Cosme García Sáenz es conocido por ser uno de los primeros ingenieros en desarrollar un submarino de propulsión anaeróbica en 1860, fabricado en Barcelona, que denominó Garcibuzo. Fue bota con resultados favorables el mismo año que el Ictíneo de Narcís Monturiol y precediendo al sumergible de Isaac Peral en 1888.
Además, inventó una imprenta portátil con mejoras en los caracteres, un sistema de timbre para sellar cartas con tinta utilizado en las oficinas del Servicio Nacional de Correos, y tres versiones de un fusil carabina de retrocarga elaborado en la Fábrica de Armas de Oviedo para el Ejército español, en 1863.
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| SUBMARINO DE PROPULSIÓN ANAERÓBICA DE COSME GARCÍA SÁENZ |
Cosme García Sáenz nació en Logroño en 1818. Pertenecía a una familia modesta, en la que su padre falleció cuando tenía quince años, por lo que tuvo que ocuparse de su madre y hermanos. Con diecinueve años, contrajo matrimonio con Úrsula Parres, y con quien tuvo cuatro hijos en los siguientes años.
Había sido soldado en la compañía de tiradores del Batallón de Murcia y después en la Milicia Nacional Urbana, al menos hasta 1843, aunque también trabajaba como carpintero de guitarras de madera, oficio que había aprendido de su difunto padre.
En 1854, vivía en Madrid, donde estuvo trabajando en una imprenta que realizaba las tiradas de varios diarios y en la regencia de la Imprenta Nacional. Pero su principal inquietud y vocación fue la de construir inventos y aplicar mejoras en instrumentos que fuese beneficiosos para la vida de las personas.
El 16 de mayo de 1856, patentó tres inventos: una imprenta portátil, una máquina de sellar, y un tipo de fusil.
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| COSME GARCÍA SÁENZ |
La invención de la imprenta portátil estaba relacionada con su trabajo en la Imprenta Nacional. En esta introdujo mejoras en la fundición de los caracteres de imprenta. Constaba de un receptáculo para la tinta, un cilindro y varios rodillos tomadores y distribuidores de la tinta sobre la platina, desde se encontraba establecido el carácter, y exenta de cintas. Desde uno de los laterales, sobresalía una manivela adosada a una rueda que al girarla se ponía en movimiento los rodillos y en funcionamiento todo el sistema. Diseñó una imprenta con caracteres del alfabeto griego por encargo del rector de la Universidad Central de Madrid, donde se imprimió la gramática griega del catedrático Lázaro Bardón, entre otras publicaciones.
Tuvieron mayor éxito las máquinas de timbre para sellar cartas y postales, que se utilizó en las oficinas del Servicio Nacional de Correos, durante más de veinte años. Se componía de una armadura de hierro, un émbolo y varios rodillos que recogían y distribuían la tinta almacenada en el bote sobre una platina de bronce. Permitía sellar cartas con total limpieza en la estampación de sellos. Otro invento relacionado fueros las máquinas de timbrado de la Casas de la Moneda.
La tercera de estas patentes estuvo relacionada con sus servicios en los cuerpos militares de Murcia en los que sirvió años ante. Se trataba de una carabina de retrocarga, que no consiguió un contrato por parte del Ejército español después de haberlo presentando.
La carga de munición del fusil consistía en girar a la derecha la palanca, que permitía que el tornillo se aflojase y dejase el tambor libre. Este se giraba por medio de un pulsador que dejaba descubierta la recámara. Después se introduce el proyectil del calibre adecuado. Una vez cargado, se gira el tornillo sobre su tuerca en el sentido contrario al de la palanca, y así ajustaba el tambor.
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| SELLOS Y BOLETO DE COSME GARCÍA SÁENZ |
En uno de los viajes que hizo a Barcelona para explicar el manejo de su fusil de retrocarga, empezó a planificar la construcción de un prototipo de embarcación sumergible. Esta nave experimental fue desarrollada en el taller Maquinista Terrestre y Marítima de la ciudad condal. Tan solo era un bote de metal cerrado y propulsado por remos articulados desde el interior, es decir, de propulsión manual. Tenía 3 metros de eslora, 1,5 de manga y 1,5 de puntal.
En 1858, realizó sus primeras pruebas en el puerto de Barcelona. No era nada práctico y útil esta nave experimental, pero fue suficiente para que García se lanzase a construir otro más eficiente, en un proyecto más ambicioso. Para esta aventura le acompañaba su hijo mayor Enrique.
Esta nueva versión de submarino fue denominada Garcibuzo. Fue construida en la misma factoría de Barcelona. Tenía 6 metros de eslora, 2 de manga, 1,75 de manga y 2 de puntal, y también era totalmente metálico. Su casco estaba hecho de chapa de hierro, tenía una capacidad interior de dos tripulantes, que además de manejar la dirección, tenían que girar una hélice con fuerza pues era el motor de propulsión de la nave.
Tenía una entrada en la cubierta del casco que se cerraba de forma hermética desde el interior. En los laterales, hay dos remos para girar la nave, cerca de la proa había otros dos remos para mantenerlo y hacerlo descender o elevar, y la hélice estaba en la popa. El casco disponía de varias escotillas, distribuidas por los laterales y otras partes para poder ver el exterior. En el interior, había dos tanques ubicados en un segundo fondo, cuya utilidad era la de hacer descender o elevar la nave.
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| PLANOS DEL SUBMARINO GARCIBUZO DE COSME GARCÍA SÁENZ |
A inicios del 1859, se realizaron las primeras pruebas en el puerto. El 8 de mayo de 1860, fue patentado en España con el nombre de Aparato-Buzo, y el 16 de noviembre del mismo año también en Francia con el nombre de Bateau Plongeur.
En verano de aquel 1859, García trasladó por tierra hasta el sumergible desde Barcelona hasta puerto de Alicante. Desde allí siguió un completo programa de ensayos. El 4 de agosto de 1860, García y su hijo efectuaron el examen oficial ante una comisión de científicos marinos, autoridades locales y curiosos. El acta de la Comandancia de Marina aseguró que las pruebas fueron aprobadas. Había permanecido sumergido durante tres cuartos de hora de forma constante, maniobraba y se desplazaba sin problemas tanto por la superficie como por el fondo marino.
En aquel momento, el Garcibuzo de García competía con el Ictíneo I de Narcis Monturiol para que la Real Armada española lo adoptase y desarrollara como prototipo de submarino oficial. No tenía mucho tiempo y en vista del buen resultado, se dispuso a construir otra nueva versión con nuevas incorporaciones.
El nuevo Garcibuzo iba a tener una utilidad de combate, equipado con un cañón de retrocarga que disparase por aberturas a proa y popa. Otra novedad fue su forro metálico de cobre. Fue trasladado a la Corte de Isabel II, y presentado a la reina. Aunque fue recibido con entusiasmo y admirado por su ingenio, el gobierno de Leopoldo O’Donnell le advirtió que el Estado no podía ni comprar su sumergible ni adoptarlo para ser desarrollado por la Marina. La principal fue el fuerte endeudamiento del Ejército debido a la Guerra de África de 1860-1861, pero también sería por la preferencia del proyecto de su competidor Narcís Monturiol.
Tras patentar su tercer sumergible en Madrid, marchó a París donde lo hizo el 5 de mayo de 1861. La Marina francesa estaba interesada en ponerse a la vanguardia en este tipo de barcos sumergibles aún por desarrollar. Por eso, García fue recibido por el gobierno de Napoleón III, y sus técnicos se mostraron agradecidos, pero ya tenían su propio proyecto de ingeniería submarina en marcha, que también llegó a fracasar.
| RÉPLICA DEL SUBMARINO GARCIBUZO DE COSME GARCÍA SÁENZ |
García estaba fracasando con su sueño de convertir su prototipo de submarino en una realidad, después de haber invertido todo el dinero ganado con la máquina de sellar de Correos. Aún tuvo esperanzas cuando patentó otros modelos del anterior fusil de retrocarga aún mejorados.
El segundo fue patentado el 1 de junio de 1863, el que tuvo realmente un cierto éxito. Tras pasar los análisis pertinentes por los comisionarios del Ejército española, consiguió que se la se fabricaron 500 unidades en la Real Fábrica de armas de Oviedo con destino a dos batallones de cazadores. Permitía disparar más de 3.000 balas sin que se atascara o hubiese que limpiarlo. La mayoría de estas unidades se perdieron durante la Revolución de la Gloriosa, aunque en los museos militares nacionales se conservan algunas. Al entrar la Primera República, en 1873, se modificó el reglamento de los armamentos y la carabina de García quedó desplazada.
En 1874, Cosme García Sáenz murió a los 55 años de edad, estaba arruinado y sufría una depresión por haber dedicado toda su vida y patrimonio en el cumplimiento de sus objetivos profesionales, sin conseguirlo.
Su hijo Enrique García Parres continuó la actividad que había aprendido de su padre, a quien acompañó en los ensayos del submarino y en las pruebas del fusil en la fábrica de Oviedo. El Garcibuzo quedó anclado en el puerto de Alicante, hasta que fue hundido en su fondo marino por Enrique, porque no podía pagar las tasas de anclaje a las autoridades portuarias.
Durante la Guerra hispano-estadounidense, volvió a ofrecer el proyecto del submarino Garcibuzo a la Comandancia de la Marina para defender las costas españolas en Cuba, Filipinas y Puerto Rico. Coincidió con este objetivo el ingeniero Antonio Sanjurjo Badía, quien también ofreció su modelo de submarino para que España ganase la contienda, pero obteniendo el mismo resultado. El Desastre de 1898 anticipaba el rechazo a ambos proyectos submarinistas.
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| PLANO DEL SUBMARINO GARCIBUZO Y COSME GARCÍA SÁENZ |
En el siglo XX, se homenajeó a la figura de García Sáenz mediante diversas acciones:
En 1917, la Real Armada española contrató la construcción y compra de un submarino de la clase F a un astillero italiano, cuyo nombre fuer Cosme García A2.
En 1972, tuvo la compra del segundo de estos submarinos, con el nombre Cosme García S-34.
En 1985, se abrió el Instituto Cosme García Sáenz de educación secundaria en su ciudad natal, Logroño.
En 2026, se nombró Cosme García S-83 al submarino de la Armada española de la clase S-80, que fue construido en el astillero de Navantia, en El Ferrol.
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| SUBMARINO COSME GARCÍA S-83 |






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