Máxima figura del movimiento Novatore y principal representante de la primera ilustración española en la primera mitad del siglo XVIII, Gregorio Mayans y Siscar defendió una reforma de la educación en las universidades basada en el rigor histórico, la razón crítica, la libertad de cátedra, la recuperación de los clásicos y la supresión de la escolástica como método de conocimiento.
Su obra Orígenes de la Lengua española, publicada en 1737, es fundamental para el estudio de la evolución del castellano. Recuperó las obras de autores del Humanismo cristiano español como Antonio de Nebrija y Juan Luis Vives, realizó la primera biografía rigurosa de Miguel de Cervantes dando origen al Cervantismo posterior, fue la figura más destacada de la Escuela de Novatores de Valencia y fundó la Academia valenciana, llegando a ser el gran promotor de la renovación cultural en la España de su tiempo.
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| HISTORIA CRÍTICA ESPAÑOLA POR GREGORIO MAYANS |
Gregorio Mayans y Siscar nació en Oliva (Valencia) en 1699. Su padre, Pascual Maians, fue un terrateniente que apoyó al bando austracista en la Guerra de la Sucesión y acompañó al archiduque Carlos a Barcelona en 1706.
Mayans estudió en el Colegio jesuita de Cordelles, donde se inició en el Humanismo. En 1713, estudió filosofía en Oliva, y, a partir de 1716, cursó derecho en la Universidad de Valencia, donde tomó contacto con el grupo novator de Tomás Vicente Tosca, Juan Bautista Corachán y Baltasar de Iñigo, que le facilitaron lecturas de Locke y Descartes.
En 1719, perfeccionó la carrera de derecho en la Universidad de Salamanca, y uno de sus profesores, Borrull, le puso en contacto con el helenista Manuel Martí, deán alicantino, que fue su mentor y guía de estudios (lecturas españolas, latinas y griegas) encauzando su vocación hacia las Humanidades, inclinándole al estudio de los renacentistas y barrocos Antonio de Nebrija, Benito Arias Montano, fray Luis de Granada, fray Luis de León, Francisco Sánchez de las Brozas, Juan Luis Vives, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, Miguel de Cervantes, Diego Saavedra Fajardo etc. También continuó influenciándose por Tomás Vicente Tosca, leyendo los cinco volúmenes de su Compendiun pfilosophicum, de 1721.
En 1722, se doctoró en Valencia y ganó la cátedra de Código Justiniano en Valencia. Durante casi diez años de trabajo como catedrático, se ocupó de la renovación de la enseñanza del derecho. Sus interpretaciones de la legislación nacional y sus publicaciones sobre jurisconsultos latinos atrajeron el interés de eruditos, especialmente del extranjero.
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| GREGORIO MAYANS Y SISCAR |
Mientras estudiaba filología, historia y literatura bajo la dirección de Manuel Martí, se fue preocupando por la decadencia cultural de España y a plantear soluciones en la restauración de estudios humanistas y la mejora del nivel cultural. Fruto de estas reflexiones fueron Oración en alabanza de las obras de Diego Saavedra Fajardo, en 1725, y Oración en la que exhorta a seguir la verdadera idea de la elocuencia española, en 1727, en la que criticaba los excesos barrocos y ponderaba la sencillez hispana y ática de fray Luis de León y de fray Luis de Granada, Luis Vives y Francisco Sánchez de las Brozas.
Se carteó con Benito Jerónimo Feijoo, pero después rompió con él y con el padre Enrique Flórez por la superficialidad de sus conocimientos. Defendió la reforma de los estudios jurídicos: disminuir la preponderancia del derecho romano y aumentar la del derecho autóctono español. Más tarde recomendó al ministro Patiño que el latín se enseñase en lengua vulgar, profundizando el estudio de autores clásicos.
En 1730, perdió a favor de Arbuixert la pavordía de la catedral valenciana. Tres años después, consiguió el cargo oficial de la Bibliotecario Real de Felipe V, tras haber publicado El Orador cristiano. Tuvo que dejar la cátedra para instalarse en Madrid, donde estuvo durante siete años, entre 1733 y 1739.
En estos años rechazó un cargo como miembro de la Academia de la Lengua, para mantener una cierta libertad de pensamiento y erudición, mientras reeditaba obras de Antonio Agustín, Antonio de Nebrija o Benito Arias Montano. Escribió Espejo moral, en 1734, sobre filosofía moral, y Advertencias a la historia de Juan de Mariana del marqués de Mondéjar; estudió con devoción a Ambrosio de Morales y a Páez de Castro; y colaboró en el Diario de los Literatos con el pseudónimo de Plácido Veranio. También publicó Orígenes de la lengua española y Vida de Miguel de Cervantes Saavedra; ambas en 1737. Esta última fue la primera biografía que se escribió sobre el genio alcalaíno con motivo de una edición del Quijote publicada en Londres, lo que le convirtió en el fundador de todo el Cervantismo posterior.
En 1737, envió la Carta-dedicatoria a José Patiño, ministro de Marina, con un ambicioso plan de renovación académica y cultural, que marcaría la incansable actividad de Mayans. Su programa abarcaba cuatro ámbitos de estudio:
1. Lengua castellana: ortografía, gramática, retórica
2. Filosofía: lógica, dialéctica y filosofía moral
3. Jurisprudencia: cambio de método y publicaciones
4. Historia: investigaciones y ediciones de historiadores españoles
En este amplio programa se incluía un grupo de diccionarios sobre español, latín, arte y ciencias, etimologías, historia, derechas y leyes españolas y eclesiásticas. Se trataba de instrumentos de trabajo para restaurar el patrimonio cultural español. Los historiadores han considerado como el planteamiento reformista más lúcido y completo de la primera mitad del siglo XVIII.
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| RETÓRICA Y ORADOR CRISTIANO, POR GREGORIO MAYANS |
Uno de sus objetivos era el rechazo de todas la leyendas, supersticiones o mitos que no estaban basados en un riguroso examen científico. En 1738, las Academias de la Historia y de la Lengua entregaron a Mayans la obra España primitiva de Javier de la Huerta y Vega, basada en errores y supercherías. La opinión del valenciano le generó la animadversión de las Academias de la Historia y de la Lengua:
"Es una fábula indecorosa y opuesta a las verdaderas glorias de España."
Para Mayans, este trabajo estaba basado en un falso cronicón de Pedro Cesaraugusta y su publicación fomentaría la superstición histórica, aún más. Mediante una rigurosa metodología, desmontó la obra de Huerta, texto a texto. Y pesar del análisis científico y riguroso del erudito valenciano, la España primitiva fue publicada con el favor del Consejo de Castilla.
Poco después, Mayans fue rechazado en el cargo de cronista de Indias que quedó vacante tras la muerte de Luis de Salazar, en favor de un desconocido. En la Corte, estaba viviendo un ambiente de decadencia y pasividad, rodeado de la indiferencia de los poderosos y la hostilidad de sus compañeros. Ante el rechazo de Patiño, decidió renunciar al cargo de bibliotecario real y regresar a su pueblo natal.
Tal vez, un erudito tan inteligente y preparado como lo era Mayans estaba siendo ignorado en la Corte borbónica por el hecho de que su familia apoyó al archiduque de Austria durante la Guerra de Sucesión. En un ambiente de intrigas y favores, los castellanos y vascos monopolizaban las posiciones de poder de la Monarquía hispánica, quedando desplazados los catalanes, aragoneses y valencianos.
En 1740, se casó con su prima Margarita Pascual en Oliva. Allí, otro de los prejuicios que tuvo que combatir fue la relación de oficio intelectual con la condición clerical. Se dedicó a sus estudios e investigaciones, sosteniendo correspondencia con eruditos españoles y extranjeros, en latín y en castellano, y también a la puesta en marcha de su propia academia para la enseñanza de su programa de publicaciones.
En 1742, fundó la Academia Valenciana par a recoger e ilustrar las memorias antiguas y modernas de la historia de España. En la Acción de gracias de la divina sabiduría que hizo leer en la sesión de apertura, presentaba un programa más ambicioso que el de la Carta-dedicatoria a Patiño. Contaba con un grupo de académicos entusiastas dispuestos a apoyarle en las humanidades, ampliando el campo de estudia a las ciencias. Las materias eran: matemáticas, medicina, botánica, poesía, música, teología, jurisprudencia, historia de España e historia de la lengua española.
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| CENSURA DE HISTORIAS FABULOSAS, POR GREGORIO MAYANS |
El hecho de no haber consultado a las autoridades de Madrid, le generaron enfrentamientos. Así, en 1742, publicó de Censuras de historias fabulosas, obra inédita de Nicolás Antonio, que el historiador Antonio Mestre consideró "uno de los monumentos cumbres de la historia crítica española, en especial respecto de la historia eclesiástica". De nuevo, la actitud desmitificadora de Mayans le enfrentó al Consejo de Castilla, que prohibió su venta y le llevó ante la Inquisición. Trataba de rechazar la falsa historia eclesiástica de España, aquellas tradiciones católicas supuestamente basadas en glorias patrias, cuando en realidad lo estaban en burdas patrañas acreditadas con el paso del tiempo y la ignorancia popular.
La Academia de la Historia le ofreció apoyar a la Academia Valencia si esta se subordinaba bajo su tutela, pero los academicistas valencianos respondieron con altivez: "Libres nos ha hecho Dios, libres hemos de vivir." Y, tras pocos años de escasa actividad, la Academia se disolvió.
Mayans continuó una labor en solitario, basada en amplias correspondencias con eruditos nacionales y extranjeros, así como la publicación de filósofos y literatos clásicos. Uno de esos trabajos fue la reedición de Compendium philosophiae de Tosca en 1753, al que añadió unas Philosophiae moralis libri tres, una de sus principales aportaciones a la filosofía.
Al llegar Fernando VI al trono, el ministro Zenon de Somodevilla, marqués de la Ensenada, le reconoció sus méritos y capacidades encargándole la redacción de unas Observaciones del Concordato de 1753, mientras componía su Retórica, otra obra filosófica.
Pero sería bajo el reinado de Carlos III cuando recibió su mayor reconocimiento. Así, en 1766, fue nombrado alcalde honorario de Casa y Corte. También, ingresó en la Sociedad Económica de Valencia, por tanto, socio-amigo de Andrés Piquer, Francisco Pérez Bayer, Muñoz, Cerdá Rico, Cavanilles, Blasco, etc.
Manuel de Rodas, secretario de Estado, le solicitó realizar un análisis sobre la Reforma educativa, cuyo resultado fue el Informe sobre los estudios, en 1767. A partir de ese momento el reconocimiento a las obras de Mayans fue completo, y eruditos de Europa y América seguían sus orientaciones.
En sus últimos años, preparó la edición de las obras completas de Juan Luis Vives, Opera omnia, que fue publicado de forma póstuma en 1781, porque ya había fallecido en Oliva aquel año.
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| REAL SOCIEDAD ECONÓMICA DE VALENCIA |
La primera etapa de Mayans estuvo muy vinculada a la Escuela de Novatores de Valencia: Íñigo López de Mendoza, Juan Bautista Corachán, Antonio Bordazar de Artazu, Tomás Vicente Tosca y Andrés Piquer. No sólo por su amistad e inquietudes intelectuales con ellos, también porque estaba abierto a las corrientes de la ciencia europea. Pero, mientras la inmensa mayoría de los novatores españoles se movían en los campos de la ciencia física y la filosofía de la naturaleza, Mayans lo hizo en el ámbito de las ciencias humanas (historia, literatura, jurisprudencia y teología).
Efectivamente, fue heredero del Humanismo crítico europeo y su formación humanista le emparentó con los católicos ilustrados, tanto italianos como alemanes; y también con luteranos y calvinistas, de Walch a Merman.
Su sentido crítico y razonado aplicado a las humanidades le convierten en el primer ilustrado español. Claro ejemplo de que el inicio de la Ilustración española no fue debido a la influencia francesa, sino a una ruptura con el pensamiento tradicional desde el movimiento de los novatores a finales del siglo XVII y la concepción crítica del razonamiento.
Esta concepción de la historia crítica era el resultado de oponer los testimonios y documentos históricos fidedignos a las leyendas y mitos transmitidos de forma oral o por documentos sin fiabilidad. Este planteamiento de la historia de España implicaba poner en práctica dos requisitos básicos: editar las fuentes históricas; y aplicar el sentido crítico de método y planteamiento.
En estas aspiraciones de rigor metodológico se basaban los proyectos de Mayans, como explicaba en su Carta-dedicatoria a Patiño, como fueron sus Cartas morales, militares, civiles y literarias de varios autores españoles, en 1734.
Lo que Mayans estaba proponiendo era una transformación radical de la historiografía español. Su voluntad fue el resultado de un cambio en la mentalidad de la nueva generación de ruditos españoles que se inició con el movimiento novator de fines del XVII y que fue culminada a través de sus obras en cuanto a estudios históricos.
En el proyecto de formación de una historia nacional crítica, la eclesiástica tomó un papel relevante debido a que fue una de las historias más falseadas y manipuladas por las leyendas, las supersticiones y las falsas tradiciones. De acuerdo con el método de la historia crítica, Mayans rechazaba toda ficción y combatía los mitos: los falsos cronicones de Granada, la más que dudosa llegada de Santiago a España, los santos creados por la imaginación popular, los abusos de los españoles en la colonización americana, etc.
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| ORÍGENES DE LA LENGUA ESPAÑOLA, POR GREGORIO MAYANS |
El programa pedagógico de la Ilustración de Mayans respondía a una corriente intelectual derivada del Humanismo, especialmente del Humanismo cristiano español del siglo XVI. Proponía la restauración de los estudios bíblicos a través de las lenguas clásicas (latín, griego y hebreo) y recuperar la filosofía humanista del Renacimiento como Juan Luis Vives, Luis de Granada, Juan de la Cruz y Luis de León, enlazando con la corriente de Desiderio Erasmo. Pero, Mayans prefirió utilizar la lengua romance, es decir, el español, como instrumento de acción inteligente y persuasivo que penetrase en amplias capas de la sociedad.
Efectivamente, los novatores defendieron la transmisión del conocimiento a través de la lengua vulgar española, que era ya culta desde la Gramática de Antonio de Nebrija a inicios del siglo XVI. El español debía ser tratado como lengua de la filosofía y de la ciencia, y a ella traducirse la Biblia y demás Sagradas Escrituras. Humanistas como Luis Vives, Luis de León y Pedro Simón Abril defendieron el empleo de la lengua del pueblo para llegar al pueblo. Mayans trataba de restaurar un pasado con enormes posibilidades, pero con el fin de contribuir a la secularización de una sociedad dominada por una Iglesia retrógrada e interesada en su propio provecho. En este sentido, el uso de la lengua romance podía ser muy beneficiosa a la difusión de los conocimientos y a la laicización de la sociedad.
Para Mayans, las lenguas cambian y evolucionan, no se corrompen. Rompía así con la idea tradicional del Humanismo clásico que consideraba al latín como lengua perfecta y digna de imitación, respecto de la cual todas las demás lenguas romances derivadas eran corruptas e inferiores. Fue un acierto proponer el concepto de "evolución" frente al de "corrupción".
Dentro del estudio de la lengua española, los refranes ocuparon un papel destacado por su contenido ético y moralizante y su transmisión oral, citando las colecciones de Íñigo López de Mendoza, Hernán Núñez, Juan Páez de Castro, Benito Arias Montano, Juan de Melo, Juan Mal Lara, Juan Sorapan de Riera, y los que se encuentran en obras como el Quijote de La Mancha o el Diálogo de la Lengua.
Con todo, su obra Orígenes de la lengua española, que publicó en 1773 durante su estancia en Corte, reunía los estudios sobre el español como lengua. Sintetizó todos los conocimientos lingüísticos que existían hasta el momento, e incluyó importantes textos de Alderete, el marqués de Santillana, y el Diálogo de la lengua de Juan de Valdés, que quedó inédita.
Mayans dio a conocer a sus contemporáneos la obra de Nebrija, Vives, Antonio Agustín, Alejo de Venegas, Teresa de Jesús, Francisco Sánchez de las Brozas, Luis de León, etc. No es extraño que el autor François López le asignase un lugar básico en la formación del concepto Siglo de Oro de las Letras españolas.
Mientras su mentor Nicolás Antonio se encargó de recuperar y recopilar las obras literarias, Mayans se ocupó de clasificarlas y ofrecer una síntesis, pues anteriormente no existían investigaciones sobre historia de la lengua española y de la literatura nacional. Mayans puso las bases a seguir para los estudios de un movimiento literario que se desarrolló bajo los reinados de los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II, entre la "restitución de las letras" y el triunfo del Barroco.
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| DESIDERIO ERASMO Y JUAN LUIS VIVES |
Mayans fue un crítico con el sistema social en el que vivió, cuya mentalidad estaba mayormente determinada por la Iglesia. Y fue crítico con una clase poderosa que había permitido que el clero adquiriese enormes propiedades y privilegios, abandonando sus deberes espirituales y su misión apostólica. Fueron numerosos los textos en contra del estamento clerical, afectado por los males de la codicia y la ignorancia.
"En la república cristiana no hay gentes más insolentes que los frailes, porque muchos de ellos son los fariseos de nuestro tiempo que tiene de su parte a todos los supersticiosos."
"Su muchedumbre es gravosa al público, el cual se halla pobrísimo, y ha de mantener ejércitos de hombres ociosos, que continuamente están pidiendo para sustentar y regalarse."
No solo hizo crítica al clero regular, también a la cúspide:
"… casto todos los obispos de España, hombres casi todos ignorantísimos, que habiendo logrado las mitras por una solicitud ambiciosa, y medios tal vez peores, no saben oficio que tienen, no son capaces de distinguir el poder del rey y del papa, ni de conocer la extensión y limitación de uno y de otro."
Mayans repudió la ignorancia en la Iglesia con especial énfasis, pues controlaba el sistema de enseñanza, perpetuando así el estado de injusticia e incultura social generalizado. Por eso era necesario reformar todo el sistema de enseñanza, y para esto habría que retirar las cátedras universitarias a las órdenes religiosas para que fuesen promovidas por concurso.
Por tanto, reforma de la Iglesia y reforma de la Enseñanza para la mejora de la sociedad eran partes de un todo. En El Orador cristiano de 1733, puso de manifiesto esta situación y su remedio, empezando con la reforma de la predicación, pues la mayoría de la gente no sabía leer y la prédica desde un púlpito era la única vía de conocimiento formal. Y esta reforma de la prédica venía precedida por una reforma de los estudios y la jerarquía eclesiástica, tesis que expuso en su Informe sobre los estudios de 1766, por orden del consejero real Roda y en un momento en el que fue expulsada la Compañía de Jesús. Se hacía necesaria una ruptura con el tradicional método escolástico de pensamiento especulativo y teórico como sistema de enseñanza, para dar paso a un método más científico de mentalidad crítica y práctica.
Al año siguiente, en 1767, la Corte de Carlos III debatía entre dos planes de reforma educativa muy similares: el de Olavide y el de Mayans. La diferencia es que el plan de Mayans ofrecía una especial importancia al estudio de la teología, por ser cúspide del pensamiento español. Pero optaba por la teología expositiva que se ocupa de las Sagradas Escrituras, en detrimento de la teología dogmática, muy confundida con la escolástica.
Se refería a la teología erasmista, aquella que tanto influyó en el Humanismo cristiano español del Renacimiento, que tuvo su máxima expresión en el valenciano Juan Luis Vives. Sus dos ideas principales eran: la reforma educativa, rompiendo con la Escolástica y la falta de libertad de cátedra en los estudios; y la vuelta a las Sagradas Escrituras, en contraposición a los clásicos escolásticos del Medievo.
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| DON GREGORIO MAYANS Y SISCAR, POR ANTONIO MESTRE |
El origen de aquel movimiento novator estuvo en una tertulia cortesana de 1787, formada por Nicolás Antonio, Juan Lucas Cortés y el marqués de Mondéjar, al que se sumaron más tarde Martí y Mayans.
Uno de sus más leales seguidores fue Manuel Martí, deán de Alicante, aunque fue este quien más influyó en un joven Mayans a quien recomendó la lectura de los clásicos grecolatinos como Cicerón, Terencio o Plauto, y le orientó en sus estudios. Martín estuvo, a su vez, influenciado por Nicolás Antonio, primer promotor de la crítica histórica en España y redactor de la Biblioteca Vetus, en 1696, publicada por el primero. También Mayans publicó las Obras cronológicas de Mondéjar, en 1744.
Otro de sus colaboradores fue el agustino Enrique Flórez, encargado de realizar el proyecto revisionista de la historia eclesiástica, conocida como España sagrada. Su título original fue Theatro geográfico-histórico de la Iglesia de España, cuyos dos primeros volúmenes fueron publicados en 1747. Más tarde, llegó a los 29 volúmenes publicados y sus continuadores hasta los 47, completados en 1856. Es una monumental obra que contiene la historia de todos los templos y de España, así como la transcripción de innumerables documentos y comentarios, a través de un método crítico y científico, pero siempre que no afectase a la piedad o al amor patrio.
El historiador Antonio Mestre escribió de Flórez que:
"Cuando se trata de tradiciones relacionadas con la piedad, Flórez piensa que la actitud debe modificarse. Hay que admitirlas mientras no se demuestre con certeza que son erróneas. Así, en el caso concreto de la venida de Santiago, la ininterrumpida continuidad de la tradición exige razones para negar la venida del apóstol a la península."
Mayans fue adepto de un exigente rigor crítico afirmó:
"Las obras de Flórez son más dañosas que útiles, sirven para apoyar la superstición y credulidad; son engañadoras a los que no han leído, porque le tienen por erudito, siendo un mal copiante."
Otro al que se enfrentó fue al benedictino Benito Feijoo, a quien echó en cara su falta de rigor crítico, de metodología científica y actitud experimental que desarrolló en sus obras. Con motivo de la publicación de la Ortografía, de Bordazar, y el polémico debate surgido entre Mayans y Feijoo, el novatore valenciano escribió sobre el benedictino orensano:
"Para hacerle entender mi contienda a que se hubiera expuesto, hice una breve censura del Discurso de las Glorias de España, manifestándole, por medio de señalarle errores muy crasos, que no había leído aún los autores más clásicos y triviales, como Aristóteles, Séneca, Plutarco, Antonio Agustín y don Nicolás Antonio, pues hablaba de ellos por relaciones falsas de otros escritores que citaban lo que no había, y le descubrir sus nombres, para hacer suyos los errores ajenos."
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| GREGORIO MAYANS Y SISCAR |
El historiador François López ha puesto en valor la aportación de Mayans a la cultura y filosofía, no sólo española, sino europea:
"El pensamiento del valenciano era de una innegable originalidad, y debía marcar hasta el fin del siglo todo un movimiento de pensamiento al que no se ha concedido suficiente atención."
Desde su retiro de Oliva, mantenía relaciones epistolares con los eruditos más importantes de su época y era muy apreciado internacionalmente como se demuestra en su conexión con los centros culturales europeos de la época: Muratori, en Italia; Walch, en Jena; David Clement, en Hannover; Meerman, en Holanda; Voltaire, en Francia; Gasset, en Suiza; José Finestra, en la Universidad de Cervera, etc. Una prueba de ese aprecio internacional son las dos biografías sobre Mayans, redactadas en Alemania por Juan Cristóbal Strodtmann: Geschichte des edlen Herrn Gregorius von Mayans und Siscar, en alemán, en 1747; y Majansii Vita, en latín, en 1756.
Mayans estaba en el centro intelectual de su época, y por él pasaban todas las corrientes que estaban renovando el panorama cultural de la primera mitad del siglo XVIII. Expresaba la decadencia de la cultura tradicional española, convirtiéndose en uno de los eruditos que cambiaron la mentalidad en un sentido de renovación.
También dentro de España, Mayans contó con un grupo de autores que le seguían y admiraban, y que mantuvieron la continuidad de sus estudios y orientaciones: Antonio Ponz, José Finestres, Juan Bautista Muñoz, Vicente Blasco, Juan Sempere y Guarinos, Francisco Pérez Bayet, Antonio José Cavanilles y, especialmente, Francisco Cerdá y Rico.
Este último se encargó de continuar algunos de los muchos proyectos que tenía en marcha cuando Gregorio Mayans y Siscar murió en Valencia, en 1781.









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