El Romanticismo encuentra su alimento en la mitificación de algunas realidades históricas, proyectadas más allá y, si conviene, en contra de la pluralidad y complejidad de los hechos históricos mismos. Aparece allí donde unos hombres sienten la imposibilidad de continuar la realidad, y asumirla, o de combatirla. En este sentido es una actitud arcaizante, signo de decadencia de una civilización.
Consiste esencialmente en la sublimación de un fracaso no asumido. Se da preferentemente en aquellos pueblos que sienten la humillación de su decaimiento sin ser capaces de someterse o de rebelarse. La "rebeldía" romántica tiende a crear mitos de "grandeza" con aquellos hechos históricos que no se han asimilado.
Es una forma de impotencia disfrazada, en buena parte es el refugio de quienes añoraban el antiguo orden de cosas, pero estaban socialmente demasiado situados para querer, con voluntad firme, una auténtica restauración.
Consiste esencialmente en la sublimación de un fracaso no asumido. Se da preferentemente en aquellos pueblos que sienten la humillación de su decaimiento sin ser capaces de someterse o de rebelarse. La "rebeldía" romántica tiende a crear mitos de "grandeza" con aquellos hechos históricos que no se han asimilado.
Es una forma de impotencia disfrazada, en buena parte es el refugio de quienes añoraban el antiguo orden de cosas, pero estaban socialmente demasiado situados para querer, con voluntad firme, una auténtica restauración.
El literato romántico Espronceda escribió una sátira al gobierno, e incluso al pueblo condenando a ambos por lo sucedido en 1808 y por lo que estaba pasando en 1840, año en el que terminaba su composición El diablo mundo y en el que triunfaba el liberalismo constitucional de la reina regente María Cristina y del general Espartero frente al absolutismo carlista. Su intención no sólo radica en el glorioso Dos de Mayo sino también en exaltar las pasiones políticas de los partidos avanzados.
Verted, juntando las dolientes manos,
lágrimas ¡ay! que escalden la mejilla;
¡mares de eterno llanto, castellanos,
no bastan borrar vuestra mancilla!
lágrimas ¡ay! que escalden la mejilla;
¡mares de eterno llanto, castellanos,
no bastan borrar vuestra mancilla!
Llorad como mujeres; vuestra lengua
no osa lanzar el grito de venganza;
apáticos vivís en tanta mengua;
¡os cansa el brazo el peso de la lanza!
no osa lanzar el grito de venganza;
apáticos vivís en tanta mengua;
¡os cansa el brazo el peso de la lanza!
¡Oh! en el dolor inmenso que me inspira,
el pueblo en torno avergonzado calle,
y estallando las cuerdas de mi lira,
roto también mi corazón estalle!
El joven y activa de Benicarló, Carmen Roig, en los años de la República dedicó este poema a El Requeté:
La boina colorada por cimera
y la cruz de Borgoña por blasón
y en el cinto la repleta cartuchera
y en el hombro un viejo mosquetón,
allá va por la blanca carretera
un robusto y apuesto mocetón
a defender resuelto la bandera
de Don Alfonso Carlos de Borbón.
El clarín del combate le demanda,
no hay tiempo que perder
¡España manda!
y es la voz de la madre justa ley,
por eso el requeté, gallardo y fuerte,
corre a enfrentarse con su misma muerte
por Dios, por la Patria y por su Rey.
y la cruz de Borgoña por blasón
y en el cinto la repleta cartuchera
y en el hombro un viejo mosquetón,
allá va por la blanca carretera
un robusto y apuesto mocetón
a defender resuelto la bandera
de Don Alfonso Carlos de Borbón.
El clarín del combate le demanda,
no hay tiempo que perder
¡España manda!
y es la voz de la madre justa ley,
por eso el requeté, gallardo y fuerte,
corre a enfrentarse con su misma muerte
por Dios, por la Patria y por su Rey.
Uno de los mayores bersolaris vascos es el poeta y músico Jose María Iparraguirre. Los cantos populares y versos improvisados en letra euskera quedaron adornados con el sonido de su inseparable guitarra.
En Ara nun diran, exclamó a España cuando, llegando a Hendaya tras el regreso de su exilio en Europa, pudo divisar la patria del glorioso almirante Oquendo: Ara España. Lur oberican ez du Europa guziac. (Ahí está España. Tierra mejor no la hay en Europa entera.)
Dice así este canto titulado en realidad Nere etorrera lur maitera (Mi regreso a mi tierra querida), con frecuencia censurado y mutilado, en el séptimo verso por los nacionalistas vascos:
Nere etorrera lur maitera
Ara nundiran mendi maiteac
ara nundiran celayac,
baserri eder zuri-zuriac,
iturri eta ibaiac.
Ara nundiran mendi maiteac
ara nundiran celayac,
baserri eder zuri-zuriac,
iturri eta ibaiac.
Hendayan nago zoraturican,
zabal-zabalic beguiac;
¡ara España!¡Lur oberican
ez du Europa guciac!
zabal-zabalic beguiac;
¡ara España!¡Lur oberican
ez du Europa guciac!
Gero pocic, bai, Donostiara,
Oquendoarren lurrera,
ceru polit au utzi bearra,
nere anayac, ¡au pena!
Oquendoarren lurrera,
ceru polit au utzi bearra,
nere anayac, ¡au pena!
Traducción al castellano:
Ahí están los montes queridos,
ahí están los prados
los caseríos bonitos, blancos, blancos,
las fuentes y los regatos.
Estoy en Hendaya loco de contento
anchos, anchos los ojos;
¡ahí está España! ¡Tierra mejor
no la hay en Europa entera!
no la hay en Europa entera!
Luego, contento a San Sebastián,
a la patria de Oquendo,
cielo tan lindo tener que dejar,
¡qué pena, hermanos!
Extracto del poema Amerikatik urretxuako semiei, escrito por Iparraguirre desde su exilio en Argentina, se honra de España y prefiere La Habana, colonia española, antes que la emancipada Argentina, pues en Cuba lucharon los hijos de marinos vascos como Cosme Damián Churruca:
Ez bada, ez etorri
gaur lur onetara
il edo bici ode da;
juatea Habana 'ra;
au da gure banderá
España'ren onra
Churruca'ren semeac
ara guango gerá.
Traducción al castellano:
gaur lur onetara
il edo bici ode da;
juatea Habana 'ra;
au da gure banderá
España'ren onra
Churruca'ren semeac
ara guango gerá.
Traducción al castellano:
No vengáis a esta tierra, no,
para vivir o para morir,
más vale que
vayais a La Habana;
Allí está nuestra bandera
honra de España.
Los hijos de Churruca
allí debemos ir.
La gran pasión española que inundaba el alma de Jacint Verdaguer se aprecia más claramente que en ninguna otra obra suya en L’Atlàntida. El poeta catalán presentó a Colón, oyendo la historia de los atlantes y su final, con la lucha de los titanes contra Dios, observando cómo la estrella perdida de la Atlántida pasa a la gloriosa España.
Ese poema termina con estos patrióticos versos escritos en catalán:
Veu morgonar amb l’espanyol imperi
l’arbre sant de la Creu a altre hemisferi,
i el món a la seva ombra reflorir,
encarnar’s-hi del cel la saviesa,
i diu a qui s’enlaira a sa escomesa:
l’arbre sant de la Creu a altre hemisferi,
i el món a la seva ombra reflorir,
encarnar’s-hi del cel la saviesa,
i diu a qui s’enlaira a sa escomesa:
-Vola, Colon… ¡ara ja puc morir!"
Traducción al castellano:
Veo zarpar con el imperio español
el árbol santo de la Cruz a otro hemisferio,
y el mundo con su sombra reflorece,
encarnándose del cielo la sabiduría,
y le dice a quien levanta el vuelo en su cometido:
-Vuela, Colón… ¡ahora ya puedo morir!
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| LA ATLÁNTIDA, POR JACINT VERDAGUER |
Existen infinidad de citas del maestro Verdaguer que demuestran que su catalanidad nunca estuvo reñida con su españolidad, sino más bien una verdadera compatibilidad de sentimientos.
Lo savi ancià, que des d´un cim l´obira,
sent estremir lo cor com un lira;
veu a l´Angel d´Espanya, hermós i bell,
que ahir amb ses ales d´or cobrí a Granada,
eixamplar-les avui com l´estelada
i fer-ne l´ampla terra son mantell.
Veu morgonar amb l´espanyol imperi
l´arbre sant de la Creu a altre hemisferi,
i el món a la seva ombra reflorir;
encarnar-s´hi del cel la saviesa;
i diu a qui s´enlaira sa escomesa:
-Vola, Colon…ara ja puc morir!
Vostre blau mantell és gran; abrigau a tota l´Espanya,
lo regne de vostre amor, como un nuiet sota l´ala.
¡Naus d´Espanya, sempre avant!
al topar-se Europa y Àssia,
una o altra al fons del mar.
Per ço da ducs a Atenes i comptes a Provença,
i per bandera a Espanya un tros del seu penó:
per ço ni un peix se veia dintre la mar immensa
que no dugués gravades les barres d´Aragó...
Aquí Don Joan D´Austria les àncores aferra,
duent-li de Lepanto llorers; allí Colón,
tornant d´aquell viatge que duplicà la terra,
als peus del Reis Catòlics féu rodolar un mon.
I lliure de cadenes la sempre invicta Espanya,
de llor cenyit son front,
amb refulgenta espasa tenyida amb sang estranya
del Pirineu atívol escriu en la muntanya:
Vencí a Napoleón.
Aprés de mil anys de nit
del meu cor sortirá l´alba;
aprés de l´albada ´l sol,
lo sol de la gloria santa.
Batrá´l cor de tot un Deù
al pit de la raça humana;
son realme será´l mon,
peró son trono l´Espanya.
Oh Verge Immaculada,
per vostra Concepció,
d´Espanya Reina amada,
salvau vostra nació.
Vós, María, sou l´estrella
que guià Espanya al Nou Món,
la de l´alba hermosa i bella
de la gloria que se´ns pon.
Oh María, hermosa estrella,
replendiu d´Espanya al front.
Quan sa Reina era María,
nostre regne era el més gran,
sa bandera el mon cobría
des d´América a Lepant.
Si a regnar torna María
ses grandeses tornarán.
Vós d´Espanya sou la gloria,
Vos lo Sol del Principat;
nostra pàtria i nostra historia
Vos, oh Verge, ens ho heu donat:
tronos son de vostra glòria
Covadonga y Montserrat
En 1860, Joan Maragall i Gorina publicó el poema Als Voluntaris Catalans, dedicado a los soldados del Tercio de Voluntarios catalanes en la defensa de las plazas españolas en África.
Ja tornan, patria mia, de la guerra,
ja tornen victoriosos los teus fills:
contempla´ls de las naus saltar en terra,
de gloria coronals son fronts altius.
Ells son los que en las platjas africanas
alsaren la bandera en lloch tan al,
que may lo moro puga y sempre vanas
ses forsas veja per trencar són pal.
Ells son lo que romperen las murallas
de ferro y carn que l´barbaro oposà,
ells son los que los rius, barranchs y vallas
saltaren per entrar en sa ciutat.
Salud y gloria á ells, ó patria mia
etern llaor als inclits cassadors
que acaban de mostrar ab sa higaldia
que en vá ningú te insulta lo pendó.
Ab fills tan braus que feren tal hassanya
vencent mars, feras, terras y elements,
qui contra tu s´atrevia ja, Espanya?
Que pot per mes que s´ajunte l´mon enter?El 6 de julio de 1898, tres días después de la derrota de la escuadra de Cervera en el Combate de Santiago de Cuba, el catalán publicaba su famosa Oda a Espanya, un canto de dolor, una elegía casi funeraria, que tiene mucho que ver con la voluntad de resurgir.
En 1906, Maragall compuso un Himne Ibèric proponiendo la unión entre España y Portugal:
El mar és gran i es mou i brilla i canta,
dessota els vents bramant en fort combat,
és una immensa lluita ressonanta,
és un etern deler de llibertat.
Guaitant al mar els ulls més llum demanen,
bevent sos vents els pits se tornen braus;
anant al mar els homes s’agermanen,
venint del mar mai més seran esclaus.
Terra entre mars, Ibèria, mare aimada,
tots els teus fills te fem la gran cançó.
En cada platja fa son cant l’onada,
mes terra endins se sent un sol ressò,
que de l’un cap a l’altre a amor convida
i es va tornant un cant de germanor;
Ibèria! Ibèria! et ve dels mars la vida,
Ibèria! Ibèria! dóna als mars l’amor.
Al grito de la tramuntana, – bailamos la sardana
cerca del mar azul:
delante de la nieve de los Pirineos
sintiendo lejanos – otros cantos…
Cabeza viva! Catalanes,
se anuncia el gran devenir.
Vendrá por las cimas, – vendrá por el mar:
a todas partes hemos de acudir
a punto para vivir y para morir,
para grave padecer… para triumfar!
Una voz
Sola, sola enmedio de los campos,
tierra adentro, ancha es Castilla.
Y está triste, que solo ella
no puede ver los mares lejanos.
Habladle del mar, hermanos!
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| COMBATE DE SANTIAGO DE CUBA |
En 1906, Maragall compuso un Himne Ibèric proponiendo la unión entre España y Portugal:
Cantàbria! som tos braus mariners
cantant en mitj les tempestats:
la terra és gran, el mar ho és més,
i terra i mar són encrespats.
La nostra vida és lluita,
el nostre cor és fort,
ningú ha pogut tos fills domar:
només la mort, només la mort,
la neu dels cims, el fons del mar.
i terra i mar són encrespats.
La nostra vida és lluita,
el nostre cor és fort,
ningú ha pogut tos fills domar:
només la mort, només la mort,
la neu dels cims, el fons del mar.
La dolça Lusitània – a vora del mar gran,
les ones veu com vénen – i els astres com se’n van;
somnia mons que brollen – i mons que ja han fugit.
Li van naixent els somnis – de cara a l’infinit.
Per’xò està trista – però amb dolçor:
Lusitània! Lusitània!
Esperança… amor…
les ones veu com vénen – i els astres com se’n van;
somnia mons que brollen – i mons que ja han fugit.
Li van naixent els somnis – de cara a l’infinit.
Per’xò està trista – però amb dolçor:
Lusitània! Lusitània!
Esperança… amor…
De les platges africanes
ha vingut la gran cremor,
i els jardins d’Andalusia
han florit amb passió.
Flor vermella en cabell negre,
ulls de foc i cos suau,
ets la terra de les danses
perfilant-se en el cel blau.
Canta, canta, Andalusia,
el teu gran esllanguiment,
i en el vi de tes collites
do’m a beure el sol ardent.
ha vingut la gran cremor,
i els jardins d’Andalusia
han florit amb passió.
Flor vermella en cabell negre,
ulls de foc i cos suau,
ets la terra de les danses
perfilant-se en el cel blau.
Canta, canta, Andalusia,
el teu gran esllanguiment,
i en el vi de tes collites
do’m a beure el sol ardent.
Al crit de la tramuntana, – ballem la sardana
a vora el mar blau:
davant la neu del Pirineu
sentint llunyans – uns altres cants…
Cap viu! Catalans,
s’anuncia el gran esdevenir.
Vindrà pels cims, – vindrà pel mar:
a tot arreu hem d’acudir
a punt per viure i per morir,
per greu sofrir… per triomfar!
Una veu
Sola, sola enmig dels camps,
terra endins, ampla és Castella.
I està trista, que sols ella
no pot veure els mars llunyans.
Parleu-li del mar, germans!
El mar és gran i es mou i brilla i canta,
dessota els vents bramant en fort combat,
és una immensa lluita ressonanta,
és un etern deler de llibertat.
Guaitant al mar els ulls més llum demanen,
bevent sos vents els pits se tornen braus;
anant al mar els homes s’agermanen,
venint del mar mai més seran esclaus.
Terra entre mars, Ibèria, mare aimada,
tots els teus fills te fem la gran cançó.
En cada platja fa son cant l’onada,
mes terra endins se sent un sol ressò,
que de l’un cap a l’altre a amor convida
i es va tornant un cant de germanor;
Ibèria! Ibèria! et ve dels mars la vida,
Ibèria! Ibèria! dóna als mars l’amor.
Traducción al castellano del Himno Ibérico:
Cantabria! somos todos bravos marineros
cantando en medio de las tempestades:
la tierra es grande, el mar lo es más,
y tierra y mar son encrespados.
Nuestra vida es lucha,
nuestro corazón fuerte,
nadie ha podido a tus hijos domar:
solo la muerte, solo la muerte,
la nieve de las cimas, el fondo del mar.
cantando en medio de las tempestades:
la tierra es grande, el mar lo es más,
y tierra y mar son encrespados.
Nuestra vida es lucha,
nuestro corazón fuerte,
nadie ha podido a tus hijos domar:
solo la muerte, solo la muerte,
la nieve de las cimas, el fondo del mar.
La dulce Lusitania – cerca del mar grande,
las olas ve como vienen – y los astros como se van;
sueña mundos que brotan – y mundos que ya han huido.
Le van naciendo los sueños – de cara al infinito.
Por eso está triste – pero con dulzura:
Lusitania! Lusitania!
Esperanza… amor…
Le van naciendo los sueños – de cara al infinito.
Por eso está triste – pero con dulzura:
Lusitania! Lusitania!
Esperanza… amor…
De las playas africanas
ha venido el gran ardor,
y los jardines de Andalucia
han florecido con pasión.
Flor roja en pelo negro,
ojos de fuego y cuerpo suave,
eres la tierra de las danzas
perfilándose en el cielo azul.
Canta, canta, Andalucia,
tu gran extenuación,
y en el vino de tus cosechas
dame a beber el sol ardiente.
ha venido el gran ardor,
y los jardines de Andalucia
han florecido con pasión.
Flor roja en pelo negro,
ojos de fuego y cuerpo suave,
eres la tierra de las danzas
perfilándose en el cielo azul.
Canta, canta, Andalucia,
tu gran extenuación,
y en el vino de tus cosechas
dame a beber el sol ardiente.
Al grito de la tramuntana, – bailamos la sardana
cerca del mar azul:
delante de la nieve de los Pirineos
sintiendo lejanos – otros cantos…
Cabeza viva! Catalanes,
se anuncia el gran devenir.
Vendrá por las cimas, – vendrá por el mar:
a todas partes hemos de acudir
a punto para vivir y para morir,
para grave padecer… para triumfar!
Una voz
Sola, sola enmedio de los campos,
tierra adentro, ancha es Castilla.
Y está triste, que solo ella
no puede ver los mares lejanos.
Habladle del mar, hermanos!
El mar es grande y se mueve y brilla y canta,
debajo los viento dando bramidos en fuerte combate,
es una immensa lucha resonante,
es un eterno anhelo de libertad.
Mirando al mar los ojos más luz piden,
bebiendo sus vientos los pechos se vuelven bravos;
yiendo al mar los hombre se hermanan,
viniendo del mar nunca más seran esclavos.
Tierra entre mares, Iberia, madre amada,
todos tus hijos te hacemos la gran canción.
En cada playa hace su canto la ola,
mas tierra adentro se oye solo un eco,
que del uno hacia el otro a amor invita
y se va volviendo un canto de hermandad;
Iberia! Iberia! te viene de los mares la vida,
Iberia! Iberia! dá a los mares el amor.
debajo los viento dando bramidos en fuerte combate,
es una immensa lucha resonante,
es un eterno anhelo de libertad.
Mirando al mar los ojos más luz piden,
bebiendo sus vientos los pechos se vuelven bravos;
yiendo al mar los hombre se hermanan,
viniendo del mar nunca más seran esclavos.
Tierra entre mares, Iberia, madre amada,
todos tus hijos te hacemos la gran canción.
En cada playa hace su canto la ola,
mas tierra adentro se oye solo un eco,
que del uno hacia el otro a amor invita
y se va volviendo un canto de hermandad;
Iberia! Iberia! te viene de los mares la vida,
Iberia! Iberia! dá a los mares el amor.
Martín Garrido Hernando, poeta burgalés miembro de los Tercios de Requetés, retrató con gran elegancia y emotividad el valor de dichos soldados durante las Guerras Carlistas:
Lo demandó el honor y obedecieron,
lo requirió el deber y lo acataron;
con su sangre la empresa rubricaron
con su esfuerzo la Patria redimieron.
Fueron grandes y fuertes, porque fueron
fieles al juramento que empeñaron.
Por eso como valientes lucharon,
por eso como mártires murieron.
Inmolarse por Dios fue su destino,
salvar a España su pasión eterna,
servir al Rey su vocación y sino.
¡No supieron querer a otra Bandera!
¡No supieron andar otro camino!
¡No supieron morir de otra manera!
Otra de estas poesías patrióticas popularizadas entre el colectivo nacional:
Cunas humildes, al nacer mecieron,
vidas que asombro de los mundos fueron:
Fernando e Isabel, ¡pecho y cabeza!,
forjaron de un Imperio la grandeza.
Colón, humilde en ambición suprema,
añadió un nuevo mundo a su diadema.
Cervantes, pobre, con virtud notoria
da a España con su pluma eterna gloria.
Velázquez, sin soberbia, al orbe inquieta
con la luz singular de su paleta;
Y Pizarro y el Cid dan los mejores
destellos de que son conquistadores.
¿Qué gloria a su ascendencia enternecida
no dieron estos hombres con su vida?
Pon el primer jalón de este camino
regalando a tu hijito un pergamino.
El escritor romántico portugués en el siglo XIX João Baptista da Silva Leitão de Almeida Garrett escribió en referencia a una unión de pueblos bajo la misma nación entre España y Portugal:
"Españoles somos y de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la península ibérica."
También la historiografía fue otro recurso tratados por historiadores, cronistas, antropólogos y periodistas, como Benito Pérez Galdós, Modesto Lafuente, o Menéndez Pelayo.
Los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós están ampliamente relacionados con la Historia general de España desde los tiempos primitivos hasta nuestros días, de Modesto Lafuente, publicada en treinta tomos, entre 1850 y 1870.
Menéndez Pelayo fue autor de una descomunal obra encaminada a registrar los rasgos específicos de la cultura española y a denunciar las supuestas maquinaciones contra ella. Su Historia de los heterodoxos españoles, publicada entre los años 1880 y 1882, fue el libro definitivo que permitió al pensador santanderino realizar todas las ideas apuntadas en La ciencia española, donde había identificado ciencia y teología para demostrar los avances científicos de la España del Siglo de Oro.
El argumento de la Historia de los heterodoxos divide al ciudadano español en dos: el genio y el heterodoxo. El genio español es, desde los tiempos de san Isidoro de Sevilla, eminentemente católico. El heterodoxo español se encuentra en Prisciliano, el Krausismo de Sanz del Río y su Institución Libre de Enseñanza, el Protestantismo, la Ilustración y el Liberalismo, siendo algo pasajero y accidental.
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| HISTORIA DE LOS HETERODOXOS ESPALES, POR MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO |
En Trafalgar, uno de los Episodios Nacionales narrados por Benito Pérez Galdós, su protagonista, Marcial, explica el sentimiento patriótico que surgió en su interior momentos antes de iniciarse el combate entre la flota inglesa y la armada combinada franco-española. Lo describe como un sentimiento espontaneo que surge como responsabilidad y legitimidad a defender su Patria, una inmensa tierra poblada de gentes, todos fraternalmente unidos:
"Por primera vez entonces percibí con completa claridad la idea de la Patria, y mi corazón respondió a ella con espontáneos sentimientos, nuevos hasta aquel momento en mi alma. Hasta entonces la Patria se me representaba en las personas que gobernaban la Nación, tales como el Rey y su célebre ministro, a quienes no consideraba con igual respeto. Como yo no sabía más historia que la que aprendí en la caleta, para mí era de ley que debía uno entusiasmarse al oír que los españoles habían matado muchos moros primero, y gran pacotilla de ingleses y franceses después. Me representaba, pues, a mi país como muy valiente; pero el valor que yo concebía era tan parecido a la barbarie como un huevo a otro huevo. Con tales pensamientos, el patriotismo no era para mí más que el orgullo de pertenecer a aquella casta de matadores de moros. Pero en el momento que precedió al combate comprendí todo lo que aquella divina palabra significaba, y la idea de nacionalidad se abrió paso en mi espíritu, iluminándolo y descubriendo infinitas maravillas, como el sol que disipa la noche y saca de la oscuridad un hermoso paisaje. Me representé a mi país como una inmensa tierra poblada de gentes, todos fraternalmente unidos; me representé la sociedad dividida en familias, en las cuales había esposas que mantener, hijos que educar, hacienda que conservar, honra que defender; me hice cargo de un pacto establecido entre tantos seres para ayudarse y sostenerse contra un ataque de fuera, y comprendí que por todos habían sido hechos aquellos barcos para defender la Patria, es decir, el terreno en que ponían sus plantas, el surco regado con su sudor, la casa donde vivían sus ancianos padres, el huerto donde jugaban sus hijos, la colonia descubierta y conquistada por sus ascendientes; el puerto donde amarraba su embarcación fatigada del largo viaje; el almacén donde depositaban sus riquezas; la iglesia, sarcófago de sus mayores, habitáculo de sus santos y arca de sus creencias; la plaza, recinto de sus alegres pasatiempos; el hogar doméstico, cuyos antiguos muebles, transmitidos de en generación en generación, parecen el símbolo de la perpetuidad de las naciones; (...). Yo creía también que las cuestiones que España tenía con Francia o con Inglaterra eran siempre porque alguna de estas naciones quería quitarnos algo, en los cual no iba del todo descaminado. Parecíame, por tanto, tan legítima la defensa como brutal la agresión; y como había oído decir que la justicia triunfaba siempre, no dudaba de la victoria. Mirando nuestras banderas rojas y amarillas, los colores combinados que mejor representan al fuego, sentí que mi pecho se ensanchaba; no pude contener algunas lágrimas de entusiasmo; (…)."
![]() |
| TRAFALGAR, EPISODIOS NACIONALES, POR BENITO PÉREZ GALDÓS |








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