ANESTESIA EPIDURAL POR FIDEL PAGÉS MIRAVÉ


Fidel Pagés Miravé
fue un comandante médico militar que tomó parte de la primera y segunda Guerras del Rif, en el Protectorado español de Marruecos, en los años 1909 y 1921. Allí, desarrolló un novedoso método experimental para anestesiar a los heridos de guerra durante sus intervenciones quirúrgicas. Había inventado la técnica de la anestesia epidural lumbar.

Este hallazgo científico fue presentado en el ensayo Anestesia Metamérica, publicado en su Revista Española de Cirugía, en junio de 1921. Pero tuvieron que pasar varias décadas para que la comunidad científica internacional reconociera su valiosa aportación a la disciplina de la Cirugía, a pesar de que su técnica ya estaba muy implantada.

Durante su carrera médica, Pagés practicó varios métodos quirúrgicos y traumatológicos, tanto en civiles como en heridos de guerra, modernizando el sistema sanitario español.

ANESTESIA EPIDURAL POR FIDEL PAGÉS MIRAVÉ

Fidel Pagés Miravé nació en Huesca, en 1886. Pertenecía a una familia de clase social media-alta, aunque siendo un niño quedó huérfano de padre. Cursó estudios primarios en su ciudad natal, y estudios universitarios en Zaragoza, en la Facultad de Medicina y Cirugía, recibiendo la titulación en 1908.

Acababa de sacar la oposición como médico militar con el número tres de su promoción, tras cursar en la Academia de Sanidad Militar. Juró bandera ante el Regimiento de Infantería Asturias 31. El 30 de junio de 1909, fue destinado al hospital militar de Carabanchel.

En julio de 1909, Pagés llegaba como segundo oficial médico a Melilla, tomando parte de la Guerra de Melilla, en el Protectorado español de Marruecos. Se hizo necesaria su puesta en marcha, ya que el Ejército español había sufrido algunas derrotas y los servicios médicos allí desplegados estaban desbordados. Dos días antes de su llegada, se había producido casi 300 bajas españolas entre muertos y heridos. A los tres días después su desembarco, ocurrió el desastre del Barranco del Lobo.

militar médico Fidel Pagés Miravé
FIDEL PAGÉS MIRAVÉ

Lo que Pagés Miravé vio en Melilla fue una ciudad cuartel y hospital. Contaba con el enorme Hospital del Rey para militares y el Hospital del Buen Acuerdo para civiles en el casco viejo. Tras el desarrollo del conflicto, se habilitaron el casino militar y el teatro Alcántara, asistidos por las monjas del Colegio del Buen Consejo. Después, se adaptaron el cuartel de San Fernando, la iglesia parroquial de Melilla la Vieja, la fábrica de salazones de Triana, una escuela de niños y algunas viviendas particulares para atender a heridos y enfermos.

Los heridos sufrían lesiones tanto por armas blancas (gumías) como por armas de fuego (espingardas), en todas partes del cuerpo. Y los enfermos contraían principalmente fiebres, gastroenteritis o tifus.

A pesar de habilitarse estas nuevas instalaciones, el número de médicos era limitado y no contaba con las garantías de higiene requeridas. Además, era necesario que el número de intervenciones sanitarias cada vez fuera incrementándose ante la avalancha de soldados gravemente heridos que iban llegando. La forma de realizar aquellas operaciones quirúrgicas debía ser más rápida, ante el colapso o gangrena que podían sufrir muchos de los combatientes.

FIDEL PAGÉS MIRAVÉ

Tras la batalla, una oleada de soldados heridos, graves o a punto de morir eran trasladados al Hospital del Rey. Pagés hacía un reconocimiento previo para evaluar la gravedad de cada uno y organizar su distribución la urgencia de cada caso. Sus primeras atenciones estuvieron dedicadas al Regimiento del Príncipe nº3 y a un escuadrón de caballería del Regimiento Alfonso XII que participaron en la batalla de Taxdirt.

Entonces, el método de anestesia estaba basado en el uso de los anestésicos cloroformo o éter. Pero, apenas había enfermeras que supieran administrar correctamente el éter o el cloroformo. La aplicación indebida de estos anestésicos en ocasiones hacía empeorar el resultado, provocando directamente la muerte. Además, el tipo de balas que usaban los francotiradores marroquíes era de punta hueca, las llamadas "dum-dum", que se expandían al impactar en el cuerpo de los soldados españoles. Si hacían blanco en el vientre o en un pulmón lo reventaba, provocando una muerte lenta y dolorosa al soldado abatido. Esto suponía un problema añadido al cuerpo médico que intentaba aliviar el sufrimiento de los heridos y salvar la mayor cantidad de soldados posibles.

Los seis meses que duró la Guerra de Melilla había ocasionado la muerte de centenares de muertos y miles de heridos en el Ejército español. El antiguo y obsoleto hospital militar fue sustituido por uno nuevo al que llamaron Docker, y más tarde, Hospital Militar Capitán Médico Pagés, en honor al médico oscense en prueba de reconocimiento a su aportación. En el quirófano se colocó una placa con el texto:
"Aquí operó Pagés, sirviendo a la patria, enalteció a la ciencia."
El nuevo hospital militar de Melilla tenía una extensión de 28.000 metros cuadrados, con capacidad para 300 camas iniciales, ampliándose hasta las 750. Cuatro barrancones estaban destinados a ser clínicas y salas de operaciones, y contaba hasta con una estación de ferrocarril.

FIDEL PAGÉS Y EL PROTECTORADO ESPAÑOL DE MARRUECOS

En enero de 1910, Pagés ya estaba de vuelta en el madrileño hospital militar de Carabanchel, tras el final de la contienda africana. Toda aquella dura experiencia le valdría para reflexionar y trabajar en la elaboración de una mejor metodología de anestesia en las intervenciones quirúrgicas.

Pocos meses tuvo para desarrollar alguna investigación, pues fue requerido de nuevo a Melilla, a la Compañía Mixta Sanitaria, donde pondría en marcha el uso práctico de su anterior experiencia de guerra. Una vez establecido en El Rif, primero, fue nombrado instructor de los reclutas de la compañía ocupándose de su formación. Después, trató de dotar a las ambulancias de montaña de todo el material médico necesario.

La actuación del cuerpo de médicos militares establecidos en la zona de El Rif, perteneciente al Protectorado de Marruecos, estaba muy valorada también entre la población local, a la que trataba habitualmente. De hecho, tuvieron un homenaje en el XVI Congreso Internacional de Medicina en Budapest.

Si España estuvo conquistando Marruecos y ganándose a la gente fue entre otras casas gracias al sistema sanitario que estuvo desplegando. Un ejemplo del nivel de involucración de la medicina española fue el testimonio ofrecido por el muley Abdallah al-Raisuli, poderoso señor rifeño, quien reconoció:
"Vuestros médicos ya entran en el harén cuando paren las mujeres; y a un jerife amigo mío le han devuelto la vista tras seis años de ceguera. En verdad, es mayor milagro dar la vista que dar la oscuridad."
Fidel Pagés Miravé no fue un caso excepcional, también destacaron otros médicos y científicos militares como Mariano Gómez Ulloa, Francisco García Belenguer, Francisco Moreno Sáenz, Manuel Bastos Ansart, Martínez Zaldivar, etc.

FIDEL PAGÉS Y LA GUERRA DEL RIF

Tras regresar a España, estuvo destinado en sucesivos cargos y destinos como capitán médico: el Regimiento de Infantería Almansa 18, en Tarragona; el Colegio de Huérfanos María Cristina, en Toledo; el Ministerio de la Guerra; el II Regimiento de Zapadores Minadores etc.

En 1912, Pagés publicó su primer artículo para la Revista de Sanidad Militar: La lucha en campaña contra de las enfermedades infecciosas. Se trata de un estudio sobre las técnicas médicas desarrolladas por los médicos japoneses durante la Guerra entre Rusia y Japón y su manera de desplegar un sistema de sanidad militar.

Consiguió el título de doctorado en Medicina por la Universidad Central de Madrid, en 1913. Ese año, contrajo matrimonio con Berta Concepción Bergenmann y Quirós, de origen hispano-alemán. Y fue trasladado a otros destinos médico-militares en Mahón, Ciudad Real y Alicante.

De nuevo en la capital, en 1915, fue desempeñando diversos cargos: primero en el gabinete del Ministerio de la Guerra y en el Estado Mayor del Ejército; después, en el Hospital Provincial de la Beneficencia. Su prestigio como médico cirujano fue incrementándose hasta el punto en que fue médico real de la regente María Cristina, con quien llegó a trabar amistad.

HOSPITAL MILITAR DOCKER DE MELILLA 

El hecho de que supiera hablar lenga alemana y su pertenencia al Estado Mayor del Ejército fueron los motivos para su nueva misión. En febrero de 1917, viajó hacia el Imperio austro-húngaro, epicentro de la
I Guerra Mundial. Pagés formaría parte de una delegación española a Viena con un objetivo humanitario: la inspección de los campos de concentración de prisioneros de guerra, especialmente en los del territorio húngaro.

Bajo unas lamentables condiciones de hambre y frío, falta de higiene y medicamentos, Pagés realizó numerosas operaciones quirúrgicas a los prisioneros, en el hospital militar de Viena. El hecho de que supiera hablar alemán y su conocimiento de la literatura médica francesa y alemana le sirvieron para adentrase en las técnicas traumatológicas y quirúrgicas empleadas por los médicos del Imperio austro-húngaro.

Otros médicos militares españoles desplegados en el territorio austrohúngaro murieron mientras realizaban atenciones médicas o servicios de inspección. Incluso, Pagés enfermó de gravedad, por lo que tuvo que trasladarse a España. Por esta labor humanitaria en los campos de batalla europeos, Pagés fue condecorado con la medalla de la Cruz Roja Española, al año siguiente.

En 1819, fue nombrado secretario de la Revista de Sanidad Militar. Pero, no estando satisfecho con aquella actividad, en 1919, Pagés fundó la Revista Española de Cirugía junto al doctor Ramírez de la Mata. Fue en esta publicación donde expondría los avances de sus investigaciones sobre anestesia para la operación quirúrgica, editando una decena de artículos y ensayos, entre los que sobresales: La anestesia intratraqueal de Meltzer; El aparato de Ombredanne; La cánula de Trendelenburg; La anestesia intrarrectal de Victor Horsley; La anestesia intravenosa de Hedonal; La anestesia espinal completa de Le Filliatre.

ANESTESIA METAMÉRICA

Su gran ensayo periodístico fue Anestesia metamérica, publicado en la Revista Española de Cirugía, en marzo de 1921, y en la Revista de Sanidad Militar, en junio de 1921. En él, Pagés expuso por primera vez al mundo un nuevo método anestésico local. La técnica consistía en anular de sensibilidad a un segmento del cuerpo mediante la administración del anestésico por punción lumbar. Así, se dejaban bloqueadas las proporciones situadas por encima y por debajo del segmento medular de donde proceden las raíces nerviosas. El espacio epidural quedaba disponible para la cirugía de forma práctica e inmediata.

Según Pagés escribió en su ensayo:
"En el mes de noviembre del pasado año, al practicar una raquianestesia, tuve la idea de detener la cánula en pleno conducto raquídeo, antes de atravesar la duramadre, y me propuse bloquear las raíces fuera del espacio meníngeo, y antes de atravesar el ligamento amarillo correspondiente. Abandoné la estovaína que tenía preparada, y en una cápsula hervida hice la disolución de tres tabletas de novocaína suprarrenina de la serie A (375 mg. de novocaína) en 25 c.c. de suero fisiológico, procediendo a inyectarlo inmediatamente a través de la cánula, que estaba enclavada entre las vértebras lumbares 2ª y 3ª.
Explorando la sensibilidad, pudimos convencernos de que a los cinco minutos comenzaba una hipoestesia en la porción infraumbilical del abdomen, que se extendía a la cara anteroexterna de los miembros inferiores, dejando indemne el periné, escroto, cara posterior de los miembros inferiores y planta del pie en ambos lados; la hipoestesia se fue acentuando progresivamente, y a los veinte minutos de practicada la inyección, juzgamos prudente empezar a operar, practicando una cura radical de hernia inguinal derecha, sin la menos molestia para el paciente. El resultado de este intento nos animó a seguir estudiando este método, al que en la clínica denominamos de anestesia metamérica, por la posibilidad que nos proporciona de privar de sensibilidad a un segmento del cuerpo…"
En su estudio, Pagés realizó hasta 43 operaciones quirúrgicas ensayando esta técnica que dejó constatada de forma exitosa. Fue uno de los grandes hallazgos de la historia de la cirugía, que pudo ser implementado de forma práctica y efectiva en una nueva misión al norte del norte de África.

DIBUJOS DE LA ANESTERIA EPIDURAL Y RAQUÍDEA

En enero de 1921, siendo comandante médico, Fidel Pagés Miravé recibió la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar, con distintivo blanco y pasador de profesorado, como recompensa a la labor desarrollada y los servicios prestados en el Gabinete Militar y en el Estado Mayor Central.

Aquel año de 1921, en el Protectorado español de Marruecos se produjo un levantamiento armado al mando de Abd el-Krim. En el Desastre de Annual, las bajas por muerte superaban los 10.000 soldados españoles. Tras Annual o Monte Arruit, los enfrentamientos se fueron sucediendo: el de Nador, el 17 de septiembre; el de Tizziel, el 2 de octubre; los de Atlaten y Segangan, los 10 y 11 del mismo mes; el de Taxuda, el 2 de noviembre.

A la vez que iban llegando los regimientos militares a Melilla, se desplegaban todos los recursos y efectivos médicos disponibles. El capitán médico Pagés estaba al mando de uno de los equipos de cirugía del Hospital Docker, que no daba abasto con la enorme cantidad de soldados que iban apareciendo heridos de gravedad, realizando turnos de hasta 24 horas en los días posteriores a una batalla. Al menos, Pagés pudo comprobar que su innovador sistema anestésico estaba resultando muy efectivo y aliviador para los sufridos soldados operados.

Tras la batalla de Nador, el capitán Pagés pudo conocer y operar a José Millán-Astray, teniente coronel de la Legión, que había sido herido en el pecho por un impacto de bala en el barranco de Amadí.

OPREACIÓN QUIRÚRGICA DE LA ANESTERIA EPIDURAL

Terminada su segunda participación en la contienda africana del Rif, regresó al Hospital de Madrid como comandante médico. Aprovechó aquella experiencia para continuar con los ensayos quirúrgicos y redactar nuevos artículos científicos, destacando aquellos que se ocupaban de intervenir las heridas de bala en el abdomen: La gastroentrostomia con collar epiplóico y heridas abdominales de guerraAspectos quirúrgicos del estreñimiento.

A pesar de sus artículos y su reconocimiento dentro del Ejército español, la comunidad científica internacional no tuvo en cuenta sus innovaciones. Hubo que esperar una década más tarde, hasta 1932, cuando el médico italiano Achilles Doliotti se atreviera a exponer un ensayo sobre la anestesia epidural, precisamente en un congreso internacional de cirugía organizado en Madrid. Aquel trabajo era una copia del procedimiento de Pagés. En cambio, la comunidad internacional le reconoció la innovación a él debido a que fue publicado en la revista American Journal of Surgery, en 1933, Además del inglés, también fue traducido al alemán y al francés, desde su original italiano.

Sin embargo, no todos los cirujanos que ya empleaban esta técnica reconocían basarse en el italiano, sino en el estudios del español. Uno de ellos fue el cirujano argentino Alberto Gutiérrez, jefe del Servicio de Cirugía de Mujeres del Hospital Española de Buenos Aires, quien aclaró el error en la Revista de Cirugía de Buenos Aires, en 1932. Manifestó que él ya utilizaba la técnica de Pagés desde 1929.

Finalmente, en 1935, el propio Dogliotti reconoció que el verdadero innovador de la técnica anestésica epidural no había sido él, sino Pagés, legítimo autor 14 años antes. Sin embargo, los estudios de Pagés fueron presentados a la comunidad científica internacional unas décadas más tarde, cuando fueron publicados al inglés, en 1961, y al francés, en 1975.

PLACAS CONMEMORATIVAS

En la actualidad, existe una placa conmemorativa en la fachada del edificio ubicado en la calle Infantas número 13 de Madrid, donde vivió Pagés junto a su familia. Su mujer y sus hijos salvaron la vida el 21 de septiembre de 1923, durante el viaje de vacaciones desde Madrid a Santander, cerca de Burgos. En aquel fatídico accidente de tráfico murió Fidel Pagés Miravé, quien conducía el coche, a los 37 años de edad.

Otra placa conmemorativa fue expuesta en el hospital militar de San Sebastián, por iniciativa de la reina María Cristina, cuyo texto es:
"A la memoria del eminente cirujano comandante médico don Fidel Pagés Miravé, compendio de ciencia, bondad, modestia y altruismo, que inauguró esta sala, en agosto del corriente año, y practicó en ella su última intervención, veinticuatro horas antes de su trágica muerte."

También desde la comunidad científica española se ha trabajado en la recuperación de su legado. Así, desde 1957, la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor otorga el Premio Fidel Pagés Miravé cada dos años. Desde 2007, el Ministerio de Defensa concede el Premio a la Investigación en Sanidad Militar Fidel Pagés Miravé.

ANESTESIA METAMÉRICA

UNIVERSITARIOS SALMANTINOS EN LA FUNDACIÓN DE UNIVERSIDADES HISPANO-AMÉRICANAS


Durante los primeros siglos de lo colonización de América por España, la Universidad de Salamanca instruyó y formó a numerosos estudiantes que prestaron una gran labor cultural, religiosa y gubernativa al servicio de aquella sociedad. Aquellos graduados salmantinos llevaron a América el mensaje docente de los grandes maestros de la Escuela de Salamanca, basados en ideas de libertad, de fraternidad y de respeto por los derechos humanos, e impulsaron la educación desde el nivel más básico a sus poblaciones, a través de la fundación de universidades, escuelas mayores y seminarios

Entre los grandes protagonistas de esta gesta sin igual en otra colonización de la historia de la Humanidad se encontraron Bernardino de Sahagún, Alonso de la Vera Cruz, Francisco Cervantes de Salazar, Bartolomé de Ledesma o Juan de Palafox y Mendoza.

UNIVERSITARIOS SALAMANTINOS EN LOS VIRREINATOS HISPANOAMERICANOS

Fundada por el rey Alfonso X para "aprender los saberes", la Universidad de Salamanca tuvo su mayor esplendor en el siglo XVI, registrando las cifras más altas de matriculados que llegaban de toda España y el extranjero. Como escribió el polígrafo Antonio de León Pinelo "doctores y estudiantes, no claustros y aulas, hacen las universidades".

Cerca de un millar de alumnos graduados de Salamanca llegaron a América durante aquel siglo para emprender un trasvase cultural, especialmente en el ámbito universitario. Posteriormente, se emplearon en las instituciones civiles y eclesiásticas, en los distintos cargos de gobierno y justicia, en la evangelización, y en la educación. Terminaron representando cargos civiles y militares como virreyes, gobernadores, capitanes generales, oidores, etc., y cargos eclesiásticos como priores, profesores y misioneros. Entre los que se vincularon al movimiento universitario hispanoamericano, destacaron los fundadores, visitadores, reformadores y legisladores, rectores, cancelarios, catedráticos y estudiantes, entre otras funciones de la vida académica.

En cuanto a su profesión o facultad en que se habían formado, los hay teólogos y juristas, tanto canonistas como legistas, graduados en ambos derechos, algunos médicos, y filósofos o expertos en artes liberales, e incluso gramáticos.

Escuelas Mayores Universidad Salamanca
UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Gran parte de estos escolares salmantinos que terminaron en las universidades hispanoamericanas partieron de los colegios universitarios, especialmente de los colegios conventuales adheridos a la sede principal. También fue muy notable el número que salió de los colegios mayores, menor fue el de los colegios menores, y otros de los colegios de las órdenes militares. Pertenecían a todas las órdenes religiosas incorporadas a la Universidad de Salamanca, pero entre ellas destacaron los Dominicos, por su elevada cantidad.

Aquellos graduados salmantinos llevaron a América el mensaje docente de los grandes maestros de la Escuela de Salamanca, basados en ideas de libertad, de fraternidad y de respeto por los derechos humanos, sobre todo en el magisterio de sus teólogos y juristas, de sus filósofos. Impulsaron la educación desde el nivel más básico a sus poblaciones, a través de la fundación de colegios conventuales, escuelas y seminarios, desarrollaron doctrinas y catecismos, y elaboraron cartillas y gramáticas, tanto en lengua castellana como en lengua indígena. Todo para la construcción de una nueva sociedad.

En la isla La Española, cuya ciudad principal fue Santo Domingo, se fundó la primera universidad de todo el continente americano por bula papal, la Universidad de Santo Domingo. Allí destacó Antonio de Montesinos, por su defensa de los indios.

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FACHADA DE LA ESCUELA MAYOR DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO

En el Virreinato de la Nueva España, capital fue México, se fundó la primera universidad de toda la región centro y norte de América, la Universidad de México. El conquistador Hernán Cortés tomó parte de la fundación de su primer estudio general. Y tras la fundación universitaria, destacaron:

Antonio Rodríguez de Quesada fue primer rector de la Universidad, y oidor de la Real Audiencia.

Francisco Cervantes de Salazar fue el catedrático de Retórica del primer claustro universitario, que tuvo a su cargo la lección inaugural de las cátedras y que en su Diálogo sobre la Universidad hizo una sobresaliente comparación con la Alma Máter salmantina que vio reproducida en su filial de ultramar.

Bartolomé Frías de Albornoz fue catedrático de su primer claustro.

Alonso de la Vera Cruz, también llamado Alonso Gutiérrez de Veracruz, fue catedrático agustino de su primer claustro. Discípulo de Francisco de Vitoria, ejerció su doctrina en la mexicana.

Bartolomé de Ledesma había sido catedrático dominico en la Universidad primada de Santo Domingo, después en la de México, y terminó en la de Lima.

Pedro Farfán fue una figura relevante de la proyección salmantina en Hispanoamérica, autor de la piedra angular del derecho universitario mexicano y, a su vez, de otras universidades que se inspiraron en las prácticas de esta.

Pedro Moya de Contreras fue un famoso prelado reformador.

Juan de Palafox y Mendoza fue obispo de México y reformador, cuyas constituciones universitarias tuvieron mucha repercusión en la mexicana y en sus filiales que se inspiraron en su estructura y espíritu.

Juan de Cervantes, nacido en México, fue catedrático de Sagrada Escritura.

Ruiz de Alarcón, nacido en México, fue famoso dramaturgo.

Bernardino de Sahagún fue un gran historiador franciscano, padre de la antropología americana.

Diego López de Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona, fue rector de la Universidad de Salamanca y luego virrey de México.

ALONSO DE LA VERACRUZ, BERNARDINO DE SAHAGÚN Y JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA

En el Virreinato del Perú, cuya Universidad de San Marcos de Lima fue la primera en fundarse por real decreto de la Corona española, destacaron:

Vicente Valverde fue un gran evangelizador y primer obispo de Cuzco.

Pedro de la Gasca obtuvo fama de pacificador.

Lope García de Castro fue gobernador.

Toribio Alfonso Mogrovejo fue el gran arzobispo de Lima, reorganizador de la Iglesia de Suramérica.

Fueron relevantes catedráticos de la Universidad limeña:

Bartolomé de Ledesma fue dominico, discípulo de Francisco de Vitoria en la Escuela de Salamanca, llegó a ser catedrático de Primera de Teología en México y Lima, donde actualizó el pensamiento del maestro.

Juan de Lorenzana llegó a ser prior del convento de Lima y luego provincial, y catedrático de Prima de Teología, como los anteriores. Gran discípulo de la denominada Escuela de Salamanca, este dominico fue el nuevo Báñez a quien todos consultaban.

Antonio de Hervias fue uno de los primeros que obtuvo grados o se incorporó en la naciente Universidad limeña. Este dominico llegó a ser catedrático de Prima de Teología y prior-rector en 1565-1566 y 1571.

Luis López de Solís fue agustino, catedrático en Lima y después en Quito.

Diego de León Pinelo fue rector, conocido por su poema apologético en defensa de la Universidad de San Marcos.

Francisco de León Garavito fue catedrático de Prima de Leyes, y rector

Pedro Gutiérrez Flores pertenecía a la Orden militar de Alcántara, fue rector, visitador y reformador.

Juan de Atienza fue rector del Colegio de San Martín de Lima, que llegó a contar con más de trescientos estudiantes.

Juan Perlín fue profesor de Filosofía en Quito, Cuzco y Lima, que posteriormente regresó a España por petición de su mentor el jesuita Francisco Suárez para trabajar junto a él.

En Quito, perteneciente al Virreinato del Perú, al igual que forma parte de la actual República del Perú:

Luis López de Solís fue obispo de la ciudad, se encargó de solicitar estatutos de universidad y consiguió constituciones al Colegio-seminario de San Luis, base de la Universidad de San Gregorio.

José Pérez de Calama fue también obispo de la ciudad, elaboró un plan de estudios vanguardista para la Universidad de Santo Tomás, reorganizada en institución pública.

BARTOLOMÉ DE LEDESMA, TORIBIO ALFONSO DE MOGROVEJO Y VICENTE VALVERDE

En Santafé de Bogotá, capital de la actual Colombia, perteneciente al Virreinato de Nueva Granada, se fundó la Universidad de Santo Tomás de Bogotá:

Fernando Arias de Ugarte, santafereño de nacimiento, fue arzobispo de la ciudad. Colaboró en la composición de los primeros estatutos de la Universidad tomista, con claro influencia de la salmantina. Después fue protector de la naciente Universidad de San Francisco Xavier de Charcas.

Alonso de Medrano, Martín de Funes y Diego de Torres Bollo fueron jesuitas, primeros fundadores del Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, base de la Universidad Javierana, y colaboraron en la realización universitaria.

Fernando de Pedroza y Meneses fue catedrático de Prima de Cánones en el Colegio Mayor del Rosario.

En la Capitanía General de Chile, el primer intento de fundación universitaria para la ciudad de Concepción partió del obispo Antonio de San Miguel, que luego fue también el primero en interesarse por la fundación de Universidad Real en Santiago de Chile.

En Guatemala, el obispo agustino Payo de Ribera hizo la mejor apología de la fundación universitaria. El obispo agustino Payo de Ribera hizo la mejor apología de la fundación universitaria.

En Venezuela, el fundador de la Universidad de Caracas fue el obispo Juan José Escalona y Calatayud. En Mérida, Hipólito Elías González reorganizó el seminario, base de la futura Universidad. Más tarde el obispo Santiago Hernández Milanés le dio un nuevo impulso y organización, logrando la real cédula que lo erigió en Universidad de Mérida.

En el Virreinato del Río de la Plata:

Sebastián Malvar fue obispo franciscano que apoyó el proyecto fundacional de la Universidad de Buenos Aires ante la Corona.

Manuel Belgrano fue el prócer y creador de la bandera argentina.

Pedro Guitián y Arias fue catedrático de la Universidad de Córdoba, canciller en propiedad, vicerrector, rector interino, y reorganizó la cordobesa en la etapa franciscana.

Entre los filósofos y juristas que fueron discípulos de Francisco Suárez y que se trasladaron a América para ejercer la docencia se encuentran:

Diego de Torres Bollos, discípulo de Francisco Suárez, fue fundador del Colegio Máximo de Córdoba, luego reconvertido en la Universidad de San Ignacio de Loyola.

EXPEDICIÓN DIPLOMÁTICA A CHINA POR MARTÍN DE RADA


Cosmógrafo y matemático de la Orden de los Agustinos, Martín de Rada encabezó la primera expedición diplomática española a China, en 1575, con el objetivo de establecer relaciones comerciales entre la provincia de Fujian y la ciudad de Manila y un foco de evangelización cristiana en el Imperio de Wanli. Fruto de sus estudios etnográficos fue la Relación verdadera de China y del viaje de Martín de Rada, confirmando por primera vez que la Catay que citaba Marco Polo y la China que él había visitado era el mismo país.

Las aportaciones de Rada en el periodo inicial de los contactos entre China y Europa le han convertido en el primer sinólogo de Occidente. Además, fue el primer cosmógrafo en aplicar las teorías heliocéntricas del astrónomo Nicolás Copérnico sobre el territorio asiático.

Martín Rada expedición diplomática China embajada
EXPEDICIÓN DIPLOMÁTICA A CHINA POR MARTÍN DE RADA

Martín de Rada Cruzat
nació en Pamplona, el 20 de julio de 1533. Pertenecía a una familia de la nobleza navarra del siglo XVI que había defendido las aspiraciones de Fernando el Católico al trono real en 1512 y años posteriores. En reconocimiento a esta fidelidad, Martín de Rada recibiría el priorato de Ujué y el monasterio de la Oliva por orden Carlos I de Habsburgo, años más tarde.

Siendo un niño estudió en la Universidad de París, junto a su hermano Juan, donde obtuvo una amplia formación en ciencias exactas, naturales y geográficas, destacando especialmente en matemáticas y astronomía.

A la edad de veinte años, amplió sus estudios de la Universidad de Salamanca, especializándose en Teología y Derecho. En 1554, ingresó en la Orden de los Agustinos, residiendo en el convento de San Agustín. Allí pudo tomar lecciones de los filósofos y juristas de la Escuela de Salamanca, encabezada por Francisco de Vitoria, a ceca del Derecho Internacional de Gentes. Esta influencia moral y aprendizaje académico le serviría para más tarde acceder a las misiones de América en defensa de los indios.

CONVENTO DE SAN ESTEBAN DE SALAMANCA

Tras un breve paso por el convento agustino de Toledo, su vocación misional le impulsó a tomar parte de las expediciones a América.

En agosto de 1561, llegó al Virreinato de la Nueva España, donde se relacionó con los miembros más sobresalientes de su orden, como el filósofo Alonso de la Veracruz o el cosmógrafo Andrés de Urdaneta. Sus compañeros reconocieron sus valiosos conocimientos en astrología y matemáticas, razón por la que el cosmógrafo Urdaneta decidió incluirlo en el grupo de frailes agustinos que iban a formar parte de la Expedición colonizadora a las islas Filipinas de 1564, al mando de Miguel López de Legazpi. Tras embarcar en la nave San Pedro desde el Puerto de la Navidad, llegó a la isla de Tanday, en febrero de 1565.

En la colonización filipina, el peso de los clérigos fue incluso superior al que alcanzaron en la colonización americana, destacando la presencia desde 1565 de los llamados Agustinos Filipinos, siendo Urdaneta y Rada dos de ellos. La presencia secular en esos lugares explica la existencia de un singular Museo Oriental en el Convento de los Agustinos Filipinos de Valladolid, que fue la sede central donde se formaba a los misioneros antes de enviarlos. Su compañero de orden, Andrés de Urdaneta partió de Cebú en busca del Tornaviaje, viaje de retorno desde Filipinas al Virreinato de la Nueva España a través del océano Pacífico.

Participó en la fundación de la villa de Cebú por López de Legazpi y se instaló en el Convento del Santo Niño de Cebú que fue levantado por su orden. Desde allí, Martin de Rada fue un pionero en la evangelización de nativos filipinos, interesándose en el aprendizaje del idioma tagalo. Escribió un Arte y Vocabulario de la lengua cebuana.

MARTÍN DE RADA

Otra de sus dedicaciones fue las relacionadas con la cosmografía y geografía. Así fue consultado por el gobernador Legazpi, en julio de 1567, a cerca de la demarcación geográfica del Imperio español sobre el extremo oriente a propósito de la llegada de dos navíos portugueses que reclamaban la jurisdicción de aquel archipiélago para su rey. Rada pudo demostrar al capitán luso Gonzalo Pereyra que Japón y los archipiélagos de Filipinas y Molucas estaban en el lado derecho del contra meridiano de Tordesillas, y que pertenecían al emperador Carlos V según el Tratado de Zaragoza de 1525, firmado entre ambas coronas. Aquellos cálculos fueron equivocados, y años más tarde se comprobó que en realidad estaba en el lado portugués.

Sus estudios cosmográficos y geográficos estaban basados en el libro De Revolutionibus de Nicolás Copérnico, al poco tiempo de ser publicado. Por tanto, fue el primer astrónomo en demostrar las teorías heliocéntricas en el otro lado del Mundo.

En 1569, realizó una descripción del "pueblo rico de Manila…, a unas setenta leguas de aquí…", es decir, desde Cebú, en la cual valoraba la abundancia de recursos ganadero, agropecuarios y metalúrgicos en la isla de Luzón.

tratado Tordesillas España Portugal
TRATADO DE TORDESILLAS

En mayo de 1572, Rada llegó a la ciudad de Manila para tomar parte de su fundación, siendo elegido prior. López de Legazpi confió en los agustinos la materialización un plan de fundación de villas basado en concentrar a los naturales que estaban dispersos por los valles y montañas, en los nuevos asentamientos cristianos, con la ayuda de soldados y encomenderos. De esta forma, se fueron construyendo los conventos en las recién fundadas villas de Manila, Oton, Tondo, Betis, Lubao, Calumpit, Taal, Lobao y Pasig, y así consolidar una organización administrativa, económica y religiosa en las islas.

Durante su estancia en Manila, destacó por su defensa de los indígenas ante los abusos de los encomenderos y alcaldes mayores. Advirtió al nuevo gobernador del errático modo de colonización que estaban llevando a cabo sus solados, así como de la mala distribución de encomiendas y tributos. Esta faceta le valió el apodo del "el Bartolomé de las Casas de Filipinas", por el historiador jesuita Pablo Pastells, título con el que en ocasiones también ha sido otorgado el primer obispo de Manila, el dominico Domingo de Salazar.

El contacto con comerciantes musulmanes instalados en los sultanatos vecinos de Borneo y Mindanao, cargados de valiosas mercancías chinas, como canela, sedas y porcelanas, despertaron el interés de los colonizadores españoles. Estos vieron en ese comercio una posible salida a su decepcionante situación. Además, se conoció la ruta mercante que los portugueses recorrían con la Nao de plata entre los puertos accesibles del sur de Japón con el enclave de Macao en la costa china.

PUERTO DE MANILA, SIGLO XVII

Tanto en la gobernación de Filipinas como en la Corte de Felipe II se empezó a valorar la posibilidad de aprovechar el archipiélago de Filipinas como base de expediciones futuras hacia la China continental. La ruta española hacia las islas de las especias y China fue conceptualizada como una prolongación de la singladura americana.

Los misioneros asentados en el archipiélago apoyaron la iniciativa, valorando que lo pudieran utilizar como trampolín para comenzar una labor de evangelización en China y Japón. Martín de Rada fue el primer español en planear una expedición de evangelización a todo aquel territorio, y es que por encima de las facetas de cosmógrafo y matemático el navarro destacó por su labor evangelizadora y misionera.

Con fecha del 8 de julio de 1569, Rada envío una carta al rey Felipe II en la cual describió un proyecto de colonización de China. Insistió en el mismo aspecto que Legazpi, el de dotar a las islas de una poderosa flota con la que realizar la invasión. En el texto destacó la ingenua concepción que los españoles se habían hecho del extenso y ya entonces muy poblado país de China. La falta de informes veraces no mostraba las dimensiones reales de aquel territorio, creyendo que se podría conquistar con tan sólo un pequeño contingente de esforzados soldados. Así, Martín de Rada escribía en su carta que "... la gente de China no es nada belicosa... Mediante Dios, fácilmente y con no mucha gente, serán sujetados".

López de Legazpi describió los avances de la preparación del viaje en una carta dirigida al gobernador del Virreinato de la Nueva España y fechada el 11 de agosto de 1572. Señalaba que había liberado a más de treinta chinos que habían permanecido prisioneros en manos de nativos filipinos, al tiempo que había concedido permiso a diez barcos chinos para comerciar con total libertad con los españoles y naturales de las islas, acciones emprendidas como gestos de buena voluntad. Sin embargo, los planes de la expedición fueron interrumpidos con la muerte de López de Legazpi, el 21 de agosto de ese mismo año. Fue sucedido en su cargo por Guido de Lavezares.

China Asia Abraham Ortelius mapa cartografía
CHINA Y SUDESTE ASIÁTICO POR ABRAHAM ORTELIUS

La oportunidad para enviar una primera embajada a China surgió el 8 de abril de 1574, cuando dos juncos imperiales chinos llegaron a Manila proveniente de la provincia de Fujian. Se trataba de una embajada enviada por el emperador Wanli, de la dinastía Ming, que ofrecieron establecer relaciones comerciales con los españoles como recompensa a cambio de la captura de Limahon (Ling Feng). Este era un pirata chino que se refugiaba en al norte del archipiélago filipino con una flota de 62 embarcaciones de poco porte, pero con alrededor de 3.000 tripulantes, después de saquear las costas de Fujian y Cantón. Los españoles aceptaron el pacto y organizaron varias expediciones por mar y tierra para capturarlo y destruir sus bases.

El 30 de noviembre de 1574, se produjo el combate de Manila, entre el pirata y los defensores españoles. Rada distribuyó a los pocos religiosos que habitaban en el Convento de San Agustín por los muros de la ciudad en colaboración con los soldados.

Posteriormente llegaría el contrataque español. El 3 de agosto de 1575, fueron atacados por una expedición encabezada por Juan de Salcedo en Pangasinán. Aunque el corsario pudiese escapar, muchos de sus hombres fueron capturados.

EMPERADOR Y GUERREROS CHINOS

Apenas cuatro días después, llegaba a Pangasinán el capitán chino Wang Wanggao (Omoncon), desde donde Salcedo le condujo hasta Manila. Durante el recibimiento del gobernador Guido de Lavezares al séquito de Wang Wanggao, entregaron varias mujeres chinas capturadas por el pirata y se comprometieron a capturarle vivo o muerto.

Ante las buenas intenciones del gobernador, el Wang Wanggao accedió a llevar entre su flota a una embajada española para presentarla ante las autoridades de la provincia de Fujian. Aquella expedición fue la primera misión diplomática de la Monarquía Hispánica en territorio chino.

El grupo estaba integrado por los agustinos Martín de Rada y Jerónimo Marín, a quienes acompañaron los encomenderos Miguel de Loarca y Pedro Sarmiento. Ellos serían los primeros españoles en visitar la China imperial.

Los objetivos de esta embajada eran de diferente índole. Por un lado, pretendía obtener de las autoridades chinas un compromiso que garantizase la libertad de predicación. Sin embargo, era prioritario conseguir el permiso para establecer un enclave mercantil en la costa de Fujian desde el que los españoles pudieran fomentar relaciones comerciales con toda la región, siguiendo el ejemplo de los portugueses en Macao.

EMBARCACIONES MERCANTES EN EL PUERTO DE FUZHOU

El 12 de junio de 1575, zarparon de Manila en un navío de remos, dirigiéndose a Bolinao, y de allí rumbo a Catay. El 5 de julio, fondeando en el puerto de Fuzhou, donde fueron recibidos de honores.

Durante 35 días viajaron por las ciudades de Toncoco, Tangoa (Ton-goa), Chincheo (Chin-cheu), y Hochin (Oc-kiu), pertenecientes a la provincia de Fujian, y situadas en la zona de la bahía de Zhongzuouo, Quanzhou, Xinhua y Fuzhou.

A Fuzhou, la capital, llegaron el 17 de julio. Fueron recibidos por Liu Yaohui, gobernador de la provincia de Fujian. Aquellas autoridades les agasajaron con banquetes y regalos, mientras tanto, aprovecharon para recoger información sobre los usos y costumbres del país, sobre religión e historia, administración y navegación, etc. Mientras tanto, remitieron las peticiones del Martín de Rada a instancias imperiales para predicar en su territorio.

En cuanto al objetivo comercial, las conversaciones tampoco dieron resultados, ya que, para la mentalidad china, los europeos suponían una comunidad mercantil más entre las presentes en Asia Oriental. Además, sus relaciones comerciales con los españoles estaban condicionadas a la obtención de un beneficio, en ese caso la captura de Limahon y la entrada de plata desde América.

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EXPEDICIONES MARÍTIMAS CON MARTÍN DE RADA

Tras fracasar en su intento de establecer relaciones diplomáticas con el emperador Wanli y dilatarse el cumplimiento de sus dos principales objetivos, la expedición diplomática tuvo que regresar a Filipinas con las manos vacías, a bordo de una flota de diez juncos comandada por Wang Wanggao y el general Shao Ye, citado como Siahoya Oxiaguac en la relación de Martín de Rada.

La expedición diplomática zarpó desde el puerto de Pehou, el 11 de octubre. Antes de llegar a Manila, mientras se encontraban fondeados en la desembocadura de un río en la costa occidental del actual Taiwan, conocieron la noticia de que el pirata ha vuelto a escapar. El 28 de octubre de 1575, regresó a Manila, después de casi tres meses de viaje.

Rada regresó con varios códices chinos que trataban sobre historia, religión, agricultura y costumbres de los naturales chinos sirvieron de gran utilidad, junto a su propia vivencia, para redactar un gran número de cartas, informes y relaciones que envió a la Corte, al Virreinato de la Nueva España o a sus superiores de la orden.

COMERCIANTES CHINOS EN EL PUERTO DE FUZHOU

A partir de las experiencias recogidas durante ese viaje, escribió una relación titulada Relación verdadera del reyno Taibin, por otro nombre China, y del viage que a él hizo el muy reverendo padre fray Martín de Rada, provincial que fue del orden de San Agustín, que lo vio y anduvo, en la provincia de Hocquien, año 1575 hecha por el mismo. La obra es un valioso documento en el que el fraile agustino realizó un análisis detallado de la cultura, la economía y la historia de China como ningún europeo lo había hecho hasta entonces. La Relación ofrece información de primera mano, sobre los alimentos y banquetes, las armas y la guerra, la casa y las ciudades, la agricultura y sus productos, la religión y los ídolos, la escritura y la administración de la justicia, los trajes del país, las facciones fisionómicas de sus habitantes, los entierros, etc. En todo, Martín de Rada se muestra informado y objetivo, sin hacer concesiones a la fantasía.

Esta Relación verdadera de China y del viaje de Martín de Rada fue impresa en Europa por los agustinos Jerónimo Román y Juan González de Mendoza, y reproducida en diversas obras. Este último consiguió que su Historia de las cosas más nobles, ritos y costumbres del gran Reyno de la China, publicado en 1586 fuese una obra de gran difusión.

A Martín de Rada se le atribuye también un Arte y Vocabulario de la lengua china., así como otra titulada De latitudine et longitudine locorum invenienda.

Los datos y la información que recogió en su relación le permitieron confirmar que la Catay que citaba Marco Polo y la China que él había visitado era el mismo país. Esta fue su contribución más importante realizada a la geografía mundial y a la historia de las relaciones entre Oriente y Occidente.

El hallazgo fue reclamado por Charles R. Boxer para Martín de Rada, y no para el jesuita Mateo Ricci, a quien se adjudicó erróneamente tal honor.

El hispanista chino Zhang Kai señaló que independientemente de sus interese, las aportaciones de Rada en el periodo inicial de los contactos entre China y Europa "le permitieron obtener el título de primer sinólogo de Occidente".

CONVENTO DE SAN AGUSTÍN DE CEBÚ

Una vez establecida la embajada china de Wang Wang-chao en Manila, el nuevo gobernador Francisco de Sande no tuvo mucho interés en corresponderse como lo habían hecho días antes en China con los españoles.

El 7 de mayo de 1576, el embajador Wang Wang-chao partía de Manila rompiendo relaciones diplomáticas con el gobernador filipino, aunque permitiendo llevar en su flota a Martín de Rada y Agustín Alburquerque.

Pero este segundo viaje a China iba a ser muy diferente al primero. Cuando Rada llegó a la isla de Bolinao, sus criados sangleyes (chinos establecidos en Filipinas) y su intérprete fueron asesinados. Los dos frailes fueron desnudados y despojados de cualquier pertenencia, y abandonados a surte de los isleños zambales. Pudieron ser rescatados por Juan de Morelos.

En mayo de 1576, Rada envió una misiva a Felipe II informándoles de los progresos y fracasos de ambas expediciones diplomáticas. En correspondencia del 28 de abril de 1578, el rey agradeció sus servicios para la evangelización de Filipinas y le propuso continuar con la actividad.

A finales de 1576, fue nombrado prior del Convento de San Juan Bautista de Calumpit, en la provincia de Pampanga, y, dos años después, del Convento del Santo Niño de Cebú.

Pero días después del nombramiento del nuevo priorato, fue solicitado por el gobernador Francisco de Sande para participar en una expedición a Borneo. En junio de 1578, Martín de Rada moría durante la travesía marítima.

libro biografía Martín Rada
FRAY MARTÍN DE RADA