CARMEN DE BURGOS SEGUÍ PRIMERA CORRESPONSAL DE GUERRA


Periodista, viajera, traductora, literata y defensora de los derechos de la mujer durante el primer tercio del siglo XX, Carmen de Burgos Seguí fue la primera mujer periodista profesional en España y en lengua española en el periódico Diario Universal. Además, fue la primera corresponsal de guerra de la prensa española en el conflicto de Melilla de 1909, donde escribió En la guerra. Conflicto de Melilla.

Conocida con el pseudónimo de Colombine, perteneció a la Generación del 98, fundó su propia publicación Revista Crítica, y organizó tertulias entre periodistas, literatos y artistas bajo el nombre La Tertulia modernista. Su ensayo La mujer moderna y sus derechos, de 1927, fue un referente ideológico del feminismo de la época en el que defendía derechos básicos para las mujeres.

CARMEN DE BURGOS SEGUÍ PRIMERA CORRESPONSAL DE GUERRA

María del Carmen Ramona Loreta de Burgos Seguí nació en Almería en 1867. Fue hija del vicecónsul de Portugal en Cádiz, pertenecía a una familia numerosa y burguesa, y recibió la misma formación académica que sus hermanos.

En 1883, contrajo nupcias con el periodista y editor Arturo Álvarez y Bustos, cuando contaba con sólo 16 años de edad. Esta situación le hizo acercarse al sector profesional del periodismo, iniciándose en la revista sátira Almería Bufa, que dirigía su marido. Pero, su principal dedicación fue el estudio para impartir magisterio; obtuvo el título de maestra de Enseñanza Elemental Primaria en 1895. Por aquellos años, ya estaba separada de su marido, y vivía en una casa paterna de Almería junto a María, la única hija superviviente que no murió de forma prematura como los otros tres que tuvo. En 1898, consiguió el título de maestra de Enseñanza Superior, en Madrid, ganando un empleo en la Escuela Normal de Maestras de Guadalajara, al año siguiente.

Pero no fue por la actividad docente por lo que pasaría a la historia de España, sino por su dedicación al periodismo y escritura de libros, utilizando diversos pseudónimos: Duquesa Laurena, Gabriela Luisa, Raquel, Marianela, Honorine o Colombine.

En 1902, retomó su actividad periodística redactando artículos de temática feminista en el apartado que tituló Notas femeninas en el diario El Globo, y Lecturas para la mujer en Diario Universal, este último dirigido por Augusto de Figueroa, en ambos casos firmaba con el pseudónimo Colombine. Se había convertido en la primera mujer española en ser periodista profesional, y desde estos medios de comunicación trataba asuntos relacionados con el derecho al divorcio o el sufragio de la mujer. Uno de sus primeros trabajos fue cubrir la visita del rey Algonso XIII a Almería.

Entre los años 1904 y 1905, Burgos Seguí compatibilizó el periodismo en La Correspondencia de España, con el estudio de los sistemas de enseñanza de otros países europeos, mediante la concesión de una beca del Ministerio de Instrucción Pública. Recorrió Francia, Italia y Suiza, dejando crónicas firmadas en París, Niza, Génova, Pisa, Nápoles, Roma, Florencia y Venecia. Más tarde, publicaría su primer libro de viajes, Por Europa, que es una recopilación de los artículos sobre estas crónicas europeas.

LA NOVELA CORTA, POR CARMEN DE BURGOS SEGUÍ

En octubre de 1905, fue nombrada corresponsal en París del periódico El Heraldo de Madrid, también dirigido por su mentor Augusto de Figueroa, haciéndolo así constar en la edición del día 5 de ese mes con estas palabras:
"La nombradía de la que goza, y que ha hecho popular en periódicos y revistas el pseudónimo de Colombine… después de lúcidas campañas en la prensa española, emprende ahora un viaje por el extranjero… tendrán conocimiento los lectores del Heraldo por los artículos con que nos honrará la notable escritora que en el expreso de anoche salió para París. Carmen de Burgos es ante todo uno de los elementos más valiosos del periodismo español."

Desde este medio, retomó su actividad a favor de los derechos de la mujer mediante la escritura de su sección periodística El voto de la mujer que firmaba con el pseudónimo de Colombine. Así, impulsó una Encuesta sobre el voto femenino en El Heraldo de Madrid, que fue publicada el 19 de octubre de 1096. La encuesta ofrecía tres preguntas a los lectores:
1. ¿Debe o no concederse el voto a las mujeres?
2. En caso afirmativo, ¿ha de ser el sufragio universal o sólo para las que reúnan determinadas condiciones?
3. ¿Las mujeres puede ser, además de electora, elegible?

El resultado fue 922 votos a favor y 3.640 en contra y aquella iniciativa resultó un fracaso en cuanto al resultado estadístico, pero fue el comienzo del despertar de una nueva mentalidad para el siglo XX, generando protestas por parte de algunos sectores conservadores, como por ejemplo el diario El Siglo Futuro. En cambio, fue apoyado por los círculos progresistas y liberales de España. Para desarrollar el artículo de su sección periodística seleccionó la opinión de algunos de sus amigos, las de Vicente Blasco Ibáñez, Pío Baroja y Miguel de Unamuno. Aquel artículo fue ampliado a un ensayo, y publicó el libro El divorcio en España, temática que le afectaba de forma personal y que se convertiría en un referente para su época.

ARTÍCULO ENCUESTA SOBRE EL VOTO FEMENINO

Por sus ideas liberales y su relación con la enseñanza tomó contacto con Francisco Giner de los Ríos, promotor de la Institución Libre de Enseñanza y de un novedoso sistema de enseñanza.

En 1907, fue nombrada miembro de la Asociación de la Prensa de Madrid, y al año siguiente se estableció como profesora en dicha ciudad. Desde aquí, Burgos Seguí organizaba tertulias en las que participaban intelectuales afincados en la capital, reunión que tuvo los nombres de La tertulia modernista o el Salón de Colombine. También asistía a otras tertulias organizadas en los cafés literarios, relacionándose con periodistas y literatos como Benito Pérez Galdós, Vicente Blasco Ibáñez o Juan Ramón Jiménez, y con artistas como Tomás Morales, Julio Antonio, Julio Romero de Torres o Joaquín Sorolla.

Julio Romero de Torres le dedicaría un retrato en 1917, en el que aparece de forma sobria, de perfil sosteniendo un libro. Eduardo Zamacois era el director de El cuento semanal, para cuya publicación contribuyó Burgos Seguí escribiendo relatos breves de estilo realista y que tuvieron cierto éxito.

Pero sería el escritor y periodista Ramón Gómez de la Serna su principal admirador y colaborador, con quien Burgos Seguí mantuvo una relación más personal.

Resultado de aquellas interacciones con los círculos intelectuales fue la fundación de la Revista Crítica, que publicó seis ediciones entre los años 1908 y 1909. Dirigida por Burgos Seguí, la publicación contó con la colaboración de algunos tertulianos: su ya inseparable Gómez de la Serna, Eduardo Zamacois, Salvador Rueda, Enrique Díez Canedo, Andrés González Blanco, Antonio de Hoyos y Vinent, entre otros. En esta revista presentaba las nuevas tendencias literarias en España, promovía premios literarios, y defendía la comunidad sefardita internacional, después de haber fundado la Alianza Hispano-Israelita, en 1908.

CARMEN DE BURGOS SEGUÍ Y RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

Durante la Guerra de Melilla, en verano de 1909, Burgos Seguí fue enviada como corresponsal de guerra por el periódico El Heraldo de Madrid, para cubrir el conflicto entre el Protectorado de Marruecos y el Reino de España. Se convirtió así en la primera mujer española en ser corresponsal de guerra, escribiendo crónicas para varias publicaciones.
"Yo he visto la guerra, he presenciado la tristeza de la lucha; he contemplado el dolor de las heridas en las frías salas de los hospitales y he visto los muertos en el campo de batalla… Pero más que todo eso, me ha horrorizado la crueldad que la guerra despierta, cómo remueve el fango en nuestras almas, cómo nos habitúa con el sufrir ajeno hasta la indiferencia."

Tras regresar a Madrid, escribió otro artículo ¡Guerra a la guerra!, en el que defendía la objeción de conciencia y el pacifismo. Sobre sus vivencias en aquel conflicto dejo constancia en la novela corta En la guerra. Conflicto de Melilla, que contiene todo el material relacionado. Es una feroz crítica a la violencia de carácter antibelicista, que fue publicado en El Cuento Semanal.

Carmen Burgos Seguí Guerra Melilla ejército español
CARMEN DE BURGOS SEGUÍ Y SOLDADOS DEL EJÉRCITO ESPAÑOL

Después de aquella dura, pero enriquecedora experiencia, volvería a desarrollar su actividad profesional en Francia e Italia. También visitó Bélgica y los países escandinavos. Mientras tanto, escribía novelas largas y cortas, compartiendo su pasión por la literatura con su compañero Gómez de la Serna.

En 1911, fue nombrada profesora de la Escuela de Artes y Oficio de Madrid, empleo que compatibilizó con la docencia a sordomudos y ciegos, mientras que escribía en publicaciones sobre derechos sociales.

Sería la visita a Portugal la que causó mayor impacto en Burgos Seguí, debido a ser el país de origen de su padre. En 1915, presenció la caída de la monarquía y la instauración de la República de Portugal, recorriendo todo su territorio haciendo entrevistas y realizando reportajes.

En 1917, viajó a Argentina, para acompañar a su hija María, dedicada a la interpretación, que contraía matrimonio con el actor Guillermo Mancha. Fue el primero de los tres viajes que haría a América. Sobre libros de viajes escritos en aquellos años destacaron Mis viajes por Europa y Cartas sin destinatario.

LA NOVELA SEMANAL, POR CARMEN DE BURGOS SEGUÍ

Durante la segunda década del siglo XX, Burgos Seguí se implicó en la política activa de forma más directa, no solo a través de la prensa y o la novela. Encabezó la primera manifestación a favor de sufragio electoral de la mujer. Se afilió al Partido Republicano Radical Socialista, y asociaciones feministas. En 1921, presidenta de la Cruzada de Mujeres Españolas, y en 1923, lo fue de la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas.

Además, fundo con su hija María una logia masónica con el nombre Amor número 1, de la que fue gran maestre.

En 1923, publicó su novela autobiográfica La malcasada, en el que relató todo el dolor que sufrió durante su matrimonio, los abusos de su marido y la necesidad de libertad. Y, paradojas de la vida, algunos años después sitió el desamor cuando su pareja Ramón Gómez de la Serna decidió romper la relación de casi dos décadas y marcharse a París y desde allí a Buenos Aires.

En 1926, Burgos Seguí realizó un viaje por América del Norte y Central. Su último viaje americano, en 1929, visitó los estados de Bolivia, Perú y Chile. Regresó a España junto a su hija María, tras la ruptura de su matrimonio argentino. De todos sus viajes, dejó un amplio legado en sus libros.

Durante toda su vida profesional, Burgos Seguí fue una luchadora por la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer y por el sufragio universal femenino. Asistía a mítines políticos y participabas de conferencias, entre las que destacaron La misión social de la mujer y La mujer en España.

LA MUJER MODERNA Y SUS DERECHOS, POR CARMEN DE BURGOS SEGUÍ

En 1927, publicó el libro La mujer moderna y sus derechos, en el que reunía todo su ideario feminista elaborado durante años. Mediante este ensayo, Burgo Seguí analizó los tipos de feminismo o las causas de la opresión de la mujer por el hombre. Abordó temas como el divorcio, el sufragio universal, las capacidades intelectuales y la libertad de la mujer. Realizó una crítica a las teorías biológicas y psicológicas que afirmaban la inferioridad de la mujer. Años antes, había traducido el controvertido libro La inferioridad de la mujer, de Paul Julius Moebius, del cual realizó una feroz crítica. Pero el suyo no un feminismo fanático y de confrontación, era un feminismo conciliador y de igualdad real, que busca el consenso entre ambos géneros para iguales condiciones:
"No es la lucha de sexos, ni la enemistad con el hombre, sino que la mujer desea colaborar con él y trabajar a su lado."

De hecho, miraba al futuro con optimismo y creía que algún día aquella revolución feminista desaparecería al consumarse la igualdad de géneros:
"La palabra feminismo está llamada a dejar de usarse bien pronto, sin necesidad de buscar ninguna que la sustituya, como sucede con la palabra masculinismo. Lograda la justicia para regirse las dos mitades del género humano, no habrá necesidad de hacer esa distinción, que ha obligado a buscar una palabra que represente la vindicación de la mujer."

FRASE FILOSÓFICA DE CARMEN DE BURGOS SEGUÍ

Así, tras la proclamación de la II República en 1931, pudo comprobar que el nuevo Estado nacional iba aprobando avances sociales y reconociendo derechos femeninos, entre ellos el voto de la mujer, el matrimonio civil y el divorcio, la abolición de la prostitución o la supresión de la pena de muerte.

Durante su carrera profesional colaboró con numerosos periódicos, tanto españoles como americanos, y tradujo al español algunas obras de Emilio Salgari o John Ruskin, además de dirigir la Biblioteca de la Mujer. Dejó escrita unas 150 obras entre novelas, novelas cortas, libros prácticos, ensayos y conferencias. Entre sus novelas más populares destacó Puñal de claveles, escrita poco antes de morir y basada en el suceso del "crimen de Níjar".

Carmen de Burgos Seguí falleció en octubre de 1932, a los 64 años de edad, mientras impartía una conferencia sobre cultura sexual, siendo enterrada en el cementerio civil de Madrid. La gran cantidad de intelectuales, periodistas y políticos que acudieron a su entierro, entre ellos su colaboradora Clara Campoamor o su médico personal Gregorio Marañón, demuestra su influencia cultural y su aportación a la política realizadas durante el primer tercio del siglo XX. Se había convertido en un referente para muchos hombres y mujeres, igualándose a Clara Campoamor, Federica Montseny, Emilia Pardo Bazán, Victoria Kent o Margarita Nelken.

CARMEN DE BURGOS SEGUÍ, POR JULIO ROMERO DE TORRES

FILOSOFÍA PEDAGÓGICA DE FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS


Filósofo y educador, Francisco Giner de los Ríos fundó la Institución Libre de Enseñanza, en 1876, revolucionando el sistema educativo tradicional y religioso que perduraba en la España de la Restauración monárquica. Influenciado por la filosofía racionalista de Karl Krause, proponía una educación basada en la mentalidad crítica contra la enseñanza memorística, en la forja de actitudes creadoras frente a la instrucción de disciplinas compartimentadas.

Los objetivos pedagógicos de su filosofía son el desarrollo de la razón individual, el cultivo del cuerpo, el estímulo a las capacidades naturales del ser humano, la supresión de toda coacción externa y libertad de acción e indagación, la inmersión en la naturaleza, el saber enciclopédico, y el método intuitivo de aprendizaje intuitivo.

Sus principales publicaciones fueron Principios de derecho natural, publicada en 1873, y Resumen de filosofía del Derecho, en 1898.

FILOSOFÍA PEDAGÓGICA DE FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS

Francisco Giner de los Ríos nació en Ronda, Málaga, en 1839. Estudió Derecho en Granada y Madrid. Se licenció en Derecho Civil y Canónico en la Universidad Complutense en junio de 1865. Ese mismo año, obtuvo el doctorado en Filosofía del Derecho.

Durante estos años de estudiante universitaria, escribía en la revista Meridional y mantenía contacto con la ideología filosófica y pedagógica del denominado Krausismo, un brote de espiritualismo Neocartesiano. Fue alumno y discípulo de Julián Sanz del Río, y se relacionó con otros krausistas como Fernando de Castro y Gumersindo Azcárate.

En 1866, publicó su primer libro Estudios Literarios. Y, en 1867, consiguió la cátedra de Filosofía del Derecho Internacional de la Universidad Complutense de Madrid.

Una protesta contra las destituciones de sus compañeros Julián Sanz del Río, Nicolás Salmerón, Fernando de Castro y Gumersindo de Azcárate por negarse a jurar cargos por la Monarquía y la Iglesia generó también su propio cede de actividades en su cátedra, en marzo de 1868, por orden del ministro de Fomento, Manuel de Orovio y Echagüe.

La revolución de septiembre de 1868 instauró el denominado Sexenio Democrático, y la caída política de Orovio. Giner y sus compañeros sancionados recuperaron sus puestos académicos hasta la entrada de la Restauración monárquica de Alfonso XII, en 1875. El regreso de Orovio al Ministerio de Instrucción Pública con el gobierno de Cánovas de Castillo hizo que se reabriese la cuestión de la libertad de cátedra. El 26 de febrero de 1875, publicaba un Real Decreto estableciendo una lista de libros de texto autorizados para su utilización en el sistema educativo. Además, obligaba a los profesores a presentar el programa de su cátedra para su revisión y aprobación. Aquella medida se justificaba en los "perjuicios que a la enseñanza ha causado la absoluta libertad, las quejas repetidas de los padres y de los mismos alumnos, el deber que tiene el gobierno de velar por la moral y las sanas doctrinas y el sentimiento de responsabilidad que sobre él pesa".

En el fondo estaba el interés de la Iglesia católica de seguir controlando el tipo de formación de los españoles con el simple argumento de que "cuando la mayoría y casi la totalidad de los españoles es católica y el Estado es católico, la enseñanza oficial debe obedecer a este principio, sujetándose a todas sus consecuencias".

Con esta medida se aseguraba la no circulación de cualquier libro de texto contrario al régimen político y a la doctrina de la Iglesia católica. Y en este ataque a la libertad de conciencia está el origen de la Institución Libre de Enseñanza.

proyecto edificio Institución Libre Enseñanza
INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA

Este nuevo atentado a la libertad de cátedra desencadenó las protestas de los sectores liberales, entre ellos la de Francisco Giner quien, junto con los profesores Azcárate, González Linares y Calderón, fue detenido en abril de 1875, y trasladado a la prisión militar del Castillo de Santa Catalina, en Cádiz.


Tras este desafortunado suceso, empezó a madurar la forma de crear una institución académica en paralelo al vigente sistema educativo estatal, junto a otros profesores, escritores y empresarios.

El 10 de marzo de 1876, se aprobaron los estatutos de constitución de la Institución Libre de Enseñanza. En la fundación estuvieron presentes algunos de sus colegas también excluidos de la enseñanza pública: Julián Sanz del Río, Gumersindo de Azcárate, Teodoro Sanz Rueda y Nicolás Salmerón. El 29 de octubre, se inauguró el primer curso, permaneciendo en funcionamiento hasta el comienzo de la Guerra Civil, en 1936. Desde entonces, Giner se volcaría en el funcionamiento de este proyecto como rector.

Desde su humilde sede, ubicada en el paseo del Obelisco, se impartiría primaria, secundaria y superior. Era estrictamente privada e independiente, cuya intención era formar espíritus libres y responsables. No se hacía ningún examen ni se establecía competencia alguna; estaba prohibida la emulación entre alumnos, y la neutralidad religiosa era norma.

Giner fue también filósofo del Derecho, que comprende Filosofía, Historia del Derecho y Ética. Sus principales publicaciones fueron Principios de derecho natural, en 1873, y Resumen de filosofía del Derecho, en 1898. A título póstumo de publicaron sus Obras, entre 1916 y 1965.

PRINCIPIOS DEL DERECHO NATURAL, POR FRANCISCO GINER

Reducía al Estado a su función jurídica y represiva. Su pensamiento evolucionó del dualismo Derecho natural y positivo hacia un Iusnaturalismo que englobaba el derecho y la suma de los actos jurídicos planteados por todos los sujetos del derecho. Aunque en su opinión el derecho ideal no existe, ni ley injusta, porque sólo es en apariencia y forma.


Para Giner, el derecho procede de la razón, y no de la voluntad; se regula con la moral y rige las relaciones y fines de la vida, sin ser tradicionalista ni historicista. Es personalista y liberal, defendía la libertad de acción humana, la propiedad privada y el Liberalismo económico. En alguna ocasión se preocupó de la propiedad social, pero sin convicciones. No le preocupó la necesidad de igualdad ni el establecimiento del sufragio universal; para él lo urgente era elevar el nivel mental y cultural del pueblo.

El sistema filosófico de Giner está basado en el concepto de "persona social", concibiendo el carácter social como un escalonamiento de grupos más o menos extensos. Presentaba al ser humano como un centro de actividades con varias dimensiones: racional, social, estética, sentimental, productiva, etc., todas las cuales deben desarrollarse dentro de un proyecto integral de educación. Por otro lado, el individuo humano es expresión de la naturaleza y conlleva la posibilidad de estimular el desarrollo de la misma, mediante las capacidades morales. Este es un principio de optimismo antropológico proveniente de la Ilustración.

La razón humana existe para descubrir el bien y aplicarlo en la conducta práctica de la vida. En esta línea, el conocimiento óptimo y adecuado del mundo implica la realización del bien. Por tanto, si este conocimiento supone el correspondiente comportamiento ético en el individuo, dicha filosofía habría que desembocar en un proyecto educativo que transformaría a la sociedad.

La racionalidad libre del espíritu humano es expresión de la bondad de la naturaleza. Así, siguiendo las ideas de Krause en el Ideal de la Humanidad, Giner afirma que:
"La naturaleza tiene en sí su bondad esencial, su belleza, su dignidad; mutilarla en nuestro cuerpo, abusar de ella, afearla, menospreciar y profanar la imagen de Dios en ella, es olvidar la ley de la armonía divina en la humanidad."

Esta idea lleva a la rehabilitación del cuerpo, "no sólo por propia bondad como la más bella de las criaturas naturales, sino como el órgano ante la naturaleza y el espíritu …"

Los objetivos pedagógicos que se desprenden de esta postura filosófica son: desarrollo de la razón individual, atención y cultivo del cuerpo, estímulo a las capacidades naturales del ser humano, supresión de toda coacción externa y libertad de acción e indagación, inmersión en la naturaleza, etc.

Estas tendencias pedagógicas fueron fruto de su influencia que en él ejercieron la filosofía racionalista de Karl Christian Friedrich Krause y la educación liberal de Jean-Jacques Rousseau, Friedrich Fröbel y Johann Heinrich Pestalozzi, o el español Pablo Montesino.

FRANCISCO GINER Y KARL KRAUSE

Los principios que inspiraron la orientación pedagógica de Giner son:

1. La educación debe estimular el uso de la razón con el fin de desarrollar una conciencia ética carácter individual. Se elude toda coacción o disciplina externa, que iría en contra de la íntima libertad de conciencia, prescindiendo de premios o castigos; los premios incentivan la envidia y la competencia, mientras los castigos estimulan la hipocresía.

2. El fin de toda pedagogía debe ser primar la educación frente a la instrucción; si ésta tiende a dar información y a almacenar conocimientos, aquella se propone formar hombres que desarrollen su propia personalidad. Se tiende así a eliminar los "libros texto", "programas", "exámenes", etc.

3. La educación propuesta debe ser integral, continua y sin fisuras, lo que implica que la vida debe estar presente en la escuela, favoreciendo la coeducación, el contacto con la naturaleza, los viajes socioculturales y eludiendo el que tenga sólo carácter intelectual, para completar su desarrollo armónico mediante el cultivo del arte, la educación física el juego colectivo, los trabajos manuales, etc.

4. La aplicación del método intuitivo, mediante el cual el educado, en contacto con las realidades vivas, vaya desarrollando su propio proceso cognoscitivo y humano, al mismo tiempo que mediante el contacto socrático con el maestro, éste se convierte en “comadrón” de los conocimientos del alumno.

5. El respeto a la libre conciencia individual del educado exige la neutralidad religiosa de dicha educación, sin que implique un compromiso explícito con el laicismo. La Institución Libre de Enseñanza se manifiesta aconfesional y evita toda imposición dogmática o cualquier clase de proselitismo; pero respeta con máximo escrúpulo las creencias religiosas del educado, cualquiera que éstas fuesen. No se trata de una escuela laica, sino neutral.

En varias partes de su obra escrita, Francisco Giner hacía distinción entre educación e instrucción. El verdadero objetivo de la enseñanza debe ser la educación, pues la instrucción por sí sola no puede cumplir aquel objetivo que consiste en el desarrollo pleno de la personalidad. A fin de conseguir esta, Giner hizo una crítica a fondo del tradicional sistema de enseñanza al que juzgó excesivamente intelectualista y memoralista, que son sólo dos aspectos de la personalidad humana.
"No cabe promover el desarrollo de la inteligencia sin el de nuestras restantes facultades."
Razón por la que en la Institución se prestase especial atención a otros aspectos fundamentales para la formación de una auténtica y plena personalidad. Algunos de esos aspectos humanos quedaron descritos, por ejemplo, en su Discurso inaugural del curso 1880-1881:
"… la gimnasia, llamada a mejorar las condiciones de una raza empobrecida; el dibujo, que tan maravillosamente despierta el espíritu de observación y amor a la naturaleza y el arte; el canto, que inicia el sentido estético en la esfera más propia y familiar al niño; los ejercicios manuales, que lo educan para el aprendizaje técnico, dan rienda suelta a la tendencia plástica y creadora de la fantasía; las excursiones, uno de sus más poderosos elementos las cajas de ahorro, que habitúan al uso racional de los bienes."
 
RESUMEN DE FILOSOFÍA DEL DERECHO, POR FRANCISCO GINER

En cuanto a los medios de aprendizaje, Giner prestó especial atención al método intuitivo, que no puede confundirse con una enseñanza empírica. En este incluye la observación sensible, pero también la introversión, la reflexión por cuenta propia, el estímulo de la actividad crítica y creadora, el desarrollo del elemento racional con sentido de responsabilidad, el impulso hacia el trabajo propio y personal, alimentando toda clase de iniciativas sanas y enriquecedoras de la personalidad. De forma breve, todo aquello que contribuya a que el alumno reciba intuitivamente el contenido de la enseñanza a través de la realidad, y no por medio de abstracciones y generalizaciones cuyo sentido resulta a veces difícil de precisar. El método intuitivo es, en definitiva, el método activo, con el que puede identificarse.

En este planteamiento pedagógico orientado al desarrollo de la personalidad desde la implantación de unos intereses morales y espirituales, más que desde el aprendizaje forzoso de unos contenidos y unas disciplinas, ocupa primer plano la refundación de la primera y segunda enseñanza en un todo indiviso.

Entendía que el objetivo esencial de la enseñanza es la educación como forja de actitudes creadoras, y no la simple instrucción de unas disciplinas sistemáticas y compartimentadas. La escuela debía promover la educación frente a la instrucción; formación frente a información; reflexión sobre el contenido y significado de los hechos frente a la mera retención de éstos. Además, debía educar la sensibilidad del alumno mediante la exaltación del arte, la religiosidad, el gusto por el trabajo, el respeto a la ley, el patriotismo sincero, el placer del deporte y el respeto a la naturaleza.

Resumía Giner, la Institución Libre de Enseñanza "aspiraba a formar caracteres, a estimular la unidad de las fuerzas del espíritu, a encender a la juventud de todo lo noble que la vida alberga, a formar hombres".

Por tanto, la escuela debía ser una etapa espontánea de la vida, y no una situación artificial como la que luego se produce en la universidad con "profesores particulares para cada enseñanza, clases numerosísimas de la misma factura y duración, explicaciones, preguntas, libros de texto, apuntes, estudio individual del alumno fuera de las aulas…"

La nueva visión de la enseñanza propuesta por Giner y la Institución debía evitar los viejos símbolos materiales de un sistema tradicional y anquilosado. Con esta explicación en Ensayos:
"Transformad esas antiguas aulas; suprimid el estrado y la cátedra del maestro, barrera de hielo que aísla y hace imposible toda intimidad con el discípulo; suprimid el banco, la grada, el anfiteatro, símbolos perdurables de la uniformidad y del tedio. Romped esas enormes masas de alumnos, por necesidad constreñidas a oír pasivamente una lección o a alternar en un interrogatorio de memoria, cuando no a presenciar desde distancias increíbles ejercicios y manipulaciones de que apenas logran darse cuenta. Sustituid en torno del profesor a todos esos elementos clásicos por un círculo poco numeroso de escolares activos que piensan, que hablan, que discuten que se mueven, que están vivos, en suma, y cuya fantasía se ennoblece con la idea de una colaboración en la obra del maestro. Vedlos excitados por su propia espontánea iniciativa, por la conciencia de sí mismos, porque sienten ya que son algo en el mundo y que no es pecado tener individualidad y ser hombres. Hacedlos medir, pensar, descomponer, crear y disipar la materia en el laboratorio; discutir, como en Grecia, los problemas fundamentales del ser y distinto de las cosas; sondear el dolor en la clínica, la nebulosa en el espacio, la producción en el suelo de la tierra, la belleza y la Historia en el museo que descifren el jeroglífico que deduzcan a sus tipos los organismos naturales, que interpreten los textos, que inventen, que descubran, que adivinen nuevas formas doquiera… Y entonces la cátedra es un taller y el maestro un guía en el trabajo; los discípulos, una familia; el vínculo exterior se convierte en ético e interno; la pequeña sociedad y la grande respiran un mismo ambiente; la vida circula por todas partes y la enseñanza gana en fecundidad, en solidez, en atractivo, lo que pierde en pompas y en gallardas libreas."


La naturaleza es el único criterio permanente en esa enseñanza, y de él saldrían todos los demás: la mentalidad crítica y creadora contra la enseñanza mecánica y memorística; la iniciativa y actividad del alumno contra su pasividad receptiva; el saber enciclopédico contra una cultura especializada y regimentada en disciplinas; la creación de intereses y actitudes elevadas contra una mera instrucción aséptica.

Entre aquellos aspectos de lo natural hay que destacar la coeducación entre alumnos y alumnas, muy en contra de cualquier separación artificial entre sexos.

La enseñanza debe ser natural, y el maestro debe estar entre los alumnos como uno más. Las relaciones entre jóvenes y profesores estaban despojadas de autoritarismo y pedantismo. Si verdaderamente sabe más y es mejor que los alumnos, se impondrá sobre ellos con la única base que puede tener para ello un auténtico maestro: por su autoridad moral. El maestro se impone por su propio peso específico entre los alumnos. La verdadera enseñanza gira en torno al hombre, y si el maestro lo es de verdad no es necesario todo los demás: leyes, decretos, aulas, cátedras, bancos, gradas, programas y disciplinas. Por eso decía:
"El maestro no representa un elemento importante de ese orden educacional, sino el primero, por no decir el todo. Dadme el maestro y os abandono la organización, el local, los medios materiales, cuantos factores, en suma, contribuyan a auxiliar su función. Él se dará arte para suplir la insuficiencia o los vicios de cada uno de ellos."

Una vez reintegrado a la cátedra de Filosofía del Derecho, pudo desarrollar esta innovadora tipología de formación académica en el interior de un aula del viejo edifico de Noviciado. Sus alumnos más interesados y entusiastas se reunían sentados en círculo, junto a algunos libros y papeles, para desarrollar la clase en forma de diálogo, sin preocuparse de la hora de finalización.

Ejercía una fuerte influencia sobre los jóvenes profesores y doctorados. Según su sobrino y discípulo, Fernando de los Ríos:
"Los hallaba en esa edad de inquietud propicia a recoger la siembra de un sembrador experto."
"Y aquella permanente ansia moral en que vivió don Francisco y hacía de él en todo instante una llama clara y viva, dio calor, luz y esperanza a cuantos se le acercaban."

Giner vivió para la Institución Libre de Enseñanza, dedicando todo su esfuerzo e ilusión a este ideal. El doctor Antonio de Zulueta, primer genetista español, escribió sobre él:
"Austero, heroico, don Francisco sabía lo que valían el trabajo y el sufrimiento y las lágrimas: nada puso jamás por encima del cumplimiento del deber. Cada minuto de su vida era una lección."

Y el mismo Giner escribió en cierto momento: "Cada hora bien vale por sí un infinito, aunque fue única"; lo cual comentó Zulueta, diciendo: "No hubo acaso en si vida una hora, una sola hora consciente, que no valiese ese infinito."

María Dolores Gómez Molleda, en su obra Los reformadores de la España contemporánea, publicada en Madrid, en 1966, escribió así de él:
"Todo habla en don Francisco de su vocación enorme de maestro. Todo dice en él de su ansiosa incontenible de proyección y de magisterio. Todo descubre en él, el secreto de verdadero educador: la entrega."

FERNANDO DE LOS RÍOS Y ANTONIO DE ZULUETA

Su saber, su humanidad, su sencillez y su humildad se imponían siempre por encima del orgullo, del boato o de la pedantería de algunos. Aunque bajo un ambiente aconfesional, se respiraba un cierto aire franciscano. Zulueta llegó a escribir a su muerte: "puede decirse, sin exageración alguna, que fue un santo". Un santo laico para el que el armo de la Naturaleza lo era todo.

Miguel de Unamuno también dejó escrita su opinión personal, tras la muerte de Giner, en 1915, a quien lo llegó a comparar con Sócrates, uno de los grandes maestros occidentales de la palabra: 
"Nunca olvidaremos nuestro Sócrates español, con aquel supremo partero de mentes ajenas. Inquiría, preguntaba, objetaba, obligándonos a pensar. Y después de una de aquellas charlas con él volvíamos a casa tal vez sin haber recibido de él ninguna idea nueva; pero lo que vale más son nuestras propias ideas, antes turbias, aclaradas ahora, habiendo descubierto en nosotros mismos puntos de vista que ignorábamos antes, conociéndonos mejor y conociendo mejor nuestros propios pensamientos que no conocíamos antes de habernos acercado a él. Este era el maestro."

Rubén Landa lo definía como tópico que no necesitaba demostración, un ejemplo por encima de la palabra:
"Sabido es que la persona y la vida de don Francisco Giner tienen aún más valor que su obra escrita, con ser el de ésta muy considerable."

Giner era el "Sócrates español", porque fue un hombre de tradición oral, como lo fue el filósofo de la Grecia clásica, pues según él mismo su más alto ministerio era "administrar el santo Sacramento de la conversación".

Pero no sólo era la palabra su medio pedagógico de acción, lo era el ejemplo, la conducta y la influencia personal. Uno de sus discípulos, Pablo de A. Cobos, explicó cómo fue el cambio del panorama espiritual de España entre 1876 y 1930, atribuyendo una aportación especial a Giner y su Institución:
"Con una escuela, la más humilde escuela de Madrid, la Institución Libre de Enseñanza, con un procedimiento: la influencia personal, y con unos principios firmísimos de conducta irreprochable. A su lado, un grupo de hombres, con la hombría en toda plenitud. Junto a cada uno de estos hombres, otro grupo, cada día más amplio. Y otro grupo luego. Y repartidos por toda España, y por todas las actividades del pensamiento, educando siempre con la palabra y con la conducta."

El objetivo final de esa orientación pedagógica en Francisco Giner y la Institución Libre de Enseñanza era la formación del hombre. Así lo corroboraron sus discípulos. Uno de ellos, Rubén Landa escribió que Giner fue un "forjador de caracteres y más que un reformador, un formador de maestros que pudieran comenzar por hacer su reforma interior".

José Pijoán en su libro de recuerdos Mi don Francisco Giner escribió que "hacer hombres" era su tarea pedagógica obsesiva.
"Leyes, decretos, ¿para qué? Si, como ustedes dicen, no tenemos gente para aplicarlos."

Pijoán comentaba:
"Ésta era la obra lenta, pero segura que tenía apartado al Abuelo de las Academia y Parlamentos: ¡hacer hombres! Recordémoslo bien, que él no quería hacer una inteligencia o una aristocracia intelectual para transformar el país con reformas, ni un Port Royal español con jansenitas del siglo XIX, sino un grupito de hombres útiles, prácticos, activos, que dieran ejemplo de la vida moderna anticipándose sólo a la conversación de los demás."

Manuel Azaña llegó a decir que "la obra de Giner es tan considerable que hoy, cuanto existe en España de pulcritud moral lo ha creado él".

ILUMINISMO DE LOS ALUMBRADOS


El Iluminismo de los alumbrados fue un movimiento religioso español del siglo XVI, perteneciente al Cristianismo. A pesar de defender el Catolicismo, funcionaba como una secta mística y fue perseguido por ser considerado en ocasiones un grupo herético y protestante.

Tuvo su origen aproximado en 1511, en pequeñas localidades del centro de Castilla, como Pastrana, Escalona o Llerena. Los alumbrados, también llamados iluministas, estaban englobados dentro de una corriente mística, desarrollada en Europa en los siglos XVI y XVII.

ILUMINISMO DE LOS ALUMBROS

Conviviendo con las corrientes oficiales y ortodoxas de su época, surgieron diversos grupos de alumbrados, que con el objetivo de hacer reformas, se reunían en conventos para predicar la completa pasividad y el abandono sin control a la inspiración divina.

Su heterodoxia doctrinal les hacía creer que el hombre podía tener contacto directo con Dios a través del Espíritu Santo expresado mediante visiones y experiencias místicas. Es el método místico llamado Recogimiento, consistente en la unión del alma con Dios, y sus practicantes fueron llamados "recogidos". Dentro del Recogimiento existía una versión más radical, consistente en la unión pasiva del alma con Dios, sin hacer absolutamente nada, y cuyos seguidores fueron llamados "dejados", y más tarde "quietistas" con Miguel de Molinos como máximo representante.

Su doctrina les permitía la libre interpretación de las Sagradas Escrituras sin la dirección sacerdotal, a través de una oración mental antes que vocal. Se trataba de una oración interior e individual, sin la intervención de mediadores, y por tanto carentes de cualquier tipo de comunión o la confesión. Por tanto, rechazaron la autoridad y jerarquía de la Iglesia, renunciaron a participar en sus tradicionales ceremonias oficiales y a creer en sus dogmas, e ignoraron las imágenes o esculturas representativas de santos, vírgenes y cristos. Se negaron a practicar los sacramentos y a realizar obras de misericordia y de caridad. Todos estos ritos y símbolos oficiales del Cristianismo fueron considerados inútiles.

REVELACIÓN DE ALUMBRADOS

Para los alumbrados estas prácticas místicas procedían de la inspiración divina, movidos por su amor a Dios. Consideraban que era la voluntad de Dios la que dirigía su comportamiento y que, por tanto, tales prácticas no podían considerarse como pecados.

Dentro de estos grupos de disidentes españoles, aparecieron algunos "iluminados" por Dios, que se creían poseedores de especiales poderes taumatúrgicos y se atrevieron a anunciar acontecimientos venideros y a interpretar la Biblia, simulando éxtasis, levitaciones, estigmas postizos y toda suerte de fenómenos sobrenaturales.

Algunos sacerdotes incluso mantuvieron actitudes morales aberrantes y depravadas, realizando profanaciones de lugares sagrados e imponiendo penitencias sexuales. El establecimiento de relaciones sexuales entre los sacerdotes y sus seguidores fue considerado como un método para alcanzar el poder místico que comunicase directamente con Dios, haciéndoles creer que el mesías nacería de dichas relaciones entre ambos. Los alicientes de estas prácticas místico-carnales consiguieron que pronto fuesen secundadas por más clérigos y seglares, los cuales embaucaron a una población ignorante en asuntos del dogma católico.

REVELACIÓN DE ILUMINADOS

Este tipo de creencias heterodoxas cristianas había tenido precedentes desde el Reino Suevo con los priscilianistas. Remaneció en el siglo XIII con los albigenses de Cataluña y León, en el XIV con los begardos de Cataluña y Valencia, y en el XV con los llamados herejes de Durango pertenecientes a la secta de los fratricellos.

Pero fue la combinación de varios factores lo que motivó su revulsivo a comienzos del siglo XVI. El primer aspecto fue la Reforma católica española, que proclamaba el examen individual, la inspiración privada y el menosprecio de las obras pías. A ella hay que añadir la reforma claustral del cardenal Jiménez de Cisneros.

Se estaban degenerando muchas costumbres, las cuales fueron descritas por las obras literarias durante el reinado de los Reyes Católicos, desde la Celestina de Fernando de Rojas hasta el Cancionero de burlas provocantes a risa de Juan Viñao.

Desde Alemania, llegaron influencias de sus místicos, relacionados con prácticas de Panteísmo y Quietismo. Se empezaron a leer libros traducidos al castellano favorables a la embriaguez contemplativa, como las Instituciones de Taulero, el Espejo de perfección (Theología mystica) de Henrico Herpio, el De los cuatro postrimeros trances de Dionisio Richel, los de Suso, Ruysbrochio, y Meister Eckart. Lutero y sus seguidores consideraron a estos místicos de siglos anteriores como sus maestros y predecesores, lo que hizo relacionar estas lecturas con el Protestantismo y ser incluías en el Índice de libros prohibidos del inquisidor general Fernando de Valdés.

Por el contrario, Juan de Valdés, el más notable de los iluminados españoles, en sus Consideraciones divinas fue un ferviente defensor del Quietismo y de las enseñanzas en profecía de Miguel de Molinos, otro de los grandes místicos españoles de la época.

MIGUEL DE MOLINOS Y JUAN DE VALDÉS

Si a este movimiento fueron accediendo espíritus tan puros y recios como Juan de Valdés o Miguel de Molinos, no es de extrañar que se fueran sumando los frailes más concupiscentes, las beatas más rebeldes, las monjas sin vocación, los soldados que regresaban de los Tercios, las gentes rudas y analfabetas del populacho. Los cristianos más hipócritas, hábiles, ilusos, fanáticos y malvados, carentes de moral y escrúpulos, intentaron utilizar cualquier creencia religiosa con una amplia permisividad dogmática para ocultar sus abusos y picarescas, aunque esta fuese el Luteranismo. Se trataba de un amparo para cometer sus pecados, si estos alumbrados entregaban su alma a Dios y su cuerpo al Diablo, excusándose en la palabra de Martín Lutero que les gritaba:
"Sé pecador, peca fuertemente, porque tu naturaleza es el pecado; pero ten fe y confianza robusta, y alégrate y regocíjate en Cristo."

Se reunían formando congregaciones asentadas dentro de algún conventículo, y sus practicantes eran gentes de diversa condición, desde eclesiásticos de cualquier nivel jerárquico como fray Alonso de la Fuente, hasta conventos enteros como el de San Plácido en Madrid. Pedro Ruiz de Alcázar, Isabel de la Cruz y Bedoya formaron el núcleo principal de la congregación de Escalona en el año de su fundación en 1511. Algunos han considerado como la inspiración del pensamiento de Juan de Valdés al proclamar el "amor de Dios no como idea mística, sino como certeza absoluta de que Dios guía a la mente humana para poder leer las Escrituras con entera libertad".

PALACIO DEL DUQUE DEL INFANTADO

Todo este movimiento de heterodoxos propició un clima de desconfianza, que se incrementó con las delaciones de sus enemigos. Así, el Edicto de Toledo de 1525 "contra alumbrados" fue aprobado por el erasmista Alonso Manrique. Condenaba sus ideas por estar relacionadas con el Protestantismo y con la herejía, e incluía una lista de 48 proposiciones consideradas heréticas.

La Santa Inquisición persiguió con dureza a estos visionarios ante las sospechas de prácticas heréticas. Una primera investigación arrestó a los principales líderes de la congregación de Guadalajara, la beata Isabel de la Cruz y Pedro Ruiz de Alcaraz, que fueron sentenciados en un auto de fe de 1529. Ese mismo año, se descubrió en Toledo una congregación secreta de alumbrados, casi todos iletrados, que fueron condenados a tormento o prisión. También en Valladolid otra congregación fue desarticulada, estaba encabezada por la beata Francisca Fernández, quien terminó delatando a algunos de sus seguidores de alta alcurnia como el fanciscano Francisco de Ortiz, Barnardino Tovar, María de Cazalla, Francisca Hernández, Miguel de Eguía y Juan del Castillo.

El pensamiento religioso de algunos iluminados fue de lo más heterodoxo y concupiscente, resultado en ocasiones más protestante que la doctrina de Lutero. Por ejemplo, en la villa de Escalona apareció una secta, cuya líder dogmática fue una beata toledana llamada Isabel de la Cruz. Estos practicaban con todo placer y regocijo en Semana Santa, negaban la existencia del infierno, y llamaban acto matrimonial a la unión mística con Dios, con el que llegaban a hablar. Tales prácticas y dogmas fueron comparadas por la Inquisición con las de otras herejías medievales:
"se resucitan eregias porque aquel ynterior dexamiento aquella suspensión occiosa de pensamiento aquel no hazer mas de dexarse a que Dios obre y no ellos error fue de Ioannes hus y de Ioannes flirseso por Leuterio seguido que niegan el libre alvedrio para obrar puniendo la perfeezion en padezer y aquella perfeczion falsa que dogmatizan... de los bigardos y biguinos emano pues propone con ellos que los perfectos no son obligados a ayunar, a orar, ni a humana obediencia subjetos, ni a preceptos de yglesia obligados porque ubi pus dñi ibi libertas (ubi opus domini ibi libertas) y a la adoración y herimiento de pechos que niegan claro es se de los mismos y si el zelo del santo officio no lo ataja es cierto llegara a yntroducir la abominable caridad que almerico y fray alonso de meya dogmatizaron. Lo tercero es sy bien es el cevo del anzuelo en los hereticos mayor cevo es el mayor bien todos los ereges antepasados pretendían la evangelica verdad o bondad y esto el que mas lo pretendía el Leuterio perfido que pretende evangelica libertad..."

Durante finales de ese siglo y principios del XVII, unos clérigos de Llerena, Hernando Álvarez y Cristóbal Chamizo extendieron unas extravagantes prácticas y opiniones teológicas también en Extremadura. La Inquisición consideró equivalentes a las de los alumbrados:
"Al menosprecio de los preceptos divinos y a la profanación de los lugares más sagrados, unían una disolución carnal inconcebible, y las penitencias que en el confesionario propinaban, eran ayuntamientos sexuales de las confesadas con ellos mismos, enseñándoles que el Mesías había de nacer del comercio de una doncella con alguno de los confesores alumbrados."

Juicio alumbrados tribunal Inquisición
JUICIO DE UN TRIBUNAL DE LA INQUISICIÓN

En Extremadura hubo casos de alumbrados especialmente en la comarca de Olivenza y en Badajoz, donde muchos pueblos estaban divididos a favor y en contra de la nueva espiritualidad. El fraile Alonso de la Fuente llevó a cabo una serie de investigaciones y persecuciones que terminó con nueve años de pecaminoso comportamiento por iluminados desde 1570 hasta 1579. La Inquisición condenó a ocho clérigos y algunas beatas además de civiles, en autos de fe de 1575 y 1579.

El informe del prior de los dominicos de Lucena a la Inquisición de Córdoba, en 1585, recogía la pretensión de los alumbrados de comulgar sin confesar, porque creían que "gente justificada y confirmada en el bien no pueden ya pecar".

Algunos místicos como Teresa de Jesús fueron inicialmente sospechosos de pertenecer a los alumbrados. Juan de Ávila, apóstol de Andalucía, fue encarcelado durante unos días en Sevilla cuestionado erróneamente a cerca de la pureza de su vida y la buena doctrina de sus sermones. Quien no pudo escapar de la persecución fue Miguel de Molinos. En cambio, algunos nobles protegieron a estos grupos que buscaban una religión interior más auténtica. Destacaron el que estuvo bajo el mecenazgo del duque del Infantado en su palacio de Guadalajara, y bajo la protección del marqués de Villena en Escalona.

Hasta en tres ocasiones, la Inquisición registró los errores de las herejías de los alumbrados mediante la aprobación de los edictos de gracia y delaciones de 1525, 1568 y 1574.

HEROTISMO HERÉTICO CRISTIANO

En el siglo XVII, el inquisidor general Andrés Pacheco creyó conveniente atajar los progresos de aquella herejía con un nuevo edicto de 1623. Estaba especialmente dirigido a los creyentes de Sevilla y Cádiz, a quienes ordenaba denunciar aquellas reuniones y conventículos secretos de los alumbrados. Expuso un catálogo con los setenta y seis errores más frecuentes, que de forma resumida podrían sintetizarse en estas doce diligencias:

1. Que la oración mental es de precepto divino, y que con ella se cumple todo lo demás.
2. Que los siervos de Dios no han de ejercitarse en trabajos corporales.
3. Que no se ha de obedecer a prelado, padre ni superior en cuanto mandaren cosa que estorbe la contemplación.
4. Que ciertos ardores, temblores y desmayos que padecen son estar en gracia y tener el Espíritu Santo, y que los perfectos no tienen necesidad de hacer obras virtuosas.
5. Que se puede ver, y se ve en esta vida, la esencia divina y misterios de la Santísima Trinidad, cuando se llega a cierto punto de perfección, en que el Espíritu Santo gobierna interiormente a sus elegidos.
6. Que habiendo llegado a cierto punto de perfección no se deben ver imágenes santas ni oír sermones, ni obliga en tal estado el precepto de oír misa.
7. Que la persona que comulga con mayor Forma o con más Forma es más perfecta.
8. Que puede una persona llegar a tal estado de perfección, que la gracia anegue las potencias, de manera que no pueda el alma ir atrás no adelante.
9. Que es vana la intercesión de los Santos.
10. Que solamente se ha de entender lo que Dios entiende, que es a sí mismo y en sí mismo y a las cosas en sí mismo.
11. Que la vista de Dios, comunicada una vez al alma en esta vida, se queda perpetuamente en ella, a voluntad del que la tuvo.
12. Que en los éxtasis no hay fe, porque se ve a Dios claramente viniendo a ser el rapto un estado intermedio entre fe y gloria.

ALUMBRADO HERÉTICO APRESADO

ARQUITECTURA PREHISTÓRICA IBÉRICA Y BALEAR


La denominada Edad de los Metales es el período de la prehistoria en que el ser humano dejaba de emplear la piedra para utilizar el metal y en que empezarían a aparecer las primeras civilizaciones y culturas, entre el 6.000 a.C. y el 200 a.C. No obstante, la piedra seguía siendo el material predilecto en el que desarrollar las primeras técnicas de edificación.

En la península Ibérica destacaron los megalitos, en forma de dolmen o de menhires, característico de la Cultura Megalítica, como la necrópolis de Antequera. Los enterramientos de Los Millares es el más claro ejemplo de la Cultura de los Millares. En Baleares, los talayots son construcciones típicas de la Cultura Talayótica, como el yacimiento de Son Fornés. En Galicia destacan los castros como pueblos fortificados de origen celta.

TECNICAS DE CONSTRUCCIÓN PREHISTÓRICAS

En numerosos lugares de Europa occidental, desde el sur de Escandinavia hasta la cuenca oeste del Mediterráneo, incluyendo a las islas Británicas, se erigieron grandes construcciones de piedra. Corresponden a la época del florecimiento de la Cultura Megalítica, (en griego "mega" = grande; "lithos" = piedra), alrededor de 3.000 a.C, incluso algo antes, en transición entre el final del Neolítico y la Edad de los Metales.

Los megalitos son ejemplos de la utilización de una rudimentaria técnica de construcción. Se trata de tumbas para enterramientos colectivos presentados en forma de mesas (dolmen), y enormes túmulos artificiales y grupos de piedras (menhires) o hileras y círculos de piedras verticales sin tallar. El origen de esta arquitectura en piedra es desconocido. Estas construcciones megalíticas son de diversas formas que van desde la pequeña cista hasta la gran tumba de corredor, pero todos ellos utilizaban enormes piedras y techados posteriormente con una o varias losas planas. Se encuentran por todo el territorio peninsular, y su utilización se prolongó hasta bien entrada la Edad de Bronce.

Corredor sepulcral Cueva Mega Antequera
CORREDOR SEPULCRAL DEL DOLMEN DE MENGA

La Necrópolis de Antequera, en la provincia de Málaga, es uno de los mejores ejemplos de la perfección técnica y de la grandeza alcanzadas por algunos de las construcciones megalíticas, cuya datación aproximada es del 3750-3650 a.C. Todo este conjunto arqueológico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 2016.

El Dolmen de Mega es el más representativo de esta necrópolis. Se trata de una galería de diez losas que desemboca en una cámara sepulcral, formada a su vez por siete molinitos y otro en la cabecera.

Para extraer de la cantera los bloques de piedra deseados, se practicaban orificios en la roca, en los cuales se introducían cuñas de madrea mojada que, al dilatarse, provocaban el desgajamiento del bloque. Las grandes losas se transportaron hasta el lugar elegido deslizándose sobre una serie de rodillos móviles de madera. Para levantar las paredes del corredor de acceso (que puede tener una longitud de 25 metros como en la Cueva de Mega) y de la cámara funeraria se hinca la base de las grandes losas de piedra en una zanja. Acto seguido, el espacio interno se rellenaba con tierra para poder colocar la cubierta. Luego, se vacía el interior y se cubre todo el monumento con un montículo artificial que puede alcanzar los 85 metros de diámetro (como El Romeral), disponiéndose en su interior círculos concéntricos de piedra para evitar el corrimiento de la tierra.

ACCESO AL DOLMEN DE MEDA

La Necrópolis del Barranquete se encuentra cerca de Nijar, en Almería. Fue un lugar de enterramiento compuesto por once tumbas del siglo XXIV a.C. Sus pobladores se caracterizaban por la extracción del cobre, y el yacimiento recuerda al más antiguo de Los Millares.

El Dolmen del Mellizo está en la cacereña villa de Valencia de Alcántara, uno de los mejores conservados de Extremadura. Junto a estos dólmenes próximos posee el título de Bien de Interés Cultural. En su estampa sobresale la piedra horizontal que descansa sobre la cubierta. La estructura mantiene además la puerta de acceso, que salvaba el desnivel entre la cámara y el corredor.

DOLMEN DEL MELLIZO

El Dolmen de Tella a una descomunal altitud del Pirineo oscense demuestra que existió poblamiento en épocas prehistóricas. Ostenta una cámara rectangular con una losa para la cubierta y otras seis en vertical.

El Dolmen de Piedra Gentil está ubicado en el parque natural del Montnegre y el Corredor, en el municipio barcelonés de Vallgorguina. Se cree que esta construcción estuvo vinculada a las creencias paganas y aquelarres de brujas.

Los Dólmenes de Vinyes Mortes están en Port de la Selva, en Girona. Son dos sepulcros de corredor, uno se conserva de forma completa y el otro le falta la losa de cubierta. Su construcción data aproximadamente del 3000 a.C. Fueron excavados a finales de la década de los cuarenta del siglo XX, y durante los trabajos se encontraron restos de cerámica.

DOLMEN DEL VINYES MORTES I

La forma más sencilla de monumento megalítico la constituye el Menhir, una gran piedra dispuesta en sentido vertical.

En la frontera entre los municipios de Ampuero, Rasines y Guriezo se levanta el Menhir de Alto de Lodos, en Cantabria. A más de quinientos metros de altitud, el conjunto megalítico al que pertenece incluye un dolmen y otro menhir. La región presenta cerca de ciento cincuenta menhires, una cifra muy baja en comparación con la de su vecina de Galicia.

MENHIR DE ALTO DE LODOS

La Cultura Megalítica se manifiesta también en el Cromlech, una disposición circular u ovalada formada por una serie de monolitos.

El Cromlech de Oianleku se encuentra en el parque natural Peñas de Aia, perteneciente a Oiartzun, en Guipúzcoa. Es una construcción funeraria de la Edad de Hierro, descubierto en 1909 por Pedro Manuel de Soraluce, pero excavado en el último tercio del siglo XX. Se articula en torno a dos círculos de piedras, uno de ellos de casi diez metros de diámetro y casi siete de interior, que suman cerca de cincuenta testigos en total. Este conjunto megalítico es uno de los cinco en cuyo interior se encontraron restos óseos.

CROMLECH DE OIANLEKU

La Cultura de las Motillas, también conocida como el Bronce Manchego, es una de las manifestaciones arquitectónicas más singulares de la Prehistoria europea. Se desarrolló en la actual llanura de La Mancha aproximadamente entre el 2200 y el 1500 a.C. Los pueblos pertenecientes a esta región eran sedentarios y se caracterizaban por construir poblados fortificados con el fin de mantener alejadas las invasiones exteriores y afianzar sus fronteras.

Las motillas son asentamientos que aparecen como pequeños montículos artificiales, de cuatro a diez metros de altura, en mitad de la llanura. Su estructura suele consistir en una torre central protegida por varias líneas de murallas concéntricas. Alcanzó su esplendor durante el segundo milenio a.C., lo que hace que sea prácticamente coetánea de la argárica.

La Motilla de Azuer es la construcción más notable de este tipo en esta zona, ubicada en la vega del río Azuer, en la población de Daimiel, en Ciudad Real. De grandes dimensiones, conserva unos muros de mampostería de más de ocho metros de alzado. El montículo sobre el que se asienta alcanza los cuarenta metros de diámetro y, en su interior, se alza una torre, una galería de murallas y varios silos de almacenaje que podían guardar alrededor de seis metros cúbicos de cereales. En el área delimitada por la fortificación, despunta un pozo que abastecía de agua a la población, lo que le confirió una gran importancia desde el punto de vista económico. Es Bien de Interés Cultural desde el 2013.

MOTILLA DE AZUER

El Castro es el tipo de poblado fortificado que surgió a través de las tribus celtas asentadas en el noroeste de la península Ibérica durante la Edad de Hierro, con oleadas migratorias entre los siglos VIII y VI a.C.

El Castro de Baroña pertenece al municipio de Porto don Son, en la provincia de Coruña, es un claro ejemplo representativo de estas edificaciones. Erigido en la Edad de Hierro, se conservan unas veinte a treinta viviendas de planta circular u ovaladas sobre una pequeña península rocosa y restos de una potente muralla defensiva en buen estado que protegía el istmo. Es el mejor conservado de Galicia junto con el Castro de A Guarda, en Pontevedra.

CASTRO DE BAROÑA

Con el desarrollo de la Cultura de Los Millares fue aumentando la complejidad cultural y arquitectónica en el sudeste de la península Ibérica, por Andalucía oriental y el Levante español, durante la Edad del Cobre, entre 3.000 a.C e inicios de 2.000 a.C.

El complejo fortificado de Los Millares es el máximo exponente de esta tipología arquitectónica peninsular, se encuentra en Santa Fe de Mondújar, en la provincia de Almería. Su rasgo más notorio consiste en un gran dispositivo defensivo que consta de tres líneas de muralla alrededor del poblado y de un cinturón estratégico de fortines (diez como mínimo).

poblado de Los Millares yacimiento arqueológico
COMPLEJO FORTIFICADO DE LOS MILLARES

El asentamiento goza de unas condiciones defensivas naturales, pues dos de sus flancos caen casi a pico sobre sendos cauces fluviales. En el único acceso llano se encuentran las líneas de muralla, levantadas con un doble parámetro de piedras pequeñas y medianas, y un relleno de cascotes y barro. La muralla exterior tiene una longitud de 310 metros, alcanza en algunos puntos los tres metros de anchura y a ella se adosan torres y bastiones de planta cuadrada o semicircular.

Asimismo, presenta un foso exterior y una barbacana piriforme con saeteras laterales delante de la entrada para proteger el acceso al poblado.

Tanto la necrópolis como el poblado han proporcionado materiales muy diversos: cerámica, objetos de sílex y cobre, etc.

maqueta tholos Millares arqueológico
MAQUETA DE UN THOLOS

Entre los siglos VI y V a.C. se fue desarrollando la Cultura Talayótica, en las islas de Mallorca y Menorca. Los Talayots (en catalán "talaiot" = atalaya pequeña) son construcciones en su mayoría de forma troncocónica y utilizados como torre defensiva.

Uno de los talayots mejor conservados y conocidos se encuentran en el yacimiento arqueológico de Son Fornés, en Montuiri, ubicado en el centro de la isla de Menorca. Este talayot es un edificio de planta circular con un diámetro máximo de 17,5 metros y alzado troncocónico, en cuyo interior se delimita una cámara también circular provista de una gran columna central.

TALAYOT DE SON FORNÉS

El proceso de construcción comienza con la extracción de los bloques de piedra basales de una cantera situada a unos 100 metros de distancia. Esta tarea consiste ante todo en "cortar" las porciones de rocas deseadas mediante el frotamiento con un instrumento de piedra de mayor dureza. Una vez extraídas, se transportan empleando probablemente el sistema de "trineo": los bloques de caliza se colocan sobre un "patín" construido con troncos que se desplaza mediante un dispositivos de poleas montadas delante de él. Las cuerdas utilizadas para este duro trabajo pueden confeccionarse a partir de fibra de palmito.

Tras emplazar la base de la columna interior, se dispone una corona circular de piedras pequeñas que sirve de apoyo a la primera hilada de grandes bloques. A continuación, debió construirse una rampa de tierra y madera para elevar las piedras hasta su lugar correspondiente. Ya sobre el muro, los bloques se ajustan mediante palancas. Se calcula que el levantamiento de una talayot de estas dimensiones requiere el esfuerzo de 40-50 personas a lo largo de unos dos meses de trabajo.

Talayot Capocorp Vell Mallorca
TALAYOT DE CAPOCORP VELL

Un elemento arquitectónico característico de la Cultura Talayótica de Menorca es la Taula, que consistía en dos grandes piedras formando una "T": una piedra vertical (ortostato) que sostiene una horizontal (capitel). Servía como santuarios donde se realizaban rituales religiosos o sacrificios de animales.

El poblado de Trepuco conserva la taula más grande de Menorca, acompañada de talayos, restos de varias viviendas y fragmentos de la muralla. Este poblado fue destruido durante la Segunda Guerra Púnica, las excavaciones realizadas a partir de 1931 obtuvieron diversos objetos domésticos expuestos en el Museo de Menorca.

POBLADO DE TREPUCO

El poblado de Torre d'en Galmés está ubicado entre Alaior y Son Bou. Tuvo su mayor esplendor entre 1300 a.C y la conquista romana. Su arquitectura resalta por contener una taula, varias casas, una sala hipóstila que pudo servir de almacén de grano y hasta un sistema de recogida de agua. Se trata del segundo yacimiento de la isla por extensión.

POBLADO DE TORRE D'EN GALMÉS

Hacia el 3.000 a.C., los habitantes de Can Tintorer, en Gavá, ubicado en la provincia de Barcelona, se dedicaban a la primera Explotación Minera de la variscita (calaíta). Esta era una roca utilizada principalmente en la fabricación de cuentas ornamentales muy apreciadas para hacer collares.

El procedimiento extractivo empleado en el Yacimiento Minero de Gavá - Can Tintorer recibe el nombre de "técnica de cámara y pilar". Esta consiste en la excavación de pozos desde los cuales partían radialmente, dejando grandes bloques de soporte sin tallar, una serie de galerías que siguen las vetas de mineral. El resultado es un entramado de pozos, salas y galerías interconectadas que corren a varios metros de profundidad. El conjunto de herramientas utilizadas por los mineros incluye picos de esquisto, mazas, escarpas de hueso y percutores. El transporte del material se realizaba mediante bolsas o cestas izadas gracias a un sistema similar al de las poleas. La iluminación corría a cargo de lámparas de grasa y de la propia luz solar, cuyo aprovechamiento se tenía en cuenta para orientar las entradas de las minas.

YACIMIENTO MINERO DE GAVÁ - CAN TINTORER

Los antiguos habitantes del sur y este peninsulares representaron gráficamente una pluralidad de lenguas. La llamada Escritura Tartésica aparecida en el siglo VIII a.C., estaba inspirada en alfabetos fenicios o creto-chipriotas, y contaba con 32 signos, tanto alfabéticos como silábicos. Fue utilizada en un área que comprende los actuales territorios del sur de Portugal, Bajo Guadalquivir y Extremadura.

En el siglo VI a.C., continuista de la anterior, se fue desarrollando el llamado Alfabeto Meridional en el territorio de las actuales Murcia, Albacete y norte de Andalucía. Empleaba como soportes para su escritura placas de plomo, piedras, vasos de plata o monedas.

El Alfabeto Ibérico del Levante, apareció a finales del siglo V a.C., ocupando una zona que abarcaba desde Valencia hasta el sur de Francia. Consta de 29 signos alfabéticos y silábicos, que se leen de izquierda a derecha, y a veces al contrario. Su origen es tartésico, aunque muestra influencias griegas.

Por último, la Escritura Greco-Ibérica del sudeste peninsular, aparecida en la primera mitad del siglo IV a.C., presenta un alfabeto de procedencia jonia oriental pero simplificado a 16 letras.

Lámina plomo inscripción Ibérica Mogente
LÁMINA DE PLOMO CON INSCRIPCIÓN IBÉRICA