EXPEDICIÓN GEOGRÁFICA A LA PATAGONIA POR JOSÉ MANUEL DE MORALEDA
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José Manuel de Moraleda y Montero de Espinosa era natural de la guipuzcoana villa de Pasajes, donde nació en 1750. Provenía de una familia relacionada con las actividades marítimas, algo muy habitual en su villa natal, pues su padre, Manuel de Moraleda, era piloto de profesión. Este había casado con una hija de los Montero de Espinosa, una familia en la que algunos de sus miembros eran generales de la Real Armada. Llegó a ser maestro de la asignatura de Hidrografía en la Escuela del Departamento Naval de Cádiz, en 1771.
Ante la imposibilidad de ingresar en la Academia de Guardiamarinas, Moraleda lo hizo en la Real Escuela de Navegación de Cádiz, en 1760, a muy temprana edad. Además de estudiar el pilotaje y artes náuticas, también Matemáticas, Astronomía, Geodesia y Dibujo técnico.
En 1764, ingresó en la Real Armada española para poner en práctica sus conocimientos teóricos. Su primer viaje lo realizó en el navío Dragón con destino de Veracruz y La Habana, en el Virreinato de la Nueva España, con regreso a Cádiz.
En 1765, realizó su segundo viaje transatlántico en el buque Firme a los mismos destinos que primero, pero con el rango de pilotín.
En 1768, embarcó en el Buen Consejo con rumbo a los puertos surorientales de Asia: Achem, Malaca, Batavia, Manila y Fayal. Cuando regresó a Cádiz, al año siguiente, recibió el título de piloto de segunda clase.
 | | NAVÍO REAL FELIPE EN EL COMBATE DE TOLÓN, POR JOSÉ DE MORALEDA |
En 1770, estuvo en la urca Santa Ana con el cargo de piloto para transportar al Regimiento de Lombardía hasta las plazas americanas de La Guayra y Cartagena de Indias en el Virreinato de Nueva Granada y La Habana en Cuba. La misión era proteger estos estratégicos enclaves del Imperio español frente a ataques de la Armada británica.
En 1772, embarcó en la urca Nuestra Señora de Montserrat, de 40 cañones, que formaba parte de una flota destinada a los territorios españoles en el Pacífico sur, concretamente en la Capitanía General de Chile, donde pasó buena parte de su vida militar. Tras salir de Cádiz, en noviembre, hizo escala en la bahía de Concepción, en Chile, en abril de 1773, y llegó al puerto de El Callao, en Perú, en junio del mismo año.
En este viaje transoceánico, Moraleda demostró sus habilidades como ingeniero hidrógrafo. En su diario de navegación describió todas las incidencias meteorológicas y aspectos náuticos que consideró oportunos o bien dibujó con pluma o acuarela tantos accidentes geográficos y planos de interés. Estas informaciones las incorporaría a sus futuras expediciones marítimas.
Durante su estancia en El Callao, recogió noticias acerca de los viajes y exploraciones que otros marinos españoles habían realizado por el océano Pacífico. A su diario de navegación, añadió las investigaciones que Felipe González de Haedo realizó sobre la isla de Pascua durante su viaje de 1770 y otros datos sobre del archipiélago Tierra de Quirós.
Todo este conjunto de estudios científicos los integró en una obra llamada Viage al puerto del Callao o de Lima, en la urca afragatada del Rey, del porte de 40 cañones, nombrada Nuestra Señora de Monserrat, año de 1772.
 | | CARTA ESFÉRICA DE LA COSTA OCCIDENTAL PATAGÓNICA, POR JOSÉ DE MORALEDA |
Entre 1773 y 1777, siendo piloto del buque Montserrat, realizó dos viajes a Guayaquil y a las costas del norte del Perú en la ejecución de algunas comisiones que fue encomendado, recopilando tantos datos y noticias como pudo.
En 1778, realizó su siguiente periplo transpacífico que le llevó al archipiélago de Filipinas. Tuvo la oportunidad de visitar las islas de David y de Otahiti. Esta última ya había sido explorada ampliamente por otro marino vasco, Domingo de Bonechea, en las dos expediciones a la Polinesia de 1752 y 1754. Sobre los contenidos de estos viajes redactó la obra Descripción de los nuevos descubrimientos y reconocimientos hechos en este Océano Pacífico, fundada sobre las noticias adquiridas de los sujetos más inteligentes que han ejecutado los viajes que se han hecho.
Aquel año solicitó entrar al Cuerpo General de Marina. Contaba con el apoyo del comandante de su urca y del virrey del Perú, el navarro Manuel de Guirior, a los que ya había convencido de sus habilidades y méritos. Esta solicitud, fue reiterada en otras dos ocasiones más, en 1780 y en 1782, hasta que fue admitido, en 1783.
Durante la Guerra anglo-española de 1779-1783, sirvió a la Real Armada a bordo de varios buques en misiones de vigilancia de los accesos al Pacífico y la protección de las costas de la Capitanía General de Chile, con el rango de primer piloto. Pudo visitar los puertos de Juan Fernández, Chiloé, Valdivia y Concepción, este último convertido en apostadero de la escuadra. En esta etapa efectuó nuevos trazados y derrotas marítimas y amplió sus investigaciones del territorio chileno.
Tras la vitoria hispano-francesa sobre Gran Bretaña y la firma del Tratado de París de 1783, Moraleda volvió a su departamento habitual en El Callao, donde fue ascendido a alférez de fragata. En la travesía de regreso por las costas chilenas y peruanas, transportaba tropas y cargamentos en la misma urca Montserrat.
 | | FALÚA REAL SOCORRO |
En 1786, cuando Moraleda estaba a punto de regresar desde el Virreinato del Perú a la España peninsular, fue comisionado para participar en esta Expedición geográfica al archipiélago de Chiloé, por el virrey del Perú, Teodoro Francisco de Croix-Heuchin. Su función era la de asistir al teniente coronel Francisco Hurtado, gobernador de la Provincia de Chiloé, en el reconocimiento de las islas y en la realización de cartas náuticas de las costas, bahías y puertos.
El 3 de enero de 1787, Moraleda partió desde el puerto de Ancud, abordo de la falúa Real Socorro, realizando una exploración con enorme fatiga y riesgo en una costa peligrosa y con un clima extremo.
El 27 de abril llegaba a la base de Ancud, donde pasaría el invierno coordinando los datos recogidos y el dibujo técnico de los mapas y planos, desempeñando a la vez otras comisiones que le solicitó el gobernador Hurtado para reunir noticias geográficas y estadísticas.
El 11 de febrero de 1788, comenzó la exploración de los partidos de Calbuco y Carelmapu, y de toda la costa continental que circunda el archipiélago, reconocimientos que desempeñó en dos meses.
Todos tres viajes fueron descritos en su diario de navegación bajo el título Viage de reconocimiento de las Yslas de Chiloé. Año de 1786.
Durante todo el año 1789, estuvo ejecutando de la cartografía de todas las islas, canales y costas de este territorio, y una serie de planos especiales de los puertos y caletas con cierta importancia. Todo este trabajo de gabinete fue reunido en la obra Derrota los puertos de la isla de Chiloé, ya sea entrando por el canal del Chaceo ó Norte de la isla, ya por el Sur de ella, quien llaman Boca del Huafo.
Además, aportó informaciones sobre el estado económico y social del territorio y su población, abordando clima, historia, fauna y flora, producción maderera, agricultura, pesca, comercio, costumbres, características étnicas, etc. Estos contenidos fueron reunidos en una obra titulada Breve descripción de la provincia de Chiloé.
El 5 de febrero de 1790, la Expedición alrededor del mundo de la Alejandro Malaspina hacía escala en el puerto de San Carlos de Ancud. Moraleda mostró sus mapas, diarios y noticias geográficas a los integrantes de la expedición multidisciplinar, que fueron tomadas muy en consideración.
 | | DERROTAS A LOS PUERTOS DE CHILOÉ, POR JOSÉ DE MORALEDA |
Tras la conclusión, Moraleda presentó un diario, una carta general esférica y catorce planos de los puertos locales al coronel Francisco Garoz, nuevo gobernador de Chiloé. Este encargó al guipuzcoano la visita conjunta de las fortificaciones y desempeñó otros cargos en la provincia chilota, interesándose sobre todo en la apertura del camino entre Valdivia y Ancud.
El 18 de abril de 1790, Moraleda embarcó en la fragata Carmen, se detuvo en Valparaíso del 2 al 17 de mayo, y llegó a El Callao el 3 de junio. Allí entregó al nuevo virrey Francisco Gil de Taboada y Lemos, las mismas copias que al gobernador.
Considerado ya como el mejor piloto del Mar del Sur, en 1791, recibió el encargo de instruir y examinar a los pilotos, mercantes y militares del virreinato peruano con el objetivo de evitar los frecuentes naufragios.
Informada la Corte de los excelentes resultados de Moraleda, por real orden de 25 de diciembre de 1790, dispuso que efectuara el reconocimiento de los canales y archipiélagos situados más al sur de Chiloé. El 29 de agosto de 1792, el virrey encargaba al experto piloto Moraleda que preparase los recursos necesarios y se trasladase a San Carlos de Ancud, en la isla de Chiloé, para continuar la exploración de los archipiélagos del sur.
 | | MAPA DE CENTROAMÉRICA POR JOSÉ DE MORALEDA |
La Expedición geográfica a la Costa occidental de La Patagonia serviría de complemento de la anterior Expedición geográfica al archipiélago de Chiloé. El objetivo era reconocer del archipiélago de los Chonos, junto a la exploración de la boca del Aysén y la frontera de las islas Guaytecas.
El 17 de octubre, llegaba al puerto de San Carlos de Ancud, donde fue recibido por el gobernaba la provincia de Chiloé, Pedro de Claveral, brigadier de los Reales Ejércitos y capitán de navío de la Real Armada.
El 21 enero de 1793, la expedición partió desde el puerto de Ancud con rumbo al sur, y regresó el 2 de mayo. Estuvo formada por las goletas Carmen y Rosario, una de ellas al mando de José de Torres, de piloto de la Real Armada. Tras reconocer los fiordos de Aysén, el grupo puso rumbo al estuario del río Palena y posteriormente a la desembocadura del Yanteles. Reunió un valioso conjunto de datos geográficos, observados con discernimiento y expuestos con claridad. Habían estudiado la embocadura y curso del río Aysén y reconocido también una gran parte del archipiélago de los Chonos.
El 11 de febrero de 1794, Moraleda continuó el reconocimiento los archipiélagos y canales al sur de Chiloé, regresando a Ancud el 18 de mayo. Sin embargo, no pasó de la latitud 44 grados, limitándose sobre todo al reconocimiento del río Palena. Sus observaciones científicas determinaron que aquellos archipiélagos no estaban aptos para la fundación de nuevos asentamientos.
El 13 de febrero de 1795, Moraleda inició el último de los tres viajes, que estudio sirvió para perfeccionar sus mapas anteriores, aunque a costa de la pérdida accidental de la visión de un ojo. Exploró el fiordo de Comau y el golfo y el estero de Reloncaví, y remontando este último, se internó en las tierras continentales hasta el lago de Todos los Santos, y continuó por las costas de la parte del continente que circunda por el norte y por el este al archipiélago de Chiloé.
Resultado de sus trabajos fueron la Carta esférica de la costa occidental patagónica, y el Diario de la navegación desde el puerto de Callao de Lima al de San Carlos de Chiloé y de este al reconocimiento del Archipiélago de los Chonos.
 | | PLANO DE LAS COSTAS DE EL CALLAO |
En 1797, regresó al puerto de El Callao en la fragata Betsi, donde fue ascendido a alférez de navío. Allí obtuvo el mando militar de la fragata Castor, con la que llevó a cabo varias misiones como guardacostas del litoral de Perú y Colombia, ante posibles ataques e invasiones de la Armada inglesa. La Monarquía hispánica había vuelto a enfrentarse a la británica en su apoyo a la Convención francesa, en lo que fue la Guerra anglo-española de 1796-1802.
Después de más de veinticuatro años de servicios en los virreinatos españoles de América, a finales de 1797, permiso para regresar a España. Cuando llegó al Departamento Naval de Cádiz, el 27 de marzo de 1798, fue ascendido a teniente de fragata, en reconocimiento de sus méritos como piloto y oficial.
A inicios del siglo XIX, la Corte decidió que era necesario realizar nuevos reconocimientos y observaciones en el litoral americano. Tras varios años de descanso, en 1801, Moraleda fue comisionado a volver al Virreinato del Perú junto con otros oficiales de marina con el objetivo de rectificar las cartas geográficas existentes.
 | | PLANO DE LA RADA DE ARICA POR JOSÉ DE MORALEDA |
En 1802, Moraleda tomó parte de la Comisión hidrográfica de la costa de América central. Al mando de la fragata Castor, nuevamente, sirvió con el cargo de ayudante del comandante en jefe del Cuerpo de Pilotos.
Se ocupó de efectuar los planos generales del golfo de Panamá y de las costas de Veragua, Nicaragua y Guatemala, y los planos particulares de los puertos desde Panamá a Sonsonate, en conserva de la goleta Alavesa. Resultado de los trabajos hidrográficos fueron sus Diarios de los viages desde el puerto del Callao a los de Guayaquil y Panamá, y de estos al reconocimiento y demarcación de las costas de Veragua, Rica, Nicaragua y Guatemala, entre 1803 y 1804 en la costa de América Central.
En diciembre de 1804, fue ascendido a teniente de navío, el mayor de su carrera. En lo sucesivo, serviría a la Real Armada española como director de la Escuela Náutica del virreinato del Perú, con sede en El Callao. Alternaba esta función con numerosas misiones de guardacostas, protección de convoyes mercantes, transporte de tropas y caudales, represión del contrabando, y revisión de algunos mapas de diversas provincias.
En 1810, a los sesenta años de edad, el teniente de navío y marino científico José Manuel de Moraleda y Montero de Espinosa fallecía en el puerto de El Callo.
 | | CARTA ESFÉRICA DE LA COSTA OCCIDENTAL PATAGÓNICA, POR JOSÉ DE MORALEDA |
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