TEXTOS SOBRE LA NACIÓN ESPAÑOLA POR ESPAÑOLES

  

Benito Jerónimo Feijoo, discurso décimo Amor de la Patria, y pasión nacional, escrito en el tomo III de su obra Teatro Crítico Universal, de 1729:
"No niego, que debajo del nombre de Patria, no sólo se entiende la República, o Estado, cuyos miembros somos, y a quien podemos llamar Patria común; mas también la Provincia, la Diócesi, la Ciudad, o distrito donde nace cada uno, y a quien llamaremos Patria particular. Pero asimismo es cierto, que no es el amor a la Patria, tomada en este segundo sentido, sino en el primero, el que califican con ejemplos, persuasiones, y apotegmas Historiadores, Oradores, y Filósofos. La Patria a quien sacrifican su aliento las armas heróicas, a quien debemos estimar sobre nuestros particulares intereses, la acreedora a todos los obsequios posibles, es aquel cuerpo de Estado; donde debajo de un gobierno civil estamos unidos con la coyunda de unas mismas leyes. Así España es el objeto propio del amor del Español, Francia del Francés, Polonia del Polaco. Esto se entiende, cuando la transmigración a otro País no los haga miembros de otro Estado; en cuyo caso éste debe prevalecer al País donde nacieron, sobre lo cual haremos abajo una importante advertencia. Las divisiones particulares que se hacen de un dominio en varias Provincias, o Partidos, son muy materiales, para que por ellas se hayan de dividir los corazones."


Melchor Gaspar de Jovellanos, correspondencia con el general francés Sebastiani que dirigía el asedio de Cádiz, fechada el 12 de mayo de 1809:
"Señor General: yo no sigo un partido, sigo la santa y justa causa que sigue mi patria, que unánimemente adoptamos los que recibimos de su mano el augusto encargo de defenderla y regirla, y que todos habemos jurado seguir y sostener a costa de nuestras vidas. No lidiamos como pretendéis, por la inquisición ni por soñadas preocupaciones, ni por el interés de los grandes de España; lidiamos por los preciosos derechos de nuestro rey, nuestra religión, nuestra constitución y nuestra independencia... Porque, señor general, no os dejéis alucinar: estos sentimientos que tengo el honor de expresaros son los de la nación entera sin que haya en ella un solo hombre bueno aún entre los que vuestras armas oprimen, que no sienta en su pecho la noble llama que arde en el de sus defensores."
"Quien deja de ser amigo de mi Patria deja de serlo mío. España no lidia por los Borbones, ni por Fernando. Lidia por sus propios derechos. Derechos originales, sagrados, imprescriptibles, superiores, e independientes de toda familia o dinastía. España lidia por su religión, por su constitución, por sus leyes, sus costumbres, sus usos… En una palabra: España lidia por su Libertad."


Agustín Argüelles en el Discurso preliminar a la Constitución política de la Monarquía española del 19 de marzo de 1812:
"La Nación, Señor, víctima de un olvido tan funesto, y no menos desgraciado por haberse dejado despojar por los ministros y favoritos de los reyes de todos los derechos e instituciones que aseguraban la libertad de sus individuos, se ha visto obligada a levantarse toda ella para oponerse a la más inaudita agresión que han visto los siglos antiguos y modernos; la que se había preparado y comenzado a favor de la ignorancia y oscuridad en que yacían tan santas y sencillas verdades. Napoleón, para usurpar el trono de España, intentó establecer, como principio incontrastable, que la Nación era una propiedad de la familia real, y bajo tan absurda suposición arrancó en Bayona las cesiones de los reyes padre e hijo. V. M. no tuvo otra razón para proclamar solemnemente en su augusto decreto del 24 de septiembre la soberanía nacional y declarar nulas las renuncias hechas en aquella ciudad de la corona de España por falta de consentimiento libre y espontáneo de la Nación, sino recordar a ésta que una de sus primeras obligaciones debe ser en todos los tiempos la resistencia a la usurpación de su libertad e independencia. La sublime y heroica insurrección a que ha recurrido la desventurada España para oponerse a la atroz opresión que se la preparaba, es uno de aquellos dolorosos y arriesgados remedios a que no puede acudirse con frecuencia sin aventurar la misma existencia política que por su medio se intenta conservar. Por tanto, la experiencia acredita, y aconseja la prudencia, que no se pierda jamás de vista cuanto conviene a la salud y bienestar de la Nación, no dejarla caer en el fatal olvido de sus derechos, del cual han tomado origen los males que la han conducido a las puertas de la muerte."

La idea de nación española según algunos diputados de las Cortes de Cádiz de 1812:

Mahamud:
"Todos somos españoles y no debe de haber diferencia en la subsistencia y modo de obedecer y servir en las cosas de provecho común de la Nación entre las Coronas de Castilla, Aragón, Galicia, Asturias, Andalucía, Navarra y las Provincias, Valencia, Murcia y las demás."

Pérez Villamil:
"Una legislación «que haga en todas las provincias que componen esta vasta Monarquía una nación verdaderamente una, donde todos sean iguales en derechos, iguales en obligaciones, iguales en cargas."

Canga Argüelles, Reflexiones sociales:
"Nada había más funesto que llevar a las Cortes pretensiones aisladas de privilegios y de gracia: el aragonés, el valenciano y el catalán, unidos al gallego y la andaluz sólo será español; y, sin olvidar lo bueno que hubiere en los códigos antiguos de cada reino para acomodarlo a la nación entera, se prescribirá como un delito todo empeño dirigido a mantener las leyes particulares para cada provincia, de cuyo sistema nacerá precisamente el federalismo, la desunión y nuestro infortunio."


Vicente Blasco Ibáñez, nacido en Valencia en 1867, es uno de los grandes escritores españoles de todos los tiempos, y el primer autor de "best sellers" de nuestro país. Perteneciente a una familia acomodada, su actividad política a favor del ideal republicano (fue diputado en Cortes) le llevó a pasar gran parte de su vida fuera de España en un autoexilio durante el cual emprendió toda suerte de negocios hasta hacer fortuna como escritor y periodista.

Residió sobre todo en Francia, donde le encontró el estallido de la Primera Guerra Mundial, por entonces llamada Gran Guerra, la cual inspiró no sólo su monumental Crónica, sino varias de sus novelas más importantes, entre ellas Los cuatro jinetes del Apocalipsis o Mare Nostrum, que fueron grandes éxitos e hicieron de él un escritor famoso en todo el mundo.

Su oposición a la monarquía y a la dictadura de Primo de Rivera le impidieron regresar a España. Desde Francia combatió activamente al dictador con sus artículos, preconizando para España un modelo de sociedad democrática basado en el republicanismo francés. Debido a una enfermedad pulmonar mal tratada, falleció en el exilio sin llegar a presenciar la proclamación de la República Española. Sus escritos políticos más comprometidos y, en particular, su Crónica de la Guerra Europea, fueron silenciados durante décadas por la dictadura franquista debido a su crítica al militarismo alemán.

Palabras de Vicente Blasco Ibáñez en Manila pronunciadas en 1924:
"…y os encuentro especialmente a todos vosotros, hijos de las Islas Filipinas, que verdaderamente me habéis sorprendido, porque yo, al llegar a este país me imaginé que unicamente me encontraría con algunos intelectuales que hablarían el español, que conservarían el recuerdo del idioma español, y me he encontrado con todo un pueblo culto, con un pueblo vigoroso, con un pueblo que tiene derecho a una vida amplia, inmensa, y como símbolo espiritual de su personalidad, emplea el idioma de España, idioma de sus padres, el idioma de la civilización europea que vino aquí por primera vez."


Santiago Ramón y Cajal, natural de Petilla de Aragón, donde nació en 1852, fue un médico español, especializado en histología y anátomo-patología. Obtuvo el premio Nobel de Medicina en 1906 por descubrir los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, una nueva y revolucionaria teoría que empezó a ser llamada la "doctrina de la neurona", basada en que el tejido cerebral está compuesto por células individuales.
"Entre los sentimientos que deben animar al hombre de ciencia merece particular mención el patriotismo. Este sentimiento tiene en el sabio signo exclusivamente positivo: ansía elevar el prestigio de su patria, pero sin denigrar a los demás."
Frase perteneciente al discurso introductorio como miembro de la academia española de medicina. El que ha sido seguramente nuestro mayor premio nobel. Fotógrafo, médico y científico. Hombre polifacético y cultivado, perteneciente a la élite intelectual a finales del siglo XIX y del XX.

Su trabajo y su aportación a la neurociencia se verían reconocidos, finalmente, en 1906, con la concesión del Premio Nobel en Fisiología o Medicina, galardón que compartió con el médico italiano Camillo Golgi, cuyo método de tinción aplicó Cajal durante años. Tras el premio, Cajal aún publicó muchas obras literarias y biográficas y sus Estudios sobre la degeneración del sistema nervioso. Mientras tanto, se consagró a sus alumnos. Ellos fueron quienes le acompañaron, por expreso deseo del propio Cajal, en su último adiós, ocurrido el 17 de octubre de 1934, poco después de publicar su conocida obra El mundo visto a los ochenta años.

Ramón y Cajal escribió en El mundo visto a los ochenta años (1934):
"No; digan cuanto gusten derrotistas y augures pusilánimes, el ímpetu de nuestra raza no se extingue fácilmente. Padecerá eclipses, atonías, postraciones como las han padecido otros pueblos. De su letargo actual, contristrador y deprimente, se levantará algún día, cuando un taumaturgo genial, henchido de viril energía y clarividente sentido político, obre el milagro de galvanizar el corazón desconcertado de nuestro pueblo, orientando las voluntades hacia un fin común: la prosperidad de la vieja Hispania. 
No soy adversario, en principio, de la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen en lo más mínimo el sagrado principio de la Unidad Nacional..."

Escribió en sus Memorias:
"Mi fuerza fue el sentimiento patriótico. Mi ideal, aumentar el caudal de ideas españolas circulantes por el mundo, granjeando respeto y simpatía para nuestra ciencia. No soy en realidad un sabio sino un español."


Ramón y Cajal escribió en el Madrid de 1934 lo siguiente:
"Deprime y entristece el ánimo, el considerar la ingratitud de los vascos, cuya gran mayoría desea separarse de la Patria común. Hasta en la noble Navarra existe un partido separatista o nacionalista, robusto y bien organizado, junto con el Tradicionalista que enarbola todavía la vieja bandera de Dios, Patria y Rey.  
En la Facultad de Medicina de Barcelona, todos los profesores, menos dos, son catalanes nacionalistas; por donde se explica la emigración de catedráticos y de estudiantes, que no llega hoy, según mis informes, al tercio de los matriculados en años anteriores. Casi todos los maestros dan la enseñanza en catalán con acuerdo y consejo tácitos del consabido Patronato, empeñado en catalanizar a todo trance una institución costeada por el Estado. 
A guisa de explicaciones del desvío actual de las regiones periféricas, se han imaginado varias hipótesis, algunas con ínfulas filosóficas. No nos hagamos ilusiones. La causa real carece de idealidad y es puramente económica. El movimiento desintegrador surgió en 1900, y tuvo por causa principal, aunque no exclusiva, con relación a Cataluña, la pérdida irreparable del espléndido mercado colonial. 
En cuanto a los vascos, proceden por imitación gregaria. Resignémonos los idealistas impenitentes a soslayar raíces raciales o incompatibilidades ideológicas profundas, para contraernos a motivos prosaicos y circunstanciales. 
¡Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del imperialismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por reyes y gobiernos! 
Ella, despojada primeramente de sus libertades, bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado, le echan en cara su centralismo avasallador. 
No me explico este desafecto a España de Cataluña y Vasconia. Si recordaran la Historia y juzgaran imparcialmente a los castellanos, caerían en la cuenta de que su despego carece de fundamento moral. A este respecto, la amnesia de los vizcaitarras es algo incomprensible. Los cacareados Fueros, cuyo fundamento histórico es harto problemático, fueron ratificados por Carlos V en pago de la ayuda que le habían prestado los vizcaínos en Villalar, ¡estrangulando las libertades castellanas! 
Cuánta ingratitud tendenciosa alberga el alma primitiva y sugestionable de los secuaces del vacuo y jactancioso Sabino Arana. La lista interminable de subvenciones generosamente otorgadas a las provincias vascas constituye algo indignante. Las cifras globales son aterradoras. Y todo para congraciarse con una raza (sic) que corresponde a la magnanimidad castellana (los despreciables "maketos") con la más negra ingratitud. 
A pesar de todo lo dicho, esperamos que en las regiones favorecidas por los Estatutos, prevalezca el buen sentido, sin llegar a situaciones de violencia y desmembraciones fatales para todos. Estamos convencidos de la sensatez catalana, aunque no se nos oculte que en los pueblos envenenados sistemáticamente durante más de tres decenios por la pasión o prejuicios seculares, son difíciles las actitudes ecuánimes y serenas. 
No soy adversario, en principio, de la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen en lo más mínimo el sagrado principio de la Unidad Nacional. Sean autónomas las regiones, mas sin comprometer la Hacienda del Estado. 
Preciso es recordar –así lo proclama toda nuestra Historia– que somos incoherentes, indisciplinados, apasionadamente localistas, amén de tornadizos e imprevisores. El todo o nada es nuestra divisa. 
Nos falta el culto de la Patria Grande. 
Si España estuviera poblada de franceses e italianos, alemanes o británicos, mis alarmas por el futuro de España se disiparían. Porque estos pueblos sensatos saben sacrificar sus pequeñas querellas de campanario en aras de la concordia y del provecho común."


José Ortega y Gasset ha sido el más grande escritor y pensador que ha dado la filosofía española. Muy reconocido en la Europa de su tiempo, fue un claro defensor y participante de la elaboración de la II República y diputado en Cortes.  

Este es el discurso pronunciado en las Cortes Constituyentes del 25 de septiembre de 1931, en Diario de Sesiones, durante la Legislatura de 1931-33:
"Tuvo España el honor de ser la primera nacionalidad que logra ser una, que concentra en el puño de un rey todas sus energías y capacidades. Esto basta para hacer comprensible su inmediato engrandecimiento. La unidad es un aparato formidable por sí mismo, y aun siendo muy débil quien lo maneja, hace posible las grandes empresas. Mientras el pluralismo feudal mantenía desparramado el poder de Francia, de Inglaterra, de Alemania, y un atomismo municipal disociaba a Italia, España se convierte en un cuerpo compacto y elástico."
"La continuada lucha fronteriza que mantienen los castellanos con la Media Luna, con otra civilización, permite a éstos descubrir su histórica afinidad con las demás Monarquías ibéricas, a despecho de las diferencias sensibles: rostro, acento, humor, paisaje. La "España una" nace así en la mente de Castilla, no como una intuición de algo real -España no era, en realidad, una- sino como un ideal esquema de algo realizable, un proyecto incitador de voluntades, un mañana imaginario capaz de disciplinar el hoy y de orientarlo, a la manera que el blanco atrae la flecha y tiende el arco."
"La unidad de España fue, ante todo y sobre todo, la unificación de las dos grandes políticas internacionales que a la sazón había en la península: la de Castilla hacia África y el centro de Europa; la de Aragón, hacia el Mediterráneo. El resultado fue que, por primera vez en la historia, se idea una Política mundial: la unidad española fue hecha para intentarla."
"España es una cosa hecha por Castilla y hay razones para ir sospechando que, en general, sólo cabezas castellanas tienen órganos adecuados para percibir el gran problema de la España integral."
"España fue una espada cuyo puño estaba en Castilla y la punta en todas partes."
"Dislocando, digo, nuestra compacta soberanía fuéramos caso único en la historia contemporánea. Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario, que se federaliza, es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión."


En su obra España invertebrada, publicada en 1921, analizó los motivos, razones y consecuencias de la división en reinos de taifas egoístas que aquejaban, y lo hacen todavía, a nuestro país, un problema que tiene una larga trayectoria temporal.
"Uno de los fenómenos más característicos de la vida pública política española en los últimos veinte años ha sido la aparición de regionalismos, nacionalismos, separatismos; esto es, movimientos de secesión étnica y territorial. Para la mayor parte de la gente el "nacionalismo" catalán y vasco es un movimiento artificioso…empieza de pronto unos años hace. Unos cuantos hombres, movidos por codicias económicas, por soberbias personales, por envidias más o menos privadas, van ejecutando deliberadamente esta faena de despedazamiento nacional…Los que tienen de esos movimientos pareja idea, piensan con lógica consecuencia que la única manera de combatirlos es ahogarlos por directa estrangulación…el Poder central deberá prestar la incontrastable fuerza de que como tal Poder total goza, a una de las partes contendientes; naturalmente, la unitaria.  
Yo no sabría decir hasta qué extremado punto discrepan de las referidas mis opiniones sobre el origen, carácter, trascendencia y tratamiento de esas inquietudes secesionistas.  
Luego veremos que esa manera de entender los "nacionalismos" y ese sistema de dominarlos es, a su vez, separatismo y particularismo: es catalanismo y bizcaitarrismo, bien que de signo contrario.  
Castilla es la primera en iniciar grandes empresas, que requieren amplia colaboración. Sólo en Aragón existía, como en Castilla, sensibilidad internacional, pero contrarrestada por un irreductible apego a sus peculiaridades étnicas y tradicionales. Fernando el Católico comprendió que era preciso incorporarse a una España mayor. ¿Para qué, con qué fin, bajo qué ideas ondeadas como banderas incitantes? ¿Para vivir juntos, parta sentarse en torno al fuego central, a la vera unos de otros, como viejas sibilantes en invierno? Todo lo contrario. La unión se hace para lanzar la energía española a los cuatro vientos, para inundar el planeta, para crear un imperio más amplio.  
La unidad española fue, ante todo y sobre todo, la unificación de las dos grandes políticas internacionales que había en la Península: La de Castilla hacia África y el centro de Europa; la de Aragón hacia el Mediterráneo. El resultado fue que, por primera vez en la historia se idea una Weltpolitik: la unidad española fue hecha para intentarla.  
Mientras  España tuvo empresas a las que dar cima y se cernía un sentido de vida en común sobre la convivencia peninsular, la incorporación nacional fue aumentando o no sufrió quebranto…"


Miguel de Unamuno fue uno de los escritores y filósofos más sobresalientes de la Generación del 98. Poseyó de una gran categoría humana e intelectual en el panorama cultural hispánico del siglo XX. Fue padre del Existencialismo cristiano (la agonía del Cristianismo), mano a mano con Kierkegaard; ciudadano ejemplar y patriótico opuesto a toda brutalidad y atavismo fascista, comunista o monárquico; ensayista excepcional dotado de un maravilloso dominio del idioma castellano; filólogo, filósofo, traductor, intelectual, docente, creador de nuevos géneros literarios (las "nivolas"), poeta, autor teatral, etc. Su larga sombra se proyecta sobre la cultura española moderna influyendo de modo capital en todas las corrientes literarias y filosóficas de pre y postguerra.

Defensor del Socialismo y de la II República, llegó a enfrentarse a los totalitarismos de la Europa de su época, desde el Comunismo al Franquismo. Pero jamás renegó de su identidad vasca y española:
"¡Pues sí, soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo, y el españolismo es mi religión, y el cielo en que quiero creer es una España celestial y eterna, y mi Dios un Dios, el de Nuestro Señor Don Quijote, un dios que piensa en español y en español dijo: ¡sea la luz!, y su verbo fue verbo español…!"
MIGUEL DE UNAMUNO

Sobre los españoles escribió:
"Cuando en España se habla de cosas de honor, un hombre honrado sencillamente tiene que echarse a temblar."
"Los españoles que adoptan juicios deformados son unos cuantos atolondrados que no conocen nuestra propia historia." 
"La sangre de mi espíritu es mi lengua y mi patria es allá donde resuena."
Sobre la identidad de los vascongados en su novela Niebla escribió: "Soy doblemente español, por vasco y por español."
"Los vascos somos el alcaloide o esencia de los español."
"La Compañía de Jesús y la República de Chile son las dos grandes hazañas del pueblo vascongado."
Sobre el vascuence se atrevió a decir:
"El vascuence, hay que decirlo, como unidad no existe, es un conglomerado de dialectos en que no se entienden a las veces los unos con los otros. Mis cuatro abuelos eran, como mis padres, vascos; dos de ellos no podían entenderse entre sí en vascuence, porque eran de distintas regiones: uno de Vizcaya y el otro de Guipúzcoa."
MIGUEL DE UNAMUNO

Sobre Simón Bolivar escribió: 
"Su alma creó patrias y enriqueció el alma española, el alma eterna de la España inmortal y de la humanidad con ella."
Esta frase está grabada en la parte derecha del pedestal de la estatua ecuestre de Simón Bolivar.

Unamuno se lamentaba sobre el desarrollo que estaban tomando los independentismos vasco y catalán y sus fundamentos manipulados y victimistas cuando decía:
"Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee." 
"El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia."
El 12 de octubre de 1936, durante el enfrentamiento que tuvo con el general Millán Astray en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, llegó a decirle:
"Este es el templo de la inteligencia y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que nunca tendréis: razón y derecho a la lucha. Me pare inútil el pediros que penséis en España. He dicho."
 
MIGUEL DE UNAMUNO

Si Unamuno es el más grande pensador vasco de todos los tiempos, Baroja es el más grande novelista. Nadie ha descrito mejor que el color, calor, carácter, idiosincrasia y fuerza vital de los vascos. Cuentos como La dama de Urtubi o novelas como Zalacaín el aventurero hacen que todo el que se deleite en su lectura, sienta una profunda simpatía por todo lo vasco y se encariñe con sus personajes.

Al igual de Miguel de Unamuno, Pio Baroja fue otro escritor de la Generación del 98, defensor de la II República, jamás renegó de su sentimiento de pertenencia vasco y español.

En plena crisis de identidad de la conciencia nacional tras la pérdida de los últimos territorios imperiales en 1898, reflexionaba sobre los españoles:
"Los españoles hemos sido grandes en otra época, amamantados por la guerra, por el peligro y la acción; hoy no lo somos. Mientras no tengamos más ideal que el de una pobre tranquilidad burguesa, seremos insignificantes y mezquinos."
PÍO BAROJA

Tanto Unamuno como Baroja criticaron la manipulación e interpretación interesada que de la historia de España habían hecho los nacionalistas.
"Los nacionalismos vasco y catalán se fundamentan en textos de segundo orden."
A los pocos días del ruidoso discurso de Unamuno en Bilbao, Baroja dio su opinión acerca de lo sostenido por su paisano en relación al vascuence. Lo hizo con su lapidaria ironía y la exquisita sencillez lógica de su prosa:
"Para un castellano lo dicho por Unamuno es una revelación; para un éuscaro es una blasfemia; para un vascongado inteligente, es una verdad que está harto de saberla."
Baroja estableció así la contradicción de la anti-inteligencia de los bizcaitarras de Sabino Arana que tomaron como una blasfemia lo que Unamuno les había dicho acerca de su absurdo y anacrónico euskarismo; y la inteligencia de vascongados que como él, eran los insultados por los disparates lingüísticos e históricos del para entonces incipiente nacionalismo separatista vasco.
"El vascuence no ha sido ni es una lengua literaria o filosófica, ha venido estrecha a todos los vascongados que han tratado de expresar sus pensamientos en él."
Describió en 1901 a los seguidores de Sabino Arana, sin sospechar la profética actualidad que sus palabras iban a tener un siglo después:
"Si algunos han querido demostrar que el vascuence es una lengua que puede transformarse en un idioma literario y científico ha sido un corto número de chiflados y un gran número de éuscaros carlistas con disfraz de filólogos que creen que toda la verdad del mundo está encerrada en ellos."
PÍO BAROJA

Para Baroja, la filiación política de ese absurdo estaba clara:
"El éuscaro ha sido el padre del bizcaitarra y el carlista el padre del éuscaro. El euscarismo comenzó a manifestarse con energía después de la guerra y de que el Gobierno de la restauración quitase los fueros."En esa época y a consecuencia de esa medida todo el elemento carlista y reaccionario se sintió impulsado por una misma aspiración tradicionalista y como caballo de batalla tomaron los éuscaros el vascuence y trataron de hacer una restauración histórica, lingüística y literaria de él."
Baroja, que hablaba éuscaro mejor que Sabino Arana y conocía los pueblos y valles más escondidos de sus cuentos y novelas vascas, dijó:
"El euscarismo no encarnó en el espíritu del pueblo y no puede hacer literatura vascuence digna de ser estimada."
Sentenció proféticamente en 1901, que lo que entonces se logró con ello: 
"... fue introducir la afectación, el engolamiento, la cursilería entre los que escribieron en vascuence, de tal modo, que no ha habido poeta vascongado moderno que no haya recurrido a la trompa épica para tocar en falsete aires en honor de la Madre Euskeria, del Padre Aitor y de otra porción de entes tan ridículos como fantásticos."
Baroja remata diciéndoles algo que hoy se puede repetir sin perder un átomo de actualidad:
"Ninguno de esos poetas se han dirigido a la tierra y han ido a ver al vasco tal como es. No han hecho más que fantasear y mentir. Han pintado vascongados de plomo, costumbres para ser representadas en los escenarios madrileños del género chico. Todo lo han falsificado de un modo repulsivo. Han llegado a querer demostrarnos que los vascos, cuando eran salvajes, ya creían en un Dios único, cosa que asegura el sabio jesuita Larramendi, probablemente en un rasgo de humorismo. De esas piadosas mistificaciones hay a montones, inventadas por los éuscaros."
De poco sirvió lo que Miguel de Unamuno y Pío Baroja dijeron y advirtieron hace un siglo. Las ideas estupefacientes de Sabino Arana fueron preferidas y triunfaron. Hoy en día, las ideas, reflexiones, y raciocinios de Unamuno y Baroja están políticamente proscritos en el País Vasco y son desconocidos por su sociedad.

PÍO BAROJA


Julián Marías en Ideas y creencias en el mundo hispánico
"La Historia está olvidada, desconocida, cuando no desfigurada. La vitalidad da sus poderosos en cada vida individual, y por eso España es un país divertido, atractivo, en el que a pesar de todo, es grato y estimulante vivir. Pero hace falta algo más para que esas posibilidades alcancen el nivel que reclama un pueblo que ha configurado buena parte del mundo."
"España es un país formidable, con una historia maravillosa de creación, de innovación, de continuidad de proyecto… Es el país más inteligible de Europa, pero lo que pasa es que la gente se empeña en no entenderlo."
"España fue devuelta a los españoles hacia 1976 (…) Nos hemos encontrado con que el pueblo español estaba vivo, activo, en disponibilidad: ni enfermo ni envilecido ni lleno de odio. Esto ha sido posible porque no ha faltado la levadura o, si se prefiere otra imagen, la sal de la tierra, que ha evitado la corrupción. Y esta sal histórica es una combinación de verdad y libertad."
"Castilla acertó a superar su propio particularismo e invitó a los demás pueblos peninsulares para que colaborasen en un gigantesco proyecto de vida común. Inventa Castilla grandes empresas incitantes, se pone al servicio de altas ideas jurídicas, morales y religiosas; dibuja un sugestivo plan de orden social; impone la norma de que todo hombre mejor debe ser preferido a su inferior, el activo al inerte, el agudo al torpe, el noble al vil…"
"La leyenda de la España inquisitorial, ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los pueblos cultos, dispuesta siempre a las represiones violentas, enemiga del progreso y de las innovaciones... la leyenda que habiendo empezado a difundirse en el siglo XVI, a raíz de la Reforma, no ha dejado de utilizarse en contra nuestra desde entonces."
"La invasión musulmana nuca fue aceptada. Al contrario, fue el motor, el principio organizador de la España que se interpreta y afirma como cristiana, que enlaza con el reino visigodo y pretende resucitarlo, aunque en realidad va a crear algo distinto, porque nunca se vuelve atrás. Pero la originalidad de la Españas que se va gestando durante la reconquista, comparada con las restantes naciones europeas, procede precisamente de haberse apoyado en el reino visigodo como modelo: funciona como un espacio ideal que se va a ir llenando de contenido y que sirve de marco que va dando sentido a las fracciones logradas de la reconquista; y digo fracciones porque cada una de ellas está referida a esa unidad total que preexiste a todas; podríamos decir, usando una expresión de la matemática, que la Reconquista es una "integración por partes" de la España perdida."


Jaime Balmes
"Ni en Cataluña, ni en Aragón, ni en Valencia, ni en Navarra, ni en las provincias Vascongadas se alzó el grito a favor de los antiguos fueros. Independencia, Patria, Religión, Rey, hé aquí los nombres que se vieron escritos en todos los manifiestos, en todas las proclamas, en todo linage de alocuciones; hé aquí los nombres que se invocaron en todas partes con admirable uniformidad. 
Cuando la monarquía había desaparecido, natural era que se presentasen las antiguas divisiones, si es que en realidad existían; pero nada de eso; jamás se mostró más vivo el sentimiento de nacionalidad, jamás se manifestó más clara la fraternal unidad de todas las provincias. Ni los catalanes vacilaban en acudir al socorro de Aragón, ni los aragoneses en ayudar a Cataluña, y unos y otros se tenían por felices si podían favorecer en algo a sus hermanos de Castilla (...) españoles, y nada más que españoles eran..."


Marcelino Menéndez Pelayo
"El nombre de España, que hoy abusivamente aplicamos al reino unido de Castilla, Aragón y Navarra, es un nombre de región, un nombre geográfico, y Portugal es y será tierra española, aunque permanezca independiente por edades infinitas; es más, aunque Dios la desgaje del territorio peninsular, y la haga andar errante, como a Délos, en medio de las olas. No es posible romper los lazos de la historia y de la raza, no vuelven atrás los hechos ni se altera el curso de la civilización por divisiones políticas (siquiera eternamente), ni por voluntades humanas.Todavía en este siglo ha dicho Almeida-Garret, el poeta portugués por excelencia. "Españoles somos y de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la península ibérica". España y Portugal es tan absurdo como si dijéramos España y Catalunya. A tal extremo nos han traído los que llaman lengua española al castellano e incurren en otras aberraciones por el estilo."
... Esta unidad se la dio a España el cristianismo. La Iglesia nos educó a sus pechos con sus mártires y confesores, con el régimen admirable de sus concilios por ella fuimos nación, y gran nación, en vez de muchedumbre de gentes colecticias, nacidas para presa de la tenaz porfía de cualquier vecino codicioso. 
España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vettones o de los reyes de taifas."


José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española:
"El separatismo ignora u olvida la realidad de España. Desconoce que España es, sobre todo, una gran unidad de destino. Los separatistas se fijan en si hablan lengua propia, en si tienen características raciales propias, en si su comarca presenta clima propio o especial fisonomía topográfica. Pero, habrá que repetirlo siempre, una nación no es una lengua, ni una raza, ni un territorio, es una unidad de destino en lo universal. Esa unidad de destino se llamó y se llama España. Bajo el signo de España cumplieron su destino, unidos en lo universal, los pueblos que la integran. Nada puede justificar que esa magnífica unidad, creadora de un mundo, se rompa."
"La España de los trágicos destinos, la que, por vocación de águila imperial, no sirve para cotorra amaestrada de Parlamento. Esa que ruge imprecaciones en las paredes de los pueblos andaluces y se revuelve desde hace más de un siglo en una desesperada frustración de empresas. La España de las hambres y de las sequías. La que, de cuando en cuando, aligera en un relámpago de local ferocidad embalses seculares de cólera."


Dolores Ibárruri Gómez, llamada Pasionaria, fue dirigente del Partido Comunista de España y natural de Vizcaya. Luchó por la defensa de la II República y por los derechos de las mujeres, pero lo hizo desde un pensamiento e identidad española, en referencia siempre al pueblo español como comunidad unitaria y una nación irreductible.

Así lo refleja el mensaje de despedida que ofreció a los voluntarios de las Brigadas Internacionales, lleno de alabanzas y clamores hacia España y al pueblo español en palabras como "hijos de la España inmortal", "nuestra España", "Banderas de España", "el orgullo de la patria libre sea igualmente sentido por todos los españoles", "tierra de España", República de España", "pueblo español", etc.
"Hasta pronto hermanos  
Es muy difícil pronunciar unas palabras de despedida dirigidas a los héroes de las Brigadas Internacionales, por lo que son y por lo que representan.  
Un sentimiento de angustia, de dolor infinito, sube a nuestras gargantas atenazándolas... Angustia por los que se van, soldados del más alto ideal de redención humana, desterrados de su patria, perseguidos por la tiranía de todos los pueblos...  
Dolor por los que se quedan aquí para siempre, fundiéndose con nuestra tierra y viviendo en lo más hondo de nuestro corazón aureolados por el sentimiento de nuestra eterna gratitud.  
De todos los pueblos y todas las razas, vinisteis a nosotros como hermanos nuestros, como hijos de la España inmortal, y en los días más duros de nuestra guerra, cuando la capital de la República española se hallaba amenazada, fuisteis vosotros, bravos camaradas de las Brigadas Internacionales, quienes contribuisteis a salvarla con vuestro entusiasmo combativo y vuestro heroísmo y espíritu de sacrificio.  
Y Jarama y Guadalajara, y Brunete y Belchite, y Levante y el Ebro cantan con estrofas inmortales el valor, la abnegación, la bravura, la disciplina de los hombres de las Brigadas Internacionales.  
Por primera vez en la historia de las luchas de los pueblos se ha dado el espectáculo, asombroso por su grandeza, de la formación de las Brigadas Internacionales para ayudar a salvar la libertad y la independencia de un país amenazado, de nuestra España 
Comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos, hombres de distinto color, de ideología diferente, de religiones antagónicas, pero amando todos ellos profundamente la libertad y la justicia, vinieron a ofrecerse a nosotros incondicionalmente.  
Nos lo daban todo; su juventud o su madurez o su experiencia; su sangre y su vida, sus esperanzas y sus anhelos... Y nada nos pedían. Es decir, sí: querían un puesto en la lucha, anhelaban el honor de morir por nosotros.  
¡Banderas de España!... ¡Saludad a tantos héroes, inclinaos ante tantos mártires!...  
¡Madres!... ¡Mujeres! Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando; cuando el recuerdo de los días dolorosos y sangrientos se esfume en un presente de libertad, de paz y de bienestar; cuando los rencores se vayan atenuando y el orgullo de la patria libre sea igualmente sentido por todos los españoles, hablad a vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales.  
Contadles cómo, atravesando mares y montañas, salvando fronteras erizadas de bayonetas, vigiladas por perros rabiosos deseosos de clavar en ellos sus dientes, llegaron a nuestra patria como cruzados de la libertad, a luchar y a morir por la libertad y la independencia de España, amenazadas por el fascismo alemán e italiano. Lo abandonaron todo: cariños, patria, hogar, fortuna, madre, mujer, hermanos, hijos y vinieron a nosotros a decirnos: "¡Aquí estamos"!, vuestra causa, la causa de España es nuestra misma causa, es la causa de toda la humanidad avanzada y progresiva.  
Hoy se van; muchos, millares, se quedan teniendo como sudario la tierra de España, el recuerdo saturado de honda emoción de todos los españoles.¡Camaradas de las Brigadas Internacionales! Razones políticas, razones de Estado, la salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites os hacen volver a vuestras patrias a unos, a la forzada emigración a otros. Podéis marcharos orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia, frente al espíritu vil y acomodaticios de los que interpretan los principios democráticos mirando hacia las cajas de caudales o hacia las acciones industriales que quieren salvar de todo riesgo.  
No os olvidaremos, y, cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!...  
Volved a nuestro lado, que aquí encontraréis patria los que no tenéis patria, amigos, los que tenéis que vivir privados de amistad, y todos, todos, el cariño y el agradecimiento de todo el pueblo español, que hoy y mañana gritará con entusiasmo: ¡Vivan los héroes de las Brigadas Internacionales! 
Dolores Ibárruri, Pasionaria  
1-XI-1938"


Ramiro de Maeztu, escritor del siglo XIX, en su Defensa de la Hispanidad:
"No hay en la Historia universal obra comparable a la realizada por España, porque hemos incorporado a la civilización cristiana todas las razas que estuvieron bajo nuestra influencia."
"Me ha ocurrido que cuando la alabanza inglesa absorbía mi personalidad, alejándome de los vínculos espirituales que me ligan a la patria, he abandonado Londres más que de prisa, para ir a España ¡No, no!; antes que nada, ¡soy español!"

Ramiro de Maeztu sobre el sentido de la Patria:
"La Patria es espíritu. Ello dice que el ser de la Patria se funda en un valor o en una acumulación de valores, con los que se enlaza a los hijos de un territorio en el suelo que habitan."
"La defensa de la patria no excluye, sino que requiere, el respeto de los derechos de las otras patrias. Pero la apologética no es exagerada sino cuando se hace exageradamente."
"Es tan esencial a las instituciones del Estado y a los valores de la nación como a la vida de la Iglesia. Si no se sostiene, caen las instituciones y perecen los pueblos. Es más importante que los mismos ejércitos, porque con las cabezas se manejan las espadas, y no a la inversa." 
"Esto que aquí inició la "Acción Española", que es la defensa de valores de nuestra tradición, es lo que ha debido ser, en estos dos siglos, el principal empeño del Estado, no sólo en España, sino en todos los países hispánicos."
"La obra de España, lejos de ser ruinas y polvo, es un fábrica a medio hacer, como la Sagrada Familia, de Barcelona, o la Almudena, de Madrid; o si se quiere, una flecha caída a mitad del camino, que espera el brazo que la recoja y lance al blanco, o una sinfonía interrumpida, que está pidiendo los músicos que sepan continuarla."


Fernando García de Cortázar y Ruiz de Aguirre, natural de Bilbao donde nació en 1942, es uno de los más exitosos e importantes historiadores españoles de finales del siglo XX y comienzos del actual. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Historia en 2008, mientras que imparte clases como catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Deusto de su ciudad natal. Es académico de la Real Academia de la Historia correspondiente a la provincia de Vizcaya. Además es director de la Fundación Dos de Mayo y de la Fundación Nación y Libertad, y forma parte de patronato de la Fundación para la Defensa de la Nación Española.

Ha escrito más de 60 libros, algunos traducidos a otros idiomas y muchos de ellos repetidamente editados consiguiendo también popularizar la historia de España mediante la prensa y las series de televisión por él dirigidas, como la exitosa Memoria de España. Ha sido también coautor de la serie de televisión España en Guerra, autor de la serie La Guerra Civil en el País Vasco.

Estas son algunas de las opiniones del catedrático vasco sobre la idea y la defensa de España:
"España no es singular. Podemos recrearnos en algún tipo de pasiones españolas pero no es singular, sino que pertenece con pleno derecho a esta Europa actual.No hay un esfuerzo actual por parte de los intelectuales para afrontar lo que es el tema español. 
La diferencia con la crisis del 98 es que en ese momento hubo una serie de personas que se preguntaban qué es España y cómo podemos seguir construyendo España. Más allá del ese esencialismo, hay que recordar la definición de Renan sobre la nación, que es un plebiscito diario. Hay que construir España. Observamos como por parte de los nacionalistas catalanes y vascos se construye cada día España. Sin embargo, por nuestra parte no se sigue construyendo España. 
Somos excepcionalmente algunos pocos los que afrontamos continuamente eso (qué es España) y los que ponemos contiguamente el dedo en la llaga de esta gran impugnación de España, que se está produciendo como nunca se había producido. La impugnación de España desde el ámbito del nacionalismo catalán nunca se había producido. Se habían producido distintas visiones de España, que dramáticamente se van a enfrentar en la guerra civil. Pero nunca esa negación de España que ahora estamos viendo. 
Y tampoco se había visto este silencio del pensamiento, de los intelectuales, ante esta impugnación de España. 
El problema es que nos niegan a los demás el derecho a sentirnos españoles. Los nacionalistas no hablan o no quieren hablar ni pensar que existe España, pero deciden sobre lo que los españoles van a hacer en cuatro años a través de sus votos en el Congreso. 
Los nacionalistas encuentran eco de determinados tertulianos que consideran que es más moderno aceptar esas reivindicaciones nacionalistas catalanas o vascas, cuando en realidad es una especie de nuevo carlismo. 
No hay que olvidar que es mucho más moderno hablar de una nación constitucional que hablar de derechos históricos que se fundamentan en derechos de los muertos. Reconocer derechos históricos ahora sería reconocer derechos de los muertos sobre los vivos. La Historia no da derechos, dan derechos las constituciones. 
Si no fuera por el drama y por la sangre, la situación en el País Vasco sería una especie de gran cómic. Por las mentiras, las falsedades, por negar que es de día cuando no aparece la noche; cosas de estas que serían graciosas. Y en el caso catalán ocurre lo mismo, con las barbaridades que se dicen y escriben, pero que prenden. 
El drama de Cataluña es que hay muchos historiadores y escritores subvencionados que tienen la consigna clara de decir determinadas cosas. Siempre para construir la nación catalana."


Arturo Pérez-Reverte
"Hay una cosa que no le perdono ni a la derecha ni a la izquierda. Que la izquierda haya dejado la idea de España como patrimonio exclusivo de la derecha y que ésta haya abusado de ello. Cierto, el franquismo contaminó la historia de España: le puso camisa azul al Cid, a los almogávares y a los Tercios de Flandes; pero cuando cambia el régimen, en vez de purgar la memoria de esa contaminación, lo que se hace es decir “cómo está contaminada”, y entonces se la tira por la ventana, se barrena, se aplasta, se aniquila; con todo lo cual nos dejan indefensos. Y entonces, ¿qué pasa? Palabras contaminadas por el franquismo, como España, se dejan en manos de la derecha y a partir de ahí, todo lo que tiene que ver con patria, con bandera, con historia, con tradición en su sentido más noble, nos suena a derecha, y claro, es malo y sospechoso… Han conseguido que sea “sospechoso” todo lo que tiene que ver con nuestra memoria. Y en eso, insisto, han sido tan culpables el PP como el PSOE. Entre todos nos han desmantelado. Que alguien diga que la palabra España es franquista cuando Hispania nombraba a la provincia romana es ridículo."

No hay comentarios:

Publicar un comentario