Fernando VI y Bárbara de Braganza en los jardines del Palacio de Aranjuez, por Francesco Battaglioli, mediados del siglo XVIII.
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| FERNANDO VI Y BÁRBARA DE BRAGANZA EN LOS JARDINES DEL PALACIO DE ARANJUÉZ, POR FRANCESCO BATTAGLIOLI |
Defensa de Cartagena de Indias por la escuadra de Blas de Lezo, pintada por Luis Fernández Gordillo en el siglo XIX.
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| DEFENSA DE CARTAGENA DE INDIAS POR LA ESCUADRA DE BLAS DE LEZO, POR LUIS FERNÁNDEZ GORDILLO |
Carlos de Borbón reinó con el nombre de Carlos III. Era hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio, y fue rey de Nápoles y Sicilia hasta que la muerte de su hermano Fernando VI, sin sucesión, le obligó a regresar a España. Un reinado durante el cual España alcanzó el esplendor de una potencia ilustrada y reformista como las de la época.
El 29 de septiembre de 1759, se presentó en la bahía de Nápoles una formidable flota compuesta por veinte barcos de la Armada, al mando del ya célebre marino Juan José Navarro, que desde su combate en el cabo Sicié (1744) ostentaba el título de marqués de la Victoria.
Tras abdicar en su hijo Fernando, el aspirante al trono se embarcó el 6 de octubre en el navío Real Fénix, mientras una multitud se aglomeraba en los muelles y playas para contemplar el espectáculo. La calurosa despedida ofrecida por el pueblo y autoridades de Nápoles en la bahía ha sido referida por diversas crónicas y ha dejado una serie de espléndidas pinturas formadas por los óleos sobre lienzo de Antonio Joli y de Pietro Fabris, del mismo siglo.
La Partida de Carlos de Borbón a España, vista sobre la dársena, de Antonio Joli, muestra la bahía de Nápoles con el volcán Vesubio humeante al fondo y las naves saliendo del puerto. En primer término, se puede reconocer al primer ministro, marqués de Tanucci, en un coche, en los muelles llenos de gente.
Se conocen cuatro versiones autógrafas de esta obra, una de ellas desaparecida en el incendio de la Embajada de España en Lisboa en 1975. Forma pareja con Partida de Carlos de Borbón a España, vista desde el mar.
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| PARTIDA DE CARLOS DE BORBÓN A ESPAÑA, VISTA DESDE LA DÁRSENA, POR ANTONIO JOLI |
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| PARTIDA DE CARLOS DE BORBÓN A ESPAÑA, VISTA DESDE EL MAR, POR ANTONIO JOLI |
Algunas décadas antes, el duque de Parma, futuro Carlos VII de Nápoles y III de España, fue retrato a caballo con otros militares en un campamento durante el asedio de la ciudad portuaria de Gaeta. Es un óleo sobre lienzo pintado en 1734 por el pintor italiano Giovanni Luigi Rocco bajo el título de El futuro Carlos III de España a caballo en Gaeta.
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| EL FUTURO CARLOS III DE ESPAÑA A CABALLO EN GAETA, POR GIOVANNI LUIGI ROCCO |
Realizada la travesía sin grandes sobresaltos, el rey correspondió al comandante de la flota regalándole un bastón de oro y nombrándole capitán general de la Armada.
La escuadra fondeó en Barcelona el día 17 de octubre de 1759, elegida Cataluña por el rey como primer territorio español en su ruta hacia Madrid. Una elección con claras motivaciones políticas, pues ya en 1731, durante su paso hacia Italia para reinar en Nápoles, Carlos III había sellado una primera reconciliación entre la Dinastía borbónica y el Principado catalán. De vuelta, otra vez, por Barcelona, se ratificaba la alianza ratificada en aquella oportunidad.
La llegada de Carlos III a España fue una fiesta. La recepción de la ciudad superó todas las expectativas, según se desprende de la Relación editada para la ocasión, y de la famosa Máscara Real, que ha dejado incluso un espléndido testimonio gráfico, el Álbum de estampas, publicado en 1764, dibujado por Francesc Tramulles y grabado por A. J. de Fehrt. Aquel mismo día, Carlos III escribió a su madre Isabel Farnesio, señalando el gran recibimiento popular: "De aquí diré a V. M., que estoy muy satisfecho de todo este pueblo, que hace locuras...", considerando que "era necesario verlo todo con sus propios ojos".
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| TOMA DE POSESIÓN DE LA CANONJÍA DE BARCELONA POR CARLOS III EN 1759 |
Los reyes fueron recibidos con un aparato efímero formado por un puente y una arco triunfal, motivos a los que siguieron otra serie de arcos reflejando la historia mítica de la ciudad y, frente a la Llotja de Mar, una gran pantalla representando el sistema solar con Carlos III como centro del Universo. La famosa Máscara Real, costeada por los colegios y gremios de Barcelona, fue un desfile carros con alegorías mitológicas (Parténope y Ulises, Fragua de Vulcano, Bosque de Diana, Nave de Argos, Templo de Neptuno) y personajes vestidos de época que recorrieron las calles de Barcelona durante las noches del 18 y 19 de octubre, contaron con el concurso de unas dos mil personas y con acompañamiento de música y a la luz de antorchas y de los fuegos artificiales.
La aproximación entre el rey y la burguesía barcelonesa fue de gran trascendencia, ya que esta reclamaba una política de protección para sus intereses económicos, especialmente para el comercio con América. Las peticiones de ayuda al desarrollo económico se concretaron en la Audiencia real concedida a la Junta de Comercio, siendo acogidas positivamente por el monarca, que ratificó y amplió las concesiones existentes, e inició una senda que años más tarde culminaría con los decretos de libre comercio. Se selló así el acuerdo del nuevo rey Carlos III con los sectores más vitales y renovadores de la sociedad catalana.
La alianza de la Corona con las clases dirigentes salió fortalecida. La Iglesia dispensó al rey un buen recibimiento, la reconciliación con el estamento nobiliario quedó sellada con la concesión del permiso de portar armas, prohibido desde 1714. Muchos catalanes se beneficiaron gracias al perdón del pago de los impuestos atrasados del catastro.
La visita real sirvió para inaugurar una nueva etapa de mayor sintonía entre Cataluña y la Monarquía borbónica. Aunque breve, la estancia de Carlos III en Barcelona en 1759 marcó la vida catalana por mucho tiempo, demostrando que, a pesar de las dificultades, hay caminos para el entendimiento.
Tras salir de Barcelona el día 21 de octubre, siguió el recibimiento de Lérida, y después, continuó la visita a Zaragoza, que se prolongó aún más a causa de los desfiles, los besamanos en la Basílica del Pilar, los paseos de la reina por Torrero y las cacerías del rey en los cotos de la Cartuja de Aula Dei.
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| DIOS HERMES A CABALLO, PINTURA DE LA MÁSCARA REAL |
Tras dejar Zaragoza, los monarcas tuvieron que marchar hacia Alcalá de Henares y de allí a Madrid, donde entraron a principios de diciembre de 1759. Pero Carlos III hizo su entrada oficial en la capital el domingo 13 de julio de 1760, con una esplendorosa ceremonia que marcaba el inicio de su reinado. Así se comprueba en el mejor documento disponible, la Relación de los Arcos, Inscripciones y Ornatos de la Carrera por donde ha de pasar el Rey Nuestro Señor Don Carlos Tercero en la entrada pública del día 13 de julio de 1760.
Esta entrada oficial de Carlos III estaba decorada con un conjunto de elementos arquitectónicos expuestos a lo largo de su recorrido, ornamentados con todo lujo de alegorías y de inscripciones alusivas, expresando una unidad real de la ciudad con su soberano a la cabeza: Urbs Regia.
El programa iconográfico había sido trazado pos más prominentes intelectuales del momento:
1. Ventura Rodríguez, director de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, se encargó de la ejecución arquitectónica en estilo clasicista de los arcos triunfales, galería y demás adornos.
2. Felipe de Castro, responsable del historiado de los bajorrelieves, trofeos y demás ornatos de escultura.
3. Pedro Rodríguez Campomanes, consejero real, miembro de la Real Academia de la Historia y de la Lengua Española, trató los asuntos históricos, su distribución y las inscripciones.
4. Vicente García de la Huerta, poeta, dramaturgo y miembro de ambas Reales Academias, se encargó los metros latino y castellano de los textos que ilustraban las galerías formadas entre la Puerta del Ángel y el Zaguanete y que hacían referencia a las provincias de la Monarquía hispánica.
ORNATO DE LA PUERTA DEL SOL CON MOTIVO DE LA ENTRADA EN MADRID DE CARLOS III EN 1760, POR LORENZO DE QUIRÓS |
Los elementos efímeros se dispusieron a los largo de un circuito desde el Palacio del Buen Retiro a la Plaza Mayor. Al pintor Lorenzo de Quirós, que formó parte del grupo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernandose, le atribuyó dejar testimonio pictórico del evento mediante cinco cuadros custodiados en el Museo de Historia de Madrid.
La Puerta del Sol fue la primera estación pintada por Lorenzo de Quirós: Ornato de la Puerta del Sol con motivo de la entrada en Madrid de Carlos III en 1760. De este modo, puede visualizarse no sólo el programa iconográfico, sino todo el contexto decorativo: las colchas, las colgaduras y los tapices que se despliegan en las ventanas y en los balcones al paso de la comitiva, los volúmenes de las arquitecturas, los colores de decorados: dorados, azules pasteles y lapislázuli, grisallas, imitaciones del jaspe en las columnas, del bronce en las basas y capiteles, del mármol en los pedestales y cornisas. Un templo circular de ocho columnas jónicas con estatuas de mujer corona la fuente de la Puerta del Sol, rematada por la imagen del siglo XVII conocida como la Mariblanca.
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| ORNATOS EN LA CALLE PLATERÍAS CON MOTIVO DE LA ENTRADA DE CARLOS III EN MADRID, POR LORENZO QUIRÓS |
Tras la Puerta de Guadalajara, dos arcos flanqueando el tránsito a las calles Mayor y Nueva dejan paso a los dos órdenes de pilastras a ambos lados de la calle de Platerías en Ornatos en la calle Platerías con motivo de la entrada de Carlos III en Madrid. Allí un escudo con las Armas Reales y dos Famas permiten leer sendas inscripciones de sentido mercantil, en las que se agradece al rey la remisión de los atrasos hasta el año 1758, y la consignación de fondos para el pago de las deudas de los monarcas precedentes. Los caballos y jinetes que se colocan en doble fila animan la suntuosa composición.
| ARCO DE TRIUNFO DE SANTA MARÍA EN LA CALLE MAYOR, POR LORENZO QUIRÓS |
En el tercera obra, Quirós representó el paso del rey sobre el Arco de de triunfo de Santa María en la calle Mayor, aludiendo a la Religión y la Justicia, es decir, a la piedad y liberalidad del rey y se remata con la estatua de la Fe, coronando una enorme inscripción latina. Las colgaduras adquirieron singular protagonismo, mientras los caballeros se arrodillaron ante la carroza real, reluciente de rojo y oro. Es uno de los cuadros más divulgados de la serie del Museo de Historia de Madrid.
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| ORNATO DE PLAZA MAYOR CON MOTIVO DE LA ENTRADA DE CARLOS III EN MADRID, POR LORENZO DE QUIRÓS |
En la Plaza Mayor, representada en la cuarta tela de Lorenzo Quirós: Ornato de plaza Mayor con motivo de la entrada de Carlos III en Madrid. La Casa de Panaderías se levanta al fondo de la pintura, majestuosa, iluminada, presidiendo el espacio donde tuvieron lugar las diversiones más esperadas: los castillos de fuegos artificiales, las piezas de teatro y, sobre todo, la corrida de toros. El cronista se explaya en las alabanzas hacia la lidia de reses bravas, que aparece casi como la culminación de las celebraciones, con acentos de raigambre clásica: "Nada hay en Europa que se acerque más a la grandeza de los espectáculos romanos que las corridas de toros y entre ellas el festejo rea que tiene preparada la Villa."
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| TROFEOS MILITARES CORONAN UN ARCO EN LA CALLE CARRETAS, POR LORENZO QUIRÓS |
La Fuente de la Provincia deja paso al Arco de la entrada a la calle de las Carretas, la quinta y última de las obras de la serie de Lorenzo de Quirós: Trofeos militares coronan un arco en la calle Carretas. Aquí predominan las hazañas bélicas, como expresa el remate coronado por varios trofeos militares y los dos bajorrelieves, que evocan, con sus correspondientes inscripciones alusivas, dos momentos básicos de la entronización de Carlos en el Reino de las Dos Sicilias: su entrada triunfal en Nápoles, en 10 de mayo de 1734, y la toma de Gaeta, el 7 de agosto del mismo año.
La Recepción de Carlos III a una embajada de paz y comercio de Turquía, por Pedro Pablo Montaña, está alojado en el Salón de honor de la antigua Aduana de Barcelona, actual Subdelegación del Gobierno.
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| RECEPCIÓN DE CARLOS III A UNA EMBAJADA DE PAZ Y COMERCIO DE TURQUÍA, POR PEDRO PABLO MONTAÑA |
Carlos III comiendo ante su Corte es un óleo sobre tela pintado por Luis Paret y Alcázar sobre el año 1775. Se encuentra actualmente en el Museo del Prado.
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| CARLOS III COMIENDO ANTE SU CORTE, POR LUIS PARET ALCÁZAR |














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