LUIS ORTIZ PRECURSOR DEL MERCANTILISMO Y DEL ARBITRISMO


Luis Ortiz fue un economista y contador real, miembro de la Escuela de Salamanca y precursor del movimiento económico Arbitrismo y de la doctrina del Mercantilismo, a mediados del siglo XVI.

En su obra Memorial al Rey, escrita en 1558, realizó un análisis del empeoramiento de la economía de España y de la mala situación financiera de la Monarquía de Felipe II, proponiendo un novedoso y progresivo programa de reformas tanto sociales como económicas, basadas en medidas proteccionistas e inversionistas, pero también en cambios en las actitudes y mentalidades sociales.

LUIS ORTIZ PRECURSOR DEL MERCANTILISMO Y DEL ARBITRISMO

Luis Ortiz fue contador del cuerpo de Artillería, primero, y de Hacienda, después, del Reino de Castilla durante el reinado de Felipe II. Llegó incluso a ser contador mayor de cuentas y consejero real. Era natural de la ciudad de Burgos, vivió en las décadas centrales del siglo XVI. y era proveniente de una familia de larga tradición en la burocracia real.

Debió de estudiar en la Universidad de Salamanca, pues pertenece a la Escuela de Salamanca. Este fue un grupo de filósofos, juristas y economías que desarrollaron los primeros análisis macroeconómicos desde un punto de vista moral y establecieron las bases del pensamiento económico de carácter científico.

Su principal contribución fue la obra Memorial al Rey para que no salgan dineros de estos Reinos, escrita en Valladolid, en 1558, y estaba dedicada a Felipe II para el que trabajaba en su administración. Es un tratado sobre política económica de carácter proteccionista e intervencionista, que conllevó a la definición del Mercantilismo y Arbitrismo. Esta había permanecido inédita hasta 1957, por lo que Ortiz había sido considerado como un escritor mercantilista más de los muchos que hubo en su época partidarios del Bullionismo, doctrina económica del siglo XVI que consideraba que la riqueza y el poder de un Estado se determinaba por la cantidad de metales preciosos que acumulaba, promoviendo el proteccionismo y el superávit comercial. Sin embargo, a mediados del siglo XX, los historiadores José Larraz, Marjorie Grice-Hutchinson y Pierre Vilar han rescatado su figura y demostrado que Ortiz fue un economista con ideas precursoras en las ciencias económicas. De forma más actual, el profesor Ernest Lluch publicó Memorial del contador Luis Ortiz a Felipe II, durante sus estudios realizados al economista castellano entre 1998 y 2000.

ESCUELAS MAYORES DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Como filósofo de la Escuela salmantina, Ortiz pudo comprobar que la llegada a España de grandes remesas de metales preciosos provenientes de América estaba generando una enorme inflación. Por eso se involucró en las nuevas doctrinas mercantilistas basadas en el proteccionismo e intervencionismo regio en la actividad económica y que propiciaron la revisión de los modelos tradicionales.

En el Memorial al Rey, Ortiz se manifestó como uno de los primeros críticos de la política económica seguida por la Monarquía hispánica, tras la bancarrota de los Austrias. Este real arbitrio consideraba que la estabilización de los precios se basaba en el mantenimiento en España de las remesas de metales preciosos llegados de América y, para tal fin, propuso la prohibición de la salida de estas remesas acuñadas en moneda hacia el extranjero con la intención de acumular dichos recursos.

Pero, ante todo, su objetivo iba más allá hasta aconsejar el aumento de la productividad. Si se pronunció a favor de la acumulación de capital fue para a partir de este realizar inversiones y, en definitiva, promover la creación de riquezas mediante una adecuada industrialización de la economía nacional.

Y para conseguir una paulatina reindustrialización económica, Ortiz planteaba dos medidas proteccionistas: se debía prohibir la exportación de las materias primas al extranjero; y se debía prohibir la importación de productos manufacturados extranjeros con destino al mercado nacional. Con esto se conseguía un doble objetivo: por un lado, evitar la fuga de masa monetaria al exterior y su consiguiente mantenimiento; y, por otro, la protección y estimulación de la industria interior nacional. Así lo explicaba en el siguiente texto:
"Entendido está que de una arroba de lana que a los extranjeros cuesta quince reales hacen obrajes de tapicerías y otros paños, y cosas labradas fuera de España, de que vuelven de ello mismo a ella valor de más de quince ducados, y por el semejante de la seda cruda en madeja de dos ducados que les cuesta un libra, hacen rasos de Florencia, y terciopelos de Génova, telas de Milán, y otras de que sacan aprovechamientos de más de veinte ducados, y en el hierro y acero de los que les cuesta un ducado, hacen frenos, tenazas, martillos, escopetas, espadas, dagas, y otras armas, y cosas de poco valor de que sacan más de veinte ducados y a veces más de cien, y ha venido la cosa a tanta rotura, que aun la vena de que se hace el hierro llevan a Francia, y allá tienen de poco acá herrerías nuevas, todo en daño, no sólo de nuestras honras, pues no tratan peor que a bárbaros, más aún de nuestras haciendas, pues con estas industrias nos llevan el dinero, y la misma orden se tiene en la grana, en la cochinilla y en lo demás que España se cría y viene de Indias, que demás de proveerse otros reinos de los que Dios Nuestro Señor nos da en estos, que ni sabemos aprovecharnos de ello, ni conservarlo, es causa no sólo de llevarnos el dinero, más de que en estos reinos valgan las cosas tan caras por vivir por manos ajenas… y el remedio para esto es vedar, que no salgar del reino mercaderías por labrar, ni entren en él labradas. Con estos es visto que los mercaderes extranjeros vendrán a comprar lo que les falta en sus tierras; y como ahora pagan por la arroba de lana quince reales pagarán por la obra que de ello resultase quince ducados, y así en todo lo demás conforme lo dicho que por cuenta líquida se verificara que si se pasa de presente un millón de mercaderías cada año, sacarán por lo menos remediándose lo sucedido de aquí adelante, con sola la mercancía que tenía el dicho valor, más de ocho, o diez millones; y de todo lo que de lo susodicho se montare, es imposible que vuelva a España la décima parte de su valor de mercaderías por labrar de otros reinos, y lo restante forzosamente ha de volver en dineros."

A fin de lograr los objetivos enunciados en este párrafo, Ortiz se ocupó en su Memorial al Rey de promover la construcción de estructuras económicas necesarias, tales como canales, esclusas, molinos de viento y de agua, población forestal, etc.

MEMORIAL AL REY, POR LUIS ORTIZ

De forma consecuente, propuso un programa de medidas urgentes que hubiera podido sacar al reino de la crisis: la supresión de aduanas interiores entre los diversos reinos hispanos, la desamortización de los bienes de la Iglesia, la retirada de todo tipo de ocio, el aumento de la productividad laboral, el estímulo del trabajo frente a la holganza del sector nobiliario, el fomento del crecimiento demográfico rural, la extensión de cultivos de regadíos, una repoblación forestal y una reforma fiscal para que pagasen “los que devieren y no los que no pueden”. Sobre las ferias castellanas, proponía un plan de reformas, debiendo concentrar en Toledo la mercancía llegada de las Indias.

Es original y distintivo el carácter progresivo de las reformas de Ortiz, para evitar que la implementación de su programa no desencadenase en una sublevación social. Así, la prohibición de exportar materias primas y de importar productos fabricados debe ejecutarse cuatro años después de oficializarse el real decreto. Para que durante este periodo de cuatro años:
"… los naturales aprendan oficios, y vengan otros oficiales de fuera, y en el pregón se ha de apercibir que no se dará otra prorrogación, con lo cual se darán prisa a aprender oficios, y si con la que se diesen en los dichos cuatro años no hubiere bastante recaudo de oficiales que labren todo lo que en el Reino de cría, se puede volver a pregonar, prorrogación de cuatro años más o menos, según pareciese, hasta tanto que haya abundancia de oficiales que hagan todo lo necesario para estos Reinos, para otros y para Indias."

Esta valoración positiva de los "oficios mecánicos" indica que Ortiz no compartía los prejuicios sociales de la época. Vivió en un momento en el que había empezado a funcionar la discriminación contra los "cristianos nuevos" y en el que el trabajo mecánico en talleres artesanales era reservado a la clase social baja. Por tanto, se hacía necesario un cambio en la mentalidad de la clase noble y concienciar a infanzones e hijosdalgo que el empleo en labores manuales no generaba una deshonra social. Pero iba más allá desde un punto de vista moral, pues Ortiz consideraba que era lícito el enriquecimiento personal con proyección social.

MEMORIAL DEL CONTADOR LUIS ORTIZ, POR ERNEST LLUCH

Sin embargo, Ortiz no pudo relacionar el aumento de la cantidad de plata monetizada circulando en Castilla y la subida del nivel general de precios, es decir, no supo definir una Teoría cuantitativa del dinero, como lo hicieron sus dos compañeros salmantinos Martín de Azpilcueta y Tomás de Mercado.

Por lo demás, aunque Ortiz permaneciese aislado y sin continuidad con el resto de los pensadores económicos, siempre fue un exponente de la "disidencia" intelectual española y un antecedente del Arbitrismo económico del siglo XVII. En la actualidad, es considerado como uno de los grandes precursores del Mercantilismo, pues había analizado y resuelto las bases de este sistema de política económica mucho antes que sus principales defensores.

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