EXPEDICIÓN BOTÁNICA A NUEVA ESPAÑA POR MARTÍN SESSÉ


La Real Expedición Botánica al Virreinato de la Nueva España fue organizada bajo la dirección científica del Real Jardín Botánico entre los años 1787-1803, para continuar los estudios sobre plantas medicinales de Nueva España y todo lo relacionado con su historia natural. 

Su principal promotor fue Martín Sessé y Lacasta, con la colaboración de Casimiro Gómez Ortega y José Mariano Mociño, y su resultado farmacológico quedó de manifiesto en el Ensayo a la materia vegetal de México.

Sessé promovió las reformas de las doctrinas médicas en la erradicación de la llamada "fiebre amarilla" basadas en que la causa de la enfermedad se debía a condiciones ambientales e higiénicas y no al supuesto efecto transmisor.

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EXPEDICIÓN BOTÁNICA A NUEVA ESPAÑA POR MARTÍN SESSÉ

La Expedición Botánica al Virreinato de Nueva España se generó como resultado de la recuperación desde el Colegio Imperial de Madrid de los manuscritos de
Francisco Hernández de Toledo. Este había sido el médico de Felipe II que en 1570 había efectuado la primera expedición científica para el estudio de la flora americana. La noticia fue comunicada a José de Gálvez, ministro de Indias y antiguo visitador de Nueva España. La flora y la fauna de México era hasta entonces poco conocidas para la ciencia Occidental y las especies conocidas no habían sido clasificadas científicamente.

En aquellas fechas el médico aragonés Martín Sessé y Lacasta, establecido en México, expresó sus deseos de realizar una expedición botánica destinada a la catalogación de los recursos naturales del Virreinato de la Nueva España y a la institucionalización de las nuevas enseñanzas sanitarias en el territorio ultramarino. Su iniciativa fue solicitada al médico, botánico y farmacéutico Casimiro Gómez Ortega, director del Real Jardín Botánico de Madrid, quien promovió ante la Corte una nueva Expedición Botánica al Virreinato de la Nueva España.

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JARDÍN BOTÁNICO DE MADRID

En marzo de 1787, el rey ilustrado Carlos III autorizó esta gran expedición que tendría como director a Martín Sessé. Su objetivo principal era la creación de un Jardín Botánico en México destinado, como el de Madrid, a continuar la obra de Francisco Hernández renovando los estudios sanitarios y centralizando los trabajos de catalogación de las riquezas naturales del virreinato.

La preparación de la expedición fue larga. Sessé recorrió Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba, dónde se estaban realizando expediciones similares, para colaborar y aprender. En Cuba participó en la búsqueda de un remedio para una enfermedad parasitaria que se estaba extendiendo con rapidez. 

En la expedición participaron un grupo de botánicos de España elegidos por Gómez Ortega entre los que se incluyen: Vicente Cervantes, uno de sus discípulos que fue nombrado catedrático de Botánica en México; Juan Diego del Castillo, botánico agregado que fue comisionado del Real Jardín desde 1785 en Puerto Rico, José Longinos Martínez, agregado naturalista que fue alumno de Cervantes en el Real Jardín de Madrid; y Jaime Senseve, incluido como profesor farmacéutico.

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CASIMIRO GÓMEZ ORTEGA Y MARTÍN SESSÉ

La expedición comenzó en octubre de 1787. Durante el primer año se realizaron cortas exploraciones: Sessé y Senseve herborizaron en el desierto de los Leones, mientras Cervantes preparaba las enseñanzas en el Jardín Botánico mexicano, que se inició en mayo de 1788. Los seis meses de aquella docencia fueron aprovechados por Longinos, Sessé y Senseve para visitar Morelos. Tras su vuelta a México, se incorporaron al equipo expedicionario Juan del Castillo, procedente de Puerto rico, y dos dibujantes novohispanos, Vicente de la Cerda y Atanasio Echeverría, formados en la Real Academia de San Carlos de México. Durante la primavera de 1789 los expedicionarios iniciaron su segundo periplo y visitaron, entre otros lugares, Cuernavaca, Tixtla, Chilpanzingo y Acapulco, lugares en los que fueron recogiendo numerosas y valiosas muestras.

En 1790, se incorporaron a la expedición dos alumnos de Cervantes formados en el Jardín Botánico de México, José Mariano Mociño y José Maldonado, en sustitución de Senseve, que fue trasladado contra su voluntad al jardín para hacerse cargo de las labores de disección y preparación de animales. Esta dirección molestó al naturalista de la expedición, José Longinos. Sus discrepancias como Sessé lo llevaron a abandonarla y a crear por su cuenta un Gabinete de Historia Natural en la Ciudad de México del cual se autoerigía en director. Juan a Senseve, realizó algunos viajes de exploración hacia el territorio de las Californias. Cuando el virrey de Nueva España les ordenó reintegrase a la expedición para estudiar los territorios de Guatemala, lo hicieron a disgusto, separándose del resto de los exploradores. Longinos permaneció en Guatemala hasta que las autoridades virreinales les obligaron a regresar a la Península.

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INSTRUMENTOS DE INVESTIGACIÓN BOTÁNICA

Los exploradores realizaron una tercera salida para reconocer los territorios del noroeste novohispano, atravesando Michoacán, Sonora y Apatzingán hasta llegar a Guadalajara. Allí el grupo formado por Mociño, Castillo y Echeverría se dirigió hacia Aguascalientes, a través de Los Álamos y la sierra Tarahumara; mientras que Sessé alcanzó esta misma localidad cruzando el desierto de Sinaloa. Dos años que tardaron en hacer este recorrido (1790-1792). En Aguas Calientes recibieron la orden de desplazarse hasta la costa noroeste para estudiar la isla de Mazarredo (Nutka). Tenía un importante interés comercial para los gobiernos de España y Gran Bretaña y en aquellos tiempos se encontraba en disputa entre ambas potencias por hacerse con su control.


Allí zarparon Mociño, Echeverría y Maldonado en 1792. Juan del Castillo quedó enfermo de escorbuto en Aguas Calientes, donde murió en 1793. Los exploradores se integraron así en la parte de la Expedición de Límites dirigida por Juan Francisco de la Bodega y Cuadra.

A la muerte de Castillo, Sessé volvió a la Ciudad de México con el propósito de fomentar el valor académico de los estudios impartidos en el jardín mexicano e iniciar los trámites burocráticos necesarios para la incorporación oficial de Mociñon a la expedición, en sustitución del difunto Castillo.

Una vez finalizada su estancia en Nutka, la expedición decidió afrontar el estudio del sur del virreinato: Mociño y De la Cerda emprendieron viaje hacia Mixteca y la costa de Tabasco; Sessé, Del Villar y Echeverría se dirigieron a Jalapa y Guaztuco. Ambos grupos debían de confluir en Córdoba para, desde allí, partir a Veracruz. La expedición regresó a Ciudad de México pasando por Tehuantepec y Tabasco.

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JUAN FRANCISCO DE LA BODA Y CUADRA

En 1794, Martín Sessé solicitó permiso a la Corte para una última exploración durante dos años. Su objetivo era reordenar las colecciones formadas y concluir el estudio de la América Central, esta vez en el Reino de Guatemala y las islas de Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico. Mientras tanto, Cervantes permanecería, en Ciudad de México ocupándose del traslado del jardín botánico desde su pantanosa anterior ubicación hasta el Palacio Real. El resto del equipo expedicionario se dividió en dos grupos:

Por una parte, Sessé, Senseve y Echeverría emprendieron viaje hacia Cuba y llegaron a La Habana en junio de 1795; en marzo de 1796 se encontraban en Puerto Rico y desde allí retornaron a Cuba a la espera de conseguir permiso para visitar Santo Domingo. La situación de guerra y la sublevación de los esclavos negros en la isla hicieron que aquel viaje resultara imposible de realizar. Sessé y Senseve regresaron a México, adonde llegaron en mayo de 1798. El dibujante Echeverría no los acompañó, pues en La Habana se enroló en la expedición de fomento dirigida por el conde de Mopox.

Por otra parte, Mociño y De la Cerda, acompañados a distancia por Longinos, emprendieron el viaje a Guatemala, pasando por Tehuantepec. Mociño tardaría dos años en componer su Flora de Guatemala, trabajo que simultaneó con la realización de informes sobre la viabilidad del comercio entre Guatemala y las posesiones españoles en México y las Californias. El límite sur de ese viaje se encuentra en León de Nicaragua, donde Mociño y De la Cerda llegaron en mayo de 1797. Desde allí emprendieron viaje de vuelta a Ciudad de México; en su viaje visitaron Chiapas, durante el cual Mociño se entretuvo en estudia la potabilidad de sus aguas, minas de mercurio, el índigo y remedios para la posible curación de la lepra. Vicente de la Cerda llegó a México a finales de 1798 y Mociño en febrero del año siguiente.

En México, Sessé emprendió la recopilación y preparación del material que habría de trasladar a España. En esta tarea, en la que se invirtieron dos años, colaboró todo el equipo expedicionario, salvo Longinos. Durante dos años Mociño trabajó en el Hospital General de Naturales, en compañía de Luis Montaña, un médico criollo; ambos elaboraron un conjunto de notas farmacológicas que luego resumió Cervantes bajo el título Ensayo a la materia vegetal de México.

Sus trabajos en el Hospital General de San Andrés sentaron las bases para el desarrollo de la clínica moderna, sustituyendo la terapia humoral por la brownista (una derivación vitalista), de la que fueron firmes divulgadores.

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FLORA NOVO HISPANA

Tras solucionar algunos problemas, personales e institucionales, los expedicionarios decidieron regresar a la península. Mociño y la parte de los materiales que transportaba llegaron a Cádiz en julio de 1803. Sessé y Senseve, tras una larga estancia en La Habana, lo hicieron en octubre del mismo año junto a la parte correspondiente de las investigaciones. Vicente Cervantes permaneció definitivamente en México a cargo del Jardín Botánico de la capital, incluso hasta después de la independencia con respecto a España.


Los resultados que Sessé y Mociño ofrecieron en Madrid fueron más importantes y decisorios en los aspectos médicos y políticos que en los botánicos. Sessé promovió las reformas de las doctrinas médicas en la erradicación de la llamada "fiebre amarilla" aparecida en Andalucía en 1804, concienciando a los otros médicos españoles de que la causa de la enfermedad se debía a condiciones ambientales e higiénicas y no al supuesto efecto transmisor. Los trabajos médicos de ambos expedicionarios consiguieron su entrada como miembros de la Real Academia de Medicina de Madrid, en 1805.

El 4 de octubre de 1808 muere Martín Sessé. José María Mociño tuvo de abandonar España en 1812, refugiándose en Montpellier, por ser considerado un afrancesado. Allí conoció a De Candolle, a quien confió los manuscritos y dibujos de la Flora Mejicana cuando éste se trasladó a Ginebra. Finalmente murió en 1820 en Barcelona.

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VIRREINATO DE LA NUEVA ESPAÑA


CIRCUNSTANCIALISMO Y RACIOVITALISMO, POR JOSÉ ORTEGA Y GASSET


Si en el siglo XX existió un filósofo español cuyo pensamiento traspasó nuestras fronteras e influyó en las generaciones contemporáneas y posteriores ese fue sin duda José Ortega y Gasset. Fue un difusor de ideas que alcanzó un enorme reconocimiento y admiración en los círculos culturales y filosóficos, tanto nacionales como extranjeros de Europa y América. Su pensamiento desarrolló varios movimientos: el Objetivismo, el Perspectivismo o Circunstancialismo del Yo, el Existencialismo y, especialmente, el Raciovitalismo o Filosofía de la Razón Vital.

CIRCUNSTANCIALISMO Y RACIOVITALISMO DE ORTAG Y GASSET

José Ortega y Gasset nació en Madrid en 1883, ciudad en la que murió en 1955. Su familia era burguesa, liberal, ilustrada y propietaria del periódico El Imparcial. Era la época de la Restauración de la Monarquía (Alfonso XII, regencia de María Cristina). Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid. Entre los años 1905 y 1908 pasó por las universidades alemanas de Leipzig, Berlín y Marburgo, recibiendo en esta última la influencia de los filósofos neokantianos Hermann Cohen y Paul Natorp.

En 1910 ganó la cátedra de metafísica, lógica y ética en la Universidad Complutense de Madrid, antes fue profesor de la Escuela Superior del Magisterio en Madrid, cargo que desarrolló hasta el comienzo de la Guerra Civil.

En marzo de 1914, fundó en el Teatro de la Comedia de Madrid la Liga de Educación Política Española, de corte liberal y socializante. El discurso fundacional, titulado Vieja y Nueva política, promulgaba la llegada de una nueva generación, la Generación del 14, muy alejada del espíritu de la Generación del 98. Se postulaba como la vanguardia de la "España vital" frente a la "España oficial", refiriéndose a las "dos Españas que viven juntas y son perfectamente extrañas".

En 1917, fundó el diario El Sol y, en 1923, la Revista de Occidente, donde dio cabida a los grandes cerebros del momento, publicando muchas obras de autores extranjeros.

Se opuso a la dictadura de Primo de Rivera y al gobierno Berenguer. Fue diputado por León y Jaén en las Cortes Constituyentes de la II República, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas y presidente del Pen Club. En 1930, fundó junto a Miguel de Unamuno, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala la Agrupación al servicio de la República; sin embargo, pronto comenzaron sus críticas contra la nueva situación. Ortega se distanció del nuevo régimen cuando dijo "no es eso, no es eso", refiriéndose a cómo se estaba desarrollando la II República. Por eso, en 1933, se retiró de la política activa.

Cuando estalló la Guerra Civil, en 1936, firmó un manifiesto de apoyo a al régimen legítimo y tras su caída por el grupo de generales africanistas dirigidos por Franco, se exilió a París, luego a Holanda, Argentina y Portugal. Su vuelta a la España franquista, en 1945, estuvo permitida por motivos tácticos pero también su obra, además de reducida, fue controlada. Su discípulo Julián Marías, fundó en 1949 el madrileño Instituto de Humanidades.

Desde entonces, tuvo una actividad pública bastante escasa, pero realizando frecuentes viajes al extranjero donde pasó gran parte de sus últimos años y donde consiguió algunos de sus éxitos, principalmente en Alemania. En 1951 y 1953 realizó dos encuentros con Heidegger.

ANTONIO MACHADO, GREGORIO MARAÑÓN, ORTEGA Y GASSET Y PÉREZ DE AYALA

Desde comienzos de su labor como catedrático, escritor y periodista y hasta la Guerra Civil fue el intelectual más influyente de España, especialmente desde la publicación de La rebelión de las masas, éxito que también se extendió hacia el extranjero. El documentalista Gregorio Morán escribió en su biografía El maestro en el erial que "toda su vida personal e intelectual, hasta bien entrada la II República, es una cadena de éxitos ininterrumpidos". Sus primeros éxitos los consiguió como profesor, hecho que explica en gran número de notables discípulos que difundieron su obra con posterioridad.

El hecho de que Ortega haya sido, ante todo, un ensayista y periodista, revela su preocupación prioritaria por la renovación cultural y la introducción en España del pensamiento europeo: su actividad intelectual enlaza con lo que entonces se llamó Regeneracionismo>.

Ortega vivió en una época en la que en España existía una intensa actividad de reconstrucción cultural y apertura a Europa, como respuesta a la grave crisis de la identidad nacional. El Krausismo, iniciado por Julián de los Ríos y que tuvo numerosos seguidores como Francisco Giner de los Ríos (fundador de la Institución Libre de Enseñanza), había perdido ya fuerza. Fue la Generación del 98, con Gavinet, Maeztu, Baroja o Azorín, la que tomó el relevo. Pero, sobre todo, destacó un pensador original, asistemático y solitario, Miguel de Unamuno>, que recogió temas de Kierkegaard cuando éste era prácticamente desconocido en Europa. El literato y filósofo bilbaíno fue un precursor del Existencialismo, que trató en sus obras Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913) y La agonía del cristianismo (1931). El Vitalismo trágico de Unamuno fue el movimiento filosófico que más influyó en España de aquella época.

Al igual que aquellos regeneracionistas como Ganivet y Unamuno, Ortega defendía el surgimiento de una nueva España, pero a diferencia de ellos creía en la influencia que ejercería Europa y no en la propia capacidad auto-regenerativa del pueblo español. Y dentro de Europa, Alemania era su gran referente, como declaró en sus Meditaciones del Quijote, en el que reconoció su poca admiración por el mundo latino-mediterráneo. Para Ortega, si la cultura latina representa las realidades superficiales, la cultura germánica las realidades profundas. Por ello, Unamuno llegó a calificar el Europeismo germanizante de Ortega propio de "papanatas".

Se preguntó con pesimismo por qué España se olvidó de su herencia germánica. Y de igual manera en su España invertebrada lamentó por qué los visigodos no consiguieron forjar una casta de señores feudales como hicieron los francos, fenómeno en el que intuyó que fuese la causa de la decadencia española:
"En España no ha habido apenas feudalismo; sólo que esto, lejos de ser una virtud, fue nuestra primera gran desgracia y la causa de todas la demás… Por eso es un grandísimo error suponer que fue un gran bien para España la debilidad de su feudalismo… Convendría, pues invertir la valoración habitual. La falta de feudalismo, que se estimó salud, fue una gran desgracia para España."

MEDITACIONES DEL QUIJOTE

Se ha discutido mucho sobre la originalidad del pensamiento de Ortega. Él mismo, en 1939, reconocía "deber a Alemania las cuatro quintas partes de su haber intelectual". En Alemania entró en contacto con la filosofía alemana durante la II Guerra Mundial. En Marburgo fue discípulo de los neokantianos Hermann Cohen y Paul Natorps, aunque no siguió su línea de pensamiento, donde tuvo como condiscípulos a Nicolas Hartman, Paul Scheffer y Heinz Heimsoeth. Como fuentes de pensamiento fueron más importantes sus lecturas de Nietzsche, Husserl, y de los fenomenólogos Dilthey, G. Simmel, Renan, Bergson y Heidegger, tal era su admiración por Alemania que llegó a estar toda su vida obsesionado por la grandeza de la filosofía, la ciencia y la técnica alemanas.

Ningún escritor español del siglo XX ha alcanzado tanto reconocimiento y ha despertado tanta admiración en los círculos cultos nacionales y extranjeros, y este éxito se debe a su modo humano de enfrentarse con la cultura, a la fina penetración de su espíritu y al arte exquisito de su estilo, seductor y persuasivo.

Durante buena parte de su vida dio conferencias y asistió a congresos en varias ciudades de Estados Unidos, Alemana, Suiza e Italia, e influyó directa o indirectamente en Iberoamérica, especialmente en México y Argentina. Fue pues un difusor de ideas, que tuvo muchos discípulos: José Gaos, José Ferrater Mora, María Zambrano, Manuel García Morente, Fernando Vela, Paulino Garagorri, Julián Marías, Joaquín Xirau, Xabier Zubiri, Luis Recaséns Siches, Manuel Granell, Francisco Ayala, Pedro Laín Entralgo, José Luis López-Aranguren, Paulino Garagorri, etc.

Para Ortega y Gasset toda sociedad humana comporta una élite, compuesta por hombres que han sabido imponer la más elevada disciplina espiritual ganándose la confianza de las masas, aunque en ocasiones surgiesen grandes crisis de desafección de las masas hacia las minorías.

Para salir del atraso que necesitaba España, Ortega no dudó, entre otras cosas, en hacer una apología a las élites, a las que denominaba como "minorías selectas". Este fue un tema presente en todas sus obras, especialmente en La rebelión de las masas y en la segunda parte de España invertebrada con el título de Ausencia de los mejores. Se refería a "minorías selectas" como una variante semántica y mezcla híbrida de los áristoi de Platón, de la "selección natural" de Darwin, del elitismo sociológico de Wilfredo Pareto, Gaetano Mosca y Max Weber, y del "superhombre" de Nietzsche, de quien asumía también el concepto del "animal-rebaño", que el filósofo madrileño denominó como "hombre-masa".

"En una buena ordenación de las cosas públicas, la masa es la que no actúa por sí misma. Tal es su misión. Ha venido al mundo para ser dirigida, influida, representada, organizada. Pero no ha venido al mundo para hacer todo eso por sí. Necesita referir su vida a la instancia superior, constituida por las minorías excelentes."

Esta era la versión orteguiana del pensamiento cartesiano, que sustituyó el "pienso, luego existo", por "pienso, porque vivo yo, que soy un ser con el mundo". Su tesis de la realidad auténtica del "pensamiento en acción" le llevó a la noción del "ser-ejecutivo" y al "carácter ejecutivo de la conciencia". "La sociedad es siempre la unidad dinámica de dos factores: minorías y masas", escribió Ortega en La rebelión de las masas, donde instaba a la restauración de una aristocracia intelectual. La función del "hombre masa" no es otra que obedecer: "La masa ha venido al mundo para ser dirigida, influenciada, representada, organizada". Esta obra fue una de las que le proporcionó más celebridad internacional. Pero, con este pensamiento, Ortega rompía con los anteriores ideales socialistas y sindicalistas de su juventud.

JOSÉ ORTEGA Y GASSET, POR IGNACIO ZULOAGA

Uno de los rasgos principales de la obra de Ortega es el virtuosismo formal, la belleza de su prosa y la audaz y fecunda fantasía de sus metáforas. Estas virtudes estilísticas y estéticas en muchas ocasiones van en detrimento del rigor lógico de su discurso y de la coherencia de su pensamiento. El autor de la Encyclopedia of philosophy, Neil Mc Ilnnes, criticó la tendencia a mantener la brillantez literaria y las metáforas espectaculares en lugar de realizar argumentos y explicaciones cruciales. A pesar de la influencia cultural alemana que adquirió, Ortega no escribió de manera sistemática. Tampoco dejó un sistema de filosofía concreto y terminado, más bien tuvo un discurso discontinuo, cambiante e improvisado. Eso explica que en ocasiones su pensamiento fuese antagónico, y que no se encuentre con precisión el lugar que le corresponde en la Historia del Pensamiento Universal. Entre sus méritos se halla la habilidad para exponer complejas ideas con un lenguaje sencillo y que además resulte incitante al receptor. Y es que Ortega quiso reformar la filosofía española, adoptando una filosofía de conocimiento directo que no fuese percibida a través de sistemas filosóficos estructurados.

Ortega no elaboró un cuerpo homogéneo y cerrado de doctrina filosófica, pero existe una variedad temática que recoge el raciovitalismo (Razón Vital), el historicismo (Razón Histórica), el existencialismo, el perspectivismo del Yo, etc. Estos temas son abordados durante su vida en cuatro etapas sucesivas: Objetivismo, Perspectivismo, Raciovitalismo y Existencialismo. Paralelamente a su pensamiento filosófico, el político también atravesó diferentes etapas: Socialista marxistizante (1908-1914), Liberalismo anticapitalista (1914-1929) y Republicanismo (1929-1955); Antifranquismo a partir de 1936.

En su primera etapa, desde 1902 hasta 1910, abordó el Objetivismo. Un periodo que incluye su estancia en Alemania y en el que publicó únicamente algunos artículos. Le preocupaba el tremendo desfase de España respecto a Europa y pensaba que esa distancia sólo podría ser superada si se eliminaba el subjetivismo y el personalismo dominantes. "¡Salvémonos en las cosas!" era su consigna. Hacía falta, pues, disciplina, método, crítica, racionalidad; objetividad, en suma. "Lo subjetivo es el error", llegó a escribir. Las cosas parecen ser más importantes que los hombres; o, por amor a la objetividad, hay que tratar a los hombres como "cosas". Este fue su pensamiento antihumanista y objetivista del que más tarde se retractó.

JOSÉ ORTEGA Y GASSET

La segunda etapa, desde 1910 hasta 1923, Ortega trató el Perspectivismo o Circunstancialismo del Yo. Publicó Meditaciones del Quijote (1914), El espectador (1916), España invertebrada (1921). En 1913 tuvieron lugar dos acontecimientos filosóficos importantes para Ortega: Husserl publicaba su obra fundamental Ideas, y Unamuno Del sentimiento trágico de la vida. Ortega se distanciaba, entonces, de ambos buscando su propio camino, igualmente alejado del idealismo de Husserl y del irracionalismo de Unamuno. Los dos grandes temas que llenaron este período fueron los de la "circunstancia" y la "perspectiva".

La idea de circunstancia tiene su antecedente en el concepto de Umwelt creado por el biólogo Jacob von Uexküll y utilizado por Husserl: cada animal, de acuerdo con su estructura biológica y con su capacidad perceptiva y su actividad, posee un "mundo en torno" específico. Ortega desarrolló su tesis sobre la relación del hombre con el mundo, pero su concepto de "circunstancia" no es un concepto meramente biológico, incluyendo también el propio cuerpo y, además, la circunstancia es estrictamente real (y no sólo intencional, como en Husserl). El sentido de este concepto de "circunstancia" es aclarar que no existe un "yo" aislado del mundo real:
"La reabsorción de la circunstancia es el destino concreto del hombre. Mi salida natural hacia el universo se abre por los puertos del Guadarrama o el campo de Ontígola. Este sector de realidad circunstante forma la otra mitad de mi persona; sólo a través de él puedo integrarme y ser plenamente yo mismo. (…) Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo. (…) En la escuela platónica se nos da como empresa de toda la cultura, ésta: "salvar las apariencias", los fenómenos. Es decir, buscar el sentido de lo que nos rodea."
Meditaciones del Quijote, en Obras completas)

JOSÉ ORTEGA Y GASSET

Ortega pensaba que la filosofía se encuentra unida a la palabra "circunstancia". Siguió el método del perspectivismo, que para este pensador español es la forma que adopta la realidad para el individuo.

El concepto de perspectiva aparecía ya en Leibniz y en Nietzsche, pero también en G. Teichmüller, autor a quien Ortega cita. Mediante este concepto, Ortega quiso superar al escepticismo y el racionalismo como actitudes ilegítimas y contrapuestas:
"La historia de la ciencia del conocimiento nos muestra que la lógica, oscilando entre el escepticismo y el dogmatismo, ha solido partir siempre de esta errónea creencia: el punto de vista es falso. De aquí emanaban las dos opiniones contrapuestas: es así que no hay más punto de vista que el individual, luego no existe la verdad (escepticismo); es así que la verdad existe, luego ha de tomarse un punto de vista sobreindividual-racionalismo.
El Espectador intentará separarse igualmente de ambas soluciones, porque discrepa de la opinión donde se engendran. El punto de vista individual me parece el único punto de vista desde el cual puede mirarse el mundo en su verdad. Otra cosa es un artificio."
(El Espectador, "Verdad y perspectiva")

Circunstancia y perspectiva se articulan, por tanto, en una particular concepción de la verdad. Sobre ficciones o abstracciones pueden coincidir todos los hombres.
"Pero la realidad no puede ser mirada sino desde el punto de vista (la circunstancia) que cada cual ocupa, fatalmente, en el universo. Aquella y ésta (realidad y circunstancia) son correlativas, y como no se puede inventar, tampoco puede fingirse el punto de vista."

En conclusión, la realidad sólo puede ofrecerse en perspectivas individuales, lo cual no las invalida, sino que las hace supremamente valiosas: "somos insustituibles, somos necesarios (…); en vez de disputar, integremos nuestras visiones en generosa colaboración espiritual". Para Ortega, la verdad absoluta, omnímoda, puede ser la suma de las perspectivas individuales.

Postulaba que la esencia de la realidad no se reduce a la razón pura de Kant, sino a un principio originario fundamental, que es la vida. En este sentido, la Historia es el elemento más importante para las personas. El individuo es historia y se va constituyendo a lo largo del tiempo. De esa idea parten los conceptos de "razón vital" y "razón histórica", que desarrollaría en una próxima etapa.

SELLO POSTAL DE JOSÉ ORTEGA Y GASSET

La tercera etapa de su pensamiento es la del Raciovitalismo, que abarcó desde 1923 hasta 1945. Esta etapa de madurez comenzó con El tema de nuestro tiempo (1923), siguieron La rebelión de las masas (1930), Ideas y creencias (1940), Historia como sistema (1941), etcétera. Algunas obras claves fueron publicadas después de su muerte por sus seguidores: La idea de principio en Leibniz (1958), Sobre la razón histórica (1979), etc.

Sus discípulos más devotos elevaron a la categoría de gran sistema filosófico su pensamiento sobre el Raciovitalismo. Aunque en realidad, se trataba de un intento de armonizar el Raciovistalismo con el "élan votal" de Henri Bergson y el Irracionalismo de la "Lebensphilosophie" o "Vitalismo o filosofía de la vida" representando por Nietzsche, Max Scheler, Oswald Spengler, Ludwig von Klages y otros pensadores alemanes de principio de siglo. Ortega se distanció tanto del Biologicismo latente en el Vitalismo como del Racionalismo mecanicista de Descartes y sus sucesores, pero sus preferencias se inclinarían hacia la Razón Vital.

En su concepción filosófica, la Razón Vital es un nuevo tipo de razón. De ahí surgió el sistema del Raciovitalismo, que es otra manera de pensar basada en dicha Razón Vital, la que se va realizando en la vida.

En su obra El tema de nuestro tiempo hablaba del "absolutismo racionalista" y afirmaba que "el Racionalismo se queda con la verdad y abandona la vida". Ortega se remontó al denominado "error de Sócrates" afirmando que "la Razón Pura no puede suplantar a la vida", o también que "la Razón Pura tiene que ceder su imperio a la Razón Vital".

Si el ser humano se ve llamado siempre a dar razón de cuanto se cruza en su camino, más lo estará a dar razón de los hechos vitales que le afectan más decisivamente. Por este motivo, Ortega establecía una relación entre vida y razón. El ser humano tiene que utilizar la razón para vivir, que no es otra cosa que un habérselas con el mundo y dar cuentas de él de un modo concreto y efectivo.

Ortega partía de una crítica, mucho más cauta que la de Nietzsche, a Sócrates. Con él, Platón realizó un descubrimiento admirable, el de la razón. Por eso "el tema del tiempo de Sócrates consistía en el intento de desalojar la vida espontánea para suplantarla con la pura razón". Pero más tarde se descubrió que lo racional limitaba con lo irracional:
"Hoy vemos claramente que, aunque fecundo, fue un error el de Sócrates y los siglos posteriores. La razón pura no puede suplantarla a la vida: la cultura del intelecto abstracto no es, frente a la espontánea, otra vida que se baste a sí misma y pueda desalojar a aquella. Es tan sólo una breve isla flotando sobre el mar de la vitalidad primaria. (...) A través de la racionalidad hemos vuelto a descubrir la espontaneidad. Esto no significa una vuelta a la ingenuidad primigenia semejante a la que Rousseau pretendía. La razón, la cultura more geométrico, es una adquisición eterna. Pero es preciso corregir el misticismo socrático, racionalista, culturalista, que ignora los límites de aquella o no deduce fielmente las consecuencias de esa limitación. La razón es sólo una forma y función de la vida. La cultura es un instrumento biológico y nada más. Situada frente y contra la vida, representa una subversión de la parte contra el todo. Urge reducirla a su puesto y oficio. El tema de nuestro tiempo consiste en someter la razón a la vitalidad, localizada dentro de lo biológico, supeditarla a lo espontáneo. (…) Esto significa una nueva cultura: la cultura biológica. La razón pura tiene que ceder su imperio a la razón vital."
(El tema de nuestro tiempo)

Pero Ortega se defendió contra los que consideraban su pensamiento como un "vitalismo". Nunca pretendió reducir todo lo humano a pura biología, ni desvalorizar la razón. Pero tampoco quiso ser "racionalista": el Racionalismo pretende imponer a la realidad las estructuras de la razón, y se convierte, así, en Idealismo. El Raciovitalismo pretende ser un punto medio: Ortega reconocía el valor de la razón, pero reconocía también sus raíces irracionales (la intuición), poniéndolas al servicio de la vida.

En esta misma línea de pensamiento, Ortega afirmaría que la vida es la realidad radical (el "ser" de la metafísica es una abstracción vacía). Igualmente, afirmaba que "el hombre no es naturaleza, sino historia", puesto que la vida, en la que consistimos, no es sino "lo que hacemos y lo que nos pasa". De este modo, Ortega se acercaba notablemente a los análisis existencialistas, especialmente de Heidegger: vivir es encontrarse en el mundo, entre las cosas, ocupándose de ellas y dándoles finalidades prácticas, es un quehacer, un proyecto, un problema, un vivir con los otros, etc.

Guiado por el pensamiento de su admirado Nietzsche, está en todo caso bordeando siempre el Irracionalismo y el Biologicismo. Su fobia contra el Racionalismo estuvo unida a su animadversión por lo que, en El hombre y la gente, llamaba "beatría de la cultura" y "aberración intelectualista".

ESTATUA DE JOSÉ ORTEGA Y GASSET EN MADRID

En la cuarta y última etapa de su vida Ortega ha conocido el fracaso de la II República española, el estallido de la Guerra Civil, la amargura del exilio, los horrores de la II Guerra Mundial y el ambiente desolador europeo de la postguerra. Su pensamiento trata el Existencialismo de Heidegger y Sartre. Ortega se fue distanciando de esta nueva corriente de pensamiento ocupándose más de la Fenomenología de Husserl que del Ser y tiempo de Heidegger y del Ser y la nada o La náusea de Sartre.

En la anteriormente citada obra El hombre y la gente reunió los principales textos de esta fase creadora. La principal idea no fue su confrontación con Husserl, sino su pesimismo antropológico, intersubjetivo y social. Ortega juzgaba a "El Otro" de Martin Buber y Feuerbach como negación de lo que uno es o puede ser, cuando los precursores lo habían interpretado en sentido positivo fecundo del propio yo.

Según Ortega: "Todo otro ser humano no es peligro, cada cual a su modo y en su particular dosis. El otro Hombre, el tú, es constitutivamente peligro, nuestra relación social con él es siempre, más o menos, lucha y choque." Sin pretenderlo retrocedió a Hobbes y a su tesis de que "el hombre es un lobo para el hombre" y que la convivencia interpersonal y social una "lucha de todos contra todos". En contra de lo que pensaba Aristóteles o Tomás de Aquino, el hombre no es por naturaleza un ser social, sino todo lo contrario: "La expresión tradicional de que el hombre es un animal sociable, en el sentido que se ha solido entender, ha obturado siempre el camino hacia una firme Sociología."

Ortega continuaba: "la interpretación automáticamente optimista de las palabras social y sociedad no se puede mantener y hay que acabar con ella." De ahí que en otro momento haya afirmado que el mundo está lleno de "anti-yoes".

El Ortega de los últimos años escribía que el hombre es "radicalmente soledad": "En la soledad el hombre es su verdad, en la sociedad tiende a ser su mera convencionalidad o falsificación."

TELESCOPIO ASTRONÓMICO POR JUAN ROGET


Aunque siempre se ha asignado al óptico holandés Hans Lippershey la patente del primer telescopio astronómico, investigaciones contemporáneas han concluido que el primer científico en inventar este instrumento fue un español llamado Juan Roget, a finales del siglo XVI.

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TELESCOPIO ASTRONÓMICO POR JUAN ROGET

Se denomina telescopio al instrumento óptico que permite ver objetos lejanos con mucho más detalle que a simple vista Su nombre proviene del griego: "tele" = lejano; "skopein" = vista. Es la herramienta fundamental de la astronomía, y cada desarrollo o perfeccionamiento ha sido seguido de avances en la comprensión del Universo. Gracias al telescopio, desde que Galileo Galilei en 1609 lo usó para ver a la Luna, el planeta Júpiter y las estrellas, el ser humano pudo, por fin, empezar a conocer la verdadera naturaleza de los objetos astronómicos que rodean el planeta Tierra y su ubicación en el Universo.

La idea del telescopio dióptico no fue repentina. Durante cientos de años habían circulado rumores en Europa sobre aparatos ópticos reflectores y refractivos con los que se podía ver a larga distancia.

Generalmente, se atribuye su invención a Hans Lippershey, un fabricante de lentes neerlandés de Middelburg, quien presentó por primera vez su rudimentario tubo con lentes cóncavas y convexas al gobierno en La Haya en septiembre de 1608, en plena Guerra de Flandes, que enfrentó a varias provincias protestantes rebeldes contra su soberano Felipe III de España. Este mostró su invento al príncipe Mauricio de Nassau y éste a su vez llegó a enseñárselo al general de los Tercios de Flandes Ambrozio Spinola, inmortalizado por Velázquez en La rendición de Breda y que supuestamente afirmó: "A partir de ahora no estaré seguro, porque podrás verme desde lejos."

Pero, al parecer, los historiadores están equivocados. Nuevas investigaciones, que publicó el historiador británico Nick Pelling en la revista británica History Today, afirman que el primer telescopio inventado en el mundo fue un fabricante de lentes establecido en Gerona en el año 1590. Su nombre fue Juan Roget.

ASTRÓNOMO DEL RENACIMIENTO

Según fuentes oficiales, se sabe que Juan Roget vivió porque su nombre aparece junto a la anotación del fallecimiento de su mujer. Roget, óptico natural de Gerona, había fabricado y vendido variantes de telescopios a finales del siglo XVI con el nombre "olleres de llarga vista". Estuvo casado con una francesa de nombre Juana y falleció entre 1617 y 1624. Su hermano en Barcelona era Pedro y su mujer Catalina Isern, con la que tuvo tres hijos, uno de los cuales, Miguel, pertenecía a la Orden de los dominicos.

Su idea del telescopio viajó hacia el norte, a Holanda, y en 1608, dieciocho años después de haberlo creado, tres personas de esta nacionalidad se reivindicaron por separado el invento.

Pelling inició sus investigaciones sobre la fabricación del primer telescopio cuando encontró en internet la tesis de otro español, un coleccionista de aparatos de óptica e historiador aficionado llamado José María Simón de Guilleuma (1886-1965), publicada en 1959. Guilleuma rastreó las primeras menciones del artilugio en testamentos realizados en Cataluña a finales del siglo XVI. Es más, incluso había hallado una referencia en el libro de un óptico milanés llamado Girolamo Sirtori, en el cual relató una asombrosa reunión con un "hombre viejo y atrofiado" fabricante de lentes que conoció en Gerona, Juan Roget, a quien nombraba como el verdadero primer inventor del telescopio.

TELESCOPIOS DE LOS SIGLOS XVII Y XVIII

Simón de Guilleuma investigó en inventarios de la época con el objetivo de encontrar alguno de los primeros telescopios fabricados por el óptico español. Entre ellos destacan dos "ulleras" que significan monóculos o lentes de aumento, palabras que más tarde serían sustituidas por las de catalejos o telescopio. En la primera referencia, fechada el 10 de abril de 1593, un tal Pedro de Carolona regalaba a su esposa una "ullera de larga guarnida de llautó", cuyo significado aproximado es el de un monóculo con mango largo de bronce. El segundo, fechado el 5 de septiembre de 1608, pertenece a una subasta de los bienes de Jaime Galvany, entre los cuales se cuenta una "ullera de llauna per mirar de lluny", que viene a ser un monóculo para ver de lejos. Este último caso parece hablar del telescopio de Roget.

Según Pelling, en aquella época era muy improbable que el primer inventario responda a la definición de telescopio pero el segundo, el de la subasta, se ajusta mejor a los sucesos de Holanda. Por otra parte, es probable que Roget y sus clientes no lograsen apreciar el verdadero potencial del invento.

Quienes habían estudiado la historia del telescopio consideraban que Roget era demasiado "marginal" como para ser considerado el padre del aparato. Pero Guilleuma, al investigar su tesis, encontró listados oficiales de parientes de Roget en Barcelona, muchos de los cuales también eran fabricantes de lentes. Al investigar las descripciones de Sirtori, Guilleuma descubrió que éstos existían en exactamente los lugares y fechas descritas.

ASTRÓNOMO DEL RENACIMIENTO

Según un autor de la época, un holandés llamado Zacharias Janssen intentó venderle a un noble alemán un telescopio pero no lo logró porque una de las lentes estaba rota y porque el precio era exorbitado. Este episodio ha llevado a pensar que Janssen vendía en realidad un objeto hecho por otro y a endosar la invención del telescopio a ópticos italianos como G. Battista della Porta o Rafael Gualterotti.

La hipótesis de Pielling comienza cuando un desconocido compra el telescopio de Galvany en Barcelona y pone inmediatamente rumbo a Francfort, la feria donde se presentaban anualmente los libros y las novedades científicas. Allí, al verse huérfano de contactos, conoce a Janssen y le ofrece ir a medias en el negocio a cambio de que éste le venda el objeto a sus clientes. Janssen, fascinado por el objeto, hace lo imposible por no venderlo. Cree que ha encontrado un gran hallazgo. Quiere quedárselo él y así lo hace.

Regresó enseguida a Holanda, convencido de que será capaz de fabricar algo parecido. Pero Zacharias Janssen no era óptico y necesitaba lentes. Se las requirió a los fabricantes de lentes Hans Lipperhey y a Jacob Metius de Alkmaar. No se dio cuenta de que a la vez propagó el secreto y cavó su propia tumba.

Hans Lipperhey presentó la solicitud de patente de telescopio, que no era más que un catalejo de baja potencia, el 2 de octubre de 1608. Cuando Janssen obtuvo su propio telescopio, marchó a la oficina de patentes el 17 de octubre de 1608 y solicitó lo mismo.

Días después las autoridades le informaron de un "hombre joven que había demostrado lo mismo con un instrumento similar". Se dio cuenta de que Lipperhey le había adelantado, patentando el ingenio dos semanas antes, arrebatándole de paso el mérito a un óptico de Gerona. Poco antes, el día 14, otro fabricante de lentes, Metius, también había intentado patentarlo.

Pero tal como dijo a la BBC Nick Pelling, esta versión de los hechos carece de fundamentos, porque "a través de la historia ha habido casos de personas que inventan objetos al mismo tiempo", explicaba el investigador. "Pero en general, siempre ha habido una buena razón para que ocurra así, y ésta es el hecho de que alguien plantea el desafío". Tal como aclaraba el historiador, en 1608, nadie había presentado el desafío de crear un telescopio, ni se había declarado la intención de hacerlo:
"Y esto no tiene sentido porque tres personas no pudieron plantear del desafío de inventar un telescopio al mismo tiempo en el espacio de dos semanas. Incluso en esa época, creo que estaba clara que todos los solicitantes de patentes holandeses estaban mintiendo, engañando u ocultando hechos."

Los cierto es que Juan Roget inventó el telescopio en 1590, dieciocho años antes de la patente de Hans Lippershey.

En varios países se ha difundido la idea errónea de que el inventor fue otro holandés llamado Christian Huygens, quien nació mucho tiempo después.

GALILEO GALILEI

La noticia del registro de tan revolucionario invento para la ciencia se difundió con rapidez por Holanda y toda Europa. Galileo Galilei decidió diseñar y construir uno. En 1609 mostró el primer telescopio astronómico registrado. Gracias al telescopio, hizo grandes descubrimientos en astronomía, entre los que destaca la observación, el 7 de enero de 1610, de cuatro de las lunas de Júpiter girando en torno a ese planeta.

Conocido hasta entonces como la lente espía, el nombre "telescopio" fue propuesto primero por el matemático griego Giovanni Demisiani el 14 de abril de 1611 durante una cena en Roma en honor de Galileo, cena en la que los asistentes pudieron observar las lunas de Júpiter por medio del telescopio que Galileo había traído consigo.

Existen varios tipos de telescopio: refractores, que utilizan lentes; reflectores, que tienen un espejo cóncavo en lugar de la lente del objetivo, y catadióptricos, que poseen un espejo cóncavo y una lente correctora. El telescopio reflector fue inventado por Isaac Newton en 1688 y constituyó un importante avance sobre los telescopios de su época al corregir fácilmente la aberración cromática característica de los telescopios refractores.

SANTA HERMANDAD, PRIMERA POLICÍA NACIONAL DE EUROPA


La Santa Hermandad fue la primera unidad militar permanente que existió en España y una de las primeras tropas regulares organizadas de Occidente. Fue creada por los Reyes Católicos en 1476 para garantizar la seguridad y mantener el orden público en todos los territorios de la Corona, por tanto, fue el primer cuerpo nacional de policía de Occidente. Fue concebido como cuerpo de ejército permanente en teoría, pero en la práctica se formó para someter a la nobleza, ya que esta recurría al bandolerismo para solucionar sus problemas financieros.

SANTA HERMANDAD PRIMERA POLICÍA NACIONAL DE EUROPA

Cuando los Reyes Católicos accedieron al trono, España sufría un periodo de disturbios y caos social, marcado por las pretensiones de la nobleza y por una guerra civil. En Castilla, numerosos nobles se dedicaban al bandolerismo y al saqueo, mientras que delincuentes controlaban los caminos y extorsionaban a los labradores. En Aragón, el bandolerismo era una constante en la vida cotidiana. Se trataba de un orden mafioso por el cual los magnates controlaban organizaciones de delincuentes y estos creyeron posible convertirse en magnates. Alguno de estos fueron el duque de Medina, el marqués de Cádiz, el conde de Cabra y Alonso de Aguilar, quienes controlaban Andalucía; el maestre de Alcántara, Alonso de Monroy devastaba la provincia de León; al alcalde de Castronuño, Pedro de Mendoza, quien sometía las ciudades de Valladolid, Toro, Salamanca o Zamora; y el conde de Treviño junto a con otros banderizos vascongados, quienes asolaron aquellas tierras hasta Fuenterrabía.

En el siglo XI los concejos de las villas y ciudades fundaron las primeras Hermandades de hombres armados, de carácter regional o local, con la intención de proteger sus campos, sus ferias y sus rutas comerciales de los ataques de los moros en tierras fronterizas o de los bandoleros. Estas milicias municipales, que tenían una organización similar a las Cofradías, eran asociaciones de ciudades o comarcas organizadas para la protección armada del comercio, los privilegios locales o la seguridad pública. La primera fue la de Hermandad de Sisla Mayor o San Martín de la Montiña, en Toledo, fundada por Alfonso VI de Castilla quien concedió los primeros privilegios.

En el Principado de Cataluña, tuvo su homólogo en el Somatén, y en Navarra en el Orde.

Más tarde, desde el siglo XIII y con el proceso de Reconquista avanzado, el poder feudal intentaba afirmarse frente al poder real y frente las villas y ciudades. El orden feudal ya no es lo que era, ya que la tradicional regla de la caballería cristiana, por la cual el fuerte debía proteger al débil, había sido quebrantada por una aristocracia en decadencia ante el poder del estamento de la burguesía y de las ciudades y villas.

SOLDADOS DE LA SANTA HERMANAD

Un precedente sucedió en 1300, cuando se unieron en una misma federación los toledanos de los Montes con los talaveranos de la Jara, y más tarde los de Villa Real, abriendo así una etapa donde la nueva institución resultante fue cobrando mayor efectividad al coordinar sus esfuerzos, aumentar el potencial humano y mejorar las estrategias de lucha contra el bandolerismo.

A petición de los procuradores, en 1473 Enrique IV de Castilla autorizó en Cortes la formación de la Hermandad Nueva General de los Reinos de Castilla y León, para asegurar el cumplimiento de la ley y perseguir la delincuencia en poblados y caminos. Este cuerpo se disolvió rápidamente, a la vez que el conflicto sucesorio a la muerte de Enrique agravó la situación de inseguridad en el reino.

Los Reyes Católicos sentaron las bases del primer Estado moderno de Europa, entre otras consideraciones establecieron como una prioridad el logro del orden público y la paz social. Para eso, prohibieron las luchas entre banderizos o clanes feudales, desterraron a los señores feudales más crueles y desmocharon los castillos de aquellos que no acataban las leyes. Pero estas medidas eran insuficientes, necesitaban ante todo renovar la Hermandad, entregar más autoridad, mejorar su organización, su unidad interna y su capacidad para actuar en todo el territorio del reino.

Los promotores de la idea fueron el contador mayor de cuentas, el asturiano Alonso de Quintanilla, el primer sacristán, el burgalés Juan de Ortega, y el provisor de Villafranca de Montes de Oca. En marzo de 1476, en la ciudad palentina de Dueñas organizaron la primera reunión general con representantes de las ciudades más importantes de la actual Castilla y León: Burgos, Palencia, Medina, Segovia, Olmedo, Salamanca y Zamora entre otras, componía el Consejo de la Hermandad.

Isabel y Fernando aceptaron la propuesta en la asamblea de las Cortes en Madrigal, y sancionaron sus Ordenanzas de Madrigal en carta fundacional con fecha del 19 de abril de 1476.

SOLDADOS DE LA SANTA HERMANAD

La creación de la Santa Hermandad fue una medida hábil porque limitó la jurisdicción de los alcaldes, actuó no solo contra los malhechores, sino también contra los nobles indisciplinados. La Hermandad se convirtió en un cuerpo policial y en un tribunal de justicia superior con la finalidad de perseguir delincuentes, obligando a las autoridades a entregar a los presos que reclamasen. Para ello, establecieron una reglamentación de delitos: asalto de caminos, robos de muebles o semovientes en despoblado, incendios en casas, saqueos en huertas, derramamientos de sangre, etc. El Ordenamiento se esforzaba en preservar la objetividad de la justicia y las garantías para el acusado.

En sus inicios, las ciudades aportaron un jinete por cada cien vecinos, y un infante por cada ciento cincuenta, agrupados en cuadrillas. Asturias, las merindades del norte del Ebro y de Aguilar de Campóo aportaban sólo soldados de infantería. La financiación se consiguió mediante el establecimiento del impuesto de la sisa sobre todas las mercancías menos la carne. En total se dispuso de un cuerpo de unos 2.000 hombres armados que podían actuar en todo el territorio de la Corona. El primer capitán fue el duque de Villahermosa, Alfonso de Aragón, hermanastro del rey Fernando.

DIBUJO Y SELLO DE SANTA HERMANDAD

Más tarde, la Junta de Hermandad dictó que todas las villas y lugares del reino quedaban obligadas a entrar en el nuevo sistema de seguridad, bajo sanciones económicas. La seguridad se convirtió en política de Estado. Para evitar tensiones con los concejos, los reyes permitieron que sobrevivieran las hermandades municipales preexistentes pero integradas en la nueva, como son los casos de las hermandades de Guipúzcoa, Álava y Vizcaya, y también con las de Toledo y Talavera. También se introdujo en la Corona de Aragón, con la idea de unificar instituciones entre Castilla y Aragón, aunque este intento fracasó. Estas ideas evolucionaron hacia las Guardas de Castilla.

Fue un cuerpo muy eficaz. La paz interior, la seguridad en los caminos y la tranquilidad social se consiguieron rápidamente. Los castigos fueron muy duros y la nobleza perdió gran parte de su inmenso poder terminando por doblegarse a la autoridad central ostentada por los reyes.

Este cuerpo también participó en la toma de Granada, en las expediciones a Nápoles y las Canarias. Efectuó los primeros censos y padrones modernos de España gracias a la información recogida de los municipios a principios del siglo XVI.

Pero poco a poco fue decayendo debido a las siguientes causas: resultar escaso como Ejército permanente y, sin embargo excesiva como cuerpo de seguridad; suponer una considerable carga para los pueblos que debían pagarla; el error de los monarcas al eliminar la Capitanía General y otros cargos intermedios, confiando en cuadrilleros y alcaides (cargos militar y judicial), de carácter político que eran elegidos anualmente, provocando el desprestigio y su caída; y el emplear cada vez más frecuentemente al Ejército regular en misiones de orden público.

La Santa Hermandad fue decayendo, hasta que en 1834, fue votada una ley en las Cortes por la que se ordenaba su desaparición total. Diez años más tarde, se crearía la Guardia Civil como sustituto.

COMISARÍA DE POLICÍA DE ENSCHEDE (HOLANDA) SITUADA EN LA CALLE HERMANDAD

OBSERVACIONES ASTRONÓMICAS DE JOSÉ JOAQUÍN FERRER Y CAFRANGA


Uno de los más grandes científicos europeos del Siglo de la Ilustración fue José Joaquín Ferrer Cafranga, cuyas investigaciones en astronomía, geodesia y meteorología le valieron el calificativo de "sabio astrónomo español".

Realizó investigaciones astronómicas y meteorológicas muy originales, conjuntamente con sus trabajos geográficos, obteniendo una gran cantidad posiciones geográficas de varias puntos en la España peninsular, en el Virreinato de la Nueva España, en islas del Caribe y los Estados Unidos, con elevada exactitud de las coordenadas.

Su obra sentó las bases fundamentales de la meteorología planetaria que surgió en el siglo XX, de modo que su obra en conjunto puede ser considerada patrimonio de la memoria histórica de la astronomía, la geografía astronómica y la meteorología.

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OBSERVACIONES ASTRONÓMICAS DE JOSÉ JOAQUÍN FERRER Y CAFRANGA

Entre España y América vivió José Joaquín Ferrer y Cafranga, un extraordinario científico, notable empresario e incansable viajero natural de Pasajes, donde nación en 1763. Criado desde pequeño en el entorno del comercio virreinal y tránsito marino que se desarrollaba en el puerto de su villa y más directamente por su familia. Fue su padre, contador de la Real Armada española, quien le introdujo en las ciencias matemáticas, en la navegación y en la cosmografía.

Su vocación siempre fueron su vocación, pero siguiendo los consejos de su familia, aceptó un empleo que le había ofrecido un pariente suyo en la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. En 1780, en viaje de negocios de su compañía mercante, partió desde Pasajes a Caracas, pero el barco fue apresado por la flota inglesa del almirante Rodney durante la travesía.

Con apenas 17 años de edad, Ferrer fue llevado a Inglaterra, donde permaneció encerrado en una de las cárceles mas crueles, donde sufrió malos tratos, estuvo a punto de morir en dos ocasiones y pudo escapar de una epidemia que acabó con la vida de muchos compañeros de la tripulación.

Años más tarde, las influencias de su padre consiguieron su rescate de aquella hostil prisión y se incorporase a un colegio de su preferencia en Inglaterra logrando notables conocimiento en las matemáticas aplicadas al cálculo astronómico, en el arte de la navegación y en la astronomía náutica, además del idioma inglés, un dominio que le permitiría más tarde publicar en EEUU e Inglaterra.

JOSÉ MARÍA FERRER Y CAFRAGA

Cuando regresó a España en 1786, su padre lo convenció para que tomara parte de la expedición de la marina española que partiría al año siguiente desde Cádiz en la fragata Pájaro, con el objetivo de realizar tareas geográficas en el Virreinato del Perú. Aquel proyecto le proporcionó una reputación como científico, además en América consiguió una considerable fortuna gracias a sus negocios sobre análisis y estudios geográficos, cartográficos y astronómicos. Todo esto le sirvió para que una importante compañía mercante se hiciera con sus servicios.

Tuvo que viajar de nuevo a Cádiz y desde allí partió otra vez a América, esta vez con rumbo a Veracruz, en el Virreinato de Nueva España, al mando de una expedición financiada por la Compañía Torres y Hermanos, alrededor del año 1790.

Durante su segunda expedición y con solo 27 años de edad, el joven científico guipuzcoano fue designado al frente de este proyecto mercantil, compaginando las misiones náuticas con las actividades comerciales.

Se ocupó de la determinación de la posición geográfica y altura absoluta de principales ciudades y montes a través de observaciones astronómicas. Mediante a esta técnica, averiguó la posición y la altura de las cotas de Orizaba, Perote, Xalapa y Encero, elevaciones obtenidas a partir de varias mediciones de sus alturas angulares desde posiciones en la mar, lo que le permitió registrar valores promedios muy exactos.

Pasajes puerto marítimo José Joaquín Ferrer
VISTA DE PASAJES Y SU PUERTO MARÍTIMO

De nuevo en Cádiz, Ferrer realizó estrechas colaboraciones con el Real Observatorio Astronómico de San Fernando. Allí, entabló relaciones no solo de trabajo sino también de amistad con marinos científicos de su generación como Cosme Damián Churruca y Elorza y José de Mazarredo y Salazar, ambos vascos como él, con los que compartió conocimientos y experiencias en astronomía y náutica. Relación especial fue la que mantuvo con Dionisio Alcalá Galiano, quien escribiría una obra póstuma llamada Biografía del astrónomo español don José Joaquín de Ferre y Cafranga.

A finales del siglo XIX, rechazó el ofrecimiento del teniente general José de Mazarredo y Salazar, figura de gran prestigio y autoridad en ese cuerpo, para pertenecer a la Real Armada española, lo que da una medida de la admiración y el respeto que este sentía por el astrónomo. Su vocación siempre fue la investigación científica, pero enrolado en expediciones mercantiles, no navales.

Retratos Dionisio Alcalá Galiano Mazarredo Churruca marinos científicos armada
DIONISIO ALCALÁ GALIANO, JOSÉ DE MAZARREDO Y COSME DAMIÁN CHURRUCA

En 1799, viajó a Estados Unidos, a cargo de varias misiones mercantiles de la Compañía Torres y Hermanos. Estableció su residencia en Nueva York durante una década, desde donde viajó a diversos territorios de la América Septentrional, a Cuba y a otras islas del Caribe, tanto para realizar observaciones astronómicas y meteorológicas como para entablar negocios mercantiles de su compañía. Allí desarrolló la etapa más productiva y extraordinaria de su vida como hombre de ciencia, realizando importantes observaciones astronómicas y de terminar posiciones geográficas de interés para la navegación y el comercio.

Ferrer determinó la posición geográfica de varias ciudades de Estados Unidos, demostrando que muchas habían sido determinadas de manera errónea, en base a coordenadas inexactas, y efectuando las correspondientes rectificaciones. Además, obtuvo nuevas coordenadas de interés cartográfico que nunca antes habían sido medidas.

Su investigación concluyó, tras seguir desde Kinderhook un eclipse total del sol ocurrido el 16 de junio de 1806, que la aureola visible alrededor de la Luna no correspondía como se creía a la atmósfera del satélite, sino que se debía a un efecto solar. Aquella investigación fue seguida mediante un cronómetro de Arnold, un círculo de reflexión y un telescopio que había sido diseñado y construido por Edward Troughton.

JOSÉ JOAQUÍN FERRER Y CAFRAGA

Todos estos resultados fueron expuestos en el Volumen VI de la importante obra Transactions of the American Philosophical Society, publicada por la Sociedad Filosófica Americana de Filadelfia de 1809, en reconocimiento a su labor de rectificación de las coordenadas geográficas erróneas. Fue miembro de esta institución desde el 17 de abril de 1801, aportándole un notable prestigio como uno de los astrónomos más importantes de su tiempo.

Los informes de las mediciones geográfico-astronómicas que realizó en sus primeras expediciones a América de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX fueron publicados en Astronomical observations... for determining the geographical positions of various places in the United States, en 1809. Esta obra está considerada como un clásico en el establecimiento de las posiciones geográficas de la moderna Norteamérica, en la que se subraya el valor de las observaciones astronómicas, las matemáticas y la geodesia. La geografía americana había dado un salto cualitativo.

Su biógrafo Dionisio Alcalá Galiano destacó que, gracias a esta publicación, su prestigio alcanzó una notable nivel en Francia, Alemania, Inglaterra e Italia, siendo elogiado por figuras como Joseph Lalande, Jean Baptiste Delambre, François Arago y Charles François Dupuis, en Francia, o Alexander von Humboldt, en Prusia, quien le definicó como el "hábil navegante". Estos científicos se interesaron por las determinaciones geográficas y reconocieron lo adecuado de las conclusiones que Ferrer había extraído de sus estudios en los EEUU y en las islas caribeñas.

En 1811, se trasladó a Cuba, en donde determinó la posición geográfica de la isla, así como la del canal de Bahamas, Puerto Rico, Santo Domingo y las islas de Barlovento.

REAL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO DE GREENWICH

El mundo académico europeo comenzó a advertir la talla científica de Ferrer, por eso viajó a Inglaterra en 1813. Se instaló en Londres y colaboró en los progresos del Real Observatorio Astronómico de Greenwich, donde concluyó algunas mediciones y contactó con astrónomos que le suministraron instrumentos de precisión.

Tras el final de la Guerra de la Independencia española en 1814, llegó a Francia y se instaló en París, ciudad en la que continuó ejerciendo su actividad astronómica. Allí mantuvo contactos con ilustres astrónomos a través de los cuales sería nombrado socio del Instituto Nacional de Francia y de la Junta de Longitudes. Pierre-Simon Laplace le llamaba el "sabio astrónomo español".

A finales de 1814, regresó a España y se instaló, de nuevo, en Cádiz. Consiguió ser miembro de la Real Academia de la Historia, y de la Real Sociedad Económica Bascongada de Amigos del País y de la Real Sociedad Económica de Cádiz. Pero rechazó la dirección del Real Observatorio Astronómico de San Fernando, que hubiese sido su más importante cargo académico. Sin embargo, mantuvo alguna colaboración con este centro, como fue la redacción de un informe detallado con recomendaciones concretas de gran valor para la mejora del observatorio.

Durante este tiempo, realizó estudios en diversas provincias españolas y mantuvo contactos y correspondencias con los científicos extranjeros Joseph Jerome de Lalande, Jean Baptiste Delambre, Dominique François Jean Arago, Alexander von Humboldt, Franz Xaver Zach y Pierre Simon de Laplace, entre otros, o con el español Felipe Bauzá.

REAL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO DE SAN FERNANDO

Según la publicación Connaisances des temps, publicada por la Junta de Longitudes de París en 1815, Ferrer concretó la situación geográfica de la isla de Barlovento, Cuba, Puerto Rico, del canal de Bahamas y de Ohio, entre otros lugares. También determinó el diámetro de la luna y el del paralelaje solar.

Dominique François Arago reconoció al astrónomo guipuzcoano como una autoridad en la determinación de posiciones geográficas, que obtenía mediante rigurosas observaciones astronómicas de eclipses y ocultaciones de estrellas, todas ellas dadas a conocer en sus informes.

Vivió en Madrid en 1815 y, finalmente, fijó su residencia en Bilbao en 1817. Falleció al año siguiente, de una enfermedad repentina, cuando apenas contaba 54 años de edad. A su muerte, toda la obra de Cafranga estaba dispersa en diversas publicaciones, siendo las más prestigiosas de la época Connaissance des Temps, del Bureau de Longitudes, de Francia, y Transactions of the American Philosophical Society de Philadelphia, de Estados Unidos, entre otras. También existen informes de Cafranga en diferentes registros oficiales, como las Memorias del Tomo 3 del Depósito Hidrográfico de la Marina. Pero la inesperada muerte impidió poder reunir todo el trabajo desarrollado en décadas en un compendio.

Transactions Connaisances astronómicas geodésicas geográficas José Joaquín Ferrer Canfraga
TRANSACTIONS OF THE AMERICAN SOCIETY Y CONNAISANCES DES TEMPS

Las principales aportaciones científicas de José Joaquín Ferrer y Cafranga son las siguientes:

1. Determinación de las coordenadas geográficas de numerosas posiciones en territorios del continente Americano, el mar Caribe y España. Ello favoreció el desarrollo cartográfico para una amplia porción del Nuevo Mundo y un incremento de las posibilidades de navegación con destino mas seguro.

2. Perfeccionamiento en la determinación de las coordenadas geográficas a partir de la observación de la ocultación de las lunas jovianas por Júpiter y por la luna. Este último tipo de ocultación, como referencia para la determinación de longitudes geográficas, no contaba con antecedentes en su época.

3. Corrección del valor vigente en la época para el semidiámetro lunar 15'31,69'' y de la corrección por inflexión 2,07''.

4. Rectificación del valor vigente en la época para la paralaje solar 8,593'' y, con ello, nueva confirmación de la Ley de Gravitación Universal formulada por Newton 82 años antes.

5. Actualización de las declinaciones de Sirio y Canopus. Estrellas de primera magnitud, usadas como referencia en la navegación de altura de la época, calculadas por Lacaille 58 años antes.

6. Nacimiento de la astronomía cometaria en Cuba. Primer cálculo astronómico de la trayectoria de un cometa y su comparación con el cálculo teórico.

Posiciones geográficas América astronomía José Joaquín Ferrer Cafranga
POSICIONES GEOGRÁFICAS DE AMÉRICA SEPTENTRIONAL

7. Primera caracterización del clima de La Habana. Patrón de comportamiento promedio de la temperatura y la presión atmosféricas en La Habana, primera caracterización climatológica de su tipo en Cuba.

8. Primeras mediciones de la temperatura bajo la superficie de la tierra en Cuba.

9. Primeras observaciones meteorológicas instrumentales al paso de un huracán por la isla de Cuba en el siglo XIX (Tormenta de Escarcha Salitrosa de 26 de octubre de 1810). Confirmación del descenso del barómetro como anuncio de la proximidad de un huracán o ciclón tropical, probablemente entre las primeras conclusiones metereológicas de este tipo en el mundo.

10. Definición de Corona Solar y caracterización física de la atmósfera lunar. Definición de la corona solar como consecuencia de la atmósfera solar y caracterización de la densidad y extensión de la atmósfera lunar.

11. Meteorología planetaria. Sus conclusiones acerca de la corona solar y la atmósfera de la luna constituyen la simiente de esta nueva especialidad del siglo XX.

12. Primera descripción de las hoy denominadas Sombras Volantes. Cafranga se adelanta en la descripción de este fenómeno atmosférico, visible durante los eclipses totales de sol.