Todos los autores que han estudiador a la Generación de 1914 estaba de acuerdo en caracterizarla con los siguientes atributos: europeísmo, racionalismo, cientifismo y republicanismo.
El Europeísmo fue el rasgo más ampliamente aceptado y quizá el que mejor definió a la Generación del 1914. En este José Ortega y Gasset, como protagonista indiscutible de la misma, fue determinante. En abril de 1910, festejó la aparición de la revista Europa, señalando el acertado nombre: "esa sola palabra equivale a la negación prolija de cuanto compone la España actual". Y añadió, como consta en su Obras completas:
"Europa no es una negación solamente, es un principio de agresión metódica al achabacamiento nacional. Como Descartes empleó la duda metódica para fundamentar la certidumbre, emplean los escritores de esta revista el símbolo Europa como metódica, agresión, como fermento renovador que suscite la única España posible. La europeización es el método para hacer esa España, para purificarlas de todo exotismo, de toda imitación. Europa ha de salvarnos del extranjero."
La polémica de la "europeización" de España es la cuestión que latía en el fondo de esta postura. La nueva generación había heredado de la del 98 el "problema de España", pero, frente a los rasgos casticistas de esta, se afirmaron como plenamente europeos, ajenos a todo nacionales o imperialismo.
De nuevo Ortega en sus Obras completas:
"Nos avergonzaríamos tanto de querer una España imperante como de querer una España en buena salud, nada más que una España vertebrada y en pie."
Este fue el origen de la famosa polémica entre Unamuno y Ortega, cuando el primero definió la "españolización de Europa" frente al lema orteguiano de la "europeización de España".
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| GENERACIÓN DE 1914 |
Aunque en la polémica había más acuerdo de fondo que el que las discrepancias exteriores podían ver, la realidad es que en la postura de Miguel de Unamuno pesaba un casticismo, latentes en toda la Generación del 98, que contrataba con la postura abiertamente europeísta de Ortega, plenamente afín en este caso con la sensibilidad de su generación.
En este punto, la del 14 enlazaba con las propuestas Regeneracionistas de Joaquín Costa, y así lo escribió Ortega en sus Obras completas:
"Muchos años hace que se viene hablando en España de "europeización"; no hay palabras que considere más respetable y fecunda que esta, ni la hay, en mi opinión más acertada, para formular el problema español. Si alguna duda cupiera de que así es, bastaría para obligarnos a meditar sobre ella haberla puesto en su enseña don Joaquín Costa, el celtíbero cuya alma alcanza más vibraciones por segundo."
El problema es el atraso científico de España. Por eso, Ortega añadió:
"Si creemos que Europa es ciencia, habremos de simbolizar a España en la inconsciencia, terrible enfermedad secreta que cuando infecciona a un pueblo suele convertirlo en uno de los barrios bajos del mundo."
En un momento solemne, cuando concluyó su conferencia dada en la sociedad El Sitio, de Bilbao, en 1910, escribió:
"La palabra regeneración no vino sola a la conciencia española: apenas se comienza a hablar de regeneración se empieza a hablar de europeización. Uniendo fuertemente ambas palabras, don Joaquín Costa labró para siempre el escudo de aquellas esperanzas peninsulares. Su libro 'Reconstitución y europeización de España' ha orientado durante doce años nuestra voluntad… Regeneración es inseparable de europeización; por eso apenas se sintió la emoción reconstructiva, la angustia, la vergüenza y el anhelo, se pensó la idea europeizadora. Regeneracionismo es el deseo; europeización es el medio de satisfacerlo. Verdaderamente se vio claro desde un principio que España era el problema y Europa la solución."
Este lema de Costa, recogido por Ortega, fue plenamente asumido por el resto de los miembros de la Generación del 14, que lo llevaron a los distintos ámbitos de su actividad: la política (Azaña), el arte (Picasso), la poesía (Juan Ramón Jiménez), la crítica (Américo Castro), la filosofía (Ortega y Gasset, Eugenio d'Ors), la histórica (Claudio Sánchez Albornoz), la música (Manuel de Falla), la medicina (Marañón, Hernando), la novela (Pérez de Ayala), la religión (Ángel Herrera), etc. Sin duda, en el impulso europeísta del quehacer de todos ellos, pesó la Primera Guerra Mundial y lo que en ella hubo de peligro histórico. Paradójicamente, así ocurrió: la guerra europea y lo que esta tuvo de crisis histórica influyó decisivamente como respaldo y espaldarazo al europeísmo español.
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| JOAQUÍN COSTA |
La polémica de la europeización llevaba implícita otra polémica sobre la razón y el sentido de la misma. Unamuno defendía un "sentimiento trágico de la vida" en que la razón se apreciaba como irreductible a la vida; los miembros de la Generación del 14 defendían a su vez una "razón europea", que es para ellos el que equivalente de una "razón" sin adjetivos. La cuestión es que la misma cultura europea había entrado en crisis y el problematismo del valor de una razón lógica, calcada sobre el modelo de las ciencias físico-naturales, estaba en juego. Ahí tubo su origen la propuesta orteguiana de una "razón vital", que es una alternativa a la crisis europea. De momento, la Generación del 14 se limitaba a defender un "racionalismo" que para ellos era "simple cientifismo". En ese sentido, "razón europea" era para ellos "razón científica", por tanto, reto al secular atraso de España en este aspecto.
En esta línea, Ortega manifestó sus preocupaciones en fecha tan temprana como 1908, con ocasión de la fundación de la Asociación para el Progreso de las Ciencias, donde identificó la europeización española con un movimiento de introducción y arraigo de la ciencia en España. Sí lo demuestran sus palabras en su Obras completas:
"Si Europa transciende en alguna manera del tipo asiático, del tipo africano, lo debe a la ciencia… Europa = ciencia; todo lo demás le es común con el resto del planeta. (…) El problema español es, ciertamente, un problema pedagógico; pero lo genuino, lo característico de nuestro problema pedagógico es que necesitamos primer educar unos pocos hombres de ciencia, suscitar siquiera una sombra de preocupaciones científicas, y que sin esta previa obra el resto de la acción pedagógica será vano, imposible, sin sentido. Creo que una cosa análoga a lo que voy diciendo podría ser la fórmula precisa de europeización."
El historiador Marichal reconoció que "la Generación de 1914 es una generación de hombres de ciencia, tomando la palabra "ciencia" en su más amplia acepción".
Europeizar y educar para la razón y para la ciencia, todo venía ser los mismo. Como escribió Laín Entralgo, en La guerra civil y las generaciones españolas, de 1978:
"Europeizar de tal modo a España, que los hábitos mentales se fundan unitariamente con lo mejor de su vida popular y con el desarrollo de sus no más que esbozadas capacidades; tal es el objetivo común."
A tal fin, para Entralgo los recursos deber ser: "la imaginación creadora, la documentación correcta, el trabajo metódico y una bien ordenada educación."
Se trataba de un proyecto de reforma y transformación del país, que eludía tanto el ensueño como la revolución; al contrario "en lugar del ensueño, el proyecto. No la transfiguración, sino la reforma. Obra personal creadora, desde luego, mas no imaginada y labrada en escotera soledad, sino arraigada en el seno de una institución y atenta siempre al imperativo de la educación."
En este proyecto de reforma les llevó a afirmar el Régimen republicano como forma secular y racional de resolver la gobernación del país frente a los mitos tradicionales e irracionales del Trono y el Altar. La República se convertía en la forma de gobierno recomendada por la ciencia de la política para producir la modernización social y la racionalización de la convivencia civil. Si, por un lado, la europeización levaba a la ciencia, por otro, estaba abocada a la república como instrumento político. Aquellos que en 1914 habían fundado la Liga de Educación Política, en 1931, se reunieron en torno a la Agrupación al Servicio de la República, fundada ahora por José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala. Y sobre estos, escribió Entralgo:
"Casi todos ellos verán en la república de 1931 la gran oportunidad para la realización definitiva del proyecto común."
Europeísmo, Racionalismo, Cientificismo y Republicanismo son los rasgos característicos de esta generación.
Julio Rey Pastor, eminente matemático de esta generación, la describió así:
"En oposición a la España introvertida, que deseaba Unamuno, poblada de hombres acurrucados al sol… consagrados a meditar sobre el enigma de la muerte, surgió una generación vigorosa y optimista, extrovertida hacia la alegría de la vida, que se propuso reanimar la historia de España por nuevo rumbo y hacia nueva meta, antípoda de la señalada por Unamuno."
En esta línea habría que entender el "sentido deportivo y festival de la vida" proclamado por Ortega frente al "sentimiento trágico" unamuniano. Sólo así puede entenderse que el filósofo por antonomasia de la Generación del 14 practicase el tereo que le gustase también conducir automóviles y hacer excursiones, son excluir su presencia en las grandes cacerías.
Estos son los principales miembros de la Generación de 1914, aunque no se encuentran todos: José Ortega y Gasset, Manuel Azaña, Juan Ramón Jiménez, Américo Castro, Eugenio d'Ors, Salvador de Madariaga, Gregorio Marañón, Ramón Pérez de Ayala, Julio Rey Pastor, Julián Besteiro, Fernando de los Ríos, Blas Caberar, Augusto Pi y Suñer, Teófilo Hernando, Pablo Ruiz Picasso, Pío del Río-Hortega, Antonio Medinaveitia, Enrique Moles, Ángel Herrera, Vázquez Díaz, Novoa Santos, Juan Peset, Juan Zaragüeta, Ramón Carande, Ramón Gómez de la Serna, Pedro Bosch Gimpera, Claudio Sánchez Albornoz, Luis Jiménez de Asúa, Javier Sánchez Cantón, Gonzalo R. Lafora, Melchor Fernández Almagro, Manuel de Falla, etc.


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