Luis González-Mata fue agente secreto y espía del Servicio de Información Militar durante la dictadura del general Franco bajo el nombre clave "Cisne". La más importante de sus misiones fue su infiltración en las élites universitarias de la Revolución del Mayo del 68 con base neurálgica en el teatro Odeón de París. Como agente doble y líbero que también trabajaba para la CIA, se hizo pasar por médico hasta que tuvo que elegir entre continuar las protestas con mayor violencia para derrocar al gobierno de Charles de Gaulle o pacificarlas para proteger a los estudiantes de la represión policial.
En 1977, publicó el libro Cisne. Yo fui espía de Franco, en el que expuso toda su experiencia de 18 años de carrera, abordando una decena de conspiraciones y actuaciones por diferentes pases de Europa, América y África.
![]() |
| LUIS GONZÁLEZ-MATA AGENTE ESPAÑOL EN PARÍS DEL MAYO DEL 68 |
El movimiento Mayo del 68 fue un periodo de protestas masivas, huelgas generales y disturbios civiles ocurridos en Francia. Todo comenzó el 3 de mayo de 1968, con los enfrentamientos entre los estudiantes de la Universidad de Nanterre y la policía. Se oponían al autoritarismo institucional, las restricciones morales en los dormitorios y el sistema educativo anticuado.
En los siguientes días, se consolidó la primera sublevación de estudiantes mediante marchas que atravesaron París. Y este movimiento estudiantil se fue extendiendo a la clase obrera, alcanzando a los trabajadores de empresas industriales, que montaron huelgas y piquetes, como por ejemplo los de la automovilística Renault.
La huelga general del 13 de mayo paralizó la actividad económica en toda Francia con cerca de 10 millones de trabajadores en paro. Fue en señal de protesta contra el sistema político de Charles de Gaulle. Estas revueltas quedaron englobadas en otras a nivel mundial, como las protestas contra la Guerra de Vietnam en Estados Unidos, la Primavera de Praga en Checoslovaquia, y el movimiento de 1968 en México.
Mientras tanto, el Régimen dictatorial que había en España no se mostró impasible, y los servicios de inteligencia empezaron a mover sus piezas. Uno de sus agentes se iba a encargar de desactivar la protesta y hacer fracasar el movimiento, este era Luis González-Mata, más conocido con el nombre clave "Cisne".
![]() |
| MANIFESTACIONES DEL MAYO DEL 68 EN PARÍS |
Luis Manuel González-Mata Lledó era hijo de un comisario político republicano, que había estudiado Medicina. Después, fue reclutado por el Servicio de Información Militar, un cuerpo de espionaje e inteligencia de carácter militar fundado al comienzo de la dictadura en 1939, y antecedente del actual Centro Nacional de Inteligencia.
Durante años de servicio, había ido adquiriendo una amplia experiencia en misiones internacionales de desinformación, espionaje e investigación. Realizó su primera comisión en Marruecos, vinculado al secuestro y asesinato de Mehdi Ben Barka, dirigente opositor marroquí, en 1965, perpetrado por los servicios secretos marroquíes, en connivencia con los franceses. A continuación, se trasladó a Argelia, país en el que estuvo en la cárcel algunos años.
Otro de sus cometidos fue formar parte del cuerpo de seguridad del dictador Rafael Leónidas Trujillo, en la Republica Dominicana, actuando como espía hasta que fue asesinado en mayo de 1961.
A partir de 1962, González-Mata estaba a las órdenes del coronel Eduardo Blanco Rodríguez, jefe del Servicio de Información, pero desde 1965 había pasado a ser jefe de la Dirección General de Seguridad, el organismo policial más importante de la represión franquista. Para él trabajaría hasta 1972.
En los primeros altercados del mayo de 1968, Luis González-Mata vivía en París. Actuaba como un agente liberado que podía vivir donde quisiese, e incluso podía colaborar con otros servicios secretos extranjeros, siempre que no contraviniese las órdenes de su superior Blanco. Es decir, tenía libertad para ser contratado puntualmente por la KGB, la CIA, la Mossad o cualquier otro servicio de inteligencia nacional actuando como "agente doble".
![]() |
| MANIFESTACIONES DEL MAYO DEL 68 EN PARÍS |
En uno de esos días, recibió una llamada de su coronel desde Madrid. Al gobierno de Franco no le inquietaba la desestabilización política que estaba sufriendo el sistema democrático de la República francesa, pero si estaba preocupado por la participación en las algaradas de la comunidad de españoles residentes, incluso que después pudiera exportar aquel movimiento antisistema a su país de origen.
En adelante, el objetivo fue identificar quienes eran aquellos españoles involucrados en las protestas, pero tenía que hacerlo con total discreción, pues España debía mantener su neutralidad oficial con el país vecino.
A poco de ponerse en acción, el agente español fue contactado por el coronel Daniel O. Graham, uno de los máximos responsables de la CIA en Francia. Este también le encargó otra misión vinculada con las protestas universitarias. El estatus de agente liberado le permitía trabajar para otra organización al mismo tiempo, el problema es que los objetivos de ambas misiones española y estadounidense eran bastante antagónicos.
La CIA le encargó que se convirtiera en un agitador, que hiciese todo lo posible para que las protestas fusen lo más violentas posibles, que los manifestantes no se rindieran en su lucha urbana contra los policías. Como consecuencia, los antidisturbios también deberían actuar con la mayor brutalidad posible, ocasionando cuantos más heridos y detenidos mejor, y a ser posible, algunos muertos.
González-Mata quedó incrédulo de cuál iba a ser su cometido, mientras el jefe de la CIA le explicaba que esta podía ser la gran ocasión para hundir al general Charles de Gaulle. La estrategia política estaba en que si el desorden aumentaba y continuaba en el tiempo, la burguesía francesa le obligaría a retirar su preferencia por los países de la Europa oriental, o incluso le retirarían su confianza para pasar a apoyar partidos y opciones más pro estadounidense.
El agente español aceptó el nuevo encargo, creyendo que no fuese a tener ningún problema en efectuar las dos misiones secretas a la vez, que eran compatibles y no implicaba traicionar a ninguna de las dos partes. Aunque, tampoco informó a ambas jefaturas de su doble encargo, pues mientras estén satisfechas con él, no veía necesidad de hacerlo.
![]() |
| REPRESIÓN POLICIAL DEL MAYO DEL 68 EN PARÍS |
El 15 de mayo, los manifestantes asaltaron el Teatro Odeón, uno de los centros culturales más emblemáticos de la ciudad, convirtiéndolo en el centro neurálgico y base de operaciones de la revolución.
Para infiltrarse, Graham le proporcionó una nueva identidad ya utilizada en otra misión, se hacía para por un colombiano llamado Arturo González Gómez, miembro de una organización procubana. En su nuevo documento de identidad ponía que era profesional de neurología, pues podía aprovechar los conocimientos adquirió durante los dos primeros años de carrera universitaria de Medicina. Pasarse por médico le podía facilitar la infiltración en la organización estudiantil con más facilidad que cualquier otra profesión. Sabía que los manifestantes heridos no querían ser curados en los hospitales ante la posibilidad de ser detenidos por la policía, prefiriendo se atendidos compañeros en los campamentos que habían montado de forma improvisada.
Así, accedió al interior del teatro y se fue moviendo como un manifestante más, mientras iba identificando a otros infiltrados de la CIA que como él también tenían la misión de promover las hostilidades en las calles y contra los policías. En cuanto pudo formar parte del servicio médico desplegado, comprobó que tenía mayores conocimientos de medicina que la gran mayoría de los voluntarios, que eran personas con buena voluntad, pero con formación escasa.
![]() |
| TEATRO ODEÓN DE PARÍS |
Según fueron pasando los días, González-Mata fue enviando a su coronel Blanco la identidad de todos los españoles participantes de la lucha callejera. Sin embargo, no trató de obedecer la misión encomendada por la CIA. El motivo más probable fue la aparición de una atractiva mujer de 19 años llamada Anna, que no formaba parte de las manifestaciones iniciales, pero al pasar por el Odeón y ver heridos mal curados decidió quedarse para ayudarlos. No lo hacía por camaradería ideológica sino por humanitarismo. Entonces, colaborando con ella, González-Mata fue dejándose llevar por el ambiente, pasó a priorizar su papel como médico y a apoyar a los estudiantes, como años atrás él mismo también lo fue. Terminaría calando en su conciencia todo aquel movimiento político.
El hecho de ser un agente liberado de la CIA, que ganaba una remuneración por trabajo realizado, no le obligaba al cumplimiento de la misión, ni le conllevaba algún tipo de represalia, aparentemente. Pero en el caso del servicio de espionaje español, le permitía una amplia libertad, siempre desde una subordinación y lealtad.
En aquel Mayo del 68, el gobierno de Charles de Gaulle llegó a pensar que el sistema político francés estaba muy cerca de romperse. La movilización de todo el sector universitario en unión con los trabajadores, sindicatos y hasta el Partido Comunista, estaban montando un conato de revolución. Pero aquel malestar fue decayendo tras la convocatoria de elecciones y la caída del primer ministro Georges Pompidou.
![]() |
| EDUARDO BLANCO Y MAURICE GRIMAUD |
En la pacificación y disolución de la revuelta tuvo un papel determinante el comisario jefe de la policía de París, Maurice Grimaud, que estaba evitado una escalada de violencia y derramamiento de sangre durante los disturbios y convenció al presidente De Gaulle para que no sacase al ejército a la calle. A través de un proceso de diálogos con los líderes manifestantes y haciendo un uso moderado de la fuerza por parte de sus efectivos policiales, estaba consiguiendo que las movilizaciones se fuesen paralizando y disolviendo. De hecho, en el mes de junio, la policía fue recuperando lugares estratégicos que había sido tomados por los estudiantes, edificios en el margen izquierdo del Sena, la Universidad de Sorbona, y el teatro Odeón.
Gracias a la actuación de Grimaud por un lado y a la de González-Mata por otro, la desocupación del teatro Odeón se realizó sin el ejercicio de la violencia, a pesar de los intentos de los manifestantes más extremistas y de los infiltrados de la CIA. Estos últimos se negaron a entregar la posición sin haber ejercido antes una alta dosis de resistencia, pero fracasaron.
El 15 de junio, la presa francesa estaba informando el final del encierro en el Odeón, y que la entrega se había realizado sin violencia gracias a la intermediación que hizo un médico entre los estudiantes y la Policía. El pacto establecía que los manifestantes salieran de las instalaciones desarmados y en actitud pacífica y que los policías les cachearan para comprobar su verdadera renuncia, y a continuación les dejaran marchar sin ser arrestados ni fichados. Ese médico del que los diarios de noticias no ofrecieron su identidad fue un supuesto colombiano llamado Arturo González-Gómez, que en realidad era un español llamado Luis González-Mata. Pero que no lo supiera la presa francesa, no significa que tampoco lo supiera el servicio de inteligencia francés, que ya estaba actuando.
![]() |
| LUIS GONZÁLEZ-MATA Y EL SÍMBOLO DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE SEGURIDAD |
Tras las desmovilizaciones, el agente español se hospedó en un hotel para recuperarse después de sufrir semanas de intenso estrés y mal dormir. Descansaba tranquilo porque sabía que en la Dirección General de Seguridad, el coronel Blanco estaba satisfecho con la información proporcionada, organización a la que realmente servía como un patriota. Sin embargo, sabía perfectamente que el coronel Graham estaría muy disgustado por su inoperancia y dejadez en el cumplimiento de su misión, llegando incluso a obrar de forma contraria al plan establecido, porque al final las revueltas no habían conseguido la caída del presidente Charles de Gaulle.
La policía francesa se presentó en la habitación del hotel y arrestaron al agente. Después fue encerrado en una celda del Palacio de Justicia. Cuando fue interrogado por un comisario le mostró su pasaporte a nombre de Arturo González Gómez y otro a nombre de Nabeiti, que habían encontrado durante el registro a su habitación de hotel, en el que aparecía su foto y como lugar de nacimiento Túnez.
Unas horas después, fue trasladado a la Prefectura de Policía parisina, en una de cuyas plantas estaba instalado el servicio de información francés. El comisario que le interrogó conocía perfectamente su identidad, sabía que era un agente español al servicio de sus homólogos españoles. Sin embargo, González-Mata se negó a revelar que trabajaba para el coronel Blanco, en cambio, se quedó sorprendido cuando le preguntaron por su colaboración con la CIA, ese era el verdadero motivo de la detención. El servicio de inteligencia francés sabía que los estadounidenses habían contribuido a agitar las revueltas y promover las hostilidades al objeto de hacer caer al gobierno De Gaulle. Ahora pretendían que González-Mata actuase como testigo de cargo. Pero continuó negándose a responder, pues sabía que los miembros de la CIA eran más poderosos que los espías franceses. Y, además, sabía que estaba protegido al ser un agente del coronel Blanco.
![]() |
| DOCUMENTOS DE LUIS GONZÁLEZ-MATA |
En los siguientes días, González-Mata sufrió las amenazas de varios policías y espías franceses y le advirtieron que la tenencia de varios pasaportes falsos conllevaba penas de prisión de hasta cinco años. Pero, no se rindió, pues tenía la certeza de que siendo un espía del general Franco le liberaría de aquella situación.
En la última declaración repitió lo mismo que llevaba haciendo desde el inicio de la detención: que había estado espiando a los universitarios españoles en París, y que había tenido escasa relación con los universitarios parisinos. Cuando le enseñaron fotos de algunos infiltrados de la CIA, los más violentos manifestantes, declaraba no recordar haberlos visto.
Ante su negativa a revelar la información, fue encarcelado en una celda de la Prefectura con otros quince hombres, sin camas y con un solo retrete. Finalmente, un juez lo envió a prisión preventiva por posesión de documentos falsos, a pesar de reconocer que se los había entregado el servicio de seguridad español. En prisión sufrió las humillaciones de algunos funcionarios conocedores de todo su historial. En otra ocasión fue metido en una celda de aislamiento, teniendo que ponerse en huelga de hambre por considerar que era una medida ilegal.
Desde España, la Dirección General de Seguridad estaba negociando con el Servicio de Seguridad francés, y la influencia de su jefe Blanco se hizo notar cuando se celebró el juicio cinco meses después de su detención. Fue condenado a los mismos días de prisión que ya había cumplido.
![]() |
| DIRECCIÓN DE SEGURIDAD MILITAR |
Cuando regresó a Madrid, no mejoró su situación. Lo primero que hicieron fue encerrarle en la cárcel de la Dirección General de Seguridad. No entendían como había preferido encubrir a los agentes de la CIA en lugar de colaborar con los servicios secretos franceses.
Tras saber el motivo de error, el agente González-Mata le prometió al coronel Blanco que no volvería a defraudarle ni a engañarle con el tema de los estadounidenses. Ambos estrecharon su mano y renovaron su confianza recíproca. De todas formas, poco iba a durar ya su colaboración en este organismo.
En 1972, González-Mata abandonó sus servicios en la Dirección General de Seguridad. Estaba muy desengañado del modo de actuar de los servicios de inteligencia occidentales y de su hipócrita manipulación de los recursos humanos. Dos años después el coronel Blanco fue apartado del cargo.
Instalado en París, comenzó una nueva etapa en su vida. Trabajaba como investigador independiente para periódicos y publicaciones y a escribía libros sobre espionaje y conspiraciones políticas. Aun así, estuvo implicado en el intento de asesinato del dirigente independentista canario Antonio Cubillo, que tuvo lugar el 5 de abril de 1978.
![]() |
| CISNE "YO FUI ESPÍA DE FRANCO", POR LUIS GONZÁLEZ-MATA |
En 1977, publicó su libro más exitoso de los cuatro que escribió: Cisne. Yo fui espía de Franco. De carácter autobiográfico, fue un auténtico líder de ventas porque expuso informaciones sobre controvertidos temas políticos a los que tuvo acceso durante su carrera como espía y agente secreto. Entre otras, las principales conspiraciones y asuntos fueron las siguientes:
1. las intenciones de la CIA en el Mayo del 68 francés para derrocar a Charles de Gaulle
2. las actuaciones de la CIA y los Estados Unidos en los países de Hispanoamérica
3. el atentado contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt, el 24 de junio de 1960 en Caracas
4. el papel de los republicanos españoles en el exilio
5. el asesinato del general Humberto Delgado en España opositor a la dictadura de Salazar
6. el tesoro de los Trujillo, la inmensa fortuna que la familia de Rafael Leónidas Trujillo, dictador República Dominicana, poseía en bancos extranjeros en 1963
7. el caso Julián Grimau un político comunista español condenado a muerte por el Régimen franquista
8. la desaparición del político independentista marroquí Mehdi Ben Barka en París
9. las actividades del general marroquí Mohammed Ufqir y la CIA contra Hasán II en la fallida Operación Buraq
10. la dimisión de Willy Brandt, canciller de Alemania Occidental entre 1969 y 1974, por causa del "topo" Günter Guillaume
11. la defensa personal sobre las acusaciones del comisario Roberto Conesa, especialista en represión policial durante el Régimen franquista
Otro de los temas abordados fue la extraña colaboración entre el general Francisco Franco y la URSS. España entregó información secreta de las bases estadounidenses en suelo español a cambio de la identidad de españoles de adscripción comunista:
"La Rusia soviética, cuna del socialismo y del comunismo internacional, defensora de la libertad de los pueblos y de los que luchan por conquistarla, pactó con Franco -tantas veces tachado de símbolo del fascismo después de Hitler y Mussolini- y envió, para ayudarle, barcos cargados de carbón cuando los mineros españoles se habían declarado en huelga en nombre de esa lucha por la libertad que Moscú celebra y defiende en todo el mundo. Los servicios secretos soviéticos transmitieron a sus equivalentes de Madrid una lista de trescientos militantes y responsables comunistas -la mayor parte de los cuales terminaron en la cárcel- a cambio de informes sobre las bases USA en España."
En esta obra no caben más personajes oscuros, tristes, dramáticos y desafortunados. Una auténtica relación de torturadores, políticos sin escrúpulos, blanqueadores de la muerte, sumisos a todos los regímenes, asesinos de vocación, fantasmas de proyección internacional, espías sin bandera, dictadores de medallas en pecho, agencias de seguridad moviendo hilos de marionetas, etc.
![]() |
| LUIS GONZÁLEZ-MATA DE ESPÍA A ESCRITOR |
En el prólogo trataba de redimirse de lo que fue su principal oficio:
"Lo único que justifica la existencia de los agentes secretos es el desorden público y así para sobrevivir alimentan ese desorden público con toda clase de escándalos y atentados."
La presentación del libro Yo fui espía de Franco fue realizada en el hotel Lutecia en París, el 16 de marzo de 1977, donde la prensa española fue convocada para ofrecer su versión sobre las acusaciones por el cruel inspector Conesa. Todo el objetivo de su libro es una denuncia de los servicios secretos de todos los países, incluidas la CIA y la KGB soviética. Sobre su vocación como agente secreto declaró que "Yo he creído defender otra cosa cuando he trabajado para Franco", o que "Yo me enteré que se torturaba en España cuando lo vi a Grimau con mis propios ojos." Pero tampoco explicó con precisión de detalles cuales fueron las motivaciones que le movieron a trabajar como espía.
Aprovechando el clima de transición política que estaba experimentando España tras la muerte del dictador y la llegada del rey dijo que "He escrito también una carta al rey Juan Carlos, que ha jugado un gran papel en la desarticulación de la extrema derecha en España".
En 1978, lazó su segundo libro Terrorismo Internacional, y al año siguiente Las muertes del Che Guevara, el tercero de los tres que fueron publicados en Barcelona por la editorial Aragos-Vergara. En el prólogo de este último declaraba ser militante del Partido Comunista de Francia y trabajaba en la revista gala Actuel.
Un cuarto libro escrito en francés Les vrais maîtres du monde (Los verdaderos dueños del mundo) fue publicado en París en 1979, sin ser traducido al español. Fue uno de los primeros en desvelar la existencia y funcionamiento del Club Bilderberg.
![]() |
| LES VRAIS MAîTRES DU MONDE, POR LUIS GONZÁLEZ-MATA |












No hay comentarios:
Publicar un comentario