TEMPLO DE DEBOD Y LA CAMPAÑA ARQUEOLÓGICA INTERNACIONAL DE NUBIA


En los años 60, un comité de arqueólogos españoles liderados por Martín Almagro Basch acudió a la llamada Campaña internacional de Nubia para el rescate de numerosos restos arqueológicos pertenecientes a la antigua civilización egipcia. Fue una campaña internacional iniciada por la UNESCO, en la que participaron varios países. Como recompensa a la aportación que España realizó en la recuperación del patrimonio históricos-arquitectónico, el gobierno egipcio donó el Templo de Debod, instalado en Madrid en la actualidad.

TEMPLO DE DEBOD Y LA CAMPAÑA ARQUEOLÓGICA INTERNACIONAL DE NUBIA

El río Nilo es un auténtico museo en vivo del Egipto antiguo. A sus orillas reposan templos de distintas dinastías que, según se accede a la región de Nubia, van aumentando en grandiosidad y magnificencia. La construcción de la presa de Asuán en los años 60 iba a originar la crecida del nivel de las aguas y la posterior desaparición de restos arqueológicos. Precisamente, fue Nubia la región del país que se vio más afectada por la construcción de esta presa.

Por este motivo, la UNESCO, en una carta de 6 de abril de 1959, realizó un llamamiento oficial de colaboración internacional para salvaguardar los monumentos de la Baja Nubia, que inevitablemente iban a quedar sumergidos en el enorme lago artificial que se iba a crear: más de 500 km. de longitud con una anchura máxima de 30 km. y media de 10. Fue la llamada Campaña de Nubia, que supuso un impresionante despliegue tecnológico en el cual participaron arqueólogos e ingenieros europeos y egipcios.

Entre aquellos monumentos destacaba el Abu Simbel, estandarte del patrimonio nubio que fue rescatado antes de ser engullido por las aguas del lago Nasser en 1968. Este conjunto arquitectónico está compuesto por los templos del faraón Ramses II y de su esposa favorita Nefertari, que fueron levantados en el siglo XIII a. C.


TEMPLO DE DEBOD, VISTA POSTERIOR

España acudió a la operación de salvamento arquitectónico organizando el llamado Comité Español en 1960. Su director fue el arqueólogo Martín Almagro Basch, que participó en la excavación de los monumentos de Egipto y Sudán. Había sido catedrático en Prehistoria de España y en Historia Primitiva del mundo en varias universidades, llegando a ser director del Museo Arqueológico Nacional. Sus trabajos más significativos se movieron en el ámbito del Mediterráneo.

El Templo de Debod fue el primero en desmontarse, al ser el más amenazado por su proximidad a la presa, a la altura de la primera catarata del Nilo, al sur de Egipto. Su núcleo más antiguo fue levantado por mandato del faraón Ptolomeo IV Filópator en el año 200 a. C, para rendir culto al dios Amón en la ciudad de Debod, que significa en antiguo egipcio "la casa", "el templo". Esta dinastía de los Ptolomeo tuvo su origen en uno de los generales de Alejandro Magno que a su muerte gobernó Egipto.

Durante el período de su construcción, esta parte de Egipto se independizó del resto del país en lo que se conoce como Proceso de Secesión Tebana, durante los años 205-185 a. C. Entonces, el territorio pasó a ser controlado por Adijalamani de Meroe, faraón del emancipado Reino de Nubia, quien ordenó la decoración del templo con multitud de relieves, inscripciones geroglíficas en honor al dios Amón y escenas rituales.

TEMPLO DE DEBOD EN SU EMPLAZAMIENTO ORIGINAL

La construcción de templos o la decoración de los ya levantados por parte de los reyes atienden a la intención de legitimar su autoridad, por ello durante su etapa como reino independiente en el Templo de Debod se construyeron nuevas estancias y elementos adicionales.

Cuando los Ptolomeo restauraron su poder en Nubia, el templo se consagró a la diosa Isis, ampliándose el conjunto arquitectónico. También posee importantes añadidos arquitectónicos y decorativos greco-romanos efectuados entre los siglos I a. C. y II d. C., durante la dominación romana.

El emperador de Bizancio Justiniano prohibió el culto en los templos paganos de todo su Imperio, por ello, en el interior se instaló una comunidad cristiana que consagró el templo a San Esteban. Durante siglos ha sido tomado por tribus nómadas, por cristianos, por musulmanes y hasta por emisarios de Napoléon Bonaparte.


RELIEVE FACHADA POSTERIOR

En 1961, el templo fue troceado, sus bloques fueron embalados en cajas de madera, trasladados hasta la isla Elefantina, en Asuán, y se realizaron excavaciones en el terreno desalojado. El director del Comité Español, Martín Almagro, denunció en su momento cierta negligencia que estaba efectuando el Servicio de Antigüedades de Egipto a la hora de rescatar todos los elementos que componían el recinto sagrado. Tanto es así que la posterior reconstrucción del monumento hubo de efectuarse bajo ciertas anomalías.

En abril de 1970, las cajas fueron trasladadas hasta el puerto de Alejandría, para ser embarcados en el buque Benisa. El 6 de junio del mismo año el buque zarpó con destino al puerto de Valencia, desde donde fueron trasladados en camiones hasta Madrid, donde se almacenaron en el solar del Cuartel de la Montaña.


VISTA FRONTAL DE LA NAVE PRINCIPAL

El arquitecto Manuel Palacios fue el responsable de organizar la reconstrucción del templo, tarea algo complicada debido a la precariedad con la que se había llevado a cabo el desmonte. El Servicio de Antigüedades de Egipto sólo entregó un plano y un croquis del alzado del monumento, junto con algunas fotografías sin referencia de ninguna clase. Más de cien bloques habían perdido la numeración y muchos fragmentos llevaban una marca que no correspondía al plano.

En primer lugar se levantó una base de piedra con el fin de aislar los bloques originales del templo y que el suelo no tuviera contacto con ellos. Sobre ella se empezó la reconstrucción, siguiendo la técnica llamada anastylosis; es decir, colocando en su lugar los elementos originales hallados y añadiendo las partes de reconstrucción con una piedra de diferente color, para poder distinguir los elementos originales de los nuevos. La piedra nueva se trajo de Villamayor, provincia de Salamanca. Algunos bloques del exterior se trataron químicamente para protegerlos y reforzarlos.

En el interior del edificio se instaló aire acondicionado para crear una atmósfera seca constante. Y como recuerdo del río Nilo, se construyó un estanque de poca profundidad a lo largo de los pilonos de acceso al templo. Los trabajos de reconstrucción del monumento duraron dos años.

Finalmente, en julio de 1970, el templo fue inaugurado por el alcalde Carlos Arias Navarro. En 2008, fue declarado Bien de Interés Cultural.

TEMPLO DE DEBOD, VISTA AÉREA

Su ubicación se estableció en la parte oeste de la plaza de España, junto al paseo del Pintor Rosales, en un alto donde se encontraba el Cuartel de la Montaña de Madrid, con unas vistas que dominan el valle del río Manzanares, el Palacio Real y la Casa de Campo. El conjunto tiene un peso de unas mil toneladas y una composición de 1.724 bloques que se repartieron en 1.359 cajas de madera.

La parte más antigua conservada del santuario es su núcleo arquitectónico. Está decorada con escenas que representan al rey adorando a los dioses y ofreciendo sacrificios. Son motivos relacionados con el culto regio a los dioses de la zona y a los vinculados a la monarquía sagrada.

España realizó un total de siete campañas arqueológicas, publicó once volúmenes de memorias de los trabajos realizados, y aportó fondos monetarios para el salvamento de los templos de Abu Simbel y Filé. Gracias a esta ayuda el presidente de Egipto, Nasser, otorgó el Templo de Debod a nuestra nación.


RELIEVE INTERIOR

Pero esta cesión diplomática fue compleja y difícil, ya que prestigio, dinero, instituciones y organismos oficiales estuvieron en el núcleo de la negociación. Finalmente, tal gesto fue una prueba de amistad y reconocimiento a la tarea desempeñada por la misión arqueológica española que participó en la campaña. El derecho de donación fue firmado el 30 de abril de 1968 por la Presidencia de la RAU (República Árabe Unida), que decía:
"El templo de Debod al Gobierno español y a su pueblo en consideración a sus esfuerzos en la contribución a la salvaguarda de los templos de Abu Simbel."
No fue España el único agraciado por su contribución a la causa arqueológica. Egipto donó en total cuatro de los templos salvados a otras tres naciones colaboradoras: Taffa a Holanda, Ellesiya a Italia, y Dendur a Estados Unidos, que se encuentra actualmente en el Metropolitan Museum de Nueva York. Alemania recibió el pórtico ptolemaico del templo de Kalabsha, que actualmente se encuentra en el Museo Egipcio de Berlín.


MAQUETA DEL TEMPLO DE DEBOD

4 comentarios:

  1. Durante mucho tiempo estuvo echo una pena, abandonado a su suerte. Espero que los Mursi de turno no terminen diciendo que se lo robamos y que quieren que se lo devolvamos.
    Saluditos.

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    1. Peor sería que el Estado lo vendiera para financiar su deuda, por ejemplo al British Museum.
      Por cierto, tu tienes blog?, no lo encuantro en tu perfil y me gustaría enlazarlo.
      saludos, amiguete zorrete

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  2. Oh!,no te preocupes por eso, me parece que lo que están preparando es algo peor, quieren hacer lo mismo que los talibanes con las estatuas de Buda en Afganistán.

    Es decir, la Esfinge, las Piramides, todo a hacer puñetas.

    Esa es la "cultura" del Islam.

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    1. Debes estar de coña, los gobernantes de Egipto viven del turismo arqueológico. ¿De qué otra forma van a pagar sus lujos y fiestas?

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