ANALÍTICOS ARISTOTÉLICOS DE JUAN BAUTISTA MONLLOR


Juan Bautista Monllor fue matemático, escriturista, humanista y filósofo representante del Aristotelismo en la Universidad de Valencia. Entre sus obras destacan el opúsculo De nomine Entelechia, en el que consagró a Aristóteles como el padre de la Filosofía; el tratado De universis, sobre los Universales de Aristóteles; y unos agudos comentarios a los Primeros Analíticos aristotélicos. Estos tres trabajos fueron reunidos en un volumen, publicado en 1569.

ANALÍTICOS ARISTOTÉLICOS DE JUAN BAUTISTA MONLLOR

Juan Bautista Monllor nació en Bocairente, en Valencia, en la primera mitad del siglo XVI. Estudió Teología y Filosofía en su Universidad de Valencia, doctorándose en esta disciplina en 1561, cuando ya era sacerdote. Estuvo impartiendo clases de Filosofía y Teología, dedicándose con atención a los estudios escriturarios. Se destacó como humanista, pero no sólo en Filosofía y Teología, sino también en Humanidades y Matemáticas. Fue uno de los promotores de la disciplina del Aristotelismo filosófico en España, y entre sus alumnos estaba Pedro Juan Núñez, otro de los filósofos que recuperaron el pensamiento de Aristóteles para la universidad española. En 1569, fue nombrado canónigo de Orihuela.

Entre sus obras hay que destacar la traducción y comentario a los Primeros Analíticos: paraphrasis et scholia in duos libros Priorum Analyticorum Aristotelis vel de Ratiocinatione, publicado en Valencia, en 1569. El libro estaba acompañado de dos breves tratados: uno, De nomine Entelechia; y el otro, De Universis, quos in rebus constare sine mentis opera.

El haber hecho la paráfrasis de los Analíticos lo justifican Monllor por varias razones. La primera fue para contrarrestar los efectos de que no se expusieran en las cátedras de Filosofía con toda l extensión que merecen; la segunda, por la importancia extraordinaria que concede a estos libros, de los cuales dice: "las demás obras de Aristóteles, si por hipótesis faltasen, podrían ser escritas por algún otro filósofo de nuevo, no ocurriendo así con este tratado sobre el raciocinio, que si desapareciese no habría seguramente quien lo compusiese de nuevo."

La obra está dividida en dos partes: una preliminar, contenida en un Praefatio, y otra central, donde va el cuerpo del comentario. En la parte preliminar Monllor definió la Lógica y la Dialéctica, expuso el título de los libros y el lugar que les corresponde entre los tratados lógicos del Estagirita, del género de sus libros y de la división de los Analíticos. En el cuerpo del comentario, que va dividido por libros, secciones y capítulos, transcribe el texto de Aristóteles en versión latina del propio Monllor, a la que sigue la paráfrasis, expuesta como si fuera Aristóteles quien hablara y explicara su propio texto. Al final de cada capítulo, Monllor expuso los escolios que completan sus explicaciones. En estos escolios daba razón de su traducción, sobre todo cuando traduce determinados vocablos y términos aristotélicos en un sentido distinto al usual explica más detalladamente los paisajes que requieren especial atención y señalaba los diversos sentidos del texto aristotélico, según sus diferentes intérpretes; expuso también las variantes entre los diversos códices. En estos escolios, donde ya habla Monllor, y no Aristóteles, se expuso todo lo necesario para una correcta interpretación del texto aristotélico.

ESCULTURA DE ARISTÓTELES

En el tratado De nomine Entelechia, Monllor analizaba de forma aguda y exhausta el sentido aristotélico de este término, refutado opiniones de interpretaciones anteriores, especialmente la de Cicerón, que le dio el significado de "moción continuada y perenne" y que ha sido funesta en la recta interpretación de este concepto aristotélico. Al final, legó a la conclusión de que entelechia es lo que llena la potencia, aquello por virtud de los cual una cosa es algo actualmente, y no sólo potencialmente; en este sentido, entelechia, es forma esencial y en acto de su ente. De aquí que, aplicada el alma, se la llame entelechia, en cuanto a su forma y acto del cuerpo vivo; es decir, forma por la cual el cuerpo vive y tiene la esencia del cuerpo vivo. Y así se llega a la definición de alma como "entelechia primero de cuerpo natura que tiene potestad para vivir", o con otras palabras: forma o acto verdadero por virtud del cual es cuerpo natural tiene el ser de cuerpor¡ natural.

El tratado De Universis lleva el título completo de De Universis copiosa disputatio, in qua praecipue docetur universa in rebus constare sinementis opera, por el cual se advierte el contenido, sino la tesis defendida de una realismo exagerado. El tratado consta de un prefacio u diez capítulos, siguiendo actitudes muy próximas a las de Duns Escoto, Pablo de Venecia y Julio César Escalígero.

La tesis es que los universales existen en la realidad previamente a toda operación intelectual, ya que, si el universal es uno común a muchos, según enseña Aristóteles, la existencia de este algo uno y común a muchos ha de ser anterior a toda acción del entendimiento. Hay nueve razones que Monllor aducía para demostrar que la naturaleza universal posee unidad anteriormente y con independencia de toda operación mental. Una de estas razones, por ejemplo, en la cuarta ofrecía que:
"Sin atención previa de ninguna esencia semejante, y por eso se dice que son mutuamente semejantes . Si antes de toda acción de la mete hay semejanza de naturaleza entre los hombres, es indudable que también habrá entre ellos unidad de naturaleza. Luego, antes de toda acción del entendimiento los individuos humanos tienen ya unidad de naturaleza."

Una consecuencia de esta tesis es que el universal, también con independencia y anterioridad a toda operación intelectual, tiene comunicabilidad respecto a muchos singulares. Tras diez razones para demostrar esta opinión, acabó concluyendo que lo universal existe, sin que sea efecto del entendimiento, y que su realidad es una afección per se del ente, afección simple, no disyuntiva. La razón es que el universal divide al ente, pues de estos, unos son universales y otros singulares como el mismo Aristóteles expuso en De interpretatione.

A pesar de seguir tan fielmente al Estagirita, Monllor expuso sus particulares opiniones e interpretaciones. Y es que Monllor, como todo los filósofos del siglo XVI, defendió la libertad del filósofo, sobre todo en materias opinables; así por ejemplo, en este párrafo de De Universis: "Debet ogotud liberum esse philosophi iudicium, sed ita liberum, ut maturum et solidum simul existat." (El juicio de un filósofo debe ser siempre libre, pero tan libre que sea a la vez maduro y sólido.)

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