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INGENIO HIDRÁULICO DE PEDRO DE ZUBIAURRE


General de la Real Armada del mar Océano, Pedro de Zubiaurre luchó en la Guerra anglo-española de 1585-1604 y en la Guerra de los Ochenta Años, realizó importantes misiones diplomáticas en Londres y de transporte de tropas a Flandes e Irlanda, participó en la Campaña de Bretaña de 1592 y la Campaña de Irlanda de 1601, ganó combates, defendió plazas fuertes, escoltó flotas mercantes, ejerció el corso y apresó numerosos buques y hundió otros tantos, e ingenió un novedoso sistema hidráulico sobre el río Pisuerga en Valladolid en 1604

PEDRO DE ZUBIAURRE E IBARGUREN

Pedro de Zubiaurre y Ibarguren era natural de Puebla de Bolívar, Cenarruza, en el Señorío de Vizcaya, donde nació en 1540. También es conocido por Pedro de Zubiaur porque solía firmar con la ortografía de la época por Çubiaur. Fue el segundo hijo de Martín de Zenarruzabeitia, señor de la casa solar de Zubiaurre, y de Teresa de Ibarguren. Este linaje nobiliario se había dedicado a la marinería y al comercio con naves de su propiedad, y algunos de sus miembros habían conseguido cargos en el Consulado del Mar. Siguiendo la tradición familiar, decidió dedicarse a las artes marítimas y ofrecer sus servicios a la Corona española.

En 1568, a los veintiocho años de edad, realizó su primera Misión logística a Flandes, con el objetivo de entregar caudales al duque de Alba. España estaba involucrada en la Guerra de los Ochenta Años contra los protestantes holandeses. Al mando de dos zabras, partió de Bilbao, pero tuvo que refugiarse en un puerto de Inglaterra ante la llegada de una armada de 40 hugonotes franceses hugonotes procedentes de La Rochelle. Fue detenido, su cargamento requisado, y pasó un año en presión. Recobrada su libertad pudo ir a Flandes con sus zabras, pero sin los caudales, y se puso a las órdenes del duque de Alba.

En 1573, fue comisionado por la Casa de Contratación de Sevilla para desempeñar su primera Misión diplomática a Londres y negociar ante la Corte de Isabel I de Tudor una compensación económica del llamado Tesoro del Perú, capturado por el corsario Francis Drake en el tránsito de Panamá a Nombre de Dios.

Este objetivo fue reeditado en 1581, en su segunda Misión diplomática a Londres, tras la primera de 1573. Mientras tanto, preparaba un plan invadir el puerto holandés de Flesinga utilizando como base de operaciones algún puerto inglés, y en colaboración con el general Alejandro Farnesio. Aunque ya había comprado dos buques y preparaba sus dotaciones, fue descubierto y encarcelado en la Torre de Londres, donde pasó cautiverio durante dos años, sometido a un trato denigrante y padeciendo incluso torturas.

Pero también pudo realizar espionaje industrial sobre las técnicas hidráulicas inglesas. Desde su celda en la Torre de Londres, observó el ingenio del alemán Peter Morice implantado a orillas del Támesis, que era capaz de bombear agua a la ciudad. Pudo memorizar este novedoso sistema hidráulico, y dibujar unas maquetas del artificio cuando fue liberado, tras duras gestiones. Desde Flandes, quiso enviar a la Corte de Felipe II aquellos planos y explicaciones a través de carta con la intención de implantarlo en las ciudades españolas. Finalmente, fue engañado por el recadero a quien confió su misiva, quien vendió su proyecto a un tercero. Más tarde, tras su regreso a España, el traidor fue denunciado y encarcelado.

TORRE DE LONDRES, SIGLO XVI

En 1580, tomó parte de la Expedición a la isla de Santo Domingo, regresando con importante cargamento que condujo con la mayor pericia.

En enero de 1590, Zubiaur fue comisionado en su tercera Misión diplomática a Londres, con el objetivo de para negociar ante la Corte inglesa el rescate cientos de prisioneros españoles que habían sido capturados durante el intento de invasión de Inglaterra de 1588, a bordo de la Grande y Feliz Armada.

El marino vizcaíno se presentó en el puerto de Dartmouth al mando de tres filibotes y una urca de transporte. Tras serias negociaciones, consiguió la liberación de al rededor de 500 españoles entre soldados y marinos de aquella armada y otros procedentes de otros encuentros, no sin antes partir de forma secreta a toda vela, y perseguidos por cinco galones ingleses. La expedición llegó al puerto de La Coruña en febrero de 1590, con tal éxito que fue recompensado con el el título naval de Cabo de una escuadra de filibotes, que se constituyó bajo su coste, y quedando subordinado del capitán general Álvaro de Bazán, el hijo.

Se iba a dedicar a la persecución de corsarios y mercantes, tanto ingleses como holandeses, en el Atlántico europeo, desde el canal de La Mancha hasta las costas de Portugal. Su escuadra estaba compuesta por 10 embarcaciones de tipo filibote de alrededor de 100 toneles.

Aquel año de 1590, realizó un servicio de escolta a varios navíos al mando de 3 de sus filibotes. Frente a las costas gallegas de Bayona, fue sorprendido por 14 buques holandeses con los que trabó combate, logrando capturara 7 de ellos que condujo a El Ferrol. Volvió a salir ese mismo año para transportar armas y municiones a Flandes y, cuando regresaba a España, se encontró, a unas 40 millas de Muxía, con 9 galeones y 1 patache ingleses a los que se enfrentó con audacia en un combate que se prolongó a lo largo de nueve horas.

ESCUADRA DE FILIBOTES

A partir de 1592, tomó parte en la Campaña de Bretaña, sirviendo como "cabo de los felibotes de mi armada que me sirven en la costa de Bretaña". Siempre a las órdenes del general Diego Brochero, se encargó de transportar suministros, caudales, refuerzos y pertrechos de todo tipo a las tropas españolas desplegadas en Blavet y Brest.

En noviembre de 1592, Zubiaur tuvo una destacada actuación bélica combate del golfo de Vizcaya. Atacó con su escuadra de 12 filibotes a un convoy inglés de 40 buques mercantes escoltados por 6 buques de guerra, quemando su capitana y apresando otros 3 más. Pero tuvo que batirse en retirada ante la llegada de 6 galeones de guerra en apoyo de los franceses protestantes de Enrique IV, consiguiendo escapar pese a que desarbolaron su propia nave capitana a base de cañonazos.

En abril de 1593, Zubiaur se destacó en la defensa de la ciudadela de Blaye, en ayuda de los franceses católicos que estaba siendo atacada por 6 galeones ingleses e infantería francesa protestante. Apresó a la capitana de esa flota y quemó a la almiranta con todos sus hombres, llevándose las banderas de ambas naves, que pidió al rey su incorporación a su escudo nobiliario.

Después de haber rendido la flota de seis galeones, desembarcar las tropas de refuerzo y los suministros en el puerto de Blaye. Pronto se presentaron en el mismo punto de la costa de Brest otros 11 buques, esta vez franceses protestantes de La Rochelle y Broage. Pese a sufrir un incendio, consiguió hundir la nave capitana, y salvó todos sus buques filibotes.

CIUDAD DE LA BLAYE

En junio de 1597, fue nombrado capitán general de escuadra de galeones, con el cargo de general de la Real Armada del mar Océano. En Pasajes recibió el mando de una flota de seis galeones y cuatro galizabras, dependiente del general Martín de Padilla, cargado de armas y pertrechos de guerra con destino a Lisboa. Su nuevo escenario de sus operaciones era el litoral cantábrico y portugués, en cuyas aguas debía eliminar a cuantos corsarios encontrase, asegurar el tráfico marítimo de los mercantes españoles o transportar tropas, armas y suministros.

En 1596, atacó a 6 buques ingleses que llevaban municiones, provisiones y pertrechos para la flota que saqueó Cádiz, hundiendo dos de ellos y capturando a los otros cuatro. Tal vez fue la más señalada de sus exitosas actuaciones en esta campaña.

Aquel año, se integró en la Real Armada para la invasión de Inglaterra al mando del general Martín de Padilla que terminó en fracaso por un fuerte temporal. Al año siguiente, en octubre de 1597, partió desde Ferrol la siguiente expedición que consiguió tomar la costa inglesa, poniendo en tierra a 400 hombres.

Este año resistió a dos enfermedades, que le tuvieron al borde de la muerte, primero el tifus exantemático, y después una neumonía. Pero pudo superarlas pese a su avanzada edad y la primitiva medicina existente en la época.

A partir de ese momento, sus actuaciones tuvieron como escenario las aguas comprendidas entre el estrecho de Gibraltar y las islas Madeiras, siendo numerosos los buques enemigos que capturó. Fue destacable el enfrentamiento que mantuvo con una escuadra holandesa de la que pudo capturar cinco navíos y un valioso cargamento que llevó a Cádiz.

PEDRO DE ZUBIAURRE E IBARGUREN

Tras la firma del Tratado de Paz de Vervins entre España y Francia, continuaba la Guerra anglo-española de 1585-1604, en la que el siguiente escenario de operaciones fue Irlanda, en poder de los invasores inglesas.

En septiembre de 1601, Zubiaur formó parte de la Campaña de Irlanda, integrado en la armada de 33 buques con casi 4.500 hombres, que partió de puertos gallegos al mando al mando del almirante general Diego Brochero y del capitán general Juan del Águila. Zubiaur comendaba ocho, entre ellos el galeón San Felipe, y cuatro urcas, con otros 1.000 hombres.

Una vez desembarco en el sur de Irlanda, Juan del Águila se atrincheró en el viejo castillo de Kinsale, mientras que Zubiaur se estableció en Castlehaven. Tras artillar la fortaleza y asegurar su bahía, hizo lo mismo en los de Baltimore y Berehaven, dejando artillería e infantería. De esta forma, los puertos más importantes del litoral sur de Irlanda quedaron en poder de la fuerza de desembarco española.

El 16 de diciembre, el almirante Levison atacó a los seis buques españoles fondeados en aquel pequeño puerto, dando comienzo el Combate de Castlehaven. Apoyado con cinco grandes piezas de artillería, el duro combate se prolongó durante más de un día. Zubiaur perdió la nao María Francisca, y dos sobrinos suyos murieron a bordo de la nace capitana. Pero más pérdidas sufrió la flota de Levison.

COMBATE DE CASTLEHAVEN

Aprovechando su dominio del idioma inglés, Zubiaur se coordinó con los líderes locales O’Neil, O’Donnell y O’Sullivan, a los que entregó armas. Se preparaban para atacar a las tropas inglesas acantonadas en Kinsale, en una estrategia conjunta hispano-irlandesa con las de Águila y las de Zubiaur. El general Mountjoy mantenía a unos 7.000 hombres.

El 3 de enero de 1602, las tropas irlandesas fueron rechazadas en la Batalla de Kinsale, sin apenas resistencia. Estaban mal armadas y peor entrenada, y divididas en tres cuerpos diferentes, que apenas podían apoyarse mutuamente. El ejército rebelde irlandés perdió más de 1.000 hombres por muerte y unos 300 fueron hechos prisioneros.

El mismo Hugo O’Donnell huyó hasta Castlehaven, y pidió ayuda a Zubiaur para ser conducido a España y entrevistarse con Felipe III. Atendiendo a esta petición, el 6 de enero, Zubiaur partió en uno de sus buques y siete días después entró en Luarca con O’Donnell.

La muerte de Isabel de Tudor en marzo de 1603 y su sucesión por Jacobo Estuardo vino a apagar los últimos brotes de rebelión, por la muy distinta actitud del nuevo monarca, mucho más partidario de llegar a acuerdos.

En España, el fracaso de la tentativa se saldó con una comisión de investigación que ordenó la detención y el juicio de la conducta de los generales. Zubiaur fue acusado de separarse de la expedición de Brochero y de otros asuntos, en noviembre de 1602.

SITIO DE KINSALE DE 1601

En 1603, Zubiaur estuvo retenido en la nueva la Corte real de Valladolid, aunque con derecho a vivir en libertad hasta resolverse el juicio. Entonces, pudo poner en práctica aquel sistema hidráulico que había estudiado durante su cautiverio en la Torre de Londres, que había ingeniado el alemán Peter Morice y que operaba sobre las aguas del Támesis.

Los llamados "ingenios el agua" fueron complejos sistemas mecánicos en cuya instalación participaban reputados ingenieros, al objeto de proveer de agua viviendas y regadíos de una ciudad, que implicaba una alta creatividad técnica y una considerable calidad en los materiales empleados.

La máquina hidráulica de Zubiaur, el llamado Ingenio de Zubiaurre, fue durante siglos atribuido a Juanelo Turriano, quien aplicó otro sistema idéntico en Toledo sobre el río Tajo. Este sistema de ingeniería trataba de elevar el agua del río Pisuerga para regar las huertas del poderoso favorito de Felipe III, el duque de Lerma.

Consistía en unas bombas de émbolo que eran movidas mediante cadenas, ruedas y baquetones, que eran impulsadas por dos ruedas hidráulicas, a su vez empujadas por la corriente del río. Tanto el mecanismo de aspiración, como el dispositivo de los émbolos, se basaban en su propia experiencia marina. Zubiaur conoció las bombas de achique de los barcos, que no eran otra cosa que tisibicas movidas a brazo.

Uno de los mayores investigadores en la historia de la técnica española, Nicolás García Tapia, en su libro Ingeniería y arquitectura en el Renacimiento español (1990), sintetiza la importancia de tales disparidades:
"Las "tisibicas" contienen en sí mismas el principio mecánico de lo que serán los cilindros con los pistones que se mueven alternativamente en las máquinas de vapor y en los motores de combustión.... Naturalmente falta el conocimiento de la forma científica de actuación del vapor..., [pero] los ingenieros como Juanelo Turriano, Juan Fernández del Castillo y Pedro de Zubiaurre, tenían ya conocimientos prácticos suficientes en los mecanismos de transmisión, conversión del movimiento y sistemas émbolo-cilindro ..."

PALACIO DE LA RIBERA Y ARTIFICIO DE ZUBIAUR

Tras elaborar unas maquetas que fueron aprobadas por el rey, Zubiaur costeó el proyecto empleando 6.000 ducados de su propiedad, con la promesa de ser abonados más tarde por parte del Cabildo de la ciudad y de la Corte real. La obra de construcción terminó en ocho meses y, en marzo de 1604, la máquina ya estaba en funcionamiento. Edificada junto al puente del río, disponía de una torre decorada con pinturas y mesas de jaspe, con una gran fuente y figuras de mármol.

Curioso es que en este mismo río Pisuerga y ante el rey Felipe III, otro ingeniero navarro llamado Jerónimo de Ayanz y Beaumont pudo demostrar la eficiencia del primer traje de buceo operativo, en agosto de 1602, dos años antes que Zubiaur. Ayanz permaneció sumergido a tres metros de profundidad durante más de una hora hasta que el monarca le ordenó salir.

A pesar del éxito en su funcionamiento, el ingenio de Zubiaur no fue explotado como un servicio social para la comunidad vallisoletana. Tan solo el codicioso duque de Lerma sacó partido regando las huertas y jardines de su palacio, mientras que los vallisoletanos no llegaron a obtener nada de agua.

En su testamento, Zubiaur señaló que "el ingenio que hice a mi costa, en el puente de Valladolid, para las huertas del Excmo. Sr. Duque de Lerma me costó más de seis mil ducados, y todo a mi costa que no se me ha dado nada hasta ahora". En vida no recibió compensación alguna, pero tras su muerte, Felipe III ordenó que se pagaran a su viuda unos 2.000 ducados.

MÁQUINA HIDRÁULICA DE ZUBIAUR

Pero en mayo de 1605, Zubiaur fue declarado inocente de tres de los cuatro cargos que se le imputaban y puesto en libertad con todos los honores.

Aquel año, volvió a integrarse en la Real Armada española, realizando su último servicio. Partió desde Lisboa al mando de un convoy de 8 buques que conducía el Tercio de Infantería de Pedro Sarmiento, con 2.400 soldados veteranos. En el canal de La Mancha fue interceptado por una poderosa escuadra holandesa a las órdenes del almirante Hautain, formada por cerca de 80 unidades, sucediéndose el Combate de Dunquerque. Tras un desigual enfrentamiento, optó por refugiar su flota en el puerto de Dover, cubriendo la retaguardia con la capitana y otra de sus naves, contra nada menos que 18 buques enemigos.

El marino vizcaíno resultó herido de extrema gravedad, y en Dover sus heridas se infectaron, por lo que otorgó testamento el 2 de agosto de 1605, "enfermo del cuerpo, sano de la voluntad y entendimiento y en todo mi libre albedrío". Murió pocos días después, a los 65 años de edad, tras una dilatada vida de servicio a la Monarquía hispánica.

Sus últimos pensamientos fueron dirigidos a su esposa, María Ruiz de Zurco, de ilustre familia nobiliaria de Rentería, que debía de ser mucho más joven, pues le sobrevivió nada menos que 45 años. Legó su herencia a sus tres hijas legítimas: Ana, Mariana y María. También se acordó de sus dos hijos bastardos reconocidos, nacidos en relaciones anteriores a su matrimonio: Catalina, que quedó a cargo de su hermano Juan, y Pedro, al cuidado de su mujer y convivió con las hijas legítimas.

Su cuerpo fue embalsamado y trasladado a Dunquerque en un ataúd de plomo. Después fue llevado a Bilbao, donde se ocuparía su hermano Juan, quien decidió enterrarlo en la Iglesia parroquial de Rentería, en la capilla de sus suegros, en cumplimiento testamentarios. Pero, posteriormente fue trasladado a Irún, para ser puesto en un hermoso sepulcro de piedra con sus armas, las de Zubiaurre, y las de su mujer, los Zurco.

Su mayor biógrafo fue el conde de Polentinos, que publicó un artículo en su obra Euskalerriaren aldede 1916, documento base para reseñas biográficas posteriores, entre ellas las que aparecen en la Enciclopedia Espasa y en la Enciclopedia General del Mar.

Fue uno de los más grandes marinos vascos, forjado en las duras aguas del Cantábrico que, por encima de sus errores, fue un hombre que consagró su vida a la mar, logrando alcanzar un lugar preeminente al servicio de la Corona. Su audacia y su valor, el cariño a su tierra y su constante preocupación por los hombres que tuvo a su cargo fueron aspectos significativos de su personalidad.

PEDRO DE ZUBIAURRE E IBARGUREN

MÁQUINA DE VAPOR DE DOBLE EFECTO POR AGUSTÍN DE BETANCOURT


Ingeniero civil y militar, Agustín de Betancourt fue precursor de la primera máquina de vapor de doble efecto en la Europa continental, por tanto, de la Termodinámica de fluidos.

Fue uno de los ingenieros mecánicos más relevantes e influyentes de Europa entre finales del siglo XVIII e inicios del XIX, había innovado una multitud de máquinas y tratados industriales, globos aerostáticos, fue pionero en sistemas de telegrafía óptica, y se destacó en la ingeniería industrial y el planeamiento urbanístico.

Fue el promotor del Real Gabinete de Máquinas de Madrid y fundó la Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales de España en 1802.

También fue inspector del Cuerpo de Ingenieros de Comunicaciones en San Petersburgo y director de su Instituto, destacando en la supervisión de planos urbanísticos, construcción de sistemas de transporte, puentes y puertos del Imperio ruso.

MÁQUINA DE VAPOR DE DOBLE EFECTO DE AGUSTÍN DE BETANCOURT

Agustín de Betancourt y Molina nació en Puerto de la Cruz, Tenerife, en 1758, provenía de una familia militar y noble, pues su padre, Agustín de Betancourt y Castro, fue teniente coronel del Ejército español y caballero de la Orden de Calatrava; y su madre, Leonor de Molina y Briones, era hija de los marqueses de Villafuerte. También conocido como Bethencourt, su apellido se remonta a Jean de Bethencourt, marino francés que participó en la conquista de las islas Canarias por una expedición castellana a inicios del siglo XV.

Desde joven vivió el ambiente ilustrado y científico de Tenerife, gracias a que su padre era miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos de Tenerife, con sede en La Laguna, y asistía a las tertulias de intelectuales en el Palacio de Nava. Por parte de madre, recibió una esmerada educación y aprendió el idioma francés, además de algunos conocimientos de ciencias de su padre. Contaba con una amplia biblioteca familiar, estudió en el convento dominico de La Orotava y sirvió en las milicias canarias entre 1777 y 1778.

Sus padres se dedicaban a los negocios de maquinaria y tintes textil, motivo por el que Agustín y su hermana María de Betancourt ingeniasen una máquina epicilíndrica para hilar seda, en 1778. María de Betancourt presentaría también a la Sociedad Económica de la Laguna una Memoria sobre la forma de obtener el color carmesí, muy probablemente la primera memoria científica firmada por una mujer en Canarias.

La invención de aquella máquina llegó a la Corte de Carlos III, y gracias a su temprana vocación por la mecánica, el joven Betancourt consiguió una plaza para avanzar con su formación científica en Madrid, en 1778.

AGUSTÍN DE BETANCOURT Y MOLINA

Ingresó en Reales Estudios de San Isidro y en la Real Academia de San Fernando, bajo la dirección del pintor Mariano Salvador Maella. Después de cinco años de estudios, se había destacado como eficiente ingeniero y excelente dibujante. Por eso, en 1783, el secretario del Despacho de Estado y conde de Floridablanca, José Moñino, le encomendó realizar sus dos primeras comisiones técnicas.

La primera actividad fue la revisión del Canal Imperial de Aragón, tras la ruptura de la presa del Bocal. Su informe tuvo por título Noticias de la Acequia Imperial o Canal Real de Aragón. La segunda misión consistió en analizar técnicamente las minas de Almadén, las más importantes de la Península cuya producción de mercurio era clave para la extracción de oro y plata en América mediante amalgamación en frío. El resultado de su inspección fueron tres interesantes memorias sobre tecnología minera y metalúrgica, tanto por el detalle de los textos como por la precisión de los dibujos.

El 29 de noviembre de 1783, Betancourt participó en la elevación de un globo aerostático desde la Casa de Campo del infante Gabriel. Debió ser todo un acontecimiento ante la asistencia del rey Carlos III, infantes, consejeros reales y otras personalidades. Fue la primera vez que se realizaba este experimento en España, tan sólo unos meses después de que lo hiciesen los hermanos Montgolfier en Francia y muy alejados del primero en la historia, el del brasileño Bartolomeu de Gusmao, en 1709. El globo estaba construido en tafetán barnizado y tenía un diámetro aproximado de dos metros.

ASCENSIÓN DE UN GLOBO ANTE LA CORTE DE CARLOS IV, POR ANTONIO CARNICERO

En la primavera de 1784, accedió un programa de ampliación de estudios en las academias científicas de París, pues la política establecida entre ambas monarquías a través de los Pactos de Familia permitía este tipo de colaboraciones académicas. Así, la recomendación de Floridablanca al secretario del Consejo de Indias, José Gálvez, logró que Betancourt ingresara en la Escuela Nacional de Puentes y Carreteras (L’École des Ponts et Chaussées) para estudiar arquitectura civil y arquitectura subterránea (geometría y minería). Fue acompañado de otro científico canario Alfonso de Nava y coincidió con el matemático y astrónomo José Chaix Isniel.

En París, lideró un importante grupo de estudiantes españoles, acogidos al programa de Gálvez: Juan López de Peñalver, Tomas de Veri, Juan de la Fuente, Joaquín Abaitua y Juan de Mata. Tenían por el objetivo la elaboración de colecciones de maquetas sobre máquinas de construcción de obras públicas y factorías industriales y su posterior implantación práctica en territorio español.

En dos años, reunieron la mejor colección de memorias, planos y documentos relacionados con la ingeniería civil de toda Europa, y que constituirá el fundamento del Real Gabinete de Máquinas.

El buen conocimiento del idioma francés y su avanzada preparación en ingeniería permitieron que Betancourt se relacionase con muchos de los grandes científicos e ingenieros franceses de la época, entre ellos Jean Rodolphe Perronet, director de aquella escuela parisina de arquitectura, el barón de Prony y M. Monge, fundador de la geometría descriptiva.

A su regreso a Madrid en 1785, junto a otros científicos, Betancourt solicitó al consejero real Floridablanca la construcción de la primera Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid a imitación de la francesa para la formación de especialistas en ingeniería civil. Esta institución se fundó en 1802.

ESCUELA DE INGENIEROS DE CAMINOS, CANALES Y PUERTOS

Por orden del secretario real Pedro de Bolea, conde de Aranda, realizó un valioso estudio sobre la purificación del carbón de piedra que se estaban ejerciendo en los hornos del Jardín Botánico de París y en los altos hornos de Irlanda, donde se extraía betún de hulla. El resultado de su estudio fue la Memoria sobre la purificación del carbón piedra y modo de aprovechar las materias que contiene, publicada en 1785, dedicada a Carlos III. Tras describir el funcionamiento de estos, propuso su propia tipología de horno. Para la puesta en marcha de esta tecnología, Aranda envío un ejemplar a Oviedo para su implantación en las minas de hulla asturianas. En agradecimiento a esta colaboración, la Real Sociedad Económica de Asturias, nombró a Betancourt socio de mérito.

Durante su breve estancia en Madrid, contactó con el químico francés Louis Proust, que había descubierto la ley de las proporciones definidas, y con quien escribió de forma conjunta una Memoria sobre el blanqueo de la seda, que fue publicada en 1791.

Tras esto, regresó a París junto a su hermano José de Betancourt. Por orden de Floridablanca, comenzaron a adquirir máquinas para la fundación de un Gabinete de Máquinas en Madrid. Visitaron la región de Bretaña y en Cherburgo estudiaron sus instalaciones portuarias y las máquinas empleadas para la elevación y el transporte de mercancías. Fue muy necesaria la colaboración de los estudiantes españoles que estaban pensionados en varias ciudades francesas.

Emprendió una serie de investigaciones técnicas sobre hidráulica y mecánica, basadas en la recopilación de planos y en la construcción de modelos que desarrollaría en este gabinete, y que contaron con la ayuda de científicos e ingenieros franceses. Uno de aquellos diseños fue una máquina de telar de cintas anchas de rasoliso y tafetán.

En 1787, se asoció con el relojero e inventor suizo Abraham Louis Breguet en la comercialización de relojes. Ambos construirían de forma conjunta un telégrafo óptico que compitió con el del francés Chappe. Otra persona con la que mantuvo una relación más intelectual fue con el matemático mexicano José María de Lanz y Zaldívar, pues también escribieron de forma conjunta el tratado Tratado de la composición de máquinas (Essai sur la composition des machines), el primer libro con un enfoque moderno sobre máquinas.

Aquel año, se ya había aprobado oficialmente el Real Gabinete de Máquinas con sede en el Jardín del Buen Retiro, siendo nombrado su director, pero sin tomar posesión del cargo hasta su regreso.

AGUSTÍN DE BETANCOURT Y MOLINA

En noviembre de 1788, viajó a Inglaterra, donde realizó una misión de investigación científica con una parte de espionaje industrial durante dos meses, por orden de Floridablanca. Su objetivo era el análisis de la máquina de vapor, así como el reconocimiento de los puertos marítimos. Desde Londres se trasladó a Birmingham, una de las principales ciudades promotoras de la Revolución Industrial. Allí consiguió acceder a las instalaciones de la factoría de Matthew Boulton y James Watt, para comprobar el regulador centrífugo de la máquina de vapor que estaban desarrollando y que la convertía en una máquina de doble efecto, decisiva para su aplicación. De todas formas, no se fiaron de las verdaderas intenciones de Betancourt para acceder a las nuevas máquinas, pues estas tenían la consideración de secreto industrial.

En su Memoria, describió su experiencia de esta manera:
"Al saber que los señores Watt y Boulton habían hecho nuevos descubrimientos en relación con la máquina de vapor, de modo que habían llegado a producir los mismos efectos con una cantidad de combustible mucho menor, tomé la decisión de ir a Birmingham, para conocer a estos célebres artistas. Al llegar a su casa, me recibieron con la mayor cortesía y, para darme una prueba de su consideración, me enseñaron sus fábricas de botones y de plata chapada; pero no me enseñaron ninguna de sus máquinas de vapor. Sólo me dijeron que las que estaban fabricando en aquellos momentos eran superiores a todas las demás, ya que su velocidad podía regularse a voluntad y que con sumían mucho menos combustible que las que habían hecho anteriormente. Ni siquiera me dejaron entrever de qué modo habían conseguido tan grandes ventajas."

En Londres, consiguió observar una máquina de vapor de doble efecto funcionando en los Albion Mills, una emblemática fábrica de harina situada junto al puente de Blackfriars en Southwark, de reciente inauguración. Estaba factoría estaba considerada un hito clave de la Revolución Industrial por ser la primera gran fábrica del mundo en utilizar energía de vapor comercial para moler grano. Pudo comprobar como la máquina trabajaba como la misma velocidad del émbolo en su doble recorrido ascendente y descendente a través del cilindro. Esta observación fue suficiente para saber que el pistón trabajaba en ambos sentidos, dándole la pista que necesitaba este intuitivo científico. Otro de los inventos que observó fue el nuevo modelo de telar mecánico de Edward Cartwright.

MÁQUINA DE VAPOR DE DOBLE EFECTO

A su regreso a París, en diciembre de 1788, Betancourt comenzó a trabajar en el diseño de estas nuevas máquinas de vapor. Un año después, en diciembre de 1789, presentó su máquina de vapor de doble efecto, en la que se aprovecha el carbón mineral como fuente de energía. Durante el desarrollo, tuvo que innovar piezas y técnicas hasta hacerla funcionar de forma parecida a la de Watt y Boulton. Era la primera máquina de vapor la primera máquina de vapor de doble efecto en la Europa continental, comercializada rápidamente por la firma Piéret ante el disgusto de los dos ingenieros británico.

Aquel año, publicó la Memoria de una máquina de vapor de doble efecto (Mémoire sur la force expansive de la vapeur de l’eau), que fue presentada a la Academia de las Ciencias de Francia. Se había convertido en el introductor de este ingenio para Europa en un momento en el que había estallado la Revolución francesa y se había instaurado la Convención republicana.

En 1790, construyó la primera máquina industrial para suministrar energía a unos molinos de la recién construida fábrica de harinas de los hermanos Perier, en la isla de los Cisnes, cerca de París. Estos molinos funcionaban con una máquina de vapor de doble efecto. Poco después, diseñó un modelo de telar mecánico, y una máquina eólica para desaguar terrenos pantanosos.

Su último estudio antes de regresar a Madrid fue redactado en la Descripción del Real Establecimiento de Yndrid donde se funden y barrenan los cañones de hierro para la Marina Real de Francia, publicado en 1791.

Por estos resultados, Betancourt se había convertido en pionero de los estudios líquido-vapor y utilidades del estado gaseoso, por tanto, fue el precursor de los Principios de la Termodinámica, junto al ingeniero y matemático Gaspard de Prony.

MÁQUINA DE VAPOR DE WATT POR BETANCOURT

En verano de aquel 1791, Betancourt regresó a Madrid para acceder a la dirección del Gabinete de Máquinas, siendo su subdirector Juan López Peñalver. El embajador español Fernán Núñez ya había enviado un Índice de los modelos y memorias de don Agustín, sobre el que confeccionar la Colección de modelos hidráulicos. Finalmente, el Catálogo de modelos, planos y memorias del Gabinete incluía 270 máquinas, 358 planos y 99 memorias con 92 gráficos, todos recogidos o diseñados durante su estancia en París, junto a Peñalver y el resto de los pensionados españoles en París.

Entre los modelos estaban la máquina de vapor de doble efecto, la máquina eólica para desaguar terrenos pantanosos, la máquina industrial para suministrar energía sobre molinos, o la máquina de telar mecánico.

Junto a su compañero Juan Peñalver, publicó una Memoria sobre los medios para facilitar el comercio interior, en la cual detallaron la necesaria fundación de una Escuela de Caminos y Canales, así como la gran importancia de un buen sistema de comunicaciones para el desarrollo económico nacional, cuestiones que fueron planteadas a Floridablanca.

Otra de las primeras tareas fue una rápida captación de instrumentos de cosmografía para la Expedición científico-política de Alejandro Malaspina alrededor de medio mundo.

En abril de 1792, se inauguró el Real Gabinete de Máquinas, con sede en el palacio del Buen Retiro, donde se expuso el Catálogo. Se trataba de un museo para ingenieros, pero también para el público general. Aquel año, fue nombrado caballero de la Orden de Santiago.

CASÓN DEL BUEN RETIRO - SEDE DEL GABINETE DE MÁQUINAS

En 1793, España entraba en lucha con Francia en lo que fue la Guerra de la Convención francesa de 1793-1795. Eso le convertía prácticamente en aliada de Inglaterra, por lo que fue enviado Betancourt de nuevo, con una otra misión científica y acompañado de su familia. Este reino impactó en Betancourt por su avanzada industrialización y su estabilidad política. También llegó acompañado de Bartolomé Sureda, un joven grabador que aprendería la técnica a la "aguatinta" para grabar láminas, un método más fácil y sencillo de rectificar que el grabado tradicional.

De regreso a España, Betancourt y Sureda enseñaron la nueva técnica al pintor de Corte, Francisco de Goya, a quien conocía por su pertenencia en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Goya la utilizó en los Caprichos, y se correspondió con un retrato a Bartolomé Sureña. Este último puso en práctica la técnica al representar diversas máquinas en el libro ilustrado Descripción de las Máquinas de más general utilidad que hay en el Real Gabinete, publicado en 1798.

Entre noviembre de 1793 y octubre de 1796, estuvo investigando acerca del funcionamiento y composición de las máquinas. En Inglaterra, ganó dos concursos públicos: el premio de la Society for the Encouragement of Arts, Manufactures and Commerce en 1795, por el diseño de una máquina para cortar hierba en ríos y canales; el premio del Royal Board of Agriculture de Whitehall en 1796, por una máquina de moler sílex.

Betancourt se había convertido en una personalidad destacada entre los círculos científicos de Europa y consiguiendo la admiración incluso en los virreinatos españoles de América.

CATÁLOGO DEL REAL GABINETE DE MÁQUINAS

En 1795, la Corte de Carlos IV firmaba el Tratado de Paz de Basilea, poniendo fin a la Guerra de la Convención francesa, y un año después, firmaba el Tratado de San Ildefonso, que implicaba una alianza política y militar entre ambos países y la consecuente entrada en guerra de España con Inglaterra. Esta circunstancia ocasionó la partida de Betancourt desde Londres con destino a París, junto a otros españoles.

Tomó contacto con el telégrafo óptico que estaba desarrollando su amigo y socio Breguet en Francia, en cuyo proyecto se involucró. El telégrafo óptico Breguet–Betancourt ganó el dictamen favorable de un comité de científicos enviado por el Directorio de la República, formado por Borda, Charles, Coulomb, Delambre, Lagrange, Laplace y Prony. Estos elogiaron la precisión, economía y rapidez en la transmisión de mensajes en las pruebas realizadas. Quedó patentado en la obra Memoria sobre un nuevo telégrafo y algunas ideas sobre la lengua telegráfica (Mémoire sur un nouveau télégraphe et quelques idées sur la langue télégraphique), publicada en 1797.

El comité sugirió comparar este sistema con el de Claude Chappe, a lo cual se negó el francés. De todas formas, en Francia no llegó a sustituir este sistema al ya implantado de Chappe debido a su alto coste en un momento de crisis económica e inestabilidad política.

TELÉGRAFO ÓPTICO DE BREGUET-BETANCOURT

Antes de abandonar Francia, Betancourt patentó junto a Breguet un modelo de prensa hidráulica para uso industrial, así como la licencia de explotación comercial. Esta prensa mejoraba las características de la inventada por el ingeniero Joseph Bramah que Betancourt había observado en Inglaterra. Tras este nuevo éxito, se puso en contacto con el fabricante Périer para comenzar a producirla y venderla en el mercado.

Esta prensa hidráulica, fue enviada al Gabinete de Máquinas, junto a la máquina de vapor de doble efecto, el telar mecánico, y cuantas innovaciones estuvo realizando estos años.

El motivo de su marcha fue la aceptación del proyecto ofrecido por dos empresarios de Cuba, el gobernador de Cuba, Luis de Las Casas, y el conde Mopox. Debía instalar máquinas de vapor en las plantaciones azucareras y caminos rurales para el transporte del producto recolectado. Tras el visto bueno por la Corte de Carlos IV, Betancour junto a su socio Sureda partieron del puerto de La Coruña a bordo del bergantín Infante con rumbo a La Habana. Durante la travesía, la fragata inglesa Boston apresó la embarcación española cerca de las islas Cíes. Ambos científicos fueron detenidos y todo su instrumental y tratados técnicos fueron requisado. Días después fueron puestos en libertad en el puerto de Lisboa.

Entonces, el primer ministro Manuel Godoy le permitió regresar a París y recuperar el valioso instrumental. El proyecto azucarero cubano seguía vigente. Antes de partir, se enteró que su ciudad natal había sido atacada y defendida con éxito por la Armada británica del comodoro Horatio Nelson el 25 de julio de 1798, en el combate de Tenerife.

Sin embargo, al regresar a Madrid, ya no estaba interesado en viajar a Cuba, sino en dirigir el plan de instalación de su sistema de telegrafía óptica en España, objetivo propuesto por Mariano Luis de Urquijo, ministro interino de Estado. A finales de diciembre de 1798, por eral orden, se habilitan talleres para la construcción de una línea telegráfica entre Madrid y Cádiz.

Además, adquirió la obsoleta Real Fábrica de Algodón de Ávila al ministro Urquijo, para su explotación comercial. Inyectó bastante dinero en la modernización de la maquinaria textil que eran de su invención.

REFLEXIONES DE AGUSTÍN Y PEÑALVER Y MOLINO HIDRÁULICO

En 1800, fue inaugurada la primera línea española de telegrafía óptica entre Madrid y Aranjuez, compuesta por cuatro torres telegráficas: Palacio del Buen Retiro, ermita del Cerro de los Ángeles (Getafe), Cerro Espartinas (Valdemoro) y monte Parnaso (Aranjuez). La decisión del secretario de Hacienda dejó al proyecto de la construcción de torres de telégrafos en suspensión.

Aunque no se conservan vestigios de las instalaciones, varios literatos, científico y autoridades dejaron constancia escrita: los científicos Francisco Salvá y Campillo, el dramaturgo Leandro Fernández de Moratín, los políticos extranjeros Fiedrich Wilhelm von Humboldt y Jean François de Bourgoing, y los empresarios Juan Antonio Álvarez de Quirós y Cándido López y Malta.

En 1800, se le ordenó la organización de un cuerpo de ingenieros ferroviarios y fue nombrado miembro del consejo de administración financiera. Aquel año, al objeto de mejorar los transportes terrestres y fluviales, se fundó el Cuerpo de Inspección General de Caminos y Canales, cuyo primer titular fue el conde de Guzmán. Esta fue una demanda propuesta por Betancourt a la Corte desde hacía tiempo. Por eso, al año siguiente, se puso al mando con la intención de promover un programa de renovación de caminos y de construcción de nuevas vías más funcionales y baratas.

Inspeccionó el Canal de Castilla, presentando un informe junto con su compañero Peñalver, y presentó una esclusa de émbolo buzo. También examinó la presa Puentes en Lorca, que sufrió una rotura el 30 de abril de 1802, ocasionando la muerte a 608 personas. Ejecutó reparaciones y construcciones en numerosos puentes entre Madrid y Barcelona. Y publicó el tratado Medio para que de un aqüeducto no salga más agua que la necesaria para mantener lleno un pilón, en el Semanario de Agricultura, en 1801.

MÁQUINA DE VAPOR APLICADA AL TRANSPORTE DE BAGONETAS

Ante la intensa actividad en este campo y la necesidad de técnicos de ingeniería civil e hidráulica, se encargó de seleccionar e instruir a los técnicos de los Estudios de la Inspección General de Caminos y Canales, en 1802, y de dirigir el programa de estudios. Este centro de enseñanza estaba basado en la Escuela de Puertos y Canales de París, en la que había estudiado años atrás. Los primeros profesores fueron compañeros suyos en la academia parisina: José María de Lanz, Juan López de Peñalver y José Chaix. Utilizó al Gabinete de Máquinas como centro de experimentación y pruebas. En 1803, pasó a denominarse Escuela de Caminos y Canales, en 1803, y al año siguiente se licenció la primera promoción de técnicos. El primer informe fue la Noticia del estado actual de los caminos y canales de España, causa de sus atrasos y defectos, y medios para remediarlos en adelante.

Godoy encargó a Betancourt la corrección del curso del río Genil a su paso por Granada, para evitar las inundaciones que se producían en su extensa finca de regadíos llamada Soto de Roma. Tras reconocer el río y redactó un informe técnico que constituyó un ejemplo de la ingeniería respetuosa con la naturaleza. Pero, no contento con su desempeño y resultados obtenidos fue sustituido por ingenieros militares por orden del primer ministro.

En estos años, la situación de Betancourt en España no fue muy esperanzadora. El proyecto de telegrafía óptica no se restauraba, la burguesía española no comprendía la utilización de su ingeniería y sus máquinas para mejorar la producción y la relación con la Corte de Carlos IV propiciaron la futura marcha de España. Así, a partir de 1806, fue vendiendo sus propiedades, incluida la Fábrica de Algodón de Ávila.

ESCLUSA DE ÉMBOLO BUZO

En mayo de 1807, ya estaba instalado en París, por tercera vez, donde tenía buenos contactos y cierta fama. En la Academia de las Ciencias presentó una esclusa de émbolo buzo que había inventado en 1801, junto a la Memoria sobre un nuevo sistema de navegación interfluvio (Mémoire sur un nouveau système de navigation intérieure). Exponía un dispositivo para ahorrar tiempo y agua en el paso de las embarcaciones por las esclusas. Su innovador diseño permitía que este sistema fuese dirigido fácilmente por solo un operario. Este tratado fue aprobado en septiembre de 1807 y publicado meses después.

Y, de nuevo junto a su amigo Breguet, diseñó el termómetro metálico, encargándose su socio suizo de la comercialización.

A finales de 1807, realizó un viaje a San Petersburgo, capital del Imperio ruso, siendo recibido por el zar Alejandro I de Rusia y el ministro Rumiántsev. Allí pudo visitar varias industrias de importancia para el país durante algunos meses y recibir una interesante propuesta de trabajo como ingeniero.

En mayo de 1808, ya estaba de regreso en País. España había sido invadida por el Ejército de Napoleón Bonaparte y se iniciaba la Guerra de la Independencia hasta 1814.

Su última obra publicada en París fue el tratado de mecánica Ensayo sobre la composición de máquinas (Essai sur la composition des machines), junto al ingeniero José Lanz, que habían estado escribiendo conjuntamente desde 1803. Se convirtió en un libro de texto de gran difusión en toda Europa.

SELLOS CONMEMORATIVOS EN ESPAÑA Y EN RUSIA

Por una cuestión de patriotismo, Betancourt rechazó una oferta del emperador Bonaparte y, en septiembre de 1808, decidió instalarse en San Petersburgo junto a su mujer Ana Jourdain y sus hijos tras una negociación con el zar Alejandro I en la ciudad alemana de Erfurt. No volvería a París ni a Madrid.

Ingresó en el Ejército ruso como mayor general y, entre 1808 y 1824, desarrolló una impresionante carrera técnica. Su primera comisión fue la actualización de la maquinaria de una fábrica de cañones en Tula a través de máquinas de vapor y la fábrica de cañones de Kazán.

En 1809, creó el Cuerpo de Ingenieros de Vías de Comunicación en San Petersburgo con su respectiva Academia de Ingenieros, instaurando un programa de estudios más largo e impartido en francés. Se encargó de evaluar y proponer nuevas infraestructuras viarias por el territorio. Así, fue ganándose el respeto y admiración de las autoridades rusas. Bajo su tutela, se dejó la modernización de la industria, las carreteras y los puertos marítimos. Durante las Guerras Napoleónicas, sufrió la llegada del Ejército francés a Moscú, la movilización del instituto y estudiante a un lugar seguro, y la posterior quema de la ciudad.

DRAGA PARA LIMPIAR EL FONDO DE KRONSTADT

Tras la guerra, Betancourt fue nombrado inspector del Instituto del Cuerpo de Ingenieros, mejoró la formación técnica con nuevos profesores y se encargó de reconstruir las estructuras dañadas. Así, construyó una Sala de Ejercicios Ecuestres en Moscú, destacando su cercha de madera de 45 metros, además de diseñar edificios industriales como la fábrica de papel moneda Goznak y participar indirectamente en la Casa de la Moneda de Varsovia. Construyó la llamada Draga de Kronstadt, sistema que no pudo ejecutar en España después de publicar la Memoria sobre la draga mecánica.

En 1819, fue nombrado director del Departamento de Vías de Comunicación, dejando un importante legado en ingeniería y urbanismo ruso. Desarrolló maquinaria hidráulica y puentes en San Petersburgo, como el puente sobre el Málaya Nevka, y en el canal de Betancourt. También colaboró en obras como la catedral de San Isaac, el picadero de Moscú, y la columna de Alejandro I. Promovió la navegación mediante barcos de vapor en el Volga y mejoró las infraestructuras fluviales y la red de ferrocarriles. En urbanismo, lideró la reconstrucción de la feria comercial de Nizhni Novgorod, donde aplicó sus conocimientos en hidráulica y transporte.

Tras perder la confianza del zar en 1822 y sufrir pérdidas personales, fue sustituido en la dirección del Instituto y relegado de cargos. De todas formas, el zar otorgó una pensión hasta su muerte en San Petersburgo, el 26 de julio de 1824, y permitió que fuese homenajeado con un funeral digno de un gran personaje.

COLUMNA DE ALEJANDRO I POR AGUSTÍN DE BETANCOURT

En la actualidad, Rusia honra la labor realizada por el ingeniero español a través de varios actos y homenajes.

La astrónoma Tamara Smirnova puso el nombre de Betankur al asteroide descubierto (11446) en 1798. El servicio de correos postales emitió un sello conmemorativo por el 250 aniversario de su nacimiento, en 2008. El Ministerio de Vías de Comunicación de Rusia creó la medalla conmemorativa Betancourt al mérito científico en 2014. En San Petersburgo se puso el nombre de Agustín de Betancourt a un puente inaugurado en 2018, y en esta ciudad existe una escultura dedicada a su persona.

ESCULTURA DE BETANCOURT EN SAN PETERSBURGO

PLUMA ESTILOGRÁFICA POR FRANCISCO DE PAULA Y MARTI


Francisco de Paula y Martí fue grabador, criptógrafo y dramaturgo, que introdujo la taquigrafía en España mediante la fundación de la Real Escuela de Taquigrafía de Madrid en 1802 y su obra Thaquigrafía castellana en 1803, además de ser el pionero de la técnica de grabado del fisionotrazo en España.

En 1803, inventó la primera pluma estilográfica moderna y práctica con cartucho de tinta recargable que denominó Pluma fuerte, que surgió del como consecuencia de ganar agilidad y solvencia en la escritura taquigráfica.

PLUMA ESTILOGRÁFICA DE FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ

Francisco José Buenaventura de Paula Martí y Mora nació en 1761, en Játiva (Alicante), perteneciente a una familia de clase alta.

Tras realizar sus primeros estudios sobre humanidades en su pueblo natal, continuó en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia, formándose en dibujo y grabado, cuyo principal maestro fue Manuel Monfort y Asensi. En esta institución ganó el Premio de Honor en Grabado Dulce en 1785, por la lámina abierta a buril con el San Jaime apóstol ejecutado por Juan de Juanes y el dibujo de Mercurio volante.

En 1778, accedió a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde estudió el curso Principios de Dibujo. Y también fue miembro de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País

En 1786, se instaló definitivamente en la capital, donde ejerció su profesión el resto de su vida, comenzando con el estudio de la taquigrafía. La taquigrafía, también llamada estenografía, es todo aquel sistema de escritura rápido y conciso que permite transcribir un discurso a la misma velocidad a la que se habla. Para ello se suelen emplear trazos breves, abreviaturas y caracteres especiales para representar letras, palabras e incluso frases.

En 1799, publicó la obra Stenografía. Arte de escribir abreviado, traducida al castellano, que más tarde lo haría al catalán y al portugués. Se trata de la obra An Essay Intended to Establish a Standard for an Universal System of Stenography, or Short Hand Writing, que el inglés Samuel Taylor publicó en 1786, el inventor del Sistema Taquigráfico.

Debido a la relevancia que estaba alcanzando por esta publicación y sus estudios en estenografía, en 1802, fundó la Real Escuela de Taquigrafía, al amparo de la Sociedad Matritense, que dirigió durante veinticinco años.

TACHIGRAFÍA CASTELLANA POR FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ

Durante sus estudios sobre los diversos métodos taquigráficos, Paula Martí fue realizando modificaciones y mejoras en las rudimentarias plumas que existían en su tiempo. Necesitaba un instrumento que registrase el texto oral con bastante rapidez, que realizase la transcripción del orador en tiempo real.

Se sabe que en el antiguo Egipto y en la Roma clásica se utilizaban cánulas de escritura equipadas con depósito de tinta, que trazaban sobre el pergamino de forma irregular y producía borrones. Hay documentos de la Edad Media que aseguran que ya existían, sin que fueran modelos realmente prácticos.

En el siglo XVII, hubo inventores alemanes e ingleses que habían intentado sin éxito en repetidas ocasiones fabricar plumillas de acero para la escritura. Eran plumas de ave capaces de retener una cantidad de tinta considerable en su interior, con recipientes metálicos a modo de receptáculos para la tinta. En el siglo XVIII, las llamadas "plumas fuertes" empezaron a perfeccionarse, sin que pudiesen considerarse estilográficas.

A finales del siglo XVIII, fue el propio Paula Martí quien realmente inventó el primer modelo de pluma estilográfica moderna y práctica, que denominó Pluma fuerte.

Se trataba de un tubo de latón que llevaba incorporado un depósito o cartucho recargable que almacena la tinta, y que tenía un aplique inferior provisto de ranura y puntero por donde se dosificaba la tinta y se podía escribir al trazar sobre el papel.

Describió su invento de esta manera:
"Se hará un cañón de latón o de plata, que tenga cuatro pulgadas de largo; al extremo superior, cuatro líneas de diámetro, y tres al inferior. Este cañón tendrá una tapa con rosca. En el extremo opuesto, que es el más delgado, tendrá otra rosca y un casquillo de una pulgada y cuatro líneas de largo, que sirve para cubrir la pluma y para poder llevarla en la faltriquera, sin que ésta incomode ni se estropee. A cuatro líneas de distancia de la parte más angosta de dicho tubo se soldará un pedazo del mismo metal de una línea de grueso, el cual tendrá un agujerito que puede caber por él una aguja gorda de coser, seguido de un cañoncito del mismo diámetro de seis líneas de longitud, al frente de cuyo agujerito estará colocada la parte superior de la pluma.

El grueso del metal o acero de que se haga la pluma será el de la cartulina de naipe, y para que tenga la misma elasticidad que una pluma de ave, se le hará la ranura muy larga y a su extremo un agujero. El cañoncito que tiene el tubo al mismo agujerito, que es el que comunica la tinta a la pluma, está compuesto a efecto de que el poso que comúnmente hace la tinta, baje al fondo y no impida el paso se esta.

Para echar la tinta en el tubo se tendrá puesto el casquillo que cubre la pluma, y se echará por la parte más ancha, para que se contenga en el tubo, y no se quitará el casquillo hasta que esté puesto el tapón de la parte superior; de este modo, como no tiene comunicación el aire, la tinta queda contenida dentro del mismo tubo y no sale de allí sino por medio de la frotación que la pluma hace sobre el granito de papel al tiempo de escribir, lo que llama solamente la tinta necesaria para marcar lo que se escribe."

DISEÑO DE LA ESTILOGRÁFICA PLUMA FUERTE

Aunque entre los miembros de la Academia madrileña de Bellas Artes y de su Escuela taquigráfica causó una gran sensación su artesanal artilugio, nunca estuvo interesado en su fabricación industrial y comercialización a gran escala en el mercado español. Estaba más interesado en el desarrollo de los métodos de escritura rápida. Motivo por el que su innovación pasó desapercibida y desconocida, y el paso del tiempo terminó atribuyendo a otros tal hallazgo. De hecho, en España se atribuyó la invención a Diego Bueno.

En 1803, el inglés Wise logró hacer un tipo de plumillas, pero ya se había adelantado el grabador español. En 1809, otro inglés llamado Frederick Folsch recibió una patente por una pluma con depósito que no tuvo éxito comercial.

En 1827, el rumano Petrache Poenaru patentó un modelo de estilográfica en Francia. A partir de este, comenzó la fabricación en serie y distribución entre las clases alfabetizadas de Europa.

En 1884, el estadounidense Lewis Edson Waterman patentó la primera pluma estilográfica regular con depósito de tinta en su interior en su país. La pluma estaba dotada de un depósito de madrea, y su recarga se hacía mediante una pipeta. Más tarde, incorporó el émbolo de succión que permite cargarla en el interior de un cilindro, que constituye el cuerpo de la pluma.

Durante esta centuria se patentaron estilográficas con avances y modificaciones que han sido comercializadas por empresas como objetos de lujo y distinción: Waterman, Schaeffer, Parker, Pelikan o Inoxcrom. Entonces, la estilográfica moderna fue sustituyendo a la tradicional pluma con su tintero.

TACHIGRAFÍA CASTELLANA POR FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ

De carácter privado, Paula y Martí también encabezó una asociación de grabadores y dibujantes, cuyos socios fundadores fueron los grabadores José Vázquez, Manuel Albuerne y Pedro Vicente Rodríguez, y el dibujante Antonio Rodríguez Onofre. Entre las principales obras destacó la Colección general de trages de todo el mundo descubierto, según se usan en la actualidad, elaborada entre 1799 y 1804; y la siguiente Colección general de los trages que en la actualidad se usan en España, formada por 112 grabados sobre la vestimenta que llevaba la sociedad española a partir de 1801. Paula Martí se encargaba de la ilustración de los libros impresos.

Fue el grabador español que introdujo la innovadora técnica del fisionotrazo. El fisionotrazo es un instrumento óptico mecánico dirigido de forma manual para trazar los perfiles de personas y objetos sobre láminas de cobre. Inventado por Gilles Louis Chrétien en 1790, se basó en el pantógrafo, que servía para aumentar o disminuir los dibujos de planos y diseños con precisión. Por tanto, el primer grabado realizado con esa técnica fue el retrato que Paula Martí realizó a Pedro Téllez-Girón y Pimentel, cuando este era un niño.

En 1803, publicó el Madrid el primer libro sobre taquigrafía de autoría española, pero basándose en las obras de los precursores Samuel Taylor y Jean Coulon de Thévenor. Llevaba por título Tachigrafia castellana, o arte de escribir con tanta velocidad como se habla y con la misma claridad que la escritura común. Un año después publicó un suplemento sobre las reformas ortográficas de la escritura taquigráfica en lengua española. Esta Tachigrafia castellana fue reeditada en 1813, 1821 y 1824, aunque con parecidos contenidos. Posterior a su fallecimiento, sus discípulos siguieron publicando nuevas ediciones.

En 1805, consiguió que la Junta de Comercio barcelonesa abriese una Escuela de Taquigrafía de Barcelona, que pasó a dirigir uno de sus alumnos discípulos, el abogado Francisco Serra Ginesta.

En 1808, publicó también en Madrid un tratado sobre la Poligrafía, o Arte de escribir en cifra de diferentes modos, según varios autores antiguos, sobre criptografía. En cambio, quedó inédita la Taquigrafía de la música o Arte de escribirla sin usar del pentagrama, que fue publicada por su hijo de forma póstuma en 1833.

BUSTO DE FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ

En 1806, inventó una de la primera agenda de bolsillo aparecida en España y una de las primeras en la historia mundial. Esta especie del actual diario fue llamada Compendio del año 1807 y un libro de memoria, reeditándose cada año durante dos décadas. Aunque tenía unas breves dimensiones de 7 x 11,5 centímetros porque cabía en un bolsillo de pantalón, aportaba informaciones sobre fechas de sorteos de lotería, días festivos e indulgencia plenaria, datos demográficos provinciales o distancia entre ciudades en leguas.

A partir de 1810, estuvo sirviendo a la gobierno de la Junta Central establecida en Cádiz, formando parte del grupo de taquígrafos junto a su hijo Ángel Ramón Martí y desempeñando el cargo de grabador de la Imprenta Real. En la ciudad gaditana tuvo que resistir al asedio del Ejército francés de Napoleón Bonaparte en aquellos años de la Guerra de la Independencia.

Paula y Martín poseía unos profundos ideales liberales, y defendió de forma pública la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812 durante su vigencia y durante el Trienio Liberal de 1820-1823 a través de la composición de teatrales de carácter satírico en los que se burlaba y atacaba a los absolutistas. Estos sainetes fueron La Constitución vindicada, en 1813, y El hipócrita pancista o Acontecimiento de Madrid en los días 7 y 8 de marzo del año de 1820, en 1820; La entrada de Riego en Sevilla, en 1820; y El triunfo de la Constitución en el día 7 de julio de 1822, en 1822.

Sin embargo, no parece que sufriera la represión de los defensores del antiguo Régimen, ni tras el regreso de Fernando VII al trono en 1814, ni tras la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823. Quizás escapó de la persecución fernandina por haber exaltado su patriotismo español de la Guerra de la Independencia en otras obras teatrales como El día dos de mayo de 1808, en Madrid, y muerte heroica de Daoiz y Velarde, en 1813; La batalla de Pamplona y derrota del mariscal Soult, en 1814; y El mayor chasco de los afrancesados, en 1814.

GRABADO DE LAS CORTES DE CÁDIZ EN 1810

En su madurez accedió a cargos de dirección en varias instituciones relacionadas con su profesión: catedrático de la Escuela de Taquigrafía, miembro de la junta administrativa del Colegio de Sordomudos, y presidente y contador de la clase de artes y oficios de la Sociedad Económica Matritense.

En 1827, Francisco José Buenaventura de Paula Martí y Mora falleció en Lisboa, mientras tomaba un tratamiento de balneoterapia para mejorar su delicada salud. En esta ciudad, su hijo Ángel Ramón Martí se había encargado de la traducción de la Taquigrafía castellana del español al portugués en 1820, y más tarde al italiano, en 1833.

En la actualidad, la Biblioteca Nacional de España conserva un gran número de grabados suyos en la Sección de Estampas. También, en el Parque del Retiro de Madrid se colocó un busto a su recuerdo y memoria en 1961, esculpido por Enrique Cuartero Huerta.