IMPACTO DEL DESCUBRIMIENTO DEL NUEVO MUNDO EN LOS ORÍGENES DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO


Uno de los grandes logros de la Escolástica española del siglo XVI ha sido su contribución filosófica ante los nuevos problemas planteados por el descubrimiento y colonización del continente americano. Su principal corriente de pensamiento fue la Escuela de Salamanca. Sus principales exponentes fueron Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Martín de Azpilcueta, Tomás de Mercado, Luis de Molina, Domingo Báñez y Luis Ortiz. La aportación del pensamiento económico de estos autores está englobada y definida por el marco histórico-económico en el que vivieron.

El proceso de descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo fue ante todo una empresa castellana, a pesar de que la demografía y la estructura económica de Castilla eran adecuadas. Mientras en otros países de Europa occidental se había alcanzado un desarrollo precapitalista, España apenas había superado la economía agrícola medieval. En esta situación, las consecuencias de la colonización americana fueron notables. Estas consecuencias fueron las siguientes:

En primer lugar, un auge económico y un estímulo al desarrollo, proveniente del estado primitivo de la economía americana. España necesitaba exportar toda clase de productos; junto a la emigración humana se produjo un gran envío de semillas, víveres, útiles agrícolas, animales domésticos y toda clase de mercaderías pata atender la demanda de estos bienes. Esto exigía la explotación a pleno rendimiento de los recursos españoles, que se vio recompensada por la contrapartida que suponía la afluencia de metales precisos, lo que a su vez produjo un elevado y sostenido aumento de los precios de los bienes de consumo durante todo el siglo XVI. El crecimiento de los precios se inició por Andalucía, pues el puerto de Sevilla era el centro neurálgico del tráfico indiano, pero de allí se propagó en seguida al resto de la península Ibérica.

SEVILLA CAPITAL DEL COMERCIO MUNDIAL EN LA MODERNIDAD

La situación descrita por Mercado convirtió a la España peninsular en el centro comercial y financiero de Occidente, desarticulando el orden económico internacional que había imperado hasta entonces. El puerto de Lisboa, las ferias castellanas, y muy especialmente la ciudad de Sevilla, desplazaron el centro de gravedad mercantil y financiero situado hasta entonces en los territorios de los Países Bajos y en las ciudades italianas del norte.

Tomás de Mercado realizó una interesante y precisa descripción de lo que era el ambiente sevillano de mediados del siglo XVI en su obra Suma de tratos y contratos de mercaderes.
"Así, la Casa de Contratación de Sevilla y el trato della, es uno de los más célebres y ricos que hay en el día de hoy, o se sabe en todo el orbe universal. Es como centro de todos los mercaderes del mundo. Porque a la verdad, soliendo antes el Andalucía y Lusitania ser el extremo y fin de toda la tierra, descubiertas las Indias, es ya como medio. Por lo cual todo lo mejor y más estimado, que hay en las otras partes antiguas, aún de Turquía viene a ella; para que por aquí se lleve a las nuevas, donde todo tiene tan excesivo precio. De aquí que arde la ciudad en todo género de negocios. Hay grandes y reales cambios para todas ferias, así dentro del reino como fuera: ventas y comprar, fiado y de contado, de gran suma; muy grandes corazones; baratos de muchos millares y cuentos; que ni Tiro, ni Alejandría en sus tiempos se le igualaron."

Una de las consecuencias de este gran desarrollo comercial y mercantil es la llegada a España de un gran contingente de banqueros y comerciantes extranjeros, sobre todo flamencos, genoveses y alemanes, que controlaron parte de la economía nacional, obteniendo grandes beneficios y llevándose parte de los metales preciosos que llegaban a la península con destino a otros reinos. En España apareció una nueva clase mercantil avezada en las nuevas técnicas financieras, que habían generalizado nuevos tipos de contratación y de cambio. Sevilla fue el núcleo urbano donde esta nueva clase social se hizo más ostensible.

En resumen, España se convirtió en lugar privilegiado de los nuevos fenómenos económicos que se estaban operando en el mundo, y fue precisamente por esta circunstancia que en España se produjeran los primeros desarrollos de un pensamiento económico moderno. Pero este pensamiento surgió en los eruditos escolásticos de la época al tener que enfrentarse con problemas morales inéditos surgidos de las nuevas transacciones económicas y de una mentalidad que preludiaba el comienzo del Capitalismo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario