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FRANCISCO VALLÉS PRECURSOR DE LA ANATOMÍA PATOLÓGICA MODERNA


El médico y filósofo Francisco Vallés es el mayor representante español de la Medicina del Renacimiento. Vinculado a la Universidad de Alcalá de Henares fue médico personal de Felipe II en 1572 y protomédico de la Corona de Castilla. Está considerado como el promotor de la Anatomía patológica moderna. Relacionó de forma sistemática los síntomas de las enfermedades con los hallazgos encontrados en las autopsias. Fue una especial referencia para aquellos científicos europeos que tomaron a la observación clínica como base de conocimiento y práctica médica durante la Edad Moderna.

En su obra médica cumbre Controversiarum medicarum et philosophicarum, de 1556, de gran éxito en Europa, reinterpretó los textos médicos clásicos bajo un enfoque crítico. Y en la médico-filosófica De sacra philosophia, de 1587, analizó y explicó los pasajes de la Biblia bajo criterios físicos y médicos.

ANATOMÍA PATOLÓGICA MODERNA POR FRANCISCO VALLÉS

Francisco Vallés de Covarrubias nació en Covarrubias, Burgos, en 1524. Estudió en la Universidad complutense de Alcalá de Henares, obteniendo el grado de bachiller en Artes en 1544 y su licenciatura en 1547. Después pasó al Colegio de la Madre de Dios para estudiar Medicina, y también al Trilingüe para estudiar lenguas clásicas. En 1550, obtuvo el bachillerato en Medicina y poco después, en 1553, la licenciatura, así como el doctorado y la magistratura en Artes y Filosofía, en 1554.

En Alcalá de Henares pasaría la mayor parte de su vida, primero estudiando como alumno y después ejerciendo como catedrático.

Al menos desde 1556, impartió clases de Anatomía, de hecho, fue el primero que en Alcalá impartió Anatomía práctica a través de disecciones de cadáveres, por lo que se le considera el precursor de la Anatomía patológica.

En 1557, impartió clases de Prima de Medicina en sustitución de su maestro, el doctor Vega. Como médico, escribe un comentario de las Epidemias de Hipócrates y encabezó un poderoso movimiento para desterrar las influencias árabes sobre la Medicina del médico, cirujano y filósofo griego Claudio Galeno. , considerado uno de los más completos investigadores en Medicina de la Edad Antigua. Explicaba al científico clásico con tanto auténtica devoción y éxito que llegó a ser llamado el "Galeno español".

Desde su cátedra, contó con la ayuda de su amigo el gran anatomista y prosector valenciano Pedro Jimeno, quien estaba introduciendo y continuando en las universidades de España los estudios de la nueva anatomía de su maestro, el bruselense Andrea Vesalio. El trabajo conjunto inició en España la mentalidad anatomo-clínica, que consistía en dar las novedosas explicaciones de Vallés a sus estudiantes mientras que Jimeno diseccionaba los cadáveres y mostraba las lesiones correspondientes.

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE ALCALÁ DE HENARES

En 1572, fue requerido a diagnosticar y solucionar una crisis de gota que padecía Felipe II, tras haber fracasado otros médicos. Consiguió curar aquella enfermedad, por lo que fue nombrado médico de la Casa Real; el rey le calificó de divino, por eso es conocido como el "Divino Valles". Como médico personal del rey había sucedido al anatomista Vesalio, a quien conoció en Padua, duranta una estancia.

Poco después, fue nombrado "protomédico general de todos los Reinos y Señoríos de Castilla", el empleo de medicina más prestigioso de la época. Felipe II le ordenó el establecimiento del examen del Protomedicato, que debían realizar en Madrid todos los licenciados en medicina para poder ejercer, como control de la formación recibida en las diferentes universidades de España. Además, realizó un reglamento sobre pesos y medidas farmacéuticas. Gracias a este cargo, Vallés pudo desarrollar una brillante carrera profesional, no sólo como médico, sino también como escritor.

Después, formaría parte de una comisión para organizar la Biblioteca Real del Monasterio de El Escorial, una de las más prestigiosas y voluminosas de la época. Trabajaría junto a otros dos grandes humanistas como fueron Benito Arias Montano y Ambrosio de Morales.

Sus últimos años formaba parte del grupo de destiladores en la botica del Monasterio de El Escorial, mientras terminaba de organizar la biblioteca. Colaboraba preparando la destilación de plantas naturales y medicinales.

En 1592, murió en el Convento de los Agustinos de Burgos, al acompañar al rey Felipe II en un viaje. Fue enterrado en la capilla del Colegio Mayor de San Ildefonso, en Alcalá de Henares, donde se encuentra con un detallado epitafio.

Había casado con Juana de Vera, con quien tuvo seis hijos, y fundado un mayorazgo basado en la casa y la hacienda que adquirió en Alcalá de Henares.

MONASTERIO DE SAN LORENZO EL ESCORIAL

Como buen humanista que Francisco Vallés había sido, su actividad no se reduciría únicamente a la medicina, pues continuó sus estudios en otras materias, especialmente en Filosofía y llegó a dominar las lenguas clásicas griego, latín y hebreo.

Valles publicó quince obras, tanto médicas como filosóficas, con un carácter ecléctico e independiente.

Su principal y más afamada obra es De iis, quae scripta sunt Physice in libris sacris, sive de Sacra Philosophia, liber singularis, publicada en Burgos y en Turín, 1587, y en Lyon, en 1652. Usualmente conocido como De Sacra Philosophia, es el único en que expuso sus propias ideas de forma directa, sin tener que pasar por comentarios o traducciones de los autores clásicos.

Es un compendio de textos bíblicos relacionados con cuestiones científicas en general y médicas en particular. En este libro enormemente heterogéneo, Vallés abordó multitud de asuntos de diferentes índoles, sin relación aparente, pero manteniendo en todo momento la unidad de enfoque y de método. Lo mismo trataba del origen del mundo y de la creación, del alma humana, de la razón y de la inteligencia, etc., que de la sangre, la nutrición, la longevidad, los elementos meteorológicos, la debilidad senil, las causas de la muerte, y otros muchos asuntos. Pero, en todo el conjunto existe una unidad de criterio basado en creer que en los Libros Sagrados se hallan numerosas enseñanzas filosóficas y científicas, y que todas ellas son verdaderas, pues provienen de Dios, que no pueden contradecirse ni engañar al hombre.

Para Vallés, teniendo como fin fundamental la salvación del alma, la Revelación no podía extenderse al conocimiento de las causas naturales. Por tanto, está en la voluntad del hombre investigar estas causas, si bien tomando como base las enseñanzas de la Biblia, donde estas informaciones parecen desperdigadas.

De acuerdo con esta idea básica, Vallés comenzó cada capítulo escribiendo un texto de las Sagradas Escrituras, que después comentaba por extenso, acudiendo generalmente a doctrinas de los filósofos clásicos: Platón, Aristóteles, Pitágoras, etc., tratando de armonizarlas, sin salirse de la ortodoxia. Los temas de los versículos escogidos le llevaron a tratar las cuestiones más variadas: teología, filosofía, medicina, moral, cosmología, psicología, física, astronomía, biología. Y, a pesar de tener siempre consideración las enseñanzas de los textos sagrados, la Inquisición se atrevió a expurgar este libro en 1613 y el Vaticano lo incluyó en el Índice de Libros de Prohibidos.

CONTROVERSIARUM MEDICARUM ET PHILOSOPHICARUM, POR POR FRANCISCO VALLÉS

En cuanto a las influencias filosóficas de Valles destacan, en primer lugar, la profunda formación cristiana, omnipresente en casi todo lo que escribió. También fue importante el constante elemento peripatético, como consecuencia de una constante lectura de los libros aristotélicos, con frecuencia interpretados de un modo personal. Otro tercer elemento que influyó fue el movimiento escéptico surgido más al exponer doctrinas ajenas que al describir sus propias ideas. De todos modos, las doctrinas del Peripatetismo y el Escepticismo tendieron a integrarse en una síntesis superior de inspiración cristiana, de acuerdo con la tendencia ecléctica que caracterizó el pensamiento de Vallés.

Pero ese Escepticismo filosófico fue aplicado por el protomédico Valles únicamente a cuestiones de Filosofía natural o física. Insistía en que los físicos no debían aceptar ningún dogma que no haya sido previamente demostrado (physici nunquam acquiescunt ullis dogmatis sine monstratione, cap. I) y en que no debe recurrirse a causas ocultas para explicar los fenómenos cuando las hay manifiestas (ubi manifesta est causa, non libenter confugio ad istas occultiores, cap. XLII).

En esta línea, exaltaba la doctrina de la docta ignoratia de Nicolás de Cusa, llegando a escribir:
"De ninguna sustancia por sí misma podemos tener conocimiento intuitivo, porque ningún camino conduce a la inteligencia sino el de los sentidos, y éstos son pasibles y sólo perciben cualidades. De los accidentes puede tenerse conocimiento por sí mismos; pero, en razón a lo mudable de la naturaleza de los sentidos y de lo sensible y al modo de sentir, nunca es exacto. Mas hay ciertas verdades que son por sí mismas conocidas, a las cuales asentimos por instinto natural; y existen otras que se coligen de las primeras por demostración. La ciencia de las primeras es natural; la de las otras, adquirida por el raciocinio. De esta clase son muchas de las tesis matemáticas, porque se anuncian de cosas absolutamente inmateriales. Pero respecto de aquellas que están en opinión, como son todos los problemas físicos, es claro que nadie puede saberlas, porque si algo de ellas se supiese, habiendo ciencia quedaría borrada toda opinión y suprimida toda oscuridad e incertidumbre, que van siempre unidas a la opinión. No sólo, pues, no se halla establecida todavía la ciencia de las verdades físicas, sino que ni siquiera puede establecerse, porque el físico no abstrae de la materia, y como el conocimiento de las cosas materiales pertenece a los sentidos, no puede ir más allá de la opinión, pues la ciencia es de los universal y de lo inteligible. Así el físico, por mucho que trabaje, no es capaz de establecer la ciencia de sus tesis, aun cuando no por eso debe dudar de todo, según la costumbre de los pirrónicos, sino asentir a lo probable, porque es gran necesidad pensar que tienes la misma fuerza todas las razones contrarias." (cap. LXIV)

Desde el punto de vista de "la ciencia de las verdades físicas", Valles constituyó uno de los fundadores de este Naturalismo médico, como lo fueron Juan Hurta de San Juan u Oliva de Sabuco, e incluso Gómez Pereira o Francisco Sánchez el Escéptico.

DE IIS, QUE SCRIPTA SUNT PHYSICE, POR FRANCISCO VALLÉS

La filosofía médica de Vallés se ha distinguido por su originalidad concentrada en estas tres tesis:

1. el principio de individuación, marcado exclusivamente por la cantidad, nunca por la materia ("non ese materiam, sed magnitudinem"), porque es ésta la que hace posible la divisibilidad: "verisimilius ergo refertur ad quantitatem ratio individui quam ad materiam".

2. la negación de la unidad del principio vital en el ser humano, admitiendo dos principios internos de vida: uno para las funciones vegetativas, y otro para las sensitivas e intelectiva.

3. la racionalidad del alma animal, que admite al distinguir la sensación de la inteligencia.

Dividió todo el conocimiento en tres grandes apartados:

1. Disciplinas intelectuales: Teología, Jurisprudencia y Medicina

2. Artes escritas: Gramática, Retórica y Dialéctica

3. Ciencias: Filosofía natural, Filosofía moral y Matemáticas

Para Vallés, la más excelente de todos los conocimientos es la Teología, porque permite llegar a Dios. En realidad, todos los saberes se encaminan hacia esa ciencia suprema, que tendría su plena realización en la otra vida, en la gloria de Dios. Vallés creyó que el mundo actual desaparecerá y será creado otro nuevo, más hermoso, perfecto y eterno. Al objeto de resolver la polémica muy intensa en su tiempo entre la preeminencia de la Jurisprudencia y la Medicina, dividió a la Jurisprudencia en Derecho civil y Derecho contencioso, ocupando la Medicina un lugar intermedio entre ambas.

CONTROVERSIARUM MEDICARUM ET PHILOSOPHICARUM, POR FRANCISCO VALLÉS

Sus principales obras médicas son cinco traducciones de las obras de Galeno, tres de los cuales tradujo de textos griegos meticulosamente escogidos. En sus comentarios expuso lo más innovador de su pensamiento y carácter científico. Los cinco libros fueron publicados en Alcalá: Controversiarum medicarum et philosophicarum, en 1556; Pergameni de Locis Patientibus Libri Sex, en 1559; Galeni ars medicinalis commentariis, 1567; Comentaria in libros Galeni de differentia febrium, 1569; y De locis patientibus, en 1559.

Controversiarum medicarum et philosophicarum libri decem es una obra médico-filosófica publicada en Alcalá, en 1556, con tan buena acogida que fue reeditada otras dos veces más en 1564 y 1583.

Abordó aspectos controvertidos sobre fisiología, patología, clínica y terapéutica. Como humanista, Valles consultó de forma directa en los textos clásicos de la medicina como Aristóteles, Galeno e Hipócrates, desestimando las deformadas traducciones medievales. Después, aprovechó los nuevos hallazgos de la anatomía por la disección de cadáveres humanos.

Gracias al anatomista valenciano Pedro Jimeno, adquirió la nueva anatomía de Vesalio, para sentar las bases de esta obra. En cada tema proponía una controversia a cerca de dichos avances en la nueva morfología del cuerpo humano que estaban planteando los anatomistas valencianos de la mano de Vesalio.

Pergameni de Locis Patientibus Libri Sex es una relación de comentarios al tratado de Galeno, obra publicada en Alcalá, en 1559, donde presentó su revolucionaria perspectiva anatomo-clínica. Se aprecia una mayor influencia de la nueva anatomía de Vesalio con respecto a la anterior.

Se apoyó en los conocimientos anatómicos de forma sistemática al objeto de diagnosticar las enfermedades del cuerpo humano. Pero todos los resultados y conclusiones científicas que expuso fueron meticulosamente examinados y demostrados ante sus alumnos con la ayuda de Pedro Jimeno.

Sirviéndose de los recursos de la nueva anatomía, intentaba rectificar o mejorar las afirmaciones de Galeno sobre la localización y síntomas de las enfermedades. En algunos aspectos, hizo crítica de las interpretaciones de Galeno, y en otros defendió la doctrina galenista frente a las tesis de Vesalio.

METHODUS MEDENDI, POR FRANCISCO VALLÉS

Tradujo y comentó los libros Físicos de Aristóteles, en textos publicados en Alcalá: Commentaria in quartum librum meteorum Aristotelis, en 1558; Octo librorum Aristotelis de physica doctrina versio recens et conmmentaria, en 1562; y Controversiarvm natyralivn ad tyrones pars rima: continens eas quae spectant ad octo libros Aristotelis de physica doctrina, en 1580.

Sin embargo, su producción más madura se centró en los textos clásicos de Hipócrates, el médico de la Antigua Grecia considerado universalmente como el "padre de la medicina occidental". Empezó con el pequeño tratado In Aphorismo et libellum de alimento Hippocratis, comentaria, en 1561. Años después, fue continuado con dos libros de comentarios a las obras: Commentaria in libris Hippocratis de Ratione victus in morbis acutis, en 1569; In libros Hippocratis de morbis popularibus, commetaria, en 1577; y In aphorismos Hippocratis commenrarii VII, en 1589. En ellas, son destacable las aportaciones que hizo sobre el estudio del tifus petequial o tabardillo.

Mediante estas obras hipocráticas, Valles convirtió a Hipócrates en el principal sistema de conocimiento y práctica médica, aunque sin llegar a cuestionar el modelo de Galeno. Esta doctrina humanista del siglo XVI, que podría definirse con el término de Galenismo hipocratista, marcó tendencia en la comunidad científica del Renacimiento, porque recuperaba a los textos hipocráticos de acuerdo con las bases del humanismo.

GALENO E HIPÓCRATES

Su última obra, In aphorismos Hippocratis commenrarii VII, era la culminación de sus estudios sobre el sistema hipocrático. Se trata de una traducción latina comentada de los siete libros de las Epidemias, que incluyen las historias clínicas hipocráticas, basadas exclusivamente en observaciones clínicas útiles. Y sus comentarios son discusiones sobre la patología, la clínica y la terapéutica de afecciones que él mismo pudo comprobar.

Al final de su carrera publicó un Methodus medendi, en 1588, que podría considerarse el mejor tratado de terapéutica clínica escrito en el siglo XVI. Y, el mismo año, también publicó un breve tratado semiológico sobre la orina, el pulso y la fiebre llamado Comentarii de vrinis, pulsibus et febribus.

Su última publicación fue un Tratado sobre la destilación, única obra importante escrita en castellano y al borde de su muerte, en 1592. Es un tratado de las aguas destiladas que fue compuesto mientras preparaba la destilación de plantas naturales y medicinales en la botica del Monasterio de El Escorial. Este tratado es un reglamento sobre medicamentos de uso interno obtenidos por destilación, así como los pesos y medidas farmacéuticos, realizado por petición del rey.

Aunque Valles ya había conocido a Diego de Santiago, seguidor de las tesis de Paracelso considerado como el padre de la Toxicología, así como a los destiladores reales, basó su tratado en los textos de materia médica y destilación anteriores al movimiento paracelsista.

PARACELSO Y ANDRÉS VESALIO

La producción médica y médico-filosófica de Valles tuvo una gran difusión e influencia. Primero, sus alumnos y discípulos adquirieron el sistema anatómico de Vesalio, en auge durante el pleno Humanismo, para el conocimiento de la filosofía natural o la nueva anatomía. Pero, Valles supo introducir el sistema hipocrático como modelo de observación clínica objetiva, la base más importante de la medicina moderna.

En cuanto a su legado escrito, sus libros alcanzaron un total de dieciséis reediciones en España y otras setenta y dos en varios países de Europa. Por eso, los textos de Vallés fueron una clara referencia para los médicos europeos durante dos siglos, llegando hasta el final de la Ilustración científica. Fue una especial referencia para aquellos que tomaron a la observación clínica como base de conocimiento y práctica médica.

De las controversias del libro Controversiarum medicarum e philosophicarum surgieron las bases de algunas tendencias de la fisiología en el siglo XVII, por eso esta obra llegó a alcanzar una gran influencia en la comunidad científica europea de su tiempo.

Y sobre los comentarios del In aphorismos Hippocratis commenrarii VII, el holandés Hermann Boerhaave, auténtico fundador de la clínica moderna durante la Ilustración, llegó a realizar el siguiente elogio de esta obra:
"El que tenga los comentarios de este español no necesita de otros, porque todos los modernos escriben conforme a teorías y yo únicamente alabo al que con observaciones propias explica lo que expone Hipócrates."

Otro de los euritos influenciados por Vallés fue el teólogo, filósofo y jurista Francisco Suárez, contemporáneo suyo, más relacionado con la Escolástica y la Escuela de Salamanca que con el Humanismo y la Universidad de Alcalá. Pero el escolástico salmantino llegó a influenciarse del médico humanista en su tratado De Anima, una de sus obras psicológicas y antropológicas más destacadas. Hasta en treinta y una ocasiones Suárez citó a Vallés para comentar destacados aspectos de Controversiarum medicarum e philosophicarum y de De sacra Philosophia. El aspecto más significativo fue la teoría de la simpatía de las potencias, ubicadas en el alma, y que constituye una de las mejores aportaciones al estudio de la Epistemología y de las relaciones alma-cuerpo en la Antropología de Suárez.

RACIONALISMO EXISTENCIALISTA DE ANTONIO GÓMEZ PEREIRA


Médico y mercader de profesión, Antonio Gómez Pereira fue un humanista que se dedicó también a la filosofía y la ingeniería, y escribió dos destacadas obras:

Novae Veraeque Medicinae sobre medicina, en 1558, demostró ser un pionero en rechazar los conceptos clásicos y medievales como Aristóteles y Galeno, proponiendo la aplicación del Método empírico-analítico como base de investigación. Abordó la relación que existe entre la fiebre y las enfermedades en el cuerpo humano.

Antoniana Margarita sobre filosofía, en 1554, fue precursor del Método racionalista y precedente de la corriente cartesiana. Suya fue la cita "Pienso, luego existo", por lo que está considerado el más genuino de los precursores de René Descartes, quien copió esta máxima en su Discurso del método, en 1637.

RACIONALISMO EXISTENCIALISTA DE GÓMEZ DE PEREIRA

Antonio Gómez Pereira nació en Medina del Campo (Valladolid), en 1500. Posiblemente fuese descendiente de una familia de judíos conversos procedentes de Portugal y dedicados al comercio textil, era el segundo de cinco hermanos.

Estudió filosofía natural en la Universidad de Salamanca, siendo discípulo del profesor Juan Martínez Silíceo, posterior arzobispo de Toledo, e intervino en las disputas entre teólogos realistas y nominalistas, inclinándose por la defensa del Nominalismo. También estudió medicina en la misma universidad.

Tras concluir los estudios en 1520, regresó a Medina donde trabajó como médico. Mientras, se ocupaba de los negocios familiares relacionados con las telas y los tejidos, otros propios de bodegas y vinos, y se relacionaba con mercaderes que comerciaban en la Feria de Medina, una de las más importantes de España. Como médico alcanzó gran fama, llegando a ejercer en Burgos, Segovia, Ávila y otras ciudades importantes de Castilla, incluso en la Corte de Felipe II.

Como ingeniero elaboró algunos aparatos hidráulicos. El más relevante fue un molino de sifón capaz de moler con la fuerza del agua sin ocupar el cauce del río Zapardiel que fue diseñado junto al ingeniero Francisco Lobato, que patentado en 1563.

UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Pero Gómez Pereira ha pasado a la Historia sobre todo por sus ideas filosóficas, que dejó escritas principalmente en dos destacadas obras: Antoniana Margarita y Novae veraeque Medicinae. En él influyeron clásicos como Aristóteles y Platón, y escolásticos como Averroes, San Agustín y Ockam. En la Edad Moderna se le consideró miembro de la Escuela de Salamanca.

Su original pensamiento surgió de la unión de filosofía y medicina, que rechazaba el criterio de autoridad de los teólogos clásicos y medievales frente al conocimiento mediante la aplicación de la razón, la lógica y la experiencia. Así, combatió el supremacismo que tradicionalmente estaban ejerciendo Galeno en la medicina y Aristóteles en la filosofía, para optar por el Razonamiento como principal guía de conocimiento de las ciencias humanas.

Para la exposición de sus ideas recurría con frecuencia al uso de paradojas y silogismos que describían los errores de aquellos a quienes cuestionaba, en un tono más crítico que positivo.

El historiador y ensayista Marcelino Menendez Pelayo afirmó que:
"En psicología experimental, Gómez Pereira está, a no dudarlo, más adelantado que la filosofía de su tiempo, más que la del siglo XVII, más que Bacon, más que Descartes. Ninguno observa como él los fenómenos de la inteligencia."

ANTONIO GÓMEZ DE PEREIRA

Novae Veraeque Medicinae Prima Pars fue escrita en latín y publicada en Medina del Campo, en 1558. Es un tratado exclusivamente médico, nada filosófico.

Es un estudio sobre el origen de las fiebres y la tipología de varias enfermedades, como la lepra o la viruela. Para el estudio de la ciencia, utilizó el Método empírico y racional, basándose en su experiencia profesional como criterio supremo de verdad, y desarrolló métodos curativos sencillos. Por el contrario, rechazaba los tradicionales textos de los maestros medievales y de los clásicos de la medicina como Aristóteles y Galeno. Así lo expresó: "En no tratándose de cosas de Religión, no me rendiré al parecer y sentencia de algún filósofo, si no está fundado en la razón."

Gómez Pereira consideraba que el calor que emana un cuerpo humano cuando tiene fiebre es la reacción como sistema defensivo para expulsar la enfermedad que le afecta, con la finalidad de que el organismo restablezca su equilibrio natural. Se trata de una concepción totalmente moderna de la fiebre como un efecto generado por el cuerpo para erradicar las enfermedades. Llegó a elaborar conclusiones a cerca de las enfermedades que años más tarde fueron elogiadas por el historiador y médico del periodo ilustrado Antonio Hérnández Morejón.

ANTONIANA MARGARITA, POR ANTONIO GÓMEZ DE PEREIRA

Antoniana Margarita fue también escrita en latín y publicada en Medina del Campo, en 1554. Fue titulada así en memoria de sus padres Antonio Pereira y Margarita de Medina, y dedicada a su maestro salmantino Juan Martínez Silíceo. Pero el subtítulo explica a quienes está dirigido este trabajo: Opus nempe phisicis, medicis ac teologis, non minus utile quam neccessarium (Una obra tan útil como necesaria a médicos, físicos y teólogos).

Es un tratado realmente filosófico, de orientación nominalista por influencia de Martínez Silíceo, una mezcla de psicología y metafísica. Expuso ideas que parten del Empirismo hasta acercarse al Materialismo. Se desarrolla en base a tres temas principales: el "automatismo de las bestias", la teoría del conocimiento humano y la inmortalidad del alma.

Su estructura es anárquica, sin apartados ni capítulos, ya que al ser un cristiano nuevo (judeoconverso), Gómez Pereira quiso esconder de alguna manera sus razonamientos personales, evitando el riesgo de ser perseguido por alguna institución eclesiástica.

En teoría del conocimiento defendió el método psicológico de la observación interior, un principio de los nominalistas, identificando intelección e inteligencia, negando el sentido común, y admitiendo la imaginación o fantasía como facultad interior. No admitió por tanto distinción real entre la facultad sensitiva y la intelectiva, ni entre el conocimiento de lo singular y el conocimiento por reflexión. En suma, el médico de Medina redujo todos los fenómenos psicológicos al pensamiento, y éste para él no es otra cosa que el alma misma modificada diversamente por los objetos.

Pero su importancia está en que abordó por primera vez en la historia de la filosofía una serie de cuestiones sobre psicología experimental y, sobre todo, porque despreciaba a los filósofos clásicos como base de conocimiento, prefiriendo el Razonamiento crítico. Se esforzó en buscar por sí mismo la verdad, mediante la observación atenta de la naturaleza y de los fenómenos conscientes.

En su obra, ya advertía al lector la importancia de la observación interna para el estudio de la ciencia psicológica:
"Antes de explicar las funciones internas y externas del debo advertir que juzguen de la verdad de lo que voy a exponer por lo que ellos mismos en el sentir o en el entender hayan experimentado, porque no se trata aquí de esta o la otra situación del orbe en que es preciso dar crédito a aquellos que la han visto, sino que se discuten y explican los actos del alma, de que cada cual tiene conciencia tan clara…, la ciencia psicológica es la más cierta de todas."

Para Gómez Pereira, mediante el conocimiento mismo de cualquier objeto el hombre llega a adquirirlo, puesto que por el mero hecho de existir en nosotros el pensamiento, tiene que existir el alma, es decir, el sujeto pensante.

En el hombre ha de preceder siempre alguna noción de cosa extrínseca al conocimiento con que el alma se conoce a sí misma. Y de aquí se seguirá que esa noción sólo puede servir de antecedente conocido, de donde saque el alma la consecuencia de que se conoce a sí misma, procediendo de este modo: "Conozco que yo conozco algo; todo lo que conoce es; luego yo soy." (Nosco me alquid noscere, et quidquid noscit est; ergo sum.)

Esta doctrina del médico de Medina es igual a la de Descartes y hasta se parece a la del filósofo francés en la forma de la exposición, puesto que Gómez Pereira, al deducir la propia existencia del pensamiento, condensaba su argumentación en un silogismo que viene a coincidir con el famoso cogito; ergo sum del pensador de La Haye Touraine.

RENÉ DESCARTES

En esta obra, Gómez Pereira formuló el célebre principio "pienso, luego existo", elemento esencial del Racionalismo occidental a través de esta sentencia: "Todo lo que conoce existe, luego yo existo." (At quidquid noscit est, ergo ego sum).

Esta máxima fue copiada un siglo después por el filósofo francés René Descartes en su Discurso del método, de 1637, donde escribió una sentencia de igual razonamiento: "Pienso, luego existo." (Cogito, ergo sum). La misma idea de Gómez Pereira, pero acotada y rescrita con otras palabras.

Las semejanzas entre la obra de Descartes y la de Gómez Pereira son evidentes, tanto en el modo de definir el alma de las bestias, su automatismo, como en el método y el silogismo utilizado.

El filósofo español había sido estudiado por numerosos intelectuales de prestigio durante los siglos XVI y XVII. Así, varios eruditos contemporáneos de Descartes, como Pierre Daniel Huet, Isaac Cardoso o François-Marie Arouet Voltaire entre otros, cuestionaron la originalidad y autoría de sus razonamientos, acusándole de haber plagiado a Gómez Pereira. Descartes se defendió asegurando que no conocía la obra del español.

En palabras de Menendez Pelayo, el filósofo Descartes utiliza las mismas palabras y ejemplos que Gómez Pereira:
"Si en las primeras líneas Descartes glosa a G. Pereira, en las últimas compendia lo que había dicho Vallés, copiando hasta sus palabras textuales y sus ejemplos: quare cum illorum peritiam non agnoscamus, superest ut ad peritiam authoris referatur velut quod horologium, motu gnomonis et pulsatione cymbali, metiatur et distinguat nostra tempora, refertur ad peritiam artificis."

El primero en sugerir la excesiva coincidencia con los escritos del español fue obispo de Avranches, Pedro Daniel Huet, primero seguidor y después opositor a la filosofía cartesiana. Este afirmó:
"Nadie defendió con más calor, ni enseñó más a las claras esta doctrina (la del Automatismo) que Gómez Pereira en su Antoniana Margarita, el cual rompiendo las cadenas del Lyceo en que había sido educado, y dejándose llevar de la libertad de su genio, divulgó en España ésta y otras muchas paradojas."

Otra apreciación interesante sobre Gómez Pereira fue la del abate y erudito jesuita Francisco Javier Lampillas, quien afirmó que fue el primer médico en rechazar el Aristotelismo en filosofía y el Galenismo en medicina como bases de conocimiento.

Ante estas acusaciones, Descartes se tuvo que defenderse, por ejemplo, una carta que escribió a su amigo el filósofo y matemático Marin Mersenne, en 1641.

Para otro médico de la Universidad de Cophenague, Olaus Boorrichius, que Descartes hubiera tomado esas ideas sobre el cogito y el automatismo animal sin mencionar a Gómez Pereira suponía un descrédito, como escribió en una de sus epístolas, en 1667.

En cambio, Descartes fue defendido y respaldado por los filósofos de la Ilustración francesa, como el escritor Pierre Bayle, y los enciclopedistas Denis Diderot y Jean Le Rond d'Alembert, quienes realizaron esta reseña en su Enciclopedia:
"Descartes fue el primer filósofo que se atrevió a tratar a las bestias como puras máquinas: pues, Gómez Pereira, que lo dijo un tiempo antes que él, apenas merece que se hable aquí de él, cayó en esta hipótesis por puro azar."

Llegó a ser tanta la influencia de los enciclopedistas que hasta el ensayista ilustrado Benito Jerónimo Feijóo admitió el relato de que Gómez Pereira había llegado por azar a ese razonamiento. Y el filósofo y matemático Gottfried Wilhelm Leibniz afirmó en sus correspondencias que las tesis de Descartes son coincidentes con las de Gómez Pereira, pero que no creía que el francés leyese al español previamente, antes de redactar su Discurso del método, ocho décadas más tarde.

Otras críticas efectuadas en España fue la publicación del libro Endecálogo contra Antoniana Margarita, publicado por Francisco de Sosa en 1556, médico contemporáneo de Gómez Pereira y vecino suyo de Medina del Campo. Es un diálogo renacentista en el que realizó una crítica del libro del filósofo mediante la burla y la sátira, para que "sea sepultado en los infiernos".

ANTONIANA MARGARITA, POR ANTONIO GÓMEZ DE PEREIRA

Claro que tampoco fueron los primeros en proponer esta idea. Los teólogos escolásticos San Agustín y Santo Tomás ya habían abordado la imposibilidad de dudar de la propia existencia, basándose en que la afirmación de ésta va implícitamente contenida en todo pensamiento, y, por consiguiente, en el acto mismo de dudar.

San Agustín: "Si me equivoco, existo, pues quien no es, ciertamente no puede equivocarse, y, por lo tanto, existo si me equivoco." (Si enim fallor sum, nam quinon est utique nec falli potest, ac per hoc sum si fallor.)

Santo Tomás: "Nadie puede pensar que no existe con asentimiento, pues en lo que piensa percibe que existe." (Nullus potest cogitare se non esse cum assensu; in hoc enim quod cogitat percipit se esse.)

La citada obra de Pereira únicamente ha sido traducida del latín al español en el año 2000, lo que ofrece una idea de la importancia que se le ha dado en su país natal. Pero, en la actualidad Gómez Pereira no ha sido suficientemente reconocido como el primer intelectual en formular la sentencia "Pienso, luego existo".

JERINGUILLA HIPODÉRMICA DESECHABLE DE MANUEL JALÓN COROMINAS


Ingeniero aeronáutico y oficial del Ejército del Aire, Manuel Jalón Corominas fue un inventor español del siglo XX que, sin grandes demostraciones tecnológicas, consiguió dos resultados tan geniales y útiles para mejorar la vida de las personas como simples y sencillos.

Inventó la jeringuilla hipodérmica desechable en material plástico de baja densidad, hermética y esterilizada, y con aguja perfeccionada que permitió las vacunaciones masivas de forma segura, erradicando las infecciones hospitalarias. El otro gran invento fue la fregona, un lava-suelos que mejoró el modo de limpieza de los suelos en hogares y centros de trabajo.

MANUEL JALÓN COROMINAS

Manuel Jalón Corominas nació en Logroño en 1925. Siendo joven estudió ingeniería aeronáutica en Zaragoza, ciudad en la que pasó la mayor parte de su vida. También vivió una temporada en Finlandia, donde trabajó después de licenciarse. Pudo acceder al Cuerpo de Ingenieros Aeronáuticos del Ejército del Aire, con destino en la Base Aérea de Zaragoza, donde escribió su tesis doctoral sobre accidentes aeronáuticos. Pero su destino iba a estar en alguna base aérea de Estados Unidos.

Según los Acuerdos Hispano-americanos de 1953, España permitía la instalación de bases militares estadounidenses en territorio nacional a cambio de la entregar de una serie de aviones de tipo caza Sabre F-86, entre otras ofrendas. Previamente a la entrega, un grupo de ingenieros aeronáuticos españoles debía trasladarse a los aeródromos de Estados Unidos para instruirse en el buen manejo y correcto mantenimiento de estas aeronaves, siendo Jalón seleccionado para dicha comisión.

Durante su periodo de formación aeronáutica, Jalón observó una técnica de lavado de los suelos que empleaban en los amplios hangares aéreos. Aquel instrumento consistía en una mopa plana de trozos de tela atados al extremo de un palo. La mopa era mojada con agua y jabón, después se frotaba moviendo el palo para efectuar el lavado en la parte del suelo manchada de aceite y, por último, se escurría en un cubo con rodillos.

MANUEL JALÓN COROMINAS

A su regreso, en 1956, tuvo la brillante idea de perfeccionar aquel apaño de limpieza hasta convertido en un instrumento lavasuelos que librase a las personas de tirarse al suelo para limpiarlo, como siempre se había hecho. Después de inventarlo, su objeto era su fabricación a gran escala y comercialización al público en general.

En 1958, alquiló un local en Zaragoza, propiedad de la familia Bellvis, y fundó su empresa Manufacturas Rodex S.A., a cuyas patentes registró. Buscó financiación para realizar su proyecto, convenciendo a un grupo de empresarios catalanes para que invirtiesen en su empresa como accionistas, entre los que destacaron los hermanos Buenaventura y Domingo Rull, de la compañía Casa Rull. Estos obtuvieron la exclusividad de la comercialización de los productos Rodex en Cataluña. También formaron parte del accionariado sus colaboradores iniciales: Enrique Falcón Morellón y Emilio Bellvis Montesano. Y Manuel Jalón fue el consejero delegado de Manufacturas Rodex, S.A. durante casi tres décadas.

El primer producto fue el cubo de rodillos y el segundo el invento del lava-suelos. Fue su socio Enrique Falcón Morellón quien puso nombre a la fregona al lampazo o trapeador, pues tal término se empleaba a las mujeres que fregaban, y no a un artilugio para tal fin. La fregona consistía en tiras de fibras de algodón atadas a un mocho de plástico, y sobre este enroscado un palo de madera. El cubo con rodillos eran accionados con un pedal para escurrir las tiras de la fregona. Este par de productos Rodex fue patentado en España en 1959 con número de registro 74.587.

DIBUJOS DE LA PATENTE FREGONA RODEX

Jalón había consiguió que, en adelante, millones de personas, especialmente mujeres por la mentalidad de la época, dejasen de sufrir dolores de rodillas y de columna vertebral por arrodillarse para lavar el suelo de hogares y centros de trabajo y lo hiciesen de pie. Además, el cubo escurridor también impedía que tocasen con las manos mopas o trapos mojadas de lejía y suciedad.

En 1964, el cubo de metal con rodillos fue modificado a su aspecto actual, un cubo de plástico con un tamiz circular. Sobre este aspecto surgió una lucha entre Manuel Jalón y su socio y amigos Emilio Bellvis, quien aseguraba ser el inventor del embudo con resaltes para escurrir la fregona, en sustitución de los dos rodillos. El larguísimo pleito fue resuelto en los tribunales en 2008.

Hasta 1989, la sociedad Manufacturas Rodex S.A. había exportado sus productos por más de 40 países, y vendido más de 60 millones de fregonas. Aquel año, los socios accionistas vendieron sus participaciones a la empresa Curver BV, afincada en Países Bajos.

FREGONA RODEX

Su genialidad e inquietud hizo que siguiera investigando sobre otros productos y otros campos con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la sociedad. Por eso diseñó la jeringuilla desechable en su forma actual.

Tradicionalmente, los medicamentos sólo podían administrarse al cuerpo de tres formas: por vía oral (pastillas, hiervas, pócimas, brebajes, etc.); por vía rectal (supositorios); y por fricción (frotando en la sustancia activa en la piel). La invención de la jeringuilla de aguja hueca abrió una nueva vía que permitía introducir los fármacos de forma rápida y precisa en el sistema linfático, lo que tiene una especial importancia sobre todo durante los procesos de enfermedad, pues suponen una amenaza aguda.

En realidad, fue el médico francés Charles Gabriel Pravaz quién inventó la jeringuilla hipodérmica con pistón en 1851, en el cual la jeringuilla estaba unida a la aguja hipodérmica. El mérito de haberlo puesto en práctica en la medicina general fue de Alexander Wood, en Europa en 1855, y de Fordyce Baker, en América en 1856.

Posteriormente, se ha ido perfeccionando. En 1869, W. Fergusson diseñó una jeringuilla de vidrio. Benoit Charriére sustituyó el trócar de la jeringuilla de Pravaz por una aguja perforada y provista en un extremo de una rosca que se atornillaba al cuerpo de la jeringuilla. Lüer modificó la de Pravaz, utilizando el cuerpo de cristal en vez de metal, la armadura de plata y el vástago del émbolo graduado.

Hacia finales del siglo XIX, se recomendaba el uso de las jeringuillas con el cuerpo de cristal y la armadura de plata, platino o dorada, mientras que las agujas deben ser de platino, y aún mejor de oro, con el objetivo de que no se oxiden. La capacidad de la jeringuilla dependía de su indicación. Las de efecto general eran de un gramo, y las locales de cinco gramos.

JERINGUILLAS REUTILIZABLES Y DESECHABLES

Habría que esperar hasta 1975, a que el ingeniero militar Jalón Corominas inventase un modelo que perfeccionase a la anterior tanto en material como en diseño. La jeringuilla hipodérmica no reutilizable en material plástico (polipropileno) de baja densidad, cerrada, hermético y esterilizada en fábrica, y con aguja perfeccionado. Tiene aristas redondeadas para el fácil manejo, y un émbolo que impide que se atasque el caucho.

La jeringuilla de Pravaz requería de una correcta esterilización por calor después de haber sido utilizada para un posterior uso. La de jeringuilla de Jalón es de un solo uso porque tiene un coste de fabricación muy barato por unidad y también más fácil de destruir al tener las paredes más finas, se eliminaba el riesgo de contaminación cruzada.

Otros problemas de la jeringuilla de Pravaz es que utilizaba un sistema de tornillo para regular la dosis con precisión, y su fabricación era artesanal y costosa al ser de vidrio o metal de plata o plástico. La jeringuilla de Jalón consistía en dos piezas (émbolo y cilindro) de ajuste estanco y deslizamiento suave, lo que permitía una producción industrial masiva a muy bajo coste por unidad.

En cuanto al impacto en el sistema sanitario, mientras que la jeringuilla de Pravaz introducía el método hipodérmico en la medina moderna, la de Jalón democratizó el acceso a la salud y vacunaciones masivas de forma segura. Gracias al invento de Jalón, disminuyó el número de infecciones hospitalarias, y las vacunas de bajo coste se practicaron sin riesgos de transmisión sanguínea entre enfermos. Se calcula que se han fabricado más de 20.000 millones de unidades.

Desde 1795, las jeringuillas y agujas desechables se empezaron a producir por su fábrica Fabersanitas, en la localidad oscense de Fraga, exportándose a más de 80 países. Posteriormente, la fábrica fue comprada por el grupo Becton Dickinson.

JERINGUILLA DESECHABLE DE MANUEL JALÓN COROMINAS

Aunque nació en Logroño, su vida ha estado muy vinculada con Zaragoza. Con los beneficios obtenidos, Jalón Corominas adquirió el Castillo de Trasmoz, una fortaleza medieval del siglo XI ubicado junto al monte Mocayo y cercano a Tarazona, en la provincia de Zaragoza. Después de reformarlo, estableció el Museo de la Torre, el Caballero y la Brujería, donde se expuso hallazgos arqueológicos y objetos relacionados con la brujería y las supersticiones locales.

En 2004, publicó el libro Leyenda negra de Trasmoz, en el que aborda la mitología relacionada con la brujería local. Trasmoz es famoso por ser el único pueblo excomulgado y maldito de España, cuyas leyendas sobre brujería y nigromancia inspiraron a Gustavo Adolfo Bécquer para escribir sus cartas Desde mi celda.

En 1991 el Ayuntamiento de Zaragoza le concedió el premio Inmortal Ciudad de Zaragoza Salduba, al mérito empresarial. Al año siguiente, fue nombrado Hijo Predilecto de la ciudad de Zaragoza y Riojano del Año por votación popular.

En 2011, Manuel Jalón Corominas murió en Zaragoza, a los 86 años de edad.

CASTILLO DE TRASMOZ

ANESTESIA EPIDURAL POR FIDEL PAGÉS MIRAVÉ


Fidel Pagés Miravé
fue un comandante médico militar que tomó parte de la primera y segunda Guerras del Rif, en el Protectorado español de Marruecos, en los años 1909 y 1921. Allí, desarrolló un novedoso método experimental para anestesiar a los heridos de guerra durante sus intervenciones quirúrgicas. Había inventado la técnica de la anestesia epidural lumbar.

Este hallazgo científico fue presentado en el ensayo Anestesia Metamérica, publicado en su Revista Española de Cirugía, en junio de 1921. Pero tuvieron que pasar varias décadas para que la comunidad científica internacional reconociera su valiosa aportación a la disciplina de la Cirugía, a pesar de que su técnica ya estaba muy implantada.

Durante su carrera médica, Pagés practicó varios métodos quirúrgicos y traumatológicos, tanto en civiles como en heridos de guerra, modernizando el sistema sanitario español.

ANESTESIA EPIDURAL POR FIDEL PAGÉS MIRAVÉ

Fidel Pagés Miravé nació en Huesca, en 1886. Pertenecía a una familia de clase social media-alta, aunque siendo un niño quedó huérfano de padre. Cursó estudios primarios en su ciudad natal, y estudios universitarios en Zaragoza, en la Facultad de Medicina y Cirugía, recibiendo la titulación en 1908.

Acababa de sacar la oposición como médico militar con el número tres de su promoción, tras cursar en la Academia de Sanidad Militar. Juró bandera ante el Regimiento de Infantería Asturias 31. El 30 de junio de 1909, fue destinado al hospital militar de Carabanchel.

En julio de 1909, Pagés llegaba como segundo oficial médico a Melilla, tomando parte de la Guerra de Melilla, en el Protectorado español de Marruecos. Se hizo necesaria su puesta en marcha, ya que el Ejército español había sufrido algunas derrotas y los servicios médicos allí desplegados estaban desbordados. Dos días antes de su llegada, se había producido casi 300 bajas españolas entre muertos y heridos. A los tres días después su desembarco, ocurrió el desastre del Barranco del Lobo.

militar médico Fidel Pagés Miravé
FIDEL PAGÉS MIRAVÉ

Lo que Pagés Miravé vio en Melilla fue una ciudad cuartel y hospital. Contaba con el enorme Hospital del Rey para militares y el Hospital del Buen Acuerdo para civiles en el casco viejo. Tras el desarrollo del conflicto, se habilitaron el casino militar y el teatro Alcántara, asistidos por las monjas del Colegio del Buen Consejo. Después, se adaptaron el cuartel de San Fernando, la iglesia parroquial de Melilla la Vieja, la fábrica de salazones de Triana, una escuela de niños y algunas viviendas particulares para atender a heridos y enfermos.

Los heridos sufrían lesiones tanto por armas blancas (gumías) como por armas de fuego (espingardas), en todas partes del cuerpo. Y los enfermos contraían principalmente fiebres, gastroenteritis o tifus.

A pesar de habilitarse estas nuevas instalaciones, el número de médicos era limitado y no contaba con las garantías de higiene requeridas. Además, era necesario que el número de intervenciones sanitarias cada vez fuera incrementándose ante la avalancha de soldados gravemente heridos que iban llegando. La forma de realizar aquellas operaciones quirúrgicas debía ser más rápida, ante el colapso o gangrena que podían sufrir muchos de los combatientes.

FIDEL PAGÉS MIRAVÉ

Tras la batalla, una oleada de soldados heridos, graves o a punto de morir eran trasladados al Hospital del Rey. Pagés hacía un reconocimiento previo para evaluar la gravedad de cada uno y organizar su distribución la urgencia de cada caso. Sus primeras atenciones estuvieron dedicadas al Regimiento del Príncipe nº3 y a un escuadrón de caballería del Regimiento Alfonso XII que participaron en la batalla de Taxdirt.

Entonces, el método de anestesia estaba basado en el uso de los anestésicos cloroformo o éter. Pero, apenas había enfermeras que supieran administrar correctamente el éter o el cloroformo. La aplicación indebida de estos anestésicos en ocasiones hacía empeorar el resultado, provocando directamente la muerte. Además, el tipo de balas que usaban los francotiradores marroquíes era de punta hueca, las llamadas "dum-dum", que se expandían al impactar en el cuerpo de los soldados españoles. Si hacían blanco en el vientre o en un pulmón lo reventaba, provocando una muerte lenta y dolorosa al soldado abatido. Esto suponía un problema añadido al cuerpo médico que intentaba aliviar el sufrimiento de los heridos y salvar la mayor cantidad de soldados posibles.

Los seis meses que duró la Guerra de Melilla había ocasionado la muerte de centenares de muertos y miles de heridos en el Ejército español. El antiguo y obsoleto hospital militar fue sustituido por uno nuevo al que llamaron Docker, y más tarde, Hospital Militar Capitán Médico Pagés, en honor al médico oscense en prueba de reconocimiento a su aportación. En el quirófano se colocó una placa con el texto:
"Aquí operó Pagés, sirviendo a la patria, enalteció a la ciencia."
El nuevo hospital militar de Melilla tenía una extensión de 28.000 metros cuadrados, con capacidad para 300 camas iniciales, ampliándose hasta las 750. Cuatro barrancones estaban destinados a ser clínicas y salas de operaciones, y contaba hasta con una estación de ferrocarril.

FIDEL PAGÉS Y EL PROTECTORADO ESPAÑOL DE MARRUECOS

En enero de 1910, Pagés ya estaba de vuelta en el madrileño hospital militar de Carabanchel, tras el final de la contienda africana. Toda aquella dura experiencia le valdría para reflexionar y trabajar en la elaboración de una mejor metodología de anestesia en las intervenciones quirúrgicas.

Pocos meses tuvo para desarrollar alguna investigación, pues fue requerido de nuevo a Melilla, a la Compañía Mixta Sanitaria, donde pondría en marcha el uso práctico de su anterior experiencia de guerra. Una vez establecido en El Rif, primero, fue nombrado instructor de los reclutas de la compañía ocupándose de su formación. Después, trató de dotar a las ambulancias de montaña de todo el material médico necesario.

La actuación del cuerpo de médicos militares establecidos en la zona de El Rif, perteneciente al Protectorado de Marruecos, estaba muy valorada también entre la población local, a la que trataba habitualmente. De hecho, tuvieron un homenaje en el XVI Congreso Internacional de Medicina en Budapest.

Si España estuvo conquistando Marruecos y ganándose a la gente fue entre otras casas gracias al sistema sanitario que estuvo desplegando. Un ejemplo del nivel de involucración de la medicina española fue el testimonio ofrecido por el muley Abdallah al-Raisuli, poderoso señor rifeño, quien reconoció:
"Vuestros médicos ya entran en el harén cuando paren las mujeres; y a un jerife amigo mío le han devuelto la vista tras seis años de ceguera. En verdad, es mayor milagro dar la vista que dar la oscuridad."
Fidel Pagés Miravé no fue un caso excepcional, también destacaron otros médicos y científicos militares como Mariano Gómez Ulloa, Francisco García Belenguer, Francisco Moreno Sáenz, Manuel Bastos Ansart, Martínez Zaldivar, etc.

FIDEL PAGÉS Y LA GUERRA DEL RIF

Tras regresar a España, estuvo destinado en sucesivos cargos y destinos como capitán médico: el Regimiento de Infantería Almansa 18, en Tarragona; el Colegio de Huérfanos María Cristina, en Toledo; el Ministerio de la Guerra; el II Regimiento de Zapadores Minadores etc.

En 1912, Pagés publicó su primer artículo para la Revista de Sanidad Militar: La lucha en campaña contra de las enfermedades infecciosas. Se trata de un estudio sobre las técnicas médicas desarrolladas por los médicos japoneses durante la Guerra entre Rusia y Japón y su manera de desplegar un sistema de sanidad militar.

Consiguió el título de doctorado en Medicina por la Universidad Central de Madrid, en 1913. Ese año, contrajo matrimonio con Berta Concepción Bergenmann y Quirós, de origen hispano-alemán. Y fue trasladado a otros destinos médico-militares en Mahón, Ciudad Real y Alicante.

De nuevo en la capital, en 1915, fue desempeñando diversos cargos: primero en el gabinete del Ministerio de la Guerra y en el Estado Mayor del Ejército; después, en el Hospital Provincial de la Beneficencia. Su prestigio como médico cirujano fue incrementándose hasta el punto en que fue médico real de la regente María Cristina, con quien llegó a trabar amistad.

HOSPITAL MILITAR DOCKER DE MELILLA 

El hecho de que supiera hablar lenga alemana y su pertenencia al Estado Mayor del Ejército fueron los motivos para su nueva misión. En febrero de 1917, viajó hacia el Imperio austro-húngaro, epicentro de la
I Guerra Mundial. Pagés formaría parte de una delegación española a Viena con un objetivo humanitario: la inspección de los campos de concentración de prisioneros de guerra, especialmente en los del territorio húngaro.

Bajo unas lamentables condiciones de hambre y frío, falta de higiene y medicamentos, Pagés realizó numerosas operaciones quirúrgicas a los prisioneros, en el hospital militar de Viena. El hecho de que supiera hablar alemán y su conocimiento de la literatura médica francesa y alemana le sirvieron para adentrase en las técnicas traumatológicas y quirúrgicas empleadas por los médicos del Imperio austro-húngaro.

Otros médicos militares españoles desplegados en el territorio austrohúngaro murieron mientras realizaban atenciones médicas o servicios de inspección. Incluso, Pagés enfermó de gravedad, por lo que tuvo que trasladarse a España. Por esta labor humanitaria en los campos de batalla europeos, Pagés fue condecorado con la medalla de la Cruz Roja Española, al año siguiente.

En 1819, fue nombrado secretario de la Revista de Sanidad Militar. Pero, no estando satisfecho con aquella actividad, en 1919, Pagés fundó la Revista Española de Cirugía junto al doctor Ramírez de la Mata. Fue en esta publicación donde expondría los avances de sus investigaciones sobre anestesia para la operación quirúrgica, editando una decena de artículos y ensayos, entre los que sobresales: La anestesia intratraqueal de Meltzer; El aparato de Ombredanne; La cánula de Trendelenburg; La anestesia intrarrectal de Victor Horsley; La anestesia intravenosa de Hedonal; La anestesia espinal completa de Le Filliatre.

ANESTESIA METAMÉRICA

Su gran ensayo periodístico fue Anestesia metamérica, publicado en la Revista Española de Cirugía, en marzo de 1921, y en la Revista de Sanidad Militar, en junio de 1921. En él, Pagés expuso por primera vez al mundo un nuevo método anestésico local. La técnica consistía en anular de sensibilidad a un segmento del cuerpo mediante la administración del anestésico por punción lumbar. Así, se dejaban bloqueadas las proporciones situadas por encima y por debajo del segmento medular de donde proceden las raíces nerviosas. El espacio epidural quedaba disponible para la cirugía de forma práctica e inmediata.

Según Pagés escribió en su ensayo:
"En el mes de noviembre del pasado año, al practicar una raquianestesia, tuve la idea de detener la cánula en pleno conducto raquídeo, antes de atravesar la duramadre, y me propuse bloquear las raíces fuera del espacio meníngeo, y antes de atravesar el ligamento amarillo correspondiente. Abandoné la estovaína que tenía preparada, y en una cápsula hervida hice la disolución de tres tabletas de novocaína suprarrenina de la serie A (375 mg. de novocaína) en 25 c.c. de suero fisiológico, procediendo a inyectarlo inmediatamente a través de la cánula, que estaba enclavada entre las vértebras lumbares 2ª y 3ª.
Explorando la sensibilidad, pudimos convencernos de que a los cinco minutos comenzaba una hipoestesia en la porción infraumbilical del abdomen, que se extendía a la cara anteroexterna de los miembros inferiores, dejando indemne el periné, escroto, cara posterior de los miembros inferiores y planta del pie en ambos lados; la hipoestesia se fue acentuando progresivamente, y a los veinte minutos de practicada la inyección, juzgamos prudente empezar a operar, practicando una cura radical de hernia inguinal derecha, sin la menos molestia para el paciente. El resultado de este intento nos animó a seguir estudiando este método, al que en la clínica denominamos de anestesia metamérica, por la posibilidad que nos proporciona de privar de sensibilidad a un segmento del cuerpo…"
En su estudio, Pagés realizó hasta 43 operaciones quirúrgicas ensayando esta técnica que dejó constatada de forma exitosa. Fue uno de los grandes hallazgos de la historia de la cirugía, que pudo ser implementado de forma práctica y efectiva en una nueva misión al norte del norte de África.

DIBUJOS DE LA ANESTERIA EPIDURAL Y RAQUÍDEA

En enero de 1921, siendo comandante médico, Fidel Pagés Miravé recibió la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar, con distintivo blanco y pasador de profesorado, como recompensa a la labor desarrollada y los servicios prestados en el Gabinete Militar y en el Estado Mayor Central.

Aquel año de 1921, en el Protectorado español de Marruecos se produjo un levantamiento armado al mando de Abd el-Krim. En el Desastre de Annual, las bajas por muerte superaban los 10.000 soldados españoles. Tras Annual o Monte Arruit, los enfrentamientos se fueron sucediendo: el de Nador, el 17 de septiembre; el de Tizziel, el 2 de octubre; los de Atlaten y Segangan, los 10 y 11 del mismo mes; el de Taxuda, el 2 de noviembre.

A la vez que iban llegando los regimientos militares a Melilla, se desplegaban todos los recursos y efectivos médicos disponibles. El capitán médico Pagés estaba al mando de uno de los equipos de cirugía del Hospital Docker, que no daba abasto con la enorme cantidad de soldados que iban apareciendo heridos de gravedad, realizando turnos de hasta 24 horas en los días posteriores a una batalla. Al menos, Pagés pudo comprobar que su innovador sistema anestésico estaba resultando muy efectivo y aliviador para los sufridos soldados operados.

Tras la batalla de Nador, el capitán Pagés pudo conocer y operar a José Millán-Astray, teniente coronel de la Legión, que había sido herido en el pecho por un impacto de bala en el barranco de Amadí.

OPREACIÓN QUIRÚRGICA DE LA ANESTERIA EPIDURAL

Terminada su segunda participación en la contienda africana del Rif, regresó al Hospital de Madrid como comandante médico. Aprovechó aquella experiencia para continuar con los ensayos quirúrgicos y redactar nuevos artículos científicos, destacando aquellos que se ocupaban de intervenir las heridas de bala en el abdomen: La gastroentrostomia con collar epiplóico y heridas abdominales de guerraAspectos quirúrgicos del estreñimiento.

A pesar de sus artículos y su reconocimiento dentro del Ejército español, la comunidad científica internacional no tuvo en cuenta sus innovaciones. Hubo que esperar una década más tarde, hasta 1932, cuando el médico italiano Achilles Doliotti se atreviera a exponer un ensayo sobre la anestesia epidural, precisamente en un congreso internacional de cirugía organizado en Madrid. Aquel trabajo era una copia del procedimiento de Pagés. En cambio, la comunidad internacional le reconoció la innovación a él debido a que fue publicado en la revista American Journal of Surgery, en 1933, Además del inglés, también fue traducido al alemán y al francés, desde su original italiano.

Sin embargo, no todos los cirujanos que ya empleaban esta técnica reconocían basarse en el italiano, sino en el estudios del español. Uno de ellos fue el cirujano argentino Alberto Gutiérrez, jefe del Servicio de Cirugía de Mujeres del Hospital Española de Buenos Aires, quien aclaró el error en la Revista de Cirugía de Buenos Aires, en 1932. Manifestó que él ya utilizaba la técnica de Pagés desde 1929.

Finalmente, en 1935, el propio Dogliotti reconoció que el verdadero innovador de la técnica anestésica epidural no había sido él, sino Pagés, legítimo autor 14 años antes. Sin embargo, los estudios de Pagés fueron presentados a la comunidad científica internacional unas décadas más tarde, cuando fueron publicados al inglés, en 1961, y al francés, en 1975.

PLACAS CONMEMORATIVAS

En la actualidad, existe una placa conmemorativa en la fachada del edificio ubicado en la calle Infantas número 13 de Madrid, donde vivió Pagés junto a su familia. Su mujer y sus hijos salvaron la vida el 21 de septiembre de 1923, durante el viaje de vacaciones desde Madrid a Santander, cerca de Burgos. En aquel fatídico accidente de tráfico murió Fidel Pagés Miravé, quien conducía el coche, a los 37 años de edad.

Otra placa conmemorativa fue expuesta en el hospital militar de San Sebastián, por iniciativa de la reina María Cristina, cuyo texto es:
"A la memoria del eminente cirujano comandante médico don Fidel Pagés Miravé, compendio de ciencia, bondad, modestia y altruismo, que inauguró esta sala, en agosto del corriente año, y practicó en ella su última intervención, veinticuatro horas antes de su trágica muerte."

También desde la comunidad científica española se ha trabajado en la recuperación de su legado. Así, desde 1957, la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor otorga el Premio Fidel Pagés Miravé cada dos años. Desde 2007, el Ministerio de Defensa concede el Premio a la Investigación en Sanidad Militar Fidel Pagés Miravé.

ANESTESIA METAMÉRICA