TÉCNICAS DE CONSTRUCIÓN PREHISTÓRICAS EN IBÉRICA Y BALEARES


La denominada Edad de los Metales es el período de la prehistoria en que el ser humano dejaba de emplear la piedra para utilizar el metal y en que empezarían a aparecer las primeras civilizaciones y culturas, entre el 6.000 a.C. y el 200 a.C. No obstante, la piedra seguía siendo el material predilecto en el que desarrollar las primeras técnicas de edificación.

En la península Ibérica destacaron los megalitos, en forma de dolmen o de menhires, característico de la Cultura Megalítica, como la necrópolis de Antequera. Los enterramientos de Los Millares es el más claro ejemplo de la Cultura de los Millares. En Baleares, los talayots son construcciones típicas de la Cultura Talayótica, como el yacimiento de Son Fornés. En Galicia destacan los castros como pueblos fortificados de origen celta.

TECNICAS DE CONSTRUCCIÓN PREHISTÓRICAS

En numerosos lugares de Europa occidental, desde el sur de Escandinavia hasta la cuenca oeste del Mediterráneo, incluyendo a las islas Británicas, se erigieron grandes construcciones de piedra. Corresponden a la época del florecimiento de la Cultura Megalítica, (en griego "mega" = grande; "lithos" = piedra), alrededor de 3.000 a.C, incluso algo antes, en transición entre el final del Neolítico y la Edad de los Metales.

Los megalitos son ejemplos de la utilización de una rudimentaria técnica de construcción. Se trata de tumbas para enterramientos colectivos presentados en forma de mesas (dolmen), y enormes túmulos artificiales y grupos de piedras (menhires) o hileras y círculos de piedras verticales sin tallar. El origen de esta arquitectura en piedra es desconocido. Estas construcciones megalíticas son de diversas formas que van desde la pequeña cista hasta la gran tumba de corredor, pero todos ellos utilizaban enormes piedras y techados posteriormente con una o varias losas planas. Se encuentran por todo el territorio peninsular, y su utilización se prolongó hasta bien entrada la Edad de Bronce.

Corredor sepulcral Cueva Mega Antequera
CORREDOR SEPULCRAL DEL DOLMEN DE MENGA

La Necrópolis de Antequera, en la provincia de Málaga, es uno de los mejores ejemplos de la perfección técnica y de la grandeza alcanzadas por algunos de las construcciones megalíticas, cuya datación aproximada es del 3750-3650 a.C. Todo este conjunto arqueológico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 2016.

El Dolmen de Mega es el más representativo de esta necrópolis. Se trata de una galería de diez losas que desemboca en una cámara sepulcral, formada a su vez por siete molinitos y otro en la cabecera.

Para extraer de la cantera los bloques de piedra deseados, se practicaban orificios en la roca, en los cuales se introducían cuñas de madrea mojada que, al dilatarse, provocaban el desgajamiento del bloque. Las grandes losas se transportaron hasta el lugar elegido deslizándose sobre una serie de rodillos móviles de madera. Para levantar las paredes del corredor de acceso (que puede tener una longitud de 25 metros como en la Cueva de Mega) y de la cámara funeraria se hinca la base de las grandes losas de piedra en una zanja. Acto seguido, el espacio interno se rellenaba con tierra para poder colocar la cubierta. Luego, se vacía el interior y se cubre todo el monumento con un montículo artificial que puede alcanzar los 85 metros de diámetro (como El Romeral), disponiéndose en su interior círculos concéntricos de piedra para evitar el corrimiento de la tierra.

ACCESO AL DOLMEN DE MEDA

La Necrópolis del Barranquete se encuentra cerca de Nijar, en Almería. Fue un lugar de enterramiento compuesto por once tumbas del siglo XXIV a.C. Sus pobladores se caracterizaban por la extracción del cobre, y el yacimiento recuerda al más antiguo de Los Millares.

El Dolmen del Mellizo está en la cacereña villa de Valencia de Alcántara, uno de los mejores conservados de Extremadura. Junto a estos dólmenes próximos posee el título de Bien de Interés Cultural. En su estampa sobresale la piedra horizontal que descansa sobre la cubierta. La estructura mantiene además la puerta de acceso, que salvaba el desnivel entre la cámara y el corredor.

DOLMEN DEL MELLIZO

El Dolmen de Tella a una descomunal altitud del Pirineo oscense demuestra que existió poblamiento en épocas prehistóricas. Ostenta una cámara rectangular con una losa para la cubierta y otras seis en vertical.

El Dolmen de Piedra Gentil está ubicado en el parque natural del Montnegre y el Corredor, en el municipio barcelonés de Vallgorguina. Se cree que esta construcción estuvo vinculada a las creencias paganas y aquelarres de brujas.

Los Dólmenes de Vinyes Mortes están en Port de la Selva, en Girona. Son dos sepulcros de corredor, uno se conserva de forma completa y el otro le falta la losa de cubierta. Su construcción data aproximadamente del 3000 a.C. Fueron excavados a finales de la década de los cuarenta del siglo XX, y durante los trabajos se encontraron restos de cerámica.

DOLMEN DEL VINYES MORTES I

La forma más sencilla de monumento megalítico la constituye el Menhir, una gran piedra dispuesta en sentido vertical.

En la frontera entre los municipios de Ampuero, Rasines y Guriezo se levanta el Menhir de Alto de Lodos, en Cantabria. A más de quinientos metros de altitud, el conjunto megalítico al que pertenece incluye un dolmen y otro menhir. La región presenta cerca de ciento cincuenta menhires, una cifra muy baja en comparación con la de su vecina de Galicia.

MENHIR DE ALTO DE LODOS

La Cultura Megalítica se manifiesta también en el Cromlech, una disposición circular u ovalada formada por una serie de monolitos.

El Cromlech de Oianleku se encuentra en el parque natural Peñas de Aia, perteneciente a Oiartzun, en Guipúzcoa. Es una construcción funeraria de la Edad de Hierro, descubierto en 1909 por Pedro Manuel de Soraluce, pero excavado en el último tercio del siglo XX. Se articula en torno a dos círculos de piedras, uno de ellos de casi diez metros de diámetro y casi siete de interior, que suman cerca de cincuenta testigos en total. Este conjunto megalítico es uno de los cinco en cuyo interior se encontraron restos óseos.

CROMLECH DE OIANLEKU

La Cultura de las Motillas, también conocida como el Bronce Manchego, es una de las manifestaciones arquitectónicas más singulares de la Prehistoria europea. Se desarrolló en la actual llanura de La Mancha aproximadamente entre el 2200 y el 1500 a.C. Los pueblos pertenecientes a esta región eran sedentarios y se caracterizaban por construir poblados fortificados con el fin de mantener alejadas las invasiones exteriores y afianzar sus fronteras.

Las motillas son asentamientos que aparecen como pequeños montículos artificiales, de cuatro a diez metros de altura, en mitad de la llanura. Su estructura suele consistir en una torre central protegida por varias líneas de murallas concéntricas. Alcanzó su esplendor durante el segundo milenio a.C., lo que hace que sea prácticamente coetánea de la argárica.

La Motilla de Azuer es la construcción más notable de este tipo en esta zona, ubicada en la vega del río Azuer, en la población de Daimiel, en Ciudad Real. De grandes dimensiones, conserva unos muros de mampostería de más de ocho metros de alzado. El montículo sobre el que se asienta alcanza los cuarenta metros de diámetro y, en su interior, se alza una torre, una galería de murallas y varios silos de almacenaje que podían guardar alrededor de seis metros cúbicos de cereales. En el área delimitada por la fortificación, despunta un pozo que abastecía de agua a la población, lo que le confirió una gran importancia desde el punto de vista económico. Es Bien de Interés Cultural desde el 2013.

MOTILLA DE AZUER

El Castro es el tipo de poblado fortificado que surgió a través de las tribus celtas asentadas en el noroeste de la península Ibérica durante la Edad de Hierro, con oleadas migratorias entre los siglos VIII y VI a.C.

El Castro de Baroña pertenece al municipio de Porto don Son, en la provincia de Coruña, es un claro ejemplo representativo de estas edificaciones. Erigido en la Edad de Hierro, se conservan unas veinte a treinta viviendas de planta circular u ovaladas sobre una pequeña península rocosa y restos de una potente muralla defensiva en buen estado que protegía el istmo. Es el mejor conservado de Galicia junto con el Castro de A Guarda, en Pontevedra.

CASTRO DE BAROÑA

Con el desarrollo de la Cultura de Los Millares fue aumentando la complejidad cultural y arquitectónica en el sudeste de la península Ibérica, por Andalucía oriental y el Levante español, durante la Edad del Cobre, entre 3.000 a.C e inicios de 2.000 a.C.

El complejo fortificado de Los Millares es el máximo exponente de esta tipología arquitectónica peninsular, se encuentra en Santa Fe de Mondújar, en la provincia de Almería. Su rasgo más notorio consiste en un gran dispositivo defensivo que consta de tres líneas de muralla alrededor del poblado y de un cinturón estratégico de fortines (diez como mínimo).

poblado de Los Millares yacimiento arqueológico
COMPLEJO FORTIFICADO DE LOS MILLARES

El asentamiento goza de unas condiciones defensivas naturales, pues dos de sus flancos caen casi a pico sobre sendos cauces fluviales. En el único acceso llano se encuentran las líneas de muralla, levantadas con un doble parámetro de piedras pequeñas y medianas, y un relleno de cascotes y barro. La muralla exterior tiene una longitud de 310 metros, alcanza en algunos puntos los tres metros de anchura y a ella se adosan torres y bastiones de planta cuadrada o semicircular.

Asimismo, presenta un foso exterior y una barbacana piriforme con saeteras laterales delante de la entrada para proteger el acceso al poblado.

Tanto la necrópolis como el poblado han proporcionado materiales muy diversos: cerámica, objetos de sílex y cobre, etc.

maqueta tholos Millares arqueológico
MAQUETA DE UN THOLOS

Entre los siglos VI y V a.C. se fue desarrollando la Cultura Talayótica, en las islas de Mallorca y Menorca. Los Talayots (en catalán "talaiot" = atalaya pequeña) son construcciones en su mayoría de forma troncocónica y utilizados como torre defensiva.

Uno de los talayots mejor conservados y conocidos se encuentran en el yacimiento arqueológico de Son Fornés, en Montuiri, ubicado en el centro de la isla de Menorca. Este talayot es un edificio de planta circular con un diámetro máximo de 17,5 metros y alzado troncocónico, en cuyo interior se delimita una cámara también circular provista de una gran columna central.

TALAYOT DE SON FORNÉS

El proceso de construcción comienza con la extracción de los bloques de piedra basales de una cantera situada a unos 100 metros de distancia. Esta tarea consiste ante todo en "cortar" las porciones de rocas deseadas mediante el frotamiento con un instrumento de piedra de mayor dureza. Una vez extraídas, se transportan empleando probablemente el sistema de "trineo": los bloques de caliza se colocan sobre un "patín" construido con troncos que se desplaza mediante un dispositivos de poleas montadas delante de él. Las cuerdas utilizadas para este duro trabajo pueden confeccionarse a partir de fibra de palmito.

Tras emplazar la base de la columna interior, se dispone una corona circular de piedras pequeñas que sirve de apoyo a la primera hilada de grandes bloques. A continuación, debió construirse una rampa de tierra y madera para elevar las piedras hasta su lugar correspondiente. Ya sobre el muro, los bloques se ajustan mediante palancas. Se calcula que el levantamiento de una talayot de estas dimensiones requiere el esfuerzo de 40-50 personas a lo largo de unos dos meses de trabajo.

Talayot Capocorp Vell Mallorca
TALAYOT DE CAPOCORP VELL

Un elemento arquitectónico característico de la Cultura Talayótica de Menorca es la Taula, que consistía en dos grandes piedras formando una "T": una piedra vertical (ortostato) que sostiene una horizontal (capitel). Servía como santuarios donde se realizaban rituales religiosos o sacrificios de animales.

El poblado de Trepuco conserva la taula más grande de Menorca, acompañada de talayos, restos de varias viviendas y fragmentos de la muralla. Este poblado fue destruido durante la Segunda Guerra Púnica, las excavaciones realizadas a partir de 1931 obtuvieron diversos objetos domésticos expuestos en el Museo de Menorca.

POBLADO DE TREPUCO

El poblado de Torre d'en Galmés está ubicado entre Alaior y Son Bou. Tuvo su mayor esplendor entre 1300 a.C y la conquista romana. Su arquitectura resalta por contener una taula, varias casas, una sala hipóstila que pudo servir de almacén de grano y hasta un sistema de recogida de agua. Se trata del segundo yacimiento de la isla por extensión.

POBLADO DE TORRE D'EN GALMÉS

Hacia el 3.000 a.C., los habitantes de Can Tintorer, en Gavá, ubicado en la provincia de Barcelona, se dedicaban a la primera Explotación Minera de la variscita (calaíta). Esta era una roca utilizada principalmente en la fabricación de cuentas ornamentales muy apreciadas para hacer collares.

El procedimiento extractivo empleado en el Yacimiento Minero de Gavá - Can Tintorer recibe el nombre de "técnica de cámara y pilar". Esta consiste en la excavación de pozos desde los cuales partían radialmente, dejando grandes bloques de soporte sin tallar, una serie de galerías que siguen las vetas de mineral. El resultado es un entramado de pozos, salas y galerías interconectadas que corren a varios metros de profundidad. El conjunto de herramientas utilizadas por los mineros incluye picos de esquisto, mazas, escarpas de hueso y percutores. El transporte del material se realizaba mediante bolsas o cestas izadas gracias a un sistema similar al de las poleas. La iluminación corría a cargo de lámparas de grasa y de la propia luz solar, cuyo aprovechamiento se tenía en cuenta para orientar las entradas de las minas.

YACIMIENTO MINERO DE GAVÁ - CAN TINTORER

Los antiguos habitantes del sur y este peninsulares representaron gráficamente una pluralidad de lenguas. La llamada Escritura Tartésica aparecida en el siglo VIII a.C., estaba inspirada en alfabetos fenicios o creto-chipriotas, y contaba con 32 signos, tanto alfabéticos como silábicos. Fue utilizada en un área que comprende los actuales territorios del sur de Portugal, Bajo Guadalquivir y Extremadura.

En el siglo VI a.C., continuista de la anterior, se fue desarrollando el llamado Alfabeto Meridional en el territorio de las actuales Murcia, Albacete y norte de Andalucía. Empleaba como soportes para su escritura placas de plomo, piedras, vasos de plata o monedas.

El Alfabeto Ibérico del Levante, apareció a finales del siglo V a.C., ocupando una zona que abarcaba desde Valencia hasta el sur de Francia. Consta de 29 signos alfabéticos y silábicos, que se leen de izquierda a derecha, y a veces al contrario. Su origen es tartésico, aunque muestra influencias griegas.

Por último, la Escritura Greco-Ibérica del sudeste peninsular, aparecida en la primera mitad del siglo IV a.C., presenta un alfabeto de procedencia jonia oriental pero simplificado a 16 letras.

Lámina plomo inscripción Ibérica Mogente
LÁMINA DE PLOMO CON INSCRIPCIÓN IBÉRICA

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