DISCURSOS ARISTOTÉLICOS DE PEDRO JUAN NÚÑEZ


Pedro Juan Núñez fue filósofo humanista, helenista, retórico y aristotélico, precursor de la moderna crítica positiva de textos aristotélicos durante el Renacimiento. Su Oratio de causis obscuritatis Aristotelae, publicada 1554, es una interesante exposición de las causas de la oscuridad de Aristóteles, con el fin de deshacerlas y lograr así un mejor conocimiento del mismo y un mayor aprovechamiento para los estudios.

DISCURSOS ARISTOTÉLICOS DE PEDRO JUAN NÚÑEZ

Pedro Juan Núñez nació en Valencia 1522 y murió en 1602. Firmaba sus obras con sus nombres latinos: Pere Joan Nunyes y Petrus Iohannes Nunnesius Valentinus.

Estudió junto al filósofo Juan Bautista Monllor en la Universidad de Valencia, y después en París, con Pedro Ramus y Adriano Turnebus. De regreso a España, enseñó en las Universidades de Valencia, Zaragoza y Barcelona. Aunque sobresalió más como retórico y humanista, en cuyo campo se le considera un magnífico helenista también se dedicó a la filosofía. En este ámbito, se convirtió en un simple seguidor del pensamiento filosófico de Aristóteles con poca originalidad.

Marcial Solana, en su obra Historia de la filosofía española, dividió sus obras en gramaticales retóricas y filosóficas. Dentro de las filosóficas, hizo distinción entre obras metodológicas dialécticas, físicas e historia filosófica. Las obras metodológicas comprenden: Aviso para estudiar les Arts en particular; Ratio studii theologici; De methodo; y De studio philosophico.

El tratado De studio philosophico es probablemente el más interesante y el único que fue publicado, en 1621. Explicaba cómo se debe dar un curso de filosofía para lo cual analizó las cualidades que han de tener discípulos y maestros, qué disciplinas han de enseñarse, con qué orden y de qué modo. Siguiendo a Aristóteles, a los discípulos exigía ingenio, memoria, estudio asiduio y la necesaria preparación o conocimiento de estudios previos. El orden de las enseñanzas filosóficas debe ser el siguiente: Lógica, Filosofía especulativa y Filosofía práctica o Moral, todo esto basado sobre los libros de Aristóteles. En la exposición de estos deben siempre observarse tres reglas:

1. que la exposición se dirija a un fin y que este siempre sea el mismo.

2. que siempre se presente toda la doctrina concatenada y unida.

3. que el lenguaje sea apto y propio para la exposición.

Respecto de este último, sugirió utilizar la lengua materna de los alumnos y emplear una dicción sencilla y accesible a todos.

UNIVERSIDAD DE VALENCIA

Las obras dialécticas son dos: De Constitutione artes Dialecticae y Commentarius in libellum De constitutione artis Dialecticae. Fueron publicadas en Valencia en 1554, ambas en un volumen, junto con la Oratio de causis obscuritatis Aristotelae.

La obra De Constitutione artes Dialecticae es una introducción a la Dialéctica, un esquema para su estudio; tras rechazar la dialéctica en sentido platónico (método de definir y dividir), estoico (estudio exclusivo de silogismo) y aristotélico (arte de lo probable), la admitió en el sentido general y ampliamente admitido de "disciplina acerca de la invención y disposición de los argumentos".

La otra obra dialéctica, Commentarius in libellum De constitutione artis Dialecticae, es un simple comentario sobre aquellos puntos del De Constitutione artes Dialecticae que, a su juicio, se vieron necesitados de aclaración. El historiador ilustrado Gregorio Mayans y Siscar elogió mucho estos opúsculos; del primero llegó a escribir: "exquisita methodo, mirabili brevitate et perspicuitate scriptus est, secundum Aristotelem mentem." (Fue escrito con un método exquisito, con una brevedad y claridad maravillosas, según la mentalidad de Aristóteles.)

Entre las obras físicas, la más importante es la Institutionum Physicarum, publicada en Valencia, en 1554. Es una introducción a la Física, compuesta al estilo de Platón, si bien siguiendo la doctrina aristotélica.

Sin embargo, quizá de todas las obras filosóficas de Núñez ninguna tenga el interés de la Oratio de causis obscuritatis Aristotelae (Discurso de Aristóteles sobre las causas de la oscuridad), publicada en Valencia, en 1554. Se trata de una interesante exposición de las causas de la oscuridad de Aristóteles, con el fin de deshacerlas y lograr así un mejor conocimiento del mismo y un mayor aprovechamiento para los estudios. Antes de Aristóteles hubo también varias causas que produjeron oscuridad en la filosofía: los poetas, que la envolvieron en fábulas y mitologías; los pitagóricos, que la redujeron a números y fórmulas, retrayendo a muchos de su estudio; y Heráclito, que buscaba la oscuridad a propósito. Después, el mismo Aristóteles, que supo superar todas esas causas, dio lugar a otras, principalmente por su uso técnico de las palabras. Hay también causas extrínsecas de su oscuridad, como la negligencia de muchos de sus traductores y comentadores. Una causa también extrínseca es la variedad de textos de una misma obra del propio Estagirita, debida al azaroso destino de su producción.

En su Historia de la filosofía española, su Marcial Solana escribió:
"Según Plutarco y Estrabón, Aristóteles donó su biblioteca a Teofrasto; éste, a Neleo Escepsio; y este a hombres rudos y ambiciosos, quienes la vendieron en mucho precio a Apellicón, el cual se metió a enmendar los libros del Estagirita, y los mutiló lastimosamente, llenándolos de equivocaciones. La biblioteca de Aristóteles fue trasladada a Roma por Sila, y ordenada por Tiranio. De ella sacó varios ejemplares, ya corrompidos y depravados, Andrónico de Rodas."
Al objeto de remediar esta situación, se hizo inevitable comparar los textos griegos, según los códices y ejemplares que se tengan.

LIBROS DE PEDRO JUAN NÚÑEZ

De todos modos, hay una serie de causas intrínsecas en a oscuridad aristotélica, y a ellas se refirió Núñez con especial detalle. Entre estas destacan la variedad de voces para expresar una misma idea, el empleo de voces ambiguas, el tecnicismo con que se usan vocablos de la lengua diaria, la sintaxis, el peculiar enfoque aristotélicos de las cuestiones, el gran número de argumentos, la sobra de exposiciones redundantes y superfluas y la falta de otras necesarias, las dificultades u oscuridad del mismo objeto de estudio, la atribución a Aristóteles de opiniones que no son suyas y las equivocaciones en que a veces él también incurre. Naturalmente, son todas ellas dificultades que sólo una labor crítica textual, filosófica y bibliográfica, puede salvar.

Aunque, Núñez siguió fielmente a Aristóteles, tuvo algunos rasgos de originalidad, que Marcial Solana redujo a tres:

1. el anhelo de armonizar y conciliar las doctrinas platónica y aristotélica;

2. el relieve que suele dar en sus exposiciones a la historia de la filosofía;

3. el espíritu crítico que anima todas sus obras, sobre todo la última citada.

Sobre esta obra, el historiador Marcial Solana:
"Crítica textual, mediante el cotejo de códices e impresos, para purificar el texto del Estagirita cuando sea posible; crítica filológica, por la comparación mutua de las voces, sobre todo de las oscuras y ambiguas, para determinar así su genuino significado; crítica depurativa del lenguaje, escribiendo en latín correcto lo que se expresaba en modismo y giros bárbaros; crítica explicativa, que suple lo que falta a un texto, quita lo que de él sobra y ordena lo desordenado; crítica lógica, que declara los métodos, argumentos y silogismos que lo requieren; crítica bibliográfica, que separa pasajes y libros auténticos del Estagirita de los que no lo son: y crítica de sistemas y doctrinas, que señala lo que Aristóteles tomó de otros filósofos."

Por todo esto, cabe considerar a Núñez como un verdadero precursor de la moderna crítica positiva de textos, en la que indudablemente fue un hombre genial.

LARINGOSCOPIO POR MANUEL GARCÍA SITCHES


Manuel García Sitches fue un importante cantante de ópera barítono del siglo XIX, profesor de canto en el Conservatorio de París y en la Real Academia de Música de Londres. Fue el creador de la Laringología indirecta, fruto de sus investigaciones en el funcionamiento de la anatomía de la laringe humana aplicado al perfeccionamiento del canto.

En 1855, innovó el Laringoscopio, un instrumento que permitía visualizar la laringe y la faringe sin necesidad de una bisección, de gran utilidad tanto para médicos como para cantantes, y que permitió la fundación de decenas de sociedades laringoscópicas por los países occidentales en su época.

Su obra Tratado completo del arte de canto fue escrita en francés y traducida al inglés, alemán y español.

Manuel García Patricio laringoscopio laringe
LARINGOSCOPIO POR MANUEL PATRICIO GARCÍA SITCHES

Manuel Vicente Patricio Rodríguez Sitches, más conocido como Manuel García Sitches, nació en Madrid, en 1805. Sus padres se dedicaban a la ópera, consiguiendo éxito en los teatros de Madrid, París y Nápoles. Su padre era Manuel del Pópulo Vicente García, tenor predilecto de Gioacchino Rossini, y su madre fue Joaquina Sitches "la Briones". Sus hermanas María Malibrán y Pauline Viardot-García también obtuvieron un reconocimiento artístico en su tiempo. Contrajo matrimonio con Eugénie Mayer, que fue discípula suya y dedicada a la ópera en Londres y París, y tuvieron por hijo al barítono Gustave García.

En 1814, tras el final de la Guerra de la Independencia española, Manuel abandonó la casa de sus abuelos para se reunirse con sus padres en Nápoles. Allí inició sus estudios en Solfeo, según el método de Nicola Porpora. Debido a una epidemia de cólera en aquella ciudad italiana, la familia tuvo que marchar a París en 1816, permaneciendo nueve años. Durante esta etapa de su vida, García pudo aprender los secretos de la interpretación operística en el máximo esplendor del bel canto, desde los relacionados con las habilidades vocales hasta los derivados de la puesta en escena dramática.

familiares Manuel García ópera cantantes retratos
FAMILIARES DE MANUEL GARCÍA

En 1825, la familia viajó a América para emprender una gira artística con su propia compañía. Manuel García actuaba de barítono y bajo, su padre de tenor, su madre de segunda soprano y su hija María de contralto. Era la primera vez que se escucharon óperas de Mozart con gran maestría en teatros Nueva York y otras ciudades de Norte América, e incluso México.

A pensar de este éxito artístico, Manuel Patricio no sintió una profunda vocación por la ópera y decidió regresar a Europa para iniciar una brillante carrera profesional relacionada con la Medicina y la Pedagogía, tratando de investigar el arte del canto desde su vertiente científica, es decir la fisiología de la laringe.

Estaba de vuelta en París, coincidiendo con la Revolución de julio de 1830. Entonces, fue admitido en un hospital militar para ocuparse de los enfermos que padecían afecciones de la garganta. Pudo comprobar la relación que existía entre el buen funcionamiento de los órganos de la garganta y el tono de la voz.

Manuel García Sitches laringoscopio moderno
MANUEL GARCÍA Y EL LARINGOSCOPIO

Tras esta etapa de investigación científica práctica y su experiencia musical anterior, pudo ser contratado como maestro de canto en el Conservatorio de Música de París, en 1835. Allí, desarrolló una importante actividad científica.

En 1840, expuso la tesis Memoria sobre la voz humana en el Instituto de París, que resumía sus observaciones sobre los principios básicos de la producción vocal humana desde los puntos de vista anatómico, lingüístico y musical. La obra fue traducida al alemán, editada varias veces.

Y, en 1847, publicó un importante Tratado completo de canto, acerca de los aspectos estrictamente dramáticos y operísticos de la interpretación. Fue escrito en francés y traducido al inglés y al alemán.

Estas dos obras están recogidas en École de García. Traité complet de l’art du chant, considerado como el manual de técnica vocal e interpretación dramática operística de la historia del bel canto, tanto para el estudiante como para el profesional.

Manuel García Sitches Tratado completo canto
TRAITÉ COMPLET DE L'ART DU CHANT, POR MANUEL GARCÍA

En 1848, marchó a Londres, donde ingresó en la Real Academia de Música para trabajar de profesor, combinando su actividad profesional con la investigación científica. Interesado en la correcta respiración de sus alumnos, analizaba el funcionamiento de la anatomía de la laringe humana, especialmente la estructura de las fibras musculares.

En 1854, desarrolló un instrumento que permitía realizar un diagnóstico no invasivo en el interior de la laringe y de la faringe sin necesidad de una bisección, especialmente en las cuerdas vocales humanas en movimiento. Se había basado en la práctica de observar su propia laringe mediante un espejo de dentista y estudiar sus movimientos durante el proceso de canto. Había inventado el primer laringoscopio, también llamado como espejo laríngeo.

En realidad, los primeros diseños de proto-laringoscopios fueron realizados por Bozzini, en 1807; Cagnard de Latour, en 1825; y Ehrman, en 1854. Pero sería el de García Sitches el que permitía estudiar de una forma práctica la formación de la voz y los movimientos de la laringe, en 1854.

Un año antes, el médico francés P. Borel había ideado la utilización de la luz artificial reflejada para iluminar cavidades naturales por un espejo cóncavo. Pero, serían Türck y Czermak quienes compondrían el llamado "espejo frontal de Türck", un espejo laríngeo con luz artificial acoplado a los laringoscopios indirectos.

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EXAMEN LARINGOSCÓPICO Y TRATADO COMPLETO DEL ARTE DEL CANTO

El profesor Antonio García-Tapia describió la influencia del científico español en la Laringología y en el arte del canto, según su libro publicado en 1905. En palabras escritas por Manuel García:
"Para estudiar bien la fisiología de la laringe del hombre yo estaba convencido de que ni las disecciones ni las vivisecciones resolverían nunca todos los problemas y que el secreto de la formación de la voz quedaría oculto, en tanto no se pudiera observar directamente la glotis en función. Y la idea de verme mi propia laringe me obsesionaba desde entonces."

"Conociendo la profunda situación de la laringe y su sitio inaccesible a la luz, creí que mi idea era irrealizable. Mil veces la rechacé y mil veces acudió a mi mente con mayor fuerza. Por entonces leía yo un filósofo, creo que era Bacón, que decía que todas las ideas, por estrambóticas que parezcan, deben intentar llevarse a la práctica, y esto me animaba a seguir buscando el medio de realizar mi intento."

"Por fin un día de sol espléndido (septiembre de 1854), paseando en París en el Palais Royal, vi en mi imaginación, como en un relámpago, el mecanismo de la laringoscopia. Corrí inmediatamente a casa del instrumentista Charriere y le dije que quería un pequeño espejo montado en un largo mango de alambre. Charriere me enseñó al instante un espejillo de dentista que había construido en 1851 para exponerlo en Londres; el tal espejillo respondía al que yo había visto en mi mente. Lo compré en seis francos y fui corriendo a un almacén donde adquirí un espejo de mano de los corrientes."

"Impaciente por comenzar mi experiencia, llegué a casa, templé el espejillo en agua caliente para que no se empañase y le introduje en la boca hasta apoyarle en la campanilla. Yo tengo un gañote muy dócil (textual) que me permitió esta maniobra sin protestas."

"Abierta completamente la boca, dirigí con el espejo de mano un rayo de sol al espejillo que tenía en el gañote. En otro gran espejo colocado enfrente de mí, vi en el acto mi glotis abierta y debajo una gran porción de mi tráquea. La sensación que experimenté es indescriptible. ¡Había conseguido dar vida real a la idea que durante tanto tiempo me obsesionó! Calmado de mi primera impresión, observé con detenimiento el modo de abrirse y cerrarse la glotis y la forma y actitud que tomaban las cuerdas durante la emisión de la voz."

laringoscopio Manuel García placa casa
LARINGOSCOPIO ORIGINAL Y PLACA HOMENAJE

En 24 de mayo de 1855, presentó ante los miembros de su institución académica londinense los resultados conseguidos, así como una memoria titulada Observations on the Human Voice.

El laringoscopio es un instrumento de gran utilidad tanto para médicos como para cantantes. Esta innovación hizo que se fundasen más de sesenta sociedades laringólogas por Europa en su época. Sin embargo, García siempre estuvo más interesado en su investigación de la laringe sobre su uso en el canto que en los aspectos médicos.

García consiguió gran prestigio entre los médicos científicos de Gran Bretaña y el resto de Europa, y varios premios y reconocimientos por su labor. Fue comendador honorario de la Orden Real de Victoria, concedido por el rey de Inglaterra.

Especial relevancia tuvo su ciencia en Alemania, siendo nombrado doctor honorario por la Universidad de Königsberg y la concesión de la Gran Medalla de Oro para la Ciencia del Emperador. Los médicos alemanes Johann Czermak y Ludwig Türck introdujeron en la práctica de la medicina del Hospital General de Viena, y hasta fue reconocido por Richard Wagner.

Manuel Patricio García Sitches Royal Society London
PORTADA Y DISCURSO DE MANUEL GARCÍA EN LA ROYAL SOCIETY OF LONDON

Su larga carrera musical se desarrolló durante buena parte del siglo XIX, teniendo como discípulos suyos, entre otros, a Oscar Lindhult, Adelaide Phillipps, Antoinette Sterling, Catherine Hayes, Julius Stockhausen, Salvador de Castrone Marchesi y Erminia Frezzolini. Fueron alumnas suyas su esposa Eugénie Mayer, la mezzosoprano alemana y maestra de canto, gran exponente del bel canto, Mathilde Marchesi, la poetisa alemana Elise Polko y el bajo austríaco Emile Scarla. Jenny Lind está considerada como su cantante discípulo más destacado de cuantos tuvo, algunos de los cuales siguieron activos hasta la Segunda Guerra Mundial.

En 1902, Manuel fue galardonado con la Gran Cruz de Alfonso XII, siendo ya presidente de honor de la Sociedad Laringológica Española y socio de honor de la Academia Médico-Quirúrgica Española.

El 17 de marzo de 1905, para felicitar sus cien años de vida y por iniciativa del doctor Félix Semon, la comunidad científica y política de la época le ofreció un homenaje en Londres, en reconocimiento a su dilatada carrera. Uno de los regalos fue el magnífico retrato al óleo pintado por John Singer Sargent, financiado por suscripción entre sus discípulos y los laringólogos estadounidenses.

Cuatro años más tarde, en 1906, falleció en su casa de Crikelwood, en Londres.

retrato John Singer Sargent Manuel García
RETRATO DE MANUEL GARCÍA