TÉCNICAS DE CONSTRUCIÓN PREHISTÓRICAS EN IBÉRICA Y BALEARES


La denominada Edad de los Metales es el período de la prehistoria en que el ser humano dejaba de emplear la piedra para utilizar el metal y en que empezarían a aparecer las primeras civilizaciones y culturas, entre el 6.000 a.C. y el 200 a.C. No obstante, la piedra seguía siendo el material predilecto en el que desarrollar las primeras técnicas de edificación.

En la península Ibérica destacaron los megalitos, en forma de dolmen o de menhires, característico de la Cultura Megalítica, como la necrópolis de Antequera. Los enterramientos de Los Millares es el más claro ejemplo de la Cultura de los Millares. En Baleares, los talayots son construcciones típicas de la Cultura Talayótica, como el yacimiento de Son Fornés. En Galicia destacan los castros como pueblos fortificados de origen celta.

TECNICAS DE CONSTRUCCIÓN PREHISTÓRICAS

En numerosos lugares de Europa occidental, desde el sur de Escandinavia hasta la cuenca oeste del Mediterráneo, incluyendo a las islas Británicas, se erigieron grandes construcciones de piedra. Corresponden a la época del florecimiento de la Cultura Megalítica, (en griego "mega" = grande; "lithos" = piedra), alrededor de 3.000 a.C, incluso algo antes, en transición entre el final del Neolítico y la Edad de los Metales.

Los megalitos son ejemplos de la utilización de una rudimentaria técnica de construcción. Se trata de tumbas para enterramientos colectivos presentados en forma de mesas (dolmen), y enormes túmulos artificiales y grupos de piedras (menhires) o hileras y círculos de piedras verticales sin tallar. El origen de esta arquitectura en piedra es desconocido. Estas construcciones megalíticas son de diversas formas que van desde la pequeña cista hasta la gran tumba de corredor, pero todos ellos utilizaban enormes piedras y techados posteriormente con una o varias losas planas. Se encuentran por todo el territorio peninsular, y su utilización se prolongó hasta bien entrada la Edad de Bronce.

Corredor sepulcral Cueva Mega Antequera
CORREDOR SEPULCRAL DEL DOLMEN DE MENGA

La Necrópolis de Antequera, en la provincia de Málaga, es uno de los mejores ejemplos de la perfección técnica y de la grandeza alcanzadas por algunos de las construcciones megalíticas, cuya datación aproximada es del 3750-3650 a.C. Todo este conjunto arqueológico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 2016.

El Dolmen de Mega es el más representativo de esta necrópolis. Se trata de una galería de diez losas que desemboca en una cámara sepulcral, formada a su vez por siete molinitos y otro en la cabecera.

Para extraer de la cantera los bloques de piedra deseados, se practicaban orificios en la roca, en los cuales se introducían cuñas de madrea mojada que, al dilatarse, provocaban el desgajamiento del bloque. Las grandes losas se transportaron hasta el lugar elegido deslizándose sobre una serie de rodillos móviles de madera. Para levantar las paredes del corredor de acceso (que puede tener una longitud de 25 metros como en la Cueva de Mega) y de la cámara funeraria se hinca la base de las grandes losas de piedra en una zanja. Acto seguido, el espacio interno se rellenaba con tierra para poder colocar la cubierta. Luego, se vacía el interior y se cubre todo el monumento con un montículo artificial que puede alcanzar los 85 metros de diámetro (como El Romeral), disponiéndose en su interior círculos concéntricos de piedra para evitar el corrimiento de la tierra.

ACCESO AL DOLMEN DE MEDA

La Necrópolis del Barranquete se encuentra cerca de Nijar, en Almería. Fue un lugar de enterramiento compuesto por once tumbas del siglo XXIV a.C. Sus pobladores se caracterizaban por la extracción del cobre, y el yacimiento recuerda al más antiguo de Los Millares.

El Dolmen del Mellizo está en la cacereña villa de Valencia de Alcántara, uno de los mejores conservados de Extremadura. Junto a estos dólmenes próximos posee el título de Bien de Interés Cultural. En su estampa sobresale la piedra horizontal que descansa sobre la cubierta. La estructura mantiene además la puerta de acceso, que salvaba el desnivel entre la cámara y el corredor.

DOLMEN DEL MELLIZO

El Dolmen de Tella a una descomunal altitud del Pirineo oscense demuestra que existió poblamiento en épocas prehistóricas. Ostenta una cámara rectangular con una losa para la cubierta y otras seis en vertical.

El Dolmen de Piedra Gentil está ubicado en el parque natural del Montnegre y el Corredor, en el municipio barcelonés de Vallgorguina. Se cree que esta construcción estuvo vinculada a las creencias paganas y aquelarres de brujas.

Los Dólmenes de Vinyes Mortes están en Port de la Selva, en Girona. Son dos sepulcros de corredor, uno se conserva de forma completa y el otro le falta la losa de cubierta. Su construcción data aproximadamente del 3000 a.C. Fueron excavados a finales de la década de los cuarenta del siglo XX, y durante los trabajos se encontraron restos de cerámica.

DOLMEN DEL VINYES MORTES I

La forma más sencilla de monumento megalítico la constituye el Menhir, una gran piedra dispuesta en sentido vertical.

En la frontera entre los municipios de Ampuero, Rasines y Guriezo se levanta el Menhir de Alto de Lodos, en Cantabria. A más de quinientos metros de altitud, el conjunto megalítico al que pertenece incluye un dolmen y otro menhir. La región presenta cerca de ciento cincuenta menhires, una cifra muy baja en comparación con la de su vecina de Galicia.

MENHIR DE ALTO DE LODOS

La Cultura Megalítica se manifiesta también en el Cromlech, una disposición circular u ovalada formada por una serie de monolitos.

El Cromlech de Oianleku se encuentra en el parque natural Peñas de Aia, perteneciente a Oiartzun, en Guipúzcoa. Es una construcción funeraria de la Edad de Hierro, descubierto en 1909 por Pedro Manuel de Soraluce, pero excavado en el último tercio del siglo XX. Se articula en torno a dos círculos de piedras, uno de ellos de casi diez metros de diámetro y casi siete de interior, que suman cerca de cincuenta testigos en total. Este conjunto megalítico es uno de los cinco en cuyo interior se encontraron restos óseos.

CROMLECH DE OIANLEKU

La Cultura de las Motillas, también conocida como el Bronce Manchego, es una de las manifestaciones arquitectónicas más singulares de la Prehistoria europea. Se desarrolló en la actual llanura de La Mancha aproximadamente entre el 2200 y el 1500 a.C. Los pueblos pertenecientes a esta región eran sedentarios y se caracterizaban por construir poblados fortificados con el fin de mantener alejadas las invasiones exteriores y afianzar sus fronteras.

Las motillas son asentamientos que aparecen como pequeños montículos artificiales, de cuatro a diez metros de altura, en mitad de la llanura. Su estructura suele consistir en una torre central protegida por varias líneas de murallas concéntricas. Alcanzó su esplendor durante el segundo milenio a.C., lo que hace que sea prácticamente coetánea de la argárica.

La Motilla de Azuer es la construcción más notable de este tipo en esta zona, ubicada en la vega del río Azuer, en la población de Daimiel, en Ciudad Real. De grandes dimensiones, conserva unos muros de mampostería de más de ocho metros de alzado. El montículo sobre el que se asienta alcanza los cuarenta metros de diámetro y, en su interior, se alza una torre, una galería de murallas y varios silos de almacenaje que podían guardar alrededor de seis metros cúbicos de cereales. En el área delimitada por la fortificación, despunta un pozo que abastecía de agua a la población, lo que le confirió una gran importancia desde el punto de vista económico. Es Bien de Interés Cultural desde el 2013.

MOTILLA DE AZUER

El Castro es el tipo de poblado fortificado que surgió a través de las tribus celtas asentadas en el noroeste de la península Ibérica durante la Edad de Hierro, con oleadas migratorias entre los siglos VIII y VI a.C.

El Castro de Baroña pertenece al municipio de Porto don Son, en la provincia de Coruña, es un claro ejemplo representativo de estas edificaciones. Erigido en la Edad de Hierro, se conservan unas veinte a treinta viviendas de planta circular u ovaladas sobre una pequeña península rocosa y restos de una potente muralla defensiva en buen estado que protegía el istmo. Es el mejor conservado de Galicia junto con el Castro de A Guarda, en Pontevedra.

CASTRO DE BAROÑA

Con el desarrollo de la Cultura de Los Millares fue aumentando la complejidad cultural y arquitectónica en el sudeste de la península Ibérica, por Andalucía oriental y el Levante español, durante la Edad del Cobre, entre 3.000 a.C e inicios de 2.000 a.C.

El complejo fortificado de Los Millares es el máximo exponente de esta tipología arquitectónica peninsular, se encuentra en Santa Fe de Mondújar, en la provincia de Almería. Su rasgo más notorio consiste en un gran dispositivo defensivo que consta de tres líneas de muralla alrededor del poblado y de un cinturón estratégico de fortines (diez como mínimo).

poblado de Los Millares yacimiento arqueológico
COMPLEJO FORTIFICADO DE LOS MILLARES

El asentamiento goza de unas condiciones defensivas naturales, pues dos de sus flancos caen casi a pico sobre sendos cauces fluviales. En el único acceso llano se encuentran las líneas de muralla, levantadas con un doble parámetro de piedras pequeñas y medianas, y un relleno de cascotes y barro. La muralla exterior tiene una longitud de 310 metros, alcanza en algunos puntos los tres metros de anchura y a ella se adosan torres y bastiones de planta cuadrada o semicircular.

Asimismo, presenta un foso exterior y una barbacana piriforme con saeteras laterales delante de la entrada para proteger el acceso al poblado.

Tanto la necrópolis como el poblado han proporcionado materiales muy diversos: cerámica, objetos de sílex y cobre, etc.

maqueta tholos Millares arqueológico
MAQUETA DE UN THOLOS

Entre los siglos VI y V a.C. se fue desarrollando la Cultura Talayótica, en las islas de Mallorca y Menorca. Los Talayots (en catalán "talaiot" = atalaya pequeña) son construcciones en su mayoría de forma troncocónica y utilizados como torre defensiva.

Uno de los talayots mejor conservados y conocidos se encuentran en el yacimiento arqueológico de Son Fornés, en Montuiri, ubicado en el centro de la isla de Menorca. Este talayot es un edificio de planta circular con un diámetro máximo de 17,5 metros y alzado troncocónico, en cuyo interior se delimita una cámara también circular provista de una gran columna central.

TALAYOT DE SON FORNÉS

El proceso de construcción comienza con la extracción de los bloques de piedra basales de una cantera situada a unos 100 metros de distancia. Esta tarea consiste ante todo en "cortar" las porciones de rocas deseadas mediante el frotamiento con un instrumento de piedra de mayor dureza. Una vez extraídas, se transportan empleando probablemente el sistema de "trineo": los bloques de caliza se colocan sobre un "patín" construido con troncos que se desplaza mediante un dispositivos de poleas montadas delante de él. Las cuerdas utilizadas para este duro trabajo pueden confeccionarse a partir de fibra de palmito.

Tras emplazar la base de la columna interior, se dispone una corona circular de piedras pequeñas que sirve de apoyo a la primera hilada de grandes bloques. A continuación, debió construirse una rampa de tierra y madera para elevar las piedras hasta su lugar correspondiente. Ya sobre el muro, los bloques se ajustan mediante palancas. Se calcula que el levantamiento de una talayot de estas dimensiones requiere el esfuerzo de 40-50 personas a lo largo de unos dos meses de trabajo.

Talayot Capocorp Vell Mallorca
TALAYOT DE CAPOCORP VELL

Un elemento arquitectónico característico de la Cultura Talayótica de Menorca es la Taula, que consistía en dos grandes piedras formando una "T": una piedra vertical (ortostato) que sostiene una horizontal (capitel). Servía como santuarios donde se realizaban rituales religiosos o sacrificios de animales.

El poblado de Trepuco conserva la taula más grande de Menorca, acompañada de talayos, restos de varias viviendas y fragmentos de la muralla. Este poblado fue destruido durante la Segunda Guerra Púnica, las excavaciones realizadas a partir de 1931 obtuvieron diversos objetos domésticos expuestos en el Museo de Menorca.

POBLADO DE TREPUCO

El poblado de Torre d'en Galmés está ubicado entre Alaior y Son Bou. Tuvo su mayor esplendor entre 1300 a.C y la conquista romana. Su arquitectura resalta por contener una taula, varias casas, una sala hipóstila que pudo servir de almacén de grano y hasta un sistema de recogida de agua. Se trata del segundo yacimiento de la isla por extensión.

POBLADO DE TORRE D'EN GALMÉS

Hacia el 3.000 a.C., los habitantes de Can Tintorer, en Gavá, ubicado en la provincia de Barcelona, se dedicaban a la primera Explotación Minera de la variscita (calaíta). Esta era una roca utilizada principalmente en la fabricación de cuentas ornamentales muy apreciadas para hacer collares.

El procedimiento extractivo empleado en el Yacimiento Minero de Gavá - Can Tintorer recibe el nombre de "técnica de cámara y pilar". Esta consiste en la excavación de pozos desde los cuales partían radialmente, dejando grandes bloques de soporte sin tallar, una serie de galerías que siguen las vetas de mineral. El resultado es un entramado de pozos, salas y galerías interconectadas que corren a varios metros de profundidad. El conjunto de herramientas utilizadas por los mineros incluye picos de esquisto, mazas, escarpas de hueso y percutores. El transporte del material se realizaba mediante bolsas o cestas izadas gracias a un sistema similar al de las poleas. La iluminación corría a cargo de lámparas de grasa y de la propia luz solar, cuyo aprovechamiento se tenía en cuenta para orientar las entradas de las minas.

YACIMIENTO MINERO DE GAVÁ - CAN TINTORER

Los antiguos habitantes del sur y este peninsulares representaron gráficamente una pluralidad de lenguas. La llamada Escritura Tartésica aparecida en el siglo VIII a.C., estaba inspirada en alfabetos fenicios o creto-chipriotas, y contaba con 32 signos, tanto alfabéticos como silábicos. Fue utilizada en un área que comprende los actuales territorios del sur de Portugal, Bajo Guadalquivir y Extremadura.

En el siglo VI a.C., continuista de la anterior, se fue desarrollando el llamado Alfabeto Meridional en el territorio de las actuales Murcia, Albacete y norte de Andalucía. Empleaba como soportes para su escritura placas de plomo, piedras, vasos de plata o monedas.

El Alfabeto Ibérico del Levante, apareció a finales del siglo V a.C., ocupando una zona que abarcaba desde Valencia hasta el sur de Francia. Consta de 29 signos alfabéticos y silábicos, que se leen de izquierda a derecha, y a veces al contrario. Su origen es tartésico, aunque muestra influencias griegas.

Por último, la Escritura Greco-Ibérica del sudeste peninsular, aparecida en la primera mitad del siglo IV a.C., presenta un alfabeto de procedencia jonia oriental pero simplificado a 16 letras.

Lámina plomo inscripción Ibérica Mogente
LÁMINA DE PLOMO CON INSCRIPCIÓN IBÉRICA

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA


La Hispanic Society of América es una institución fundada por Archer Milton Huntington en 1904 para la divulgación y estudio del arte y la cultura española e hispanoamericano en los Estados Unidos de América con sede en Nueva York.

Posee la más importante colección de arte hispano fuera de España. Su museo contiene una rica colección de pinturas del Siglo de Oro española y otras más modernas como Velázquez, Murillo, Ribera, Zurbarán, el Greco, Goya, Zuloaga y Sorolla. Su biblioteca alberga una amplia colección de libros impresos y códices manuscritos de diversos autores como Alfonso X, Nebrija, Quevedo, Cervantes, De la Cruz, Machado o Lorca.

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

La Hispanic Society of America es un museo y biblioteca de investigación para el estudio de la cultura y el arte de España, Hispanoamérica y Portugal, situada en la ciudad de Nueva York en el distrito de Manhattan. Fue fundada por Archer Milton Huntington el 18 de mayo de 1904, y estableció su sede permanente en el edificio Audubon Terrace, en 1908, de estilo Beaux-Arts, situado en la avenida Broadway entre las calles 155 y 156 de Nueva York.

Está formada por un museo permanente, una biblioteca y un seminario de estudios hispánicos medievales (Hispanic Seminary of Medieval Studies), que es considerado como una de las más prestigiosas editoriales en su campo. Además, ha financiado expediciones, revistas académicas e importantes exposiciones de arte.

Actualmente, es el mayor y más importante museo de arte español fuera de España, con pinturas que abarca desde la época medieval hasta nuestros días, e incluyen auténticas joyas del Siglo de Oro, del XIX y de principios del XX.

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

El museo cuenta con más de 800 pinturas, 600 acuarelas, 1.000 esculturas, y 6.000 objetos decorativos que abarcan del Paleolítico al siglo XX, incluyendo una colección de textiles. Además, posee una amplia colección de 15.000 grabados de varias épocas y más de 175.000 fotografías desde 1850.

Entre las obras pictóricas más destacadas del Siglo de Oro se encuentran La Piedad del Greco, obra que realizó durante su estancia en Roma y en la que muestra la gran influencia del Renacimiento italiano, también Retrato de niña, El cardenal Astalli y El conde-duque de Olivares de Diego de Velázquez, y otras pinturas de Bartolomé Esteban Murillo, Francisco Zurbarán, Jusepe Ribera y Alonso Cano.

De Francisco de Goya, cuenta con importantes dibujos, grabados y cuadros como el retrato de La Duquesa de Alba.

La colección de pinturas de la Sociedad la completan artistas del XIX y XX como Joaquín Sorolla y Bastida, Mariano Foruny, Ramón Casas, Santiago Ruisiñol, Isidro Nonell e Ignacio Zuloaga.

La colección Las regiones de España de Joaquín Sorolla está ubicada en una impresionante sala de grandes lienzos. Debido a obras de restauración, dichas pinturas se desmontaron y enviaron temporalmente a España, donde se expusieron en una muestra itinerante por varias ciudades que culminó en 2009, en el Museo del Prado y finalmente en Valencia.

Pero además, la Hispanic Society cuenta con una exposición de joyería, orfebrería, arqueología, tejidos, grabados, fotografía, etc., y una de las mejores colecciones de cerámica hispano-musulmana formada por más de 150 piezas desde el siglo XIV hasta el XX. El museo tiene objetos decorativos y utilitarios de cerámica y porcelana procedentes de distintos talleres de España, Italia y México.

LIENZOS DE LA REGIONES ESPAÑOLAS POR JOAQUÍN SOROLLA

La biblioteca reúne cerca de 200.000 libros impresos, códices manuscritos y otro tipo de publicaciones de los siglos XI al XX. Los más de 15.000 libros históricos fueron impresos entre los siglos XV y XVII, de los cuales hay 250 incunables; uno de ellos es la "editio princeps" de La Celestina, escrita por de Fernando de Rojas en Burgos, en 1499. También se encuentra una rica colección de la escritora hispano-mexicana sor Juana Inés de la Cruz, la primera edición del Quijote, y miles de rarísimas obras impresas.

La colección de manuscritos de la Sociedad Hispánica es la más importante fuera de España, con documentos tan importantes como el primer Fuero Real de Castilla, el de Aguilar de Campoo (Palencia). Por esta razón es un centro de documentación esencial para investigadores de la cultura hispánica de todo el mundo y paraíso de bibliófilos. Entre los manuscritos más preciados se encuentra el original de El alguacil endemoniado, uno de los Sueños de Francisco de Quevedo, así como importantísimos documentos medievales.

Lo más significativo de la sección de manuscritos y libros raros es la colección del Marqués de Jerez de los Caballeros. Cuando Huntington la adquirió en 1904 al marqués Manuel Pérez de Guzmán y Boza, se decía que era la mejor biblioteca de libros españoles de todo el mundo. Son 10.000 obras, entre impresos y manuscritos, y cuando salieron de España, Ramón Menéndez Pidal dijo que se trataba de "una pérdida peor que la de Cuba".

Destaca el mapamundi realizado por Juan Vespucio (sobrino del cosmógrafo Américo Vespucio) en 1526 que incluye la representación más temprana y precisa del golfo de Florida y el Manual de instrucciones para los pilotos de mar, un libro sobre náutica y artes navales perteneciente a la Universidad de Mareantes de Sevilla de mediados del XVI. También posee la primera edición de Tirant lo Blanch, realizada 1490, y obras de Alfonso X el Sabio, Antonio de Nebrija, el Marqués de Santillana o la ya citada primera edición de El Quijote.

Otra parte de los fondos de la biblioteca de la Hispanic Society pertenece a autores del siglo XX que fueron amigos personales de Huntington: cartas, manuscritos y ediciones firmadas de Rubén Darío, Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Emilia Pardo Bazán o Antonio Machado y, aunque Huntington no llegó a conocer a Federico García Lorca, se conserva la versión original a máquina con anotaciones manuscritas de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, gracias a una importante donación que realizó Mildred Adams, estudiosa de Lorca.

MUSEO DE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

La plaza de las Bellas Artes que se encuentra en el exterior del edificio Audobon Terrace, pero dentro del recinto de la Hispanic Socitety, ofrece uno de los mejores conjuntos de escultura monumental de Nueva York. Este espacio escultórico fue diseñado en 1908, pero fue Anna Hyatt Huntington, distinguida escultora americana y esposa del fundador, quien transformó más tarde el lugar con sus esculturas.

En el nivel inferior se encuentra una estatua ecuestre del Cid Campeador, con cuatro guerreros sentados alrededor de la base. El Cid ocupa este lugar de honor por el amor de Huntington por la literatura española y, sobre todo por el romance El poema del mío Cid. El conjunto se completa con dos astas de bandera en cuya base se representan personificaciones de las artes, monjes arrodillados, eclesiásticos y escenas de batallas.

El conjunto de bronce exento se complementa con relieves de piedra caliza representando a Boabdil, último califa de Granada, y Don Quijote, ambos de perfil y a caballo. El interés especial de Anna Hyatt por la escultura de animales queda también patente en las figuras de leones, ciervos, osos, jaguares, buitres y jabalíes, que completan la plaza frente al Audubon Terrace.

PLAZA DE LAS BELLAS ARTES DE LA HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

Archer Milton Huntington nació en 1870 en Throggs Neck, en el neoyorkino distrito de Bronx. Era hijo del empresario de ferrocarriles Collins Huntington, del que recibió una de las mayores fortunas de Estados Unidos. Pero su vocación desde joven fue el Hispanismo, mostrando un gran interés por la cultura española, viajando con tan sólo 20 años hasta España para conocerla y convertirse en un hispanófilo. Durante su estancia, se dedicó también a adquirir una serie de obras de arte con la intención de mostrarlas al público en su ciudad natal.

Así, en 1904, Huntington fundó la Sociedad para la exposición de sus colecciones artísticas en el museo, y para el estudio y la difusión de la cultura española mediante el seminario y la biblioteca. Su sueño de formar el mayor museo de arte español e hispanoamericano posible en su ciudad fue hecho posible.

Se dijo durante su tiempo en vida que Huntington jamás adquirió una sola pieza de arte español mediante transacciones clandestinas, aunque también se puso en duda. En todo caso, su intención siempre fue la de un apasionado hispanista y su institución tuvo como único objetivo la promoción del rico patrimonio español en Estados Unidos.

LIENZOS DE LA REGIONES ESPAÑOLAS POR JOAQUÍN SOROLLA

HISTORIA CRÍTICA ESPAÑOLA POR GREGORIO MAYANS


Máxima figura del movimiento Novatore y principal representante de la primera ilustración española en la primera mitad del siglo XVIII, Gregorio Mayans y Siscar defendió una reforma de la educación en las universidades basada en el rigor histórico, la razón crítica, la libertad de cátedra, la recuperación de los clásicos y la supresión de la escolástica como método de conocimiento.

Su obra Orígenes de la Lengua española, publicada en 1737, es fundamental para el estudio de la evolución del castellano. Recuperó las obras de autores del Humanismo cristiano español como Antonio de Nebrija y Juan Luis Vives, realizó la primera biografía rigurosa de Miguel de Cervantes dando origen al Cervantismo posterior, fue la figura más destacada de la Escuela de Novatores de Valencia y fundó la Academia valenciana, llegando a ser el gran promotor de la renovación cultural en la España de su tiempo.

HISTORIA CRÍTICA ESPAÑOLA POR GREGORIO MAYANS

Gregorio Mayans y Siscar nació en Oliva (Valencia) en 1699. Su padre, Pascual Maians, fue un terrateniente que apoyó al bando austracista en la Guerra de la Sucesión y acompañó al archiduque Carlos a Barcelona en 1706.

Mayans estudió en el Colegio jesuita de Cordelles, donde se inició en el Humanismo. En 1713, estudió filosofía en Oliva, y, a partir de 1716, cursó derecho en la Universidad de Valencia, donde tomó contacto con el grupo novator de Tomás Vicente Tosca, Juan Bautista Corachán y Baltasar de Iñigo, que le facilitaron lecturas de Locke y Descartes.

En 1719, perfeccionó la carrera de derecho en la Universidad de Salamanca, y uno de sus profesores, Borrull, le puso en contacto con el helenista Manuel Martí, deán alicantino, que fue su mentor y guía de estudios (lecturas españolas, latinas y griegas) encauzando su vocación hacia las Humanidades, inclinándole al estudio de los renacentistas y barrocos Antonio de Nebrija, Benito Arias Montano, fray Luis de Granada, fray Luis de León, Francisco Sánchez de las Brozas, Juan Luis Vives, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, Miguel de Cervantes, Diego Saavedra Fajardo etc. También continuó influenciándose por Tomás Vicente Tosca, leyendo los cinco volúmenes de su Compendiun pfilosophicum, de 1721.

En 1722, se doctoró en Valencia y ganó la cátedra de Código Justiniano en Valencia. Durante casi diez años de trabajo como catedrático, se ocupó de la renovación de la enseñanza del derecho. Sus interpretaciones de la legislación nacional y sus publicaciones sobre jurisconsultos latinos atrajeron el interés de eruditos, especialmente del extranjero.

GREGORIO MAYANS Y SISCAR

Mientras estudiaba filología, historia y literatura bajo la dirección de Manuel Martí, se fue preocupando por la decadencia cultural de España y a plantear soluciones en la restauración de estudios humanistas y la mejora del nivel cultural. Fruto de estas reflexiones fueron Oración en alabanza de las obras de Diego Saavedra Fajardo, en 1725, y Oración en la que exhorta a seguir la verdadera idea de la elocuencia española, en 1727, en la que criticaba los excesos barrocos y ponderaba la sencillez hispana y ática de fray Luis de León y de fray Luis de Granada, Luis Vives y Francisco Sánchez de las Brozas.

Se carteó con Benito Jerónimo Feijoo, pero después rompió con él y con el padre Enrique Flórez por la superficialidad de sus conocimientos. Defendió la reforma de los estudios jurídicos: disminuir la preponderancia del derecho romano y aumentar la del derecho autóctono español. Más tarde recomendó al ministro Patiño que el latín se enseñase en lengua vulgar, profundizando el estudio de autores clásicos.

En 1730, perdió a favor de Arbuixert la pavordía de la catedral valenciana. Tres años después, consiguió el cargo oficial de la Bibliotecario Real de Felipe V, tras haber publicado El Orador cristiano. Tuvo que dejar la cátedra para instalarse en Madrid, donde estuvo durante siete años, entre 1733 y 1739.

En estos años rechazó un cargo como miembro de la Academia de la Lengua, para mantener una cierta libertad de pensamiento y erudición, mientras reeditaba obras de Antonio Agustín, Antonio de Nebrija o Benito Arias Montano. Escribió Espejo moral, en 1734, sobre filosofía moral, y Advertencias a la historia de Juan de Mariana del marqués de Mondéjar; estudió con devoción a Ambrosio de Morales y a Páez de Castro; y colaboró en el Diario de los Literatos con el pseudónimo de Plácido Veranio. También publicó Orígenes de la lengua española y Vida de Miguel de Cervantes Saavedra; ambas en 1737. Esta última fue la primera biografía que se escribió sobre el genio alcalaíno con motivo de una edición del Quijote publicada en Londres, lo que le convirtió en el fundador de todo el Cervantismo posterior.

En 1737, envió la Carta-dedicatoria a José Patiño, ministro de Marina, con un ambicioso plan de renovación académica y cultural, que marcaría la incansable actividad de Mayans. Su programa abarcaba cuatro ámbitos de estudio:

1. Lengua castellana: ortografía, gramática, retórica
2. Filosofía: lógica, dialéctica y filosofía moral
3. Jurisprudencia: cambio de método y publicaciones
4. Historia: investigaciones y ediciones de historiadores españoles

En este amplio programa se incluía un grupo de diccionarios sobre español, latín, arte y ciencias, etimologías, historia, derechas y leyes españolas y eclesiásticas. Se trataba de instrumentos de trabajo para restaurar el patrimonio cultural español. Los historiadores han considerado como el planteamiento reformista más lúcido y completo de la primera mitad del siglo XVIII.

RETÓRICA Y ORADOR CRISTIANO, POR GREGORIO MAYANS

Uno de sus objetivos era el rechazo de todas la leyendas, supersticiones o mitos que no estaban basados en un riguroso examen científico. En 1738, las Academias de la Historia y de la Lengua entregaron a Mayans la obra España primitiva de Javier de la Huerta y Vega, basada en errores y supercherías. La opinión del valenciano le generó la animadversión de las Academias de la Historia y de la Lengua:
"Es una fábula indecorosa y opuesta a las verdaderas glorias de España."

Para Mayans, este trabajo estaba basado en un falso cronicón de Pedro Cesaraugusta y su publicación fomentaría la superstición histórica, aún más. Mediante una rigurosa metodología, desmontó la obra de Huerta, texto a texto. Y pesar del análisis científico y riguroso del erudito valenciano, la España primitiva fue publicada con el favor del Consejo de Castilla.

Poco después, Mayans fue rechazado en el cargo de cronista de Indias que quedó vacante tras la muerte de Luis de Salazar, en favor de un desconocido. En la Corte, estaba viviendo un ambiente de decadencia y pasividad, rodeado de la indiferencia de los poderosos y la hostilidad de sus compañeros. Ante el rechazo de Patiño, decidió renunciar al cargo de bibliotecario real y regresar a su pueblo natal.

Tal vez, un erudito tan inteligente y preparado como lo era Mayans estaba siendo ignorado en la Corte borbónica por el hecho de que su familia apoyó al archiduque de Austria durante la Guerra de Sucesión. En un ambiente de intrigas y favores, los castellanos y vascos monopolizaban las posiciones de poder de la Monarquía hispánica, quedando desplazados los catalanes, aragoneses y valencianos.

En 1740, se casó con su prima Margarita Pascual en Oliva. Allí, otro de los prejuicios que tuvo que combatir fue la relación de oficio intelectual con la condición clerical. Se dedicó a sus estudios e investigaciones, sosteniendo correspondencia con eruditos españoles y extranjeros, en latín y en castellano, y también a la puesta en marcha de su propia academia para la enseñanza de su programa de publicaciones.

En 1742, fundó la Academia Valenciana par a recoger e ilustrar las memorias antiguas y modernas de la historia de España. En la Acción de gracias de la divina sabiduría que hizo leer en la sesión de apertura, presentaba un programa más ambicioso que el de la Carta-dedicatoria a Patiño. Contaba con un grupo de académicos entusiastas dispuestos a apoyarle en las humanidades, ampliando el campo de estudia a las ciencias. Las materias eran: matemáticas, medicina, botánica, poesía, música, teología, jurisprudencia, historia de España e historia de la lengua española.

CENSURA DE HISTORIAS FABULOSAS, POR GREGORIO MAYANS

El hecho de no haber consultado a las autoridades de Madrid, le generaron enfrentamientos. Así, en 1742, publicó de Censuras de historias fabulosas, obra inédita de Nicolás Antonio, que el historiador Antonio Mestre consideró "uno de los monumentos cumbres de la historia crítica española, en especial respecto de la historia eclesiástica". De nuevo, la actitud desmitificadora de Mayans le enfrentó al Consejo de Castilla, que prohibió su venta y le llevó ante la Inquisición. Trataba de rechazar la falsa historia eclesiástica de España, aquellas tradiciones católicas supuestamente basadas en glorias patrias, cuando en realidad lo estaban en burdas patrañas acreditadas con el paso del tiempo y la ignorancia popular.

La Academia de la Historia le ofreció apoyar a la Academia Valencia si esta se subordinaba bajo su tutela, pero los academicistas valencianos respondieron con altivez: "Libres nos ha hecho Dios, libres hemos de vivir." Y, tras pocos años de escasa actividad, la Academia se disolvió.

Mayans continuó una labor en solitario, basada en amplias correspondencias con eruditos nacionales y extranjeros, así como la publicación de filósofos y literatos clásicos. Uno de esos trabajos fue la reedición de Compendium philosophiae de Tosca en 1753, al que añadió unas Philosophiae moralis libri tres, una de sus principales aportaciones a la filosofía.

Al llegar Fernando VI al trono, el ministro Zenon de Somodevilla, marqués de la Ensenada, le reconoció sus méritos y capacidades encargándole la redacción de unas Observaciones del Concordato de 1753, mientras componía su Retórica, otra obra filosófica.

Pero sería bajo el reinado de Carlos III cuando recibió su mayor reconocimiento. Así, en 1766, fue nombrado alcalde honorario de Casa y Corte. También, ingresó en la Sociedad Económica de Valencia, por tanto, socio-amigo de Andrés Piquer, Francisco Pérez Bayer, Muñoz, Cerdá Rico, Cavanilles, Blasco, etc.

Manuel de Rodas, secretario de Estado, le solicitó realizar un análisis sobre la Reforma educativa, cuyo resultado fue el Informe sobre los estudios, en 1767. A partir de ese momento el reconocimiento a las obras de Mayans fue completo, y eruditos de Europa y América seguían sus orientaciones.

En sus últimos años, preparó la edición de las obras completas de Juan Luis Vives, Opera omnia, que fue publicado de forma póstuma en 1781, porque ya había fallecido en Oliva aquel año.

REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE VALENCIA

La primera etapa de Mayans estuvo muy vinculada a la Escuela de Novatores de Valencia: Íñigo López de Mendoza, Juan Bautista Corachán, Antonio Bordazar de Artazu, Tomás Vicente Tosca y Andrés Piquer. No sólo por su amistad e inquietudes intelectuales con ellos, también porque estaba abierto a las corrientes de la ciencia europea. Pero, mientras la inmensa mayoría de los novatores españoles se movían en los campos de la ciencia física y la filosofía de la naturaleza, Mayans lo hizo en el ámbito de las ciencias humanas (historia, literatura, jurisprudencia y teología).

Efectivamente, fue heredero del Humanismo crítico europeo y su formación humanista le emparentó con los católicos ilustrados, tanto italianos como alemanes; y también con luteranos y calvinistas, de Walch a Merman.

Su sentido crítico y razonado aplicado a las humanidades le convierten en el primer ilustrado español. Claro ejemplo de que el inicio de la Ilustración española no fue debido a la influencia francesa, sino a una ruptura con el pensamiento tradicional desde el movimiento de los novatores a finales del siglo XVII y la concepción crítica del razonamiento.

Esta concepción de la historia crítica era el resultado de oponer los testimonios y documentos históricos fidedignos a las leyendas y mitos transmitidos de forma oral o por documentos sin fiabilidad. Este planteamiento de la historia de España implicaba poner en práctica dos requisitos básicos: editar las fuentes históricas; y aplicar el sentido crítico de método y planteamiento.

En estas aspiraciones de rigor metodológico se basaban los proyectos de Mayans, como explicaba en su Carta-dedicatoria a Patiño, como fueron sus Cartas morales, militares, civiles y literarias de varios autores españoles, en 1734.

Lo que Mayans estaba proponiendo era una transformación radical de la historiografía español. Su voluntad fue el resultado de un cambio en la mentalidad de la nueva generación de ruditos españoles que se inició con el movimiento novator de fines del XVII y que fue culminada a través de sus obras en cuanto a estudios históricos.

En el proyecto de formación de una historia nacional crítica, la eclesiástica tomó un papel relevante debido a que fue una de las historias más falseadas y manipuladas por las leyendas, las supersticiones y las falsas tradiciones. De acuerdo con el método de la historia crítica, Mayans rechazaba toda ficción y combatía los mitos: los falsos cronicones de Granada, la más que dudosa llegada de Santiago a España, los santos creados por la imaginación popular, los abusos de los españoles en la colonización americana, etc.

ORÍGENES DE LA LENGUA ESPAÑOLA, POR GREGORIO MAYANS

El programa pedagógico de la Ilustración de Mayans respondía a una corriente intelectual derivada del Humanismo, especialmente del Humanismo cristiano español del siglo XVI. Proponía la restauración de los estudios bíblicos a través de las lenguas clásicas (latín, griego y hebreo) y recuperar la filosofía humanista del Renacimiento como Juan Luis Vives, Luis de Granada, Juan de la Cruz y Luis de León, enlazando con la corriente de Desiderio Erasmo. Pero, Mayans prefirió utilizar la lengua romance, es decir, el español, como instrumento de acción inteligente y persuasivo que penetrase en amplias capas de la sociedad.

Efectivamente, los novatores defendieron la transmisión del conocimiento a través de la lengua vulgar española, que era ya culta desde la Gramática de Antonio de Nebrija a inicios del siglo XVI. El español debía ser tratado como lengua de la filosofía y de la ciencia, y a ella traducirse la Biblia y demás Sagradas Escrituras. Humanistas como Luis Vives, Luis de León y Pedro Simón Abril defendieron el empleo de la lengua del pueblo para llegar al pueblo. Mayans trataba de restaurar un pasado con enormes posibilidades, pero con el fin de contribuir a la secularización de una sociedad dominada por una Iglesia retrógrada e interesada en su propio provecho. En este sentido, el uso de la lengua romance podía ser muy beneficiosa a la difusión de los conocimientos y a la laicización de la sociedad.

Para Mayans, las lenguas cambian y evolucionan, no se corrompen. Rompía así con la idea tradicional del Humanismo clásico que consideraba al latín como lengua perfecta y digna de imitación, respecto de la cual todas las demás lenguas romances derivadas eran corruptas e inferiores. Fue un acierto proponer el concepto de "evolución" frente al de "corrupción".

Dentro del estudio de la lengua española, los refranes ocuparon un papel destacado por su contenido ético y moralizante y su transmisión oral, citando las colecciones de Íñigo López de Mendoza, Hernán Núñez, Juan Páez de Castro, Benito Arias Montano, Juan de Melo, Juan Mal Lara, Juan Sorapan de Riera, y los que se encuentran en obras como el Quijote de La Mancha o el Diálogo de la Lengua.

Con todo, su obra Orígenes de la lengua española, que publicó en 1773 durante su estancia en Corte, reunía los estudios sobre el español como lengua. Sintetizó todos los conocimientos lingüísticos que existían hasta el momento, e incluyó importantes textos de Alderete, el marqués de Santillana, y el Diálogo de la lengua de Juan de Valdés, que quedó inédita.

Mayans dio a conocer a sus contemporáneos la obra de Nebrija, Vives, Antonio Agustín, Alejo de Venegas, Teresa de Jesús, Francisco Sánchez de las Brozas, Luis de León, etc. No es extraño que el autor François López le asignase un lugar básico en la formación del concepto Siglo de Oro de las Letras españolas.

Mientras su mentor Nicolás Antonio se encargó de recuperar y recopilar las obras literarias, Mayans se ocupó de clasificarlas y ofrecer una síntesis, pues anteriormente no existían investigaciones sobre historia de la lengua española y de la literatura nacional. Mayans puso las bases a seguir para los estudios de un movimiento literario que se desarrolló bajo los reinados de los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II, entre la "restitución de las letras" y el triunfo del Barroco.

DESIDERIO ERASMO Y JUAN LUIS VIVES

Mayans fue un crítico con el sistema social en el que vivió, cuya mentalidad estaba mayormente determinada por la Iglesia. Y fue crítico con una clase poderosa que había permitido que el clero adquiriese enormes propiedades y privilegios, abandonando sus deberes espirituales y su misión apostólica. Fueron numerosos los textos en contra del estamento clerical, afectado por los males de la codicia y la ignorancia.
"En la república cristiana no hay gentes más insolentes que los frailes, porque muchos de ellos son los fariseos de nuestro tiempo que tiene de su parte a todos los supersticiosos."
"Su muchedumbre es gravosa al público, el cual se halla pobrísimo, y ha de mantener ejércitos de hombres ociosos, que continuamente están pidiendo para sustentar y regalarse."

No solo hizo crítica al clero regular, también a la cúspide:
"… casto todos los obispos de España, hombres casi todos ignorantísimos, que habiendo logrado las mitras por una solicitud ambiciosa, y medios tal vez peores, no saben oficio que tienen, no son capaces de distinguir el poder del rey y del papa, ni de conocer la extensión y limitación de uno y de otro."

Mayans repudió la ignorancia en la Iglesia con especial énfasis, pues controlaba el sistema de enseñanza, perpetuando así el estado de injusticia e incultura social generalizado. Por eso era necesario reformar todo el sistema de enseñanza, y para esto habría que retirar las cátedras universitarias a las órdenes religiosas para que fuesen promovidas por concurso.

Por tanto, reforma de la Iglesia y reforma de la Enseñanza para la mejora de la sociedad eran partes de un todo. En El Orador cristiano de 1733, puso de manifiesto esta situación y su remedio, empezando con la reforma de la predicación, pues la mayoría de la gente no sabía leer y la prédica desde un púlpito era la única vía de conocimiento formal. Y esta reforma de la prédica venía precedida por una reforma de los estudios y la jerarquía eclesiástica, tesis que expuso en su Informe sobre los estudios de 1766, por orden del consejero real Roda y en un momento en el que fue expulsada la Compañía de Jesús. Se hacía necesaria una ruptura con el tradicional método escolástico de pensamiento especulativo y teórico como sistema de enseñanza, para dar paso a un método más científico de mentalidad crítica y práctica.

Al año siguiente, en 1767, la Corte de Carlos III debatía entre dos planes de reforma educativa muy similares: el de Olavide y el de Mayans. La diferencia es que el plan de Mayans ofrecía una especial importancia al estudio de la teología, por ser cúspide del pensamiento español. Pero optaba por la teología expositiva que se ocupa de las Sagradas Escrituras, en detrimento de la teología dogmática, muy confundida con la escolástica.

Se refería a la teología erasmista, aquella que tanto influyó en el Humanismo cristiano español del Renacimiento, que tuvo su máxima expresión en el valenciano Juan Luis Vives. Sus dos ideas principales eran: la reforma educativa, rompiendo con la Escolástica y la falta de libertad de cátedra en los estudios; y la vuelta a las Sagradas Escrituras, en contraposición a los clásicos escolásticos del Medievo.

DON GREGORIO MAYANS Y SISCAR, POR ANTONIO MESTRE

El origen de aquel movimiento novator estuvo en una tertulia cortesana de 1787, formada por Nicolás Antonio, Juan Lucas Cortés y el marqués de Mondéjar, al que se sumaron más tarde Martí y Mayans.

Uno de sus más leales seguidores fue Manuel Martí, deán de Alicante, aunque fue este quien más influyó en un joven Mayans a quien recomendó la lectura de los clásicos grecolatinos como Cicerón, Terencio o Plauto, y le orientó en sus estudios. Martín estuvo, a su vez, influenciado por Nicolás Antonio, primer promotor de la crítica histórica en España y redactor de la Biblioteca Vetus, en 1696, publicada por el primero. También Mayans publicó las Obras cronológicas de Mondéjar, en 1744.

Otro de sus colaboradores fue el agustino Enrique Flórez, encargado de realizar el proyecto revisionista de la historia eclesiástica, conocida como España sagrada. Su título original fue Theatro geográfico-histórico de la Iglesia de España, cuyos dos primeros volúmenes fueron publicados en 1747. Más tarde, llegó a los 29 volúmenes publicados y sus continuadores hasta los 47, completados en 1856. Es una monumental obra que contiene la historia de todos los templos y de España, así como la transcripción de innumerables documentos y comentarios, a través de un método crítico y científico, pero siempre que no afectase a la piedad o al amor patrio.

El historiador Antonio Mestre escribió de Flórez que:
"Cuando se trata de tradiciones relacionadas con la piedad, Flórez piensa que la actitud debe modificarse. Hay que admitirlas mientras no se demuestre con certeza que son erróneas. Así, en el caso concreto de la venida de Santiago, la ininterrumpida continuidad de la tradición exige razones para negar la venida del apóstol a la península."

Mayans fue adepto de un exigente rigor crítico afirmó:
"Las obras de Flórez son más dañosas que útiles, sirven para apoyar la superstición y credulidad; son engañadoras a los que no han leído, porque le tienen por erudito, siendo un mal copiante."

Otro al que se enfrentó fue al benedictino Benito Feijoo, a quien echó en cara su falta de rigor crítico, de metodología científica y actitud experimental que desarrolló en sus obras. Con motivo de la publicación de la Ortografía, de Bordazar, y el polémico debate surgido entre Mayans y Feijoo, el novatore valenciano escribió sobre el benedictino orensano:
"Para hacerle entender mi contienda a que se hubiera expuesto, hice una breve censura del Discurso de las Glorias de España, manifestándole, por medio de señalarle errores muy crasos, que no había leído aún los autores más clásicos y triviales, como Aristóteles, Séneca, Plutarco, Antonio Agustín y don Nicolás Antonio, pues hablaba de ellos por relaciones falsas de otros escritores que citaban lo que no había, y le descubrir sus nombres, para hacer suyos los errores ajenos."

GREGORIO MAYANS Y SISCAR

El historiador François López ha puesto en valor la aportación de Mayans a la cultura y filosofía, no sólo española, sino europea:
"El pensamiento del valenciano era de una innegable originalidad, y debía marcar hasta el fin del siglo todo un movimiento de pensamiento al que no se ha concedido suficiente atención."

Desde su retiro de Oliva, mantenía relaciones epistolares con los eruditos más importantes de su época y era muy apreciado internacionalmente como se demuestra en su conexión con los centros culturales europeos de la época: Muratori, en Italia; Walch, en Jena; David Clement, en Hannover; Meerman, en Holanda; Voltaire, en Francia; Gasset, en Suiza; José Finestra, en la Universidad de Cervera, etc. Una prueba de ese aprecio internacional son las dos biografías sobre Mayans, redactadas en Alemania por Juan Cristóbal Strodtmann: Geschichte des edlen Herrn Gregorius von Mayans und Siscar, en alemán, en 1747; y Majansii Vita, en latín, en 1756.

Mayans estaba en el centro intelectual de su época, y por él pasaban todas las corrientes que estaban renovando el panorama cultural de la primera mitad del siglo XVIII. Expresaba la decadencia de la cultura tradicional española, convirtiéndose en uno de los eruditos que cambiaron la mentalidad en un sentido de renovación.

También dentro de España, Mayans contó con un grupo de autores que le seguían y admiraban, y que mantuvieron la continuidad de sus estudios y orientaciones: Antonio Ponz, José Finestres, Juan Bautista Muñoz, Vicente Blasco, Juan Sempere y Guarinos, Francisco Pérez Bayet, Antonio José Cavanilles y, especialmente, Francisco Cerdá y Rico.

Este último se encargó de continuar algunos de los muchos proyectos que tenía en marcha cuando Gregorio Mayans y Siscar murió en Valencia, en 1781.

SISTEMA MÉTRICO DECIMAL POR JOSÉ CHAIX ISNIEL


José Chaix fue un matemático y astrónomo reconocido internacionalmente por su participación en la Comisión para la determinación del metro como unidad de longitud del Sistema Métrico Decimal, dirigido por la Academia de las Ciencias de Francia entre 1792 y 1798.

Siendo director del Observatorio Astronómico de Madrid, aportó investigaciones astronómicas para la revista Anales de Ciencias Naturales. También realizó relevantes aportaciones a las ciencias matemáticas que publicó en el primer volumen de Instituciones de Cálculo diferencial e integral, en 1801, y Memoria sobre un nuevo método general para transformar en serie las funciones trascendentes, en 1807.

SISTEMA MÉTRICO DECIMAL POR JOSÑE CHAIX ISNIEL

José Chaix Isniel había nacido en Játiva (Valencia), en 1765. Realizó estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde obtuvo el título de agrimensor, en 1796. Pero, su vocación estuvo en las matemáticas y la astronomía, probablemente influido por su hermano mayor, el poeta, científico y político Esteban Chaix.

En 1789, a la edad de veinticuatro años, fue pensionado por la Corte española de Carlos IV para ampliar sus estudios sobre astronomía en Inglaterra y Francia. Se trata de un programa de ampliación de estudios para los universitarios más destacados de España bajo el patrocinio del conde de Floridablanca. El objetivo era la adquisición y aprendizaje de los conocimientos científicos más adelantados y vanguardistas que se estuviesen impartiendo en las mejores academias europeas, especialmente en París, y, posteriormente, implantarlo en las empresas y laboratorios españoles.

Durante esta etapa, Chaix pudo visitar los observatorios astronómicos de Oxford, Cambridge, Edimburgo, Glasgow y Greenwich, por la que pasa el "meridiano cero".

Después pasó a París, donde estuvo estudiando en la Academia Francesa de Ciencias. Formaba parte de un grupo de pensionistas españoles, entre los que figuraban Agustín de Betancourt y José María de Lanz.

Trabajó con el físico y matemático Jean Baptiste Biot en investigaciones sobre electromagnetismo. También colaboró con Joseph Jérome de Landale en la redacción de unos Elementos de cálculo diferencial e integral, en 1791, que no se publicaron.

ACADEMIA DE LAS CIENCIAS DE FRANCIA EN PARÍS

En la capital de la recién fundada República de Francia, Chaix estuvo viviendo el proceso revolucionario en primera persona, tomando contacto con los círculos científicos más destacados.

La Revolución llegaba hasta las ciencias. Así, en 1791, la Asamblea Nacional Constituyente pidió a la Academia de las Ciencias que introdujera un nuevo sistema universal de medidas que siguiera un patrón con la naturaleza. Los académicos decidieron medir un meridiano terrestre para calcular el tamaño exacto de un metro, definido como la diez millonésima parte de la distancia de un cuadrante de un meridiano terrestre.

Fue un largo proceso de cálculos para medir la longitud del arco del meridiano que pasa por París, entre la ciudad de Dunquerque, al noroeste de Francia, y la montaña de Montjuic de Barcelona, entre los años 1792 y 1798. Este meridiano es lo que debería servir de base para calcular la longitud del cuarto del meridiano, conectando el Polo Norte con Ecuador.

La expedición estaba dirigida por el astrónomo y matemático Jean Baptiste Delambre y el astrónomo y geógrafo Pierre Méchain. Delambre mediría el meridiano entre Dunkerque y Rodez, al sur de Francia y Méchain haría la parte más al sur, entre Rodez y Barcelona.

Chaix fue elegido por la Corte de España para formar parte de esta comisión científica. Sin duda, la elección estuvo motivada tanto por sus amplios conocimientos en astronomía y matemáticas, como por su experiencia con los académicos parisinos. También formaría parte del grupo de expedicionarios el ingeniero malagueño Juan López de Peñalver.

Los datos recogidos se presentaron a una conferencia internacional en París, en 1798. El resultado de este esfuerzo fue la definición del Sistema Métrico Decimal.

REAL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO DE MADRID

En 1793, Chaix volvía a Madrid para servir en el Real Observatorio astronómico de Madrid con el cargo de agregado. Mientras tanto, realizó un par de viajes a Londres para comprobar cómo se estaba fabricando una serie de instrumentos astronómicos que había contratado el observatorio madrileño.

En 1795, fue nombrado vicedirector del Observatorio, con el rango de capitán. Un año después fue director del Cuerpo de Ingenieros Cosmógrafos, una nueva academia científica organizada por orden del primer ministro Manuel Godoy. Estuvo en dirección del Observatorio hasta 1804, mientras impartía clases de astronomía física y astronomía práctica. También fue comisionado de la Dirección General de Caminos y Canales y catedrático en la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales, establecida en el Palacio del Buen Retiro y dirigida por Agustín de Bethancourt.

Entre 1800 y 1801, realizó observaciones astronómicas en Madrid, para determinar la latitud de varias estrellas de posición conocida, mediante alturas meridianas o distancias al cenit. Los hallazgos fueron efectuados desde la casa del geólogo alemán Christian Herrgen situada en la calle del Turco, en colaboración de Mariano Luis de Urquijo y Agustín de Bethancourt, así como de los instrumentos del observatorio que dirigía.

Los resultados fueron publicados en la revista científica Anales de Ciencias Naturales, durante 1801. Otro trabajo publicado aquel año fue el primer volumen de sus Instituciones de Cálculo Diferencial e Integral con sus aplicaciones principales a las matemáticas puras y mixtas, que incluía una discusión de los principios del cálculo y el desarrollo de la teoría de las superficies curvas y de las curvas de doble curvatura, según los trabajos de Euler, Clairant y Monge.

En 1803, volvió a colaborar con Méchain para prolongar la medición del meridiano hasta las islas Baleares. Aquella comisión, organizada por la Oficina de Longitudes de París, quedó suspendida por la muerte de Méchain en Castellón, en 1804, por enfermedad del paludismo. A su vuelta, incluyó su trabajo Sobre la latitud y longitud de Madrid, en la publicación Variedades de Ciencias, Literatura y Artes.

LA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS, POR KEN ALDER

Los análisis del arco de meridiano a Baleares se retomaron en 1806 con la dirección del anterior jefe comisario Jean Baptiste Biot, junto a otros científicos franceses como Pierre Simón Laplace y Dominique François Jean Arago, o los españoles José Chaix y José Rodríguez González. La comisión comenzó sus operaciones a lo largo de los Pirineos, tomando mediciones hasta el punto más meridional donde podía obtenerse una medida del meridiano, la isla Formentera.

En 1807, publicó una Memoria sobre un nuevo método general para transformar en serie las funciones trascendentes, trabajo dedicado a Manuel Godoy. Para esta obra empleó el binomio de Isak Newton y utilizó relaciones y técnicas puramente algebraicas, lo que le diferenciaba de Giuseppe Lagrange, quien relacionaba los desarrollos en serie con las derivadas sucesivas de la función.

En 1808, tras el inicio de la Guerra de la Independencia, obtuvo el cargo de miembro honorario de la Comisión de Guerra. En junio del año siguiente, fue comisionado por la Junta Suprema Central para que ofreciera una valoración acerca del innovador sistema de telegrafía óptica propuesto por el franciscano Juan Soler y Sintes. Este medio de comunicación podía transmitir noticias diarias a través de "thalagrafos". Finalmente, el proyecto fue rechazado.

Chaix se comprometió a desarrollar otro sistema de telegrafía en colaboración con el matemático Miguel Plá. El sistema telegráfico de Chaix estaba basado en el telégrafo de ventanas de Murray que había conocido durante su estancia en Inglaterra. Estaba basado en seis paneles que se pueden ocultar independientemente, dando lugar a un primitivo código binario.

Los últimos días de su vida transcurrieron en su villa natal Játiva, donde murió en 1809, a los 44 años.

INSTRUMENTOS DEL SISTEMA TELEGRÁFICO POR JOSÉ CHAIX