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HISTORIOGRAFÍA PATRIÓTICA DE FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN


Militar, político e historiador, Fernán Pérez de Guzmán fue el arquetípico del aristócrata letrado y humanista, probablemente el mejor representante de la Literatura patriótica de retratos del siglo XV. Su principal obra historiográfica, Generaciones y semblanzas se caracteriza por la penetración psicológica del carácter de los personajes, por la influencia del Estoicismo de Séneca, por el estilo moralista, por la objetividad y veracidad.

HISTORIOGRAFÍA PATRIÓTICA Y SENEQUISTA DE PÉREZ DE GUZMÁN

Fernán Pérez de Guzmán nació en 1376 en Batres, Madrid. Fue sobrino del historiador, poeta y estadista Pedro López de Ayala y tío del poeta y militar Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, ambos muy relacionados con la Corte de Castilla, y discípulo y amigo del humanista y obispo Alonso García de Cartagena. Estos tres eruditos estuvieron muy bien conectados con la Corte de Castilla en diferentes épocas.

Sirvió al rey Enrique III de Castilla como embajador en Aragón. Después tomó parte en la batalla de La Higueruela, en la sierra de Evira, al mando del condestable Álvaro de Luna contra el Reino nazarí de Granada. En este encuentro salvó la vida al capitán Pero Meléndez de Valdés. Fue defensor de la legitimidad monárquica de Fernando de Trastamara en Aragón tras el Compromiso de Caspe en 1412, pero fue encarcelado por Juan II de Castilla durante una temporada. Cuando fue liberado, después de haber llevado una agitada vida como político y militar, se retiró en su señorío de Batres, donde se dedicó al estudio y la lectura hasta su muerte en 1460.

Su gran mentor fue el humanista hispanojudío Alfonso de Cartagena, quien le introdujo en la corriente del Estoicismo de Séneca y a quien le dedicó una elegía póstuma llamada Coplas a la muerte del obispo de Burgos. Pero antes, Cartagena ya le había dedicado el Oracional, con el que proponía edificarse religiosamente tras su conversión al Cristianismo. En este escrito, Cartagena puso de relieve los méritos de la oración desinteresada que estaba demostrando Pérez de Guzmán y a la que "nada mueve e inclina sinon fe e devoción".

A dicha preocupación, Pérez de Guzmán trató sin duda de responder el discípulo de Cartagena cuando, al escribir sus Coplas a él dedicadas, exclamaba:

Aquel Séneca expiró
a quien yo era Lucio,
la facundia y alto estilo
de España con él murió.

Así que non solo yo,
mas en España alto son,
debe plañir su Platón
que en ella resplandeció.

La yedra so cuyas ramas
yo tanto me delectaba;
el laurel de aquellas flamas
ardientes del sol tempraba,
a cuya sombra yo estaba;
la fontana clara y fría
donde yo la gran sed mía
de preguntar saciaba…

La dedicatoria es interesante, no sólo por lo que revela de las relaciones personales entre los dos humanistas, sino por esa asunción voluntaria de la actitud de Lucio frente a su señor, a quien identifica con Séneca en el trato mutuo y en su significación para España.

ALFONSO GARCÍA DE CARTAGENA Y LUCIO ANNEO SÉNECA

Como gran admirador que fue del filósofo Lucio Anneo Séneca, la filosofía estoica está presente en toda su erudición. De hecho, tradujo o mandó traducir las Epístolas morales de la versión italiana de Ricardo Petri. Sus Proverbios, Floresta de philosophos y Libro de Job son también moralizantes y ejemplarizantes. En concreto, la Floresta de los philosophos es una colección de sentencias de autores clásicos, sacadas la mayor parte de ellas de Séneca, inédita hasta 1904.

Además del estoico hispanorromano, estuvo influenciado por humanistas italianos como Dante Alligheri, Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio y aprendió el idioma italiano. La lectura de la Divina comedia de Dante, le proporcionó una inspiración para desarrollar su obra didáctica y moral y podrían ser el primer poeta en difundir el pensamiento de Dante en España.

Pérez de Guzmán es el más claro representante del Renacimiento humanista español y arquetípico del aristócrata letrado de su época. Está plenamente integrado dentro de esa categoría literaria de exaltación nacional llamada Literatura de retratos, a la que pertenecen los primeros humanistas del Renacimiento. Incluso puede ser el más preclaro exponente de esta literatura patriótica del siglo XV que inició Alonso García de Cartagena. Sus tres grandes obras de este género fueron:

Generaciones y semblanzas, en prosa proto humanística

Loores a los claros varones de Castilla, en lírica moral y didáctica

GENERACIONES Y SEMBLANZAS DE FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN

Las Generaciones y semblanzas es una de las obras cumbre de la historiografía y la prosa biográfica del humanismo castellano, escrita en 1450. Es una recopilación de treinta y cinco semblanzas, es decir retratos biográficos breves, de los cortesanos más importantes de su tiempo, incluyendo reyes como Enrique III y Juan II, reinas, nobles y altos prelados de la corte de Castilla, la mayor parte de los cuales conoció en persona.

Su valor historiográfico reside en la exposición íntima y subjetiva de la política castellana del siglo XV, alejándose de la alabanza excesiva para ofrecer retratos más humanos y realistas. Por eso, está considerada la primera colección de biografías modernas escrita en castellano, influenciada por modelos clásicos como Suetonio o Plutarco, y por la obra de su tío Pedro López de Ayala.

Esta obra forma parte originalmente de una crónica más extensa titulada Mar de historias, publicada en varias ocasiones durante el siglo XVI. Esta obra ampliada estaba formada por tres partes: la primera es una colección de retratos de emperadores y príncipes; la segunda otra colección de retratos de sabios y santos; y la tercera es esta misma colección Generaciones y semblanzas. Es esta tercera parte la única atribuida a Pérez de Guzmán.

GENERACIONES Y SEMBLANZAS DE FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN

Generaciones y semblanzas destaca por abandonar el estilo medieval de las crónicas generales para centrarse en el retrato psicológico y físico de individuos concretos. Cada semblanza está estructurada en este orden: 1. Descripción física; 2. Rasgos morales y carácter; 3. Hechos destacados de su vida; y 4. Circunstancias de su muerte.

Gracias a esta obra, el historiador Marcelino Menéndez y Pelayo le consideró el primer prosista del siglo XV, pues se trata de una prosa renacentista perfectamente equilibrada y clásica.

Por tanto, dicha historiografía se caracteriza por la penetración psicológica del carácter de los personajes, por el patriotismo literario de los mismos, por el Estoicismo senequista, y por el estilo moralista, rasgos en Pérez de Guzmán a los que hay que añadir la objetividad y veracidad.

Así, en el prólogo, señaló que estas virtudes de objetividad y veracidad de la semblanza debían ser las siguientes:

1. Discreción, sabiduría y buena pluma

2. Presencia y testigo del relato que se narra o utilización del testimonio de personas de total fiabilidad

3. Publicación de la obra tras la muerte del rey vigente al objeto de escribir la verdad sin temor a represalias

Aquí no sólo refleja la deontología propia del historiador, sino también el carácter ejemplificador y altamente moral de la misma. Si el historiador no fuese veraz, el daño moral que de esta habría de seguirse hubiese sido en consideración. Los reyes y los príncipes, clementes y liberales, como lo es la gloria o fama que de estos se sigue. Lo mismo ocurriría con los caballeros, que se ejercitan en la lealtad a los reyes, la defensa de la patria y la amistad con los suyos, virtudes que les llevan a desafiar la muerte y la ruina por la fama que comportan. Y en la misma circunstancia se vieron los sabios y letrados que escribían libros, impugnados a los herejes y acrecentando la devoción de los cristianos. Explica que:
"Todos estos, ¿qué fruto reportarían de tantos trabajos, faziendo tan virtuosos actos e tan útiles a la república, si la fama fuese a ellos negada e atribuida a los negligentes e viles, según el albedrío de los tales, non estoriadores, más trufadores? Por cierto seguirse hía de aquí un terrible daño: non digo el error de la mentira, nin la injuria de los que la fama merescen, mas, lo que más grave es, que los que por la fama trabajan, desesperados de la haber quedarían, e se retraerían de fazer obras e actos nobles e virtuosos: ca todo oficio tiene su fin cierto en que mira e entiende."

La objetividad o veracidad era la condición primaria y fundamental, pero Pérez de Guzmán unía otras virtudes: su penetración psicológica del carácter de los personajes que retrata; su severidad en la denuncia del mal; su natural mensura y templanza que no le llevó a extremar lo anterior; y la concisión y elegancia de su estilo.

LAS SETECIENTAS DE FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN

En cuanto a su poesía, Loores a los claros varones de España, además de moral y didáctica, es conceptuosa y afectada de carga grecolatina, como era habitual en su tiempo. Fue escrita tras su destierro en Batres, como las Generaciones.

Su otra gran lírica fue Las Setecientas, impresa en 1492 y en sucesivas ocasiones durante el siglo XVI. Ejecutadas en forma de octavillas en estilo llano, es un análisis sobre las condiciones, virtudes y defectos del ser humano muy acorde a la filosofía senequista:

Tú, hombre que estás leyendo,
este mi simple tractado
nunca ceses comidiendo
cómo vivas más honrado.

Miémbrate que eres formado
de muy vil composición
y sin otra excusación
has de ser a ella tornado...


CENOTAFIO DE FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN

DISCURSOS ARISTOTÉLICOS DE PEDRO JUAN NÚÑEZ


Pedro Juan Núñez fue filósofo humanista, helenista, retórico y aristotélico, precursor de la moderna crítica positiva de textos aristotélicos durante el Renacimiento. Su Oratio de causis obscuritatis Aristotelae, publicada 1554, es una interesante exposición de las causas de la oscuridad de Aristóteles, con el fin de deshacerlas y lograr así un mejor conocimiento del mismo y un mayor aprovechamiento para los estudios.

DISCURSOS ARISTOTÉLICOS DE PEDRO JUAN NÚÑEZ

Pedro Juan Núñez nació en Valencia 1522 y murió en 1602. Firmaba sus obras con sus nombres latinos: Pere Joan Nunyes y Petrus Iohannes Nunnesius Valentinus.

Estudió junto al filósofo Juan Bautista Monllor en la Universidad de Valencia, y después en París, con Pedro Ramus y Adriano Turnebus. De regreso a España, enseñó en las Universidades de Valencia, Zaragoza y Barcelona. Aunque sobresalió más como retórico y humanista, en cuyo campo se le considera un magnífico helenista también se dedicó a la filosofía. En este ámbito, se convirtió en un simple seguidor del pensamiento filosófico de Aristóteles con poca originalidad.

Marcial Solana, en su obra Historia de la filosofía española, dividió sus obras en gramaticales retóricas y filosóficas. Dentro de las filosóficas, hizo distinción entre obras metodológicas dialécticas, físicas e historia filosófica. Las obras metodológicas comprenden: Aviso para estudiar les Arts en particular; Ratio studii theologici; De methodo; y De studio philosophico.

El tratado De studio philosophico es probablemente el más interesante y el único que fue publicado, en 1621. Explicaba cómo se debe dar un curso de filosofía para lo cual analizó las cualidades que han de tener discípulos y maestros, qué disciplinas han de enseñarse, con qué orden y de qué modo. Siguiendo a Aristóteles, a los discípulos exigía ingenio, memoria, estudio asiduio y la necesaria preparación o conocimiento de estudios previos. El orden de las enseñanzas filosóficas debe ser el siguiente: Lógica, Filosofía especulativa y Filosofía práctica o Moral, todo esto basado sobre los libros de Aristóteles. En la exposición de estos deben siempre observarse tres reglas:

1. que la exposición se dirija a un fin y que este siempre sea el mismo.

2. que siempre se presente toda la doctrina concatenada y unida.

3. que el lenguaje sea apto y propio para la exposición.

Respecto de este último, sugirió utilizar la lengua materna de los alumnos y emplear una dicción sencilla y accesible a todos.

UNIVERSIDAD DE VALENCIA

Las obras dialécticas son dos: De Constitutione artes Dialecticae y Commentarius in libellum De constitutione artis Dialecticae. Fueron publicadas en Valencia en 1554, ambas en un volumen, junto con la Oratio de causis obscuritatis Aristotelae.

La obra De Constitutione artes Dialecticae es una introducción a la Dialéctica, un esquema para su estudio; tras rechazar la dialéctica en sentido platónico (método de definir y dividir), estoico (estudio exclusivo de silogismo) y aristotélico (arte de lo probable), la admitió en el sentido general y ampliamente admitido de "disciplina acerca de la invención y disposición de los argumentos".

La otra obra dialéctica, Commentarius in libellum De constitutione artis Dialecticae, es un simple comentario sobre aquellos puntos del De Constitutione artes Dialecticae que, a su juicio, se vieron necesitados de aclaración. El historiador ilustrado Gregorio Mayans y Siscar elogió mucho estos opúsculos; del primero llegó a escribir: "exquisita methodo, mirabili brevitate et perspicuitate scriptus est, secundum Aristotelem mentem." (Fue escrito con un método exquisito, con una brevedad y claridad maravillosas, según la mentalidad de Aristóteles.)

Entre las obras físicas, la más importante es la Institutionum Physicarum, publicada en Valencia, en 1554. Es una introducción a la Física, compuesta al estilo de Platón, si bien siguiendo la doctrina aristotélica.

Sin embargo, quizá de todas las obras filosóficas de Núñez ninguna tenga el interés de la Oratio de causis obscuritatis Aristotelae (Discurso de Aristóteles sobre las causas de la oscuridad), publicada en Valencia, en 1554. Se trata de una interesante exposición de las causas de la oscuridad de Aristóteles, con el fin de deshacerlas y lograr así un mejor conocimiento del mismo y un mayor aprovechamiento para los estudios. Antes de Aristóteles hubo también varias causas que produjeron oscuridad en la filosofía: los poetas, que la envolvieron en fábulas y mitologías; los pitagóricos, que la redujeron a números y fórmulas, retrayendo a muchos de su estudio; y Heráclito, que buscaba la oscuridad a propósito. Después, el mismo Aristóteles, que supo superar todas esas causas, dio lugar a otras, principalmente por su uso técnico de las palabras. Hay también causas extrínsecas de su oscuridad, como la negligencia de muchos de sus traductores y comentadores. Una causa también extrínseca es la variedad de textos de una misma obra del propio Estagirita, debida al azaroso destino de su producción.

En su Historia de la filosofía española, su Marcial Solana escribió:
"Según Plutarco y Estrabón, Aristóteles donó su biblioteca a Teofrasto; éste, a Neleo Escepsio; y este a hombres rudos y ambiciosos, quienes la vendieron en mucho precio a Apellicón, el cual se metió a enmendar los libros del Estagirita, y los mutiló lastimosamente, llenándolos de equivocaciones. La biblioteca de Aristóteles fue trasladada a Roma por Sila, y ordenada por Tiranio. De ella sacó varios ejemplares, ya corrompidos y depravados, Andrónico de Rodas."
Al objeto de remediar esta situación, se hizo inevitable comparar los textos griegos, según los códices y ejemplares que se tengan.

LIBROS DE PEDRO JUAN NÚÑEZ

De todos modos, hay una serie de causas intrínsecas en a oscuridad aristotélica, y a ellas se refirió Núñez con especial detalle. Entre estas destacan la variedad de voces para expresar una misma idea, el empleo de voces ambiguas, el tecnicismo con que se usan vocablos de la lengua diaria, la sintaxis, el peculiar enfoque aristotélicos de las cuestiones, el gran número de argumentos, la sobra de exposiciones redundantes y superfluas y la falta de otras necesarias, las dificultades u oscuridad del mismo objeto de estudio, la atribución a Aristóteles de opiniones que no son suyas y las equivocaciones en que a veces él también incurre. Naturalmente, son todas ellas dificultades que sólo una labor crítica textual, filosófica y bibliográfica, puede salvar.

Aunque, Núñez siguió fielmente a Aristóteles, tuvo algunos rasgos de originalidad, que Marcial Solana redujo a tres:

1. el anhelo de armonizar y conciliar las doctrinas platónica y aristotélica;

2. el relieve que suele dar en sus exposiciones a la historia de la filosofía;

3. el espíritu crítico que anima todas sus obras, sobre todo la última citada.

Sobre esta obra, el historiador Marcial Solana:
"Crítica textual, mediante el cotejo de códices e impresos, para purificar el texto del Estagirita cuando sea posible; crítica filológica, por la comparación mutua de las voces, sobre todo de las oscuras y ambiguas, para determinar así su genuino significado; crítica depurativa del lenguaje, escribiendo en latín correcto lo que se expresaba en modismo y giros bárbaros; crítica explicativa, que suple lo que falta a un texto, quita lo que de él sobra y ordena lo desordenado; crítica lógica, que declara los métodos, argumentos y silogismos que lo requieren; crítica bibliográfica, que separa pasajes y libros auténticos del Estagirita de los que no lo son: y crítica de sistemas y doctrinas, que señala lo que Aristóteles tomó de otros filósofos."

Por todo esto, cabe considerar a Núñez como un verdadero precursor de la moderna crítica positiva de textos, en la que indudablemente fue un hombre genial.

HISTORIA CRÍTICA ESPAÑOLA POR GREGORIO MAYANS


Máxima figura del movimiento Novatore y principal representante de la primera ilustración española en la primera mitad del siglo XVIII, Gregorio Mayans y Siscar defendió una reforma de la educación en las universidades basada en el rigor histórico, la razón crítica, la libertad de cátedra, la recuperación de los clásicos y la supresión de la escolástica como método de conocimiento.

Su obra Orígenes de la Lengua española, publicada en 1737, es fundamental para el estudio de la evolución del castellano. Recuperó las obras de autores del Humanismo cristiano español como Antonio de Nebrija y Juan Luis Vives, realizó la primera biografía rigurosa de Miguel de Cervantes dando origen al Cervantismo posterior, fue la figura más destacada de la Escuela de Novatores de Valencia y fundó la Academia valenciana, llegando a ser el gran promotor de la renovación cultural en la España de su tiempo.

HISTORIA CRÍTICA ESPAÑOLA POR GREGORIO MAYANS

Gregorio Mayans y Siscar nació en Oliva, Valencia, en 1699. Su padre, Pascual Maians, fue un terrateniente que apoyó al bando austracista en la Guerra de la Sucesión y acompañó al archiduque Carlos a Barcelona en 1706.

Mayans estudió en el Colegio jesuita de Cordelles, donde se inició en el Humanismo. En 1713, estudió Filosofía en Oliva, y, a partir de 1716, cursó Derecho en la Universidad de Valencia, donde tomó contacto con el grupo novator de Tomás Vicente Tosca, Juan Bautista Corachán y Baltasar de Iñigo, que le facilitaron lecturas de Locke y Descartes.

En 1719, perfeccionó la carrera de derecho en la Universidad de Salamanca, y uno de sus profesores, Borrull, le puso en contacto con el helenista Manuel Martí, deán alicantino, que fue su mentor y guía de estudios (lecturas españolas, latinas y griegas) encauzando su vocación hacia las Humanidades, inclinándole al estudio de los renacentistas y barrocos Antonio de Nebrija, Benito Arias Montano, fray Luis de Granada, fray Luis de León, Francisco Sánchez de las Brozas, Juan Luis Vives, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, Miguel de Cervantes, Diego Saavedra Fajardo etc. También continuó influenciándose por Tomás Vicente Tosca, leyendo los cinco volúmenes de su Compendiun pfilosophicum, de 1721.

En 1722, se doctoró en Valencia y ganó la cátedra de Código Justiniano en Valencia. Durante casi diez años de trabajo como catedrático, se ocupó de la renovación de la enseñanza del derecho. Sus interpretaciones de la legislación nacional y sus publicaciones sobre jurisconsultos latinos atrajeron el interés de eruditos, especialmente del extranjero.

GREGORIO MAYANS Y SISCAR

Mientras estudiaba filología, historia y literatura bajo la dirección de Manuel Martí, se fue preocupando por la decadencia cultural de España y a plantear soluciones en la restauración de estudios humanistas y la mejora del nivel cultural. Fruto de estas reflexiones fueron Oración en alabanza de las obras de Diego Saavedra Fajardo, en 1725, y Oración en la que exhorta a seguir la verdadera idea de la elocuencia española, en 1727, en la que criticaba los excesos barrocos y ponderaba la sencillez hispana y ática de fray Luis de León y de fray Luis de Granada, Luis Vives y Francisco Sánchez de las Brozas.

Se carteó con Benito Jerónimo Feijoo, pero después rompió con él y con el padre Enrique Flórez por la superficialidad de sus conocimientos. Defendió la reforma de los estudios jurídicos: disminuir la preponderancia del derecho romano y aumentar la del derecho autóctono español. Más tarde, recomendó a José Patiño, ministro de Marina y secretario de Estado, que el latín se enseñase en lengua vulgar, profundizando el estudio de autores clásicos.

En 1730, perdió a favor de Arbuixert la pavordía de la catedral valenciana. Tres años después, consiguió el cargo oficial de la Bibliotecario Real de Felipe V, tras haber publicado El Orador cristiano. Tuvo que dejar la cátedra para instalarse en Madrid, donde estuvo durante siete años, entre 1733 y 1739.

En estos años rechazó un cargo como miembro de la Academia de la Lengua, para mantener una cierta libertad de pensamiento y erudición, mientras reeditaba obras de Antonio Agustín, Antonio de Nebrija o Benito Arias Montano. Escribió Espejo moral, en 1734, sobre filosofía moral, y Advertencias a la historia de Juan de Mariana del marqués de Mondéjar; estudió con devoción a Ambrosio de Morales y a Páez de Castro; y colaboró en el Diario de los Literatos con el pseudónimo de Plácido Veranio. También publicó Orígenes de la lengua española y Vida de Miguel de Cervantes Saavedra; ambas en 1737. Esta última fue la primera biografía que se escribió sobre el genio alcalaíno con motivo de una edición del Quijote publicada en Londres, lo que le convirtió en el fundador de todo el Cervantismo posterior.

En 1737, envió la Carta-dedicatoria a Patiño con un ambicioso plan de renovación académica y cultural, que marcaría la incansable actividad de Mayans. Su programa abarcaba cuatro ámbitos de estudio:

1. Lengua castellana: ortografía, gramática, retórica
2. Filosofía: lógica, dialéctica y filosofía moral
3. Jurisprudencia: cambio de método y publicaciones
4. Historia: investigaciones y ediciones de historiadores españoles

En este amplio programa se incluía un grupo de diccionarios sobre español, latín, arte y ciencias, etimologías, historia, derechos y leyes españolas y eclesiásticas. Se trataba de instrumentos de trabajo para restaurar el patrimonio cultural español. Los historiadores han considerado como el planteamiento reformista más lúcido y completo de la primera mitad del siglo XVIII.

RETÓRICA Y ORADOR CRISTIANO, POR GREGORIO MAYANS

Uno de sus objetivos era el rechazo de todas la leyendas, supersticiones o mitos que no estaban basados en un riguroso examen científico. En 1738, las Academias de la Historia y de la Lengua entregaron a Mayans la obra España primitiva de Javier de la Huerta y Vega, basada en errores y supercherías. La opinión del valenciano le generó la animadversión de las Academias de la Historia y de la Lengua:
"Es una fábula indecorosa y opuesta a las verdaderas glorias de España."

Para Mayans, este trabajo estaba basado en un falso cronicón de Pedro Cesaraugusta y su publicación fomentaría la superstición histórica, aún más. Mediante una rigurosa metodología, desmontó la obra de Huerta, texto a texto. Y pesar del análisis científico y riguroso del erudito valenciano, la España primitiva fue publicada con el favor del Consejo de Castilla.

Poco después, Mayans fue rechazado en el cargo de cronista de Indias que quedó vacante tras la muerte de Luis de Salazar, en favor de un desconocido. En la Corte, estaba viviendo un ambiente de decadencia y pasividad, rodeado de la indiferencia de los poderosos y la hostilidad de sus compañeros. Ante el rechazo de Patiño, decidió renunciar al cargo de bibliotecario real y regresar a su pueblo natal.

Tal vez, un erudito tan inteligente y preparado como lo era Mayans estaba siendo ignorado en la Corte borbónica por el hecho de que su familia apoyó al archiduque de Austria durante la Guerra de Sucesión. En un ambiente de intrigas y favores, los castellanos y vascos monopolizaban las posiciones de poder de la Monarquía hispánica, quedando desplazados los catalanes, aragoneses y valencianos.

En 1740, se casó con su prima Margarita Pascual en Oliva. Allí, otro de los prejuicios que tuvo que combatir fue la relación de oficio intelectual con la condición clerical. Se dedicó a sus estudios e investigaciones, sosteniendo correspondencia con eruditos españoles y extranjeros, en latín y en castellano, y también a la puesta en marcha de su propia academia para la enseñanza de su programa de publicaciones.

En 1742, fundó la Academia Valenciana par a recoger e ilustrar las memorias antiguas y modernas de la historia de España. En la Acción de gracias de la divina sabiduría que hizo leer en la sesión de apertura, presentaba un programa más ambicioso que el de la Carta-dedicatoria a Patiño. Contaba con un grupo de académicos entusiastas dispuestos a apoyarle en las humanidades, ampliando el campo de estudia a las ciencias. Las materias eran: matemáticas, medicina, botánica, poesía, música, teología, jurisprudencia, historia de España e historia de la lengua española.

CENSURA DE HISTORIAS FABULOSAS, POR GREGORIO MAYANS

El hecho de no haber consultado a las autoridades de Madrid, le generaron enfrentamientos. Así, en 1742, publicó de Censuras de historias fabulosas, obra inédita de Nicolás Antonio, que el historiador Antonio Mestre consideró "uno de los monumentos cumbres de la historia crítica española, en especial respecto de la historia eclesiástica". De nuevo, la actitud desmitificadora de Mayans le enfrentó al Consejo de Castilla, que prohibió su venta y le llevó ante la Inquisición. Trataba de rechazar la falsa historia eclesiástica de España, aquellas tradiciones católicas supuestamente basadas en glorias patrias, cuando en realidad lo estaban en burdas patrañas acreditadas con el paso del tiempo y la ignorancia popular.

La Academia de la Historia le ofreció apoyar a la Academia Valencia si esta se subordinaba bajo su tutela, pero los academicistas valencianos respondieron con altivez: "Libres nos ha hecho Dios, libres hemos de vivir." Y, tras pocos años de escasa actividad, la Academia se disolvió.

Mayans continuó una labor en solitario, basada en amplias correspondencias con eruditos nacionales y extranjeros, así como la publicación de filósofos y literatos clásicos. Uno de esos trabajos fue la reedición de Compendium philosophiae de Tosca en 1753, al que añadió unas Philosophiae moralis libri tres, una de sus principales aportaciones a la filosofía.

Al llegar Fernando VI al trono, el ministro Zenon de Somodevilla, marqués de la Ensenada, le reconoció sus méritos y capacidades encargándole la redacción de unas Observaciones del Concordato de 1753, mientras componía su Retórica, otra obra filosófica.

Pero sería bajo el reinado de Carlos III cuando recibió su mayor reconocimiento. Así, en 1766, fue nombrado alcalde honorario de Casa y Corte. También, ingresó en la Sociedad Económica de Valencia, por tanto, socio-amigo de Andrés Piquer, Francisco Pérez Bayer, Muñoz, Cerdá Rico, Cavanilles, Blasco, etc.

Manuel de Rodas, secretario de Estado, le solicitó realizar un análisis sobre la Reforma educativa, cuyo resultado fue el Informe sobre los estudios, en 1767. A partir de ese momento el reconocimiento a las obras de Mayans fue completo, y eruditos de Europa y América seguían sus orientaciones.

En sus últimos años, preparó la edición de las obras completas de Juan Luis Vives, Opera omnia, que fue publicado de forma póstuma en 1781, porque ya había fallecido en Oliva aquel año.

REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE VALENCIA

La primera etapa de Mayans estuvo muy vinculada a la Escuela de Novatores de Valencia: Íñigo López de Mendoza, Juan Bautista Corachán, Antonio Bordazar de Artazu, Tomás Vicente Tosca y Andrés Piquer. No sólo por su amistad e inquietudes intelectuales con ellos, también porque estaba abierto a las corrientes de la ciencia europea. Pero, mientras la inmensa mayoría de los novatores españoles se movían en los campos de la ciencia física y la filosofía de la naturaleza, Mayans lo hizo en el ámbito de las ciencias humanas (historia, literatura, jurisprudencia y teología).

Efectivamente, fue heredero del Humanismo crítico europeo y su formación humanista le emparentó con los católicos ilustrados, tanto italianos como alemanes; y también con luteranos y calvinistas, de Walch a Merman.

Su sentido crítico y razonado aplicado a las humanidades le convierten en el primer ilustrado español. Claro ejemplo de que el inicio de la Ilustración española no fue debido a la influencia francesa, sino a una ruptura con el pensamiento tradicional desde el movimiento de los novatores a finales del siglo XVII y la concepción crítica del razonamiento.

Esta concepción de la historia crítica era el resultado de oponer los testimonios y documentos históricos fidedignos a las leyendas y mitos transmitidos de forma oral o por documentos sin fiabilidad. Este planteamiento de la historia de España implicaba poner en práctica dos requisitos básicos: editar las fuentes históricas; y aplicar el sentido crítico de método y planteamiento.

En estas aspiraciones de rigor metodológico se basaban los proyectos de Mayans, como explicaba en su Carta-dedicatoria a Patiño, como fueron sus Cartas morales, militares, civiles y literarias de varios autores españoles, en 1734.

Lo que Mayans estaba proponiendo era una transformación radical de la historiografía español. Su voluntad fue el resultado de un cambio en la mentalidad de la nueva generación de ruditos españoles que se inició con el movimiento novator de fines del XVII y que fue culminada a través de sus obras en cuanto a estudios históricos.

En el proyecto de formación de una historia nacional crítica, la eclesiástica tomó un papel relevante debido a que fue una de las historias más falseadas y manipuladas por las leyendas, las supersticiones y las falsas tradiciones. De acuerdo con el método de la historia crítica, Mayans rechazaba toda ficción y combatía los mitos: los falsos cronicones de Granada, la más que dudosa llegada de Santiago a España, los santos creados por la imaginación popular, los abusos de los españoles en la colonización americana, etc.

ORÍGENES DE LA LENGUA ESPAÑOLA, POR GREGORIO MAYANS

El programa pedagógico de la Ilustración de Mayans respondía a una corriente intelectual derivada del Humanismo, especialmente del Humanismo cristiano español del siglo XVI. Proponía la restauración de los estudios bíblicos a través de las lenguas clásicas (latín, griego y hebreo) y recuperar la filosofía humanista del Renacimiento como Juan Luis Vives, Luis de Granada, Juan de la Cruz y Luis de León, enlazando con la corriente de Desiderio Erasmo. Pero, Mayans prefirió utilizar la lengua romance, es decir, el español, como instrumento de acción inteligente y persuasivo que penetrase en amplias capas de la sociedad.

Efectivamente, los novatores defendieron la transmisión del conocimiento a través de la lengua vulgar española, que era ya culta desde la Gramática de Antonio de Nebrija a inicios del siglo XVI. El español debía ser tratado como lengua de la filosofía y de la ciencia, y a ella traducirse la Biblia y demás Sagradas Escrituras. Humanistas como Luis Vives, Luis de León y Pedro Simón Abril defendieron el empleo de la lengua del pueblo para llegar al pueblo. Mayans trataba de restaurar un pasado con enormes posibilidades, pero con el fin de contribuir a la secularización de una sociedad dominada por una Iglesia retrógrada e interesada en su propio provecho. En este sentido, el uso de la lengua romance podía ser muy beneficiosa a la difusión de los conocimientos y a la laicización de la sociedad.

Para Mayans, las lenguas cambian y evolucionan, no se corrompen. Rompía así con la idea tradicional del Humanismo clásico que consideraba al latín como lengua perfecta y digna de imitación, respecto de la cual todas las demás lenguas romances derivadas eran corruptas e inferiores. Fue un acierto proponer el concepto de "evolución" frente al de "corrupción".

Dentro del estudio de la lengua española, los refranes ocuparon un papel destacado por su contenido ético y moralizante y su transmisión oral, citando las colecciones de Íñigo López de Mendoza, Hernán Núñez, Juan Páez de Castro, Benito Arias Montano, Juan de Melo, Juan Mal Lara, Juan Sorapan de Riera, y los que se encuentran en obras como el Quijote de La Mancha o el Diálogo de la Lengua.

Con todo, su obra Orígenes de la lengua española, que publicó en 1773 durante su estancia en Corte, reunía los estudios sobre el español como lengua. Sintetizó todos los conocimientos lingüísticos que existían hasta el momento, e incluyó importantes textos de Alderete, el marqués de Santillana, y el Diálogo de la lengua de Juan de Valdés, que quedó inédita.

Mayans dio a conocer a sus contemporáneos la obra de Nebrija, Vives, Antonio Agustín, Alejo de Venegas, Teresa de Jesús, Francisco Sánchez de las Brozas, Luis de León, etc. No es extraño que el autor François López le asignase un lugar básico en la formación del concepto Siglo de Oro de las Letras españolas.

Mientras su mentor Nicolás Antonio se encargó de recuperar y recopilar las obras literarias, Mayans se ocupó de clasificarlas y ofrecer una síntesis, pues anteriormente no existían investigaciones sobre historia de la lengua española y de la literatura nacional. Mayans puso las bases a seguir para los estudios de un movimiento literario que se desarrolló bajo los reinados de los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II, entre la "restitución de las letras" y el triunfo del Barroco.

DESIDERIO ERASMO Y JUAN LUIS VIVES

Mayans fue un crítico con el sistema social en el que vivió, cuya mentalidad estaba mayormente determinada por la Iglesia. Y fue crítico con una clase poderosa que había permitido que el clero adquiriese enormes propiedades y privilegios, abandonando sus deberes espirituales y su misión apostólica. Fueron numerosos los textos en contra del estamento clerical, afectado por los males de la codicia y la ignorancia.
"En la república cristiana no hay gentes más insolentes que los frailes, porque muchos de ellos son los fariseos de nuestro tiempo que tiene de su parte a todos los supersticiosos."
"Su muchedumbre es gravosa al público, el cual se halla pobrísimo, y ha de mantener ejércitos de hombres ociosos, que continuamente están pidiendo para sustentar y regalarse."

No solo hizo crítica al clero regular, también a la cúspide:
"… casto todos los obispos de España, hombres casi todos ignorantísimos, que habiendo logrado las mitras por una solicitud ambiciosa, y medios tal vez peores, no saben oficio que tienen, no son capaces de distinguir el poder del rey y del papa, ni de conocer la extensión y limitación de uno y de otro."

Mayans repudió la ignorancia en la Iglesia con especial énfasis, pues controlaba el sistema de enseñanza, perpetuando así el estado de injusticia e incultura social generalizado. Por eso era necesario reformar todo el sistema de enseñanza, y para esto habría que retirar las cátedras universitarias a las órdenes religiosas para que fuesen promovidas por concurso.

Por tanto, reforma de la Iglesia y reforma de la Enseñanza para la mejora de la sociedad eran partes de un todo. En El Orador cristiano de 1733, puso de manifiesto esta situación y su remedio, empezando con la reforma de la predicación, pues la mayoría de la gente no sabía leer y la prédica desde un púlpito era la única vía de conocimiento formal. Y esta reforma de la prédica venía precedida por una reforma de los estudios y la jerarquía eclesiástica, tesis que expuso en su Informe sobre los estudios de 1766, por orden del consejero real Roda y en un momento en el que fue expulsada la Compañía de Jesús. Se hacía necesaria una ruptura con el tradicional método escolástico de pensamiento especulativo y teórico como sistema de enseñanza, para dar paso a un método más científico de mentalidad crítica y práctica.

Al año siguiente, en 1767, la Corte de Carlos III debatía entre dos planes de reforma educativa muy similares: el de Olavide y el de Mayans. La diferencia es que el plan de Mayans ofrecía una especial importancia al estudio de la teología, por ser cúspide del pensamiento español. Pero optaba por la teología expositiva que se ocupa de las Sagradas Escrituras, en detrimento de la teología dogmática, muy confundida con la escolástica.

Se refería a la teología erasmista, aquella que tanto influyó en el Humanismo cristiano español del Renacimiento, que tuvo su máxima expresión en el valenciano Juan Luis Vives. Sus dos ideas principales eran: la reforma educativa, rompiendo con la Escolástica y la falta de libertad de cátedra en los estudios; y la vuelta a las Sagradas Escrituras, en contraposición a los clásicos escolásticos del Medievo.

DON GREGORIO MAYANS Y SISCAR, POR ANTONIO MESTRE

El origen de aquel movimiento novator estuvo en una tertulia cortesana de 1787, formada por Nicolás Antonio, Juan Lucas Cortés y el marqués de Mondéjar, al que se sumaron más tarde Martí y Mayans.

Uno de sus más leales seguidores fue Manuel Martí, deán de Alicante, aunque fue este quien más influyó en un joven Mayans a quien recomendó la lectura de los clásicos grecolatinos como Cicerón, Terencio o Plauto, y le orientó en sus estudios. Martín estuvo, a su vez, influenciado por Nicolás Antonio, primer promotor de la crítica histórica en España y redactor de la Biblioteca Vetus, en 1696, publicada por el primero. También Mayans publicó las Obras cronológicas de Mondéjar, en 1744.

Otro de sus colaboradores fue el agustino Enrique Flórez, encargado de realizar el proyecto revisionista de la historia eclesiástica, conocida como España sagrada. Su título original fue Theatro geográfico-histórico de la Iglesia de España, cuyos dos primeros volúmenes fueron publicados en 1747. Más tarde, llegó a los 29 volúmenes publicados y sus continuadores hasta los 47, completados en 1856. Es una monumental obra que contiene la historia de todos los templos y de España, así como la transcripción de innumerables documentos y comentarios, a través de un método crítico y científico, pero siempre que no afectase a la piedad o al amor patrio.

El historiador Antonio Mestre escribió de Flórez que:
"Cuando se trata de tradiciones relacionadas con la piedad, Flórez piensa que la actitud debe modificarse. Hay que admitirlas mientras no se demuestre con certeza que son erróneas. Así, en el caso concreto de la venida de Santiago, la ininterrumpida continuidad de la tradición exige razones para negar la venida del apóstol a la península."

Mayans fue adepto de un exigente rigor crítico afirmó:
"Las obras de Flórez son más dañosas que útiles, sirven para apoyar la superstición y credulidad; son engañadoras a los que no han leído, porque le tienen por erudito, siendo un mal copiante."

Otro al que se enfrentó fue al benedictino Benito Feijoo, a quien echó en cara su falta de rigor crítico, de metodología científica y actitud experimental que desarrolló en sus obras. Con motivo de la publicación de la Ortografía, de Bordazar, y el polémico debate surgido entre Mayans y Feijoo, el novatore valenciano escribió sobre el benedictino orensano:
"Para hacerle entender mi contienda a que se hubiera expuesto, hice una breve censura del Discurso de las Glorias de España, manifestándole, por medio de señalarle errores muy crasos, que no había leído aún los autores más clásicos y triviales, como Aristóteles, Séneca, Plutarco, Antonio Agustín y don Nicolás Antonio, pues hablaba de ellos por relaciones falsas de otros escritores que citaban lo que no había, y le descubrir sus nombres, para hacer suyos los errores ajenos."

GREGORIO MAYANS Y SISCAR

El historiador François López ha puesto en valor la aportación de Mayans a la cultura y filosofía, no sólo española, sino europea:
"El pensamiento del valenciano era de una innegable originalidad, y debía marcar hasta el fin del siglo todo un movimiento de pensamiento al que no se ha concedido suficiente atención."

Desde su retiro de Oliva, mantenía relaciones epistolares con los eruditos más importantes de su época y era muy apreciado internacionalmente como se demuestra en su conexión con los centros culturales europeos de la época: Muratori, en Italia; Walch, en Jena; David Clement, en Hannover; Meerman, en Holanda; Voltaire, en Francia; Gasset, en Suiza; José Finestra, en la Universidad de Cervera, etc. Una prueba de ese aprecio internacional son las dos biografías sobre Mayans, redactadas en Alemania por Juan Cristóbal Strodtmann: Geschichte des edlen Herrn Gregorius von Mayans und Siscar, en alemán, en 1747; y Majansii Vita, en latín, en 1756.

Mayans estaba en el centro intelectual de su época, y por él pasaban todas las corrientes que estaban renovando el panorama cultural de la primera mitad del siglo XVIII. Expresaba la decadencia de la cultura tradicional española, convirtiéndose en uno de los eruditos que cambiaron la mentalidad en un sentido de renovación.

También dentro de España, Mayans contó con un grupo de autores que le seguían y admiraban, y que mantuvieron la continuidad de sus estudios y orientaciones: Antonio Ponz, José Finestres, Juan Bautista Muñoz, Vicente Blasco, Juan Sempere y Guarinos, Francisco Pérez Bayet, Antonio José Cavanilles y, especialmente, Francisco Cerdá y Rico.

Este último se encargó de continuar algunos de los muchos proyectos que tenía en marcha cuando Gregorio Mayans y Siscar murió en Valencia, en 1781.

BIBLIA POLÍGLOTA REGIA POR BENITO ARIAS MONTANO


Benito Arias Montano fue uno de los grandes humanistas europeos de la segunda mitad del siglo XVI, orientalistas y hebraísta, biblista y poeta latino, que alcanzó notoriedad por la Biblia Políglota Regia de Amberes, mejorando la anterior Biblia Políglota Complutense de Alcalá de Henares.

Su otra gran aportación a la ciencia y la cultura fue la fundación de la Biblioteca Real de Felipe II instalada en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

BIBLIA POLÍGLOTA REGIA POR BENITO ARIAS MONTANO

Benito Arias Montano
nació en Fregenal de la Sierra, Badajoz, en 1527. Su padre trabajaba como escribano de la Inquisición y fue quien le introdujo en el conocimiento de la Astronomía. Uno de sus primeros maestros fue el sacerdote Diego Vázquez Matamoros, quien le enseñó latín, después fue ampliando su estudio a Física o Numismática, entre otras disciplinas. De hecho, a los catorce años de edad escribió su primer trabajo científico sobre Numismática, Discurso sobre el valor y la correspondencia de las monedas antiguas con las nuevas.

En 1546, comenzó a estudiar Humanidades en Sevilla, protegido por Gaspar Vélez de Alcocer, oidor de la Audiencia de la ciudad, durante dos años.

En 1548, pasó a la Universidad de Alcalá de Henares, el centro académico más prestigioso de España en estudios superiores del momento, junto a la de Salamanca. Fue fundada por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros unas décadas atrás, orientando su docencia en Teología y Derecho, pero especialmente había destacado en Humanidades, es decir, en Filosofía, Historia y Filología de lenguas bíblicas: hebreo, siriaco, griego y latín. En 1517, esta institución había publicado la Biblia Políglota Complutense, dirigida por el propio Cisneros junto a un excelente grupo de latinistas, helenistas y hebraístas, como por ejemplo Antonio de Nebrija.

Esta especial dedicación al cultivo de la Filología que tuvo en sus inicios la Universidad Complutense fue aprovechada por Arias Montano para convertirse en un auténtico políglota.

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE ALCALÁ DE HENARES

Entre 1548 y 1549, obtuvo los títulos de bachiller y licenciado en Humanidades, y entre 1549 y 1552, realizó los estudios de Filosofía y Teología, teniendo a Andrés de Cuesta como profesor. Después, se especializó en Sagradas Escrituras, de la mano del biblista Cipriano de la Huerga, y se dedicó al aprendizaje de las lenguas orientales y clásicas. Al final de su vida universitaria, dominaba el latín y el griego, y conocía el hebreo, caldeo, siriaco y árabe. Durante el transcurso de su vida profesional fue aprendiendo a hablar lenguas vernáculas como francés italiano, portugués, neerlandés y alemán, siendo el castellano su lengua materna.

Sus intereses y conocimientos abarcaron las Ciencias Naturales, Astronomía, Numismática, Matemáticas, Arqueología, Medicina y Cirugía, Geografía, además de Filosofía y Teología. También, escribió poesía en latín llegó a ganar un certamen en este género literario de la Universidad de Alcalá siendo nombrado poeta laureatus.

Después de cada fase de su vida al servicio de la Iglesia católica y de la Monarquía hispánica, solía retirarse a la Peña de Alájar, cerca de la sierra de Aracena, en Huesca. Pasaba temporadas viviendo casi como un ermitaño, dedicado a la oración, a la escritura de poesía, al estudio de las Sagradas Escrituras, a la formación de discípulos como Pedro de Valencia, al socorro de las gentes más pobres, a la observación astronómica de las estrellas o al estudio botánico de las plantas del lugar. Era un estilo de vida al que recurrían otros eclesiásticos humanistas de la época, como lo hizo el cardenal Cisneros antes de elaborar la Biblia Políglota o como lo hacía su amigo fray Luis de León.

BENITO ARIAS MONTANO Y FELIPE II DE HABSBURGO

En 1559, estando en Alájar, fue visitado por su amigo
Francisco de Arce, que le invitó a que predicara cuaresma en su ciudad, Llarena, donde pasó cuatro meses hospedado. Ese mismo año tuvo lugar un arresto por el tribunal de la Santa Inquisición, quien fue puesto en libertad a los pocos días. Desde entonces, siempre estuvo en el punto de mira de la Inquisición, además el hecho de estar influenciado por las corrientes iluministas le hacía ser un cristiano heterodoxo.

Entre los años de retiro en Alájar, entre 1553 y 1560, cursó estudios de posgrado en la Universidad de Salamanca, consiguiendo el doctorado de Teología.

En 1560, siendo ya sacerdote y tras haber pasado las pruebas de limpieza de sangre, fue aceptado miembro de la Orden Militar de Santiago durante su estancia en el Convento de San Marcos de León. Al año siguiente, estaba en el Colegio del Rey, que la Orden tenía en Salamanca.

En 1562, acompañó a Martín Pérez de Ayala, obispo de Segovia, a la tercera y última fase del Concilio de Trento, como su teólogo personal. Fue un proceso de debates que duró casi tres décadas, en el que se afrontaba la actitud que debería tener la Iglesia frente a la Reforma protestante y se establecieron los dogmas a seguir por la ortodoxia católica. Allí tomo parte en ocasiones, en los asuntos de la Comunión y el sacramento del Matrimonio, basando sus argumentos en textos bíblicos. Comenzaba a obtener fama por sus conocimientos escriturísticos, por lo que el Concilio le eligió para elaborar un Homiliario para predicadores, junto a otros asistentes.

CABALLERO DE LA ORDEN DE SANTIAGO

En 1566, fue nombrado capellán real y cronista regio por el propio rey
Felipe II, quien ya conocía sus inquietudes ocultistas y biblistas. Establecido en la Corte madrileña, el resto de su vida iba a estar relacionado con los proyectos del monarca más poderoso de la Cristiandad. El primero de ellos, fue la elaboración de una nueva Biblia Políglota que actualizase a la del cardenal Cisneros. Los ejemplares de la Biblia de Alcalá, terminada en 1517, escasearon muy pronto pues de aquella edición sólo se hicieron 600 ejemplares, muchos de los cuales naufragaron al trasladarse a Italia para su comprobación por el Vaticano. Además, durante este tiempo, se habían avanzado en el estudio científicos de las Sagradas Escrituras, y se hacía necesaria una actualización de aquella Biblia Políglota Complutense que iba a tener como protagonista principal a Benito Arias Montano, a la ciudad de Amberes como epicentro y a la Biblia Políglota Regia como resultado final.

Aquella iniciativa surgió del francés Christopher Plantin, conocido en España como Cristóbal Plantino, famoso antuerpiense y prototipógrafo de Felipe II, quien acogió la idea de forma entusiasta. Estaba afincado en esta ciudad de Flandes, territorio perteneciente a la Monarquía de los Habsburgo españoles. El rey le aportó los recursos económicos y escriturísticos necesarios para la confección del texto y la impresión de la obra resultante, designando a Arias Montano director científico del proyecto de acuerdo con el Consejo de la Inquisición.

En mayo de 1568, llegaba a Amberes y se reunía con un equipo de excelentes biblistas y filólogos de origen flamenco y francés, que llevaba ya varios años trabajando en el proyecto. Arias Montano rechazó aquel texto, restituyendo el original hebreo que la Iglesia había excluido de la llamada Biblia Vulgata de San Jerónimo, que en Trento había sido definida como "la única auténtica para uso religioso y público". Para ello, no partió desde cero, sino que se valió de muchos contenidos de la anterior Políglota Complutense, sobre la cual añadió bastantes novedades. Lo que en principio iba a ser una revisión se convirtió en una novedosa actualización y más completa.

AMBERES Y BENITO ARIAS MONTANO

La impresión de la
Biblia Políglota Regia a cargo de Plantino duró de 1569 a 1572 y se tiraron 960 ejemplares corrientes, 200 en mejor papel, 49 en papel especial y 12 en pergamino, que suman algo más de 1.100.

Estaba formada por de 8 gruesos volúmenes:
los volúmenes I, II, III y IV contienen el Antiguo Testamento
el volumen IV contiene el Nuevo Testamento
los volúmenes VI, VII y VIII eran libros auxiliares

Estos anexos son conocidos con el nombre de Apparatus: unas gramáticas en lengua hebrea, caldea, griega y siriaca y los vocabularios de todas estas lenguas; el Viejo Testamento en hebreo, con interpretación interlineal latina; y una copia necesaria para el estudio de la literatura sagrada. El último volumen, el VIII, consta de una serie de estudios filológicos y arqueológicos sobre temas como medidas, vestidos, ornamentos sagrados, geografía bíblica, etc.

Su influencia en la comunidad cristiana de la época fue enorme, siendo traducida a los principales idiomas europeos. Así, por ejemplo,
The Cambridge History of the Bible asegura que la Políglota de Amberes fue una valiosa ayuda para los traductores de la Biblia inglesa King James Version de 1611. También ejerció una notable influencia en la Políglota de París y en la Políglota de Londres, dos importantísimas versiones editadas en el siglo XVII.

BIBLIA POLÍGLOTA REGIA, POR BENITO ARIAS MONTANO

Aunque contaba con equipo de colaboradores, casi todo el trabajo recayó sobre Arias Montano, que empleaba entre 10 a 12 horas cada día, durante los 4 años. Esfuerzo reconocido por Plantino, quien le recomendaba reducir su jordana laboral e incluso llegó a informar al secretario real Gabriel Zayas del riesgo de caer enfermo por agotamiento. La relación entre Plantino y Montano fue excelente. En la biografía del impresor francés reconocía que además del texto de la Biblia, también se desempeñaba en otras facetas de la escritura:
"Aunque la razón principal del viaje de Arias Montano a Flandes es la de cuidar de la impresión de la Biblia Regia, durante su estancia en Amberes preparó ediciones de las obras de Fray Luis de Granada; supervisó la edición de los libros litúrgicos destinados a España; coleccionó libros y manuscritos para la biblioteca de El Escorial; despachó astrolabios, mapas y tapices para sus amigos españoles se carteó con numerosas personas frecuentemente y todavía encontró tiempo para colaborar en el gobierno de Flandes y para ser consejero del rey."
Otro de los encargos de Felipe II fue la adquisición de obras de arte de cualquier pintor flamenco, y la recopilación de libros antiguos y interesantes que pudieran incrementar la biblioteca personal del rey, embrión de la futura Biblioteca de El Escorial.

BIBLIA POLÍGLOTA REGIA, POR BENITO ARIAS MONTANO

Habiendo sido uno de los principales representantes de la Contrarreforma, pudo comprobar el ambiente de hostilidad que se había gestado contra él desde algún sector de la Iglesia debido a su heterodoxia cristiana y la publicación de la Políglota Regia, donde rectificaba el texto de la Vulgata de San Jerónimo. Tuvo que defenderse varias veces de insistentes acusaciones inquisitoriales.

Uno de sus peores enemigos fue León de Castro, catedrático de griego de la Universidad de Salamanca, que lo llamó "el genio malo" y que había ejercido una nefasta influencia sobre fray Luis de León, condenado en 1570, con sus conceptos "heréticos" sobre las Sagradas Escrituras. Este lanzaba acusaciones de heterodoxia contra la Políglota de Amberes sobre todo por no defender con suficiencia la autoridad de la Biblia Vulgata latina de san Jerónimo, consiguiendo en un principio que el Vaticano no autorizase su difusión. Ante este atropello, Arias Montano tuvo que viajar a Roma, en 1572, y presentar un ejemplar para su verificación.

La protección de Felipe II y el apoyo prestado por un amplio sector de la Compañía de Jesús formado por los grandes teólogos que le acompañaron en Trento le salvó de enfrentarse a un juicio con la Inquisición.

El futuro de la Políglota Regia se debatió durante la denominada Congregatio Concilii, donde el cardenal Belarmino dictaminó:
"Esta Congregación general ha sentenciado que nada contrario al texto latino de la Vulgata puede ser cambiado, ni siquiera una palabra, una sílaba o una letra."
El veredicto de la Biblia Regia por el papa Gregorio XIII se podía resumir en dos aspectos: primero, se aceptó que, puesto que la Biblia ya estaba impresa, el fallo definitivo debía suavizarse notablemente, en deferencia al rey de España y en atención al gasto y al esfuerzo invertidos; segundo, se daba por supuesto que si la Biblia se hubiese examinado antes de la impresión, hubiera sido condenada sin ninguna duda, puesto que mencionaba a varios herejes como autoridades escrituristas. La Congregatio dio, en definitiva, su aprobación, aunque sin mucho entusiasmo, pero el Vaticano dejó la última decisión a los teólogos españoles por motivos diplomáticos, que tras grandes disputas la aprobaron.

BENITO ARIAS MONTANO Y JUICIO DE LA INQUISICIÓN

En realidad, bajo toda esta cuestión de la Políglota se encontraba un problema central en las disputas teológicas del siglo XVI: la cuál es el verdadero texto de la Biblia. Según los escolásticos, que eran en general los más reaccionarios y estaba relacionados con la Universidad de Salamanca, el texto hebreo del Viejo Testamento se había falsificado por los rabinos; de aquí que aquellos prefiriesen la edición autorizada por la tradición católica, es decir, la Vulgata de San Jerónimo, para cuya traducción se creía que dicho santo recibió una gracia especial. En realidad, bajo ese argumento se ocultaba en España un fuerte impulso que nada tenía que ver con motivos científicos: el profundo antisemitismo de grandes sectores de la población española, que llegaba hasta el rechazo de fuentes judías en el trabajo escriturístico.

Un nuevo motivo táctico en la lucha contra el Protestantismo se unían a los anteriores. Precisamente porque Roma conocía las deficiencias de la Vulgata, temía que dar libertad en este aspecto hubiese provocado una multiplicación de nuevas traducciones, que, a su vez hubieran socavado la unidad de la doctrina católica. En realidad, ésta fue la razón de más peso para que el Concilio de Trento declarase "auténtica" la Vulgata; era una medida puramente disciplinar y defensiva.

En contra de esta actitud estaban los escrituristas no escolásticos, y al frente de ellos, Arias Montano. Este intentó aplicar un método de traducción literal basado en la erudición filológica, mediante el cual se propuso traducir exactamente lo que se hallaba en el texto original; así prefería una interpretación literal (de verbo as verbum) frente a los métodos alegóricos medievales (sensum de sensu exprime). Y con ello, en el fondo, lo que hacía Arias Montano era seguir la inspiración erasmista de "predicar a Cristo desde las fuentes", con lo que se proclamaba en representante de un sector y un aspecto poco conocidos de la Contrarreforma: el grupo de hebraístas que se aprestaban a atacar a los protestantes con sus mismas armas, es decir, el estudio filológico de los textos originales. En realidad, este biblismo español no era sino prolongación del Erasmismo de la primera mitad de la centuria, que penetraba y se expresaba en múltiples facetas del pensamiento contrarreformista. En conclusión, el pensamiento de Arias Montano no es el de un representante típico de la tradición oficial y reaccionaria de la Contrarreforma española.

FERNANDO ÁLVAREZ DE TOLEDO Y CRISTÓBAL PLANTINO

Aguantó durante un año más en Flandes, hasta 1575, acometiendo la misión secreta de ser consejero del Fernando Álvarez de Toledo
duque de Alba, gobernador general en los Países Bajos. Arias Montano admiraba al general, poniendo de manifiesto sus virtudes, pero no estaba de acuerdo en los métodos rígidos y violentos que allí desplegaba. Por eso, tras conocer la forma de ser de los flamencos, mantuvo conversaciones con el gobernador para que emplease una actitud más suave y permisiva en su política. Finalmente, influyó en su sustitución por Luis de Requesens.

Sobre el modo de gobernar en Flandes, Arias Montano escribió unos Advertimentos que forman su teoría de sabiduría política y prudencia cristiana, muy al modo de la literatura del Arbitrismo político de la época. Un correcto gobernador cristiano debería destacar por su comprensión y su bondad, por eso insistía en que "con la gente de la tierra el mostrase afable y blando en cuanto al trato y conversación, entiendo sería de gran importancia para tan buen propósito y efecto".

Sobre ética y moral del buen gobernador cristiano también escribió en latín Dictatum christianum, el mismo daño de 1575. Esta Lección Cristiana es un tratado sobre el modo de obrar del hombre y de la familia cristiana en general, pero de forma particular especifica las obligaciones de los reyes, príncipes, jueces, gobernadores, mercaderes, etc. En esta obra se nota la influencio que ejerció sobre su pensamiento Desiderio Erasmo de Rotterdam y su Manual del caballero cristiano.

MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

A su regreso a España, su predilección iba a ser el retiro y descanso en su cueva ermita de Peña de Alájar, en la Sierra de Aracena. Tras permanecer un par de años, fue comisionado nuevamente por el rey para una misión cultural, la recopilación y catalogación de libros y la organización de la Biblioteca Real del Monasterio de El Escorial, enorme edificación que se estaba construyendo sobre la sierra de Guadarrama.

El origen estuvo en la biblioteca personal de Felipe II, quien fue atesorando una selecta y abundante colección de manuscritos durante todo su reinado, que se fue aumentando con la adquisición de nuevos libros por sus administradores desplegados en los territorios de la Monarquía hispánica y la donación de las bibliotecas privadas de sus grandes nobles. Durante su estancia en Amberes, Arias Montano procuraba la adquisición de manuscritos antiguos de las más diversas materias. Pero también trajo tratados relacionados con las ciencias ocultas, la magia y la cabalística.

Desde que recibió el encargo de Felipe II, en 1577, hasta la conclusión de la Biblioteca, en 1592, Arias Montano estuvo cuatro veces en El Escorial, algunos periodos duraron varios años seguidos. Nunca quiso integrarse en la vida monasterial, prefiriendo una morada en la villa, 
la casa de Sebastián Santoyo, o en Navas de Marqués. Esta actividad fue alternada con largos descansos en Peña de Alájar. Su cometido consistía en la catalogación, clasificación y ordenación de los nuevos libros que iban llegando a la Biblioteca. 

Para organizar los manuscritos árabes solicitó la colaboración del médico morisco Alonso de Castillo, consiguiendo uno de los fondos más ricos de Europa en esa lengua. Colaboró con el arquitecto Juan de Herrera y el pintor Pellegrino Tebaldi en la composición del programa iconográfico de la Sala Principal. Suya fue la idea de colocar las esculturas de los seis reyes de Judea sobre la fachada de la basílica. Por último, se encargó de separar de la totalidad un conjunto de textos de peligroso contenido esotérico, y guardarlo en otra biblioteca a parte a la que sólo podían acceder el rey y él. 

Y el resultado final fueron unos excelentes y abundantes fondos bibliográficos que formaron una de las mejores y más amplias Bibliotecas de su tiempo.

BIBLIOTECA REAL DE EL ESCORIAL

En medio de estas jordanas escurialenses, Arias Montano fue requerido para asistir al Concilio Provincial de Toledo de 1582, organizado por el cardenal Quiroga, y cuya misión fue la comprobación de los decretos del Concilio de Trento en España.

Todavía sería requerido en alguna ocasión más por el monarca, por ejemplo para examinar los misterioso documentos hallados en Granada y que fueron conocidos como libros plúmbeos o Plomos del Sacromonte.

La última fase de su vida, entre los años 1592 y 1598, repartió su tiempo entre el Convento de Santiago de la Espada, en Sevilla, del cual era prior, la Peña de Alájar, y el Monasterio Cartujo de Santa María de las Cuevas, donde murió. Benito Arias Montano nació el mismo año que su rey Felipe II, al que con tanta fidelidad sirvió, en 1527, y murió el mismo año también, 1598.

Fue enterrado en el Convento de Santiago, pero tras la desamortización de la orden sus restos fueron trasladados a la cripta de la iglesia de la Universidad de Sevilla, sede de la actual Escuela de Bellas Artes. Esta cripta es una especie de Panteón de Hombres Ilustres donde se ubica su sepulcro, contiene un bello epitafio con unos versos del literato Félix Lope de Vega dedicados en su honor para su primera sepultura:
Aquí Montano reposa
de la Biblia Sacra un sol
un Jerónimo español
y un David en verso y prosa.
No se acabará jamás,
aunque en estas losas cupo
que, si muchas lenguas supo,
son las que le alaban más.

Benito Arias Montano está considerado uno de los más grandes humanistas de la segunda mitad del siglo XVI en Europa, algo que se ha llamado Segundo Renacimiento. Su principal género literario por el alcanzó tan alta relevancia fue la escriturística y de interpretación bíblica. Destacan sus comentarios a los textos sagrados, sobre todo los Profetas y los Salmos, los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles, así como varios estudios encaminados a la mejor inteligencia del texto bíblico. Por todo esto, se le ha considerado a veces "El rey de nuestros escrituristas", o también "El Jerónimo español".

La Políglota de Amberes ha sido muy elogiada y es bastante general. Gerardo Vosio la denominaba "iraculum orbis" (milagro del Mundo). Menéndez Pelayo le definió "el primer escriturario del siglo XVI" en su Historia de las ideas estéticas en España.

PEÑA ARIAS MONTANO EN ALÁJAR

Relacionada con los textos bíblicos fue el Liber generationis et regenerationis Adam (Libro de la generación y regeneración de Adán), publicado en 1593, que aborda la historia de la Humanidad desde la Creación divina hasta la llegada de Jesucristo. La otra gran obra de este género es la Naturae Historia (Historia Natural), sobre Astronomía, Geografía y Botánica, y que quedó inconclusa. Ambas obras conforman lo que él denomino su Opus Magnum (Gran Obra), por ser de creación propia y original.

Otro gran humanista europeo de su tiempo y amigo suyo fue Justo Lipsio, quien reconoció el alcance de su obra literaria en una de sus misivas:
"Las dotes que solemos admirar una a una repartidas en cada hombre, puede decir Benito Arias, que tú las has alcanzado todas juntas. ¿Qué más santo que estudiar teología?, ¿qué más raro que hablar y conocer extrañas lenguas, griego, latín, hebreo, caldeo, árabe? No solo osas leer los poetas antiguos, sino expresarte en verso."
Era un excelente poeta latino, cuya influencia le vino principalmente por Horacio, su escritor latino de referencia. Su Rhetoricarum, libri IIII, de 1569, está formada de hexámetros latinos. Es tratado de retórica en el que muestra su fidelidad hacia personajes que habían sido perseguidas por la Inquisición, como los humanistas Luis de la Cadena o Alfonso García Matamoros. Mientras que, Humanae salutis monumenta, de 1571, está compuesto de diversas odas sobre temas bíblicos. Poemata es el recopilatorio de toda su obra poética latina, publicada en 1589. Su Hymni et Saecula fue su última publicación. Por toda su abundante lírica en latín, Menéndez y Pelayo le calificó como "un Lope en los versos latinos".

Adquirió conocimientos en Medicina y cirugía durante su estudio en la Universidad de Alcalá con Pedro de Mena, más tarde médico de Felipe II, y posteriormente ampliados por las enseñanzas del gran cirujano Francisco de Arce.

LIBER GENERATIONIS Y NATURAE HISTORIA, POR BENITO ARIAS MONTANO

En cuanto a la Filosofía en sentido estricto, Arias Montano nunca llegó a escribir una gran obra. Su pensamiento siempre estuvo relacionado con la Teología y las Santas Escrituras. En ocasiones abordó temas filosóficos como la naturaleza del hombre y de Dios, los conceptos de ciencia y sabiduría, la clasificación de las cosas; en el segundo volumen de Apparatus trató temas a veces considerados filosóficos como la interpretación de la lengua santa, el lenguaje del gesto, las medidas hebraicas, la geografía bíblica, la disposición del templo, las vestiduras sacerdotales, los ornamentos del culto y la topografía de Jerusalén. Pero siempre mantuvo la desconfianza de la razón por sí sola, buscando el magisterio divino, a través de la Revelación y las Escrituras. Parece que quiso prescindir de la tradicional Escolástica, lo que le relaciona con el Humanismo de Erasmo y de Valdés.

Todo esto le convierte en un pensador independiente, que incluso se acercaba a la heterodoxia. El historiador Ben Rekers ha demostrado en su biografía Arias Montano, publicada en 1874, que perteneció a la secta espiritualista de la Familia Charitatis, a la que se convirtió durante su estancia en Amberes. Esta secta fue fundada por Henrick Jansen Barrefelt, y también fue llamada La Familia del Amor o Amigos de Dios, conocidos por los miembros como Hiël. Tenía como principio básico la "identificación personal con el Ser divino". Los familiaristas eran indiferentes respecto a la adscripción a una iglesia determinada, y por tanto había católicos como protestantes.

Se trataba de una religión personal e interior, sin sacramentos, que admitía a creyentes de cualquier adscripción. En algunos aspectos se acercaba al Erasmismo o al Neoestoicismo de Justo Lipsio. Adrián Saravia, un calvinista que tuvo conocimiento directo de la secta, escribió que "no le parece muy lejana de la de los estoicos, según la cual los hombres tienen en sí mismos la felicidad y el sumo bien, si quieren". Rekers insistió también en este aspecto, sus tendencias neoestoicas.

Arias Montano entró en la secta por la amistad que mantuvo durante sus años en Amberes con el impresor Cristóbal Plantino. Aquella relación de trabajo casi a diario entre ambos, se mantuvo mediante correspondencia epistolar cuando el teólogo regreso a Madrid. En esas misivas expresó de forma clara su adhesión a Hiël, seudónimo sólo comprensible a los iniciados, y cuya pertenencia le hacía "sentirse exiliado en su propios país", según explica Ben Rekers. No fue el único español afincado en Flandes que profesó esta idea, también pertenecía algunos discípulos del humanista judío converso español Luis Vives, ferviente erasmista que vivió en Brujas.

En cuanto a la heterodoxia de esta adscripción, no concedían importancia a la celebración de prácticas religiosas exteriores. Seguramente fue una táctica ante el peligro de parecer contrarios a los principios de la religión oficial. Pero los familiaristas, nunca actuaron contra el poder establecido del Estado ni contra el poder temporal del Vaticano, sino que simplemente ignoraban su autoridad.

IMAGINES FAMILIA CHARITATIS Y BENITO ARIAS MONTAN

La influencia del Familiarismo en la vida de Arias Montano explica la mayoría de sus actitudes políticas, religiosas e ideológicas. En los años de su estancia en Flandes, cambió su actitud respecto a la política española en aquellos dominios, desde el mantenimiento del autoritarismo y la intolerancia hasta la clemencia práctica y la tolerancia religiosa; así se constituyó un pequeño grupo, enemigo tanto de la Inquisición como del rígido sistema calvinista, que logró influir en la política española para darle un cariz más tolerante y permisivo.

En lo que respecta a su actividad como escriturario, fue determinante su pertenencia al Familiarismo en su pensamiento filosófico y teológico. La conclusión de Rekers en este sentido dice:
"Arias Montano extrajo su inspiración escriturística en este período de su vida casi exclusivamente de esta fuente espiritualista, y consideraba los escritos de Hiël casi más importantes que el texto mismo de la Biblia… Sus interpretaciones de aquellos pasajes de la Biblia que resultaban demasiado oscuros para el erudito método de Arias Montano adquirían rango de verdad exclusiva para un hombre que se había esforzado antes por alcanzar un método de exégesis literal y seguro y que había desechado la tradición alegórica medieval."
Esta forma clandestina de Erasmismo hizo su aparición camuflada de biblismo y espiritualismo en la España de finales del siglo XVI. A causa de la enorme influencia de Arias Montano en determinados círculos religiosos e intelectuales, el Familiarismo ganó una serie de adeptos, especialmente en los lugares de El Escorial y de Sevilla.

Durante la formación de la Biblioteca escorialense, surgió el primer grupo familiarista, cuya principal figura fue fray José de Sigüenza, discípulo de Arias Montano y autor de una conocida Historia de la Orden de San Jerónimo
En 1592, fue involucrado en un proceso inquisitorial, junto a su mentor Arias Montano, del que salieron rehabilitados. Años después de haber fallecido Felipe II, sus obras serían condenadas y prohibidas. En general, la trayectoria espiritual de los monjes jerónimos que custodiaban el monasterio se vio influenciada por la doctrina familiarista. No se sabe con exactitud quieren eran todos sus miembros, pero parece seguro que entre ellos estaban los padres Juan de San Jerónimo y Bartolomé de Santiago; también el prior Lucas de Alaejos.

En Sevilla, ciudad con la que mantuvo una asidua relación durante los últimos años, parece que figuraban los siguientes miembros: los biólogos Simón de Tovar y Francisco Sánchez Oropesa; los canónigos Luciano Negrón y Francisco Pacheco, el consejero municipal Diego Núñez Pérez. Algunos de los más importantes discípulos de Arias Montano durante estos años fueron Juan Ramírez Moreno y Pedro de Valencia.

SEPULTURA DE BENITO ARIAS MONTANO