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UNIVERSIDAD DE SANTO DOMINGO


La Universidad de Santo Domingo ha pasado a la historia de América por ser la primera fundada y por el debate de los naturales.

UNIVERSIDAD DE SANTO DOMINGO

La Universidad de Santo Domingo es la primera fundada en América, ubicada en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán de la isla La Española. Su origen estuvo en el estudio conventual, que después se convirtió en Estudio General desde 1518, que regentaba la Orden de los Dominicos o Predicadores.

En virtud de la bula In Apostolatus Culmine otorgada por el papa Paulo III el 28 de octubre de 1538, permitió ser elevada a la categoría de Universidad con el nombre de Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino. Pero no obtuvo reconocimiento real por Carlos V, siendo aprobada dos décadas después, con el reinado de Felipe II.

La nueva institución tomó como modelo a seguir a la Universidad Complutense de Alcalá de Henares, fundada a inicios del siglo XVI por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, pues se trataba de un símbolo y la vanguardia de las ideas de Renacimiento español. Obtuvo los estatutos de Alcalá, pero eso implicaba también estar influenciada por la Universidad de Salamanca, ya que los de la primera eran los mismo salmantinos, otorgados por la Monarquía y por el Papado a la fundación cisneriana.

No es extraño que fuese la primera universidad fundada en América, pues Santo Domingo tuvo el primer asentamiento europeo y primera sede administrativa española en este continente, primero por Bartolomé Colón a la margen occidental del río Ozama, en 1498, y después trasladada por Nicolás de Ovando a la margen oriental, en 1502. Además, consiguió el levantamiento de la primera catedral primada de América, la Catedral de Santo Domingo o Basílica Menor de Santa María de la Encarnación; y también el primer castillo, el Alcázar o Palacio Virreinal de Diego Colón, el primer hospital y la primera oficina aduanera. Y todo su conjunto es en la actualidad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

IGLESIA Y CONVENTO DE LOS DOMINICOS

Es el primer trasplante del tipo de universidad de tipo híbrido, porque se realizó con la colaboración y conjunción de otra institución base, el convento, en este caso de dominicos, modelo de inspiración la Universidad de Alcalá de Henares, que era colegio-universidad. Esta institución metropolitana, fundada a inicios del siglo XVI, a su vez tomó modelo de la primera fundación hispánica de este tipo, el Colegio Menor de San Antonio de Portaceli, en Singüenza, que tenía facultad para otorgar grados. A partir de entonces, esta tipología híbrida de convento-universidad, colegio-universidad o seminario-universidad se fue multiplicando en Hispanoamérica.

Sin embargo, el hecho por el cual la Universidad Autónoma de Santo Domingo fuese fundada de manera oficial por bula papal en 1538 y aún tardase de forma real por la Corona española suscitó una controversia con la Universidad de San Marcos de Lima, en Perú, que fue fundada por real provisión en 1551, por Carlos V. Es la denominada Controversia de la Primera Universidad Americana. Pero este centro educativo no pasaría a la historia universal por esta controversia sobre la adjudicación de la institución de educación superior más antigua de América, sino por un debate mucho más profundo y determinante para el desarrollo de la colonización por los españoles y su relación con los indígenas naturales del Nuevo Mundo, fue la denominada Polémica de Indis.

PLACA DEL ESTUDIO MAYOR Y ESTATUA DE ANTONIO DE MONTESINOS

La llegada de los primeros dominicos a la isla La Española y de los fundadores del estudio conventual en Santo Domingo eran procedentes del convento de San Esteban, incorporado a la Universidad de Salamanca. En ese momento se estaba produciendo el establecimiento de las primeras instituciones en las islas Antillas, que permitió a los padres de la orden afrontar el problema más importantes: el de la defensa de los derechos del indio.

Los primeros misioneros evangelizaron y enseñaron en aquella incipiente comunidad desde su llegada. De entre ellos destacaron Pedro de Córdoba, Bernardo de Santo Domingo y Antonio de Montesinos, los primeros dominicos en afrontar los problemas suscitados por la conquista.

Así, surgió en esta ciudad y en el Estudio General de Santo Domingo, germen de la futura universidad, la denominada Polémica de los Naturales. Con el sermón pronunciado por Antonio de Montesinos en 1511, licenciado en la Universidad de Salamanca, a favor de los derechos del indio, se planteó todo un dilema jurídico-teológico de enorme repercusión a uno y a otro lado del Atlántico. Desde entonces, se especuló sobre el origen del indígena americano, su capacidad racional, su condición de pagano o infiel con respecto a una herejía de la que había abjurado, su condición de caníbales y, por tanto, si deberían ser hechos esclavos. Fue un dilema de cuyas respuestas a todos estas cuestiones iban a determinar que al indio se le pudiera despojar de sus tierras, se le obligara a pagar tributos, se le esclavizara, pagase diezmos, etc.

Santo Domingo  Guzmán Española
SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

Un debate que también implicaba el nivel de instrucción religiosa que los indios podrían recibir, el papel de la Inquisición para protegerles de la herejía y cuestiones de otra índole.

¿Qué tipo de trato se debería dar al indígena? Sobre su consideración no hubo consenso en los comienzos. Para unos eran seres sumisos, pacíficos y virtuosos, para otros eran idólatras, vagos y mentirosos. Por eso, al año siguiente del sermón de Montesinos en Santo Domingo, se reunió en Junta a un grupo de teólogos y juristas en la ciudad de Burgos para debatir y aportar soluciones a algunos de estos asuntos. El resultado final fue la aprobación de las llamadas Leyes de Burgos, en 1512, durante el reinado de Fernando el Católico.

Las Leyes de Burgos reconocían la libertad "relativa" de los indios, porque debido a su naturaleza perezosa debían ser adoctrinados bajo supervisión española. Aunque no se suprimían las encomiendas, se regulaban las obligaciones del encomendero en favor del indígena.

De la Junta surgió también la denominada Doctrina del Requerimiento, que explicaba las razones de los cristianos con respecto al mantenimiento, evangelización y gobierno de los indígenas. Además, otorgaban legalidad a la llamada teoría de la Guerra Justa en caso contrario.

Todas estas medidas fueron desarrolladas con más exactitud y legitimidad por las explicaciones que en su cátedra de Derecho de la Universidad de Salamanca hizo el gran jurista y teólogo Francisco de Vitoria en la década de los años 1530. Sentó las bases del Derecho Internacional a través de sus dos relecciones: De inis y De iure belli.

ESCUDO Y ESTATUTOS DE LA UNIVERSIDAD DE SANTO DOMINGO

Pero, ante todo, Santo Domingo ha significado el comienzo de los primeros y más modestos pasos de la Universidad en el continente de América. Con escasos medios y personal, concentró el interés de los estudiantes de la zona del mar Caribe y las islas Antillas descubiertas por el emergente Imperio español. A través de esta institución, sus habitantes pudieron formarse en las facultades tradicionales: Teología, Cánones, Derecho, Medicina y Artes.

Aunque se creó con carácter de universidad menor, fue un foco de irradiación y de intercambio con las otras universidades que se fueron fundando en el sector antillano, tanto en Cuba como luego en Tierra Firme, en Caracas, y más tardes en Mérida (Venezuela). Los dominicos que llegaban al Nuevo Mundo eran formados en la Universidad de Salamanca, normalmente, se instalaban en Santo Domingo para adaptarse. Se dedicaba a la docencia en el Estudio Conventual, después en el Estudio General y en la Universidad cuando fue fundada, y desde ahí pasaban a Tierra Firme hacia otras instituciones académicas.

Algunos destacados docentes fueron:

Tomás de Berlanga, primer prior por elección del convento de La Española, después provincial de esta provincia de Santa Cruz de Indias, y por último obispo de Panamá. Descubrió la isla de los Galápagos y vislumbró y proyectó el trazado del canal de Panamá.

Domingo de Betanzos, luego misionero en México y Guatemala, cuyas provincias de la Orden fundó, provincial de México.

Bartolomé de Ledesma, uno de los grandes teólogos, discípulo de Francisco de Vitoria en el Convento de San Esteban y alumno de la Universidad de Salamanca, que enseñó en Santo Domingo, y luego fue uno de los miembros más destacados de la naciente Universidad de México, pasando después a Lima, como catedrático de Prima de Teología.

BARTOLOMÉ DE LEDESMA, DOMINGO DE BETANZAS Y TOMÁS DE BERLANGA

La trayectoria universitaria, aunque mantuvo su continuidad, tuvo ciertos altibajos, en algunos casos promovidos por los pleitos sostenidos durante el siglo XVIII con otros centros dirigidos por los jesuitas. El decreto de expulsión de la Orden de San Ignacio de Loyola por el rey Carlos III en 1767 de todos los territorios españoles y la real cédula que mandaba extinguir las cátedras de la escuela jesuítica terminó un conflicto que no llegó a sentenciarse.

Sin embargo, la oleada de fundaciones en el ámbito antillano durante el siglo XVIII, con las pujantes Universidades de La Habana, Caracas y Popayán, restó preponderancia a la primera universidad americana.

La universidad afrontó diversos problemas a comienzos del siglo XIX con la administración francesa de Haití. Tras la independencia de los haitianos, esta institución fue reabierta por los políticos José Gabriel García y Emiliano Tejera, en 1866, bajo el nombre de Instituto Profesional. En 1914, recobró su nombre original hasta la actualidad, que es conocida como Universidad Autónoma de Santo Domingo. Su sede central se sigue manteniendo en la capital de la moderna e independiente República Dominicana, siendo la única estatal, pero mantiene recintos, centros y subcentros en diferentes puntos del país. La Universidad Autónoma de Santo Domingo tiene convenios vigentes con universidades en los cinco continentes, mediante los cuales se establece intercambio profesoral, estudiantil, becas y se promueve la investigación conjunta.

En la actualidad, se conserva la iglesia, con fachada de un gótico primitivo, y parte del antiguo convento de los dominicos, primera sede de la universidad. También recuerda su pasado una placa expuesta en la contemporánea Universidad Autónoma, en cuyo recinto del rectorado se guarda la cátedra antigua, del siglo XVI, testigo de su laborioso pasado académico. Y en el campus universitario se ubica un homenaje a fray Antonio de Montesinos, que es el escenario para las protestas y manifestaciones estudiantiles.

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA


La Hispanic Society of América es una institución fundada por Archer Milton Huntington en 1904 para la divulgación y estudio del arte y la cultura española e hispanoamericano en los Estados Unidos de América con sede en Nueva York.

Posee la más importante colección de arte hispano fuera de España. Su museo contiene una rica colección de pinturas del Siglo de Oro español y otras más modernas como Velázquez, Murillo, Ribera, Zurbarán, el Greco, Goya, Zuloaga y Sorolla. Su biblioteca alberga una amplia colección de libros impresos y códices manuscritos de diversos autores como Alfonso X, Nebrija, Quevedo, Cervantes, De la Cruz, Machado o Lorca.

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

La Hispanic Society of America es un museo y biblioteca de investigación para el estudio de la cultura y el arte de España, Hispanoamérica y Portugal, situada en la ciudad de Nueva York en el distrito de Manhattan. Fue fundada por Archer Milton Huntington el 18 de mayo de 1904, y estableció su sede permanente en el edificio Audubon Terrace, en 1908, de estilo Beaux-Arts, situado en la avenida Broadway entre las calles 155 y 156 de Nueva York.

Está formada por un museo permanente, una biblioteca y un seminario de estudios hispánicos medievales (Hispanic Seminary of Medieval Studies), que es considerado como una de las más prestigiosas editoriales en su campo. Además, ha financiado expediciones, revistas académicas e importantes exposiciones de arte.

Actualmente, es el mayor y más importante museo de arte español fuera de España, con pinturas que abarca desde la época medieval hasta nuestros días, e incluyen auténticas joyas del Siglo de Oro, del XIX y de principios del XX.

HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

El museo cuenta con más de 800 pinturas, 600 acuarelas, 1.000 esculturas, y 6.000 objetos decorativos que abarcan del Paleolítico al siglo XX, incluyendo una colección de textiles. Además, posee una amplia colección de 15.000 grabados de varias épocas y más de 175.000 fotografías desde 1850.

Entre las obras pictóricas más destacadas del Siglo de Oro se encuentran La Piedad del Greco, obra que realizó durante su estancia en Roma y en la que muestra la gran influencia del Renacimiento italiano, también Retrato de niña, El cardenal Astalli y El conde-duque de Olivares de Diego de Velázquez, y otras pinturas de Bartolomé Esteban Murillo, Francisco Zurbarán, Jusepe Ribera y Alonso Cano.

De Francisco de Goya, cuenta con importantes dibujos, grabados y cuadros como el retrato de La Duquesa de Alba.

La colección de pinturas de la Sociedad la completan artistas del XIX y XX como Joaquín Sorolla y Bastida, Mariano Foruny, Ramón Casas, Santiago Ruisiñol, Isidro Nonell e Ignacio Zuloaga.

La colección Las regiones de España de Joaquín Sorolla está ubicada en una impresionante sala de grandes lienzos. Debido a obras de restauración, dichas pinturas se desmontaron y enviaron temporalmente a España, donde se expusieron en una muestra itinerante por varias ciudades que culminó en 2009, en el Museo del Prado y finalmente en Valencia.

Pero además, la Hispanic Society cuenta con una exposición de joyería, orfebrería, arqueología, tejidos, grabados, fotografía, etc., y una de las mejores colecciones de cerámica hispano-musulmana formada por más de 150 piezas desde el siglo XIV hasta el XX. El museo tiene objetos decorativos y utilitarios de cerámica y porcelana procedentes de distintos talleres de España, Italia y México.

LIENZOS DE LA REGIONES ESPAÑOLAS POR JOAQUÍN SOROLLA

La biblioteca reúne cerca de 200.000 libros impresos, códices manuscritos y otro tipo de publicaciones de los siglos XI al XX. Los más de 15.000 libros históricos fueron impresos entre los siglos XV y XVII, de los cuales hay 250 incunables; uno de ellos es la "editio princeps" de La Celestina, escrita por de Fernando de Rojas en Burgos, en 1499. También se encuentra una rica colección de la escritora hispano-mexicana sor Juana Inés de la Cruz, la primera edición del Quijote, y miles de rarísimas obras impresas.

La colección de manuscritos de la Sociedad Hispánica es la más importante fuera de España, con documentos tan importantes como el primer Fuero Real de Castilla, el de Aguilar de Campoo (Palencia). Por esta razón es un centro de documentación esencial para investigadores de la cultura hispánica de todo el mundo y paraíso de bibliófilos. Entre los manuscritos más preciados se encuentra el original de El alguacil endemoniado, uno de los Sueños de Francisco de Quevedo, así como importantísimos documentos medievales.

Lo más significativo de la sección de manuscritos y libros raros es la colección del Marqués de Jerez de los Caballeros. Cuando Huntington la adquirió en 1904 al marqués Manuel Pérez de Guzmán y Boza, se decía que era la mejor biblioteca de libros españoles de todo el mundo. Son 10.000 obras, entre impresos y manuscritos, y cuando salieron de España, Ramón Menéndez Pidal dijo que se trataba de "una pérdida peor que la de Cuba".

Destaca el mapamundi realizado por Juan Vespucio (sobrino del cosmógrafo Américo Vespucio) en 1526 que incluye la representación más temprana y precisa del golfo de Florida y el Manual de instrucciones para los pilotos de mar, un libro sobre náutica y artes navales perteneciente a la Universidad de Mareantes de Sevilla de mediados del XVI. También posee la primera edición de Tirant lo Blanch, realizada 1490, y obras de Alfonso X el Sabio, Antonio de Nebrija, el Marqués de Santillana o la ya citada primera edición de El Quijote.

Otra parte de los fondos de la biblioteca de la Hispanic Society pertenece a autores del siglo XX que fueron amigos personales de Huntington: cartas, manuscritos y ediciones firmadas de Rubén Darío, Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Emilia Pardo Bazán o Antonio Machado y, aunque Huntington no llegó a conocer a Federico García Lorca, se conserva la versión original a máquina con anotaciones manuscritas de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, gracias a una importante donación que realizó Mildred Adams, estudiosa de Lorca.

MUSEO DE HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

La plaza de las Bellas Artes que se encuentra en el exterior del edificio Audobon Terrace, pero dentro del recinto de la Hispanic Socitety, ofrece uno de los mejores conjuntos de escultura monumental de Nueva York. Este espacio escultórico fue diseñado en 1908, pero fue Anna Hyatt Huntington, distinguida escultora americana y esposa del fundador, quien transformó más tarde el lugar con sus esculturas.

En el nivel inferior se encuentra una estatua ecuestre del Cid Campeador, con cuatro guerreros sentados alrededor de la base. El Cid ocupa este lugar de honor por el amor de Huntington por la literatura española y, sobre todo por el romance El poema del mío Cid. El conjunto se completa con dos astas de bandera en cuya base se representan personificaciones de las artes, monjes arrodillados, eclesiásticos y escenas de batallas.

El conjunto de bronce exento se complementa con relieves de piedra caliza representando a Boabdil, último califa de Granada, y Don Quijote, ambos de perfil y a caballo. El interés especial de Anna Hyatt por la escultura de animales queda también patente en las figuras de leones, ciervos, osos, jaguares, buitres y jabalíes, que completan la plaza frente al Audubon Terrace.

PLAZA DE LAS BELLAS ARTES DE LA HISPANIC SOCIETY OF AMERICA

Archer Milton Huntington nació en 1870 en Throggs Neck, en el neoyorkino distrito de Bronx. Era hijo del empresario de ferrocarriles Collins Huntington, del que recibió una de las mayores fortunas de Estados Unidos. Pero su vocación desde joven fue el Hispanismo, mostrando un gran interés por la cultura española, viajando con tan sólo 20 años hasta España para conocerla y convertirse en un hispanófilo. Durante su estancia, se dedicó también a adquirir una serie de obras de arte con la intención de mostrarlas al público en su ciudad natal.

Así, en 1904, Huntington fundó la Sociedad para la exposición de sus colecciones artísticas en el museo, y para el estudio y la difusión de la cultura española mediante el seminario y la biblioteca. Su sueño de formar el mayor museo de arte español e hispanoamericano posible en su ciudad fue hecho posible.

Se dijo durante su tiempo en vida que Huntington jamás adquirió una sola pieza de arte español mediante transacciones clandestinas, aunque también se puso en duda. En todo caso, su intención siempre fue la de un apasionado hispanista y su institución tuvo como único objetivo la promoción del rico patrimonio español en Estados Unidos.

LIENZOS DE LA REGIONES ESPAÑOLAS POR JOAQUÍN SOROLLA

UNIVERSIDAD DE MAREANTES DE SEVILLA


La Universidad de Mareantes de Sevilla fue una institución gremial de marinos fundada en 1569 por los propietarios de embarcaciones, capitanes, maestres y pilotos de la Carrera de Indias de esta ciudad. Tuvo su sede en la Casa de las Columnas, el arrabal de Triana, en los siglos XVI y XVII, y en el Palacio de San Telmo, en el XVIII.

Se dedicaba a la defensa de los intereses de los marinos, la enseñanza práctica de la navegación y la náutica a los futuros marineros, y el servicio hospitalario de sus miembros involucrados en la red de rutas marítimas comerciales con europeas y americanas.

UNIVERSIDAD DE MAREANTES DE SEVILLA

En las primeras décadas del siglo XVI, la ciudad de Sevilla experimentó un auge económico debido a ser sede de la Casa de Contratación de Indias y punto de partida y llegada de las embarcaciones que cursaban la Carrera de Indias con destino a los territorios descubiertos y por descubrir del Nuevo Mundo. Esto implicó la llegada a la ciudad de numerosos profesionales implicados en las artes marítimas, la construcción naval y la actividad mercantil.

Las gentes dedicadas a la marinería solían agruparse y ayudarse formando cofradías religiosas. Estas hermandades fueron habituales en los puertos de España en aquella época. Así surgió la Hermandad de Nuestra Señora del Buen Aire, también llamada Cofradía de Santa María del Buen Aire, que debió crearse en las primeras décadas del siglo XVI. La Hermandad estaba bajo la advocación de la Virgen del Buen Aire y la protección de San Pedro y San Andrés.

Según el preámbulo de sus ordenanzas, la Hermandad pretendía proteger a los marineros y tripulantes que navegaban en la Carrera de Indias, proporcionar asistencia médica a los que la precisen, y mantener a las viudas y huérfanos de los marinos muertos "por mejor remediar algunas necesidades que se ofrecen en los susodichos, sus mujeres, hijos e criados…".

SEVILLA, SIGLO XVI

A mediados del siglo XVI, los miembros del Hospital, Iglesia y Cofradía de Mareantes decidieron organizar otra institución con carácter jurídico y gremial, distinta a la actual religiosa y piadosa. La Universidad de Mareantes, también llamada Universidad de la Mar, tuvo su fundación formal el 13 de marzo de 1561, fecha en la que fueron aprobadas sus ordenanzas por el arzobispo de Sevilla, el dominico Domingo de Pimentel. Esta normativa fue sancionada por Felipe II y archivada por la Casas de Contratación mediante real cédula del 22 de marzo de 1569. Desde entonces, la Universidad funcionó como una entidad separa de la Cofradía de Nuestra Señora del Buen Aire, pero manteniendo su vinculación.

El propósito de esta institución, prolongación natural de la primera, fue la reunión y residencia de los propietarios de las embarcaciones, así como de los capitanes, pilotos y maestres involucrados en la Carrera de Indias. Sus objetivos se ampliaron hacia el aumento y defensa de los privilegios mercantiles en relación con las actividades empresariales y marítimas de la Carrera de Indias. Sus actuaciones principales trataban sobre la organización de los barcos que formaban las flotas mercantes y la toma de medidas para asegurar el tránsito a través de las rutas, así como la elección de sus marinos y el tipo de pilotaje, el desarrollo de la industria naval, y la defensa jurídica de sus miembros. No solo defendía los intereses de los mareantes, también los de otros grupos de profesionales de la Carrera de Indias como los calafetes y carpinteros, los comerciantes, los tripulantes, los pasajeros, etc.

Para la consecución de sus objetivos, la Universidad tuvo que mantener una relación con la Corona, con la Casa de la Contratación y con el Consulado de Cargadores. De hecho, la Universidad, la Casa y el Consulado formarían el triunvirato sevillano de poder mercantil de la Carrera de Indias.

Otra de las finalidades de la Universidad era la formación técnica de futuros marinos. La cátedra en el Arte de Navegar fue aprobada por real cédula en 1552. El ciclo formativo en materias como Pilotaje, Marinería y Artillería duraba cuatro cursos. Se instruían a chavales en edades comprendidas entre 8 y 14 años, preferiblemente de origen español, clases social humilde y en estado de orfandad. De esta forma, se convirtió en una cantera de futuros marinos que salían de la pobreza y a la vez Carrera de Indias se aseguraba la contratación de tripulantes suficientemente cualificados y disponibles.

CASA DE LAS COLUMNAS

En 1573, la Universidad estableció su sede en una casa-palacio llamada Casa de las Columnas. Está ubicada en el barrio de Triana, frente a la Iglesia de Santa Ana, entre las calles Larga y Orilla del Río, que son las actuales calles Pureza y Betis, respectivamente. Desde las ventanas de la Orilla del Río, los alumnos podían observar los barcos mercantes anclados en el puerto fluvial del río Guadalquivir.

Este edificio debió acondicionarse para cumplir varias funciones, como organizar reuniones de marinos e impartir docencia sobre náutica y artes de marear a sus alumnos. Tenía tres plantas visibles por el lado de la orilla del río y dos por la calle Larga, un subterráneo construido a base de muros y pilares formando arcos. Permitía una capacidad para 150 alumnos, alcanzando su máxima en 1699.

Junto a esta casa se construyó un pequeño hospital, con fachada principal a la calle Betis, para la asistencia médica a los marinos enfermos que llegaban a Sevilla tras las duras expediciones de la Carrera de Indias o que estuvieran en estado de vejez. También se aprovechó una capilla con patio abierto construida en las primeras décadas del siglo XVI. Adosada a la casa principal, estaba dedicada a la advocación de Nuestra Señora del Buen Aire y servía para dar culto a los patronos y realizar actividades litúrgicas.

Todo el conjunto fue llamado Hospital, Iglesia y Universidad de Mareantes.

La Casa de las Columnas fue reformada en 1780. En la actualidad, el edificio es el Centro Cívico de Triana, propiedad del Ayuntamiento para la promoción cultural. En la fachada al río se encuentra una cerámica que conmemora la historia de esta escuela.

CERÁMICA DE LA UNIVERSIDAD EN LA CASA DE LAS COLUMNAS

A lo largo del siglo XVII, el número de alumnos y marinos fue incrementándose hasta el edificio se fue quedando pequeño, careciendo de la amplitud y las capacidades necesarias. Al estar rodeado de casas y calles estrechas, impedía la expansión tanto del edificio como de sus actividades docentes. Ante esta necesidad, el superintendente Juan Jiménez de Montalvo solicitó a la Corona la búsqueda de un nuevo emplazamiento.

Así, por real cédula de 17 de junio 1681, la Casa de Contratación y el rey Carlos II autorizan el traslado de la sede de la Universidad de Mareantes al Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla, para que "recojan los muchachos pobres naturales de estos reinos y en él sean educados y enseñados en el arte de Pilotaje, Artillería y Marinería, para que así haya gente de mar experta y abundante".

El Palacio de San Telmo fue construido entre 1682 y 1796, con la financiación de la Corona en compensación al traslado de la Casa de Contratación de Indias a Cádiz y la pérdida económica derivada para los mercaderes y marinos de Sevilla. La nueva sede se construyó sobre un solar, propiedad del Santo Oficio conocido con el nombre de San Telmo. Está situado extramuros de la ciudad entre la Puerta de Jerez y el río, aprovechándose para el conjunto una antigua ermita dedicada al patrón de los marineros, Pedro González Telmo, San Telmo.

PALACIO DE SAN TELMO

Según las nuevas ordenanzas de 1681, la Universidad de Mareantes era la administradora del Seminario de Estudiantes para Oficiales y Pilotos de la mar. Su órgano colegiado representativo estaba formado por un mayordomo diputado y otros dos diputados. Un juez conservador superintendente, representado en el cargo de presidente de la Casa de la Contratación, se encargaba de su supervisión. Una última instancia era del protector, encargado por el Consejo de Indias. La participación de estas tres figuras institucionales hizo que existieran tres fuentes normativas y reglamentaciones sobre el funcionamiento del Seminario, además de las dos reales cédulas fundacionales.

El Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla mantuvo sus dos principales fines: la recogida, cuidado y asistencia de niños huérfanos y pobres de la ciudad; y la docencia y formación de estos en las actividades náuticas y marineras para su posterior desempeño como pilotos y oficiales en las flotas y armadas de la Carrerea de Indias.

Desde finales del siglo XVII, el Seminario fue recibiendo a sus primeros alumnos. Desde 1704, funcionó de forma integral, manteniendo un alumnado de 150 plazas. Los requisitos de ingreso seguían un estricto protocolo, que en 1721 se amplió al cumplimiento del estatuto de limpieza de sangre.

GRABADO DEL PALACIO DE SAN TELMO

La Guerra de Sucesión española, entre los años 1701 y 1714, perjudicó el desarrollo de la actividad marinera y mercantil de la Carrera de Indias, lo que provocó una debacle en la tesorería de la Universidad y el cierre temporal de sus cursos. Tras la finalización del conflicto y la reapertura, el Real Seminario se recuperó y vivió un período de gran actividad docente durante varias décadas, conservando el privilegio de impartir de manera oficial la cátedra de náutica hasta 1786.

Del total de los 3.505 colegiales matriculados que pasaron por el Real Seminario de San Telmo, unos 3.097 eran originarios de la región andaluza, casi un 94%.

Las reformas ilustradas y liberales de Carlos III implicaron profundos cambios en el sistema marítimo comercial a partir del año 1765. El libre comercio de todos los puertos de España con las provincias de los virreinatos españoles de América y Filipinas generó una etapa de inestabilidad económica para el Seminario. En ocasiones, el rey pudo compensar este detrimento mediante la asignación de fondos extraordinarios que ayudaron a su subsistencia, unidos a los ahorros de los años de prosperidad.

En 1786, se dictaron unas nuevas e ilustradas ordenanzas para la administración del Colegio náutico sevillano. La Universidad de Mareantes quedaba definitivamente desvinculada de esta institución, además ese mismo año la Casas de Contratación fue disuelta. El órgano de gobierno colegiado pasó a ser nombrado directamente por el secretario real de Hacienda y Marina, en aquel momento era Miguel de Múzquiz.

En 1847, la Universidad de Mareantes fue clausurada por real orden del 20 de junio, haciéndose entrega de su archivo a la Universidad de Sevilla.

En la actualidad, el Palacio de San Telmo es sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.

LIBRO Y FACHADA DEL PALACIO DE SAN TELMO

REAL SOCIEDAD ECONÓMICA BASCONGADA DE AMIGOS DEL PAÍS



REAL SOCIEDAD ECONÓMICA BASCONGADA DE AMIGOS DEL PAÍS

El origen de la fundación de la Sociedad Económica Bascongada tuvo lugar en las periódicas reuniones que a mediados del siglo XVIII un grupo de ilustrados guipuzcoanos, principalmente nobles y sacerdotes, celebraban para conversar sobre matemáticas, física, geografía e historia, discutir problemas de actualidad, y escuchar música.

En estas reuniones destacaron tres personalidades: el marqués de Altuna, Manuel Ignacio de Altuna, el marqués de Narros, José María de Eguía y Aguirrey el conde de Peñaflorida, Javier María Munibe e Idiáquez. En 1763, estos tres ilustrados decidieron poner en práctica sus conocimientos presentaron a las Juntas de Guipúzcoa el plan de constitución de una Sociedad Económica, también llamada Academia de Agricultura, Ciencias, Artes útiles y Comercio, adaptado a las circunstancias económicas de la provincia.

En 1765, Munibe obtuvo licencia real de Carlos III para la creación de una sociedad de ilustrados, fundando la Real Sociedad Económica Bascongada de Amigos del País. Su sede estaba en el Palacio de Insausti, en la localidad guipuzcoana de AzcoitiaEn el Discurso preliminar que Munibe leyó en la reunión de su fundación, enfatizó la utilidad de las ciencias modernas, especialmente las que los ilustrados llamaban prácticas.

palacio Insausti Azcoitia Sociedad Económica Bascongada
PALACIO DE INSAUSTI

Se fundaba así una institución de capital trascendencia en la cultura vascongada, adaptándose a las circunstancias y economía particular de la muy noble y muy leal Provincia de Guipúzcoa, que sirviese de academia para el fomento de la agricultura, industria, comercio, arquitectura y economía doméstica. La orientación de estos estudios se dirigió a la solución de problemas prácticos y útiles, nuevos procedimientos para el ahumado de la pesca, el abono de las tierras, los nuevos cultivos, el desarrollo de la metalurgia y la construcción higiénica de viviendas.

El conde de Peñaflorida, el marqués de Narros, el marqués de Altuna, Campomanes y otros ilustrados fueron conocidos como los Caballeritos de Azcoitia. Percibieron que España tardaba en desarrollar su potencia económica, lamentando la falta de industria y la baja productividad. Los pensadores liberales y los llamados afrancesados buscaron difundir los avances y el pensamiento de la Ilustración. Comenzaron a trabajar para introducir las más avanzadas técnicas en la agricultura, la industria, la arquitectura, la medicina, etc. La economía política, una ciencia que estaba naciendo, fue objeto también de atención especial.

Sus planes se debatían y aprobaban en Juntas Generales, celebradas por distintas villas o ciudades, se estudiaban las 4 secciones: agricultura; ciencias y artes útiles; industria y comercio; política y buenas letras. Estas 4 secciones genéricas se perfilan en 2 planos: el adelanto de las ciencias, especialmente las consideradas útiles, y el fomento de la economía en su área de actuación. Los dos planos estaban íntimamente trabados en cualquier caso, pues la elaboración teórica debía ponerse al servicio de la mejora técnica y de la educación popular y debía repercutir en el progreso de las fuerzas productivas.

irurac bat lema símbolo sociedad económica bascongada ilustración vasca
IRURAK BAT (LAS TRES, UNA)

Los instrumentos esenciales para llevar a cabo la tarea fueron, prácticamente en todos los casos, la redacción de memorias e informes y la creación de escuelas de formación profesional. En este sentido, la Sociedad Bascongada, por una parte, fue un gran centro de recepción de la ciencia europea a través de los viajes al extranjero de sus miembros y de la acogida en su seno de prestigiosos sabios foráneos y, por otra, se embarcó en ambiciosos proyectos educativos.

El resultado del proyecto de los Amigos del País fue un estrepitoso fracaso al no hacer nada por plantear la génesis de una experiencia secularizada y, menos aún, por generalizar una instrucción pública, dos tareas con las que se hubiese perfilado algún atisbo de modificación de las condiciones de desigualdad sociales, culturalmente esquizofrénicas, económicamente explotadoras y políticamente paternalistas.

Dos tareas que aquellos caballeros no llegaron ni a concebir, pues fomentar una experiencia secular hubiese significado que se empeñasen en transcender ante todo sus propias barreras religiosas y morales, buscando un marco de libertad de creencias y un clima de libre y pública expresión en las actividades cotidianas. Y, además, para ello era preciso generalizar una instrucción pública, proporcionando a las gentes sometidas un instrumento de emancipación cultural; lo cual suponía proscribir su viejo hábito paternalista, furibundamente elitista, actuando de modo absolutamente radical en el quicio de la escindida cultura en la que se desarrollaba la vida del país.

Para empezar, era necesario que hubiesen optado por la alfabetización general de las gentes. Pero aquellos caballeros actuaron de forma alienada y sumisa en enormes naderías y vastísimos quehaceres poco menos que inocentes. Es más que probable que en la historia cultural vasca ideales tal altos jamás cayeron tan bajos.

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CABALLERITOS DE AZCOITIA

Una gran preocupación fue la educación de los jóvenes, su formación y preparación cultural, científica y moral. Escogió como seminario el Colegio del Monumento de Loyola en 1769, bajo el nombre de Real Seminario de Vergara. Este edificio fue abandonado por los jesuitas tras su expulsión decretada en 1767, por eso el historiador que Menéndez y Pelayo llamó primera escuela laica de España. El propio rey Carlos III contribuyó aportando una valiosa financiación para las cátedras superiores en ciencias modernas, las de química y de mineralogía, así como para la organización de sus respectivos laboratorios.

Así el seminario se convirtió en un centro cultural de primera importancia en Europa, en el que se contó con profesores extraordinarios procedentes algunos de toda Europa, entre los que destacaron Proust, Chavaneaux, Brisseau, así como otros científicos de primera fila como los hermanos Elhuyard, Erro, Mas, Samaniego, Santibáñez, Foronda y otros muchos. Este grupo de ilustrados contribuyeron a que los estudios de Vergara llegaran a conocerse y valorarse en toda Europa.

En 1778, se creó el Laboratorio Químico en este seminario, iniciándose los estudios de química y metalurgia. En el mismo se elaboró la Ley de las Proporciones Definidas, que consiguió hacer maleable el platino y forjar diversas piezas, y se descubrió el aislamiento del wolframio o tugsteno. Se trabajaron los aceros y la mejora de las técnicas de ferrerías.

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SEMINARIO DE NOBLES DE VERGARA

La Escuela de Ingenieros de Minas, la primera que tuvo carácter civil, fue fundada en 1777 por orden de Carlos III. Se instaló en Almadén (Ciudad Real), donde ya existía algún tipo informal de enseñanza, para aprovechar un elemento muy importante, las minas de azogue, material insustituible entonces para conseguir el amalgamamiento de la plata, fuente de riqueza de primerísimo orden en la América hispana, especialmente en Méjico.
Esta Escuela comenzó su actividad en un contexto histórico similar a otros centros: Sajonia (Freiberg, 1767), Hungría (Schmnitz, 1770), Francia (París, 1778).

Las Escuelas de Dibujo fundadas en Vitoria, Bilbao y Vergara en 1777, y poco más adelante en San Sebastián y Placencia. En Vitoria sigue funcionando convertida en Escuela de Artes y Oficios Artísticos, y con una importante actividad de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País en su Junta de Fundación.

Esta gran idea ha aportado positivos avances en campos como el industrial, el agrícola, el científico, y el cultural para las Provincias vascongadas que indudablemente tendría sobre estas bases un florecimiento económico.

También se adquirió la granja en San Miguel de Basauri, para experiencias agrarias, la Casa de Misericordia en Vitoria, y se intentó fundar una Escuela de Náutica en San Sebastián. Al mismo tiempo se constituyó una biblioteca y un gabinete de historia natural.

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SEMINARIO DE NOBLES DE VERGARA

Entre sus grandes tratadistas políticos destacaron José Agustín Ibáñez de Rentería y Valentín de ForondaEntre 1780 y 1783, Ibáñez de Rentería leyó tres Discursos, entre ellos Reflexiones sobre las formas de gobierno, y Foronda sus primeros trabajos, que publicó en Miscelánea en 1787. Ambos defendieron el sistema liberal-burgués, hablando Ibáñez de Rentería de partidos políticos y derechos del hombre, defendiendo la democracia; y Valentín de Foronda afirmó que la conducta política debe asentarse en la libertad, propiedad y seguridad, que considera anteriores a las leyes y al poder. Y criticó a los nobles que creían que el comercio es indigno de la nobleza.

José María de Eguía y Aguirre se hizo famoso por su Enciclepedismo, siendo elogiado por Rousseau, y llegando a tener problemas con la Inquisición, como también los tuvo Félix María de Samaniego, autor de Fábulas en verso castellano para el uso del Real Seminario Bascongado, con carácter moralizante.

Javier María Munibe escribió Los aldeanos críticos, o cartas chríticas sobre lo que se verá, publicado en 1758, para rectificar y mofarse de las ideas sobre física que el padre Isla expuso a fray Gerundio de Campazas. Un libro satírico que defendía la ciencia moderna e identificaba la filosofía moderna y física, haciendo referencias a Galileo, Descartes, Copérnico, Newton, Leibnitz, Gassendi, Maignan y Saguens.

La Sociedad Bascongada se ocupó también del lujo, su máximo representante Juan Sempere y Guarinos escribió Historia del Luxo y de las leyes suntuarias de España.

Fue también foco de relaciones con la cultura extranjera de la Ilustración, principalmente con la francesa. Se enviaron becarios a estudiar fuera de España, y se abrieron puertas a científicos como el botánico y naturalista Michel Adanson, el físico-químico Davil Pierre Ruelle, el físico Teodoro de Almeida, Joseph Jérôme Lefrançois de Lalande, Louis- Bernard Guyton de Morveau, Robertson, John Needham, etc.

CASA DE CONTRATACIÓN DE INDIAS


La Casa de la Contratación de Indias, fundada en el Alcázar Real de Sevilla en 1503, fue la institución que reguló y controló la actividad comercial española con las Indias durante los siglos XVI y XVII, con carácter de monopolio y atribuciones mercantiles, fiscales y judiciales.

Además, fue uno de los principales centros de ciencia aplicada del mundo en disciplinas como Náutica, Cosmografía, Geografía, Hidrografía, Astronomía y Matemáticas, así como un centro de formación en las nuevas técnicas y conocimientos relacionados con la navegación para la formación de pilotos y almirantes.

Entre sus resultados estuvieron las fabricación de instrumentos de navegación, tales como agujas de marear, astrolabios, cuadrantes y ballestillas; la organización de expediciones marítimas que descubrieron océanos y continentes; y la ejecución de planos cartográficos de territorios y mares de todo el orbe que fueron reunidos en el Padrón Real por los científicos del nivel de Juan de la Cosa, Américo Vespucio, Sebastián Caboto, y Alonso de Santa Cruz.

CASA DE CONTRATACIÓN DE INDIAS

El 14 de febrero de 1503, los Reyes Católicos fundaron la Casa de Contratación de Indias, mediante real decreto que aprobaba de sus primeras ordenanzas. Funcionó como máximo organismo administrativo que regulaba el tráfico marítimo y la actividad comercial de España con las tierras descubiertas y por descubrir en el Nuevo Mundo, con las islas Canarias y con el África atlántica.

Desde su inicio, este sistema institucional aplicó las doctrinas intervencionistas y mercantilistas en el comercio exterior propias de la época, para ir perfeccionándose durante el siglo XVI hasta quedar institucionalizado en el último cuarto del mismo.

Probablemente, su fundación estuvo inspirada en las Casas de Guinea y de la India y en los Almacenes de Guinea y de la India, que ya tenía el Reino de Portugal desde el siglo XV. Su primera sede estuvo en las Atarazanas Reales, pero su cercanía al río y riesgo de inundación hicieron que se trasladase a las instalaciones del Alcázar Real. Para tal función se remodeló el llamado Cuarto del Almirante, que fue ampliado con una segunda planta hacia el Cuarto de los Cuatro Palacios, se construyeron almacenes y viviendas, y se adquirió un edificio que fue el Hospital de Santa Isabel, en 1533. El Cuarto del Almirante se ubica en la plaza de la Montería.

CUARTO DEL ALMIRANTE

Dentro del Cuarto del Almirante, destacó el Salón del Almirante, que debe su nombre por haber sido sede del Tribunal del Almirantazgo de Castilla. En este salón, se debatían los proyectos marítimos, se presentaban informaciones científicas, se exponían cartas geográficas de los nuevos descubrimientos y se negociaban las condiciones contractuales de las empresas mercantiles. En la actualidad, esta sala está decorada con pinturas de temática histórica del siglo XIX y principios del XX, y se utiliza como Salón de Conferencias del Alcázar Real.

Otra importante estancia fue la Sala Capitular, que hoy es capilla y llamada Sala de Audiencias. Está presidida por un altar con un magnífico tríptico La Virgen de los Mareantes, de Alejo Fernández: una virgen María con manto, acogiendo a personajes relacionados con el descubrimiento del Nuevo Mundo, flanqueada por cuatro santos: san Sebastián y Santiago a la izquierda, y san Telmo y san Juan Evangelista a la derecha. En la parte de abajo se representan los siete tipos de navío que existían en esa época. Su artesonado es del siglo XVI con motivos decorativos renacentistas.

SALA CAPITULAR

La Casa de Contratación debía fomentar y regular el comercio y la navegación con las Indias, promover la organización de flotas y expediciones marítimas, inspeccionar los navíos, instruir a capitanes y maestres, y contratar a tripulantes capacitados.

En el Alcázar Real debía hacerse el registro y depósito de las mercancías que iban o venían, así como el cobro de los derechos aduaneros, reservados para la administración de la Monarquía española. Posteriormente, las mercancías se subastaban en la lonja a los compradores.

Debía expedir los permisos a los pasajeros y controlar el embarque en los navíos, pues nadie podía partir desde el puerto de Sevilla o cualquier otro puerto con destino a América sin el permiso de la Casa de Contratación.

Otra de sus funciones fue el ejercicio judicial: civil, mercantil y criminal; por ejemplo dirimía los pleitos entre colonizadores o perseguía el fraude fiscal de las mercancías sin declarar. Para esta función se creo la Audiencia de la Casa de Contratación y llegó a tener su propia prisión.

ARCHIVO GENERAL DE INDIAS

Desde su fundación, en la estructura administrativa de la Casa de Contratación destacaron tres cargos funcionariales: el factor, el tesorero y el contable.

El factor era el cargo más importante, decidía la tipología de mercancías que debían llevar la flota de la Carrera de Indias, además de sus aparejos, equipamiento y armamento.

El tesorero custodiaba y distribuía los recursos monetarios y metalíferos que traía la flota de la Carrera de Indias a su vuelta, además hacía función de albacea de los fallecidos.

El escribano elaboraba toda la contabilidad de las mercancías y la financiación mediante libros de cuentas.

El primer tesorero fue Sancho Ortiz de Matienzo, jurista y canónigo de la catedral de Sevilla, que terminó como abad de la recién descubierta isla de Jamaica desde 1512. El primer factor fue Francisco Pinelo y el primer escribano fue Jimeno de Briviesca, ambos estaban muy relacionado con las expediciones de Cristóbal Colón.

A medida que el teatro de operaciones mercantiles de ultramar se iba engrandeciendo surgieron nuevas Ordenanzas para atender a las nuevas necesidades (1503, 1510, 1536, 1543, 1552, 1585). Progresivamente, se establecían nuevos cargos con sus respectivas funciones, llegando a adquirir gran complejidad en sus competencias y actividades y a tal efecto fueron sancionadas ordenanzas más amplias.

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VISTA DE LA TORRE DEL ORO DE SEVILLA

En 1522, fue fundada la Casa de Contratación de la Especiería, con subsede en La Coruña. Esta decisión de Carlos I fue debida a la llegada de la nao Victoria por Juan Sebastián Elcano proveniente de la expedición de Fernando de Magallanes a las islas Molucas tres años antes. Su función era la distribución y venta de las especias y resto de mercancías orientales a puertos atlánticos europeos. La Casa de la Especiería fue suprimida como consecuencia del Tratado de Zaragoza firmado en 1529, por el que las islas Molucas pasaban a control portugués.

En 1524, se formalizaba el Real y Supremo Consejo de Indias por Carlos I, pasando la Casa de Contratación a depender de esta institución.

En 1529, Carlos I otorgaba licencia para comercial con los Virreinatos americanos de forma directa a los puertos de San Sebastián, Bilbao, Bayona, Laredo, Avilés y La Coruña, en el Norte, y en el Sur, Cádiz, Málaga y Cartagena. En un principio, esta medida pudo suponer una menaza contra el monopolio hispalense, pero ninguna de estas ciudades hizo uso de esta posibilidad, ya que los barcos tenían que retornar forzosamente a través del puerto de Sevilla.

En 1535, se dispuso en Cádiz un Juzgado de Indias, tratándose de una especie de aduana para controlar el tráfico y descarga de mercancía en su puerto. Fue debido a las dificultades del calado del Guadalquivir para naves de gran tonelaje que no podían navegar aguas arriba hasta Sevilla.

Lonja Mercaderes Archivo General Indias Sevilla
ARCHIVO GENERAL DE INDIAS

En 1543, se fundó el Consulado de Cargadores a Indias por orden de Carlos V, y sancionado por Felipe II en 1566. Se trata de una corporación profesional de mercaderes relacionados con el comercio de ultramar para defender sus intereses frente a los de la Corona y los de otros mercaderes, y para participar en los litigios y querellas surgidas entre sus miembros o con otros agentes en una amplia serie de materias que abarcan desde las transacciones mercantiles hasta las quiebras de compañías, los contratos de fletes de naves, los préstamos a la gruesa o loa seguros marítimos. Esta institución gremial revolvía los procesos jurídicos de forma más ágil y eficiente que la propia Casa de Contratación.

Otra de aquellas necesidades fue la reorganización de los galeones que hacían la Cerra de Indias, mediante la aprobación en 1564 de un nuevo Sistema de Flotas y Galeones. Además, esta flota mercante iría acompañada de una Armada de Guarda de la Carrera de Indias, compuesta por seis u ocho galeones de carácter militar, cuya función era la escolta y defensa de los galeones durante la carrera para disuadir o enfrentarse a corsarios y piratas.

En 1569, se constituyó la Universidad de Mareantes, por los dueños de naos, maestres y pilotos de la Carrera de Indias. Fue un organismo menos poderoso que el Consulado, a pesar de su extraordinaria contribución económica y técnica de sus miembros al tráfico ultramarino. Tuvo su sede central en la Casa de las Columnas, el arrabal de Triana, en la orilla derecha del Guadalquivir. Trataba la enseñanza práctica de la navegación y la náutica, el servicio hospitalario de los marineros y otro tipo de necesidades de sus integrantes.

La Casa de la Contratación, el Consulado de Cargadores y la Universidad de Mareantes formaron la tríada de instituciones sevillanas más relevantes de la Carrera de Indias, en la que jugaron un papel fundamental para el desarrollo de la navegación y el comercio.

En 1579, Felipe II autorizó la figura de un presidente para reorganizar la administración de este cada vez más amplio organismo.

En 1585, se aprobaron nuevas ordenanzas, que se convirtieron en la base del Libro Noveno de las Leyes de Indias.

En 1598, se constituyó la Lonja de Mercaderes, un magnífico edificio situado entre la Catedral y el Alcázar, un ejemplo más del poder que llegó a alcanzar el Consulado de Mercaderes. En la actualidad es sede del Archivo General de Indias.

SEVILLA, SIGLO XVI

La función más importante de la Casa de Contratación fue la científica, ya que se fue convirtiendo en un gran centro de ciencia aplicada a la Náutica, la Cosmografía, la Geografía, la Astronomía o la ingeniería naval. Se encargaba de la formación e instrucción de oficiales marinos, y para ello, en 1552, se crearon cátedras de Navegación, Cosmografía, Astronomía, Matemáticas, Geografía e Hidrografía; y una cátedra de artillería, fortificaciones y escuadrones. La normativa preveía que, tras acreditar la asistencia a las lecciones y siguiendo la mecánica gremial, los aspirantes a pilotos debían superar un examen ante un tribunal presidido por el piloto mayor y formado por dos cosmógrafos de la Casa de Contratación y un mínimo de seis pilotos de la ciudad previamente aprobados. Este tribunal también revisaba las cartas e instrumentos que debía presentar cada examinado.

Esta institución terminó convirtiéndose en un centro de estudio y reunión de los marinos y cosmógrafos más expertos del momento en toda Europa. Los oficiales estudiaban los problemas planteados por cada expedición descubridora o flota mercante para aportar soluciones y tenían un carácter de cuerpo consultivo ante la Corte.

También se abrió un taller para la fabricación de instrumentos de navegación, tales como agujas de marear, astrolabios, cuadrantes y ballestillas.

INSTRUMENTOS DE NAVEGACIÓN

Gracias a su desarrollo científico, España lideró los avances en los campos de la Cosmografía, la Cartografía y la Ingeniería naval, durante el siglo XVI. Se impulsaron expediciones científicas, se centralizó y sistematizó la información procedente a los territorios descubiertos y colonizados, se estudió el magnetismo terrestre, se perfeccionaron métodos para la determinación de longitudes y latitudes, corrientes atmosféricas y marítimas, cartografía del planeta, bibliografía sobre los nuevos territorios e información sobre botánica y zoología.

En 1508, se oficializó los cargos técnicos de piloto mayor y en 1523, el de cosmógrafo mayor. El piloto mayor recopilaba informes y planos traídos por los marinos y expedicionarios para la elaboración cartas náuticas de las principales rutas marítimas y planos de los territorios descubiertos y colonizados. Para ello, era ayudado por otros profesionales relacionados con las materias.

La principal obra cartográfica que debía mantener el piloto mayor era el Padrón Real. Esta Carta de los Mares describía todas las novedades referentes a avistamientos de tierras o de accidentes geográficos y el ensayo de derroteros diferentes, y debía ser actualizada a partir de las informaciones y rectificaciones realizadas por los pilotos en sus viajes sobre cartas de marear. El Padrón Real debía ser guardado de forma secreta para que dicha información no cayera en poder de alguna potencia extranjera o enemiga de España.

En 1508, fue piloto mayor el florentino Américo Vespucio, el hombre que dio su nombre a todo un continente: América. Su obra Mundus Novus fue muy divulgada en la Europa en su tiempo, con especial detalle en el uso del cuadrante y el astrolabio. Vespucio fue sucedido por Juan Díaz de Solís, y este por Sebastián Caboto.

Entre los pilotos mayores destacó Alonso de Santa Cruz, que participó en el litigio acerca de la posición geográfica del contra-meridiano en las Indias Orientales entre España y Portugal, y fue el gran precursor de los mapas de variaciones magnéticas, a mediados del siglo XVI. Pasó a la historia de la Cartografía y Geografía por hallar un modo de trazar los intervalos entre los paralelos de las proyecciones esféricas, evitando los errores que se producían en las cartas planas. Sus dos grande obras científicas fueron Islario General de todas las islas del Mundo, sobre Cartografía, y Libro de las Longitudines, sobre Náutica y Cosmografía.

ISLARIO GENERAL, POR ALONSO DE SANTA CRUZ

La Casa de Contratación organizó diversas expediciones marítimas con el objetivo de descubrir nuevas rutas oceánicas y describir las tierras del Nuevo Mundo, pero siempre con la visión de llegar a las islas de las Especias, es decir, el archipiélago de las Molucas.

En 1508, organizó dos expediciones colonizadoras de las costas de Venezuela, Colombia y América central al mando de Alonso de Ojeda y de Diego de Nicuesa con el objetivo de fundar Nueva Andalucía y Veragua.

En 1515, puso al mando de Juan Díaz de Solís una flota para buscar un acceso al océano Pacífico desde la costa suramericana y descubrió la desembocadura del Río de la Plata. Fue la primera de las expediciones a las Especierías que promovió la Casa de Contratación.

En 1519, el portugués Fernando de Magallanes emprendió el tan ambicioso proyecto de llegar a las islas de las Especias. En la Casa de Contratación tuvo que negociar los términos de la expedición con los oficiales Juan de Aranda y Sancho Matienzo y fue asesorado por los pilotos Rodríguez Mafra y Rodríguez Serrano. Su resultado fue la primera vuelta al mundo que completó Juan Sebastián de Elcano.

Los logros científicos de esta expedición promovida por la Casa de Contratación fueron: la demostración empírica de que la Tierra es redonda, aunque ya se sabía de forma teórica; la constatación de que la Tierra es navegable en toda su extensión; el descubrimiento de que las dimensiones de la Tierra eran considerablemente mayores de las que se estimabas como ciertas entonces; la certeza de que la humanidad que habita todo el planeta era homogénea; y la sorpresa al comprobar que completando una vuelta a la Tierra rumbo oeste se sustraen 24 horas, un día cronológico, desde el punto de inicio.

En 1520, Bartolomé de las Casas lideró una expedición marítima compuesta sólo de labradores y misioneros que llevaban gran cantidad herramientas, semillas, plantas y ganado para colonizar de forma pacífica el territorio venezolano de Cumaná.

En 1525, García Jofre de Loaysa fue nombrado capitán general y Juan Sebastián Elcano piloto mayor de la armada que debía llegar a la Especiería, resultando un fracaso.

En 1535, una flota al mando de Pedro de Mendoza llegó al Río de la Plata y su expedición controló todo el valle de aquel inmenso río, una enorme extensión territorial que incluye el norte de Argentina, Uruguay y Paraguay.

Desembarco Elcano Sevilla Victoria Salaverría Magallanes circunnavegación
EL DESEMBARCO DE EL CANO EN SEVILLA, POR ELÍAS SALAVERRÍA

En 1717, por real decreto de Felipe V, la Casa de Contratación se trasladó a Cádiz. Los motivos técnicos fueron la sedimentación del puerto fluvial y las dificultades que tenían los cada vez más robustos y cargados navíos para remontar el curso del Guadalquivir hasta el puerto hispalense.

Y en 1790, fue suprimida la institución, porque ya se había liberalizado el comercio con los puertos mercantes de los Virreinatos hispanoamericanos.

La inmensa e importantísima documentación recogida en la Casa de Contratación con todos esos informes constituye el Archivo de Indias, ubicado en la antigua Casa Lonja de Sevilla. Este edificio fue construido en la época de Felipe II, entre 1585 y 1598, sobre planos de Juan de Herrera.

Finalmente, en 1785, se formalizó el Archivo General de Indias, en el que se fueron incorporando los fondos documentales de la Casa de Contratación, del Consejo de Indias, de los Consulados y de las Secretarías de Estado y del Despacho.

En la actualidad el Archivo General de Indias conserva más de 43.000 legajos, instalados en ocho kilómetros lineales de estanterías, con unos 80 millones de páginas de documentos originales acerca de tres siglos de historia del Imperio español.

MONUMENTOS A CRISTÓBAL COLÓN Y A JUAN SEBASTIÁN ELCANO