ESPAÑA MODERNA A TRAVÉS DE LA PINTURA

 

Pacificación de las Germanías valencianas por mediación de Zaragoza, por Marcelino Unzeta.

PACIFICACIÓN DE LAS GERMANÍAS VALENCIANAS POR MEDIACIÓN DE ZARAGOZA, POR MARCELINO UNZUETA

Los gremios de la ciudad de Valencia consiguieron de Fernando el Católico un privilegio que les autorizaba a armarse y organizarse militarmente en hermandades o germanies en el caso de que hubiesen de hacer frente a ataques berberiscos. Carlos I ratificó dicha autorización estando en Barcelona, buscando el apoyo de los gremios con el propósito de neutralizar el poder del brazo militar o nobiliario.

Por otra parte, los estamentos privilegiados del Reino de Valencia se molestaron porque Carlos I no se personó en la ciudad del Turia para jurar los fueros del Reino y ser proclamado rey (más pendiente de iniciar la defensa de la idea imperial). Por ello, en el verano de 1519, pese a la inminente llegada del representante del rey, Adriano de Utrecht, ante la amenaza de un brote de peste, la nobleza urbana salió de la ciudad y se refugió en las tierras del interior, abandonando sus tradicionales funciones defensivas. La presencia en la costa de una flota corsaria berberisca movió a los gremios valencianos a asumir la defensa de la ciudad, organizándose militarmente en hermandades o germanies.

Adriano de Utrecht entró en Valencia a principios de 1520. En ella, se encontró con el vacío nobiliario y con la presencia de un gran contingente armado (compuesto por 8.000 infantes) organizado por los gremios. Tanto Adriano como Carlos aprobaron la iniciativa de los agermanados, al tiempo que fue nombrado virrey del Reino Diego Hurtado de Mendoza, conde de Mélito. La nobleza alertó al monarca de los peligros que podrían derivarse del poder creciente de los agermanados. Por su parte, estos intentaron consolidar su poder tratando de acceder al gobierno municipal de Valencia, que hasta entonces era ejercido por seis jurats nobles (2 caballeros y 4 ciudadanos). Los agermanats solo tenían representación en el Consell General, un organismo puramente consultivo, formado por 117 consellers, de los que 80 eran representantes de los gremios. Los agermanados hallaron la oposición del virrey y del propio rey, pero finalmente lograron el nombramiento de dos jurados agermanados. La oposición popular a las actuaciones de los jurados nobles provocó una ruptura de tal magnitud que el virrey tuvo que huir y hubo de refugiarse en Denia.

La Germanía se extendió por todo el Reino (Xàtiva, Elche, Alzira, Orihuela, San Mateo o Benicarló, entre otras), llegando incluso hasta Palma de Mallorca. En las poblaciones interiores, el movimiento adoptó formas violentas de carácter antifeudal y antimorisco (bautizos colectivos forzados).

La nobleza valenciana tuvo que refugiarse en las villas del norte del Reino (como Peñíscola o Morella). Carlos V ordenó negociar una solución pacífica, ya que el alzamiento de las Comunidades tenía inmovilizada toda su capacidad de respuesta: revocación de los jurados, disolución de Germanías y respeto a la autoridad virreinal. Los agermanados respondieron secuestrando las rentas reales y preparándose para la guerra contra los nobles y el virrey.

Las hostilidades entre los dos bandos comenzaron en junio de 1521 (una vez reprimidas las Comunidades). La guerra tuvo dos frentes. En el norte, las tropas reales vencieron a las agermanadas en Oropesa y Almenara. Pero en el sur, fueron vencidas en Gandía. La intervención del Marqués de los Vélez desde Murcia y el saqueo de Orihuela invirtieron la situación y los agermanados fueron perdiendo poder y adeptos.

En el otoño de 1521, la oligarquía urbana de Valencia promovió la constitución de un nuevo ayuntamiento sin jurados artesanos. Solo quedaron algunos focos de resistencia en Xàtiva y Alzira gracias, en parte, a la aparición del Encobert, que decía ser hijo del príncipe Juan y nieto de los Reyes Católicos, lo que le convertía en legítimo sucesor de estos. Murió asesinado en Burjassot en mayo de 1522. La represión fue encomendada a la nueva virreina, Doña Germana de Foix, viuda de Fernando el Católico. La participación de las distintas poblaciones en la Germanía les generó la antipatía de Carlos I, un sentimiento que perduró durante décadas...

La Germanía mallorquina fue muy similar a la valenciana, aunque de desarrollo más tardío. Fue sofocada en marzo de 1523 después del desembarco de un pequeño ejército imperial (800 soldados) en Mallorca, que tomaron la isla sin grandes dificultades.





Ejecución de los comuneros de Castilla, de Antonio Gisbert

La batalla de Villalar en 1521 supuso la derrota de los comuneros alzados contra el rey Carlos I, cuyos líderes más destacados, Francisco Maldonado, Juan de Padilla y Juan Bravo, fueron apresados y ejecutados al día siguiente. Esta obra muestra a los tres, cada uno en una fase distinta del proceso de ajusticiamiento, desde Maldonado subiendo al patíbulo hasta Bravo ya sin cabeza sobre los hombros.





Presentación de don Juan de Austria ante Carlos V en Yuste, por Eduardo Rosales, 1869.





Auto de fe en la plaza Mayor de Madrid, por Francisco Rizi de Guevara


El tribunal de la Santa Inquisición organizaba cada cierto tiempo y en distintas ciudades autos de fe, ceremonias públicas en las que los acusados mostraban su arrepentimiento, como el que tuvo lugar en la Plaza Mayor de Madrid en 1680 con la presencia de Carlos II. Contemplar este cuadro en vivo en el Museo del Prado impresiona tanto por su enorme tamaño como por el detallismo de cada una de las minúsculas figuras que lo pueblan.

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