BARCO CON RUEDA DE PALAS POR BLASCO DE GARAY


El marino e inventor Blasco de Garay contribuyó al desarrollo de la navegación con importantes innovaciones técnicas como escafandras y dispositivos de buceo, máquinas para destilar agua marina y molinos de mano.

También se le atribuye la realización de la primera máquina de ruedas motrices navales, en el puerto de Málaga, en 1539, que fue perfeccionada y comprobada ante una junta consultiva, en el puerto de Barcelona, en 1543. Consistía en una nao de 200 toneles llamada Trinidad, movida por dos ruedas de palas, una a cada lado, que estaban impulsadas por el trabajo de unos marinos, sustituyendo la batida de remos o el impulso del viento. Consiguió superar a las galeras convencionales de guerra tanto en velocidad punta como en capacidad de giro.

BARCO CON RUEDA DE PALAS POR BLASCO DE GARAY

Blasco de Garay nació alrededor del año 1500. Fue inventor y capitán de la Real Armada española durante el reinado del emperador Carlos V. Vivió buena parte de su vida en Toledo, pertenecía a una familia hidalga y tenía conocimientos en Física y Filosofía Natural, especializándose en el desarrollo de la técnica y la mecánica aplicadas a la náutica y la marinería. Diseñó escafandras y dispositivos de buceo, máquinas para destilar agua marina y molinos de mano, incluso algún prototipo de máquina que empleara la fuerza del vapor de agua. Pero su innovación más relevante fue un barco de ruedas de palas impulsado por la fuerza del hombre.

Realmente, Garay no inventó el barco con rueda palas. El historiador romano Vitruvio contaba en el siglo I que existían embarcaciones movidas por ruedas que giraban bueyes, que sustituían la fuerza de los remeros. También, se conoce su desarrollo en lugares como China y Bizancio, en el siglo IV. En la Europa del Renacimiento, Valturio propuso un modelo de "maquina de navegar" impulsada por ruedas movidas a través de manivelas, mientras que Leonardo da Vinci lo hizo a través de pedales. En España, en 1522, el inventor catalán Guillén Cabier patentó una máquina que pudiera hacer que un navío navegase sin velas o remos, utilizando algo parecido a ruedas con palas.

Pero se le atribuye a Garay la construcción de los primeros barcos dotados de ruedas de paletas movidos por marinos a través de palancas. Propuso al emperador un sistema de navegación basado en ruedas de paletas a ambos lados de la embarcación, que a su vez eran movidas mediante el trabajo de un grupo de marinos para hacer propulsar las naos y embarcaciones mayores en ausencia de marejadas, con viento o marea en contra, y sin necesidad de utilizar velas y remos. Basándose en sus conocimientos mecánicos y su experiencia en la construcción de molinos, había reducido el número de ruedas de paletas de seis a dos, respecto a sus predecesores ingenieros renacentistas.

BARCO DE RUEDA DE PALAS POR BLASCO DE GARAY

Por real cédula de marzo de 1539, Carlos V aprobaba la ejecución del proyecto de garay. Aquel prototipo de embarcación podría encontrar utilidad en la Armada española tanto para galeras como para naos, por eso permitió que comenzara su desarrollo bajo unas condiciones pactadas. La Corona se encargaba de la financiación, a cambio Garay no podía hacer copias de los textos y planos de sus inventos técnicos para evitar que cayesen en poder de potencias enemigas de España. Las atarazanas de Málaga se encargarían de adaptar la maquinaria ingeniada y las estructuras de metal se fabricarían en la ferrería de Juan Díaz de Aguirre, en la guipuzcoana villa de Deva.

El primer prototipo se ensayó en el puerto de Málaga, en octubre de 1539, en una nao de 250 toneles y 18 marinos. Según el informe que el gobernador observador Gracián de Aguirre y Noblezia solicitó a Garay, en aquella embarcación no existía ni máquina de vapor ni caldera con fuego como algunos autores ha asignado a este medio de transporte. La fuente de energía era el trabajo ejercido por varios hombres que movían unas ruedas de plomo situadas en el centro del casco. A su vez, los engranajes hacían mover las seis ruedas de paletas situadas una a cada lado, que hacían impulsar la nave sobre el agua.

En aquel primer ensayo, la nao alcanzó una velocidad de una legua (5.556 metros) por hora. Surgieron problemas, el más grave fue la rotura de la cubierta por las masas de plomo. Garay solicitó al emperador una nueva asignación monetaria para perfeccionar el modelo.

Así, en julio de 1540, se probó la máquina de rueda de palas en una nao más pequeña, de 100 toneles, que podía navegar también a una legua por hora. Una última prueba fue efectuada en julio de 1542, en una embarcación de 300 toneles, en la que continuaron los problemas que Garay tuvo que solventar. La velocidad alcanzada fue de tres cuartas parte de legua por hora.

BLASCO DE GARAY EN EL PUERTO MARÍTIMO DE BARCELONA

A pesar de los obstáculos que encontró Garay, su proyecto final fue sometido a examen en el puerto de Barcelona, el 17 de junio de 1543. El barco había venido de Colliure hasta la ciudad condal para descargar grano de trigo al que había acoplado dos ruedas de palas, una cada lado. Aquella "Máquina de ruedas motrices navales" era una nao de 200 toneles llamada Santísima Trinidad, en la que embarcaban por 50 marinos capitaneados por Pedro de Scarza.

La Junta consultiva que examinaría la nao fue seleccionada por el propio emperador Carlos V y el príncipe Felipe, y estaba formada por el propio capitán Scarza, el capitán general de Galeras Reales Bernardino de Mendoza, el gobernador de Barcelona Pedro de Cardona, el maestre de Cataluña Francisco Gralla, el tesorero de la Corona de Aragón Enrique de Toledo y Ayala y el tesorero de la Real Hacienda de Castilla Alonso de Rávago, y varios capitanes amigos de Garay que estaban situados en el interior y el exterior de la nao.

Los informes de aquellos testigos fueron desiguales. Entre los aspectos positivos destacó por la rapidez en su giro, la mitad del tiempo que una galera convencional de guerra que sirvió de comparación, algo muy útil tras lanzar una descarga de artillería contra un enemigo. Además, se desplazaba a una velocidad de una legua entera a la hora, superando a la galera.

Por el contrario, Blasco sufrió el enfrentamiento con su enemigo, el secretario real Rávago, quien sostuvo que andaría dos leguas cada tres horas y que resultaría muy complicado y costoso su desarrollo.

El resultado de la comisión examinadora del proyecto fue muy contradictoria. Sin embargo, Carlos V apreció la posibilidad de mejorarlo y promovió el ensayo de un nuevo modelo aportando 200.000 maravedíes para los gastos, y concediendo otras mercedes. Pero a la hora de llevarlo a la práctica, Rávago no financió el proyecto, fuera por superstición o por otra razón.

Aquella nao Trinidad quedó anclada en las atarazanas de Barcelona, en absoluto secreto, y nunca fueron publicados los documentos técnicos de la misma.

BLASCO DE GARAY Y CARLOS V

Más adelante, Garay envió un documento al rey, en donde exponía nuevas innovaciones que denominó "Máquinas e ingenio para operaciones submarinas", que incluía:

1. un sistema para extraer buques de debajo del agua, aun cuando estuviesen sumergidos a cien brazas de profundidad, con sólo el auxilio de dos hombres.

2. un traje submarino escafandra para que una persona pudiera estar sumergido bajo el agua todo el tiempo que le conviniese.

3. otro dispositivo para descubrir con la simple vista objetos en el fondo del mar.

4. la manera de mantener bajo el agua una luz encendida.

5. un sistema de potabilización del agua, que convertía el agua marina en agua dulce.

De haber obtenido fondos para desarrollar todas sus investigaciones, la importancia de los ingenios de Garay podía haber sido inmensa.

También colaboró con Diego de Salazar y con Diego López de Ayala en la traducción de la Arcadia de Jacopo Sannazaro, en 1549.

BARCO DE RUEDA DE PALAS

Blasco de Garay investigó y ejecutó pruebas con calderas de vapor y sistemas de agua hirviendo en barcos y molinos, pero no está claro que tuvieran éxito y se pueda atribuir a él la patente del invento de la máquina de vapor o del primer barco con propulsión de vapor. Su legado fue recogido por Juan de Bracamonte, quien diseñó una máquina de guerra que supuestamente se movía sin el impulso del viento, sin posibilidad de ser incendiada, ni hundida por tormentas o impactos de cañón, según una patente registrada en 1588.

Sin embargo, desde el siglo XIX, algunos historiadores han considerado que Blasco de Garay inventó la máquina de vapor y la adaptó a las naos que ensayó, utilizándola como sistema de energía para propulsar las ruedas de paletas. El origen de esta suposición pudo haber estado en un error de interpretación sobre el texto del informe que Garay envió a Carlos V. Relataba que había ingeniado una embarcación para "navegar en calma", sin necesidad de velas ni remos.

Esta innovación técnica del barco con ruedas de palas está presente en los documentos del Archivo General de Simancas, incluida por su director Tomás González Hernández, en 1825. Se trata de una prueba de navegación a través de una supuesta máquina de vapor realizada en el puerto de Barcelona, el 17 de julio de 1543, por el mecánico naval y capitán de mar Blasco de Garay, de un sistema de navegación sin velas ni remos que contenía una "gran caldera de agua hirviendo". Interpretó que la única manera de "navegar en calma" es a través de una máquina de vapor, algo que se puede ejercer por otros medios de propulsión.

El archivo de Tomás González reconoce la existencia de 50 hombre sobre la nao Trinidad, contra dicción que evidencia que eran la fuerza de los brazos de este amplio número de marinos la fuente de energía, y no una máquina de vapor. Pero debía estar basado en la leyenda generada a raíz de la falta de información, pues los informes que Garay enviaba al emperador eran secretos y confidenciales.

Este archivo fue replicado de forma errónea por el historiador Martín Fernández Navarrete en su obra Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron los españoles desde fines del siglo XV, publicada en 1825.

LIBROS DE BLASCO DE GARAY

Pero año más tarde, se fue comprobando mediante auténticos documentos que todo aquel invento consistía en barcos con ruedas en sus bordes, que eran movidas desde en interior por un grupo de hombres que ejercían su fuerza sobre cigüeñales o manubrios y cuyas palas hacían la función de remos.

En el Manual de física y elementos de química publicado por Manuel Rico y Sinobas y Mariano Santisteban, en 1856, reconocían que en las pruebas de Garay no hubo máquina de vapor, sino la fuerza de los marinos:
"Por el informe que sobre aquellas pruebas pidió el Gobierno a los hombres prácticos en la navegacion, no consta que en los mecanismos de Blasco de Garay hubiera el fuego necesario, ni la evaporacion del agua. En su lugar, segun el citado informe, se puede tener una idea del barco de Garay por la presente ilustración, en la cual se hallan representadas las ruedas de paletas a los costados de la nave, y en el centro del barco las masas de plomo que girando habian de favorecer la fuerza de los marineros empleados en hacer que se moviesen las ruedas de paletas impulsoras del barco."
Otros historiadores de la ciencia española también investigaron esta efeméride, como Nicolás García Tapia, el gran investigador de la tecnología pretérita nacional. Consultando los informes originales firmados por Garay y Carlos V, conformó que se realizaron pruebas en Málaga, en Barcelona y en Nápoles, desde 1538 hasta 1543.

Modesto Lafuente continuó el análisis escribiendo en su Historia General de España, de 1855, que era un grupo de "remeros" quienes hacían mover la rueda de paletas, y no una máquina de vapor de agua. Y concluyó que Tomás González podría haberse confundido al mezclas los inventos, pues en la nao Trinidad existía un sistema depurador de agua del mar que potabilizaba el agua recogida mediante una caldera, y posteriormente era ofrecida a los marinos durante su esforzado trabajo.

Y en este sentido, otros investigadores obtuvieron el mismo resultado, como Dionisio Chaulié, en el articulo publicado para la Revista Contemporánea en el verano de 1883.

Esquema Barcelona máquina Blas de Garay barco vapor
ESQUEMA DE MÁQUINAS DE BARCO DE RUEDA DE PALAS

LEY PERPETUA DE LAS COMUNIDADES DE CASTILLA


La Ley Perpetua del Reino de Castilla puede considerarse el primer precedente de Constitución liberal en Europa si se analiza el proceso y el documento. También denominada como la Constitución de Ávila o los Capítulos del Reino, fue redactada en Ávila el año 1520 por los representantes de las principales ciudades. Expresaba los elementos propios de la Constitución política castellana formalizados en un texto aprobado por las villas y ciudades de la Castilla nuclear.

Ley Perpetua Castilla 1520 Constitución
LEY PERPETUA DE LAS COMUNIDADES DE CASTILLA

La Ley Perpetua del Reino de Castilla fue redactada por la Junta de Procuradores de las Comunidades de Castilla reunida en Ávila en el verano de 1520. Este conjunto de leyes resultó ser el gran precedente constitucional hispánico, frustrada en su aplicación por la oposición del rey Carlos V de Habsburgo y su Corte. Y es que el movimiento político comunero desarrollado entre 1519 y 1521 puede considerarse como la primera revolución constitucional europea si se analiza con detalle el proceso y el documento.

La Ley Perpetua de 1520, también denominada como la Constitución de Ávila o los Capítulos del Reino, expresa los elementos propios de la Constitución Política castellana formalizados en un texto aprobado por los representantes de las principales ciudades de la Castilla nuclear.

No fue el escueto documento elaborado exactamente un siglo después, en 1620, por los "padres peregrinos" ingleses a bordo del May flower, la primera Constitución política del mundo. Tampoco tuvieron este carácter los pactos que otros monarcas celebraron siglos atrás con los estamentos nobiliarios al objeto de garantizar a éstos determinadas concesiones: la Carta Magna inglesa de 1215, la Bula de Oro húngara de 1222, y el Privilegio General Aragonés de 1283. Tales textos tuvieron como único fin la limitación del poder de la Corona, pero en modo alguno establecieron la organización del Estado y el aseguramiento de los derechos ciudadanos.

PANORÁMICA DE ÁVILA

La Ley Perpetua que los comuneros enviaron desde Tordesillas al emperador fue el primer documento que realmente marcó un precedente constitucional en el mundo. Su normativa política no solamente tiene carácter revolucionario, sino que puede ser considerada como un auténtico texto preconstitucional, como la más temprana Constitución histórica de España, pese a carecer de ideología sistemática y completa. Eran la expresión más fidedigna y exacta del pensamiento político, económico y administrativo de la revolución comunera, que estableció un plan regular de Gobierno.


El triunfo del documento constitucional escrito, dentro del proceso político mundial, se inició con la "Constitución de Ávila". De hecho, este texto se invocase más de una vez en 1787 en los debates de la Constitución norteamericana, y que en el período constituyente de Filadelfia (25 de mayo de 1787 - 17 de septiembre de 1787), se aludiera con reiteración a la llamada "Constitución de Ávila", como documento inspirador de la Carta Política de los Estados Unidos de América. Y es que el texto de Ávila era una Constitución "impuesta", pero también una Constitución "originaria", por cuanto contenía principios fundamentales nuevos y originales que intentaba imponer en el proceso político y servir de base para la voluntad estatal.

Así pues fue el antecedente de nada menos que de la constitución norteamericana, primer estado formalmente democrático, aunque con formas que todavía tenían que evolucionar, como por ejemplo la abolición de la esclavitud.

COMUNEROS DE CASTILLA ANTE LA REINA JUANA

Los comuneros estamparon sus exigencias y reivindicaciones en diversos documentos. Antes de escribirse la Constitución de Ávila se hicieron varios borradores, algunos de los cuales se conservan, ya que gran parte del acervo documental se ha perdido, unas veces por causas naturales y otras por una sistemática destrucción ordenada respecto de los fondos documentales. Así pues, una cédula de los virreyes de 21 de marzo de 1521 ordenaba al corregidor de Salamanca la destrucción de los documentos relativos al proceso comunero y el propio emperador Carlos V, el 23 de agosto de 1522 confirmaba esta orden. También se carece de las actas de la Santa Junta de Ávila que deberían conservarse entre los protocolos del Archivo Histórico Provincial de Ávila y que aportarían un conocimiento completo de los pormenores y vicisitudes de la también llamada Liga de Ávila.

Los Capítulos más trascendentales del proceso comunero fueron elaborados entre los últimos días de agosto y primeros de septiembre de 1520 en la villa de Martín Muñoz de las Posadas, a 38 kilómetros de la ciudad de Ávila, lugar que tuvo gran renombre en las concentraciones comuneras. Tal vez pueda ser el primer borrador o proyecto de Capítulos de la Junta de Ávila.

Se vislumbraba en el documento el radicalismo de sus redactores con tendencia a la máxima limitación del poder real, aunque después en la Ley Perpetua serían dulcificadas las peticiones.

No consta ni fecha ni lugar donde se redactase, ni incluso figuran las personas intervinientes, por lo que se ha dudado si fue obra de la Junta de Ávila en Tordesillas o de la propia Junta durante sus primeras reuniones en Ávila. Algunos historiadores han creído ver que se redactó en esta última ciudad, aduciendo que están escritos "con singular osadía, lenguaje propio de los comuneros de Avila", donde los ánimos estaban más enconados en los primeros momentos del levantamiento. Aunque lo más probables es que el documento hubo de ser redactado en los primeros momentos de actuación de la Junta de Ávila, e incluso que tuviera participación en la redacción.

Los borradores eran más radicales que los documentos posteriores, los comuneros eran pues al parecer precursores de los modernos políticos expertos en el arte de amagar pero no dar. Lo que no está nada claro es que pretendieran algo así como una nación castellana o algo parecido ya que, en primer lugar, el adjetivo castellano se refería al conjunto de reinos de la corona de Castilla pero no a la específica región castellana.

Su inspiración no eran las antiguas comunidades de villa y tierra castellanas que ya en el siglo XVI apenas conservaban restos de su antiguo régimen foral, sino las ciudades libres italianas del Renacimiento. A pesar que la tradición castellana de los Concejos inspiró las tendencias democráticas comuneras, el modelo italiano fue el que se siguió cuando llegó el momento de acometer la elaboración del amplio plan de descentralización.

RENDICIÓN DE COMUNEROS, POR MANUEL PICOLO

Existen varias notas determinantes en lo que se ha llamado "despliegue institucional" de la Junta. El primer término se basa en un plan de descentralización mediante el cual cada Comunidad elaboraba su propia organización política y conducía sus propios asuntos con gran autonomía, limitándose la Junta General a proveer las diligencias generales y a ejercer las responsabilidades a escala nacional. Sin duda, los comuneros pretendían hacer de Castilla una federación de ciudades libres.

El debatido obispo de Zamora, Antonio de Acuña, mitrado indómito y capitán de comuneros, planeaba un sistema de regionalismo o provincialismo "separatista", en el que incluyó a Toledo, Burgos, Valladolid, Salamanca, Ávila y Segovia, y llegó a decir que "quedarían exentas y libertadas como lo son Venecia, Génova, Florencia, Siena y Lucca, de manera que no las llamen ciudades sino señorías y que no haya en ellas regidores sino consules".

El ambicioso obispo de Zamora sentía sin duda el momento renacentista y era decidido opositor del Absolutismo monárquico. Conocedor de Italia y de sus formas políticas, el recuerdo de los años vividos en las ciudades italianas quizá impulsaban a buscar en la imagen política de aquéllas un modelo o patrón para las ciudades de Castilla.

Evidentemente es mucho más interesante una Venecia o una Florencia que no una Valladolid con ansías caciquiles y centralizadoras.

Se ha dicho hasta la saciedad que el movimiento comunero del siglo XVI no fue en absoluto un fenómeno estrictamente castellano, sino que participaron diversos reinos de la Corona castellana: León, Murcia, Andalucía, también los territorios forales vascongados, y la participación de la andaluza Jaén fue notable.

Ajusticiamiento Padilla Bravo Maldonado Villalar Antonio Gisbert
AJUSTICIAMIENTO DE COMUNEROS, POR ANTONIO GISBERT

CATALINA DE ERAUSO MONJA ALFÉREZ


Catalina de Erauso fue monja y militar que luchó en la Guerra de Arauco, en 1619, donde ganó gran fama por haber recuperado una bandera española arrebatada por los indios. Fue conocida como la Monja Alférez.

Este personaje femenino fue uno de los más controvertidos del Siglo de Oro español, generando más de un debate entre la intelectualidad del momento, pero consiguió ganarse el respeto y admiración de muchos que la consideraron una heroína.


En la actualidad sigue siendo una fuente de inspiración para escritores, dramaturgos, directores de cine y artistas plásticos tanto españoles como extranjeros. Literatos el mundo anglosajón la denominaron Lieutenant Nun.

Catalina Erauso Guerra Arauco Monja Alférez
CATALINA DE ERAUSO

Nacida en San Sebastián en 1592, Catalina de Erauso y Pérez Galarraga era hija del militar Miguel de Erauso y de María Pérez de Gallárraga y Arce. A los cuatro años fue internada en el convento de San Sebastián el Antiguo, del que una tía suya era la priora, donde pasó su niñez y su adolescencia, llevando una austera vida monacal de oración y disciplina.

Sin embargo, su carácter inquieto y rebelde no era muy apropiado para la vida enclaustrada. Tras una pelea con una novicia, en la que recibió varios golpes, fue encerrada en su celda de la que escapó disfrazada de campesino, marchándose del convento para siempre en 1607. 

Ya no abandonó su disfraz, su identidad desapareció. Siempre vestida como un hombre y con el pelo cortado a manera masculina, adoptó nombres diferentes, como Pedro de Orive, Francisco de Loyola, Alonso Díaz, Ramírez de Guzmán o Antonio de Erauso. Su aspecto físico le ayudó a ocultar su condición femenina ya que fue una mujer de gran estatura, más bien fea y sin unos caracteres sexuales femeninos muy marcados. Pedro de la Valle escribió sobre ella que "no tiene pechos, que desde muchacha me dijo haber hecho no sé que remedios para secarlos y dejarla llana como le quedaron...". También se escribió que nunca se bañaba, y que debió adoptar comportamientos masculinos para así poder ocultar su verdadera identidad.

busto escultura Catalina Erauso Orizaba Sebastián
BUSTO DE CATALINA DE ERAUSO

Pasó entonces a vivir en los bosques y a alimentarse de hierbas, a viajar de pueblo en pueblo, temerosa de ser reconocida, hasta que llegó a Valladolid, y de nuevo, a Bilbao. Finalmente, llegó a Sanlúcar de Barrameda, y se embarcó trabajando como grumete en uno de los grandes navíos de la Carrera de Indias que traen a España la plata extraída de las minas americanas. Curiosamente, el patrón de esa nave era Esteban Eguiño, tío de Catalina, aunque aquel nunca reconoció a su sobrina.

Desembarcó en Araya (Venezuela) y marchó a Cartagena (Colombia). En América desempeñó diversos oficios, primero trabajó en Trujillo, más tarde, llegó a Lima, en el Virreinato del Perú, donde se alistó como soldado bajo el mando de distintos capitanes

En 1619, viajó a Chile, donde, al servicio de la Monarquía hispánica, participó en diversas guerras de conquista. En la Guerra de Arauco contra los mapuches, consiguió ganarse la fama de valiente y hábil con las armas, estacada en el combate y sin revelar que era una mujer. Durante una batalla, en un acto de valor heroico recuperó la bandera, que les habían arrebatado. En este lance recibió tres flechazos y una lanzada, por los mapuches, así como el grado de alférez por sus mandos. 

Así relató su hazaña:
"Llegándoles socorro, nos fue mal y nos mataron mucha gente y capitanes, y a mi alferéz, y llevaron la bandera. Viéndola llevar, partimos tras ella yo y dos soldados de a caballo por medio de gran multitud, atropellando y matando, y recibiendo daño: en breve cayó muerto uno de los tres. Proseguimos los dos. Llegamos a la bandera, cayó de un bote de lanza mi compañero. Yo recibí un mal golpe en una pierna, maté al cacique que la llevaba y quitésela, y apreté con mi caballo, atropellando, matando e hiriendo a infinidad, pero malherido y pasado de tres flechas y de una lanza en el hombro ixquierdo, que sentía mucho."
CATALINA DE ERAUSO EN LA GUERRA DE ARAUCO

Catalina descubrió que uno de sus mandos militares era su hermano Miguel de Erauso, el cual no consiguió reconocerle pues tenía dos años cuando él marcho a América. Por otra parte, ella no reveló su identidad, pero si que le estuvo comentando que era de su misma ciudad y sobre de conocidos y lugares comunes. Miguel acogió a Catalina en su tropa, persuadido de tener junto a sí a un paisano, además con notables virtudes militares.

Durante estos años se vio envuelta en numerosas peleas y disputas. Fue amante del juego, los caballos y el galanteo con mujeres como era normal entre los soldados españoles de la época. Pronto se ganó la fama de duelista arbitrario y peligroso espadachín. En Argentina fue condenada a muerte por un duelo en el mató a su contrincante. Ya en el cadalso y con la soga al cuello, fue dada orden de liberación por haber confesado los falsos testigos que habían provocado su detención.

En la ciudad de Concepción, actuó como padrino de un amigo durante uno de esos duelos. Tras el intercambio de golpes su amigo y su contrincante cayeron heridos al mismo tiempo. Según el protocolo, los padrinos continuaron el combate, Catalina tomó su arma y se enfrentó al padrino rival, hiriéndole de gravedad. Moribundo, éste dio a conocer su identidad, sabiendo entonces Catalina que se trataba de su hermano Miguel de Erauso. Sólo pudo huir.


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CATALINA DE ERAUSO

Continuó enrolada en los campos de batalla de Chile y Perú, en Tucumá, Potosí, La Plata, Cochamba, Cruzco, Huamanga...

En otra ocasión, estando en la ciudad peruana de Huamanga en 1623, fue detenida a causa de una disputa. Para evitar ser ajusticiada, se vio obligada a pedir clemencia al obispo Agustín de Carvajal, contándole además que no podía ser ajusticiada por ser mujer y que había escapado hacía ya bastantes años de un convento. 

Ella misma lo narró así:
"Señor, la verdad es ésta: que soy mujer, que nací en tal parte, hija de Fulano y Zutana, que me entraron de tal edad en tal convento, con Fulana mi tía; que allí me crié; que tomé el hábito y tuve noviciado; que estando para profesar, por tal ocasión me salí; que me fui al tal parte, me desnudé, me vestí, me corté el cabello, partí y acullá; me embarqué, aporté, trajiné, maté, herí, maleé, correteé, hasta venir a para en los presente, y a los pies de Su Señoría Ilustrísima."

Asombrado, el obispo determinó que un grupo de matronas la examinarían, comprobando que no sólo era mujer, sino virgen. Tras este examen y la demostración de tan extraordinario arrojo, recibió el apoyo del eclesiástico, quien evitó que Catalina fuese castigada por ejercer una falsa identidad e instalándola en el convento de Santa Clara de Huamanga, con el hábito correspondiente, bajo su tutela. 

VIAJE DE ERAUSO AL PERÚ

El asunto llegó a oídos de la Corte, donde se interesan, no por la monja Catalina, sino por el heroico alférez de la Guerra de Arauco. 
En traje de civil, regresaba embarcada en la Armada del general vascongado Tomás de Larraspuru, natural de Azcoitia, que había prestado extraordinarios servicios a España limpiando de piratas el mar Caribe.

Fue recibida con honores por el rey Felipe IV, sorprendido gratamente por la historia de la donostiarra. El llamado "Rey Planeta", le confirmó su graduación y empleo militar, la llamó "monja alférez", autorizándola además a emplear su nombre masculino y le concedió una pensión de ochocientos escudos de renta. 

El memorial que dirigió Catalina al rey para solicitar su ayuda comenzaba con estas palabras:
"Señor: el alférez doña Catalina de Erauso, vecina y natural de la villa de San Sebastián, privicia de Guipúzcoa, dice: que en tiempo de diez y nueve años a esta parte, los quince ha empleado en servicio de Vuestra Majestad en las guerras del reino de Chile e indios del Perú, habiendo pasado a aquellas partes en hábito de varón, por particular inclinación que tuvo de ejercitar las armas en defensa de la fe católica y emplearse en servicios de Vuestra Majestad."
Algo más tarde, mientras su nombre y aventuras se extendían por Europa, Catalina viajó a Roma, quizás para arreglar de la mejor forma posible su extravagante situación personal. El papa Urbano VIII, le recibió en audiencia, escuchó su historia y le autorizó, de forma excepcional, a continuar usando su vestimenta de hombre, pero sin reincidir en más delitos y alborotos. 

De esta forma lo escribió:
"Partí de Génova a Roma. Besé el pie a la Santidad de Urbano VIII, y referíle en breve y lo mejor que supe mi vida y correrías, mi sexo y virginidad. Mostró Su Santidad extrañar tal cosa, y con afabilidad me concedió licencia para proseguir mi vida en hábito de hombre, encargóme la prosecución honesta en adelante y la abstinencia de ofender al prójimo. Hízose el caso allí notorio, y fue notable el confuso de que me vi cercado: personajes, príncipes, obispos, cardenales."
CATALINA DE ERAUSO EN LA GUERRA DE ARAUCO

También fue recibida por varios cardenales. Uno de ellos, el italiano Magallón, que no debía de sentir gran simpatía por los españoles, le dijo tras conocer sus aventuras que no tenía más falta que ser español, a lo que respondió la guipuzcoana:
"A mi me parece señor, debajo de la corrección que se debe a Vuestra Señoría Ilustrísima, que no tengo otra cosa buena."
Las jornadas italianas de Catalina, en efecto, fueron de fama y agasajo. Hasta que un día se cansó y marchó a Nápoles para embarcar de regreso a España. Su presencia en Nápoles también suscitó admiración. Paseando por el puerto de aquella ciudad, comentó en sus memorias que unas jovencitas acompañadas de unos mozalbetes quisieron burlarse de ella diciéndole: "Signora Catalina, dove si cammina?"; a lo que ella respondió: "A darles a ustedes unos pescozones, señoras putas, y unas cuchilladas a quien se atreva a defenderlas."

Durante esta tranquila etapa, ella misma escribió o dictó sus propias memorias El memorial de los méritos y servicios del alférez Erauso, que hoy se encuentran en el Archivo de Indias. 


Pero su espíritu inquieto y aventurero no conoció reposo. En 1630, la monja alférez viajó de nuevo a América y se instaló en el Virreinato de Nueva España, probablemente en la ciudad de Orizaba en el estado de Veracruz, donde regentó un negocio de arriera o transporte de mercancías entre México y Veracruz. 

A partir de 1635, poco se sabe de su vida, salvo que murió en Cuitlaxtla, localidad cercana a Puebla, quince años más tarde. Sin embargo, tampoco se conocen las causas de su fallecimiento, pues unos dijeron que fue asesinada, otros que murió sola entre sus asnos en los altos de Orizaba, otros que en un naufragio transportando una carga en un bote, y otros que se la había llevado el diablo.

Ferrer Montalbán Historia monja alférez Catalina Erauso
HISTORIA DE DOÑA CATALINA DE ERAUSO CONTADA POR ELLA MISMA

Este personaje femenino fue uno de los más controvertidos del Siglo de Oro español, por enrolarse en la milicia española que conquistaba América del sur haciéndose pasar por un hombre. Cuando su identidad fue delatada, generó más de un debate entre la intelectualidad española del momento, pero consiguió ganarse el respeto y admiración de muchos que la consideraron una heroína española.

Fue un caso de anormalidad evidente, el juicio moral fue tan flexible como nítido: si aquella mujer no podía ser mujer, que viviera como hombre, pero llevando una conducto honesta; si aquel soldado merecía recompensa, que la disfrutara, aunque fuera una mujer; si aquel delincuente había obtenido el perdón real y absolución papal, sus delitos quedaban enjuagados, pero con la condición de no reincidir.

Las memorias de Catalina fueron publicadas bastante tiempo después en París en el año 1894, por una traducción del poeta francés José María de Heredia con ilustraciones del artista español Daniel Urrabieta Vierge.

En 1784, Juan Bautista Muñoz descubrió la biografía de tan peculiar señora; tras caer en manos del científico Joaquín María Ferrer fue publicado en París, en 1829, con el título Historia de la monja alférez, doña Catalina de Erauso, escrita por ella mismay traducida a varios idiomas.

LIEUTENANT NUM

A continuación se tradujeron a varios idiomas y se hicieron versiones del tema. En el mundo anglosajón fue conocida con el nombre de Lieutenant Nun (Monja Teniente). Quizás la versión más famosa fue la idealizada por Thomas De Quincey. El escritor inglés cayó en la fascinación por la vida de Catalina en su novela The Nautico-Military Nun of Spain, escrita en el siglo XVIII. En ella, Catalina es una heroína romántica, una mujer hermosa, un genio de la espada. Mucho de cuanto se cuenta el este libro es difícil distinguir la realidad de la ficción, de él surgieron adaptaciones, así como obras de teatro, zarzuelas y películas. En sus memorias confesó alguna aventura lésbica, como cuando una ventera la sorprende "andándole a la hija entre las piernas". En 1972, fue publicada de nuevo en inglés con el título The Ensign Nun.

En la actualidad sigue siendo una fuente de inspiración para escritores, dramaturgos, directores de cine y artistas plásticos y de igual forma ha sido fuente de inspiración de múltiples análisis y trabajos académicos intentando explicar su compleja personalidad. Entre las novelas más destacadas están: Mar brava. Historias de corsarios, piratas y negreros españoles, de Gerardo González de Vega (Ediciones B, 1999); La monja alférez. La juventud travestida de Catalina de Erauso, de Ricard Ibáñez (Devir, 2004); ambas publicadas en Barcelona.

El cine descubrió al personaje en 1943 cuando Emilio Gómez Muriel dirigió a la actriz mexicana María Félix, la Doña, en el papel de Catalina. La película La Monja Alférez fue producida por la compañía cinematográfica mexicana CLASA Films.

En 1986, Javier Aguirre retomó la historia con Esperanza Roy interpretando a La Monja Alférez.

LA MONJA ALFEREZ

ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO


La Escuela de Traductores de Toledo consistió en una serie de iniciativas culturales desarrolladas desde su reconquista de esta ciudad en 1085, por Alfonso VI, hasta su máximo esplendor cultural en tiempos de Alfonso X el Sabio.

El objetivo fue trasladar del arábigo al latín y al castellano todos los textos sobre las disciplinas del conocimiento y del saber que los árabes habían aportado a la España musulmana, en especial las ciencias; conocimientos que permanecieron ignorados en la Europa cristiana medieval.

Escuela Traductores Toledo Alfonso castilla latín
ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO

La invasión de los musulmanes a la península Ibérica en el año 711, supuso la caída del Reino Hispano-visigodo y, por tanto, el final de la capitalidad de Toledo, que fue tomada sin resistencia. Durante el periodo califal, Toledo se embelleció y enriqueció con nuevos edificios, destacando las dos mezquitas, la de Bid al-Mardum, posteriormente convertida en la ermita del Cristo de la Luz, y la mezquita de Tornerías también convertida.

En los siglos de la Reconquista, los habitantes de los reinos cristianos peninsulares eran una sociedad inquieta y pujante, que compensaba su escasez demográfica con una enorme vitalidad, pero era también una sociedad rudimentaria, de cultura muy limitada, después de que la invasión islámica asolara el mundo visigodo.

En el siglo XII, penetró en Al-Ándalus y en Sicilia un aluvión de escritos árabes, judíos y griegos, tratándose de conocimientos traídos de todo el Viejo Mundo, desde el ámbito grecolatino hasta Persia y Babilonia, gracias a la gran extensión del islam. Los eruditos árabes aportaron valiosa información, tanto importada como propia, en los campos de la medicina, botánica, geografía o farmacología, también en materias como matemáticas, astrología, astronomía, magia y filosofía. La civilización islámica poseía un amplio desarrollo de estas disciplinas, mayormente científicas

Reyes y obispos eran conscientes de que toda aquella ciencia y cultura era imprescindible para consolidar su liderazgo. El poder cristiano desea ese saber y así decidieron traducir al latín las obras que los árabes atesoraban.

En Toledo se inició este movimiento cultural tras haber sido reconquistado por Alfonso VI de Castilla y León, en 1085, quien estableció un régimen de tolerancia con los antiguos pobladores. A esta ciudad se habían refugiado muchos judíos y algunos musulmanes, huyendo de la represión de almorávides y almohades en las taifas de Al-Ándalus. Dentro del núcleo urbano había comunidades de cristianos y judíos viviendo pacíficamente bajo dominio musulmán, habiendo adoptado incluso el lenguaje, el estilo de vida y la cultura árabes.

Con el tratado de capitulación, se concedieron fueros propios a los mozárabes, musulmanes y judíos que la habitaban, leyes que serían respetadas y unificadas en un único fuero de 1118, otorgado por Alfonso VII, y gracias al cual comenzó uno de los períodos más florecientes de Toledo, especialmente en el aspecto cultural.

Toledo panorámica foto pintura Toletum
PANORÁMICAS DE TOLEDO

Toledo se había convertido en la "Ciudad de las Tres Culturas", nombre con el que ha sido bautizada gracias a que musulmanes, judíos y cristianos convivían con sus propias costumbres y en relativa paz durante los siglo XI, XII y XIII. Gracias a ello, surgió en el siglo XII la Escuela de Traductores de Toledo, convirtiendo a esta ciudad en un importante núcleo intelectual a nivel europeo.

Aquella iniciativa agrupó a muchos traductores, pero no puede asegurase de una escuela estable, porque los traductores no estaban centrados en una institución concreta en la que hubiese una relación profesional entre sus miembros, tratándose más bien de un movimiento. Los europeos serán asesorados por mozárabes (cristianos que vivían en Al-Ándalus y conocían el idioma árabe), judíos e islámicos. Son los pioneros del renacimiento intelectual del XII. El siglo XII era también el siglo del esplendor de la filosofías árabe y judía, y el XIII el de las traducciones de los comentarios de Averroes a Aristóteles.

Junto a la catedral, en estancias especialmente acondicionadas, se reunían grupos de estudiosos que entendían sobre las diferentes materias. En unas salas, los amanuenses y los copistas escribían sobre pergaminos. En otras salas se elaboraban ciudadosamente los pergaminos o se preparaba el papel que ya se fabricaba en Játiva, según fórmulas procedentes de Oriente. En las salas más silenciosas, en las que se percibía un fervor casi religioso, trabajaban los traductores.

El trabajo se organizaba en varios equipos mediante una cadena de traducciones sucesivas. El arzobispo encargaba a los judíos y mozárabes de Toledo, conocedores del lenguaje arábigo, las traducciones del árabe al castellano antiguo. A su vez, los clérigos de la catedral toledana, que conocían el latín, traducían del romance castellano al latín escolástico, que era el idioma culto usado en todas las universidades y estudios generales de Occidente. Igualmente, los judíos de Toledo traducían del árabe al hebreo y del hebreo al latín.

Sobre las mesas de trabajo y en las estanterías de la biblioteca se podían encontrar las obras más dispares: junto a los clásicos cristianos ocupaban un lugar preferente las obras de Aristóteles, Avicena, Maimónides, Averroes y tratados científicos, especialmente de medicina, matemáticas y astronomía

catedral Toledo escultura Jiménez Rada Alfonso
CATEDRAL DE TOLEDO

El promotor de este movimiento fue el arzobispo toledano  Raimundo de Sauvetât, también canciller de Castilla durante 1126-1150. Fue este cisterciense francés quien a principios del siglo XII impulsó la traducción y la edición de las obras arábigas. Su labor fue continuada por sus sucesores a cargo del arzobispado toledano, especialmente por Rodrigo Jiménez de Rada, que había estudiado en París, introduciéndose en la primera parte del siglo XIII en la corte de Alfonso VIII como cronista. Este erudito y políglota navarro, natural de Puente la Reina, compuso De rebus Hispaniae, que describe la historia de España desde sus orígenes hasta 1243.

Durante la segunda mitad del siglo XII, Domingo Gundisalvo y su colaborador Juan Hispano dirigieron la Escuela de Traductores de Toledo, que adquirió fama internacional, incorporándose el arabista italiano Gererdo de Cremona, los ingleses Daniel de Morlay, Alejandro Neckham y Alfredo de Sareshel, y otros como Abelardo de Bath o Rétines.

Las traducciones continuaron hasta finales de este siglo y comienzos del XIII gracias a la labor de Marcos de Toledo, Rodolfo de Brujas, el italiano Platón de Tívoli, o el escocés Miguel Scoto. La participación de eruditos extranjeros se debió a que aquel movimiento cultural estaba transformando la vida intelectual
, no solo en la península Ibérica, sino también al norte de los montes Pirineos.

El filósofo segoviano Domingo Gundisalvo fue arcediano de su ciudad natal, discípulo de Juan Hispano y del médico Ibrahim ibn Dawud. Juan Hispano le enseñó árabe, por lo que tradujo la Metafísica de Avicena, De anima de Avicena, Fons vitae de Ibn Gabirol, De intellectu de Alkindi, Liber de scientiis de Alfarabi, Las tendencias o las opiniones de los filósofos de Algaceletc; siempre en colaboración con Juan Hispano, que traducía del árabe al castellano, y Gundisalvo del castellano al latín. Gundisalvo fue el primer pensador occidental que sufrió la influencia de escritos árabes, además fue un agente decisivo en la incorporación de estos escritos al mundo latino. Sus principales obras fueron De divisione philosophiae, De inmortalitate animae, De processione mundi, De unitate et uno y De anima.

El maestro Juan Hispano, también llamado Juan Hispalense, fue un judío converso de nombre Ibn Däwüd. Fue autor de treinta y siete traducciones y obras originales. Compuso un Tractatus de anima, el Liber de causis, el Liber de causis primis et secundis, una física y una metafísica. Las doctrinas de Avicena constituyeron el fondo de su doctrina.

En 1175, Gerardo de Cremona tradujo el tratado de astronomía de Ptolomeo del árabe al latín con el título de Almagesto. También un tratado sobre algoritmos de Al-Jwarizmi, un Canon de medicina de Avicena, y obras de Aristóteles. Pero su traducción más relevantes del árabe al latín fue un tratado astronómico del hispanoárabe Azarquiel llamado Tablas Toledanas, elaboradas un siglo antes y que se utilizaron para establecer el movimiento de los planetas.

La fama de la ciencia musulmana fue puesta de relieve por Daniel de Morley, quien abandonó Inglaterra en busca de amplios conocimientos y se trasladó a París, donde sólo encontró maestros vacíos. Allí supo que Toledo era el gran foco difusor de conocimientos científicos de los árabes, y no dudó en marchar a esta ciudad castellana para aprender de los mayores sabios del mundo.

Hasta muy entrado el siglo XII, Aristóteles sólo era conocido por su Logica vetus y Logica nova, y un siglo después Avicena y Averroes difundieron sus obras de física, biología, zoología, psicología y política. A través de la Escuela de Traductores de Toledo penetró la cultura griega en Occidente: las obras de Al Kindi, Al Farabi, Algacel, Aristóteles, Platón, Euclides, Galeno, Ptolomeo, Alejandro de Afrodisia, Ibn Gabirol, Qusta ben Luca y Temistio.

Se tradujo la Fons Vitae de Avicebrón, la metafísica de Avicena, las matemáticas de Euclides, la astronomía de Ptolomeo, la medicina de Hipócrates y de Galeno. De igual manera, se recibieron saberes propiamente musulmanes como la aritmética, el álgebra, la astronomía y la medicina de Raschid y de Avicena. Con estos autores no solo llegaban obras, sino también el método, el razonamiento.

El 47% de las obras traducidas eran de cálculo y cosmología; el 21% de filosofía; el 20% de medicina; un 8% de religión, física y ciencias naturales, disciplinas que en esta época estaban muy relacionadas; sólo un 4% de las traducciones se ocupaba de química y ciencias ocultas, por eso Toledo fue también el centro cultural de la magia.

edificio Toledo traducciones sede Alfonso Sabio
CENTRO DE TRADUCCIONES

Posteriormente, aparecieron otras ciudades que se dedicaron a traducir textos del arábigo y del judío al latín: Sevilla, Tarragona, Tudela, Burgos, Murcia, Tarazona, etc. Hubo muchos traductores, muchas traducciones y un efectivo trasvase de la cultura acumulada por el islam a la civilización cristiana.

En la región del Ebro, Roberto de Kétène y Hermann el Dalmata tradujeron el Corán al latín, a petición de Pedro el Venerable, abad de Cluny. En Tarazona, bajo la dirección del obispo Miguel, se tradujeron obras de astronomía, matemáticas, astrología, alquimia y filosofía por Hugo Sanctallensis, Roberto de Ketten, Herman el Dálmata, Pedro de Toledo y el sarraceno Muhammad.

Tudela, bajo el reinado del navarro Sancho VI el Sabio, contaba con un importante grupo de distinguidas familias judías por su cultura entre los que destacaron Benjamín de Tudela, Yehudá ha-Levi, Abraham ibn Ezra, etc., discípulos de otros eruditos hebreos y contemporáneos de Maimónides. Tudela y Toledo tenían relación antes y después de ser reconquistadas. En la escuela tudelense estuvo uno de los traductores del Corán al latín, Roberto de Ketton, que presentó varias versiones de libros árabes sobre álgebra, astronomía y alquimia.

En Burgos, Juan Gundisalvo, de nuevo, el obispo García Gudiel, el cristiano Juan González, y el judío Salomón tradujeron varias obras de Avicena. Más tarde, continuaron su labor en Toledo al ser nombrado arzobispo García a finales del siglo XIII.

En TarragonaHugo de Santalla tradujo obras de geometría, meteorología y aritmética. También tradujo obras científicas Juan de Sevilla y el monje Gerberto de Aurillac, futuro papa Silvestre II, que viajó a Córdoba para estudiar en su madrasa (universidad) y conseguir manuscritos árabes.

sala traducciones toledano
CENTRO DE TRADUCCIONES

Las obras de los clásicos grecolatinos no habían desaparecido en la Europa medieval, pero aquellas copias eran raras, pocas veces completas y con mucha frecuencia malas. Por el contrario, el movimiento iniciado por Raimundo permitió una difusión prácticamente generalizada del saber oriental en Europa. Y así fue como el patrocinio de los reyes y obispos cristianos permitió dar un impulso cultural sin precedentes.

Un solo ejemplo: el actual sistema numérico formado por guarismos, así como los números cero e infinito son de origen indio; fue un científico persa formado en Bagdag, Al-Jwarismi, quien recogió de los indues el sistema numérico decimal en su Libro de los guarismos; ese libro fue difundido a su vez en el mundo islámico hasta Córdoba; en Toledo fue traducido al latín por Gerardo de Cremona y desde esta ciudad fue difundido por toda la Cristiandad europea sustituyendo al sistema de números romanos.

Del mismo modo, el Canon de Avicena o el Arte de Galeno se generalizaron en las universidades europeas.

El papel se usaba ya en la España del siglo XI, introducido por los árabes, que a su vez lo habían tomado de China. El libro de papel más antiguo que se conserva en Occidente es un misal toledano del siglo XI.

corte Alfonso Sabio corte traductores
ALFONSO X CON TRADUCTORES

Años más tarde, durante el último tercio del siglo XIII el rey Alfonso X el Sabio impulsó una intensa actividad cultural. Toledo había alcanzado uno de los periodos de mayor esplendor, convirtiéndose en la capital europea de la cultura.

Se trasladaron allí los restos de la biblioteca de Al Hakam II, cuyos fondos fueron traducidos. Para entonces, no sólo se traducía al latín sino de manera definitiva también al castellano y al francés. Como ejemplo preclaro es la obra árabe Libro de la Escala, que recoge una serie de leyendas relativas a un viaje recorrido por Mahoma en el infierno y el paraíso. Aquella obra fue traducida al castellano por Alfonso X antes de 1264, y posteriormente por Buenaventura de Siena, quien la tradujo al francés y al latín. Dante se inspiró en esta traducción al francés para establecer la base argumental de su Divina Comedia.

Y no sólo se recopilaba y se copiaba, sino que también se creaba mucha obra original en todas las materias (medicina, filosofía, cosmografía, etc.). Un ejemplo eminente es el Libro de las Tablas Alfonsíes. Alfonso X había mandado instalar un observatorio astronómico en el castillo toledano de San Salvador; a partir de las observaciones realizadas, se calcularon esas Tablas astronómicas, un completo tratado de Astronomía que todavía tres siglos más tarde admiraría Copérnico.

Corte Alfonso Sabio traductores científicos árabes
ALFONSO X CON MÉDICOS ISLÁMICOS Y TRADUCTORES

Alfonso X el Sabio fue un rey con un legado muy discutible en lo político, pero como promotor cultural no tuvo parangón. Se interesó por todas las disciplinas: ciencias, historia, derecho, literatura. Cambió el sistema de trabajo: él mismo dirigió las traducciones, en lugar del arzobispo, y revisaba su resultado final. Empezó a hacer versiones al romance castellano, que ya utilizaba como lengua culta junto al latín escolástico. Otra novedad fue la de introducir en el catálogo de obras traducidas las de carácter popular con intención recreativa o moralizante. Buen conocedor del impulso que tomaban en su tiempos los estudios jurídicos, reunió a expertos en leyes antiguas y les encargó la recopilación de las leyes generales para el reino. Así fue sancionado el Fuero Real, primero, y la ley Siete Partidas, después.

Y, sobre todo, él fue quien impulsó las dos grandes compilaciones historiográficas que la España medieval nos dejó: la Estoria de España y la Grande e general Estoria. El propósito de Alfonso X lo dejó escrito:
"Donde por todas estas cosas, yo, don Alfonso, después que hube hecho juntar muchos escritos y muchas historias de los hechos antiguos, escogí dellos los más verdaderos e los mejores que supe; e hice también hacer este libro, y mandé poner en él todos los hechos señalados tanto de las historias de la Biblia como de las otras grandes cosas que acaecieron por el mundo… Todos los grandes hechos que acaecieron por el mundo a los godos y a los gentiles y a los romanos y a los bárbaros y a los judíos y a Mahoma, a los moros de la engañosa fe que él levantó, y todos los reyes de España, desde el tiempo en que Joaquín casó con Ana y que Octavio César comenzó a reinar, hasta el tiempo que yo comencé a reinar, yo, don Alfonso, por la gracia de Dios, rey de Castilla."

De manera que la llamada Escuela de Traductores de Toledo, que en realidad no era una escuela sino un movimiento de cultura promovido por los reyes cristianos y por los obispos durante la Reconquista, consiguió enriquecer la cultura Occidental al incorporar los conocimientos que los árabes habían copiado y conservado de otros, aportando los suyos propios.

A lo largo de toda la Edad Media, el núcleo urbano fue aumentando, adquiriendo en el siglo XIV el Privilegio de Ferias y pasando a ser, un siglo después, una de las principales productoras de Castilla de paños, actividad que se sumó a las ya existentes de acuñación de moneda, fabricación de armas e industria de seda. El colectivo que más ayudó a dicho desarrollo económico fue el de los judíos.

TRADUCTOR DE TOLEDO