HISPANIC SOCIETY OF AMERICA


La Hispanic Society of América es una institución fundada por Archer Milton Huntington en 1904 para la divulgación y estudio del arte y la cultura española e hispanoamericano en los Estados Unidos de América con sede en Nueva York.

Posee la más importante colección de arte hispano fuera de España. Su museo contiene una rica colección de pinturas del Siglo de Oro española y otras más modernas como Velázquez, Murillo, Ribera, Zurbarán, el Greco, Goya, Zuloaga y Sorolla. Su biblioteca alberga una amplia colección de libros impresos y códices manuscritos de diversos autores como Alfonso X, Nebrija, Quevedo, Cervantes, De la Cruz, Machado o Lorca.

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

La Hispanic Society of America es un museo y biblioteca de investigación para el estudio de la cultura y el arte de España, Hispanoamérica y Portugal, situada en la ciudad de Nueva York en el distrito de Manhattan. Fue fundada por Archer Milton Huntington el 18 de mayo de 1904, y estableció su sede permanente en el edificio Audubon Terrace, en 1908, de estilo Beaux-Arts, situado en la avenida Broadway entre las calles 155 y 156 de Nueva York.

Está formada por un museo permanente, una biblioteca y un seminario de estudios hispánicos medievales (Hispanic Seminary of Medieval Studies), que es considerado como una de las más prestigiosas editoriales en su campo. Además, ha financiado expediciones, revistas académicas e importantes exposiciones de arte.

Actualmente, es el mayor y más importante museo de arte español fuera de España, con pinturas que abarca desde la época medieval hasta nuestros días, e incluyen auténticas joyas del Siglo de Oro, del XIX y de principios del XX.

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

El museo cuenta con más de 800 pinturas, 600 acuarelas, 1.000 esculturas, y 6.000 objetos decorativos que abarcan del Paleolítico al siglo XX, incluyendo una colección de textiles. Además, posee una amplia colección de 15.000 grabados de varias épocas y más de 175.000 fotografías desde 1850.

Entre las obras pictóricas más destacadas del Siglo de Oro se encuentran La Piedad del Greco, obra que realizó durante su estancia en Roma y en la que muestra la gran influencia del Renacimiento italiano, también Retrato de niña, El cardenal Astalli y El conde-duque de Olivares de Diego de Velázquez, y otras pinturas de Bartolomé Esteban Murillo, Francisco Zurbarán, Jusepe Ribera y Alonso Cano.

De Francisco de Goya, cuenta con importantes dibujos, grabados y cuadros como el retrato de La Duquesa de Alba.

La colección de pinturas de la Sociedad la completan artistas del XIX y XX como Joaquín Sorolla y Bastida, Mariano Foruny, Ramón Casas, Santiago Ruisiñol, Isidro Nonell e Ignacio Zuloaga.

La colección Las regiones de España de Joaquín Sorolla está ubicada en una impresionante sala de grandes lienzos. Debido a obras de restauración, dichas pinturas se desmontaron y enviaron temporalmente a España, donde se expusieron en una muestra itinerante por varias ciudades que culminó en 2009, en el Museo del Prado y finalmente en Valencia.

Pero además, la Hispanic Society cuenta con una exposición de joyería, orfebrería, arqueología, tejidos, grabados, fotografía, etc., y una de las mejores colecciones de cerámica hispano-musulmana formada por más de 150 piezas desde el siglo XIV hasta el XX. El museo tiene objetos decorativos y utilitarios de cerámica y porcelana procedentes de distintos talleres de España, Italia y México.

LIENZOS DE LA REGIONES ESPAÑOLAS POR JOAQUÍN SOROLLA

La biblioteca reúne cerca de 200.000 libros impresos, códices manuscritos y otro tipo de publicaciones de los siglos XI al XX. Los más de 15.000 libros históricos fueron impresos entre los siglos XV y XVII, de los cuales hay 250 incunables; uno de ellos es la "editio princeps" de La Celestina, escrita por de Fernando de Rojas en Burgos, en 1499. También se encuentra una rica colección de la escritora hispano-mexicana sor Juana Inés de la Cruz, la primera edición del Quijote, y miles de rarísimas obras impresas.

La colección de manuscritos de la Sociedad Hispánica es la más importante fuera de España, con documentos tan importantes como el primer Fuero Real de Castilla, el de Aguilar de Campoo (Palencia). Por esta razón es un centro de documentación esencial para investigadores de la cultura hispánica de todo el mundo y paraíso de bibliófilos. Entre los manuscritos más preciados se encuentra el original de El alguacil endemoniado, uno de los Sueños de Francisco de Quevedo, así como importantísimos documentos medievales.

Lo más significativo de la sección de manuscritos y libros raros es la colección del Marqués de Jerez de los Caballeros. Cuando Huntington la adquirió en 1904 al marqués Manuel Pérez de Guzmán y Boza, se decía que era la mejor biblioteca de libros españoles de todo el mundo. Son 10.000 obras, entre impresos y manuscritos, y cuando salieron de España, Ramón Menéndez Pidal dijo que se trataba de "una pérdida peor que la de Cuba".

Destaca el mapamundi realizado por Juan Vespucio (sobrino del cosmógrafo Américo Vespucio) en 1526 que incluye la representación más temprana y precisa del golfo de Florida y el Manual de instrucciones para los pilotos de mar, un libro sobre náutica y artes navales perteneciente a la Universidad de Mareantes de Sevilla de mediados del XVI. También posee la primera edición de Tirant lo Blanch, realizada 1490, y obras de Alfonso X el Sabio, Antonio de Nebrija, el Marqués de Santillana o la ya citada primera edición de El Quijote.

Otra parte de los fondos de la biblioteca de la Hispanic Society pertenece a autores del siglo XX que fueron amigos personales de Huntington: cartas, manuscritos y ediciones firmadas de Rubén Darío, Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Emilia Pardo Bazán o Antonio Machado y, aunque Huntington no llegó a conocer a Federico García Lorca, se conserva la versión original a máquina con anotaciones manuscritas de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, gracias a una importante donación que realizó Mildred Adams, estudiosa de Lorca.

MUSEO DE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

La plaza de las Bellas Artes que se encuentra en el exterior del edificio Audobon Terrace, pero dentro del recinto de la Hispanic Socitety, ofrece uno de los mejores conjuntos de escultura monumental de Nueva York. Este espacio escultórico fue diseñado en 1908, pero fue Anna Hyatt Huntington, distinguida escultora americana y esposa del fundador, quien transformó más tarde el lugar con sus esculturas.

En el nivel inferior se encuentra una estatua ecuestre del Cid Campeador, con cuatro guerreros sentados alrededor de la base. El Cid ocupa este lugar de honor por el amor de Huntington por la literatura española y, sobre todo por el romance El poema del mío Cid. El conjunto se completa con dos astas de bandera en cuya base se representan personificaciones de las artes, monjes arrodillados, eclesiásticos y escenas de batallas.

El conjunto de bronce exento se complementa con relieves de piedra caliza representando a Boabdil, último califa de Granada, y Don Quijote, ambos de perfil y a caballo. El interés especial de Anna Hyatt por la escultura de animales queda también patente en las figuras de leones, ciervos, osos, jaguares, buitres y jabalíes, que completan la plaza frente al Audubon Terrace.

PLAZA DE LAS BELLAS ARTES DE LA HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

Archer Milton Huntington nació en 1870 en Throggs Neck, en el neoyorkino distrito de Bronx. Era hijo del empresario de ferrocarriles Collins Huntington, del que recibió una de las mayores fortunas de Estados Unidos. Pero su vocación desde joven fue el Hispanismo, mostrando un gran interés por la cultura española, viajando con tan sólo 20 años hasta España para conocerla y convertirse en un hispanófilo. Durante su estancia, se dedicó también a adquirir una serie de obras de arte con la intención de mostrarlas al público en su ciudad natal.

Así, en 1904, Huntington fundó la Sociedad para la exposición de sus colecciones artísticas en el museo, y para el estudio y la difusión de la cultura española mediante el seminario y la biblioteca. Su sueño de formar el mayor museo de arte español e hispanoamericano posible en su ciudad fue hecho posible.

Se dijo durante su tiempo en vida que Huntington jamás adquirió una sola pieza de arte español mediante transacciones clandestinas, aunque también se puso en duda. En todo caso, su intención siempre fue la de un apasionado hispanista y su institución tuvo como único objetivo la promoción del rico patrimonio español en Estados Unidos.

LIENZOS DE LA REGIONES ESPAÑOLAS POR JOAQUÍN SOROLLA

HISTORIA CRÍTICA ESPAÑOLA POR GREGORIO MAYANS


Máxima figura del movimiento Novatore y principal representante de la primera ilustración española en la primera mitad del siglo XVIII, Gregorio Mayans y Siscar defendió una reforma de la educación en las universidades basada en el rigor histórico, la razón crítica, la libertad de cátedra, la recuperación de los clásicos y la supresión de la escolástica como método de conocimiento.

Su obra Orígenes de la Lengua española, publicada en 1737, es fundamental para el estudio de la evolución del castellano. Recuperó las obras de autores del Humanismo cristiano español como Antonio de Nebrija y Juan Luis Vives, realizó la primera biografía rigurosa de Miguel de Cervantes dando origen al Cervantismo posterior, fue la figura más destacada de la Escuela de Novatores de Valencia y fundó la Academia valenciana, llegando a ser el gran promotor de la renovación cultural en la España de su tiempo.

HISTORIA CRÍTICA ESPAÑOLA POR GREGORIO MAYANS

Gregorio Mayans y Siscar nació en Oliva (Valencia) en 1699. Su padre, Pascual Maians, fue un terrateniente que apoyó al bando austracista en la Guerra de la Sucesión y acompañó al archiduque Carlos a Barcelona en 1706.

Mayans estudió en el Colegio jesuita de Cordelles, donde se inició en el Humanismo. En 1713, estudió filosofía en Oliva, y, a partir de 1716, cursó derecho en la Universidad de Valencia, donde tomó contacto con el grupo novator de Tomás Vicente Tosca, Juan Bautista Corachán y Baltasar de Iñigo, que le facilitaron lecturas de Locke y Descartes.

En 1719, perfeccionó la carrera de derecho en la Universidad de Salamanca, y uno de sus profesores, Borrull, le puso en contacto con el helenista Manuel Martí, deán alicantino, que fue su mentor y guía de estudios (lecturas españolas, latinas y griegas) encauzando su vocación hacia las Humanidades, inclinándole al estudio de los renacentistas y barrocos Antonio de Nebrija, Benito Arias Montano, fray Luis de Granada, fray Luis de León, Francisco Sánchez de las Brozas, Juan Luis Vives, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, Miguel de Cervantes, Diego Saavedra Fajardo etc. También continuó influenciándose por Tomás Vicente Tosca, leyendo los cinco volúmenes de su Compendiun pfilosophicum, de 1721.

En 1722, se doctoró en Valencia y ganó la cátedra de Código Justiniano en Valencia. Durante casi diez años de trabajo como catedrático, se ocupó de la renovación de la enseñanza del derecho. Sus interpretaciones de la legislación nacional y sus publicaciones sobre jurisconsultos latinos atrajeron el interés de eruditos, especialmente del extranjero.

GREGORIO MAYANS Y SISCAR

Mientras estudiaba filología, historia y literatura bajo la dirección de Manuel Martí, se fue preocupando por la decadencia cultural de España y a plantear soluciones en la restauración de estudios humanistas y la mejora del nivel cultural. Fruto de estas reflexiones fueron Oración en alabanza de las obras de Diego Saavedra Fajardo, en 1725, y Oración en la que exhorta a seguir la verdadera idea de la elocuencia española, en 1727, en la que criticaba los excesos barrocos y ponderaba la sencillez hispana y ática de fray Luis de León y de fray Luis de Granada, Luis Vives y Francisco Sánchez de las Brozas.

Se carteó con Benito Jerónimo Feijoo, pero después rompió con él y con el padre Enrique Flórez por la superficialidad de sus conocimientos. Defendió la reforma de los estudios jurídicos: disminuir la preponderancia del derecho romano y aumentar la del derecho autóctono español. Más tarde recomendó al ministro Patiño que el latín se enseñase en lengua vulgar, profundizando el estudio de autores clásicos.

En 1730, perdió a favor de Arbuixert la pavordía de la catedral valenciana. Tres años después, consiguió el cargo oficial de la Bibliotecario Real de Felipe V, tras haber publicado El Orador cristiano. Tuvo que dejar la cátedra para instalarse en Madrid, donde estuvo durante siete años, entre 1733 y 1739.

En estos años rechazó un cargo como miembro de la Academia de la Lengua, para mantener una cierta libertad de pensamiento y erudición, mientras reeditaba obras de Antonio Agustín, Antonio de Nebrija o Benito Arias Montano. Escribió Espejo moral, en 1734, sobre filosofía moral, y Advertencias a la historia de Juan de Mariana del marqués de Mondéjar; estudió con devoción a Ambrosio de Morales y a Páez de Castro; y colaboró en el Diario de los Literatos con el pseudónimo de Plácido Veranio. También publicó Orígenes de la lengua española y Vida de Miguel de Cervantes Saavedra; ambas en 1737. Esta última fue la primera biografía que se escribió sobre el genio alcalaíno con motivo de una edición del Quijote publicada en Londres, lo que le convirtió en el fundador de todo el Cervantismo posterior.

En 1737, envió la Carta-dedicatoria a José Patiño, ministro de Marina, con un ambicioso plan de renovación académica y cultural, que marcaría la incansable actividad de Mayans. Su programa abarcaba cuatro ámbitos de estudio:

1. Lengua castellana: ortografía, gramática, retórica
2. Filosofía: lógica, dialéctica y filosofía moral
3. Jurisprudencia: cambio de método y publicaciones
4. Historia: investigaciones y ediciones de historiadores españoles

En este amplio programa se incluía un grupo de diccionarios sobre español, latín, arte y ciencias, etimologías, historia, derechas y leyes españolas y eclesiásticas. Se trataba de instrumentos de trabajo para restaurar el patrimonio cultural español. Los historiadores han considerado como el planteamiento reformista más lúcido y completo de la primera mitad del siglo XVIII.

RETÓRICA Y ORADOR CRISTIANO, POR GREGORIO MAYANS

Uno de sus objetivos era el rechazo de todas la leyendas, supersticiones o mitos que no estaban basados en un riguroso examen científico. En 1738, las Academias de la Historia y de la Lengua entregaron a Mayans la obra España primitiva de Javier de la Huerta y Vega, basada en errores y supercherías. La opinión del valenciano le generó la animadversión de las Academias de la Historia y de la Lengua:
"Es una fábula indecorosa y opuesta a las verdaderas glorias de España."

Para Mayans, este trabajo estaba basado en un falso cronicón de Pedro Cesaraugusta y su publicación fomentaría la superstición histórica, aún más. Mediante una rigurosa metodología, desmontó la obra de Huerta, texto a texto. Y pesar del análisis científico y riguroso del erudito valenciano, la España primitiva fue publicada con el favor del Consejo de Castilla.

Poco después, Mayans fue rechazado en el cargo de cronista de Indias que quedó vacante tras la muerte de Luis de Salazar, en favor de un desconocido. En la Corte, estaba viviendo un ambiente de decadencia y pasividad, rodeado de la indiferencia de los poderosos y la hostilidad de sus compañeros. Ante el rechazo de Patiño, decidió renunciar al cargo de bibliotecario real y regresar a su pueblo natal.

Tal vez, un erudito tan inteligente y preparado como lo era Mayans estaba siendo ignorado en la Corte borbónica por el hecho de que su familia apoyó al archiduque de Austria durante la Guerra de Sucesión. En un ambiente de intrigas y favores, los castellanos y vascos monopolizaban las posiciones de poder de la Monarquía hispánica, quedando desplazados los catalanes, aragoneses y valencianos.

En 1740, se casó con su prima Margarita Pascual en Oliva. Allí, otro de los prejuicios que tuvo que combatir fue la relación de oficio intelectual con la condición clerical. Se dedicó a sus estudios e investigaciones, sosteniendo correspondencia con eruditos españoles y extranjeros, en latín y en castellano, y también a la puesta en marcha de su propia academia para la enseñanza de su programa de publicaciones.

En 1742, fundó la Academia Valenciana par a recoger e ilustrar las memorias antiguas y modernas de la historia de España. En la Acción de gracias de la divina sabiduría que hizo leer en la sesión de apertura, presentaba un programa más ambicioso que el de la Carta-dedicatoria a Patiño. Contaba con un grupo de académicos entusiastas dispuestos a apoyarle en las humanidades, ampliando el campo de estudia a las ciencias. Las materias eran: matemáticas, medicina, botánica, poesía, música, teología, jurisprudencia, historia de España e historia de la lengua española.

CENSURA DE HISTORIAS FABULOSAS, POR GREGORIO MAYANS

El hecho de no haber consultado a las autoridades de Madrid, le generaron enfrentamientos. Así, en 1742, publicó de Censuras de historias fabulosas, obra inédita de Nicolás Antonio, que el historiador Antonio Mestre consideró "uno de los monumentos cumbres de la historia crítica española, en especial respecto de la historia eclesiástica". De nuevo, la actitud desmitificadora de Mayans le enfrentó al Consejo de Castilla, que prohibió su venta y le llevó ante la Inquisición. Trataba de rechazar la falsa historia eclesiástica de España, aquellas tradiciones católicas supuestamente basadas en glorias patrias, cuando en realidad lo estaban en burdas patrañas acreditadas con el paso del tiempo y la ignorancia popular.

La Academia de la Historia le ofreció apoyar a la Academia Valencia si esta se subordinaba bajo su tutela, pero los academicistas valencianos respondieron con altivez: "Libres nos ha hecho Dios, libres hemos de vivir." Y, tras pocos años de escasa actividad, la Academia se disolvió.

Mayans continuó una labor en solitario, basada en amplias correspondencias con eruditos nacionales y extranjeros, así como la publicación de filósofos y literatos clásicos. Uno de esos trabajos fue la reedición de Compendium philosophiae de Tosca en 1753, al que añadió unas Philosophiae moralis libri tres, una de sus principales aportaciones a la filosofía.

Al llegar Fernando VI al trono, el ministro Zenon de Somodevilla, marqués de la Ensenada, le reconoció sus méritos y capacidades encargándole la redacción de unas Observaciones del Concordato de 1753, mientras componía su Retórica, otra obra filosófica.

Pero sería bajo el reinado de Carlos III cuando recibió su mayor reconocimiento. Así, en 1766, fue nombrado alcalde honorario de Casa y Corte. También, ingresó en la Sociedad Económica de Valencia, por tanto, socio-amigo de Andrés Piquer, Francisco Pérez Bayer, Muñoz, Cerdá Rico, Cavanilles, Blasco, etc.

Manuel de Rodas, secretario de Estado, le solicitó realizar un análisis sobre la Reforma educativa, cuyo resultado fue el Informe sobre los estudios, en 1767. A partir de ese momento el reconocimiento a las obras de Mayans fue completo, y eruditos de Europa y América seguían sus orientaciones.

En sus últimos años, preparó la edición de las obras completas de Juan Luis Vives, Opera omnia, que fue publicado de forma póstuma en 1781, porque ya había fallecido en Oliva aquel año.

REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE VALENCIA

La primera etapa de Mayans estuvo muy vinculada a la Escuela de Novatores de Valencia: Íñigo López de Mendoza, Juan Bautista Corachán, Antonio Bordazar de Artazu, Tomás Vicente Tosca y Andrés Piquer. No sólo por su amistad e inquietudes intelectuales con ellos, también porque estaba abierto a las corrientes de la ciencia europea. Pero, mientras la inmensa mayoría de los novatores españoles se movían en los campos de la ciencia física y la filosofía de la naturaleza, Mayans lo hizo en el ámbito de las ciencias humanas (historia, literatura, jurisprudencia y teología).

Efectivamente, fue heredero del Humanismo crítico europeo y su formación humanista le emparentó con los católicos ilustrados, tanto italianos como alemanes; y también con luteranos y calvinistas, de Walch a Merman.

Su sentido crítico y razonado aplicado a las humanidades le convierten en el primer ilustrado español. Claro ejemplo de que el inicio de la Ilustración española no fue debido a la influencia francesa, sino a una ruptura con el pensamiento tradicional desde el movimiento de los novatores a finales del siglo XVII y la concepción crítica del razonamiento.

Esta concepción de la historia crítica era el resultado de oponer los testimonios y documentos históricos fidedignos a las leyendas y mitos transmitidos de forma oral o por documentos sin fiabilidad. Este planteamiento de la historia de España implicaba poner en práctica dos requisitos básicos: editar las fuentes históricas; y aplicar el sentido crítico de método y planteamiento.

En estas aspiraciones de rigor metodológico se basaban los proyectos de Mayans, como explicaba en su Carta-dedicatoria a Patiño, como fueron sus Cartas morales, militares, civiles y literarias de varios autores españoles, en 1734.

Lo que Mayans estaba proponiendo era una transformación radical de la historiografía español. Su voluntad fue el resultado de un cambio en la mentalidad de la nueva generación de ruditos españoles que se inició con el movimiento novator de fines del XVII y que fue culminada a través de sus obras en cuanto a estudios históricos.

En el proyecto de formación de una historia nacional crítica, la eclesiástica tomó un papel relevante debido a que fue una de las historias más falseadas y manipuladas por las leyendas, las supersticiones y las falsas tradiciones. De acuerdo con el método de la historia crítica, Mayans rechazaba toda ficción y combatía los mitos: los falsos cronicones de Granada, la más que dudosa llegada de Santiago a España, los santos creados por la imaginación popular, los abusos de los españoles en la colonización americana, etc.

ORÍGENES DE LA LENGUA ESPAÑOLA, POR GREGORIO MAYANS

El programa pedagógico de la Ilustración de Mayans respondía a una corriente intelectual derivada del Humanismo, especialmente del Humanismo cristiano español del siglo XVI. Proponía la restauración de los estudios bíblicos a través de las lenguas clásicas (latín, griego y hebreo) y recuperar la filosofía humanista del Renacimiento como Juan Luis Vives, Luis de Granada, Juan de la Cruz y Luis de León, enlazando con la corriente de Desiderio Erasmo. Pero, Mayans prefirió utilizar la lengua romance, es decir, el español, como instrumento de acción inteligente y persuasivo que penetrase en amplias capas de la sociedad.

Efectivamente, los novatores defendieron la transmisión del conocimiento a través de la lengua vulgar española, que era ya culta desde la Gramática de Antonio de Nebrija a inicios del siglo XVI. El español debía ser tratado como lengua de la filosofía y de la ciencia, y a ella traducirse la Biblia y demás Sagradas Escrituras. Humanistas como Luis Vives, Luis de León y Pedro Simón Abril defendieron el empleo de la lengua del pueblo para llegar al pueblo. Mayans trataba de restaurar un pasado con enormes posibilidades, pero con el fin de contribuir a la secularización de una sociedad dominada por una Iglesia retrógrada e interesada en su propio provecho. En este sentido, el uso de la lengua romance podía ser muy beneficiosa a la difusión de los conocimientos y a la laicización de la sociedad.

Para Mayans, las lenguas cambian y evolucionan, no se corrompen. Rompía así con la idea tradicional del Humanismo clásico que consideraba al latín como lengua perfecta y digna de imitación, respecto de la cual todas las demás lenguas romances derivadas eran corruptas e inferiores. Fue un acierto proponer el concepto de "evolución" frente al de "corrupción".

Dentro del estudio de la lengua española, los refranes ocuparon un papel destacado por su contenido ético y moralizante y su transmisión oral, citando las colecciones de Íñigo López de Mendoza, Hernán Núñez, Juan Páez de Castro, Benito Arias Montano, Juan de Melo, Juan Mal Lara, Juan Sorapan de Riera, y los que se encuentran en obras como el Quijote de La Mancha o el Diálogo de la Lengua.

Con todo, su obra Orígenes de la lengua española, que publicó en 1773 durante su estancia en Corte, reunía los estudios sobre el español como lengua. Sintetizó todos los conocimientos lingüísticos que existían hasta el momento, e incluyó importantes textos de Alderete, el marqués de Santillana, y el Diálogo de la lengua de Juan de Valdés, que quedó inédita.

Mayans dio a conocer a sus contemporáneos la obra de Nebrija, Vives, Antonio Agustín, Alejo de Venegas, Teresa de Jesús, Francisco Sánchez de las Brozas, Luis de León, etc. No es extraño que el autor François López le asignase un lugar básico en la formación del concepto Siglo de Oro de las Letras españolas.

Mientras su mentor Nicolás Antonio se encargó de recuperar y recopilar las obras literarias, Mayans se ocupó de clasificarlas y ofrecer una síntesis, pues anteriormente no existían investigaciones sobre historia de la lengua española y de la literatura nacional. Mayans puso las bases a seguir para los estudios de un movimiento literario que se desarrolló bajo los reinados de los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II, entre la "restitución de las letras" y el triunfo del Barroco.

DESIDERIO ERASMO Y JUAN LUIS VIVES

Mayans fue un crítico con el sistema social en el que vivió, cuya mentalidad estaba mayormente determinada por la Iglesia. Y fue crítico con una clase poderosa que había permitido que el clero adquiriese enormes propiedades y privilegios, abandonando sus deberes espirituales y su misión apostólica. Fueron numerosos los textos en contra del estamento clerical, afectado por los males de la codicia y la ignorancia.
"En la república cristiana no hay gentes más insolentes que los frailes, porque muchos de ellos son los fariseos de nuestro tiempo que tiene de su parte a todos los supersticiosos."
"Su muchedumbre es gravosa al público, el cual se halla pobrísimo, y ha de mantener ejércitos de hombres ociosos, que continuamente están pidiendo para sustentar y regalarse."

No solo hizo crítica al clero regular, también a la cúspide:
"… casto todos los obispos de España, hombres casi todos ignorantísimos, que habiendo logrado las mitras por una solicitud ambiciosa, y medios tal vez peores, no saben oficio que tienen, no son capaces de distinguir el poder del rey y del papa, ni de conocer la extensión y limitación de uno y de otro."

Mayans repudió la ignorancia en la Iglesia con especial énfasis, pues controlaba el sistema de enseñanza, perpetuando así el estado de injusticia e incultura social generalizado. Por eso era necesario reformar todo el sistema de enseñanza, y para esto habría que retirar las cátedras universitarias a las órdenes religiosas para que fuesen promovidas por concurso.

Por tanto, reforma de la Iglesia y reforma de la Enseñanza para la mejora de la sociedad eran partes de un todo. En El Orador cristiano de 1733, puso de manifiesto esta situación y su remedio, empezando con la reforma de la predicación, pues la mayoría de la gente no sabía leer y la prédica desde un púlpito era la única vía de conocimiento formal. Y esta reforma de la prédica venía precedida por una reforma de los estudios y la jerarquía eclesiástica, tesis que expuso en su Informe sobre los estudios de 1766, por orden del consejero real Roda y en un momento en el que fue expulsada la Compañía de Jesús. Se hacía necesaria una ruptura con el tradicional método escolástico de pensamiento especulativo y teórico como sistema de enseñanza, para dar paso a un método más científico de mentalidad crítica y práctica.

Al año siguiente, en 1767, la Corte de Carlos III debatía entre dos planes de reforma educativa muy similares: el de Olavide y el de Mayans. La diferencia es que el plan de Mayans ofrecía una especial importancia al estudio de la teología, por ser cúspide del pensamiento español. Pero optaba por la teología expositiva que se ocupa de las Sagradas Escrituras, en detrimento de la teología dogmática, muy confundida con la escolástica.

Se refería a la teología erasmista, aquella que tanto influyó en el Humanismo cristiano español del Renacimiento, que tuvo su máxima expresión en el valenciano Juan Luis Vives. Sus dos ideas principales eran: la reforma educativa, rompiendo con la Escolástica y la falta de libertad de cátedra en los estudios; y la vuelta a las Sagradas Escrituras, en contraposición a los clásicos escolásticos del Medievo.

DON GREGORIO MAYANS Y SISCAR, POR ANTONIO MESTRE

El origen de aquel movimiento novator estuvo en una tertulia cortesana de 1787, formada por Nicolás Antonio, Juan Lucas Cortés y el marqués de Mondéjar, al que se sumaron más tarde Martí y Mayans.

Uno de sus más leales seguidores fue Manuel Martí, deán de Alicante, aunque fue este quien más influyó en un joven Mayans a quien recomendó la lectura de los clásicos grecolatinos como Cicerón, Terencio o Plauto, y le orientó en sus estudios. Martín estuvo, a su vez, influenciado por Nicolás Antonio, primer promotor de la crítica histórica en España y redactor de la Biblioteca Vetus, en 1696, publicada por el primero. También Mayans publicó las Obras cronológicas de Mondéjar, en 1744.

Otro de sus colaboradores fue el agustino Enrique Flórez, encargado de realizar el proyecto revisionista de la historia eclesiástica, conocida como España sagrada. Su título original fue Theatro geográfico-histórico de la Iglesia de España, cuyos dos primeros volúmenes fueron publicados en 1747. Más tarde, llegó a los 29 volúmenes publicados y sus continuadores hasta los 47, completados en 1856. Es una monumental obra que contiene la historia de todos los templos y de España, así como la transcripción de innumerables documentos y comentarios, a través de un método crítico y científico, pero siempre que no afectase a la piedad o al amor patrio.

El historiador Antonio Mestre escribió de Flórez que:
"Cuando se trata de tradiciones relacionadas con la piedad, Flórez piensa que la actitud debe modificarse. Hay que admitirlas mientras no se demuestre con certeza que son erróneas. Así, en el caso concreto de la venida de Santiago, la ininterrumpida continuidad de la tradición exige razones para negar la venida del apóstol a la península."

Mayans fue adepto de un exigente rigor crítico afirmó:
"Las obras de Flórez son más dañosas que útiles, sirven para apoyar la superstición y credulidad; son engañadoras a los que no han leído, porque le tienen por erudito, siendo un mal copiante."

Otro al que se enfrentó fue al benedictino Benito Feijoo, a quien echó en cara su falta de rigor crítico, de metodología científica y actitud experimental que desarrolló en sus obras. Con motivo de la publicación de la Ortografía, de Bordazar, y el polémico debate surgido entre Mayans y Feijoo, el novatore valenciano escribió sobre el benedictino orensano:
"Para hacerle entender mi contienda a que se hubiera expuesto, hice una breve censura del Discurso de las Glorias de España, manifestándole, por medio de señalarle errores muy crasos, que no había leído aún los autores más clásicos y triviales, como Aristóteles, Séneca, Plutarco, Antonio Agustín y don Nicolás Antonio, pues hablaba de ellos por relaciones falsas de otros escritores que citaban lo que no había, y le descubrir sus nombres, para hacer suyos los errores ajenos."

GREGORIO MAYANS Y SISCAR

El historiador François López ha puesto en valor la aportación de Mayans a la cultura y filosofía, no sólo española, sino europea:
"El pensamiento del valenciano era de una innegable originalidad, y debía marcar hasta el fin del siglo todo un movimiento de pensamiento al que no se ha concedido suficiente atención."

Desde su retiro de Oliva, mantenía relaciones epistolares con los eruditos más importantes de su época y era muy apreciado internacionalmente como se demuestra en su conexión con los centros culturales europeos de la época: Muratori, en Italia; Walch, en Jena; David Clement, en Hannover; Meerman, en Holanda; Voltaire, en Francia; Gasset, en Suiza; José Finestra, en la Universidad de Cervera, etc. Una prueba de ese aprecio internacional son las dos biografías sobre Mayans, redactadas en Alemania por Juan Cristóbal Strodtmann: Geschichte des edlen Herrn Gregorius von Mayans und Siscar, en alemán, en 1747; y Majansii Vita, en latín, en 1756.

Mayans estaba en el centro intelectual de su época, y por él pasaban todas las corrientes que estaban renovando el panorama cultural de la primera mitad del siglo XVIII. Expresaba la decadencia de la cultura tradicional española, convirtiéndose en uno de los eruditos que cambiaron la mentalidad en un sentido de renovación.

También dentro de España, Mayans contó con un grupo de autores que le seguían y admiraban, y que mantuvieron la continuidad de sus estudios y orientaciones: Antonio Ponz, José Finestres, Juan Bautista Muñoz, Vicente Blasco, Juan Sempere y Guarinos, Francisco Pérez Bayet, Antonio José Cavanilles y, especialmente, Francisco Cerdá y Rico.

Este último se encargó de continuar algunos de los muchos proyectos que tenía en marcha cuando Gregorio Mayans y Siscar murió en Valencia, en 1781.

SISTEMA MÉTRICO DECIMAL POR JOSÉ CHAIX ISNIEL


José Chaix fue un matemático y astrónomo reconocido internacionalmente por su participación en la Comisión para la determinación del metro como unidad de longitud del Sistema Métrico Decimal, dirigido por la Academia de las Ciencias de Francia entre 1792 y 1798.

Siendo director del Observatorio Astronómico de Madrid, aportó investigaciones astronómicas para la revista Anales de Ciencias Naturales. También realizó relevantes aportaciones a las ciencias matemáticas que publicó en el primer volumen de Instituciones de Cálculo diferencial e integral, en 1801, y Memoria sobre un nuevo método general para transformar en serie las funciones trascendentes, en 1807.

SISTEMA MÉTRICO DECIMAL POR JOSÑE CHAIX ISNIEL

José Chaix Isniel había nacido en Játiva (Valencia), en 1765. Realizó estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde obtuvo el título de agrimensor, en 1796. Pero, su vocación estuvo en las matemáticas y la astronomía, probablemente influido por su hermano mayor, el poeta, científico y político Esteban Chaix.

En 1789, a la edad de veinticuatro años, fue pensionado por la Corte española de Carlos IV para ampliar sus estudios sobre astronomía en Inglaterra y Francia. Se trata de un programa de ampliación de estudios para los universitarios más destacados de España bajo el patrocinio del conde de Floridablanca. El objetivo era la adquisición y aprendizaje de los conocimientos científicos más adelantados y vanguardistas que se estuviesen impartiendo en las mejores academias europeas, especialmente en París, y, posteriormente, implantarlo en las empresas y laboratorios españoles.

Durante esta etapa, Chaix pudo visitar los observatorios astronómicos de Oxford, Cambridge, Edimburgo, Glasgow y Greenwich, por la que pasa el "meridiano cero".

Después pasó a París, donde estuvo estudiando en la Academia Francesa de Ciencias. Formaba parte de un grupo de pensionistas españoles, entre los que figuraban Agustín de Betancourt y José María de Lanz.

Trabajó con el físico y matemático Jean Baptiste Biot en investigaciones sobre electromagnetismo. También colaboró con Joseph Jérome de Landale en la redacción de unos Elementos de cálculo diferencial e integral, en 1791, que no se publicaron.

ACADEMIA DE LAS CIENCIAS DE FRANCIA EN PARÍS

En la capital de la recién fundada República de Francia, Chaix estuvo viviendo el proceso revolucionario en primera persona, tomando contacto con los círculos científicos más destacados.

La Revolución llegaba hasta las ciencias. Así, en 1791, la Asamblea Nacional Constituyente pidió a la Academia de las Ciencias que introdujera un nuevo sistema universal de medidas que siguiera un patrón con la naturaleza. Los académicos decidieron medir un meridiano terrestre para calcular el tamaño exacto de un metro, definido como la diez millonésima parte de la distancia de un cuadrante de un meridiano terrestre.

Fue un largo proceso de cálculos para medir la longitud del arco del meridiano que pasa por París, entre la ciudad de Dunquerque, al noroeste de Francia, y la montaña de Montjuic de Barcelona, entre los años 1792 y 1798. Este meridiano es lo que debería servir de base para calcular la longitud del cuarto del meridiano, conectando el Polo Norte con Ecuador.

La expedición estaba dirigida por el astrónomo y matemático Jean Baptiste Delambre y el astrónomo y geógrafo Pierre Méchain. Delambre mediría el meridiano entre Dunkerque y Rodez, al sur de Francia y Méchain haría la parte más al sur, entre Rodez y Barcelona.

Chaix fue elegido por la Corte de España para formar parte de esta comisión científica. Sin duda, la elección estuvo motivada tanto por sus amplios conocimientos en astronomía y matemáticas, como por su experiencia con los académicos parisinos. También formaría parte del grupo de expedicionarios el ingeniero malagueño Juan López de Peñalver.

Los datos recogidos se presentaron a una conferencia internacional en París, en 1798. El resultado de este esfuerzo fue la definición del Sistema Métrico Decimal.

REAL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO DE MADRID

En 1793, Chaix volvía a Madrid para servir en el Real Observatorio astronómico de Madrid con el cargo de agregado. Mientras tanto, realizó un par de viajes a Londres para comprobar cómo se estaba fabricando una serie de instrumentos astronómicos que había contratado el observatorio madrileño.

En 1795, fue nombrado vicedirector del Observatorio, con el rango de capitán. Un año después fue director del Cuerpo de Ingenieros Cosmógrafos, una nueva academia científica organizada por orden del primer ministro Manuel Godoy. Estuvo en dirección del Observatorio hasta 1804, mientras impartía clases de astronomía física y astronomía práctica. También fue comisionado de la Dirección General de Caminos y Canales y catedrático en la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales, establecida en el Palacio del Buen Retiro y dirigida por Agustín de Bethancourt.

Entre 1800 y 1801, realizó observaciones astronómicas en Madrid, para determinar la latitud de varias estrellas de posición conocida, mediante alturas meridianas o distancias al cenit. Los hallazgos fueron efectuados desde la casa del geólogo alemán Christian Herrgen situada en la calle del Turco, en colaboración de Mariano Luis de Urquijo y Agustín de Bethancourt, así como de los instrumentos del observatorio que dirigía.

Los resultados fueron publicados en la revista científica Anales de Ciencias Naturales, durante 1801. Otro trabajo publicado aquel año fue el primer volumen de sus Instituciones de Cálculo Diferencial e Integral con sus aplicaciones principales a las matemáticas puras y mixtas, que incluía una discusión de los principios del cálculo y el desarrollo de la teoría de las superficies curvas y de las curvas de doble curvatura, según los trabajos de Euler, Clairant y Monge.

En 1803, volvió a colaborar con Méchain para prolongar la medición del meridiano hasta las islas Baleares. Aquella comisión, organizada por la Oficina de Longitudes de París, quedó suspendida por la muerte de Méchain en Castellón, en 1804, por enfermedad del paludismo. A su vuelta, incluyó su trabajo Sobre la latitud y longitud de Madrid, en la publicación Variedades de Ciencias, Literatura y Artes.

LA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS, POR KEN ALDER

Los análisis del arco de meridiano a Baleares se retomaron en 1806 con la dirección del anterior jefe comisario Jean Baptiste Biot, junto a otros científicos franceses como Pierre Simón Laplace y Dominique François Jean Arago, o los españoles José Chaix y José Rodríguez González. La comisión comenzó sus operaciones a lo largo de los Pirineos, tomando mediciones hasta el punto más meridional donde podía obtenerse una medida del meridiano, la isla Formentera.

En 1807, publicó una Memoria sobre un nuevo método general para transformar en serie las funciones trascendentes, trabajo dedicado a Manuel Godoy. Para esta obra empleó el binomio de Isak Newton y utilizó relaciones y técnicas puramente algebraicas, lo que le diferenciaba de Giuseppe Lagrange, quien relacionaba los desarrollos en serie con las derivadas sucesivas de la función.

En 1808, tras el inicio de la Guerra de la Independencia, obtuvo el cargo de miembro honorario de la Comisión de Guerra. En junio del año siguiente, fue comisionado por la Junta Suprema Central para que ofreciera una valoración acerca del innovador sistema de telegrafía óptica propuesto por el franciscano Juan Soler y Sintes. Este medio de comunicación podía transmitir noticias diarias a través de "thalagrafos". Finalmente, el proyecto fue rechazado.

Chaix se comprometió a desarrollar otro sistema de telegrafía en colaboración con el matemático Miguel Plá. El sistema telegráfico de Chaix estaba basado en el telégrafo de ventanas de Murray que había conocido durante su estancia en Inglaterra. Estaba basado en seis paneles que se pueden ocultar independientemente, dando lugar a un primitivo código binario.

Los últimos días de su vida transcurrieron en su villa natal Játiva, donde murió en 1809, a los 44 años.

INSTRUMENTOS DEL SISTEMA TELEGRÁFICO POR JOSÉ CHAIX

ILUMINISMO DE LOS ALUMBRADOS


El Iluminismo de los alumbrados fue un movimiento religioso español del siglo XVI, perteneciente al Cristianismo. A pesar de defender el Catolicismo, funcionaba como una secta mística y fue perseguido por ser considerado en ocasiones un grupo herético y protestante.

Tuvo su origen aproximado en 1511, en pequeñas localidades del centro de Castilla, como Pastrana, Escalona o Llerena. Los alumbrados, también llamados iluministas, estaban englobados dentro de una corriente mística, desarrollada en Europa en los siglos XVI y XVII.

ILUMINISMO DE LOS ALUMBROS

Conviviendo con las corrientes oficiales y ortodoxas de su época, surgieron diversos grupos de alumbrados, que con el objetivo de hacer reformas, se reunían en conventos para predicar la completa pasividad y el abandono sin control a la inspiración divina.

Su heterodoxia doctrinal les hacía creer que el hombre podía tener contacto directo con Dios a través del Espíritu Santo expresado mediante visiones y experiencias místicas. Es el método místico llamado Recogimiento, consistente en la unión del alma con Dios, y sus practicantes fueron llamados "recogidos". Dentro del Recogimiento existía una versión más radical, consistente en la unión pasiva del alma con Dios, sin hacer absolutamente nada, y cuyos seguidores fueron llamados "dejados", y más tarde "quietistas" con Miguel de Molinos como máximo representante.

Su doctrina les permitía la libre interpretación de las Sagradas Escrituras sin la dirección sacerdotal, a través de una oración mental antes que vocal. Se trataba de una oración interior e individual, sin la intervención de mediadores, y por tanto carentes de cualquier tipo de comunión o la confesión. Por tanto, rechazaron la autoridad y jerarquía de la Iglesia, renunciaron a participar en sus tradicionales ceremonias oficiales y a creer en sus dogmas, e ignoraron las imágenes o esculturas representativas de santos, vírgenes y cristos. Se negaron a practicar los sacramentos y a realizar obras de misericordia y de caridad. Todos estos ritos y símbolos oficiales del Cristianismo fueron considerados inútiles.

REVELACIÓN DE ALUMBRADOS

Para los alumbrados estas prácticas místicas procedían de la inspiración divina, movidos por su amor a Dios. Consideraban que era la voluntad de Dios la que dirigía su comportamiento y que, por tanto, tales prácticas no podían considerarse como pecados.

Dentro de estos grupos de disidentes españoles, aparecieron algunos "iluminados" por Dios, que se creían poseedores de especiales poderes taumatúrgicos y se atrevieron a anunciar acontecimientos venideros y a interpretar la Biblia, simulando éxtasis, levitaciones, estigmas postizos y toda suerte de fenómenos sobrenaturales.

Algunos sacerdotes incluso mantuvieron actitudes morales aberrantes y depravadas, realizando profanaciones de lugares sagrados e imponiendo penitencias sexuales. El establecimiento de relaciones sexuales entre los sacerdotes y sus seguidores fue considerado como un método para alcanzar el poder místico que comunicase directamente con Dios, haciéndoles creer que el mesías nacería de dichas relaciones entre ambos. Los alicientes de estas prácticas místico-carnales consiguieron que pronto fuesen secundadas por más clérigos y seglares, los cuales embaucaron a una población ignorante en asuntos del dogma católico.

REVELACIÓN DE ILUMINADOS

Este tipo de creencias heterodoxas cristianas había tenido precedentes desde el Reino Suevo con los priscilianistas. Remaneció en el siglo XIII con los albigenses de Cataluña y León, en el XIV con los begardos de Cataluña y Valencia, y en el XV con los llamados herejes de Durango pertenecientes a la secta de los fratricellos.

Pero fue la combinación de varios factores lo que motivó su revulsivo a comienzos del siglo XVI. El primer aspecto fue la Reforma católica española, que proclamaba el examen individual, la inspiración privada y el menosprecio de las obras pías. A ella hay que añadir la reforma claustral del cardenal Jiménez de Cisneros.

Se estaban degenerando muchas costumbres, las cuales fueron descritas por las obras literarias durante el reinado de los Reyes Católicos, desde la Celestina de Fernando de Rojas hasta el Cancionero de burlas provocantes a risa de Juan Viñao.

Desde Alemania, llegaron influencias de sus místicos, relacionados con prácticas de Panteísmo y Quietismo. Se empezaron a leer libros traducidos al castellano favorables a la embriaguez contemplativa, como las Instituciones de Taulero, el Espejo de perfección (Theología mystica) de Henrico Herpio, el De los cuatro postrimeros trances de Dionisio Richel, los de Suso, Ruysbrochio, y Meister Eckart. Lutero y sus seguidores consideraron a estos místicos de siglos anteriores como sus maestros y predecesores, lo que hizo relacionar estas lecturas con el Protestantismo y ser incluías en el Índice de libros prohibidos del inquisidor general Fernando de Valdés.

Por el contrario, Juan de Valdés, el más notable de los iluminados españoles, en sus Consideraciones divinas fue un ferviente defensor del Quietismo y de las enseñanzas en profecía de Miguel de Molinos, otro de los grandes místicos españoles de la época.

MIGUEL DE MOLINOS Y JUAN DE VALDÉS

Si a este movimiento fueron accediendo espíritus tan puros y recios como Juan de Valdés o Miguel de Molinos, no es de extrañar que se fueran sumando los frailes más concupiscentes, las beatas más rebeldes, las monjas sin vocación, los soldados que regresaban de los Tercios, las gentes rudas y analfabetas del populacho. Los cristianos más hipócritas, hábiles, ilusos, fanáticos y malvados, carentes de moral y escrúpulos, intentaron utilizar cualquier creencia religiosa con una amplia permisividad dogmática para ocultar sus abusos y picarescas, aunque esta fuese el Luteranismo. Se trataba de un amparo para cometer sus pecados, si estos alumbrados entregaban su alma a Dios y su cuerpo al Diablo, excusándose en la palabra de Martín Lutero que les gritaba:
"Sé pecador, peca fuertemente, porque tu naturaleza es el pecado; pero ten fe y confianza robusta, y alégrate y regocíjate en Cristo."

Se reunían formando congregaciones asentadas dentro de algún conventículo, y sus practicantes eran gentes de diversa condición, desde eclesiásticos de cualquier nivel jerárquico como fray Alonso de la Fuente, hasta conventos enteros como el de San Plácido en Madrid. Pedro Ruiz de Alcázar, Isabel de la Cruz y Bedoya formaron el núcleo principal de la congregación de Escalona en el año de su fundación en 1511. Algunos han considerado como la inspiración del pensamiento de Juan de Valdés al proclamar el "amor de Dios no como idea mística, sino como certeza absoluta de que Dios guía a la mente humana para poder leer las Escrituras con entera libertad".

PALACIO DEL DUQUE DEL INFANTADO

Todo este movimiento de heterodoxos propició un clima de desconfianza, que se incrementó con las delaciones de sus enemigos. Así, el Edicto de Toledo de 1525 "contra alumbrados" fue aprobado por el erasmista Alonso Manrique. Condenaba sus ideas por estar relacionadas con el Protestantismo y con la herejía, e incluía una lista de 48 proposiciones consideradas heréticas.

La Santa Inquisición persiguió con dureza a estos visionarios ante las sospechas de prácticas heréticas. Una primera investigación arrestó a los principales líderes de la congregación de Guadalajara, la beata Isabel de la Cruz y Pedro Ruiz de Alcaraz, que fueron sentenciados en un auto de fe de 1529. Ese mismo año, se descubrió en Toledo una congregación secreta de alumbrados, casi todos iletrados, que fueron condenados a tormento o prisión. También en Valladolid otra congregación fue desarticulada, estaba encabezada por la beata Francisca Fernández, quien terminó delatando a algunos de sus seguidores de alta alcurnia como el fanciscano Francisco de Ortiz, Barnardino Tovar, María de Cazalla, Francisca Hernández, Miguel de Eguía y Juan del Castillo.

El pensamiento religioso de algunos iluminados fue de lo más heterodoxo y concupiscente, resultado en ocasiones más protestante que la doctrina de Lutero. Por ejemplo, en la villa de Escalona apareció una secta, cuya líder dogmática fue una beata toledana llamada Isabel de la Cruz. Estos practicaban con todo placer y regocijo en Semana Santa, negaban la existencia del infierno, y llamaban acto matrimonial a la unión mística con Dios, con el que llegaban a hablar. Tales prácticas y dogmas fueron comparadas por la Inquisición con las de otras herejías medievales:
"se resucitan eregias porque aquel ynterior dexamiento aquella suspensión occiosa de pensamiento aquel no hazer mas de dexarse a que Dios obre y no ellos error fue de Ioannes hus y de Ioannes flirseso por Leuterio seguido que niegan el libre alvedrio para obrar puniendo la perfeezion en padezer y aquella perfeczion falsa que dogmatizan... de los bigardos y biguinos emano pues propone con ellos que los perfectos no son obligados a ayunar, a orar, ni a humana obediencia subjetos, ni a preceptos de yglesia obligados porque ubi pus dñi ibi libertas (ubi opus domini ibi libertas) y a la adoración y herimiento de pechos que niegan claro es se de los mismos y si el zelo del santo officio no lo ataja es cierto llegara a yntroducir la abominable caridad que almerico y fray alonso de meya dogmatizaron. Lo tercero es sy bien es el cevo del anzuelo en los hereticos mayor cevo es el mayor bien todos los ereges antepasados pretendían la evangelica verdad o bondad y esto el que mas lo pretendía el Leuterio perfido que pretende evangelica libertad..."

Durante finales de ese siglo y principios del XVII, unos clérigos de Llerena, Hernando Álvarez y Cristóbal Chamizo extendieron unas extravagantes prácticas y opiniones teológicas también en Extremadura. La Inquisición consideró equivalentes a las de los alumbrados:
"Al menosprecio de los preceptos divinos y a la profanación de los lugares más sagrados, unían una disolución carnal inconcebible, y las penitencias que en el confesionario propinaban, eran ayuntamientos sexuales de las confesadas con ellos mismos, enseñándoles que el Mesías había de nacer del comercio de una doncella con alguno de los confesores alumbrados."

Juicio alumbrados tribunal Inquisición
JUICIO DE UN TRIBUNAL DE LA INQUISICIÓN

En Extremadura hubo casos de alumbrados especialmente en la comarca de Olivenza y en Badajoz, donde muchos pueblos estaban divididos a favor y en contra de la nueva espiritualidad. El fraile Alonso de la Fuente llevó a cabo una serie de investigaciones y persecuciones que terminó con nueve años de pecaminoso comportamiento por iluminados desde 1570 hasta 1579. La Inquisición condenó a ocho clérigos y algunas beatas además de civiles, en autos de fe de 1575 y 1579.

El informe del prior de los dominicos de Lucena a la Inquisición de Córdoba, en 1585, recogía la pretensión de los alumbrados de comulgar sin confesar, porque creían que "gente justificada y confirmada en el bien no pueden ya pecar".

Algunos místicos como Teresa de Jesús fueron inicialmente sospechosos de pertenecer a los alumbrados. Juan de Ávila, apóstol de Andalucía, fue encarcelado durante unos días en Sevilla cuestionado erróneamente a cerca de la pureza de su vida y la buena doctrina de sus sermones. Quien no pudo escapar de la persecución fue Miguel de Molinos. En cambio, algunos nobles protegieron a estos grupos que buscaban una religión interior más auténtica. Destacaron el que estuvo bajo el mecenazgo del duque del Infantado en su palacio de Guadalajara, y bajo la protección del marqués de Villena en Escalona.

Hasta en tres ocasiones, la Inquisición registró los errores de las herejías de los alumbrados mediante la aprobación de los edictos de gracia y delaciones de 1525, 1568 y 1574.

HEROTISMO HERÉTICO CRISTIANO

En el siglo XVII, el inquisidor general Andrés Pacheco creyó conveniente atajar los progresos de aquella herejía con un nuevo edicto de 1623. Estaba especialmente dirigido a los creyentes de Sevilla y Cádiz, a quienes ordenaba denunciar aquellas reuniones y conventículos secretos de los alumbrados. Expuso un catálogo con los setenta y seis errores más frecuentes, que de forma resumida podrían sintetizarse en estas doce diligencias:

1. Que la oración mental es de precepto divino, y que con ella se cumple todo lo demás.
2. Que los siervos de Dios no han de ejercitarse en trabajos corporales.
3. Que no se ha de obedecer a prelado, padre ni superior en cuanto mandaren cosa que estorbe la contemplación.
4. Que ciertos ardores, temblores y desmayos que padecen son estar en gracia y tener el Espíritu Santo, y que los perfectos no tienen necesidad de hacer obras virtuosas.
5. Que se puede ver, y se ve en esta vida, la esencia divina y misterios de la Santísima Trinidad, cuando se llega a cierto punto de perfección, en que el Espíritu Santo gobierna interiormente a sus elegidos.
6. Que habiendo llegado a cierto punto de perfección no se deben ver imágenes santas ni oír sermones, ni obliga en tal estado el precepto de oír misa.
7. Que la persona que comulga con mayor Forma o con más Forma es más perfecta.
8. Que puede una persona llegar a tal estado de perfección, que la gracia anegue las potencias, de manera que no pueda el alma ir atrás no adelante.
9. Que es vana la intercesión de los Santos.
10. Que solamente se ha de entender lo que Dios entiende, que es a sí mismo y en sí mismo y a las cosas en sí mismo.
11. Que la vista de Dios, comunicada una vez al alma en esta vida, se queda perpetuamente en ella, a voluntad del que la tuvo.
12. Que en los éxtasis no hay fe, porque se ve a Dios claramente viniendo a ser el rapto un estado intermedio entre fe y gloria.

ALUMBRADO HERÉTICO APRESADO

UNIVERSIDAD DE MAREANTES DE SEVILLA


La Universidad de Mareantes de Sevilla fue una institución gremial de marinos fundada en 1569 por los propietarios de embarcaciones, capitanes, maestres y pilotos de la Carrera de Indias de esta ciudad. Tuvo su sede en la Casa de las Columnas, el arrabal de Triana, en los siglos XVI y XVII, y en el Palacio de San Telmo, en el XVIII.

Se dedicaba a la defensa de los intereses de los marinos, la enseñanza práctica de la navegación y la náutica a los futuros marineros, y el servicio hospitalario de sus miembros involucrados en la red de rutas marítimas comerciales con europeas y americanas.

UNIVERSIDAD DE MAREANTES DE SEVILLA

En las primeras décadas del siglo XVI, la ciudad de Sevilla experimentó un auge económico debido a ser sede de la Casa de Contratación de Indias y punto de partida y llegada de las embarcaciones que cursaban la Carrera de Indias con destino a los territorios descubiertos y por descubrir del Nuevo Mundo. Esto implicó la llegada a la ciudad de numerosos profesionales implicados en las artes marítimas, la construcción naval y la actividad mercantil.

Las gentes dedicadas a la marinería solían agruparse y ayudarse formando cofradías religiosas. Estas hermandades fueron habituales en los puertos de España en aquella época. Así surgió la Hermandad de Nuestra Señora del Buen Aire, también llamada Cofradía de Santa María del Buen Aire, que debió crearse en las primeras décadas del siglo XVI. La Hermandad estaba bajo la advocación de la Virgen del Buen Aire y la protección de San Pedro y San Andrés.

Según el preámbulo de sus ordenanzas, la Hermandad pretendía proteger a los marineros y tripulantes que navegaban en la Carrera de Indias, proporcionar asistencia médica a los que la precisen, y mantener a las viudas y huérfanos de los marinos muertos "por mejor remediar algunas necesidades que se ofrecen en los susodichos, sus mujeres, hijos e criados…".

SEVILLA, SIGLO XVI

A mediados del siglo XVI, los miembros del Hospital, Iglesia y Cofradía de Mareantes decidieron organizar otra institución con carácter jurídico y gremial, distinta a la actual religiosa y piadosa. La Universidad de Mareantes, también llamada Universidad de la Mar, tuvo su fundación formal el 13 de marzo de 1561, fecha en la que fueron aprobadas sus ordenanzas por el arzobispo de Sevilla, el dominico Domingo de Pimentel. Esta normativa fue sancionada por Felipe II y archivada por la Casas de Contratación mediante real cédula del 22 de marzo de 1569. Desde entonces, la Universidad funcionó como una entidad separa de la Cofradía de Nuestra Señora del Buen Aire, pero manteniendo su vinculación.

El propósito de esta institución, prolongación natural de la primera, fue la reunión y residencia de los propietarios de las embarcaciones, así como de los capitanes, pilotos y maestres involucrados en la Carrera de Indias. Sus objetivos se ampliaron hacia el aumento y defensa de los privilegios mercantiles en relación con las actividades empresariales y marítimas de la Carrera de Indias. Sus actuaciones principales trataban sobre la organización de los barcos que formaban las flotas mercantes y la toma de medidas para asegurar el tránsito a través de las rutas, así como la elección de sus marinos y el tipo de pilotaje, el desarrollo de la industria naval, y la defensa jurídica de sus miembros. No solo defendía los intereses de los mareantes, también los de otros grupos de profesionales de la Carrera de Indias como los calafetes y carpinteros, los comerciantes, los tripulantes, los pasajeros, etc.

Para la consecución de sus objetivos, la Universidad tuvo que mantener una relación con la Corona, con la Casa de la Contratación y con el Consulado de Cargadores. De hecho, la Universidad, la Casa y el Consulado formarían el triunvirato sevillano de poder mercantil de la Carrera de Indias.

Otra de las finalidades de la Universidad era la formación técnica de futuros marinos. La cátedra en el Arte de Navegar fue aprobada por real cédula en 1552. El ciclo formativo en materias como Pilotaje, Marinería y Artillería duraba cuatro cursos. Se instruían a chavales en edades comprendidas entre 8 y 14 años, preferiblemente de origen español, clases social humilde y en estado de orfandad. De esta forma, se convirtió en una cantera de futuros marinos que salían de la pobreza y a la vez Carrera de Indias se aseguraba la contratación de tripulantes suficientemente cualificados y disponibles.

CASA DE LAS COLUMNAS

En 1573, la Universidad estableció su sede en una casa-palacio llamada Casa de las Columnas. Está ubicada en el barrio de Triana, frente a la Iglesia de Santa Ana, entre las calles Larga y Orilla del Río, que son las actuales calles Pureza y Betis, respectivamente. Desde las ventanas de la Orilla del Río, los alumnos podían observar los barcos mercantes anclados en el puerto fluvial del río Guadalquivir.

Este edificio debió acondicionarse para cumplir varias funciones, como organizar reuniones de marinos e impartir docencia sobre náutica y artes de marear a sus alumnos. Tenía tres plantas visibles por el lado de la orilla del río y dos por la calle Larga, un subterráneo construido a base de muros y pilares formando arcos. Permitía una capacidad para 150 alumnos, alcanzando su máxima en 1699.

Junto a esta casa se construyó un pequeño hospital, con fachada principal a la calle Betis, para la asistencia médica a los marinos enfermos que llegaban a Sevilla tras las duras expediciones de la Carrera de Indias o que estuvieran en estado de vejez. También se aprovechó una capilla con patio abierto construida en las primeras décadas del siglo XVI. Adosada a la casa principal, estaba dedicada a la advocación de Nuestra Señora del Buen Aire y servía para dar culto a los patronos y realizar actividades litúrgicas.

Todo el conjunto fue llamado Hospital, Iglesia y Universidad de Mareantes.

La Casa de las Columnas fue reformada en 1780. En la actualidad, el edificio es el Centro Cívico de Triana, propiedad del Ayuntamiento para la promoción cultural. En la fachada al río se encuentra una cerámica que conmemora la historia de esta escuela.

CERÁMICA DE LA UNIVERSIDAD EN LA CASA DE LAS COLUMNAS

A lo largo del siglo XVII, el número de alumnos y marinos fue incrementándose hasta el edificio se fue quedando pequeño, careciendo de la amplitud y las capacidades necesarias. Al estar rodeado de casas y calles estrechas, impedía la expansión tanto del edificio como de sus actividades docentes. Ante esta necesidad, el superintendente Juan Jiménez de Montalvo solicitó a la Corona la búsqueda de un nuevo emplazamiento.

Así, por real cédula de 17 de junio 1681, la Casa de Contratación y el rey Carlos II autorizan el traslado de la sede de la Universidad de Mareantes al Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla, para que "recojan los muchachos pobres naturales de estos reinos y en él sean educados y enseñados en el arte de Pilotaje, Artillería y Marinería, para que así haya gente de mar experta y abundante".

El Palacio de San Telmo fue construido entre 1682 y 1796, con la financiación de la Corona en compensación al traslado de la Casa de Contratación de Indias a Cádiz y la pérdida económica derivada para los mercaderes y marinos de Sevilla. La nueva sede se construyó sobre un solar, propiedad del Santo Oficio conocido con el nombre de San Telmo. Está situado extramuros de la ciudad entre la Puerta de Jerez y el río, aprovechándose para el conjunto una antigua ermita dedicada al patrón de los marineros, Pedro González Telmo, San Telmo.

PALACIO DE SAN TELMO

Según las nuevas ordenanzas de 1681, la Universidad de Mareantes era la administradora del Seminario de Estudiantes para Oficiales y Pilotos de la mar. Su órgano colegiado representativo estaba formado por un mayordomo diputado y otros dos diputados. Un juez conservador superintendente, representado en el cargo de presidente de la Casa de la Contratación, se encargaba de su supervisión. Una última instancia era del protector, encargado por el Consejo de Indias. La participación de estas tres figuras institucionales hizo que existieran tres fuentes normativas y reglamentaciones sobre el funcionamiento del Seminario, además de las dos reales cédulas fundacionales.

El Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla mantuvo sus dos principales fines: la recogida, cuidado y asistencia de niños huérfanos y pobres de la ciudad; y la docencia y formación de estos en las actividades náuticas y marineras para su posterior desempeño como pilotos y oficiales en las flotas y armadas de la Carrerea de Indias.

Desde finales del siglo XVII, el Seminario fue recibiendo a sus primeros alumnos. Desde 1704, funcionó de forma integral, manteniendo un alumnado de 150 plazas. Los requisitos de ingreso seguían un estricto protocolo, que en 1721 se amplió al cumplimiento del estatuto de limpieza de sangre.

GRABADO DEL PALACIO DE SAN TELMO

La Guerra de Sucesión española, entre los años 1701 y 1714, perjudicó el desarrollo de la actividad marinera y mercantil de la Carrera de Indias, lo que provocó una debacle en la tesorería de la Universidad y el cierre temporal de sus cursos. Tras la finalización del conflicto y la reapertura, el Real Seminario se recuperó y vivió un período de gran actividad docente durante varias décadas, conservando el privilegio de impartir de manera oficial la cátedra de náutica hasta 1786.

Del total de los 3.505 colegiales matriculados que pasaron por el Real Seminario de San Telmo, unos 3.097 eran originarios de la región andaluza, casi un 94%.

Las reformas ilustradas y liberales de Carlos III implicaron profundos cambios en el sistema marítimo comercial a partir del año 1765. El libre comercio de todos los puertos de España con las provincias de los virreinatos españoles de América y Filipinas generó una etapa de inestabilidad económica para el Seminario. En ocasiones, el rey pudo compensar este detrimento mediante la asignación de fondos extraordinarios que ayudaron a su subsistencia, unidos a los ahorros de los años de prosperidad.

En 1786, se dictaron unas nuevas e ilustradas ordenanzas para la administración del Colegio náutico sevillano. La Universidad de Mareantes quedaba definitivamente desvinculada de esta institución, además ese mismo año la Casas de Contratación fue disuelta. El órgano de gobierno colegiado pasó a ser nombrado directamente por el secretario real de Hacienda y Marina, en aquel momento era Miguel de Múzquiz.

En 1847, la Universidad de Mareantes fue clausurada por real orden del 20 de junio, haciéndose entrega de su archivo a la Universidad de Sevilla.

En la actualidad, el Palacio de San Telmo es sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.

LIBRO Y FACHADA DEL PALACIO DE SAN TELMO