Figura clave entre el movimiento de los novatores y la primera Ilustración española, Benito Jerónimo Feijoo está considera como el introductor del ensayo filosófico en lengua castellana, destacando por su esfuerzo en combatir las supersticiones y "errores comunes" de su época a través de la razón, la observación y la experiencia.
Su gran obra Teatro crítico universal son ocho volúmenes sobre medicina, física, astronomía, filosofía y moral que tratan de elevar el nivel cultural del pueblo español y desmentir las creencias populares basadas en supersticiones y leyendas infundadas. Defendió la libertad científica y el razonamiento crítico como valores de un renovado método de enseñanza universitaria, así como el Experimentalismo, el Escepticismo y el anti-Aristotelismo.
![]() |
| TEATRO CRÍTICO NACIONAL DE BENITO FEIJOO |
Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro nació en Casdemiro (Orense), en 1676. Perteneciente a familia hidalga, estudió leyes en el Colegio de San Julián de Samos, donde ingreso en la Orden benedictina, en 1690.
Después, estudió teología en el de San Vicente de Salamanca y amplió sus conocimientos en San Pedro de Eslonza en León. Estuvo dando clases en colegios de Galicia, León y Salamanca.
A través de oposición, consiguió varias cátedras de teología en la Universidad de Oviedo, donde residió desde 1709. Se ordenó sacerdote en el Monasterio de San Juan de Nursia y llegó a ser maestre general de su orden.
Se doctoró en el Convento de San Vicente de Oviedo, del que fue abad, entre 1721 y 1729. El papa Benito XIV le ofreció un obispado en alguna provincia americana del Imperio español, pero prefirió permanecer el resto de su vida en la Universidad de Oviedo, desde donde escribió su inmensa labor intelectual, hasta su muerte en 1764.
![]() |
| UNIVERSIDAD DE OVIEDO |
Su primer escrito público fue Apología del escepticismo médico, de 1725, una defensa de la medicina escéptica, famosa obra de Martín Martínez. Pero con ideas propias, aunque no fue nada modesto, y por eso resaltó la inferioridad del nivel de los españoles respecto al suyo. Es pues un eslabón entre los novatores y los Ilustrados.
A partir de esta obra, comenzó a publicar los tomos de su Teatro crítico universal, subtitulado Discursos varios en todo género de materias para desengaño de errores comunes. Fueron 8 volúmenes, más uno de suplementos, ilustraciones y supresiones, elaborados entre 1727 y 1739. Estas obras anexas fueron Ilustración apologética al primero y segundo tomo del Teatro crítico, en 1729, y Suplemento del Teatro crítico, en 1739. Se debe entender el significado de teatro por panorama o visión general.
A esta obra siguieron las Cartas eruditas y curiosas en que por la mayor parte se continúa el designio del Teatro crítico universal, impugnando o reduciendo a dudosas varias opiniones comunes. Son cinco volúmenes redactados entre 1742 y 1760, que contienen 118 discursos y 163 cartas redactadas en forma de opúsculos polémicos sobre diversas cuestiones: psicología, política, falsos milagros, supersticiones, etc.
Otras obras menores son Satisfacción al Escrupuloso, en 1727; Respuesta al discurso fisiológico-médico, en 1727; Honra y provecho de la agricultura, en 1739; y Justa repulsa de inicuas acusaciones, en 1749.
La totalidad de sus escritos suman 281 disertaciones, que han sido clasificados en tres grandes grupos temáticos:
1. el combate a las supersticiones, que el más amplio y característico de su actitud
2. la divulgación sobre temas de astronomía, física, matemáticas y ciencias naturales
3. el adoctrinamiento sobre ética y filosofía
![]() |
| TEATRO CRÍTICO UNIVERSAL, POR BENITO JERÓNIMO FEIJOO |
Aunque la materia de sus enseñanzas universitarias era de tipo teológicas, esta disciplina fue escasamente abordada en sus obras, las cuales trataban principalmente sobre ciencias prácticas.
Por tanto, fue autor de una obra crítica y enciclopédica que abordaba cuestiones relacionadas con historia, filosofía, astronomía, medicina, física, psicología, política, costumbres y tradiciones, etc. Se encargó de corregir los errores, supersticiones, y engaños en que vivía el pueblo español, pero también trataba de elevar su nivel cultural. Por lo que sus textos suscitaron gran rechazo, protestas e impugnaciones, especialmente entre los tomistas y escolásticos.
En cuanto a su actitud personal, Feijoo fue práctico, metódico y sencillo, fue pacifista y cosmopolita, un optimista progresista y perspectivista. Creyó en la pluralidad de naciones y en la comunidad internacional. Se opuso a la tortura en los tribunales de justicia. Fue hostil con los nobles carentes de méritos. Defendió al teatro clásico español contra el Neoclasicismo. Y tuvo una pasional afición por la medicina. Fue pionero en defender la igualdad intelectual de las mujeres en su famoso discurso Defensa de las mujeres.
Y sobre las características filosóficas, admiró a Francis Bacon y Nicolás Malebranche, e imitó a Joseph Addison, Richard Steele, François Fénelon y Bernard Bovier de Fontanelle. Sus ensayos son sencillos, claros y eficaces. Se anticipó en veinticinco años a los enciclopedistas franceses.
Trató de incorporar las corrientes positivistas y empiristas de Francis Bacon, René Descartes, Pierre Gassendi e Isaac Newton. Aprendió de Bacon el culto a la experiencia y el rechazo por el principio escolástico de autoridades, el abuso de la dialéctica y el tratamiento metafísico de problemas físicos.
![]() |
| ESCULTURA DE BENITO FEIJOO DE SAN JULIÁN DE SAMOS |
Los ilustrados españoles del siglo XVIII entendieron que la nueva mentalidad crítica tenía que basarse en el Humanismo cristiano del siglo XVI, especialmente del Erasmismo, junto a todas sus corrientes de pensamiento (Racionalismo, Precartesanismo, Empirismo médico, analítica científica). Así lo hicieron los autores más avanzados de la Ilustración española, que se inspiraron en los grandes humanistas españoles del Siglo de Oro, y así sucedió en el caso de Feijoo.
Tradicionalmente ha sido considerado representante de la primera Ilustración española, entre los años 1737 y 1760, pero también fue un continuador del movimiento de los novatores, como Gregorio Mayas y Siscar o Andrés Piquer, y un gran divulgador de sus ideas. Introdujo novedades en el pensamiento español, como el sentido de la historia, la razón crítica o la superación del sistema cartesiano, intentando romper con la tradicional escolástica, pero manteniendo la verdadera fe católica.
Poseyó rasgos típicos de la Ilustración como independencia de la tradición, énfasis en el Empirismo escéptico, Experimentalisomo, atención a la naturaleza, lucha contra la superstición y la credulidad ingenua. Pero, también le separan de este movimiento otras características como el desprecio de la capacidad transformadora de lo real por la razón y de las posibilidades del derecho como medio de transformación social, la inexistencia de una ruptura con la revelación, la falta de una explicación historicista de las religiones y la ausencia de una idea que redujese lo humano al naturalismo físico.
Además de la inexistencia de las características del arquetipo de filósofo ilustrado, Feijoo sólo conoció el pensamiento enciclopédico francés al final de su vida, y contra el que reaccionó de forma contraria en algunas de sus cartas, como De los filósofos materialistas, Impugnase un temerario, De los franc-masones, o Raíces de la incredulidad.
Su actitud es todavía la de los pre-ilustrados o de los novatores, como los fueron Martí, Mayans, Finistre, Flórez, Piquer, Torres Villarroel, etc. Algunos historiadores le han considerado el eje alrededor del cual se produjo el gran cambio del movimiento novator al iluminista. Pero, aunque Feijoo no fuese un pleno e íntegro ilustrado, la Ilustración española le debe mucho por el avance que significó su obra. Gracias a él triunfó la razón crítica y el método experimental como método de conocimiento en España.
![]() |
| TEATRO CRÍTICO UNIVERSAL, POR BENITO JERÓNIMO FEIJOO |
La obra de Feijoo es una expresión de los derechos de la razón y de la ciencia, lo que supone una profunda creencia en la libertad de indagación científica y racional. Para él, la razón crítica es el razonamiento humano usado de forma natural y con juicio propio, pero libre de la autoridad y de la tradición. Por eso, en Cartas eruditas, escribió:
"Es regla segura que se debe preferir la razón a la autoridad."
De esta forma, sus textos tuvieron el sentido de reducir lo sobrenatural a lo natural. Multitud de fenómenos milagrosos o sobrenaturales en la conciencia popular español del siglo XVIII son perfectamente explicables por fenómenos naturales, por aspectos que irán descubriendo las ciencias. Feijoo extendió su crítica, no sólo a los milagros divinos, también a las supersticiones, pactos con el diablo, exorcismos, endemoniados, brujos, seres mitológicos, etc., los cuales podrían ser reducidos o eliminados tras un exhaustivo examen racional. Una de las creencias divinas que consiguió desterrar fue el de la campana de Velilla, en Aragón, que sonaba por sí sola para anunciar la proximidad de graves acontecimientos.
Su defensa de la libertad critica sólo tuvo el límite de la ortodoxia cristiana. Así lo reconoció en su Teatro crítico:
"La libertad en discurrir es utilísima. Sin ella no se hubiera adelantado un palmo de tierra en la física. Es preciso dar algo de rienda al entendimiento, pero no dejarle sin rienda. La obediencia que por tanto tiempo lograron Aristóteles y Platón entre todos los estudios de la filosofía, tuvieron en grilletes al entendimiento humano y en tinieblas a la naturaleza. Mas en el otro extremo es mucho mayor el peligro. Una libertad incircunscripta fácilmente declina en libertinaje."
Ese extremo de la libertad está determinado por la religión:
"Los dogmas filosóficos necesariamente son falsos en cuanto no fueren conciliables con los revelados. El filósofo natural no ha de perder de vista la fe, como el piloto nunca ha de abandonar la consideración del polo."
Este término medio entre los derechos de la razón crítica y los límites de la fe nunca fue sobrepasado por Feijoo, y los dogmas revelados tampoco fueron considerados como barreras para el entendimiento lógico y natural:
"Yo, ciudadano libre de la república literaria, no esclavo de Aristóteles, ni aliado de sus enemigos, escucharé siempre a toda autoridad privada, lo que me dictare la razón y la experiencia."
Este fue su deseo de libertad científica, donde la razón crítica alcanzó plena expresión para que los ilustrados españoles pudiesen elevar sus ideas desde la razón, experiencia y naturaleza.
![]() |
| CARTAS ERUDITAS Y CURIOSAS, POR BENITO JERÓNIMO FEIJOO |
Feijoo fue un gran divulgador de las nuevas ideas en su tiempo. Para esto, utilizó las formas literarias del discurso y de la carta, manifestaciones muy desarrolladas en lo que se conoce como Ensayismo hispánico. La utilización del género "ensayo" así como de sus principios estéticos y su genuina personalidad, permitieron una divulgación de sus escritos de forma extraordinaria, convirtiéndose en un instrumento de conciencia de la sociedad y un arma para elevar la cultura del pueblo español del siglo XVIII. Escribía en un estilo atractivo y llano, con galicismos, siendo moderno en estética, y adelantándose a veces al Romanticismo.
Muchos de sus conocimientos estuvieron basados en la lectura de diccionarios, misceláneas, tratados o revistas que abordaban aspectos varios sobre la cultura, la ciencia y la filosofía. La mayor parte de su información provenía de Francia, pues España estaba siendo muy influenciada a través de los pactos de familia entre ambas monarquías. Admiraba su literatura y su idioma, y en especial la filosofía de René Descartes, hasta el punto en que se adhirió a la nueva física conocida como "filosofía corpuscular", por su innovador criterio metódico de carácter "mecanicista".
Pero sería el pensamiento inglés el que más influyó en Feijoo, debido a su adhesión al método experimental y al criterio físico-matemático de las ciencias. En sus textos aparecen citas de Jhon Locke, Isaac Newton y, especialmente, Francis Bacon, pues sería este último su guía espiritual. Pero, por mucho que elogiase y bebiese de las fuentes filosóficas de este hereje británico, nunca llegó a sobrepasar los límites marcados por su religión.
Sobre filosofía, Feijoo llegó a escribir 22 discursos y 15 cartas relacionadas con materias como psicología, lógica, metafísica, gnoseología, moral, estética, historia de la filosofía, o filosofía de la naturaleza. En ellos se descubre su actitud y orientación ideológica.
En su labor de divulgación utilizó el idioma español, rechazando el uso del latín como se estaba haciendo en las universidades de su época, pues pretendía que el pueblo tuviera acceso al conocimiento y a la cultura.
La formación filosófica de Feijoo fue básicamente escolástica. Aunque renegó de ella como método de conocimiento, nunca llegó a desprenderse totalmente. Si existió una actitud plenamente anti-escolástica fue en la materia filosofía de la naturaleza, porque asimiló los planteamientos de la física moderna, a través de autores como Bacon o Gassendi. Por eso, su obra es una continuación de los novatores, pero preparando el advenimiento de la España ilustrada y afrancesada de la segunda mitad del siglo XVIII.
![]() |
| BENITO JERÓNIMO FEIJOO |
Los dos rasgos más importantes de la nueva filosofía natural de Feijoo son el anti-Aristotelismo y el Experimentalismo.
Su actitud anti-escolástica estuvo acompañada de su rechazo a la filosofía de Aristóteles. Aunque en un principio fue seguir de su pensamiento en la ética y en la metafísica, se volvió en contra en las disciplinas de la lógica y la física. En su discurso Lo que sobra y falta en la física, del Teatro crítico, escribió:
"El sistema aristotélico, como lo propuso su autor, nadie puede condenarlo como falso, sí sólo como imperfecto y confuso, porque, conteniéndose en unas ideas abstractas, no desciende a explicar físicamente la naturaleza de las cosas. Y, verdaderamente, en lo poco que cuesta la explicación de los efectos naturales que se logra con este sistema, se conoce lo poco que vale."
Ofreció mayor valor a la propia experiencia que siglos de sistema aristotélico de la especulación metafísica:
"La experiencia ha sido el único juez árbitro que ha terminado algunas lides o desterrado algunos errores de las aulas."
Sobre los debates universitarios en las disciplinas de lógica y metafísica que utilizaban la especulación como medio de conocimiento escribió:
"Donde todo se deja a la especulación y al raciocinio, siempre el pelito está pendiente. Pasa un siglo y otro siglo oyéndose los mismos argumentos, las mismas distinciones, y el tesón de las partes contendientes se va transfiriendo, como por sucesión hereditaria, de unos en otros profesores, sin que haya esperanza ni de victoria ni de ajuste."
En la investigación física se adhirió a la interpretación matemática de la naturaleza y al criterio empirista de la investigación física, rasgos del Experimentalismo. Dividió a los filósofos en sistemáticos y experimentales, siendo de este último tipo sus dos máximas influencias Bacon y Newton.
Pero para Feijoo, el método de investigación de la naturaleza física de las cosas a través de la experimentación nunca estuvo completamente separada del racional, es más, van acompañadas:
"La experiencia sin razón es cuerpo sin alma. El caso está en saber qué razón ha de ser esta."
Así lo dejó explicado en su Teatro crítico:
"No bastan los sentidos solos para el buen uso de los experimentos, es menester advertencia, reflexión, juicio y discurso, y a veces tanto que apenas bastan los esfuerzos del ingenio humano para examinar cabalmente los fenómenos."
Otro de los rasgos de su filosofía era el Escepticismo, algo típico en los novatores, que conducía al anti-Sistematismo. Este criterio escéptico de Feijoo se aplicó al dominio de la física de una forma moderada. Por ejemplo, en su primer discurso Apología del escepticismo médico, escrito en 1725, defendía la obra Medicina escéptica del doctor Martín Martínez:
"En las cosas físicas y naturales no hay demostración o certeza alguna científica, sí sólo opinión."
Este Escepticismo natural aplicado al conocimiento de la medicina o la física, pero nunca a la religión o a la teología, define a Feijoo como pensador pre-ilustrado, relacionado con la filosofía de los novatore.
![]() |
| BENITO JERÓNIMO FEIJOO |
Feijoo fue uno de los primeros filósofos en abordar la Decadencia de España como tema de estudio. Su preocupación estuvo destinada principalmente al retraso cultural, tanto popular como intelectual, puesta en cuestión de una manera insólita. Abarcó a muchos ámbitos de la cultura nacional de su tiempo, desde las supersticiones más elementales hasta las más altas tradiciones académicas.
En su Carta sobre las causas del atraso que se padece en España en orden a las ciencias naturales, ofreció una solución basada en prestar atención a los aspectos científicos tradicionalmente descuidados, luchando contra el misoneísmo y la mediocridad intelectual. Pretendía concienciar sobre la necesidad de ejecutar una reforma intelectual desde una perspectiva científica. En resumen, reclamaba menos teología y más ciencia natural, y lo decía un catedrático universitario de teología.
La preocupación por España y su necesidad de regeneración fue un preludio de la Generación del 98, siempre reivindicando los auténticos valores españoles, a través de ensayos como Glorias de España, Antipatía de franceses y españoles, o Mapa intelectual y cotejo de naciones. Todo esto desde una mesurada ponderación y equilibrio que estaba alejada del nacionalismo, como expresó en Amor de la patria y pasión nacional.
Su frase "El descuido de España lloro, porque el descuido de España me duele. ¡Cuán diferente es este siglo de los pasados!" fue un preludio del "Me duele España" de Miguel de Unamuno o del dolorido sentir de Eloy Azorín.
Encontraba en la desidia de los propios españoles la causa de la situación de decadencia, y no precisamente a la envidia de los extranjeros por la gloria de esta nación. En una de las Cartas eruditas escribió:
" Los que procuran deprimir la gloria de los españoles ilustres son los mismos españoles."
![]() |
| TEATRO CRÍTICO UNIVERSAL, POR BENITO JERÓNIMO FEIJOO |
Consiguió una gran repercusión e influencia tanto a nivel español como europeo e hispanoamericano, por ser racionalista ilustrado. Sus obras llegaron a alcanzar los 420.000 volúmenes publicados, más ediciones clandestinas en Hispanoamérica. Las principales fueron traducidas al francés, italiano, portugués, inglés y alemán. Un dato de la repercusión que alcanzó su legado es que entre 1728 y 1778 aparecieron 115 escritos sobre sus obras, a favor o en contra, desde España o desde el resto de Europa. A finales del siglo XVIII, decayó la lectura de Feijoo, pero la Generación del 98 recuperó el interés por sus obras.
En 1752, su fama había llegado a Lisboa, donde Diego de Faro y Vasconcelos publicó un Índice general alfabético de las cosas más notables de todo el Teatro crítico; después José Santos publicó otro Índice, ya muerte el filósofo benedictino Marqués y Espejo publicó un Diccionario feyjoniano.
La primera impugnación de sus escritos la realizó Jerónimo de Zafra, en Antiteatro, en 1727. Los ataques continuaron con otros autores: Manuel Ballester en Combate intelectual contra el Teatro crítico, en 1735; Jacinto Segura en Vindicias de Savonarola en 1735; e Ignacio de Armesto Osorio en Teatro anticrítico, dos volúmenes entre 1735 y 1737. Muchos de estos ataques tenían un carácter reaccionario, lanzados por eruditos apegados a la tradición y a postulados retrógrados.
Uno de los principales impugnadores de las obras de Feijoo fue Salvador José Mañer con Antiteatro crítico, en 1729. De forma ocasional, Feijoo le respondió con una Ilustración apologética, en 1729, a la que todavía respondió Mañer con la publicación de la segunda parte. En su defensa apareció el padre Martín Sarmiento a través de una Demostración crítico-apologética del Teatro crítico universal, en 1732.
Por último, fue destacable el franciscano Francisco de Soto y Marne con sus Reflexiones crítico-apologéticas sobre las obras del padre Feijoo, en 1748, donde defendió algunos de los milagros que aquel había combatido. A su vez, el benedictino le contestó con una Justa repulsa de inicuas acusaciones, en que le esclareció algo más sobre cosas sagradas.
![]() |
| CARTAS ERUDITAS Y CURIOSAS, POR BENITO JERÓNIMO FEIJOO |
Pero también le defendieron otros muchos. Por ejemplo, el novatore Diego de Torres Villarroel, con Sobre la carta defensiva, de cierto aire feijoniano, si bien el vizcaíno creía en la astrología, y el orensano más bien la combatió, por no creer en la influencia que los astrólogos otorgan a los astros.
Le defendieron contemporáneos suyos como Martín Martínez, José Francisco de Isla, Juan de Iriarte, Pedro José García Balboa, Martín Sarmiento, y el rey Fernando VI, que por real decreto de 1750 prohibió que se atacara a Feijoo, y le nombró miembro del Consejo de Castilla. Carlos III le colmó de elogios y le regaló las Antigüedades de Herculano.
Y luego tuvo los casos de dos grandes novatores de su época, Gregorio Mayans y Siscar y Andrés Piquer. Le recordaron sus defectos: no leer a los autores que citaba, especialmente a los clásicos más importantes (Aristóteles, Séneca, Plutarco, etc.); fiarse de lo que otros escribieron acerca de estos autores, sin mencionar la fuente de donde recoge la información; y desconocer las obras capitales de la cultura universal.
Mayans le culpaba de tomarse con mucha ligereza el tratamiento de algunos temas, llegando a señalarle errores en su discurso sobre las Glorias de España, demostrándole que no había leído a los autores que indica. Piquer sospechaba que no había leído a Bacon, su gran referente intelectual, llegando a reprocharle que la tendencia de escribir sobre asuntos son consultar las fuentes originales. Pero, a pesar de estas advertencias, Mayans reconoció la importante y necesaria contribución que Feijoo estaba haciendo para elevar el nivel cultural del populacho, sin llegar a arremeter contra su persona y su obra. Según el historiador Antonio Mestre:
"Quien mejor reconoce el valor de Feijoo es el mismo Mayans."










No hay comentarios:
Publicar un comentario