TRATOS Y CONTRATOS DE MERCADERES POR TOMÁS DE MERCADO


Economista y teólogo dominico de la Escuela de Salamanca, innovador de la Escolástica del siglo XVI, Tomás de Mercado fue autor de Tratos y contratos de mercaderes y tratantes. A través de este tratado de moralidad mercantil, publicado en 1569, realizó las primeras definiciones sobre teorías macroeconómicas con un carácter científico, como las Teoría de la Paridad, la Teoría Cuantitativa y la Teoría del Precio Justo.

En este texto, Mercado justificaba el uso del interés bancario en préstamos como un bien frente a la idea de usura y realizó un profundo estudio sobre la circulación internacional de las divisas y la aparición de la inflación de los precios. Es una de las primeras y más determinantes obras económicas del Renacimiento y la pionera en el análisis de las relaciones económicas entre Europa y América a partir de la importación de metal acuñado desde los virreinatos a Sevilla.

TRATOS Y CONTRATOS DE MERCADERES, POR TOMÁS DE MERCADO

Tomás de Mercado nació en Sevilla, en 1523. Marchó muy joven a México, donde ingresó en la Orden de los Dominicos y estudiaba Artes y Teología. En 1558, tras graduarse, fue ordenado sacerdote y enseñó Prima de Teología en la Universidad de México, la primera universidad del Virreinato de la Nueva España, llegando a ser prior y profesor en el Convento de Santo Domingo de la ciudad.

En 1562, regresó a España para completar sus estudios en la Universidad de Salamanca, donde se doctoró como maestro de Teología. Formaba parte del grupo de filósofos y jurisconsultos que formaban la Escuela de Salamanca, dedicada a asuntos jurídicos, económicos y filosóficos.

Durante algún tiempo residió en Sevilla, donde analizaba a las empresas españolas que operaban en el comercio de la Carrera de Indias. Probablemente fue uno de los primeros eruditos que compaginaron su formación académica con experiencia directa del comercio con América a ambos lados del Atlántico. Como tantos otros moralistas de época, estuvo muy impresionado por la cantidad y dificultad de los casos de conciencia que planteaban los negocios con las Indias. Este fue el origen de su pensamiento económico y la redacción editorial, cuyas obras fueron todas publicadas en la ciudad hispalense.

En 1576, embarcó de nuevo hacia México, y murió durante el trayecto tras contraer una grave enfermedad. Su cadáver fue arrojado a las aguas de San Juan de Ulúa.

UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Por encargo de mercaderes sevillanos publicó en Salamanca, en 1569, Tratos y contratos de mercaderes y tratantes, compuesta de cuatro volúmenes: Del arte y trato de mercaderes; De cambios; De arrendamientos, préstamos y usuras; y De restitución. Esta obra fue reeditada en Sevilla, en 1571, como Suma de tratos y contratos, nombre por el que fue más conocida, a la que añadió otros dos volúmenes más: De la Ley natural y De la pragmática del trigo. Estaba dedicada al Consulado de Mercaderes de Sevilla, escrito en español y no en latín porque tenía una intencionalidad didáctica, a petición de los mercaderes de dicha ciudad. Consiguió bastante éxito tanto por las originales aportaciones a un tema inédito como por las tres ediciones publicadas en lo que quedaba de siglo XVI y su traducción al italiano en 1591.

Es un manual de moralidad mercantil, donde realizó una reflexión sobre el interés financiero, defendiendo sus usos éticos frente a la restricción de la Iglesia católica, que lo consideraba usura. En la epístola inicial explicaba los motivos de su redacción:
"Residiendo los años pasados en esta ciudad, Angelo Brunengo, hombre cursado desde su mocedad en los negocios de esas gradas, me compelió con buenas razones a poner orden y estilo claro muchas decisiones de cosas tocantes a mercaderes que en diversos tiempos y lugares había dado casi en todas materias de sus tratos, así viviendo en Nueva España como en esta Universidad."

Pocas personas estaban en condiciones de elaborar una obra así. En el periodo de su formación recibió un sólido conocimiento de las materias económicas de acuerdo con el molde escolástico-tomista de la Orden de los Predicadores. Desde un planteamiento moral, el interés de estos teólogos no era tanto el de analizar el funcionamiento del sistema económico, sino determinar la justicia o injusticia de las relaciones mercantiles y financieras. Les inquietaban todas las cuestiones que de algún modo podían afectar a dichos valores, por ejemplo, la propiedad, el crédito bancario, el precio justo, la teoría del valor, el intercambio, y la correlación de las transgresiones realizadas mediante la correspondiente restitución.

A esta formación básica, Mercado unía un gran conocimiento directo de los problemas comerciales y mercantiles de la época. Durante su estancia en Sevilla, observó que las novedosas y complejas transacciones mercantiles traspasaban los límites de la moral convencional. Primero analizaba las diversas operaciones que se estaban realizando entre mercaderes: la compraventa a través de sus instrumentos (al contado, al fiado y al pago anticipado), la variación de los precios según los plazos, la práctica de descontar anticipadamente pagarés, los intereses que rinde el dinero, etc. Después, tuvo que formar su propio criterio con argumentos nuevos, puesto que la tradición no contemplaba estas situaciones.

VISTA DE SEVILLA EN EL SIGLO XVI, POR ALONSO SÁCHEZ COHELLO

Entonces, Sevilla era la capital del comercio mundial, una ciudad cosmopolita y su comercio había alcanzado el carácter de internacional, pues las grandes operaciones muchas veces no las realizaba un mercader solo, sino mediante corredores y representantes allí establecidos. Estos corredores mercantiles podían ser tanto sevillanos como procedentes de otros territorios españoles o extranjeros: alemanes, flamencos, portugueses, burgaleses, vascos, catalanes, etc. La complejidad y multiplicidad de las relaciones comerciales fueron explicadas por Mercador:
"Los mercaderes sevillanos tienen Contratación en todas las partes de la Cristiandad y aun en Berbería. A Flandes cargar lanas, aceites y bastardos; de allá traen todo género de mercaderías,, tapicería, librería. A Florencia envían cochinilla, cueros; traen oro hilado, brocados, sedas y de todas aquellas partes gran multitud de lienzos. En Cabo Verde tienen el trato de los negros, negocio de gran caudal y mucho interés. A todas las Indias envían grandes cargazones de toda suerte de ropa; traen de allá oro, plata, perlas, grana y cueros en grandísima cantidad."

El tráfico ultramarino también fue descrito por el economista sevillano en la Suma de Contratos, quien demuestra una vocación americana:
"En las Indias Occidentales, después que los españoles alcanzaron y poseen con quietud el señorío y jurisdicción sobre los naturales, tienen comúnmente uno de dos tratos: que o son mineros o mercaderes. O se dan a sacar oro y plata o a llevar y vender la ropa que va de España, porque todo aquel imperio es fertilísimo de estos ricos y preciados metales y estéril y falto, a lo menos hasta ahora, casi de todo lo que es menester para una vida política y algo regalada, que ni hay paños finos, ni sedas, ni lienzo, ni vino, ni aceites, sin los cual en tanta abundancia de todo."

Un poco más avanzado el texto de la Suma de Contratos, continuaba la descripción:
"Pero de sesenta años a esta parte, que se descubrieron las Indias Occidentales, se le recreció para ello una gran comodidad y una ocasión tan oportuna para adquirir grandezas, que convidó y atrajo a algunos de los príncipes a ser mercaderes, viendo en ello pujantísima ganancia, porque se habían de proveer de aquí muchas provincias (la isla Española, Cuba, Honduras, Campeche, Nueva España, Guatemala, Cartagena, Tierra Firme, con toda la grandeza del Perú), casi todo género de ropa y de muchos mantenimientos y, en parte, aun hasta el trigo y harina que se ha de comer, lo cual todo puesto allá, a causa de la gran penuria y falta que hay de ello y de la mucha plata y oro, valía y vale, como dicen, un Perú."

SUMA DE TRATOS Y CONTRATOS, POR TOMÁS DE MERCADO

El creciente aumento de las transacciones financieras que acompañó el movimiento transoceánico produjo una mayor circulación de moneda acuñada en plata. Como consecuencia, se produjo una enorme subida de los precios, es decir, un amplio incremento de la inflación de precios sobre los productos de consumo, fenómeno monetario muy descrito por los tratadistas de la época. Mercado ofreció tres causas básicas que provocaban el aumento de precios:
1. la exportación produce un tirón sobre la demanda de productos locales
2. el recargo impuesto por la necesidad de financiar los envíos
3. el aumento de precios también se produjo en el Nuevo Mundo ante la carestía de productos europeos
"En Indias, hay mucho que comprar y se compra por precios excesivos, como cosa que va tan lejos de acarreo; y con todo se estima el dinero en menos, porque la abundancia es tan grande que deshace esta causa."

Así se producía una enorme disparidad en el poder adquisitivo entre el Viejo y el Nuevo Mundo; de aquí las grandes transacciones de dinero de uno a otros continente, a pesar de los costos añadidos del transporte (fletes, aranceles, seguros), pues como escribió Mercado, "cien pesos den México son iguales con ochenta y cinco en España".

A través de la observación de estos fenómenos que Tomás de Mercado vivió y comprobó de forma directa, fue elaborando toda una teoría del dinero en la que juegan factor fundamental dos construcciones: la Teoría del tipo de cambio y la Teoría cuantitativa del dinero.

Al objeto de elaborar ambas teorías de forma coherente y fundamentada, primero distinguió entre el valor de uso de la moneda y su estima social, siendo esta diferente estima en unos u otros lugares uno de los factores que influyen decisivamente en el nivel de los precios, pero a su vez esta estimación depende de la abundancia o escasez del dinero. Por eso escribió "en toda Flandes, en toda Roma, se estima más que en toda Sevilla, y en Sevilla más que en Indias, y en Indias, más en Santo Domingo que en Nueva España, y en Nueva España más que en Perú".

Esta gradación es expresiva de la relación entre el volumen de los medios de pago y la fortaleza de la moneda. Ante esto, en su obra, Mercado insistía en la necesidad de que el valor relativo monetario esté compensado con la fortaleza y estabilidad de la unidad monetaria, garantía del orden social y económico. Partiendo de estas dos ideas, Mercado estableció la relación entre el tesoro americano y la subida de los precios (conexión masa monetaria-nivel de precios), y determinó la influencia de dichos factores sobre el cambio exterior, justificando las diferencias de éste por las diferencias del poder adquisitivo de la moneda en los distintos países.

Así anticipaba la Teoría de la paridad, basada en la paridad del poder adquisitivo de la moneda:
"Los cambios modernos se fundan en la diversa estimación del dinero, como se entiende que ha de ser universal, de todo un reino, o provincia, o universidad, no particular de dos, o tres o cincuenta necesitados en el pueblo, sino según los ejemplos puestos declaran, en toda una república, como vemos que en toda Flandes, en toda Roma, se estiman más que en toda Sevilla, y en Sevilla más que en Indias... Estos basta para justificar la ganancia que en cambios se alcanza."

TOMÁS DE MERCADO

Respecto a los precios, continuó con la tradición escolástica hispana en la Teoría del precio justo que debía estar alumbrado por la ley natural y fijado a ser posible por la autoridad pública, o al menos limitado en sus circunstancias de negociación:
"De ley natural es se venda por su justo precio, más no enseña cuál es su justo valor de cada especie de ropa; déjalo a la república que cuando le pareciere convenible, lo tase. De manera que estas leyes y potestades eclesiásticas y seglares pueden obligarnos a celebrar nuestros contratos y negocios con ciertas circunstancias y condiciones, y aún vedarnos algunos contratos que, dado sean de suyo lícitos en general, en este tiempo o en esta tierra o a esta gente no convienen. Todo lo cual se les comete a los prelados y príncipes que lo provean y declaren."

Mercado fue uno de los escolásticos más críticos con la actividad de los banqueros que traficaban con los depósitos de sus clientes. Advirtió que la prudencia no es una virtud suficiente para garantizar la solvencia bancaria, por lo que es necesario mantener en todo momento un coeficiente de caja del 100%.

Analizó también la actividad comercial y las ferias de Sevilla y Medina del Campo, el tráfico mercantil entre España y América, y el sistema de monopolios portuarios; justificando la existencia y comercio con esclavos guanches, cuyo tráfico exclusivo detentaba el puerto de Málaga.

Estas fueron sus palabras:
"Ahora no hay quien no pretenda su interés y quien no cuide más de proveer su casa que la república. Así vemos que las haciendas particulares, esas van adelante, y crecen; las de la ciudad y consejo disminuyen; son mal proveídas y peor regidas, si no son ya ventas. Así dice Aristóteles, que es inevitable el deleite que el hombre recibe de ocuparse en sus negocios propios. No se puede fácilmente explicar cuánto hace el caso, para hacer una cosa con alegría considerar el hombre que es suya. Al contrario es gran tibieza la que trata negocios comunes. De modo que perdida aquella primera caridad fue necesario que cada uno tuviese alguna parte en las temporalidades, en raíces o en muebles; para que ya no el amor universal, a lo menos el particular interés le moviese a conservarlo. De manera que creciese todos los bienes repartidos y divididos, que no pudieran dejar de venir a muy menos, si en montón (supuesto el pecado) se quedaren."
SUMA DE TRATOS Y CONTRATOS

Aunque la redacción de la Suma de Contratos tuvo un origen moral y didáctico, sus planteamientos científicos tuvieron una mayor repercusión y relevancia en el análisis económico. No solo constituye un valioso documento descriptivo, sino también uno de los antecedentes teóricos más interesantes y profundos de su tiempo en material mercantil, financiera y económica.

Su teoría de los precios está más desarrollada que las de sus compañeros Domingo de Soto y de Bartolomé de Medina. Es incluso superior a la obra del francés Bodino, Responses aux paradoxes de Monsieur Malestroit, de 1568, con la que coincide cronológicamente en la formulación de la Teoría cuantitativa del dinero. De todas formas, otro de sus compañeros de la Escuela de Salamanca, Martín de Azpilcueta, fue el verdadero promotor de esta ley financiera.

La Suma de Contratos fue muy citada en el siglo XVI como obra de referencia por otros economistas, pero fue cayendo en el olvido en el siglo XVIII. En 1880, apareció incluida en el catálogo de Colmeiro, denominado Biblioteca de los economistas españoles de los siglos XVI, XVII y XVIII.

Ya en el siglo XX, se ha ido recuperando la innovación y originalidad de los economistas españoles de los siglo XVI y XVII, en la obra de autores europeos como Schumpeter, Sayons, Majorie Grice-Hutchinson y Pierre Vilar. El primero en recuperar la importancia de Mercado fue el economista e historiador francés André Sayos, quien se refirió así "en el primer rango hay que poner el tratado de Tomás de Mercado", en su obra Origen de las instituciones económicas de la América española (siglo XVI), publicada en 1528. El economista austriaco Joseph Alois Schumpeter lo comentó en varias ocasiones en su Historia del análisis económico, en 1950, quien a su vez lo había estudiado a partir de la información que había leído en la obra Interest and Usury, publicada por el economista y jesuita estadounidense Bernard W. Dempsey, en 1943. Por último, la historiadora francesa Marjorie Grice-Hutchinson tradujo una parte de la obra de Mercado al inglés y la incluyó en su The School of Salamanca, en 1952.

Entre los autores españoles, José Larraz ha sido el pionero en reivindicar el valor para la historia del pensamiento económico de obras como la de Mercado, en su libro La época del mercantilismo en Castilla, 1500-1700, publicado en Madrid, en 1963:
"El esfuerzo de Mercado y de sus antecesores y sucesores en materia de cambio exterior es sumamente interesante, porque representa una anticipación de tres siglos y medio de Cassel, y de dos y medio respecto de los ingleses de comienzos del XIX, que más de cerca precedieron al economista sueco."

TRATOS Y CONTRATOS DE MERCADERES

Mercado escribió también obras de carácter filosófico, de las cuales destacan dos: Commentarii lucidissimi in textum Petri Hispani y In Logicam magnam Aristotelis commentarii, publicadas en Sevilla, en 1571, que son dos comentarios a las Súmulas de Pedro Hispano, el primero, y a las Dialécticas de Aristóteles. No sólo estuvo influenciado por Pedro Hispano y Aristóteles, también por Luis Vives, Porfirio, y santo Tomás de Aquino.

Aunque no fue un renacentista, fue un innovador dentro del sistema escolástico, que trató de aclarar los conocimientos encerrados en conceptos oscuros que filósofos y eruditos de la Escolástica medieval llenaron con retorcidas palabras. El mejor medio para obtener conocimientos es la Dialéctica; instrumento que tomó para combatir tanta verborrea, el más preciado para la Escolástica, y el que más tiempo de estudio impartía a sus alumnos. Valorando la dialéctica para la mejor obtención de conocimiento, en este aspecto se muestra la influencia de Pedro Hispano, quien decía en la summalae logicales:
"La dialéctica es el arte de las artes y la ciencia de las ciencias porque tiene el camino para llegar al principio de todos los métodos. En efecto, solamente la dialéctica puede discutir con probabilidad los principios de todas las artes y, por lo tanto, la dialéctica debe estar en primer término en el aprendizaje de las ciencias."

Derivado de esto, se pueden señalar tres puntos en el pensamiento de Tomás de Mercado:

1. La dialéctica es ciencia de ciencias y arte de artes, pero añadía que esto es así porque se ocupaba en exponer la naturaleza de la definición, de la división y de la argumentación.
2. La dialéctica es la primera de las ciencias que se aprende.
3. El estudio de la dialéctica ha de empezarse con el término.

Según Aristóteles la dialéctica es la lógica de las cosas probables y según los estoicos y escolásticos es igual a la lógica. Con tal estima hacia la dialéctica, Mercado decidió hacer de ésta algo más inteligible, de modo que se dé un vistazo general cuando apenas se empieza su estudio, para hacerlo con más detenimiento en etapas posteriores. Para hacer esto consideraba necesario dejar las palabras oscuras y abigarradas, para escribir de modo más libre. Ya no vemos la estructura férrea en él, se puede decir que incluso es desordenado, aun cuando se trata de lógica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario