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ARQUITECTURA MEDIEVAL EN ESPAÑA


Los sistemas constructivos en la España de la Edad Media combinaron tradición romana, influencias islámicas y mudéjares, y estilos europeos como el Románico y el Gótico. Las técnicas más destacadas fueron la cantería sillar para catedrales, la albañilería y carpintería mudéjar, y la tapia para murallas, evolucionando hacia estructuras más altas y complejas con arcos y bóvedas. Los principales materiales fueron las piedras de sillería y de mampostería, la madera para estructuras y forjados, el barro y la cal.

Las principales técnicas arquitectónicas fueron las Románicas (siglos XI-XII); las Góticas (siglos XII-XV); y las Islámicas y Mudéjares (influencia andalusí).

TÉCNICAS DE CONSTRUCCIÓN MEDIEVALES EN ESPAÑA

Tras la llegada de los visigodos a la Hispania romana comenzó a desaparecer la organización social que permitía el uso de las técnicas constructivas romanas. Se iniciaba en la península Ibérica un sistema de construcción cuyo fundamento era totalmente distinto, la Arquitectura Visigoda. Entonces, las fábricas concrecionadas se sustituyeron por fábricas aparejadas de piedra y, en algunos casos de ladrillo. El primer paso de este proceso corresponde a la construcción visigótica.

Debido a la influencia que supuso la contemplación de los restos romanos existentes sobre los constructores visigodos, las construcciones más importantes se realizaron a base de grandes sillares recibidos a hueso.

Esta técnica que san Isidoro de Sevilla denominó con orgullo "more goticum", generaba grandes problemas tanto de ejecución como de proyecto, al obligar, por un lado, a manejar grandes bloques, desmesurados en relación con el espacio generado, y por otro a resolver en cada bloque una gran cantidad de detalles, debido a la gran superficie que ocupan.

Las construcciones cristianas más importantes fueron las de Quintanilla de las Viñas, San Pedro de la Nave o San Juan de Baños.

IGLESIA VISIGÓTICA DE QUINTANILLA DE LAS VIÑAS

La Mezquita de Córdoba es un extraordinario ejemplo de Arquitectura Hispano-musulmana. A finales del siglo X, Almanzor, primer ministro y caudillo del Califato de Córdoba, ordenaba una nueva ampliación de la mezquita mayor de la capital del estado islámico. A través de las sucesivas ampliaciones, la Mezquita de Córdoba se convirtió en una de las mayores construcciones de su género. Los requerimientos litúrgicos islámicos, que prescriben la oración con el cuerpo en dirección a La Meca, obligaban a disponer el espacio lo más diáfanamente posible. En este caso la construcción se resolvió mediante crujías perpendiculares a la "quibla", muro que señala dicha dirección.

La altura necesaria para disponer del suficiente volumen interior se consigue a base de superponer dos niveles de arcos peraltados. Mientras el superior sirve para recibir la cubierta, el inferior actúa a modo de riostra entre las columnas. Estas columnas, de muy diversos orígenes, pero en su mayoría romanas, quedan de esta forma sujetas por las cabezas, evitándose así los movimientos provocados por las dilataciones y contracciones del conjunto.

La cúpula del "mirhab", cuyos antecedentes pueden encontrase en algunas iglesias bizantinas, trabaja sobre ocho nervios cruzados excéntricos, rematados por una pequeña cúpula lobulada.

MEZQUITA DE CÓRDOBA

El Monasterio de San Millán de la Cogolla fue construida avanzado el siglo X en la actual Rioja, en un claro ejemplo de Arquitectura Mozárabe, aunque perteneciente al grupo de iglesias mozárabes más tardío.

Su cubierta está compuesta por una bóveda muy ligera, que se construye sobre unos nervios rebajados que se cruzan en la parte central de la bóveda. Es un ejemplo significativo de la originalidad de las soluciones arquitectónicas mozárabes, que fueron desapareciendo, sustituidas por la generalización del Románico, sin que de ellas se extrajeran todas las posibilidades constructivas ni se aprovechen por completo sus sugerencias formales.

Las soluciones arquitectónicas de San Millán no se corresponden en su rusticidad de ejecución con la de toda la fábrica, a pesar de que como concepto constructivo se adelantó en varias decenas de años a las cubiertas nervadas góticas. Se aprovechan en su construcción algunos materiales romanos, dada la imposibilidad, debido a carencias técnicas de obtener algunos elementos, como los fustes de las columnas por elaboración propia.

IGLESIA DEL MONASTERIO DE SAN MILLÁN DE LA COGOLLA

El rey Ramiro I de Asturias inauguró un pabellón de fiestas en las afueras de Oviedo el año 848. Años más tarde, este palacete se convirtió en la Iglesia de Santa María del Naranco, claro exponente de la Arquitectura Asturiana en la que se utilizaron los materiales de una forma eficiente.

En la construcción prerrománica asturiana se planeaba el problema del aprovechamiento de los materiales. Para esto no debía descartase la posibilidad de una supervivencia de las técnicas romanas, a través de la influencia carolingia. Los grandes sillares para las esquinas y los contrafuertes, los ladrillos en los arcos de descarga y una mampostería cuidada para el resto de la fábrica se corresponden a una distribución con el mejor criterio constructivo. La arquitectura prerrománica asturiana abunda en este tipo de soluciones arquitectónicas, a pesar del reducido número de ejemplos conservados.

IGLESIA DE SANTA MARÍA DEL NARANCO

En el siglo XI, el sistema de la Arquitectura Románica ya estaba firmemente definido y extendido por toda Europa occidental. A partir del momento en que detiene el proceso de deterioro del mundo antiguo, por la consolidación de los asentamientos humanos repartidos casi uniformemente en el continente, se difunde en toda el área cultural europea un sistema constructivo de una relativa sencillez, que permite a cada comunidad disponer de una iglesia en torno a la cual se organiza la vida comunitaria.

La combustibilidad y vulnerabilidad de las cubiertas de madera hacían rentable el esfuerzo que supone construir cubiertas abovedadas de piedra. Fundamentalmente son de dos tipos. El más habitual y menos costoso consiste en disponer sobre una cimbra semicircular piedras de laja, recibidas perpendicularmente al encofrado sobre las que se vierte posteriormente mortero de cal. El otro sistema, que obliga a una mayor disponibilidad de mano de obra cualificada y a manejar mejores herramientas, se ejecuta sobre una cimbra similar, pero sustituyendo las piedras de laja por sillarejos adovelados, que también se reciben con mortero de cal.

En ambos casos los empujes sobre los muros perimetrales sin muy importantes, por lo que éstos deben ser muy gruesos, aunque en algunos casos están reforzados con contrafuertes. El ábside se ejecuta casi siempre como una cúpula de cuarto de esfera adovelada, y el cimborrio como una cúpula de medio punto sobre arcos formeros muy robustos.

Este esquema es originalmente bizantino y no existen datos de la forma en que se transfiere a Europa occidental, aunque su difusión se debió, además de a la actividad itinerante de las órdenes predicadoras, a la limitación del repertorio de materiales en toda el área.

A lo largo de más de cien años, el románico desarrolla sus posibilidades dando numerosos ejemplos de gran calidad artística y técnica hasta que es substituido por el gótico.

COLEGIATA ROMÁNICA DE TORO


IGLESIA DE SAN CLEMENTE DE TAÜLL

Antes de 1127, se erigió la Iglesia románica del Monasterio de San Pablo del Campo, en Barcelona. Su bóveda se corresponde con el esquema clásico románico, muy abundante en el norte de la península Ibérica. A base de piedra de laja colocada radialmente sobre una cimbra, que ha de ser muy robusta, la bóveda se rellena posteriormente con mortero de cal, que colma los intersticios, dando al conjunto la coherencia necesaria. En este caso no existen contrafuertes, por lo que las paredes son las encargadas de soportar el empuje de la bóveda. La fachada está trabajada con sillares con dos grados de acabado, estando los más cuidados en las esquinas, alrededor de la puerta principal y a partir de la arcuación superior hasta el remate. Esta disposición supone una clasificación de los materiales en función de su aspecto, ya que la capacidad resistente es muy parecida.

IGLESIA ROMÁNICA DEL MONASTERIO DE SAN PABLO DEL CAMPO

A partir del siglo XIII, se fueron consolidando las técnicas de Arquitectura Fortificada para castillos y baluartes defensivos. El nuevo castillo de finales de la Reconquista entremezcla las influencias constructivas francesas y musulmanas.

Desde finales del siglo XI, se abandonan las construcciones de madera, adaptándose la piedra como único elemento constructivo.

Hacia finales del siglo XII, la Arquitectura Militar construía varias torres del homenaje, murallas más grandes y uno o varios recintos amurallados, rodeados de un foso, porque las catapultas y arcos aumentan su potencia. Los castillos se dotaron de matacanes, canalones, almenas y barbacanas para facilitar la defensa ante las murallas para evitar el asalto con escaleras.

CASTILLO DE MANZANARES EL REAL


CASTILLO DE COCA

Las Reales Atarazanas de Barcelona son ejemplo de Arquitectura Civil aplicada a la marinería y flotas navales. Contaban con ocho naves, algunas de cien metros de longitud, en 1831. Son un magnífico edificio del gótico civil catalán cuyos orígenes se sitúan en el siglo XIII y que tienen su momento de máxima actividad en el siglo XIV. El nombre deriva del árabe y significa "casa de construcción".

En las Atarazanas se construyen las galeras reales que garantizan la seguridad de las naves comerciales y protegen las costas de posibles incursiones. Se conciben en sus orígenes para construir naves y resguardarlas en invierno junto con sus pertrechos y armas de guerra. Su construcción se financió con dinero de la Corona de Aragón, de la ciudad de Barcelona y de la Diputación del General. Por ser enclave militar, están protegidas por cuatro torres construidas en el siglo XIII, que marcan el recinto original de planta rectangular y que en un principio era un espacio abierto.

En el siglo XIV, por orden del rey Pedro el Ceremonioso y a instancias de los consejeros de la ciudad de Barcelona, se cubren a fin de guarnecer las galeras en invierno. El espacio está compartimentado por ocho gradas construidas con pilastras que sustentan arcos diafragmáticos y techo a doble vertiente en cada una de ellas, en su interior se pueden albergar ocho galeras. El mismo rey Pedro IV ordenó ampliarlas en 1382 construyendo ocho gradas más en el lado de montaña dejando un patio central donde obran los carpinteros de ribera.

En 1390, se realizó una nueva ampliación para dar cabida a treinta galeras y se proyectó un palacio para la familia real.

Según la documentación medieval, los trabajos más frecuentes eran los de "enramar": colocar la quilla y las cuadernas; "adobar": reparar; "aparellar": colocar los aparejos, aprestos y armamentos; "eixarciar": colocar los cabos; "espalmar": conferir a la nave estanqueidad con una mezcla de pez, brea y alquitrán que se aplica al saco.

REALES ATARAZANAS DE BARCELONA

EXPEDICIÓN ARQUEOLÓGICA A TRAVÉS DEL EGIPTO POR EDUARDO TODA Y GÜELL


El diplomático, escritor, sinólogo y arqueólogo Eduardo Toda y Güell está considerado como el padre de la Egiptología y primer antropólogo español de la antigua Civilización de Egipto. A finales del siglo XIX realizó una expedición arqueológica por el río Nilo describiendo la etnografía y arqueología del Antiguo Egipto, que dejó escrito en su obra A través del Egipto, publicado en 1889.

Su hallazgo más destacado fue la tumba de Sennedyem, en la necrópolis de Tebas del pueblo de Deir el-Bahari, en colaboración con los Servicios Francés de Antigüedades Egipcias junto al antropólogo Gastón Maspero.

Eduardo Toda Güell expedición arqueología Antiguo Egipto
EXPEDICIÓN ARQUEOLÓGICA A TRAVÉS DEL EGIPTO POR EDUARDO TODA

Eduardo Toda y Güell, en catalán Eduard Toda i Güell, nació en Reus, Tarragona, en 1855. Estudió el bachillerato en las Escuelas Pías de su villa natal y, en 1869, se graduó en Artes. Durante su adolescencia tuvo una vocación por los monasterios medievales de Cataluña, y se relacionó con el futuro arquitecto Antonio Gaudí y el médico José Ribera y Sans. Los tres juntos desarrollaron un proyecto para restaurar el Monasterio de Poblet que quedó patente en la obra Poblet. Datos y apuntes, en 1870. Gracias a esta publicación, consiguió trabajo en la redacción de su ciudad El Eco del Centro de Lectura. En 1873, se licenció en Derecho Civil y Canónico en Madrid.

Mediante la protección de su tío, el político y periodista republicano Josep Güell i Mercader, relacionado con el presidente de la Primera República Emilio Castelar, pudo comenzar un dilatada carrera diplomática como agregado del Ministerio de Estado. Su primer cargo fue el de vicecónsul en Macao, obtenido a inicios de 1876. Tras llegar a China, obtuvo sucesivos viceconsulados: Hong Kong, entre 1876 y 1878; Cantón y Whampoa, entre 1878 y 1880; y Shanghái, entre 1880 y 1882. En esta última ciudad publicó el libro Annam and its minor currency, en 1882.

Durante su estancia, pudo visitar otras regiones de China como Suzhou, Hunan, Jiangsu, Zhejiang, etc.; y viajar a Filipinas en 1878 y a Japón en 1882. Desde allí, se fue interesando por la cultura y antropología de estos países del sudeste asiático, pero más específicamente por la sinología, que es la disciplina que estudia la cultura, el idioma y la literatura de China.

EDUARDO TODA Y A TRAVÉS DEL EGIPTO

Una de las disciplinas a las que se dedicó Eduardo Toda fue la numismática asiática, reuniendo una colección de 13.00 monedas, entre ellas 5.000 chinas de la época imperial. La mayoría de las piezas de su colección particular se exponen en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, también en el Museo Víctor Balaguer de Villanueva y la Geltrú y en el Museo de Poblet, como el manuscrito Qinding Qianlu (Los anales de monedas aprobados por la Corte).

En 1882, retornó a España después de haber servido al Cuerpo Diplomático en China durante seis años, descansando en su Reus Natal durante dos años.

En 1884, Eduardo Toda recibió el cargo de cónsul general de España en El Cairo. Fue Egipto el país que le cautivo y en donde tuvo la oportunidad de realizar viajes por su interior e investigar la cultura y antropología de su pueblo con perseverancia durante dos años en ciudades como Meidum, Telel Amaru, Asiut, Ajmin, Abidos y Dendera, Luxor y Karnak.

En aquel tiempo, el denominado Jedivato de Egipto era un estado autónomo pero dependiente y tributario del Imperio otomano, formado y gobernado por la dinastía Mehmet Alí tras la expulsión del Ejército francés de Napoleón Bonaparte a inicios del siglo XIX. Más reciente era la construcción del canal de Suez para el tráfico marítimo entre los mares Rojo y Mediterráneo.

Eduardo Toda Gaston Maspero Luxor Srvicios franceses antiguedades
EDUARDO TODA Y GÚELL CON ANQUEÓLOGOS FRANCESES

Mantuvo amistad y colaboración con el gran egiptólogo francés Gastón Maspero, director del Servicio Francés de Antigüedades Egipcias, también con Auguste Mariette, y participó activamente en proyectos de investigación sobre el Antiguo Egipto.

Sus primeras incursiones fueron en las dos principales ciudades: Alejandría y El Cairo. Visitó el Museo de Bulaq, el que conserva la mayor colección de restos arqueológicos del Antiguo Egipto con más de 136.000 objetos de todas la épocas.

Su gran expedición arqueológica recorrió los alrededores del delta del río Nilo. Visitó las ciudades de Sais, Tanis, Mendes, Baubastis y Atribis. En el yacimiento arqueológico de Heliópolis, cerca de El Cairo, pudo estudiar el obelisco de Sesostris.

En Guiza, pudo observar el rescate de la tumba de Kemkaf, datado de la dinastía IV, y a explorar la Esfinge y la Gran Pirámide de Guiza.

En la necrópolis de Saqqara, perteneciente a la ciudad de Menfis, efectuó calcos de los relieves de las mastabas de Ti y Ptah-hotep. Este tipo de edificio funerario, formado por base rectangular, techo plano y muros laterales inclinados, fuer el lugar de enterramiento de muchos caudillos egipcios durante el periodo Arcaico y el Antiguo Imperio, cuyo ejemplo más representativo en España es el Templo deDebod.

Eduardo Toda momia Museo Bulaq Cairo
EDUARDO TODA Y GÜELL EN EL MUSEO DE BULAQ

Eduardo Toda continuó la exploración hacia el sur, llegando a Meidum, donde visitó la pirámide de Seneferu, se acercó a las de El Lish, pero no parece que pudiese llegar a las galeras subterráneas de Beni Hassan. Pero si que pudo visitar los hipogeos de Hapi-Dyefa, príncipe de Asuit de la Dinastía XII, pasaje excavado de carácter funerario que recibe el nombre de Stabl Antar, en español El Establo de Antar.

En las llanuras de la ciudad de Tebas, permaneció durante algunos días estudiando el desarrollo de las excavaciones del Templo de Luxor y el descubrimiento del sepulcro de Son Notem, en las cercanías de Deir el-Medina. Realizó varias fotografías que demuestran el desgastado estado de conservación previo a su definitiva restauración.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de Eduardo Toda en el Templo de Luxor fue la representación del Poema de Pentaur sobre el portal de acceso al templo de Ramsés II. Se trata de una crónica épica que relata el triunfo de los ejército del faraón Ramsés II sobre los del rey hitita Muwatalli II en la batalla de Qadesh.

Eduardo Toda Guell pirámide Abu Simbel faraón Ramsés
RAMSÉS II EN LA GUERRA DE QADESH Y EDUARDO TODA Y GÜELL

Posteriormente, Eduardo Toda tuvo la oportunidad de acompañar a Gastón Maspero en un viaje de inspección del estado de los monumentos organizado por el Servicio de Antigüedades. Entonces ocurrió algo extraordinario. El 1 de febrero de 1886, Salam Abu Duhi, un vecino del pueblo de Gurnah, informó a los expedicionarios del hallazgo ocurrido horas antes de un tumba en Deir el-Bahari, en la necrópolis de Tebas, lugar en el que vivían los obreros y artesanos que habían participado en las construcciones del Valle de los Reyes. Era tumba de Sennedyem.

Maspero encargó a Toda la apertura de la tumba, el vaciado del contenido y la realización del inventario. Este consiguió llegar hasta la cámara funeraria, cuya puerta encontró intacta. Una vez abierta, localizó veinte momias, nueve de ellas en sarcófagos, y una gran cantidad de material perteneciente al ajuar del caudillo del sepulcro, llamado Sen-Nedjem, cuyos días transcurrieron durante el reinado de Ramsés II, y de su familia. Las pinturas estaban también intactas.

Durante tres días de trabajo febril, Eduardo Toda extrajo un catálogo fotográfico y elaboró un inventario arqueológico del material encontrado, además de traducir y copiar los textos allí escritos ayudado por Bouriant. El contenido de la tumba está expuesto mayormente en la Sala 17 del Museo Egipcio de El Cairo, aunque una pequeña parte del mismo Eduardo Toda pudo traerlo a España, formando parte del Museo Arqueológico Nacional y del Museo Balaguer.

Todo aquel descubrimiento quedó descrito en el monográfico dedicado en los Estudios Egiptólogos y en el capítulo 25 del libro A través del Egipto.

Tras esas agotadoras jornadas, prosiguió su viaje remontando el río Nilo visitado Armant, Esnah, Kom Ombo y FiléEste último lugar fue una isla del Nilo que quedaría sumergida por la construcción de la presa de Asuán, en el siglo XX, y todo su patrimonio arqueológico rescatado y trasladado al islote de Agilkia mediante una campaña internacional de la UNESCO en la que participó España. Eduardo Toda pudo conocer su famoso Templo de Philae en su ubicación original.

La expedición terminó en Asuan, la ciudad más septentrional de Egipto, situada en el lado oriental del Nilo y al pie de las primeras cataratas.

Templo Karnak arqueológico Luxor Escultura Eduardo Toda Güell
TEMPLO KARNAK EN LUXOR Y BUSTO DE EDUARDO TODA Y GÜELL

Cuando regresó a España, en 1886, Eduardo Toda publicó diversas obras sobre toda la documentación y análisis desarrollado durante su expedición arqueológica a Egipto. La principal fue A través del Egipto, publicada en Madrid, en 1889. Los textos fueron acompañados de excelentes ilustraciones de José Riudavets, basadas en las fotografía de Eduardo Toda.

Se divide en dos partes: la primera es una descripción de Egipto a finales del siglo XIX, donde daba cuenta de la etnografía, geografía y religión del pueblo. Ofreció una visión muy crítica con ciertas tradiciones islámicas que le resultaron horribles e inhumanas, como el sangriento Día de la Ashura o el Ramadan, o sobre la sociedad cairota.

La segunda parte es el relato del viaje que hizo Eduardo Toda de norte a sur del río Nilo, describiendo los yacimientos arqueológicos más importantes. Algunos de sus capítulos están dedicados al Templo de Karnak, los Colosos de Memnon, al Valle de los Reyes, el poblado de Deir el-Medina y su tumba Sennedjem. Hizo referencia a un primer intento de construcción de canal similar al de Suez en tiempos pretéritos o la muerte del arqueólogo francés Gordon, durante una expedición antiesclavista.

También relató acontecimientos relativos a la Guerra del Mahdi durante los años 1881 y 1899, que enfrentó a los seguidores del líder religioso Muhammad Ahmad bin Abd Allah, proclamado mahdi del Islam, contra el Ejército del Jedivato de Egipto, a las que más tarde se incorporó el Ejército británico y cuyo resultado fue la fundación del país Sudán.

Otra historia muy curiosa fue el ofrecimiento del conde de Esneval, diplomático español en Etiopía, al rey Felipe V de Borbón de la anexión de territorios del Alto Egipto para controlar las rutas mercantes del mar Rojo. Se trataba de una operación de conquista basada en la vulneración del derecho internacional y que terminó con la ejecución de su promotor acusado de alta traición.

A TRAVÉS DEL EGIPTO Y EDUARDO TODA Y GÜELL

La otra gran publicación fue la serie Estudios Egiptológicos, de carácter periódica y permanente, cuya intención formar proyectos de investigación sobre la cultura y antropología egipcia en España. Pero solo consiguió lanzar tres tomos, elaborados de forma íntegra por él mismo y publicados en Madrid, entre 1886 y 1887: Sesostris; La muerte en el Antiguo Egipto; y Son Notem en Tebas: inventario y textos de un sepulcro egipcio de la XX dinastía.

Eduardo Toda pretendió fomentar el estudio de la Egiptología en España y llevarlo al mismo nivel que otros países de Europa. Por eso, otro de sus proyectos fue la exhibición de una Colección Egipcia en el recién fundado Museo Víctor Balaguer, en Vilanova i Geltru, en mayo de 1886. Al año siguiente se publicó en Madrid el Catálogo de la Colección Egipcia de esta exposición en el Museo Balaguer.

Completó su obra arqueológica un monográfico dedicado a Las Momias Reales de Bilaq, publicado en Madrid, en 1889. En él, Eduardo Toda explicó con detalle al proceso de rescate de sarcófagos y momias de los faraones del Imperio Nuevo que fueron descubiertas durante su expedición en Deir el-Bahari en colaboración con Gastón Maspero y su Servicio Arqueológico en 1886.

Junto a su labor de divulgación de la Egiptología, continuó su carrera diplomática al servicio de España. En 1887, fue destinado a Caglari, en Italia. En la población de Alghero descubrió la pervivencia de un legado histórico-cultural catalán, anteriormente llamada L'Alguer, cuando la isla de Cerdeña pertenecía a la Corona de Aragón. Al año siguiente, fue cónsul en Helsinki, en Finlandia, y en 1896, en Le Havre, en Francia.

EDUARDO TODA Y GÜELL

En 1898, tomó parte de la comisión española establecida en París al objeto de las negociaciones de paz entre España y Estados Unidos tras la Guerra de Cuba. En 1901, abandonó la carrera diplomática para dedicarse a los negocios en Londres, su definitiva profesión. Pero nunca se olvidó de su aventura por aquel exótico país africano y mantuvo contactos con egiptólogos europeos.

En 1918, regreso a España, y se instaló en el antiguo Monasterio de Sant Miquel d'Escornalbou, en Tarragona. Desde allí desarrolló una actividad filosófica en lengua catalana y escribió su obra más notable, la Bibliografía espanyola d'Itália, publicada en cinco volúmenes, entre 1927 y 1931. También trató de recuperar el patrimonio histórico cultural de la provincia de Tarragona, especialmente los Monasterios de Escornalbou, Poblet y Santes Creus.

En estos años, repartió su colección arqueológica egipcia entre el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el Museo Balaguer de Villanueva y la Geltrú y el Instituto Municipal de Historia de Barcelona. Además, la Biblioteca de la Universidad de Barcelona conserva un grupo de libros pertenecientes a Toda. Quedó sin publicar un manuscrito titulado El Antiguo Egipto.

Al estallar la Guerra Civil, en 1936, trabajaba en la Generalitat de Cataluña, en proyectos de carácter cultural, y protegió el patrimonio religioso y cultural de las persecuciones. Finalmente, se retiró a vivir al Monasterio de Poblet, donde murió en 1941.

PLACA CASA NATAL DE EDUARDO TODA Y GÜELL

ARQUITECTURA PREHISTÓRICA IBÉRICA Y BALEAR


La denominada Edad de los Metales es el período de la prehistoria en que el ser humano dejaba de emplear la piedra para utilizar el metal y en que empezarían a aparecer las primeras civilizaciones y culturas, entre el 6.000 a.C. y el 200 a.C. No obstante, la piedra seguía siendo el material predilecto en el que desarrollar las primeras técnicas de edificación.

En la península Ibérica destacaron los megalitos, en forma de dolmen o de menhires, característico de la Cultura Megalítica, como la necrópolis de Antequera. Los enterramientos de Los Millares es el más claro ejemplo de la Cultura de los Millares. En Baleares, los talayots son construcciones típicas de la Cultura Talayótica, como el yacimiento de Son Fornés. En Galicia destacan los castros como pueblos fortificados de origen celta.

TECNICAS DE CONSTRUCCIÓN PREHISTÓRICAS

En numerosos lugares de Europa occidental, desde el sur de Escandinavia hasta la cuenca oeste del Mediterráneo, incluyendo a las islas Británicas, se erigieron grandes construcciones de piedra. Corresponden a la época del florecimiento de la Cultura Megalítica, (en griego "mega" = grande; "lithos" = piedra), alrededor de 3.000 a.C, incluso algo antes, en transición entre el final del Neolítico y la Edad de los Metales.

Los megalitos son ejemplos de la utilización de una rudimentaria técnica de construcción. Se trata de tumbas para enterramientos colectivos presentados en forma de mesas (dolmen), y enormes túmulos artificiales y grupos de piedras (menhires) o hileras y círculos de piedras verticales sin tallar. El origen de esta arquitectura en piedra es desconocido. Estas construcciones megalíticas son de diversas formas que van desde la pequeña cista hasta la gran tumba de corredor, pero todos ellos utilizaban enormes piedras y techados posteriormente con una o varias losas planas. Se encuentran por todo el territorio peninsular, y su utilización se prolongó hasta bien entrada la Edad de Bronce.

Corredor sepulcral Cueva Mega Antequera
CORREDOR SEPULCRAL DEL DOLMEN DE MENGA

La Necrópolis de Antequera, en la provincia de Málaga, es uno de los mejores ejemplos de la perfección técnica y de la grandeza alcanzadas por algunos de las construcciones megalíticas, cuya datación aproximada es del 3750-3650 a.C. Todo este conjunto arqueológico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 2016.

El Dolmen de Mega es el más representativo de esta necrópolis. Se trata de una galería de diez losas que desemboca en una cámara sepulcral, formada a su vez por siete molinitos y otro en la cabecera.

Para extraer de la cantera los bloques de piedra deseados, se practicaban orificios en la roca, en los cuales se introducían cuñas de madrea mojada que, al dilatarse, provocaban el desgajamiento del bloque. Las grandes losas se transportaron hasta el lugar elegido deslizándose sobre una serie de rodillos móviles de madera. Para levantar las paredes del corredor de acceso (que puede tener una longitud de 25 metros como en la Cueva de Mega) y de la cámara funeraria se hinca la base de las grandes losas de piedra en una zanja. Acto seguido, el espacio interno se rellenaba con tierra para poder colocar la cubierta. Luego, se vacía el interior y se cubre todo el monumento con un montículo artificial que puede alcanzar los 85 metros de diámetro (como El Romeral), disponiéndose en su interior círculos concéntricos de piedra para evitar el corrimiento de la tierra.

ACCESO AL DOLMEN DE MEDA

La Necrópolis del Barranquete se encuentra cerca de Nijar, en Almería. Fue un lugar de enterramiento compuesto por once tumbas del siglo XXIV a.C. Sus pobladores se caracterizaban por la extracción del cobre, y el yacimiento recuerda al más antiguo de Los Millares.

El Dolmen del Mellizo está en la cacereña villa de Valencia de Alcántara, uno de los mejores conservados de Extremadura. Junto a estos dólmenes próximos posee el título de Bien de Interés Cultural. En su estampa sobresale la piedra horizontal que descansa sobre la cubierta. La estructura mantiene además la puerta de acceso, que salvaba el desnivel entre la cámara y el corredor.

DOLMEN DEL MELLIZO

El Dolmen de Tella a una descomunal altitud del Pirineo oscense demuestra que existió poblamiento en épocas prehistóricas. Ostenta una cámara rectangular con una losa para la cubierta y otras seis en vertical.

El Dolmen de Piedra Gentil está ubicado en el parque natural del Montnegre y el Corredor, en el municipio barcelonés de Vallgorguina. Se cree que esta construcción estuvo vinculada a las creencias paganas y aquelarres de brujas.

Los Dólmenes de Vinyes Mortes están en Port de la Selva, en Girona. Son dos sepulcros de corredor, uno se conserva de forma completa y el otro le falta la losa de cubierta. Su construcción data aproximadamente del 3000 a.C. Fueron excavados a finales de la década de los cuarenta del siglo XX, y durante los trabajos se encontraron restos de cerámica.

DOLMEN DEL VINYES MORTES I

La forma más sencilla de monumento megalítico la constituye el Menhir, una gran piedra dispuesta en sentido vertical.

En la frontera entre los municipios de Ampuero, Rasines y Guriezo se levanta el Menhir de Alto de Lodos, en Cantabria. A más de quinientos metros de altitud, el conjunto megalítico al que pertenece incluye un dolmen y otro menhir. La región presenta cerca de ciento cincuenta menhires, una cifra muy baja en comparación con la de su vecina de Galicia.

MENHIR DE ALTO DE LODOS

La Cultura Megalítica se manifiesta también en el Cromlech, una disposición circular u ovalada formada por una serie de monolitos.

El Cromlech de Oianleku se encuentra en el parque natural Peñas de Aia, perteneciente a Oiartzun, en Guipúzcoa. Es una construcción funeraria de la Edad de Hierro, descubierto en 1909 por Pedro Manuel de Soraluce, pero excavado en el último tercio del siglo XX. Se articula en torno a dos círculos de piedras, uno de ellos de casi diez metros de diámetro y casi siete de interior, que suman cerca de cincuenta testigos en total. Este conjunto megalítico es uno de los cinco en cuyo interior se encontraron restos óseos.

CROMLECH DE OIANLEKU

La Cultura de las Motillas, también conocida como el Bronce Manchego, es una de las manifestaciones arquitectónicas más singulares de la Prehistoria europea. Se desarrolló en la actual llanura de La Mancha aproximadamente entre el 2200 y el 1500 a.C. Los pueblos pertenecientes a esta región eran sedentarios y se caracterizaban por construir poblados fortificados con el fin de mantener alejadas las invasiones exteriores y afianzar sus fronteras.

Las motillas son asentamientos que aparecen como pequeños montículos artificiales, de cuatro a diez metros de altura, en mitad de la llanura. Su estructura suele consistir en una torre central protegida por varias líneas de murallas concéntricas. Alcanzó su esplendor durante el segundo milenio a.C., lo que hace que sea prácticamente coetánea de la argárica.

La Motilla de Azuer es la construcción más notable de este tipo en esta zona, ubicada en la vega del río Azuer, en la población de Daimiel, en Ciudad Real. De grandes dimensiones, conserva unos muros de mampostería de más de ocho metros de alzado. El montículo sobre el que se asienta alcanza los cuarenta metros de diámetro y, en su interior, se alza una torre, una galería de murallas y varios silos de almacenaje que podían guardar alrededor de seis metros cúbicos de cereales. En el área delimitada por la fortificación, despunta un pozo que abastecía de agua a la población, lo que le confirió una gran importancia desde el punto de vista económico. Es Bien de Interés Cultural desde el 2013.

MOTILLA DE AZUER

El Castro es el tipo de poblado fortificado que surgió a través de las tribus celtas asentadas en el noroeste de la península Ibérica durante la Edad de Hierro, con oleadas migratorias entre los siglos VIII y VI a.C.

El Castro de Baroña pertenece al municipio de Porto don Son, en la provincia de Coruña, es un claro ejemplo representativo de estas edificaciones. Erigido en la Edad de Hierro, se conservan unas veinte a treinta viviendas de planta circular u ovaladas sobre una pequeña península rocosa y restos de una potente muralla defensiva en buen estado que protegía el istmo. Es el mejor conservado de Galicia junto con el Castro de A Guarda, en Pontevedra.

CASTRO DE BAROÑA

Con el desarrollo de la Cultura de Los Millares fue aumentando la complejidad cultural y arquitectónica en el sudeste de la península Ibérica, por Andalucía oriental y el Levante español, durante la Edad del Cobre, entre 3.000 a.C e inicios de 2.000 a.C.

El complejo fortificado de Los Millares es el máximo exponente de esta tipología arquitectónica peninsular, se encuentra en Santa Fe de Mondújar, en la provincia de Almería. Su rasgo más notorio consiste en un gran dispositivo defensivo que consta de tres líneas de muralla alrededor del poblado y de un cinturón estratégico de fortines (diez como mínimo).

poblado de Los Millares yacimiento arqueológico
COMPLEJO FORTIFICADO DE LOS MILLARES

El asentamiento goza de unas condiciones defensivas naturales, pues dos de sus flancos caen casi a pico sobre sendos cauces fluviales. En el único acceso llano se encuentran las líneas de muralla, levantadas con un doble parámetro de piedras pequeñas y medianas, y un relleno de cascotes y barro. La muralla exterior tiene una longitud de 310 metros, alcanza en algunos puntos los tres metros de anchura y a ella se adosan torres y bastiones de planta cuadrada o semicircular.

Asimismo, presenta un foso exterior y una barbacana piriforme con saeteras laterales delante de la entrada para proteger el acceso al poblado.

Tanto la necrópolis como el poblado han proporcionado materiales muy diversos: cerámica, objetos de sílex y cobre, etc.

maqueta tholos Millares arqueológico
MAQUETA DE UN THOLOS

Entre los siglos VI y V a.C. se fue desarrollando la Cultura Talayótica, en las islas de Mallorca y Menorca. Los Talayots (en catalán "talaiot" = atalaya pequeña) son construcciones en su mayoría de forma troncocónica y utilizados como torre defensiva.

Uno de los talayots mejor conservados y conocidos se encuentran en el yacimiento arqueológico de Son Fornés, en Montuiri, ubicado en el centro de la isla de Menorca. Este talayot es un edificio de planta circular con un diámetro máximo de 17,5 metros y alzado troncocónico, en cuyo interior se delimita una cámara también circular provista de una gran columna central.

TALAYOT DE SON FORNÉS

El proceso de construcción comienza con la extracción de los bloques de piedra basales de una cantera situada a unos 100 metros de distancia. Esta tarea consiste ante todo en "cortar" las porciones de rocas deseadas mediante el frotamiento con un instrumento de piedra de mayor dureza. Una vez extraídas, se transportan empleando probablemente el sistema de "trineo": los bloques de caliza se colocan sobre un "patín" construido con troncos que se desplaza mediante un dispositivos de poleas montadas delante de él. Las cuerdas utilizadas para este duro trabajo pueden confeccionarse a partir de fibra de palmito.

Tras emplazar la base de la columna interior, se dispone una corona circular de piedras pequeñas que sirve de apoyo a la primera hilada de grandes bloques. A continuación, debió construirse una rampa de tierra y madera para elevar las piedras hasta su lugar correspondiente. Ya sobre el muro, los bloques se ajustan mediante palancas. Se calcula que el levantamiento de una talayot de estas dimensiones requiere el esfuerzo de 40-50 personas a lo largo de unos dos meses de trabajo.

Talayot Capocorp Vell Mallorca
TALAYOT DE CAPOCORP VELL

Un elemento arquitectónico característico de la Cultura Talayótica de Menorca es la Taula, que consistía en dos grandes piedras formando una "T": una piedra vertical (ortostato) que sostiene una horizontal (capitel). Servía como santuarios donde se realizaban rituales religiosos o sacrificios de animales.

El poblado de Trepuco conserva la taula más grande de Menorca, acompañada de talayos, restos de varias viviendas y fragmentos de la muralla. Este poblado fue destruido durante la Segunda Guerra Púnica, las excavaciones realizadas a partir de 1931 obtuvieron diversos objetos domésticos expuestos en el Museo de Menorca.

POBLADO DE TREPUCO

El poblado de Torre d'en Galmés está ubicado entre Alaior y Son Bou. Tuvo su mayor esplendor entre 1300 a.C y la conquista romana. Su arquitectura resalta por contener una taula, varias casas, una sala hipóstila que pudo servir de almacén de grano y hasta un sistema de recogida de agua. Se trata del segundo yacimiento de la isla por extensión.

POBLADO DE TORRE D'EN GALMÉS

Hacia el 3.000 a.C., los habitantes de Can Tintorer, en Gavá, ubicado en la provincia de Barcelona, se dedicaban a la primera Explotación Minera de la variscita (calaíta). Esta era una roca utilizada principalmente en la fabricación de cuentas ornamentales muy apreciadas para hacer collares.

El procedimiento extractivo empleado en el Yacimiento Minero de Gavá - Can Tintorer recibe el nombre de "técnica de cámara y pilar". Esta consiste en la excavación de pozos desde los cuales partían radialmente, dejando grandes bloques de soporte sin tallar, una serie de galerías que siguen las vetas de mineral. El resultado es un entramado de pozos, salas y galerías interconectadas que corren a varios metros de profundidad. El conjunto de herramientas utilizadas por los mineros incluye picos de esquisto, mazas, escarpas de hueso y percutores. El transporte del material se realizaba mediante bolsas o cestas izadas gracias a un sistema similar al de las poleas. La iluminación corría a cargo de lámparas de grasa y de la propia luz solar, cuyo aprovechamiento se tenía en cuenta para orientar las entradas de las minas.

YACIMIENTO MINERO DE GAVÁ - CAN TINTORER

Los antiguos habitantes del sur y este peninsulares representaron gráficamente una pluralidad de lenguas. La llamada Escritura Tartésica aparecida en el siglo VIII a.C., estaba inspirada en alfabetos fenicios o creto-chipriotas, y contaba con 32 signos, tanto alfabéticos como silábicos. Fue utilizada en un área que comprende los actuales territorios del sur de Portugal, Bajo Guadalquivir y Extremadura.

En el siglo VI a.C., continuista de la anterior, se fue desarrollando el llamado Alfabeto Meridional en el territorio de las actuales Murcia, Albacete y norte de Andalucía. Empleaba como soportes para su escritura placas de plomo, piedras, vasos de plata o monedas.

El Alfabeto Ibérico del Levante, apareció a finales del siglo V a.C., ocupando una zona que abarcaba desde Valencia hasta el sur de Francia. Consta de 29 signos alfabéticos y silábicos, que se leen de izquierda a derecha, y a veces al contrario. Su origen es tartésico, aunque muestra influencias griegas.

Por último, la Escritura Greco-Ibérica del sudeste peninsular, aparecida en la primera mitad del siglo IV a.C., presenta un alfabeto de procedencia jonia oriental pero simplificado a 16 letras.

Lámina plomo inscripción Ibérica Mogente
LÁMINA DE PLOMO CON INSCRIPCIÓN IBÉRICA