MOVIMIENTO DINÁMICO POR JUAN DE CELAYA


Filósofo, teólogo, matemático, físico y astrónomo del Renacimiento español, Juan de Celaya fue uno de los llamados calculatores. Destacaron sus investigaciones en física sobre el movimiento cinemático y dinámica, y en filosofía sobre la lógica.

Su Teoría del Movimiento Dinámico fue precedente de la Ley de la Gravedad enunciada dos siglos después por Isaac Newton, quedó enunciada en su obra Expositio in octo libros phisycorum Aristotelis.

Teoría Movimiento Dinámico Juan Celaya
MOVIMIENTO DINÁMICO POR JUAN DE CELAYA

Juan de Celaya nació en Valencia en 1490. Pertenecía a una familia de hidalgos que había participado en la reconquista de Granada en 1492. Comenzó sus estudios en la Universidad de Valencia y continuó en París en el Colegio de Montaigu hasta 1509. Allí fue introducido en las ideas matemáticas del nominalista inglés John Maior, siendo alumno de Gaspar Lax, de Jean Dullaer de Ghent y de Juan Martínez Guijarro, los cuales ejercieron una gran influencia en su pensamiento.

Desde 1510 a 1515, impartió clases de física y lógica en elColegio de Coqueret, junto con el portugués Álvaro Thomaz y el escocés Robert Caubraith.

Entre los años 1510 y 1513, uno de los condiscípulos de Celaya, el aragonés Juan Dolz de Castellar, publicó tres libros sobre lógica, el último de los cuales fue fuertemente criticado por Celaya en sus Summulae logicales, publicado en París en 1515. Tres años después, Dolz contestó a Celaya en un amplio prefacio titulado Cunabula omnium... difficultatum in proportionibus et proportionalibus.

De 1515 a 1524, estuvo trabajando en el Colegio de Santa Bárbara, teniendo a Domingo de Soto y al portugués Juan Ribeyro como alumnos.

Autor muy prolífico, publicó una gran cantidad de obras de lógica y filosofía natural, hasta convertirse en una de las figuras más destacadas del grupo de nominalistas y calculatores parisinos de las primeras décadas del siglo XVI, siendo uno de los impulsores de la Lógica nominalista.

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VALENCIA Y JUAN DE CELAYA

Pero fueron más trascendentales sus estudios sobre la física de Aristóteles y el movimiento. Ideas que recopiló en la obra Expositio in octo libros phisycorum Aristotelis, publicada en París en 1517. Esta obra tiene un especial interés para el estudio de los orígenes de la moderna ciencia del movimiento. En ella incorporó las principales contribuciones de los filósofos bajomedievales: mertonianos como Thomas Bradwardine, William Heytesbury o Richard Swineshead, franceses como Jean Buridan y Alberto de Sajonia, e italianos como Pablo de Venecia, Gaethano da Thiene y Bernardo Torni. Además incluyó las investigaciones que sus compañeros de la Universidad de París fueron desarrollando, en especial las del portugués Álvaro Thomaz.

Inspirado por las ideas mertonianas de los calculatores acerca de la física moderna, Celaya efectuó investigaciones en cinemática y dinámica. Y estableció el principio de Movimiento Dinámico basándose en la dinámica aristotélica, por la cual los cuerpos deben tener una causa externa para iniciar el movimiento en un objeto móvil. Consideraba que el "impetus" es una disposición distinta del móvil que, según Alberto de Sajonia, le confiere el carácter de una cualidad secundaria, en comparación a los conocimientos y a las disposiciones del alma.

Investigó en profundidad los problemas relativos a las "latitudes" y a los procesos de "intensio" y de "remissio" en el movimiento local, mostrándose a favor de las aplicaciones de esta teoría a la medicina y a la teología.

Sus ideas influyeron el desarrollo de la ciencia moderna hasta el punto en que enunció la primera Ley de la dinámica un siglo antes que lo hiciera Isaak Newton. El científico inglés afirmó en su primera Ley que "todo cuerpo preserva en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él".

En In quatuor libros de coelo et mundo Aristotelis y In libros Aristotelis de generationes et corruptiones, publicados en 1517 y 1518, Celaya trató temas cosmológicos como la pluralidad de mundos existentes, el centro de gravedad y el centro de magnitud de la tierra y su situación respecto al mundo, la posibilidad de que exista una magnitud infinita, etc.

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PHISYCORUM ARISTOTELIS Y UNIVERSIDAD DE VALENCIA

En 1520, Celaya mantuvo una controversia con el también profesor de la Universidad parisina, Gervasio Wain, filósofo y teólogo del Nominalismo, como su oponente, pero muy influido por el Humanismo.

Es probable que el auge del Humanismo y las críticas que los terministas parisinos recibían de autores humanistas como el también valenciano Luis Vives influyeran en su decisión de regresar a su ciudad natal. Tras doctorarse en teología, regresó a la Universidad de Valencia en 1524. El 3 de octubre de 1525, fue nombrado rector perpetuo de esta universidad. Además trabajó como profesor de teología de la reestructuración de su estudio.

La Universidad de Valencia siempre estuvo a favor de la doctrina del Nominalismo. Pero desde la llegada de Celaya como rector, esta corriente sufrió una progresiva desaparición. Desde el principio, impuso su Eclecticismo y la obligación de leer en las tres vías: Tomismo, Nominalismo y Realismo. En la facultad de artes durante el curso 1526-1527, los términos "realista" y "nominalista" de las cátedras desaparecieron, aunque continuaron autores de una y otra tendencia.

En Valencia, Celaya solo publicó una obra, titulada Comentarios a las Sentencias de Pedro Lombardo, en la que la sentencia dominante sigue siendo la lógica nominalista; sin embargo, en las enseñanzas desde su cátedra evolucionó hacia la doctrina tomista de Santo Tomás.

Otro aspecto destacado de su actuación en Valencia es el relativo a sus ataques al Eramismo y a su aversión hacia las corrientes del Humanismo. En este sentido, el episodio más conocido es su oposición a que le dieran una cátedra de griego y latín al humanista Pedro Juan Oliver.

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UNIVERSIDAD DE PARÍS

IDEAL DE PRÍNCIPE POLÍTICO CRISTIANO POR DIEGO DE SAAVEDRA FAJARDO


Diego de Saavedra Fajardo fue diplomático, embajador y el gran teórico político español del Barroco y uno de los tratadistas más influyentes de la Edad Moderna. De gran repercusión en la Europa del siglo XVII, su Idea de un príncipe político cristiano fue una dura crítica a El Príncipe de Nicolás Maquiavelo.

IDEAL DEL PRÍNCIPE POLÍTICO CRISTIANO POR DIEGO SAAVEDRA FAJARDO

Diego de Saavedra Fajardo nació en Algezares, Murcia, en 1584. Concluidos sus estudios primarios en el Seminario de Murcia, desde 1600 hasta 1608, estudió Derecho, Teología e Historia en la Universidad de Salamanca.

Al cumplir los veintidós años, entró al servicio del cardenal Gaspar de Borja, embajador de España en el Vaticano. Desde 1608 hasta 1633, la mayor parte de su vida, la pasó en Italia. Hasta 1523, estuvo ocupado en los negocios de la embajada de Roma, y temporalmente en los de los virreinatos de Nápoles y Sicilia. Ingreso en la Orden de Santiago en 1068.

Aunque no fue ordenado sacerdote, desempeñó importantes cargos eclesiásticos. En 1621 y 1623, asistió a los cónclaves en que fueron elegidos papas Gregorio XV y Urbano VIII. A finales de 1623, fue nombrado procurador y solicitador real en la Curia romana.

En 1633, se trasladó a Milán para recoger sus credenciales de enviado a la Corte alemana. Desde este año hasta 1645 estuvo destinado en puestos administrativos de estados de la Europa central, siempre por motivos políticos y diplomáticos.

Saavedra Fajardo vivió en primera persona uno de los periodos más amargos de la historia de España, el de la pérdida no solo de posesiones territoriales, sino de la hegemonía del Imperio Español en Europa. Testimonio de esos años son algunos opúsculos satírico-políticos como Locuras de Europa.

En junio de 1643, fue uno de los plenipotenciarios que negociaron en Münster el fin de la Guerra de los Treinta Años.

En 1646, regresó a España como consejero de Indias. Fijó su residencia en Madrid, donde murió en 1648, en el convento de Agustinos Recoletos, en el actual Paseo de Recoletos, donde en la actualidad se ubica la Biblioteca Nacional. Aquel año de 1648, se firmaba el Tratado de Westfalia por el cual la Monarquía de España renunciaba oficialmente a la posesión de varios territorios de Europa.

IDEA DE UN PRÍNCIPE POLÍTICO Y CRISTIANO, POR DIEGO SAAVEDRA FAJARDO

El conocimiento directo y en primera persona de las complejidades de la negociación política en el Tratado de Westfalia, unido a una reflexión moral sobre los valores de la Contarreforma, más la influencia otras lecturas, dieron como resultado la escritura de un tratado político cuyo primer propósito fue la orientación e instrucción del buen gobernante.

Aunque empezó a escribir siendo joven en Italia, su obra Idea de un príncipe político cristiano, representada en cien empresas apareció en Munich en 1640, pocos años antes de su muerte. Fue una obra muy erudita y prontamente traducida a los principales idiomas nacionales de Europa y al latín. Fue redactada en el género literario del emblema, por influencia de Andrea Alciato y su Emblemata (1549) de carácter principalmente moral y filosófico, y de Jacobo Bruck Angermunt y su Emblemata política (1618).

Este tratado político resultó una dura crítica a la moral instrumental que Nicolás Maquiavelo había expuesto en su obra El Príncipe, como paradigma de habilidad y sabiduría en las artes políticas. Saavedra Fajardo se convirtió en el anti-Maquiavelo de la Europa del siglo XVII, lo que suponía ser uno de los tratadistas políticos más influyentes de la Edad Moderna.

Pero el objetivo del tratadista murciano fue componer una guía para la adecuada formación política de un príncipe Cristiano. Para el autor, la conducta de los gobernantes no puede ser reducida a asuntos de poder, sino que está ampliamente relacionada con la ética. Y el primer imperativo categórico de la ética es la subordinación de los intereses del monarca a los de la comunidad. En su Idea de un príncipe XX lo expresó así:
"No nacieron los súbditos para el Rey, sino el Rey para los súbditos."
 Fue la voz de la democracia contra la monarquía absoluta, en su Idea de un príncipe XXXVIII:
"Qué mayor infelicidad que mandar a los que por temor obedecen, y dominar a los cuerpos, y no a los ánimos?" 
"Muchos príncipes se perdieron por ser temidos, ninguno por ser amado."
Era conocedor a fondo de la naturaleza humana y advirtió de manera persistente al príncipe de los peligros de sus aduladores:
"Apenas hubiera Príncipe malo, si no hubiera Ministros lisonjeros."
En la Idea de un príncipe LI:
"El Príncipe que se fiare de pocos gobernará mejor su Estado. Solamente una confianza hay segura, que es no estar a arbitrio y voluntad de otro."
Escribió pensando en los monarcas Austrias de su tiempo, en su Idea de un príncipe LX:
"Los imperios adquiridos con la espada se pierden, porque con las delicias se apaga el espíritu y el valor."
Para Saavedra Fajardo, el fin del hombre y de los Estados es la paz, no la guerra:
"Es la guerra una violencia opuesta a la Razón, a la Naturaleza y al fin del hombre… No le crió para la guerra, sino para la paz; no para el furor, sino para la mansedumbre; no para la injuria, sino para la beneficencia. Y así nació desnudo, sin armas con que herir ni piel dura con que defenderse."

IDEA DE UN PRÍNCIPE POLÍTICO Y CRISTIANO, POR DIEGO SAAVEDRA FAJARDO

Un digno complemento de la Idea de un príncipe es su República literaria, redactada en 1612, pero publicada con posterioridad a su muerte, en 1655. Se trata de una peregrinación imaginaria por los inmensos espacios de la cultura universal, que Saavedra conocía a fondo; una sátira en forma de sueño sobre un país imaginado donde sus ciudadanos son eruditos, científicos, juristas, escritores, y artistas de todo tipo.

Producto de la fantasía, la obra ofrece un cuadro crítico e irónico de los sistemas de ideas surgidos a lo largo de la historia. Todos los filósofos de renombre fueron citados, y a casi todos dedicó comentarios sarcásticos. El objetivo de sus ataques fueron la vanidad y la pedantería de los hombres de letras, su ansia de fama, que "es vana y caduca, pendiente de los labios ajenos y formada de palabras ligeras, hijas del viento, de quien nacen y en quien luego mueren, dejando triunfante al Olvido". Aprovechó esta sátira también para hacer crítica literaria, aunque no hizo alusiones a los grandes escritores del Siglo de Oro español, contemporáneos suyos.

Para Saavedra Fajardo, la mayor parte de los libros escritos por los filósofos e historiadores no merecen haber sido publicados, especialmente los de carácter político, compuestos casi siempre de mentiras. También hizo crítica y mofa de los juristas y los galenos, porque los primeros eran capaces de defender las causas más inverosímiles por dinero, y los segundos "son más peligrosos que las mismas enfermedades".

Sobre las universidades opinaba: "El tiempo, no el saber, daba los grados de Bachilleres, Licenciados y Doctores."

Y en alusión a la duda metódica de Descartes: "Mayor era la presunción que la ciencia; más lo que se dudaba que lo que se aprendía."

diego saavedra fajardo algezares busto placa homenaje
BUSTO Y PLACA-HOMENAJE A DIEGO SAAVEDRA FAJARDO

Describió una imagen real de la ciudad moderna. "Los ciudadanos estaban melancólicos, macilentos y desaliñados. Entre ellos había poca unión y mucha emulación y envidia", escribió anticipando al hombre urbano de la actualidad.

Su resultado final sobre los hombres y la vida creada por ellos fue desdichado. Siguiendo a Platón, llegó a la conclusión de que la felicidad "en otro lugar y en otro ser la hemos de buscar". Continuando con su tono moralizante describió al ser humano: "Con la buena educación es el hombre una criatura celestial y divina, y sin ella el más feroz de todos los animales."

La República literaria fue uno de los libros más agudos, bellos y mejor escritos del pensamiento español, y por contenido satírico, de tanta o más enjundia que la producción de un Jonathan Swift o de un Voltaire.

A favor del modelo político de Fernando el Católico, al que dedicó un tratado, se opuso al ideal imperial de los Austrias. En política interior proponía una reorganización de la economía y el fomento, con este objeto, de una cultura agraria, comercial y fabril. También se pronunció por la redistribución del número de eclesiásticos y por la importación de mano de obra extranjera como remedio a la creciente disminución de la población española.

OBRAS DE DON DIEGO DE SAAVEDRA

El hispanista alemán Ludwing Pfandl elogió a Saavedra Fajardo en su obra Geschichte des spanische Nationalisteratur in ihrer Blütezeit (Historia de la literatura española en su época de esplendor) por su "saber universal, su fundamental honestidad y su vibrante idealismo" y calificó de "verdadero hidalgo español" caracterizado por su "nobleza de carácter". Otro hispanista austríaco fue Graz Christian Romanoski en su estudio Tacitus Emblematicus. Diego Saavedra fajardo und seine Empresas Políticas.

El estilo de Saavedra Fajardo es barroco, sentencioso y a menudo moralizante, en ocasiones desarrolló una erudición árida y concreta.

Su obra historiográfica más importante fue Corona gótica, castellana y austriaca, publicada también en Munich en 1645. En ella pretendió hacer una reunión de todos los reyes de España desde los godos, los castellanos hasta los de la dinastía de Habsburgo, pero siempre con un criterio moralizante y político. Aunque solo redactó la primera parte Corona gótica, fue terminada por el historiador Alonso Núñez de Castro.

Además escribió Introducción a la política y razón de estado del Rey Católico don Fernando, que fue inédita. En ella propuso al rey aragonés como modelo de monarca sagaz en política, de igual manera que ya lo hicieron Nicolás Maquiavelo o Baltasar Gracián en su tratado El político.

El folleto Locuras de Europa es un diálogo de intención política destinado a divulgarse en la región alemana de Westfalia.

OBRAS DE DON DIEGO DE SAAVEDRA

PSICOLOGÍA DIFERENCIAL Y CARACTERIOLOGÍA POR JUAN HUARTE DE SAN JUAN


Médico, filósofo y humanista Juan Huarte de San Juan fue un innovador de la Caracteriología, considerado como el primer iniciador de la Orientación fisiológica y experimental de la Psicología moderna. Su obra Examen de ingenios para las ciencias, publicada en 1575, tuvo una enorme repercusión en Europa desde el Renacimiento hasta la Ilustración. Su objetivo fue examinar las disposiciones y temperamentos de los individuos, aconsejando que cada cual se dedique a lo que está más capacitado de forma natural. Estas condiciones son deducidas de la constitución fisiológica del sujeto.

En este aspecto, Huarte es universalmente reconocido, junto con Luis Vives, es universalmente conocido por ser el precursor de la Psicología diferencial y aplicada y de su aplicación práctica fundamental en la Orientación profesional y Eugenesia, con interesantes aportaciones a la Neurología, Pedagogía, Antropología, Patología y Sociología. Fue uno de los primeros filósofos modernos en ocuparse a fondo de la estructura antropológica, fisiológica, anatómica y psicológica del hombre sobre bases científicas.

PSICOLOGÍA DIFERENCIAL Y CARACTERIOLOGÍA POR JUAN HUARTE DE SAN JUAN

Juan Huarte de San Juan nació en 1529, en San Juan de Pie del Puerto, villa que aún pertenecía al Reino de Navarra. Provenía de una familia hidalga vascoparlante. Estudió Humanidades en algún colegio de Huesca, donde probablemente fuese regidor y donde comenzó sus estudios de Medicina. Continuó sus estudios superiores en la Universidad de Alcalá de Henares desde 1553, y se graduó de bachiller en 1555 y de doctor en 1559. El resto de su vida debió pasarlo ejerciendo como médico entre Linares y Baeza. En esta última ciudad andaluza estuvo desde 1571, allí se casó con Águeda de Villalba, y tuvieron varios hijos. Murió en Baeza, en 1588, y está enterrado en la iglesia de Santa María de Linares.

Huarte estuvo influenciado por la Filosofía griega (especialmente por Platón, Aristóteles, Hipócrates y Galeno), por los clásicos romanos y por santo Tomás. Intentó conciliar el método experimental de conocimiento con sus convicciones religiosas y su concepción espiritual de la vida. Para establecer las bases de su tesis, recurrió tanto a la historia sagrada como a lo que él llamaba Filosofía natural, pero la verdad última corresponde a la fe religiosa: "Sólo nuestra fe divina nos hace ciertos y firmes para siempre jamás", señalando en este contexto que "la filosofía y la medicina son las ciencias más inciertas de cuántas usan los hombres".

Estuvo a favor del conocimiento objetivo de la realidad, frente a tanta corriente subjetiva de la Europa de su tiempo: "la verdad no está en la boca del que la afirma, sino en las cosas de que se trata". Concedió una importancia primordial a las leyes de la naturaleza, fuente irrenunciable de verdad, y quien la observa con atención "aprenderá mucho en la contemplación de las cosas naturales".

Siguiendo a Pitágoras y a Platón, partió del supuesto de que el alma es inmortal, mientras que el cuerpo no debe ser entendido como un mecanismo dotado de una casualidad irreversible y superior al espíritu. Por eso, concluyó que el hombre es un animal racional capaz de dominar sus pasiones y reflejos irracionales. Huarte había leído a Erasmo y su filósofo preferido fue Durando, aunque sentía preferencia por las enseñanzas de san Pablo, el cual era también iluminado y empírico.

UNIVERSIDAD DE ALCALÁ DE HENARES

Su gran obra fue Examen de ingenios para las ciencias, publicada en Baeza, en 1575. Estableció su doctrina filosófica en lo que definió como Organicidad del entendimiento, según la cual el ejercicio de la inteligencia depende del temperamento cerebral. Era muy evidente el posible Materialismo de Huarte. Creyó en la espiritualidad del alma humana, y admitió cierto grado de inteligencia animal. Rozó el dogma católico al hablar del temperamento de Jesucristo.

Por estas y otras cuestiones, Huarte adquirió un pensamiento empírico en cuestiones que tocaban peligrosamente a dogmas u opiniones religiosas vigentes en la época. Fue este Empirismo el núcleo de su tesis doctrinal.

En base al método empírico, muy utilizado por los médicos renacentistas, rechazó el argumento de autoridad, prefiriendo la Filosofía natural:
"El filósofo natural que piensa ser una proposición verdadera porque lo dijo Aristóteles, sin buscar otra razón, no tiene ingenio, porque la verdad no está en la boca del que afirma, sino en la cosa de que se trata, la cual está dando voces y grita enseñando al hombre el ser que Naturaleza le dio, y el fin para que fue ordenada... El que tuviera docilidad en el entendimiento y buen oído para percibir lo que Naturaleza dice y enseña con sus obras, aprenderá mucho en la contemplación de las cosas naturales, y no tendrá necesidad de precepto que le avise y le haga considerara lo que brutos, animales y plantas, están voceando."

En la misma línea de pensamiento se encuentra su afirmación por la cual no hay que buscar causas sobrenaturales cuando se pueden encontrar naturales, porque hasta "Dios se acomoda a los medios naturales, cuando con ellos puede hacer lo que quiere".

Estas ideas empíricas llevaron a Huarte a considerar que el entendimiento es potencia orgánica, que se asienta en le cerebro con sequedad, lo que levantó una gran oposición ya en su tiempo, sobre todo entre los filósofos de la Escolástica.

Fue uno de los primeros filósofos modernos en ocuparse a fondo de la estructura antropológica, fisiológica, anatómica y psicológica del hombre sobre bases científicas. Y, al igual que el gran humanista Luis Vives, su obra está destinada a la pedagogía. Para Huarte: "Tienen los hombres dos géneros de nacimiento. El uno es natural, en el cual todos son iguales, y el otro es spiritual", una máxima contendida en todo el ideario de la educación en la época de la Ilustración. Pero limitaba el culto a la razón: "El entendimiento es la potencia más noble del hombre y de mayor dignidad, pero ninguna hay que con tanta facilidad se engañe acerca de la Verdad."

Su concepto del hombre respecto a la sociedad es democrático y anti-jerárquico, rechazando la hidalguía, tan característica de los vascos y navarros de su época: "Porque hay infinitos hijos dalgo pobres, e infinitos ricos que no son hidalgos." Para Juan Huarte, el mérito de un hombre debe medirse únicamente por lo que hace en su vida: "Y así todo el tiempo que el hombre no hace ningún hecho heroico se llama hijo de nada, aunque por sus antepasados tenga nombre de hijo dalgo." Y el mismo criterio crítico aplica a la institución monárquica: "Porque no basta que el Rey o Emperador explique su voluntad, porque si no es justo y con razón, no se puede llamar Rey."

EXAMEN DE INGENIO PARA LAS CIENCIAS, POR JUAN HUARTE DE SAN JUAN

Al inicio del Examen de ingenios, explica lo que entiende por "ingenio", palabra que deriva de ingenero, "que quiere decir engendrar dentro de sí una figura entera y verdadera que represente al vivo la naturaleza del sujeto, cuya es la ciencia que se aprende". Según Huarte, el entendimiento, que diferencia a los humanos de los animales y las plantas, es la capacidad que engendra las ciencias y las artes, a las que definió como "imágenes y figuras que los ingenios engendran dentro de su memoria, las cuales representan al vivo la natural compostura que tiene el sujeto, cuya es la ciencia que el hombre quiere aprender".

De acuerdo con esta idea, existe una estricta correspondencia entre el sujeto que aprende y la ciencia aprendida, lo cual justifica la diferencia entre unos hombres y otros en los que corresponde a su vocación y profesión, si bien no en cuanto a sus almas, en lo que todos son originalmente iguales. Así, lo puso por manifiesto en la dedicatoria a Felipe II y expresó como fines últimos de su obra:
1. "que naturaleza es la que hace a un hombre hábil para una ciencia, y para otra incapaz"
2. "cuántas diferencias de ingenio se hallan en la especie humana"
3. "qué artes y ciencias corresponden a cada uno en particular"
4. "con qué señales se había de conocer"

En resumen, Huarte trataba de establecer una auténtica tipología, que fue su examen y clasificación de los ingenios; tipologías que sólo pueden darse sobre la base de una serie de conclusiones que Huarte dio por ciertas desde el inicio.

En este punto del libro, Huarte se dirigió al lector para hacerle consciente de su forma directa de estas conclusiones que le afectan personalmente:
"La primera es que de muchas diferencias de ingenio que hay en la especie humana, sólo una te puede, con eminencia, caber."
"La segunda, que a cada diferencia de ingenio le corresponde, en eminencia, sólo una ciencia, no más; de tan condición, que si aciertas a elegir la que corresponde a tu habilidad natural, tendrás de las otras gran remisión aunque trabajes días y noches."
"La tercera, que después de haber entendido cuál es la ciencia que a tu ingenio más le corresponde, te queda otra dificultad mayor por averiguar, y es si tu habilidad es más acomodada a la práctica que a la teoría; porque estas dos partes (en cualquier género de letras que sea) son tan opuestas entre sí y piden tan diferentes ingenios, que la una a la otra se remiten como si fuesen verdaderos contrarios."

PLACA DE JUAN HUARTE DE SAN JUAN EN LINARES

Como un primer acercamiento a su tipología, distinguió entre tipos hábiles e inhábiles. Los hábiles podían ser: buen ingenio; ingenio excelente; e ingenio excelente con manía o excelentísimo. Entre los inhábiles estaban: torpes; capaces de aprender con aplicación, pero sin memoria; capaces de memorizar, pero sin orden intelectual; y capaces de aprender, retener y ordenar los conceptos, pero sin penetrar en las causas.

También distinguió tres tipos de ciencias
1. Ciencias del entendimiento: teología, escolástica, dialéctica, filosofía natural, filosofía moral, teoría de la medicina y práctica de la jurisprudencia.
2. Ciencias de la memoria: lenguas, teoría de la jurisprudencia, teología positiva, cosmografía y aritmética.
3. Ciencias de la imaginación: poesía, elocuencia, música, práctica de la medicina, astronomía, arte militar, matemáticas, arte de gobernar, pintura, urbanidad, arte de rezar, técnicas y arte de decir buenas palabras.

Huarte se preguntaba de dónde podían surgir tantas diferencias, "siendo todos los hombres de una especie indivisible, y las potencias del alma racional, memoria, entendimiento y voluntad, de igual perfección en todos". Basándose en que las actividades mentales partían del cerebro, concedió una gran importancia al clima, que ejercía una enorme influencia sobre el carácter y conducta del hombre. Y fue en esta doctrina de los temperamentos orgánicos donde halló la respuesta.

Se trataba de la Teoría de los cuatro humores, que el llamaba "espíritus vitales", (lo seco, lo húmedo, lo caliente y lo frío), que se disponen en el cuerpo mediante los cuatro líquidos básicos del organismo (la cólera, la bilis, la flema, y la sangre). A su vez, estos cuatro humores eran combinados con la doctrina clásica de las facultades: memoria, entendimiento y voluntad.

Según el médico navarro, cada facultad requería el predominio de un tipo de humor: el calor determina la imaginación, de modo que los imaginativos tienen el cerebro caliente; la humedad era responsable de la facultad de la memoria; y la sequedad determina el entendimiento, la más notable de las potencias del alma. Así, cada una de estas facultades da origen a un tipo específico de ingenio, que a su vez se diversifican según la proporción de humedad, sequedad o calor de cada uno de ellos. Las variedades que se producen constituyen una amplia gama de diversidades humanas, aptas para unas ciencias e ineptas para otras.

Afirmaba que "Del calor y la frialdad nacen todas las costumbres del hombre", para concluir que "estas dos cualidades alteran nuestra naturaleza más que ninguna." Según el predominio de estas tres facultades en el cerebro (imaginativa, memoria y entendimiento) determinaba una persona imaginativa, memoriosa o inteligente.

Pero para Huarte, una equilibrada combinación de facultades y humores produce un hombre equilibrado y perfecto, atribuyendo la grandeza de la Grecia clásica a su clima templado.

De esta idea, surge esta otra conclusión:
"... es necesario que el hombre sepa (...) a qué ciencia corresponde en particular; porque con esta alcanzará la vedad, y con las demás hará juicios disparatados. Los hombres templados tienen capacidad para todas las ciencias, con cierta mediocridad, sin aventajarse mucho en ellas; pero los destemplados, para una y no más, a la cual si se dan con certidumbre y la estudian con diligencia y cuidado, harán maravillas en ellas, y si la yerran, sabrán muy poquito en las demás."

Un elemento interesante de la doctrina de Huarte es la íntima conexión entre lo orgánico y las disposiciones psíquicas del sujeto. En este sentido, cobra singular valor su Tesis del carácter orgánico del entendimiento, situado en el cerebro. Y explica cómo ha de estar organizado el cerebro para que sea intelectualmente valioso:
"Cuatro condiciones ha de tener el celebro para que el ánima racional pueda con él hacer cómodamente las obras que son de entendimiento y prudencia. La primera es buena compostura; la segunda que sus partes estén bien unidas; las tercera que el calor no exceda a la frialdad, ni la humedad a la sequedad, la cuarta que la sustancia esté compuesta de partes sutiles y muy delicadas."

EXAMEN DE INGENIO PARA LAS CIENCIAS, POR JUAN HUARTE DE SAN JUAN

Por tanto, el Examen de ingenios para las ciencias es un tratado que puso en relación la morfología y fisionomía del cerebro con las capacidades psíquicas de las personas. Su intención era averiguar y especificar la vocación y aptitud que cada hombre posee para desempeñar una determinada profesión: "Y hallé por mi cuenta que cada ciencia pedía su ingenio determinado y particular." Para Huarte, todo individuo que se dedique a una actividad en desacuerdo con su disposición natural no podrá ser nunca feliz y se dañará tanto a sí mismo como a la comunidad.

El objeto final de sus enseñanzas y el de la ciencia general "es ordenar la vida del hombre y enseñarle qué es lo que ha de hacer y de qué se ha de guardar, para que, puesto en razón, se conserve en paz la República". Para ello, escribió sobre higiene, alimentación, sexualidad, estructura del cerebro, cambios producidos en el hombre por la edad y otros asuntos relacionados con el organismo físico y psíquico.

Es decir, para Huarte, las cualidades de los individuos (rasgos psicológicos) dependen de la estructuración de los humores y, por tanto, el cuerpo determina las capacidades neurológicas y facultades psicológicas. Si en cada individuo predomina una determinada facultad psicológica frente a otras, deberá emplearse en aquellas profesiones que mejor pudieran desarrollarlas dependiendo de su constitución corporal y no solo de su vocación personal.

De manera resumida, su examen de ingenios para las ciencias consiste en analizar las cualidades que necesita el desempeño de cada oficio y profesión, al mismo tiempo conocer las habilidades innatas de cada individuo, y orientar a cada cual hacia aquel sector de la producción que ejercite mejor su ingenio. Resulta una profesiografía: el estudio de la profesión desde el punto de vista de las tareas que se ejecutan y las habilidades humanas requeridas (ingenios).

PSICOLOGÍA DIFERENCIAL Y CARACTERIOLOGÍA POR HUARTE DE SAN JUAN

Huarte se adelantó a su época al proponer un método científico para el diagnóstico y evaluación de la inteligencia basado en la Medicina tradicional de Hipócrates y Galeno y en la Filosofía natural. Ha pasado a la historia de la ciencia y la filosofía por ser el precursor y anticipador de una disciplina que hasta el siglo XX no se ha desarrollado realmente.

Por ser el primer médico en describir una Teoría organicista, según la cual la inteligencia está determinada por su fisionomía, ha sido considerado el precursor de la Caracteriología, la Psicología diferencial, la Psicología aplicada y la Orientación profesional. Además escribió interesantes aportaciones a la Eugenesia, Neuropsicología, Pedagogía, Antropología, Patología y Sociología. Otro humanista español que innovó en Psicología moderna fue Luis Vives, unas décadas antes.

El Examen de ingenios para las ciencias se convirtió en uno de los tratados científicos más importantes y leídos de su tiempo, con gran influencia y repercusión en Europa. Sus intuiciones influyeron posteriormente a filósofos como Bacón, Descartes y Montesquieu. Efectivamente, en el siglo de la Ilustración, el filósofo francés Montesquieu repitió esta Teoría de los cuatro humores en su obra De l'esprit des lois: "Comment les hommes sont différents dans les diverses climats", con diferentes palabras, pero el mismo mensaje del español, aunque no lo cite la Enciclopedia Larousse. También influyó a dos grandes literatos como el novelista Miguel de Cervantes y el dramaturgo isabelino inglés Ben Jonson.

Los estudios de Huarte sobre el cerebro humano hicieron que psicólogos como Lavater, Cabanis y Gall le considerasen precursor de la Frenología. En cuanto a la Filosofía, fue el innovador inconsciente de no pocos sistemas materialistas y del Empirismo sensualista.

Llegaron a publicar más de 70 ediciones y traducciones del Examen de Ingenios en los principales idiomas de la Europa de la Modernidad; se tradujo al francés en 1580 (24 ediciones), al italiano en 1582 (7 ediciones), al inglés en 1594 (6 ediciones), y se publicaron varias ediciones en flamenco, latín y alemán. Al alemán, por ejemplo, fue traducido por Lessing. Marcial Solana, en su publicación Historia de la filosofía española, ha contabilizado hasta veintiséis ediciones españolas hasta 1930.

EXAMEN DE INGENIO PARA LAS CIENCIAS Y EXAMINATIONA OF MENS WITS

En 1583, el Examen de ingenios fue incluido en el Índice de libros prohibidos por el inquisidor general Quiroga, a causa de sus teorías sobre lo que la Inquisición entendió como un determinismo materialista del hombre. Esta institución religiosa no podía permitir que la libertad de acción y espiritualidad humana quedase condicionada por unos rasgos físicos y psicológicos innatos, sin voluntad de decisión. A pesar de que fue prohibido en Portugal en 1581, y en España en 1583, circularon ediciones clandestinas venidas de Leyden (1591), Amberes (1593 y 1607), y Amsterdam (1652).

Durante su estancia en Baeza, Huarte había coincidido con la expansión del Iluminismo en su universidad, protegida entonces por san Juan de Ávila. Esta ciudad era un centro impresor de literatura iluminista y erasmista, corrientes confundidas en la represión de fin de siglo. Además, la doctrina del Erasmismo había calado con fuerza entre los humanistas españoles del siglo XVI, y Huarte no quedó excluido. Toda una serie de hechos que podrían sospechar ante las autoridades inquisitoriales de estas influencias en el pensamiento huartiano.

En el Índice, se señalaron las modificaciones y supresiones que deberían realizarse para que la obra pudiese circular nuevamente. Por eso, se permitió que circulase por el territorios del Imperio español una edición expurgada con las correcciones pertinentes, redactada por Huarte, y publicada por su hijo en Baeza, en 1594.

En esta segunda edición, la parte que sufrió la expurgación más intensa estuvo en la primera, donde quedaron definidas las bases filosóficas. En especial, el capítulo VII fue suprimido de forma íntegra, donde Huarte trataba de demostrar que el dogma de la inmortalidad del alma quedaba a salvo, a pesar de la "organicidad" que atribuía a aquella en capítulos anteriores. Fue arriesgado que abandonase el campo científico para pasar al metafísico y aún al metapsíquico.

Estaba dedicado a Felipe II, a quien aconsejó poseer las cualidades y las facultades necesarias para ser un buen monarca: "gentilhombre, mediano de cuerpo, virtuoso, sano y de vida muy larga, que este necesariamente es prudentísimo, y que tiene el ingenio que pide el cetro real". Se unía así Huarte, desde un punto de vita muy original, a la elaboración doctrinal de la Idea del Príncipe cristiano, que durante el siglo XVII tendría su pleno desarrollo en tratadistas y arbitristas del Barroco como Diego Saavedra Fajardo o Pedro de Ribadeneyra, .

En la dedicatoria al "rey prudente" le aconsejaba textualmente:
"Queriendo, pues, reducir a arte esta nueva manera de filosofar y probarla en algunos ingenios, luego me ocurrió el de Vuestra Majestad, por ser más notorio, de quien todo el mundo se admira, viendo un príncipe de tanto saber y prudencia, del cual aquí no se puede tratar sin hacer fealdad en la obra. El penúltimo capítulo es su conveniente lugar, donde Vuestra Majestad verá la manera de su ingenio, y el arte y las letras con que había de aprovechar la república, si como es rey y señor nuestro por naturaleza, fuese un hombre particular."

FELIPE II Y MIGUEL DE CERVANTES

El Examen de ingenios influyó en Miguel de Cervantes, como queda reflejado en el siguiente párrafo del Persiles:
"Posible cosa es que un oficial sea poeta, porque la poesía no está en las manos, sino en el entendimiento, y tan capaz es el alma del sastre para ser poeta, como la de un maese de campo, porque las almas todas son iguales y de una misma masa en sus principios, criadas y formadas por un Hacedor, y según la caja y temperamento del cuerpo, donde las encierra, así parecen ellas más o menos discretas, y atienden y se aficionan a saber las ciencias, artes o habilidades a que las estrellas más las inclinan."

No es un párrafo aislado, pues toda la obra literaria de Cervantes contiene ideas del pensamiento de Huarte. Así lo ha demostrado Rafael Salillas en el documento Un gran inspirador de Cervantes: el Doctor Juan Huarte y su Examen de Ingenios, publicado en Madrid, en 1905, y M. de Iriarte, en el capítulo VII de su libro El Examen de Ingenios y el Ingenioso Hidalgo.

Es evidente que el calificativo de "ingenioso" empleado por Cervantes parece inspirado en la obra de Huarte, sobre todo cuando se aludía con un trastorno mental en don Quijote, que ya fue explicado en el Examen.
"… se enfrascó tanto en su lectura, que se pasaba las noches leyendo de claro en claro y los días de turbio en turbio, y así del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamiento como de dependencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo."
(Don Quijote, I, 1)
En esa descripción se puede comprobar que la sequedad del cerebro le produce un trastorno de la de la imaginativa, que no del entendimiento, que genera el trastorno de don Quijote, pero que es en definitiva una destemplanza de los humores por la que perdió la "razón y proposición de las potencias interiores con sus objetos" (Huarte, capítulo XI). Es decir, que toma como realidad lo que sólo está en la imaginación. Por lo demás, don Quijote razona perfectamente en todo lo que se refiere al objeto de su locura, es decir, en lo que afecta al entendimiento y así se manifiesta a lo largo de toda la obra quijotesca.

Otro ejemplo es el asombro del personaje Diego Miranda, que cuando su hijo le pregunta por el caballero andante, sólo sabe responder con la incertidumbre más completa:
"No sé lo que diga, hijo; sólo te sabré decir que le he visto hacer cosas del mayor loco del mundo, y decir razones tan discretas que borran y deshacen sus hechos; háblale tú, y toma el pulso a lo que sabe, y pues eres discreto, juzga de su discreción o tontería lo que más puesto en razón estuviere; aunque, para decir verdad, antes le tengo por loco que por cuerdo."
Y tras hablar largamente con él, el hijo llega a la conclusión de que "es un entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos" (Don Quijote, II, 18).

En definitiva, don Quijote parece una ejemplificación literaria casi perfecta de las doctrinas del doctor Huarte, que indudablemente se hallan en la mente de Cervantes al crear su personaje.

ESCULTURA A JUAN HUARTE DE SAN JUAN

Este monumento a Juan de Huarte fue inaugurado el 15 de octubre de 1933, en cuya ocasión ofreció una conferencia en el Ateneo Navarro de Pamplona Gregorio Marañón con el título Notas sobre Huarte, atribuyendo al doctor homenajeado las cualidades de "bondad, modestia, serenidad, reflexión y sabiduría", cualidades que el escultor Fructuoso Orduña quiso plasmar en este conjunto escultórico. En la actualidad es Patrón de las Facultades de Psicología de la Universidades españolas.

EXPEDICIÓN POLÍTICO-CIENTÍFICA AL MUNDO POR ALEJANDRO MALASPINA


La Expedición científica y política de Alejandro Malaspina fue desarrollada durante los años 1789 y 1794 con el propósito de trazar cartas hidrográficas, cartografiar las costas, incrementar el conocimiento sobre ciencias naturales (botánica, zoología, geología), y realizar observaciones astronómicas. Partió de Cádiz, recorrió el litoral occidental de América, y cruzó el océano Pacífico, visitando las islas Filipinas, Nueva Zelanda, Australia y el archipiélago de Vavao. Fue una hazaña científica al máximo nivel de la Ilustración europea del siglo XVIII.

EXPEDICIÓN POLÍTICO-CIENTÍFICA AL MUNDO POR ALEJANDRO MALASPINA

Alejandro Malaspina y Melilupi nació en 1754, en Mulazzo (Italia), perteneciente a una familia aristocrática de Parma y de educación muy esmerada. Siendo joven fue ordenado caballero de la Orden de Malta y combatió a los piratas berberiscos en el mar Mediterráneo.

En noviembre de 1774 y a la edad de 22 años ingresó en la Escuela de Guardiamarinas de Cádiz. Se distinguió por ser uno de los alumnos más aventajados del Curso de Estudios Mayores, el ambicioso programa docente que incorporaba las matemáticas newtonianas, la astronomía náutica y la física experimental. En pocos años se había convertido en un experto marino y combatiente de mérito, llegando a ser capitán de navío y uno de los mejores marinos de la Armada española. Entre sus méritos destacaron varios hechos de armas en la guerra contra Inglaterra y un viaje promovido por la Compañía mercante de Filipinas de circunnavegación a la tierra con la fragata Astrea en 1787. Se trataba de un hombre de ciencia y guerra, un auténtico marino ilustrado.

En septiembre de 1788, junto con su compañero José de Bustamante y Guerra, propuso al ministro de Marina e Indias, Antonio Valdés, la organización de una expedición científica y política para la recopilación física exhaustiva de todas las posesiones de la Corona española, con datos sobre el magnetismo terrestre, las especies animales y vegetales, la producción minera, las rutas de navegación, y el estado administrativo de los virreinatos. Sería el llamado Viaje científico y político alrededor del mundo, aunque posteriormente se llamó Expedición Malaspina.

Retratos Alejandro Malaspina José Bustamante
ALEJANDRO MALASPINA Y JOSÉ DE BUSTAMANTE

El 14 de octubre de 1788, dos meses exactos antes de su muerte, el rey ilustrado Carlos III aceptó el proyecto para fortalecer a un país cuyas posesiones estaban cada vez más amenazadas. Fue el proyecto científico más ambicioso de la Ilustración española, cuya misión fue hacer una descripción física de los territorios españoles que aún, en 1798, se extendían desde Europa hasta las islas Filipinas pasando por América.

Se construyeron dos corbetas iguales capacitadas para este tipo de misión, Descubierta y Atrevida, de 33,5 metros de eslora, 306 toneladas, que gobernaron los almirantes Malaspina y Bustamante.

La expedición contó con la participación de destacados ilustrados: 18 oficiales hidrográficos y astrónomos de la Marina española, como Juan Gutiérrez de la Concha, Cayetano Valdés y Alcalá Galianio, los pintores José Guío y Fernando Brambila, el dibujante y cronista Tomás de Suria, el botánico Luis Née, y los naturalistas José del Pozo, Antonio Pineda y Tadeo Haenke. Se seleccionó a una tripulación de 204 hombres con experiencia marinera.

La expedición zarpó de Cádiz el 30 de julio de 1789. Después de fondear durante unos días en las islas Canarias, navegaron por las costas de Sudamérica hasta el Río de la Plata. Sus primeras paradas fueron Montevideo, Buenos Aires y Puerto Deseado. Se conocía el litoral y las regiones con ciudades, pero habría que cartografiar grandes extensiones de la geografía americana sin explorar.

En islas Malvinas expulsaron a unos cazadores de focas ingleses; en Tierra de Fuego cartografiaron el cabo de Hornos; recorrieron la isla de Chiloé y todo el litoral americano del Pacífico: Concepción, Valparaiso, Coquimbo, El Callao, Guayaquil, Panamá, Acapulco, San Blas de California hasta la bahía de Yakutat y el fiordo Prince William en Alaska, buscando el llamado "paso del Norte" hacia el Atlántico, una posible unión entre los océanos Pacífico y Atlántico.

Regresaron a Nutka (Vancouver) y Acapulco, y desde allí tuvieron tres meses de navegación cruzando el océano Pacífico hasta llegar a Manila en marzo de 1792, pasando por Guam, y los archipiélagos de Marshall y las Marianas.

Tras estudiar las Filipinas y Macao, atravesaron las islas Célebes y las Molucas, en la Polinesia, y en febrero de 1793 fondearon en la isla Sur de la actual Nueva Zelanda, cartografiando el fiordo de Doubtful.

La siguiente escala fue la colonia británica de Sídney en Australia, desde donde decidieron regresar a España pero sin atravesar el océano Índico y el cabo de Buena Esperanza como consecuencia de la inminente guerra entre España y Francia. Pasaron por puerto del Callao, tocando en la isla de Vavao, y doblando el Cabo de Hornos, llegaron a Cádiz en septiembre de 1794.

RUTAS MARÍTIMAS DE LA EXPEDICIÓN MALASPINA

En cada escala, los miembros de la expedición establecían inmediato contacto con las autoridades locales y eventuales científicos para ampliar las tareas de investigación. El método de trabajo que se desplegaba consistía en bajar a tierra, instalar un observatorio astronómico, localizar a las especies animales y vegetales de la zona y estudiarlas, recoger semillas y frutos, buscar depósitos de fósiles, dibujar el paisaje del lugar, cartografiar el terreno, etc. También se investigaba en los principales archivos y fondos de la América española.

Durante los cinco años de aventura marítima se realizaron mapas y cartas hidrográficas, observaciones astronómicas, derroteros para la navegación, estudios de historia natural que comprende desde herborización y descripciones de fauna hasta estudios geológicos y mineralógicos, y que aportaron una amplia clasificación de la zoología, la botánica y la geología. Realizaron descripciones etnográficas de gran interés en las áreas fronterizas del imperio (Patagonia, noroeste americano, islas del Pacífico); recopilaron noticias sobre el estado del comercio en todos los puertos del Pacífico; incorporaron a la soberanía española el archipiélago de Vavao (Tonga).

También se elaboraron unos amplios informes geográficos y políticos sobre las deficiencias y las oportunidades que ofrecían cada región y virreinato, lo que le convirtió en una especie de filósofo y visionario en el mar del Sur.

MURAL SOBRE LA LABOR CIENTÍFICA DE MALASPINA

Malaspina era hombre culto y preparado, estaba influenciado por las ideas de pensadores como Adam Smith, William Paley, Adam Ferguson, Robertson, Genovesi y Filangieri, representantes de la ilustración escocesa y napolitana. Había redactado antes del viaje un decálogo con sus principales ideas coloniales, se trataba de los Axiomas políticos sobre la América, un texto inspirado por las nuevas tendencias económico-políticas que relacionaban de mejor manera a la metrópoli con sus provincias de ultramar. Durante la expedición puso en práctica aquellos ideales, adaptando a cada caso particular sus principios generales, aplicándolos en las diferentes actividades de la pesca, la minería, la organización administrativa, los consulados y la actividad comercial.

La expedición fue tomada con éxito desde Madrid, una hazaña científica, digna de ser comparada con la primera vuelta al mundo de Magallanes y Elcano o con la aventura científica de Francisco Hernández en el siglo XVI.

Malaspina, convencido de la necesidad de reformar el Imperio, presentó a Carlos IV el informe Expedición ultramarina iniciada el 30 de julio de 1789. Este informe incluía un anexo confidencial que explicaba la situación política de las posesiones. El informe político recomendaba cambios en profundidad, la concesión de una mayor autonomía y una nueva visión de gobierno. Los territorios coloniales se impregnaban cada vez más de la recién estallada Revolución francesa y de los ideales de emancipación.

La información teórica pasó a la práctica desde las instituciones ilustradas españolas del momento, por ejemplo, el herbario de Luis Née fue donado al Real Jardín Botánico de Madrid, donde se conserva actualmente, y muchas especies fueron descritas gracias a estos materiales por su director de entonces, Antonio José Cavanilles.

corbetas Descubierta Atrevida Malaspina Bustamante
CORBETAS ATREVIDA Y DESCUBRIDORA

Pero no todo el contenido de aquel informe fue desvelado. Corrían malos tiempos, la Revolución francesa había estallado en 1789 y se declaró la guerra contra la Convención en 1795. Malaspina cometió el peligroso error de escribir unas Reflexiones relativas a la paz de España con Francia e incluso un Memorial a la reina, en el que proponía cambios ministeriales, incluida la destitución del primer ministro Manuel Godoy. Probablemente, ese fue el motivo por el cual, en abril de 1796, Godoy acusaba a Malaspina de revolucionario y conspirador, que supuso su caída profesional y su prisión. Bustamante, en cambio, terminaría siendo gobernador de Montevideo.

Durante su reclusión en la prisión de San Antón de La Coruña, escribió tres pequeños opúsculos: el Tratadito sobre el valor de las monedas en España (1797), la Meditación filosófica sobre la existencia de un bello esencial e invariable en la naturaleza (1799) y la Carta crítica sobre el Quijote (1799). Malaspina pasó los últimos años de su vida en la recién fundada República de Italia, desde donde se carteó con oficiales y amigos españoles, muchos de los cuales cayeron en la batalla de Trafalgar, como por ejemplo Galiano o Churruca.

Aquel informe enciclopédico que Malaspina entregó al gobierno español como conclusión a su viaje científico y político alrededor del mundo fue publicado por primera vez en 1885, por el marino Pedro de Novo y Colson, con el nombre de Viaje político-científico alrededor del mundo por las corbetas Descubierta y Atrevida, al mando de los Capitanes de navío don Alejandro Malaspina y don José Bustamante y Guerra desde 1789 a 1794. En él, se detallan 70 cartas hidrográficas y náuticas, trabajos sobre el magnetismo terrestre y la gravedad, estudios sobre la producción minera, innumerables pliegues de herbario de unas 14.000 plantas, estudios fisiológicos de más de 500 especies botánicas y minerales, análisis de gran cantidad de animales, cerca de un millar de imágenes de tipos étnicos, paisajes, flora, fauna y tradiciones representadas en dibujos, croquis, bocetos y pinturas.

Viaje político-científico retrato Alejandro Malaspina
VIAJE POLÍTICO-CIENTÍFICO DE ALEJANDRO MALASPINA

A través de sus diarios y escritos, tuvieron cabida los distintos aspectos de la realidad del imperio, desde la minería y las virtudes medicinales de las plantas hasta la cultura, y desde la población de la Patagonia hasta el comercio filipino. Siguiendo los principios de la Ilustración, culminaba la experiencia descubridora y científica de tres siglos de conocimiento del Nuevo Mundo y la tradición hispana de relaciones geográficas y cuestionarios de Indias. Y lo hicieron bajo una fórmula característica del período ya que, influenciado en el carácter científico y naturalista de la Ilustración, lo que Malaspina hizo en realidad fue componer una auténtica "física de la Monarquía".

La ambición del proyecto y la calidad del material estudiado supusieron una obra cumbre en el desarrollo de la Ilustración española. La importancia de aquella expedición colocaba a Alejandro Malaspina al mismo nivel que las realizadas por Cook, La Pérouse y Bougainville. El valor y méritos de los logros científicos españoles igualaba a de los ingleses y franceses.

En el pasado más reciente, diversas instituciones españolas han efectuado una gran expedición científica de circunnavegación, la Expedición Malaspina (2010-2011), nombre que recibe en reconocimiento a su principal promotor. Se trataba de un proyecto de investigación interdisciplinar que tuvo como principales objetivos estudiar el cambio global y la biodiversidad en el océano. Desde de diciembre de 2010 hasta julio de 2011, más de 250 científicos a bordo de los buques de investigación oceanográfica Hespérides (A33) y Sarmiento de Gamboa han desarrollado una labor que unía el estudio científico con la formación de jóvenes investigadores, el fomento de las ciencias marinas y la cultura científica en la sociedad.

BUQUE CIENTÍFICO HESPÉRIDES (A33)