Hernán Núñez de Toledo fue latinista, helenista, paremiógrafo, humanista y comendador de la Orden de Santiago, catedrático de Griego en las Universidades de Alcalá de Henares y de Salamanca a inicios del siglo XVI. Está considerado el patriarca de los helenistas españoles durante el Renacimiento por sus traducción de textos clásicos de autores griegos, pero su obra más sobresaliente fue una colección de Refranes de la lengua castellana.
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| HELENISMO RENACENTISTA DE HERNÁN NÚÑEZ DE TOLEDO |
Hernán Núñez de Toledo y Guzmán nació en Valladolid, en 1475. Durante su vida, fue conocido también como el Comendador Griego.
En 1490, logró una beca en el Colegio Español de San Clemente de Bolonia. De regreso a España, en 1498, entró como preceptor en Casa de los Mendoza, en Granada. Con anterioridad había terminado su glosa al Laberinto de Fortuna de Juan de Mena, que tuvo dos redacciones, la primera en Sevilla, en 1499, y la definitiva, editada por Juan Varela, en Granada, en 1505, dedicada al conde de Tendilla y de la que hubo más de quince ediciones en pocos años.
En Granada, estudió lenguas clásicas y orientales (hebreo y árabe). En 1508, recogió y glosó en romance un buen número de refranes y adagios, repertorio paremiológico que apareció publicado por primera vez en Sevilla, y posteriormente como Refranes o proverbios en romance, en Salamanca, en 1555. Es una monumental obra no sólo por su extensión, ya que recoge no menos de 8.557, sino también por comentarlos detalladamente y por incluir comparativamente refranes de otras lenguas, en su mayoría romances: catalanes, gallegos, portugueses, franceses, italianos, asturianos, latinos y griegos. Los refranes aparecen por orden alfabético todos juntos con indicación de la lengua, cuando se trata de los refranes no castellanos.
La obra estaba ya en imprenta cuando murió su autor en 1553; faltaba el prólogo, que fue redactado por su discípulo León de Castro, que no era partidario de escribirlo en lengua vulgar. Parece que Juan Páez de Castro intervino en la confección del refranero, pero la muerte de Hernán Núñez no ha permitido saber a ciencia cierta si fue coautor. La obra dejó huella, fue muy reimpresa (con deturpaciones debidas a la censura de los refranes anticlericales y obscenos y a la omisión de refranes extranjeros) y ejerció gran influencia en los paremiólogos posteriores, como Juan de Mal Lara, Gabriel Meurier, César Oudin, Gonzalo Correas y Lorenzo Palmireno. Los más abundantes refranes extranjeros son los portugueses e italianos; para los franceses se inspiró en la obra de Caroli Bovili, Proverbiorum Vulgarium Libri Tres en 1531, y para los italianos, la anónima Opera quale contiene le Dieci Tavole de proverbi, publicado en Turín, en 1535. Entre las lenguas peninsulares, hay 131 gallegos, 104 catalanes, 53 asturianos, 25 aragoneses, y un vizcaíno. A once se les da forma u origen declarado griego o latino.
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| PROVERVIOS EN ROMANCE, POR HERNÁN NÚÑEZ DE TOLEDO |
En 1509, tradujo al castellano la Historia de Bohemia de Enea Silvio Piccolomini. Con finalidad didáctica apareció en 1519 la edición, con texto griego y latino, de la epístola A los muchachos cristianos de San Basilio, preparada por él.
El cardenal Francisco Jiménez de Cisneros le solicitó para trabajar como censor de su imprenta de la Universidad de Alcalá de Henares, recientemente fundada. Allí colaboró en la versión latina del texto de los Setenta para la famosa Biblia Políglota Complutense. Pronto fue nombrado catedrático de Retórica de la Universida. Sucedió a Demetrio Ducas en la cátedra de Griego de la misma universidad a partir de 1519. Desde entonces firmó como "Hernán Núñez" y "Comendador Griego" o, en latín, "Fredenandus Nunius Pincianus".
Durante la Guerra de las Comunidades de Castilla, se puso del lado de los comuneros, pero pudo salvarse de la represión de Carlos V al no estar incluido en la lista de proscripción publicada después de la batalla de Villalar. También atravesó por dificultades a causa de su filiación ideológica erasmista, de forma que tuvo de dejar Alcalá y marchar a la Universidad de Salamanca. Allí fue nombrado catedrático de Griego en 1523, en sustitución de Antonio de Nebrija.
En 1527, añadió la Retórica a la enseñanza del Griego y explicó magistralmente a Plinio el Viejo. Destacó por sus trabajos de crítica textual sobre pasajes de Teócrito y Séneca, y particularmente por sus notas a Pomponio Mela y Plinio el Viejo, sobre quienes redactó unas Castigationes in Pomponium Melam y unas Observationes in C. Plinii Historiae Naturalis libros, aparecidas entre 1543 y 1545, declarándose en el prólogo a sus notas a Plinio deudor de los trabajos del humanista veneciano Ermolao Barbaro. Estudió también las obras de San Jerónimo. Al cumplir los cincuenta años de edad abandonó la enseñanza para dedicarse al estudio.
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| MANUSCRITO DE HERNÁN NÚÑEZ DE TOLEDO |
Era ya famoso en Europa por sus ediciones de Séneca, Plinio el Viejo y Pomponio Mela; "vir diligentissimus et accuratissimus" le llamó Rossbach. "Príncipe de la filosofía peripatética, a nadie inferior en la más recóndita noticia de las letras griegas y latinas", dijo de él Gaspar Scioppio; "el can de los gramáticos, que no perdonó a nadie", le llamó Justo Lipsio. "Ombre nascido para las letras y el saber", comentó sobre el vallisoletano Hernando Alonso de Herrera. Se jubiló en 1548, pero parece ser que ya jubilado aún enseñó hebreo en la misma universidad. Donó sus libros a la biblioteca de la Universidad de Salamanca.
Principales obras:
Glosa sobre las Trezientas de Juan de Mena, publicado en Sevilla en 1499, y en Granada en 1505.
L. Annaei Senecae Opera, en Basilea en 1529. Se hicieron diez ediciones hasta 1627.
Observationes Fredenandi Pintiani in loca obscura et depravata Hist. Natur. C. Plinii, en Salamanca, en 1544.
Refranes de la lengua castellana, en Salamanca, en 1555. Existe una edición crítica moderna, Refranes o proverbios en romance, en 1555.
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| GLOSA SOBRE LAS TREZIENTAS, POR NÚÑEZ DE TOLEDO |




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