de Madrid. La llamada
. Los nombres honran a tres marinos españoles que lideraron la primera expedición a las islas Filipinas por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián de Elcano, entre 1519 y 1522, y la colonización del archipiélago por Miguel López de Legazi, en 1564.
Los mecánicos que acompañarían a cada piloto en el asiento trasero del biplaza. Los pilotos dirigirían su nave por el día y dormirían por la noche, y los segundos trabajarían en horas nocturnas y procuraban dormir durante las horas de vuelo. Esta fue la composición de la Escuadrilla
: piloto y jefe de expedición el capitán Rafael Martínez Esteve y mecánico el soldado Pedro Mariano Calvo
: piloto el capitán Eduardo González-Gallarza Iragorri y mecánico el cabo Joaquín Arozamena Postigo
: piloto el capitán Joaquín Loriga Taboada y mecánico el sargento Eugenio Pérez Sánchez
El recorrido fue dividido en cuatro tramos principales con diferente dificultad:
1.
2.
3.
4.
, de extrema dificultad si se adelanta la estación de los monzones y el desgaste de los motores de las aeronaves
Antes de cada etapa, los pilotos debían repasar y confirmar el itinerario, solicitar a las autorizaciones las licencias y paso y aterrizaje, valorar los aeródromos alternativos, y analizar la climatología (vientos, lluvias, temperaturas, etc.), entre otras tareas.
El 5 de abril de 1926, la Escuadrilla
Elcano partió de Cuatro Vientos. En un primer tramo realizaron sucesivas escalas en puerto del norte africano. La primera etapa entre Madrid y
Argel (Argelia) fue un día sereno y despejado. En la segunda, entre Argel y
Trípoli (Libia), Gallarza tuvo que aterrizar de emergencia en
Túnez (Túnez) por una fuga en el motor. Por lo acordado previamente, en caso de avería alguno de los tres aparatos, los otros dos continuarían hasta Bengasi y El Cairo para esperar un solo día al rezagado, porque había que llegar a la costa asiática a la primera semana de mayo y evitar los monzones. Loriga y Gallarza, por un parte, y Esteve, por otra, realizaron las etapas siguientes hasta la capital de Egipto.
Esteve tuvo un vuelo dantesco entre Túnez y Trípoli, en 7 de abril. El mismo día, de Trípoli a
Bengasi (Libia), Loriga y Gallarza también tuvieron un mal vuelo. Los tres se reunieron en
El Cairo (Egipto), el 9 de abril, tras completar 4.500 kilómetros.
El 11 se adentraron en el peligroso
desierto de Arabia, con la única guía visual de los aeródromos británicos que protegían el servicio postal que inía El Cairo con Bagdad.
Cuando marchaban dirección a Bagdad, el Breguet de Esteve sufrió un incidente peligroso que le hizo separarse de sus compañeros. El motor se paró en pleno vuelo "entre remolinos de areniscas y nubes" debido a que había explotado uno de los neumáticos. La brusca pérdida del combustible les obligó a ejecutar un aterrizaje de emergencia en el desierto sirio tras planear durante un tiempo. Allí, el capitán Esteve y su mecánico Calvo analizaron el aparato y descubrieron que una grieta había provocado la pérdida de combustible. Los dos tripulantes abandonaron el aparato para intentar llegar a pie en
Ammán (Jordania), en Jordania, a una distancia de 60 kilómetros. Esteve dejó una nota explicativa sobre su intención de recoger material para reparar la nave y seguir el rumbo.
Sin embargo, los dos aviadores se separaron accidentalmente y estuvieron perdidos en el desierto durante cinco días sin comida. Si sobrevivieron fue gracias a que aprovecharon el agua de un radiador del Breguet. Tras esto, la Aviación británica encontró el planeador y rescató a Esteve en un estado lamentable y, poco después, a Calvo peor aún, siendo trasladados a un hospital de Amán. Ambos dejaron un impresionante relato sobre la capacidad de supervivencia en la obra
Una aventura en el desierto: (Del vuelo Madrid-Manila), escrita por Esteve y publicada por la editorial Espasa Calpe, en 1926. Los propios ingleses, acostumbrados al medio, se sorprendieron.
"Dispuso la Providencia que un aparato, por avería de motor, se viese forzado a tomar tierra a dos kilómetros del sitio donde él se encontraba."
Esteve y Calvo ya no continuaron el viaje y, después de restablecerse, regresaron a España junto a su biplano Breguet.
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| MODELO DE BREGUET XIX |
El resto de la escuadrilla continuó con el plan previsto. Mientras que Loriga no siguió la línea de aeródromos ingleses hasta aterrizar en
Bagdad (Irak) por la noche, Gallarza lo hizo horas después.
Tras esperar a Esteve sin que llegara, el día 13 reanudaron el vuelo, se reaprovisionaron en
Buchir y llegaron a
Bender Abbas (Irán). En la séptima etapa, entre Bender Abbas y Karachi, el 14 de abril, tuvieron que volar a 3.000 metros de altura para evitar el fuerte viento, y el sol los abrasó. Al llegar a
Karachi (Pakistan), un telegrama de la petrolera Shell, "que se ocupó de nosotros durante el largo camino" suministrando combustible y con apoyo logístico, les informó que Esteve y Calvo estaban vivos. Al día siguiente, el 15, descansaron de la fatiga y el sueño acumulados.
El 16 continuaron desde Karachi hasta
Agra (India), en cuya ciudad pudieron visitar el Mausoleo Taj-Majal. En la etapa entre Agra y
Calcuta (India), aparecieron grietas en los revestimientos, sin mayores consecuencias.
En la etapa que atravesaban parte de Bangladesh y Birmania (Myanmar) a través del golfo de Bengala, el avión de Loriga comenzó a sufrir paradas incomprensibles. Después de varios aterrizajes forzosos, los mecánicos y pilotos comprobaron el origen de los problemas del avión de Loriga:
"¡Eran los mosquitos! Una nube de estos insectos había penetrado en el carburador, por la campana de la admisión del aire, y obstruía la entrada de la gasolina. ¿Quién podía sospechar avería semejante?"
La solución provisional fue cubrir el carburador con una fina tela metálica.
Con esta improvisada solución pudieron seguir adelante, repostando en
Rangún (Myanmar), Bangkok y Saigón. En
Bangkok (Tailandia), descansaron y realizaron alguna misión diplomática como la entrega de una carta del rey Alfonso XIII para el rey Prajadhipok de Siam (Tailandia).
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| PILOTOS Y MECÁNICOS DE LA ESCUADRILLA ELCANO |
Debido a lo recortada que era la costa asiática en el golfo de Tailandia, se adentraron por Nom Pen (Camboya), hasta
Saigón (Vietnam). En veinte días, ya habían realizado las tres cuartas partes del itinerario previsto.
Pero, el día 26, durante el trayecto de la etapa entre Saigón y Hanoi, el motor del avión de Loriga siguió dando problemas con paradas intermitentes, y tuvo que regresar, mientras que Gallarza consiguió alcanzar
Vink, tras más de diez horas de vuelo seguidas.
El día 27, Loriga consiguió llegar a
Hanoi (China), donde encontró a Gallarza y descansaron tres días, para que el mecánico Arozamena se recuperas de una infección bucal.
El 1 de mayo, durante la etapa a Macao, el biplano de Loriga sufrió un fallo en el circuito de agua que lo obligó a aterrizar en
Tien Pack. Gallarza junto a su recuperado mecánico Arozamena lo hizo en el aeropuerto de
Macao de forma brusca, chocando contra unos árboles, lo que generó desperfectos en el fuselaje izquierdo y el montante. Mientras las autoridades portuguesas de la base ofrecieron servicios de reparación, Loriga y Pérez se presentaban en Macao tras abandonar el Breguet prácticamente irreparable el día 4 de mayo.
Era necesaria la llegada de un motor de repuesto desde Calcuta, pero la proximidad de la época de tifones hacía recomendable la consecución del vuelo inmediatamente a bordo del avión de Gallarza, que ya estaba reparado.
Ante tal circunstancia, el mecánico de este último,
Joaquín Arozamena Postigo, decidió ceder su puesto trasero al capitán Loriga, siguiendo los dos pilotos el viaje en solitario.
La penúltima última etapa del viaje se cumplió sin incidentes entre Macao y
Aparri, atravesando el mar de la China Meridional, mientras eran guiados por barcos franceses y portugueses, hasta llegara a la isla de
Luzón (Filipinas).
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| ITINERARIO DEL RAID MADRID-MANILA EN 1926 |
La última entre Aparri y Manila, rumbo sur del archipiélago de Filipinas, fue acompañada por aviones del Ejército estadounidense. El aeroplano de Eduardo González Gallarza y Joaquín Loriga Toboada aterrizó en Manila, el 13 de mayo de 1926. Una multitud del personal del aeropuerto aclamaba a los héroes de la aviación española.
La Escuadrilla
Elcano, reducida a una única aeronave de tres, llegó a la capital filipina tras 106 horas y 15 minutos de vuelo, unos 39 días de raid, realizados en 18 etapas y 16 jornadas de navegación. Aunque la distancia entre Madrid y Malina son 17.000 kilómetros, estos realizaron 18.900 kilómetros de recorrido. Fue el primer vuelo que se hacía entre ambas capitales. Fue destacable también el
récord de travesía más larga que estableció Gallarza el 26 de abril, cuando pilotó 10 horas y 35 minutos seguidos.
Y el día 16 de mayo, llegaron por barco Arozamena y Pérez. Los seis tripulantes habían sobrevivido, lo que a los aviadores ingleses de Egipto les pareció algo casi imposible en un viaje que calificaron de temerario.
Durante los trece días de estancia, Loriga y Gallarza recibieron un homenaje por las autoridades estatales; el Ayuntamiento de Manila les nombró "Hijos Adoptivos" de la ciudad y la
Universidad Católica de Santo Tomás, fundada por el arzobispo Miguel de Benavides en 1611, les concedió el título de "ingeniero honoris causa". Es curioso que el regreso de Manila a Madrid fuese más corto en barco que en avión, pues tardaron 35 días. Pero Loriga, aún marcharía a Macao desde donde gestionar el traslado de su aeronave.
En 1927, Loriga recibió la Medalla de la Liga Internacional de Aviadores, junto a su compañero Gallarza, o los capitanes Ramón Franco y
Julio Ruíz de Alda, protagonista del
Raid Plus Ultra. Por petición popular, el 23 de junio de aquel año, aterrizó con su avión en el Monte do Toxo, de su localidad natal Lalín, donde fue aclamado por una multitud. Este fue el primer avión que aterrizaba en suelo de Galicia.
Tras regresar a Madrid, el 18 de julio de 1927, el capitán Joaquín Loriga Taboada murió en el Aeródromo de Cuatro Vientos cuando estrellaba el avión que pilotaba durante unas maniobras.
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| RAFAEL MARTÍNEZ ESTEVE Y EDUARDO GONZÁLEZ-GALLARZA |
Sobre sus compañeros de aventura, Eduardo González-Gallarza Iragorri fue ascendido a comandante de Aviación; participó en dos intentos de dar la vuelta al mundo junto a Ramón Franco, que finalmente resultaron fallidos: el primero fue en agosto de 1928 a bordo del Dornier Super Wal Numancia, y el segundo en 1929 con un Dornier Wal con el que amerizó cerca de las Azores.
Durante la Guerra Civil española, Gallarza se distinguió como jefe de grupo y escuadra de bombardeo del ejército sublevado contra la II República, bando en el que combatió su compañero Rafael Martínez Esteve, siendo juzgado y expulsado del Ejército al término de la contienda. El motivo de la adhesión de Esteve al Ejército republicano vino de atrás, desde el final del Raid. Pues tras aterrizar en el desierto de Siria su biplano averiado por emergencia y dar por concluida su misión, llegando casi a perder la vida, las autoridades de la Dictadura de Primo de Rivera excluyeron a Esteva de las conmemoraciones y reconocimientos que recibieron sus compañeros Loriga y Loriga. Desde entonces, esta fue una de las causas de su oposición a cualquier régimen militar y su defensa de la II República.