FILOSOFÍA DEL REINO HISPANO-VISIGODO


Durante el III Concilio de Toledo, donde se encontraba la capital del Reino Hispano-visigodo, se produjo la Conversión de Recaredo al Cristianismo, en 589, abandonando la herejía del Arrianismo. En adelante, la religión del reino era oficialmente el Catolicismo, iniciándose un movimiento de recuperación de la cultura clásica occidental. El Reino Hispano-visigodo desarrolló durante casi dos siglos una importante corriente cultural que mezclaba la tradición latina, la aportación germánica y la espiritualidad cristiano. La supervivencia de la cultura de aquella época estuvo unida a los conventos, los monasterios y la vida eclesiástica.

Los principales responsables hispano-visigodos de aquel renacimiento en la cultura y la filosofía fueron Pablo Orosio, el abad san Martín de Braga, el obispo Braulio de Zaragoza, los arzobispos san Leandro y san Isidoro de Sevilla, Idelfonso de Toledo, Liciniano de Cartagena y san Julián de Toledo.

GRANDES FILÓSOFOS DEL REINO HISPANO-VISIGODO

Una de las primeras y más importantes figuras de este movimiento de restauración cultural fue Pablo Orosio, natural de Braga, de filiación cristiana. Escribió una obra de carácter teológico contra las doctrinas heréticas pelagianistas, combatiéndolas en su Liber apologeticus contra Pelagium de arbitrii libertate en 415. Aunque insistía en la necesidad de la Gracia divina, no llegó a distinguir entre el concurso divino y el influjo sobrenatural necesario para que las acciones humanas sean meritorias.

Por encargo de san Agustín de Hipona, en 417 escribió un Maestra Mudi, un compendio historiográfico que abarcaba desde el origen del hombre en el mundo hasta su actualidad, y estaba basada en una teología de la historia cristiana y providencialista, muy próxima a la orientación agustiniana. En ella Osorio narró los sucesos de los que fue testigo durante sus últimos cuarenta años.

PABLO OROSIO

El abad San Martín de Braga convirtió a los suevos, de la Arrianismo herético, al Cristianismo, bajo el reinado de Teodimiro, por lo que fue llamado Apóstol de Galicia. Condenó las ideas heréticas de Prisciliano y su doctrina en el I Congreso de Braga del 572. En su homilía De correctione rusticorum atacó las prácticas supersticiosas de los campesinos gallegos, demostrando un gran conocimiento de la mitología romana.

Su profunda admiración por la filosofía de Séneca quedó expuesta en su Formula vitae honestae un plan de vida moral, basado en la práctica de la prudencia, magnanimidad, continencia y justicia. Según él, la fortaleza es virtud entre la audacia y la timidez; la templanza entre la austeridad y la voluptuosidad; y la prudencia resumen de las otras virtudes. Consideraba a la justicia como vínculo de la sociedad humana, ley divina consistente en hacer bien a todos y no perjudicar a nadie, e impedir que se practique el mal, por lo que se advierte también influencia de la Etica a Nicómaco de Aristóteles.

BRAULIO DE ZARAGOZA

Durante el periodo de que comprende la conversión de Recaredo al Catolicismo en el 589 y la aprobación del Liber Iudiciorum primer código de leyes común a todos los hispanos y godos en el 654 por Recesvinto surgió un grupo insignes eruditos de la cultura y el pensamiento en el Reino hispano-visigodo. Algunas de estas figuras fueron el obispo Braulio de Zaragoza, el rey poeta Sisebuto a comienzo del siglo VII, como también poeta fue Merobaudes, el historiador Hidacio, o el gran cronista de Leovigildo y filósofo Juan de Bíclaro.

Idelfonso de Toledo, fue continuador de la obra de su antecesor Eugenio y autor de De viris illustribus, texto histórico que relata la vida y obra de personajes ilustres desde Gregorio Magno a Eugenio de Toledo.

Liciniano de Cartagena fue perseguido al igual que el rey Leovigildo, por tratar de abandonar su Arrianismo y abrazar el Cristianismo, pocos años antes de la conversión de Recaredo. Su inspiración teológica fueron las enseñanzas de San Agustín de Hipona y el De statu animae de Claudio Mamerto. Se conservan tres Epístolas, del año 582, dirigidas a San Gregorio Magno, a Vicente, obispo de Ibiza, y al diácono Epifanio, que fueron interesantes por tratar de la naturaleza del alma, que era inmortal, incorpórea y espiritual.

JULIÁN DE TOLEDO

San Julián de Toledo fue el gran historiador de Wamba por su obra Hisotoria Wambae regis, en el que relató los conflictos sucedidos en un reinado muy convulso. Su obra Prognosticon futuri saeculi ha sido considerado como el primer ensayo autónomo de escatología de la literatura cristiana.

San Leandro de Sevilla dirigió el III Concilio de Toledo, en el 585, bajo el cual el rey Recaredo aprobaba el Catolicismo como credo oficial del reino. Bajo su mando promovió la apertura de escuelas teológicas que se fueron implantado en los diferentes seminarios que iban apareciendo en España. 

Estas escuelas, entre las que destacaron las de Sevilla, Toledo y Zaragoza, comenzaron un movimiento de recuperación de la cultura clásica grecorromana, que encontró su máximo exponente en la persona de San Isidoro de Sevilla. San Leandro dio prioridad a la formación intelectual de un clero que, en buena parte, se había convertido a la nueva fe. Pero no sólo la enseñanza abarcaba a los clérigos, ya que multitud de pequeñas escuelas surgieron en las parroquias y aldeas del reino toledano.

San Leandro escribió multitud de obras, destando su tratado De iustitutione virginum y la homilía De triumpho ecclesiae ob conversionem Gothorum.

SAN LEANDRO DE SEVILLA

El obispo de Toledo San Isidoro de Sevilla presidió el IV Concilio de Toledo. Escribió sobre filosofía, teología, ética, dogmatismo, apologética bíblica, historiografía, etc.

Sus Etimologías es la mejor compilación del saber de su tiempo; desde 1470 a 1529 se reimprimió diez veces, y durante mucho tiempo su fama fue comparable a la Biblia. Filosofía es para San Isidoro conocimiento de lo humano y lo divino, junto con el propósito y cuidado de bien vivir. Distingue entre ciencia y opinión; distingue la ciencia de la sabiduría y el arte, y divide la filosofía en physica, ethica y logica.

Los seres se escalonan en no vivientes, vivientes, irracionales, racionales, mortales, inmortales y Dios, al que define inmutable, infinito, simple, inspirador, gobernador y rector del mundo natural. Todo fue creado por Dios, pero distingue entre creación y formación. El mal ha sido inventado, el hombre está en el centro del mundo natural, compuesto de alma y cuerpo; es un microcosmos. El alma es incorpórea, racional, invisible e inmortal; tiene principio pero carece de fin. El libro V de la Etimologías es jurídico, y su concepción de la ley es democrática: constitución del pueblo, sancionada por los mayores de edad. Permite, prohíbe y castiga; y tiene que ser honesta, justa, posible de cumplir, conforme a la naturaleza y a las costumbres, conveniente en tiempo y lugar, necesaria, útil y clara; favoreciendo el interés común. Pueden ser divinas y humanas, escritas u orales.

El derecho está basado en la ley, y puede ser natural, civil y de gentes. El derecho natural es común a todas las naciones; el civil es el establecido por cada pueblo o ciudad; y el de gentes es aceptado en distintos países.

Todos estos eruditos son ejemplos de una cultura y pensamiento floreciente, pujante y fecunda. Se sustentaba en un sistema educativo en vigor desde el siglo V, heredero de las escuelas municipales de la Hispania romana. Sobre esta mentalidad romana, germánica y cristiana, un terrible trauma trastornó la Historia de España durante los siglos siguientes: la invasión musulmana del 711.

SAN ISIDORO DE SEVILLA