CIRCULACIÓN PULMONAR DE LA SANGRE POR MIGUEL DE SERVET


Destacado representante del Erasmismo científico, Miguel de Servet está considerado un genio como teólogo y como científico, pero a su vez fue un enorme humanista que aplicó en sus trabajos la tolerancia con los demás por pensar diferente de él.

Sus ideas y trabajos recibieron una destacada crítica en las controversias religiosas de la Europa de su tiempo, debido a la dura confrontación que ejerció contra las reformas calvinista y luterana y la ortodoxia católico-romana.

En el ámbito científico de la biología destacó por el descubrimiento de la circulación pulmonar de la sangre, también llamada circulación menor, pasando a ser una de las personalidades más ilustres de la Humanidad.

Miguel de Servet circulación pulmonar sangre
CIRCULACIÓN PULMONAR DE LA SANGRE POR MIGUEL DE SERVET

Miguel de Servet nació en Villanueva de Sigena (Huesca), en 1511, procedente de una familia ilustre. Estudió latín, griego y hebreo en Zaragoza y Barcelona, siendo discípulo protegido de fray Juan de Quintana, futuro confesor y consejero de Carlos V. En Toulouse continuó su formación en derecho, influenciándose del ambiente reformista francés que definió su pensamiento libre y rebelde. Por otra parte, la lectura de la Biblia le generó un interés hacia la teología que marcó con profundidad sus retos teológicos y científicos.

Durante un viaje con Juan de Quintana por Italia, Alemania, Suiza y Francia, entabló debates con teólogos católicos y protestantes, e incluso conoció a Calvino, quien más tarde se convertiría en su enemigo mortal. Conoció a los principales líderes de la Reforma, entre ellos a Philipp Melanchthom y a Martin Brucer.

En 1531 y 1532, publicó sus primeras obras De Trinitatis errobus libri septem (De los errores acerca de la Trinidad), Dialogorum de Trinitate libri duo (Diálogos sobre la Trinidad) y De iustitia regni Christi capitula quattour (De la Justicia del reino de Dios), en las que exponía sus ideas anti-trinitarias.

En De Trinitatis, argumentaba que eran falsas las enseñanzas cristianas sobre las tres personas en un solo Dios, y que no tenían ningún fundamento bíblico. La Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) no tiene ninguna base bíblica y que el concepto trinitario se incorporó posteriormente por subjetividades filosóficas. Negaba que el Hijo sea eterno y postuló que el Espíritu Santo sólo sea una manifestación del propio Dios. Aquella hipótesis constituyó un escándalo internacional que desencadenó su acusación por hereje. El libro fue prohibido incluso en algunas ciudades que se encontraban bajo el influjo reformista.

miguel servet casa natal villanueva sigena huesca
RETRATO Y CASA NATAL DE MIGUEL DE SERVET

Servet pudo esquivar su detención adoptando el seudónimo de Michel de Villeneuve, mientras trabajaba como corrector en una casa editorial de Lyon, propiedad de los hermanos Trechsel. Entre sus trabajos, destacó una revisión de la Geografía de Ptolomeo, que contenía cincuenta mapas, con un resumen estadístico y un comentario sobre los pueblos, el clima y los productos de cada zona. En este libro, Servet hizo observaciones sobre los diferentes pueblos de Europa y comentarios comparando a los españoles con los franceses. Siglos más tarde, el gran geógrafo Eliseo Reclús quedó tan impresionado por el resultado de esta Geografía que consideró a Servet como el verdadero fundador de la Etnografía y la Geografía Comparada.

En esta ciudad francesa, Lyon, estudió Medicina bajo la supervisión del médico y humanista Symphorien Champier, pero tuvo que matricularse en la Facultad de Medicina de París, en 1537. Allí publicó su primer trabajo médico, un ensayo sobre el valor medicinal de los jarabes, basados en los escritos de Galeno, la auctoritas clásica.

Al año siguiente, por la publicación de su obra Syruparum universa ratio, en la que atacaba con dureza a la medicina tradicional, las autoridades eclesiásticas de la facultad se querellaron contra él.

En 1541, se instaló en la ciudad de Vienne, protegido por el obispo Paulmier. Allí vivió durante doce años ejerciendo como médico y escribiendo su pensamiento teológico. Desde 1545, comenzó una correspondencia con el líder de la Reforma en Ginebra, Juan Calvino, con la intención de confrontar opiniones, evolucionando desde un respetuoso intercambio de puntos de vista hacia una actitud más agresiva. Cuando Calvino le envió un ejemplar de su famosa obra, Institutio (Instituciones), Servet se lo devolvió junto con algunas anotaciones críticas y comentarios sobre la doctrina de la Santísima Trinidad. Calvino se enfadó enormemente y, de hecho, le amenazó que de venir a Ginebra no saldría vivo.

Christianismi Restitutio restauración Cristiandad Miguel Servet
CHRISTIANISMI RESTITUTIO, POR MIGUEL DE SERVET

Finalmente, en 1553, Servet publicó en Vienne su obra principal Christianismi Restitutio (La restauración de la Cristiandad). Era un grueso volumen de más de setecientas páginas en octavo. En la actualidad, los eruditos recuerdan esta obra porque contiene, entre las páginas 169 y 171, en el libro V, el primer discurso publicado en Europa modificando las viejas opiniones sobre la circulación pulmonar en la sangre.

Previamente los médicos habían mantenido las creencias del mítico médico Galeno, del siglo II, según el cual la oxigenación de la sangre tenía lugar en el corazón. Galeno sostenía que la sangre llegaba a la parte derecha del corazón y, a través de unos poros invisibles que había en el septum cardiaco, pasaba a la parte izquierda del corazón, donde se mezclaba con el aire para generar el espíritu que luego se distribuía por todo el cuerpo. Ibn Nafis, un médico árabe de Egipto, en el siglo XIII, fue el primero en sugerir que esta opinión era errónea, pero sus escritos no se conocían en Occidente. En el mismo sentido, nadie prestó atención a las opiniones de Servet sobre la circulación pulmonar de la sangre hasta cien años después.

Servet defendía que la circulación de la sangre, realizada mediante la eliminación de gases nocivos y la infusión de aire, acontecía en los pulmones. Sugería que la sangre fluye desde una parte del corazón a la otra a través de los pulmones, y no a través de la pared que separaba los ventrículos.

El espíritu vital se genera en los pulmones de una mezcla de aire inspirado y de sangre sutil elaborada que el ventrículo derecho del corazón transmite al izquierdo. Sin embargo, esa comunicación no se hace a través de la pared media del corazón, como se cree corrientemente, sino que por medio de un magno artificio la sangre sutil es impulsada hacia delante desde el ventrículo derecho por un largo circuito a través de los pulmones. Por ellos es elaborada, se convierte en roja y clara y es conducida desde la arteria pulmonar hasta la vena pulmonar.

Después, en la vena pulmonar se mezcla con el aire inspirado y a través de la expiración se purifica de los vapores contaminados. Del mismo modo se envía desde los pulmones al corazón no solo aire, sino aire mezclado con sangre a través de la vena pulmonar. Por tanto, la mezcla tiene lugar en los pulmones. El color rojo le es dado a la sangre en los pulmones, y no en el corazón.

Así es como explicó su teoría de la doble circulación de la sangre. Aunque no tuvo ninguna consecuencia práctica en su momento, ya que era una obra más teológica que científica, disfruta el honor de ser el primer europeo en descubrir este hallazgo. La fama se la llevó su contemporáneo Realdo Colombo, médico nacido en Cremona y profesor en la Universidad de Padua, cuyas investigaciones de anatomía allanaron el camino directamente para una demostración práctica realizada en el siglo XVII por el médico inglés William Harvey.

Pero el mérito del descubrimiento de la circulación menor de la sangre fue reconocida por el inglés W. Wotton en su libro Reflexions upon ancien and modern learning, escrito en 1694, y por Benito Jerónimo Feijóo medio siglo después en sus Cartas eruditas.

Representación pictórica Miguel de Servet
REPRESENTACIÓN DE LA VIDA Y OBRA DE MIGUEL DE SERVET

Las tesis serventianas fueron denunciadas por teólogos católicos, calvinistas y protestantes, y Calvino ordenó su detención al inquisidor de Lyon. Fue apresado en Ginebra en agosto de 1553, juzgado por un Pequeño Consejo de la ciudad, y condenado por hereje a morir en la hoguera en octubre del mismo año.

El aberrante crimen de Calvino convirtió al humanista español en un mártir por la libertad y levantó una ola de protestas en toda Europa. Para defenderse las acusaciones, Calvino publicó en 1554 su Defensio contra "los prodigiosos errores del español Servet". Pero la ejecución de Servet sirvió para dar impulso a los partidarios de la libertad de pensamiento y de opinión.

Aunque Miguel de Servet estuvo fascinado por la medicina, su objetivo principal fue religioso y teológico: realizar una nueva y radical Reforma del Cristianismo, llegando más allá de lo que pretendían Lutero y Calvino. Aunque tuvo un pensamiento original y particular, también estuvo influenciando por el panteísmo místico y neoplatónico, muy típicos del Renacimiento.

Su atención a la cuestión de la sangre partió de la idea, muy común en su tiempo, de que el alma humana residía en la sangre, pues solo la sangre confería la vida. Pero su interés radicaba en el movimiento del alma más que el movimiento de la sangre.

Comentario Anatomía Canon Aricena Ibn An-Nafis
COMENTARIO SOBRE LA ANATOMÍA DEL CÁNON DE AVICENA

Su concepción de Dios es monista y anti-trinitaria, cuyo atributo es la potencia, que a la vez es causa de su energía creadora, un concepto que volvería a definirse siglos después por Henri Bergson. Para Servet, todo lo creado es una manifestación de lo divino, nada existente está fuera de Dios, y como escribió en una de sus cartas a Calvino: "Dios está en todo, obra en todo y lo alcanza todo." Lo mismo que el cuerpo y el alma, lo divino y lo humano forman una unidad indisoluble; de ahí que el hombre contenga en sí la esencia de la deitas.

La cosmovisión serventiana constituye una divinización del hombre. Pero matizaba que aunque Dios se manifieste en todo, no deja de tener una trascendencia infinita, y por ello, es ininteligible a la razón y la experiencia humana. Servet rechazó el dogma de la Trinidad de Dios, postulando que se manifestó a través de Jesucristo como mediador entre Dios y sus seres creados. Sobre el Jesucristo histórico pensaba que tan solo fue un hombre, y no un Dios, ya que Dios no podía ser tres personas, tal y como la doctrina ortodoxa de la Trinidad mantenía. En este aspecto, citaba fuentes islámicas como judías, lo cual provocó acusaciones de que era pro-judío o de origen judío.

La propuesta no era simplemente herética, sino que atacaba los fundamentos de la cristiandad clásica y todos los líderes religiosos lo consideraron como una blasfemia.

Servet tenía una concepción igualitaria de la fe y la doctrina cristiana, por esos en sus obras combatió el orden jerárquico-piramidal instaurado por el Papado a partir de la transformación del Cristianismo primitivo en poder, pompa y boato. Calificó al Papa como el Anticristo, producto de Satanás, porque usurpaba la potestad de Pontífice únicamente atribuible a Jesucristo. Y desde esta visión, el modelo de fe debía ser exclusivamente personal, en ausencia de cualquier intermediario entre Dios y el creyente.

La utopía teológica del serventismo se basa en la negación de cualquier tipo de organización institucional religiosa, y en la afirmación de que cada persona es su propio sacerdote.

escultura miguel servet huesca
ESCULTURA DE MIGUEL DE SERVET EN HUESCA

Era una visión anarquista del hombre cristiano con respecto a la Iglesia, que fue precedente siglos después de la ideología anarquista del hombre político con respecto al Estado. En efecto, cuando Bakunin, Proudhon, Max Stirner, y demás teóricos del anarquismo consideraron que el peor enemigo del hombre es el Estado, estaban proclamando el mismo principio de autodeterminación que Servet consideró en el ámbito religioso.

Para Servet, la verdadera fe reside en el interior de la persona y está fuera de cualquier ceremonia eclesiástica. Anticipando las "raisons du coeur" evocadas por Pascal, afirmó que "la ley del corazón es la única ley de la Fe".

Los ritos son considerados como signos de un Cristianismo judaizado y falsificado, y Roma y Jerusalén como ciudades malditas. En su obra Restitutio, Servet sostuvo que el hombre debía recibir el sacramento del bautismo a los 30 años, porque a tal madurez el hombre adquiere total capacidad para pensar y actuar bajo su responsabilidad.

Al igual que Erasmo y demás humanistas de la época, Servet está a favor del libre albedrío del hombre en todas las facetas de la vida, y en contra del arbitraje del hombre por parte de Dios que defiende Lutero. Para Servet, la ley de la propia conciencia es superior a las leyes positivas vigentes en la sociedad. De este pensamiento surgió su crítica a toda forma de teocracia religiosa y tiranía política.

Miguel Servet escultura ginebra
ESCULTURA DE MIGUEL DE SERVET EN GINEBRA

En su opinión, toda la Iglesia había caído en manos de Satanás tras el Concilio de Nicea del año 325 d.C. Escribió que "dos feroces plagas nos privaron de Jesucristo: la influencia de Aristóteles y la ignorancia de la lengua hebrea".

La teoría servetiana estaba basada en el testimonio de la Biblia y en la Patrística, pero también en el Corán y en la Tora. En cambio, su pensamiento es contrario al gnosticismo, al esoterismo, al Talmud y a la Cábala.

Aunque tenía una concepción cristiana Cristo-céntrica y anti-judía, sus enemigos le acusaron de judeizar e islamizar el Cristianismo, infundios que utilizaron los jueces contra él para condenarle a ser quemado vivo.

Como también hizo Ramón Llull, trazaba una relación entre Razón y Fe, y lo explicaba en frases como estas:
"No puede haber verdadera Fe sin comprensión y conocimiento."
"No cree bien el que entiende mal, aunque diga que cree."

Servet poseía amplios conocimientos de la cultura clásica griega, algo típico de los humanistas cultos. Estaba muy influenciado por Platón, Plotino, Porfirio, Proclo y especialmente por Filón de Alejandría. Su utopía cristiana pretendía ser una síntesis entre el Neoplatonismo y el Cristianismo Patrístico. Pero en realidad, Servet rechazaba todos y cada uno de los principios de la cristiandad clásica, tal y como los defendieron los católicos y los protestantes.

Miguel Servet retrato sello símbolo
HOMENAJES SIMBÓLICOS A MIGUEL DE SERVET

Tenía una visión religiosa, cosmogónica y antropológica de carácter afirmativo y ascendente, que trataba de destacar las fortalezas regenerativas del Cristianismo por encima de las debilidades del hombre, y por tanto, muy alejada del pesimismo de San Agustín en el que se basaban Lutero y Calvino.

Siguiendo el pensamiento clásico heleno y la filosofía renacentista, Servet interpreta el cosmos como una unidad armónica y como la encarnación concreta y real de la Razón. Para este ilustre español, el hombre es un microcosmos dentro del macrocosmos, una tesis opuesta a la imagen oscura de la teología medieval.

Anticipando a Spinoza, subraya la unidad entre materia y espíritu, razón por la cual rechaza la separación platónico-cristiana entre alma y cuerpo, uno de los motivos de su condena en Ginebra. De la misma manera, no vio contradicción alguna entre el todo y las partes, que lejos de constituir categorías antinómicas, son inconcebibles uno sin el otro. Lo singular y lo múltiple son inconcebibles uno sin el otro.

También en el aspecto del conocimiento se postula a favor de la unidad entre Razón y Fe, rechazando por ello la "doble verdad" que Averroes establece entre Filosofía y Teología, o Paltón entre lo inteligible y lo sensible.

La concepción antropológica de Servet es radicalmente positiva y difiere, por ello, del dogma del pecado original. Todo hombre, sea cristiano o no, está siempre en condiciones de hacer el Bien, que consiste en amar al prójimo y en realizar obras de caridad.

Anticipándose a la teoría moderna del progreso y de la filosofía de Hegel sobre la historia, Servet concibe el universo como una totalidad dinámica e inconclusa. En ese aspecto es un precursor de la Ilustración, como describió Francisco Sánchez-Blanco en su documental obra Michael Servets Kritik an der Trinitätslehre, publicada en 1977. El ejemplo y fin de la utopía humana es Jesucristo.

Su pensamiento estuvo en el centro de las discusiones de su tiempo, pero su persona permaneció siempre en la clandestinidad y sin respaldo social. Fue una especie de guerrillero español luchando en tierra enemiga, encarnando el espíritu rebelde que Cervantes supo hacer universal en la figura de Don Quijote.

Calvino Servet Theodor Pixis
CALVINO CONTRA SERVET

TERCER CONCILIO DE TOLEDO


Mediante el III Concilio de Toledo del año 589, el Reino Hispano-visigodo abandonó el Arrianismo para tomar el Catolicismo como religión oficial, sentando un precedente en el resto de entidades políticas europeas de la Alta Edad Media. Esto tuvo su relevancia en una Europa invadida por tribus germánicas, ya que demostraba como estas se irían fusionando con las poblaciones latinas herederas del extinto Imperio romano y mantendría la unidad católica frente a la herejía del Arrianismo.

Además, el concilio toledano supuso un primer modelo de Asambleas en las que estaban representados los nobles y los clérigos, sustituyendo a las Dietas germánicas, compuestas únicamente por el estamento militar.

TERCER CONCILIO DE TOLEDO

Desde el 585, se instauró en la península Ibérica el Reino Hispano-visigodo, sustituyendo a la Hispania romana, y dominando en todo el territorio peninsular de forma duradera hasta la invasión musulmana del 711. Durante ese tiempo, el reino estuvo unificado bajo una única corona, una religión común, un legado cultural y un derecho unificado.

Leovigildo consiguió unir políticamente el espacio hispano con capital en Toledo y aprobó el derecho de matrimonios mixtos entre godos e hispanorromanos. Imaginó, ya en la segunda mitad del siglo VI, una fórmula para atraer a la plenitud de derechos a sus súbditos hispanorromanos con la condición de convertirse al arrianismo. Pero fue su hijo y destinado a heredarlo, Hermenegildo, quien se convirtió al Catolicismo. Lo que sucedió fue que en este siglo VI los hispanorromanos impusieron sus modos de ser y de vivir sobre sus gobernantes visigodos.

Hacia el año 580, reunidos el obispo Leandro, hermano mayor de Isidoro de Sevilla, y el futuro papa Gregorio en el palacio imperial de las Blanquernas trataron de incorporar las dos primeras aportaciones de España a la vida europea.

III CONCILIO DE TOLEDO - LEOVIGILDO Y HERMENEGILDO

La primera aportación surgió de la necesidad de dotar al clero secular de una norma de vida semejante a la que ya tenían los benedictinos. Es la Regula pastoralis, aprobada por Leandro, a la muerte de Leovigildo, y que pudo instalarse en Sevilla.

Pero la aportación decisiva al futuro de Europa se concretó en el III Concilio de Toledo de 589, convocado por el rey Flavio Recaredo, sucesor de Leovigildo, y auspiciado por Leandro, al que asistieron 5 de los 6 arzobispos metropolitanos, 62 obispos, y varios abades importantes. En este concilio, Recadero se convertía al Catolicismo y tomaba esta religión como la fe oficial, abandonando el Arrianismo. Entre otras decisiones, se acordó transferir la jurisdicción de las iglesias arrianas a los obispos católicos, adoptar el credo para ser recitado en las mismas, y prohibir los matrimonios que los eclesiásticos arrianos practicaban. Estas leyes fueron promulgadas por el rey en la Lex in confirmatione concilium.

También el latín se impuso sobre la lengua goda, y se sometieron todos los habitantes a una Lex Romana custodiada por los visigodos que adoptaron todas los usos y costumbres hispanorromanas.

III CONCILIO DE TOLEDO

El Germanismo en Europa iba a abandonar el signo arriano en muy pocos años y establecer una unidad católica. La conversión al Catolicismo de los distintos pueblos europeos fue un elemento importante en la vida cultural, y en la península Ibérica se desarrolló así durante casi dos siglos una importante corriente, mezcla de la tradición latina con el espíritu cristiano.

Este movimiento de restauración cultural recuperaba para Europa el antiguo Derecho romano mediante el cual, no habría en adelante disyunciones sociales, sino que los súbditos formaban una sola comunidad, regida a su vez por esa ley romana de los visigodos que reducía la servidumbre a dimensiones económicas ya que todos los bautizados pasaban a considerarse jurídicamente personas. Era una ley que garantizaba a los campesinos la subsistencia mediante el trabajo de la tierra, aunque tenían que transcurrir todavía varios siglos para que la servidumbre desapareciera del todo.

Un factor entonces desconocido aparecería: a medida que los ingresos del propietario de la tierra se fijaban en moneda, el poder adquisitivo de ésta disminuía y se incrementaba el de las cosechas. De tal modo que, transcurriendo el tiempo, para los propietarios sería más beneficioso que los siervos alcanzasen su libertad, dejando la tierra en sus manos.

III CONCILIO DE TOLEDO EN EL CÓDICE ALBELDENSE

Otra contribución que el III Concilio de Toledo efectuó fue la asistencia no sólo de obispos, sino también de muchos nobles, servidores y cooperadores del rey. Surgía de este modo, en este concilio y en los sucesivos, un primer modelo de Asambleas en las que estaban presentes los jefes militares y los clérigos, dotados de formación intelectual. Además, este modelo sustituiría a las Dietas germánicas, compuestas únicamente por el estamento nobiliario militar.

A partir de la conversión de Recaredo, estas asambleas, eclesiásticas y romanas en su origen, alcanzaron una extraordinaria importancia política y se convirtieron en uno de los órganos fundamentales del Estado visigodo, realizándose una importante serie de Concilios toledanos que abarcaron desde el III en el 589 hasta el XVIII en el 702.

Sin embargo, estas asambleas traerían una aportación negativa. El Imperio romano había considerado el Judaísmo como religión lícita, lo que facilitó mucho la diáspora hebrea por Europa, alcanzando a Hispania. El romano San Agustín elaboró una doctrina por la cual consideraba que el pueblo elegido era el judío de donde partió el Cristianismo, representado en la figura de Jesús, el mesías convertido a la verdadera fe y que, por tanto, era necesaria una tolerancia al Judaísmo.

SAN ISIDORO Y SAN LEANDRO

Frente a esta doctrina, el III Concilio de Toledo aprobó otra antagónica: no era posible la convivencia entre dos religiones. Desde el año 612, reinando Sisebuto, se estableció el criterio de que el judaísmo era una religión ilícita y debía procurarse su desaparición. Desde el reinado de Recesvinto, se había reformado la Ley de los visigodos, iniciándose una persecución contra los judíos hispanos, obligándoles a bautizarse y a educar a sus hijos en la verdadera fe.

Cuatro siglos más tarde, España rectificó esta decisión, regresando la tolerancia al Judaísmo con Fernando I de León. Pero esta doctrina ya se había extendido a Europa y supuso una de las raíces del anti-Judaísmo. Tampoco se trataba aún de un anti-semitismo, ya que los hebreos conversos al Cristianismo eran integrados plenamente en la sociedad.

A Leandro le sucedió su hermano pequeño, Isidoro de Sevilla, en el IV Concilio de Toledo, y también en la influencia decisiva sobre los sucesores de Recaredo. Isidoro cubrió con su influencia política y cultural no sólo el siglo VII, sino también los tiempos posteriores. Su influencia sobre Beda el Venerable y sobre las generaciones de discípulos que cubrieron el Renacimiento carolingio resultó esencial para dos aspectos de la sociedad europea: la organización de la Monarquía y la transmisión del saber.

III CONCILIO DE TOLEDO

CÁDIZ CAPITAL COMERCIAL Y CIENTÍFICA DE LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA


Durante el siglo XVIII, Cádiz se convirtió en la capital del comercio americano, punto de partida de las expediciones científicas, y foro de almirantes, ilustrados y eruditos. Cuando Madrid era todavía la Corte del mayor Imperio geográfico del mundo, Cádiz era su centro neurálgico de negocios y comunicaciones y foco de las luces de la Ilustración. En este escenario liberal, progresista y burgués se reunieron las Cortes para aprobar la segunda constitución de Europa: la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812.

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CÁDIZ CAPITAL COMERCIAL Y CIENTÍFICA DE LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA

Fundada por fenicios, Gadir fue llamada la blanca Afrodita de Sidón y Tiro por su importancia comercial en el intercambio de metales extraídos del río Tinto y de la sierra Bética antes de su romanización.

Siempre fue un objetivo a capturar por la armada y el corso ingleses, y objeto de los ingenieros militares de los Austrias que la reconstruyeron en el siglo XVII. Fue testigo de la batalla de Trafalgar: sesenta navíos cañoneándose, chocando y virando, algunos de los cuales no regresaron al puerto de esta ciudad: Trinidad, Argonauta, Neptuno, San Agustín, etc. Y es que durante el Siglo de las Luces, Cádiz fue una urbe mercantil mirador de las grandes batallas navales por el monopolio del comercio americano.

En 1717, en perjuicio de Sevilla, Felipe V trasladó a la ciudad gaditana la sede de la Casa de Contratación y el Consulado de las Indias hasta finales de siglo, convirtiéndose en el puerto comercial de la Carrera de Indias, el más importante de España y uno de los más importantes de Europa. Este gran emporio comercial también se convirtió en un puente de las reformas borbónicas que se proyectaron en las provincias ultramarinas del Imperio español, recuperando la importante actividad mercantil que un día experimentó en la época púnica de Aníbal o de la romana de los cesares.

El historiador gaditano Augusto Conte Lacave escribió en su obra Cádiz en el siglo XVIII, que:
"... Cádiz es un pueblo sin igual entre todos los que he visto hasta ahora. Tiene todas las malas y buenas cualidades de una ciudad grande y de un puerto de mar: riquezas, magnificencia, lujo y corrupción de costumbre, que es compañera del lujo y de la opulencia. El hombre es el mismo en todos los estados y en todos los países, pero quien desee conocer el corazón humano y los efectos prodigiosos del comercio y de la industria debe venir a Cádiz a instruirse y admirarse."

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DEFENSA DE CÁDIZ CONTRA LOS INGLESES, POR FRANCISCO DE ZURBARÁN

Cádiz parece haber surgido del agua, construida sobre un largo y angosto brazo de tierra cuya proa avanza hacia el Atlántico, unida a la costa por un estrecho istmo de arena de ocho kilómetros, la ciudad apenas disponía de un centenar de hectáreas para trazar sus calles y urbanizar las viviendas que demandaba su crecimiento demográfico. La solución fue trazar calles en paralelo y cruzarlas con otras en ángulo recto, estrechas en relación a su altura, y levantar edificios en vertical que eviten la penetración del abrasante sol, excepto en la hora del mediodía.

A los treinta mil habitantes que tenía en el momento de la Guerra de Sucesión, se convirtieron a finales de siglo en setenta mil, sin incluir los hombres de negocios de la Cádiz flotante que estaban de paso. La sociedad gaditana del momento respiraba un espíritu pre-liberal y mercantil, actuaba libre de servilismos al poderoso terrateniente, y se sentía detentadora de la soberanía nacional, cambiando el título de "súbdito" por el de "ciudadano". Este pensamiento pre-revolucionario dejaría su impronta en los artículos segundo y tercero de la Constitución de 1812.

Pronto destacó una próspera burguesía emprendedora y dinámica, que superó a la tradicional aristocracia, capitalizando el poder. Se trataba una élite social compuesta por activos comerciantes y hábiles hombres de negocios que tenían su campo de acción primero a nivel municipal para luego lanzar sus proyectos a la política nacional, y cuyas luces de la Ilustración enfocaron a todo el Imperio español.

Aquella pujanza comercial derivada de los negocios surgidos entre Europa y América permitió la construcción de edificios como la Real Fábrica de Tabacos, la Aduana, el Pabellón de Ingenieros, el Ayuntamiento, la parroquia de San Lorenzo, el Hospital de Mujeres, el Hospicio de caridad, la Cárcel Real, etc.

Cádiz plano cartografía Ilustración
PLANO GENERAL DE CÁDIZ

En estas construcciones se dejó ver la evolución de las tendencias arquitectónicas de cada momento: finalizaba el Barroco del siglo XVII, continuaba con el Rococó, y abría el XIX con el Neoclasicismo. Buen ejemplo es la Catedral de la Santa Cruz, comenzada en el 723 por Vicente Acero y Arebo en estilo Barroco dieciochesco, sufriendo parones, retrasos y cambios de estilo, retomada por Torcuato Cayón, y terminada con los retoques neoclásicos de Miguel de Olivares, Manuel Machuca y Juan Daura.

Cádiz se convirtió en el espejo de las promesas y sueños instalados en el Siglo de la Ilustración española. El comercio comunicaba aquí el pensamiento y estilo de las Luces. En los mismos barcos que transportaban mercancías viajaban personas, libros e ideas. En sus cafés, salones y tertulias discutían los artículos de la Enciclopedia y recogían algunas de las pasiones más típicas de la Ilustración: erudición y coleccionismo, reforma del saber, ciencias naturales, pragmatismo, utilitarismo, etc.

Los focos que irradiaron las ideas ilustradas se encontraban en el litoral, en los puertos comerciales, en ciudades con una floreciente burguesía, como Cádiz, dotada de una infraestructura material y espiritual: bibliotecas, imprentas, tertulias científicas, observatorio astronómico y laboratorios, centros de enseñanza y una burguesía culta. Hasta tuvo una Casa de la Camorra, fundada en 1758, que fue una institución antecesora del posterior Ateneo Literario Artístico y Científico.

PUERTA DE TIERRA

En Cádiz surgió un grupo de hidalgos y burgueses curiosos de novedades científicas y coleccionistas de libros y cuadros. Uno de ellos fue el mecenas de arte y mercader Sebastián Martínez, dueño de una riquísima colección de pinturas donde Francisco de Goya descubriría las joyas del retrato inglés y la obra de Joshua Reynolds, George Romney, Thomas Gainsborough, William Hogarth y William Blake. También hubo gobernantes interesados por el urbanismo y las artes como Joaquín de Fondesviela y el conde Alejandro de O'Reillyg, y grandes coleccionistas de arte como Alonso de O'Crowley.

Además surgió durante esta centuria un nuevo lector: las masas populares. La opinión pública cobró fuerza y el descontento social encontró refugio en las nuevas corrientes pre-liberales e ilustradas.

La cultura gaditana renovó el repertorio europeo en ópera y teatro, encargó en 1785, por ejemplo, al vienés Joseph Haydn su obra Las siete partidas de Cristo en la cruz, con la intención de renovar la tradicional celebración del Viernes Santo. Son destacables pintores como Clemente de Torres, literatos como José Vargas Ponce, el marqués de Ureña, y José Cadalso con sus Cartas marruecas, o como Rosario Cepeda y Beatriz Cienfuegos, fundadora de La pensadora gaditana, una publicación considerada como la primera de matriz feminista.

CATEDRAL DE SANTA CRUZ DE CÁDIZ

En Cádiz, el capitán Pedro Virgili fundó el Real Colegio de Cirugía, que junto a los de Barcelona y Madrid, supuso una profunda innovación y una adecuada transformación de una ciencia en gran medida al servicio del Ejército y la Armada. Las imprentas lanzaron el Compendio de navegación del gran marino ilustrado Jorge Juan.

Y en esta misma ciudad se construyó el primer observatorio astronómico de España, el mejor complemento que pudo añadir el secretario real Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada, a la Academia de Guardias Marinas. El Observatorio Astronómico de San Fernando fue fundado a propuesta de Jorge, quien pronosticó las exigencias del futuro de la navegación y ante la necesidad de aumentar la exactitud de los instrumentos para medir la posición de las estrellas y sus pasos por el meridiano, es decir, para que los marinos aprendieran la ciencia de la astronomía. Esta institución se reivindicó como faro y ventana de Europa en España, integrada por hombres de acción, no sólo de pensamiento, marinos ilustrados conocedores de los avances científicos de la época.

REAL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO DE SAN FERNANDO

La Academia de Guardias Marinas de Cádiz junto a la Academia de Artillería de Segovia y la Academia de Ciencias de Barcelona aportaron los matemáticos, físicos e ingenieros españoles del siglo XVIII.

De las Academias de Guardias Marinas establecidas en Cádiz, Cartagena y Ferrol surgió una nueva de generación de hidalgos marinos, hombres de ciencia y guerra, que colaboraron muy estrechamente con los secretarios reales Patiño, Ensenada y Floridablanca por restaurar el prestigio internacional de España y mantener sus intereses como gran potencia europea. Unos lo hicieron con la pluma y otros con la artillería, en las Reales Sociedades Económicas, en las exploraciones científicas por los territorios ultramarinos, enriqueciendo los gabinetes de historia natural, etc. Son los Ulloa, Valdés, Malaspina, Alcalá Galiano, Bauzá, Císcar, Churruca, Mutis, Termeyer, etc.

Un pionero en las aventuras científicas y que mejor representa el espíritu ilustrado español del siglo XVIII fue Jorge Juan y Santacilia. Estuvo muy ligado a Cádiz, allí desarrolló su facetas como marino, astrónomo, cartógrafo, matemático e ingeniero. En 1735, fue designado junto a Antonio Ulloa para comandar una expedición conjunta con la Armada francesa, organizada por la Academia de París. Se trataba de una expedición geodésica con destino en el Virreinato del Perú, cuya misión principal era la medición un arco del meridiano a objeto de contrastar las diversas teorías acerca de la forma exacta de la Tierra. Y, efectivamente, gracias a ellos se puede decir que la tierra está achatada por los polos. También efectuaron observaciones científicas, militares y económicas durante sus nueve años de expedición.

A su regreso elaboraron tres admirables obras: Noticias secretas de América, que relata el abandono de las posesiones de ultramar por parte de la metrópoli; Relación histórica del viaje a la América meridional, que reúne informaciones de carácter social y reflexiones críticas, citada hasta por el economista Adam Smith; y Observaciones astronómicas y físicas hechas en los reinos del Perú, que fue la obra científica más importante del siglo XVIII español, demostrando que al menos una minoría estaba instruida en los últimos avances científicos en astronomía y matemáticas. 

Pero, su destino principal fue el que desempeñó como capitán de la Compañía de Guardia Marinas de Cádiz y director de su Academia, desde 1752. Cargos de mucha responsabilidad, donde Jorge Juan puso en práctica un ambicioso proyecto de reforma de la institución que afectaba especialmente a la estructura docente de la Academia de Guardias Marinas. Allí implantó las enseñanzas más avanzadas de la época; contrató a profesores competentes y relegó a quienes no consideraba capacitados; mejoró el nivel de las enseñanzas teóricas, potenciando el de las matemáticas e introduciendo el estudio del cálculo inferencial e integral; instauró la realización de certámenes públicos; incrementó el número de cadetes; fortaleció la formación teórica de los alumnos más aventajados para convertirles en buenos oficiales científicos; se amplió la biblioteca e implantó sus nuevos manuales y textos científicos; y se construyeron maquetas de navíos a escala.

ANTONIO DE ULLOA Y JORGE JUAN

En Cádiz, no sólo tuvo tiempo para la enseñanza teórica, sino también para la investigación y el desarrollo de nuevos proyectos, experimentando con cálculos matemáticos la manera de construir navíos ligeros y veloces, sin descuidar su seguridad y resistencia. Las directrices que impuso fueron que el navío se ha de construir con la menor cantidad de madera y herraje posible, pero ha de tener toda la madera y herrajes necesarios para mantenerse firme. Así mismo, estudió la fuerza del mar y del viento, construyendo modelos de naves que remolcaba para comparar sus distintas resistencias, y comprobando con cometas la acción del viento sobre las velas.

En 1753, junto con Louis Godín, Jorge Juan fundó el Real Observatorio Astronómico de Cádiz, dotándolo con los instrumentos que había traído durante su misión secreta en Inglaterra, a los que incorporó otros nuevos. Desde allí, mantuvo correspondencia de sus observaciones con las Academias de París, Berlín y Londres. Fue institución anexa a la Academia para el adiestramiento e instrucción de los cadetes.

Todos estos estudios y proyectos trascendieron en la comunidad científica europea, hasta el punto que, en 1753, el almirante inglés Richard Howe vino a comprobarlo personalmente, quedando sorprendido de la velocidad, maniobrabilidad y buen gobierno de los navíos.

Y para aunar esfuerzos, conocer novedades y cultivar la amistad, reunió a los amantes de la ciencia residentes en Cádiz y sus alrededores y fundó una Asamblea Amistosa Literaria, en 1755, que se juntaba en su domicilio todos los jueves. Formaron parte de la misma amantes de las ciencias y profesores de la Academia de Guardiamarinas y del Colegio de Cirugía gaditano, como el astrónomo francés Luis Godin, el maestro de artillería José Díaz Infante, los maestros de matemáticas Gerardo Henay y José Aranda, el irlandés Diego Purcell, los cirujanos Pedro Virgili, José Plácido de Nájera y Francisco Nueve Iglesias, el profesor de anatomía Francisco Canivell, el matemático José Carbonel Fougasse, Vicente Tofiño, Juan Antonio Enríquez y el marqués de Valdeflores.

Esta institución pretendía que fuese el embrión de una futura Academia de Ciencias y donde él mismo daba cuenta de sus observaciones. Allí, disertando sobre astronomía, artillería, navegación y construcción, surgió la idea de escribir su gran obra Examen Marítimo, publicada en 1771 y traducida al francés, al inglés y al italiano.

FÉLIX DE AZARA Y ALEJANDRO MALASPINA

Después de la emprendida por Ulloa y Jorge Juan, las expediciones ilustradas más importantes financiadas por la Monarquía fueron las de Perú y Chile bajo la dirección de Hipólito Ruiz y José Pavón, la de Colombia por José Celestino Mutis, la de México por Martín Sessé, la de Paraguay por Félix de Azara, o la que dirigió Alejandro Malaspina alrededor del mundo y que permitió a los naturalistas Luis Née y Antonio Pineda el conocimiento de la flora de América del sur, México y Australia.

José Celestino Mutis fue el gran botánico, matemático y expedicionario gaditano que ha pasado a la historia de la Humanidad por descubrir una riqueza natural americana antes investigada, desde cargamentos de quina a una extraordinaria representación iconográfica de la flora y la fauna del Virreinato de Nueva Granada. Su ilustrada Real Expedición Botánica al Nuevo Reino de Granada, que partió desde Cádiz, también se encargó de radiar las nuevas teorías científicas de Linné y Newton sobre la América española. Sus estudios sobre la quina convirtieron a esta planta en un remedio eficaz contra las fiebres, como el paludismo.

Con el tiempo, Mutis adquirió un gran renombre en los círculos científicos europeos. Mantenía constante correspondencia con los principales investigadores europeos y españoles, entre los que destacó Carlos Linneo, al que envió materiales botánicos. La relación entre Linneo y Mutis se inició a través de los discípulos del naturalista sueco Clas Alströmer: Pehr Löfling, Pehr Osbeck y Frédéric Logié, a quienes Mutis conoció en el puerto de Cádiz cuando se disponía a partir a Nueva Granada. Linneo hijo introdujo en su honor el género Mutisis, ampliando el significado que le dieron los alumnos de Mutis. Este ilustrado gaditano también compartió sus observaciones con los científicos Aimé Bonpland y Alexander von Humboldt. Este último le visitó durante su viaje expedicionario por América en 1801.

JOSÉ CELESTINO MUTIS Y FRANCISCO JAVIER BALMIS

La Expedición científica y política de Alejandro Malaspina partió desde Cádiz en 1789 con las corbetas Descubierta y Atrevida y llegó a recorrer el litoral occidental de América, el océano Pacífico, visitar las islas Filipinas, Nueva Zelanda, Australia y el archipiélago de Vavao. Regresó en 1794 con una recopilación física exhaustiva de todas las posesiones de la Corona española, con datos sobre el magnetismo terrestre, observaciones astronómicas, especies animales y vegetales, producción minera, rutas de navegación, y el estado de los virreinatos. Se trató de la cumbre de las expediciones científicas españolas, una hazaña científica digna de ser comparada con la primera vuelta al mundo de Magallanes y Elcano o con la aventura científica de Francisco Hernández.

Por último, a Cádiz llegó de su segundo viaje, en 1813, Francisco Javier Balmis, que llevó la vacuna contra la viruela a grandes territorios de América y las islas Filipinas. Esta Real Expedición Filantrópica de la Vacuna supuso la primera campaña internacional de la historia de la Humanidad para erradicar una enfermedad, inoculó a más de medio millón de personas en los dos hemisferios.

La participación de naturalistas extranjeros en las expediciones reales ha quedado simbolizada en las figuras de dos sabios que perecieron en tierras americanas: el discípulo de Linneo, Pher Loefling, que actualizó en Madrid a los estudiosos españoles, como reflejan las obras de Bernades o Gómez de Ortega, y el compañero de Alexander von Humboldt, Aimé Bonpland.

Por el número y amplitud de todas estas expediciones científicas ilustradas desarrolladas por la corte de Madrid durante el Siglo de las Luces no es de extrañar que el gran científico alemán Alexander von Humboldt reconociera que ninguna otra Monarquía europea había contribuido al progreso de la ciencia tanto como los Borbones españoles.

CASTILLO DE SAN SEBASTIÁN DE CÁDIZ

A principios del siglo XIX, en Cádiz se respiraba un ambiente cosmopolita y liberal, burgués y mercantil. En contraste con otras ciudades ocupadas o alzadas contra el invasor francés, existía un dinamismo, con sus 130 cafés, sus 3 teatros y sus 14 periódicos. Llegaban los individuos más inconformistas de las clases dirigentes del país: burgueses liberales, funcionarios ilustrados, escritores y periodistas intelectuales, etc., pero que resistían a la invasión francesa de la mejor manera posible: aportando sus ideales y valores; algunos de ellos fueron elegidos como suplentes de los diputados cuando las provincias peninsulares o ultramarinas no pudieran enviar a sus representantes.

Durante la Guerra de la Independencia, Cádiz fue la ciudad más apropiada para reunir hasta un total de 300 diputados conservadores y progresistas elegidos por las Juntas provinciales para formar las Cortes parlamentaria de 1810. Los escenarios fueron el Teatro cómico de la isla de San Fernando y el Oratorio de San Felipe Neri. Entre los diputados naturales de Cádiz estuvieron Juan Méndez Álvarez de Mendizábal, Vicente Terreno, Santiago Terry, Manuel José Quintana, Alonso Marís de Torres y Guerra, Luis de Gargollo o los hermanos Francisco y Tomás de Istúriz.

Tras años de debate, la Constitución de las Cortes de 1812 se aprobó el 19 de marzo, día de San José, por lo que fue conocido como La Pepa. Aquel día, desde la Iglesia de San Francisco de Neri, el diputado Agustín Argüelles, mostrando el texto constitucional como el que enarbola una bandera o construye un sueño por la libertad, diría al pueblo gaditano:
"Españoles, aquí tenéis vuestra patria."

Promulgación Cortes Cádiz pintura Salvador Viniegra Museo
PROMULGACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN DE 182

Así fue relatado por el poeta Quintana, quien lo vivió en primera persona:
"Las Cortes al fin se congregaron en el emplazado día y las lágrimas que arrasaron mis ojos cuando vi desfilar los diputados desde el palacio de la Regencia hasta la iglesia fueron fiel demostración de mi gozo y mi entusiasmo. El paso grande estaba dado, la representación nacional establecida, la libertad restaurada y la tiranía destruida."
España rompía con su antiguo Régimen Absolutista y se convertía en la tercera nación del mundo en proclamar un Estado liberal, después de Estados Unidos y Francia. Si al pueblo madrileño le correspondió la épica del 2 de mayo, a la burguesía cosmopolita gaditana se debe el ambiente propicio para que un grupo de diputados se comprometieran a hacer avanzar España a través del derecho y de la soberanía popular.

Aquella Carta Magna fue uno de los grandes textos liberales de la historia que tuvo una gran repercusión exterior, pues sus principios moderados tenían valor de modelo para otros países europeos. El documento constitucional fue traducido en su época al inglés, francés, alemán, portugués e italiano. Algunos de los más célebres eruditos como Guizot o Chateubriand en Francia, Bentham o Lord Byron en Inglaterra, y Von Mohl en Alemania dedicaron especial atención a la elaboración de sus contenidos.

También sirvió de guía ideológica para todos aquellos que buscaban la modernidad y para quienes lideraron los movimientos independentistas de Hispanoamérica y las constituciones de algunos países europeos.

MONUMENTO A LA CONSTITUCIÓN DE 1812

El historiador hispanista Stanley G. Payne resume así la relevancia de aquella Constitución:
"Fue más juiciosa y razonable que cualquiera creada en la Francia revolucionaria. Fue la gran carta magna liberal europea del siglo XIX y durante dos décadas la más influyente de las redactadas en Europa por los liberales. El nuevo modelo nacional español inspiró a los liberales de Italia, Rusia, América Latina y otros lugares…"
Otro historiador, Jaime E. Rodríguez ha señalado que la Carta Magna gaditana:
"sobrepasaba a todos los gobiernos representativos de entonces, como los de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, en otorgar derechos políticos a la vasta mayoría de la población masculina adulta."
No es para menos, pues por primera vez en la historia de la humanidad aquel texto propuso que los derechos y libertades de ciudadanía alcanzaran a todos los seres humanos residentes de cualquier territorio español (peninsulares, criollos, mestizos e indígenas), sin tener en cuenta la condición social y el color de la piel.

La derrota hispano-francesa contra Inglaterra en la batalla de Trafalgar en 1805 y el comienzo de la Guerra de la Independencia española contra la Francia imperial de Napoleón Bonaparte en 1808-1814 pusieron fin al período de la ilustración gaditana, dando paso a la Cádiz prerromántica.

CÁDIZ, SIGLO XVIII

El sueño de aquella constitución primigenia quedó reflejado en el cuadro Juramento de las Cortes de Cádiz por José Casado del Alisal, que hoy se encuentra en el Congreso de los Diputados, en el libro Cádiz en la guerra de la Independencia por Alfonso de Castro, o en uno de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, quién escribió:

Del tiempo borrascoso
que España está sufriendo
va el horizonte viendo
alguna claridad.
La aurora son las Cortes
que con sabios vocales
remediarán los males
dándonos liberad
respira España y cobra
la perdida alegría
que ya se acerca el día.

Entre los diputados de aquellas Cortes de Cádiz se encontraba un famoso poeta del reinado de Carlos IV llamado Manuel José Quintana. Se convirtió en el portavoz literario del patriotismo contra los franceses por la belleza de sus discursos políticos y de sus poesías, como esta A España después de la Revolución de Marzo:

¡Salud, oh padre de la patria mía
yo les diré, salud! La heroica España
de entre el estrago universal y horrores
levanta la cabeza ensangrentada
y vencedora de su mal destino
vuelve a dar a la tierra amedrentada
su cetro de oro y su blasón divino.


Cádiz puerto ciudad Ilustración grabado
CÁDIZ, SIGLO XVIII