MAGISTERIO PICTÓRICO ESPAÑOL


En la Edad Contemporánea europea, el Arte fue un recurso utilizado por los gobiernos de los modernos Estado liberales para crear una conciencia nacional en sus poblaciones. El objetivo era demostrar un relato colectivo que relacionase el pasado con el presente evocando un destino común.

En España, la pintura histórica fue fomentada por el poder estatal mediante las exposiciones nacionales, organizadas por la Academia desde 1856, o sus encargos de decoración de las instituciones públicas. Destacaron pintores como Ramón Martí Alsina, Antonio Muñoz Degrain, Ignacio Pinazo, Víctor Manzano y Mejorada, Francisco Pradilla, Eduardo Cano de la Peña, Dióscoro Puebla, Eduardo Rosales, Antonio Gisbert o Casado del Alisal.

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MAGISTERIO PICTÓRICO DE LA PATRIA ESPAÑOLA


El Arte fue utilizado como un medio para el magisterio popular de la patria. En la pintura, la temática pasó de ser principalmente religiosa a convertirse en nacionalista, y los santos y vírgenes que contenían los cuadros del Renacimiento y Barroco dejaron sitio a los héroes y protagonistas de los hechos históricos.

En la España del siglo XIX sucedió parecido al resto de sus países vecinos. Tras la llegada del Liberalismo en el sistema político y la construcción de una España constitucional, el magisterio de la patria llegaba a ser una función esencial en esta nueva realidad socio-política. La nación liberal bullía con nuevos y viejos ideales: revolución y reacción; progreso y tradición; rebeldía y resignación; dogma y sueño; razón y fe; Biblia y Constitución.

Los pintores trazaron un mosaico de pedagogía nacional:

Ramón Martí Alsina: Último día de Numancia y El gran día de Gerona

Antonio Muñoz Degrain: La conversión de Recaredo

Ignacio Pinazo: Último momentos del rey don Jaime el Conquistador

Víctor Manzano y Mejorada: Los Reyes Católicos en el acto de administrar justicia

Francisco Pradilla: Doña Juana la Loca, El suspiro moro y La rendición de Granada

Eduardo Cano de la Peña: Colón en el convento de la Rábida

Dióscoro Teófilo Puebla: Primer desembarco de Cristóbal Colón

Eduardo Rosales: El testamento de Isabel la Católica y Presentación de don Juan de Austria al emperador Carlos V

Antonio Gisbert: Los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo y El fusilamiento de Torrijos

José Casado del Alisal: La rendición de Bailén y El juramento de las Cortes de Cádiz en 1810

José Antonio Vera Calvo: Mariana Pineda en capilla

Colón convento Rábida Eduardo Cano Peña Exposición Nacional
COLÓN EN EL CONVENTO DE LA RÁBIDA


Se trataba de un movimiento cultural e historiográfico, que utilizaba archivos y colecciones de manuscritos, y cuya pretensión era mostrar la esencia de la nación liberal: la lucha contra Roma, la Reconquista contra el Islam, la grandeza y la decadencia del Imperio, la Guerra de la Independencia contra Francia, y el triunfo del Constitucionalismo sobre al Absolutismo.

La organización de la Exposiciones Nacionales de Bellas Artes fomentó el desarrollo de temas que exaltasen el orgullo patrio. El primer cuadro en ser galardonado fue Colón en el convento de la Rábida, obra de Eduardo Cano de la Peña, en la Exposición de 1856.

En la Exposición Nacional de 1878 se produjo un hito en este género pictórico: la creación de Doña Juana la Loca por parte de Francisco Pradilla.

Juana Loca Francisco Pradilla Exposición Nacional
DOÑA JUANA LA LOCA


Debido al éxito de la obra, a Pradilla comenzaron a llegarle encargos de pintura histórica con frecuencia. Una de ellas fue La rendición de Granada, de 1882, que está expuesta en el salón de Conferencias del Palacio del Senado. Para pintar esta obra, Pradilla se desplazó hasta la ciudad de la Alhambra, donde tomó apuntes de la zona. Aprovechó su estancia para comenzar a crear también El suspiro del moro, que estaría ambientado en la misma ciudad.

rendición Granada Francisco Padilla Palacio Senado
LA RENDICIÓN DE GRANADA


En 1888, Antonio Muñoz Degrain expuso en el salón de conferencias del Senado su obra La Conversión de Recaredo. Fue un encargo del gobierno de la Restauración Monárquica, que había elegido este tema para ensalzar la unidad del Catolicismo como religión oficial desde tiempos del Reino hispano-visigodo precisamente por un gobierno cuya constitución de 1876 establecía un Estado confesional.

El III Concilio de Toledo de 589 fue convocado por el rey Flavio Recaredo y auspiciado por el obispo san Leandro, hermano mayor de san Isidoro de Sevilla. En él, Recadero se convertía al Catolicismo y adoptaba esta religión como la fe oficial, abandonando el Arrianismo.

conversión Recaredo Antonio Muñoz Degrain
LA CONVERSIÓN DE RECAREDO


Algunas de esta pinturas fueron encargadas por el Parlamento española para decorar las instalaciones del Congreso de los Diputados y del Senado. Su función era la de recordar algunos momentos cruciales en la histórica política de la nación española.

Y que mejor pintura para exponer en el Congreso de los Diputados que el momento de la jura de las primeras Cortes Constituyentes de la historia política nacional para la formalización de la primera Constitución. Así, José Casado del Alisal compuso El Juramento del las Cortes de Cádiz en 1810, que representa el acto de juramento de lealtad por los diputados el día 24 de septiembre de 1810, en la Iglesia de San Pedro y San Pablo de San Fernando, durante el sitio de Cádiz por el Ejército napoleónico francés en el contexto de la Guerra de la Independencia en 1808-1814. En la actualidad, es una de las dos pinturas que se encargaron para decorar el testero del Salón de Sesiones.

EL JURAMENTO DE LAS CORTES DE CÁDIZ EN 1810


Otra de las pinturas emblemáticas en el Congreso de los Diputados es El compromiso de Caspe, un óleo de Dióscoro Teófilo Puebla realizado en 1867. Expresa el momento de la proclamación del resultado de los nueve compromisarios en Caspe, que supuso la elección de Fernando de Antequera como rey de la Corona de Aragón en 1412. Esta elección fue debido a que el último rey aragonés, Martín I el Humano, murió sin dejar descendencia, y la elección de Fernando supuso la entrada de la dinastía Trastámara en Aragón y el precedente de la unión de reinos de Castilla-León y Aragón. En la escena de Puebla destaca san Vicente Ferrer leyendo el acta de compromiso ante la asamblea.

EL COMPROMISO DE CASPE


También es obra emblemática en la primera planta del Congreso de los Diputados el lienzo Los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado en el patíbulo, que Antonio Gisbert realizó en 1860 y que adquirió Salustiano Olázaga, antiguo presidente del consejo de ministros. Refleja el momento de la ejecución de los líderes comuneros que defendieron las libertades y fueros del Reino de Castilla frente a las imposiciones del emperador Carlos V de Habsburgo. Fue su visión de la Guerra de las Comunidades de 1520-1522.

LOS COMUNEROS EN EL PATÍBULO


Para la Junta de Portavoces del Congreso de los Diputados, se puso el óleo Mariana Padilla en capilla, una de las obras más emblemáticas del pintor Juan Antonio Vera Calvo, en 1862.

El lienzo representa a María Pineda, en capilla en vísperas de su ejecución y en el momento en el que se dirigía al patíbulo. Fue condenada a muerte en 1831, durante el reinado de Fernando VII de España, por sus ideas liberales, y fue ajusticiada en el garrote vil a los veintiséis años, el día 26 de mayo de 1831.

MARIANA PINEDA EN CAPILLA


Estas imágenes fueron retomadas en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, cuando el Franquismo manipuló hasta el ridículo los viejos mitos con las películas de Juan de Orduña y la productora Cifesa.

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