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TRATADO MEDICINAL DE DIOSCÓRIDES POR ANDRÉS LAGUNA


Andrés Laguna fue médico helenista, farmacólogo, botánico y humanista, del siglo XVI. Su gran aportación universal a estas ciencias fue su tratado Pedacio Dioscorides Anazarbeo. Acerca de la materia medicinal y de los venenos mortíferos, publicado en 1555.

TRATADO MEDICINAL DE DIOSCÓRIDES POR ANDRÉS LAGUNA

Andrés Fernández Vázquez de Laguna nació en Segovia, en 1499. Su padre fue el médico Diego Fernández Laguna, y a él debió probablemente su vocación por la medicina, pues la ejerció en Segovia con evidente prestigio. Era un seguidor de la doctrina humanista de Desiderio Erasmo, como solía ocurrir con otros judeoconversos españoles, como por ejemplo Juan Luis Vives.

Siguiendo los testimonio de la época, L. Martín Marcos describió a Laguna de forma física en su monográfico El médico segoviano Andrés Laguna, figura universal del siglo XVI, para su obra El Adelantado de Segovia. Le describió de esta manera:
"De facciones enérgicas, nariz larga, barba negra, bien poblada, mirada fija y penetrante y cabeza bien formada. El atuendo al tipo de un personaje de su tiempo: gorra de terciopelo, tabardo con forros de piel, mangas acuchilladas y jubón hasta el cuello blanco de la camisa, alto y vuelto."

PEDACIO DIOSCORIDES ANAZARBEO, POR ANDRÉS LAGUNA

Laguna estudió dos años de Filosofía en la Universidad de Salamanca donde obtuvo el grado de bachiller.

En 1530, marchó a París, donde estudió Medicina y Filosofía en el Colegio de Francia, que entonces se consideraba innovador frente a la más conservadora Universidad de Sorbona. Allí tuvo como maestros a Pedro Danes, Jacques Toussaint y Juan Gédida en Filosofía, los cuales eran discípulos de Guillaume Budé y Láscaris. En Medicina tuvo como maestros a Silvio, Juan Winter y Juan Ruelio, autor de uno de los primeros Tratados de Dioscórides en latín, y de quien posiblemente recibiera Laguna la inspiración de elaborar uno en lengua española. Durante su estancia parisina, también estudió lenguas clásicas, y leía en el original al médico Dioscórides.

En 1534, se graduó en Medicina con el grado de bachiller. Al año siguiente regresó a España, manteniendo contactos con la Universidad Complutense de Alcalá, de Henares.

Viajó a Inglaterra, viviendo algunos años en Flandes, en la ciudad de Gante, a petición del emperador Carlos V, y haciendo herbolarios en todos los lugares a los que iba, para comprobar las prescripciones de Dioscórides.

Desde 1540 a 1545, residió en Metz, contratado como médico por la ciudad junto a su maestro Juan Winter para asistir a los enfermos de peste. En 1542, invitado por la Universidad de Colonia, pronunció el discurso Europa sese discrucians, defendiendo la unidad europea, y aludiendo a la paz.

Durante su estancia, estuvo a cargo de la labor de los furrieles y del alojamiento de la Corte, interviniendo en el funcionamiento administrativo y económico del Ejército imperial de Carlos V. Este cargo le llevó a contratar el suministro de 15.000 ducados de vituallas, adaptándose de manera rápida y con éxito a la actividad mercantil.

ACERCA DE LA MATERIA MEDICINAL, POR ANDRÉS LAGUNA

Desde 1545 a 1554, permaneció en Italia, principalmente en Roma, aunque haciendo continuos viajes por la península. Fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de Bolonia. El papa Pablo III le nombró soldado de San Pedro, caballero de la Espuela Dorada y conde Palatino; y, desde 1551, fue médico del papa Julio III. Allí comenzó su tratado médico de Dioscórides, al que dedicó todos sus esfuerzos.

En Venecia estuvo hospedado en casa del embajador español Diego Hurtado de Mendoza, humanista propietario de una nutrida biblioteca y entró también en contacto con estudiosos como Páez de Castro y el cronista real Jerónimo Zurita, que le prestaron manuscritos valiosísimos en lengua griega.

En 1554, volvía a Flandes, esta vez a la ciudad de Amberes, donde estuvo tres años. A finales de 1557, regresó a su Segovia natal. Dos años más tarde, enfermó de la causa que le produjo a la muerte, al parecer durante una comitiva que iba a recibir a Isabel de Valois en Guadalajara, prometida de Felipe II. En esa ciudad falleció, y sus restos están depositados en la iglesia de San Miguel de Segovia.

Laguna fue anatomista, epidemiólogo que contribuyó a enriquecer el conocimiento médico general, pues en su tiempo existió en la Europa del Renacimiento una revisión didáctica del saber, dando un orden al contenido de la materia médica con elaboraciones propias. Se trata de un médico filósofo, perteneciente al grupo de los teóricos y filosóficos sobre la naturaleza de la medicina.

ACERCA DE LA MATERIA MEDICINAL, POR ANDRÉS LAGUNA

Fue médico personal de los Austrias Mayores: Carlos V y Felipe II. Y consiguió que Felipe II promoviera la fundación del Jardín Botánico de Aranjuez, junto al palacio que se estaba construyendo allí. Como el gran monarca español también era proclive al desarrollo de las humanidades y las ciencias, también estableció este tipo de plantaciones botánicas y centros destilatorios en Madrid, en el Pardo, en Valsaín y en monasterio de El Escorial.

Laguna trató temas literarios, históricos, filosóficos, políticos y sobre todo médicos. Tradujo y publicó varios libros de autores médicos, especialmente de Galeno y Aristóteles, cuyas ediciones van anotadas y comentadas por él. De estas obras destaca el Abecedario de los dogmas o sentencias de Galeno sobre Hipócrates. También tradujo las Annotationes in Dioscoridem Anazarbeum, basadas en el Dioscórides de su maestro parisino Jean Ruelle de 1516, y que fue publicada en Lyon, en 1554.

Al margen de aquellas traducciones, sus obras medicinales principales y originales son:

Anatomia Methodus, sive de sectione humani corporis, en 1551

De articulari morbo Commentarius, en 1551

Methodus cognoscendi extirpandique excrecentes in vesicae collo corunculus, en 1551

Discurso breve sobre la cura y preservación de la peste, en 1556

Otras como Europa heautentimorumene; Sobre la vida de Galeno; Tratado de pesos y medidas medicinales; Viaje a Turquía (1557), etc.

PEDACIO DIOSCORIDES ANAZARBEO, POR ANDRÉS LAGUNA

Pero sería la traducción y comentario del tratado de Dioscórides su principal aportación a la medicina universal. Se trataba de la confirmación escrita de muchos años de investigación, publicándola con el nombre original griego Pedacio Dioscorides Anazarbeo, seguido del amplio y explicativo subtítulo Acerca de la materia medicinal y de los venenos mortíferos. Traduzido de lengua griega, en la vulgar castellana illustrado con claras y substantiales annotationes, y con las figuras de innumeras plantas exquisitas y raras, por el doctor Andrés de Laguna.

Su estudio de las materias primas y de las sustancias con propiedades terapéuticas de origen natural fue dedicado a Felipe II y publicado en Amberes, en la imprenta de Juan Lacio, en 1555, seguida de cuatro ediciones en Salamanca en el siglo XVI y seis en Valencia durante el siglo XVII.

Pedacio Dioscórides había sido un cirujano griego del siglo I, que acompañó a los ejércitos romanos de Nerón, Calígula y Claudio. Su tratado médico fue probablemente el más importante de esta materia del periodo clásico grecorromano, junto al de Galeno o el de Aristóteles. Reunía todos los conocimientos sobre la botánica y su aplicación para la medicina descubiertos en el área del Mediterráneo.

Tras la caída del Imperio romano de occidente, el tratado se pudo conservar en el Imperio bizantino y desde allí se difundió al mundo árabe, muy singularmente Al-Ándalus. Durante la Baja Edad Media, la Escuela de Traductores de Toledo se encargó de traducirlo del arábigo al latín, pero se trataba ya de una versión engrandecida con aportaciones orientales e hispánicas, y desde la ciudad castellana fue difundido a la Europa occidental cristiana. Por el contrario, en los escritorios de las abadías europeas, el tratado de Dioscórides se fue contaminando con ideas supersticiosas.

Frente a esta versión medieval contagiada de recetas mágicas y creencias sobrenaturales, Laguna elaboró un pensamiento racional y un método experimental. Por ejemplo, extrajo veneno de víboras y se lo inoculó a diferentes animales para observar sus efectos. Además, fue un médico con conciencia social que se preocupó por la salud pública, por ejemplo, denunciando el alcoholismo que sufrían personas de todos los estamentos sociales.

Fue un avanzado a su época por luchar de frente a las corrientes antiheréticas y supersticiosas teniendo el cuenta que, en la Europa protestante del siglo XVI, se estaban escribiendo novedosos libros sobre brujería y desarrollando una mentalidad inquisitorial contra los herejes.

Entrado el Renacimiento, las versiones medievales europeas del Dioscórides, escritos en griego y latín, fueron traducidas a las lenguas vernáculas: al flamenco, en 1520; al italiano, en 1542; al alemán, en 1546; al francés, en 1553; y al español, en 1555. Mayoritariamente, estos textos estaban acompañados de una amplia exposición iconográfica y pictórica.

ACERCA DE LA MATERIA MEDICINAL, POR ANDRÉS LAGUNA

Laguna basó su traducción en la versión italiana, con comentarios a la Materia medicinal, que había hecho Pietro Andrea Mattioli de 1544, y su versión latina de 1554, y redactó sus comentarios durante sus años de permanencia en Italia, entre 1545 y 1554. Pero también utilizó otras fuentes, pues desde su contacto con Jean Ruelle en su etapa universitaria parisina y el estudios de sus Annotationes in Dioscoridem Anazarbeum, en 1554, siempre se había interesado por la obra de Dioscórides, y le indujo sin duda a recopilar cuantas ediciones en griego, latín o lenguas vulgares iban saliendo de las prensas europeas. En su estancia prolongada en diferentes ciudades alemanas debió de consultar y adquirir ejemplares de los herbarios germánicos que por esas fechas se estaban publicando.

Toda aquella recopilación de conocimientos reunidos durante su carrera profesional le prepararon y motivaron a la traducción a la lengua española de tan completa y necesaria obra, según escribió en la Epístola nuncupatoria, al inicio del libro:
"Viendo que a todas las otras lenguas se había comunicado este tan señalado autor, salvo a la nuestra española, que o por nuestro descuido, o por alguna siniestra constelación, ha sido siempre la menos cultivada de todas, con ser ella la más capaz, civil y fecunda de las vulgares; y teniendo entendido los graves inconvenientes que sobrevenían a cada paso, así en aquellos vuestros reinos de España como en otras partes por la ignorancia de la materia medicinal, resolvíme de hacerle de griego español, de ilustrarse con comentarios y con las figuras de todas las yerbas, sacadas a imitación de las vivas y naturales, en beneficio inmortal de toda la patria."
Pero no sólo se propuso traducir este libro del griego al romance español, sino ampliarlo con sus conocimientos. Incluyó las observaciones sobre plantas y sus aplicaciones prácticas que logró verificar durante toda su vida, por los diferentes países que viajó, además de algunos de los remedios traídos desde el Nuevo Mundo descubierto y aceptados ya por la terapéutica del momento.

Estas ampliaciones fueron descritas por Teófilo Hernando en su capítulo El doctor Andrés Laguna, médico; perteneciente a su obra Discursos sobre Europa, publicado en 1962:
"… desde las del espino de majuelas y las plantas resineras que recogió en Segovia durante su infancia, la del erisimo, observado en París veinte años antes, las muchas examinadas en jardines y campos durante su estancia en Italia, hasta las últimas, estudiadas en Bélgica el mismo año de la publicación del Dioscórides."
Además, Laguna rectificó a Dioscórides en más de 700 puntos de su obra original, y señaló los errores cometidos por Ruelle.
"… con un antiquísimo códice griego, y manuscrito del mismo Dioscórides, por medio el cual restituí más de 700 lugares en los cuales hasta agora tropezaron todos los intérpretes de aquel autor, así latinos como vulgares; por donde se puede justamente alabar toda España que le tiene ya transferido y más fielmente en su lengua española, como jamás se vió en la latina, lo cual podrán fácilmente juzgar aquellos que quisieren conferir mi traslación con todas las otras."
Consideró vigentes la teoría de los cuatro humores, pero se mostró escéptico respecto a la alquimia, rechazando cuanto no tuviera confirmación empírica, excepto lo referente a productos americanos, como el antisifilítico guayaco. Los textos estaban ilustrados con 648 iconografías y dibujos sobre plantas, animales y minerales con efecto terapéutico, facilitando al lector la identificación práctica.

ACERCA DE LA MATERIA MEDICINAL, POR ANDRÉS LAGUNA

La obra se compone de seis volúmenes organizados de forma temática, según la morfología y terapia de los contenidos, y a su vez cada volumen esta dividido en gran cantidad de capítulos:

Volumen 1. Medicinas aromáticas, aceites, ungüentos, árboles y los licores, gomas y frutos que de ellos nacen. 147 capítulos y 102 ilustraciones

Volumen 2. Animales, miel, leche, enjundia, las legumbres y la hortaliza, añadiendo todas aquellas yerbas que se muestran al gusto agudas, como son los ajos, las cebollas y la mostaza. 177 capítulos, 180 ilustraciones

Volumen 3. Raíces, zumos, yerbas y simientes domésticas y ordinarias a la vida del hombre, como de las medicinales. 170 capítulos, 166 ilustraciones

Volumen 4. Otras especies de plantas y raíces. 194 capítulos, 192 ilustraciones

Volumen 5. Toda suerte de vinos y minerales. 140 capítulos, 5 ilustraciones

Volumen 6. De la facultad y fuerza de los venenos, y de los remedios saludables contra ellos. 69 capítulos, 3 ilustraciones

Todos los capítulos se estructuras según este esquema:

1. Nombre científico de la planta adaptado del griego al español, cuya raíz solía ser la misma en varios idiomas. Laguna solía elaborar unas Tablas universales de todos los nombres que en la obra presente según varias lenguas ocurren. La Tabla de los nombres castellanos entre los quales van algunos estrangeros, pero españolizados, contiene 1379 términos, generalmente plantas, que hacen referencia al lugar del libro donde se desarrolla la explicación.

2. Texto de Dioscórides, y con anotaciones marginales de las variantes encontradas por Laguna en los textos consultados.

3. Sinónimos de los nombres de cada planta en los idiomas en que esa planta se conocía, y que Laguna pudo averiguar: griego, latín clásico, latín bárbaro (usado por médicos y boticarios), árabe, castellano medieval (en el caso de que no coincida con el encabezamiento), portugués, catalán, italiano, francés y alemán.

4. Comentario al texto de Dioscórides, tanto botánico como terapéutico, e incluso anecdotario sobre la planta, que a veces resulta alargarse si abarca variantes de la planta, términos, transcripciones, dibujos, etc.

5. Grabado xilográfico del dibujo de la planta o animal, encabezado por el nombre latino. 648 representaciones de las plantas, casi todos en los cuatro primero volúmenes, debido a la dificultad de dibujar vinos, minerales y venenos en los dos últimos.

Cada volumen se complementa por varios documentos adicionales, añadidos por Laguna o por el impresor: tablas, licencias reales, privilegios, dedicatorias y epístola nuncupatoria, grabados, prefacios de Dioscórides y anotaciones de Laguna a dichos prefacios.

ACERCA DE LA MATERIA MEDICINAL, POR ANDRÉS LAGUNA

El tratado Acerca de la Medicina de Laguna fue realmente sobresaliente por la calidad de los conocimientos expuestos, por la precisión de las observaciones, y por la sencillez y facilidad de su comprensión. Así, los científicos españoles que no sabían latín pudieron consultar este compendio botánico y medicinal, su tenencia fue obligatoria en las boticas, su vigencia se mantuvo hasta el siglo XVIII, y propició el asentamiento de la nomenclatura botánica en español.

Pero este glosario multilingüe de nombres de plantas escritos en una decena de idiomas tenía su objetivo final la lectura y comprensión de la planta descrita por personas de diversos países, no necesariamente especialistas, sino cualquiera medianamente cultivada que desease profundizar en el mundo de las plantas medicinales, la flora de una región o la terapéutica.

La aportación de Andrés Laguna fue reconocida por un autor tan prestigioso en el campo de la historia de los herbarios como es Frank J. Anderson. Gracias al relanzamiento de la ciencia durante la Ilustración española del siglo XVIII, el médico Francisco Suárez de Ribera actualizó la obra de Laguna.

En el siglo XX, el botánico Pio Font Quer publicó Plantas medicinas. El Dioscórides depurado, en 1962, que excluía las creencias farmacológicas renacentistas de Laguna, utilizándose como guía de casera de la terapéutica familiar. En su prólogo realizó una reconocimiento al médico segoviano:
"Queríamos dar descripciones acabadas de las especies medicinales…, pormenores detallados de las condiciones en que medra la planta y de las localidades en que se cría…, relación de los principios curativos y de su localización en el vegetal; datos, lo más completos sobre sus virtudes; para terminar con la historia de la planta en sus relaciones con el arte de curar, por lo menos a partir de Dioscórides, y tomando del de Andrés de Laguna cuanto de profundo o gracioso contiene este famoso autor renacentista."

ACERCA DE LA MATERIA MEDICINAL, POR ANDRÉS LAGUNA

Pero Andrés Laguna, como buen hombre del Renacimiento, no puso su talento y experiencia en abordar únicamente la medicina, sino también otras disciplinas humanas. Escribió otros libros con un contenido más político, filosófico y moral, donde expuso toda su influencia del Humanismo en general y del Erasmismo en particular.

Su libro más erasmista fue Viaje a Turquía, escrito en 1557, un diálogo entre varios personajes, que quedó inédito y anónimo.

Desde el principio expuso el parecido entre las conductas por cristianos y musulmanes, pues tanto unos como otros cometen malas acciones. Por ejemplo, cuando el protagonista Pedro de Urdemalas cuenta cómo sus compañeros de galeras se complacían en los azotes que recibía, su compañero Mátalas Callando encontraba una explicación en que no fueran cristianos. Laguna hacía una relativización de la maldad humana, dando a entender que esta no depende del credo que profeses, sino de la bondad o ruindad de tu espíritu. Este principio de relatividad moral introducía un elemento de racionalización muy próximo a la mentalidad erasmistas.

Durante el viaje que hacía Pedro de Urdemalas por Italia, se repetían los tópicos de toda la literatura erasmista: las críticas a los clérigos que explotan la caridad y la credulidad de los fieles, las críticas a las reliquias y a la oración meramente verbal.

Cuando se refirió a las reliquias, el protagonista fue muy crítico con Juan de Voto a Dios, que a base de unas falsas reliquias y de unas cuantas mentiras, consiguió ganar mucho dinero. También mostró un repudio las simonías, durante su estancia en Roma, recordando las recordaba las descripciones de Alfonso de Valdés en su Diálogo de las cosas ocurridas en Roma.

VIAJE DE TURQUÍA DE PEDRO DE URDEMALAS, POR ANDRÉS LAGUNA

El estilo siempre demostraba una tendencia positivista y naturalista, incluso realista. Según Marcel Bataillón, en su Política y Literatura en el Doctor Laguna, haciendo una referencia a su literatura narrativa, Andrés Laguna desarrolló un estilo que llamó positivo-cuantitativo, "porque hasta que se señalen otros casos creo que Laguna pudo ser un creador, y un creador que quedó único, sin seguidor, por haber quedado inédito el Viaje a Turquía".

Esos rasgos eran propios de un médico con su mentalidad conectada a lo empírico y experimental. Ya en su Dioscórides proponía que todos los médicos que han terminado su carrera pasen un periodo de prácticas en algún hospital.
"Y cierto, sería muy útil y salubérrimo a la República que ningún médico recientemente y fresco de los estudios, pudiese medicar en el reino, sin primero haberse ensayado seis o siete años en tierras extranjeras y de enemigos, o en algún hospital insigne, haciendo allí del arte medicinal mil pruebas."
Lo de tierra "de enemigos" con es compatible con la ideología erasmista y probablemente se trate de un rasgo de ironía o humor.

Probablemente fue una tendencia común a tantos médicos de todos los tiempos, el hecho de contraponer la medicina a la teología. Así, el personaje Juan de Voto a Dios establa conversación sobre este debate:
"Cuestión es y muy antigua principalmente en España, que tenéis los médicos contra nosotros los teólogos."
La conversación sigue su curso hasta que Mátalas Callando le plantea de frente a Pedro:
"¿Qué es la causa por que yo he oído decir que los médicos son mejores filósofos que los teólogos?"
Y Pedro de Urdemalas contesta, también con claridad:
"Porque los teólogos siempre van atados tanto a Aristóteles, que les parece como si dijesen El Evangelio, y no cabe irles contra los que dijo Aristóteles, sin mirar su lleva camino, como si no hubiese dicho mil cuentos de mentiras; más los médicos siempre se van a viva quien vence por saber la verdad. Cuando Paltón dice mejor, refutan a Aristóteles; y cuando Aristóteles, dicen libremente que Platón no supo lo que dijo. Decid, por amor de mí, a un teólogo que Aristóteles en algún paso no sabe lo que dice, y luego tomará piedras para tirarlos; y su le preguntáis por qué es verdad esto, responderá con su gran simpleza y menos saber que porque lo dijo Aristóteles. ¡Mirad, por amor de mí, qué filosofía pueden saber!"
En definitiva, el Viaje a Turquía de Laguna es una de los libros más erasmistas de la literatura y filosofía española. No es de extrañar teniendo en cuenta que su padre fue un judeoconverso y que vivió en Gante y en Amberes, foco difusor de la doctrina de Desiderio Erasmo, y que fue médico personal de Carlos V, también erasmista, y cuya política de unificación del Cristianismo y conciliación de Europa fue defendía por el médico segoviano en su discurso de la Universidad de Colonia. A Carlos V le había dedicado grandes elogios en la Epístola Nuncupatoria al Dioscórides, y por sus intereses trabajó en Metz.

Así lo asegura Marcel Bataillon en su obra Erasmo y España:
"Las ideas religiosas del Viaje a Turquía son exactamente las que pueden esperarse del hombre que hemos visto en Metz y en Colonia, poner su autoridad moral al servicio de la política imperial de reconciliación entre el catolicismo y el protestantismo."

EXPEDICIONES EN BÚSQUEDA DE LA QUINA A NUEVA GRANADA POR MIGUEL DE SANTISTEBAN


A mediados del siglo XVIII, el militar y naturalista Miguel de Santisteban realizó dos expediciones por ciudades del Virreinato de Nueva Granada en búsqueda y análisis del árbol de la quina, una planta con propiedades medicinales necesarias para erradicar las fiebres tercianas.

El resultado de sus investigaciones quedó expresado en su Diario de Lima a Caracas, obra naturalista y etnográfica que fue referente de la América del sur en la época, consiguiendo la valoración de otros investigadores naturalistas de la época como Alexander von Humboldt o Celestino Mutis.

naturalista Miguel Santisteban expediciones Nueva Granada quina
EXPEDICIONES DE LA QUINA AL PERÚ POR MIGUEL DE SANTISTEBAN

Miguel de Santisteban y de Silva nació en Panamá en 1691. Entre los años de 1713 y 1720, estudió geografía, matemáticas y náutica en la Universidad de Lima. Desde joven tuvo vocación por el servicio de armas en la Armada española. En 1720, ya era teniente de la embarcación Peregrina.

En los primeros años del siglo XVIII, los corsarios ingleses asediaban las aguas del océano Pacífico. Santisteban fue uno de los muchos militares españoles que tuvo que hacer frente a las prácticas de piratería y saqueo, especialmente en las costas peruanas de El Callao. Llegó a teniente coronel de los Reales Ejércitos en su carrera militar que interrumpió algunos años en los que se dedicó a cargos administrativos y políticos. Uno de esos cargos fue el de corregidor del distrito de Canas y Canchis, perteneciente a la región de Cuzco, en 1723. Posteriormente, ocupó el cargo de superintendente de la Real Casa de Moneda, por orden del virrey Pizarro, y que mantuvo con el virrey Solís. Entre sus logros estuvo la introducción de nueva maquinaria para la acuñación de "moneda circular" que había hecho traer desde España.

ciencia expedición Lima Granada Caracas quina
EXPEDICIÓN EN BÚSQUEDA DE LA QUINA

A pesar de su dilatada carrera militar y administrativa, fue en el campo la ciencia de la naturaleza en el que destacó especialmente, como botánico, expedicionario y visitador urbanoSe mostró interesado en observar los detalles de la vida de los habitantes, sus costumbres, la estructura étnica y social de la población, y el medio natural que la rodea.

En 1740, el virrey Pizarro le encargó una expedición a Loja y sur de Quito para estudiar las posibilidades de cultivo de la planta medicinal de la quina. La quina es una especie de árbol originario de América del sur, que se encuentra en la selva de la Amazonía peruana. Su corteza, descubierta por el científico español Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, posee amplias propiedades medicinales.

El viaje en busca del prodigioso árbol de la quina comenzó en Lima y terminó al año siguiente en Caracas. Durante la expedición, además de efectuar visitas de oficio a las administraciones de las ciudades por la que fue pasando, investigó los efectos médicos de la quina para el tratamiento de las fiebres palúdicas. El resultado de aquella expedición quedó explicado en su Diario de Lima a Caracas. Una obra fundamental en el panorama suramericano de la primera mitad del siglo XVIII.

Mapa Virreinato Nueva Granada Planta Quina
VIRREINATO DE NUEVA GRANADA Y PLANTA DE LA QUINA

En 1749, ingresó en la Real Academia de Ciencias de Paris. Desde entonces, sus exploraciones tuvieron como objetivo la búsqueda del árbol de la quina y la investigación para erradicar las terribles fiebres tercianas, así como otros recursos naturales en el Virreinato de Nueva Granada. Fue un periodo que abarcó los años 1751 y 1762.

Entre 1751 y 172, Santisteban recorrió Nueva Granada en busca del apreciado árbol de la quina. Viajó a Chimbó, Alausí y Cuenca, y examinó con rigor otras especies de este vegetal. Después, se trasladó a Loja, al sur de Quito, donde se concentraba un nutrido grupo de ejemplares de esta especie arbórea.

Años más tarde, colaboró y tuvo amistad con el gran naturalista gaditano JoséCelestino Mutis, quien aportó informes relevantes sobre la profesionalidad y resultados de Santisteban. Sus descubrimientos fueron muy apreciados también por el naturalista alemán Alexander von Humboldt, que trabajaba al servicio de la Monarquía española.

Su labor no se limitó a los aspectos científicos, ya que elaboró un cálculo de los costes de explotación y transporte de la quina hasta los puertos marítimos más adecuados para su transporte a España. En su informe, daba por adecuadas las rutas que iban desde el puerto de Paita, en la costa peruana, a Portobelo, en Panamá, y por otro lado, desde Loja hasta Cartagena de Indias por Popayán y el río Magdalena. Además, aportó información sobre economía, paisajes, caminos y, en especial, sobre los núcleos urbanos que atravesó: Honda, Popayán, Mompós, Bogotá y Caracas.

Pocos años después, en 1776, falleció Miguel de Santisteban.

DIARIO DE LIMA A CARACAS

EXPEDICIÓN BOTÁNICA A NUEVA GRANADA POR JOSÉ CELESTINO MUTIS


José Celestino Mutis fue un botánico, matemático, sacerdote y expedicionario español que ha pasado a la historia de la Humanidad por descubrir una riqueza natural americana nunca antes investigada, desde cargamentos de quina a una extraordinaria representación iconográfica de la flora y la fauna del Virreinato de Nueva Granada.

Su expedición botánica ilustrada también se encargó de radiar las nuevas teorías científicas de Linné y Newton sobre la América española.

expedición botánica de José Celestino Mutis
EXPEDICIÓN BOTÁNICA A NUEVA GRANADA POR JOSÉ CELESTINO MUTIS

José Celestino Bruno Mutis y Bosio nació en Cádiz, el 6 de abril de 1732. Esta era una ciudad en pleno auge comercial con América, que estaba desarrollando el estudio de las ciencias y el movimiento de la Ilustración.

En la década de 1750, Mutis iniciaba estudios de medicina y cirugía en el vanguardista Colegio de Cirugía de Cádiz, fundado por Pedro Virgili, carrera que continuó en la Universidad de Sevilla.

Tras concluir su etapa de formación, trabajó durante cuatro años en el Hospital de Cádiz. Sus primeras etapas profesionales se desarrollaron bajo la tutoría de algunos de los más eminentes científicos del momento.

Durante tres años se interesó por la física, la química, la fisiología, la patología y la historia natural, trabajando como suplente de la cátedra de anatomía del Hospital General de Madrid. En esta ciudad recibió la influencia de la botánica linneana impartida por Miguel Barnades y participó en algunas tertulias ilustradas, entre ellas la de la Sociedad Médica de la Real Hermandad de Madrid. Perfeccionó sus conocimientos botánicos en el Jardín del Soto de Migas Calientes y en el Hospital Real de la Marina de Cádiz.

retrato dibujo José Celestino Mutis Virreinato Nueva Granada
RETRATOS DE JOSÉ CELESTINO MUTIS

En septiembre de 1760, Mutis zarpó desde Cádiz con destino a Cartagena de Indias en la comitiva que acompañaba al recién nombrado virrey de Nueva Granada, Pedro Messía de la Zerda, alcanzando Santa Fe de Bogotá, al año siguiente. El territorio virreinal englobaba las actuales Colombia, Ecuador, Panamá, Venezuela, norte del Perú y Brasil, y oeste de Guyana.

A pesar de la dureza del clima tropical, las continuas lluvias, la agresividad de los mosquitos y su limitada salud, se dedicó a la actividad médica. Durante sus primeros meses, quedó cautivado por la agreste y exuberante naturaleza tropical, lo que estimularía su estudio por la botánica americana. Desde entonces, Mutis se dedicó a observar y describir el medio natural: desde la medicina popular a los venenos animales, desde las propiedades medicinales de las plantas a la utilización de las aguas, desde la explotación minera a las lenguas vernáculas. Mientras tanto, ejercía la profesión médica en la sede virreinal y una labor educacional como catedrático de matemáticas en el Colegio del Rosario.

En 1763 y 1764, Mutis propuso a la Corte de España el apoyo y la subvención para la realización de una expedición botánica por el Virreinato de Nueva Granada con el objetivo de estudiar la flora y fauna americanas al más estilo de las expediciones patrióticas e ilustradas de su época. Su proyecto consistía en elaborar una completa historia natural, explorar la población indígena y la naturaleza, y mejorar la economía del virreinato.

Ante la negativa burocrática, continuó sus investigaciones científicas y su cátedra, iniciándose a la explotación de las minas de plata de La Montuosa, en la provincia de Nueva Pamplona. Durante este período tuvo notable importancia el descubrimiento de quinos en varios lugares.

Virreinato Nueva Granada siglo XVIII
VIRREINATO DE NUEVA GRANADA

Después de veinte años, a petición del virrey y arzobispo Antonio Caballero y Góngora, envió un actualizado tercer proyecto científico a la Corte de Carlos III. Este rey ilustrado, que había estudiado botánica además de otras ciencias, técnicas y artes, aceptó la propuesta en 1783.

La Real Expedición Botánica al Nuevo Reino de Granada se inició bajo su mando ese mismo año y prolongó unos treinta años más. Fue englobada en el marco científico e ilustrado en el que se fomentaron las expediciones de su época y que se denominó como el "redescubrimiento de América".

Aunque durante veinte años de vida en el territorio americano había reunido una valiosísima información científica, hasta el momento Mutis se había ocupado de la investigación botánica como actividad secundaria. En adelante, la observación y el estudio del medio natural constituyó su ocupación principal, siendo nombrado primer astrónomo y botánico de la Real Expedición.

Cubrió unos 8.000 kilómetros cuadrados, utilizando como eje el río Magdalena: Santafé y sus alrededores, la laguna de Pedro Palo, la Mesa de Juan Díaz, Guaduas, Honda y los alrededores de Mariquita, donde se establecería la base científica hasta 1790.

Dibujos Nuevo Reino de Granada Celestino Mutis
DIBUJOS FLORALES DE LA EXPEDICIÓN BOTÁNICA

El proyecto expedicionario permitía el adiestramiento de un grupo de naturalistas, formados por Mutis, para colaborar en sus trabajos de campo. Por esta razón, en Bogotá se abrió una Casa Botánica donde se formaron numerosos licenciados de pluma y herbolarios que estudiaron la historia natural y que realizaron láminas de excepcional calidad. Entre los dibujantes destacaban Salvador Rizo y Francisco Javier Mutis, que fue calificado por Humboldt como el mejor ilustrador botánico del mundo. Años más tarde, el médico y botánico bogotano José Jerónimo Triana contribuyó decisivamente a la determinación de las especies. También fue relevante su herbario y su biblioteca.

Su obsesión por pintar plantas desde su entorno natural, el respeto por el sistema linneano y la reproducción con colores naturales le permitió realizar extraordinarias colecciones de dibujos de la flora colombiana y encontrar algunos pies de quinos.

Entre sus colaboradores más notables, que extendieron la cobertura geográfica a estudiar, estaban sus sobrinos José y Sinforoso Mutis, este último exploró el norte del virreinato y la isla de Cuba, recogiendo materiales y participando en el negocio de la quina; el científico naturalista Francisco José Caldas, que fue responsable de la observación astronómica, consiguiendo además un extensísimo herbario de las tierras de Ecuador; fray Diego García, que reunió un amplio muestrario de fauna y geología desde el Alto Valle del Magdalena, entre La Palma y Timaná, hasta la zona de los Andaquíes; Eloy Valenzuela, subdirector de la expedición, que efectuó colecciones en Santander y, más tarde, en Bucaramanga; el botánico Francisco Antonio Zea, quien llegó a ser director del Real Jardín Botánico de Madrid; y Jorge Tadeo Lozano, que fue responsable de los trabajos zoológicos. Sus trabajos botánicos fueron la fuente de la Historia natural del Nuevo Reino de Granada.

Dibujos plantas Expedición Botánica Mutis
DIBUJOS FLORALES DE LA EXPEDICIÓN BOTÁNICA

Preocupado por la utilidad y el provecho que podía beneficiar a la humanidad de estos estudios, se centró en ciertas especies vegetales como el "té de Bogotá", la canela americana y, muy especialmente, en la quina.

La quina era extraída de la corteza de los quinos, árboles de la familia de las rubiáceas, cuyas propiedades febrífugas eran utilizadas por los indígenas. En Europa, ya se conocía sus propiedades curativas de este llamado "polvo de los jesuitas" desde que precisamente un jesuita, Bernabé Cobo, descubriese su uso como medicamento en 1638. La quina se había convertido en un remedio eficaz contra las fiebres, como el paludismo o la malaria.

Durante su tiempo, otros naturalistas se dedicaron al estudio de esta planta: el naturalista francés La Condamine realizó investigaciones sobre la curativa corteza en la región de Loja (Quito); el médico español Pedro Virgili, maestro y protector de Mutis, fue el primer promotor de la creación de un monopolio de la quina peruana a instancias de Antonio Ulloa.

En 1772, descubrió una especie de quino en los bosques de Cundinamarca, resultando un hallazgo relevante ya que hasta la fecha se creía que el quino sólo crecía en las cercanías del Ecuador. Más tarde, descubrió otras especies de cinchona, el tipo de quina más habitual, teniendo propiedades medicinales algunas de ellas.

Sobre esta planta medicinal, sus especies, su forma de cultivo, recolección y protección, sus propiedades, y utilización en las enfermedades se volcaron algunos de sus más importantes trabajos.

Dibujos Botánica Nuevo Granada Celestino Mutis
DIBUJOS FLORALES DE LA EXPEDICIÓN BOTÁNICA

A principios del siglo XIX, Mutis consiguió implantar en el virreinato su plan de desarrollo científico desde la base fundacional de instituciones a imagen y semejanza a las europeos: fundó la Sociedad Patriótica del Nuevo Reino de Granada, también conocida como Sociedad Económica de Amigos del País de Bogotá, inauguró el Observatorio Astronómico de Santa Fe de Bogotá, y elaboró un plan de estudios de medicina, vinculados al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario.

La Sociedad Económica de Bogotá promovió novedades en los sistemas educativos, económicos y sociales que mejoraron la vida en el virreinato.

Esta expedición resultó decisiva para el desarrollo de la cultura y la investigación en el territorio de la actual República de Colombia, ya que no sólo estudió la flora, la fauna y la minería, sino además las lenguas indígenas de su entorno. Es destacable la elaboración de una serie de vocabularios elementales constituidos por 100 palabras de cada idioma indígena por encargo del rey Carlos III. El Borbón respondía a la demanda de la zarina Catalina la Grande que le había solicitado vocabularios de las lenguas habladas en todos sus reinos, para hacer un monumental Diccionario de todas las lenguas del mundo. La defensa de los derechos de los indígenas y de sus culturas por parte de la Monarquía española fue un hecho verificable tanto Mutis como otros hombres y mujeres de su tiempo.

Celestino Mutis Observatorio astronómico Bogotá
JOSÉ CELESTINO MUTIS Y OBSERVATORIO DE BOGOTÁ

José Celestino Mutis impulsó el desarrollo de otras ciencias especialmente las relacionadas con procesos industriales, como la minería de la plata y la destilación del ron. Contribuyó a mejorar el rendimiento de la Universidad de Bogotá en la que introdujo la ciencia moderna, siendo muy notable su influencia sobre las matemáticas, la física, la medicina y la historia natural.

Se preocupó por el progreso de la sanidad en campos como la enseñanza de la medicina, la mejora de la profesión, las instituciones y los tratamientos adecuados. Las líneas de reforma eran novedosas: la medicina debía basarse en las ciencias experimentales y ser enseñada por medio de modernos libros. Era necesario cultivar la observación en las prácticas médicas, así como las autopsias, los estudios de enfermos y la atención a estos junto a sus lechos. La medicina se abría a los idiomas modernos, a las ciencias y a las prácticas recientes. Entre sus colaboradores y discípulos destacó Miguel Isla.

La apertura hacia la ciencia astronómica permitió la fijación de los puntos geográficos y el estudio de los cielos. Francisco José de Caldas, su principal figura, fue quien estableció las coordenadas de Bogotá y comenzó una importante labor cartográfica necesaria para la geografía, la economía, la política y la defensa de las costas frente a los ingleses.

Durante su carrera científica, Mutis tuvo que defenderse de las acusaciones de la Iglesia, por ejemplo, en 1762, cuando al inaugurar la cátedra de matemáticas del Colegio del Rosario de Bogotá, en el Virreinato de Nueva Granada, expuso los principios del sistema copernicano, de la ciencia moderna y del método experimental.

Fue el primer defensor de los principios de Copérnico, así como de la física y la matemática modernas, inspiradas en Isaac Newton, y de la "filosofía natural", lo cual le ocasionó, en 1774, el enfrentamiento a los sectores más conservadores de la Iglesia del virreinato, en una nueva controversia.

Esculturas botánico Mutis Bogotá Cádiz
ESCULTURAS DE JOSÉ CELESTINO MUTIS

Con el tiempo, Mutis fue adquiriendo un gran renombre en los círculos científicos europeos. Mantuvo constante correspondencia con los principales científicos europeos y españoles, entre los que destacaba Carlos Linneo, "padre de la taxonomía".

La relación entre Linneo y Mutis se inició a través de los discípulos del gran naturalista sueco, Clas Alströmer y Frederic Logié, a quienes Mutis conoció en el puerto de Cádiz, cuando se disponía a partir a Nueva Granada. Linneo mostró interés en el estudio de la quina, por lo que Mutis le remitió ejemplares de una especie diferente a la Conchona oficiales. Linneo hijo introdujo en su honor el género Mutisia, ampliando el significado que le dieron los alumnos de Mutis.

También compartió sus observaciones con Aimé Bonpland y con el prestigioso geógrafo y naturalista alemán Alexander von Humboldt, que le visitó durante su viaje expedicionario por América en 1801. Tal fue la admiración despertada por el alemán que le llamó "príncipe e ilustre patriarca de los botánicos".

También consiguió que Juan José Elhuyar fuese a Nueva Granada para mejorar la producción de la plata en el virreinato y, al igual que había hecho su hermano Fausto Elhuyar en Nueva España, planteó con Mutis posibles mejoras en la extracción y administración de este metal. Eran dos magníficos científicos con muy buena formación en química, minería y metalurgia. La Corona quería mejorar la extracción de la plata en los virreinatos, aumentando así las remesas a una Europa necesitada de metales nobles para la acuñación de monedas debido a los importantes cambios políticos, bélicos, sociales y económicos de la época.

geógrafo naturalista Alexander von Humboldt Mutis botánico
ALEXANDER VON HUMBOLDT

José Celestino Mutis murió en Bogotá, el 11 de septiembre de 1808. Sus restos reposan en la Universidad del Rosario en Bogotá como docente que fue de esta institución.

Su sobrino, Sinforoso Mutis Consuegra, hijo de su hermano Manuel, se hizo cargo de la Expedición Botánica con la colaboración de los oficiales de la Casa Botánica. Sinforoso completó el trabajo de su tío sobre la quina publicando, en 1809, un importante libro médico-botánico llamado Historia de los árboles de la Quina. Describió siete especies del género cinchona: lancifolia, cordifolia, oblongifolia, ovalifolia, longiflora, parviflora y flora; y comentaba asimismo sus propiedades medicinales.

El arcano de la quina, obra póstuma del doctor don José Celestino Mutis, que contiene la parte médica de las cuatro especies de quinas oficiales, sus virtudes eminentes y su legítima preparación fue publicada en Madrid, en 1818, por el doctor Manuel Hernández de Gregorio. Se trataba del trabajo que Celestino Mutis entregó para su publicación en 1807, poco antes de morir.

Tras el estallido de los movimientos de emancipación de 1818, los materiales de la expedición (herbario, manuscritos y dibujos) se llevaron a España y actualmente se conservan en el Real Jardín Botánico de Madrid. Los más destacado son sus más de 6.000 dibujos botánicos de flora colombiana que forman parte del patrimonio nacional.

Mutis está considerado un padre fundador de la formación nacional de Colombia, por eso es significativo que el Jardín Botánico José Celestino Mutis de Bogotá fuese nombrado en su honor, al igual que el Parque Botánico José Celestino Mutis de Palos de la Frontera.

Billetes José Celestino Mutis
BILLETES DE JOSÉ CELESTINO MUTIS

EXPEDICIÓN BOTÁNICA A NUEVA ESPAÑA POR MARTÍN SESSÉ


La Real Expedición Botánica al Virreinato de la Nueva España fue organizada bajo la dirección científica del Real Jardín Botánico entre los años 1787-1803, para continuar los estudios sobre plantas medicinales de Nueva España y todo lo relacionado con su historia natural. 

Su principal promotor fue Martín Sessé y Lacasta, con la colaboración de Casimiro Gómez Ortega y José Mariano Mociño, y su resultado farmacológico quedó de manifiesto en el Ensayo a la materia vegetal de México.

Sessé promovió las reformas de las doctrinas médicas en la erradicación de la llamada "fiebre amarilla" basadas en que la causa de la enfermedad se debía a condiciones ambientales e higiénicas y no al supuesto efecto transmisor.

expedición botánica nueva españa sessé
EXPEDICIÓN BOTÁNICA A NUEVA ESPAÑA POR MARTÍN SESSÉ

La Expedición Botánica al Virreinato de Nueva España se generó como resultado de la recuperación desde el Colegio Imperial de Madrid de los manuscritos de
Francisco Hernández de Toledo. Este había sido el médico de Felipe II que en 1570 había efectuado la primera expedición científica para el estudio de la flora americana. La noticia fue comunicada a José de Gálvez, ministro de Indias y antiguo visitador de Nueva España. La flora y la fauna de México era hasta entonces poco conocidas para la ciencia Occidental y las especies conocidas no habían sido clasificadas científicamente.

En aquellas fechas el médico aragonés Martín Sessé y Lacasta, establecido en México, expresó sus deseos de realizar una expedición botánica destinada a la catalogación de los recursos naturales del Virreinato de la Nueva España y a la institucionalización de las nuevas enseñanzas sanitarias en el territorio ultramarino. Su iniciativa fue solicitada al médico, botánico y farmacéutico Casimiro Gómez Ortega, director del Real Jardín Botánico de Madrid, quien promovió ante la Corte una nueva Expedición Botánica al Virreinato de la Nueva España.

pintura jardín botánico Madrid ilustración
JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID

En marzo de 1787, el rey ilustrado Carlos III autorizó esta gran expedición que tendría como director a Martín Sessé. Su objetivo principal era la creación de un Jardín Botánico en México destinado, como el de Madrid, a continuar la obra de Francisco Hernández renovando los estudios sanitarios y centralizando los trabajos de catalogación de las riquezas naturales del virreinato.

La preparación de la expedición fue larga. Sessé recorrió Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba, dónde se estaban realizando expediciones similares, para colaborar y aprender. En Cuba participó en la búsqueda de un remedio para una enfermedad parasitaria que se estaba extendiendo con rapidez. 

En la expedición participaron un grupo de botánicos de España elegidos por Gómez Ortega entre los que se incluyen: Vicente Cervantes, uno de sus discípulos que fue nombrado catedrático de Botánica en México; Juan Diego del Castillo, botánico agregado que fue comisionado del Real Jardín desde 1785 en Puerto Rico, José Longinos Martínez, agregado naturalista que fue alumno de Cervantes en el Real Jardín de Madrid; y Jaime Senseve, incluido como profesor farmacéutico.

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CASIMIRO GÓMEZ ORTEGA Y MARTÍN SESSÉ

La expedición comenzó en octubre de 1787. Durante el primer año se realizaron cortas exploraciones: Sessé y Senseve herborizaron en el desierto de los Leones, mientras Cervantes preparaba las enseñanzas en el Jardín Botánico mexicano, que se inició en mayo de 1788. Los seis meses de aquella docencia fueron aprovechados por Longinos, Sessé y Senseve para visitar Morelos. Tras su vuelta a México, se incorporaron al equipo expedicionario Juan del Castillo, procedente de Puerto rico, y dos dibujantes novohispanos, Vicente de la Cerda Atanasio Echeverría, formados en la Real Academia de San Carlos de México. Durante la primavera de 1789 los expedicionarios iniciaron su segundo periplo y visitaron, entre otros lugares, Cuernavaca, Tixtla, Chilpanzingo y Acapulco, lugares en los que fueron recogiendo numerosas y valiosas muestras.

En 1790, se incorporaron a la expedición dos alumnos de Cervantes formados en el Jardín Botánico de México, José Mariano Mociño y José Maldonado, en sustitución de Senseve, que fue trasladado contra su voluntad al jardín para hacerse cargo de las labores de disección y preparación de animales. Esta dirección molestó al naturalista de la expedición, José Longinos. Sus discrepancias como Sessé lo llevaron a abandonarla y a crear por su cuenta un Gabinete de Historia Natural en la Ciudad de México del cual se autoerigía en director. Juan a Senseve, realizó algunos viajes de exploración hacia el territorio de las Californias. Cuando el virrey de Nueva España les ordenó reintegrase a la expedición para estudiar los territorios de Guatemala, lo hicieron a disgusto, separándose del resto de los exploradores. Longinos permaneció en Guatemala hasta que las autoridades virreinales les obligaron a regresar a la Península.

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INSTRUMENTOS DE INVESTIGACIÓN BOTÁNICA

Los exploradores realizaron una tercera salida para reconocer los territorios del noroeste novohispano, atravesando Michoacán, Sonora y Apatzingán hasta llegar a Guadalajara. Allí el grupo formado por Mociño, Castillo y Echeverría se dirigió hacia Aguascalientes, a través de Los Álamos y la sierra Tarahumara; mientras que Sessé alcanzó esta misma localidad cruzando el desierto de Sinaloa. Dos años que tardaron en hacer este recorrido (1790-1792). En Aguas Calientes recibieron la orden de desplazarse hasta la costa noroeste para estudiar la isla de Mazarredo (Nutka). Tenía un importante interés comercial para los gobiernos de España y Gran Bretaña y en aquellos tiempos se encontraba en disputa entre ambas potencias por hacerse con su control.


Allí zarparon Mociño, Echeverría y Maldonado en 1792. Juan del Castillo quedó enfermo de escorbuto en Aguas Calientes, donde murió en 1793. Los exploradores se integraron así en la parte de la Expedición de Límites dirigida por Juan Francisco de la Bodega y Cuadra.

A la muerte de Castillo, Sessé volvió a la Ciudad de México con el propósito de fomentar el valor académico de los estudios impartidos en el jardín mexicano e iniciar los trámites burocráticos necesarios para la incorporación oficial de Mociñon a la expedición, en sustitución del difunto Castillo.

Una vez finalizada su estancia en Nutka, la expedición decidió afrontar el estudio del sur del virreinato: Mociño y De la Cerda emprendieron viaje hacia Mixteca y la costa de Tabasco; Sessé, Del Villar y Echeverría se dirigieron a Jalapa y Guaztuco. Ambos grupos debían de confluir en Córdoba para, desde allí, partir a Veracruz. La expedición regresó a Ciudad de México pasando por Tehuantepec y Tabasco.

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JUAN FRANCISCO DE LA BODA Y CUADRA

En 1794, Martín Sessé solicitó permiso a la Corte para una última exploración durante dos años. Su objetivo era reordenar las colecciones formadas y concluir el estudio de la América Central, esta vez en el Reino de Guatemala y las islas de Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico. Mientras tanto, Cervantes permanecería, en Ciudad de México ocupándose del traslado del jardín botánico desde su pantanosa anterior ubicación hasta el Palacio Real. El resto del equipo expedicionario se dividió en dos grupos:

Por una parte, Sessé, Senseve y Echeverría emprendieron viaje hacia Cuba y llegaron a La Habana en junio de 1795; en marzo de 1796 se encontraban en Puerto Rico y desde allí retornaron a Cuba a la espera de conseguir permiso para visitar Santo Domingo. La situación de guerra y la sublevación de los esclavos negros en la isla hicieron que aquel viaje resultara imposible de realizar. Sessé y Senseve regresaron a México, adonde llegaron en mayo de 1798. El dibujante Echeverría no los acompañó, pues en La Habana se enroló en la expedición de fomento dirigida por el conde de Mopox.

Por otra parte, Mociño y De la Cerda, acompañados a distancia por Longinos, emprendieron el viaje a Guatemala, pasando por Tehuantepec. Mociño tardaría dos años en componer su Flora de Guatemala, trabajo que simultaneó con la realización de informes sobre la viabilidad del comercio entre Guatemala y las posesiones españoles en México y las Californias. El límite sur de ese viaje se encuentra en León de Nicaragua, donde Mociño y De la Cerda llegaron en mayo de 1797. Desde allí emprendieron viaje de vuelta a Ciudad de México; en su viaje visitaron Chiapas, durante el cual Mociño se entretuvo en estudia la potabilidad de sus aguas, minas de mercurio, el índigo y remedios para la posible curación de la lepra. Vicente de la Cerda llegó a México a finales de 1798 y Mociño en febrero del año siguiente.

En México, Sessé emprendió la recopilación y preparación del material que habría de trasladar a España. En esta tarea, en la que se invirtieron dos años, colaboró todo el equipo expedicionario, salvo Longinos. Durante dos años Mociño trabajó en el Hospital General de Naturales, en compañía de Luis Montaña, un médico criollo; ambos elaboraron un conjunto de notas farmacológicas que luego resumió Cervantes bajo el título Ensayo a la materia vegetal de México.

Sus trabajos en el Hospital General de San Andrés sentaron las bases para el desarrollo de la clínica moderna, sustituyendo la terapia humoral por la brownista (una derivación vitalista), de la que fueron firmes divulgadores.

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FLORA NOVO HISPANA

Tras solucionar algunos problemas, personales e institucionales, los expedicionarios decidieron regresar a la península. Mociño y la parte de los materiales que transportaba llegaron a Cádiz en julio de 1803. Sessé y Senseve, tras una larga estancia en La Habana, lo hicieron en octubre del mismo año junto a la parte correspondiente de las investigaciones. Vicente Cervantes permaneció definitivamente en México a cargo del Jardín Botánico de la capital, incluso hasta después de la independencia con respecto a España.


Los resultados que Sessé y Mociño ofrecieron en Madrid fueron más importantes y decisorios en los aspectos médicos y políticos que en los botánicos. Sessé promovió las reformas de las doctrinas médicas en la erradicación de la llamada "fiebre amarilla" aparecida en Andalucía en 1804, concienciando a los otros médicos españoles de que la causa de la enfermedad se debía a condiciones ambientales e higiénicas y no al supuesto efecto transmisor. Los trabajos médicos de ambos expedicionarios consiguieron su entrada como miembros de la Real Academia de Medicina de Madrid, en 1805.

El 4 de octubre de 1808 muere Martín Sessé. José María Mociño tuvo de abandonar España en 1812, refugiándose en Montpellier, por ser considerado un afrancesado. Allí conoció a De Candolle, a quien confió los manuscritos y dibujos de la Flora Mejicana cuando éste se trasladó a Ginebra. Finalmente murió en 1820 en Barcelona.

virreinato nueva españa mapa
VIRREINATO DE LA NUEVA ESPAÑA