El Dolmen de Tella a una descomunal altitud del Pirineo oscense demuestra que existió poblamiento en épocas prehistóricas. Ostenta una cámara rectangular con una losa para la cubierta y otras seis en vertical.
El Dolmen de Piedra Gentil está ubicado en el parque natural del Montnegre y el Corredor, en el municipio barcelonés de Vallgorguina. Se cree que esta construcción estuvo vinculada a las creencias paganas y aquelarres de brujas.
Los Dólmenes de Vinyes Mortes están en Port de la Selva, en Girona. Son dos sepulcros de corredor, uno se conserva de forma completa y el otro le falta la losa de cubierta. Su construcción data aproximadamente del 3000 a.C. Fueron excavados a finales de la década de los cuarenta del siglo XX, y durante los trabajos se encontraron restos de cerámica.
 | | DOLMEN DEL VINYES MORTES I |
La forma más sencilla de monumento megalítico la constituye el Menhir, una gran piedra dispuesta en sentido vertical.
En la frontera entre los municipios de Ampuero, Rasines y Guriezo se levanta el Menhir de Alto de Lodos, en Cantabria. A más de quinientos metros de altitud, el conjunto megalítico al que pertenece incluye un dolmen y otro menhir. La región presenta cerca de ciento cincuenta menhires, una cifra muy baja en comparación con la de su vecina de Galicia.
 | | MENHIR DE ALTO DE LODOS |
La Cultura Megalítica se manifiesta también en el Cromlech, una disposición circular u ovalada formada por una serie de monolitos.
El Cromlech de Oianleku se encuentra en el parque natural Peñas de Aia, perteneciente a Oiartzun, en Guipúzcoa. Es una construcción funeraria de la Edad de Hierro, descubierto en 1909 por Pedro Manuel de Soraluce, pero excavado en el último tercio del siglo XX. Se articula en torno a dos círculos de piedras, uno de ellos de casi diez metros de diámetro y casi siete de interior, que suman cerca de cincuenta testigos en total. Este conjunto megalítico es uno de los cinco en cuyo interior se encontraron restos óseos.
 | | CROMLECH DE OIANLEKU |
La Cultura de las Motillas, también conocida como el Bronce Manchego, es una de las manifestaciones arquitectónicas más singulares de la Prehistoria europea. Se desarrolló en la actual llanura de La Mancha aproximadamente entre el 2200 y el 1500 a.C. Los pueblos pertenecientes a esta región eran sedentarios y se caracterizaban por construir poblados fortificados con el fin de mantener alejadas las invasiones exteriores y afianzar sus fronteras.
Las motillas son asentamientos que aparecen como pequeños montículos artificiales, de cuatro a diez metros de altura, en mitad de la llanura. Su estructura suele consistir en una torre central protegida por varias líneas de murallas concéntricas. Alcanzó su esplendor durante el segundo milenio a.C., lo que hace que sea prácticamente coetánea de la argárica.
La Motilla de Azuer es la construcción más notable de este tipo en esta zona, ubicada en la vega del río Azuer, en la población de Daimiel, en Ciudad Real. De grandes dimensiones, conserva unos muros de mampostería de más de ocho metros de alzado. El montículo sobre el que se asienta alcanza los cuarenta metros de diámetro y, en su interior, se alza una torre, una galería de murallas y varios silos de almacenaje que podían guardar alrededor de seis metros cúbicos de cereales. En el área delimitada por la fortificación, despunta un pozo que abastecía de agua a la población, lo que le confirió una gran importancia desde el punto de vista económico. Es Bien de Interés Cultural desde el 2013.
 | | MOTILLA DE AZUER |
El Castro es el tipo de poblado fortificado que surgió a través de las tribus celtas asentadas en el noroeste de la península Ibérica durante la Edad de Hierro, con oleadas migratorias entre los siglos VIII y VI a.C.
El Castro de Baroña pertenece al municipio de Porto don Son, en la provincia de Coruña, es un claro ejemplo representativo de estas edificaciones. Erigido en la Edad de Hierro, se conservan unas veinte a treinta viviendas de planta circular u ovaladas sobre una pequeña península rocosa y restos de una potente muralla defensiva en buen estado que protegía el istmo. Es el mejor conservado de Galicia junto con el Castro de A Guarda, en Pontevedra.
 | | CASTRO DE BAROÑA |
Con el desarrollo de la Cultura de Los Millares fue aumentando la complejidad cultural y arquitectónica en el sudeste de la península Ibérica, por Andalucía oriental y el Levante español, durante la Edad del Cobre, entre 3.000 a.C e inicios de 2.000 a.C.
El complejo fortificado de Los Millares es el máximo exponente de esta tipología arquitectónica peninsular, se encuentra en Santa Fe de Mondújar, en la provincia de Almería. Su rasgo más notorio consiste en un gran dispositivo defensivo que consta de tres líneas de muralla alrededor del poblado y de un cinturón estratégico de fortines (diez como mínimo).
 | | COMPLEJO FORTIFICADO DE LOS MILLARES |
El asentamiento goza de unas condiciones defensivas naturales, pues dos de sus flancos caen casi a pico sobre sendos cauces fluviales. En el único acceso llano se encuentran las líneas de muralla, levantadas con un doble parámetro de piedras pequeñas y medianas, y un relleno de cascotes y barro. La muralla exterior tiene una longitud de 310 metros, alcanza en algunos puntos los tres metros de anchura y a ella se adosan torres y bastiones de planta cuadrada o semicircular.
Asimismo, presenta un foso exterior y una barbacana piriforme con saeteras laterales delante de la entrada para proteger el acceso al poblado.
Tanto la necrópolis como el poblado han proporcionado materiales muy diversos: cerámica, objetos de sílex y cobre, etc.
 | | MAQUETA DE UN THOLOS |
Entre los siglos VI y V a.C. se fue desarrollando la Cultura Talayótica, en las islas de Mallorca y Menorca. Los Talayots (en catalán "talaiot" = atalaya pequeña) son construcciones en su mayoría de forma troncocónica y utilizados como torre defensiva.
Uno de los talayots mejor conservados y conocidos se encuentran en el yacimiento arqueológico de Son Fornés, en Montuiri, ubicado en el centro de la isla de Menorca. Este talayot es un edificio de planta circular con un diámetro máximo de 17,5 metros y alzado troncocónico, en cuyo interior se delimita una cámara también circular provista de una gran columna central.
 | | TALAYOT DE SON FORNÉS |
El proceso de construcción comienza con la extracción de los bloques de piedra basales de una cantera situada a unos 100 metros de distancia. Esta tarea consiste ante todo en "cortar" las porciones de rocas deseadas mediante el frotamiento con un instrumento de piedra de mayor dureza. Una vez extraídas, se transportan empleando probablemente el sistema de "trineo": los bloques de caliza se colocan sobre un "patín" construido con troncos que se desplaza mediante un dispositivos de poleas montadas delante de él. Las cuerdas utilizadas para este duro trabajo pueden confeccionarse a partir de fibra de palmito.
Tras emplazar la base de la columna interior, se dispone una corona circular de piedras pequeñas que sirve de apoyo a la primera hilada de grandes bloques. A continuación, debió construirse una rampa de tierra y madera para elevar las piedras hasta su lugar correspondiente. Ya sobre el muro, los bloques se ajustan mediante palancas. Se calcula que el levantamiento de una talayot de estas dimensiones requiere el esfuerzo de 40-50 personas a lo largo de unos dos meses de trabajo.
 | | TALAYOT DE CAPOCORP VELL |
Un elemento arquitectónico característico de la Cultura Talayótica de Menorca es la Taula, que consistía en dos grandes piedras formando una "T": una piedra vertical (ortostato) que sostiene una horizontal (capitel). Servía como santuarios donde se realizaban rituales religiosos o sacrificios de animales.
El poblado de Trepuco conserva la taula más grande de Menorca, acompañada de talayos, restos de varias viviendas y fragmentos de la muralla. Este poblado fue destruido durante la Segunda Guerra Púnica, las excavaciones realizadas a partir de 1931 obtuvieron diversos objetos domésticos expuestos en el Museo de Menorca.
 | | POBLADO DE TREPUCO |
El poblado de Torre d'en Galmés está ubicado entre Alaior y Son Bou. Tuvo su mayor esplendor entre 1300 a.C y la conquista romana. Su arquitectura resalta por contener una taula, varias casas, una sala hipóstila que pudo servir de almacén de grano y hasta un sistema de recogida de agua. Se trata del segundo yacimiento de la isla por extensión.
 | | POBLADO DE TORRE D'EN GALMÉS |
Hacia el 3.000 a.C., los habitantes de Can Tintorer, en Gavá, ubicado en la provincia de Barcelona, se dedicaban a la primera Explotación Minera de la variscita (calaíta). Esta era una roca utilizada principalmente en la fabricación de cuentas ornamentales muy apreciadas para hacer collares.
El procedimiento extractivo empleado en el Yacimiento Minero de Gavá - Can Tintorer recibe el nombre de "técnica de cámara y pilar". Esta consiste en la excavación de pozos desde los cuales partían radialmente, dejando grandes bloques de soporte sin tallar, una serie de galerías que siguen las vetas de mineral. El resultado es un entramado de pozos, salas y galerías interconectadas que corren a varios metros de profundidad. El conjunto de herramientas utilizadas por los mineros incluye picos de esquisto, mazas, escarpas de hueso y percutores. El transporte del material se realizaba mediante bolsas o cestas izadas gracias a un sistema similar al de las poleas. La iluminación corría a cargo de lámparas de grasa y de la propia luz solar, cuyo aprovechamiento se tenía en cuenta para orientar las entradas de las minas.
 | | YACIMIENTO MINERO DE GAVÁ - CAN TINTORER |
Los antiguos habitantes del sur y este peninsulares representaron gráficamente una pluralidad de lenguas. La llamada Escritura Tartésica aparecida en el siglo VIII a.C., estaba inspirada en alfabetos fenicios o creto-chipriotas, y contaba con 32 signos, tanto alfabéticos como silábicos. Fue utilizada en un área que comprende los actuales territorios del sur de Portugal, Bajo Guadalquivir y Extremadura.
En el siglo VI a.C., continuista de la anterior, se fue desarrollando el llamado Alfabeto Meridional en el territorio de las actuales Murcia, Albacete y norte de Andalucía. Empleaba como soportes para su escritura placas de plomo, piedras, vasos de plata o monedas.
El Alfabeto Ibérico del Levante, apareció a finales del siglo V a.C., ocupando una zona que abarcaba desde Valencia hasta el sur de Francia. Consta de 29 signos alfabéticos y silábicos, que se leen de izquierda a derecha, y a veces al contrario. Su origen es tartésico, aunque muestra influencias griegas.
Por último, la Escritura Greco-Ibérica del sudeste peninsular, aparecida en la primera mitad del siglo IV a.C., presenta un alfabeto de procedencia jonia oriental pero simplificado a 16 letras.
 | | LÁMINA DE PLOMO CON INSCRIPCIÓN IBÉRICA |
|
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario