tanto, fue el precursor de los Principios de la Termodinámica, junto al ingeniero y matemático Gaspard de Prony.

MÁQUINA DE VAPOR DE WATT POR BETANCOURT

En verano de aquel 1791, Betancourt regresó a Madrid para acceder a la dirección del Gabinete de Máquinas, siendo su subdirector Juan López Peñalver. El embajador español Fernán Núñez ya había enviado un Índice de los modelos y memorias de don Agustín, sobre el que confeccionar la Colección de modelos hidráulicos. Finalmente, el Catálogo de modelos, planos y memorias del Gabinete incluía 270 máquinas, 358 planos y 99 memorias con 92 gráficos, todos recogidos o diseñados durante su estancia en París, junto a Peñalver y el resto de los pensionados españoles en París.

Entre los modelos estaban la máquina de vapor de doble efecto, la máquina eólica para desaguar terrenos pantanosos, la máquina industrial para suministrar energía sobre molinos, o la máquina de telar mecánico.

Junto a su compañero Juan Peñalver, publicó una Memoria sobre los medios para facilitar el comercio interior, en la cual detallaron la necesaria fundación de una Escuela de Caminos y Canales, así como la gran importancia de un buen sistema de comunicaciones para el desarrollo económico nacional, cuestiones que fueron planteadas a Floridablanca.

Otra de las primeras tareas fue una rápida captación de instrumentos de cosmografía para la Expedición científico-política de Alejandro Malaspina alrededor de medio mundo.

En abril de 1792, se inauguró el Real Gabinete de Máquinas, con sede en el palacio del Buen Retiro, donde se expuso el Catálogo. Se trataba de un museo para ingenieros, pero también para el público general. Aquel año, fue nombrado caballero de la Orden de Santiago.

CASÓN DEL BUEN RETIRO - SEDE DEL GABINETE DE MÁQUINAS

En 1793, España entraba en lucha con Francia en lo que fue la Guerra de la Convención francesa de 1793-1795. Eso le convertía prácticamente en aliada de Inglaterra, por lo que fue enviado Betancourt de nuevo, con una otra misión científica y acompañado de su familia. Este reino impactó en Betancourt por su avanzada industrialización y su estabilidad política. También llegó acompañado de Bartolomé Sureda, un joven grabador que aprendería la técnica a la "aguatinta" para grabar láminas, un método más fácil y sencillo de rectificar que el grabado tradicional.

De regreso a España, Betancourt y Sureda enseñaron la nueva técnica al pintor de Corte, Francisco de Goya, a quien conocía por su pertenencia en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Goya la utilizó en los Caprichos, y se correspondió con un retrato a Bartolomé Sureña. Este último puso en práctica la técnica al representar diversas máquinas en el libro ilustrado Descripción de las Máquinas de más general utilidad que hay en el Real Gabinete, publicado en 1798.

Entre noviembre de 1793 y octubre de 1796, estuvo investigando acerca del funcionamiento y composición de las máquinas. En Inglaterra, ganó dos concursos públicos: el premio de la Society for the Encouragement of Arts, Manufactures and Commerce en 1795, por el diseño de una máquina para cortar hierba en ríos y canales; el premio del Royal Board of Agriculture de Whitehall en 1796, por una máquina de moler sílex.

Betancourt se había convertido en una personalidad destacada entre los círculos científicos de Europa y consiguiendo la admiración incluso en los virreinatos españoles de América.

CATÁLOGO DEL REAL GABINETE DE MÁQUINAS

En 1795, la Corte de Carlos IV firmaba el Tratado de Paz de Basilea, poniendo fin a la Guerra de la Convención francesa, y un año después, firmaba el Tratado de San Ildefonso, que implicaba una alianza política y militar entre ambos países y la consecuente entrada en guerra de España con Inglaterra. Esta circunstancia ocasionó la partida de Betancourt desde Londres con destino a París, junto a otros españoles.

Tomó contacto con el telégrafo óptico que estaba desarrollando su amigo y socio Breguet en Francia, en cuyo proyecto se involucró. El telégrafo óptico Breguet–Betancourt ganó el dictamen favorable de un comité de científicos enviado por el Directorio de la República, formado por Borda, Charles, Coulomb, Delambre, Lagrange, Laplace y Prony. Estos elogiaron la precisión, economía y rapidez en la transmisión de mensajes en las pruebas realizadas. Quedó patentado en la obra Memoria sobre un nuevo telégrafo y algunas ideas sobre la lengua telegráfica (Mémoire sur un nouveau télégraphe et quelques idées sur la langue télégraphique), publicada en 1797.

El comité sugirió comparar este sistema con el de Claude Chappe, a lo cual se negó el francés. De todas formas, en Francia no llegó a sustituir este sistema al ya implantado de Chappe debido a su alto coste en un momento de crisis económica e inestabilidad política.

TELÉGRAFO ÓPTICO DE BREGUET-BETANCOURT

Antes de abandonar Francia, Betancourt patentó junto a Breguet un modelo de prensa hidráulica para uso industrial, así como la licencia de explotación comercial. Esta prensa mejoraba las características de la inventada por el ingeniero Joseph Bramah que Betancourt había observado en Inglaterra. Tras este nuevo éxito, se puso en contacto con el fabricante Périer para comenzar a producirla y venderla en el mercado.

Esta prensa hidráulica, fue enviada al Gabinete de Máquinas, junto a la máquina de vapor de doble efecto, el telar mecánico, y cuantas innovaciones estuvo realizando estos años.

El motivo de su marcha fue la aceptación del proyecto ofrecido por dos empresarios de Cuba, el gobernador de Cuba, Luis de Las Casas, y el conde Mopox. Debía instalar máquinas de vapor en las plantaciones azucareras y caminos rurales para el transporte del producto recolectado. Tras el visto bueno por la Corte de Carlos IV, Betancour junto a su socio Sureda partieron del puerto de La Coruña a bordo del bergantín Infante con rumbo a La Habana. Durante la travesía, la fragata inglesa Boston apresó la embarcación española cerca de las islas Cíes. Ambos científicos fueron detenidos y todo su instrumental y tratados técnicos fueron requisado. Días después fueron puestos en libertad en el puerto de Lisboa.

Entonces, el primer ministro Manuel Godoy le permitió regresar a París y recuperar el valioso instrumental. El proyecto azucarero cubano seguía vigente. Antes de partir, se enteró que su ciudad natal había sido atacada y defendida con éxito por la Armada británica del comodoro Horatio Nelson el 25 de julio de 1798, en el combate de Tenerife.

Sin embargo, al regresar a Madrid, ya no estaba interesado en viajar a Cuba, sino en dirigir el plan de instalación de su sistema de telegrafía óptica en España, objetivo propuesto por Mariano Luis de Urquijo, ministro interino de Estado. A finales de diciembre de 1798, por eral orden, se habilitan talleres para la construcción de una línea telegráfica entre Madrid y Cádiz.

Además, adquirió la obsoleta Real Fábrica de Algodón de Ávila al ministro Urquijo, para su explotación comercial. Inyectó bastante dinero en la modernización de la maquinaria textil que eran de su invención.

REFLEXIONES DE AGUSTÍN Y PEÑALVER Y MOLINO HIDRÁULICO

En 1800, fue inaugurada la primera línea española de telegrafía óptica entre Madrid y Aranjuez, compuesta por cuatro torres telegráficas: Palacio del Buen Retiro, ermita del Cerro de los Ángeles (Getafe), Cerro Espartinas (Valdemoro) y monte Parnaso (Aranjuez). La decisión del secretario de Hacienda dejó al proyecto de la construcción de torres de telégrafos en suspensión.

Aunque no se conservan vestigios de las instalaciones, varios literatos, científico y autoridades dejaron constancia escrita: los científicos Francisco Salvá y Campillo, el dramaturgo Leandro Fernández de Moratín, los políticos extranjeros Fiedrich Wilhelm von Humboldt y Jean François de Bourgoing, y los empresarios Juan Antonio Álvarez de Quirós y Cándido López y Malta.

En 1800, se le ordenó la organización de un cuerpo de ingenieros ferroviarios y fue nombrado miembro del consejo de administración financiera. Aquel año, al objeto de mejorar los transportes terrestres y fluviales, se fundó el Cuerpo de Inspección General de Caminos y Canales, cuyo primer titular fue el conde de Guzmán. Esta fue una demanda propuesta por Betancourt a la Corte desde hacía tiempo. Por eso, al año siguiente, se puso al mando con la intención de promover un programa de renovación de caminos y de construcción de nuevas vías más funcionales y baratas.

Inspeccionó el Canal de Castilla, presentando un informe junto con su compañero Peñalver, y presentó una esclusa de émbolo buzo. También examinó la presa Puentes en Lorca, que sufrió una rotura el 30 de abril de 1802, ocasionando la muerte a 608 personas. Ejecutó reparaciones y construcciones en numerosos puentes entre Madrid y Barcelona. Y publicó el tratado Medio para que de un aqüeducto no salga más agua que la necesaria para mantener lleno un pilón, en el Semanario de Agricultura, en 1801.

MÁQUINA DE VAPOR APLICADA AL TRANSPORTE DE BAGONETAS

Ante la intensa actividad en este campo y la necesidad de técnicos de ingeniería civil e hidráulica, se encargó de seleccionar e instruir a los técnicos de los Estudios de la Inspección General de Caminos y Canales, en 1802, y de dirigir el programa de estudios. Este centro de enseñanza estaba basado en la Escuela de Puertos y Canales de París, en la que había estudiado años atrás. Los primeros profesores fueron compañeros suyos en la academia parisina: José María de Lanz, Juan López de Peñalver y José Chaix. Utilizó al Gabinete de Máquinas como centro de experimentación y pruebas. En 1803, pasó a denominarse Escuela de Caminos y Canales, en 1803, y al año siguiente se licenció la primera promoción de técnicos. El primer informe fue la Noticia del estado actual de los caminos y canales de España, causa de sus atrasos y defectos, y medios para remediarlos en adelante.

Godoy encargó a Betancourt la corrección del curso del río Genil a su paso por Granada, para evitar las inundaciones que se producían en su extensa finca de regadíos llamada Soto de Roma. Tras reconocer el río y redactó un informe técnico que constituyó un ejemplo de la ingeniería respetuosa con la naturaleza. Pero, no contento con su desempeño y resultados obtenidos fue sustituido por ingenieros militares por orden del primer ministro.

En estos años, la situación de Betancourt en España no fue muy esperanzadora. El proyecto de telegrafía óptica no se restauraba, la burguesía española no comprendía la utilización de su ingeniería y sus máquinas para mejorar la producción y la relación con la Corte de Carlos IV propiciaron la futura marcha de España. Así, a partir de 1806, fue vendiendo sus propiedades, incluida la Fábrica de Algodón de Ávila.

ESCLUSA DE ÉMBOLO BUZO

En mayo de 1807, ya estaba instalado en París, por tercera vez, donde tenía buenos contactos y cierta fama. En la Academia de las Ciencias presentó una esclusa de émbolo buzo que había inventado en 1801, junto a la Memoria sobre un nuevo sistema de navegación interfluvio (Mémoire sur un nouveau système de navigation intérieure). Exponía un dispositivo para ahorrar tiempo y agua en el paso de las embarcaciones por las esclusas. Su innovador diseño permitía que este sistema fuese dirigido fácilmente por solo un operario. Este tratado fue aprobado en septiembre de 1807 y publicado meses después.

Y, de nuevo junto a su amigo Breguet, diseñó el termómetro metálico, encargándose su socio suizo de la comercialización.

A finales de 1807, realizó un viaje a San Petersburgo, capital del Imperio ruso, siendo recibido por el zar Alejandro I de Rusia y el ministro Rumiántsev. Allí pudo visitar varias industrias de importancia para el país durante algunos meses y recibir una interesante propuesta de trabajo como ingeniero.

En mayo de 1808, ya estaba de regreso en País. España había sido invadida por el Ejército de Napoleón Bonaparte y se iniciaba la Guerra de la Independencia hasta 1814.

Su última obra publicada en París fue el tratado de mecánica Ensayo sobre la composición de máquinas (Essai sur la composition des machines), junto al ingeniero José Lanz, que habían estado escribiendo conjuntamente desde 1803. Se convirtió en un libro de texto de gran difusión en toda Europa.

SELLOS CONMEMORATIVOS EN ESPAÑA Y EN RUSIA

Por una cuestión de patriotismo, Betancourt rechazó una oferta del emperador Bonaparte y, en septiembre de 1808, decidió instalarse en San Petersburgo junto a su mujer Ana Jourdain y sus hijos tras una negociación con el zar Alejandro I en la ciudad alemana de Erfurt. No volvería a París ni a Madrid.

Ingresó en el Ejército ruso como mayor general y, entre 1808 y 1824, desarrolló una impresionante carrera técnica. Su primera comisión fue la actualización de la maquinaria de una fábrica de cañones en Tula a través de máquinas de vapor y la fábrica de cañones de Kazán.

En 1809, creó el Cuerpo de Ingenieros de Vías de Comunicación en San Petersburgo con su respectiva Academia de Ingenieros, instaurando un programa de estudios más largo e impartido en francés. Se encargó de evaluar y proponer nuevas infraestructuras viarias por el territorio. Así, fue ganándose el respeto y admiración de las autoridades rusas. Bajo su tutela, se dejó la modernización de la industria, las carreteras y los puertos marítimos. Durante las Guerras Napoleónicas, sufrió la llegada del Ejército francés a Moscú, la movilización del instituto y estudiante a un lugar seguro, y la posterior quema de la ciudad.

DRAGA PARA LIMPIAR EL FONDO DE KRONSTADT

Tras la guerra, Betancourt fue nombrado inspector del Instituto del Cuerpo de Ingenieros, mejoró la formación técnica con nuevos profesores y se encargó de reconstruir las estructuras dañadas. Así, construyó una Sala de Ejercicios Ecuestres en Moscú, destacando su cercha de madera de 45 metros, además de diseñar edificios industriales como la fábrica de papel moneda Goznak y participar indirectamente en la Casa de la Moneda de Varsovia. Construyó la llamada Draga de Kronstadt, sistema que no pudo ejecutar en España después de publicar la Memoria sobre la draga mecánica.

En 1819, fue nombrado director del Departamento de Vías de Comunicación, dejando un importante legado en ingeniería y urbanismo ruso. Desarrolló maquinaria hidráulica y puentes en San Petersburgo, como el puente sobre el Málaya Nevka, y en el canal de Betancourt. También colaboró en obras como la catedral de San Isaac, el picadero de Moscú, y la columna de Alejandro I. Promovió la navegación mediante barcos de vapor en el Volga y mejoró las infraestructuras fluviales y la red de ferrocarriles. En urbanismo, lideró la reconstrucción de la feria comercial de Nizhni Novgorod, donde aplicó sus conocimientos en hidráulica y transporte.

Tras perder la confianza del zar en 1822 y sufrir pérdidas personales, fue sustituido en la dirección del Instituto y relegado de cargos. De todas formas, el zar otorgó una pensión hasta su muerte en San Petersburgo, el 26 de julio de 1824, y permitió que fuese homenajeado con un funeral digno de un gran personaje.

COLUMNA DE ALEJANDRO I POR AGUSTÍN DE BETANCOURT

En la actualidad, Rusia honra la labor realizada por el ingeniero español a través de varios actos y homenajes.

La astrónoma Tamara Smirnova puso el nombre de Betankur al asteroide descubierto (11446) en 1798. El servicio de correos postales emitió un sello conmemorativo por el 250 aniversario de su nacimiento, en 2008. El Ministerio de Vías de Comunicación de Rusia creó la medalla conmemorativa Betancourt al mérito científico en 2014. En San Petersburgo se puso el nombre de Agustín de Betancourt a un puente inaugurado en 2018, y en esta ciudad existe una escultura dedicada a su persona.

ESCULTURA DE BETANCOURT EN SAN PETERSBURGO

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA


La Hispanic Society of América es una institución fundada por Archer Milton Huntington en 1904 para la divulgación y estudio del arte y la cultura española e hispanoamericano en los Estados Unidos de América con sede en Nueva York.

Posee la más importante colección de arte hispano fuera de España. Su museo contiene una rica colección de pinturas del Siglo de Oro española y otras más modernas como Velázquez, Murillo, Ribera, Zurbarán, el Greco, Goya, Zuloaga y Sorolla. Su biblioteca alberga una amplia colección de libros impresos y códices manuscritos de diversos autores como Alfonso X, Nebrija, Quevedo, Cervantes, De la Cruz, Machado o Lorca.

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

La Hispanic Society of America es un museo y biblioteca de investigación para el estudio de la cultura y el arte de España, Hispanoamérica y Portugal, situada en la ciudad de Nueva York en el distrito de Manhattan. Fue fundada por Archer Milton Huntington el 18 de mayo de 1904, y estableció su sede permanente en el edificio Audubon Terrace, en 1908, de estilo Beaux-Arts, situado en la avenida Broadway entre las calles 155 y 156 de Nueva York.

Está formada por un museo permanente, una biblioteca y un seminario de estudios hispánicos medievales (Hispanic Seminary of Medieval Studies), que es considerado como una de las más prestigiosas editoriales en su campo. Además, ha financiado expediciones, revistas académicas e importantes exposiciones de arte.

Actualmente, es el mayor y más importante museo de arte español fuera de España, con pinturas que abarca desde la época medieval hasta nuestros días, e incluyen auténticas joyas del Siglo de Oro, del XIX y de principios del XX.

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

El museo cuenta con más de 800 pinturas, 600 acuarelas, 1.000 esculturas, y 6.000 objetos decorativos que abarcan del Paleolítico al siglo XX, incluyendo una colección de textiles. Además, posee una amplia colección de 15.000 grabados de varias épocas y más de 175.000 fotografías desde 1850.

Entre las obras pictóricas más destacadas del Siglo de Oro se encuentran La Piedad del Greco, obra que realizó durante su estancia en Roma y en la que muestra la gran influencia del Renacimiento italiano, también Retrato de niña, El cardenal Astalli y El conde-duque de Olivares de Diego de Velázquez, y otras pinturas de Bartolomé Esteban Murillo, Francisco Zurbarán, Jusepe Ribera y Alonso Cano.

De Francisco de Goya, cuenta con importantes dibujos, grabados y cuadros como el retrato de La Duquesa de Alba.

La colección de pinturas de la Sociedad la completan artistas del XIX y XX como Joaquín Sorolla y Bastida, Mariano Foruny, Ramón Casas, Santiago Ruisiñol, Isidro Nonell e Ignacio Zuloaga.

La colección Las regiones de España de Joaquín Sorolla está ubicada en una impresionante sala de grandes lienzos. Debido a obras de restauración, dichas pinturas se desmontaron y enviaron temporalmente a España, donde se expusieron en una muestra itinerante por varias ciudades que culminó en 2009, en el Museo del Prado y finalmente en Valencia.

Pero además, la Hispanic Society cuenta con una exposición de joyería, orfebrería, arqueología, tejidos, grabados, fotografía, etc., y una de las mejores colecciones de cerámica hispano-musulmana formada por más de 150 piezas desde el siglo XIV hasta el XX. El museo tiene objetos decorativos y utilitarios de cerámica y porcelana procedentes de distintos talleres de España, Italia y México.

LIENZOS DE LA REGIONES ESPAÑOLAS POR JOAQUÍN SOROLLA

La biblioteca reúne cerca de 200.000 libros impresos, códices manuscritos y otro tipo de publicaciones de los siglos XI al XX. Los más de 15.000 libros históricos fueron impresos entre los siglos XV y XVII, de los cuales hay 250 incunables; uno de ellos es la "editio princeps" de La Celestina, escrita por de Fernando de Rojas en Burgos, en 1499. También se encuentra una rica colección de la escritora hispano-mexicana sor Juana Inés de la Cruz, la primera edición del Quijote, y miles de rarísimas obras impresas.

La colección de manuscritos de la Sociedad Hispánica es la más importante fuera de España, con documentos tan importantes como el primer Fuero Real de Castilla, el de Aguilar de Campoo (Palencia). Por esta razón es un centro de documentación esencial para investigadores de la cultura hispánica de todo el mundo y paraíso de bibliófilos. Entre los manuscritos más preciados se encuentra el original de El alguacil endemoniado, uno de los Sueños de Francisco de Quevedo, así como importantísimos documentos medievales.

Lo más significativo de la sección de manuscritos y libros raros es la colección del Marqués de Jerez de los Caballeros. Cuando Huntington la adquirió en 1904 al marqués Manuel Pérez de Guzmán y Boza, se decía que era la mejor biblioteca de libros españoles de todo el mundo. Son 10.000 obras, entre impresos y manuscritos, y cuando salieron de España, Ramón Menéndez Pidal dijo que se trataba de "una pérdida peor que la de Cuba".

Destaca el mapamundi realizado por Juan Vespucio (sobrino del cosmógrafo Américo Vespucio) en 1526 que incluye la representación más temprana y precisa del golfo de Florida y el Manual de instrucciones para los pilotos de mar, un libro sobre náutica y artes navales perteneciente a la Universidad de Mareantes de Sevilla de mediados del XVI. También posee la primera edición de Tirant lo Blanch, realizada 1490, y obras de Alfonso X el Sabio, Antonio de Nebrija, el Marqués de Santillana o la ya citada primera edición de El Quijote.

Otra parte de los fondos de la biblioteca de la Hispanic Society pertenece a autores del siglo XX que fueron amigos personales de Huntington: cartas, manuscritos y ediciones firmadas de Rubén Darío, Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Emilia Pardo Bazán o Antonio Machado y, aunque Huntington no llegó a conocer a Federico García Lorca, se conserva la versión original a máquina con anotaciones manuscritas de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, gracias a una importante donación que realizó Mildred Adams, estudiosa de Lorca.

MUSEO DE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

La plaza de las Bellas Artes que se encuentra en el exterior del edificio Audobon Terrace, pero dentro del recinto de la Hispanic Socitety, ofrece uno de los mejores conjuntos de escultura monumental de Nueva York. Este espacio escultórico fue diseñado en 1908, pero fue Anna Hyatt Huntington, distinguida escultora americana y esposa del fundador, quien transformó más tarde el lugar con sus esculturas.

En el nivel inferior se encuentra una estatua ecuestre del Cid Campeador, con cuatro guerreros sentados alrededor de la base. El Cid ocupa este lugar de honor por el amor de Huntington por la literatura española y, sobre todo por el romance El poema del mío Cid. El conjunto se completa con dos astas de bandera en cuya base se representan personificaciones de las artes, monjes arrodillados, eclesiásticos y escenas de batallas.

El conjunto de bronce exento se complementa con relieves de piedra caliza representando a Boabdil, último califa de Granada, y Don Quijote, ambos de perfil y a caballo. El interés especial de Anna Hyatt por la escultura de animales queda también patente en las figuras de leones, ciervos, osos, jaguares, buitres y jabalíes, que completan la plaza frente al Audubon Terrace.

PLAZA DE LAS BELLAS ARTES DE LA HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

Archer Milton Huntington nació en 1870 en Throggs Neck, en el neoyorkino distrito de Bronx. Era hijo del empresario de ferrocarriles Collins Huntington, del que recibió una de las mayores fortunas de Estados Unidos. Pero su vocación desde joven fue el Hispanismo, mostrando un gran interés por la cultura española, viajando con tan sólo 20 años hasta España para conocerla y convertirse en un hispanófilo. Durante su estancia, se dedicó también a adquirir una serie de obras de arte con la intención de mostrarlas al público en su ciudad natal.

Así, en 1904, Huntington fundó la Sociedad para la exposición de sus colecciones artísticas en el museo, y para el estudio y la difusión de la cultura española mediante el seminario y la biblioteca. Su sueño de formar el mayor museo de arte español e hispanoamericano posible en su ciudad fue hecho posible.

Se dijo durante su tiempo en vida que Huntington jamás adquirió una sola pieza de arte español mediante transacciones clandestinas, aunque también se puso en duda. En todo caso, su intención siempre fue la de un apasionado hispanista y su institución tuvo como único objetivo la promoción del rico patrimonio español en Estados Unidos.

LIENZOS DE LA REGIONES ESPAÑOLAS POR JOAQUÍN SOROLLA

UNIVERSIDAD DE MAREANTES DE SEVILLA


La Universidad de Mareantes de Sevilla fue una institución gremial de marinos fundada en 1569 por los propietarios de embarcaciones, capitanes, maestres y pilotos de la Carrera de Indias de esta ciudad. Tuvo su sede en la Casa de las Columnas, el arrabal de Triana, en los siglos XVI y XVII, y en el Palacio de San Telmo, en el XVIII.

Se dedicaba a la defensa de los intereses de los marinos, la enseñanza práctica de la navegación y la náutica a los futuros marineros, y el servicio hospitalario de sus miembros involucrados en la red de rutas marítimas comerciales con europeas y americanas.

UNIVERSIDAD DE MAREANTES DE SEVILLA

En las primeras décadas del siglo XVI, la ciudad de Sevilla experimentó un auge económico debido a ser sede de la Casa de Contratación de Indias y punto de partida y llegada de las embarcaciones que cursaban la Carrera de Indias con destino a los territorios descubiertos y por descubrir del Nuevo Mundo. Esto implicó la llegada a la ciudad de numerosos profesionales implicados en las artes marítimas, la construcción naval y la actividad mercantil.

Las gentes dedicadas a la marinería solían agruparse y ayudarse formando cofradías religiosas. Estas hermandades fueron habituales en los puertos de España en aquella época. Así surgió la Hermandad de Nuestra Señora del Buen Aire, también llamada Cofradía de Santa María del Buen Aire, que debió crearse en las primeras décadas del siglo XVI. La Hermandad estaba bajo la advocación de la Virgen del Buen Aire y la protección de San Pedro y San Andrés.

Según el preámbulo de sus ordenanzas, la Hermandad pretendía proteger a los marineros y tripulantes que navegaban en la Carrera de Indias, proporcionar asistencia médica a los que la precisen, y mantener a las viudas y huérfanos de los marinos muertos "por mejor remediar algunas necesidades que se ofrecen en los susodichos, sus mujeres, hijos e criados…".

SEVILLA, SIGLO XVI

A mediados del siglo XVI, los miembros del Hospital, Iglesia y Cofradía de Mareantes decidieron organizar otra institución con carácter jurídico y gremial, distinta a la actual religiosa y piadosa. La Universidad de Mareantes, también llamada Universidad de la Mar, tuvo su fundación formal el 13 de marzo de 1561, fecha en la que fueron aprobadas sus ordenanzas por el arzobispo de Sevilla, el dominico Domingo de Pimentel. Esta normativa fue sancionada por Felipe II y archivada por la Casas de Contratación mediante real cédula del 22 de marzo de 1569. Desde entonces, la Universidad funcionó como una entidad separa de la Cofradía de Nuestra Señora del Buen Aire, pero manteniendo su vinculación.

El propósito de esta institución, prolongación natural de la primera, fue la reunión y residencia de los propietarios de las embarcaciones, así como de los capitanes, pilotos y maestres involucrados en la Carrera de Indias. Sus objetivos se ampliaron hacia el aumento y defensa de los privilegios mercantiles en relación con las actividades empresariales y marítimas de la Carrera de Indias. Sus actuaciones principales trataban sobre la organización de los barcos que formaban las flotas mercantes y la toma de medidas para asegurar el tránsito a través de las rutas, así como la elección de sus marinos y el tipo de pilotaje, el desarrollo de la industria naval, y la defensa jurídica de sus miembros. No solo defendía los intereses de los mareantes, también los de otros grupos de profesionales de la Carrera de Indias como los calafetes y carpinteros, los comerciantes, los tripulantes, los pasajeros, etc.

Para la consecución de sus objetivos, la Universidad tuvo que mantener una relación con la Corona, con la Casa de la Contratación y con el Consulado de Cargadores. De hecho, la Universidad, la Casa y el Consulado formarían el triunvirato sevillano de poder mercantil de la Carrera de Indias.

Otra de las finalidades de la Universidad era la formación técnica de futuros marinos. La cátedra en el Arte de Navegar fue aprobada por real cédula en 1552. El ciclo formativo en materias como Pilotaje, Marinería y Artillería duraba cuatro cursos. Se instruían a chavales en edades comprendidas entre 8 y 14 años, preferiblemente de origen español, clases social humilde y en estado de orfandad. De esta forma, se convirtió en una cantera de futuros marinos que salían de la pobreza y a la vez Carrera de Indias se aseguraba la contratación de tripulantes suficientemente cualificados y disponibles.

CASA DE LAS COLUMNAS

En 1573, la Universidad estableció su sede en una casa-palacio llamada Casa de las Columnas. Está ubicada en el barrio de Triana, frente a la Iglesia de Santa Ana, entre las calles Larga y Orilla del Río, que son las actuales calles Pureza y Betis, respectivamente. Desde las ventanas de la Orilla del Río, los alumnos podían observar los barcos mercantes anclados en el puerto fluvial del río Guadalquivir.

Este edificio debió acondicionarse para cumplir varias funciones, como organizar reuniones de marinos e impartir docencia sobre náutica y artes de marear a sus alumnos. Tenía tres plantas visibles por el lado de la orilla del río y dos por la calle Larga, un subterráneo construido a base de muros y pilares formando arcos. Permitía una capacidad para 150 alumnos, alcanzando su máxima en 1699.

Junto a esta casa se construyó un pequeño hospital, con fachada principal a la calle Betis, para la asistencia médica a los marinos enfermos que llegaban a Sevilla tras las duras expediciones de la Carrera de Indias o que estuvieran en estado de vejez. También se aprovechó una capilla con patio abierto construida en las primeras décadas del siglo XVI. Adosada a la casa principal, estaba dedicada a la advocación de Nuestra Señora del Buen Aire y servía para dar culto a los patronos y realizar actividades litúrgicas.

Todo el conjunto fue llamado Hospital, Iglesia y Universidad de Mareantes.

La Casa de las Columnas fue reformada en 1780. En la actualidad, el edificio es el Centro Cívico de Triana, propiedad del Ayuntamiento para la promoción cultural. En la fachada al río se encuentra una cerámica que conmemora la historia de esta escuela.

CERÁMICA DE LA UNIVERSIDAD EN LA CASA DE LAS COLUMNAS

A lo largo del siglo XVII, el número de alumnos y marinos fue incrementándose hasta el edificio se fue quedando pequeño, careciendo de la amplitud y las capacidades necesarias. Al estar rodeado de casas y calles estrechas, impedía la expansión tanto del edificio como de sus actividades docentes. Ante esta necesidad, el superintendente Juan Jiménez de Montalvo solicitó a la Corona la búsqueda de un nuevo emplazamiento.

Así, por real cédula de 17 de junio 1681, la Casa de Contratación y el rey Carlos II autorizan el traslado de la sede de la Universidad de Mareantes al Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla, para que "recojan los muchachos pobres naturales de estos reinos y en él sean educados y enseñados en el arte de Pilotaje, Artillería y Marinería, para que así haya gente de mar experta y abundante".

El Palacio de San Telmo fue construido entre 1682 y 1796, con la financiación de la Corona en compensación al traslado de la Casa de Contratación de Indias a Cádiz y la pérdida económica derivada para los mercaderes y marinos de Sevilla. La nueva sede se construyó sobre un solar, propiedad del Santo Oficio conocido con el nombre de San Telmo. Está situado extramuros de la ciudad entre la Puerta de Jerez y el río, aprovechándose para el conjunto una antigua ermita dedicada al patrón de los marineros, Pedro González Telmo, San Telmo.

PALACIO DE SAN TELMO

Según las nuevas ordenanzas de 1681, la Universidad de Mareantes era la administradora del Seminario de Estudiantes para Oficiales y Pilotos de la mar. Su órgano colegiado representativo estaba formado por un mayordomo diputado y otros dos diputados. Un juez conservador superintendente, representado en el cargo de presidente de la Casa de la Contratación, se encargaba de su supervisión. Una última instancia era del protector, encargado por el Consejo de Indias. La participación de estas tres figuras institucionales hizo que existieran tres fuentes normativas y reglamentaciones sobre el funcionamiento del Seminario, además de las dos reales cédulas fundacionales.

El Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla mantuvo sus dos principales fines: la recogida, cuidado y asistencia de niños huérfanos y pobres de la ciudad; y la docencia y formación de estos en las actividades náuticas y marineras para su posterior desempeño como pilotos y oficiales en las flotas y armadas de la Carrerea de Indias.

Desde finales del siglo XVII, el Seminario fue recibiendo a sus primeros alumnos. Desde 1704, funcionó de forma integral, manteniendo un alumnado de 150 plazas. Los requisitos de ingreso seguían un estricto protocolo, que en 1721 se amplió al cumplimiento del estatuto de limpieza de sangre.

GRABADO DEL PALACIO DE SAN TELMO

La Guerra de Sucesión española, entre los años 1701 y 1714, perjudicó el desarrollo de la actividad marinera y mercantil de la Carrera de Indias, lo que provocó una debacle en la tesorería de la Universidad y el cierre temporal de sus cursos. Tras la finalización del conflicto y la reapertura, el Real Seminario se recuperó y vivió un período de gran actividad docente durante varias décadas, conservando el privilegio de impartir de manera oficial la cátedra de náutica hasta 1786.

Del total de los 3.505 colegiales matriculados que pasaron por el Real Seminario de San Telmo, unos 3.097 eran originarios de la región andaluza, casi un 94%.

Las reformas ilustradas y liberales de Carlos III implicaron profundos cambios en el sistema marítimo comercial a partir del año 1765. El libre comercio de todos los puertos de España con las provincias de los virreinatos españoles de América y Filipinas generó una etapa de inestabilidad económica para el Seminario. En ocasiones, el rey pudo compensar este detrimento mediante la asignación de fondos extraordinarios que ayudaron a su subsistencia, unidos a los ahorros de los años de prosperidad.

En 1786, se dictaron unas nuevas e ilustradas ordenanzas para la administración del Colegio náutico sevillano. La Universidad de Mareantes quedaba definitivamente desvinculada de esta institución, además ese mismo año la Casas de Contratación fue disuelta. El órgano de gobierno colegiado pasó a ser nombrado directamente por el secretario real de Hacienda y Marina, en aquel momento era Miguel de Múzquiz.

En 1847, la Universidad de Mareantes fue clausurada por real orden del 20 de junio, haciéndose entrega de su archivo a la Universidad de Sevilla.

En la actualidad, el Palacio de San Telmo es sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.

LIBRO Y FACHADA DEL PALACIO DE SAN TELMO