ESCUELA DE SALAMANCA FUNDADORA DE LA CIENCIA ECONÓMICA Y MONETARIA


Los escolásticos españoles del siglo XVI, pertenecientes a la Escuela de Salamanca, desarrollaron las bases de la Ciencia Económica Moderna. Entre sus principales aportes se encuentran la aceptación de la ley de la oferta y de la demanda como agentes en la determinación de precios de un mercado libre, la exposición de una teoría subjetiva del valor de los bienes, y el establecimiento del valor del dinero en función, no sólo de su abundancia o escasez, sino de su capacidad de compra, la doctrina general del interés y el análisis del sistema tributario.

Su gran hallazgo para la macroeconomía moderna fue la formulación de la teoría cuantitativa del dinero, tratándose de una relación entre la abundancia de moneda y el aumento del nivel de precios y, por influencia de esa teoría, la del intercambio de divisas.

Los principales escolásticos fundadores de la economía moderna fueron Martín de Azpilcueta, Francisco de Vitoria, Diego de Covarrubias y Leiva, Domingo de Soto, Luis de Molina y Juan de Mariana.

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ESCUELA DE SALAMANCA

Los primeros autores que analizaron los hechos económicos lo hicieron desde una perspectiva ética o moral. Hay una base común a todos los comentarios de Aristóteles, de los tratadistas romanos, y de los escolásticos. Trataron de juzgar moralmente cuestiones tales como el tipo de interés, el justo precio de un bien o las relaciones laborales entre amo y esclavo. Ese enfoque se mantuvo durante toda la Edad Media.

El Descubrimiento del Nuevo Mundo y el desarrollo del mercantilismo introdujeron nuevos cambios en la economía europea de los siglos XVI y XVII. España colonizaba América en estado de primitiva economía agrícola, generando para ella cierto auge económico y estímulo al desarrollo, pues junto a la emigración humana se produjo un gran envío de semillas, víveres, útiles agrícolas, animales domésticos y toda clase de mercaderías. Esto exigió la explotación de los recursos españoles, que se vio recompensada por la contrapartida que suponía la masiva afluencia de metales preciosos, principalmente oro y plata, y otros productos originarios del Nuevo Mundo.

El Reino de España se convirtió en el centro comercial y financiero de Occidente, desequilibrando el orden económico internacional que había imperado durante la Edad Media. Lisboa, las ferias castellanas y Sevilla desplazaron el epicentro mercantil y financiero situado hasta entonces en los Países Bajos y en las ciudades italianas.

UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

La Casa de Contratación sevillana fue el centro de intercambio de todos los mercados y ferias, llegando a ella gran cantidad de banqueros y comerciantes extranjeros, sobre todo flamencos, genoveses y alemanes, incluso exportadores turcos que controlaron parte de la economía de la Monarquía hispánica, todos ellos obteniendo grandes beneficios, y llevándose parte del oro y la plata que entraba por el puerto hispalense.

Antes de la llegada de los metales preciosos americanos en el siglo XVI, el comercio europeo se nutría fundamentalmente del oro procedente del Sudán. El control comercial que efectuaron los otomanos en el este del Mediterráneo bloqueó la ruta del oro sudanés provocando una gran escasez de dicho metal en Europa.

Esta situación se erradicó en parte con la plata procedente de las minas alemanas, que conocieron un período de prosperidad relativa entre 1470 y 1530, que coincidió con la escasez de metales preciosos.

A partir de 1530, el problema de la escasez quedó solucionado por la llegada en masa de metales americanos sustituyendo las fuentes antiguas de aprovisionamiento, haciendo afluir hacia Europa inmensas cantidades de dinero, que originaron graves alteraciones de los precios, especialmente en España, país convertido en el punto de distribución.

Las remesas procedentes de América eran casi exclusivamente de plata. Es cierto que hasta 1550 también se enviaba oro, pero nunca fue suficiente, ni siquiera en los mejores años, para producir un efecto apreciable sobre los precios y desde 1550 fue relativamente insignificante. En cambio, las remesas de plata aumentaron lentamente desde 1530 hasta 1550, año en el cual los galeones comenzaron a importar plata en grandes cantidades, con un auge mayor desde 1580 hasta 1630, la época dorada del imperialismo español.

PUERTO COMERCIAL DE SEVILLA EN EL SIGLO XVI

El nuevo método de amalgama que consistía en el tratamiento de la plata con mercurio, fue introducido en las minas de Nueva España por Bartolomé de Medina en 1551 y desde 1571 se aplicó también a los yacimientos de Potosí en el Alto Perú. Este proceso permitió que se multiplicaran por diez las exportaciones de metales preciosos, fenómeno que provocó una profunda revolución de precios.

Aquel monopolio y los intentos de conservar aquellas remesas de metal no fueron perfectos, ya que por diferentes motivos los metales preciosos salieron de España y circularon por el extranjero. En ese sentido, las Cortes se quejaron con frecuencia de que la salida constante de metales preciosos "como si fuéramos indios" estaba empobreciendo el país y solía decirse que España era "las Indias de otros países".

Por si fuera poco, España tenía una balanza comercial negativa fundamentalmente porque exportaba materias primas a un precio barato e importaba productos elaborados a un precio mucho más alto. Esta situación propiciaba la salida hacia los grandes centros productores europeos de grandes cantidades de moneda por parte de comerciantes españoles o extranjeros afincados en España. Pero el gran error de los Austrias fue malgastar el dinero de los metales preciosos en la defensa del Imperio español y sus territorios en Europa, en lugar de invertir en empresas nacionales productivas.

Todas las rutas a través de la cuales salía el dinero de España convergían en el norte de Europa, ya directamente desde los puertos del Cantábrico o a través de Francia e Italia, desde Amberes era enviado a Alemania e Inglaterra, a este último país era llevado por los barcos españoles en los que transportaban la lana.

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ACUÑACIÓN DE MONEDA Y EXTRACCIÓN DE METAL

El tesoro americano tuvo importantes consecuencias no sólo para España sino también para sus vecinos europeos. El ritmo y volumen de metales preciosos que llegaban a Sevilla, especialmente a partir de 1750, condicionó las tendencias económicas de Europa y las pautas que siguieron esos envíos se convirtieron en indicadores de realización económica.

La plata americana alimentaba los mercados financieros de Italia, el sur de Alemania y los Países Bajos, alivió la escasez crónica de dinero circulante que había obstaculizado la actividad económica de la Europa occidental, estimuló la producción y los flujos comerciales y se convirtió en un agente de crecimiento hasta que la suspensión de las importaciones de plata entre 1619 y 1622 provocó un desajuste financiero y comercial.

Otros indicadores confirman estas tendencias: las tasas de interés descendieron en el período 1570-1620 al aumentar la masa monetaria, lo que impulsó el comercio y la industria; los precios tendieron al alza desde mediados del siglo XVI hasta los primeros años del XVII, siendo el aumento del triple en España y de más del doble en Francia e Inglaterra.

Aunque no se tratase de una "revolución de precios" según los parámetros modernos, el alza de precios fue lo bastante importante como para afectar a las economías de la Europa de comienzos de la Edad Moderna. Mientras tanto, los salarios se rezagaron con respecto a los precios, lo que permitió beneficios que luego eran invertidos en nuevas empresas productivas.

GALEÓN ANDALUCÍA, UN MERCANTE ARTILLADO DE LA CARRERA DE INDIAS

En cuanto a España, dos fueron los motivos principales del alza de precios de los bienes: por un lado, la demanda de productos desde el Nuevo Mundo; por el otro, la llegada masiva de las remesas de metales preciosos al puerto comercial de Sevilla, desde donde se propagó por toda España, especialmente por Andalucía, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, León y Valencia.

El gobierno español, al igual que sus vecinos en el resto de Europa, no entendieron la conexión causal entre la afluencia de metales y el alza de precios, lo cual impidió la resolución de una política económica y financiera adecuada.

De la necesidad de analizar e interpretar estos nuevos fenómenos económicos de la Modernidad y sus efectos sobre la economía española y de la búsqueda por aportar soluciones a problemas básicos e inéditos surgió el análisis y la resolución de un grupo de teólogos y juristas de la Universidad de Salamanca, pertenecientes a la denominada Escuela de Salamanca. Estos generaron novedosas leyes y teorías de carácter macroeconómico, y en definitiva, fundando las bases de la Ciencia Economía Moderna.

Los escolásticos españoles del siglo XVI abordaron cuestiones referentes al dinero, valor y precio. Estudiaron el dinero, al que por primera vez consideraron como una mercancía más cuyo valor viene dado por su escasez o abundancia relativa. Los máximos exponentes que elaboraron las teorías del valor fueron Martín de Azpilcueta y Luis de Molina.

CASA DE MERCADERES CASTELLANO EN BRUJAS

Martín de Azpilcueta fue el pionero en el análisis de los efectos que producía en la economía española la masiva llegada de metales preciosos americanos; su conclusión fue que generaba inflación, por lo tanto un incrementos de bienes y carestía. Era una gran paradoja: la posesión de abundante oro y plata generaba pobreza.

El Doctor Navarrus pasaría a la historia por ser el primer economista en relacionar la cantidad de Dinero en una economía con su nivel de Precios, y concluiría con que cuanto mayor sea la cantidad de Dinero en circulación de una economía, mayor sería el incremento de los precios de los bienes, generando un nuevo concepto: la inflación.

Azpilcueta se convirtió en el precursor de la Teoría Cuantitativa del Dinero, según la cual el incremento de la masa monetaria en circulación ocasiona un incremento proporcional en el nivel de los precios. Su ecuación fue desarrollada en el siglo XX por Irving Fisher mediante la fórmula M x \/=P x Y, es decir, que la masa monetaria por la velocidad de circulación es igual al producto nacional por el nivel de Precios. Esta ecuación se convirtió en uno de las bases de la economía moderna.

Constató el hecho de que en los países en los que los metales preciosos oro y plata eran escasos los precios de los bienes eran inferiores a los países con abundancia de los mismos. El metal precioso, como una mercancía más, tiene menos valor adquisitivo cuanto más abundante sea.

Desarrolló así una Teoría del Valor-Escasez precursora de la teoría cuantitativa del dinero, adelantándose en más de una década a Jean Bodin.

Otros españoles de la Escuela de Salamanca de economistas fueron también conscientes de este fenómeno. El dominico fray Tomás de Mercado publicó su obra Tratos y contratos de mercaderes y tratantes en 1569 (que terminó el año anterior y que no debía nada a Bodin) y, aunque contiene numerosos análisis de tipo ético en la forma tradicional, el autor hace también algunas agudas observaciones de carácter económico, incluyendo la teoría cuantitativa del dinero y la relación entre el tesoro americano y la inflación.

Sin embargo, la teoría cuantitativa del dinero es demasiado simplista para explicar todos los factores implicados en la evolución inflacionista. ¿Cómo se puede explicar que aunque los precios alcanzasen su punto más alto en la segunda mitad de siglo, el alza fue proporcionalmente mayor en la primera mitad de la centuria, cuando las remesas fueron mucho menores? En efecto, entre 1501 y 1550 el incremento fue del 107, 61%, mientras que entre 1501 y 1600 el incremento fue del 97,74%.

Los hechos fueron analizados por la Escuela de Salamanca, afirmando que los precios se vieron afectados también por las condiciones de la oferta y la demanda. Hasta el siglo XVI, según el pensamiento europeo medieval el precio justo de un bien estaba determinado por su coste de producción.

DIEGO DE COVARRUBIAS Y MARTÍN DE AZPILCUETA

Diego de Covarrubias y Luis de Molina desarrollaron una teoría subjetiva del valor y del precio que consiste en que, puesto que la utilidad de un bien varía de persona a persona, su precio justo será el que se alcance de mutuo acuerdo en un comercio libre sin monopolio, engaños o intervención del gobierno, es decir, en un mercado de competencia perfecta. Expresándolo en términos actuales, los integrantes de la escuela defendieron el libre mercado, donde el precio justo venía dado por la oferta y la demanda, constituyendo un precedente de la Ley de la Oferta y la Demanda. Partiendo de esta ley, la Escuela analizó sus causas tanto para la demanda de bienes como para la oferta de dinero, y estas fueron sus consecuencias:

1. Un incremento de la cantidad de dinero en circulación sin un aumento paralelo de la producción de bienes significaba que la misma cantidad de bienes absorbe cada vez más dinero, lo que produce un incremento de los precios.

El error estuvo motivado porque mientras la Monarquía española acuñaba en moneda el metal americano, en lugar de invertirlo en empresas nacionales productivas, lo empleaban en la compra a países extranjeros de pertrechos de guerra y arsenales navales y en la contratación de tropas para el mantenimiento de sus territorios.

Este desajuste hubiese sido corregido si a una mayor oferta de dinero en circulación hubiese estado compensada por una mayor producción nacional. Por ello, los escolásticos tuvieron en consideración también por la producción industrial y agrícola.

2. Una creciente actividad de la agricultura, ganadería e industria en los territorios de la América española perjudicó la exportación de los productos procedentes de España.

Una reducción en la demanda de productos nacionales por parte de los americanos llevó consigo un disminución de la cantidad de oferta y del nivel de precios.

torre oro sevilla metales preciosos
TORRE DEL ORO

Otra cuestión económica a estudiar fue el concepto de interés bancario o usura, que era como se denominaba en aquella época, muy mal vista por la Iglesia.

El II Concilio de Letrán de 1139 condenó que el pago de una deuda fuese mayor que el capital prestado; el Concilio de Viena de 1307 prohibió explícitamente la usura y se calificó de herética cualquier legislación que la tolerase; los primeros escolásticos reprobaban el cobro de interés. En la economía medieval los préstamos eran consecuencia de una mala cosecha, un incendio en el taller artesanal, el hundimiento de un barco pesquero o mercante, etc.; en dichas condiciones, no podía menos que ser moralmente reprobable el cobro de un interés.

En el Renacimiento la mayor movilidad de las gentes propició un aumento del comercio y la aparición de condiciones apropiadas para que los emprendedores iniciasen negocios lucrativos. Puesto que el préstamo ya no era para el autoconsumo sino para la producción, no podía contemplarse bajo el mismo punto de vista. La Escuela de Salamanca encontraba diversas razones que justificaban el cobro de un interés. Así, la persona que recibía el préstamo obtenía un beneficio a costa del dinero obtenido. Por otro lado el interés se podía considerar como una prima por el riesgo del prestatario a perder su dinero. También estaba la cuestión del lucro cesante, ya que el prestatario perdía la posibilidad de utilizar el dinero en otra cosa. Por último, y una de las aportaciones más originales, estaba la consideración del dinero como una mercancía por la cual se puede recibir un beneficio que sería el interés.

MERCADERES EN EL PUERTO DE CÁDIZ

Martín de Azpilcueta consideró también la influencia del tiempo en el cobro de intereses. Consideró que a igualdad de condiciones los bienes presentes valen más que los bienes futuros, y por lo tanto, es preferible recibir una cantidad ahora a recibirla en el futuro. Para que una renta en la actualidad sea más atractiva que en el futuro es necesario que sea mayor. En este caso el interés supone el pago del tiempo.

Esta idea está en la base del concepto de Interés de la Escuela Austriaca del siglo XX, y es por eso que los economistas austriacos lo consideran uno de sus precursores.

El origen de la Ciencia Económica no sólo surge de la necesidad de analizar los nuevos fenómenos desde un punto de vista cuantitativo y matemático. Los escolásticos de la Escuela de Salamanca tuvieron en cuenta los problemas jurídicos y morales derivados de la colonización americana.

La fundación de esta ciencia surgía entonces de la necesidad de legitimar desde un punto de vista moral la obtención de beneficios económicos en la actividad mercantil y financiera, y de la consecución de una constante inflación; surge de la necesidad de legitimar desde un punto de vista social la aparición de la valores como la avaricia, la usura, la competitividad y la ambición económica de los agentes económicos; y aparece para dar respuesta a la brecha moral abierta entre la nueva mentalidad de la naciente burguesía mercantilista y el tradicional pensamiento de la Iglesia. Por tanto, los temas de estudio se centraron principalmente en el hombre y su relación con la moral, la economía y la justicia, como no podía ser de otra manera en pleno Renacimiento y Humanismo.

No se trataba ya de juzgar moralmente sino de recomendar a los gobernantes medidas políticas que enriquezcan al país.

FRANCISCO DE VITORIA

El primero en dar respuestas fue Francisco de Vitoria, un dominico asentando desde 1506 en la Universidad de la Sorbona, donde estudió y enseñó hasta 1522. Durante su estancia parisina fue consultado por comerciantes españoles afincados en Amberes sobre la legitimidad moral de comerciar para incrementar la riqueza personal, una simple duda sobre su espíritu emprendedor y ambición empresarial.

Hasta ese momento, la teología consideraba reprobable el negocio monetario. La mentalidad cristiana de la época insistía en la pobreza y la hermandad de los hombres, deplorando la acumulación de riquezas. Las órdenes mendicantes españolas fundadas en el Medievo consideraban la posesión de bienes y la propiedad privada como, al menos, moralmente objetables. Frente a ellas los dominicos en general, y Tomás de Aquino en particular, habían defendido que la propiedad privada es, en sí, una institución humana moralmente neutra.

Vitoria y otros teólogos atendieron los nuevos planteamientos de la Modernidad, y prestaron atención a los asuntos económicos, conscientes de que la riqueza particular contribuye a la riqueza general. Se alejaron del pensamiento tradicional establecido y aportaron nuevos principios extraídos de la ley natural.

Una de las primeras cuestiones fue la acumulación de riqueza y propiedad privada por parte de la nueva burguesía mercantil.

Los escolásticos españoles llegaron a la conclusión de que el orden natural permite la libre circulación de personas, bienes e ideas y que, por ello, la propiedad privada tiene el efecto beneficioso de estimular la actividad económica y, con ello, el bienestar general de la sociedad.

monedas imperio español emperador plata
MONEDA DEL EMPERADOR CARLOS V MONEDA REAL DE A SEIS

Otro escolástico, Diego de Covarrubias y Leiva afirmaba que los propietarios tenían no sólo derecho de propiedad sobre el bien sino que también, lo que es ya un rasgo moderno, tenían derecho exclusivo a los beneficios que pudieran derivarse del bien, aunque éstos pudiesen beneficiar o no a la comunidad. De todas maneras precisó que en momentos de gran necesidad todas las cosas son comunes.

Domingo de Soto consideraba que si no existía la división y reparto de bienes entonces tampoco existiría la paz social, aunque no lograba eliminar todos los males de la sociedad.

Luis de Molina, apoyando la tesis de Domingo de Soto, afirmaba que la propiedad privada era una institución de efectos prácticos positivos ya que, por ejemplo, los bienes serían mejor administrados por un solo dueño que si fuesen de propiedad comunal.

Por último, Juan de Mariana sostuvo los argumentos de sus compañeros escolásticos resumiéndolo en una sola frase: "Cuando un asno es de muchos, los lobos se lo comen".

La Escuela de Salamanca no llegó a elaborar una doctrina económica completa, pero estableció las primeras teorías económicas modernas para afrontar los nuevos problemas que habían surgido.

La influencia de los economistas escolásticos españoles se extendió a Portugal, Italia y los Países Bajos. Aun así, no consiguieron ponerlos en práctica ya que los escolásticos europeos todavía defendían el préstamo sin intereses según las teorías de Tomás de Aquino. Los escolásticos españoles consideraron totalmente moral y legítimo la utilización del crédito bancario como instrumento de fomento del comercio.

A comienzos del siglo XVII el ataque a los escolásticos fue insostenible y sus principios perdieron interés y terminaron desapareciendo. Desgraciadamente, no hubo continuación desde finales del siglo XVII, y muchas de sus aportaciones acabaron olvidadas para ser redescubiertas décadas después.

LUIS DE MOLINA Y JUAN DE MARIANA

Aunque no se ha encontrado una influencia directa, la Escuela de Salamanca se ha comparado muchas veces con la Escuela Austriaca.

El reconocimiento de la contribución de la Escuela de Salamanca no sólo a la fundación de la economía moderna, sino también al desarrollo teológico, político y jurídico ha sido defendido por numerosos especialistas:

Wilhelm Endemann publicó un libro dedicado en 1874. Entre 1927 y 1928, André Sayous recogió las opiniones que sobre los cambios monetarios ya adelantaron varios escritores franceses, italianos y españoles del siglo XVI. Sayous cree que los más sugestivos son los españoles, ocupándose especialmente de Tomás de Mercado. Los demás autores españoles que menciona son de una importancia desigual: Juan Díez Freyle, Cristóbal de Villalón, Luis Saravia de la Calle, Luis de Alcalá y Francisco García.

En opiniones expresadas por Venancio Carro o Beltrán de Heredia, y en el extranjero, por el norteamericano Scott Brown, el francés Ernest Nys, y el sabio alemán Martin Grabmann, la regeneración de la escolástica europea no se limita a Vitoria y los teólogos dominicos, sino también a otras órdenes religiosas, en especial los jesuitas.

Entre 1941 y 1942, el profesor Ullastres publicó dos artículos que analizaban la teoría monetaria de Martín de Azpilcueta.

Bajo la dirección del premio Nobel Friedrich von Hayek, la economista e hispanista británica Marjorie Grice-Hutchinson comenzó a estudiar el pensamiento de los escolásticos españoles de los siglos XVI y XVII, y fruto de ello es su obra sobre la Escuela de Salamanca titulada The School of Salamanca, Readings in Spanish Monetary Theory, 1544-1605, publicado en 1952. Este es un libro destinado a lectores de habla inglesa que explica el mercado monetario español en la segunda mitad del siglo XVI, los predecesores doctrinales de la escuela, sus miembros, y algunas de sus contribuciones a la teoría monetaria: sus doctrinas del origen y funciones del dinero, su teoría del valor, y su teoría de los cambios. Se intenta esbozar la trayectoria de estas teorías en el pensamiento posterior, y se ofrece una breve bibliografía. Está escrito en lengua inglesa y basado en las investigaciones que hicieron a mediados del siglo XX expertos en historia de la economía como Sayous, Ullastres, Carrera y Larraz. El libro no aborda de la enseñanza moral sino más bien del puro análisis monetario, explicando que aunque los miembros de la escuela fueron primariamente teólogos y juristas, emprendieron la difícil tarea de reconciliar la doctrina tomista con el nuevo orden económico. Con el tiempo, fue influyendo en el mundo de los historiadores y economistas extranjeros.

El espaldarazo final a la denominación Escuela de Salamanca de economistas vino dado por Joseph Schumpeter en su Historia del análisis económico publicado en 1954, aunque muchos historiadores económicos ya emplearon el apelativo antes que él. Schumpeter estudió la doctrina escolástica en general y la española en particular, y elogió el alto nivel de la ciencia económica en la España del siglo XVI. Según él esta escuela fue el grupo que más se merece el título de fundador de la Ciencia Económica.

ETNOGRAFÍA MODERNA POR BERNARDINO DE SAHAGÚN


Bernardino de Sahagún fue misionero e historiador, autor de obras bilingües en náhuatl, latín y español. Está considerado por muchos como el precursor de la Etnografía americana, e innovar un sistema de que investigación que fue pionero en la ciencia etnográfica moderna.

Su obra monumental es Historia general de las cosas de la Nueva España, escrita entre 1557 y 1577. De gran importancia en el campo antropológico, lingüístico y literario, está considerada la mejor fuente para el estudio de la antigüedad mexicana.

ETNOGRAFÍA MODERNA POR BERNARDINO DE SAHAGÚN

Entre los primeros evangelizadores de América se encontraban organizadores de diócesis, defensores de los indígenas, pero también misioneros que se dedicaron a la dura tarea de estudiar a fondo y de una manera sistemática el idioma, las costumbres y todo lo que hoy representa la cultura de un pueblo, es decir, la etnografía. Ese fue el caso de Bernardino de Sahagún.

Fray Bernardino de Sahagún nació en 1499, en Sahagún (León), y murió en el convento franciscano de Tlatalolco (México). Su verdadero nombre era Bernardino de Rivera. Basó su formación en la Universidad de Salamanca, principal foco de irradiación del Renacimiento español. Allí tomó el hábito franciscano y estudió desde 1520 latín, historia, filosofía y teología.

En 1527, se ordenó sacerdote de la orden franciscana, y dos años más tarde embarcó junto con una veintena de frailes hacia Nueva España en una misión al mando de fray Antonio de Ciudad Rodrigo.

Allí aprendió a la perfección el náhuatl, el idioma de mayor difusión entre los indígenas. Sus primeros años en el Nuevo Mundo transcurrieron en Tlalmanalco, para luego ser el fundador y guardián del convento de Xochimilco, en 1535.

HISTORIA GENERAL DE NUEVA ESPAÑA, POR BERNARDINO DE SAHAGÚN

En 1536, el arzobispo de México, Juan de Zumárraga, fundó el Imperial Colegio de la Santa Cruz, donde fue nombrado rector ocupándose de la formación académica y religiosa de los jóvenes nahuas y del clero local.

Con algunas interrupciones, Bernardino estuvo vinculado al colegio hasta su muerte. Allí formó discípulos que luego serían colaboradores en sus investigaciones sobre la lengua y la cultura náhuatl; los nombres de algunos de ellos son conocidos: Antonio Valeriano, de Azcapotzalco, Martín Jacobita y Andrés Leonardo, de Tlatelolco, y Alonso Bejarano de Cuauhtitlán.

Pasó luego por los conventos de Xochimilco, Huezotzingo y Choluca; fue misionero en Puebla, Tula y Tepeapulco entre los años 1539 y 1558, definidor provincial entre 1585 y 1589, y visitador de la Custodia de Michoacán en 1558.

MAPA EXTENSIÓN GEOGRÁFICA DEL IMPERIO AZTECA

Desde 1547, se dedicó a la elaboración de su obra histórica, lingüística y antropológica, siendo confiscados sus trabajos por orden real en 1577, por temor a que el valor que asignaba al estudio de la cultura de los antiguos mexicanos, respetando las costumbres ancestrales, pudiera ser obstáculo para la evangelización.

Una parte de la campaña en su contra pudo venir de sectores religiosos disconformes con sus métodos misionales que, en cierta medida, respetaban las costumbres ancestrales. Pero no fueron las razones religiosas las más importantes y que llevaron a impedir la publicación de su obra, sino políticas, como lo demuestra el hecho de que las tres copias que Bernardino hizo del trabajo, acabaran en la biblioteca del Palacio Real, y no en archivos religiosos.

La situación de la España de la segunda mitad del siglo XVI era de intolerancia ante el avance protestante. En este ambiente, las investigaciones de Sahagún sobre el mundo azteca no podían ser bien vistas por las autoridades coloniales, ya que era considerado pagano por los europeos de esta época. Por este motivo, sus opositores lograron en abril de 1577 que aprobasen una real cédula prohibiendo la publicación y difusión de los manuscritos de Bernardino.

Fue autor de un gran número obras en náhuatl, español y latín. La única impresa durante su vida fue Psalmodia cristiana y Sermonario de los Santos del año, en lengua mexicana, ordenado en cantares o psalmos para que canten los indios en los areytos que hacen en las Iglesias, publicada en México, en 1583.

Destacan Incipiunt Epistola et Evangelia; Evangelario en lengua mexicana; Evangeliarum, Epistolarium et Lectionarium Aztecum sive Mexicanum, Sermonario de dominicas y de santos, en lengua mexicana, Postillas sobre las Epístolas y Evangelios de los domingos de todo el año, con la colaboración de sus alumnos de Tlatelolco; Tratado de Retórica y Teología a la gente mexicana>, también en náhuatl; Coloquios y Doctrina Cristiana> con que los doce frailes de San Francisco enviados por el papa Adriano VI y por el emperador Carlos V convirtieron a los indios de la Nueva España; Arte de la lengua mexicana; Arte adivinatoria; Vida de San Bernardino de Siena, en náhuatl; un Manual del cristiano, un Calendario; y un Vocabulario trilingüe.

CÓDICE FLORENTINO, POR BERNARDINO DE SAHAGÚN

Su obra monumental es Historia general de las cosas de la Nueva España, escrita entre 1557 y 1577. De gran importancia en el campo antropológico, lingüístico y literario, está considerada la mejor fuente para el estudio de la antigüedad mexicana, consta de 12 libros y está dispuesta en tres columnas paralelas: para el español, para el náhuatl y para las notas, fuentes y comentarios. Trata de costumbres, dioses, mitos, creencias, virtudes y vicios de los indígenas; de las plantas, animales y minerales de México; de retórica, astrología y filosofía moral; etc.

Su método de trabajo fue totalmente científico e innovador, y ha influenciado en los modernos investigadores. Estaba basado en la recepción de información directa y la elaboración de cuestionarios. Sus fuentes eran los testimonios orales de los indígenas, de sus alumnos trilingües (náhuatl, castellano y latín) y de escribanos.

Primero, a través de unos cuestionarios en náhuatl, lograba recopilar y describir todo lo referido a la vida de los antiguos mexicanos: costumbres, modos, lugares, lenguaje, creencias religiosas, cultos, ritos, historia, calendario, vida familiar, fiestas, ciencia, arte, alimentación, organización social, labores agrícolas, trabajos manuales, etc., de los llamados mexicas. Para ello, se valía de sus más avanzados estudiantes indígenas del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, que escribían en latín, en castellano y en náhuatl.

Estos cuestionarios eran revisados y analizados al detalle con la ayuda de indígenas ancianos y sabios, a los que Sahagún trataba como Informantes y que pertenecían a tres lugares: Tepepulco (1558-1560), donde elaboraron los Primeros memoriales; Tlatelolco (1564-1565), donde hicieron los Memoriales con escolios, (a ambas versiones se les identifica con los llamados Códices matritenses); y la Ciudad de México (1566-1571), en donde realizó Sahagún una nueva versión, mucho más completa que las anteriores, ayudado siempre por su equipo de estudiantes. Este tercer texto definitivo es la Historia general de las cosas de Nueva España, escrita en náhuatl y castellano.

CÓDICE FLORENTINO, POR BERNARDINO DE SAHAGÚN

Posteriormente, esta obra fue enviada al Consejo de las Indias, en Sevilla, para su publicación, pero fue archivaba por razones políticas.

Los tres ejemplares escritos en castellano y náhuatl de su Historia general> acabaron en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, donde todavía se conserva una. Otra síntesis fue el Breve compendio de los soles idolátricos que los indios desta Nueva España usaban en tiempos de su infidelidad, enviada al papa Pío V, y conservada en el Archivo Secreto Vaticano. La última de estas tres versiones está compuesta de doce libros, se trata del Manuscrito o Copia de Sequera, que fray Rodrigo de Sequera, superior de Sahagún, llevó a Europa en 1580. Fue conocida también como Códice florentino porque esta versión terminó en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia. Historia general se publicó en México por primera vez en 1830 y en lengua castellana. Muchos otros escritos suyos, tanto en castellano como en náhuatl, siguen inéditos o se perdieron.

Por los resultados que obtuvo al investigar sobre la cultura de los antiguos mexicanos, eruditos como León-Postilla o el Ángel María Garibay lo han considerado como el primer antropólogo de América y precursor de la inculturación.

MISIONEROS FRANCISCANOS Y NATIVOS MEXICANOS

Sahagún reflexionaba con amargura sobre el pesimista futuro que esperaba a esta civilización indígena. Vivió en una época de transición entre dos culturas, y pudo anticiparse de que la mexica iba a desaparecer absorbida por la europea. Se adentró con cautela e inteligencia en las complejidades del mundo indígena. Sus motivos para ello fueron su afán evangelizador, pues en posesión de ese conocimiento pretendía combatir mejor la religión pagana autóctona y convertir más fácilmente a los indígenas a la fe de Cristo.

En definitiva, Sahagún fue un ejemplo y modelo que definió con acierto la mentalidad de los conquistadores y eclesiásticos que fueron partidarios del método de la tábula rasa en todo lo que se refería a las creencias religiosas de los indios. Considerado el padre de la investigación etnohistórica y social de América, se anticipó dos siglos y medio al padre Lafitan, erróneamente considerado por su estudio de los iroqueses como el primer gran etnólogo.

Esta enciclopedia etnográfica de los mexicas abordaba tres categorías de la concepción histórica que son la divina, la humana y la mundana. Debido a su redacción en un estilo de tradición medieval en el modo de concebir y contextualizar su Historia general, es relacionada con De propietatibus rerum, escrita por Bartholomeus Anglicus en Toledo, en 1529, texto de gran influencia en su época, y con obras de Plinio el Viejo y Alberto el Magno. Sobre esta base estilística hay que añadir sus posteriores modificaciones con influencias renacentistas y mexicanas, ya que en su elaboración participaron tanto españoles del Renacimiento como estudiantes indígenas.

En su honor existe una ciudad industrial mexicana en el Estado de Hidalgo llamada Ciudad Sahagún.

BERNARDINO DE SAHAGÚN

El etnólogo Miguel Acosta Saignes afirma del él que:
"Sahagún fue un genial precursor de la etnografía... Con irreprochable método que siglos más tarde habría de hacer suyo la etnografía, Sahagún preparó una sinopsis de la obra que se proponía, para recoger, conforme a ella, el material necesario. Consultó informantes, a quienes consideró absolutamente idóneos, y sometió el material recogido y elaborado a sucesivos mejoramientos hasta cuando, ya cernido, consideró suficiente su empeño. Deseoso de no faltar a la verdad y para que cada quien pudiese en el futuro juzgar sobre su atingencia, anotó las circunstancias en las cuales recogió informes, los nombres y conocimientos de quienes con él trabajaron y los repasos a los cuales hubo de someter la Historia."

El colombiano Romeo Ballán en su obra Misioneros de la primera hora. Grandes evangelizadores del Nuevo Mundo, publicada en 1991 en Lima, dedicaba un capítulo a su persona con el título Bernardino de Sahagún: precursor de la etnografía. De él afirmó que:
"Fray Bernardino de Sahagún, además de ser un misionero franciscano ejemplar, destaca entre sus compañeros particularmente por su gran labor en el campo de la historia y de la etnografía mexicana."

Fray Ángel María Garibay considera la Historia general de la cosas de Nueva España como "la enciclopedia de la cultura de los mahuas de Tenochtitlan".

Esta crítica a favor de la labor de Sahagún no es unánime ya que algunos académicos sostienen que formó parte en el proceso de demonización de la religión de los antiguos mexicanos y en la transculturación de los pueblos subyugados. Si bien no hay evidencia de que haya participado en la destrucción física de los monumentos nahuas (como sí lo hizo su colega franciscano Pedro de Gante), como evangelizador contribuyó a la eliminación del antiguo orden indígena.

Entre sus detractores están, por ejemplo, Walden Browne, quien sostiene que:
"La reivindicación de que Sahagún es el primer antropólogo moderno es, en el peor de los casos, un anacronismo irresponsable y, en el mejor, una afirmación vacía que en realidad no dice nada sustancial sobre su obra."

MONUMENTO A BERNARDINO EN CIUDAD SAHAGÚN

CÓDICE CALIXTINO DEL CAMINO DE SANTIAGO


A mediados del siglo XII, un monje francés llamado Aymeric Picaud escribió la primera "Guía Turística" de la Historia de Occidente, el Códice Calixtino. Una obra etnográfica que relata la geografía de las regiones y ciudades, así como las costumbres y características de los pueblos del norte de España por donde discurre el Camino de Santiago.

Aymeric Picaud Camino Santiago Códice Calixtino
CÓDICE CALIXTINO DEL CAMINO DE SANTIAGO

La primera Guía del peregrino de Santiago de Compostela fue escrita a mediados del siglo XII por el abate francés Aymeric Picaud, uno de los peregrinos más ilustres. Esta obra está considerada como la primera guía turística de la Cristiandad Occidental, y contenida en el Libro V del Codex Calixtinus (Códice Calixtino).

El título fue atribuido por los "monjes negros" de la Orden de Cluny al papa Calixto II (Guido de Borgoña), quien propuso a Picaud seguir el camino y redactar la obra. Desde principios del siglo XX, por influencia del erudito francés Bédier, se empezó a denominar Liber Sancti Jacobi (Libro de Santiago).

Aymeric Picaud era un cura poitevino de Parthenay-leVieux, que hizo personalmente el trayecto en 1109, en compañía de su hermano Martín y de su amigo Gilles, y anotando en su diario las experiencias de sus jornadas viajeras. Al regresar a su villa natal, escribe un minucioso tratado sobre el viaje basándose además en sus apuntes. Este libro serviría de gran valor para los sucesivos caminantes pues incluye un pormenorizado y exacto estudio de la Ruta Jacobea; en él se advierten de los peligros, se informa de los accidentes geográficos y de las costumbres de los diversos pueblos, de las mejores rutas y alojamientos, así como de las distancias entre las principales ciudades.

El libro fue escrito hacia 1123 y publicado en 1139, tuvo un amplio conocimiento y por ello se gestaron varios manuscritos, el más notable de los cuales es un manuscrito de 225 folios, conservado en la catedral de Santiago.

El contenido es misceláneo, una recopilación variada y dividida en cinco partes que se fueron redactando en diversas épocas y en forma independiente. El conjunto comienza con la supuesta carta que envió el Papa Calixto II en 1119 solicitando la elaboración del mismo, y termina con otra de su sucesor Inocencio II, fallecido en 1143.

CÓDICE CALIXTINO

La primera parte del códice es el Libro de las Liturgias, que contiene textos litúrgicos y de predicación para el culto al Apóstol, siendo el núcleo principal del códice.

La segunda, el Libro de los Milagros, relata veintidós milagros de este, acaecidos en distintos países de Europa, gracias al poder curativo del Apóstol Santiago, procedente del divino don que Dios otorgó a los apóstoles, así como la historia de la evangelización por tierras hispánicas. El relato de estos milagros pretende promocionar la peregrinación al Santuario.

La tercera es la narración legendaria de la Traslación de su cuerpo a Santiago. No sólo del traslado desde Jerusalén, sino también la historia del descubrimiento de su cuerpo en Iria Flavia el año 813, bajo el reinado de Alfonso II. Además comenta la costumbre de los primeros peregrinos de recoger conchas marinas en las costas gallegas. En este libro se inserta otra carta pontificia falsificada, atribuida a León III, un texto del siglo IX o del X, añadido en letra visigótica a un manuscrito del monasterio francés de San Marcial de Limoges.

La cuarta parte, Conquistas de Carlomagno, fue escrita por Turpín, el arzobispo benedictino de Reims, por eso es conocida como el Seudo Turpín. Pertenece a la literatura épica, es la Historia de Carlomagno y Rolando en la batalla de Roncesvalles, por lo tanto tiene el mismo argumento de la obra más emblemática de la epopeya francesa, la Chanson de Roland. Su inclusión se debe a considerar a los caídos en Roncesvalles en mártires y al emperador franco en un santo que vino a España en una cruzada para liberarla de los musulmanes siguiendo el camino de estrellas. Ante esta consideración mitológica, en 1610 esta parte fue separada del resto para formar otro volumen con el título Historia Turpini. Se atribuye al Arzobispo de Reims, Turpín, aunque en realidad es obra de un escritor anónimo del siglo XI.


HISTORIA TURPINI DEL CÓDICE CALIXTINO

La parte última, Libro V, se titula Libro de la Peregrinación (Liber Peregrinationis), también llamado Guía del peregrino de Santiago de Compostela, es una guía del viaje para los peregrinosPor lo tanto, el libro primero es de carácter litúrgico, el segundo hagiográfico, el tercero y cuarto de naturaleza histórica y el quinto, que alcanzó una mayor celebridad, de carácter turístico, se convierte en una guía para el peregrino.

Cuando Aymerc Picaud escribió la Guía del peregrino imperaba en el reino de León Alfonso VII el único Emperador castellano de Romanos, siendo rey de Aragón Alfonso I el Batallador y arzobispo de Compostela Diego Gelmírez. Un guía sensacional que vio la luz en Cluny hace más de 850 años, antes de que apareciese el Cantar del Mío Cid.

Aymerch dividió el Camino Francés en siete etapas a caballo que son trece etapas a pié, oscilando entre los veintiséis y los noventa y un kilómetros. Son las de Monreal-Puente la Reina, veintiséis; Saint Michel-Viscarret, treinta y cinco; Viscarret-Pamplona, cuarenta; Borce-Jaca, cuarenta y cinco; Estella-Nájera, setenta y cuatro; Nájera-Burgos, ochenta y nueve; y Jaca-Monreal, noventa y uno, estas dos últimas para hacerlas a caballo. El resto, según el autor al alcance de los peones, varía de los cincuenta a los setenta, debía hacerse en vario días.

El texto del cronista cluniacense señala distancias entre pueblos, describe paisajes, santuarios y monumentos, e incluyó observaciones sobre gastronomía, potabilidad de las aguas, carácter de las gentes y costumbres de los pueblos, y transmite un asombro especial por la masiva afluencia y variedad de romeros, conviviendo durante su viaje con "francos, normandos, escoceses, íberos, georgianos, libios, cirenenses y pánfilos de Cilicia, de Judea y otras tribus y naciones". Está mezclado con un relato de viaje en el que se incluyen reflexiones moralizantes.

CÓDICE CALIXTINO

Esta guía de Aymerich es una obra original y muy personal, a veces caprichosa, con una visión muy particular y nada favorable de los pueblos hispánicos que atravesaba el Camino. Esta "mala prensa" que realiza el francés es considerada como antecesora de la leyenda negra de España. Denota en su escrito un amargo recuerdo de la derrota carolingia en Roncesvalles a manos de los vascones, destilando peste de los navarros. Se nota su preferencia por su patria francesa.

Describe con precisión a los barqueros con cobran un abusivo precio por cruzar el río en su barca, a los aduaneros que se excedían en el precio de sus visados, a los venteros, y a los salteadores y forajidos, poniendo de relieve el peligro de perderse en aquellos barrios de las ciudades que rodeaban a la catedral poblados por mercante, abundantes en mesones y tabernas, donde el vino, la música y las bailarinas hacían olvidar al peregrino el motivo espiritual de su viaje y la promesa a la que se encomendó.

El capítulo segundo de su Guía, Aymeric Picaud informa de los cuatro caminos que por Tours, Vézelay, Le Puy y Saint Gilles atraviesan Francia. Los tres primeros, reunidos en Ostabat, al pie de los Pirineos, entran en España por Saint Jean Pied de Port, Valcarlos y Roncesvalles. El segundo, tras llegar a Aragón por el puerto seco de Somport, se une al itinerario anterior en la hermosa y transitada ciudad de Puente la Reina, desde donde "todos los caminos se hacen uno solo hasta Compostela". La ruta fue conocida como el "Camino Francés", pues el mayor contingente de peregrinos pertenecía a esta nación.

CÓDICE CALIXTINO

Las descripciones viajeras de Aymeric, presentadas en secuencias de una gran fuerza plástica, resultan casi siempre poéticas y llenas de rudo encanto; aunque, a veces, la literatura deja paso a acusaciones furibundas, plagadas de denuestos y anatemas. Pero la Guía es documento impresionante por el que transcurren montes y llanuras, villas y ciudades, ríos de aguas buenas y malas, hombres malvados y almas benditas inundadas de la Gracias de Dios. Refleja en su potente prosa su condición áspera de hombre románico, su emocionante testimonio de ser el primer cronista del Camino.

Por ejemplo, en su llegada a la Catedral compostelana elogió su perfección y expresó la impresión que le produjo a los peregrinos:
"En esta iglesia no hay grieta, ni defecto alguno". Describió las tres puertas de entrada al templo, las vidrieras, y el sepulcro, con una belleza no superada por ningún palacio real conocido."
Su Orden de Cluny organizó técnicamente la peregrinación desde Francia, convirtiéndose en realidad en la primera agencia de propaganda en Europa.

El profesor Díaz y Díaz ha dicho que la Guía de Peregrinos tiene su verdadera razón de ser en "el afán de encandilar y deslumbrar al lector, tan típico de la lectura culta de la época" pero, en cualquier caso, sigue siendo un documento esencial para conocer cómo se hizo el prodigio de la peregrinación a la ciudad de Compostela.

CÓDICE CALIXTINO

LUIS VIVES PRECURSOR DEL HUMANISMO Y DE LA PSICOLOGÍA


El filósofo, pedagogo y psicólogo Juan Luis Vives fue un precursor del Humanismo y hombre del Renacimiento. Un adelantado a su tiempo que, en la actualidad, recobra plena vigencia por su defensa del individuo, de la solidaridad con los necesitados, de la educación y el compromiso como plataforma social.

Está considerado como uno de los precursores de los modernos sistemas de asistencia social, uno de los padres de la psicología gracias a su novedoso procedimiento inductivo de Psicología aplicada, y un reformista de los métodos de enseñanza y pedagogía.

Juan Luis Vives Humanismo psicología
JUAN LUIS VIVES PRECURSOR DEL HUMANISMO DE LA PSICOLOGÍA

En apenas treinta años de madurez, fue sobresaliente en materias como la teología, la política, la psicología y la filosofía, llegando a dominar más de seis lenguas. Sin embargo, si algo define la figura de Vives no es su amplitud de conocimientos, sino el hecho de ser considerado un auténtico hombre del Renacimiento, ya que reunía en su persona todas la actitudes características renacentistas: crítica de la autoridad, preocupación por el hombre, vuelta a las fuentes clásicas, atención a la observación y la experiencia, curiosidad por las novedades, culto al trabajo y al espíritu productivo, sano y ponderado utilitarismo, profunda religiosidad intimista, etc. En definitiva, fue una mente destacada de su tiempo.

En Valencia, a finales del siglo XIV, los judíos representaban el 10% de la población y desempeñaban una trascendental misión mercantil, política, social e intelectual. A finales del siglo siguiente, la comunidad judía sufría la expulsión y en ese ambiente de incomprensión transcurrieron los primeros años de la vida de una de las personalidades más sobresalientes del pensamiento español, el gran humanista Juan Luis Vives.

Precisamente, nació en Valencia en 1492, el año en el que los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los judíos, en el que Cristóbal Colón descubrió el Nuevo Mundo, en el que España completó la Reconquista y en el que Antonio de Nebrija editó su Gramática de la lengua española.

panorámica Valencia Renacimiento
VALENCIA

Vivió en el seno de una familia de comerciantes judíos valencianos que había prosperado y obtenido gran popularidad en la región levantina de la época, pero que se vio forzada a convertirse al Cristianismo para mantener sus propiedades y evitar la expulsión. Se trataba de una conversión en falso de la familia Vives, que fue acusada por la Inquisición de seguir practicando el judaísmo en secreto. Al parecer, fueron sorprendidos durante una liturgia en una pequeña sinagoga oculta en el interior de su casa.

Entre 1507 y 1509 cursó estudio en la Universidad de Valencia, fundada en 1502. Preocupada su familia por las consecuencias que el proceso inquisitorial pudiera acarrear a Juan Luis, fue enviado a estudiar al extranjero para continuar con su formación, iniciando un periplo por algunos de los principales centros universitarios de Europa.

En otoño de 1509, ingresó en la Universidad de la Sorbona, en París, donde por aquella época confluían muchos estudiantes y profesores de la Corona de Aragón. Tras lograr el título de doctor en 1512, se marchó a Brujas, ciudad comercial donde vivían algunas familias de mercaderes valencianos, entre ellas la de su futura mujer, Matgarida Valldaura.

Casa natal de Juan Luis Vives en cuya fachada se encuentra un busto escultórico en homenaje. Esta ubicada entre la iglesia de Nuestra Señora de Brujas
CIUDAD DE BRUJAS

En 1523, recibió una oferta para trabajar como profesor en la Universidad de Alcalá de Henares, pero al conocer la triste noticia de que sus padres habían sido condenados por la Inquisición prefirió reusarla ante el temor de ser perseguido. Aquella tragedia permaneció grabada en su conciencia y en el espíritu de sus escritos durante toda su vida.

Ese mismo año, el cardenal Wolsey reclamó sus servicios como lector del Colegio de Corpus Christi en la Corte inglesa, llegando a ser canciller del rey Enrique VIII. Allí conoció a Tomás Moro y a la reina Catalina de Aragón. De esta manera, Vives podía desarrollar su actividad humanística investigando y enseñando sus descubrimientos. Ejercer en alguna corte era colmaba las expectativas de cualquier pensador, pues era un lugar ideal donde poder desarrollar sus tesis de forma independiente tanto intelectual como económicamente.

Vives intermedió en las pretensiones de divorcio de Enrique VIII con Catalina, por petición de esta última, seguramente para contraer nupcias con Ana Bolena. Escribió al emperador Carlos V, enemigo del rey, y al papa Clemente VII, pero sus cartas fueron confiscadas por el cardenal Wolsey. Finalmente, su amigo Tomás Moro murió por oponerse al divorcio y Vives fue obligado a abandonar Inglaterra.

Esta circunstancia le hizo regresar a tierras flamencas en 1527, más concretamente a la Academia de Lovaina, donde elaboraría sus pensamientos con más lucidez gracias a la influencia que ejercieron en él un grupo de humanistas de gran nivel entre los que estaba Erasmo de Rotterdam.

TOMÁS MORO Y JUAN LUIS VIVES

Vives se convirtió en el máximo defensor del Erasmismo español, pero no como una simple continuador, sino como una auténtico creador de ideas, ya que aparte de ser coetáneos se dieron ciertos paralelismos en sus carreras.

Ambos se vieron afectados por el modo en que se impartía la educación cuando eran estudiantes, y experimentaron la llegada del nuevo movimiento renacentista cuando las universidades comenzaron a recuperar la cultura grecorromana, mientras ejercía como profesores. Era el origen del Humanismo que brotó con fuerza en sus pensamientos y su didáctica.

Los humanistas, como Vives, no cuestionaban la jerarquía de la Iglesia ni la doctrina católica, sino sus métodos obsoletos de enseñanza en las escuelas y universidades, la superchería utilizada en sus prácticas, la rutinaria repetición de sus acciones. Era una metodología alienada que limitaba la capacidad de pensamiento de sus individuos, interponiendo su autoridad sobre la voluntad personal, y usando argumentos medievales e interpretaciones desfasadas.

Por esos, tanto Erasmo como Vives se dedicaron a dar respuesta a las nuevas inquietudes del nuevo hombre moderno, liberando a la Iglesia de sus argumentos medievales. La Iglesia no aceptó con agrado aquellas sugerencias ya que los obispos del siglo XVI permanecieron firmes en sus convicciones considerando a los reformistas como instigadores de los nuevos métodos, de la traducción de la Biblia a otras lenguas, etc.

Si bien es cierto que Erasmo se convirtió en la cabeza pensante del nuevo Humanismo, el movimiento erasmista englobó a una serie de pensadores heterogéneos entre si que elaboraron sus propias tesis de forma independiente y que proyectaron su actividad reformista en diferentes áreas del conocimiento. En este sentido, Juan Luis Vives continuó la senda marcada por su precursor, pero sus contribuciones, por ejemplo en la psicología aplicada, son indiscutibles.

ERASMO DE ROTTERDAM Y JUAN LUIS VIVES

Más tarde, Vives regresó a Brujas, su verdadera ciudad de adopción. Allí escribió principalmente para la Iglesia y la Corte de Carlos V ya que era un eficaz método para propagar sus ideas. Su enorme capacidad de intermediación en tiempos convulsos, haciéndose oír entre las más altas esferas de poder, opiniones que eran bien aceptadas tanto por los reformistas protestantes como por los contrarreformistas católicos.

Como máximo exponente del humanismo renacentista, trató de rescatar la visión de los clásicos como fuente de regeneración frente a las tradicionales lecturas escolásticas. Reivindicó el pensamiento científico de Aristóteles como fuente de sabiduría, o el pensamiento ético de Paltón y los estoicos. En la obra Adversus pseudodialecticos, editada en 1520, presentó la lectura de los clásicos como medio para adquirir agilidad mental.

Su vocación universalista es definitiva por su extensa y ecléctica producción humanística que desarrolló, no sólo innovando en el campo de la teología, de la filosofía moral, o de la psicología, sino aplicándose en propuestas a favor de la paz, la unidad entre los pueblos o la asistencia a los desheredados.

Vives vivió en ciudades como Brujas o Lovaina, donde existían unas comunidades laicas de mujeres que cumplían misiones de asistencia a los pobres y a los enfermos. La influencia de aquella labor humanitaria y el sentido práctico de su pensamiento le llevó a escribir De subventione pauperum. Sive de humanis necessitatibus libri II (Del socorro de los pobres y las necesidades humanas), un tratado del socorro de los pobres que editó en Brujas en 1525.

Abordó el problema de la mendicidad buscando soluciones en las instituciones públicas, que deben socorrer a los verdaderos pobres y hacer trabajar a los que estaban capacitados; para tal fin, era necesaria una organización de la beneficencia y una reforma del sistema sanitario y de acogida. Todo ello desde una visión secularizada de lo que es la atención pública y lejos de visiones confesionales de la caridad.

Vives se dirigió a los burgomaestres y Senado de Brujas con estas palabras:
"Es deber de sus gobernantes (de la ciudad) el preocuparse y poner todo su empeño en que unos ayuden a otros, que nadie sea oprimido, que nadie reciba daño por injusticia cometida contra él, que el más poderoso ayude al más débil para que por la caridad crezca cada vez más la concordia entre los ciudadanos y permanezca eternamente."
Aquel libro innovaba el primer servicio organizado de asistencia social de la historia de la humanidad. Sistema de servicios sociales que puso en marcha en Brujas, convirtiéndose en el precursor de los que progresivamente se fueron instalando en otras ciudades de Europa. Es, por tanto, Vives uno de los precursores de la intervención asistencial del Estado a los necesitados.

TRATADO DEL SOCORRO DE LOS POBRES Y DE ANIMA ET VITA

Sin embargo, sus grandes contribuciones han sido efectuadas en psicología y pedagogía, dos campos que en Vives transitan unidos.

En la psicología, el tratado De anima et vita, editada en Basilea en 1538, es probablemente su obra cumbre, hasta el punto de que, según algunos especialistas, es apropiado aplicar a Juan Luis Vives el calificativo de "padre de la psicología moderna". En esta obra separa la psicología de la metafísica, desafinado el concepto de los pensadores antiguos y sus textos inmovilistas, y utilizando un revolucionario enfoque empírico en la comprensión del alma. Pero no se interesó por investigar la naturaleza del alma, sino sus manifestaciones.

Vives estuvo aplicando un nuevo método inductivo de psicología aplicada, adelantándose a pensadores del nivel de René Descartes y Francis Bacon. Los procesos espirituales, es decir nuestra psicología, tienen como base un aspecto heredado, natural y universal como es el alma, y otro aspecto individual y diferenciado en cada uno de nosotros, que es el que pone en relación las ideas y que Vives denomina "sentido común".

Para Vives, el hombre ya no parecía encontrarse sometido a un destino, sino que es poseedor de una potencialidad intrínseca con la cual podría mejorar el mundo. Fue tratando de hacer valer con sus teorías la confianza en la individualidad y capacidad de discernimiento humanos.

De esta aplicación empírica a la comprensión del alma y de nuestros procesos espirituales o psicológicos, resultaron diferentes ramificaciones teóricas sobre las causas de los sentimientos, la sociabilidad, la asociación de ideas o la comprensión de los mecanismo que utiliza la memoria, sentando las bases de múltiples postulados prácticos relacionados con la psicología, la pedagogía, la religión, la política, etc.

Varias obras de su amplia producción intelectual están basadas en una renovación más científica de aspectos relacionados con la educación y la pedagogía práctica, frente a la rigurosa visión de los escolásticos de la época. Fue una especialidad de gran preocupación para humanistas como Erasmo de Rotterdam y Luis Vives.

escultura Juan Luis Vives Brujas
JUAN LUIS VIVES EN BRUJAS

En el campo de la pedagogía, Vives se desenvolvió como una auténtico adelantado a su tiempo y un reformador de la educación europea. Defendió que el sistema de enseñanza debería considerar las aptitudes y habilidades naturales de cada alumno. Expresaba en sus textos la necesidad de poner en relación la racionalidad práctica con la racionalidad teórica del aprendizaje.

El sentido práctico de su pensamiento le hace implantar la metodología que debía reforman el sistema educativo. Entre sus aportaciones estaba la organización de claustros de profesores con el objetivo de debatir las aptitudes de sus alumnos y encauzar sus estudios por las materias más afines, aunque esto signifique optar por disciplinas menos remuneradas o reconocidas socialmente.

También adaptó los libros clásicos destinados al estudio del latín por los estudiantes; sustituyó los textos medievales por otros modernos, con un vocabulario adaptado a su época. Su libro para la enseñanza del latín Introductio ad sapientiam, de 1524, es la más importante de sus obras pedagógicas, editada en 65 ocasiones entre 1538 y 1649.

Son apreciables sus tres libros de retórica, Rethoricae sive de recte rationes dicendi, publicado en 1532, cuyas innovaciones preludiaron las modernas preceptivas.

Los últimos años de su vida los dedicó a perfeccionar la cultura humanística de los duques de Mencia. Para Vives, la cultura no debía servir como herramienta para ganar dinero y posición, sino como un bien espiritual, algo que convertirá al estudiante no sólo en su ser instruido, sino más virtuoso y feliz.

A pesar de que Vives no pudo regresar a su patria, su legado es universal, y sus aportaciones en los diversos campos del Humanismo han pasando a la historia como auténticas conquista sociales.

El historiador Menéndez Pelayo dijo de él:
"Dos o tres nombres hay que compitan con el suyo en la historia de la Ciencia española; no hay ninguno que le supere."
Esculturas Juan Luis Vives Madrid Valencia
JUAN LUIS VIVES EN MADRID Y VALENCIA