CARTAS ESFÉRICAS DE URUGUAY Y RÍO DE LA PLATA POR ANDRÉS DE OYARVIDE


Teniente de fragata de la Real Armada española, Andrés de Oyarvide fue geógrafo y cartógrafo náutico de la Segunda Expedición al Río Grande en 1776, y en la Expedición de Límites del Río de la Plata en 1783, levantó la Carta Esférica del Río Uruguay en 1802 y la Carta Esférica del Río de la Plata en 1804.

ANDRÉS DE OYARVIDE

Andrés de Oyarvide, también escrito Oyarbide, nació en alguna villa de la Provincia de Guipúzcoa a mediados del siglo XVIII.

Debió pertenecer a algún linaje de la nobleza vasca relacionado con las actividades marítimas, pues comenzó una carrera profesional en la Real Armada española. Y, tras demostrar su hidalguía, cursó estudios náuticos en la Academia de Guardiamarinas de Cádiz, graduándose como piloto de primera clase con el rango de alférez de fragata, en 1771.

Su primera operación naval estuvo en la armada del general Luis de Córdova y Córdova, con el cargo de tercer oficial en la fragata Santa Teresa de Jesús, de 30 cañones, al mando del capitán Basco Díaz de Morales. En 1772, cruzó el océano Atlántico desde Cádiz a Veracruz, de cuya derrota realizó su primera obra hidrográfica ultramarina.

Continuó con algunas operaciones en el Mediterráneo, primero en la expedición de auxilio de Melilla, en 1774, y una vez traspasado a la armada del general Pedro González de Castejón y Salazar en el infructuoso asedio de Argel, en 1776.

En 1776, fue seleccionado para tomar parte de la Segunda Expedición al Río Grande del virrey del Perú, Pedro de Cevallos Cortés y Calderón. Se trataba de una potente armada formada por 20 buques navales y 96 embarcaciones de transporte que llevaban a 9.000 soldados, además de pertrechos de guerra y materiales de defensa para fuertes y puertos, al mando del teniente general Francisco Javier de Everando-Tilly. El objetivo era terminar con el expansionismo territorial del Reino de Brasil que los portugueses estaban efectuando sobre el cono sur de América.

El 13 de noviembre, partió desde el Departamento Naval de Cádiz a bordo de la fragata Santa Clara, de 30 cañones, con la función de piloto, al mando del capitán Pedro de Cárdenas. Tras tomar la isla de Santa Catalina, el 22 de febrero de 1777, la fragata sufrió un naufragio en el estuario del Río de la Plata, el 26 de julio, en el que Oyarvide consiguió sobrevivir.

TRATADO DE SAN ILDEFONSO POR CARLOS III DE Y MARÍA I

La firma del Tratado de San Ildefonso, en 1 de octubre de 1777, puso fin a las hostilidades entre los Ejércitos de España y Portugal en Suramérica y el comienzo de la Expedición de Límites del Río de la Plata que delimitaría la definitiva frontera entre el Virreinato rioplatense y el Reino brasileño.

La expedición estaría formada por cuatro partidas delimitadoras, cada una al mando de un comisario que sería un oficial de la Real Armada y acompañados de científicos y soldados, que se pondrían de acuerdo con su correspondiente partida portuguesa sobre el terreno fronterizo entre las cuencas de los ríos Uruguay y Amazonas, incluyendo el litoral entre el estuario de La Plata y la isla Santa Catalina. Además de las cuestiones delimitadoras, las comisiones debían realizar observaciones y estudios sobre la naturaleza y la etnografía del territorio, el desarrollo económico y las posibilidades de explotación minera, ganadera, agrícola, etc.

En 1783, Oyarvide fue integrado en la segunda partida de la Comisión Delimitadora, cuyo comisario era el teniente de navío Diego de Alvear y Ponce de León, junto al geógrafo e ingeniero militar José María Cabrer. Se encargarían del trazado fronterizo desde la ciudad de Montevideo, hacia el interior siguiendo el estuario del Río de la Plata y el río Uruguay, hasta la desembocadura del afluente Pepirí Guazú, y hasta la Barra de Chuy por la costa atlántica.

VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

El 23 de diciembre de 1783, la comisión partió del puerto de Buenos Aires con destino a Colonia Sacramento, donde se reunió con la partida portuguesa al mando del comisario Juan Francisco Roscio, dando comienzo los trabajos.

El 21 de enero de 1784, zarpó desde San Fernando de Maldonado para repasar el litoral atlántico hasta Barra del Chuy.

En algún momento hubo una parálisis de la comisión portuguesa debido a sus discrepancias sobre los criterios utilizados en los estudios y trazados cartográficos. De todas formas, la expedición española entró por el estuario de La Playa, poniendo rumbo norte por el río Uruguay y, en 1786, alcanzaba el río Grande del sur, Monte Grande y Misiones Orientales.

En 1787, se realizaron amplios trabajos en el Alto Uruguay y, en 1788, se buscó la fuente del río en la sierra del Mar, donde fue atacada por una tribu indígena.

Tras este inconveniente, el comisario Alvear decidió remontar el río Paraná junto a los expedicionarios lusos. A bordo de seis embarcaciones, zarparon río arriba desde Candelaria (junto a Posadas) hasta alcanzar las cataratas del Iguazú, a finales de 1788. Sobre este accidente hidrográfico, Oyarvide escribió en su diario:
"El confuso ruido de las aguas, sus choques y embates, el color cetrino y turbio de ellas, el casi negro de las paredes, su altura cubierta de bosques y el silencio de las aves hacen del sitio junto al Salto, tristísimo y asombroso."

CATARATAS DE IGUAZÚ

En la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú se marcaría la frontera entre el territorio español de Misiones Occidentales al sur y el brasileño de Matto Grosso al norte. Desde este lugar, el comisario Alvear decidió delegar en Oyarvide la misión de remontar el río Iguazú hasta encontrar el canal de Pepirí Guazú, que pasa paralelo a la sierra de Misiones y se comunica con el Uruguay. Partió junto a la comisión portuguesa de Francisco das Chagas, que fracasó por la falta de víveres y la oposición lusa.

En marzo de 1789, la partida de Oyarvide llegó a Santo Ángel Guardián de las Misiones, una de las misiones jesuíticas asentadas al oeste del Pepirí Guazú, donde se recuperaron de las fatigas y enfermedades. Los demarcadores habían soportado las inclemencias del clima y la dificultad del terreno para trabajar sobre el terreno, en pleno centro de las Misiones. Oyarvide describió en su diario el sacrificio que estaban haciendo sus compañeros para cumplir con la misión, atravesando intrincadas selvas con animales peligrosos, a la vez que quedaban asombrados al descubrir la naturaleza exuberante.

En mayo, regresaron al canal y en junio ya habían llegado a la orilla opuesta en el Paraná. En la actualidad, este canal repleto de meandros y algunos saltos hace de frontera entre Argentina y Brasil.

Tras volver a Santo Ángel, en Misiones Orientales, en 1789, ambas partidas enviaron la cartografía correspondiente a Buenos Aires y Río de Janeiro. Pero las autoridades brasileñas no aceptaron la demarcación de las vertientes del río Pepirí Guazú y sus afluentes en la región del río Paraná. Oyarvide regresó a una misión que quedaría paralizada a mediados de 1791, por las disconformidades de los expedicionarios portugueses sobre los límites fronterizos, que nunca los reconocieron en esta área.

MISIÓN JESUITA GUARANÍ ORIENTAL

De todas formas, sus trabajos cartográficos fueron los primeros realizados de forma seria, precisa y rigurosa entre el río Paraná y el Alto Uruguay.

A pesar de la negativa de las autoridades lusas de continuar con la misión, Oyarvide permaneció en Santo Ángel, apoyando a su capitán y comisario de su partida Diego de Alvear y colaborando en las tareas que realizaba el comisario y botánico Félix de Azara.

A finales de 1795, recibieron la orden del nuevo virrey rioplatense Pedro Melo de Portugal y Villena para realizar un reconocimiento integral del río Uruguay, desde Misiones Orientales hasta Buenos Aires, y levantar trabajos cartográficos. Alvear permitió que fuese Oyarvide el encargado de esta nueva misión dando por concluida su participación en la Expedición de Límites. Junto a él también viajaría el piloto Juan de Inciarte. Todas sus mediciones y comprobaciones quedaron anotadas en su Diario de Viaje, que después formaría su Carta Esférica del río Uruguay, considerada la primera carta hidrográfica de este río. Era un trabajo preciso, riguroso y detallado, con sus profundidades, que perfeccionaría en un viaje posterior.

Así describía al río Uruguay en su Diario:
"De acuerdo al tratado de 1777 se hizo un relevamiento integral del río Uruguay desde el Pepirí a San Javier, unas 250 leguas en total. El Uruguay es el que junto con el Paraná componen el gran Río de la Plata y sin controversia uno de los que riegan el vasto continente de la América Meridional. Tiene su origen no distante de la costa del océano Atlántico, por la latitud austral de 27° 30´, poco más o menos, en las altas serranías que están frente de la isla de Santa Catalina y corriendo de principio al occidente recibe tantas aguas vertientes de la misma sierra que a las 20 o 25 leguas de su nacimiento por donde atraviesa el camino que hacen de San Pablo a Viamon, lo pasan los portugueses con el nombre de río de las Canoas, donde es ya caudaloso."

En enero de 1798, zarpó desde Montevideo a bordo de la fragata Santa Clara, de 34 cañones, al mando del capitán de fragata José de Quevedo, siendo el tercer oficial. Antes, el gobernador de Montevideo, José de Bustamante y Guerra, le había solicitado efectuar el derrotero náutico desde el estuario rioplatense hasta Cádiz, pues se había ganado su respeto y admiración. Pero, debido al bloqueo británico que sufría esta ciudad, la fragata finalizó en el Departamento Naval de El Ferrol, a finales de marzo, acompañada de las fragatas Santa Florentina y La Medea.

Por los excelentes servicios prestados en la Expedición de Límites, en agosto de 1798, fue ascendido a alférez de navío.

En 1799, recibió la orden de embarcar en el Departamento Naval de Cádiz, que ya había sido despejado de navíos británicos, para partir de nuevo al Virreinato del Río de la Plata.

DESEMBOCADURA DEL RÍO DE LA PLATA

El Río del Plata es un amplio valle por el que discurren dos ríos principales, el Paraná y el Uruguay, de norte a sur, recibiendo otros caudalosos afluentes como el Iguazú, el Paraguay, el Pilcomayo, el Salado o el Negro hasta su desembocadura en el estuario del Plata, en cuyo litoral se ubican ciudades tan importantes como Buenos Aires, Colonia Sacramento y Montevideo. Tiene una longitud de 300 kilómetros y una anchura de 220 en su desembocadura. Una de sus características es la gran cantidad de fango que arrastra su caudal, provocando la elevación de sus fondos y la complejidad de su navegación.

Con el establecimiento del Apostadero de Buenos Aires, en 1776, se hacía necesario continuar estudiando los fondos fluviales que el marino José de Bustamante y Guerra ya había empezado unos años antes durante su Expedición científica y política alrededor del Mundo liderada por Alejandro Malaspina. Ahora ya como gobernador de Montevideo y conocedor de la experiencia que había demostrados el marino guipuzcoano, encomendó a Oyarvide la investigación hidrográfica y la elevación de cartas de navegación entre el estuario del Río de la Plata al sur y la confluencia de los ríos Paraná y Uruguay al norte.

En enero de 1800, comenzó su misión, recorriendo en pocos meses el litoral entre la ensenada de Barragán y el puerto de Montevideo.

Debido a la continuación de la Guerra anglo-española de 1796-1802, a inicios de 1801, se puso al mando de una de las veintiuna lanchas cañoneras con las que contaba la flota defensiva de Montevideo.

CARTA ESFÉRICA DE RÍO URUGUAY

Entre octubre de 1801 y marzo de 1802, por solicitud del comisario Félix de Azara al virrey, Oyarvide efectuó las comprobaciones sobre el curso inferior del río Uruguay, dando continuidad a sus estudios de 1796. Prácticamente, había terminado el levantamiento de la Carta Esférica del Río Uruguay, en cuya memoria del viaje indicaba la "configuración del Uruguay desde la isla de Martín García, hasta el Pepirí inclusive". Después, revisó toda la documentación y cartas realizadas hasta el momento por otros cartógrafos, que Bustamante le fue entregando.

A inicios de 1803, desde Colonia de Sacramento y Buenos Aires, Oyarvide inició la ejecución de la Carta Superior del Río de la Plata, es decir de la zona media y alta del curso del Uruguay. Primero, empezó con el sondeo, descripción de corrientes, mareas y observaciones astronómicas del espacio de Samborombóm y cabo San Antonio y los bancos de la Gaviota, Magdalena, Chico, Ortiz y Playa Honda. De allí pasó al levantamiento de la zona más peligrosa del río, el curso medio donde se encontraban los peligrosos bancos Arquímedes e Inglés.

En 1804, continuó desarrollando el litoral atlántico oriental, y con ello el levantamiento de los planos de Maldonado, Rocha, Castillos, cabo Polonio y la desembocadura del Río Solís, apoyados en las cartas realizadas por la expedición de Malaspina, Gundín y los demarcadores.

CARTA ESFÉRICA DEL RÍO DE LA PLATA

En agosto de 1804, partieron cuatro fragatas de guerra desde Montevideo hasta Cádiz: Medea, Clara, Fama y Mercedes. En esta escuadra estaban de vuelta el retirado gobernador y marino José de Bustamante y el comisario de límites y mayor general Diego de Alvear, ambos habían sido jefes de Oyarvide. La fragata Nuestra Señora de las Mercedes estaba al mando del capitán donostiarra José Manuel de Goicoa y Labart. El 5 de octubre, esta escuadra fue atacada por una flota británica al mando del comodoro Graham Moore a la altura del cabo de San Vicente. La Mercedes fue estallada a cañonazos mientras se defendía, muriendo casi 300 tripulantes, entre ellos el comisario Alvear y el capitán Goicoa, y un valiosísimo cargamento de monedas. Las otras tres fragatas tuvieron que rendirse ante la superioridad de fuerzas británicas.

En otra ocasión, el nuevo gobernador montevideano, Pascual Ruiz Huidobro, envió una carta al secretario real de Marina, Domingo Pérez de Grandallana, exigiendo un nuevo destino para Oyarvide, por solicitud del guipuzcoano debido a su estado de fatiga y enfermedad. Según su propuesta, se haría cargo del Real Apostadero de Montevideo como ayudante de la jefatura y profesor del Cuerpo de Pilotos, continuando con sus estudios sobre el Río de la Plata.

En octubre de 1804, el virrey le puso al mando de la goleta Dolores, con la misión de reconocer la costa del sur hasta el cabo Corrientes, actual ciudad Mar del Plata, al objeto de incrementar el área de control de la Provincia de Buenos Aires por la costa atlántica sur. Tras regresar a Montevideo, en diciembre del mismo año, Oyarvide había completado la Carta Esférica del Río de la Plata. Allí supo del visto bueno por la Corte para el empleo en el Apostadero naval montevideano y su ascenso a teniente de fragata.

CARTA ESFÉRICA DEL RÍO DE LA PLATA

Sin embargo, una nueva Guerra anglo-española empezada en 1804 y el consiguiente riesgo de invasión por alguna flota británica impidió su retiro. A inicios del 1805, fue incorporado a las fuerzas navales rioplatenses al mando del brigadier Pascual Ruiz Huidobro, formadas por cuatro corbetas, una fragata, un bergantín, una goleta, un falucho, y veinticinco embarcaciones menores armadas con cañones.

En mayo, se produjo el hundimiento de la fragata Asunción al encallar en el llamado Barco Inglés. Conocedor del litoral, Oyarvide embarcó en la corbeta Fuerte, al mando del teniente de navío Baltasar Unquera, en misión al rescate de sus más de 300 tripulantes, de los que fallecieron casi todos.

En octubre, la derrota en el combate de Trafalgar supuso un punto de inflexión en el devenir de la hegemonía española en mares y océanos ante la emergente potencia naval que se estaba convirtiendo Gran Bretaña.

En diciembre, continuaron las desgracias para la Real Armada española. Una escuadra británica se acercaba a Río de la Plata al mando del comodoro Home Riggs Popham llegando desde Sao Paulo. El gobernador ordenó la salida de dos embarcaciones, una vigilaría la boca sur del estuario, y el San Ignacio de Loyola, al mando de Oyarvide, controlaría las aguas atlánticas más allá del cabo de Santa María. La tempestad que se desató a inicios de 1806 produjo el naufragio del velero San Ignacio, cuando chocó contra las rocas del litoral uruguayo, muriendo todos sus integrantes, incluido el teniente de fragata y gran marino científico Andrés de Oyarvide. Seguramente estaba esperando en las aguas alrededor de cabo Polonio, Castillos y las playas de Santa María, una zona de fuertes corrientes y numerosos arrecifes de muy difícil navegación.

CARTA ESFÉRICA DEL RÍO DE LA PLATA

ARISTOTELISMO JUDÍO DE MAIMÓNIDES


Filósofo, médico, matemático y físico hispanojudío, Moisés ben Maimónides está considerado como la máxima expresión de la Filosofía judaica medieval. Consiguió una gran influencia y repercusión en los teólogos cristianos, especialmente en los escolásticos, por asentar la Teología judaica sobre los principios de la razón según el Aristotelismo. Su pensamiento filosófico quedó escrito en la Guía de Perplejos.

ARISTOTELISNMO HISPANO-JUDÍO DE MAIMÓNIDES

Moisés ben Maimónides, conocido también como Rabí Mosheh ben Maimon, nació en 1135, en Córdoba, la capital de la España árabe. Su familia era de confesión judía, pero bien asentada porque su padre ejercía como de un juez rabínico de la judería.

En la escuela sinagogal recibió su primera educación, realizando estudios bíblicos y talmúdicos, así como en matemáticas y medicina, en una escuela de lengua árabe. Tuvo una amplia formación tanto en la tradicional cultura judía como en la árabe profana, enriquecida con aportaciones de la griega.

En 1148, cuando Maimónides tenía 13 años de edad, una invasión de almohades conquistó Córdoba e impuso la más ortodoxa ley islámica tanto a islámicos como judíos. Al no querer convertirse al Islamismo, la familia de Maimónides sufrió persecución y cambiar a menudo de residencia por al-Ándalus. Vivió en la ciudad de Almería durante cinco años, donde dio cobijo en su casa a su maestro Averroes.

Tras una década de peregrinaje, la intransigencia almohade le obligó a exiliarse definitivamente fuera de la España islámica. Primero se asentaron en Fez, en 1558, donde permanecieron siete años, después dos más en Palestina, Alejandría, y finalmente fijaron su residencia en El Cairo, en 1165. En esta metrópoli, Maimónides trabajó de médico en la Corte de los visires Saladino y de al-Fádil, sultanes de Egipto y Siria, asentando durante el resto de su vida con su familia.

Además fue, desde 1177, guía espiritual de la comunidad judía de Egipto, gracias a la gran fama y admiración popular. Murió en esta ciudad en 1204 y su tumba fue trasladada a Tiberiades, en el actual estado de Israel. A pesar, de vivir gran parte de su vida fuera Al-Ándalus, siempre se consideró un sefardita, un hispanojudío.

ESTATUA DE MAIMÓNIDES EN CÓRDOBA

Movimiento intelectual judaico de los siglos XIII y XIV, que se extendió por España y el sur de Francia. Debido a su contribución a la evolución del Judaísmo, está considerado como la principal figura posbíblica del Judaismo después de Moisés, por lo que se ganó el pseudónimo de "segundo Moisés". Y esta fama la consiguió a pesar del rechazo de los judíos tradicionalistas, que renegaron de su tendencia racionalista, de su fuerte oposición al Misticismo de los cabalistas y de su influencia del Aristotelismo. Por eso, los judíos más conservadores llegaron a acusarle de hereje ante la Inquisición al objeto de condenar sus obras. Otro hecho imputable fue haber convencido a los caraístas de abandonar sus prácticas originarias por las del Judaísmo rabínico.

También sufrió persecuciones por parte de un sector de musulmanes egipcios, los mutallajim, que no permitían un reinterpretaciones del Corán y lo acusaban de ser un apóstata del Islamismo y un racionalista. La protección personal del visir al-Fádil, le salvó de la pena de muerte.

Su pensamiento filosófico era partidario del Realismo teológico y estaba basado en las enseñanzas del clásico Aristóteles, por lo que no se le ha considerado muy original, apartándose de él en puntos contradictorios a las creencias y tradiciones judías. Pero consiguió una gran repercusión e influencia en teólogos cristianos, especialmente en escolásticos, como santo Tomás de Aquino, y precursor de las ideas de Spinoza.

Escribió obras tanto en hebreo como en árabe, en una prosa que se caracteriza sobre todo por la sistematización y la claridad expositiva.

MAIMÓNIDES EN LA HOUSE CHAMBER

De su extensa obra escrita en hebreo y árabe destaca la Guía de los perplejos (Dalatat al-Hairin), publicada en 1190, donde condesó todo su pensamiento filosófico. En ella intentó armonizar fe y razón, asentando la teología judaica sobre los principios de la razón según la filosofía aristotélica, como previamente lo había hecho Averroes con el Islamismo y posteriormente lo haría santo Tomás de Aquino con el Cristianismo.

Esta armonización entre el sentido literal de las santas escrituras y las verdades racionales trataba de demostrar que las enseñanzas de la religión judía y las doctrinas de la filosofía aristotélica no eran antagónicas. Para conseguir esta conciliación, utilizó un método alegórico, aplicable a la interpretación bíblica, que minimizaba el antropomorfismo.

La base de su doctrina es el Antiguo Testamento, pero se documentó del Aristotelismo a través de Avicena y Averroes, del Neoplatonismo encabezado por Hipócrates y Galeno, y de la cultura árabe cuyos máximos exponentes fueron Rhazes de Persia, al Farabi, y el médico hispano-árabe Ibn Zhur.

El pensamiento cosmogónico de Maimónides hacía distinción entre tres grupos de seres creados compuestos de materia y forma perecederas: los minerales, las plantas y los seres vivos, está última incluye al ser humano. Solo las esferas y las estrellas son materia con forma permanente. Los ángeles son seres con forma pero inmateriales.

Dios forma una unidad inmaterial, de cuya existencia originó la creación, abarcando a todos los seres. Esta esencia divina no tiene otro fin que a sí mismo y, por lo tanto, su duración es ilimitada. Maimónides trató de argumentarlo mediante argumentos aristotélicos.

El alma humana es una en esencia divina, inmortal y separada del cuerpo, que posee cinco facultades: la fuerza vital, los sentidos, la imaginación, el apetito (pasiones y voluntad) y la razón (libertad y entendimiento). El hombre está dotado de razonamiento, facultad que le diferencia del resto de seres vivos (plantas y animales), pero las otras cuatro cualidades también le son comunes.

GUÍA DE PERPLEJOS, POR MAIMÓNIDES

La capacidad de raciocinio permite al hombre ser libre y tomar decisiones en libertad, hacerse el bien y el mal, por eso es plenamente responsable de sus actos, por los que tiene que ser juzgado. La Ley es la instancia suprema para ordenar la conducta humana. En este aspecto se mantuvo fiel a la tradición judía. Saliendo al paso de los teóricos que realzaban sobre todo la dimensión sombría de la existencia humana, señaló que si el hombre se queja tanto, es por pura egolatría.

El peor pecado o más extendido era la concupiscencia. Lo que los hombres consideran a menudo como bienes (poder, riqueza) se revelan finalmente como males, pues conducen a la deformación del alma y el cuerpo. De ahí que el hombre deba aprender a renunciar a lo superfluo y a conformase con lo necesario: "Pues cuando se busca lo que no es necesario, difícilmente se encuentra lo necesario", escribe en Guía de los perplejos.

El camino para encontrar la paz y el sosiego interior es el de reconocer que los bienes de este mundo, incluidos los mejores, son fugaces y carecen de valor intrínseco. Maimónides enjuiciaba la vida no sólo como filósofo, sino también como médico, lo que explica el gran número de consejos prácticos que su obra contiene. En aspectos esenciales, su crítica al Hedonismo y al Materialismo es perfectamente aplicable a la actual sociedad del consumo.

Para conseguir esa paz interior, el hombre utiliza la facultad del entendimiento, que puede ser pasivo (entendimiento material que sufre la acción de la vida orgánica, es inseparable del cuerpo e individual) o activo (adquirido o comunicado, separado del cuerpo).

La meta más alta de la vida humana es el conocimiento de Dios. Así, el entendimiento es la verdadera razón de ser del hombre, el cual debe destinar todos sus actos a obtener la perfección suprema de esta facultad mediante el conocimiento de Dios.

Pero el conocimiento de Dios por parte del ser humano es limitado, no pudiendo alcanzar por sí mismo el Estado profético. Este consiste en una iluminación de Dios que se extiende por medio del intelecto a la facultad racional y después sobre la facultad imaginativa.

MISHNETH TORAH

Su gran obra en el campo de la legislación judía (jurisprudencia talmúdica) es el Mishneh Torah, desarrollada en 14 libros y escrita en hebreo entre los años 1170 y 1180 bajo diversos títulos: El Luminar, Libro de la elucidación, Segunda ley, y Repetición de la ley. Es una amplia y detallada recopilación por materias de todas las leyes y normas, tanto religiosas como jurídicas, de la cultura judía, es decir del Talmud. Esta obra alcanzó bastante repercusión y le numerosos discípulos.

Además escribió sobre medicina, astronomía, lógica y matemáticas. Su fama como médico igualaba a la de filósofo y autoridad en la ley judía, dejando un importante legado en la tradición popular. Dedicó casi toda su vida al conocimiento de la medicina:
"Si Doctores más sabios que yo quieren ayudarme a entender, concédeme Señor el deseo de aprender de ellos, pues el conocimiento para curar no tiene límites."
Entre las grandes obras médicas de Maimónides destaca un grupo de libros destinados a comentar, divulgar y polemizar, a veces, las obras de sus antecesores, Algunas de estas obras fueron escritas por directa petición del sultán Saladino o miembros de su familia. Entre ellos están: Extractos de Galeno, Comentarios sobre los aforismos de Hipócrates, Aforismos médicos de Moisés, Explicación de las alteraciones, etc.

Escribió un Tratado de los venenos y sus antídotos, de 1199, sobre los síntomas de envenenamiento causado por diferentes productos tóxicos y los tratamientos contra las mordeduras de serpiente. Fue uno de los códices de toxicología más utilizados durante toda la Edad Media.

En su extenso Tratado sobre las relaciones sexuales describió drogas útiles como afrodisíacos, aconsejó moderación en la actividad sexual y analizó la fisiología de los sexos, entre muchos temas.

En El Régimen de la salud, de 1198, prevenía de las enfermedades mediante consejos como el equilibro en la alimentación, vida sana, higiene corporal, y costumbres saludables. Además, escribió tratados sobre las hemorroides y el asma.

También es autor de obras filosóficas de gran peso en el pensamiento medieval, escritas durante los últimos años de su vida, como el Tratado sobre la resurrección de los muertos escrito en 1191. También formuló los Trece artículos de fe.

MOISÉS BEN MAIMÓNIDES

Los Aforismos médicos es la obra de más envergadura escrita por Maimónides en el campo de la medicina y una de las que tuvo mayor repercusión entre sus lectores. Fue escrita en árabe como el resto de su obra médica, aunque los judíos de los reinos cristianos y los propios cristianos la conocieron a través de su traducción al hebreo y al latín, respectivamente.

Se trata de una recopilación de la medicina clásica, que reúne las obras de Galeno y el comentario que éste hizo de Hipócrates, a la que añadió algunas aportaciones de su propia experiencia. La obra completa se compone de unos 1.500 aforismos, tomados la mayoría de Galeno, y distribuidos en 25 libros.

ÁFRICA DE LAS HERAS ESPÍA ESPAÑOLA DEL KGB


Miembro del NKVD-KGB, África de las Heras fue una de las espías más activas y sobresalientes de la Unión Soviética, actuando entre el final de la II Guerra Mundial y la década de 1970, especialmente en Hispanoamérica.

En México, estuvo involucrada en el asesinado de Leon Trotsky, enemigo de Joseph Stalin, en la Purga estalinista de 1938. En Ucrania, durante la II Guerra Mundial, su actividad fue la de interceptar las comunicaciones alemanas e introducir mensajes erróneos, entre 1942 y 1944.

En Montevideo, estableció una red de espías que actuaban por Suramérica. Consiguió la información sobre el desembarco estadounidense en la bahía de Cochillos en Cuba en 1961, consiguiendo que fracasara, durante la Guerra Fría.

ÁFRICA DE LAS HERAS ESPÍA ESPAÑOLA DEL KGB

África de las Heras Gavilán nació en Ceuta, en 1909. Era hija Zoilo de las Heras, un escribiente del Ejército español, y de Virtudes Gavilán de Pro. Tenía por familiar, probablemente primo, al militar Manuel de las Heras Jiménez, general de división; y al abogado Julián Francisco de las Heras, y alcalde de Ceuta.

Realizó sus estudios básicos en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús en Madrid hasta 1923. Después de que su familia regresara a su ciudad natal, continuó estudiando en el Colegio del Monasterio de Melilla.

Contrajo matrimonio con Francisco Javier Arbat Gil, con quien tuvo un hijo llamado Francisco Javier Manuel Arbat de las Heras, que murió de forma prematura, en 1931.

Desde inicios de la década de 1930, se destacó como miembro activo del Partido Comunista español. Entre sus actuaciones más destacadas figura su participación en la Revolución de octubre de 1934 en Asturias, donde tomó contacto con el dirigente Santiago Carrillo.

Al inicio de la Guerra Civil, en 1936, militaba en las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña. Un año después, lideraba una partida de civiles armados de Barcelona con refugio en el Real Club Náutico y contrajo matrimonio por segunda vez con un militante comunista llamado Luis García Lago. Estas patrullas milicianas se dedicaban a perseguir y ajusticiar a civiles partidarios del alzamiento del general Franco, de hecho, existen testimonios de la participación de África en las cárceles de represión conocidas como "checas".

ÁFRICA DE LAS HERAS GAVILÁN

De todas formas, tuvo que marchar con urgencia a Ceuta para proteger a su tío Julián Francisco, que estaba amenazado por sus enemigos del bando nacional.

Aquel año de 1937, mantenía conversaciones con Ernst Moritsovich Gere, un político comunista húngaro que servía como consejero del Partido Socialista Unificado de Cataluña y responsable de los servicios soviéticos de espionaje en Cataluña durante la Guerra Civil. Este le presentó a un par de agentes rusos: Leonid Aleksandrovich Eitingon, jefe de las NKVD; y Aleksandr Mijáilovich Orlov, enlace entre los servicios de espionaje soviéticos y el Ministerio de Interior de la España republicana durante la Guerra Civil. Esta último fue el principal responsable soviético en el traslado del denominado “Oro de Moscú” desde Madrid a la Unión Soviética y el asesinato de Andrey Nin.

Comprobada su absoluta devoción por la causa, fue enviada a Rusia donde adquirió la nacionalidad. Allí fue formada e instruida en el espionaje como miembro del servicio de inteligencia, es decir del NKVD. Su principal mentor fue Caridad Mercader, quien dirigía un comando de escuadristas junto a su hijo Ramón Mercader y a su amante Pável Sudoplátov.

Durante el resto de su vida, serviría con valentía para este servicio soviético en varias operaciones de espionaje y seguridad. Aunque su nombre real fuese África de las Heras Gavilán, adquirió varios nombres clave: María de las Heras, María Luisa de las Heras de Darbat, María de la Sierra, María Pavlovna, Patricia, Ivonne, Znoi y Patria.

LIBROS DE ÁFRICA DE LAS HERAS "PATRIA

Su primera misión comenzaba en Noruega, y tenía por objetivo el asesinato del líder soviético Leon Trotsky, muy crítico con las políticas de Joseph Stalin. Desde allí se puso en contacto con los militantes de Trotsky, ganándose la confianza de estos. Viajó a México donde se infiltró en el equipo trotkista bajo el nombre de María de la Sierra y pudo haber sido la secretaria personal del enemigo de Stalin. Se dedicó a pasar una valiosa información a Ramón Mercader y al NKVD.

Lo que parece evidente es que, directa o indirectamente, estuvo involucrada en el asesinato de este dirigente soviético y, por tanto, formaba parte de la llamada Purga estalinista dentro del NKVD, en 1938.

Tras esto, Ramón Mercader fue detenido y África tuvo que abandonar México, escondida como polizona en la bodega de un barco mercante con destino a Rusia. Otro de los motivos fue la presencia de Aleksandr Orlov, del bando trotskista, que acababa de abandonar su jefatura del NKVD en España para refugiarse en América, huyendo de la persecución de Stalin.

En 1941, estudió dos cursos formativos para futuros servicios de espionaje: primero Enfermería, y después Radiotelegrafía, siendo nombrada jefa de radiotransmisiones del cuerpo. Para entonces, la URSS estaba en lucha con Alemania y las potencias del Eje, involucrada en la II Guerra Mundial.

ÁFRICA DE LAS HERAS ESPÍA ESPAÑOLA Y AGENTE SOVIÉTICA

Tras finalizar ambos cursos, en mayo de 1942, fue destinada al cuerpo de guerrilleros Los Vencedores. Su siguiente misión le llevó a lanzarse en paracaídas en Ucrania, en los bosques de Vinnista, para incorporarse a la retaguardia alemana y realizar labores de contra-comunicación y espionaje. Era la telegrafista, se encargaba de la comunicación con los puestos de mando en Moscú. Otras sus funciones era interceptar las comunicaciones alemanas e introducir mensajes erróneos. Además, participó en ataques de guerrilla con otros partisanos, entre los que estaban algunos españoles republicanos que había sido exiliados tras el final de la Guerra Civil.

En 1844, tras concluir la II Guerra Mundial, regresó a Moscú para estudiar otro curso de espionaje.

Durante la Guerra Fría, le fue encomendado realizar diferentes labores de alto nivel en Hispanoamérica, firmando sus informes con el nombre clave Patria.

En 1946, tras pasar por Berlín, se instaló en París, bajo la identidad de María Luisa de las Heras. Se hacía pasar por una española refugiada del Régimen franquista y modita de alto diseño. Su taller-vivienda estaba ubicado en el número 82 de la calle Lauriston, en la orilla derecha del Sena, entre el Trocadero y del Arco del Triunfo, y a pocos metros de la antigua central de la Gestapo.

ÁFRICA DE LAS HERAS ESPÍA Y FELISBERTO HERNÁNDEZ

Este estatus profesional le posibilitó acceder a la élite social francesa en la capital y conocer al músico y escritor uruguayo Felisberto Hernández, uno de los autores de cuentos más celebrados de su país. Se había establecido gracias a una beca tramitada por el poeta franco-uruguayo Jules Supervielle, consejero cultural de la embajada uruguaya en París y vivía en un destartalado hostal al otro lado del Senna. Se lo presentaron en el Pen Club, después ofrecer una lectura a varios espectadores, a quien fue seduciendo. Dos años después, contrajo matrimonio con este literato para conseguir la nacionalidad uruguaya y no levantar sospechas.

Desde inicios de 1949, el matrimonio se había establecido en Uruguay y África trabajaba como modista en algún taller de Montevideo. A partir de aquí iría estableciendo una red de espías y agentes sobre las principales ciudades de Suramérica por orden el gobierno soviético. Gracias su vinculación con el escritor Hernández, pudo infiltrarse en la clase alta de Uruguay y relacionarse con personalidades políticas que le aportarían informaciones en su actividad de espionaje.

El hecho de que se estableciera en Montevideo no fue casual, pues Uruguay había sido un país neutral durante la II Guerra Mundial, y la estancia de espías soviéticos en este país no iba a levantar sospechas de otros servicios de inteligencia enemigos. También, era uno de los escasos países de la región con representación diplomática soviética y embajada acreditada.

En estos años, dejó de servir a la NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos), principal agencia de seguridad soviética durante la dictadura de Stalin, para servir en la nueva KGB (Comité para la Seguridad del Estado).

LIBROS DE ÁFRICA DE LAS HERAS ESPÍA SOVIÉTICA

En 1950, África consiguió la nacionalidad uruguaya, se separó de Hernández, sin que este supiera la identidad real de su exmujer. Y, aunque era de ideales conservadores y capitalistas, nunca tuvo sospechas de las verdaderas intenciones de ella. Claramente, lo había utilizado para obtener el pasaporte, no levantar sospechas y acceder a importantes contactos.

En 1956, se trasladó a Buenos Aires y se casó con Giovanni Antonio Bertoni, jefe de espionaje de la KGB en Suramérica, bajo la identidad de Valentino Marchetti. Este matrimonio fue dirigido desde la jefatura de espionaje soviético, pues creyeron que la vinculación matrimonial entre ambos miembros ayudaría en la resolución de los objetivos. Aunque emprendieron un negocio de venta de antigüedades en Montevideo como tapadera, se involucraron en diversas misiones y sirvieron de enlace entre Moscú y otros espías establecidos en la región.

Si algún nuevo agente de la KGB debía instalarse en algún país de América del sur, África se encargaba de aportarle la documentación necesaria y de controlarle. También se ayudaba de una radio que tenía en el apartamento para enviar mensajes a Moscú. Otro de los objetivos era obtener secretos relacionados con el programa nuclear estadounidense.

Su informe más importante fue la revelación de la invasión de Cuba por parte del Ejército de Estados Unidos, en lo que fue la batalla de Girón. Esta fue una operación de desembarco militar en la bahía de Cochinos, en costa suroeste de Cuba, en abril de 1961, respaldada por los exiliados cubanos del Frente Revolucionario Democrático, a favor de Fulgencio Batista. La operación resultó un fracaso en plena Guerra Fría, y determinó el futuro de las relaciones políticas entre Cuba, Estados Unidos y la Unión Soviética.

ÁFRICA DE LAS HERAS Y VALENTINO MARCHETTI

En 1967, falleció su marido de forma natural. Pero otras fuentes atribuyen a África el asesinato de Marchetti, motivado por las dudas sobre el sistema comunista que empezaban a aparecer en el agente italiano, y con las consiguientes disputas ideológicas con África. En cambio, la agente española siempre se mantuvo fiel y leal a sus ideales comunistas hasta su muerte.

Tal vez África corría peligro de ser descubierta, por eso, en 1968, tras casi dos décadas en el cono sur americano, regresó a la URSS.

A partir de 1971, se dedicó a la formación de nuevos agentes de espionaje en la base neurálgica de la KGB, en Lubianka. Estos iban a ser destinados a ciudades hispanoamericanas.

En los últimos años de su vida, recibió una docena de condecoraciones, siendo la española más condecorada por la Unión Soviética. Recibió la Orden de la Estrella Roja, la Medalla al Valor, la Medalla al partisano de la Guerra Patria, pero la condecoración de más alto nivel fue la Orden de Lenin. Otro título fue el de Colaboradora Honorífica de los órganos de Seguridad del Estado. Su último ascenso en la jerarquía militar fue el de coronel.

ÁFRICA DE LAS HERAS MEDALLA DE LA ORDEN DE LININ

En 1985, abandonó sus servicios en el KGB, momento en el que recibió la Orden de la Guerra Patria.

Tres años después, en marzo de 1988, falleció en Moscú. Fue enterrada en el cementerio moscovita de Jovaánkoye, con honores militares. En su lápida aparece su rostro esculpido en piedra y las palabras: “Patria” en español, y “Coronel África de las Heras. 1909-1988” en ruso.

Su biografía deja muchos puntos oscuros y lapsus de tiempo sin esclarecer. El escritor Raul Vallerino dedicó una biografía a su figura con el título Llámame Patria. Otra biografía fue la de Javier Juárez, autor de Patria, una española en el KGB. La violinista roja es una novela biográfica de Reyes Monforte. La última revisión de la vida de África fue realizada por Laura Elisa Ramos en 2025 con su obra Mi niñera de la KGB.

LÁPIDA DE ÁFRICA DE LAS HERAS EN CEMENTERIO DE MOSCÚ

FILOSOFÍA DEL REINO HISPANO-VISIGODO


Durante el III Concilio de Toledo, donde se encontraba la capital del Reino Hispano-visigodo, se produjo la Conversión de Recaredo al Cristianismo, en 589, abandonando la herejía del Arrianismo. En adelante, la religión del reino era oficialmente el Catolicismo, iniciándose un movimiento de recuperación de la cultura clásica occidental. El Reino Hispano-visigodo desarrolló durante casi dos siglos una importante corriente cultural que mezclaba la tradición latina, la aportación germánica y la espiritualidad cristiano. La supervivencia de la cultura de aquella época estuvo unida a los conventos, los monasterios y la vida eclesiástica.

Los principales responsables hispano-visigodos de aquel renacimiento en la cultura y la filosofía fueron Pablo Orosio, el abad san Martín de Braga, el obispo Braulio de Zaragoza, los arzobispos san Leandro y san Isidoro de Sevilla, Idelfonso de Toledo, Liciniano de Cartagena y san Julián de Toledo.

GRANDES FILÓSOFOS DEL REINO HISPANO-VISIGODO

Una de las primeras y más importantes figuras de este movimiento de restauración cultural fue Pablo Orosio, natural de Braga, de filiación cristiana. Escribió una obra de carácter teológico contra las doctrinas heréticas pelagianistas, combatiéndolas en su Liber apologeticus contra Pelagium de arbitrii libertate en 415. Aunque insistía en la necesidad de la Gracia divina, no llegó a distinguir entre el concurso divino y el influjo sobrenatural necesario para que las acciones humanas sean meritorias.

Por encargo de san Agustín de Hipona, en 417 escribió un Maestra Mudi, un compendio historiográfico que abarcaba desde el origen del hombre en el mundo hasta su actualidad, y estaba basada en una teología de la historia cristiana y providencialista, muy próxima a la orientación agustiniana. En ella Osorio narró los sucesos de los que fue testigo durante sus últimos cuarenta años.

PABLO OROSIO

El abad San Martín de Braga convirtió a los suevos, de la Arrianismo herético, al Cristianismo, bajo el reinado de Teodimiro, por lo que fue llamado Apóstol de Galicia. Condenó las ideas heréticas de Prisciliano y su doctrina en el I Congreso de Braga del 572. En su homilía De correctione rusticorum atacó las prácticas supersticiosas de los campesinos gallegos, demostrando un gran conocimiento de la mitología romana.

Su profunda admiración por la filosofía de Séneca quedó expuesta en su Formula vitae honestae un plan de vida moral, basado en la práctica de la prudencia, magnanimidad, continencia y justicia. Según él, la fortaleza es virtud entre la audacia y la timidez; la templanza entre la austeridad y la voluptuosidad; y la prudencia resumen de las otras virtudes. Consideraba a la justicia como vínculo de la sociedad humana, ley divina consistente en hacer bien a todos y no perjudicar a nadie, e impedir que se practique el mal, por lo que se advierte también influencia de la Etica a Nicómaco de Aristóteles.

BRAULIO DE ZARAGOZA

Durante el periodo de que comprende la conversión de Recaredo al Catolicismo en el 589 y la aprobación del Liber Iudiciorum primer código de leyes común a todos los hispanos y godos en el 654 por Recesvinto surgió un grupo insignes eruditos de la cultura y el pensamiento en el Reino hispano-visigodo. Algunas de estas figuras fueron el obispo Braulio de Zaragoza, el rey poeta Sisebuto a comienzo del siglo VII, como también poeta fue Merobaudes, el historiador Hidacio, o el gran cronista de Leovigildo y filósofo Juan de Bíclaro.

Idelfonso de Toledo, fue continuador de la obra de su antecesor Eugenio y autor de De viris illustribus, texto histórico que relata la vida y obra de personajes ilustres desde Gregorio Magno a Eugenio de Toledo.

Liciniano de Cartagena fue perseguido al igual que el rey Leovigildo, por tratar de abandonar su Arrianismo y abrazar el Cristianismo, pocos años antes de la conversión de Recaredo. Su inspiración teológica fueron las enseñanzas de San Agustín de Hipona y el De statu animae de Claudio Mamerto. Se conservan tres Epístolas, del año 582, dirigidas a San Gregorio Magno, a Vicente, obispo de Ibiza, y al diácono Epifanio, que fueron interesantes por tratar de la naturaleza del alma, que era inmortal, incorpórea y espiritual.

JULIÁN DE TOLEDO

San Julián de Toledo fue el gran historiador de Wamba por su obra Hisotoria Wambae regis, en el que relató los conflictos sucedidos en un reinado muy convulso. Su obra Prognosticon futuri saeculi ha sido considerado como el primer ensayo autónomo de escatología de la literatura cristiana.

San Leandro de Sevilla dirigió el III Concilio de Toledo, en el 585, bajo el cual el rey Recaredo aprobaba el Catolicismo como credo oficial del reino. Bajo su mando promovió la apertura de escuelas teológicas que se fueron implantado en los diferentes seminarios que iban apareciendo en España. 

Estas escuelas, entre las que destacaron las de Sevilla, Toledo y Zaragoza, comenzaron un movimiento de recuperación de la cultura clásica grecorromana, que encontró su máximo exponente en la persona de San Isidoro de Sevilla. San Leandro dio prioridad a la formación intelectual de un clero que, en buena parte, se había convertido a la nueva fe. Pero no sólo la enseñanza abarcaba a los clérigos, ya que multitud de pequeñas escuelas surgieron en las parroquias y aldeas del reino toledano.

San Leandro escribió multitud de obras, destando su tratado De iustitutione virginum y la homilía De triumpho ecclesiae ob conversionem Gothorum.

SAN LEANDRO DE SEVILLA

El obispo de Toledo San Isidoro de Sevilla presidió el IV Concilio de Toledo. Escribió sobre filosofía, teología, ética, dogmatismo, apologética bíblica, historiografía, etc.

Sus Etimologías es la mejor compilación del saber de su tiempo; desde 1470 a 1529 se reimprimió diez veces, y durante mucho tiempo su fama fue comparable a la Biblia. Filosofía es para San Isidoro conocimiento de lo humano y lo divino, junto con el propósito y cuidado de bien vivir. Distingue entre ciencia y opinión; distingue la ciencia de la sabiduría y el arte, y divide la filosofía en physica, ethica y logica.

Los seres se escalonan en no vivientes, vivientes, irracionales, racionales, mortales, inmortales y Dios, al que define inmutable, infinito, simple, inspirador, gobernador y rector del mundo natural. Todo fue creado por Dios, pero distingue entre creación y formación. El mal ha sido inventado, el hombre está en el centro del mundo natural, compuesto de alma y cuerpo; es un microcosmos. El alma es incorpórea, racional, invisible e inmortal; tiene principio pero carece de fin. El libro V de la Etimologías es jurídico, y su concepción de la ley es democrática: constitución del pueblo, sancionada por los mayores de edad. Permite, prohíbe y castiga; y tiene que ser honesta, justa, posible de cumplir, conforme a la naturaleza y a las costumbres, conveniente en tiempo y lugar, necesaria, útil y clara; favoreciendo el interés común. Pueden ser divinas y humanas, escritas u orales.

El derecho está basado en la ley, y puede ser natural, civil y de gentes. El derecho natural es común a todas las naciones; el civil es el establecido por cada pueblo o ciudad; y el de gentes es aceptado en distintos países.

Todos estos eruditos son ejemplos de una cultura y pensamiento floreciente, pujante y fecunda. Se sustentaba en un sistema educativo en vigor desde el siglo V, heredero de las escuelas municipales de la Hispania romana. Sobre esta mentalidad romana, germánica y cristiana, un terrible trauma trastornó la Historia de España durante los siglos siguientes: la invasión musulmana del 711.

SAN ISIDORO DE SEVILLA

LUIS ORTIZ PRECURSOR DEL MERCANTILISMO Y DEL ARBITRISMO


Luis Ortiz fue un economista y contador real, miembro de la Escuela de Salamanca y precursor del movimiento económico Arbitrismo y de la doctrina del Mercantilismo, a mediados del siglo XVI.

En su obra Memorial al Rey, escrita en 1558, realizó un análisis del empeoramiento de la economía de España y de la mala situación financiera de la Monarquía de Felipe II, proponiendo un novedoso y progresivo programa de reformas tanto sociales como económicas, basadas en medidas proteccionistas e inversionistas, pero también en cambios en las actitudes y mentalidades sociales.

LUIS ORTIZ PRECURSOR DEL MERCANTILISMO Y DEL ARBITRISMO

Luis Ortiz fue contador del cuerpo de Artillería, primero, y de Hacienda, después, del Reino de Castilla durante el reinado de Felipe II. Llegó incluso a ser contador mayor de cuentas y consejero real. Era natural de la ciudad de Burgos, vivió en las décadas centrales del siglo XVI. y era proveniente de una familia de larga tradición en la burocracia real.

Debió de estudiar en la Universidad de Salamanca, pues pertenece a la Escuela de Salamanca. Este fue un grupo de filósofos, juristas y economías que desarrollaron los primeros análisis macroeconómicos desde un punto de vista moral y establecieron las bases del pensamiento económico de carácter científico.

Su principal contribución fue la obra Memorial al Rey para que no salgan dineros de estos Reinos, escrita en Valladolid, en 1558, y estaba dedicada a Felipe II para el que trabajaba en su administración. Es un tratado sobre política económica de carácter proteccionista e intervencionista, que conllevó a la definición del Mercantilismo y Arbitrismo. Esta había permanecido inédita hasta 1957, por lo que Ortiz había sido considerado como un escritor mercantilista más de los muchos que hubo en su época partidarios del Bullionismo, doctrina económica del siglo XVI que consideraba que la riqueza y el poder de un Estado se determinaba por la cantidad de metales preciosos que acumulaba, promoviendo el proteccionismo y el superávit comercial. Sin embargo, a mediados del siglo XX, los historiadores José Larraz, Marjorie Grice-Hutchinson y Pierre Vilar han rescatado su figura y demostrado que Ortiz fue un economista con ideas precursoras en las ciencias económicas. De forma más actual, el profesor Ernest Lluch publicó Memorial del contador Luis Ortiz a Felipe II, durante sus estudios realizados al economista castellano entre 1998 y 2000.

ESCUELAS MAYORES DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Como filósofo de la Escuela salmantina, Ortiz pudo comprobar que la llegada a España de grandes remesas de metales preciosos provenientes de América estaba generando una enorme inflación. Por eso se involucró en las nuevas doctrinas mercantilistas basadas en el proteccionismo e intervencionismo regio en la actividad económica y que propiciaron la revisión de los modelos tradicionales.

En el Memorial al Rey, Ortiz se manifestó como uno de los primeros críticos de la política económica seguida por la Monarquía hispánica, tras la bancarrota de los Austrias. Este real arbitrio consideraba que la estabilización de los precios se basaba en el mantenimiento en España de las remesas de metales preciosos llegados de América y, para tal fin, propuso la prohibición de la salida de estas remesas acuñadas en moneda hacia el extranjero con la intención de acumular dichos recursos.

Pero, ante todo, su objetivo iba más allá hasta aconsejar el aumento de la productividad. Si se pronunció a favor de la acumulación de capital fue para a partir de este realizar inversiones y, en definitiva, promover la creación de riquezas mediante una adecuada industrialización de la economía nacional.

Y para conseguir una paulatina reindustrialización económica, Ortiz planteaba dos medidas proteccionistas: se debía prohibir la exportación de las materias primas al extranjero; y se debía prohibir la importación de productos manufacturados extranjeros con destino al mercado nacional. Con esto se conseguía un doble objetivo: por un lado, evitar la fuga de masa monetaria al exterior y su consiguiente mantenimiento; y, por otro, la protección y estimulación de la industria interior nacional. Así lo explicaba en el siguiente texto:
"Entendido está que de una arroba de lana que a los extranjeros cuesta quince reales hacen obrajes de tapicerías y otros paños, y cosas labradas fuera de España, de que vuelven de ello mismo a ella valor de más de quince ducados, y por el semejante de la seda cruda en madeja de dos ducados que les cuesta un libra, hacen rasos de Florencia, y terciopelos de Génova, telas de Milán, y otras de que sacan aprovechamientos de más de veinte ducados, y en el hierro y acero de los que les cuesta un ducado, hacen frenos, tenazas, martillos, escopetas, espadas, dagas, y otras armas, y cosas de poco valor de que sacan más de veinte ducados y a veces más de cien, y ha venido la cosa a tanta rotura, que aun la vena de que se hace el hierro llevan a Francia, y allá tienen de poco acá herrerías nuevas, todo en daño, no sólo de nuestras honras, pues no tratan peor que a bárbaros, más aún de nuestras haciendas, pues con estas industrias nos llevan el dinero, y la misma orden se tiene en la grana, en la cochinilla y en lo demás que España se cría y viene de Indias, que demás de proveerse otros reinos de los que Dios Nuestro Señor nos da en estos, que ni sabemos aprovecharnos de ello, ni conservarlo, es causa no sólo de llevarnos el dinero, más de que en estos reinos valgan las cosas tan caras por vivir por manos ajenas… y el remedio para esto es vedar, que no salgar del reino mercaderías por labrar, ni entren en él labradas. Con estos es visto que los mercaderes extranjeros vendrán a comprar lo que les falta en sus tierras; y como ahora pagan por la arroba de lana quince reales pagarán por la obra que de ello resultase quince ducados, y así en todo lo demás conforme lo dicho que por cuenta líquida se verificara que si se pasa de presente un millón de mercaderías cada año, sacarán por lo menos remediándose lo sucedido de aquí adelante, con sola la mercancía que tenía el dicho valor, más de ocho, o diez millones; y de todo lo que de lo susodicho se montare, es imposible que vuelva a España la décima parte de su valor de mercaderías por labrar de otros reinos, y lo restante forzosamente ha de volver en dineros."

A fin de lograr los objetivos enunciados en este párrafo, Ortiz se ocupó en su Memorial al Rey de promover la construcción de estructuras económicas necesarias, tales como canales, esclusas, molinos de viento y de agua, población forestal, etc.

MEMORIAL AL REY, POR LUIS ORTIZ

De forma consecuente, propuso un programa de medidas urgentes que hubiera podido sacar al reino de la crisis: la supresión de aduanas interiores entre los diversos reinos hispanos, la desamortización de los bienes de la Iglesia, la retirada de todo tipo de ocio, el aumento de la productividad laboral, el estímulo del trabajo frente a la holganza del sector nobiliario, el fomento del crecimiento demográfico rural, la extensión de cultivos de regadíos, una repoblación forestal y una reforma fiscal para que pagasen “los que devieren y no los que no pueden”. Sobre las ferias castellanas, proponía un plan de reformas, debiendo concentrar en Toledo la mercancía llegada de las Indias.

Es original y distintivo el carácter progresivo de las reformas de Ortiz, para evitar que la implementación de su programa no desencadenase en una sublevación social. Así, la prohibición de exportar materias primas y de importar productos fabricados debe ejecutarse cuatro años después de oficializarse el real decreto. Para que durante este periodo de cuatro años:
"… los naturales aprendan oficios, y vengan otros oficiales de fuera, y en el pregón se ha de apercibir que no se dará otra prorrogación, con lo cual se darán prisa a aprender oficios, y si con la que se diesen en los dichos cuatro años no hubiere bastante recaudo de oficiales que labren todo lo que en el Reino de cría, se puede volver a pregonar, prorrogación de cuatro años más o menos, según pareciese, hasta tanto que haya abundancia de oficiales que hagan todo lo necesario para estos Reinos, para otros y para Indias."

Esta valoración positiva de los "oficios mecánicos" indica que Ortiz no compartía los prejuicios sociales de la época. Vivió en un momento en el que había empezado a funcionar la discriminación contra los "cristianos nuevos" y en el que el trabajo mecánico en talleres artesanales era reservado a la clase social baja. Por tanto, se hacía necesario un cambio en la mentalidad de la clase noble y concienciar a infanzones e hijosdalgo que el empleo en labores manuales no generaba una deshonra social. Pero iba más allá desde un punto de vista moral, pues Ortiz consideraba que era lícito el enriquecimiento personal con proyección social.

MEMORIAL DEL CONTADOR LUIS ORTIZ, POR ERNEST LLUCH

Sin embargo, Ortiz no pudo relacionar el aumento de la cantidad de plata monetizada circulando en Castilla y la subida del nivel general de precios, es decir, no supo definir una Teoría cuantitativa del dinero, como lo hicieron sus dos compañeros salmantinos Martín de Azpilcueta y Tomás de Mercado.

Por lo demás, aunque Ortiz permaneciese aislado y sin continuidad con el resto de los pensadores económicos, siempre fue un exponente de la "disidencia" intelectual española y un antecedente del Arbitrismo económico del siglo XVII. En la actualidad, es considerado como uno de los grandes precursores del Mercantilismo, pues había analizado y resuelto las bases de este sistema de política económica mucho antes que sus principales defensores.

PLUMA ESTILOGRÁFICA POR FRANCISCO DE PAULA Y MARTI


Francisco de Paula y Martí fue grabador, criptógrafo y dramaturgo, que introdujo la taquigrafía en España mediante la fundación de la Real Escuela de Taquigrafía de Madrid en 1802 y su obra Thaquigrafía castellana en 1803, además de ser el pionero de la técnica de grabado del fisionotrazo en España.

En 1803, inventó la primera pluma estilográfica moderna y práctica con cartucho de tinta recargable que denominó Pluma fuerte, que surgió del como consecuencia de ganar agilidad y solvencia en la escritura taquigráfica.

PLUMA ESTILOGRÁFICA DE FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ

Francisco José Buenaventura de Paula Martí y Mora nació en 1761, en Játiva (Alicante), perteneciente a una familia de clase alta.

Tras realizar sus primeros estudios sobre humanidades en su pueblo natal, continuó en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia, formándose en dibujo y grabado, cuyo principal maestro fue Manuel Monfort y Asensi. En esta institución ganó el Premio de Honor en Grabado Dulce en 1785, por la lámina abierta a buril con el San Jaime apóstol ejecutado por Juan de Juanes y el dibujo de Mercurio volante.

En 1778, accedió a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde estudió el curso Principios de Dibujo. Y también fue miembro de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País

En 1786, se instaló definitivamente en la capital, donde ejerció su profesión el resto de su vida, comenzando con el estudio de la taquigrafía. La taquigrafía, también llamada estenografía, es todo aquel sistema de escritura rápido y conciso que permite transcribir un discurso a la misma velocidad a la que se habla. Para ello se suelen emplear trazos breves, abreviaturas y caracteres especiales para representar letras, palabras e incluso frases.

En 1799, publicó la obra Stenografía. Arte de escribir abreviado, traducida al castellano, que más tarde lo haría al catalán y al portugués. Se trata de la obra An Essay Intended to Establish a Standard for an Universal System of Stenography, or Short Hand Writing, que el inglés Samuel Taylor publicó en 1786, el inventor del Sistema Taquigráfico.

Debido a la relevancia que estaba alcanzando por esta publicación y sus estudios en estenografía, en 1802, fundó la Real Escuela de Taquigrafía, al amparo de la Sociedad Matritense, que dirigió durante veinticinco años.

TACHIGRAFÍA CASTELLANA POR FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ

Durante sus estudios sobre los diversos métodos taquigráficos, Paula Martí fue realizando modificaciones y mejoras en las rudimentarias plumas que existían en su tiempo. Necesitaba un instrumento que registrase el texto oral con bastante rapidez, que realizase la transcripción del orador en tiempo real.

Se sabe que en el antiguo Egipto y en la Roma clásica se utilizaban cánulas de escritura equipadas con depósito de tinta, que trazaban sobre el pergamino de forma irregular y producía borrones. Hay documentos de la Edad Media que aseguran que ya existían, sin que fueran modelos realmente prácticos.

En el siglo XVII, hubo inventores alemanes e ingleses que habían intentado sin éxito en repetidas ocasiones fabricar plumillas de acero para la escritura. Eran plumas de ave capaces de retener una cantidad de tinta considerable en su interior, con recipientes metálicos a modo de receptáculos para la tinta. En el siglo XVIII, las llamadas "plumas fuertes" empezaron a perfeccionarse, sin que pudiesen considerarse estilográficas.

A finales del siglo XVIII, fue el propio Paula Martí quien realmente inventó el primer modelo de pluma estilográfica moderna y práctica, que denominó Pluma fuerte.

Se trataba de un tubo de latón que llevaba incorporado un depósito o cartucho recargable que almacena la tinta, y que tenía un aplique inferior provisto de ranura y puntero por donde se dosificaba la tinta y se podía escribir al trazar sobre el papel.

Describió su invento de esta manera:
"Se hará un cañón de latón o de plata, que tenga cuatro pulgadas de largo; al extremo superior, cuatro líneas de diámetro, y tres al inferior. Este cañón tendrá una tapa con rosca. En el extremo opuesto, que es el más delgado, tendrá otra rosca y un casquillo de una pulgada y cuatro líneas de largo, que sirve para cubrir la pluma y para poder llevarla en la faltriquera, sin que ésta incomode ni se estropee. A cuatro líneas de distancia de la parte más angosta de dicho tubo se soldará un pedazo del mismo metal de una línea de grueso, el cual tendrá un agujerito que puede caber por él una aguja gorda de coser, seguido de un cañoncito del mismo diámetro de seis líneas de longitud, al frente de cuyo agujerito estará colocada la parte superior de la pluma.

El grueso del metal o acero de que se haga la pluma será el de la cartulina de naipe, y para que tenga la misma elasticidad que una pluma de ave, se le hará la ranura muy larga y a su extremo un agujero. El cañoncito que tiene el tubo al mismo agujerito, que es el que comunica la tinta a la pluma, está compuesto a efecto de que el poso que comúnmente hace la tinta, baje al fondo y no impida el paso se esta.

Para echar la tinta en el tubo se tendrá puesto el casquillo que cubre la pluma, y se echará por la parte más ancha, para que se contenga en el tubo, y no se quitará el casquillo hasta que esté puesto el tapón de la parte superior; de este modo, como no tiene comunicación el aire, la tinta queda contenida dentro del mismo tubo y no sale de allí sino por medio de la frotación que la pluma hace sobre el granito de papel al tiempo de escribir, lo que llama solamente la tinta necesaria para marcar lo que se escribe."

DISEÑO DE LA ESTILOGRÁFICA PLUMA FUERTE

Aunque entre los miembros de la Academia madrileña de Bellas Artes y de su Escuela taquigráfica causó una gran sensación su artesanal artilugio, nunca estuvo interesado en su fabricación industrial y comercialización a gran escala en el mercado español. Estaba más interesado en el desarrollo de los métodos de escritura rápida. Motivo por el que su innovación pasó desapercibida y desconocida, y el paso del tiempo terminó atribuyendo a otros tal hallazgo. De hecho, en España se atribuyó la invención a Diego Bueno.

En 1803, el inglés Wise logró hacer un tipo de plumillas, pero ya se había adelantado el grabador español. En 1809, otro inglés llamado Frederick Folsch recibió una patente por una pluma con depósito que no tuvo éxito comercial.

En 1827, el rumano Petrache Poenaru patentó un modelo de estilográfica en Francia. A partir de este, comenzó la fabricación en serie y distribución entre las clases alfabetizadas de Europa.

En 1884, el estadounidense Lewis Edson Waterman patentó la primera pluma estilográfica regular con depósito de tinta en su interior en su país. La pluma estaba dotada de un depósito de madrea, y su recarga se hacía mediante una pipeta. Más tarde, incorporó el émbolo de succión que permite cargarla en el interior de un cilindro, que constituye el cuerpo de la pluma.

Durante esta centuria se patentaron estilográficas con avances y modificaciones que han sido comercializadas por empresas como objetos de lujo y distinción: Waterman, Schaeffer, Parker, Pelikan o Inoxcrom. Entonces, la estilográfica moderna fue sustituyendo a la tradicional pluma con su tintero.

TACHIGRAFÍA CASTELLANA POR FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ

De carácter privado, Paula y Martí también encabezó una asociación de grabadores y dibujantes, cuyos socios fundadores fueron los grabadores José Vázquez, Manuel Albuerne y Pedro Vicente Rodríguez, y el dibujante Antonio Rodríguez Onofre. Entre las principales obras destacó la Colección general de trages de todo el mundo descubierto, según se usan en la actualidad, elaborada entre 1799 y 1804; y la siguiente Colección general de los trages que en la actualidad se usan en España, formada por 112 grabados sobre la vestimenta que llevaba la sociedad española a partir de 1801. Paula Martí se encargaba de la ilustración de los libros impresos.

Fue el grabador español que introdujo la innovadora técnica del fisionotrazo. El fisionotrazo es un instrumento óptico mecánico dirigido de forma manual para trazar los perfiles de personas y objetos sobre láminas de cobre. Inventado por Gilles Louis Chrétien en 1790, se basó en el pantógrafo, que servía para aumentar o disminuir los dibujos de planos y diseños con precisión. Por tanto, el primer grabado realizado con esa técnica fue el retrato que Paula Martí realizó a Pedro Téllez-Girón y Pimentel, cuando este era un niño.

En 1803, publicó el Madrid el primer libro sobre taquigrafía de autoría española, pero basándose en las obras de los precursores Samuel Taylor y Jean Coulon de Thévenor. Llevaba por título Tachigrafia castellana, o arte de escribir con tanta velocidad como se habla y con la misma claridad que la escritura común. Un año después publicó un suplemento sobre las reformas ortográficas de la escritura taquigráfica en lengua española. Esta Tachigrafia castellana fue reeditada en 1813, 1821 y 1824, aunque con parecidos contenidos. Posterior a su fallecimiento, sus discípulos siguieron publicando nuevas ediciones.

En 1805, consiguió que la Junta de Comercio barcelonesa abriese una Escuela de Taquigrafía de Barcelona, que pasó a dirigir uno de sus alumnos discípulos, el abogado Francisco Serra Ginesta.

En 1808, publicó también en Madrid un tratado sobre la Poligrafía, o Arte de escribir en cifra de diferentes modos, según varios autores antiguos, sobre criptografía. En cambio, quedó inédita la Taquigrafía de la música o Arte de escribirla sin usar del pentagrama, que fue publicada por su hijo de forma póstuma en 1833.

BUSTO DE FRANCISCO DE PAULA Y MARTÍ

En 1806, inventó una de la primera agenda de bolsillo aparecida en España y una de las primeras en la historia mundial. Esta especie del actual diario fue llamada Compendio del año 1807 y un libro de memoria, reeditándose cada año durante dos décadas. Aunque tenía unas breves dimensiones de 7 x 11,5 centímetros porque cabía en un bolsillo de pantalón, aportaba informaciones sobre fechas de sorteos de lotería, días festivos e indulgencia plenaria, datos demográficos provinciales o distancia entre ciudades en leguas.

A partir de 1810, estuvo sirviendo a la gobierno de la Junta Central establecida en Cádiz, formando parte del grupo de taquígrafos junto a su hijo Ángel Ramón Martí y desempeñando el cargo de grabador de la Imprenta Real. En la ciudad gaditana tuvo que resistir al asedio del Ejército francés de Napoleón Bonaparte en aquellos años de la Guerra de la Independencia.

Paula y Martín poseía unos profundos ideales liberales, y defendió de forma pública la Constitución de las Cortes de Cádiz de 1812 durante su vigencia y durante el Trienio Liberal de 1820-1823 a través de la composición de teatrales de carácter satírico en los que se burlaba y atacaba a los absolutistas. Estos sainetes fueron La Constitución vindicada, en 1813, y El hipócrita pancista o Acontecimiento de Madrid en los días 7 y 8 de marzo del año de 1820, en 1820; La entrada de Riego en Sevilla, en 1820; y El triunfo de la Constitución en el día 7 de julio de 1822, en 1822.

Sin embargo, no parece que sufriera la represión de los defensores del antiguo Régimen, ni tras el regreso de Fernando VII al trono en 1814, ni tras la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823. Quizás escapó de la persecución fernandina por haber exaltado su patriotismo español de la Guerra de la Independencia en otras obras teatrales como El día dos de mayo de 1808, en Madrid, y muerte heroica de Daoiz y Velarde, en 1813; La batalla de Pamplona y derrota del mariscal Soult, en 1814; y El mayor chasco de los afrancesados, en 1814.

GRABADO DE LAS CORTES DE CÁDIZ EN 1810

En su madurez accedió a cargos de dirección en varias instituciones relacionadas con su profesión: catedrático de la Escuela de Taquigrafía, miembro de la junta administrativa del Colegio de Sordomudos, y presidente y contador de la clase de artes y oficios de la Sociedad Económica Matritense.

En 1827, Francisco José Buenaventura de Paula Martí y Mora falleció en Lisboa, mientras tomaba un tratamiento de balneoterapia para mejorar su delicada salud. En esta ciudad, su hijo Ángel Ramón Martí se había encargado de la traducción de la Taquigrafía castellana del español al portugués en 1820, y más tarde al italiano, en 1833.

En la actualidad, la Biblioteca Nacional de España conserva un gran número de grabados suyos en la Sección de Estampas. También, en el Parque del Retiro de Madrid se colocó un busto a su recuerdo y memoria en 1961, esculpido por Enrique Cuartero Huerta.