ESCEPTICISMO FILOSÓFICO DE FRANCISCO SÁNCHEZ


Francisco Sánchez fue médico renacentista y filósofo que cultivó la corriente del Escepticismo. Su obra fundamental para el resurgimiento del Escepticismo como método de pensamiento es Quod nihil scitur, publicada en 1576, que ha sido ampliamente traducida y reeditada.

ESCEPTICISMO FILOSÓFICO DE FRANCISCO SÁNCHEZ

Francisco Sánchez, llamado el Escéptico, nació en Tuy, en 1550. De madre portuguesa, fue judío converso bautizado en Braga. Su padre, el médico Antonio Sánchez, se trasladó a Francia y se estableció en Burdeos. Allí comenzó sus estudios en el Colegio de Guyenne, que continuó en Roma. Se graduó en la escuela médica de Montpellier en 1573, tras haber sido ayudante de Huchet.

A los 24 años, obtuvo cátedra en la Universidad de Montpellier, hasta que las guerras de religión le hicieron refugiarse en Toulouse. Allí ejerció la medicina, siendo profesor de la facultad de Medicina de su Universidad de Toulouse.

Como filósofo estudió la fenomenología de la probabilidad, llegando a ser un figura antiaristotelista, de importancia excepcional en la Historia de la Filosofía internacional. Así lo declaró en el prólogo a su obra filosófica más ambiciosa, De multum nobili et prima universali scentia (Del más noble y universal primer saber), ser un adversario del Aristotelismo y del argumento de autoridad.

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ESCUDO DE ARMAS DE FRANCISCO SÁNCHEZ
QVOD NIHIL SCITVR
RETRATO FRANCISCO SÁNCHEZ

Representante de la corriente filosófica denominada Escepticismo, tuvo relación con Michel de Montaigne, que era pariente suyo. También ejerció una fuerte influencia en René Descartes, aunque este es un aspecto muy discutible. Su obra capital para el resurgimiento del Escepticismo como método de pensamiento es Quod nihil scitur (Que nada se sabe). Fue publicada en 1576 en Lyon, ha sido ampliamente traducida y reeditada, y recientemente se ha elaborado una magnífica edición crítica.

En Quod nihil scitur negaba la adecuación entre el entendimiento y lo conocido, y dividía las operaciones del conocimiento según sean el objeto lo externo, las operaciones internas o una operación mixta de lo externo e interno. Propugnó el examen directo de cualquier realidad antes de tenerla como tal, sometiendo los datos de la experiencia al análisis y crítica del juicio, si bien el conocimiento, para él, sólo puede alcanzar los accidentes, no las pretendidas esencias de las cosas. La única realidad cognoscible es el mundo externo.

CASA EN LA QUE VIVIÓ FRANCISCO SÁNCHEZ EN TOULOUSE
PORTADA DE OPERA MEDICA
PHILOSOPHI ET MEDICI DOCTORIS

La filosofía de Sánchez, anticipando la crítica de David Hume, se detuvo en una Fenomenología de la probabilidad, ya que el conocimiento humano, meramente probable, sólo lo es de apariencias, de fenómenos. En esto, como en su exigencia de método, se mostró como un claro precursor de René Descartes.

Las primeras páginas del Discurso del método de Descartes son tan parecidas al prólogo de Sánchez de 1576 y la obra cartesiana se parece tanto en lo inicial a la del español que Pierre Daniel Huet acusó al gran filósofo francés de haberle plagiado la "duda metódica". Descartes admitió haber leído Quod nihil scitur, si bien la influencia fue más de oposición que de imitación.

Según escribió Francisco Sánchez:
"Es innato al hombre querer saber; a pocos les fue concedido saber querer; a menos, saber. Y a mí no me cupo suerte distinta a la de los demás."
Explicaba Sánchez que su capacidad de conocer nunca fue desarrollada como a tantos hombres, y como en los antiguos no encontró más que "sombras de verdad". Tuvo que volver a sí mismo, como si nada se hubiera dicho jamás, empezando a examinar las cosas mismas.

Como Descartes, Francisco Sánchez se dirigió a quienes no están obligados a admitir argumentos de autoridad y examinan las cosas con su propio criterio, guiados por los sentidos y la razón. No prometió la verdad, pues la ignoró. Animaba al lector:
"Tú mismo la perseguirás, una vez que sea de alguna manera descubierta y sacada de su escondrijo, mas no esperes atraparla nunca ni poseerla a sabiendas; bástete lo mismo que a mí: acosarla."

RETRATO DE FRANCISCO SÁNCHEZ
QVOD NIHIL SCITVR
ESCULTURA DE SALVADOR VARATA FEYO

Sánchez dependió muy directamente de la tradición escéptica de Pirrón (Sexto Empírico, Adversus Mathematicos), que aparece también en los Ensayos de Michel de Montaigne.

El resto de su obra es bastante escasa y nunca ha sido editada en España (excepto un breve opúsculo, por la Catedral de Tuy), pero sí en Portugal, aunque de forma incompleta.

En un Tractatus philosophici, de 1649, se reunieron sus comentarios críticos contra Aristóteles antes aisladamente publicados: De divinatione per somnum, ad Aristotelem e In librum Aristotelis Physiognomicon commentarius. También un De longitudine et brevitate vitae liber y, según Moreri, un Tractatus de anima que no se ha conservado.

Escribió un Carmen de cometa anni M.D. LXXVII (Canción del Cometa de 1577), con la que combatió con mucha erudición la superchería astrológica. Su obra como médico fue recogida en Opera médica, de 1636. Se editó además en el siglo XX su Carta a Clavius, ed. in Gregorianum, en 1940.

UNIVERSIDAD DE TOULOUSE
RETRATO DE FRANCISCO SÁNCHEZ

DESCUBRIMIENTO DE LAS ISLAS BERMUDAS POR JUAN BERMÚDEZ


Marino de finales del siglo XV y principios del XVI, Juan Bermúdez pasó a la historia de la geografía por descubrir las islas Bermudas en 1505. Un archipiélago ubicado en el océano Atlántico Norte frente a la península de la Florida y al norte de las islas caribeñas de Puerto Rico y República Dominicana.

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DESCUBRIMIENTO DE LAS ISLAS BERMUDAS POR JUAN BERMÚDEZ

Juan Bermúdez nació en Palos de la Frontera, provincia de Huelva, en 1450. Perteneciente a una familia con tradición marinera, desde joven fue reuniendo una buena experiencia en las artes marinas. Así, desde los años 1495 y 1519, durante los primeros años de la colonización de América, había viajada once veces en la ruta oceánica como piloto o maestre. Este hecho significa que en veinticinco años cruzó el Atlántico, en uno u otro sentido, en veintidós ocasiones, toda una marca no superada por ningún otro marino europeo de los siglos XVI y XVII de los que se conserve información.

El primero de aquellos viajes fue el del descubrimiento de América por Cristóbal Colón el 12 de octubre de 1492. En aquel hecho trascendental de la historia de la Humanidad, estuvo embarcado en La Pinta, carabela de Marín Alonso Pinzón, su hermano Diego Bermúdez estuvo en la Santa María. También tomó parte del segundo de los viajes colombinos al Nuevo Mundo, partiendo el 23 de abril de 1493 desde Cádiz.

Su experiencia recabada en la ruta atlántica le permitió comprar su propia carabela, Garza, y encabezar desde 1495 varios viajes con el objetivo de transportar personas, animales, mercancía y pertrechos a los asentamientos que se iban estableciendo en las Indias.

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ISLAS BERMUDAS

Desde comienzos del siglo XVI, Juan Bermúdez participó en los llamados "viajes menores" o "viajes andaluces", que tuvieron lugar entre 1501 y 1509. En uno de ellos trajo preso al conquistar Alonso de Ojeda.

Pero la expedición por la que Juan Bermúdez pasó a la historia de los descubrimientos geográficos de la tierra fue el que inició en julio de 1505 en la ciudad de Sevilla, sede central de la Carrera de Indias. Partió al mando de su carabela Garza con el objetivo de transportar vituallas y pertrechos a las bases españolas de las Indias. Fue una travesía sin contratiempos que, tras pasar por las Canarias y en la caribeña Guadalupe, terminó en el puerto de La Española cumpliendo su con cometido.

En su viaje de regreso no se dirigió rumbo noreste hacia Azores, como era habitual entre los marinos predecesores, sino que una tormenta arrastró su barco hacia un fuerte corriente marina en dirección norte, impulsando la nave hasta los cuatro nudos en paralelo a las costas de la península de Florida. Era la corriente del Golfo (Gulf-Stream), atribuida su descubrimiento a otro marino de Palos de la Frontera, Antón de Alaminos. Cuando llevaba unos días de navegación a través de esta corriente, Bermúdez alcanzó un grupo de islas con evidente riesgo para la navegación. Aquel archipiélago fue bautizado como islas Garza, en reconocimiento a su carabela. Lo habitual entre expedicionarios de su época era dedicar el hallazgo a su rey, a su ciudad, a algún santo o a su nombre o apellido. La historia quiso que más tarde fuesen reconocidas aquellas islas como las de Juan Bermúdez, y de ahí terminó en islas Bermudas.

A pesar de que Bermúez reclamó esta tierra como parte del Imperio español, la expedición no pudo desembarcar debido a su barrera natural de arrecifes, que ponían en serio riesgo de hacer encallar a la embarcación. Además, una serie de sonidos provocados por pájaros autóctonos (petrel de Bermudas) y otros animales hicieron pensar que estaba habitada por demonios, ganándose el nombre de isla de los Diablos entre la marinería.

Se tratan de un grupo más de 150 islas situadas frente a la costa atlántica de los Estados Unidos, la más grade de ellas recibe el nombre de Gran Bermuda. El año más probable del descubrimiento de este archipiélago es el de 1505.

mapa islas Bermudas arrecife
ISLAS BERMUDAS

En la crónica de Indias que publicó Pedro Mártir de Anglería en 1511, Legatio Babylonica, ya aparecía representada una isla llamada La Bermuda en el Atlántico.

Continuó la actividad mercantil entre ambos continentes, navegando en dos carabelas de su propiedad, la Santa Cruz y la Santa María de la Antigua, comprada en Portugal en 1512. Entre sus colaboradores estuvieron el piloto Juan Rodríguez Mafra, también de Palos de la Frontera, y Juan Martín Pinzón, hijo de Martín Alonso Pinzón.

En uno de sus últimos viajes, el de 1512, regresó a este archipiélago, pero debido al mal tiempo tampoco pudo poner pie a tierra. Así lo relató su cronista Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés en el Sumario de la Natural Historia de las Indias, publicado en 1526.

Juan Bermúdez murió en su villa natal en 1520.

Bermuda mapa Legatio Babylonica
LEGATIO BABYLONICA

INSTITUCIONES PROMOTORAS DE LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA


Los principios ilustrados del Siglo de las Luces se difundieron en la sociedad española a través de tres instituciones: las Sociedades Económicas de Amigos del País, la Reforma universitaria y prensa periódica.

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TRES INSTITUCIONES PROMOTORAS DE LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA

La Enciclopedia francesa define al Ilustrado como aquel "que pisoteando todo prejuicio, tradición, consenso universal, autoridad, en una palabra, todo lo que esclaviza a la mayoría de las mentes, se atreve a pensar por sí mismo".

Ahora bien, los filósofos y escritores no fueron los únicos artífices del florecimiento de la Ilustración. Junto a ellos estuvieron simpatizantes, viajeros, científicos, militares, comerciantes de libros, editores de periódicos, profesores universitarios, etc., que formaban una extensa red a través de la cual las nuevas ideas se difundieron por la sociedad española del siglo XVIII, tanto en la España peninsular como en las provincias de ultra mar.

Políticos, empresarios, artistas, científicos, aristócratas, filósofos, etc. estuvieron implicados en el desarrollo de la Ilustración y la razón como método de conocimiento. 
A pesar de los grupos conservadores, los ilustrados dejaron a un lado a la Iglesia y su pensamiento católico, y rompieron con las concepciones tradicionales y reaccionarias con respecto a la moral y la ética de siglos anteriores.

Este cambio de mentalidad fue el paso previo a la Nación liberal, moderna y constitucionalista que surgiría a principios de siglo XIX con la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812.

Los principios ilustrados se difundieron en la tradicional sociedad española especialmente a través de tres instituciones: las 
Sociedades Económicas de Amigos del País, la Reforma universitaria y la prensa periódica.

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CARLOS III Y LAS SOCIEDADES ECONÓMICAS ILUSTRADAS


1. PRENSA PERIÓDICA

El desarrollo de la prensa científica o literaria fue acompañado de la aparición de una prensa polémica y de opinión que invitó al debate público sobre los temas candentes de actualidad y que muchas veces se convirtió en la vanguardia más crítica de la todavía atrasada sociedad española.

Los ideales partían de sus filósofos y pensadores, pero fue importante la labor de difusión de los comerciantes de libros y editores de periódicos.


2. REFORMA UNIVERSITARIA

La Universidad fue reformada a fondo, gracias en parte a la expulsión de los jesuitas que acaparaban la mayoría de las cátedras. Se innovaron las materias y disciplinas a impartir y se introdujeron modernos métodos pedagógicos, aunque lo más importante fue que el control universitario pasó a estar en manos del Estado, así como los colegios mayores y el sistema de provisión de becas. La creación de academias científicas y colegios superiores, como los Reales Estudios de San Isidro, completaron la reforma en este campo.


Carlos III pretendía reducir las atribuciones del Santo Oficio, impulsar la reforma interna de la Iglesia, acabar con determinadas formas de religiosidad popular y con el poderío económico, despojarle del control sobre la enseñanza superior, someterle a la política oficial, recortar los poderes de la Inquisición a través del Real Patronato y recortar su jurisdicción. Se le prohibió editar libros sin licencia real.

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INSTITUTO SAN ISIDORO


3. SOCIEDADES ECONÓMICAS AMIGOS DEL PAÍS

Las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País fueron una de las instituciones más originales y más representativas del movimiento ilustrado en la España de la segunda mitad del Siglo XVIII. Fueron implantadas en España, Irlanda y Suiza en el marco de las ideas de la Ilustración, a imagen y semejanza de las de Inglaterra o Francia.

Surgidas en los círculos culturales como organismos no estatales, tenían como fin promover el desarrollo económico y científico, estudiando la situación de cada una de las provincias y buscando soluciones a sus problemas. Se encargaron de impulsar la agricultura, el comercio y la industria, y de traducir y publicar las obras extranjeras que apoyaban las ideas de la Fisiocracia y el Liberalismo.

Contaban con licencia real para constituirse y reunirse. Fueron fundadas y participadas por los sectores más dinámicos de la sociedad: aristócratas, administradores públicos, eclesiásticos, comerciantes, artesanos, etc.

La primera sociedad de ilustrados fue la Real Sociedad Económica Bascongada, fundada en 1765 por un grupo de aristócratas guipuzcoanos conocidos como los Caballeritos de Azcoitia.

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CASA Y TORRE LOS LUJANES

El éxito de los ilustrados vascos indujo, en 1774, al gobierno de Pedro Rodríguez Campomanes, de proponer la creación de sociedades económicas, con los mismos fines que la vascongada, a las principales ciudades de España. Estos fines y planes de acción fueron recogidos en los Discursos, uno de los testimonios mayores del espíritu del Reformismo borbónico. Estas instituciones debían analizar la situación económica de su territorio, proponer las reformas pertinentes y ocuparse de la formación profesional de los agricultores y los artesanos. Pero estas reformas debían respetar las estructuras básicas de la propiedad agraria y de la jerarquía social, y el modelo de crecimiento propuesto no debía cuestionar el sistema económico propio del Antiguo Régimen.

La propuesta Campomanes encontró una respuesta entusiasta, entre 1775 y 1789, se fundaron más de setenta Sociedades Económicas, que se dispusieron a secundar de la mejor manera posible los deseos del gobierno.


La más importante de estas instituciones fue la madrileña Sociedad Matritense, cuyas sesiones contaron con la participación de algunos de los más notables intelectuales de la época, como Francisco de Cabarrús o Gaspar Melchor de Jovellanos. Sus estatutos sirvieron de modelo a la mayor parte de las restantes; sus escuelas de hilados para niñas fueron imitadas en muchos otros lugares; y sus memorias e informes alcanzaron un alto grado de calidad y penetración en asuntos de relevancia.

Dentro de su marco institucional, la mujer fue incorporándose a las actividades reformistas, a través de la creación de la Junta de Damas de Honor y de Mérito. Algunas de las más relevantes impulsoras fueron la duquesa de Alba, la condesa de Benavente o la condesa de Montijo. La aragonesa Josefa Amar y Borbón destacó como promotora de la educación femenina, convirtiéndose en una de las figuras más relevantes de la entidad.

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SEMINARIO DE VERGARA

DERECHO PENAL MODERNO POR ALFONSO DE CASTRO


Teólogo, jurista y humanista franciscano, Alfonso de Castro fue un miembro de la Escuela de Salamanca, consejero real de Felipe II y reformador del código penal moderno. Ha sido considerado como uno de los fundadores del Derecho de Gentes, junto a Francisco de Vitoria, y de la ciencia del derecho penal, cuyas ideas dejó en su obra De potestate legis poenalis.

DERECHO PENAL MODERNO POR ALFONSO DE CASTRO

Alfonso de Castro era natural de Zamora donde nació en 1495. A los quince años entró en el convento de San Francisco de Salamanca. Estudió teología y filosofía en las Universidades de Salamanca y de Alcalá de Henares. En la de Universidad de Salamanca enseñó teología por espacio de unos treinta años, siendo además un miembro de su escuela escolástica. Junto a Carvajal y a Vitoria, fue uno de los principales eruditos que se encargaron del renacimiento de la teología española.

Viajó por casi toda Europa tomando cuenta de las necesidades sociales, y de la psicología de los pueblos, sus instituciones y costumbres. Durante su carrera profesional, llegó a ser teólogo, jurisconsulto, escriturista, sacerdote, y hasta consejero real. Destacó por su independencia de pensamiento frente a los grandes teólogos a los que admiraba y pero disidiendo de ellos cuando lo consideraba oportuno, con gran libertad intelectual. La defensa de la fe, necesidad del momento, ocupó su vida y sus escritos más difundidos.

En 1530, viajó junto al emperador Carlos V como consejero personal suyo para ayudarle en su coronación en Bolonia como emperador del Sacro Imperio Germano Romano. También viajó a los Países Bajos, donde predicó a los mercaderes españoles y debatió con los luteranos. Allí preparó su obra más conocida, Adversus omnes haereses.

De regreso a Salamanca, se dedicó a la denunciar los abusos que favorecían la herejía, tanto en el clero como en el pueblo. En esta ciudad publicó, en 1547, De justa haereticorum punitione, en el que justificaba la pena de muerte, incluso con los herejes.

CONCILIO DE TRENTO

En 1545, asistió al Concilio de Trento, acompañó al cardenal Pachero, obispo de Jaén, y cinco años más tarde regresó a las sesiones tridentinas enviado por el emperador Carlos V. Durante la 4ª sesión discutió sobre Sagrada Escritura, señalando los defectos de traducción de la Vulgata. En sesiones posteriores defendió la conveniencia de las versiones vernáculas, la inspiración, la justificación de las obras, y habló del pecado original. Redactó un ejemplar del Decreto de los Libros Canónicos.

En 1548, fue nombrado definidor de Zamora. Y en 1553, fue requerido como consejero real y director espiritual de Felipe II, a quien acompañó a Inglaterra, durante su matrimonio con María Tudor. Junto con el dominico Bartolomé de Carranza, se dedicó a predicar para restablecer la unidad de la Iglesia católica. En el reino anglosajón fue consultado en los asuntos importantes del Imperio y dictó su parecer, según lo creía justo, sea contra el rey o contra el papa. Pasó a Amberes, donde continuó su labor de predicador apasionado con católicos y protestantes.

En 1557, fue designado por el rey para dirigir la sede arzobispal de Santiago de Compostela, pero murió antes de tomar el cargo, durante el tránsito, en Bruselas, en 1558.

ALFONSO DE CASTRO Y FRANCISCO DE VITORIA

Alfonso de Castro publicó obras importantes, editadas repetidas veces, en las que muestra una gran entereza e independencia de criterio ante autores y escuelas.

Su primera gran obra es Adversus omnes haereses, que fue escrita a petición de los comerciantes españoles de Flandes para combatir a los herejes y publicada en París, en 1534. Es una descripción y crítica de más de 400 herejías, expuestas en orden alfabético, que habían surgido en la Iglesia desde tiempos de los apóstoles. Fue su obra más difundida por la cual recibió el pseudónimo de "azote de herejes". Se reeditó una decena de veces en dos décadas por los principales países de Europa. En 1712, fue traducida al francés por Hermant y adaptada al verso castellano por Andrés de Olmos.

La obra que más fama le aportado es De potestate legis poenalis, publicada en Salamanca, en 1551. Gracias a la cual ha sido considerado como uno de los fundadores del Derecho de Gentes, junto a Francisco de Vitoria, y de la ciencia del derecho penal.

Estableció un sistema de penas según su naturaleza y fin, y su relación con el delito, doctrina que aplica a las leyes penales que obligan en conciencia. Demostró que las leyes penales imponían obligaciones a los súbditos, clasificando las penas en intrínsecas (si privan de un bien al sujeto que las padece), o extrínsecas (en riquezas, honores, parientes, patria, etc.).

Esencia de la pena es ir contra la voluntad de quien la sufre, y castigar delitos cometidos por quienes la sufren. Y distingue cuatro clases de leyes penales:
1. las que establecen las penas en general
2. las que determinan la pena que ha de aplicarse
3. las que determinan la pena de cada delito, pero cuya aplicación queda a cargo del reo
4. las aplicadas automáticamente al reo

Al aplicar las penas el legislador debe procurar que no excedan en gravedad a la culpa, y los jueces deben ser benignos con faltas leves, o templar la severidad del castigo en las graves. Debe evitarse la pena de muerte, limitándose a delitos muy graves o que dañen mucho a la sociedad. Atenuó el castigo por motivos de edad, pobreza, condición personal del juez, etc.


De potestate legis poenalis es un estudio científico de extraordinaria importancia, reeditada varias veces, por el que Alfonso de Castro ha sido llamado por penalistas civiles "padre y fundador del Derecho Penal".

DE POTESTATE LEGIS POENAILS

Destaca también De iusta haereticorum punitione, publicada en Salamanca en 1547. Basándose en la teología y el derecho, Alfonso de Castro intentó marcar un punto medio justo entre la condena ciega y punitiva y la perdonanza cobarde y blanda que debía sentenciar al hereje. Además, explicaba las maneras de reconducir al hereje hacia la verdadera fe, las penas del "contumaz" y las causas sociorreligiosas de las herejías.

A estas obras, recogidas en la última edición de Madrid 1773, hay que añadir otras menos difundidas: De validitate matrimonii Henriqui VIII el Catharinae y un comentario al profeta Isaías, no publicado. Sus libros teológicos revelan una personalidad vibrante y audaz, siempre en la ortodoxia, no están exentos de imprecisiones señaladas por la crítica.

También publicó homilías sobre salmos, y escribió informes o dictámenes sobre cuestiones teológicas o jurídicas que le propusieron Carlos V o el Concilio de Trento, como la validez del matrimonio de Enrique VIII de Inglaterra con la reina Catalina de Aragón, temas referentes a problemas de América, intervenciones en el Concilio, etc.

POTESTAD PONTIFICIA DE JUAN DE TORQUEMADA


Obispo y cardenal en Roma, Juan de Torquemada fue uno de los máximos defensores de la Potestad del Pontífice sobre la del Concilio, como representante de Cristo.

POTESTAD PONTIFICIA DE JUAN DE TORQUEMADA

Juan de Torquemada nació en Valladolid en 1388. Pertenecía a una familia noble con antecedentes judaicos, fue sobrino del inquisidor general Tomás de Torquemada. Realizó sus primeros estudios en el Convento de San Pablo de Valladolid, en la Orden de Predicadores. Más tarde, cursó filosofía y teología en el Estudio General de San Esteban de Salamanca, y se licenció y doctoró en teología y derecho canónigo en la Universidad de París en 1425. A su vuelta fue nombrado prior de su convento, y después del de San Pedro Mártir de Toledo.

En 1431, el papa Eugenio IV le nombró maestro del Sacro Palacio, en Roma y, en 1432, asistió al Concilio de Basilea como teólogo pontificio, defendiendo la autoridad del papa sobre la del concilio, y contribuyendo a la condenación de las herejías de Jan Hus y de Wickleff. Después asistió a la Junta de Núremberg y luego a la de Florencia, a donde fue trasladado el concilio. Por su actuación, el papa le concedió el título de Defensor de la Fe.

Fue un siglo en el que surgieron polémicas entre papistas y conciliaristas, y entre partidarios de la autoridad temporal del papa frente al poder del emperador, siendo Juan de Torquemada un defensor de la autoridad del papa. Sostuvo siempre a los latinos contra las pretensiones y dogmas de los griegos, y con no menos tesón las prerrogativas de la Silla Romana contra las máximas de los doctores galicanos, servicios que el reconocimiento de Eugenio premió con la púrpura, habiéndole creado cardenal del título de Santa Sabina juntamente con Bessarion, el Griego, y con los españoles Juan Carvajal, y Alfonso de Borja (que luego fue papa con el nombre de Calixto III).

Trabajó como mediador entre el rey Carlos VII de Francia y el papa Eugenio IV para conseguir la conciliación, y entre dicho monarca francés y el rey Enrique VI de Inglaterra para lograr un tratado de paz. Su alta reputación como gran teólogo y consejero en asuntos políticos le permitieron influir en la toma de decisiones de los estados de la Cristiandad de su época.

En la década de 1440, durante los pontificados de Nicolás V y de Pío II, fue cardenal de San Sixto en Roma, ejerciendo también los obispados de Sabina y de Albano, en Italia, así como los de Cádiz, Orense y León, en España. Sobresalió como promotor de la reforma de su orden, y como protector de las artes, pues a él se debe la restauración del convento de la Minerva en Roma, la ejecución de la fachada del monasterio de San Pablo en Valladolid, y la introducción de la imprenta en Italia. Murió en Roma en 1468.

DECRETUM GRATIANI DE JUAN DE TORQUEMADA

Juan de Torquemada fue uno de los mejores teólogos de su tiempo, de adscripción tomista (doctrina de Santo Tomás de Aquino), y reconocido como el cardenal más ilustrado de sus contemporáneos. Representa, dentro de la Teología, una tendencia conservadora, pues defendió el criterio oficial de la Iglesia, que pretendía mantener la unidad jerárquica dentro de la Cristiandad, al mismo nivel que lo mantenía el Imperio.

Fue un ferviente defensor de la autoridad del papa, al que legitimaba como continuación de la que Cristo concedió a San Pedro. Por tanto, el poder de la Iglesia emana directa e íntegramente del Papa. Afirmaba que Cristo sólo instituyó como obispo a Pedro, mientras los demás apóstoles lo fueron indirectamente, por similitud con Pedro. Es por esta causa que los obispos sólo tienen confiado el cuidado de sus fieles, y que carecen de régimen sobre ellos. Se pronunció pues en contra de los conciliaristas, pues la autoridad del Concilio general era inferior a la del Papado. Para Juan de Torquemada sólo al Papa y al colegio cardenalicio, ambos de institución divina, les incumbe el gobierno y apostolado de la comunidad cristiana, mientras que las decisiones de los Concilios sólo son válidas tras la aprobación del Papa.

En cuanto a las relaciones entre los poderes secular y eclesiástico no aceptó las tesis que defendían la limitación del poder del Pontífice a asuntos meramente espirituales, sin inmiscuirse en lo temporal, ni tampoco la que proclamaba la jurisdicción universal del Papa, tanto en lo temporal como en lo espiritual, puesto que al ser vicario de Cristo ejercía legítimamente ambas. Juan de Torquemada aceptó un término medio entre ambas: la autoridad del Papa sólo puede ejercerse en los asuntos temporales para la conservación del bien espiritual, la resolución de problemas eclesiásticos o el ejercicio de las atribuciones pastoral y apostólico. Esta doctrina fue recogida y elaborada posteriormente por el cardenal Belarmino, y que llamó potestad papal en asuntos temporales indirectos.

MEDITACIONES DE JUAN DE TORQUEMADA

Se le atribuyen más de 40 escritos, siendo sus principales obras las dedicadas a la teología:

Summa de Ecclesia, de 1460, es una suma eclesiástica dedicada a Nicolás V, en la que respondió a los enemigos de los enemigos de la Iglesia. Fue la obra más importante del final de la Edad Media sobre el poder papal, que influyó en la escolaridad católica hasta el siglo XVIII.

Meditationes, seu Contemplationes devotissimae (Meditaciones, o las contemplaciones de los más devotos) se cree que fue el primer libro italiano ilustrado con una serie de xilografías. Su primera edición fue impresa en Roma en 1467, posiblemente por la imprenta que él mismo promovió y gracia al clérigo e impresor alemán Mainz por Johann Neumeister, alumno de Johannes Gutenberg.

Comentaría in decretum Gratiani (Comentarios al decreto de Graciano), publicado en su posteridad, en 1516, de, divididos en cinco partes.

FÁBULAS MORALES DE FÉLIX MARÍA SAMANIEGO


Escritor ilustrado del siglo XVIII, Félix María Samaniego famoso por pertenecer a la Sociedad Económica Bascongada y por escribir sus Fabulas Morales.

Escritor ilustrado Félix María Samaniego Fabulas Morales
FÁBULAS MORALES DE FELIX MARÍA SAMANIEGO

Félix María Serafín Sánchez de Samaniego Zabala era natural de Laguardia, Álava, donde nació en 1745, fue sobrino del ilustrado Xabier Munibe, conde de Peñaflorida. Su refinada educación discurrió bajo los consejos de Gaspar Calvo y luego acudió a la Escuela de Gramática de Laguardia para estudiar humanidades. Para completar su formación se trasladó a un colegio de jesuitas en Bayona y más tarde a Burdeos. En estos años despertó su interés por la cultura, por lo que desde entonces sería un asiduo de las tertulias y un excelente conversador.

Fue uno de los principales colaboradores en la fundación de la Real Sociedad Económica Bascongada de Amigos del País, y trabajó en la creación del Real Seminario de Vergara.

Intervino en numerosos debates sobre literatura y teatro, mostrándose a favor de las tendencias neoclásicas y de la ilustración. Samaniego intervino como mediador en el litigio creado con las provincias vascongadas, en relación a sus privilegios forales. En Vergara se decantó por la literatura y mantuvo más de un enfrentamiento con Tomás de Iriarte de esta naturaleza.

FÁBULAS DE SAMANIEGO

Influenciado durante su etapa formativa en Francia, adquirió la afición por la crítica mordaz contra la política y la religión; se burló de los privilegios, y llegó a rechazar un cargo ofrecido por Floridablanca, valido de Carlos III. Sus cuentos más subidos de tono ridiculizan los defectos humanos, con un alto nivel pedagógico poseen un componente de entretenimiento. Estos cuentos fueron escritos al estilo de las fábulas eróticas de La Fontaine y otros autores clásicos como Esopo o Fedro. Junto a Tomás de Iriarte, fueron los dos principales escritores de fábulas de lengua española, pues nadie como ellos dos han sabido componer relatos sencillos que guardasen una inteligente alegoría moral. 

Su principal obra literaria fue Fabulas en verso castellano para el uso del Real Seminario Bascongado, publicada en 1781, en tono aleccionador mediante moralejas. Son críticas contra personajes relevantes, hábitos sociales y actitudes políticas de dudosa integridad. Dueño de una extraordinaria ironía, muchos de sus personajes caen en el ridículo, al mostrarlos con algunos de los defectos humanos más comunes. Se trata de un conjunto de 157 fábulas distribuidas en 9 libros, entre ellas tan célebres comoLa palomaCongreso de ratonesLa cigarra y la hormigaEl perro y el cocodriloLa gallega o La zorra y las uvas.

FÁBULAS MORALES DE FÉLIX MARÍA SAMANIEGO

Escribió también una colección de cuentos eróticos, de tono humorístico y contenido procaz, llamado El Jardín de Venus, que quedó inédita. Estaba inspirado en las fábulas eróticas del francés Jean de la Fontaine. Su producción se completa con una serie de poesías y algunos trabajos de crítica teatral.

Samaniego siempre tuvo la lengua demasiado suelta para hablar y reírse de todo con unas ideas no muy santas, y contando chistes picarescos. En 1792, fue delatado por un socio de la Sociedad Bascongada, el escultor José María de Murga, y tuvo que enfrentarse a la Inquisición al ser acusado de leer libros prohibidos hasta que fue encarcelado durante algún tiempo al año siguiente. Gracias a la intervención de un consejero alavés establecido en la Corte de Madrid, Eugenio Llaguno, pudo ser liberado.

Por otra parte, en tiempos de la invasión francesa sus propiedades en Guipúzcoa se vieron seriamente afectadas. Murió a los pocos años, en 1801.

FÁBULAS MORALES DE FÉLIX MARÍA SAMANIEGO

Algunas de sus frases morales son las siguientes:

"Dijo la zorra al busto, después de olerlo: Tu cabeza es hermosa, pero sin seso. Como éste hay muchos, que aunque parecen hombres, sólo son bustos."

"No anheles impaciente el bien futuro. Mira que ni el presente está seguro."

"Aparta la amistad de la persona que, si te ve en el riesgo, te abandona."

"Quien oye aduladores, nunca espere otro premio."

"Cuántas veces resulta de un engaño, contra el engañador, el mayor daño."

"Quien al poder se acoja de un malvado, será, en vez de feliz, un desdichado."

"Te juzgarán virtuoso si eres, aunque perverso, poderoso; y aunque bueno, por lo malo detestable cuando te miran pobre y miserable."

"Todo varón prudente aconseja en el tiempo conveniente;
que es hacer de la ciencia vano alarde dar el consejo cuando llega tarde."

"El útil bien es la mejor belleza."

FÁBULAS MORALES DE FÉLIX MARÍA SAMANIEGO