DEFINICIÓN DEL MODERNISMO HISPÁNICO


Ante todo, el término Modernismo no puede identificarse con el de Modernidad. Está es la definición del Federico de Onís, en su Antología de la poesía española e hispanoamericana, de 1961:

“El modernismo es la forma hispánica de la crisis universal de las letras y del espíritu que inicia hacia 1885 la disolución del siglo XIX y que se había de manifestar en el arte, la ciencia, la religión, la política y gradualmente en los demás aspectos de la vida entera, con todos los caracteres, por tanto, de un hondo cambio histórico… Esta ha sido la gran influencia extranjera, de la que Francia fue para muchos impulso y vehículo, pero cuyo resultado fue, tanto en América como en España, el descubrimiento de la propia originalidad, de tal modo que el extranjerismo característico de esta época se convirtió en conciencia profunda de la casta y la tradición propias, que vinieron a ser temas dominantes del modernismo.”

 

No debe confundirse el término Modernismo con otros de la misma raíz etimológica, como pueden ser las palabras “moderno” (referente a la Edad Moderna) y “modernidad” (cualidades características de lo moderno).

 

En El primer modernismo literario catalán, Eduard Valentí Fiol definió el Modernismo como “una profesión de fe en lo moderno en tanto que moderno”, siendo el modernista indiferente al contenido de la doctrina que defiende. Su actitud tiene un carácter reactivo respecto de la corriente central de la actividad creadora de la época en que se inscribe. En este sentido, se define “el modernismo como aquella actitud que aparece dentro de un grupo (nacional, étnico, político, religioso, etc.) que ha quedado rezagado de su desarrollo con respecto a los demás grupos con los que convive, y se ha dejado adelantar por ellos”. De aquí que “el remedio que se propone consiste en adaptar el avance de los otros grupos más hábiles o más afortunados. En general el modernismo es, pues, un movimiento reformista, que no pretende destruir nada sustantivo. Es índole de una crisis que viene dada desde fuera y en la que se plantea la posible caducidad de valores que siempre se habían tenido por absolutos”.

 

Un resultado claro de tal planteamiento es que “modernismo, lejos de identificarse, podría contraponerse a modernidad”. Como escribió Valentí: “identificar modernismo y modernidad es una simplificación tan fácil como falaz, en la que han incurrido algunos de los tratadistas más destacados”.

 

En cualquier caso, en todos los pueblos de habla hispana el Modernismo ha tenido un carácter de reacción y rebeldía. Como escribió Ricardo Gullón en Direcciones del modernismo, en 1971:

“El modernismo se caracteriza por los cambios operados en el modo de pensar (no tanto en el de sentir, pues en lo esencial sigue fiel a los arquetipos emocionales románticos), a consecuencia de las transformaciones ocurridas en la sociedad occidental del siglo XIX, desde el Volga al cabo de Hornos. La industrialización, el positivismo filosófico, la politización creciente de la vida, el anarquismo ideológico y práctico, el marxismo incipiente, el militarismo, la lucha de clases, la ciencia experimental, el auge del capitalismo y la burguesía, neoidealismos y utopías, todo mezclado; mas, fundida provoca en las gentes, y desde luego en los artistas, una reacción compleja y a veces devastadora.”

 

Esa reacción se simplifica en una triple reducción: la rebeldía estética contra el Naturalismo y el Realismo; la rebeldía filosófica contra el Positivismo y la ciencia basada en la razón positiva (“bancarrota de la ciencia”); y la rebeldía contra el conformismo burgués, que llevó a la exaltación de la vida bohemia y a la condena de la hipocresía, del “filisteo” y de la beatería cultural. Bajo esta triple rebeldía subyacía una rebeldía metafísica.

 

José Martí, en Sección constante, de 1955, escribió que:

“Las ciencias aumentan la capacidad de juzgar que posee el hombre, y le nutren de datos seguros; pero a la postre nunca estará resuelto; sucederá sólo que estará mejor planteado el problema.”

 

Otra definición es la de Iván A. Schulman, en Martí, Darío y el modernismo, de 1974, quien señalaba que entre los mayores logros del Modernismo, “una profunda preocupación metafísica de carácter agónico responde a la confusión ideológica y la soledad espiritual de la época”.

 

El alcance del término quedaba así bastante delimitado, dentro de su imprecisión, teniendo en cuenta la indefinición de fronteras que lo caracteriza.

 

El resultado es una coincidencia en el carácter multiforme del Modernismo como “un período de hondos buceos en todas las esferas del saber humano, una época de productivos experimentos, de brillantes hallazgos y de fervorosa actividad literaria e intelectual”, según el criterio de Schulman.

 

Coincidiendo con su opinión, Ángel del Río, en El concepto contemporáneo de España, de 1962, expuso:

“El concepto de modernismo reúne y explica todas las direcciones estéticas, morales, políticas, religiosas, históricas y filosóficas de comienzos de la época contemporánea.”

 

Era otra manera de expresar lo mismo que pensaba Ricardo Gullón, en Direcciones del modernismo:

“El modernismo da tono a la época; no es un dogmatismo, no una ortodoxia, no un cuerpo de doctrina ni una escuela. Sus límites son amplios, fluidos, y dentro de ellos caben personalidades muy varias. El modernismo es, sobre todo, una actitud.”

 

El literato Juan Ramón Jiménez también abordó el concepto del Modernismo es su obra El modernismo. Notas de un curso, tarea que fue continuada por Federico de Onís.

 

El resultado de este Modernismo como concepto de época y expresión de una actitud general ante la cultura, poniendo de manifiesto su complejidad y contradicciones hace justicia a las distintas variedades de este movimiento intelectual, sea este literario, religioso, hispanoamericano, catalán, castellano o europeo, o se manifieste a través de tendencias distintas: Novecentismo, Casticismo, Generación del 98, etc.

 

A pesar de la complejidad del fenómeno modernista, su nota más definitoria fue el sincretismo estilístico e ideológico, que produjo un tipo de literatura, en prosa y en verso, muy caracterizada, que fue el Modernismo hispánico.

 

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