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SUBMARINO DE PROPULSIÓN ANAERÓBICA DE COSME GARCÍA SÁEZ


Cosme García Sáez es conocido por ser uno de los primeros ingenieros en desarrollar un submarino de propulsión anaeróbica en 1860, fabricado en Barcelona, que denominó Garcibuzo. Fue bota con resultados favorables el mismo año que el Ictíneo de Narcís Monturiol y precediendo al sumergible de Isaac Peral en 1888.

Además, inventó una imprenta portátil con mejoras en los caracteres, un sistema de timbre para sellar cartas con tinta utilizado en las oficinas del Servicio Nacional de Correos, y tres versiones de un fusil carabina de retrocarga elaborado en la Fábrica de Armas de Oviedo para el Ejército español, en 1863.

SUBMARINO DE PROPULSIÓN ANAERÓBICA DE COSME GARCÍA SÁEZ

Cosme García Sáez nació en Logroño en 1818. Pertenecía a una familia modesta, en la que su padre falleció cuando tenía quince años, por lo que tuvo que ocuparse de su madre y hermanos. Con diecinueve años, contrajo matrimonio con Úrsula Parres, y con quien tuvo cuatro hijos en los siguientes años.

Había sido soldado en la compañía de tiradores del Batallón de Murcia y después en la Milicia Nacional Urbana, al menos hasta 1843, aunque también trabajaba como carpintero de guitarras de madera, oficio que había aprendido de su difunto padre.

En 1854, vivía en Madrid, donde estuvo trabajando en una imprenta que realizaba las tiradas de varios diarios y en la regencia de la Imprenta Nacional. Pero su principal inquietud y vocación fue la de construir inventos y aplicar mejoras en instrumentos que fuese beneficiosos para la vida de las personas.

El 16 de mayo de 1856, patentó tres inventos: una imprenta portátil, una máquina de sellar, y un tipo de fusil.

BOLETO DE COSME GARCÍA SÁEZ

La invención de la imprenta portátil estaba relacionada con su trabajo en la Imprenta Nacional. En esta introdujo mejoras en la fundición de los caracteres de imprenta. Constaba de un receptáculo para la tinta, un cilindro y varios rodillos tomadores y distribuidores de la tinta sobre la platina, desde se encontraba establecido el carácter, y exenta de cintas. Desde uno de los laterales, sobresalía una manivela adosada a una rueda que al girarla se ponía en movimiento los rodillos y en funcionamiento todo el sistema. Diseñó una imprenta con caracteres del alfabeto griego por encargo del rector de la Universidad Central de Madrid, donde se imprimió la gramática griega del catedrático Lázaro Bardón, entre otras publicaciones.

Tuvieron mayor éxito las máquinas de timbre para sellar cartas y postales, que se utilizó en las oficinas del Servicio Nacional de Correos, durante más de veinte años. Se componía de una armadura de hierro, un émbolo y varios rodillos que recogían y distribuían la tinta almacenada en el bote sobre una platina de bronce. Permitía sellar cartas con total limpieza en la estampación de sellos. Otro invento relacionado fueros las máquinas de timbrado de la Casas de la Moneda.

La tercera de estas patentes estuvo relacionada con sus servicios en los cuerpos militares de Murcia en los que sirvió años ante. Se trataba de una carabina de retrocarga, que no consiguió un contrato por parte del Ejército español después de haberlo presentando.

La carga de munición del fusil consistía en girar a la derecha la palanca, que permitía que el tornillo se aflojase y dejase el tambor libre. Este se giraba por medio de un pulsador que dejaba descubierta la recámara. Después se introduce el proyectil del calibre adecuado. Una vez cargado, se gira el tornillo sobre su tuerca en el sentido contrario al de la palanca, y así ajustaba el tambor.

SELLOS DE COSME GARCÍA SÁENZ

En uno de los viajes que hizo a Barcelona para explicar el manejo de su fusil de retrocarga, empezó a planificar la construcción de un prototipo de embarcación sumergible. Esta nave experimental fue desarrollada en el taller Maquinista Terrestre y Marítima de la ciudad condal. Tan solo era un bote de metal cerrado y propulsado por remos articulados desde el interior, es decir, de propulsión manual. Tenía 3 metros de eslora, 1,5 de manga y 1,5 de puntal.

En 1858, realizó sus primeras pruebas en el puerto de Barcelona. No era nada práctico y útil esta nave experimental, pero fue suficiente para que García se lanzase a construir otro más eficiente, en un proyecto más ambicioso. Para esta aventura le acompañaba su hijo mayor Enrique.

Esta nueva versión de submarino fue denominada Garcibuzo. Fue construida en la misma factoría de Barcelona. Tenía 6 metros de eslora, 2 de manga, 1,75 de manga y 2 de puntal, y también era totalmente metálico. Su casco estaba hecho de chapa de hierro, tenía una capacidad interior de dos tripulantes, que además de manejar la dirección, tenían que girar una hélice con fuerza pues era el motor de propulsión de la nave.

Tenía una entrada en la cubierta del casco que se cerraba de forma hermética desde el interior. En los laterales, hay dos remos para girar la nave, cerca de la proa había otros dos remos para mantenerlo y hacerlo descender o elevar, y la hélice estaba en la popa. El casco disponía de varias escotillas, distribuidas por los laterales y otras partes para poder ver el exterior. En el interior, había dos tanques ubicados en un segundo fondo, cuya utilidad era la de hacer descender o elevar la nave.

PLANOS DEL SUBMARINO GARCIBUZO DE COSME GARCÍA SÁEZ

A inicios del 1859, se realizaron las primeras pruebas en el puerto. El 8 de mayo de 1860, fue patentado en España con el nombre de Aparato-Buzo, y el 16 de noviembre del mismo año también en Francia con el nombre de Bateau Plongeur.

En verano de aquel 1859, García trasladó por tierra hasta el sumergible desde Barcelona hasta puerto de Alicante. Desde allí siguió un completo programa de ensayos. El 4 de agosto de 1860, García y su hijo efectuaron el examen oficial ante una comisión de científicos marinos, autoridades locales y curiosos. El acta de la Comandancia de Marina aseguró que las pruebas fueron aprobadas. Había permanecido sumergido durante tres cuartos de hora de forma constante, maniobraba y se desplazaba sin problemas tanto por la superficie como por el fondo marino.

En aquel momento, el Garcibuzo de García competía con el Ictíneo I de Narcis Monturiol para que la Real Armada española lo adoptase y desarrollara como prototipo de submarino oficial. No tenía mucho tiempo y en vista del buen resultado, se dispuso a construir otra nueva versión con nuevas incorporaciones.

El nuevo Garcibuzo iba a tener una utilidad de combate, equipado con un cañón de retrocarga que disparase por aberturas a proa y popa. Otra novedad fue su forro metálico de cobre. Fue trasladado a la Corte de Isabel II, y presentado a la reina. Aunque fue recibido con entusiasmo y admirado por su ingenio, el gobierno de Leopoldo O’Donnell le advirtió que el Estado no podía ni comprar su sumergible ni adoptarlo para ser desarrollado por la Marina. La principal fue el fuerte endeudamiento del Ejército debido a la Guerra de África de 1860-1861, pero también sería por la preferencia del proyecto de su competidor Narcís Monturiol.

Tras patentar su tercer sumergible en Madrid, marchó a París donde lo hizo el 5 de mayo de 1861. La Marina francesa estaba interesada en ponerse a la vanguardia en este tipo de barcos sumergibles aún por desarrollar. Por eso, García fue recibido por el gobierno de Napoleón III, y sus técnicos se mostraron agradecidos, pero ya tenían su propio proyecto de ingeniería submarina en marcha, que también llegó a fracasar.

RÉPLICA DEL SUBMARINO GARCIBUZO DE COSME GARCÍA SÁEZ

García estaba fracasando con su sueño de convertir su prototipo de submarino en una realidad, después de haber invertido todo el dinero ganado con la máquina de sellar de Correos. Aún tuvo esperanzas cuando patentó otros modelos del anterior fusil de retrocarga aún mejorados.

El segundo fue patentado el 1 de junio de 1863, el que tuvo realmente un cierto éxito. Tras pasar los análisis pertinentes por los comisionarios del Ejército española, consiguió que se la se fabricaron 500 unidades en la Real Fábrica de armas de Oviedo con destino a dos batallones de cazadores. Permitía disparar más de 3.000 balas sin que se atascara o hubiese que limpiarlo. La mayoría de estas unidades se perdieron durante la Revolución de la Gloriosa, aunque en los museos militares nacionales se conservan algunas. Al entrar la Primera República, en 1873, se modificó el reglamento de los armamentos y la carabina de García quedó desplazada.

En 1874, Cosme García Sáenz murió a los 55 años de edad, estaba arruinado y sufría una depresión por haber dedicado toda su vida y patrimonio en el cumplimiento de sus objetivos profesionales, sin conseguirlo.

Su hijo Enrique García Parres continuó la actividad que había aprendido de su padre, a quien acompañó en los ensayos del submarino y en las pruebas del fusil en la fábrica de Oviedo. El Garcibuzo quedó anclado en el puerto de Alicante, hasta que fue hundido en su fondo marino por Enrique, porque no podía pagar las tasas de anclaje a las autoridades portuarias.

Durante la Guerra hispano-estadounidense, volvió a ofrecer el proyecto del submarino Garcibuzo a la Comandancia de la Marina para defender las costas españolas en Cuba, Filipinas y Puerto Rico. Coincidió con este objetivo el ingeniero Antonio Sanjurjo Badía, quien también ofreció su modelo de submarino para que España ganase la contienda, pero obteniendo el mismo resultado. El Desastre de 1898 anticipaba el rechazo a ambos proyectos submarinistas.

PLANO DEL SUBMARINO GARCIBUZO Y COSME GARCÍA SÁEZ

En el siglo XX, se homenajeó a la figura de García Sáenz mediante diversas acciones:

En 1917, la Real Armada española contrató la construcción y compra de un submarino de la clase F a un astillero italiano, cuyo nombre fuer Cosme García A2.

En 1972, tuvo la compra del segundo de estos submarinos, con el nombre Cosme García S-34.

En 1985, se abrió el Instituto Cosme García Sáenz de educación secundaria en su ciudad natal, Logroño.

En 2026, se nombró Cosme García S-83 al submarino de la Armada española de la clase S-80, que fue construido en el astillero de Navantia, en El Ferrol.

SUBMARINO COSME GARCÍA S-34

CARTOGRAFÍA Y COSMOGRAFÍA DE ALONSO DE SANTA CRUZ


El cronista, geógrafo, cartógrafo y cosmógrafo de la Casa de Contratación de Sevilla Alonso de Santa Cruz pasó a la historia de la cartografía y geografía por hallar un modo de trazar los intervalos entre los paralelos de las proyecciones esféricas, evitando los errores que se producían en las cartas planas. Por ello, es considerado el gran precursor de los mapas de variaciones magnéticas, a mediados del siglo XVI.

Su gran obra cartográfica fue el Islario General de todas las islas del Mundo, escrita en 1560, que representan todas las islas y penínsulas del mundo, y muestran todos los descubrimientos realizados por los exploradores europeos desde 1400 hasta mediados del siglo XVI. Es el primer atlas realizado sobre papel, en lugar de pergamino, y posee un diseño más funcional, menos estético que los portulanos del siglo XV.

Además, pudo hacer novedosas aportaciones a la náutica y cosmografía en el Libro de las Longitudines, primera recopilación del conjunto de planteamientos y soluciones en la determinación de la longitud marítima. Además, inventó instrumentos náuticos para la determinación de las longitudes en la técnica de marear.

CATOGRAFÍA Y COSMOGRAFÍA DE ALONSO DE SANTA CRUZ

Alonso de Santa Cruz nació en Sevilla, en 1505. Su familia se dedicaba a los negocios de la Casa de Contratación de Indias y vivían en el Real Alcázar de Sevilla, centro administrativo de las expediciones descubridoras y mercantiles que España enviaba al Nuevo Mundo. Su padre era el como funcionario y comerciante Francisco de Santa Cruz, tomó parte de la expedición que Fernando el Católico envío sobre el norte de África, en 1510.

La residencia en el Real Alcázar y la profesión de su padre, le sirvió a Alonso para adquirir conocimientos en cosmografía y astronomía. Su formación en Cosmografía y Cartografía fue adquirida de la lectura de libros y alguna formación que recibiera de Hernando de Colón y otros pilotos de la Casa de Contratación. Según reconoció en su obra Islario, aprendió de hasta 46 científicos entre los que destacan Plinio, Ptolomeo y Estrabón, entre los clásicos, o Mártir de Anglería, Vespucio, Fernández de Oviedo, entre los más renacentistas.

Durante sus años de juventud, vivió el ambiente sevillano de las expediciones hacia las tierras descubiertas y por descubrir, los nuevos negocios emprendidos por comerciantes, funcionarios y administradores de la Casa de Contratación, y las novedosas técnicas sobre náutica, cosmografía, astronomía y geografía desarrolladas por marinos y científicos renacentistas.

PUERTO MERCANTE DE SEVILLA

A la edad de veinte años, Alonso de Santa Cruz tomó parte en uno de aquellos viajes transoceánicos junto a su padre. Fue la Expedición de Sebastián Caboto a las islas de la Especiería (Tarsis, Ofir, Cipango y Catayo), rumbo oriente, que debería buscar primero un paso entre los océanos Atlántico y el Pacífico. Era capitán de la nao Santa María del Espinar, pequeño socio capitalista y veedor por los armadores, siendo su padre que más financiación aportó al proyecto.

En abril de 1526, la escuadra partió desde Sanlúcar de Barrameda, llegando a Pernambuco, en el actual Brasil, en junio. Después, avanzó por el litoral sur hasta arribar al puerto de los Patos en busca de los náufragos de la expedición de Díaz de Solís. El viaje de cabotaje continuó pasando por los accidentes litorales del cabo de San Agustín, el río San Miguel, representado por vez primera en la cartografía de Santa Cruz, la isla de Buen Abrigo, donde se resguardó de un temporal, y el cabo de Santa María. En febrero de 1527, se produjo "el descubrimiento del río de la Plata y en toda aquella tierra hasta la provincia de Charcas, en la tierra del Perú".

El regreso de la expedición fue lago y problemático. En marzo de 1528, pasaron por cabo de San Vicente (Brasil), donde quedó arribada la nao Santa María del Espinar, isla La Española (Santo Domingo), Nombre de Dios (Panamá), Veracruz (México) y canal de Bahamas, del cual escribió "que fuimos los primeros que vieron a pasar la dicha canal para venir a España". En julio de 1530, llegó a Sevilla.

EXPEDICIÓN DE SEBASTIÁN CABOTO

Aquel viaje de cinco años "con muchas guerras y hambres y demasiados trabajos" resultó una escuela práctica de náutica y cosmografía para Santa Cruz, pues había podido observar el mar, la costa y el medio terrestre, anotar datos, describir accidentes geográficos e incrementar sus conocimientos náuticos.

Y tras aquella experiencia práctica, comenzó una etapa de proyección especulativa basada en el estudio de la cartografía, astronomía y cosmografía. Insatisfecho por los sistemas de proyección cilíndrica, para Santa Cruz era muy necesaria la exactitud de todos los datos obtenidos en sus expediciones, así como las variaciones de la aguja de marear para poder regresar por el mismo itinerario. Los marinos debían por al detalle los accidentes geográficos y límites territoriales por los que pasaba, incluyendo aspectos antropológicos, culturales y toponímicos.

Para tal fin, redactó libros de carácter didáctico y construyó instrumentos que permitiesen mejoras en la determinación del rumbo y la ejecución de cartografías.

ALONSO DE SANTA CRUZ

En 1533, se celebró una comisión de expertos del Consejo de Indias con Francisco Falero, Sebastián Caboto, Hernando Colón y Alonso de Santa Cruz. El objetivo era examinar los instrumentos náuticos que presentara Gaspar Revello. Además, Santa Cruz puso a prueba sus cartas e instrumentos náuticos relacionados con la expedición a la Especiería. Entre estos inventos había un aparato para determinar la longitud por distancias entre la luna y los planetas. Un año después, innovó un instrumento para hallar la longitud por las desviaciones de la brújula.

Entre esos mapas destacó la Carta abierta por los meridianos desde la Equinocial a los Polos..., que fue considerada por Fernández de Navarrete como principio teórico para la construcción de cartas esféricas, sistema cartográfico que fue perfeccionándose.

En otra carta, reflejó el resultado de una medición sobre un grado terrestre por distancia de 17 leguas y media, criterio que defendió en las Juntas de Badajoz-Elvas, en 1524. También realizó su primera carta de carácter magnético con indicaciones de las desviaciones de la aguja.

En 1535, inició su carrera en la Casa de Contratación de Sevilla con el cargo de "cosmógrafo de hacer cartas y fabricar instrumentos para la navegación", y contino de la Casa Real. A petición de la Junta de Pilotos, elaboró instrumentos náuticos para determinar la longitud magnética y la trazada, y realizó el perfeccionamiento del Padrón Real.

Fue requerido por el emperador Carlos V para que residiera en la Corte, donde debía formarle en sus conocimientos científicos, y así escribió en su Memorial que en Valladolid:
"… he estado más de siete años, donde traje muchas cartas de Geografía y libros de Astrología y Cosmografía y Filosofía, que había hecho estando en Sevilla …"
Aquellas cartas eran planisferios con diversas proyecciones "de toda España y de todas las provincias de las Indias Occidentales, de punto muy grande que, cuando vuestra señoría fuere servido, las podrá ver, con los instrumentos para el tomar de la longitud".

ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

La obra geográfica más importante de Santa Cruz fue Islario general de todas las islas del mundo, iniciada en 1560 por encargo de Felipe II. Probablemente fue ideada para formar parte de una futura obra mayor llamada Geografía Universal, que pretendía ser histórica, descriptiva y humana, y que a su vez debía englobarse en la Historia Universal, y que no pudo dejar terminada.

Es el primer atlas geográfico impreso en papel en lugar del tradicional pergamino. En cuanto a su diseño es más funcional, y menos estético y ornamentado que los portulanos del siglo XV estaban ornamentados con rosas de los vientos y personajes mitológicos. Desde el punto de vista técnico, fue el gran avance desde las cartas planas (portulanos) a las novedosas cartas esféricas (mapas de latitudes aumentadas) de mediados del siglo XVI, evitado en buena medida la deformación que experimentaba la esfericidad de la Tierra llevada al plano.

El Islario está compuesto de poco más de cien mapas que representan todas las islas y penínsulas del mundo, y muestran todos los descubrimientos realizados por los exploradores europeos desde 1400 hasta mediados del siglo XVI, incluyendo unos mapas de las ciudades de Cádiz, Venecia y México.

ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

Los mapas están agrupados según su localización geográfica a través de ocho tablas de doble hojas.

La primera tabla abarca las islas de las Indias Occidentales donde están La Española, Cuba y Jamaica con la península de Yucatán y otras muchas islas junto a ellas. Se trata de la América Central y Antillana con la Nueva España al Norte y el cuadrante noroccidental de América del Sur.

La tabla segunda presenta a costa del Brasil y las islas del río Marañón, de la Plata, del estrecho de Magallanes y de la costa del Perú.

La tabla tercera contiene lo fundamental del Atlántico norte entre Islandia y Canarias por el oriente y las costas del Labrador y las Bermudas por el occidente.

La tabla cuarta contiene las islas del Mediterráneo hasta el mar Negro, incluyendo la península de Azof, toda la península ibérica, islas del Atlántico europeo hasta Bretaña, y la parte septentrional de África e islas próximas.

La tabla quinta refleja la parte meridional de África, incorporando las islas del Índico africano como Madagascar.

La tabla sexta contiene los mares Rojo y Pérsico y las islas contenidas en ellos, la península de Arabia, la costa de la India oriental y las islas que están junto a ella con Sri Lanka.

La tabla séptima representa al resto del Índico, la península de Indochina y Sumatra, las islas del Extremo Oriente, escasamente conocidas, y por tanto, dibujadas sin definir el contorno de sus costas como las islas de Java, Filipinas y las famosas Molucas.

La tabla octava hace énfasis en el espacio Mediterráneo oriental, con especial atención al escenario greco-céntrico, a las islas que se hallan entre Italia y Turquía, y los archipiélagos del Egeo y su entorno inmediato.

Los mapas incluyen escalas en latitud y algunas en longitud, y cuerpos de agua con escalas variadas y orientadas con rosas de los vientos. A pensar de elaborar esta enorme obra cartográfica, Santa Cruz realizó un escaso trabajo de campo. Se basó en documentos y planos que llegaban a la Casa de Contratación procedentes de los diversos orígenes. En 1545, se trasladó a Lisboa de forma momentánea para recoger una valiosa información cartográfica, después de haber vivido en la Corte vallisoletana y regresar a su Sevilla natal para completar los proyectos científicos y literarios.

La Biblioteca Nacional de Madrid, de Viena y de Besançon conserva un ejemplar. Nunca fue publicado por su alto valor estratégico para el Imperio español.

ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

Las Instrucciones a los descubridores, que presentó al rey Felipe II en 1556, tenía por objetivo era la formación a los españoles destinados en los virreinatos de América.

Defendía la dirección de los proyectos mercantiles por parte de la Monarquía por motivos económicos y estratégicos; que las autoridades virreinales debían realizar un detallado estudio de campo por los capitanes y científicos, mediante una buena formación y útiles básicos de cartografía. Este conjunto de instrucciones imponía la exploración de la toponimia, la fisiografía y la hidrografía, complementados con estudios sobre etnografía, zoología, minería, agricultura, religión, etc., tanto de los territorios como de sus habitantes.

Sus obras más logradas sobre geografía son el Islario general y las Instrucciones para descubridores, ambas formarían parte de su Geografía Universal, y que han convertido a Santa Cruz en uno de los más destacados científicos de la historia de la geografía, gracias además al valor de sus aportaciones a la cartografía. La obra cartográfica quedaba englobada dentro de los términos de "geografía y descripción".

El propio Cruz subraya, conforme al estado de la ciencia, los conceptos básicos sobre cosmografía, geografía y corografía (histórica, descriptiva y humana) que también se aprecia en su Libro de las Longitudines, sobre astronomía, donde declaraba brevemente su concepto.

De carácter complementario fue elaborando otros trabajos cartográficos como los mapas de México, de Estocolmo o de El Escorial.

MAPA DE ESTOCOLMO

El Mapa de México-Tenochtitlán tuvo su origen en testimonios indígenas mexicanos del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, donde se recreaban las imágenes y eran remitidas por el virrey Antonio de Mendoza a Alonso de Santa Cruz. Por lo que respecta a esta ciudad-isla, capital del Virreinato de la Nueva España, la tradición pictográfica azteca permitía disponer de información de amplios territorios del Virreinato de la Nueva España.

El Atlas de Estocolmo es un mapamundi de 1542, que está coloreado sobre pergamino y presenta una proyección hemisférica polar. Se conserva un ejemplar en la Real Biblioteca de Estocolmo.

El Atlas de El Escorial constituye un conjunto de 21 hojas plegadas, enmarcadas y numeradas en los aparecen mapas de la península Ibérica pintados a pluma, en tinta negra por una sola cara. Iniciado de forma anónima por encargo de Carlos V a mediados del siglo XVI, fue recuperado por Santa Cruz, quien fue añadiendo nuevos documentos y corrigiendo errores. El resultado fue el mapa de España con mayor escala de todos los que se conservan del Renacimiento. La biblioteca de la Real Academia de la Historia posee un ejemplar.

Además de este gran mapa de España, realizó otros de Francia, Inglaterra, Escocia, Irlanda, Alemania, Flandes, Hungría, Grecia, Italia, Córcega, Sicilia, etc.

La Geografía del Perú fue presentada al príncipe Carlos y a los miembros de una Junta de experto durante su estancia en la Corte de Felipe II, en 1554.

MAPA DE MÉXICO-TENOCHTITLÁN

Su presencia en la Corte de Valladolid fue debida a que fue requerido por el rey para tomar parte de una Junta de Cosmógrafos y Astrónomos presidida por el jefe del Consejo de Indias, Luis Hurtado de Mendoza. Además de aquella Geografía, expuso un interesante grupo de astrolabios, cuadrantes, relojes y bolas del mundo. Durante su larga permanencia en la Corte, se encargó de la formación del príncipe Carlos, hijo de Felipe II, en sus especialidades. Así escribió en su Memorial:
"… siendo llamado para venir a esta corte por mandado de su majestad parecióme no ser justo presentarme ante vuestra alteza sin traer cosas que le agradasen y diesen algún contento y así traje muchas cartas de geografía en diversas formas hechas y muchos libros de historia y crónicas, así de los reyes católicos … como del Emperador vuestra abuelo y otros libros de filosofía, astrología y cosmografía, todos los cuales yo tengo hechos con mucho trabajo y diligencia después de la partida de su majestad de estos reinos; y no menos traje puestas en árboles las siete artes liberales en romance castellano para mejor se poder entender, y de la propia manera la genealogía de los dieciséis abuelos de vuestra alteza traídos casi desde Noé y de todos los reyes y señores de la Asia, África y Europa, Indias Orientales Occidentales y toda la pintura y geografía de estas dichas partes de tierras de forma muy grande para mejor se poder entender las particularidades de ellas. Traje asimismo muchos instrumentos de astrolabios, cuadrantes, relojes y otros de diversas maneras hechos por los cuales se puede fácilmente saber la distancia o apartamiento de cualesquier dos lugares, así en longitud como latitud, por muy apartados que sean, muy provechos a los que navegan y no menos a vuestra alteza otras muchas cosas gustosas y provechosas."

LIBRO DE LAS LONGITUDINES POR ALONSO DE SANTA CRUZ

Pero el objetivo principal de su participación en aquella Junta de Cosmógrafos y Astrónomos, celebrada el 7 de agosto de 1554 en Valladolid, fue el análisis y valoración sobre la idoneidad de algunos instrumentos metálicos para el cálculo de longitudes magnéticas en el mar que había traído el alemán Pedro Apiano. El informe de aquel análisis fue su Libro de las longitudines y manera que hasta ahora se ha tenido de navegar, con sus demostraciones y ejemplos, dirigido al muy alto y muy poderoso Señor Don Philipe II, de este nombre rey de España. La Biblioteca Nacional guarda un manuscrito parcial de esta obra.

El Libro de las longitudes aportaba un sistema para calcular la longitud en el mar, también llamada altura "este-oeste". Fue la primera síntesis que recogía de manera sistematizada todos los conocimientos sobre la longitud, desde la antigüedad hasta mediados del siglo XVI.

Demuestra la importancia que Santa Cruz tiene en la historiografía náutica española y universal, anticipándose en buena medida al propio Mercator.

Los contenidos del libro se estructuran en una carta de presentación, una primera parte de entidad propia y elaboración personal, y una segunda parte de contenidos muy diversos.

La primera parte explica las doce maneras para calcular la longitud, con todas las medidas conocidas, y su provecho para la navegación. Santa Cruz ideó un procedimiento práctico en el que los rumbos seguían líneas rectas cruzando meridianos (líneas norte-sur) paralelos llegando a obtener trazados de rumbos.

Una de sus conclusiones más interesantes, para la época, es su corolario, apoyado en el tratado de Tordesillas de 1494, por el cual las islas de las Especias (Molucas) pertenecerían a España.

También construyó una carta marina, con las líneas isogónicas, que fue presentada en Corte junto a los instrumentos elaborados por él para el cálculo longitudinal, mediante un proyecto de expedición al estrecho de Magallanes.

La segunda recogió los contenidos del libro primero de la Geografía de Ptolomeo añadiendo sus anotaciones explicativas, comentarios y demostraciones geométricas, según su criterio.

ESQUEMAS DEL LIBRO DE LAS LONGITUDES

Además del Astronómico Real, otra gran obra cosmográfica fue el Libro de las longitúdines, y en menor medida el Tratado de la Sphera.


El Astronómico Imperial comienza con una breve introducción astrológica e histórica y una explicación del objeto. En una primar parte aborda el mundo y el cielo, composición, movimientos, etc.; en la segunda parte, los planetas, el zodiaco, etc.; y la última parte, las conjunciones de Sol y Luna, el calendario, el cálculo de los días, etc. La Biblioteca de la Universidad de Salamanca conserva un manuscrito cosmográfico de 1550.

La Breve introducción a la Sphera fue calificada de "epítome de astronomía náutica" y en verdad es una síntesis y recopilación del pensamiento astronómico de Santa Cruz, de cómo la Tierra se inscribe en el Universo. Seguía el sistema astronómico ptolemaico: la Tierra está en el centro del Universo y los sucesivos cielos u orbes en el siguiente orden.

Su principal obra literaria fue la dedicada a la geografía y cartografía, la cosmografía y náutica, y en menor medida a la historiográfica y otros géneros de la erudición.

COORDENADAS GEOGRÁFICAS

Como historiador, fue continuista de la obra de Hernando de Pulgar, cronista de Isabel y Fernando, desde 1490 hasta el fin de su reinado. Esta Crónica de los Reyes Católicos fue una obra poco elaborada y escasamente original, escrita en 1542.

En 1546, redactó una introducción a la Historia Universal. Entre 1550 y 1552, escribió su personal Crónica del Emperador Carlos V, compuesta de cinco volúmenes. La Real Academia de la Historia conserva un ejemplar de 1920.

En estos años, reunió información para la ejecución de cuadros sinópticos llamados Árboles de los linajes de España, que ofreció a Felipe II, y de Árboles de las Ciencias.

En 1562, hizo una traducción de la Crónica de España de Francisco Tarapha, único documento que pudo ver publicado en vida y considerado el peor de todos; y, en 1563, una crítica a los Anales de Aragón de Jerónimo de Zurita en 1563. También hizo una traducción al castellano del De origine ac rebus gestis regum Hispaniae, de la versión al catalán que publicó Francesc Tarafa en Barcelona, en 1562.

De carácter arbitrista, en 1555, escribió un Abecedario virtuoso para el príncipe Carlos, hijo de Felipe II, para su correcta educación. Fue redactada durante su estancia en la Corte de Valladolid.

Dentro la literatura arbitrista de la época existe una respuesta a las Consultas de Carlos V sobre el impuesto de alcabalas, sobre reformas jurídicas y creación de juzgados de paz, sobre la navegabilidad de los ríos, sobre el desarrollo de la agricultura, sobre el mantenimiento del sistema de encomiendas, sobre la mayor explotación minera y la búsqueda de nuevos recursos como el hierro, etc.

Otra obra arbitrista fue el Memorial sobre la Demarcación del Maluco y Filipinas, una opinión del territorio filipino de 1566.

Sobre filosofía, hizo la Traducción y glosas de Aristóteles, sobre algunos textos, en 1542.

Además, hay que incluir entre su amplia obra sin publicar: Lo que sucedió en Sevilla en tiempos de las comunidades; De la caballería del Toisón; El libro de blasones; y Nobiliario general.

ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

Sus documentos tuvieron una finalidad eminentemente docente especialmente para pilotos y demás hombres de la mar. A pesar de trabajar en la Corte en dos ocasiones y de ser un auténtico polígrafo, consiguió publicar tan solo una de sus obras, y de menor nivel. Tuvo en contra el carácter secreto y confidencial de su información, ya que si esta llegaba a manos de otras cortes europeas ponía en riesgo el estado de las rutas marítimas y permitiría que estos países alcanzaran el alto nivel tecnológico y científico que tenía España durante el reinado de Felipe II.

En 1563, Felipe II envió una carta al Consejo de Indias advirtiendo en la publicación de los libros de Santa Cruz de esta manera:
"Y quanto a lo de los libros que el dicho Alonso de Santa Cruz ha ofrecido que imprimirá tocantes a la declaración de las Indias que dezís serán de provecho para tener noticia más en particular de aquellas partes, aunque esto sea así, havéis de mirar que por esta misma razón podría traer mucho inconveniente en que los dichos libros se imprimiesen por la noticia y claridad que por ellos hallarían extranjeros y otras personas que no fuesen súbditos ni vasallos nuestros de las dichas Indias que es punto de consideración, y por esto os encargo lo miréis y tratéis y me aviséis de vuestro parecer."

En 1567, Alonso de Santa Cruz fallecía en Madrid, dejando sin finalizar el Atlas del Escorial y el Islario General.

ISLARIO GENERAL DE ALONSO DE SANTA CRUZ

Por orden real, se recogieron todos sus mapas y documentos, que pasaron a manos del doctor Francisco Hernández Liébana y fueron entregados al cosmógrafo y cartógrafo Juan López de Velasco. Este publicó como autor las Relaciones topográficas (Geografía de las Indias) y el Atlas de El Escorial.

El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo pudo conocer la ciencia de Santa Cruz de forma oral y llegó la documentación alguna vez. El resultado fue una excelente fuente económica, geográfica y cosmográfica para su obra, donde reconoció su excelente opinión sobre el cartógrafo sevillano a la que "se da entero crédito, porque es hombre de honra".

El cosmógrafo mayor del Consejo de Indias y catedrático de la Academia de Matemáticas Andrés García de Céspedes tuvo en su poder los trabajos de Santa Cruz, a comienzos del siglo XVII. Quiso atribuirse la autoría del Islario General, con dedicatoria a Felipe III, y el Astronómico Real.

La influencia de la obra de Santa Cruz hizo posible que los estatutos de la Universidad de Salamanca de 1561 permitieran estudiar a Nicolás Copérnico en la cátedra de Astronomía, y los de 1594 obligaron su enseñanza.

CASA DE CONTRATACIÓN DE INDIAS


La Casa de la Contratación de Indias, fundada en el Alcázar Real de Sevilla en 1503, fue la institución que reguló y controló la actividad comercial española con las Indias durante los siglos XVI y XVII, con carácter de monopolio y atribuciones mercantiles, fiscales y judiciales.

Además, fue uno de los principales centros de ciencia aplicada del mundo en disciplinas como Náutica, Cosmografía, Geografía, Hidrografía, Astronomía y Matemáticas, así como un centro de formación en las nuevas técnicas y conocimientos relacionados con la navegación para la formación de pilotos y almirantes.

Entre sus resultados estuvieron las fabricación de instrumentos de navegación, tales como agujas de marear, astrolabios, cuadrantes y ballestillas; la organización de expediciones marítimas que descubrieron océanos y continentes; y la ejecución de planos cartográficos de territorios y mares de todo el orbe que fueron reunidos en el Padrón Real por los científicos del nivel de Juan de la Cosa, Américo Vespucio, Sebastián Caboto, y Alonso de Santa Cruz.

CASA DE CONTRATACIÓN DE INDIAS

El 14 de febrero de 1503, los Reyes Católicos fundaron la Casa de Contratación de Indias, mediante real decreto que aprobaba de sus primeras ordenanzas. Funcionó como máximo organismo administrativo que regulaba el tráfico marítimo y la actividad comercial de España con las tierras descubiertas y por descubrir en el Nuevo Mundo, con las islas Canarias y con el África atlántica.

Desde su inicio, este sistema institucional aplicó las doctrinas intervencionistas y mercantilistas en el comercio exterior propias de la época, para ir perfeccionándose durante el siglo XVI hasta quedar institucionalizado en el último cuarto del mismo.

Probablemente, su fundación estuvo inspirada en las Casas de Guinea y de la India y en los Almacenes de Guinea y de la India, que ya tenía el Reino de Portugal desde el siglo XV. Su primera sede estuvo en las Atarazanas Reales, pero su cercanía al río y riesgo de inundación hicieron que se trasladase a las instalaciones del Alcázar Real. Para tal función se remodeló el llamado Cuarto del Almirante, que fue ampliado con una segunda planta hacia el Cuarto de los Cuatro Palacios, se construyeron almacenes y viviendas, y se adquirió un edificio que fue el Hospital de Santa Isabel, en 1533. El Cuarto del Almirante se ubica en la plaza de la Montería.

CUARTO DEL ALMIRANTE

Dentro del Cuarto del Almirante, destacó el Salón del Almirante, que debe su nombre por haber sido sede del Tribunal del Almirantazgo de Castilla. En este salón, se debatían los proyectos marítimos, se presentaban informaciones científicas, se exponían cartas geográficas de los nuevos descubrimientos y se negociaban las condiciones contractuales de las empresas mercantiles. En la actualidad, esta sala está decorada con pinturas de temática histórica del siglo XIX y principios del XX, y se utiliza como Salón de Conferencias del Alcázar Real.

Otra importante estancia fue la Sala Capitular, que hoy es capilla y llamada Sala de Audiencias. Está presidida por un altar con un magnífico tríptico La Virgen de los Mareantes, de Alejo Fernández: una virgen María con manto, acogiendo a personajes relacionados con el descubrimiento del Nuevo Mundo, flanqueada por cuatro santos: san Sebastián y Santiago a la izquierda, y san Telmo y san Juan Evangelista a la derecha. En la parte de abajo se representan los siete tipos de navío que existían en esa época. Su artesonado es del siglo XVI con motivos decorativos renacentistas.

SALA CAPITULAR

La Casa de Contratación debía fomentar y regular el comercio y la navegación con las Indias, promover la organización de flotas y expediciones marítimas, inspeccionar los navíos, instruir a capitanes y maestres, y contratar a tripulantes capacitados.

En el Alcázar Real debía hacerse el registro y depósito de las mercancías que iban o venían, así como el cobro de los derechos aduaneros, reservados para la administración de la Monarquía española. Posteriormente, las mercancías se subastaban en la lonja a los compradores.

Debía expedir los permisos a los pasajeros y controlar el embarque en los navíos, pues nadie podía partir desde el puerto de Sevilla o cualquier otro puerto con destino a América sin el permiso de la Casa de Contratación.

Otra de sus funciones fue el ejercicio judicial: civil, mercantil y criminal; por ejemplo dirimía los pleitos entre colonizadores o perseguía el fraude fiscal de las mercancías sin declarar. Para esta función se creo la Audiencia de la Casa de Contratación y llegó a tener su propia prisión.

ARCHIVO GENERAL DE INDIAS

Desde su fundación, en la estructura administrativa de la Casa de Contratación destacaron tres cargos funcionariales: el factor, el tesorero y el contable.

El factor era el cargo más importante, decidía la tipología de mercancías que debían llevar la flota de la Carrera de Indias, además de sus aparejos, equipamiento y armamento.

El tesorero custodiaba y distribuía los recursos monetarios y metalíferos que traía la flota de la Carrera de Indias a su vuelta, además hacía función de albacea de los fallecidos.

El escribano elaboraba toda la contabilidad de las mercancías y la financiación mediante libros de cuentas.

El primer tesorero fue Sancho Ortiz de Matienzo, jurista y canónigo de la catedral de Sevilla, que terminó como abad de la recién descubierta isla de Jamaica desde 1512. El primer factor fue Francisco Pinelo y el primer escribano fue Jimeno de Briviesca, ambos estaban muy relacionado con las expediciones de Cristóbal Colón.

A medida que el teatro de operaciones mercantiles de ultramar se iba engrandeciendo surgieron nuevas Ordenanzas para atender a las nuevas necesidades (1503, 1510, 1536, 1543, 1552, 1585). Progresivamente, se establecían nuevos cargos con sus respectivas funciones, llegando a adquirir gran complejidad en sus competencias y actividades y a tal efecto fueron sancionadas ordenanzas más amplias.

Vista Torre Oro Sevilla François Fortier Alexandre Louis Joseph
VISTA DE LA TORRE DEL ORO DE SEVILLA

En 1522, fue fundada la Casa de Contratación de la Especiería, con subsede en La Coruña. Esta decisión de Carlos I fue debida a la llegada de la nao Victoria por Juan Sebastián Elcano proveniente de la expedición de Fernando de Magallanes a las islas Molucas tres años antes. Su función era la distribución y venta de las especias y resto de mercancías orientales a puertos atlánticos europeos. La Casa de la Especiería fue suprimida como consecuencia del Tratado de Zaragoza firmado en 1529, por el que las islas Molucas pasaban a control portugués.

En 1524, se formalizaba el Real y Supremo Consejo de Indias por Carlos I, pasando la Casa de Contratación a depender de esta institución.

En 1529, Carlos I otorgaba licencia para comercial con los Virreinatos americanos de forma directa a los puertos de San Sebastián, Bilbao, Bayona, Laredo, Avilés y La Coruña, en el Norte, y en el Sur, Cádiz, Málaga y Cartagena. En un principio, esta medida pudo suponer una menaza contra el monopolio hispalense, pero ninguna de estas ciudades hizo uso de esta posibilidad, ya que los barcos tenían que retornar forzosamente a través del puerto de Sevilla.

En 1535, se dispuso en Cádiz un Juzgado de Indias, tratándose de una especie de aduana para controlar el tráfico y descarga de mercancía en su puerto. Fue debido a las dificultades del calado del Guadalquivir para naves de gran tonelaje que no podían navegar aguas arriba hasta Sevilla.

Lonja Mercaderes Archivo General Indias Sevilla
ARCHIVO GENERAL DE INDIAS

En 1543, se fundó el Consulado de Cargadores a Indias por orden de Carlos V, y sancionado por Felipe II en 1566. Se trata de una corporación profesional de mercaderes relacionados con el comercio de ultramar para defender sus intereses frente a los de la Corona y los de otros mercaderes, y para participar en los litigios y querellas surgidas entre sus miembros o con otros agentes en una amplia serie de materias que abarcan desde las transacciones mercantiles hasta las quiebras de compañías, los contratos de fletes de naves, los préstamos a la gruesa o loa seguros marítimos. Esta institución gremial revolvía los procesos jurídicos de forma más ágil y eficiente que la propia Casa de Contratación.

Otra de aquellas necesidades fue la reorganización de los galeones que hacían la Cerra de Indias, mediante la aprobación en 1564 de un nuevo Sistema de Flotas y Galeones. Además, esta flota mercante iría acompañada de una Armada de Guarda de la Carrera de Indias, compuesta por seis u ocho galeones de carácter militar, cuya función era la escolta y defensa de los galeones durante la carrera para disuadir o enfrentarse a corsarios y piratas.

En 1569, se constituyó la Universidad de Mareantes, por los dueños de naos, maestres y pilotos de la Carrera de Indias. Fue un organismo menos poderoso que el Consulado, a pesar de su extraordinaria contribución económica y técnica de sus miembros al tráfico ultramarino. Tuvo su sede central en la Casa de las Columnas, el arrabal de Triana, en la orilla derecha del Guadalquivir. Trataba la enseñanza práctica de la navegación y la náutica, el servicio hospitalario de los marineros y otro tipo de necesidades de sus integrantes.

La Casa de la Contratación, el Consulado de Cargadores y la Universidad de Mareantes formaron la tríada de instituciones sevillanas más relevantes de la Carrera de Indias, en la que jugaron un papel fundamental para el desarrollo de la navegación y el comercio.

En 1579, Felipe II autorizó la figura de un presidente para reorganizar la administración de este cada vez más amplio organismo.

En 1585, se aprobaron nuevas ordenanzas, que se convirtieron en la base del Libro Noveno de las Leyes de Indias.

En 1598, se constituyó la Lonja de Mercaderes, un magnífico edificio situado entre la Catedral y el Alcázar, un ejemplo más del poder que llegó a alcanzar el Consulado de Mercaderes. En la actualidad es sede del Archivo General de Indias.

SEVILLA, SIGLO XVI

La función más importante de la Casa de Contratación fue la científica, ya que se fue convirtiendo en un gran centro de ciencia aplicada a la Náutica, la Cosmografía, la Geografía, la Astronomía o la ingeniería naval. Se encargaba de la formación e instrucción de oficiales marinos, y para ello, en 1552, se crearon cátedras de Navegación, Cosmografía, Astronomía, Matemáticas, Geografía e Hidrografía; y una cátedra de artillería, fortificaciones y escuadrones. La normativa preveía que, tras acreditar la asistencia a las lecciones y siguiendo la mecánica gremial, los aspirantes a pilotos debían superar un examen ante un tribunal presidido por el piloto mayor y formado por dos cosmógrafos de la Casa de Contratación y un mínimo de seis pilotos de la ciudad previamente aprobados. Este tribunal también revisaba las cartas e instrumentos que debía presentar cada examinado.

Esta institución terminó convirtiéndose en un centro de estudio y reunión de los marinos y cosmógrafos más expertos del momento en toda Europa. Los oficiales estudiaban los problemas planteados por cada expedición descubridora o flota mercante para aportar soluciones y tenían un carácter de cuerpo consultivo ante la Corte.

También se abrió un taller para la fabricación de instrumentos de navegación, tales como agujas de marear, astrolabios, cuadrantes y ballestillas.

INSTRUMENTOS DE NAVEGACIÓN

Gracias a su desarrollo científico, España lideró los avances en los campos de la Cosmografía, la Cartografía y la Ingeniería naval, durante el siglo XVI. Se impulsaron expediciones científicas, se centralizó y sistematizó la información procedente a los territorios descubiertos y colonizados, se estudió el magnetismo terrestre, se perfeccionaron métodos para la determinación de longitudes y latitudes, corrientes atmosféricas y marítimas, cartografía del planeta, bibliografía sobre los nuevos territorios e información sobre botánica y zoología.

En 1508, se oficializó los cargos técnicos de piloto mayor y en 1523, el de cosmógrafo mayor. El piloto mayor recopilaba informes y planos traídos por los marinos y expedicionarios para la elaboración cartas náuticas de las principales rutas marítimas y planos de los territorios descubiertos y colonizados. Para ello, era ayudado por otros profesionales relacionados con las materias.

La principal obra cartográfica que debía mantener el piloto mayor era el Padrón Real. Esta Carta de los Mares describía todas las novedades referentes a avistamientos de tierras o de accidentes geográficos y el ensayo de derroteros diferentes, y debía ser actualizada a partir de las informaciones y rectificaciones realizadas por los pilotos en sus viajes sobre cartas de marear. El Padrón Real debía ser guardado de forma secreta para que dicha información no cayera en poder de alguna potencia extranjera o enemiga de España.

En 1508, fue piloto mayor el florentino Américo Vespucio, el hombre que dio su nombre a todo un continente: América. Su obra Mundus Novus fue muy divulgada en la Europa en su tiempo, con especial detalle en el uso del cuadrante y el astrolabio. Vespucio fue sucedido por Juan Díaz de Solís, y este por Sebastián Caboto.

Entre los pilotos mayores destacó Alonso de Santa Cruz, que participó en el litigio acerca de la posición geográfica del contra-meridiano en las Indias Orientales entre España y Portugal, y fue el gran precursor de los mapas de variaciones magnéticas, a mediados del siglo XVI. Pasó a la historia de la Cartografía y Geografía por hallar un modo de trazar los intervalos entre los paralelos de las proyecciones esféricas, evitando los errores que se producían en las cartas planas. Sus dos grande obras científicas fueron Islario General de todas las islas del Mundo, sobre Cartografía, y Libro de las Longitudines, sobre Náutica y Cosmografía.

ISLARIO GENERAL, POR ALONSO DE SANTA CRUZ

La Casa de Contratación organizó diversas expediciones marítimas con el objetivo de descubrir nuevas rutas oceánicas y describir las tierras del Nuevo Mundo, pero siempre con la visión de llegar a las islas de las Especias, es decir, el archipiélago de las Molucas.

En 1508, organizó dos expediciones colonizadoras de las costas de Venezuela, Colombia y América central al mando de Alonso de Ojeda y de Diego de Nicuesa con el objetivo de fundar Nueva Andalucía y Veragua.

En 1515, puso al mando de Juan Díaz de Solís una flota para buscar un acceso al océano Pacífico desde la costa suramericana y descubrió la desembocadura del Río de la Plata. Fue la primera de las expediciones a las Especierías que promovió la Casa de Contratación.

En 1519, el portugués Fernando de Magallanes emprendió el tan ambicioso proyecto de llegar a las islas de las Especias. En la Casa de Contratación tuvo que negociar los términos de la expedición con los oficiales Juan de Aranda y Sancho Matienzo y fue asesorado por los pilotos Rodríguez Mafra y Rodríguez Serrano. Su resultado fue la primera vuelta al mundo que completó Juan Sebastián de Elcano.

Los logros científicos de esta expedición promovida por la Casa de Contratación fueron: la demostración empírica de que la Tierra es redonda, aunque ya se sabía de forma teórica; la constatación de que la Tierra es navegable en toda su extensión; el descubrimiento de que las dimensiones de la Tierra eran considerablemente mayores de las que se estimabas como ciertas entonces; la certeza de que la humanidad que habita todo el planeta era homogénea; y la sorpresa al comprobar que completando una vuelta a la Tierra rumbo oeste se sustraen 24 horas, un día cronológico, desde el punto de inicio.

En 1520, Bartolomé de las Casas lideró una expedición marítima compuesta sólo de labradores y misioneros que llevaban gran cantidad herramientas, semillas, plantas y ganado para colonizar de forma pacífica el territorio venezolano de Cumaná.

En 1525, García Jofre de Loaysa fue nombrado capitán general y Juan Sebastián Elcano piloto mayor de la armada que debía llegar a la Especiería, resultando un fracaso.

En 1535, una flota al mando de Pedro de Mendoza llegó al Río de la Plata y su expedición controló todo el valle de aquel inmenso río, una enorme extensión territorial que incluye el norte de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Desembarco Elcano Sevilla Victoria Salaverría Magallanes circunnavegación
EL DESEMBARCO DE EL CANO EN SEVILLA, POR ELÍAS SALAVERRÍA

En 1717, por real decreto de Felipe V, la Casa de Contratación se trasladó a Cádiz. Los motivos técnicos fueron la sedimentación del puerto fluvial y las dificultades que tenían los cada vez más robustos y cargados navíos para remontar el curso del Guadalquivir hasta el puerto hispalense.

Y en 1790, fue suprimida la institución, porque ya se había liberalizado el comercio con los puertos mercantes de los Virreinatos hispanoamericanos.

La inmensa e importantísima documentación recogida en la Casa de Contratación con todos esos informes constituye el Archivo de Indias, ubicado en la antigua Casa Lonja de Sevilla. Este edificio fue construido en la época de Felipe II, entre 1585 y 1598, sobre planos de Juan de Herrera.

Finalmente, en 1785, se formalizó el Archivo General de Indias, en el que se fueron incorporando los fondos documentales de la Casa de Contratación, del Consejo de Indias, de los Consulados y de las Secretarías de Estado y del Despacho.

En la actualidad el Archivo General de Indias conserva más de 43.000 legajos, instalados en ocho kilómetros lineales de estanterías, con unos 80 millones de páginas de documentos originales acerca de tres siglos de historia del Imperio español.

MONUMENTOS A CRISTÓBAL COLÓN Y A JUAN SEBASTIÁN ELCANO

SISTEMA DE CONSTRUCCIÓN NAVAL DE ANTONIO DE GAZTAÑETA


Constructor naval, tratadista náutico y teniente general, Antonio de Gaztañeta publicó Norte de la Navegación por el Cuadrante de Reducción, en 1692, para medir la altura de los astros y realizar cálculos necesarios para fijar la posición en una cartografía, un gran avance de la técnica de la época en cuanto a la navegación astronómica.

Su obra cumbre fue Proporciones para la fábrica de navíos y fragatas de guerra en 1718, cuyo sistema fue adoptado por la Real Armada española. Fue el primer método que definió las formas exactas de los buques de guerra antes de la construcción a través de planos a escala de todas las líneas y secciones, así como racionalizar los recursos empleados en la arquitectura naval de forma sistemática.

SISTEMA DE CONSTRUCCIÓN NAVAL POR ANTONIO DE GAZTAÑETA

Antonio de Gaztañeta e Iturribalzaga era natural de Motrico, donde nació en 1656. Su padre fue Francisco de Gaztañeta, un marino mercader de la Real Armada de la Carrera de Indias. Su madre pertenecía a una familia involucrada en la industria ballenera.

Siendo muy joven Siguiendo los pasos de su progenitor, inició una brillante carrera profesional en las artes de la marinería.

En 1667, a partir de los doce años, decidió seguir los pasos de su padre e inicia una carrera profesional en las artes marítimas. Admitido en el Colegio de Pilotos de Cádiz, fue adquirió conocimientos de matemáticas, cosmografía y náutica. Combinaba estos estudios reglamentarios con la formación práctica a bordo de los navíos que hacían la Carrera de Indias, acompañando a su padre. Aprendía de forma práctica el manejo de instrumentos y cartas náuticas, y fue adquiriendo una valiosa experiencia marina.

En 1671, a los dieciséis años, fallecía su padre en Veracruz, cuando ambos se encontraban en el trascurso de un viaje mercante en el Virreinato de la Nueva España. Entonces, tuvo que asumir la capitanía del buque del que era propietario y difunto padre y pilotarlo hasta su arribada en el puerto de Cádiz, y posteriormente en el de Pasajes.

Entre 1672 y 1684, realizó once viajes en navíos y galeones de las Reales Armadas hasta América, de los cuales dos fueron al Virreinato del Río de la Plata, cinco a Tierra Firme y cuatro al Virreinato de la Nueva España. Tras la última travesía indiana, fue nombrado piloto mayor de la Real Armada del mar Océano.

ANTONIO DE GAZTAÑETA

Entre 1687 y 1691, Gaztañeta escribió y publicó su primer tratado de construcción naval: Arte de fabricar reales.

En 1691, fue nombrado capitán de mar y guerra de la Capitana Real de una flota que servía en el Mediterráneo en operaciones combinadas con las escuadras aliadas de ingleses y holandeses. Fue ascendido a almirante de la Real Armada, sin dejar por ello el cargo de piloto mayor.

En 1692, escribió el Norte de la Navegación hallado por el Cuadrante de Reducción, publicada en Sevilla. Este tratado introducía por primera vez un método sencillo para calcular la latitud y longitud mediante el uso del cuadrante de reducción para la conversión esférica a planos. El cuadrante era un instrumento utilizado para medir la altura de los astros y realizar cálculos necesarios para fijar la posición en una cartografía. Incluía métodos prácticos y tablas de latitudes y longitudes para la navegación, especialmente enfocadas en la Carrera de Indias.

Esta obra generó un gran avance de la técnica de la época en cuanto a la navegación astronómica, por eso el uso del cuadrante se extendió en la Real Armada española.

En 1693, publicó el Cuadrante geométrico universal para la conversión Esférica a lo Plano, aplicado para el Arte de navegar. Tanto el tratado técnico como el cuadrante geométrico permitían convertir distancias esféricas en planas, e introducían correcciones prácticas en las cartas esféricas para mejorar la precisión en la navegación.

La publicación del Norte de la navegación y el Cuadrante geométrico, posicionaron a Gaztañeta como una figura clave en la navegación científica de la época, donde la cartografía de costas y vientos se combinaba con la geometría.

NORTE DE LA NAVEGACIÓN, POR ANTONIO DE GAZTAÑETA

Entre 1694 y 1695, volvió a participar en una campaña naval por el Mediterráneo. Su pericia como navegante se puso de manifiesto cuando, conduciendo una Armada que regresaba de Nápoles, burló hábilmente a la escuadra francesa del mariscal Tourville, emboscada a la altura de Mahón, pudiendo evadirse de las superiores fuerzas francesas que la esperaban. En 1696, sirvió en las islas Canarias.

Al inicio de la Guerra de Sucesión española, entre 1700 y 1714, participó en la operación que desalojó a los escoceses que habían ocupado Darién. Tras esto, ejerció diferentes empleos relacionados con la construcción naval, contribuyendo a la causa del pretendiente borbónico al trono, Felipe V de Borbón.

En 1702, recibió el cargo de superintendente de las Fábricas y Plantíos de la Costa de Cantabria, con amplias facultades para la organización de la maestranza y de la contabilidad, y para la intervención de materiales y jornales. Durante su intendencia, centralizó la construcción naval de Cantabria en el astillero santanderino de Guarnizo. Dirigió la construcción de numerosos barcos en Amorebieta, Pasajes y Orio. Destacó la fragata Salvador, de 74 cañones, construido en Amorebieta, cuya obra fue muy reconocida por su diseño y dimensiones. Más tarde, esta fragata fue apresado por la Armada holandesa y su almirantazgo ordenó efectuar un análisis de las hechuras de la fragata. Tras comprobar la excelente factura, decidió que en lo sucesivo los barcos mercantes de la Compañía de las Indias Orientales debían construirse siguiendo las proporciones y gálibos de la fragata de Gaztañeta.

En 1713, recibió de un asiento para la labra de 6 navíos de revolucionaria factura, artillados con 60 cañones cada uno, con destino al Virreinato del Río de la Plata. En este periodo, también desempeñó el cargo de alcalde de Motrico, encargándose además de reforzar las defensas de puertos del Señorío de Vizcaya ante el riesgo de ser atacados por alguna flota austracista.

Para su fabricación, eligió el astillero de Oria y el de Basanoaga en Pasaje, por la proximidad de bosques donde realizar las talas. En ellos puso en práctica su nuevo método de construcción naval que dejó explicado en Proporción de las medidas arregladas a la construcción de un bajel de guerra de setenta codos de quilla, publicado en 1712.

PROPORCIONES DE LA CONSTRUCCIÓN DE UN BAJEL, POR ANTONIO DE GAZTAÑETA

Entre 1715 y 1718, supervisó la fábrica de los 5 navíos de línea para la Real Armada que fabricaron los asentistas Simón y Phelipe de Zelarain en el astillero de Rentería. Estos navíos estuvieron artillados con 60 cañones y sus arqueos rondaron entre las 930 y 950 toneladas. Formaron parte en la escuadra de Gaztañeta que participó en la malograda expedición de Sicilia, siendo dos de ellos el San Juan Bauptista y el San Isidro.

Durante la Guerra de Sicilia y Cerdeña, entre 1717 y 1720, englobada en la Guerra de la Cuádruple Alianza, sustituyó las actividades de ingeniería naval por la actuación bélica.

En octubre de 1717, fue nombrado comandante general y jefe de escuadra de la Real Armada y Ejército del mar Océano. Se puso al mando de una potente flota formada por 40 navíos de guerra y 399 barcos de transporte, que debían llevar al ejército del general Juan Francisco de Bette, formado por 30.000 combatientes, para la conquista de Sicilia, una de las islas perdidas tras el Tratado de Utrecht.

El 11 de agosto de 1718, sufrió el combate del Cabo Passaro, que resultó un desastre para la Real Armada española. A la altura de Siracussa, se avistó la escuadra inglesa del almirante George Byng, que a priori no suponía ningún riesgo debido a que ambos países mantenían su situación de paz o, al menos, de no beligerancia. Gaztañeta cometió el error de no prevenir un posible ataque. Pero la Corte británica ya había firmado su declaración de guerra por sorpresa.

La escuadra española se encontraba fondeada en el cabo de Passaro en inferioridad numérica, sin posibilidad de ponerse en posición de combate y con la dirección del viento en contra. La derrota fue total, sólo cuatro navíos y algunos barcos menores lograron escapar. Gaztañeta luchó con valentía, fue herido en una pierna, pero finalmente tuvo rendir su navío, que estaba desarbolado y con 200 tripulantes abatidos. Pudo ser liberado tras la firma del Tratado de Paz de La Haya en 1720, entre España y las cuatro potencias rivales.

COMBATE DEL CABO PASSARO

Aquel año de 1718, publicó el tercer y definitivo tratado de arquitectura naval: Proporciones de las medidas más esenciales para la fábrica de navíos y fragatas de guerra, que puedan montar desde 80 cañones hasta 10, con la explicación de la construcción de la varenga maestra, plano y perfil particular de un navío de 70 cañones, con los largos, gruesos y anchos de los materiales, escrito de orden del rey.

En 1727, era comandante de la Real Armada de la Carrera de Indias, transportaba a España un cargamento de 31 millones de pesos en mercancías. Durante el trayecto, puso romper la vigilancia de una flota inglesa que trataba de bloquear su armada mercante. En una arriesgada, pero hábil maniobra, condujo a la flota por entre las naves enemigas aprovechando la oscuridad de la noche y arribarla de forma íntegra en algún puerto de la costa gallega.

Por esta meritoria actuación, el Consejo de Guerra le ascendió a teniente general y la concesión de una renta vitalicia de 1.000 ducados anuales para él y 1.500 ducados para su hijo.

Con cerca de cinco décadas de servicio en la Real Armada española, Gaztañeta había alcanzado un gran prestigio como marino y militar, ya que había intervenido en numerosas expediciones y combates navales entre finales del siglo XVII e inicios del XVIII. Con una edad avanzada, decidió dedicarse a su otra gran faceta marinera y por la que alcanzaría mayor repercusión: la ingeniería naval.

A partir de este momento, comenzó otro periodo en la dirección de los astilleros de Cantabria, Galicia, Vizcaya y Guipúzcoa.

Todo eso supuso, además de la reanudación de la Real Fábrica Naval por Felipe V, la contratación de un importante número de mano de obra guipuzcoana para organizar la construcción, normalmente de las zonas próximas en donde estaban en grada los barcos. Los municipios se beneficiaron de la venta de las maderas o el arrendamiento de las instalaciones navales. Por ello, se podría afirmar que la presencia de Gaztañeta en su tierra natal, aunque corta, fue muy fructífera dado que de alguna manera supuso la recuperación, por unos años, de uno de los principales clientes del sector: la Corona.

PROPORCIONES PARA LA FÁBRICA DE NAVÍOS, POR ANTONIO DE GAZTAÑETA

Gaztañeta fue un innovador y un precursor en el sector de la industria naval, aportando un enfoque científico. Un excelente arquitecto naval, con alta preparación técnica, que modificó las medidas de los navíos de la Real Armada española. Es por eso que se le integra en el movimiento de los novatores, antecesores de la Ilustración científica del pleno siglo XVIII.

Fue desarrollando su novedoso sistema de construcción naval a través de sus tres otras: el Arte de fabricar reales, la Proporción de la construcción de un bajel de guerra, y las Proporciones para la fábrica de navíos y fragatas de guerra.

Fueron el resultado de la combinación de conocimientos técnicos y resultados prácticos, desde una perspectiva científica. Pero, el último de los tratados fue adoptado como sistema de construcción oficial y obligatorio para todos los buques de la Real Armada española, por real decreto de Felipe V.

El sistema de las Proporciones para la fábrica de navíos y fragatas de guerra de Gaztañeta permitía por primera vez racionalizar los recursos empleados en la arquitectura naval de forma sistemática. Modificó las medidas, las proporciones y la traza del buque de combate, estableció normas sobre las formas y dimensiones, fijó sus formas al trazado en planos previos a escala de todas las líneas y secciones del buque, y marcó reglas sobre técnicas de construcción eficiente.

Resultó ser el primer método que resolvió el problema de definir exactamente las formas antes de la construcción, lo que permitió fabricar buques de iguales características sin las desviaciones anteriores.

ANTONIO DE GAZTAÑETA

A través de sus tratados náuticos, Gaztañeta intentaba resolver los principales problemas de los buques de la época: la solidez y la duración. En este sentido, estudió las dimensiones y las maderas más apropiadas para este fin.

En lo referente a las maderas, adelgazó racionalmente sus grosores, dejándolas donde era necesario "para que la gravedad de su peso no los azore, no carguen lastre y mantengan todos sus árboles".

En la cuestión de las proporciones, apostó por la eslora como base del diseño y la aumentó por encima de lo que era habitual en la época. También, redujo el puntal y trazó las secciones transversales del navío a través de un método geométrico, que Cruz Apestegui calificó de "transición", dado que la zona central del buque continuaba trazándose de una forma similar a la tradicional.

Había conseguido un modelo más largo, de líneas firmes, de gran estabilidad y maniobrabilidad, y sin la necesidad de lastre, generando un importante avance en la época. Sin embargo, algunos autores han advertido que las dimensiones adoptadas por Gaztañeta no eran las más adecuadas porque hacían que sus navíos sufrieran estos defectos:

a. La eslora y el lanzamiento eran excesivos, propiciando la rotura que conllevaba un continuo calafateo.

b. Las dimensiones prefijadas obligaban a portar armamento de menor calibre en comparación al de los buques de los países enemigos.

c. El empleo de hierro fue menor, pero el de madera resultó mayor.

d. Los elementos constructivos eran difíciles de encontrar por sus dimensiones.

e. La ligazón de sus elementos estructurales era deficiente, provocando un arqueamiento de las maderas.

Por estos defectos de ingeniería, la duración activa del buque de combate fue menor a la planificada en la mayoría de las unidades construidas con este sistema. Por eso, treinta años más tarde, a mediados de siglo, se fueron sucediendo las Juntas de Constructores al objeto de resolver dichas anomalías.

MODELO DE NAVÍO POR EL SISTEMA DE GAZTAÑETA

Finalmente, estas juntas decidieron implantar el "sistema inglés" de Jorge Juan, y algo más tarde el "sistema francés" de Francesc Gautier.

Estos tres sistemas constructivos se fueron modificando lentamente durante toda la Ilustración científica, comprobando el resultado de las nuevas actualizaciones, unas veces por motivos técnicos y otras por cambios políticos, buscando mejorar las características técnicas y la homogeneidad de los buques fabricados para la Real Armada.

Gaztañeta no revolucionó las técnicas constructivas, pero resolvió algunos de los problemas que tenían los navíos españoles del XVII e introdujo importantes mejoras en los métodos tradicionales de fabricación. Muchos de los elementos aportados por Gaztañeta también serían a su vez copiados por ingleses y holandeses.