Francisco de Paula y Martí fue grabador, criptógrafo y dramaturgo, que introdujo la taquigrafía en España mediante la fundación de la Real Escuela de Taquigrafía de Madrid en 1802 y su obra Thaquigrafía castellana en 1803, además de ser el pionero de la técnica de grabado del fisionotrazo en España.
En 1803, inventó la primera pluma estilográfica moderna y práctica con cartucho de tinta recargable que denominó Pluma fuerte, que surgió del como consecuencia de ganar agilidad y solvencia en la escritura taquigráfica.
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| PLUMA ESTILOGRÁFICA DE FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ |
Francisco José Buenaventura de Paula Martí y Mora nació en 1761, en Játiva (Alicante), perteneciente a una familia de clase alta.
Tras realizar sus primeros estudios sobre humanidades en su pueblo natal, continuó en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia, formándose en dibujo y grabado, cuyo principal maestro fue Manuel Monfort y Asensi. En esta institución ganó el Premio de Honor en Grabado Dulce en 1785, por la lámina abierta a buril con el San Jaime apóstol ejecutado por Juan de Juanes y el dibujo de Mercurio volante.
En 1778, accedió a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde estudió el curso Principios de Dibujo. Y también fue miembro de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País
En 1786, se instaló definitivamente en la capital, donde ejerció su profesión el resto de su vida, comenzando con el estudio de la taquigrafía. La taquigrafía, también llamada estenografía, es todo aquel sistema de escritura rápido y conciso que permite transcribir un discurso a la misma velocidad a la que se habla. Para ello se suelen emplear trazos breves, abreviaturas y caracteres especiales para representar letras, palabras e incluso frases.
En 1799, publicó la obra Stenografía. Arte de escribir abreviado, traducida al castellano, que más tarde lo haría al catalán y al portugués. Se trata de la obra An Essay Intended to Establish a Standard for an Universal System of Stenography, or Short Hand Writing, que el inglés Samuel Taylor publicó en 1786, el inventor del Sistema Taquigráfico.
Debido a la relevancia que estaba alcanzando por esta publicación y sus estudios en estenografía, en 1802, fundó la Real Escuela de Taquigrafía, al amparo de la Sociedad Matritense, que dirigió durante veinticinco años.
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| TACHIGRAFÍA CASTELLANA POR FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ |
Durante sus estudios sobre los diversos métodos taquigráficos, Paula Martí fue realizando modificaciones y mejoras en las rudimentarias plumas que existían en su tiempo. Necesitaba un instrumento que registrase el texto oral con bastante rapidez, que realizase la transcripción del orador en tiempo real.
Se sabe que en el antiguo Egipto y en la Roma clásica se utilizaban cánulas de escritura equipadas con depósito de tinta, que trazaban sobre el pergamino de forma irregular y producía borrones. Hay documentos de la Edad Media que aseguran que ya existían, sin que fueran modelos realmente prácticos.
En el siglo XVII, hubo inventores alemanes e ingleses que habían intentado sin éxito en repetidas ocasiones fabricar plumillas de acero para la escritura. Eran plumas de ave capaces de retener una cantidad de tinta considerable en su interior, con recipientes metálicos a modo de receptáculos para la tinta. En el siglo XVIII, las llamadas "plumas fuertes" empezaron a perfeccionarse, sin que pudiesen considerarse estilográficas.
A finales del siglo XVIII, fue el propio Paula Martí quien realmente inventó el primer modelo de pluma estilográfica moderna y práctica, que denominó Pluma fuerte.
Se trataba de un tubo de latón que llevaba incorporado un depósito o cartucho recargable que almacena la tinta, y que tenía un aplique inferior provisto de ranura y puntero por donde se dosificaba la tinta y se podía escribir al trazar sobre el papel.
Describió su invento de esta manera:
"Se hará un cañón de latón o de plata, que tenga cuatro pulgadas de largo; al extremo superior, cuatro líneas de diámetro, y tres al inferior. Este cañón tendrá una tapa con rosca. En el extremo opuesto, que es el más delgado, tendrá otra rosca y un casquillo de una pulgada y cuatro líneas de largo, que sirve para cubrir la pluma y para poder llevarla en la faltriquera, sin que ésta incomode ni se estropee. A cuatro líneas de distancia de la parte más angosta de dicho tubo se soldará un pedazo del mismo metal de una línea de grueso, el cual tendrá un agujerito que puede caber por él una aguja gorda de coser, seguido de un cañoncito del mismo diámetro de seis líneas de longitud, al frente de cuyo agujerito estará colocada la parte superior de la pluma.
El grueso del metal o acero de que se haga la pluma será el de la cartulina de naipe, y para que tenga la misma elasticidad que una pluma de ave, se le hará la ranura muy larga y a su extremo un agujero. El cañoncito que tiene el tubo al mismo agujerito, que es el que comunica la tinta a la pluma, está compuesto a efecto de que el poso que comúnmente hace la tinta, baje al fondo y no impida el paso se esta.
Para echar la tinta en el tubo se tendrá puesto el casquillo que cubre la pluma, y se echará por la parte más ancha, para que se contenga en el tubo, y no se quitará el casquillo hasta que esté puesto el tapón de la parte superior; de este modo, como no tiene comunicación el aire, la tinta queda contenida dentro del mismo tubo y no sale de allí sino por medio de la frotación que la pluma hace sobre el granito de papel al tiempo de escribir, lo que llama solamente la tinta necesaria para marcar lo que se escribe."
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| DISEÑO DE LA ESTILOGRÁFICA PLUMA FUERTE |
Aunque entre los miembros de la Academia madrileña de Bellas Artes y de su Escuela taquigráfica causó una gran sensación su artesanal artilugio, nunca estuvo interesado en su fabricación industrial y comercialización a gran escala en el mercado español. Estaba más interesado en el desarrollo de los métodos de escritura rápida. Motivo por el que su innovación pasó desapercibida y desconocida, y el paso del tiempo terminó atribuyendo a otros tal hallazgo. De hecho, en España se atribuyó la invención a Diego Bueno.
En 1803, el inglés Wise logró hacer un tipo de plumillas, pero ya se había adelantado el grabador español. En 1809, otro inglés llamado Frederick Folsch recibió una patente por una pluma con depósito que no tuvo éxito comercial.
En 1827, el rumano Petrache Poenaru patentó un modelo de estilográfica en Francia. A partir de este, comenzó la fabricación en serie y distribución entre las clases alfabetizadas de Europa.
En 1884, el estadounidense Lewis Edson Waterman patentó la primera pluma estilográfica regular con depósito de tinta en su interior en su país. La pluma estaba dotada de un depósito de madrea, y su recarga se hacía mediante una pipeta. Más tarde, incorporó el émbolo de succión que permite cargarla en el interior de un cilindro, que constituye el cuerpo de la pluma.
Durante esta centuria se patentaron estilográficas con avances y modificaciones que han sido comercializadas por empresas como objetos de lujo y distinción: Waterman, Schaeffer, Parker, Pelikan o Inoxcrom. Entonces, la estilográfica moderna fue sustituyendo a la tradicional pluma con su tintero.
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| TACHIGRAFÍA CASTELLANA POR FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ |
De carácter privado, Paula y Martí también encabezó una asociación de grabadores y dibujantes, cuyos socios fundadores fueron los grabadores José Vázquez, Manuel Albuerne y Pedro Vicente Rodríguez, y el dibujante Antonio Rodríguez Onofre. Entre las principales obras destacó la Colección general de trages de todo el mundo descubierto, según se usan en la actualidad, elaborada entre 1799 y 1804; y la siguiente Colección general de los trages que en la actualidad se usan en España, formada por 112 grabados sobre la vestimenta que llevaba la sociedad española a partir de 1801. Paula Martí se encargaba de la ilustración de los libros impresos.
Fue el grabador español que introdujo la innovadora técnica del fisionotrazo. El fisionotrazo es un instrumento óptico mecánico dirigido de forma manual para trazar los perfiles de personas y objetos sobre láminas de cobre. Inventado por Gilles Louis Chrétien en 1790, se basó en el pantógrafo, que servía para aumentar o disminuir los dibujos de planos y diseños con precisión. Por tanto, el primer grabado realizado con esa técnica fue el retrato que Paula Martí realizó a Pedro Téllez-Girón y Pimentel, cuando este era un niño.
En 1803, publicó el Madrid el primer libro sobre taquigrafía de autoría española, pero basándose en las obras de los precursores Samuel Taylor y Jean Coulon de Thévenor. Llevaba por título Tachigrafia castellana, o arte de escribir con tanta velocidad como se habla y con la misma claridad que la escritura común. Un año después publicó un suplemento sobre las reformas ortográficas de la escritura taquigráfica en lengua española. Esta Tachigrafia castellana fue reeditada en 1813, 1821 y 1824, aunque con parecidos contenidos. Posterior a su fallecimiento, sus discípulos siguieron publicando nuevas ediciones.
En 1805, consiguió que la Junta de Comercio barcelonesa abriese una Escuela de Taquigrafía de Barcelona, que pasó a dirigir uno de sus alumnos discípulos, el abogado Francisco Serra Ginesta.
En 1808, publicó también en Madrid un tratado sobre la Poligrafía, o Arte de escribir en cifra de diferentes modos, según varios autores antiguos, sobre criptografía. En cambio, quedó inédita la Taquigrafía de la música o Arte de escribirla sin usar del pentagrama, que fue publicada por su hijo de forma póstuma en 1833.
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| BUSTO DE FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ |
En 1806, inventó una de la primera agenda de bolsillo aparecida en España y una de las primeras en la historia mundial. Esta especie del actual diario fue llamada Compendio del año 1807 y un libro de memoria, reeditándose cada año durante dos décadas. Aunque tenía unas breves dimensiones de 7 x 11,5 centímetros porque cabía en un bolsillo de pantalón, aportaba informaciones sobre fechas de sorteos de lotería, días festivos e indulgencia plenaria, datos demográficos provinciales o distancia entre ciudades en leguas.
A partir de 1810, estuvo sirviendo a la gobierno de la Junta Central establecida en Cádiz, formando parte del grupo de taquígrafos junto a su hijo Ángel Ramón Martí y desempeñando el cargo de grabador de la Imprenta Real. En la ciudad gaditana tuvo que resistir al asedio del Ejército francés de Napoleón Bonaparte en aquellos años de la Guerra de la Independencia.
Paula y Martín poseía unos profundos ideales liberales, y defendió de forma pública la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812 durante su vigencia y durante el Trienio Liberal de 1820-1823 a través de la composición de teatrales de carácter satírico en los que se burlaba y atacaba a los absolutistas. Estos sainetes fueron La Constitución vindicada, en 1813, y El hipócrita pancista o Acontecimiento de Madrid en los días 7 y 8 de marzo del año de 1820, en 1820; La entrada de Riego en Sevilla, en 1820; y El triunfo de la Constitución en el día 7 de julio de 1822, en 1822.
Sin embargo, no parece que sufriera la represión de los defensores del antiguo Régimen, ni tras el regreso de Fernando VII al trono en 1814, ni tras la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823. Quizás escapó de la persecución fernandina por haber exaltado su patriotismo español de la Guerra de la Independencia en otras obras teatrales como El día dos de mayo de 1808, en Madrid, y muerte heroica de Daoiz y Velarde, en 1813; La batalla de Pamplona y derrota del mariscal Soult, en 1814; y El mayor chasco de los afrancesados, en 1814.
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| GRABADO DE LAS CORTES DE CÁDIZ EN 1810 |
En su madurez accedió a cargos de dirección en varias instituciones relacionadas con su profesión: catedrático de la Escuela de Taquigrafía, miembro de la junta administrativa del Colegio de Sordomudos, y presidente y contador de la clase de artes y oficios de la Sociedad Económica Matritense.
En 1827, Francisco José Buenaventura de Paula Martí y Mora falleció en Lisboa, mientras tomaba un tratamiento de balneoterapia para mejorar su delicada salud. En esta ciudad, su hijo Ángel Ramón Martí se había encargado de la traducción de la Taquigrafía castellana del español al portugués en 1820, y más tarde al italiano, en 1833.
En la actualidad, la Biblioteca Nacional de España conserva un gran número de grabados suyos en la Sección de Estampas. También, en el Parque del Retiro de Madrid se colocó un busto a su recuerdo y memoria en 1961, esculpido por Enrique Cuartero Huerta.





