BIBLIA POLÍGLOTA REGIA POR BENITO ARIAS MONTANO


Benito Arias Montano fue uno de los grandes humanistas europeos de la segunda mitad del siglo XVI, orientalistas y hebraísta, biblista y poeta latino, que alcanzó notoriedad por la Biblia Políglota Regia de Amberes, mejorando la anterior Biblia Políglota Complutense de Alcalá de Henares.

Su otra gran aportación a la ciencia y la cultura fue la fundación de la Biblioteca Real de Felipe II instalada en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

BIBLIA POLÍGLOTA REGIA POR BENITO ARIAS MONTANO

Benito Arias Montano
nació en Fregenal de la Sierra, Badajoz, en 1527. Su padre trabajaba como escribano de la Inquisición y fue quien le introdujo en el conocimiento de la Astronomía. Uno de sus primeros maestros fue el sacerdote Diego Vázquez Matamoros, quien le enseñó latín, después fue ampliando su estudio a Física o Numismática, entre otras disciplinas. De hecho, a los catorce años de edad escribió su primer trabajo científico sobre Numismática, Discurso sobre el valor y la correspondencia de las monedas antiguas con las nuevas.

En 1546, comenzó a estudiar Humanidades en Sevilla, protegido por Gaspar Vélez de Alcocer, oidor de la Audiencia de la ciudad, durante dos años.

En 1548, pasó a la Universidad de Alcalá de Henares, el centro académico más prestigioso de España en estudios superiores del momento, junto a la de Salamanca. Fue fundada por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros unas décadas atrás, orientando su docencia en Teología y Derecho, pero especialmente había destacado en Humanidades, es decir, en Filosofía, Historia y Filología de lenguas bíblicas: hebreo, siriaco, griego y latín. En 1517, esta institución había publicado la Biblia Políglota Complutense, dirigida por el propio Cisneros junto a un excelente grupo de latinistas, helenistas y hebraístas, como por ejemplo Antonio de Nebrija.

Esta especial dedicación al cultivo de la Filología que tuvo en sus inicios la Universidad Complutense fue aprovechada por Arias Montano para convertirse en un auténtico políglota.

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE ALCALÁ DE HENARES

Entre 1548 y 1549, obtuvo los títulos de bachiller y licenciado en Humanidades, y entre 1549 y 1552, realizó los estudios de Filosofía y Teología, teniendo a Andrés de Cuesta como profesor. Después, se especializó en Sagradas Escrituras, de la mano del biblista Cipriano de la Huerga, y se dedicó al aprendizaje de las lenguas orientales y clásicas. Al final de su vida universitaria, dominaba el latín y el griego, y conocía el hebreo, caldeo, siriaco y árabe. Durante el transcurso de su vida profesional fue aprendiendo a hablar lenguas vernáculas como francés italiano, portugués, neerlandés y alemán, siendo el castellano su lengua materna.

Sus intereses y conocimientos abarcaron las Ciencias Naturales, Astronomía, Numismática, Matemáticas, Arqueología, Medicina y Cirugía, Geografía, además de Filosofía y Teología. También, escribió poesía en latín llegó a ganar un certamen en este género literario de la Universidad de Alcalá siendo nombrado poeta laureatus.

Después de cada fase de su vida al servicio de la Iglesia católica y de la Monarquía hispánica, solía retirarse a la Peña de Alájar, cerca de la sierra de Aracena, en Huesca. Pasaba temporadas viviendo casi como un ermitaño, dedicado a la oración, a la escritura de poesía, al estudio de las Sagradas Escrituras, a la formación de discípulos como Pedro de Valencia, al socorro de las gentes más pobres, a la observación astronómica de las estrellas o al estudio botánico de las plantas del lugar. Era un estilo de vida al que recurrían otros eclesiásticos humanistas de la época, como lo hizo el cardenal Cisneros antes de elaborar la Biblia Políglota o como lo hacía su amigo fray Luis de León.

BENITO ARIAS MONTANO Y FELIPE II DE HABSBURGO

En 1559, estando en Alájar, fue visitado por su amigo
Francisco de Arce, que le invitó a que predicara cuaresma en su ciudad, Llarena, donde pasó cuatro meses hospedado. Ese mismo año tuvo lugar un arresto por el tribunal de la Santa Inquisición, quien fue puesto en libertad a los pocos días. Desde entonces, siempre estuvo en el punto de mira de la Inquisición, además el hecho de estar influenciado por las corrientes iluministas le hacía ser un cristiano heterodoxo.

Entre los años de retiro en Alájar, entre 1553 y 1560, cursó estudios de posgrado en la Universidad de Salamanca, consiguiendo el doctorado de Teología.

En 1560, siendo ya sacerdote y tras haber pasado las pruebas de limpieza de sangre, fue aceptado miembro de la Orden Militar de Santiago durante su estancia en el Convento de San Marcos de León. Al año siguiente, estaba en el Colegio del Rey, que la Orden tenía en Salamanca.

En 1562, acompañó a Martín Pérez de Ayala, obispo de Segovia, a la tercera y última fase del Concilio de Trento, como su teólogo personal. Fue un proceso de debates que duró casi tres décadas, en el que se afrontaba la actitud que debería tener la Iglesia frente a la Reforma protestante y se establecieron los dogmas a seguir por la ortodoxia católica. Allí tomo parte en ocasiones, en los asuntos de la Comunión y el sacramento del Matrimonio, basando sus argumentos en textos bíblicos. Comenzaba a obtener fama por sus conocimientos escriturísticos, por lo que el Concilio le eligió para elaborar un Homiliario para predicadores, junto a otros asistentes.

CABALLERO DE LA ORDEN DE SANTIAGO

En 1566, fue nombrado capellán real y cronista regio por el propio rey
Felipe II, quien ya conocía sus inquietudes ocultistas y biblistas. Establecido en la Corte madrileña, el resto de su vida iba a estar relacionado con los proyectos del monarca más poderoso de la Cristiandad. El primero de ellos, fue la elaboración de una nueva Biblia Políglota que actualizase a la del cardenal Cisneros. Los ejemplares de la Biblia de Alcalá, terminada en 1517, escasearon muy pronto pues de aquella edición sólo se hicieron 600 ejemplares, muchos de los cuales naufragaron al trasladarse a Italia para su comprobación por el Vaticano. Además, durante este tiempo, se habían avanzado en el estudio científicos de las Sagradas Escrituras, y se hacía necesaria una actualización de aquella Biblia Políglota Complutense que iba a tener como protagonista principal a Benito Arias Montano, a la ciudad de Amberes como epicentro y a la Biblia Políglota Regia como resultado final.

Aquella iniciativa surgió del francés Christopher Plantin, conocido en España como Cristóbal Plantino, famoso antuerpiense y prototipógrafo de Felipe II, quien acogió la idea de forma entusiasta. Estaba afincado en esta ciudad de Flandes, territorio perteneciente a la Monarquía de los Habsburgo españoles. El rey le aportó los recursos económicos y escriturísticos necesarios para la confección del texto y la impresión de la obra resultante, designando a Arias Montano director científico del proyecto de acuerdo con el Consejo de la Inquisición.

En mayo de 1568, llegaba a Amberes y se reunía con un equipo de excelentes biblistas y filólogos de origen flamenco y francés, que llevaba ya varios años trabajando en el proyecto. Arias Montano rechazó aquel texto, restituyendo el original hebreo que la Iglesia había excluido de la llamada Biblia Vulgata de San Jerónimo, que en Trento había sido definida como "la única auténtica para uso religioso y público". Para ello, no partió desde cero, sino que se valió de muchos contenidos de la anterior Políglota Complutense, sobre la cual añadió bastantes novedades. Lo que en principio iba a ser una revisión se convirtió en una novedosa actualización y más completa.

AMBERES Y BENITO ARIAS MONTANO

La impresión de la
Biblia Políglota Regia a cargo de Plantino duró de 1569 a 1572 y se tiraron 960 ejemplares corrientes, 200 en mejor papel, 49 en papel especial y 12 en pergamino, que suman algo más de 1.100.

Estaba formada por de 8 gruesos volúmenes:
los volúmenes I, II, III y IV contienen el Antiguo Testamento
el volumen IV contiene el Nuevo Testamento
los volúmenes VI, VII y VIII eran libros auxiliares

Estos anexos son conocidos con el nombre de Apparatus: unas gramáticas en lengua hebrea, caldea, griega y siriaca y los vocabularios de todas estas lenguas; el Viejo Testamento en hebreo, con interpretación interlineal latina; y una copia necesaria para el estudio de la literatura sagrada. El último volumen, el VIII, consta de una serie de estudios filológicos y arqueológicos sobre temas como medidas, vestidos, ornamentos sagrados, geografía bíblica, etc.

Su influencia en la comunidad cristiana de la época fue enorme, siendo traducida a los principales idiomas europeos. Así, por ejemplo,
The Cambridge History of the Bible asegura que la Políglota de Amberes fue una valiosa ayuda para los traductores de la Biblia inglesa King James Version de 1611. También ejerció una notable influencia en la Políglota de París y en la Políglota de Londres, dos importantísimas versiones editadas en el siglo XVII.

BIBLIA POLÍGLOTA REGIA, POR BENITO ARIAS MONTANO

Aunque contaba con equipo de colaboradores, casi todo el trabajo recayó sobre Arias Montano, que empleaba entre 10 a 12 horas cada día, durante los 4 años. Esfuerzo reconocido por Plantino, quien le recomendaba reducir su jordana laboral e incluso llegó a informar al secretario real Gabriel Zayas del riesgo de caer enfermo por agotamiento. La relación entre Plantino y Montano fue excelente. En la biografía del impresor francés reconocía que además del texto de la Biblia, también se desempeñaba en otras facetas de la escritura:
"Aunque la razón principal del viaje de Arias Montano a Flandes es la de cuidar de la impresión de la Biblia Regia, durante su estancia en Amberes preparó ediciones de las obras de Fray Luis de Granada; supervisó la edición de los libros litúrgicos destinados a España; coleccionó libros y manuscritos para la biblioteca de El Escorial; despachó astrolabios, mapas y tapices para sus amigos españoles se carteó con numerosas personas frecuentemente y todavía encontró tiempo para colaborar en el gobierno de Flandes y para ser consejero del rey."
Otro de los encargos de Felipe II fue la adquisición de obras de arte de cualquier pintor flamenco, y la recopilación de libros antiguos y interesantes que pudieran incrementar la biblioteca personal del rey, embrión de la futura Biblioteca de El Escorial.

BIBLIA POLÍGLOTA REGIA, POR BENITO ARIAS MONTANO

Habiendo sido uno de los principales representantes de la Contrarreforma, pudo comprobar el ambiente de hostilidad que se había gestado contra él desde algún sector de la Iglesia debido a su heterodoxia cristiana y la publicación de la Políglota Regia, donde rectificaba el texto de la Vulgata de San Jerónimo. Tuvo que defenderse varias veces de insistentes acusaciones inquisitoriales.

Uno de sus peores enemigos fue León de Castro, catedrático de griego de la Universidad de Salamanca, que lo llamó "el genio malo" y que había ejercido una nefasta influencia sobre fray Luis de León, condenado en 1570, con sus conceptos "heréticos" sobre las Sagradas Escrituras. Este lanzaba acusaciones de heterodoxia contra la Políglota de Amberes sobre todo por no defender con suficiencia la autoridad de la Biblia Vulgata latina de san Jerónimo, consiguiendo en un principio que el Vaticano no autorizase su difusión. Ante este atropello, Arias Montano tuvo que viajar a Roma, en 1572, y presentar un ejemplar para su verificación.

La protección de Felipe II y el apoyo prestado por un amplio sector de la Compañía de Jesús formado por los grandes teólogos que le acompañaron en Trento le salvó de enfrentarse a un juicio con la Inquisición.

El futuro de la Políglota Regia se debatió durante la denominada Congregatio Concilii, donde el cardenal Belarmino dictaminó:
"Esta Congregación general ha sentenciado que nada contrario al texto latino de la Vulgata puede ser cambiado, ni siquiera una palabra, una sílaba o una letra."
El veredicto de la Biblia Regia por el papa Gregorio XIII se podía resumir en dos aspectos: primero, se aceptó que, puesto que la Biblia ya estaba impresa, el fallo definitivo debía suavizarse notablemente, en deferencia al rey de España y en atención al gasto y al esfuerzo invertidos; segundo, se daba por supuesto que si la Biblia se hubiese examinado antes de la impresión, hubiera sido condenada sin ninguna duda, puesto que mencionaba a varios herejes como autoridades escrituristas. La Congregatio dio, en definitiva, su aprobación, aunque sin mucho entusiasmo, pero el Vaticano dejó la última decisión a los teólogos españoles por motivos diplomáticos, que tras grandes disputas la aprobaron.

BENITO ARIAS MONTANO Y JUICIO DE LA INQUISICIÓN

En realidad, bajo toda esta cuestión de la Políglota se encontraba un problema central en las disputas teológicas del siglo XVI: la cuál es el verdadero texto de la Biblia. Según los escolásticos, que eran en general los más reaccionarios y estaba relacionados con la Universidad de Salamanca, el texto hebreo del Viejo Testamento se había falsificado por los rabinos; de aquí que aquellos prefiriesen la edición autorizada por la tradición católica, es decir, la Vulgata de San Jerónimo, para cuya traducción se creía que dicho santo recibió una gracia especial. En realidad, bajo ese argumento se ocultaba en España un fuerte impulso que nada tenía que ver con motivos científicos: el profundo antisemitismo de grandes sectores de la población española, que llegaba hasta el rechazo de fuentes judías en el trabajo escriturístico.

Un nuevo motivo táctico en la lucha contra el Protestantismo se unían a los anteriores. Precisamente porque Roma conocía las deficiencias de la Vulgata, temía que dar libertad en este aspecto hubiese provocado una multiplicación de nuevas traducciones, que, a su vez hubieran socavado la unidad de la doctrina católica. En realidad, ésta fue la razón de más peso para que el Concilio de Trento declarase "auténtica" la Vulgata; era una medida puramente disciplinar y defensiva.

En contra de esta actitud estaban los escrituristas no escolásticos, y al frente de ellos, Arias Montano. Este intentó aplicar un método de traducción literal basado en la erudición filológica, mediante el cual se propuso traducir exactamente lo que se hallaba en el texto original; así prefería una interpretación literal (de verbo as verbum) frente a los métodos alegóricos medievales (sensum de sensu exprime). Y con ello, en el fondo, lo que hacía Arias Montano era seguir la inspiración erasmista de "predicar a Cristo desde las fuentes", con lo que se proclamaba en representante de un sector y un aspecto poco conocidos de la Contrarreforma: el grupo de hebraístas que se aprestaban a atacar a los protestantes con sus mismas armas, es decir, el estudio filológico de los textos originales. En realidad, este biblismo español no era sino prolongación del Erasmismo de la primera mitad de la centuria, que penetraba y se expresaba en múltiples facetas del pensamiento contrarreformista. En conclusión, el pensamiento de Arias Montano no es el de un representante típico de la tradición oficial y reaccionaria de la Contrarreforma española.

FERNANDO ÁLVAREZ DE TOLEDO Y CRISTÓBAL PLANTINO

Aguantó durante un año más en Flandes, hasta 1575, acometiendo la misión secreta de ser consejero del Fernando Álvarez de Toledo
duque de Alba, gobernador general en los Países Bajos. Arias Montano admiraba al general, poniendo de manifiesto sus virtudes, pero no estaba de acuerdo en los métodos rígidos y violentos que allí desplegaba. Por eso, tras conocer la forma de ser de los flamencos, mantuvo conversaciones con el gobernador para que emplease una actitud más suave y permisiva en su política. Finalmente, influyó en su sustitución por Luis de Requesens.

Sobre el modo de gobernar en Flandes, Arias Montano escribió unos Advertimentos que forman su teoría de sabiduría política y prudencia cristiana, muy al modo de la literatura del Arbitrismo político de la época. Un correcto gobernador cristiano debería destacar por su comprensión y su bondad, por eso insistía en que "con la gente de la tierra el mostrase afable y blando en cuanto al trato y conversación, entiendo sería de gran importancia para tan buen propósito y efecto".

Sobre ética y moral del buen gobernador cristiano también escribió en latín Dictatum christianum, el mismo daño de 1575. Esta Lección Cristiana es un tratado sobre el modo de obrar del hombre y de la familia cristiana en general, pero de forma particular especifica las obligaciones de los reyes, príncipes, jueces, gobernadores, mercaderes, etc. En esta obra se nota la influencio que ejerció sobre su pensamiento Desiderio Erasmo de Rotterdam y su Manual del caballero cristiano.

MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

A su regreso a España, su predilección iba a ser el retiro y descanso en su cueva ermita de Peña de Alájar, en la Sierra de Aracena. Tras permanecer un par de años, fue comisionado nuevamente por el rey para una misión cultural, la recopilación y catalogación de libros y la organización de la Biblioteca Real del Monasterio de El Escorial, enorme edificación que se estaba construyendo sobre la sierra de Guadarrama.

El origen estuvo en la biblioteca personal de Felipe II, quien fue atesorando una selecta y abundante colección de manuscritos durante todo su reinado, que se fue aumentando con la adquisición de nuevos libros por sus administradores desplegados en los territorios de la Monarquía hispánica y la donación de las bibliotecas privadas de sus grandes nobles. Durante su estancia en Amberes, Arias Montano procuraba la adquisición de manuscritos antiguos de las más diversas materias. Pero también trajo tratados relacionados con las ciencias ocultas, la magia y la cabalística.

Desde que recibió el encargo de Felipe II, en 1577, hasta la conclusión de la Biblioteca, en 1592, Arias Montano estuvo cuatro veces en El Escorial, algunos periodos duraron varios años seguidos. Nunca quiso integrarse en la vida monasterial, prefiriendo una morada en la villa, 
la casa de Sebastián Santoyo, o en Navas de Marqués. Esta actividad fue alternada con largos descansos en Peña de Alájar. Su cometido consistía en la catalogación, clasificación y ordenación de los nuevos libros que iban llegando a la Biblioteca. 

Para organizar los manuscritos árabes solicitó la colaboración del médico morisco Alonso de Castillo, consiguiendo uno de los fondos más ricos de Europa en esa lengua. Colaboró con el arquitecto Juan de Herrera y el pintor Pellegrino Tebaldi en la composición del programa iconográfico de la Sala Principal. Suya fue la idea de colocar las esculturas de los seis reyes de Judea sobre la fachada de la basílica. Por último, se encargó de separar de la totalidad un conjunto de textos de peligroso contenido esotérico, y guardarlo en otra biblioteca a parte a la que sólo podían acceder el rey y él. 

Y el resultado final fueron unos excelentes y abundantes fondos bibliográficos que formaron una de las mejores y más amplias Bibliotecas de su tiempo.

BIBLIOTECA REAL DE EL ESCORIAL

En medio de estas jordanas escurialenses, Arias Montano fue requerido para asistir al Concilio Provincial de Toledo de 1582, organizado por el cardenal Quiroga, y cuya misión fue la comprobación de los decretos del Concilio de Trento en España.

Todavía sería requerido en alguna ocasión más por el monarca, por ejemplo para examinar los misterioso documentos hallados en Granada y que fueron conocidos como libros plúmbeos o Plomos del Sacromonte.

La última fase de su vida, entre los años 1592 y 1598, repartió su tiempo entre el Convento de Santiago de la Espada, en Sevilla, del cual era prior, la Peña de Alájar, y el Monasterio Cartujo de Santa María de las Cuevas, donde murió. Benito Arias Montano nació el mismo año que su rey Felipe II, al que con tanta fidelidad sirvió, en 1527, y murió el mismo año también, 1598.

Fue enterrado en el Convento de Santiago, pero tras la desamortización de la orden sus restos fueron trasladados a la cripta de la iglesia de la Universidad de Sevilla, sede de la actual Escuela de Bellas Artes. Esta cripta es una especie de Panteón de Hombres Ilustres donde se ubica su sepulcro, contiene un bello epitafio con unos versos del literato Félix Lope de Vega dedicados en su honor para su primera sepultura:
Aquí Montano reposa
de la Biblia Sacra un sol
un Jerónimo español
y un David en verso y prosa.
No se acabará jamás,
aunque en estas losas cupo
que, si muchas lenguas supo,
son las que le alaban más.

Benito Arias Montano está considerado uno de los más grandes humanistas de la segunda mitad del siglo XVI en Europa, algo que se ha llamado Segundo Renacimiento. Su principal género literario por el alcanzó tan alta relevancia fue la escriturística y de interpretación bíblica. Destacan sus comentarios a los textos sagrados, sobre todo los Profetas y los Salmos, los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles, así como varios estudios encaminados a la mejor inteligencia del texto bíblico. Por todo esto, se le ha considerado a veces "El rey de nuestros escrituristas", o también "El Jerónimo español".

La Políglota de Amberes ha sido muy elogiada y es bastante general. Gerardo Vosio la denominaba "iraculum orbis" (milagro del Mundo). Menéndez Pelayo le definió "el primer escriturario del siglo XVI" en su Historia de las ideas estéticas en España.

PEÑA ARIAS MONTANO EN ALÁJAR

Relacionada con los textos bíblicos fue el Liber generationis et regenerationis Adam (Libro de la generación y regeneración de Adán), publicado en 1593, que aborda la historia de la Humanidad desde la Creación divina hasta la llegada de Jesucristo. La otra gran obra de este género es la Naturae Historia (Historia Natural), sobre Astronomía, Geografía y Botánica, y que quedó inconclusa. Ambas obras conforman lo que él denomino su Opus Magnum (Gran Obra), por ser de creación propia y original.

Otro gran humanista europeo de su tiempo y amigo suyo fue Justo Lipsio, quien reconoció el alcance de su obra literaria en una de sus misivas:
"Las dotes que solemos admirar una a una repartidas en cada hombre, puede decir Benito Arias, que tú las has alcanzado todas juntas. ¿Qué más santo que estudiar teología?, ¿qué más raro que hablar y conocer extrañas lenguas, griego, latín, hebreo, caldeo, árabe? No solo osas leer los poetas antiguos, sino expresarte en verso."
Era un excelente poeta latino, cuya influencia le vino principalmente por Horacio, su escritor latino de referencia. Su Rhetoricarum, libri IIII, de 1569, está formada de hexámetros latinos. Es tratado de retórica en el que muestra su fidelidad hacia personajes que habían sido perseguidas por la Inquisición, como los humanistas Luis de la Cadena o Alfonso García Matamoros. Mientras que, Humanae salutis monumenta, de 1571, está compuesto de diversas odas sobre temas bíblicos. Poemata es el recopilatorio de toda su obra poética latina, publicada en 1589. Su Hymni et Saecula fue su última publicación. Por toda su abundante lírica en latín, Menéndez y Pelayo le calificó como "un Lope en los versos latinos".

Adquirió conocimientos en Medicina y cirugía durante su estudio en la Universidad de Alcalá con Pedro de Mena, más tarde médico de Felipe II, y posteriormente ampliados por las enseñanzas del gran cirujano Francisco de Arce.

LIBER GENERATIONIS Y NATURAE HISTORIA, POR BENITO ARIAS MONTANO

En cuanto a la Filosofía en sentido estricto, Arias Montano nunca llegó a escribir una gran obra. Su pensamiento siempre estuvo relacionado con la Teología y las Santas Escrituras. En ocasiones abordó temas filosóficos como la naturaleza del hombre y de Dios, los conceptos de ciencia y sabiduría, la clasificación de las cosas; en el segundo volumen de Apparatus trató temas a veces considerados filosóficos como la interpretación de la lengua santa, el lenguaje del gesto, las medidas hebraicas, la geografía bíblica, la disposición del templo, las vestiduras sacerdotales, los ornamentos del culto y la topografía de Jerusalén. Pero siempre mantuvo la desconfianza de la razón por sí sola, buscando el magisterio divino, a través de la Revelación y las Escrituras. Parece que quiso prescindir de la tradicional Escolástica, lo que le relaciona con el Humanismo de Erasmo y de Valdés.

Todo esto le convierte en un pensador independiente, que incluso se acercaba a la heterodoxia. El historiador Ben Rekers ha demostrado en su biografía Arias Montano, publicada en 1874, que perteneció a la secta espiritualista de la Familia Charitatis, a la que se convirtió durante su estancia en Amberes. Esta secta fue fundada por Henrick Jansen Barrefelt, y también fue llamada La Familia del Amor o Amigos de Dios, conocidos por los miembros como Hiël. Tenía como principio básico la "identificación personal con el Ser divino". Los familiaristas eran indiferentes respecto a la adscripción a una iglesia determinada, y por tanto había católicos como protestantes.

Se trataba de una religión personal e interior, sin sacramentos, que admitía a creyentes de cualquier adscripción. En algunos aspectos se acercaba al Erasmismo o al Neoestoicismo de Justo Lipsio. Adrián Saravia, un calvinista que tuvo conocimiento directo de la secta, escribió que "no le parece muy lejana de la de los estoicos, según la cual los hombres tienen en sí mismos la felicidad y el sumo bien, si quieren". Rekers insistió también en este aspecto, sus tendencias neoestoicas.

Arias Montano entró en la secta por la amistad que mantuvo durante sus años en Amberes con el impresor Cristóbal Plantino. Aquella relación de trabajo casi a diario entre ambos, se mantuvo mediante correspondencia epistolar cuando el teólogo regreso a Madrid. En esas misivas expresó de forma clara su adhesión a Hiël, seudónimo sólo comprensible a los iniciados, y cuya pertenencia le hacía "sentirse exiliado en su propios país", según explica Ben Rekers. No fue el único español afincado en Flandes que profesó esta idea, también pertenecía algunos discípulos del humanista judío converso español Luis Vives, ferviente erasmista que vivió en Brujas.

En cuanto a la heterodoxia de esta adscripción, no concedían importancia a la celebración de prácticas religiosas exteriores. Seguramente fue una táctica ante el peligro de parecer contrarios a los principios de la religión oficial. Pero los familiaristas, nunca actuaron contra el poder establecido del Estado ni contra el poder temporal del Vaticano, sino que simplemente ignoraban su autoridad.

IMAGINES FAMILIA CHARITATIS Y BENITO ARIAS MONTAN

La influencia del Familiarismo en la vida de Arias Montano explica la mayoría de sus actitudes políticas, religiosas e ideológicas. En los años de su estancia en Flandes, cambió su actitud respecto a la política española en aquellos dominios, desde el mantenimiento del autoritarismo y la intolerancia hasta la clemencia práctica y la tolerancia religiosa; así se constituyó un pequeño grupo, enemigo tanto de la Inquisición como del rígido sistema calvinista, que logró influir en la política española para darle un cariz más tolerante y permisivo.

En lo que respecta a su actividad como escriturario, fue determinante su pertenencia al Familiarismo en su pensamiento filosófico y teológico. La conclusión de Rekers en este sentido dice:
"Arias Montano extrajo su inspiración escriturística en este período de su vida casi exclusivamente de esta fuente espiritualista, y consideraba los escritos de Hiël casi más importantes que el texto mismo de la Biblia… Sus interpretaciones de aquellos pasajes de la Biblia que resultaban demasiado oscuros para el erudito método de Arias Montano adquirían rango de verdad exclusiva para un hombre que se había esforzado antes por alcanzar un método de exégesis literal y seguro y que había desechado la tradición alegórica medieval."
Esta forma clandestina de Erasmismo hizo su aparición camuflada de biblismo y espiritualismo en la España de finales del siglo XVI. A causa de la enorme influencia de Arias Montano en determinados círculos religiosos e intelectuales, el Familiarismo ganó una serie de adeptos, especialmente en los lugares de El Escorial y de Sevilla.

Durante la formación de la Biblioteca escorialense, surgió el primer grupo familiarista, cuya principal figura fue fray José de Sigüenza, discípulo de Arias Montano y autor de una conocida Historia de la Orden de San Jerónimo
En 1592, fue involucrado en un proceso inquisitorial, junto a su mentor Arias Montano, del que salieron rehabilitados. Años después de haber fallecido Felipe II, sus obras serían condenadas y prohibidas. En general, la trayectoria espiritual de los monjes jerónimos que custodiaban el monasterio se vio influenciada por la doctrina familiarista. No se sabe con exactitud quieren eran todos sus miembros, pero parece seguro que entre ellos estaban los padres Juan de San Jerónimo y Bartolomé de Santiago; también el prior Lucas de Alaejos.

En Sevilla, ciudad con la que mantuvo una asidua relación durante los últimos años, parece que figuraban los siguientes miembros: los biólogos Simón de Tovar y Francisco Sánchez Oropesa; los canónigos Luciano Negrón y Francisco Pacheco, el consejero municipal Diego Núñez Pérez. Algunos de los más importantes discípulos de Arias Montano durante estos años fueron Juan Ramírez Moreno y Pedro de Valencia.

SEPULTURA DE BENITO ARIAS MONTANO

ANÁLISIS ECONÓMICOS DE TOMÁS DE MERCADO


Economista y teólogo dominico de la Escuela de Salamanca, innovador de la Escolástica del siglo XVI, Tomás de Mercado fue autor de Tratos y contratos de mercaderes y tratantes. Este tratado de moralidad mercantil
fue una de las primeras y más determinantes obras sobre economía de su época, publicada en 1569.

En este texto, Mercado reflexiona sobre el uso del interés como un bien frente a un acto de usura y realiza un profundo estudio sobre la circulación internacional de las divisas. Es una obra pionera en el análisis de las relaciones económicas entre Europa y América a partir de la importación de metales desde los virreinatos a España.

ANÁLISIS ECONÓMICOS DE TOMÁS DE MERCADO

Tomás de Mercado nació en Sevilla, en 1523. Marchó muy joven a México, donde ingresó en la Orden de los Dominicos. Estudió artes y teología, fue ordenado sacerdote en 1558, se doctoró y enseñó Prima en la universidad de México, llegando a ser prior del convento de México. 

Regresó a España para completar sus estudios en la Universidad de Salamanca, siendo miembro de la Escuela de Salamanca, dedicada a asuntos jurídicos, económicos y teológicos.

Durante algún tiempo residió en Sevilla, donde analizaba las empresas españolas que comerciaban con las Indias.

En 1576, embarcó de nuevo hacia México, y murió durante el trayecto, siendo arrojado su cadáver en las aguas de San Juan de Ulúa.

Por encargo de mercaderes sevillanos publicó en Salamanca, en 1569, Tratos y contratos de mercaderes y tratantes, reeditada en Sevilla como Suma de tratos y contratos dos años después, nombre por el que fue más conocida. Es un manual de moralidad mercantil dedicado al Consulado de Mercaderes de Sevilla y en ella reflexiona sobre el interés financiero, defendiendo sus usos éticos frente a la restricción de la Iglesia católica, que lo consideraba usura. En sus escritos describió la teoría cuantitativa del dinero, especialmente la circulación internacional de divisas, analizando el efecto inflacionista que estaba teniendo en su tiempo la importación de metales americanos en el nivel de precios tanto en España como Europa. No solo constituye un valioso documento descriptivo, sino también uno de los antecedentes teóricos más interesantes y profundos de su tiempo en material mercantil.

Respecto a los precios, continuó con la tradición escolástica hispana del precio justo que debía estar alumbrado por la ley natural y fijado a ser posible por la autoridad pública, o por menos limitado en sus circunstancias de negociación:
"De ley natural es se venda por su justo precio, más no enseña cuál es su justo valor de cada especie de ropa; déjalo a la república que cuando le pareciere convenible, lo tase. De manera que estas leyes y potestades eclesiásticas y seglares pueden obligarnos a celebrar nuestros contratos y negocios con ciertas circunstancias y condiciones, y aún vedarnos algunos contratos que, dado sean de suyo lícitos en general, en este tiempo o en esta tierra o a esta gente no convienen. Todo lo cual se les comete a los prelados y príncipes que lo provean y declaren."

TOMÁS DE MERCADO

Tomás de Mercado fue uno de los escolásticos más críticos con la actividad de los banqueros que traficaban con los depósitos de sus cliente. Advirtió que la prudencia no es una virtud suficiente para garantizar la solvencia bancaria, por lo que es necesario mantener en todo momento un coeficiente de caja del 100%.


Analizó también la vida comercial y las ferias de Sevilla y Medina del Campo, el tráfico mercantil entre España y América, y el sistema de monopolios portuarios; justificando la existencia y comercio con esclavos guanches, cuyo tráfico exclusivo detentaba el puerto de Málaga.

Estas fueron sus palabras:
"Ahora no hay quien no pretenda su interés y quien no cuide más de proveer su casa que la república. Así vemos que las haciendas particulares, esas van adelante, y crecen: las de la ciudad y consejo disminuyen: son mal proveídas y peor regidas, si no son ya ventas. Así dice Aristóteles, que es inevitable el deleite que el hombre recibe de ocuparse en sus negocios propios. No se puede fácilmente explicar cuánto hace el caso, para hacer una cosa con alegría considerar el hombre que es suya. Al contrario es gran tibieza la con que trata negocios comunes. De modo que perdida aquella primera caridad fue necesario que cada uno tuviese alguna parte en las temporalidades, en raíces o en muebles: para que ya no el amor universal, a lo menos el particular interés le moviese a conservarlo. De manera que creciese todos los bienes repartidos y divididos, que no pudieran dejar de venir a muy menos, si en montón (supuesto el pecado) se quedaren."
SUMA DE TRATOS Y CONTRATOS

Escribió también Súmulas, Comentarios lucidísimos al texto de Pedro Hispano y Comentarios a la lógica magna de Aristóteles, ambos publicados en Sevilla, en 1571. Estuvo influido por Luis Vives, Porfirio, Pedro Hispano, Santo Tomás de Aquino y Aristóteles.

Aunque no fue un renacentista, fue un innovador dentro del sistema escolástico, que trató de aclarar los conocimientos encerrados en conceptos tan oscuros que tantos dialécticos se ocuparon en llenar con retorcidas palabras. El mejor medio para obtener conocimientos es la Dialéctica; instrumento que tomó para combatir tanta verborrea, el más preciado para la escolástica, y el que más tiempo de estudio tomaba en los alumnos. Valorando la dialéctica para el mejor obtención de conocimiento, aquí se muestra la influencia de Pedro Hispano, quien decía en la summalae logicales:
"La dialéctica es el arte de las artes y la ciencia de las ciencias porque tiene el camino para llegar al principio de todos los métodos. En efecto, solamente la dialéctica puede discutir con probabilidad los principios de todas las artes y, por lo tanto, la dialéctica debe estar en primer término en el aprendizaje de las ciencias."

TRATOS Y CONTRATOS DE MERCADERES

Derivado de esto, se pueden señalar tres puntos en el pensamiento de Tomás de Mercado:
1. La dialéctica es ciencia de ciencias y arte de artes, pero añade que esto es así porque se ocupa en exponer la naturaleza de la definición, de la división y de la argumentación.
2. La dialéctica es la primera de las ciencias que se aprende.
3. El estudio de la dialéctica ha de empezarse con el término.

Según Aristóteles la dialéctica es la lógica de las cosas probables y según los estoicos y escolásticos es igual a la lógica. Con tal estima hacia la dialéctica, Tomás de Mercado decidió hacer de ésta algo más inteligible, de modo que se dé un vistazo general cuando apenas se empieza su estudio, para hacerlo con más detenimiento en etapas posteriores. Para hacer esto consideraba necesario dejar las palabras oscuras y abigarradas, para escribir de modo más libre. Ya no vemos la estructura férrea en él, se puede decir que incluso es desordenado, aun cuando se trata de lógica.

UNIVERSIDAD CISNERIANA COMPLUTENSE DE ALCALÁ


La antigua Universidad de Alcalá, conocida también como Universidad Complutense o Cisneriana, fue uno de los centros académicos más importantes de la vida intelectual europea durante la Edad Moderna y la mejor ciudad universitaria del Renacimiento. Su plan de estudios se convirtió en el estandarte del Humanismo cristiano español del siglo XVI, siendo un modelo aplicado a las universidades fundadas en el Nuevo Mundo.

Fundada por Francisco Jiménez de Cisneros en 1499, por sus aulas pasaron médicos, filósofos, científicos, políticos y religiosos de gran relevancia histórica como el gramático Antonio de Nebrija, los místicos san Juan de la Cruz y fray Luis de León o los grandes literatos del Siglos de Oro de las Letras españolas como Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina, Mateo Alemán, Quevedo o Calderón de la Barca. Su gran aportación editorial fue la Biblia Políglota Complutense.

UNIVERSIDAD CISNERIANA COMPLUTENSE DE ALCALÁ

Los orígenes de la universidad se remontan al Estudio General promovido por el arzobispo toledano García Gudiel y la licencia aprobada por el rey castellano Sancho IV el Bravo, el 20 de mayo de 1293. El Studium Generale era la institución medieval embrión de cualquier futura Universitas. Seguía los mismos estatutos que el Estudio General de Valladolid.

Más tarde, el 17 de julio de 1459, el arzobispo Alonso Carrillo de Acuña recogió el proyecto de fundación y consiguió la bula papal de Pío II que autorizaba "la erección de tres Cátedras de Artes y Gramáticas en el Estudio de Alcalá".

La fundación definitiva tuvo lugar el 13 de abril de 1499 por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, que había sido alumno del Estudio General, a través de la bula papal Inter Caetera de Alejandro VI. La recién creada Complutensis Universitas adquirió sucesivas bulas expedidas por los papas León X y Julio II, aportándola forma legal y dotándola de rentas. Su lema es "Libertas perfundet omnia luce" (La libertad ilumina todas las cosas). Años después, la reina Juana y el emperador Carlos V ratificaron su protección, como algunos de los sucesivos monarcas hispánicos que ayudaron a la institución financiándola y visitándola.

Gracias a las bulas papales y protecciones reales, Cisneros pudo dotar a su centro de recursos materiales y financieros necesarios para su desarrollo y hacer oficial los títulos expedidos por ella.

UNIVERSIDAD CISNERIANA COMPLUTENSE DE ALCALÁ

La Universidad de Alcalá también fue llamada Universidad Cisneriana, en honor a su promotor, y Universidad Complutense. El término "Complutense" proviene del nombre del asentamiento romano que daba origen a actual ciudad de Alcalá de Henares: Complutum. Este término latino parece tener su génesis en la expresión Confluvium (donde confluyen los ríos). Pero esta es una hipótesis cuestionable, teniendo en cuenta que el primer asentamiento de Complutum se hallaba en alto, apartado de cauces fluviales. Por lo tanto, Complutense es el gentilicio de Alcalá.

El 14 de marzo de 1501, comenzaron las obras de construcción de edificio sede y, el 18 de octubre de 1508, las clases del primer curso académico, que sólo tenía tres cátedras: Artes y Filosofía, Derecho Canónigo y Teología. Durante el curso 1509-1510, se ampliaron dos más: Letras y Medicina. Entre sus alumnos estaba Tomás García Martínez, posterior arzobispo de Valencia, conocido como santo Tomás de Villanueva. En 1514, se añadió la cátedra de Medicina.

El 22 de enero de 1510, se aprobaron las Constituciones, que describían los derechos y deberes, y regulaban todos los aspectos de la actividad académica y vida cotidiana de los estudiantes y miembros de los colegios.

La fundación de la universidad de Alcalá coincide con el final de la Edad Media y el inicio de la Edad Moderna. Una nueva época en la historia de la Humanidad, cuya primera gran manifestación cultural fue el Renacimiento. Este movimiento avanzó en España sin cambios bruscos, de forma progresiva, hacia uno de los momentos culminantes de la cultura: el Siglo de Oro; y la península Ibérica se convertiría en el centro del pensamiento católico más importante de Europa.

FRANCISCO JIMÉNEZ DE CISNEROS

Entre los años 1499 y 1517, Cisneros intentó que su universidad tuviese unas características propias que la diferenciasen del resto de las peninsulares como fueron la generosidad financiera del fundador, la buena organización, la acertada elección de los primeros profesores, la construcción de espléndidos edificios, la protección legal que concedieron papas y reyes, el acierto de los planes de estudios de las facultades y el continuo crecimiento en el número de colegios fundados.

Aunque conservaba elementos de alguna universidad fundada en la Edad Media como Salamanca o París, Cisneros aportó un nuevo concepto en la forma de organizar la enseñanza universitaria. Esta tenía tres grandes objetivos:

1. religioso. La universidad debía formar a eclesiásticos que recuperasen los valores de la espiritualidad antigua, ya que estos se habían ido perdiendo en los siglos bajomedievales. Tenía que renovar no sólo la preparación intelectual del clero, sino también los textos bíblicos que exponían la doctrina católica. De esta última necesidad surgió el desarrollo de las imprentas universitarias y la creación de la Biblia Políglota Complutense.

2. político. La universidad debía aportar cualificados letrados a las estructuras administrativas del Estado moderno en expansión política, económica y militar por Europa, América y norte de África. Tenía que formar con una alta preparación académica a los futuros gobernantes de la Monarquía hispánica.

3. cultural. La universidad debía adecuar la Teología a los principios de la Antigüedad clásica, frente al Derecho Canónigo.

Estos objetivos propiciaron un rápido despegue, alcanzado su máximo esplendor a mediados del siglo XVI. Se convirtió en una de las tres grandes universidades de España, junto con Salamanca y Valladolid. El prestigio de sus estudios, así como el de sus maestros, hizo que se tomase como modelo sobre el que se fundaron las nuevas universidades de los virreinatos españoles de América, junto con el de Salamanca.

Universidad de Alcalá
Antigua Universidad Cisneriana Complutense 
Creada por una bula de Alejandro VI en 1499  
El cardenal Cisneros arzobispo de Toledo abrió sus puertas en 1508, para el estudio de las Artes, Teología, Derecho Canónico y Medicina.
A su alrededor crecieron los Colegios Menores donde se cursaban la Gramática y las Lenguas, a los que se unieron otras instituciones eclesiásticas y privadas para componer un completo conjunto universitario de carácter humanista.
Fue madre nutricia de generaciones de prelados, políticos y literatos del Siglo de Oro español. En ella se inspiraron algunas universidades nacidas en el Nuevo Mundo. 
Sus puertas fueron cerradas en 1836.
Por Real Decreto fue restituida a esta ciudad en 1977.
ESCUDOS DE LA UNIVERSIDAD CISNERIANA DE ALCALÁ

Cisneros tuvo especial cuidado en la máxima preparación académica y pedagógica de su profesorado, especialmente en los primeros catedráticos de Lenguas, Medicina y Teología. Para analizar la calidad del profesorado, ordenó que se realizaran visitas anuales a las cátedras para averiguar, interrogando al alumnado, el nivel de cumplimiento de las labores docentes. Dotó a este centro de una magnífica biblioteca, cuyos volúmenes trataban en su mayor parte sobre Ciencias Naturales.

El plan de estudios se convirtió en el máximo representante del Humanismo cristiano. Frente a la tradicional Universidad de Salamanca, Cisneros quería un centro superior humanístico que reuniese las tendencias científicas más modernas, en campos como la Filosofía, la Filología y la Historia. Pero, la Teología era la columna vertebral de la formación académica y su facultad organizaba las cátedras atendiendo a las tres corrientes más importantes de Europa en el siglo XV: el Nominalismo, el Tomismo y el Escotismo. Después, los alumnos podían escoger libremente cualquiera de las tres "vías" teológicas según su orientación; esta posibilidad no existía en Salamanca, la universidad española de mayor relevancia.

Grandes eruditos como Jorge Naveros, Jerónimo de Almonacid, Cipriano de Huerga, Gaspar Cardillo de Villalpando, Miguel Carrasco o el doctor Medina impulsaron la Escuela Teológica Complutense en sus dos corrientes: primero el Nominalismo, después el Escolasticismo.

La otra gran corriente filosófica del Renacimiento que desarrollaron los pensadores complutenses fue el Humanismo. Influenciados por el Erasmismo y por las ideas reformadoras de la Iglesia católica surgió un grupo encabezado por los hermanos Vergara, Agustín de Cazalla, Juan Valdés, Constantino de la Fuente o Mateo Pascual.

PARANINFO DE LA UNIVERSIDAD DE ALCALÁ

Un doctor latinista excepcional fue Antonio de Nebrija, autor de la primera Gramática de la Lengua castellana, que convertía a esta lengua vernácula en lengua culta al mismo nivel que el latín o el griego. Durante su estancia impartiendo cátedra de Retórica y Gramática latina, el humanista sevillano lideró al grupo de eruditos que elaboraron la Biblia Políglota Complutense, la primera en la historia del Cristianismo. Fue un trabajo planeado personalmente por Cisneros, resultado de una concepción moderna de la exégesis bíblica, de inspiración humanística. Las tareas en equipo duraron 15 años, entre 1502 y 1517, comenzando incluso antes que los cursos ordinarios.

Aquel equipo de trabajo tuvo a judíos conversos para los textos escritos en hebreo, como Alfonso de Zamora, que era profesor, Pablo Coronel, o Alfonso de Alcalá. Para los textos griegos, Hernán Núñez de Guzmán fue también catedrático y otro de los grandes humanistas de su época, también Diego López de Estúñiga, igualmente catedrático, y Demetrio Ducas.

Nebrija se ocupó del texto de la Biblia Vulgata de San Jerónimo, pero no terminó su tarea por diferencias de criterio con Cisneros, aunque continuó con su cátedra de Latín y escribiendo otros trabajos. Gonzalo Gil y Bartolomé Castro fueron los otros colaboradores latinos.

PATIO DE SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA

Desde 1530, los estudios de Teología y el ambiente intelectual se pusieron a la vanguardia de la labor crítica y reformadora desde dentro de la Iglesia, representada en Europa por Desiderio Erasmo de Rotterdam, y en España por Francisco Jiménez de Cisneros. Su proyecto universitario fue el principal foco irradiador de las ideas del Humanismo español. Algunos de sus teólogos participaron en el Concilio de Trento, entre los años 1545 y 1563. Uno de los resultados más notables fue la publicación de la Biblia Políglota Complutense, entre los años 1502 y 1507.

En la primera época, el número de colegiales que sólo podían estudiar Teología en la San Ildefonso fue de treinta y tres. Estos colegiales elegían cada año al rector, cargo que accedía a un amplio poder académico, judicial y económico.

El nuevo modelo organizativo estaba basado en el Colegio-Universidad, una Civitas Dei, Ciudad de Dios, a las afueras de la ciudad de Alcalá. Cisneros compró terrenos a las afueras de Alcalá de Henares para la construcción de una novedosa ciudad universitaria, dotándola de un correcto sentido urbanístico y buenas infraestructuras. Esta innovación la convirtió en la primera ciudad universitaria extrarradio del mundo, modelo que se exportaría a otras universidades españolas posteriormente fundadas.

Gracias a esta actividad docente y eclesiástica, la villa de Alcalá experimentó un desarrollo de su artesanía y comercio. Destacó especialmente la industria impresora de libros, convirtiéndose en un potente centro editor.

COLEGIO MAYOR DE SAN ILDEFONSO

El Colegio Mayor de San Ildefonso fue su primera sede y núcleo principal, nombrada así en recuerdo del santo patrón de Toledo, sede de la diócesis eclesiástica. Era conocido como el colegio de los teólogos, cuyo rector era al mismo tiempo rector de toda la universidad.

Se construyó entre 1451 y 1508, por el arquitecto Pedro Gumiel, en ladrillo y adobe, materiales pobres y fáciles de conseguir para su rápida disponibilidad en un tiempo récord para la época. Su espléndida fachada frente a la plaza de San Diego es una obra arquitectónica símbolo del Renacimiento español. Construida en granito sobre la base de la anterior, fue esculpida en estilo plateresco, adornada de esculturas alegorías. Fue obra de Rodrigo Gil de Hontañón, entre los años 1537 y 1553, ayudado por Juan de la Riba, quien se ocupó de la administración, y por Pedro de la Cotera, continuador del proyecto desde 1541 y autor del Patio Trilingüe.

El programa iconográfico de esta fachada relaciona la Sabiduría académica y la Fe católica con el poder Imperial de Carlos V. El esquema ideológico de sus iconos seguiría de esta manera: la Santísima Trinidad (lo celestial), gárgolas (figuras demoniacas que separan lo celestial y lo terrenal), Carlos V (cabeza del mundo terrenal), San Pedro (cabeza de la Iglesia), Biblioteca (la sabiduría), San Pablo (cabeza de la Iglesia) y los Padres de la Iglesia (pilares y soportes de la Cultura occidental).

En el interior se formaron tres patios. El Patio de Santo Tomás de Villanueva fue reformado en 1618 por Juan Gómez de Mora, de planta cuadrada levanta tres pisos desde el suelo con una fachada compuesta de arcos en estilo herreriano, decorado con releves de cisnes y del escudo de armas de Cisneros. Sobre la balaustrada de este patio existe una frase esculpida: "En luteam olim celebra mamoream" (Lo que antes se construye en barro, hoy se celebra en piedra). Posiblemente significa que la piedra granítica que se ve ahora, antes fue ladrillo de barro y adobe. Y sobre cada frontal, se levanta cuatro esculturas, una por cada lado, que representan: el escudo de armas de Cisneros; el escudo de la Universidad; Cisneros rescatando a los cautivos de Orán; y Cisneros evangelizando.

Las otras dos estancias abiertas son el Patio de los Filósofos, levantado por Pedro Gumiel, en 1513; y el Patio de Continuos, por Pedro de la Cotera, en 1570.

En 1518, Pedro Gumiel elaboró un precioso Theatro Escolástico, que en la actualidad es conocido como Paraninfo, con sus yeserías y su artesonado mudéjar. En la actualidad, es el lugar en el que se conceden los galardones del Premio Cervantes sobre literatura hispana.

Completaría el complejo universitario la espléndida Capilla Universitaria de San Ildefonso, que conserva el sepulcro de Cisneros en mármol de Carrara y un hermoso artesonado.

PATIO DE LOS FILÓSOFOS

En 1513, Cisneros puso en marcha la construcción de seis colegios menores para completar la ciudad universitaria a lo largo del siglo XVI. Eran independientes entre ellos y vinculados al mayor. Concedían becas para buenos estudiantes de origen humilde, capaces en el futuro de acceder a las facultades mayores. Estos fueron:

1. el Colegio de San Pedro y San Pablo, vinculado a la Orden de San Francisco

2. el Colegio de la Madre de Dios, conocido como el de los teólogos, aunque también por el de los médicos

3. el Colegio de Santa Catalina, para estudiar la Física de Aristóteles

4. el Colegio de Santa Balbina, conocido como el de los lógicos y sumulistas, porque se cursaban esta y otras disciplinas filosóficas y teológicas, correspondientes a los primeros cursos de Artes

5. el Colegio de San Eugenio, conocido como el de los gramáticos y estudiantes de lenguas clásicas

6. el Colegio de San Isidoro, también conocido como el de los gramáticos, griegos y latinos

En el siglo XVII, los colegios de San Eugenio y San Isidoro se fundieron en uno solo, el Colegio de San Ambrosio.

COLEGIO DE LOS TEÓLOGOS DE LA MADRE DE DIOS

El Colegio de Teólogos de la Madre de Dios se sitúa dentro de la manzana fundacional de la Universidad. Fue uno de los primeros colegios menores fundados en época del cardenal Cisneros, dedicándose al estudio de la Teología y la Medicina. Entre sus colegiales estuvo Francisco Vallés, médico de Felipe II. En su interior, el licenciado Francisco Murcia de la Llana firmó el testimonio de las erratas de la primera parte del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, en diciembre de 1604. Hoy es sede del Colegio de Abogados.

Tras el fallecimiento de Cisneros en 1517, dio comienzo una nueva fase de colegios menores fundados y financiados por parte de la Monarquía de los Habsburgo, por personas privadas, por órdenes militares y por órdenes religiosas como los agustinos, dominicos, franciscanos, jesuitas, cistercienses, trinitarios, y carmelitas descalzos y calzados. La incorporación de una treintena de nuevos colegios menores en los amplios terrenos de la ciudad universitaria formó un conglomerado de edificios. La ciudad civil tuvo que adecuarse a las nuevas necesidades.

El Colegio-Convento de San Agustín es un edificio renacentista fundado en 1518, y refundado y edificado en la calle de los Colegios a partir de 1533 bajo el nombre de Colegio de Agustinos Calzados de San Agustín el Real. Su verdadero artífice fue el agustino santo Tomás de Villanueva, antiguo colegial del Mayor de San Idelfonso y arzobispo de Valencia. A partir de 1555, gracias a la protección de Juan de Austria, hermana de Felipe II, pasó a formar parte del Patronato Real. La portada está formada por un arco de medio punto sobre una hornacina con la escultura central de san Agustín y los escudos laterales de Juan de Austria y de la Orden agustina. En la actualidad alberga unos juzgados.

COLEGIO DE SAN AGUSTINOS CALZADOS

El Colegio de San Jerónimo o Trilingüe se unió al Colegio Mayor a través del Patio de Continuos, construido por Pedro de la Cotera en estilo renacentista, entre 1557 y 1570. Desde uno de los laterales de este patio se accede al ParaninfoEl origen de este colegio, por tanto, se remonta a los primeros tiempos de la universidad. Desde 1929, alberga la primera ubicación del Parador de Turismo conocido como Hostelería del Estudiante.

El Colegio-Convento de San Basilio Magno fue fundado en 1660, la obra principal del conjunto colegial no se finalizó hasta bien entrado el siglo XVIII. Su iglesia es un bello ejemplo de tipología de planta central con forma hexagonal. Actualmente alberga las aulas de Música, Bellas Artes, Danza y Fotografía, así como un auditorio de la Universidad de Alcalá.

La Iglesia y Colegio Máximo de la Compañía de Jesús se construyó como el principal centro educativo de la Orden en la provincia jesuítica de Toledo. La iglesia, actual parroquia de Santa María, es un ejemplo de estilo barroco establecido en los edificios de la Compañía. El interior del colegio conserva una gran escalera del siglo XVIII trazada por Ventura Rodríguez. El colegio es actualmente Facultad de Derechos de la Universidad de Alcalá mientras que la iglesia continúa su culto bajo la advocación de Santa María la Mayor.

El Colegio de Santa María de Regla y de los Santos Justo y Pastor fue fundado en 1586 por Francisco Trujillo, canónigo de la Iglesia Magistral y antiguo colegial del Mayor de San Ildefonso. Al ser este obispo de León, también fue llamado Colegio de León. El edificio tenía una sola planta entre dos torreones y, en el centro, una portada adintelada en piedra, al estilo del vecino Colegio del Rey.

IGLESIA Y COLEGIO MÁXIMO DE LA ORDEN JESUÍTICA

Durante el reinado de Felipe II, la Universidad de Alcalá se convirtió en una excelente cantera de administradores y funcionarios con destino a las estructuras de gobierno tanto de la España peninsular como de los virreinatos de América.

Entre 1620 y 1630, consiguió alcanzar los 3.500 estudiantes matriculados. Un récord que no impidió que, durante el siglo XVII, su prestigio y eficiencia fuesen entrando en decadencia a la par que el Imperio español.

Por sus aulas pasaron médicos, filósofos, científicos, políticos y religiosos. Grandes personalidades de la historia y la cultura españolas fueron: el humanista Antonio de Nebrija, autor de la primera Gramática de la lengua española, en 1492; los místicos san Juan de la Cruz y fray Luis de León; los grandes literatos del Siglos de Oro de las Letras españolas como Miguel de Cervantes, Félix Lope de Vega, Tirso de Molina, Mateo Alemán, Francisco de Quevedo o Pedro Calderón de la Barca; el reformista ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos; el presidente de la II República Manuel Azaña, entre otros muchos.

COLEGIO DE SANTA MARÍA DE LA REGLA

El agustino fray Luis de León se matriculó en 1556 e impartió clases en el Colegio de los Agustinos, como declaró ante la Inquisición: "En Alcalá estuve año y medio, en diferentes veces, oyendo y leyendo." Durante sus estancia hizo gran amistad con el humanista Benito Arias Montano, autor de la Biblia Políglota Regia. El escritor místico dedicó estos versos a esta institución:
"¡Que descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!"
Mateo Alemán, autor de la novela Guzmán de Alfarache, estudio en 1566, y a la ciudad universitaria elogió con estas palabras:
"¿Quién, dónde o cómo se hace hoy en el mundo como en las escuelas de Alcalá? ¿Dónde tan floridos ingenios en artes, medicina y teología? ¿Dónde los ejercicios de aquellos colegios teólogo y trilingüe, de donde cada día salen tantos y tan buenos estudiantes?"
En el Colegio de los Manriques vivió Félix Lope de Vega, siendo estudiante de la Universidad en 1576:
"Crióme don Jerónimo Manrique,
estudié en Alcalá, bachilleréme,
y aun estuve de ser clérigo a pique."
Y, en este Colegio de los Manriques fue capellán el maestro León Marchante, que falleció en Alcalá, en 1680.
"Por Alcalá no volvieron los reyes, porque se cuenta, que estaban los gigantones con sarampión y viruelas."
Francisco de Quevedo fue alumno del Colegio del Rey durante sus estudios en Alcalá, entre 1596 y 1600.
"Casi era peor lo que había pasado en Alcalá en un día que todo lo que me sucedió con el dómine Cabra." 
"… salimos del mesón a la casa que nos tenían alquilada que estaba fuera de la puerta de Santiago, patio de estudiantes donde hay muchos juntos…"

COLEGIO DE SAN JERÓNIMO

La Universidad estuvo inmersa en el contexto de la Reforma Universitaria de la Ilustración española, y Gaspar Melchor de Jovellanos impulsó sus estudios. En 1777, la dirección de la universidad se separó del poder del Colegio Mayor de San Ildefonso, mediante unos nuevos estatutos y agrupamiento de varios colegios menores en el nuevo Colegio Menor de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, en 1779. En esta línea reformista, la renombrada Real Universidad de Alcalá se trasladó de forma momentánea a una nueva sede en el antiguo edificio del Colegio Máximo de los Jesuitas de Alcalá de Henares, regresando a la original en octubre de 1797.

En 1785, María Isidra de Guzmán y de la Cerda obtuvo el doctorado en Filosofía, siendo la primera mujer en alcanzar tal grado académico en España.

Pero aquellas reformas de la Ilustración no consiguieron frenar el declive de la universidad española en general, cada vez más alejada de las necesidades de la sociedad civil. El pensamiento ilustrado generó un férreo intervencionismo gubernamental sobre estas instituciones. Una de las medidas borbónicas más relevantes fueron las Reales Cédulas de Carlos III, dictadas entre 1771 y 1787, con el objetivo de unificarlas. Aquel intentó reformador fracasó al no poder renovar al profesorado.

COLEGIO-CONVENTO DE SAN BASILIO MAGNO

El siglo XIX, supuso el definitivo declive y clausura de esta institución en la ciudad de Alcalá de Henares. Durante la Guerra de la Independencia, entre 1808 y 1814, fue ocupada por el Ejército napoleónico y convertida en asentamiento militar permanente.

En 1821, durante el Trienio Liberal de 1820-1823, parte del patrimonio académico, bibliográfico y mobiliario se entregó a la recién fundada Universidad Central de Madrid, construyéndose un edificio para esta con el beneficio obtenido por la venta de parte de aquella.

En 1836, el Colegio Mayor de San Ildefonso fue cerrado junto a las pocas escuelas menores que quedaban activas. Más bien fue un traslado de sede con destino final en la Central de Madrid. Los gobiernos liberales deseaban tener una universidad en la capital y no a las afueras. Por eso, esta decisión fue tomada tras la definitiva caída del Régimen absolutista y la llegada del Estado liberal en 1833, bajo el reinado de Isabel II. Además, los liberales consideraban que solo era "una residencia de gentes petulantes, atentos únicamente a sostener su casta de estudiantes", incluso fue acusada de colaboracionismo con los carlistas. Entonces, ya contaba con muy pocos estudiantes y muchos profesores aceptaron la oferta de trasladarse a la nueva sede central.

COLEGIO DEL REY

Los edificios que habían albergado la Universidad Cisneriana se subastaron pasando a titularidad del empresario Joaquín Alcober, en 1845, que pretendía establecer en el Colegio Mayor un telar y un criadero de gusanos de seda. Su proyecto no se materializó y revendió el complejo universitario al político y mecenas Javier Quinto y Cortés, quien se llevó gran parte de las obras de arte decorativas. Ante la posibilidad de que el valioso patrimonio fuese desapareciendo, un grupo de vecinos fundó una sociedad para la protección y la conservación del patrimonio histórico, en 1851. Fue la denominada Sociedad de Condueños de los edificios que fueron Universidad.

En la actualidad, los herederos de estos vecinos socios de Alcalá siguen siendo los propietarios de una parte importante de los inmuebles que antiguamente conformaron la denominada Manzana Universitaria, los cuales se encuentran arrendados a la actual Universidad de Alcalá.

Otros de los edificios que se mantuvieron aún abiertos tras la clausura del San Ildefonso en 1836, fueron suprimidos en 1843 y pasaron a los planes de desamortización de los bienes de la Iglesia durante el siglo XIX, los de Madoz y de Álvarez de Mendizábal. Algunas de aquellas instalaciones terminaron en poder del Estado con diversas utilidades: Academia Militar, Escuelas Pías y Centro de Formación de la Administración del Estado.

Tras el real decreto de la reina regente María Cristina, la universidad fue ocupando distintas sedes durante el siglo XIX. Primero ocupó el Real Seminario de Nobles, pero su emplazamiento más estable fue un edificio de Noviciado, propiedad de los jesuitas, que había sufrido las desamortización.

SOCIEDAD DE CONDUEÑOS

En el primer cuarto del siglo XX, se proyectó levantar una sede de mayores dimensiones para la universidad de la capital, cuyas obras comenzaron en 1927 bajo los auspicios de Alfonso XIII. Durante la Guerra Civil, el recinto sufrió graves desperfectos y, tras su reconstrucción, recuperó parte de la influencia que había ejercido hasta entonces.

La Universidad Central fue la primera española en conseguir la potestad para otorgar el título de doctor, en 1857, hasta que el privilegio se amplió a la Universidad de Salamanca, en 1945. Finalmente, en 1970, obtuvo el nombre que disfruta en la actualidad Universidad Complutense de Madrid. Su crecimiento ha sido imparable en cuanto al número de alumnos, 85.000, solo superado por el de la UNED. Aquel año, se reorganizó su ubicación y se fundó la Politécnica de Madrid para albergar los estudios técnicos. Más tarde, desarrollaría su actividad en el campus de Somosaguas, en Pozuelo de Alarcón. Su biblioteca está considerada la que contiene el mayor número de fondos de España tras la Biblioteca Nacional.

En sus aulas impartieron clases personalidades como Santiago Ramón y Cajal, José Ortega y Gasset, Blas Cabrera, Gregorio Marañón, Francisco Giner de los Ríos, Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Francisco Ayala, Jacinto Benavente, Camilo José Cela, Antonio Maura, Emilio Castelar, Manuel Azaña, Adolfo Suárez, etc.

Tras la caída del Régimen franquista, en 1975, se reutilizaron algunas de las instalaciones alcalaínas donde poder impartir facultades la Universidad Central, que cambió su denominación a Universidad Complutense de Madrid, con el objetivo de descongestionarla de su masificación.

RELIEVES ESCULTÓRICOS SOBRE EL PATIO DE SANTO TOMÁS

En 1977, se reabrió la nueva Universidad de Madrid, con sede en Alcalá de Henares, de nueva creación. En 1891, obtuvo la sanción legal del escudo y de su lema "Compluti urbis universitas" (Universidad de la ciudad de Alcalá), y el reconocimiento legal bajo la nominación de Universidad de Alcalá de Henares. El 5 de noviembre de 1996, se aprobó la denominación de Universidad de Alcalá.

El 2 de diciembre de 1998, la UNESCO declaró al sitio Ciudad Patrimonio de la Humanidad "en reconocimiento a su historia como capital de las Letras y las Ciencias durante el Renacimiento y el Siglos de Oro".

En el siglo XXI, la Universidad de Alcalá busca la conexión entre el presente y su esplendoroso pasado renacentista. Posee campus en Alcalá de Henares y en Guadalajara, imparte 38 titulaciones oficiales de grado, además de otras tantas titulaciones oficiales posgrado, 58 maestrías y 28 doctorados, y 71 estudios propios y cursos de formación continua.

Actualmente están matriculados unos 29.000 alumnos aproximadamente y ejercen la docencia 2.075 profesores. Es la primera de las universidades españolas en cuanto a la recepción de alumnos internacionales y en su paraninfo se entrega el premio Cervantes cada año.

CENOTAFIO DEL CARDENAL CISNEROS