El Combate de Lepanto tuvo una gran trascendencia en la historia de España y de Europa, enfrentando a la Cristiandad con la expansión islámica del Imperio otomano. Tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, frente a la ciudad griega de Naupacto, situado entre el Peloponeso y Epiro.
Se enfrentaron en ella los turcos otomanos contra una coalición cristiana, llamada Liga Santa, formada por el Reino de España, los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya. Los cristianos resultaron vencedores, salvándose sólo 30 galeras turcas. Se frenó así el expansionismo turco por el Mediterráneo occidental. En esta batalla participó Miguel de Cervantes, que resultó herido, sufriendo la pérdida de movilidad de su mano izquierda, lo que valió el sobrenombre de "manco de Lepanto". Este escritor, que estaba muy orgulloso de haber combatido allí, la calificó como "la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros".
La Batalla de Lepanto
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| BATALLA DE LEPANTO, POR PAOLO VERONESE |
La Rendición de Breda o Las Lanzas, por Diego Velázquez en 1635. Retrata la entrega de las llaves de la ciudad por el alcalde Justino de Nassau al general de los Tercios Ambrosio Espinola. Es un episodio de la Guerra de Flandes, una asedio que duró un año hasta la rendición final en 1625.
La escena está dividida por cuatro cuadrantes, o más bien triángulos, en forma de X que describen algunos elementos como patas, piernas, picas, banderas o toisón, y que viene a simbolizar la bandera de la Monarquía Hispánica: la Cruz de Borgoña o de San Andrés. En su intersección se encuentra la llave de la ciudad.
Muy al final del paisaje aparece el humo de los cañones formado un Cruz, tal vez se encuentre un paralelismo en la batalla de Covadonga y la Cruz de Asturias.
En la figura del general Espinola se refleja el más puro Estilo Hispánico: duro e implacable en la guerra, pero piadoso y misericorde con el enemigo que ha sido vencido. Por eso aparece incorporando su cuerpo de la misma manera que el vencido Nassau, y consolándole con un brazo sobre el hombro; para nada en tono arrogante y prepotente.
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| LA RENDICIÓN DE BREDA, POR DIEGO VELÁZQUEZ |
Las tres grandes composiciones históricas que conserva el Museo del Prado y que decoraban en otro tiempo el Salón de los Reyes en el palacio del Buen Retiro, datan del año 1634. Representan la Plaza de Constanza socorrida en 1633 por el duque de Feria, la Batalla de Fleurus y la Toma de Rheinfelden.
Toma de Rheinfelden, por Vicente Carducho
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| TOMA DE RHEINFELDEN, POR VICENTE CARDUCHO |
Recuperación de Bahía de Todos los Santos, situada en Brasil, es un óleo sobre lienzo del pintor barroco Juan Bautista Maino de los años 1634-1635. Actualmente se encuentra en el Museo del Prado.
Conmemora la hazaña de Fadrique de Toledo, que en mayo de 1625 consiguió arrebatar a los holandeses el puerto brasileño de Bahía de Todos los Santos, devolviendo su soberanía a al rey Felipe IV. El lienzo, obra de madurez de Maíno, constituye una pieza maestra y destaca en la serie a la que pertenece por su luminosidad y su originalidad en el tratamiento del tema, huyendo del triunfalismo y mostrando con sencillez el dolor de la guerra.
Al fondo, Fadrique muestra a los vencidos un retrato alegórico de Felipe IV pisoteando la Herejía, la Ira y la Guerra, mientras la Victoria y el Conde-Duque de Olivares coronan al Monarca con laureles. En primer plano se muestran las secuelas de la batalla: ajenas a la celebración del triunfo, dos personas socorren a un soldado malherido ante la mirada doliente de varios hombres, mujeres y niños, encarnación viva y realista de la Piedad, la Caridad y el Sufrimiento.
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| RECUPERACIÓN DE BAHÍA DE TODOS LOS SANTOS, POR JUAN BAUTISTA MAINO |
La Rendición de Juliers (1635) y la Toma de Brisach (1633) son oleos sobre lienzo realizados en 1635 por Jusepe Leonrado, un pintor barroco de origen aragonés. El objetivo era decorar el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro en Madrid. Se trata de dos de los doce oleos que componen el conjunto pictórico que retratan las batallas y la supremacía militar de los Tercios del Imperio español sobre sus enemigos en la Guerra de los 30 Años (1618-1648) durante los primeros años del reinado de Felipe IV.
En el salón de Reinos también trabajaron Maino, Zurbarán o Pereda, y conoció a Diego Velázquez en 1634 de quien se influenció potenciando su sentido del color y enriqueciendo su pintura. En ese sentido se ha dicho que Leonardo es el mejor discípulo de Velázquez y quien mejor comprendió sus preocupaciones por la luz y el color.
En ambos lienzos algunas figuras y detalles puntuales, como las propias lanzas o el escorzo del caballo del duque de Feria, pueden haber sido tomados de Velázquez, pero es sobre todo el delicado sentido del color lo que aproxima estas obras a las del maestro sevillano.
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| RENDICIÓN DE JULIERS, POR JUSEPE LEONRADO |
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| TOMA DE BRISACH, POR JUSEPE LEONRADO |
El socorro de Génova por el segundo Marqués de Santa Cruz, de Antonio de Pereda y Salgado.
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| EL SOCORRO DE GÉNOVA POR EL SEGUNDO MARQUÉS DE SANTA CRUZ, POR ANTONIO DE PEREDA Y SALGADO |
La Defensa de Cádiz contra los ingleses, también conocido como Desembarco hostil de los ingleses cerca de Cádiz en 1625, al mando del Conde de Lest, de Francisco de Zurbarán está expuesto en el Museo del Prado de Madrid.
La escena representa la defensa que las fuerzas españolas hicieron de la ciudad de Cádiz en 1625 ante el ataque de la flota conjunta anglo-holandesa bajo el mando de Edward Cecil. En primer término aparece el gobernador de Cádiz Fernando Girón (sentado, ya que se encontraba enfermo) impartiendo órdenes a sus subordinados (frente a él, el teniente de maestre de campo Diego Ruiz), mientras al fondo se contempla el desembarco de las tropas atacantes frente al fuerte de El Puntal, en la bahía gaditana.
Fue pintado por Zurbarán como parte de un encargo decorativo para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro en Madrid. Se encomendó a Zurbarán esta escena de hechos militares así como una serie de diez cuadros sobre Los Trabajos de Hércules, actualmente también en el Prado.
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| LA DEFENSA DE CÁDIZ CONTRA LOS INGLESES, POR FRANCISCO DE ZURBARÁN |
La recuperación de la isla de San Cristóbal por Don Fadrique de Toledo, por Félix Castelo.
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| LA RECUPERACIÓN DE LA ISLA DE SAN CRISTÓBAL POR DON FABRIQUE DE TOLEDO, POR FÉLIX CASTELO |
El socorro de la plaza de Constanza, por Vicente Carducho
El socorro de la plaza de Constanza conmemora un episodio de la Guerra de los Treinta Años, enmarcado en un plan que concibió el conde duque de Olivares para expulsar a los suecos y a sus aliados de la ruta del Rin y facilitar el movimiento del ejército español.
En 1633, y al mando del duque de Feria, las tropas de Felipe IV consiguieron liberar de su asedio a la ciudad suiza de Constanza. En este lienzo, obra tardía de Vicente Carducho (1634), el artista realizó una composición convencional y poco afortunada: en primer plano representó al duque de Feria a caballo, escoltado por sus soldados y por un pequeño paje.
Erguido sobre su caballo en corveta y con la bengala en la mano derecha, el general adopta una actitud triunfal y grandilocuente, que intenta rememorar sin éxito la solemne grandeza de los retratos ecuestres de los reyes pintados por Velázquez. Al fondo se describe la batalla con tal precisión que podemos distinguir los muros de la ciudad asediada y los movimientos de las tropas, aunque la obra pierde frescura y verosimilitud.
Gómez Suárez de Figueroa, tercer duque de Feria y general del ejército español, murió en 1634, poco después de protagonizar la hazaña pintada por Carducho. Nombrado gobernador de Milán por Felipe III, contribuyó decisívamente al fortalecimiento del llamado Camino español, un corredor estratégico utilizado para las comunicaciones militares y el desplazamiento del ejército español entre Italia y Flandes.
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| EL SOCORRO DE LA PLAZA DE CONSTANZA, POR VICENTE CARDUCHO |











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