APORTACIONES CIENTÍFICAS Y CULTURALES DE ALFONSO X EL SABIO


Alfonso X, rey de Castilla y León, fue un auténtico promotor cultural que reunió en su Corte a sabios y eruditos de las tres religiones peninsulares, creando escuelas de investigadores y traductores. Por ello, durante su reinado, la Escuela de Traductores de Toledo alcanzó su esplendor, y esta ciudad se convirtió en capital cultural de Europa.

Dejó una abundante obra escrita literaria, como Cantigas de Santa María, histórica, como Crónica General o General Estoria, científica, como Libros del saber de astronomía o Lapidario, y jurídica, con la promulgación del Fuero Real, las Leyes del Estilo y las Siete Partidas; este último código, de larga influencia en el ordenamiento castellano y español, supone la recepción del derecho romano en Castilla, incorporándose a la corriente europea del "derecho común".

Este rey ilustrado fue el gran promotor de la prosa medieval castellana, con su extraordinaria obra cultural y científica se crearon los cimientos de la lengua castellana y un vínculo entre la Europa medieval y la cultura árabe.

APORTACIONES CIENTÍFICAS Y CULTURALES DE ALFONSO X

Alfonso X el Sabio fue rey de Castilla y de León, entre 1252 y 1284, guerrero y diplomático que reconquistó para la Cristiandad española, entre 1253 y 1262, las ciudades de Jerez, Medina-Sidonia, Lebrija, Niebla y Cádiz, e incluso continuó el avance frente al Islam pasando al norte de África, al enviar una expedición a Salé en 1260. Además eliminó una importante revuelta de los mudéjares de Murcia y el valle del Guadalquivir y repobló Murcia y la Baja Andalucía. Pero, sin duda, pasó a la Historia por su reconocida obra literaria, científica, histórica y jurídica.

Impulsó y participó en una intensa actividad cultural en su ciudad natal y Corte de su reino de Castilla, Toledo, convirtiéndose en la capital europea de la cultura, gracias a la labor de la Escuela de Traductores de Toledo.

Durante el reinado de Alfonso X, la ciudad de Toledo permitía la convivencia de las tres religiones en armonía y tolerancia y el intercambio de conocimientos y pensamientos, buscando la unidad del ser y del saber, en definitiva, algo opuesto a la tradicional confrontación bélica de la Reconquista. Por eso, esta institución reunió a los más reputados científicos y eruditos del momento pertenecientes a las tres culturas: cristianos, judíos y musulmanes. Se trataba de un conjunto de sabios en lenguas hebrea, árabe y latina que formaban el scriptorium (escritorio) de Alfonso X.

ALFONSO X EL SABIO EN EL ESCRITORIO REAL

Aunque esta escuela ya existía desde 1124, conoció en su reinado sus años de mayor esplendor aglutinando a diversos eruditos europeos que atraídos por la existencia de numerosos manuscritos árabes formaron una auténtica congregación en diferentes proyectos de traducción cultural demandados por todas las cortes de la Europa cristiana.

Alfonso X hizo trasladar a Toledo los restos de la Biblioteca Califal de Córdoba de Al-Hakam II, cuyos fondos fueron traducidos. Allí se asentaron las antiguas escuelas y academias judías de Córdoba y Lucena expulsadas de Al-Ándalus por el fanatismo almohade.

La escuela toledana desarrolló una importante labor científica al rescatar textos de la Antigüedad y al traducir textos árabes y hebreos, no sólo al latín, sino de manera definitiva también al castellano y al francés, de hecho, dejó una extensa erudición en lengua castellana. Como ejemplo preclaro es la obra árabe Libro de la Escala, que recoge una serie de leyendas relativas a un viaje recorrido por Mahoma en el infierno y el paraíso. Aquella obra fue traducida al castellano por Alfonso X antes de 1264, y posteriormente por Buenaventura de Siena, quien la tradujo al francés y al latín. Dante se inspiró en esta traducción al francés para establecer la base argumental de su Divina Comedia.

ALFONSO, MÉDICOS ISLÁMICOS Y TRADUCTORES EN EL ESCRITORIO REAL

También realizó la primera normalización ortográfica del castellano, lengua que se adoptó como oficial, en detrimento del latín, convirtiéndola en lengua culta, tanto en el ámbito científico como en el literario. El propósito del monarca era que el castellano tuviera preeminencia en su Corte porque era la que comprendían sus vasallos. Su afán por la divulgación de la lengua "porque los omnes lo entendiessen meior et se sopiessen dél más aprovechar" le llevó a traducir al castellano la Biblia, el Corán, el Talmud, la Cábala, los Libros del Tesoro de Brunetto Latini, una colección de cuentos ejemplares (o exempla) llamada Calila y Dimna, etcétera. Por ello, está considerado el fundador de la prosa castellana.

Era el mecenas de toda aquella erudición, concebía el plan de cada obra, ponía los medios para realizarla, daba las instrucciones precisas sobre su estructura y contenido, y revisaba el trabajo final, incluso se interesaba por detalles como precisar los dibujos e ilustraciones que debían decorar el texto. La intervención del rey fue a veces directa y otras indirecta, pero indudablemente fue el arquitecto de estas obras.

Así lo dejó escrito en la General Estoria:
"El rey faze un libro non por quel él escriva con sus manos mas porque compone las razones d'él e las emienda et yegua e endereça e muestra la manera de cómo se deven fazer, e desí escrívelas qui él manda. Peró dezimos por esta razón que el rey faze el libro."

Esta preocupación por la obra bien hecha se manifiesta también en el prólogo del tratado inaugural de los Libros del saber de astrología, que es el Libro de las figuras de las estrellas fixas, versión revisada acometida en 1276 de una primera traducción realizada en 1256. Allí se dice que el rey ordenó la traducción del texto a Yehudá ben Mosê y a Guillén Arremón de Aspa en 1256:
"E después lo endereçó e lo mandó componer este rey sobredicho, e tolló las razones que entendió que eran sobejanas e dobladas e que non eran en castellano derecho, e puso las otras que entendió que cumplían, e quanto al lenguaje endereçolo él por sí. E en los otros saberes ovo por ayuntadores a maestre Joan de Mesina e a maestre Joan de Cremona e a Yhudá el sobredicho e a Samuel. E esto fue en el año XXV de su reinado."

Tuvo muy clara la necesidad que tenía el hombre por el conocimiento y la erudición y así lo dejó explicado en su obra Las Siete Partidas:
"Onde el Rey que despreciasse de aprender los saberes, despreciaría a Dios… E aún se despreciaría así mismo: ca pues que por saber quiso Dios que se estremase el entendimiento de los omes del de las bestias."

El Scriptorium alfonsí fue elaborado como un centro de trabajo asociado a la figura del monarca, el cual desempeñó el papel de coordinador general, en ocasiones de autor. En torno a su figura se agruparon personajes de muy diferentes procedencias y etnias, para cubrir un amplio abanico de aspectos y movimientos coordinados en última instancia por él mismo. Este concepto de trabajo de grupo dirigido y patrocinado directamente por un monarca que se implica en el resultado fue algo totalmente novedoso. El prólogo del Libro de las Tablas astronómicas proporciona esa idea de trabajo grupal y mecenazgo real:
"Porque la ciençia de la astrologia es cosa que no se puede averiguar sino por rectificamientos e los rectificamientos que tienen los sabios que cumplen en esta cosa no los puede complir un hombre porque no se puede complir en vida de un hombre. Mas quando se cumple cumplese por obra de muchos hombres obrando uno em pos de otro en luengos tiempos (...) En esta sason paresçio el reynado fortunado et ayudado de Dios el reyno del muy alto y muy noble señor Rey don Alonso que Dios mantenga. E porque amava los saberes e los preçiava. mandoles haser los ynstrumentos que dixo Ptholomeo en su libro del Almagesto (...) E mandonos retificar en la çibdad de Toledo ques una de las çibdades prinçipales de España. guardela Dios (...) E posimos nombre a este libro el libro de las tablas alfonsies porque fue fecho y copilado por su mandado."

Alfonso Sabio scriptorium escuela Corte sello
SCRIPTORIUM ALFONSIE

La labor de la Escuela de Traductores de Toledo ayudó a transmitir al Occidente cristiano importantes elementos de la cultura oriental y de sus raíces clásicas. Pero no sólo se recopilaba y se traducía, sino que también se investigaba, se enseñaba y se creaba mucha obra original en todas las materias: medicina, filosofía, cosmografía, historia, derecho, literatura, etc. Los maestros eran judíos y mozárabes y la materia impartida consistía en el conocimiento islámico. Básicamente se enseñaba filosofía, astrología y artes mágicas, ya que fueron los árabes quienes conservaron y transmitieron a Europa la tradición del saber griego y romano a través de España.

Alfonso X promovió la creación de Estudios Generales de latín y de arábigo, tanto en Sevilla como en Valladolid, que posteriormente se convertirían en Universidades.

Igualmente, fundó en 1269 la Escuela de Murcia, una escuela de investigadores y traductores, dirigida por el matemático Al-Ricotí, que como las demás, se convertiría en Universidad. Se trata de la primera escuela interconfesional del mundo donde enseñaban sabios judíos, cristianos y musulmanes, los "bani oud".

Además supo dar un nuevo impulso a los Estudios Generales de Salamanca y de Palencia otorgándoles el rango de Universidad en 1254 y 1262 respectivamente. La Universidad de Salamanca fue la primera en adquirir esta titularidad en toda Europa.

ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO

La actividad historiográfica de Alfonso X se concretó en las dos grandes compilaciones historiográficas que la España medieval nos dejó: la Estoria de España y la Grande e General Estoria.

La General Estoria es una enciclopedia de historia universal. La Estoria de España, conocida como Crónica General, constituyó la primera historia nacional escrita en lengua romance en 1270. Su contenido alberga desde los orígenes bíblicos y legendarios de España hasta la inmediata historia de Castilla bajo Fernando III.

El propósito de Alfonso X lo dejó escrito:
"Donde por todas estas cosas, yo, don Alfonso, después que hube hecho juntar muchos escritos y muchas historias de los hechos antiguos, escogí dellos los más verdaderos e los mejores que supe; e hice también hacer este libro, y mandé poner en él todos los hechos señalados tanto de las historias de la Biblia como de las otras grandes cosas que acaecieron por el mundo… Todos los grandes hechos que acaecieron por el mundo a los godos y a los gentiles y a los romanos y a los bárbaros y a los judíos y a Mahoma, a los moros de la engañosa fe que él levantó, y todos los reyes de España, desde el tiempo en que Joaquín casó con Ana y que Octavio César comenzó a reinar, hasta el tiempo que yo comencé a reinar, yo, don Alfonso, por la gracia de Dios, rey de Castilla."

GENERAL ESTORIA

Sobre su literatura lírica, destacan las 453 composiciones poéticas de Las Cantigas, que permiten considerarlo como el primer lírico en lengua gallega. Las más conocidas son las de carácter religioso, conocidas como las Cántigas de Santa María. Son 427 poemas líricos reunidos en cuatro códices de pergamino, que narran milagros de la Virgen. Están escritas en galaico-portugués, la lengua fundamental de la lírica culta del Reino de León, durante el siglo XIII. Están acompañadas de notación musical y unas vistosísimas ilustraciones que se hallan entre lo mejor de la pintura de su tiempo, ya que reflejan toda la sociedad del siglo XIII.

Es una obra colectiva en la que participó el propio monarca, y está considerado como el repertorio musical europeo más importante de la lírica medieval. Un material único que ha permitido ahondar en las fascinantes raíces del folclore musical europeo.

CÁNTIGAS DE SANTA MARÍA


Hizo instalar un observatorio astronómico en el castillo toledano de San Salvador; a partir de las observaciones realizadas, se elaboró en 1272 el Libro del saber de la Astronomía, conocido como Tablas Astronómicas Alfonsíes, un completo tratado de astronomía de posición Las Tablas Alfonsíes sirvieron para calcular las efemérides planetarias, tomando como referencia las elaboradas en el siglo XII por el astrónomo cordobés Azarquiel. Sustituyeron a las obsoletas tablas que el greco-egipcio Ptolomeo elaboró en el siglo II y que todavía tres siglos más tarde admiraría Copérnico. En esos días se hizo famosa la frase del rey cuando comentando el orden de las esferas dijo: "Si hubiese estado al lado de Dios cuando creó el universo, le habría dado algún valioso consejo". En 1935, se le reconoce como astrónomo nombrándole en su honor el cráter lunar Alphonsus.

LIBRO DEL SABER DE LA ASTRONOMÍA

En los Libros de los relogios se hace la primera mención en Europa de un reloj de pesas y eso que los primeros relojes de cuerda no hacen su aparición hasta el año 1450.

Su apelativo de "el sabio" hace honor a sus aportaciones en la cultura porque le interesó prácticamente todo y quiso hacer enciclopedias de todo. Una de ellas es El Lapidario, un tratado pseudocientífico, a mitad de camino entre la medicina y la magia, en el que se describen y analizan 500 piedras preciosas, metales y otras sustancias en relación con la astronomía judaica y sus cualidades terapéuticas. Por último, el Libro de los juegos trata de temas lúdicos como el ajedrez, los dados y las tablas. El juego era considerado como el deporte de la nobleza y toda una filosofía en la épocas.

LIBRO DE JUEGOS

Una de las facetas más importantes de su reinado fue su labor legisladora, ligada a la introducción del sistema jurídico de los glosadores de Bolonia y de los canonistas. Bajo su impulso se organizó un formidable corpus de textos jurídicos, tanto doctrinales como normativos.

En Castilla y León la lucha entre el Derecho viejo y el nuevo generó muchos quebraderos de cabeza. El padre de Alfonso X, Fernando III el Santo, comenzó otorgando como ley a todas aquellas ciudades que iba reconquistando el viejo código visigodo, llamado Fuero Juzgo, que marcó un hito en la legislación de aquella época pues determinó los delitos y los castigos a los que se hacían acreedores quienes vulnerasen las prohibiciones. Era la traducción en romance del Liber Iudiciurum promulgado por Rocesvinto a mediados del siglo VII (revisado en 681 por Ervigio), toda una compilación usada en los reinos feudales de la península en la alta Edad Media.

Alfonso X se dio cuenta de que había que renovar y unificar los diversos fueros que regían las villas y ciudades de su reino. Para conseguirlo, comenzó refundiendo este Código visigodo con preceptos del Derecho romano y formó el Fuero Real de Castilla, que quiso conceder a cada una de las ciudades para lograr una unidad jurídica en su reino.

LAPIDARIO

Su objetivo era formar una enciclopedia del derecho como la que hizo de la astronomía o de la historia. Por eso, el Espéculo, promulgado en 1255, sería la primera redacción de un código legal unificado, en la línea del Fuero Real.

Un año más tarde, bajo su supervisión decidió que su equipo de juristas redactase el Libro de las Leyes o Las Siete Partidas. Fue un nuevo código legal ampliado y basado en el Espéculo y en el Derecho romano-canónigo, elaborado entre 1256 y 1265. Se considera que Las Partidas tienen la misma calidad y transcendencia exterior en el ámbito del Derecho que la obra de Santo Tomás de Aquino en el campo de la Teología.

La reacción de la nobleza y de las ciudades en contra del nuevo Código fue general y violenta, ya que los privilegios nobiliarios se veían amenazados por la creciente intervención del Estado en las legislaciones privativas. Como era inteligente, en 1272 Alfonso X derogó sus leyes y reconoció la vigencia del viejo Fuero Juzgo. Desde entonces y hasta mediados del siglo XIV el viejo derecho popular de los fueros rigió en su plenitud junto con las leyes dictadas por el rey y las Cortes.

Pero Las Siete Partidas aunque no tuvieran fuerza legal, inspiraron las decisiones del tribunal supremo del rey y formaron la mentalidad de los nuevos juristas, aspiraron a codificar y dar unidad a la vida normativa del reino y trascendieron sus propios límites. Tal es así que las Partidas fueron aplicadas a la América española, se aplican hoy en día por los tribunales de San Luis, en Estados Unidos, como herencia de la legislación que llevaron a América los españoles a partir del siglo XV, y en Brasil hasta la época de las codificaciones del siglo XIX.

LAS SIETES PARTIDAS

En el terreno económico, Alfonso X facilitó el comercio interior con la concesión de ferias a numerosas villas y ciudades. Estableció un sistema fiscal y aduanero avanzado que potenció los ingresos de la Hacienda regia y reformó el sistema monetario.

Como rey sabio, Alfonso X inició un proceso reformador de las estructuras políticas y económicas que desembocaría en el Estado Moderno de época de los Reyes Católicos. Concedió numerosas ferias y creó el Honrado Concejo de la Mesta de Pastores en 1273, un gremio que aglutinaba los intereses de la ganadería trashumante de todo el reino. Fue su gran fuente de riquezas, basada en una poderosa sociedad ganadera que explotaba enormes rebaños de oveja merina entre Andalucía, Castilla y Extremadura lo que favoreció el comercio de la lana con los centros textiles de Flandes, Inglaterra y Francia. A cambio, les otorgó prerrogativas y privilegios como eximirles del servicio militar, de testificar en los juicios, derechos de paso y pastoreo, etc.

Con parte de los beneficios, el monarca ayudó a construir las impresionantes catedrales góticas que dieron esplendor arquitectónico a la Edad media hispana: las catedrales de Burgos, Segovia, León y Burgo de Osma.

alfonso sabio castilla estatua biblioteca nacional
ALFONSO X EL SABIO

"Estas obras no son mías porque las escriba yo, sino porque yo he puesto sus fundamentos y razonamiento."
Alfonso X el Sabio


EXPEDICIÓN GEODÉSICA PARA LA MEDICIÓN DE LA TIERRA POR ANTONIO ULLOA Y JORGE JUAN


Antonio de Ulloa y Jorge Juan quedarán siempre unidos a la Historia de la Geodesia gracias a la labor fundamental que realizaron en la expedición franco-española para la medición de la Tierra. Ambos marinos españoles calcularon el arco meridiano en Ecuador, que resultaría determinante para hallar la forma exacta de la Tierra.

EXPEDICIÓN GEODÉSICA PARA LA MEDICIÓN DE LA TIERRA

Durante el periodo de la Ilustración europea, surgió un fuerte debate entre los científicos de las academias de Francia e Inglaterra a cerca de la forma exacta de la Tierra. La escuela inglesa defendía que el planeta estaba achatado por los polos, estaba encabezada por Isaac Newton, pero también por el astrónomo holandés Christiaan Huygens o el filósofo Voltaire. Por contra, el modelo francés intuía que el planeta está achatado por el ecuador, cuyos principales exponentes eran el astrónomo Jacques Cassini y el filósofo, matemático y físico René Descartes.

La Real Academia de Ciencias de París tenía la intención de resolver esta rivalidad entre instituciones y astrónomos a cerca de la forma exacta de la Tierra, cuyo resultado aportaría un importante conocimiento a la navegación, la cartografía y otras disciplinas.

En 1733, a través de su secretario de Marina, decidió organizar una expedición científica a Laponia, en el norte de Finlandia, concretamente a latitudes boreales en 1736, al mando del astrónomo Pierre-Louis Moreau de Maupertuis. Tenía como objetivo la medición de un grado de meridiano terrestre bajo el círculo polar. Al mismo tiempo enviar otra expedición al Virreinato del Perú, en las cercanías del ecuador para medir otro grado del meridiano en la línea ecuatorial de América del sur. Fue la internacional Misión Geodésica hispano-francesa a Quito para la medición de la Tierra, desarrollada entre los años 1734 y 1744 y cuyo resultado permitió comprobar de una vez la medida y forma reales del mundo. Se eligió la ciudad de Quito porque era preciso un punto por el que pasase la línea ecuatorial y que, a la vez, fuera un lugar seguro y habitado.

MODELOS GEODÉSICOS DE LA FORMA DE LA TIERRA

El rey Felipe V de España, primo del francés Luis XV, autorizó la realización de esta segunda expedición al virreinato, ya que los Pactos de Familia entre ambos reyes Borbones permitía este tipo de colaboraciones. El secretario real de Marina e Indias, José Patiño, permitió la puesta en marcha del proyecto por la repercusión internacional e interés geoestratégico que podía tener, pero a cambio exigió la inclusión de almirantes españoles dentro del grupo expedicionario. Comisionó a dos excelentes marinos ilustrados del momento en calidad de matemáticos y astrónomos: el alicantino Jorge Juan y Santacilia y el sevillano Antonio Ulloa marinos de altos conocimientos científicos que habían destacado en la Real Academia de Guardias Marinas de Cádiz.

Por entonces, Juan y Ulloa tenían veintiún y diecinueve años respectivamente y eran unos desconocidos guardiamarinas que habían demostrado una alta preparación en conocimientos científicos y una gran valía personal y profesional, que terminarían por consolidarse como dos de las figuras más sobresalientes de la Ilustración científica española. Jorge Juan ingresó en la Escuela Naval Militar de San Fernando, en 1720, y participó en la expedición contra Orán, y en la campaña de Nápoles. Antonio Ulloa poseía una gran experiencia y tradición familiar en la marinería, ingresó en la Real Academia de Guardas Marinas en 1733.

Eran simples oficiales guarda marinas, por lo que, para igualarse a sus homólogos galos, fueron ascendidos a teniente de navío, cuatro grados en la escala militar (alférez de fragata, teniente de fragata, alférez de navío y teniente de navío).

ANTONIO DE ULLOA Y JORGE JUAN

Los objetivos encomendados eran muy diversos:

1. colaborar con los científicos franceses en las mediciones del grado de un arco de meridiano por debajo de la línea del Ecuador.

2. realizar observaciones y redactar informes de todas las medidas físicas y astronómicas, cálculos de longitud y latitud.

3. elaborar estudios sobre etnografía, náutica, botánica, zoología y mineralogía.

4. levantar planos y cartas y efectuar descripciones de puertos y fortificaciones de las ciudades.

5. redactar un informe secreto sobre la situación política y social, así como analizar aspectos que pudieran mejor las condiciones económicas y administrativas de las gobernaciones virreinales.

6. llevar un control policíaco sobre los académicos franceses, dado que toda información que obtuvieran iba a caer en manos de los ministros de Luis XV.

Entre los franceses se encontraban científicos de gran prestigio como el geógrafo y astrónomo Charles Marie de La Condamine, el astrónomo Louis Godin, el matemático y botánico Jussieu, el ingeniero naval Jean Joseph Verguin, el cirujano Jean Sénièrgues, el mecánico-relojero Théodore Hugot, el dibujante Jean Louis de Morainville y los ayudantes geógrafos Jean Godin des Odonais y Couplet. Estaban dirigidos por el hidrógrafo y astrónomo Pierre Bouguer.

Cartagena Indias plano carta siglo XVIII Virreinato
CARTA ESCENOGRÁFICA DE CARTAGENA DE INDIAS

En mayo de 1735, los dos marinos españoles partieron desde Cádiz a bordo de las fragatas Conquistador e Incendio. La travesía atlántica fue aprovechada para realizar observaciones astronómicas y pruebas con diferentes instrumentos sobre la influencia de los vientos y las corrientes marinas. A inicios de de junio, desembarcaron en Cartagena de Indias, en el Virreinato de Nueva Granada. Los franceses pasaron un periodo de cuatro meses en la isla de Santo Domingo (La Española).

Durante la espera, los guardiamarinas reconocieron la ciudad y sus alrededores, dibujaron un plano y reunieron información económica, social, histórica, geoestratégica y de otras áreas.

Tomando muestras minerales traídas en el Chocó, en 1735, Antonio Ulloa descubrió la existencia del elemento químico Platina, debido a su parecido con la Plata y que con el tiempo ha sido llamado Platino. Fue el primero en realizar un riguroso análisis y descripción del elemento de número atómico 78.

Durante aquel tiempo, en la industria de la extracción del oro era considerado como un metal sin valor, un metal basura, en el proceso de beneficio, incluso los incas ya habían utilizado este metal para fabricar adornos.

Pero resultó ser un hallazgo científico singular a partir de las investigaciones de Ulloa. Entonces, empezó a tomarse como un valioso metal, y en la actualidad sirve como material de fabricación para circuitos electrónicos, como catalizador en vehículos junto con elementos de su misma familia como el paladio y el rodio, e incluso para la industria química y joyería.

Es destacable el gesto que las autoridades españolas hicieron con respecto a este metal, ya que en lugar de crear un monopolio o una industria exclusiva, repartieron muestras del mismo a toda academia científica que solicitaba su conocimiento y experimentación. Fue un paso más para el objetivo de fundir y malear el metal de la forma más cómoda y útil.

DESCUBRIMIENTO DEL PLATINO POR ANTONIO DE ULLOA

Una vez reunidos con los académicos franceses en Cartagena de Indias el 15 de noviembre, se dirigieron al Virreinato del Perú, atravesando el continente americano por el istmo de Panamá. En la costa del océano Pacífico pusieron rumbo sur en el navío San Cristóbal, desde la ciudad de Panamá hasta los puertos de Manta y de Guayaquil. En esta última ciudad, consiguieron un equipo de instrumental científico de gran exactitud.

El 29 de mayo de 1736, Juan, Ulloa y Goudin llegaron a la capital del virreinato. Se alojaron en la residencia oficial de Dionisio de Alcedo y Herrera, presidente de la Audiencia, donde se repusieron de la dureza del recorrido. El resto de la expedición lo haría semanas después.

Lo primero fue determinar un área de trabajo idóneo desde el cual medir una longitud terrestre, base de las triangulaciones. Los extremos de la triangulación fueron el pueblo de Yaruquí, en las cercanías de Quito, y la ciudad de Cuenca, situada tres grados más al sur de la primera, a una distancia de 250 kilómetros. Esta área de estudio entre ambas ciudades es un lago valle andino delimitado por dos cadenas montañosas paralelas, que facilitaba la elección de vértices a una y otra parte del gran corredor que las une. La medida de longitud a emplear era la toesa, equivalente a casi 2 metros (198 cms.).

PLANO SOBRE DIFERENCIAS ENTRE ALTURAS Y LATITTUDES

Pero el proceso de medición triangular resultó ser bastante complicado, ya que requería la colocación de señales en puntos determinados tanto en el valle como en lo alto de picos montañosos, algunos a más de 4.000 metros de altura de las dos sierras. Era necesario tomar datos en puntos muy concretos del terreno ecuatoriano en condiciones climatológicas y físicas extremas como ciénagas, terrenos escarpados y cumbres como el macizo volcánico de Pichancha, el Corazón o el Sinasaguan, sufriendo lluvias torrenciales, fuertes vientos, nieve, granizo y enfermedades tropicales.

Más tarde, en 1748, Ulloa describía en su Relación Histórica del Viaje a la América meridional muchas de las dificultades y sufrimientos que tuvieron que soportar los "caballeros del punto fijo":
"Nuestra común residencia era dentro de la choza, así porque el exceso del frío y la violencia de los vientos, no permitían otra cosa, cuando porque de continuo estábamos envueltos en una nube tan espesa que no dejaba libertad a la vista.... cuando se elevaban las nubes, todo era respirar su mayor densidad, experimentar una continua lluvia de gruesos copos de nieve o granizo, sufrir la violencia de los vientos y con ésta, vivir en continuo sobresalto, o de que arrancaran nuestra habitación y dieran con ella y con nosotros en el tan inmediato precipicio, o de que la carga de hielo y nieve, que se amontonaba en corto rato sobre ella, la venciese y nos dejase sepultados."

Entonces, la expedición se separó en dos grupos, cada uno en sentido contrario, con el objetivo de comprobar la exactitud. En un grupo marcharon Bouguer con Ulloa, y en el otro Goudin con La Condamine y Juan, los cuales alcanzando la máxima extensión el 5 de noviembre.

MEDICIÓN TOPOGRÁFICA DEL SIGLO XVIII

A continuación, dio comienzo el proceso de medición física formando una serie de triángulos. Pero estas observaciones físicas debían ser contrastadas con las astronómicas. Después de dos años de mediciones, Goudin descubrió diferencias en la situación de las estrellas que habían servido para calcular tanto la longitud como la latitud del emplazamiento, por lo que tuvieron que repetir todas las observaciones. Para mejorar la exactitud de las mediciones, Godín, Juan y el relojero Hugot, tuvieron que construir un instrumento de 20 pies de largo.

Completadas las triangulaciones con éxito, era necesario reducir las mediciones al nivel del mar. El astrónomo Pierre Bouguer se encargó de unir los triángulos con el océano Pacífico, mientras que Jorge Juan, situando una señal en la cima del Pichincha, fue descendiendo después hasta el encuentro con el nivel del mar.

Las tareas de medición se vieron obstaculizadas por las continuas disputas surgidas entre La Condamine, Godin y Bouguer, que separaron sus estudios en tres grupos independientes para abordar diferentes áreas. Sus estudios científicos generaron recelos entre la población rural, a los que confundían con brujos que dominaban la magia negra, así como una animadversión en las autoridades locales, que pensaban que realizaban actividades ilegales como el contrabando y la búsqueda de metales preciosos. Por si este fuera poco, los trabajadores locales que contrataban abandonaban la expedición, estando más acostumbrados al terreno y al clima.

La prolongación de la expedición en el tiempo, desde 1736 a 1744, hizo que se agotara la tesorería, y esto obligó a La Condamine a solicitar un préstamos de 70.000 libras a unos banqueros franceses establecidos en Lima.

Además de las mediciones triangulares, los estudios científicos fueron ampliados a mediciones de la velocidad del sonido y de la reflexión de la luz, la observación de eclipses y de oscilaciones del péndulo, y la cartografía de planos de la región.

Con el conocimiento exacto de la forma y la magnitud de la Tierra, se podía realizar planos cartográficos más perfectos, situando correctamente longitud y latitud. De hecho, ambos científicos españoles realizaron cuarenta de las cien cartas modernas del mundo. Juan estableció como valor del grado de Meridiano contiguo al Ecuador, 56.767.788 toesas, en un cálculo que fue el más aproximado de todos. La unidad de medida pasó a ser el metro, y con ello un sistema métrico decimal adoptado universalmente.

En 1740, Ulloa se reunió en Quito con integrantes de la expedición francesa y juntos participaron en la observación de un cometa. Junto con Bouguer, Ulloa realizó la descripción de un arco iris originado por la niebla.

carta Lima Ulloa Juan escenográfica xviii
CARTA ESCENOGRÁFICA DE LIMA

En 1739, había comenzado la Guerra de la Oreja de Jenkins (Guerra del Asiento), entre Inglaterra y España, conflicto que se prologaría hasta 1748. Entonces, una potente armada al mando de Edward Vernon había saqueado y tomado las ciudades de Portobelo y Panamá desde el Caribe. Por el Pacífico, tras doblar el cabo de Hornos, el comodoro inglés George Anson había saqueado el puerto de Paita, en noviembre de 1741.

Juan y Ulloa tuvieron que interrumpir sus observaciones geodésicas en Cuenca para presentarse con urgencia en Lima ante el virrey, el marqués de Villagarcía. En calidad de oficiales marinos les fue encargada la organización de la defensa de las costas y plazas del océano Pacífico sur americano, principalmente de Guayaquil y de El Callao. Organizaron la defensa del puerto de Guayaquil, especialmente mala era la situación del puerto de El Callao, principal enclave estratégico hacia Lima. Visitaron ciudades como Chancay, Trujillo y Oiura, describiendo la realidad económica y administrativa, y su desarrollo científico y técnico, y participando en la construcción los navíos Nuestra Señora de Belén y Rosa del Comercio.

En diciembre de 1742, Juan y Ulloa iniciaron una expedición marítima en corso con el objetivo de recorrer las costas del Pacífico sur, al mando de los dos navíos. Navegaron hacia la Capitanía General de Chile, avistaron las islas del archipiélago Juan Fernández, y se aprovisionaron en la bahía de la Concepción en febrero de 1743. Después de divisar Valparaíso, regresaron rumbo norte hasta el puerto de El Callao, en julio del mismo año.

Esta navegación de seis meses fue aprovechada por los dos guardiamarinas españoles, al igual que desde su salida de Cádiz, para anotar rumbos, derroteros, corrientes y vientos, y fenómenos marinos. Realizaron observaciones astronómicas, barométricas, de latitud y del péndulo, y cartografiaron las costas, bahías, puertos y ciudades por las que pasaban, y describieron flora y fauna de los lugares que pasaron.

A inicios de 1744, se incorporaron a los trabajos que realizaba la expedición geodésica, que fueron concluidos en mayo del mismo año.

Después de nueve durísimos años, de intenso trabajo científico, Jorge Juan y Antonio de Ulloa demostraron su solvencia en la resolución de problemas, contribuyeron a realizar trabajos científicos a la altura de sus compañeros y se habían convertido en grandes observadores de los paisajes, los conflictos sociales y las debilidades del amplio Imperio español. El resultado final fue impresionante, superó cualquier expectativa, incluso el de los franceses.

RESULTADO GEODÉSICO DE LA FORMA DE LA TIERRA

Concluidas todas sus comisiones, los dos españoles embarcaron por separado, guardando cada uno un archivo completo de los trabajos e informes realizados. Desde el puerto de El Callao, doblaron el cabo Hornos en dos barcos franceses hasta llegar a Santo Domingo, y desde allí regresaron a Europa, pero con desigual final. Mientras que el navío Lis en el que viajaba Juan llegó a Brest sin incidencias, el navío Nuestra señora de la Deliberanza de Ulloa fue detenido por los ingleses en Lousbourg, enclave portuario francés al norte de América (actual Canadá). Antes de esto, arrojó al mar los documentos más comprometedores. Desde allí fue enviado a Portsmouth, y finalmente Londres, donde permaneció durante un tiempo.

En la capital británica se integró como miembro de la Royal Society, desde 1746. Gozaba de gran reputación dentro de los círculos ilustrados de Europa, y aunque siguió prisionero, se le otorgó algunos privilegios por ser una autoridad científica. Conoció a Martin Folkes, presidente de la Real Sociedad de Londres, quien permitió la devolución de los papeles donde Ulloa escribió el resultado de sus investigaciones. Aquella valiosísima información completaría más tarde, junto a la aportada por Jorge Juan, la Relación histórica del viaje a la América meridional. Y tras ser liberado, regresó a España.

Cuando Ulloa pudo reunirse con Juan en Madrid, en verano de 1746, había fallecido el rey Felipe V, unos meses antes, y reinaba Fernando VI. Patiño había caído, y el nuevo secretario de Hacienda, Guerra, Marina e Indias era el marqués de la Ensenada, Zenón de Somodevilla y Bengoechea.

Fueron recibidos con indiferencia en el despacho de Marina y en la secretaría de Estado. Pero el general de la Armada, Pizarro, viejo amigo en Chile, les presentó al secretario Ensenada, quien vio en ellos a las personas ideales para desarrollar su política naval y de armamentos, apreciando su valía. A partir de entonces se inició una etapa de trabajo fecunda y una relación de amistad con Ensenada que duraría varios años, incluso después de su caída política. Este reconoció la importancia de las investigaciones que habían efectuado, les ascendió a capitanes de fragata, y ordenó la publicación oficial de los resultados de la expedición adelantándose a los franceses.

ETNOGRAFÍA ANDINA DEL VIRREINATO DEL PERÚ

Tras recopilar toda la información basa en informes, memoras y planos, dividieron sus tareas. Juan se ocupó de los aspectos científicos, mientras que Ulloa se ocupó de la historia, política, geografía, etnografía y otras cuestiones del virreinato. El resultado final fue una obra con el extenso título Relación histórica del viaje a la América Meridional hecho de orden de S. Mag. para medir algunos grados de meridiano terrestre, y venir por ellos en conocimiento de la verdadera Figura y Magnitud de la Tierra, con otras varias Observaciones Astronómicas, y Phísicas. Fue publicada de forma conjunta en Madrid, en 1748, tres años antes que la edición francesa de La Condamine, aparecida en 1751, y tuvo una tirada inicial de 1.500 ejemplares.

Está dividida en dos partes y compuesta de cuatro volúmenes. El primer volumen trata desde lo referente al viaje desde la salida en Cádiz hasta la conclusión de la medida de los grados de meridiano terrestre situados junto al ecuador. El segundo es una descripción de la provincia de Quito. El tercero es contiene las expediciones de ambos por el Virreinato del Perú y el Reino de Chile. El cuarto y último volumen es una cronología de los hechos y autoridades desde la etapa prehispánica hasta la actualidad del momento que gobernaban en el Perú.

Tenía un doble objetivo: presentar el estado de las provincias de ultramar por donde pasaron y exponer las mediciones astronómicas y geodésicas. Pero, en ambas partes se describen los territorios y mares por los que pasó la expedición, las costumbres de sus gentes, condiciones meteorológicas y climáticas, la flora, la fauna, los cultivos y otros aspectos de su historia natural.

La Relación histórica del viaje a la América Meridional tuvo gran éxito en los gabinetes científico de Europa. Se tradujo al inglés en 1758, en dos ediciones diferentes, en Londres y en Dublín, y tuvieron varias reediciones en las siguientes décadas. También fue editada en alemán, en 1761; en holandés, en 1772 y en francés, en 1776.

RELACIÓN HISTÓRICA DEL VIAJE A LA AMÉRICA MERIDIONAL

Además, Jorge Juan redactó una nueva obra específicamente científica con el amplio título Observaciones astronómicas y phisicas, hechas de orden de S. Mag. en los reynos del Perú. Por D. Jorge Juan y D. Antonio de Ulloa. De las quales se deduce la figura y magnitud de la Tierra, y se aplica a la navegación. Fueron impresas por Juan de Zúñiga, teniendo una tirada inicial de 900 ejemplares, coincidiendo el mismo año con la obra conjunta con Antonio de Ulloa.

En nueve libros, Jorge Juan recopilaba todos los trabajos de las observaciones y mediciones y exponía los resultados científicos. Sus conclusiones, puestas en relación con las obtenidas por la expedición francesa enviada a Laponia, confirmaban que, efectivamente, la Tierra no es una esfera perfecta, sino un geoide que está achatado por los polos y con ciertas irregularidades, tal y como preconizaba el científico británico Isaac Newton. Y se consiguió el grado de achatamiento de la Tierra.

Las Observaciones Astronómicas y Phisicas se convirtieron en un gran éxito de la ciencia española y tuvo un amplio reconocimiento internacional. Sus conclusiones fueron vitales para el posterior desarrollo de la navegación, la cartografía y para, siglos más tarde, la rotación de los satélites artificiales alrededor de la Tierra.

Jorge Juan demostró sus grandes conocimientos matemáticos exponiendo el método seguido para realizar las mediciones con las que conseguir el valor de un grado del meridiano en el Ecuador. Pero suscitaron ciertos reparos al aceptar evidente el sistema de Copérnico, que todavía en Roma provocaba un rechazo porque mantenían aún las teorías especulativas de su método escolástico. El jesuita Andrés Marcos Burriel defendió sus escritos y, para evitar la censura, se acordó figurase en la segunda edición de 1773 un prólogo de titulado Estado de la Astronomía en Europa. En él, explicaba que el carácter heliocentrista de la obra tan solo era un hipótesis más y no una teoría aceptada.

OBSERVACIONES ASTRONÓMICAS Y FÍSICAS HECHAS EN PERÚ

Un año después de haber publicado Relación histórica del viaje a la América Meridional, ambos científicos publicaron otra obra conjunta fruto de la expedición geodésica. La Disertación histórica y geográfica sobre el meridiano de demarcación entre los dominios de España y Portugal y los parages por donde passa en la América meridional conforme a los Tratados y derechos de cada Estado y las más seguras y modernas observaciones, fue publicada en Madrid, en 1749, e impresa por Antonio Marín.

Se trata de un libro de 175 páginas, compuesto por una introducción y cuatro temas. Pero el objeto tenía una intención más política que científica, pues debía establecer la frontera entre los Imperios español y portugués en América del sur. Este serviría para apoyar los intereses españoles en el Tratado de Madrid, acordado por Fernando VI de España y Juan V de Portugal, el 13 de enero de 1750.

DISERTACIONES HISTÓRICA Y GEOGRÁFICA EN LA AMÉRICA MERIDIONAL

Otra obra fruto de la expedición geodésica a Quito fue la escritura de un manifiesto que tenía un carácter político y un sentido crítico, redactado con un espíritu liberal sorprendente por su juventud. Ambos marinos denunciaban el lamentable estado de las fortificaciones y puertos y las deficiencias de las tropas militares por las ciudades que pasaron, desde Portobelo y Cartagena hasta Quito, Lima y las costas de Chile. Advertían de la multiplicidad de administraciones y los casos de corrupción.

Estas duras reflexiones políticas generaron que el ministerio de Marina e Indias ordenase la custodia del texto bajo secreto de estado, ya que comprometía la seguridad de los territorios en caso de ataque por una potencia enemiga. El manifiesto fue inédito y desconocido por los españoles hasta un siglo después. En 1826, fue publicado en Londres por David Berry con el título de Noticias secretas de América sobre el estado naval, militar, y político de los reynos del Perú, y provincias de Quito, costas de Nueva Granada y Chile.

placa aniversario expedición Juan Ulloa Perú
PLACA 250 ANIVERSARIO DE LA EXPEDICIÓN