ORIGEN DEL LIBERALISMO ESPAÑOL


El pensamiento ilustrado del siglo XVIII se basó en la libertad crítica de la razón, y su ejercicio condujo a los primeros desarrollos del Liberalismo. En España, el libre ejercicio de la crítica se aplicó en los planos económico, social, religioso e intelectual, pero se detuvo en el político, pues para el Despotismo ilustrado la Monarquía absoluta era un dogma intangible.

Los primeros liberales de la Ilustración española pensaron que un cambio en la estructura socio-económica exigía un poder que venciera las resistencias tradicionales y los obstáculos a la expansión de las luces y del razonamiento crítico. La razón se debía imponer en todos los órdenes y no debía hacer excepción en el orden político. En este sentido actuaron políticos ilustrados como Pedro Pablo Abarca de Bolea, Pedro Rodríguez de Campomanes y Gaspar Melchor de Jovellanos.

ORIGEN DEL LIBERALISMO ESPAÑOL

El Liberalismo político surgió a inicios el siglo XIX, en las Cortes de Cádiz, mediante eruditos y autoridades del siglo XVIII, bajo las monarquías de Fernando VI, Carlos III y Carlos IV, que extendieron su libertad de crítica al campo político, quienes pensaban que la política no debía ser un islote de autoritarismo en medio de una sociedad liberal.

Estos primeros liberales españoles desmontaron de forma crítica los supuestos de la Monarquía absoluta, haciéndose portavoces de la incipiente burguesía (con menos fuerza social que la francesa), que había vencido a la nobleza y al clero. Mientras tanto, las reminiscencias señoriales de la época feudal articulaban a la nobleza y al clero dentro de un sistema de privilegios vinculados a la soberanía regia, defendida por el Despotismo ilustrado. Por eso se dijo que en España no existió burguesía y, por tanto, tampoco Revolución burguesa. Sin embargo, si se distingue burguesía como clase social y mentalidad, los ilustrados españoles pertenecieron al arquetipo humano del burgués. Así ocurrió con los fundadores y promotores de las Sociedades Económicas de Amigos del País, que fueron formadas por nobles identificados con las aspiraciones burguesas.

La Ilustración fue transición entre la sociedad estamental y la nueva sociedad burguesa, entre el antiguo y el nuevo Régimen, pues abrazó la causa de la libertad económica, pero no la política, por considerar al pueblo todavía como menor de edad. Por eso el ilustrado fue diferente del demócrata y del liberal, pues creyó en la necesidad de una reforma frente al inmovilismo (de una lado) y la Revolución (del otro lado), pero estuvo convencido de que esa reforma había de ser realizada desde el Poder civil del Despotismo ilustrado, asesorado por la minoría ilustrada. Al pueblo tocaba recibir pasivamente esa Ilustración.

En aquella época los ilustrados no vieron otra forma de enfrentarse al Poder eclesiástico que apoyándose en el Poder real, encarnación entonces de la sociedad civil. A ese fin respondió el apoyo que prestaron al Regalismo y al Jansenismo, así como a las críticas que recibían de la nobleza y del clero; por lo que para socavar los Poderes de la nobleza y del clero atacaron la estructura socio-económica que las sustentaban: amortización, vinculaciones, Inquisición, Compañía de Jesús, etc. No resultaba sencillo pasar de la libertad económica a la política, cerrando el acceso al poder político a una burguesía culta y enriquecida, con derechos adquiridos por su propio esfuerzo.

En estas circunstancias la Ilustración se mantuvo en un equilibrio inestable, amenazado por los intereses del Antiguo Régimen y de los liberales, para quienes la libertad era económica y política; mientras la Ilustración era una delgada capa de la sociedad, que realizó una extraordinaria función en la difusión de las nuevas ideas y en la apertura de cauces sociales inéditos. Si los tradicionalistas se atrincheraron en posturas reaccionarias, los primeros liberales realizaron una labor de apertura a nuevos horizontes de convivencia social y tuvieron sus primeras manifestaciones públicas en el segundo decenio del siglo XIX.

Ya antes se había pensado que el cambio de la estructura socio-económica era imposible si no se cambiaba la organización política. Algunas de las críticas que sufrieron la nobleza y el clero antes de 1789 no fueron sólo en cuanto a clases sociales improductivas, sino como piezas fundamentales de un orden político que se rechazaba. Antes de 1789 se criticó la Monarquía absoluta y el despotismo ilustrado, pero no la monarquía como institución. Y ya en el reinado de Carlos III fue surgiendo una oposición política que pidió la reunión de Cortes y una reforma profunda.

PEDRO RODRÍGUEZ DE CAMPOMANES

La Escuela poética salmantina del siglo XVIII y los pensadores, catedráticos y políticos de esa época estuvieron más preocupados por temas jurídicos y doctrinales que por los estrictamente filosóficos o literarios: José Cadalso, Dalmiro, Juan Pablo Forner, Aminta, Juan Meléndez Valdés, Batilo, Juan Nicasio Gallego, Bartolomé José Gallardo, Juan Justo García, Marcial Antonio López, Miguel Martel, Diego Muñoz Torrero, Manuel José Quintana y Ramón de Sala y Cortés.

Menéndez y Pelayo afirmó que la Universidad de Salamanca y su Colegio de Filosofía fueron, a fines del siglo XVIII, un foco de ideología materialista y radicalismo político, del que salió la mayor parte de los legisladores de 1812 y conspiradores de 1820: Manuel José Quintana, Bartolomé José Gallardo, Diego Muñoz Torrero y Ramón de Sala y Cortés. Las nuevas ideas enciclopedistas penetraron también en Salamanca, traídas por la librería francesa de Alegría y Clemente, donde Juan Meléndez Valdés leyó el Derecho de gentes de Vattel y el Espíritu de las Leyes de Montesquieu.

Pero el Liberalismo político no fue sólo producto de la influencia europea, sino resultado de la propia meditación de los pensadores españoles.

JOSÉ CADALSO

José Agustín Ibáñez de la Rentería heredó importantes mayorazgos en el Señorío de Vizcaya, y defendió el sistema foral. Entre 1780 y 1783, redactó sus Discursos bajo la influencia de Montesquieu, en los que abogó por las libertades municipales y la defensa del empleo del castellano. Desempeñó varios cargos en las administraciones local y regional. En 1774, fue miembro benemérito de la Sociedad Económica BascongadaEn 1775, fue alcalde de Lequeitio y, en 1816, historiador de Vizcaya en las Juntas Generales de Guernica. Fue también autor de Fábulas, escritas entre 1789 y 1797; El raposo, en 1789; y Memorial histórico, en 1798, en el que refiere su participación en la Guerra de la Convención francesa de 1793-1795.

León de Arroyal y Alcázar, de origen noble, estudió derecho en Salamanca entre 1773 y 1777, relacionándose en la Academia de Cadalso con Juan Meléndez Valdés, José Iglesias de la Casa, Juan Pablo Forner y Pedro Mariano de los Ángeles Estala Ribera. En 1778, marchó a Madrid, donde escribió Sátiras, Epigramas y Odas, publicada en 1784. Se casó con Rita Piquer, parienta de Forner y Andrés Piquer, instalándose en las localidades conquenses de San Clemente y Vara del Rey.

Tradujo al castellano la liturgia cristiana, y los Dísticos de Catón con Escolios de Erasmo, en 1797. Representaba el desengaño de los intentos del reformismo borbónico por encontrar mayor representatividad política. Fue el primer escritor del siglo XVIII en pedir y esbozar una Constitución, en Cartas político-económicas al conde de Lerena, en 1795, ministro de Hacienda.

En economía fue liberal, y como filósofo creyó que la religión y la razón son compatibles. Escribió un opúsculo contra la Apología por España y su mérito literario de Juan Pablo Forner, conocido como Pan y Toros, pero titulado Oración apologética en defensa del estado floreciente de España, en 1793: el ataque más violento de la época contra el despotismo político y religioso, pero defendiendo la libertad civil.

También en Madrid publicó: Versión castellana del oficio parvo de Nuestra Señora, según el breviario romano, en 1781; Versión castellana del oficio de los difuntos, en 1783; y Versión parafrástica de la Santa Misa, en 1785: 

FRANCISCO CABARRÚS

Francisco Cabarrús Lalanne fue un financiero naturalizado español. Su padre Domingo Cabarrús Fourcade era propietario de una casa de comercio en Bayona. Este le envió a Zaragoza para que completase su formación como negociante en casa de un afortunado comerciante francés. Se casó con Antonia Galabert Casanova, hija de su anfitrión, de cuyo matrimonio nació Teresa Cabarrús; y se establecieron en Carabanchel Alto (Madrid), donde dirigió una fábrica de jabón que poseía el abuelo de su esposa.

Su capacidad para las finanzas y su visión ilustrada de la sociedad le granjearon la amistad de Gaspar Melchor de Jovellanos y de los condes de Campomanes, Floridablanca y Aranda. Ingresó en la Sociedad Económica Matritense, y fue consejero y prestamista de Carlos III, y ministro plenipotenciario en el Congreso de Rastadt, en 1797.

A él se debe la idea de emitir vales reales para hacer frente a los gastos de la guerra con Inglaterra (de la independencia de América, 1779-1783), y el proyecto de creación del Banco de San Carlos (1782); también la potenciación del comercio con Asia y la refundación de la Compañía de Filipinas (1784). Carlos IV le otorgó el título de conde de Cabarrús en 1789. Su carrera se vio alterada por la enemistad con importantes personajes políticos. Cuestionado por sus ideas, perseguido por la Inquisición y acusado de malversación de fondos fue encarcelado en el castillo de Batres (1790). En 1792 recobró la libertad, volvió a ocupar altos cargos durante los reinados de Carlos IV y José I Bonaparte, y murió siendo su ministro de Finanzas.

Sus obras son de carácter epistolar: Memoria relativa al comercio de Indias (1778), Memoria para la formación de un Banco Nacional (1783), Memoria para la extinción de la deuda nacional y el arreglo de contribuciones (1783), Sobre la unión del comercio de América con el de Asia (1784), Elogio del conde de Gansa (1786), Memoria sobre montepíos (1784), Elogio de Carlos III, rey de España y de las Indias (1789), Carta al Príncipe de la Paz (1795), Cartas sobre nobleza y mayorazgos (1808), Cartas sobre los obstáculos que la naturaleza, la opinión y las leyes oponen a la felicidad pública (1783) y Cartas político-económicas (1841).

PEDRO PABLO ABARCA DE BOLEA

LENGUA FILOSÓFICA, ¿LATÍN-ESPAÑOL?


Hasta bien entrada la Baja Edad Media, el latín fue usado por eruditos y sabios como lengua de escritura de textos jurídicos y filosóficos. La irrupción del Humanismo renacentista y la primera Gramática de la lengua castellana por Antonio de Nebrija a finales del siglo XVI, supuso que el español avanzase como medio de expresión de las disciplinas del conocimiento y el pensamiento, en retroceso del tradicional latín, que se mantuvo sólo en el ámbito universitario hasta la Ilustración.

Reyes, catedráticos, literatos, juristas, teólogos o filósofos, fomentaron el uso de las lenguas vernáculas para la difusión de la cultura y el saber en el pueblo llano o promovieron el mantenimiento del latín como la tradicional lengua culta y académica.

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LENGUA FILOSÓFICA ¿LATÍN O ESPAÑOL?

El latín ha sido utilizada como medio de expresión de las ideas de pensadores y eruditos en exclusividad hasta aproximadamente el siglo XIII. Desde este siglo, la lengua filosófica comenzó a ser el castellano, desapareciendo el latín como lengua de uso, aunque permaneció como reducto de eruditos hasta el siglo XVII. El castellano también hado sido la principal lengua literaria utilizada desde la Baja Edad Media.

Los orígenes de la lengua castellana están estrechamente vinculados al romancero y a la épica, al lenguaje poético y los cantares de gesta. El uso del latín quedó para escribir en prosa, hasta el citado siglo XIII, y se mantuvo como medio de expresión en las universidades hasta bien entrada la Edad Moderna.

En los últimos siglos de la Edad Media, las lenguas romances, derivadas del latín, se fueron imponiendo como principal idioma de cultura y erudición en sus respectivos territorios. No sólo serían lenguas habladas por el pueblo, sino lenguas de cultura por doctos y eruditos.

En el Reino de Castilla, el uso de su lengua vernácula como lengua culta tomó impulso gracias a Fernando III el Santo, y especialmente Alfonso X el Sabio, que intentaron establecer la unidad lingüística en España, prefiriendo el uso del castellano para la prosa y del gallego para la poesía. Entre los literatos que fomentaron una rica literatura castellana fueron don Juan Manuel y el Arcipreste de Hita.

A pesar del empuje de las lenguas romances, el latín seguía tomándose como la principal lengua culta y algunos reyes como Alfonso V de Aragón en el siglo XIV o Juan II de Castilla en el XV fomentaron su revisión. Los literatos de su época, especialmente Juan de Mena, adaptaron el castellano a la sintaxis y la retórica latina, usando un lenguaje latinizante.

Durante los años del Renacimiento, surgió una vuelta a los textos clásicos y la utilización del latín, pero el idioma español se imponía como principal lengua en la publicación de libros impresos. La reina Isabel I la Católica fomentó la afición del latín como principal medio de expresión de un importante foco humanista. Entre sus principales eruditos estaban Beatriz Galindo, Alfonso de Palencia, Lucio Marineo Sículo, Pedro Mártir de Anglería y Elio Antonio de Nebrija.

En 1492, Nebrija componía la primera Gramática de la lengua española, ofrecida a su reina Isabel para ser tomada como lengua del Imperio. Fue la primera gramática escrita de una lengua vulgar, desde entonces el castellano moderno o español fue considerado como una lengua culta al mismo nivel que el latín y el griego. Y tras esta, fueron apareciendo gramáticas de otras lenguas vulgares que se convertían en cultas, como el portugués, el catalán, el francés, el italiano, etc.

estatuas catedráticos Universidad Salamanca Luis León Francisco Vitoria
FRAY LUIS DE LEÓN Y FRANCISCO DE VITORIA

Carlos I impuso el español como la principal lengua de Europa, una lengua de relación y diplomacia entre las Chancillerías, hablándolo y defendiéndolo ante el papa Paulo III.

Pero, a pesar del prestigio que el idioma español había alcanzado durante el Siglo de Oro de las Letras, la inmensa mayoría de las obras dedicadas a la teología, la filosofía, la ciencia, el derecho y la erudición universitaria se escribían en la tradicional lengua latina.

El cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, que publicó la primera Biblia políglota, fundó la Universidad Complutense de Alcalá de Henares como foco humanista. Y la Universidad de Salamanca, con su famosa escuela de escolásticos encabezada por Francisco de Vitoria, se convirtió en el principal centro de pensamiento español, e incluso europeo, en teología y derecho, dando comienzo a la macroeconomía como ciencia moderna y debatiendo los principales problemas filosóficos y morales de la Modernidad, todo ello en latín, la lengua universitaria.

Por contra estuvo el Erasmismo, un movimiento que entroncaba del Humanismo siguiendo la doctrina de Erasmo de Rotterdam, con Luis Vives como máxima figura española. Defendía la utilización de las lenguas nacionales como principal medio de difusión de la cultura y el saber para ponerla a disposición del pueblo llano ignorante del latín, traduciéndose al castellano las obras de Erasmo.

esculturas humanistas Biblioteca nacional Antonio Nebrija Luis Vives
ANTONIO DE NEBRIJA Y LUIS VIVES

También el Misticismo, corriente literaria y religiosa que alcanzó gran profusión e influencia en España, prefirió la lengua vernácula del pueblo. Sus principales representantes fueron Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, Luis de Granada, Miguel de Molina y Luis de León.

Fray Luis de León fue un gran defensor del español, lo que le tuvo cinco años en las cárceles de la Inquisición. Desde su cátedra salmantina se expresó siempre en español, defendiendo el uso del romance hasta para la difusión de la Biblia, y recordando que todos los autores clásicos escribieron en su lengua materna. Su seguidor, Pedro Simón Abril, reconociendo que el latín era ya lengua eclesiástica o universitaria.

Hasta el siglo XVIII, el latín no desapareció como lengua culta. La Ilustración española y sus instituciones consiguieron que desde entonces el español fuese la única lengua de las publicaciones. Se fundó la Real Academia de la Lengua española, se fundaron decenas de Sociedades Económicas Amigos del País, y se fomentó la prensa escrita, instituciones que promovieron que el español no sólo fuese el medio de expresión de la cultura y la ciencia, sino de la vida social del país.

La permanencia del latín como lengua culta había provocado que hasta llegado el siglo XIX, no existiese en España un vocabulario filosófico. El movimiento del Krausismo creó un verdadero léxico para la filosofía española, gracias a su máximo promotor Julián Sanz del Río.

DISCURSOS ARISTOTÉLICOS DE PEDRO JUAN NÚÑEZ


Pedro Juan Núñez fue filósofo humanista, helenista, retórico y aristotélico, precursor de la moderna crítica positiva de textos aristotélicos durante el Renacimiento. Su Oratio de causis obscuritatis Aristotelae, publicada 1554, es una interesante exposición de las causas de la oscuridad de Aristóteles, con el fin de deshacerlas y lograr así un mejor conocimiento del mismo y un mayor aprovechamiento para los estudios.

DISCURSOS ARISTOTÉLICOS DE PEDRO JUAN NÚÑEZ

Pedro Juan Núñez nació en Valencia 1522 y murió en 1602. Firmaba sus obras con sus nombres latinos: Pere Joan Nunyes y Petrus Iohannes Nunnesius Valentinus.

Estudió junto al filósofo Juan Bautista Monllor en la Universidad de Valencia, y después en París, con Pedro Ramus y Adriano Turnebus. De regreso a España, enseñó en las Universidades de Valencia, Zaragoza y Barcelona. Aunque sobresalió más como retórico y humanista, en cuyo campo se le considera un magnífico helenista también se dedicó a la filosofía. En este ámbito, se convirtió en un simple seguidor del pensamiento filosófico de Aristóteles con poca originalidad.

Marcial Solana, en su obra Historia de la filosofía española, dividió sus obras en gramaticales retóricas y filosóficas. Dentro de las filosóficas, hizo distinción entre obras metodológicas dialécticas, físicas e historia filosófica. Las obras metodológicas comprenden: Aviso para estudiar les Arts en particular; Ratio studii theologici; De methodo; y De studio philosophico.

El tratado De studio philosophico es probablemente el más interesante y el único que fue publicado, en 1621. Explicaba cómo se debe dar un curso de filosofía para lo cual analizó las cualidades que han de tener discípulos y maestros, qué disciplinas han de enseñarse, con qué orden y de qué modo. Siguiendo a Aristóteles, a los discípulos exigía ingenio, memoria, estudio asiduio y la necesaria preparación o conocimiento de estudios previos. El orden de las enseñanzas filosóficas debe ser el siguiente: Lógica, Filosofía especulativa y Filosofía práctica o Moral, todo esto basado sobre los libros de Aristóteles. En la exposición de estos deben siempre observarse tres reglas:

1. que la exposición se dirija a un fin y que este siempre sea el mismo.

2. que siempre se presente toda la doctrina concatenada y unida.

3. que el lenguaje sea apto y propio para la exposición.

Respecto de este último, sugirió utilizar la lengua materna de los alumnos y emplear una dicción sencilla y accesible a todos.

UNIVERSIDAD DE VALENCIA

Las obras dialécticas son dos: De Constitutione artes Dialecticae y Commentarius in libellum De constitutione artis Dialecticae. Fueron publicadas en Valencia en 1554, ambas en un volumen, junto con la Oratio de causis obscuritatis Aristotelae.

La obra De Constitutione artes Dialecticae es una introducción a la Dialéctica, un esquema para su estudio; tras rechazar la dialéctica en sentido platónico (método de definir y dividir), estoico (estudio exclusivo de silogismo) y aristotélico (arte de lo probable), la admitió en el sentido general y ampliamente admitido de "disciplina acerca de la invención y disposición de los argumentos".

La otra obra dialéctica, Commentarius in libellum De constitutione artis Dialecticae, es un simple comentario sobre aquellos puntos del De Constitutione artes Dialecticae que, a su juicio, se vieron necesitados de aclaración. El historiador ilustrado Gregorio Mayans y Siscar elogió mucho estos opúsculos; del primero llegó a escribir: "exquisita methodo, mirabili brevitate et perspicuitate scriptus est, secundum Aristotelem mentem." (Fue escrito con un método exquisito, con una brevedad y claridad maravillosas, según la mentalidad de Aristóteles.)

Entre las obras físicas, la más importante es la Institutionum Physicarum, publicada en Valencia, en 1554. Es una introducción a la Física, compuesta al estilo de Platón, si bien siguiendo la doctrina aristotélica.

Sin embargo, quizá de todas las obras filosóficas de Núñez ninguna tenga el interés de la Oratio de causis obscuritatis Aristotelae (Discurso de Aristóteles sobre las causas de la oscuridad), publicada en Valencia, en 1554. Se trata de una interesante exposición de las causas de la oscuridad de Aristóteles, con el fin de deshacerlas y lograr así un mejor conocimiento del mismo y un mayor aprovechamiento para los estudios. Antes de Aristóteles hubo también varias causas que produjeron oscuridad en la filosofía: los poetas, que la envolvieron en fábulas y mitologías; los pitagóricos, que la redujeron a números y fórmulas, retrayendo a muchos de su estudio; y Heráclito, que buscaba la oscuridad a propósito. Después, el mismo Aristóteles, que supo superar todas esas causas, dio lugar a otras, principalmente por su uso técnico de las palabras. Hay también causas extrínsecas de su oscuridad, como la negligencia de muchos de sus traductores y comentadores. Una causa también extrínseca es la variedad de textos de una misma obra del propio Estagirita, debida al azaroso destino de su producción.

En su Historia de la filosofía española, su Marcial Solana escribió:
"Según Plutarco y Estrabón, Aristóteles donó su biblioteca a Teofrasto; éste, a Neleo Escepsio; y este a hombres rudos y ambiciosos, quienes la vendieron en mucho precio a Apellicón, el cual se metió a enmendar los libros del Estagirita, y los mutiló lastimosamente, llenándolos de equivocaciones. La biblioteca de Aristóteles fue trasladada a Roma por Sila, y ordenada por Tiranio. De ella sacó varios ejemplares, ya corrompidos y depravados, Andrónico de Rodas."
Al objeto de remediar esta situación, se hizo inevitable comparar los textos griegos, según los códices y ejemplares que se tengan.

LIBROS DE PEDRO JUAN NÚÑEZ

De todos modos, hay una serie de causas intrínsecas en a oscuridad aristotélica, y a ellas se refirió Núñez con especial detalle. Entre estas destacan la variedad de voces para expresar una misma idea, el empleo de voces ambiguas, el tecnicismo con que se usan vocablos de la lengua diaria, la sintaxis, el peculiar enfoque aristotélicos de las cuestiones, el gran número de argumentos, la sobra de exposiciones redundantes y superfluas y la falta de otras necesarias, las dificultades u oscuridad del mismo objeto de estudio, la atribución a Aristóteles de opiniones que no son suyas y las equivocaciones en que a veces él también incurre. Naturalmente, son todas ellas dificultades que sólo una labor crítica textual, filosófica y bibliográfica, puede salvar.

Aunque, Núñez siguió fielmente a Aristóteles, tuvo algunos rasgos de originalidad, que Marcial Solana redujo a tres:

1. el anhelo de armonizar y conciliar las doctrinas platónica y aristotélica;

2. el relieve que suele dar en sus exposiciones a la historia de la filosofía;

3. el espíritu crítico que anima todas sus obras, sobre todo la última citada.

Sobre esta obra, el historiador Marcial Solana:
"Crítica textual, mediante el cotejo de códices e impresos, para purificar el texto del Estagirita cuando sea posible; crítica filológica, por la comparación mutua de las voces, sobre todo de las oscuras y ambiguas, para determinar así su genuino significado; crítica depurativa del lenguaje, escribiendo en latín correcto lo que se expresaba en modismo y giros bárbaros; crítica explicativa, que suple lo que falta a un texto, quita lo que de él sobra y ordena lo desordenado; crítica lógica, que declara los métodos, argumentos y silogismos que lo requieren; crítica bibliográfica, que separa pasajes y libros auténticos del Estagirita de los que no lo son: y crítica de sistemas y doctrinas, que señala lo que Aristóteles tomó de otros filósofos."

Por todo esto, cabe considerar a Núñez como un verdadero precursor de la moderna crítica positiva de textos, en la que indudablemente fue un hombre genial.

LARINGOSCOPIO POR MANUEL GARCÍA SITCHES


Manuel García Sitches fue un importante cantante de ópera barítono del siglo XIX, profesor de canto en el Conservatorio de París y en la Real Academia de Música de Londres. Fue el creador de la Laringología indirecta, fruto de sus investigaciones en el funcionamiento de la anatomía de la laringe humana aplicado al perfeccionamiento del canto.

En 1855, innovó el Laringoscopio, un instrumento que permitía visualizar la laringe y la faringe sin necesidad de una bisección, de gran utilidad tanto para médicos como para cantantes, y que permitió la fundación de decenas de sociedades laringoscópicas por los países occidentales en su época.

Su obra Tratado completo del arte de canto fue escrita en francés y traducida al inglés, alemán y español.

Manuel García Patricio laringoscopio laringe
LARINGOSCOPIO POR MANUEL PATRICIO GARCÍA SITCHES

Manuel Vicente Patricio Rodríguez Sitches, más conocido como Manuel García Sitches, nació en Madrid, en 1805. Sus padres se dedicaban a la ópera, consiguiendo éxito en los teatros de Madrid, París y Nápoles. Su padre era Manuel del Pópulo Vicente García, tenor predilecto de Gioacchino Rossini, y su madre fue Joaquina Sitches "la Briones". Sus hermanas María Malibrán y Pauline Viardot-García también obtuvieron un reconocimiento artístico en su tiempo. Contrajo matrimonio con Eugénie Mayer, que fue discípula suya y dedicada a la ópera en Londres y París, y tuvieron por hijo al barítono Gustave García.

En 1814, tras el final de la Guerra de la Independencia española, Manuel abandonó la casa de sus abuelos para se reunirse con sus padres en Nápoles. Allí inició sus estudios en Solfeo, según el método de Nicola Porpora. Debido a una epidemia de cólera en aquella ciudad italiana, la familia tuvo que marchar a París en 1816, permaneciendo nueve años. Durante esta etapa de su vida, García pudo aprender los secretos de la interpretación operística en el máximo esplendor del bel canto, desde los relacionados con las habilidades vocales hasta los derivados de la puesta en escena dramática.

familiares Manuel García ópera cantantes retratos
FAMILIARES DE MANUEL GARCÍA

En 1825, la familia viajó a América para emprender una gira artística con su propia compañía. Manuel García actuaba de barítono y bajo, su padre de tenor, su madre de segunda soprano y su hija María de contralto. Era la primera vez que se escucharon óperas de Mozart con gran maestría en teatros Nueva York y otras ciudades de Norte América, e incluso México.

A pensar de este éxito artístico, Manuel Patricio no sintió una profunda vocación por la ópera y decidió regresar a Europa para iniciar una brillante carrera profesional relacionada con la Medicina y la Pedagogía, tratando de investigar el arte del canto desde su vertiente científica, es decir la fisiología de la laringe.

Estaba de vuelta en París, coincidiendo con la Revolución de julio de 1830. Entonces, fue admitido en un hospital militar para ocuparse de los enfermos que padecían afecciones de la garganta. Pudo comprobar la relación que existía entre el buen funcionamiento de los órganos de la garganta y el tono de la voz.

Manuel García Sitches laringoscopio moderno
MANUEL GARCÍA Y EL LARINGOSCOPIO

Tras esta etapa de investigación científica práctica y su experiencia musical anterior, pudo ser contratado como maestro de canto en el Conservatorio de Música de París, en 1835. Allí, desarrolló una importante actividad científica.

En 1840, expuso la tesis Memoria sobre la voz humana en el Instituto de París, que resumía sus observaciones sobre los principios básicos de la producción vocal humana desde los puntos de vista anatómico, lingüístico y musical. La obra fue traducida al alemán, editada varias veces.

Y, en 1847, publicó un importante Tratado completo de canto, acerca de los aspectos estrictamente dramáticos y operísticos de la interpretación. Fue escrito en francés y traducido al inglés y al alemán.

Estas dos obras están recogidas en École de García. Traité complet de l’art du chant, considerado como el manual de técnica vocal e interpretación dramática operística de la historia del bel canto, tanto para el estudiante como para el profesional.

Manuel García Sitches Tratado completo canto
TRAITÉ COMPLET DE L'ART DU CHANT, POR MANUEL GARCÍA

En 1848, marchó a Londres, donde ingresó en la Real Academia de Música para trabajar de profesor, combinando su actividad profesional con la investigación científica. Interesado en la correcta respiración de sus alumnos, analizaba el funcionamiento de la anatomía de la laringe humana, especialmente la estructura de las fibras musculares.

En 1854, desarrolló un instrumento que permitía realizar un diagnóstico no invasivo en el interior de la laringe y de la faringe sin necesidad de una bisección, especialmente en las cuerdas vocales humanas en movimiento. Se había basado en la práctica de observar su propia laringe mediante un espejo de dentista y estudiar sus movimientos durante el proceso de canto. Había inventado el primer laringoscopio, también llamado como espejo laríngeo.

En realidad, los primeros diseños de proto-laringoscopios fueron realizados por Bozzini, en 1807; Cagnard de Latour, en 1825; y Ehrman, en 1854. Pero sería el de García Sitches el que permitía estudiar de una forma práctica la formación de la voz y los movimientos de la laringe, en 1854.

Un año antes, el médico francés P. Borel había ideado la utilización de la luz artificial reflejada para iluminar cavidades naturales por un espejo cóncavo. Pero, serían Türck y Czermak quienes compondrían el llamado "espejo frontal de Türck", un espejo laríngeo con luz artificial acoplado a los laringoscopios indirectos.

Manuel Patricio García examen laringoscópico Tratado completo Arte Canto
EXAMEN LARINGOSCÓPICO Y TRATADO COMPLETO DEL ARTE DEL CANTO

El profesor Antonio García-Tapia describió la influencia del científico español en la Laringología y en el arte del canto, según su libro publicado en 1905. En palabras escritas por Manuel García:
"Para estudiar bien la fisiología de la laringe del hombre yo estaba convencido de que ni las disecciones ni las vivisecciones resolverían nunca todos los problemas y que el secreto de la formación de la voz quedaría oculto, en tanto no se pudiera observar directamente la glotis en función. Y la idea de verme mi propia laringe me obsesionaba desde entonces."

"Conociendo la profunda situación de la laringe y su sitio inaccesible a la luz, creí que mi idea era irrealizable. Mil veces la rechacé y mil veces acudió a mi mente con mayor fuerza. Por entonces leía yo un filósofo, creo que era Bacón, que decía que todas las ideas, por estrambóticas que parezcan, deben intentar llevarse a la práctica, y esto me animaba a seguir buscando el medio de realizar mi intento."

"Por fin un día de sol espléndido (septiembre de 1854), paseando en París en el Palais Royal, vi en mi imaginación, como en un relámpago, el mecanismo de la laringoscopia. Corrí inmediatamente a casa del instrumentista Charriere y le dije que quería un pequeño espejo montado en un largo mango de alambre. Charriere me enseñó al instante un espejillo de dentista que había construido en 1851 para exponerlo en Londres; el tal espejillo respondía al que yo había visto en mi mente. Lo compré en seis francos y fui corriendo a un almacén donde adquirí un espejo de mano de los corrientes."

"Impaciente por comenzar mi experiencia, llegué a casa, templé el espejillo en agua caliente para que no se empañase y le introduje en la boca hasta apoyarle en la campanilla. Yo tengo un gañote muy dócil (textual) que me permitió esta maniobra sin protestas."

"Abierta completamente la boca, dirigí con el espejo de mano un rayo de sol al espejillo que tenía en el gañote. En otro gran espejo colocado enfrente de mí, vi en el acto mi glotis abierta y debajo una gran porción de mi tráquea. La sensación que experimenté es indescriptible. ¡Había conseguido dar vida real a la idea que durante tanto tiempo me obsesionó! Calmado de mi primera impresión, observé con detenimiento el modo de abrirse y cerrarse la glotis y la forma y actitud que tomaban las cuerdas durante la emisión de la voz."

laringoscopio Manuel García placa casa
LARINGOSCOPIO ORIGINAL Y PLACA HOMENAJE

En 24 de mayo de 1855, presentó ante los miembros de su institución académica londinense los resultados conseguidos, así como una memoria titulada Observations on the Human Voice.

El laringoscopio es un instrumento de gran utilidad tanto para médicos como para cantantes. Esta innovación hizo que se fundasen más de sesenta sociedades laringólogas por Europa en su época. Sin embargo, García siempre estuvo más interesado en su investigación de la laringe sobre su uso en el canto que en los aspectos médicos.

García consiguió gran prestigio entre los médicos científicos de Gran Bretaña y el resto de Europa, y varios premios y reconocimientos por su labor. Fue comendador honorario de la Orden Real de Victoria, concedido por el rey de Inglaterra.

Especial relevancia tuvo su ciencia en Alemania, siendo nombrado doctor honorario por la Universidad de Königsberg y la concesión de la Gran Medalla de Oro para la Ciencia del Emperador. Los médicos alemanes Johann Czermak y Ludwig Türck introdujeron en la práctica de la medicina del Hospital General de Viena, y hasta fue reconocido por Richard Wagner.

Manuel Patricio García Sitches Royal Society London
PORTADA Y DISCURSO DE MANUEL GARCÍA EN LA ROYAL SOCIETY OF LONDON

Su larga carrera musical se desarrolló durante buena parte del siglo XIX, teniendo como discípulos suyos, entre otros, a Oscar Lindhult, Adelaide Phillipps, Antoinette Sterling, Catherine Hayes, Julius Stockhausen, Salvador de Castrone Marchesi y Erminia Frezzolini. Fueron alumnas suyas su esposa Eugénie Mayer, la mezzosoprano alemana y maestra de canto, gran exponente del bel canto, Mathilde Marchesi, la poetisa alemana Elise Polko y el bajo austríaco Emile Scarla. Jenny Lind está considerada como su cantante discípulo más destacado de cuantos tuvo, algunos de los cuales siguieron activos hasta la Segunda Guerra Mundial.

En 1902, Manuel fue galardonado con la Gran Cruz de Alfonso XII, siendo ya presidente de honor de la Sociedad Laringológica Española y socio de honor de la Academia Médico-Quirúrgica Española.

El 17 de marzo de 1905, para felicitar sus cien años de vida y por iniciativa del doctor Félix Semon, la comunidad científica y política de la época le ofreció un homenaje en Londres, en reconocimiento a su dilatada carrera. Uno de los regalos fue el magnífico retrato al óleo pintado por John Singer Sargent, financiado por suscripción entre sus discípulos y los laringólogos estadounidenses.

Cuatro años más tarde, en 1906, falleció en su casa de Crikelwood, en Londres.

retrato John Singer Sargent Manuel García
RETRATO DE MANUEL GARCÍA

ERASMISMO ESPAÑOL


El Erasmismo fue un movimiento de carácter religioso, cuyo fin era la renovación de una espiritualidad que había decrecido en los últimos decenios de la Edad Media. La obra de Desiderio Erasmo ejerció una enorme influencia durante la primera mitad del siglo XVI, especialmente tras la Reforma luterana, ante la que se presentó primero como un esfuerzo de conciliación, y después como una alternativa. El año 1524, en el que Erasmo de Rotterdam se enfrentó a las tesis luteranas en su De libero arbitrio, marcó el paso entre una y otra actitud.

Pero el erasmismo fue también un movimiento cultural, político y filosófico, y tuvo en España una enorme difusión, especialmente entre 516 y 1559.

En Erasmo influyó la orden de los Hermanos de la vida común, y en España estuvo favorecido por los judíos conversos del siglo XV, la tendencia contemplativa de la Orden de los Jerónimos y las críticas populares a la inmoralidad eclesiástica.

ERASMISMO ESPAÑOL

La inmoralidad del clero era notoria desde finales del siglo XIV, con simonías o ventas de cargos eclesiásticos, desde el obispado al papado. En Roma existieron más de 6.000 prostitutas, y la venta de oficios, beneficios, bulas e indulgencias era escandalosa. Las órdenes monásticas eran algo más ejemplares, pero también merecedoras de reforma. Y en ellas comenzaron las reformas del cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, que reformó la Orden franciscana, fundó la Universidad de Alcalá de Henares, e impulsó la Biblia Políglota.

Los franciscanos se habían dividido en conventuales y observantes, viviendo los primeros de sus rentas, y siendo fieles los segundos al voto de pobreza. Cisneros quitó a los conventuales sus monasterios, instalando en ellos a los observantes; lo que motivó el acercamiento de estos frailes al erasmismo, e incluso al evangelismo luterano. Cisneros favoreció además las reformas de los dominicos, benedictinos y jerónimos.

Dejó subordinada la Universidad de Alcalá de Henares al Colegio de San Ildefonso, cuyo rector lo era también de la universidad. Los primeros colegiales datan de 1508, aunque los estatutos de la universidad, a imitación de los de París, no se promulgaron hasta 1510. Esta universidad no tuvo Facultad de Derecho, porque Cisneros pensó que las de Salamanca y Valladolid eran suficientes. Pero dio mucha importancia a la Teología, con estudio directo de la Biblia. Se introdujo en esta universidad la doctrina de Duns Scoto, y cierto nominalismo, que en aquellos años compartía con el tomismo la primacía en las universidades europeas. La Biblia se estudió en hebreo y griego.

FRANCISCO JIMÉNEZ DE CISCEROS

El latín se estudiaba en la cátedra de Retórica, ocupada entre 1509 y 1513 por el humanista Hernando Alonso de Herrera, nacido en Talavera de la Reina y muerto en Salamanca, donde fue catedrático también. Su obra filosófica principal es Disputatio adversus Aristotelem Aristotelosque secuaces (1517), dedicada a Cisneros, donde discute si las oraciones son cantidades discretas, así como las de lugar, cuerpo y tiempo. Y son ocho diálogos, a cargo de Juan Versor, Boecio, Mártir de Anglería, el Comendador Hernán Núñez, Juan Mair, San Alberto Magno, Pedro Hispano y Aristóteles. Sostiene que no son categorías las oraciones, ni el cuerpo, lugar y tiempo; sólo el número. Su objetivo fue favorecer el Erasmismo, sin ser enemigo del aristotelismo. Escribió también Tres personae: brevis quaedam disputatio de personis nominum, prononimum et participoram adversus Priscianum gramaticum(1496).

La Biblia Políglota (1514) fue obra de un esfuerzo colectivo, y comprende seis tomos: los cuatro primeros referidos al Antiguo Testamento, el quinto al Nuevo y el sexto incluye vocabularios hebreo y caldeo, un diccionario latino-hebraico y una gramática hebrea. Los conversos Alfonso de Zamora, Pablo Coronel y Alfonso de Alcalá fijaron el texto hebreo y caldeo; Demetrio Ducas, Juan de Vergara, Diego López de Zúñiga, Hernán Núñez y Antonio Nebrija se ocuparon de los códices griegos.

ANTONIO DE NEBRIJA

Antonio Martínez de Cala y Jaraba de Hojo, Elio Antonio de Nebrija nació en Lebrina, (Sevilla) y murió en Alcalá de Henares. Estudió en Salamanca y Bolonia, y fue profesor en las Universidades de Sevilla (1443), Salamanca (1476-1488) y Alcalá de Henares (1513-1522). Sus obras principales son Lexicon latinum et hispanum, Introductiones latinae explicatae, Gramática castellana, Gramática latina, Lexicon iuris civilis, Quinguagenae locorum scripturae, De liberis educandis, Dicta philosophorum carminibus latinis reddita, Historia de la guerra de Granada e Historia de los Reyes Católicos.

Fue precursor del erasmismo, conocedor de Lorenzo de Valla y discípulo de Pedro de Osma. El inquisidor general fray Diego de Deza confiscó sus papeles, alarmado por sus investigaciones sobre el texto bíblico. Tuvo también problemas con los eruditos de Alcalá de Henares, pues se le pedía que revisase la Vulgata sin confrontarla con los textos hebreos, caldeos y griegos.

Al lado de los erasmistas tuvo también importancia, durante los años 1519 y 1529, el movimiento de los alumbrados, con centro en el palacio renacentista de los Mendoza en Guadalajara, por lo que no hay que confundirlos con los que hubo, a finales del siglo XVI, en Llerena (Badajoz), Jaén y Córdoba. Influyeron hasta Valladolid y Toledo, y también en Santa Teresa de Jesús y Francisca Hernández.

El movimiento partió pues de los Mendoza de Guadalajara, conversos, y sus denunciantes fueron cristianos viejos. Fueron autodidactas, por lo que los inquisidores los tacharon de idiotas y sin letras. Pero también hubo entre ellos un grupo urbano y palaciego de fina sensibilidad y sutileza. Fueron a la vez anárquicos y aristocráticos, y su mejor representante fue Juan de Valdés.

Al igual que los recogidos proponían una vía mística de unión con Dios, basada en el amor desinteresado y en la experiencia personal; pero esta mística terminaba en los alumbrados en inacción y quietismo, dejamiento, mientras en los recogidos entraña una atención a Dios cargada de doctrina.

Los alumbrados despreciaban las obras externas, que consideraban ataduras; y los recogidos las consideraban medios de unión con Dios. Los alumbrados no rezaban en voz alta, los recogidos sí. Los alumbrados rechazaban la autoridad de los teólogos, y creían que el amor de Dios en el hombre es Dios; con lo que llegaron a la doctrina de la impecabilidad, y a un teocentrismo en el que desaparece el carácter mediador de Cristo, por lo que no aparece en ellos la doctrina del cuerpo místico de Cristo, núcleo del Erasmismo. Se les tuvo por sexualmente desordenados por sus teorías sobre el Ágape cristiano y la libidinización del eros platónico; pero entre ellos no se produjo ningún caso de inmoralidad.

Pertenecieron a este movimiento Isabel de la Cruz, amiga de los duques del Infantado y de la burguesía de Guadalajara; Pedro Ruiz de Alcaraz, contador y predicador laico, criado en el palacio del Infantado y paje de Juan Valdés en el castillo de Escalona; María Cazalla, instruida por Isabel de la Cruz; Gaspar de Bedoya, clérigo de Pastrana; Luis de la Cerda, defensor de Erasmo en la Junta de Valladolid.

En realidad, durante este tiempo erasmismo, franciscanismo e iluminismo se confundían, pues Erasmo de Rotterdam tuvo más influencia en España que en otras naciones, dada la corrupción del clero. La fornicación fue tan grande que el obispo Francisco de Bobadilla prohibió que sus hijos bastardos y espureos les sirvieran en la Iglesia, a partir de 1537. Fray Pablo de León dijo que todas las catedrales y colegiatas estaban amancebadas, y fray Francisco de Osuna llamaba a los obispos por obispotes, llenos de buenos bocados que malgastaban las limosnas en soberbia y lujuria.

Volviendo a Erasmo se tradujeron sus obras en muchos lugares, siendo las más conocidas las de Diego de Alcocer, Diego López de Cartagena, Alonso Fernández de Madrid, Alonso de Virués y Luis Mexía. La reforma erasmista fue más mental que de costumbres, pero divulgó la figura de Cristo como arquetipo de perfección humana.

DIEGO LÓPEZ DE ZÚÑIGA

Diego López de Zúñiga, colaborador en la Biblia Políglota, encontró errores en la traducción que Erasmo hizo del Nuevo Testamento, y escribió Annotaciones contra Erasmum Roterodamun (1520), a lo que Erasmo contestó en su Apología, originándose una disputa descortés entre ambos.

El franciscano Luis de Carvajal defendió a las órdenes religiosas, tan atacadas por Erasmo, en su Apología monasticae professionis diluens nugas Erasmi (1528), a la que contestó también Erasmo en Adversus cujasdam febricitatem libellum.

Alfonso García Matamoros, profesor de Retórica en Alcalá, escribió una apología de la nación española Laus Hispaniae, en 1553, al objeto de acabar con el desprecio que tenían algunas naciones de Europa a los humanistas españoles, consecuencia de ligerezas e injusticias. Este opúsculo expone con mayor claridad la aportación y repercusión de las letras españolas a lo largo de la historia.

Pero Alcalá de Henares y Sevilla fueron focos de erasmismo con multitud de autores y escritos. La propia Corte real fue muy erasmista, con Alfonso de Valdés como ejemplo.

Fueron igualmente erasmistas Juan Luis Vives, Juan de Vergara, Luis Núñez Coronel, Cristóbal de Villalón, Andrés Laguna, Juan Maldonado, Bernardino de Tovar, Pedro de Lerma, Miguel de Egía, Mateo Pascual, fray Alonso Ruiz de Virués, los hermanos Valdés, etc.

Los enemigos de Erasmo consiguieron que se celebrara en Valladolid en 1527 una junta de teólogos que pusiera en duda la ortodoxia de Erasmo. Pero Erasmo salió fortalecido, proliferando durante cinco años más las traducciones de sus obras. Tras la muerte de Erasmo en 1536, se produjeron procesos contra erasmistas como Juan de Vergara, María Cazalla, Bernardino Tovar, Miguel de Eguía, fray Alonso Virués, etc., pero sólo se consiguió un Rrasmismo más cauto entre 1536 y 1566. Paulo IV manifestó hostilidad contra los spiritualli, pero en España sólo influyó en represiones contra luteranos e iluminados.

En 1588, la Inquisición persiguió núcleos pietistas en Valladolid, Salamanca; Palencia, Zamora, Toro, Logroño y Sevilla, y murieron en la hoguera Francisca de Chaves, Lulianillo Hernández, Juan Ponce de León y Agustín Cazalla. Paulo IV delegó en el inquisidor general Valdés poderes contra obispos, arzobispos, patriarcas y primados pietistas.

BARTOLOMÉ DE CARRANZA

El caso más resonado de esta persecución fue el del arzobispo de Toledo Bartolomé Carranza, porque Melchor Cano denunció sus Comentarios sobre el Catecismo christiano, publicado en 1558, en el que los censores encontraron dos mil proposiciones heréticas, por lo que su autor estuvo preso 17 años; declararon igualmente herético un lenguaje paulino, por el sólo hecho de parecer luterano; al final se declaró herético al catecismo, y a su autor sólo sospechoso de herejía; pero se le sacó de la cárcel viejo, enfermo y achacoso, por lo que murió poco después; y todo lo que contenía el Catecismo eran doctrinas e ideas aceptadas por el Concilio Vaticano II.

Con igual rigor se prohibieron, en el Catalogus librorum qui prohibentur, obras del beato Juan de Ávila, San Francisco de Borja y fray Luis de Granada. De acuerdo con las conclusiones del Concilio de Trento, clausurado en 1563, en 1969 apareció el Índice de libros prohibidos, y en 1571 el Index expurgatorius librorum qui hoc saeculo prodierunt privó a Erasmo de sus proposiciones más originales. Con todo se prolongó la influencia de Erasmo, encontrándose erasmismo hasta en el Quijote y Los nombres de Cristo de fray Luis de León.

ALFONSO VALDÉS

Los hermanos Alfonso y Juan de Valdés son los mayores erasmistas españoles, Alfonso en Diálogo de las cosas ocurridas en Roma (1528) y Diálogo de Mercurio y Carón (1529), y Juan en Diálogo de la doctrina cristiana (1529), pues el resto de sus obras son más bien iluministas.

Alfonso de Valdés nació en Cuenca, y debió estudiar en Alcalá de Henares. Desde muy joven Pedro Mártir de Anghiera le inició en las humanidades y estudios literarios. En 1520 acompañó a Carlos I a su coronación en Aachen, y en 1521 a la Dieta de Worms. En 1521 era escribiente de la Corte de Carlos I, desde 1522 secretario de la cancillería imperial, y en 1524 registrador y contrarrelator. En febrero de 1526 fue nombrado latinista oficial, con salario de 100.000 maravedíes anuales, encargado de la correspondencia romana e italiana. Ascendió enseguida a secretario imperial, muy ligado al canciller Mercurino de Gattinara. Cuando en 1529 la Corte abandona España, Alfonso Valdés la acompaña, conservándose cartas suyas fechadas en Piacenza, Bolonia, Mántua, Innsbruck y Augburgo, donde mantuvo conversaciones con Melanchthon, durante los días de la Dieta de Augsburgo. Las conversaciones con los protestantes fracasaron cuando el prestigio de Erasmo había decaído en Europa, especialmente en Bélgica, Francia y Roma. Los erasmistas pusieron entonces sus esperanzas en la convocatoria de un Concilio ecuménico, pero se declaró la peste en Viena, y la Corte huyó, muriendo Alfonso Valdés en 1532.

Diálogo de las cosas ocurridas en Roma es una conversación entre Lactancio, caballero de la Corte, y el Arcediano del Viso, en la plaza de Valladolid; en la primera parte se intenta salvar la responsabilidad directa del Emperador en la toma de Roma, y la segunda trata del carácter providencial de esta intervención. Mientras Diálogo de Mercurio y Carón es una justificación de la política imperial en sus rivalidades con Francisco I de Francia, Enrique VIII de Inglaterra y el Papa Clemente VII, denunciando las actitudes de los eclesiásticos en el mundo temporal, criticando la religiosidad intolerante y señalando como imperio ideal el que tiene como propósito la fraternidad de todas las naciones cristianas, regidas por el emperador.

En 1531 escribió desde Bruselas la carta de felicitación a los católicos suizos por la victoria sobre Zwinglio. La importancia pues de ambos Diálogosson los predicadores, frailes, obispos, reyes, monjas, cardenales y duques, criticando la sociedad de la época; con la curiosidad de que la mayoría de los eclesiásticos se condenan por haber predicado una religiosidad falsa, externa, basada en ceremonias y cultos, mientras las gentes sencillas se salvan trabajando en su oficio honesta y caritativamente.

Una de las características principales del erasmismo es la crítica de la corrupción y abusos de la Iglesia católica, enlazando con la reforma cisneriana, que tenía la misma intención. La Corte papal se había paganizado, predominando en ella la inmoralidad, la ambición y la codicia, y esta situación era propia de toda la cristiandad. Las alusiones a los clérigos amancebados eran constantes en los dos Diálogos.

Alfonso de Valdés entiende el cristianismo como una religión de amor y concordia entre los hombres, y considera nociva la guerra no sólo por sentimiento cristiano, sino por contraria a la naturaleza humana. En el Diálogo de Mercurio y Carón identifica la buena conducta con la voluntad de Dios, y llama camino real a seguir la voluntad de Jesús, pues ideal de Cristo fue que sus súbditos no se identifiquen por nada externo, sino por la actitud interior, que es de caridad para todo y con todo.

El Diálogo de la doctrina cristiana, de Juan de Valdés, se desarrolla entre un sacerdote ignorante, Antonio, un religioso sabio, Eusebio, y fray Pedro de Alba, arzobispo de Granada, fallecido recientemente, a quien Juan de Valdés confía la enseñanza de las verdades de la fe cristiana. La idea que se va desprendiendo de las enseñanzas del arzobispo es la de un cristianismo interior en el que se presta especial atención a la fe justificante, como se demuestra en la interpretación del Credo, donde Juan de Valdés sigue casi literalmente el coloquio Inquisitio de fide de Erasmo; exalta al varón espiritual, y confronta la fe-certidumbre y la fe-confianza, con primacía de la segunda, a la que identifica con la fe viva. Cristianismo es entrega al bien, y erasmismo vuelve a ser la crítica de los hermanos Valdés a la devoción a las imágenes, oración verbal, censura de los clérigos, reliquias, confesión auricular y misa oída sin devoción. El alma cristiana es templo, y eje del cristianismo interior es el cuerpo místico, considerarnos miembros de un solo cuerpo, cuya cabeza es Cristo.

En el siglo XVI la política era religiosa, aunque erasmista. En Erasmo se inspiró Carlos I, y erasmistas fueron los altos clérigos y teólogos de su reinado.

El erasmismo gira en torno al ser humano: su función en el mundo, su deber, su relación con los demás. Y la espiritualidad que predican supone una actitud experimental ante los valores religiosos.

ANDRÉS LAGUNA

Andrés Laguna fue médico helenista, farmacólogo, botánico y humanista, conocedor de Italia, doctor honoris causa por Bolonia, hablante de seis idiomas, erasmista, avituallador del ejército imperial en Metz, mercader al tanto de la hacienda pública turca y pacifista.

Nació en Segovia, hijo de Diego Fernández Laguna, médico judeoconverso; estudió dos años de Artes en Salamanca, y en 1530 marchó a París, donde estudió medicina y se graduó en Artes en el Colegio de Francia, siendo discípulo de Pedro Danes, Jacques Toussaint y Juan Gédida en Artes, y de Silvio, Juan Winter y Juan Ruelio en medicina. Invitado por la Universidad de Köln pronunció el discurso Europa sese discrucians, defendiendo la unidad europea, y aludiendo a la paz. Estudió también lenguas clásicas, y leía en el original a Dioscórides. Regresó a España en 1536, manteniendo contactos con la universidad de Alcalá, y viajó a Inglaterra, viviendo algunos años en los Países Bajos y haciendo herbolarios en todos los lugares a los que iba, para comprobar las prescripciones de Dioscórides. Entre 1540 y 1545 residió en Metz, contratado como médico por la ciudad, y desde 1545 a 1554 permaneció en Italia, donde la universidad de Bolonia le nombró doctor honoris causa, y le honraron los papas Pablo III, que le nombró soldado de San Pedro, caballero de la Espuela Dorada y conde palatino; desde 1551 fue médico de Julio III. Estuvo hospedado en Venecia en casa del embajador español Diego Hurtado de Mendoza, humanista propietario de una nutrida biblioteca. Regresó a España a finales de 1557, tras tres años de estancia en los Países Bajos. Fue médico de Carlos I y Felipe II, logrando que Felipe II creara el Jardín Botánico de Aranjuez. Falleció en Guadalajara, y sus restos están depositados en Segovia, en la iglesia de San Miguel.

Trató temas literarios, históricos, filosóficos, políticos y médicos. Tradujo Materia médica de Dioscórides, con el título de Annotationes in Dioscoridem Anazarbeum (Lyon, 1554). En ella señala los errores cometidos por Ruelle. Consideró vigentes la teoría de los cuatro humores, pero se mostró escéptico respecto a la alquimia, rechazando cuanto no tuviera confirmación empírica; excepto lo referente a productos americanos, como el antisifilítico guayaco.

Sus obras principales son Europa heautentimorumene, De articulari morbo Commentarius (1551), Discurso breve sobre la cura y preservación de la peste (1556), Anatomia Methodus, sive de sectione humani corporis (1551); Methodus cognoscendi extirpandique excrecentes in vesicae collo corunculus (1551), Sobre la vida de Galeno; Tratado de pesos y medidas medicinales; Abecedario de los dogmas o sentencias de Galeno sobre Hipócrates; Viaje a Turquía (1557), etc.

Su libro más erasmista es Viaje a Turquía (1557), con repudio de las reliquias y simonías, tendencia realista y positivista, empírica y experimental.

JUAN LUIS VIVES

Juan Luis Vives es el más importante del Renacimiento filosófico español, nacido en Valencia y muerto en Brujas. Fue judío converso, pues su padre fue quemado en 1526, y su madre Blanca March enterrada en 1508, y desenterrada y quemada en 1529. Desde 1507 a 1509 estudió en Valencia, pero los procesos de la Inquisición contra su familia aconsejaron a su padre a mandarlo a París, donde llegó en 1511, y no regresó a España, aunque se le ofreció una cátedra en Alcalá de Henares en 1522, pues no sólo sus padres sino ascendientes paternos y maternos habían sido exterminados por el Santo Oficio, confiscándoseles sus bienes, quedando tres hermanas suyas en la más extremada pobreza. Con todo Juan Luis Vives predicó siempre el amor, la concordia y la pacificación. Vivió en el centro de los litigios de su tiempo, sin perder nunca la calma, tratando de comprender y conciliar.

Llegó a París en 1511, con 19 años, estudió en los colegios de Bauvais y Montaigu, siendo compañero de Luis Núñez Coronel, Gaspar Lax y Fernando de Enzinas, y discípulo de Dullaert, cuya vida escribió más tarde. Eran tiempos en los que había desaparecido la distinción entre lógica y metafísica, y de una sofística baladí, contra la que Juan Luis Vives redactó In pseudo-dialécticos, dirigido a su condiscípulo Juan Fort, en el que repudia a cuantos hacían de la filosofía una logomaquia de palabras incomprensibles. Concibe la metafísica como disciplina de lo real, y la lógica de lo formal. Terminados sus estudios parisinos en 1512 se instaló en Brujas, ciudad que consideró su patria, siendo preceptor de Guillermo de Croy (1517), uno de los flamencos que vinieron a España y acompañaron a Carlos I, siendo nombrado arzobispo de Toledo. En Brujas mantuvo correspondencia con Erasmo, Linacre, Tomás Moro, Guillaume Budé, Damián de Gois, Joäo de Barros, etc. Fue también preceptor de la familia española Valldaura, de judíos conversos, casándose con Margarita en 1524.

En 1519, enseñó en la Universidad de Lovaina, en amistad con Erasmo, que le asoció a la edición de las obras de San Agustín: revisando y comentando La ciudad de Dios, publicada en Basilea en 1522-1529, y retirada después por algunas frases erasmistas. En 1523, Enrique VIII le nombró preceptor de la princesa María Tudor, y lector de la reina Catalina de Aragón; protegido de Wolsey enseñó en el colegio Corpus Christi de Oxford, y publicó De institutione feminae christianae (1524) e Introductio ad Sapiantiam (1524).

Desde mayo de 1526 a junio de 1527, residió de nuevo en Brujas, donde escribió De subventione pauperum (1525), De Europae dissidis et Republica (1526), De pacificatione (1529) y Quam misera esset vita christianorum sub Turca (1929). De nuevo en Lovaina escribió De disciplinis (1531), Exertitatio linguae latinae, De anima et vitae (1538), Diálogos sobre la educación y De Europeae statu et tumultibus. Muriendo en Brujas el 6.5.1540.

En De disciplinis examinó las causas de la decadencia de los estudios y establece los métodos adecuados para la reforma de la enseñanza. Es una enciclopedia de la época, dividida en tres apartados: 1. De corruptis artibus, 2. De tradendis disciplinis y 3. De artibus.

Criticó a Aristóteles con respeto, y fue precursor de Bacon en el uso de la inducción. En psicología escribió De anima et vitae (1538), separando psicología y metafísica, e investigando las manifestaciones del alma. En Tratado del alma distingue la ratio especulativa, cuyo fin es la verdad, y la práctica, dirigida al bien. Llamaba anticipaciones a una serie de informaciones naturales que recibimos de la existencia sensible. Distinguió los juicios naturales y artificiales, y cultivó las asociaciones de ideas, estudiando la memoria, el olvido y los temperamentos. Fue precursor de la psicología diferencial y de la orientación profesional. Dedicó el libro III de De anima al estudio de las pasiones, inspirándose en Santo Tomás de Aquino.

En Juan Luis Vives, mens y cogitatio ejercen una función similar al entendimiento y la razón de Kant, y senile y sensatum a fenómeno y númeno.

Es la gran figura del Erasmismo español, es también avanzadilla de lo más típico del renacimiento: crítica de la autoridad, preocupación por el hombre, regreso a las fuentes clásicas, prédica de la observación y expresión, espíritu crítico y curioso, precursor de doctrinas que se convirtieron enseguida en tópicos de la época.

Amigo de Erasmo y Tomás Moro, cita e invoca mucho a Cristo, al modo de la Philosophia Cristi típicamente erasmista. En De concordia y discordia pide a Carlos I un Concilio general que atajara los males que sufría la cristiandad, aunque odia la guerra y no alaba al Imperio; pero le preocupaba la división de la cristiandad tras la escisión protestante, y la amenaza de los turcos. Por lo que escribió cartas a Adriano VI, Enrique VIII y Carlos I, y obras como De la insolidaridad de Europa y de la guerra contra el turco, De la condición de los cristianos bajo el turco, De concordia y discordisen el linaje humano y De la pacificación.

El Erasmismo influyó en el anticlericalismo español, en la preferencia de lo cristiano frente a lo católico y en la tendencia al individualismo.

MIGUEL DE CERVANTES

Especial fue el legado del pensamiento de Erasmo en la literatura de Miguel de Cervantes, pues sin el Elogio de la locura no habría existido el Quijote, por más que se diga que fue reacción contra los libros de caballería. La moral del amor, la comprensión y tolerancia, la preferencia por lo sencillo y espontáneo, las alusiones a la caridad, el episodio de los galeotes, muchas conversaciones entre Quijote y Sancho, e incluso el tema pastoril son temas erasmistas. También pudo conocer Cervantes el Monacatus non est pietas, como muestran los episodios de los frailes benitos, el ermitaño, las pláticas camino del Toboso y el eclesiástico de los duques. Batallón ve aurea mediocritas en don Diego de Miranda, ideal erasmista.

Pero en el Quijote hay también rebeldía contra el sistema político y social de la época, que hace que los grandes (clérigos, autoridades, duques, ricos) salgan malparados, o Sancho Panza sobresalga moral y políticamente por encima de los duques: lo que es otro rasgo de erasmismo. La ascendencia judía de Cervantes influyó también en la exaltación de la libertad que a veces se hace en el Quijote, además del concepto renacentista del hombre. Hay pues que aceptar que Cervantes fue de carácter erasmista, y que supo transmitir erasmismo a muchos pasajes del Quijote.

DESIDERIO ERASMO DE ROTTERDAM